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Teresa Rodriguez Fraile La vivienda sofiada Una investigacion sociolégica La incomunicacién entre la cultura arquitecténica y Ia cultura en general ha Ilegado a ser tan opaca que bien puede hablarse de una arquitectura para entendidos —que corresponderia por entero al terreno del trabajo intelectual— y una produccin para el mereado, cuyos términos se establecen en el contexto de los usos y las modas. Parece, por lo tanto, que ha llegado el momento de indagar en las apreciaciones y las valoraciones de los usuarios. La investigacién sociolégica que resume este articulo proporciona el instrumento para medir con precision esa distancia, que en algunos casos se revela como insalvable y en otros desvela unas vias de aproximacién que discurren en paralelo a los mitos contempo: La casa sofiada puede ser un simple suerio de propietario, la concentracién de todo lo que se ha estimado cdmodo, confortable ‘sano, sé6lido, incluso codiciable para fos demis, Debe sasisfacer entonces ei org y la razén, términos inconciliables (G. Bachelard) No existe la vivienda sofada. Si nos ate- nemos a los resultados del trabajo realiza- dos por nosotros para SGV, los espaiioles no fantasean sobre casas «distintas», sino ‘que persiguen tenazmente el modelo que aasocian a la élite del dinero y el prestigio. Enfrentados a dos grupos de imagenes —ano formado por nueve tipologias de vivienda de diferente densidad urbana y calidad; otro constituido por doce casas famosas de la arquitectura de este siglo— Jos entrevistados cligieron sistematica- ‘mente aquellas que los medios de comuni- cacién vinculan al éxito y al poder Abordamas la investigacién convenci dos de que podriamos encontrar notables Fantasias en torno a la vivienda. Eramos conscientes de la trascendencia que reviste este bien en la poblacién espanola, aun que percibiamos ciertos cambios en la actitud ante Ia misma, Muchos datos apuntan la tendencia de gue para amplios rupos sociales, entre los que se encuen- tran los sectores que constituian el univer so de la investigacién, la vivienda adquie- 46 C08. da. vez mas importancia por su valor simbélico, abandonando paulatinamente su condieién de bien de primera neces dad. Esta consideracion nos hacia alber- gor esperanzas de que el imaginario colec- tivo estuviera poblado de un mundo de suefios e ideas fantasticas sobre Ia vivien= da, que poco o nada tuvieran que ver con lo que la realidad pone a nuestro aleance. Sin embargo, los resultados de ls inves- tigacién pusieron en evidencia el cardictet taxativamente pragmatico de los sectores consultados que manifestaron un «onitis mo de corto aleance» (en palabras de G. Bachelard); no se alimentaba suefio algu- no sobre la vivienda; en todo caso, se hacian cfleulos sobre la que habrie de conseguirse La vivienda ideal: preferencias tipoldgicas Quiza las dos conclusiones mis destact das que se desprenden de la investigacion evada a cabo sobre las tipologias repro- ducidas en Ia pagina de enfrente fueron: De un Jado, como hemos seitalado mas arriba, la inexistencia de auténticos sue- fios sobre la vivienda, La consecucién de determinado tipo de vivienda es un proyecto que espera hacerse realidad y tal vez, como ascgura Bachelard, nunca un proyecto puede convertitse en'un sueio, De otro, Ia existencia de un modelo social, fuertemente estructurado y amplia- mente compartido, que todos aspiran a reproducie ¥ al que corresponde una tipo- logia de vivienda. El modelo responde a un estilo de vida ¥, como sabemos, gracias a los medios de comunicacion, el estilo de vide no es otra cosa qute las pautas de comportamiento, principalmente en lo que al consumo se refiere, de los distintos grupos que inte gran una sociedad, Cada individuo da cuenta de su status social a través de tas pautas de consumo. En la prefiguracién de los estlos de vida intervienen no s6lo Factores econdmicos, sino sobre todo eul- turales. Ast cada individuo, por medio de sus patitas de consumo, se identificaré con su grupo social de pertenencia, al que se reconoce por su peculiar estilo de vida. En definitiva, a través del ‘estilo de vida, 1o que se pone de manifiesto son los valores ¢ ideales que enfatiza cada grupo socal Todos se saben reconocidos por los productos que consumen, asi que se e5- fuerza por responder al estereotipo del éxito social, representado por el grupo aque les sirve de referencia y al que tratan de imitar en todo. En este esfuerzo por la legitimacién, la vivienda ocupa un lugar de absolute’ protagonismo, pues es, sin uda, le representacin més nitida del satus social E] modelo de referencia, Ja imagen a reproducir hoy en nuestro pais, es la que encarnan las Hamadas clases emergentes, integradss por los profesionales urbanos cuyo ideal mas preciado es el Exto perso- nal, que se expresa en la capacidad econd- mica, y para fos que la competencia y el persanalismo, la notoriedad individual, juegan un papel decisiv. ‘como veiames antes, ala vivienda le corresponde la funcion de ser el signi cante destacado del status que ha de sim boiizar los valores en que se asienta I sociedad, no resulta dificil adivinar Ia ti pologia que constituiré el modelo o ideal Digamos, por si cabia alguna duda al respecto, que la vivienda que ocupa el primer lugar en las preferencias del 80% de los entrevistados no es otra que la Vivienda individual aislada 12.(1987) A&V Los ejemplos de tipolgias mostrados en lt seneuesta y ordenados de fulerde a dereche y de urribs a abajom por orden de prelerencias. Los "uatro primeros persona, respectivamente chalet Levitt, el adosado, ef palaete¥ la vvienda pluritamiiae en suburbia ajardinido, El3, el 6) {1 7 correspanden al eifio en ensanche histSnto, l bloque tbano sin lcaieacion especifica yl tore de piss. Finaimente e $y e193 presentan ‘como tipos de colonia urbana y casa urbana en un smedia eucl Dios de Vieente Paton a7 A sta preferencia absoluta por la vi vienda individual corresponde el inevits- ble rechazo de otro tipo que deviene des- preciable, la vivienda colectiva en altura {la torre’ ocupa los iltimos lugares de referencia para el 85 % de fos entrevista dos). La primera representa los valores de Ja modernidad:; la segunda es simbolo de épocas ya superadas y parece acaparar todo To negativo vivido en las mismas. El rechazo de las tipologias colectivas (en altura) ¢s tan undhime como ia valoracién de las individuales. El segundo lugar en las preferencias que cocupan los chalets adosados y el rechazo general del blogue de pisos —peniltimo en la eleccion, seguido s6lo por la torre— refuerzan estas conclusiones. Los adosa- dos no son sino un remedio aproximativo de la vivienda aislada; el bloque comparte con Ia torre el signo negativo de la masifi- cacién. La universalidad det modelo, que no es mis que expresion de su fuerza, resulta indiseutible por cusnte la vivienda elegida 48 2. Philipp Webb y William Morris, Red House en Botley Heath, Kent {Ingiaters). 1859 334 Charles Rennie Mackintosh, Hill House en 57) Le Corbusier, Vila La Reche-Jeanneret en Paris. 1923-1924. 6 8 Hans Scharoun, Cast Schmnks en Lobe ‘Slemania), 1952-1933 como ideal lo es para todo tipo de perso- nas, con independencia de sexo, edad, vivienda 0 tamafo de! habitat. Toda el discurso verbal sobre la vivien da ideal se conereta con (otal acerto en una de las tipoiogias propuestas el chalet Levit, que sera elegido para vivir, entre ci conjunto de tipologias a valorar, por tuna aplastante mayoria (el 61%). El chalet Levitt deviene en modelo de vivienda ideal, por sus caracteristicas objetivas ¥, eémo no, por su valor simbs- lico,en tanto que vivienda habitada, hasta hhace poco, por ls sectores sociales domi- nantes que ahora recuperan la ciudad a través de fas rehabilitaciones No obstante, dada la inevitable lentitud de fos enémenos sociales, este nuevo est lo de vida ain no ha trascendido lo suf ciente para resultar deseable a los grupos (subordinados) que han sido objeto de la, presente investigacin, como evidencia la baja aceptacion obtenida en la encuesta por la tipologia de ensanche en el centeo ciudadano Buena prueba de que In vivienda elegi- da simboliza los valores que imperan en nuestra sociedad es la valoracion indirecta que se realiza del chalet Levitt a través de las caracteristicas que se suponen a sus hhabitantes: gente rica (85.4%), moderna (71.5%), joven (60,7 %), con pocos hijos (56%), retrato fiel del estereotipo de los que hoy representan Ia ideologia domi- ante, Puestos a describir Ja vivienda ideal, ésta deberia reunir una serie de cualida~ des, entre las que se contarian como mas importantes: — individual con jardin — en propiedad — en los alrededores de la ciudad Prevalece Ia mistica de la naturaleza representada por la posesiOn de jardin (principal atractivo segiin el 55% de en- trevistados) por minésculo que aquél sea: en todo caso capaz para celebrar barba- coas en fin de semana. Necesidad de jardin y tipologia «moderna» —de cons- ‘ruci6ni reciente son dos aspectos consi- 12 (1987) A&V derados tan deseables que dejan fuera de ‘concurso cualquiera de los otros ejemplos de vivienda individual propuestos para su valoracién. Un elemento fundamental para ser ca talogada como tipologia modelo reside principalmente en que esta apreciacion comin a un amplio grupo y el des compartido refuerza su caracter de vivien~ da ideal. Hay que tener en cuenta ademas que su cédigo estético es bien reconocido, To que adquiere gran importancia para su valoracién; asi descubrimos que, mas que la singularidad de Ia obra, lo que se busca es la identificacion e1 males (0 que pretenden serlo), es decir, ia pertenencia a lun grupo a través de los signos, que at ralmente es mas deseable cuanto mas pro- ximo al grupo dominante, Arquitecturas de autor: aceptaciones y rechazos ; AAI igual que con las tipologias standard. fos entrevistados realizaron una serie de valoraciones y asociaciones entre obras de ABV (1987) 12 arguitectura culta: doce casas «de autor» que se reproducen sobre estas lineas (pégi- nas 48 2 $3), Por tratarse de imagenes «duras», mie nos legibles para el entrevistado comiin, se incluyeron preguntas de cierto tono frivo~ Jo con las que pretendiamos acercarnos al subconseiente a través de un camino més ‘emotive que racional, ya que en el plano de la razon la informacion .perseguida setia menos rica; nuestra intencion era deshacer las actitudes de inhibicién y frialdad que provocata este bloque de imagenes, En algunas de las preg demand: ntas 1a opinion ja lo era desde una dimension pragmatica; en otras se trataba de fabular asociando edificios a personajes de la vida pllblica o describiendo las sensaciones que provocaban las viviendas. En esta parte, Ja razén, «lo razonablen, perdia peso en favor de’la imaginacion. Mientras gue Ia visién de las tipologias estindar produjo un discurso generoso y espontineo porque se entendieron como algo proximo (posible) y reconocible, ante las imagenes de arquitectura de autor los entrevistados reaccionaron con una acti- tud distante, Atribuimos este distanci miento al cardcter excesivamente singular de Ios edificios presentados, a muchos de los cuales se les discutia incluso su condi- cién de vivienda, entendida en los térmi- nos al uso de alojamiento estable para niicleos familiares. : La originalidad de las mismas, que tenia como mision provocar el desborda- miento imaginative de los entrevistados —por cuanto su lejania con la oferta in- mobiliaria de nuestro pais era patente. no produjo los resultados perseguidos; 10 original se entendié como una dimension negativa, el acusado carieter de obra de arte imponia un alejamiento emocional de las mismas y la singularidad absoluta hacia evidente su condicin de pieza de eneargo para un destinatario peculiar. Si bien la critica general al mercado inmobi- liario espafiol se centro en que estaba concebido para un usuario anénimo, en el 49 Ly2_ Frank Loyd Weight, Cast de lt Cheada, Bear Run, Pemneyivaria 1935 Sy Alvar Aalto, Villa Maes, Noonmarkku (Finlandia). 1957-1999. Sy 6 Charles Moore y Rober L. Harper, Cast te campo de Mossachuvens. 1979-198] Fy'#. Venturi y Rauch, Casa Tucker en Kutoneh, Nueva York. 9751975. 2 caso de la arquitectura de autor el contflic- to se origina, por el contrario, en que se trata de viviendas a medida, para un habi: tante demasiado concreto, lo que las con- vierte en inaceptables para los demas. Cuando alguna de Iss viviendas fue rescatada, como ocurrié con las de Wright 0 Webb, debian en cualquier caso someterse al proceso de transformacion gue impondria su virtual nuevo usuario: en definitiva, a dejarse apropiar a través de los cambios a que s¢ veria expuesta ineludiblemente, y ello pese a que se reco- nociera su condicién extraordinaria, En resumen, podrie decirse que lo mo- délico no basta; el desea aparece cuando un objeto (en este caso Ja vivienda) puede sentirse como propio, cercano al sujeto y al geupo a que éste pertencce. El motivo de que no fuera bien acogida esta arquitectura se debe a que ni el indi: vviduo ni el grupo reconocen ni se identiti- can con unos modelos estéticos fuera de su dmbito, de una originalidad que no puede ser digerida. 50 Ademas de los seftalados, aspectos de orden mas inmediato justifican ta frialdad que despertaron, por ejemplo, el excesivo aislamiento que acusa la mayoria de las viviendas mostradas, aislamiento que re- sult tal vez mayor por efecto de las fotografias. La soledad acentiia, ain mas si cabe, la irtealidad de estos edificios desde el punto de observacion de un cit dadano comin El valor de especticulo atribuible a las ‘obras, que podria satisfacer Ia vanidad de su propietario, desaparece si se sitian en tun lugar aislado en el que sus cualidades no pueden apreciarse y frustran, por tan- to, le obligada necesidad de reconoci miento social gue exigen a través de la vivienda estos grupos de clase media que insistentemente buscan su legitimacion Los aspectas que se destacan, positiva 0 negativamente, son los que aluden a con- diciones generales, luz, ventilacion, et, pero se evita juzgar lo esencial en estas ‘obras, como podria ser su concepcion. (Otra constante en la observacion de a arguitectura de autor fue el rechazo pra ticamente total del racionalismo, stil que se considera carente de imaginacion excesivamente homogeneizante y rigide ue impide, cast coercitivamente, la inter vencién del usuario, Para los patrones perceptivos de lo ciudadanos comunes, el racionalismo m cumple adecuadamente con el valor sim bolico que deben tener las viviendas pos ‘que es demasiado andnimo. A fin de cues tas, se trata del estilo dominante en J vivienda colectiva desarrollada en los s senta, que puebla nuestras ciudades y qu hoy Se rechaza de plano, puesto que ideal se ha trasladado a Ia viviends indiv Sual. El rechazo de las viviendas ms claramente racionalistas se justifica porque en las mostradas no se encontr ron signos que identifiquen lo individu frente a lo colectivo. ‘Como conclusién podriamos decir qu Ja mayoria de las imagenes de, esta ser apenas si originan comentario alguno: « el mejor de los casos, suscitan coment 12 (1987) A rigs irdnicos que ocultan precisamente la ausencia de opinién sobre las mismas. ‘Al igual que cuando se emitian opinio- nes sobre las tipologias, con las obras de autor Jos primeros lugares en el orden de preferencias coinciden con fas viviendas que, de ser posible, serian las elegidas para vivir. Las viviendas de Webb, Wright y Moo. re acaparan las preferencias de mas de la mitad de la muestra; éstas encabezan siempre Ia clasificacién, si bien lo hacen de manera alternativa; si sumamos los porcentajes de entrevistados-que Iss eligen en primer, segundo o tereer lugar, tene~ mos que para Wright alcanzan el 56% de las respuestas, el 68% para Webb y un 71% corresponde a Moore. Pero todavia es mayor Is unanimidad para las que se consideran menos atracti- vas —Gehry y Botta— situadas en los lugares de cola por el 75% de los entrevis- tados aproximadamente. El orden de preferencias en que se orde- nan las viviendas mostradas, apoyado por AY (1987) 12 al rechazo rotundo de las obras de Gehry y Botta (las mas «extrafias»), no hacen ‘més que reforzar unas opiniones que apa- recen firmes y contundentes a lo largo de toda la investigacién, y que sirven sobre todo para denunciar la existencia de un ‘modelo (casi) nico de vivienda para gru- pos de poblacion muy amplios. De otro lado, queda claro que no hay disociacion alguna entre los gustos estéti- cos y los deseos de apropiacida de una vivienda; no hemos encontrado personas ‘que aprecien alguna de las casas presenta- das por su belleza 0 cualquier otra cuali- dad y que después hayan elegido otra vivienda por ser més adecuada a sus nece- sidades 0 conveniencias, A juegar por las respuestas, en la valoracién estaba siem- pre implicito, y de manera muy determi ante, el cileulo funcional; las obras se consideran a partir, exaclamente, del de- seo de habitarlas. Las preferencias de los arquitectos aver- ca de las obras presentadas difieren nota- bblemente del comin de la poblacién; entre este sector ocupan los primeros lugares las de Wright, Meier y Le Corbusier, sin embargo, se produce coincidencia en los autores (u obras) que rechazan: Gehry y Botta, Sélo en este punto —y en el apre- cio undnime por Frank Lloyd Wright- alin estin de acuerdo los gustos de los arquitectos con los del pablico general Grificos de asociaciones ——* Los anilisis que anuncidbamos en ta in- troduccién, realizados a partir de los da- 198 ofreeidas por los cuestionarios, apor- taron la informacion que aparece en los sgifioos de las paginas 54 y 55. En ellos se recogen las asociaciones entre obras, tan- to de las tipologias como de fas de arqui- teetura de autor y de ésta con personajes © sensaciones. Por nuestra parte tratamos de interpre lar Jos eriterios que subyacian a las mis- mas y que daban cuenta de Ia estructura perceptiva de los entrevistados, interpre {acion que nos aventuramos a exponer en fas lineas que siguen. si Tipologias ‘grafico 1) En lo que concierne a las tipologias estan dar sobre todo (grafico numero 1), se pone en evideneia que «1 sentido comin es determinante en los agrupamientos que corganizan las opiniones y que traducimos grificamente, a saber: = Densidad: baja (tipol y.alta (colectivas). — Calidad maxima (tipologia _indivi- dual), media (colectiva urbana) y mi- nima (individual rural) — Localizacién suburbana, urbana y ru- ral. La densidad baja ocups Ia parte izquierda del grifico; la alta, 12 parte derecha, La mayor calidad corresponde # la 2onas superiores del mismo; por iltimo, las tipo logias suburbanas se sitian arriba; abajo las rurales y en el centro jas urbanas. El cuadrante superior izquierdo, expo- nente de lo positive, recoge los tipos que representan las aspiraciones miximas en vivienda y naturalmente acapara las ca- racteristicas de més alta valoracion. individual) 2 Arquitectura de autor (grafico 2) En al grafico mimero 2 vemos repetido el proceso, esta vez tomando las casas de Arquitectura de autor como base de las asociaciones. Ala izquierda del plano las formas tradicionales alusivas al pasado, con inde- pendencia de Ia realidad del momento de su construction: castillos, torres, casas con tejado a dos aguas, simétricas, con voliimenes diversos. Podriamos decit que zo pertenecen al mundo de la produccién en ol que hoy estamos inmersos, serian, imaginariamente, previos a la industrali- zacion. Modelos estéticos mis asequibles, con referencias culturaes al pasado: cas lies, 1a casa del guardabosques, ete, cons- tuucciones de lineas curvas, siempre ama- bes la vista Enfrente, la arquitectura moderna en sentido amplio, obras con un punto de extravagancia; en muchas, ostentacién por la opuleneia y en otras por el rigor. Representa la sociedad industrial, de ma- sas, os edificios contemporéneos: Ia tee- nologia, caracterizada por los angulos rec~ tos, ‘Una segunda mirada nos descubre las miiximas oposiciones: Botta y Wright, si- tuados en los puntos mas distantes det ‘mapa, son los modelos que provocan (res- pectivamente) mas rechazo y admiracin, En ambos casos, si bien con valoracién distinta, se reconove su gran esfuerzo for- mal, ‘Mayor cercania existe entre Botta © Isozaki, cuyas obras se expresan en un lenguaje incomprensible para legos. ‘También se oponen, aunque no tanto como Botta y Wright, los bloques forma- dos, en un caso, por las obras de Webb y ‘Mackintosh que, dado su caracter, apare~ ce muy compacto (se trata de la asocia~ cién més reconacida, por el 74% de los entrevistados), y en otro por las de Scha- roun y (de nuevo) Wright que, como ve~ ‘mos, es una vivienda altamente sugerente y plena de contenido para los entrevista ‘dos. El primero de ellos constituye un claro exponenie de un periodo histérico 12 (1987) A&Y Ly. Richard Mees, Casa Giovanni, Pitbarg, Peansylvanis, 1981-1983, 2y-4 Arata Inorakl, Cam Hayashi co Nishi, Fukuok apén). 1976-1997, tesidencia Spier, Los 979, By 9 Maria Bota, casa en Stabio, Suiza, 1987, 6 cn el que Ia clase social més influyente es Ia nobleza y los castillos donde fabitan, simbolos de poder. El conjunto Scharoun-Wriaht represen- ts lo opuesto, el ideal de hoy, el especticu to y sus gentes, el mundo de las revistas, peliculas, etc: «amor ylujon; arquitectura muy valorada quizé porque se ha difundi- do con frecuencia por el cine americano Finalmente, la asociacién formada por Jas casas de Venturi y Moore, ejeraplos de Ja arquitectura mejor acogida, comprensi- ble, de formas bien reconocibles y muy proximas 2 las tipologias que se conside- Tan ideales; estas casas se encuentean en: tre jos primeros lugares en el orden de preferencias frente a las obras que repre- sentan el racionalismo de distintes perio. os, que, segiin Io comentado, son las que ‘menos atraccién despiertan. Las obras r8- cionalistas no se rechazan abiertamente ppeto tampoco consiguen adhesiones; su destino es el de la discretaindiferencia que Je proporcionan Ios lugares intermedios ée Ie clasificacion, ABY (1987) 12 Casas y sensaciones (grafico 3) Reiterando las ideas que se pusieron de Imanifiesto en agrupaciones anteriores, en- contramos tres asociaciones amplias que uubican las obras de arquitectura examina- das de acuerdo a las sensaciones que su visin provoca en los espectadores. En el cuadrante superior derecho del grafico niimero 3 se sitda el grupo de las que hemos llamado (con ciertas licencias) obras racionalistas 0 modernas, el més vacio de contenido segiin lo dicho, que luna vez mas se caracterizan por resultar desconcertantes para los entrevistados; en algunos casos alcanza hasta el 58% el nniimero de personas que «no saben ono contesian a Jas sensaciones que la vista de esta arquitectura despierta en ellos: son las obras de Meier, Scharoun, Aalto e Tsozaki El resto de las obras se localiza a lo largo de un continuo definido par los sentimientos que se desliza desde los que cuentan con una carga positiva hasta los mas negativos. Las aceptadas, en un lado, semejantes en la aceesibilidad de su cod 0 estético, lo que se traduce en deseo de poseerlas: Wright, Webb, Moore, Ventur © Mackintosh hacen experimentar sensa ciones gratificantes y en ocasiones nostl: sicas ‘Como muestra el grifico, la carga posi tiva se diluye a medida que descendemo: cn Ia escala de preferencias mezclandose Jas emociones agradables con las que lo Son menos, hasta legar a las totalmente negativas, localizadas en el polo opueste (cuadrante inferior derecho). Las obra 10S apreciadas (Botta y Gehry) son porigen de las sensactones mas desagrade bles; los afectos se invierten: inseguridad, resin, fraldad... ahora la innovacién ue signifies la ruptura con las imagen convencionales de vivienda se_penaliza con Ia incomprensién que en el dnimo de Jos entrevistados se plasma en angusti (agobio, tristeza, inquietud... Merece la pena que nos detengamos en las sensacienes que despiertan las dos obras mas elegidas Ee ADOSADO LeviTr | JARDIN, = ~-ENSANCHE~ BLOQUE TORRE COLONIA, RURAL YENTURT Grifco 1 Tipologias — Wright: libertad, alegria, fantasia/ suefio; sersaciones todas ellas muy perti- rentes para el momento que vivimos, pues recogen con acierto valores de actualidad. — Webb: calidez, paz, tranquilidad, soledad, aislamiento... la otra cara de la misma moneda ‘Ambas — resullan _complementazias, Frente al atrevimiento de las formas de ‘Wright, la ostentacién tecnologica de que hhace gala y la exhuberancia del medio en gue localiza su obra, se sitia Ia casa de Webb, donde todo es 0 contrario: la discrecién formal, los métodos constructi- vos tradicionales, la apriencia elisica, su situacién en un medio natural agradable pero no Hlamativo, sugieren sentimientos bien distintos pero quiza complementarios de la tensién que provoca Ja casa de Wright. Representa, tal vez, el modelo de vida de otro grupo de entrevistados con expec tativas diferentes como seria el de aquellos que se sitian en la érbita de una moral social que hoy parece ya superada; se 34 Grice 2 trataria de un grupo de nostilgicos deseo- sos de evadirse de la realidad que se ven ‘obligados a encarar y en la que, en cierta forma, no pacticipan. Casas y personajes, (erifico 4) La asignacién del habitante més adecua- do a las distintas casas a partir de una lista de personajes populares puso en evi- dencia la fuerza de los estereatipos: a la duquesa de Alba correspondio habitar en los castillos (Webb y Mackintosh), al igual que a Adolfo Suirez, también noble, aunque de menos abolengo, realidad que se expreso en una asociaciéa mas débil. Con fuerza semejante se presenta la relacidn establecida entre la obra de Ven- tari y su ocupante —un escritor—. Aqui sin duda la localizacian silvestre tiene mas fuerza que su arquitectura y determinara la proximidad con la actitud creative (como puede verse en el gréfico 3, las sensaciones que despierta son de paz y soxiego). Para la linea «dura» de la obra de Arqitstura de autor Botta, la misma tendencia social, repre- sentada por Tejero. El aspecto cerrado de la «torre» de Botta remite al encarcela- miento de Tejero, personae aisiado fisica ¥y socialmente, La ausencia de asociaciones con las obras de Aalto y Meier pone en evidencia, ‘una vez més, Ie incomprension que des- pierta su estilo creative. 1La previsible relacion de Id arquitectura de Le Corbusier y Gehry con un cientifico corresponde a las sensaciones de frialdad que se experimentan ante su vision. La imagen t6pica de un cientifico es la de un personaje carente de emociones, preso de la razon y entregado al frenesi investiga dor, poco proclive a apreciaciones estéti- ‘cas, Ante semejante estereotipo, la asepsia de la obra de Le Corbusier resulta muy pertinente para ser habia por un Gent En torno a Moore hallamos a perso- najes distintos Suarez y Severiano Ba- Ilesteros— cuya proximidad se debe, qui- zi, a que ambos son reconocides como 12 (1987) A&V WUORAHDE MEIER SCHAROUN ALTO Le CORBUSIER aaa ToL ALEGRIA Wsozakt LAASO2 ‘OTIAA waicerr YANIO AarzuaRoD a UBeRTAD ween. = aaah: on PAZ TRANG. PROTECCION : Cinibos : BS asia FRIALOAD habe : MooRE SUENO ocr INSEGUEIDAD ASFINIA SOLEDAD INQUIETED AISLAMIENTO. TRISTEZA Guney ' | BOTTA GEHRY i saa | WeoTHnaM VENTURI gee MACKINTOSH. Griiico 3 Casas y sensaciones figuras carismiticas con trayectorias simi- lares (origen humilde, ete.) que aleanzan Ja cima del exito en campos bien distintos, La asociacién de estos personajes con ia arquitectura del postmoderna Moore no parece apoyarse en argumentos tan evi- dentes como en otros casos, y atro tanto cabe decir de la cercania de Butraguefio y un arquitecto que se colocan en el area de Scharoun. La singularidad de la obra de este autor se entendi en los grupos como propia de millonarios excentricos, Finalmente, la obra de Wright reine a sw alrededor el grupo mas amplio de per- sonajes, con actividades y actitudes diver- sas, pero con una caracteristica comin: todos ellos son idolos populares, lo que explica que haya sido elegida por el por centaje mis numerosos de entrevistados Este grupo representa la dimension de espectacularidad, osadia y originalidad propios de la obra de Wright, que hacen de ella la vivienda mis deseada, Se ve como la expresidn patente del éxito por el dinero, éxito del que se alardea y por ABV (1987) 12 Graco 4 Casas y personajes tanto no ha de estar en absoluto revestido de discrecién, La intensidad de la relacién con dicha obra varia segiin el personaje, pero obvia- mente en esta combinacion de éxito y espectaculo el que resulta mis representa- tivo es Julio Iglesias, en el que se aprecian todas las caracteristicas que adornan cl discurso sobre esta arquitectura, Si a la Casa Roja de Webb se suponen propieta- ros de influencia, clase y dinero por he- rencia, la de la Caseada de Wright sera la de personas cuyo éxito se debe a su valia personal: fa casa de los héraes modemnas, NOTA El esto sobre La vsinds sftadan Fue encerga- o.a CIMOP —Cormunieacion, Imagen ¥ Opinion Pica en septiembre de 1986 y serealicd en dos fases, esartllindose cada una de ells con une tmetodologia propia. La tase scil de la investian cin ls constituan indus de status mediormedio ¥ medio~ bajo, aquellos qu ntegran los sectores que han dado en ilamarse subordinados. En lx primera paste se organizaron divesoy grupos de diseusisn de acuerdo a lo que se conece como melodolog cusltativa, La segunda se eonstruye mesante le técnica de encuesta —método cuantitativo apoy sda en una muestra de 800 entrees distibuides em odo el terttoio nianal, 700 de las cles se hicieron en hogares, a poblacisn general, de acoendo 8 cuoias pressablecidas de edad, sex, tipologia de vivienda y tamafo del habitat Ing i00 retenes jprresponden una submussira de arquitetos lace lizados en Madea y Baroslona, a elcfos compart vos con el pilin en general En eta segunda fase Se uill26 come materiel motivador la sare de foto agralias de viviendas que aparecen junto‘ stos Los datos retogidos a través del cuestonario fueron snalizados plicando ténicas multivaiebes con el fin de obtener informacion de cirStar esc tural gue aos peemitera conocer y explcar como perebian los entrevistados el conjunto de imgenes ‘que debian valorar en su fotaided (tendiend a sus gusto), poniendo aide manifesta os valores exe 0s dominants. Faas tenis st uraron también para explorar el juego de acociasiones entre lay listintas indigenes, To que ayuda a dessubrir la ‘sructura peccepiva des enrevisados,esrucurs if de detestaea través de la expotaion uniea de ‘enicas bivavables (ns mis fescuentes on eatuios de opinién), que resltan mis apropiadas se trata ddemeiir la importancia de Ios stributos que coor ‘man una imagen, pero no la imagen alobal 55