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Excélsior Nacional, 15 de enero de 2015, p.

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La hora del ajuste
Un ejemplo de cómo se incrementa el gasto público año con año, sin que se hayan modificado en nada sus
responsabilidades, es el Poder Legislativo. El Senado, a precios constantes de 2015, gastó en 2000 2.3 mil
millones de pesos, en 2015 va a gastar cuatro mil millones.
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Carlos Elizondo Mayer-Serra 15/01/2015 01:44

“…cualquier necesidad de ajuste por una disminución de los ingresos habrá de acomodarse reduciendo el
gasto público”. Son las palabras de la semana pasada del secretario de Hacienda.
Ya era hora de pensar en la necesidad de recortar el gasto público. Desde que tomó posesión la actual
administración había manejado las finanzas públicas con el pie pegado al acelerador, es decir,
incrementando el gasto basado en mayores niveles de deuda e impuestos. Curiosamente un mayor déficit
público no parece haberse reflejado en un incremento en la actividad económica. Todo un misterio.
Este gobierno ha incrementado el gasto público total de 4.03 mil millones de pesos a 4.69 mil millones, en
pesos constantes del año 2015, es decir, descontando la inflación. Esto significa pasar de un 25.4% de gasto
público como porcentaje del PIB en 2012, a niveles de 27.3% para 2015. El gobierno no ha hecho más que
continuar con la tendencia de las dos presidencias anteriores. En el último año de gobierno de Ernesto Zedillo
el gasto público total a pesos constantes de 2015 fue de sólo 2.42 mil millones de pesos, lo que representó
18.4% del PIB.
Esto fue posible gracias al incremento del precio del crudo, el cual alcanzó niveles récord superiores a los 100
dólares por barril, logrando una producción de 3.3 millones de barriles diarios en 2005. Hoy el precio se ubica
en menos de 40 dólares y sólo producimos 2.3 millones de barriles diarios. El ingreso petrolero (el que se
queda el gobierno federal) pasó de niveles de 3% del PIB en 2000 a 5.9% en 2012. Además, la caída en las
tasas de interés le dio margen de maniobra al gobierno para aumentar su gasto.
Ese gasto público adicional no parece haber tenido un impacto evidente en mejores bienes y servicios
públicos. Primero por la colusión entre proveedores, incluyendo la corrupción de quienes la toleran o
participan en ella desde el sector público, y que lleva a sobrecostos en las compras del gobierno, mismos que
la OCDE calcula en más de 30% de su valor. Esto equivale en los últimos tres años a unos 3.7 mil millones de
pesos, es decir, poco más de 20% del PIB estimado para 2015. Y, segundo, porque una buena parte se
destina a un gasto social cada vez más clientelar. Por ejemplo, el presupuesto de Sedesol, el llamado Ramo
20, pasó de ser, en 2006, de 37.8 mil millones, descontada la inflación, a 117 mil millones en el presupuesto
de este año.

3 mil millones de pesos. no contamos con las capacidades de ese Estado. Hay tantas otras obras menos complicadas y de mayor impacto social que aún no hacemos.Desde finales del año pasado el precio del crudo ha mostrado una clara tendencia a la baja. con suerte. el precio esperado para los siguientes años. Lo fácil es recortar la inversión pública. Tendremos que aprender a vivir con menos recursos. La buena noticia es que hay mucho margen para el recorte del gasto público. pero tenemos una geografía más accidentada y. sobre todo. en 2015 va a gastar cuatro mil millones. ¿Podrá nuestra clase política aprender a gobernar con menos dinero? Esperemos que lo logre. La alternativa ya la conocemos: el círculo vicioso de inflación. renta de oficinas. Lo mismo hay que pensar con respecto al tren México-Toluca. autos. a precios constantes de 2015. a 591 mil millones para este año.mx Twitter: @carloselizondom . El precio del petróleo difícilmente va a regresar a los niveles a los que nos acostumbramos. El Senado. ¿No sobran choferes. será superior a 50 dólares por barril. que en nada le benefician al ciudadano común? Seguramente no va a alcanzar con el recorte de gasto corriente. boletos de avión. *Profesor-investigador del CIDE elizondoms@yahoo. El reto ahora es adelgazar al gobierno antes de que se tenga que hacer en la emergencia. devaluación. Estamos hablando de por lo menos 2 puntos del PIB.3 mil millones. sin que se hayan modificado en nada sus responsabilidades. como los trenes de pasajeros. y donde el gasto prácticamente se triplicó en el mismo periodo. las cuales siempre se quejan de falta de dinero. Al gobierno mexicano le sobra grasa en muchas áreas (aunque luego faltan recursos en otras). Lo bueno es que hay obras que son meras ocurrencias. es el Poder Legislativo. mayores tasas de interés (con lo cual crece la necesidad de aumentar el ajuste en el gasto). etcétera. gracias al espacio de maniobra que nos dan los altos precios de la gasolina (que se deberán liberalizar en 2016) y al seguro contratado por Hacienda que protege sus ingresos ante la caída estrepitosa en el precio del petróleo (aunque no los de Pemex). que hacerlo más adelante cuando hayamos gastado más dinero. La Cámara de Diputados aumentó de 4. que es mejor posponer la ya tan cuestionada obra del tren México-Querétaro. Hay tela de dónde cortar. Según dicen los expertos. computadoras. A las entidades federativas. Hoy sabemos que no es un mero cambio de coyuntura. cuya utilidad es cuestionable. comidas. asesores.5 mil millones a 7. Sería bueno tener una red de trenes rápidos como la de Francia. pasando de 391 mil millones de pesos en 2000. y cuyo endeudamiento ha subido de forma importante en los últimos años. como una buena red de trenes suburbanos en la Ciudad de México. Un ejemplo de cómo se incrementa el gasto público año con año. la cual suele ser la variable predilecta de ajuste. gastó en 2000 2.com. así como una severa caída de la actividad económica. Otro ejemplo es el caso de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos. se les han incrementado las transferencias.