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EL MUNDO. SÁBADO 24 DE ABRIL DE 2010

OPINIÓN

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SÁBADO 24 DE ABRIL DE 2010 OPINIÓN > IMPRESIONES CABO SUELTO ANTONIO LUCAS Los libros EN

CABO SUELTO

ANTONIO

LUCAS

Los libros

EN ESTA HORA que va a hundirse en el diluvio, como habría dicho el gran Jaime Sabines, el libro se ha puesto de actualidad por amenaza de derribo. Algunos ya le están augurando funerales. Toda civilización viene potenciada por su misma oscuridad. Y esta nuestra, tan láser, tan flipada, tan de oro bajo, ensaya hoy la caducidad del libro de siempre, su precaria permanencia entre nosotros para cuando el e-book se pose en los bolsillos de la peña y nos deshoje por dentro. Pero es este un debate falso, propio de una modernidad desalmada que disimula su vacío acelerando los relojes. No se trata de adivinar desde dónde se leerá mañana, sino sencillamente si se va a leer o seguiremos gripados. Oí decir un día que la lectura es una forma insustituible de vivir. Y lo creí. La literatura nos hace menos mendigos. En ella está toda la incertidumbre del individuo como especie protegida. Su corazón de asustaburgueses, su fanatismo sentimental, su idea de la lluvia, la micebrina del desacuerdo. Basta una página bien escrita, ese blanco cádaver de árbol, para descubrir que las mejores palabras de amor están entre dos gentes que no se dicen nada. (Otra vez Sabines, que lo estoy releyendo.) Esta verdad sólo la grita un libro. Y nos tunela limpiamente. Las palabras que mejor se escriben son esas que uno previamente ha vivido. Y da igual cómo nos lleguen. Pero no mola la sospecha de que una tragaperras portátil

«El invento insaciable nos convierte en lectores aplazados; en ‘yonquis’ de utopías instantáneas»

capaz de embuchar 600 títulos (¿de verdad van a leerlos a pelo en una pantalla?) sojuzgue al viejo libro amigo, al demorado pliego con alma, como irrumpió el tanga para sojuzgar las bragas. Esta eterna novedad del mundo que ofrece puntualmente tanto artefacto chato la estamos llevando de una manera infantil. El invento insaciable nos convierte en lectores aplazados. En yonquis de utopías instantáneas. En sofisticadísimos ágrafos. Aquí hemos tecnificado hasta el follar desarrollando unas bellas cabras mecánicas de venta en internet que son nuestro otro yo con tetas, lo cual dice muy poco de nosotros. Y si aceptamos una osatura de poliespán para el sexo, sospecho que lo del libro impreso es una guerra ya perdida. Más aún cuando el hombre ha dejado de generar papeles para confeccionar frases en el desagüe del móvil, donde sólo se leen sandeces, rumores inconcretos, citas que se inclumplen y faltas de ortografía. Lo que uno quiere elogiar aquí es la lectura. La opción de asomarse al mundo desde la escotilla impar del libro. Ese objeto único que puede ser sable de lucidez y ofrece un encuentro directo con la vida. Un necesario pecado que sube por las manos. Una forma de huir del hedor de la ignorancia. Un útil alumbrado contra la reyerta cegadora de tanto aplique digital, que tantas veces aleja, enfría, sólo adorna.

EL PISITO / GALLEGO & REY

aleja, enfría, sólo adorna. EL PISITO / GALLEGO & REY VIDAS PARALELAS / PEDRO G. CUARTANGO

VIDAS PARALELAS / PEDRO G. CUARTANGO

e JOSÉ MONTILLA / LLUÍS COMPANYS

Lo que va de hoy a 1934

Aunque afortunada- mente la situación de España es hoy bien distinta de la de 1934, existe un sugerente paralelis- mo entre la crisis

institucional provo- cada por la negati- va de José Montilla

a aceptar un fallo

contrario al Estatu-

to y los sucesos que

llevaron a la procla- mación del Estado Catalán en plena

República.

El detonante de la ruptura de la legalidad en 1934 fue la aprobación por el Parla- mento catalán de la Ley de Con- tratos de Cultivo. La norma ga- rantizaba a los rabassaires el cultivo de las tierras durante un mínimo de seis años y la posibi- lidad de comprar las parcelas tras explotarlas durante 18 años. El Tribunal de Garantías Cons- titucionales falló en junio de 1934 que la ley era inconstitucio- nal, dado que el Parlamento ca-

talán carecía de competencias para regular la propiedad de la tierra. En un clima de insurrección y de confrontación social, Lluís Companys, líder de ERC y presi- dente de la Generalitat, procla- ma el 6 de octubre de 1934 el Estado Catalán dentro de la Re- pública Federal Española. Desde

el balcón de la institución, Com-

panys justifica el golpe por la ne- cesidad de frenar «el fascismo» y asume todas las competencias

del Gobierno central. El general Batet se niega a aca- tar sus órdenes y manda a las tropas dirigirse contra los rebel- des, que se han hecho fuertes en

la Generalitat y varios edificios

anexos. Sin apenas resistencia y en unas pocas horas, los esca- mots de Dencas se rinden. Com-

unas pocas horas, los esca- mots de Dencas se rinden. Com- panys, Tarradellas y otros dirigentes
unas pocas horas, los esca- mots de Dencas se rinden. Com- panys, Tarradellas y otros dirigentes

panys, Tarradellas y otros dirigentes de ERC son hechos pri- sioneros y confina- dos en un buque de guerra. Al igual que enton- ces, Montilla se nie- ga a acatar hoy un fallo adverso del Constitucional, está intentando formar un frente de recha- zo con los partidos nacionalistas y ama- ga con una ruptura de la disciplina por

parte de los diputa- dos del PSC en Madrid. ¿Puede acabar el motín que li- dera Montilla en una ruptura con la legalidad constitucional o, al menos, agudizar la crisis en las relaciones entre Cataluña y España? ¿Está dispuesto el cor- dobés Montilla a convertirse en el radical Companys? La historia nunca se repite y, si lo hace, es en clave de farsa. To- do indica que estamos ante un farol de Montilla, que busca re- cuperar la credibilidad perdida por su desastrosa gestión. Nada mejor para ello que un enemigo exterior, una amenaza imagina- ria que movilice al electorado. Creo que su estrategia está condenada al fracaso, lo mismo que la de Companys, que no lo- gró más que el apoyo de unos centenares de fanáticos. Compa-

nys cayó ante la indiferencia ge- neral y eso mismo le va a suce- der a Montilla si persiste en su pulso contra las instituciones. La Cataluña de 2010 no está para aventuras. A Maragall el Estatuto le costó el puesto. A Montilla le puede suceder lo mis- mo si trata de competir en nacio-

nalismo con CiU o con sus so- cios de ERC, ya que siempre es preferible el original a la copia. Pero la sangre no llegará al río.

¿De qué (a quién) sirve ‘Josu Ternera’?

HAY NOTICIAS inquietantes para la con- ciencia de las que nadie parece querer ente- rarse. Por ejemplo, la que publicaba hace poco Antonio Rubio en EL MUNDO sobre la impunidad con la que se pasea Josu Ter- nera por Italia y Alemania bajo el control de los servicios de Información españoles.

bajo el control de los servicios de Información españoles. LA TRASTIENDA ISABEL SAN SEBASTIÁN No se

LA TRASTIENDA

ISABEL SAN SEBASTIÁN

No se trata de nada nuevo. A principios de 2007 servidora presentó un libro titulado Fungairiño, el enemigo de ETA, en el que se denunciaba exactamente lo mismo; es decir, que nuestros espías conocían al menos des- de marzo de 2005 el paradero de este terro- rista, condenado en rebeldía por 11 delitos de asesinato consumado (entre ellos los de cinco niños) y 78 en grado de tentativa, y

habían obtenido de la Fiscalía de la Audien- cia Nacional su auto de procesamiento y co- rrespondiente orden de busca y captura, sin mover un dedo para detenerle. Tres años después estamos igual, con esta escoria cir- culando libremente por el espacio europeo bajo las narices de los agentes a quienes pa- gamos el sueldo, y seguramente alojado, ali- mentado y curado con cargo a nuestros bol- sillos. ¿Por qué? En 2007 la respuesta era evidente: por- que estaban negociando con él en ese pro- ceso de estafa, que no de paz, cuyo resulta- do es conocido. Pero, ¿a qué obedece aho- ra este escarnio a las víctimas de sus crímenes? Sólo caben dos explicaciones posibles: o la negociación sigue su curso con sordina y el prófugo desempeña en ella un papel esencial, o bien conoce aspec- tos de las conversaciones pasadas que Za- patero prefiere enterrar en el olvido, aún a costa de renunciar a que los muertos y he- ridos del Cuartel de la Guardia Civil de Za- ragoza obtengan Justicia.

No sé cuál de las dos opciones resulta más infame, aunque el hecho en sí de que esté localizado y libre ya sería merecedor de una actuación enérgica en el Congreso por parte de esa oposición a la que únicamente parece preocuparle el garbanzo. El que ca- lla, señores, otorga. Yo me quedo con la hipótesis de que si- guen hablando, porque me parece la más plausible a la luz de indicios como la actua- ción de los mediadores internacionales, las declaraciones de Eguiguren y el viejo cuen- to de las diferencias entre Batasuna y ETA, que son parte de una misma bestia asesina. En todo caso, si Rubalcaba quisiese desmen- tirme, podría cursar una orden a la Interpol para que Ternera se encuentre con dos po- licías en su próxima visita al hospital. ¿No fue eso lo que auguró el ministro a cualquier etarra que se acercara a un zulo vigilado por las Fuerzas de Seguridad? Si pretende que nos creamos que esta vez va en serio, Urru- tikoetxea no puede estar más que entre re- jas, sin esperar ni un día más.