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UNIVERSIDAD PRIVADA TELESUP

ADMINISTRACION DE NEGOCIOS GLOBALES






CURSO : FILOSOFIA
DOCENTE : JERSON GONZALES
TITULO TRABAJO: “METAFISICA FILOSOFIA”


ALUMNO : ELIO CIRO GAMARRA ORE



Cusco - Perú
2012





METAFISICA FILOSOFIA



La metafísica es una pseudociencia propia de los exoterismos más
oscurantistas, para otros, la metafísica ha sido considerada como el árbol de
la ciencia de cuyo tronco arrancan las distintas ramas de las ciencias
particulares. Además debemos mencionar que "La metafísica es el
conocimiento suprarracional, intuitivo e inmediato. Esta intuición intelectual
pura sin la que no hay metafísica verdadera, no debe, por lo demás,
asimilarse en modo alguno a la intuición de la que hablan ciertos filósofos
contemporáneos, ya que esta, por el contrario, es infrarracional. Hay una
intuición intelectual y una intuición sensible; una está más allá de la razón,
pero la otra está más acá; esta última no puede captar más que el mundo
del cambio y del devenir, es decir, la naturaleza, mejor dicho, una ínfima
parte de la naturaleza. El dominio de la intuición intelectual, por el contrario,
es el de los principios eternos e inmutables, es el dominio metafísico.
El intelecto transcendente, para captar directamente los principios
universales, ha de ser el mismo de orden universal; no se trata ya de una
facultad individual, y considerarlo como tal sería contradictorio, pues no
puede haber en las posibilidades del individuo el superar sus propios límites,
el salir de las condiciones que lo definen en cuanto a individuo. La razón es
una facultad propia y específicamente humana; pero lo que está más allá de
la razón es verdaderamente ¨no humano¨; es lo que hace posible el
conocimiento metafísico y, éste, hay que repetirlo de nuevo, no es un
conocimiento humano."
Así mismo existen los diferentes postulados los cuales mencionan el origen
de la metafísica proviene del de una obra de Aristóteles compuesta por
catorce libros (rollos de papiro), independientes entre sí, que se ocupan de
diversos temas generales de la filosofía. Estos libros son de carácter
esotérico, es decir, Aristóteles nunca los concibió para la publicación. Por el
contrario, son un conjunto de apuntes o notas personales sobre temas que
pudo haber tratado en clases o en otros libros sistemáticos.
El peripatético Andrónico de Rodas (siglo I a. C.) al sacar la primera edición
de las obras de Aristóteles ordenó estos libros detrás de los ocho libros
sobre física (tà metà tà physiká). De allí surgió el concepto de "metafísica",
que en realidad significa: aquello que en el estante está después de la física,
pero que también de manera didáctica significa: aquello que sigue a las
explicaciones sobre la naturaleza o lo que viene después de la física,
entendiendo física en su acepción antigua que se refería al estudio de
la physis, es decir, de la naturaleza y sus fenómenos, no limitados al plano
material necesariamente.

En la Antigüedad la palabra metafísica no denotaba una disciplina particular
concerniente al interior de la filosofía, sino el compendio de rollos de
Aristóteles ya mencionado. Sólo es a partir del siglo XIII que la metafísica
pasa a ser una disciplina filosófica especial que tiene como objeto el ente en
cuanto ente. Es hacia ese siglo cuando el conocimiento de las teorías
aristotélicas se comienza a conocer en el Occidente latino gracias al influjo
de pensadores árabes como Avicena y Averroes.
A partir de entonces la metafísica pasa a ser la más alta disciplina filosófica,
y así hasta la Edad Moderna. Con el tiempo la palabra "metafísica" adquirió
el significado de "difícil" o "sutil" y en algunas circunstancias se utiliza con
un carácter peyorativo, pasando a significar especulativo, dudoso o no
científico. En este sentido, también la metafísica es considerada como un
modo de reflexionar con demasiada sutileza en cualquier materia que
discurriese entre lo oscuro y difícil de comprender.

Aristóteles fue el primer filósofo que escribió un tratado sistemático de
metafísica y definió el objeto de esta disciplina. El término metafísica, sin
embargo, no es autoría suya, sino de Andrónico de Rodas (siglo I a. de
C.), traductor y recopilador de la obra aristotélica que se topó con unos
manuscritos situados más allá de los libros de la Física ( "ta meta tá
physicá "), de ahí el nombre: metafísica. No es de extrañar, por lo tanto,
que este término, que connota un tipo de conocimiento transfisico, haya
sido utilizado por numerosas doctrinas ocultistas de toda índole.

El término tuvo excelente acogida y fue utilizado, en adelante, para
denominar a aquella parte de la filosofía que versa sobre el ser (to ón). Sin
embargo, la metafísica aristotélica se inaugura sembrada de una
problemática en torno a su propio objeto de estudio: la metafísica designa
no sólo a la ciencia más general que existe, la ciencia del ser en cuanto ser
y sus atributos fundamentales, opuesta por ello a las ciencias particulares
que versan sobre una concreta "parcela" de ser, sino que también hace
alusión a una filosofía primera (proton philosophia) o sabiduría,
entendida como teología, es decir, una ciencia particular que constituiría,
junto con la Filosofía segunda (deutera philosophia) o Física y las
Matemáticas, una de las partes en que se divide teóricamente la filosofía.

Algo tienen en común, no obstante, la ciencia del ser en cuanto ser y la
teología: ambas son ciencias de los primeros principios y "axiomas" que
sirven de fundamentación a las demás ciencias particulares. Por este
motivo, la metafísica se dividió en metaphisica generalis o ciencia del ser y
metaphisica speciallis, o ciencia del ser supremo, aunque particular, una

de cuyas ramas fue la teología. Esta definición, sin embargo, es muy
posterior a lo tratado en la Metafísica de Aristóteles.

En tanto que ciencia general del ser, la metafísica abarca también la
ontología, o ciencia del ente ("lo que es") en tanto que es ente y que ha
sido equiparada al conocimiento formal de los géneros supremos de las
cosas, aun cuando Aristóteles dejó claro que el ser no era un género cuyas
especies constituirían las categorías. Para Aristóteles responder a la
pregunta por el ser es posible en la medida en que esa pregunta remite a
la cuestión de la ousía: la substancia, la esencia.

El problema de definir el objeto y el método de la metafísica surge de la
dificultad inherente al problema del ser (toón), cuya multiplicidad de
sentidos (todas las cosas son, pero no de la misma manera) se deduce de
un análisis de las oraciones copulativas, en las que un predicado se
atribuye a un sujeto de dos maneras radicalmente distintas entre sí:
afirmando aquellas características que definen esencialmente al sujeto
(esencia, substancia, qué es algo) o una cualidad o característica inherente
al sujeto y en ningún modo definitoria de su esencia (accidentes). Estas
maneras de decirse el ser se corresponden, según el estagirtita, con las
diez categorías o formas de ligarse un predicado a un sujeto: esencia o
substancia, cantidad, cualidad, relación, lugar, tiempo, situación, posesión,
acción y pasión.

En cuanto al método de conocimiento utilizado por la metafísica, éste no
es experimental (a posteriori) o empírico, sino que se basa en deducciones
a priori, es decir, independientes de la experiencia.

Según se desprende de lo dicho hasta ahora, los temas tratados por
Aristóteles en su Filosofía Primera (el ser, la substancia, Dios, los modos,
los trascendentales, etc., fijaron el contenido posterior de toda
especulación metafísica, aunque el tratamiento de sus temas, así como la
jerarquía establecida entre ellos varió a lo largo de los siglos.

Por ejemplo, durante toda la Edad Media se hizo imprescindible establecer
una relación exacta entre la filosofía y la revelación, o dicho en otros
términos, entre la fe y la razón. Si para la mayoría de los autores la
filosofía debía subordinarse a la teología (metafísica especial), siendo
concebida como su sierva, para otros, como Tomás de Aquino, se debían
armonizar las "verdades" de estos dos ámbitos. Este mismo autor
estableció una diferenciación de máxima importancia que no se encontraba
en la metafísica aristotélica: la diferenciación entre la esencia y la
existencia como pilar fundamental para explicar la creación del mundo ex
nihilo, de la nada. Aunque ambos eran concebidos como parte del ser, no

del ente: únicamente en el concepto de Dios está incluida la existencia, en
el resto de los seres no, de ahí la jerarquía entre el ser necesario (Dios) y
los seres contingentes (las criaturas).

Otra controversia metafísica muy importante desarrollada desde
Aristóteles y ampliamente tratada en la Edad media fue la de determinar si
los universales debían ser considerados como entidades reales o no, lo que
dio lugar a dos posturas enfrentadas entre sí: el realismo, defendido por
Platón y Aristóteles, contestaba afirmativamente esta pregunta. El
nominalismo, representado por Duns Escoto y Guillermo de Ockam,
negativamente. Para éstos últimos el universal es sólo un nombre, una
proyección de nuestro propio modo de hablar y pensar.

La postura nominalista, que degrada al grado de ficción los conceptos
universales, fue de alguna manera retomada en la modernidad. Por
ejemplo Wittgenstein (1889-1951) afirmó que "el mundo es la totalidad
de hechos, no de las cosas", por lo tanto, son los hechos o asuntos los que
determinan cómo son las cosas, no al revés.

En la época moderna la metafísica deja atrás el problema del ser para
centrarse en la substancia. El esquema categorial aristotélico queda
reducido a tres: substancia (lo que no necesita de otra cosa más que de sí
misma para existir), atributos (características esenciales y definitorias) y
modos (modificaciones y cualificaciones) de la substancia.

La diferencia entre las concepciones metafísicas de los diferentes autores
podría analizarse dependiendo del número de substancias aceptadas que
componen la realidad. Así, Descartes aceptó únicamente tres (res infinita,
res cogitans y res extensa), Spinoza una sola (Deus sive natura) y
Leibniz una infinidad de ellas. Los filósofos que han propuesto la
existencia de un único principio se denominan monistas y a la doctrina que
acepta una pluralidad de ellas, plularismo metafísico. En el caso de
Descartes, la metafísica derivó hacia un sistema dualista, en el que dos
ámbitos de la realidad (cuerpo y alma), se consideraban heterogéneos e
incluso incompatibles entre sí: el mundo material, los animales y el cuerpo
humano son máquinas que se comportan siguiendo las estrictas leyes del
mecanicismo. La mente (res cogitans), sin embargo, no puede ser
reducida a lo puramente mecánico, rigiéndose por otros principios
absolutamente divergentes.

Por lo tanto, dependiendo de si lo que existe se concibe como una entidad
material o una entidad puramente espiritual, la metafísica genera dos
concepciones radicalmente distintas: el materialismo (Demócrito, Epicuro,
Hobbes, Marx y Engels, etc.) y el idealismo (Platón, Berkeley, Hegel, etc.),

concepciones que se reflejan no sólo en el ámbito estrictamente filosófico,
sino en la propia ciencia que, como es obvio, no está libre de presupuestos
metafísicos. Aristóteles concibió su física como una continuación de su
filosofía primera. Es más, la propia metafísica era considerada una ciencia,
cuestión ésta que creó una interesante polémica en los siglos posteriores.

La primera crítica ferozmente dirigida hacia la metafísica la encontramos
en el empirista David Hume, para el cual, esta disciplina no cumple el
requisito fundamental de su gnoseología: toda idea que se precie de ser
verdadera ha de provenir de una impresión sensible de la cual sea copia.
En el caso de las ideas fundamentales de la metafísica (substancia, yo,
Dios), esto no sucede, por lo que habrá que rechazar cualquier
especulación sobre ella.

Siguiendo la crítica de Hume, Kant intentará responder a la pregunta,
desde una postura crítica trascendental, de si la metafísica es posible
como ciencia, es decir: si son posibles los juicios sintéticos a priori en la
metafísica, únicos juicios capaces de fundamentar la ciencia por ser
extensivos e independientes de la experiencia. En su monumental obra,
Crítica de la razón pura, Kant analizará el uso lógico de la razón (Dialéctica
trascendental) y concluirá que las ideas trascendentales de la metafísica
(alma, mundo y Dios) son de carácter ilusorio, por rebasar los límites de
toda experiencia posible. Según Kant, no es posible establecer una
metafísica como ciencia, por lo que su función será meramente reguladora
del uso del entendimiento y habrá de relegarse al ámbito de la moralidad.

Actualmente, y pese a las feroces críticas que ha recibido esta disciplina a
lo largo del siglo XX, la metafísica no ha desaparecido de la investigación
filosófica. La filosofía fenomenológica y hermenéutica de Heidegger,
expresada en su obra Ser y Tiempo, denuncia precisamente el olvido del
ser que, a favor del ente, había caracterizado a la metafísica tradicional.
Heidegger intenta llevar a cabo un deconstrucción de la ontología
tradicional, en la que es ser es entendido ahora no como una cosa, sino
como una posibilidad, un proyecto abierto y siempre inconcluso que sitúa
al ser humano, el Dasein, en el centro de la reflexión metafísica, proyecto
que ha sido retomado por numerosos filósofos contemporáneos, como por
ejemplo, Emmanuel Lévinas.
Objetivo de la Metafísica
La metafísica pregunta por los fundamentos últimos del mundo y de todo
lo existente. Su objetivo es lograr una comprensión teórica del mundo y
de los principios últimos generales más elementales de lo que hay, porque

tiene como fin conocer la verdad más profunda de las cosas, por qué son
lo que son; y, aún más, por qué son.
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Tres de las preguntas fundamentales de la metafísica son:
1. ¿Qué es ser?
2. ¿Qué es lo que hay?
3. ¿Por qué hay algo, y no más bien nada?
No sólo se pregunta entonces por lo que hay, sino también por qué
hay algo. Además aspira a encontrar las características más
elementales de todo lo que existe: la cuestión planteada es si hay
características tales que se le puedan atribuir a todo lo que es y si
con ello pueden establecerse ciertas propiedades del ser.
Algunos de los conceptos principales de la metafísica
son: ser, nada, existencia, esencia, mundo, espacio, tiempo, mente, Dios, l
ibertad, cambio, causalidad y fin.
Algunos de los problemas más importantes y tradicionales de la metafísica
son: el problema de los universales, el problema de la estructura
categorial del mundo, y los problemas ligados al espacio y el tiempo.
El concepto de ser
Lo que es decisivo para distinguir los diferentes tipos de metafísica es
el concepto de ser. La tradición distingue dos tipos de enfoques
esencialmente diferentes:
Concepto unívoco de ser
Según este enfoque, “ser” viene a ser la característica más general
de diferentes cosas (llamadas entes o entidades). Es aquello que sigue
siendo igual a todos los entes, después de que se han eliminado todas las
características individuales a los entes particulares, esto es: el hecho de
que sean, es decir, el hecho de que a todas ellas les corresponda ser (cfr.
diferencia ontológica)
Este concepto de ser es la base de la “metafísica de las esencias”. Lo
opuesto al "ser" viene a ser en este caso la esencia, a la cual simplemente
se le agrega la existencia. En cierto sentido no se diferencia ya mucho del
concepto de la nada. Un ejemplo de ello lo dan ciertos textos de la filosofía
temprana de Tomás de Aquino (De ente et essentia).
Concepto analógico del ser

Según este enfoque, el “ser” viene a ser aquello que se le puede atribuir
a todo, aunque de distintas maneras (Analogía entis). El ser es aquello, en
lo que los diferentes objetos coinciden y en lo que, a su vez, se distinguen.
Este enfoque del ser es la base de una metafísica (dialéctica) del ser. El
concepto opuesto a ser, es aquí la nada, ya que nada puede estar fuera del
ser. Se entiende aquí a ser como espacio lleno. La filosofía tardía de Tomás
de Aquino nos brinda un ejemplo de esta comprensión de ser (Summa
theologica)
Sistematización y método
Tradicionalmente la metafísica se divide en dos ramas:
 Metafísica general (metaphysica generalis): pregunta por
las categorías más generales del ser y por eso también es llamada filosofía
fundamental. Se ocupa de qué son las cosas, las propiedades y los
procesos, según su esencia y en qué relación están entre sí. En tanto se
ocupa de lo que hay, se conoce como ontología.
 Metafísica especial (metaphysica specialis), que se divide en:
 La teología natural (también llamada teología filosófica o teología racional)
estudia a Dios a través de métodos racionales (es decir, sin recurrir
al misticismo o a la fe).
 La psicología racional (también llamada filosofía del hombre, psicología
metafísica o psicología filosófica) se ocupa del alma o mente del hombre.
 La cosmología racional investiga el mundo en general. En tanto disciplina
de la estructuración del mundo material como un sistema natural de
sustancias físicas, ya desde la antigüedad se solía cruzar con la filosofía de
la naturaleza.
La metafísica puede proceder de distintas maneras:
Es especulativa, cuando parte de un principio supremo, a partir del cual va
interpretando la totalidad de la realidad. Un principio de este tipo podría
ser la idea, Dios, el ser, la mónada, el espíritu universal, o la voluntad.
Es inductiva, en su intento de ver de manera unificada los resultados de
todas las ciencias particulares, configura una imagen metafísica del
mundo.
Es reduccionista (ni empírico-inductiva, ni especulativa-deductiva),
cuando se la entiende como un mero constructo especulativo a base de

presupuestos de los cuales los seres humanos siempre han tenido que
partir para poder llegar a conocer y actuar.