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MENSAJE DEL LIC.

RAÚL ARROYO EN LA TOMA DE POSESIÓN COMO


PRESIDENTE DE LA COMISIÓN DE DERECHOS HUMANOS DEL ESTADO DE
HIDALGO

Después de protestar el cargo ante la representación de la soberanía popular, lo asumo


formalmente en este acto que ustedes, con su calidad personal y representatividad social,
atestiguan.

Es el encargo más importante de mi trayectoria profesional, no tengo la menor duda de


ello.

A partir de este día soy responsable de vigilar, prever y asegurar el respeto a los derechos
fundamentales de los hidalguenses desde la presidencia de la comisión estatal.

Es un compromiso adquirido con plena conciencia de su dimensión, trascendencia y


dificultad para cumplirlo.

Sé que el tiempo de mi responsabilidad para presidir esta institución no es el mejor, su


complejidad está a la vista.

También entiendo que los discursos no bastan para convencer, menos para resolver; así
como el nombramiento únicamente alcanza para iniciar.

Tengo una ventaja: voy a partir de lo avanzado por la gestión seria y comprometida;
responsable y digna de Alejandro Straffon Ortiz.

Tu trabajo, Alejandro, es mi punto de arranque.

En mi hoja de ruta son referencia las aportaciones de doña estela rojas de soto y de don
Mario Pfeiffer cruz, tus antecesores.

En esta responsabilidad, jurídicamente unipersonal, requiero de la aportación de todas y


todos. Los derechos humanos no son patrimonio exclusivo de alguien. Nadie puede
arrogarse la patente de su defensa.

Por el contrario: si sumamos los muchos yo, podemos lograr un gran nosotros que sea
nuestra plataforma para construir desde hidalgo, una nueva cultura de los derechos
humanos que luego insertemos en la agenda global de su tutela.

Imprescindible en esta empresa, señor gobernador, es la continuidad de su respeto y


compromiso político. El liderazgo de su administración en todos los órdenes y su
respaldo abierto y comprometido, han sido durante los casi cinco años de su gobierno, un
puntal decisivo para el desempeño de la comisión y el respeto a sus recomendaciones.

Hidalgo ha sido históricamente tierra de encuentro y respeto a las diferencias. Aquí han
confluido y convivido culturas diversas. La contrastante geografía con su diversidad
étnica, religiosa, comercial, artística, económica, industrial y política es origen de nuestra
identidad regional: somos espacio de convivencia pacífica, de esfuerzos conjuntos y
proyectos armónicos.

Así como hemos sido hogar para miles de trashumantes, también somos fuente de
migrantes.
Dimos enorme riqueza al mundo con la explotación de nuestros recursos naturales y
todavía mantenemos zonas de alta marginación.

Somos receptores de los más importantes proyectos de la nación y aún nos falta resolver
los problemas de la dispersión comunitaria.

En todo ello, en la experiencia y en la expectativa, están los derechos humanos.

Cercanos a cumplir dos décadas de trabajo institucional, este relevo es un buen momento
para hacer un corte de caja y autoevaluarnos con perspectiva de futuro.

Como ombudsman estoy obligado a tomar las mejores decisiones para iniciar la
construcción de este nuevo ciclo, sin precipitación ni improvisaciones.

Mi rumbo es una comisión de derechos humanos proactiva, dispuesta al encuentro de la


gente, con la sensibilidad suficiente para advertir los problemas y alertar las posibles
violaciones. Trabajaré con los temas de mayor precariedad, pero no soslayo el
compromiso de ver los horizontes a través de un océano que busque la consecución de
nuevos derechos para una sociedad más justa.

Además de intervenir de modo oportuno y eficaz en remedio de los daños que arrojan los
rubros de contacto poblacional más delicados o críticos como la seguridad pública, la
procuración de justicia, o la operación de los reclusorios; debemos anticiparnos a un
conjunto de situaciones que suelen desencadenar afectaciones o perjuicios a la persona
humana, esa inmensa red de contactos entre el individuo y el estado, por donde se
atraviesa el mercado.

Como ombudsman permaneceré atento a las zonas de dolor social

Propongo a los hidalguenses ver a los derechos humanos más allá de las quejas
generadas a diario por el ejercicio del poder público. Los invito a verlos con la amplitud
con la que hoy se observan y atienden en el mundo globalizado.

Pretendo ser un ombudsman moderno; vigilante de la eventual actuación indebida y


agresiva del estado, pero también un interlocutor que observe el ejercicio de la
administración pública en general, con una actuación más amplia a favor de la población.

No nos quedemos en observar las deficiencias de la ley. Asumamos el reto de crear una
legislación modelo. No nos entrampemos en el día a día. Ampliemos las miras de
nuestras posibilidades hasta convertirnos en un referente nacional e internacional.

Mi convocatoria es para todos, individuos y colectivos.

Voy a encarar esta enorme responsabilidad con el reto de propiciar el diálogo cotidiano
entre la sociedad y las autoridades. Y más todavía: el escudo que alivie y repare, en lo
jurídicamente posible, las injusticias estructurales que lastiman al ciudadano en lo
individual y colectivamente, en las innumerables circunstancias de vulnerabilidad, las que
lo hacen potencialmente frágil ante

El desarrollo ordinario de las burocracias y de las empresas privadas que por la vía de la
concesión o la autorización administrativa ofrecen servicios públicos indispensables
como la atención de la salud y de la educación.
Voy actuar a favor de la legalidad, y dentro de ella en la dirección correcta que me
permita defender a la persona humana, nacional 0 extranjera, sea menor de edad, viva en
condición de calle o sea educando del sistema escolar; explotados por las nuevas formas
de esclavitud, la sexual o laboral; sea mujer, o infante; sean pobres en las diversas
categorías establecidas por los expertos en demografía y los economistas sensibles;
personas de la tercera edad; o usuarios de los servicios públicos confiados al poder
ejecutivo, al poder judicial o a los organismos constitucionales autónomos o
descentralizados.

Tengo enfrente una nueva veta de intervenciones urgente: la que hace del ombudsman
un factor de concreción de los derechos a la igualdad y en ese rubro de las formulas de
participación ciudadana en las decisiones que, sociales, culturales y económicas, el
derecho al medio ambiente y la protección del patrimonio universal de la humanidad, son
veredas por las que debemos transitar aportando fórmulas de solución para la
conservación de esas riquezas que pertenecen a los que hoy vivimos y a los que vendrán
en el futuro, por lo cual debemos asegurar su preservación con una visión traducida en
formas de desarrollo sustentable.

Mas que un instrumento remedial seré un mecanismo para inhibir la actuación


distorsionada de los poderes públicos en cuanto sus decisiones o acciones desembocan
en la ciudadanía.

Trabajaré por un organismo sensible que no espere pacientemente a que el ciudadano le


lleve su queja por el proceder posiblemente abusivo de alguna autoridad. El ombudsman
de hidalgo irá a verificar cómo se desarrolla la vida en las prisiones, cómo soportan los
familiares de los pacientes en los hospitales y clínicas públicas y privadas las
arbitrariedades habituales de las esperas sin certidumbre de la verificación del derecho a
una adecuada y oportuna atención médica; a presenciar de modo aleatorio como se
suscitan abusos y prepotencias en las calles, especialmente contra los más
desprotegidos.

Mi horizonte para 2013 es una comisión conocida y reconocida internacionalmente. Que


sea un referente por su trabajo, la calidad de sus gestores, la solidez de sus
recomendaciones y su vinculación efectiva con la sociedad.

Presidir la comisión de derechos humanos no es responsabilidad menor. Implica un


trabajo arduo, delicado y en algunos casos polémico. De ninguna manera voy a ser el
enemigo de la autoridad.

El constitucionalista español Víctor Fairen guillén lo ha mencionado:

El ombudsman no puede ser ni una marioneta ni un dragón. Por ello sus


recomendaciones deben oscilar entre la sensatez y la solvencia. Aquí radica su sentido
de equilibrio, para construir soluciones reparadoras de la legalidad interrumpida en
perjuicio de los particulares, a través del diálogo permanente, la mediación y sobre todo la
cercanía con la población.

No podrá haber una defensa razonable de los derechos humanos sin sostener e
incrementar el ritmo de su difusión ente la población. Es una misión que nos reclama
grandes acciones.

A quienes me van acompañar en el ejercicio de este mandato les pido entender que su
compromiso requiere de conocimiento, profesionalidad, sensibilidad institucional,
ecuanimidad para proceder con sentido de estado, serenidad para atender con
prestancia su encargo, pero también con fortaleza y hasta cierta rebeldía para
defender con autonomía, determinación y coraje, los derechos humanos.

Todo ello bajo una lógica de respeto absoluto a la institucionalidad democrática.


Empezaré con el ejemplo.

Quede claro a todos los funcionarios y empleados que deseen continuar con su puesto:
esto no es una chamba. Desde el trabajo en los servicios de intendencia y hasta el
presidente, esta es una oportunidad de servir a los demás, a quienes con su trabajo o sus
carencias hacen posible nuestro salario

A todos ustedes muchas gracias por su presencia solidaria. De todos requiero apoyo y
consejo; impulso y crítica severa. Les pido que me observen y cuando adviertan un yerro,
muéstrenmelo.

De los medios de comunicación solicito su cercanía e interés.

De mi familia necesito comprensión y compañía.

Dejo empeñado mi compromiso: no voy a fallarle a usted señor gobernador que confió en
mis capacidades para proponerlas al congreso; tampoco a los legisladores que
mayoritariamente me otorgaron su confianza.

Esta misma tarde, con la más profunda emoción iniciaré mi trabajo.

No puedo y no voy a fallarle a los hidalguenses.

En un plazo de noventa y cinco días contados a partir de hoy, presentaré el plan de


desarrollo institucional de la comisión. Así, el 16 de enero de 2010, aniversario de nuestra
inscripción al pacto federal, en el año del bicentenario de la independencia y del
centenario de la revolución, daremos un primer paso, firme, seguro, en la edificación de la
cultura hidalguense de los derechos humanos para el siglo XXI.