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Más canas y menos cunas: muy preocupante

Sumamente intranquilizador es el contenido de las informaciones sobre nuestra evolución demográfica que publicó hace un par de semanas el Instituto Nacional de Estadística (INE). El año 2011 acabó con bastantes menos bebés y población no jubilada que 2010, y muchos más españoles en edad de retiro. Como conocer cuánta gente vive en un país tan abierto al exterior como España no es cosa fácil, el INE publica periódicamente dos grandes series de datos al respecto: la población empadronada, y la que el propio INE estima que realmente reside aquí. Según el padrón municipal, en España viven 47,2 millones de personas, y según las estimaciones de población residente del INE, un millón menos. Más allá de esa “pequeña” diferencia, las principales tendencias que reflejan ambas fuentes son similares, y muy malas, aunque lógicas por nuestras bajísimas tasas de natalidad, a cuyo negativo efecto estructural sobre nuestra demografía se suma de forma coyuntural el impacto de la crisis económica. A modo de síntesis, cabría hacer el siguiente balance de 2011 en materia demográfica: • Una población cada vez más añosa: 42,6 primaveras tenían de media los españoles a comienzos de 2012 (por 33,3 años a principios de 1976). Y en 25 provincias, 44 años o más. Por cierto, y muy importante, el principal responsable de nuestro preocupante envejecimiento colectivo no es la mejora de la esperanza de vida, como muchos creen. Es, de lejos, la falta de niños. De haberse conservado la natalidad de 1976 (2,8 hijos por mujer), la edad promedio de los españoles habría aumentado desde entonces un 75% - 80% menos. Un virtual estancamiento de la población de España, con 22.000 personas más según el padrón municipal y 43.000 más según el INE, ligero saldo positivo debido al incremento de la población en edad de jubilación, pues el resto decrece de forma apreciable. Salvo nueva inmigración, cosa improbable mientras tengamos tanto desempleo, en pocos meses o años entraremos en una dinámica continuada de pérdida de población total, suceso que ya ocurrió en el primer semestre de 2011 y primer trimestre de 2012. Un fuerte crecimiento de los residentes en España con 65 años o más: 127.000 según el padrón municipal, y 152.000 según las estimaciones de población del INE. Desde hace bastantes años este segmento de población aumenta de forma continua y a un ritmo creciente. Un apreciable descenso de la población con menos de 65 años: 104.000 según el padrón municipal y 108.000 según el INE. Una considerable merma del número de peques con menos de un año: entre el 3,6% de menos que implican las estimaciones de población INE, y el 6,8% que indicarían los números del padrón municipal. Una fuerte reducción del número de españoles “en la flor de la vida”, en la franja de edades de 25 a 40 años, vital para la economía. Son personas que, desempleados 1

aparte, trabajan con la ambición que da tener mucha carrera profesional por delante, tienen una productividad creciente con la edad y salarios más moderados que sus compañeros con 50 años o más, consumen, compran casas, invierten, emprenden (algunos). A finales de 2011 había 259.000 menos habitantes de 25 a 40 años que al terminar 2010, según el padrón municipal, y 285.000 menos según las estimaciones de población del INE, una auténtica sangría que continuará en los próximos años, por mera traslación a tiempo presente del desplome en vertical de la natalidad que empezó en España en 1977. • Varias decenas de miles de emigrantes más que de inmigrantes, por la languidez del pulso económico de España.

En resumen, estamos ya en plena barrena demográfica. Logramos diferirla en el tiempo con el boom económico-migratorio ligado al ladrillo, pero era inevitable a la postre por nuestras ínfimas tasas de fecundidad, que nos abocan a una espiral demográfica depresiva a la que en propiedad cabe denominar suicidio demográfico. Cada año perdemos (¿para siempre?) más de 200.000 españoles, los bebés que no tenemos y harían falta para que haya relevo generacional. ¿Le importa esto a nuestros políticos y líderes de opinión de primera fila? Salvo a un selecto puñado de ellos, a juzgar por las obras y opiniones en público de casi todos los demás, pese a la gravedad colosal del problema demográfico para el futuro de nuestra economía y de nuestra patria, no lo parece. Qué lástima.

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Autor: Alejandro Macarrón Larumbe Consultor de estrategia empresarial Autor del libro “El suicidio demográfico de España”

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