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fflSTORIA
GENERAL Y NATURAL DE LAS INDIAS,
ISLAS Y TIERRA-FIRME DEL MAR OCÉANO,

EL CAPITÁN GONZALO FERNANDEZ DE OVIEDO Y VALDÉS,


PRIMER CRONISTA DEL NUEVO MUNDO.

PUBLÍCALA LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA,


COTEJADA CON EL CÓDICE ORIGINAL, ENRIQUECIDA CON LAS ENMIENDAS Y ADICIONES DEL AUTOR,
É ILUSTRADA CON LA VIDA Y EL JUICIO DE LAS OBRAS DEL MISMO

D. JOSE AMADOR DE LOS RÍOS,


Individuo de Número de dicho Cuerpo, Catedrático de Ampliación de la Literatura Española en la Universidad de esta Corte, etc.

TERCERA PARTE-TOMO IV.

MADRID.
IMPRENTA DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA,
A CAICO PE JOSE BODBISCEZ, CALLE DEL FICTOS, HTM. 9.

1855.

Élwouffl BOTáNICA«.
0AKOEN LlBJ*»nv
ADVERTENCIA.

lid presente volumen encierra la III." Parte de la Historia general ij natural de


Indias, inédita hasta ahora, pues que solo se habían dado á la estampa en 1555
•y 1547 (Sevilla y Salamanca) algunos capítulos del libro L , á que puso Oviedo el
título de Infortunios é naufragios, según oportunamente queda advertido. Tiene*
pues, la Academia la noble satisfacción de ver cumplidos los justos deseos de
cuantos escritores nacionales y extranjeros echaban de menos y aun exigian de no-
sotros la publicación de esta celebrada historia, que ha conquistado á Oviedo seña-
lado lugar entre los cronistas del Nuevo Mundo. Mas al ver terminada la edición
de tan importante obra, creería faltar á uno de los más sagrados deberes, cuales
el de la gratitud, si no manifestara en este sitio que semejantes resultados son
hijos, en la parte económica, del incansable celo é inteligente solicitud de su di-
funto director, el Exmo. Sr. D. Luis Lopez Ballesteros. Cuando tuvo la Acade-
mia el imponderable sentimiento de perder á este dignísimo presidente, no solo
se habian impreso los tres tomos anteriores, sino que se contaba ya con los me-
dios necesarios para la conclusion de toda la historia.
Pagado este merecido tributo á la buena memoria de aquel respetable acadé-
mico , será bien dar razón de las materias que el primer cronista de las Indias
comprendió en esta 111.* Parte. Ante todo parece conveniente notar que sigue en
los doce libros, en que la divide, el mismo orden de narración adoptado para
las dos precedentes; método que si, como hemos observado, quebranta algún
tanto la unidad histórica, proporciona al lector cuantas noticias acopió el diligen-
te cronista hasta el momento de dejar la pluma; es decir, hasta el año de 1548,
última fecha que cita en sus tratados.
Tienen los doce libros de este tomo IV por objeto principal dar á conocer los
sucesos acaecidos en la conquista y población de las regiones australes de la Tier-
ra-Firme. Explicada en el XX la geografía ó asiento interior de las comarcas, que
se extienden desde el cabo de San Agustin hasta la tierra del Labrador, procura
en el XXXIX, primero de la referida 111.a Parte, describir la cosía ó litoral de
aquellas mismas comarcas, desde la boca occidental del Estrecho de Magallanes
hasta la ciudad de Panamá, y de allí al rio de la Posesion, preparando asi el
teatro de los extraordinarios sucesos de la conquista. Para lograr de una manera
YI ADVERTENCIA.
tan completa, como era posible en su tiempo, el referido propósito, no solamente
puso Oviedo en contribución la carta de marear, novísima entonces, del renom-
brado cosmógrafo Alonso de Chaves, sino que aprovechó también una esfera (una
poma) que le mostró el sçiente é reverendo fray Diego Muñoz de Salamanca, de la
Orden de Predicadores, coronando sus trabajos con el auxilio de otro mapa (figu-
ra en plano) que le suministró el piloto Nicolás Zamorano, práctico en la na-
vegación de aquellas costas.
El libro segundo, que solo consta de dos capítulos, se refiere igualmente á la
descripción geográfica de las regiones nuevamente descubiertas en la Tierra-
Firme por los conquistadores del Imperio Mejicano ; no sin que se narren tam-
bién las contenciones y altercados, habidos entre el famosísimo Hernán Cortés y
don Antonio de Mendoza sobre la legitimidad de los referidos descubrimientos.
Diversas son las materias que encierra el libro siguiente : comenzando con re-
cordar el concierto celebrado por los adelantados don Francisco Montejoy Pedro
de Alvarado respecto de la gobernación de Honduras, agregada finalmente á la
ele Guatimala, cuenta la expedición del último á las regiones del Sur, dase cum-
plida noticia de su infeliz muerte y de la de su esposa doña Beatriz de la Cueva;
y describiéndose la indicada ciudad de Guatimala, tal como existia por los años
de 4541, se relatan cuantas particularidades ofrece esta gobernación, asi res-
pecto de la fertilidad de sus tierras, como de los usos y costumbres de sus pri-
mitivos moradores.
La provincia ó reino de Nicaragua es objeto preferente del libro XLH de la
Historia general, IV.° de esta 111.a Parte. Oviedo, reconocida la condición é ín-
dole de los naturales de esta region, y expuestos como indispensables prelimina-
res , los curiosos datos recogidos por él en orden á sus peregrinas costumbres,
aspira á dar exacta noción de las creencias religiosas de este pueblo, valiéndose
al intento de la información hecha por fray Francisco de Bobadilla, de la Orden
de la Merced, en la misma ciudad de Nicaragua. Este documento, que inserta
por entero, es de sumo provecho para comprender la teogonia, profesada por los
indios, probando que lejos de merecer las injustas calificaciones de los que du-
daron de la existencia de su alma, tenian formada la más alta idea de la di-
vinidad , y creian al propio tiempo en la imortalidad del espíritu y en los pre-
mios y castigos, á que en otra vida estaba sujeto. El efecto de la predicación
del mercenario Bobadilla, después de reconocidas las creencias de los indios,
llama grandemente la atención de Oviedo, quien apuntado el número verdadera-
mente prodigioso de los que abrazan la religion cristiana, habla de las ceremo-
nias de su primitivo culto, y ofrece muy curiosos pormenores sobre la vida de
sus príncipes y magnates, sus matrimonios, bailes y cantares, única tradición
histórica asi de aquella como de las demás gentes ó naciones que poblaban el
Nuevo Mundo. Á estas investigaciones ha unido, y digámoslo asi, mezclado la
descripción del maravilloso volcan de Massaya y la memorable empresa de su re-
conocimiento por fray Blas del Castillo, cuya relación pudo rectificar el mismo
Oviedo, cuando en 1529 visitó el volcan referido. La muerte del famoso Pedrarias
ADVERTENCIA. VII
Dávila, que desolado el Darien y Castilla del Oro, obtuvo el mando de la pro-
vincia de Nicaragua; los desaciertos de Franciscode Castañeda que le sucedió,
como alcalde mayor que era allí á su muerte ; y por último la breve permanencia
de Rodrigo de Contreras en aquella infortunada comarca, forman los postreros
capítulos del mencionado libro XLII, interesante por tantos conceptos.
No son de igual sustancia los dos siguientes, pues que el primero está re-
ducido á dar algunos pormenores acerca de la costa austral de Castilla del Oro,
provincia de que se trató en el libro XXIX, y el segundo tiene por objeto referir
las malhadadas expediciones del adelantado don Pascual de Andagoya al rio de
San Juan, que solo produjeron su ruina, con la muerte de su teniente Payo de
Romero. Enlázanse no obstante con estos desagradables acontecimientos los no
más faustos, en que aparece como actor principal el adelantado Sebastian de Be-
nalcázar, quien no solo aprisionó y desposeyó al don Pascual de Andagoya de las
tierras que habia descubierto y poblado con autorización regia, sino que dio más
adelante injusta muerte al mariscal Jorge de Robledo, apoderándose de la provin-
cia de Popayan y sus anejos, que este gobernaba. Tan lamentables revueltas son
asunto del libro XLV, que termina Oviedo en 1548.
Más importantes que los anteriores y aun que todos los demás de la 111.a parte,
son los libros XLXVI, XLVII, XLVllI, XLIX, destinados á la narración de la
conquista del Perú, empresa no menos heroica y maravillosa que la llevada á ca-
bo por Hernán Cortés respecto del famosísimo imperio de Motezuma \ Oviedo,
toma el hilo de los sucesos desde que se forma aquella manera de compañia, en
que entra el astuto y desalmado Pedrarias Dávila con todas las esperanzas de lo-
gro y ninguna exposición, quedando todo el trabajo y gasto para el maestrescuela
don Fernando de Luque, y los soldados Francisco Pizarro y Diego de Almagro,
verdaderos debeladores del renio de los Incas. Reseñadas las primeras expedi-
ciones, cuyo escaso fruto produjo en el ánimo de Pizarro tal postración que hu-
biera abandonado la empresa, sin la perseverancia de Almagro; tomados en
cuenta los nuevos preparativos hechos por los tres compañeros, que logran
desasirse del codicioso Pedrarias por una suma considerable de castellanos, en-
tra Oviedo en la verdadera relación de la conquista, dándonos á conocer todos
los pasos de aquel reducido ejército, destinado por la Providencia á derribar en
Caxamalca el poderío del grande Atabaliba (Ataulpa). Esta inaudita victoria, no
esperada de los mismos españoles, poniendo en manos de Pizarro al dueño de
aquellas feracísimas comarcas, cuyas riquezas reducían á la nada cuanta magni-
ficencia habia soñado el antiguo mundo, constituye la más pura gloria de tan
renombrada empresa; naciendo ya de su propios despojos la feroz discordia, que
anublando los resplandores de aquella hazaña, riega el suelo del Perú de hi-
dalga sangre española. La amistad desinteresada y generosa, que había subi-
do á la cumbre de la prosperidad á Francisco Pizarro y Diego de Almagro,
vino á ser turbada por la codicia de los hermanos del futuro marqués, quie-

l Véase el lib. XXXIII de la 11.a Parte.


VIH ADVERTENCIA.
nes, atraídos por el cebo de los tesoros del Inca, habían dejado el hogar pa-
terno , para reconocer como superior al que solo consideraban antes cual des-
preciable bastardo. No olvida Gonzalo Fernandez de Oviedo, á pesar del dolor
que le causan estas desavenencias, cuyos fatales resultados predice á los mismos
conquistadores, trazar el cuadro de los sucesos posteriores al triunfo de Caxamal-
ca, revelándonos, con la honradez que le caracteriza, asi el mal trato dado por
el vencedor y los suyos al desgraciado Alabaliba, como las atrevidas expediciones,
hechas por los capitanes del nuevo gobernador para allanar la tierra. Esta parte
de Ja Historia, en que ya resaltan las grandes virtudes bélicas de nuestros mayo-
res, ya aparecen estos dominados por el ciego espíritu de bandería, lejos de ter-
minar con la muerte del mariscal y del marqués, abarca la escandalosa rebelión
de Gonzalo Pizarro, que sobrepuja en ambición y osadía ásus deudos y maestros.—
Desvanecido el tirano del Perú con la derrota del virey Blasco Nuñez Vela, recibe de
manos de Pedro de la Gasea el merecido premio de sus crímenes : el primer cronista
del Nuevo Mundo lograba, pues, comprender en su libro la epopeya de Gaxalmaca
y la tragedia de Xaquijaguana.—Para conseguir todo el fruto por él apetecido, no
solamente se valió, como lo tenia de costumbre, de testigos fidedignos, sus cono-
cidos, sino que logró copioso número de cartas de los principales capitanes, y
aun de los mismos Pizarros, teniendo presentes diversas relaciones, escritas á
vista de los sucesos: entre otras, que cita, extracta ó inserta íntegras, deben
mencionarse las del veedor Miguel de Astete, Diego de Molina, Alonso Dávila,
fray Francisco de Bobadilla, Diego de Almagro, y sobre todas la del capitán don
Alonso de Montemayor, por ser la más completa é interesante de cuantas llegan
á sus manos. Oviedo se sirvió también de la Conquista del Perú de Francisco
de Xerez, impresa en 4547 con la 1.a Parte de su Historia general de Indias l;
pero lejos de seguirle, lo contradice y enmienda en diferentes pasajes, mostrán-
dose poco pagado de su veracidad y exactitud históricas a.
El libro XII de la 111.a Parte, L y postrero de toda la obra, está destinado á la
relación de cuantos naufragios habian acaecido en los mares de Occidente desde
el descubrimiento de las Indias hasta el año de 1548, en que termina. Es por
tanto un curioso repertorio de interesantes anécdotas, no contenidas en otra obra
alguna, en las cuales aparecen á menudo puestos á prueba el valor, la fé y la
admirable constancia que mostraron en las adversidades y peligros los primeros
conquistadores del Nuevo Mundo. El último capítulo de este libro, con que se
cierra la Historia, se dirige á manifestar las razones, que tuvo el autor para pre-
ferir en su redacción la lengua castellana á la latina; razones bastantes á probar
el extravio de los que, teniendo el idioma patrio en poca ó ninguna estima, hu-
bieran querido hacer patrimonio de los doctos la crónica de la conquista más
popular que han presenciado los siglos.
Tales son , pues, las materias contenidas en esta III.0 y final Parte de la His-
toria general y natural de las Indias.
i Véase en el tomo I, pig. LXXIV de la Vida 2 Lib. XL Vi, cap. XIV, nág- 205, del presente
de Oviedo, la nota 35. volumen.
Este es el primero libro de la parte tercera, y es trigéssimo nono del número prin-
cipal de la Natural y general historia de las Indias, Islas y Tierra-Firme del mar
Océano de la corona é çeptro real de Castilla é de Leon : el quai tracta de la geo-
graphia é assiento de la grand costa é mares australes de la Tierra-Firme ó parle
exterior délia ; porque lo que está ynterior á la parte que está desde el Cabo de
Sanct Augustin hasta la tierra del Labrador, contado lo há la historia en el libro XXI
de la segunda parte destos tractados.

S. Ces. Cath. R. M.

lues ha placido á Dios, Nuestro Señor, el que he tenido porque salgan á luz es-
sin cuya voluntad imposible seria un so- tas cosas naturales desta General historia
lo hombre haya escripto tanta moltitud de de Indias. Bien conozco que estoy al cabo
historias é secretos del universo, infinitas de la vida, é véome quassi al principio de
gracias le doy porque me ha dexado ver la medula de los grandes é innumerables
aquestos tractados en tal estado : los qua- secretos que están por saberse del segun-
les no dubdo que han de ser con el tiem- do hemispherio é partes ignoradas é in-
po muy mejores que todo lo que en los cógnitas á los antiguos, pues tuvieron
treynta é ocho libros antecedentes yo he la mayor parte dellos, é aun quassi todos
escripto, aunque se junte con ellos lo que los que en tal materia escribieron, que la
en los siguientes escribiré, si no queda tórrida çona ó equinoçial línia de los ex-
por descuydo ó negligencia del que me tremos ó polos en lo que está debaxo de-
subçediere para los continuar con el mes- llos, que es deshabitado ; é pues dixo Pu-
íno cuydado: que ha sevdo muy continuo nió que de cinco partes del mundo no se
TOMO IV.
HISTORIA GENERAL Y NATURAL
habitaban sino las tres •, sigúese que lo tros españoles passar de la una parte á la
menos del supieron, é fué mucho más otra como de la Andalucía á Castilla, á
aquello de que no tovieron noticia los Navarra ó Aragon : assi que esto muy no-
passados; pues el mesmo auctor é otros torio está. Pero junto con lo ques dicho
afirmaron que del un trópico al otro no de aquel famoso auctor, me paresçe me-
se podia passar, á causa del excesivo ca- jor é tengo por cierta otra cosa lo quél di-
lor. É esso de la tórrida çona (que en- ce, tractando de los planetas, por estas pa-
trellos está) es error por cierto al pres- labras: tNos mostraremos en aquestas es-
sente muy averiguado, pues que cada dia trellas muchas cosas de otra manera que
nuestros españoles passan del trópico de los antiguos; non obstante lo qual, á ellos
Cáncer al de Capricornio é de aquel tor- lo atribuyamos, pues que nos enseñaron
nan á estotro. É ved que tan en contra á buscar ó inquirir las cosas del mundo,
está la verdad, que debaxo de la línia del por lo qual no debemos dexar de esperar
equinoçio en muchas partes de la Tierra- quel tiempo de continuo halle cosas nue-
Firme hallan más templada é fresca la vas2» . Con esta raçon me paresçe que sa-
tierra, ó más habitada ó tan dispuesta á tisface este auctor lo que de susso dixe
vivir los hombres allí como desta é de la del; y aunque apuntaba essas novedades
otra parte. É demás desso, debaxo de la en las estrellas, también se puede enten-
línia hay muchas sierras é montes con der en las cosas terrestres como en las ce-
perpétua nieve, á causa de su altura, lestiales : é ya tengo declarado ser assi,
pues que encumbrándose hacia el cielo, por lo quél dixo de la compusiçion de la
passan la region del fuego é penetran á tierra é del cielo, é por lo que en contra-
caliginoso ayre, para cubrirse de nieve é rio el tiempo nos ha mostrado é muestra
aver grandíssimo frió é hielos allá arriba; al pressente, quél ni otros muchos sabios
de que resulta la templança de la parte no supieron en ello.
inferior ó baxa ; y es la línia equinoçial ó É assi los que después de mí tomas-
tórrida çona donde aquesto se vé. sen este cargo de escribir las cosas de
El año próximo passado de mili é qui- estas partes, hallarán ó sabrán muchas
nientos é quarenta años, á ocho días del novedades, que podrán añadir ó acres-
mes de agosto, llegó á esta cibdad de çentar en augmentaçion destas historias,
Sancto Domingo de la Isla Española el li- para que siempre sea loado el Maestro é
cenciado Johan de Vadillo, oydorde Vues- inmenso Dios, hacedor de todo.
tra Magestad en esta su Real Audiencia é Porque en la segunda parte en el li-
Chançilleria que aqui reside, el qual fué bro XXI dixe la geographia é assiento
por mandado de Vuestra Magestad á la de la Tierra-Firme desde el Estrecho de
provincia de Cartagena de la Tierra-Firme Magallanes, é desde su embocamiento
cinco años, é continuando cierto descu- oriental truxe continuada mi relación
brimiento (como se dixo en el libro XXVII, hasta la tierra del Labrador, queda ago-
capítulo X de la segunda parte) fué á pa- ra que se diga desde el embocamiento
rar á la gobernación del marqués don oçidental costa á costa, començando del
Francisco Piçarro, é vido lo que tengo mesmo Estrecho é Cabo Desseado, que
dicho debaxo de la línia equinoçial, é con está á la parte del archipiélago, ques
él otros muchos lo vieron ; é antes quél y una de las dos puntas de aquel embo-
ellos y después, es tan cursado por nues- camiento , para que desde allí discurra-

Plin., lib. II, cap. 7. 2 Plin., lib. II, cap. 15.


DE INDIAS. LIB. XXXIX. PROHEMIO.
mos en demanda de la equinoçial, vi- nes de personas que merezcan crédito,
niendo de la parte austral hacia nuestro las quales no podrán bastar á que á mí se
polo, puesto que no está descubierto ni me quite, aunque esté engañado en lo que
sabido lo que desde allí hay hasta llegar dixere que oy, por todas estas raçones : la
á la gobernación del infeliçe, muy no- primera, porque yo no he podido ser pres-
table servidor de Vuestra Magestad el senteá todo: la segunda, porque he hecho
adelantado don Diego de Almagro, de bue- mis diligencias, informándome de hom-
na memoria, por la qual dificultad toma- bres que meresçen crédito: la tercera,
ré la primera tierra oriental que las cartas porque la tierra ha seydo riquíssima é
de navegar ponen, é desde allí daré prin- enriquescídose en ella los más atentos
cipio quanto á los grados é alturas del po- á sus ganancias que á escribir repertorios,
lo antartico, é llegaré ala çona tórrida, é aun porque los menos saben decir lo
é verné continuando la costa, allegándome que ven : lo quarto, porque partes ha ávi-
á estotro polo ártico hasta lo postrero que do donde una mano de papel un tiempo
se sabe de la mar del Sur de la Nueva valia un marco de oro ó más: lo quinto,
España, conforme á la figura de las car- porque aunque barato valiesse, no escri-
tas de los cosmógraphos Alonso de Cha- ben todos con una tinta ni con una vo-
ves (puesto que al pressente yo creo que luntad: lo sexto, porque á Vuestra Cessá-
aquesto se sabe más puntualmente en Es- rea Cathólica Sacra Magestad avrán in-
paña). Pero en tanto que otros lo ponen formado particularmente de las cosas é
más al proprio, como cada dia acaesçe, contenciones que en aquellas partes aus-
enmendando las cartas de navegar, diré trales han passado. É plega á Dios é á
lo que he sabido por este auctor, é des- Dios le plegad que haya seydo diçiéndole
pués, distinguiendo los libros adelante verdad, é no á sabor ó propóssito de los
escriptos, diré lo qué toca á cada gober- informadores: que sé yo que han y do de
nación particular de aquellas costas (digo muchas maneras é de muchas cautelas, é
donde hay poblaciones de chripstianos), si oyessen los tales aquel sermon del glo-
para que se guarde en este tercero volu- rioso doctor de la Iglesia Sanct Augustin
men ó parte la orden que he tenido en la para informar á Vuestra Magestad de lo
segunda precedente ; todavía suplicando . cierto, acordarse hian que hay Dios, é
á Vuestra Magestad Cessárea se tenga por ques más lo que del se espera quel placer
servido de mi desseo, é acepte esta mi ni pessar que se puede conseguir de la
ocupación con aquella clemente liberali- amistad de los hombres, diciendo menti-
dad que de tan alto é soberano príncipe ra , el qual sagrado Sánelo dice assi: «Es-
confio; é que en esto de la geographia di- te castigo le dan al pecador que al punto
cha del libro XXXIX no me mande culpar, de su muerte no se acuerde de sí mesmo,
pues yo no puedo al pressente más cor- pues que en la vida no se acordó de
rectamente decirla de lo que sus cosmó- Dios» K É assi creo yo que olvida á Dios
graphos nos la dan ( y aun venden pinta- el que se atreve á decir á su Rey cosa al-
da). En lo demás de los gobernadores é guna que no sea muy cierta é limpia de
gobernados vassallos que Vuestras Mages- cautelas.
fades tienen en aquellas costas de la mar Dios alumbre á Vuestra Magestad en
del Sur, diré lo que en ella he visto, é lo la manera que ha de tener^ara creer ó
que no he visto explicaré por informaçio- dubdar las cosas que oyere, é le dexe

i In sermone, De penitenliá.
4 HISTORIA GENERAL Y NATURAL
acertar en todas é ver lo que más fuere goce después dé los otros más seguros
su servicio de aquel en cuyo lugar Vues- reynos del cielo, como vuestro real co-
tra Magestad es en. la tierra, para que raçon lo dessea.

CAPITULO I.
Relatando la geographia de la tierra é mares australes desde la boca oçidental del Estrecho de Magallanes
hasta el puerto de la cibdad de Panamá, reservando para en su tiempo lo que está por saberse de lo in-
cógnito del dicho Estrecho á esta parte.

Urn el embocamiento del famoso Estre- tiempo cómo se vaya sabiendo é verifi-
cho de Magallanes, á la parte oçidental, cándose lo que agora no se sabe, con lo
hay dos puntos*en su entrada é salida por que más me ocurriere. Bien es verdad
allí: la que está á la parte de la línia equi- que una nao que llevó un hijo del licen-
noçial se dice Cabo Desseado, é la que ciado Vargas, que su hermano es obis-
está al opóssito de la otra parte hacia el po de Plasençia, don Gutierrez de Var-
polo antartico se llama assimesmo Cabo gas, derecho fué al dicho Estrecho, é lo
Desseado ; é con el que dixe que está ha- passó é llegó al puerto de Lima. É yo he
cia la equinoçial, están próximas á él por visto una figura desta pausa ó tierra in-
allí muchas islas que se llaman el archi- cógnita, é no le di crédito porque no sé
piélago del Cabo Desseado, las quales ni quién la hiço ; ni quiero negarla, pues que
sus nombres particularmente no sabemos, si es vera, presto se pondrá en la carta
ni de la costa de la Tierra-Firme que con- de navegar: y esto se quede assi en aques-
tinúa con el dicho Cabo hacia la línia equi- ta pausa incógnita, dentro de la qual ha
noçial por la mar austral. Puesta una re- de aver é saberse muchos secretos.
gla ó un hilo derechamente desde el di- Discurramos, pues, en lo demás por
cho Cabo Desseado hasta el cabo del An- nuestra geographia, aunque á la verdad
guilla, en aquella distancia, medido aque- hablaré en ella no tan á mi sabor como
llo con un compás, hay ochocientas é desseara, dexando á cada cosa su proprio
cinqüenta leguas de camino en la carta nombre antiguo ó primero, como los in-
del cosmógrapho Alonso de Chaves. Es- dios le daban á cada puerto, río ó pro-
te cabo del Anguilla es en la goberna- montorio ó valle ó sierra é á lo demás;
ción del adelantado don Diego de Alma- porque estos nombres que nuestros espa-
gro; pero háse de advertir que en estas ñoles dan á estas cosas, ó son como he
ochocientas é cinqüenta leguas, midién- dicho en otra parte una suma de catálogo
dolas como es dicho por tierra incógnita, destos, no bien ni mal compuesta, sabida
háse de esperar quel tiempo mostrará ade- la causa e notorios disparates é nombres
lante que son muchas más, quando pun- dados á voluntad é compóssitos inconsi-
tual é ciertamente se sepa la costa ; é no derada é mal fundadamente. Dexemos
me maravillaría que fuessen más de mili aquesto, que no es poca cosa entre sabios
é quinientas, á causa de las entradas é saber nombrar estas cosas á proporción
salidas de las puntas é ancones é promon- del ser, valor é fertilidad, bondad ó de-
torios que la mar é la tierra en la cosía fetto de aquello que se nombra.
de nesçessidad ha de tener. Y esso decir- El cabo del Anguilla está en siete gra-
lo han los que me subçedieren, é yo diré dos de la otra parte de la línia equinoçial
lo que más desta materia supiere en mi hacia el polo antartico, é del cabo del
DE INDIAS. LIB. XXXIX. CAP. I. 5
Anguilla hasta la punta de Payta, vinien- tres grados de la otra banda de la equi-
do haçia la equinoçial, hay veynte leguas, noçial : é cerca della está otra isla menor
y está en seys grados menos un quarto de que se dice Sancta Clara, en los mes-
la otra parte de la línia equinoçial ; y en- mos tres grados é algo menos. Desde el
tre el cabo del Anguilla y el de Payta es- rio de Chincha se va á la costa al Ocsno-
tá, en la mitad del camino que hay del rueste treynta leguas hasta la punta de
un promontorio al otro, el rio que llaman Sancta Elena, la qual está en dos grados,
de la Silla, é cerca de la dicha punta de é algunos minutos de la otra parte de la
Payta está una isla que se dice de Lobos. línia equinoçial de la banda del Sur. Des-
Desde la punta de Payta al puerto que de la punta de Sancta Elena va la costa
llaman Parina se ponen diez leguas de derechamente al Leste veynte leguas hasta
abertura, en la qual en la mitad de la Odón: el qual Odón está en dos grados,
tierra adentro sale de tierra á la mar el como la dicha punta ; é cerca de allí ha-
rio de Sanct Miguel, que está veynte é cia la línia está una isla redonda junto á
cinco leguas de Payta, y en el camino é la costa que se dice Calango, que está en
costa está la dicha Payta, y el dicho puer- algo menos de dos grados de la otra par-
to de Parina en cinco grados de la otra te de la línia equinoçial. Desde Odón al
parte de la equinoçial de la banda del Sur. cabo de Sanct Lorenço hay veynte leguas
Más acá diez leguas está el Cabo Blanco, Sudueste Nordeste, en el qual camino más
el qual promontorio está en algo más de cerca de la punta está la provincia de
quatro grados é medio de la otra parte Collao; assimesmo está la punta de Sanct
de la línia á la banda del Sur. Desde el Lorenço en algo más de un grado de la
Cabo Blanco al rio de Tumbez se corren otra parte de la equinoçial. Desde la pun-
veynte é tres leguas Nordeste Sud ueste, ta de Sanct Lorenço se corren veynte é
y está el rio dicho de Tumbez en quatro cinco leguas Sudueste Nordestehasta Pas-
grados de la otra parte de la línia á la sao, que está junto á la línia equinoçial
banda del Sur. de la banda del Sur, é luego viene el ca-
Desde el rio de Tumbez al rio de las bo de Quexemiel, por el qual passa la
Balsas hay diez leguas, é córrense assi- equinoçial por aquella tierra; pero la opi-
mesmo Nordeste Sudueste, y está aquel nion de muchos es que la línia puntual-
dicho rio de las Balsas en algo más de mente passa por el puerto de Passao. Yen
tres grados y medio de la otra parte de la la mitad deste camino, entre la isla de
línia de la banda del Sur. Desde el rio Collao é la equinoçial, está una isla que se
de las Balsas hasta el rio y embocamiento llama isla de Plata, quatro ó cinco leguas
de Tamepumpa hay otras diez leguas; y de Puerto Viejo: el qual Puerto Viejo está
está la dicha boca en tres grados y me- desta parte de la punta de Sanct Lorenço
dio , é desta otra parte del dicho rio está algo más de un grado de la otra parte de
la población ó cibdad llamada Chincha, la línia. Passando de la línia equinoçial
la qual y el dicho rio están en los dichos hacia nuestro polo ártico veynte leguas,
tres grados y medio, é de la otra parte está el cabo de Sanct Francisco en un
de la equinoçial á la banda del Sur, en- grado é algunos minutos desta parte, el
frente deste embocamiento, está la isla qual cabo está Norte Sur con la dicha lí-
de Ampuna á * leguas de la costa, la nia. Desde el cabo de Sanct Francisco
qual es poblada é buena cosa, y está en vuelve la costa al Oriente treynta leguas,

i Hay un claro en el códice que sirve de texto.


G HISTORIA GENERAL Y NATURAL
hasta la punta que llaman de Mangles ; é diré qué cosa es el Perú, ó al menos la
quassi en el medio de essas treynta leguas noticia que del se tiene al pressente, y es
está la bahia de Sanct Mateo, é más acá aquesta. En el año de mili é quinientos é
está el rio de Sanctiago. Y está la dicha catorce años desde la cibdad de Sancta
punta de Mangles en un grado é un quar- María del Antigua del Darien el goberna-
to desta parte de la línia equinoçial; é dor Pedrarias Dávila envió cierta gente la
cerca de la costa, algo más acá, está la via del golpho de Sanct Miguel é de la is-
isla del Gallo en grado y medio desta par- la de las Perlas llamada Terarequi, que
te de la equinoçial. Desde la punta de avia descubierto el año antes el infeliçe
Mangles hasta el río de la Magdalena hay adelantado de la mar del Sur é primero
veynte é cinco leguas: en la mitad del descubridor de aquella costa Vasco Nu-
camino está una punta salida en la mar nez de Balboa : é desta gente fué por ca-
que se dice Cobacha ; el qual rio de la pitán un hidalgo llamado Francisco Be-
Magdalena está en grado y medio desta cerra , é la relación que primero se tuvo
parte de la equinoçial. En frente de aquel del cacique é tierra llamada Perú este ca-
embocamiento está la isla de Sanct Chrips- pitán la truxo: el qual salió del Darien con
tóbal en un grado é dos tercios desta par- ciento é cinqüenta hombres en el mes de
te de la línia. Desde el rio de la Magda- agosto de dicho año de mili é quinientos
lena hasta el rio de Palmas se corren é catorce , é tornó desde á cinco ó seys
treynta y nueve leguas al Nordeste, y en meses en el siguiente año de mili é qui-
estas está primero el rio de Sancta Marta nientos é quince, é truxo seys mili é tan-
y el rio de Sanct Johan y el rio del Perú; tos pessos de oro é algunas perlas é mu-
pero porque estos nombres son notables chos indios é indias de buena ó mala gra-
para adelante, diré algo más de lo que cia. É llegado á la mar del Sur, fué por la
aqui pensé decir. parte del Poniente encima de Panamá, é
El rio de Sancta Marta no es aquel que siguió al Oriente por la costa que llaman
acá en la mar del Norte se llama Sancta de Tamao, é passó el rio al cacique de
Marta ó rio Grande, sino otro llamado Tumaca, é llegó al rio é cacique de Cha-
Sancta Marta, que está en dos grados de pe, ques ya en el golpho de Sanct Mi-
esta parte de la equinoçial : y el rio de guel , do está la dicha isla de las Perlas,
Sanct Johan está en los mesmos dos gra- á quince ó diez y seys leguas de Panamá.
dos é algo más, é aqueste rio de Sanct Desde Chape fué al rio de Tocagre (que
Johan es donde fué á poblar el adelanta- otros llaman el cacique Quemado), é pas-
do don Pasqual de Andagoya en el año só al cacique Chameco é al rio del Sue-
de mili é quinientos é quarenta, del qual gro, ques el más poderoso rio de todos
ó de sus subçessos se dirá en su lugar. aquellos, en el qual entra el rio del caci-
El rio del Perú, de que tanta fama im- que Queracha, que otros llaman de la Ca-
propriamente se le ha atribuido á este rnea Nueva, y el rio de Tutibra, y el rio
Perú, está en dos grados é un tercio des- de Toto ; y en el cacique Jumeto ovo no-
ta parte de la equinoçial hacia nuestro ticia de otros caciques, é aun peló é robó
polo. Porque quadra aqui este nombre dellos lo que pudo, assi como de Tapicox,
Perú mejor que no llamar Perú á aquella Porore é Penaca. É adelante de Penaca
tierra del grand príncipe Atabaliba é á las está un rio que assimesmo entra en el
otras, donde han andado los capitanes que golpho de Sanct Miguel, que se dice Ju
fueron después del adelantado don Fran- meto, é ya es aquesto en la costa que
cisco Piçarro é don Diego de Almagro, tiene dicho golpho á la parte del Levante:
DE INDIAS. LIB. XXXIX. CAP. I.
é allí tuvo noticia este capitán como cier- tado, seyendo Pasqual de Andagoya,
tas jornadas adelante, la tierra adentro, criado de Pedrarias, gobernador de Cas-
está el cacique é provincia llamado Perú: é tilla del Oro, fué con ciertos navios é ca-
porque el dicho capitán Francisco Becer- noas al dicho golpho de Sanct Miguel, é
ra é los que con él yban eran poca gente subió la costa adelante, é segund él me
é cansada, é aquellas jornadas que le di- dixo, llegó á aquel rio del Perú que está
xeron que avia hasta el Perú son de mon- más acá del rio de Sanct Johan , é aun se
tañas é muy fragosas é ásperas sierras, oviera de ahogar allí, é anduvo en el
no se atrevieron él ni los de su compañía agua ciertas horas assido de una canoa
á yr al Perú, aunque les dixeron que que se trastornó con él é otros, de los
aquel cacique era muy rico. É dexó aque- quales algunos se ahogaron, é lo mesmo
llo reservado para su muerte é de otros hiciera él, si no fuera socorrido. É vol-
muchos en otro viage, é siguió la costa vióse á Panamá gastado é muy enfermo.
adelante hacia el Sur, é llegó al cacique Después tomaron la empressa de aquel
de Chiribuca, é ovo noticia de otros dos descubrimiento Piçarro é Almagro, é don-
caciques, llamados Topogre é Chucara, á de primero fueron por la industria de un
los quales assimesmo compuso, é de allí gentil é diestro piloto, llamado Bartolo-
passó hacia la punta de Canachine, que mé Ruiz de Estrada, fué al rio Perú, de
está en seys grados é un tercio desta par- que aqui se ha hecho mención, é al de
te de la línia equinoçial, la qual agora Sanct Johan, que está adelante, é á lo de-
llaman los chripstianos punta de Pinas. É más de que tantos thessoros se han re-
mucho más hacia el Oriente é atrás de lo cresçido en aquella tierra é mares austra-
que está dicho es el Perú, más de veyn- les. Después el dicho Pasqual de Andago-
te é cinco ó treynta leguas dentro de tier- ya fué á España, y en remuneración de
ra , é pónese ó debe estar á mi estimati- lo que dixe que sirvió é gastó en aquel su
va en los mesmos seys grados, poco más viaje, quando se oviera de ahogar, é por
ó menos, como el dicho golpho de Sanct otras causas é méritos de su persona, que
Miguel. Quiero deçir quel rio que se dixo á Sus Magestades les movieron, le hicie-
de susso, yo tengo por dificultad que sea ron merced de officio é cargo de la go-
ni vaya del Perú, pues que está en dos bernación del rio de Sanct Johan, é de
grados é un tercio, de manera que aun- allí hacia esta parte é hasta aquel otro Pe-
que esse rio se llame Perú, como estotro rú, de que dio noticia el capitán Francisco
cacique, que está donde he dicho, el nom- Becerra é de otras provincias. Aquesto he
bre es improprio para llamarse Perú la querido deçir aqui para que sepays, le-
tierra que Piçarro e Almagro conquista- tor, quel que hoy se llama Perú y es tan
ron. nombrado, no es el Perú, sino una pro-
El capitán Francisco Becerra, cómo en vincia ó reynos de otra manera llamados
essa sacón no estaban los capitanes des- por otros nombres, donde el príncipe
tas Indias tan acostumbrados á ver tanto grande Atabaliba é su padre Guaynaca-
oro ni hallarlo en tanta moltitud como va señorearon ; é en las partes australes
después se ha ávido, se volvió desde la donde los dichos adelantados Piçarro ó Al-
dicha punta de Canachine por la mesma magro é los que con ellos militaron tantos
costa de tierra del dicho golpho de Sanct millones de oro é de plata, é tantas é tan
Miguel hasta el rio que se dixo del Sue- presçiosas esmeraldas han ávido é se han
gro , é de allí por sus jornadas se fué al llevado fuera destas Indias, no son el Pe-
Darien. Siguióse después queste adelan- rú. Tornemos á nuestra gcographia.
HISTORIA GENERAL Y NATURAL
Desde el río de Palmas, que está más É sin la de Terarequi hay otras isletas en
acá del que se dixo del Perú, hasta el aquel golpho, en que se hallan perlas mu-
Cabo Quemado, se va la costa al Norues- chas é buenas ; pero la de Terarequi c
te quince leguas, y está el dicho cabo en Otoque están pobladas, é también lo es-
tres grados desta parte de la línia del tán otras dos ó tres que están en frente de
equinoçio, y en la mitad deste camino es- Panamá, á dôs é á tres leguas de la cos-
tá una isla que dicen isla de Palmas ; y en ta, quel licenciado Gaspar de Espinosa,
la costa, entre el dicho cabo y el rio de alcalde mayor del gobernador Pedrarias
Palmas, hay otro que se llama rio de Bal- Dávila, quiso decir quél las avia descu-
sas. Desde el Cabo Quemado á la punta bierto , en lo qual él é los que lo dicen
de la Feria se corren treynta é dos ó se engañan ó yerran. E pensó que con
treynta é tres leguas de Norte á Sur, y hacer pintar este licenciado una carta á su
está la dicha punta de la Feria en cinco sabor é intitularlas islas de Sanct Pablo,
grados é un tercio desta parte de la línia avian los hombres de perder la memoria
equinoçial. Veynte leguas más acá del é quitar las gracias al capitán Gonçalo de
Cabo Quemado está el rio Copisagra, é Badajoz, que fué el que las descubrió é
más acá está otro que se dice rio de Ca- dexó con sus nombres proprios: la mayor
mazagra é punta de Pinas, é más acá está de las quales se llama Taboga, é assi co-
la dicha punta de Feria, á par de la qual munmente las llaman islas de Taboga.
pinta la carta una isla sin nombre. Desde Paremos ó concluyamos aqui este ca-
la punta de Feria hasta la punta de Pinas pítulo, por no cansar al letor, en la
que yo digo, q«ie se ha de decir de Ca- cibdad de Panamá, hasta la qual des-
nachine, ques de la entrada del golpho de la punta de Canachine se le pueden
de Sanct Miguel, se corre la costa algo dar quarenta leguas, pocas más ó me-
más de veynte leguas de Norte á Sur. Y nos : la qual Panamá está en cinco gra-
está la punta de Canachine, ó de Pinas, dos y medio desta parte de la línia equi-
ó Sanct Miguel, como ya se ha dicho, en noçial. De manera que quien toviere
seys grados é un tercio desta parte de la atención en lo que está dicho desde el
línia equinoçial : é los ríos que dentro des- cabo del Anguilla hasta Panamá, hallará
te golpho entran la carta no los pone, é que le he dado relación de quatroçientas
yo los dixe de susso ; y está la rica isla é veynte é tres leguas ; las doscientas é
de las Perlas, llamada Terarequi, desde tres hasta la equinoçial, é las doscientas
la qual á Panamá hay quince ó diez y é veynte desde la equinoçial á Panamá.
. seys leguas. Pero yo tengo que son por la costa desde
Desde la punta de Canachine ó del gol- la equinoçial á Panamá más de lo que es-
pho de Sanct Miguel, más al Oriente está , tá dicho : é déxase de decir lo que está
la punta de Chane, é pone la carta çin- por descubrir en las ochocientas é çin.
qüenta leguas: la qual Chane está á la par- qüenta leguas de la pausa, que se dixo
te oçidental de Panamá veynte é tantas que por un hilo ó regla hay hasta el cabo
leguas ; pero no particularice las islas que del Anguilla desde el Estrecho de Maga-
hay en medio dessas leguas, que son mu- llanes; porque han de ser muchas más
chas, sin la de las Perlas, dicha Terarequi, de nesçessidad por el assiento de la tier-
é sin la de Otoque, que están pobladas, ra, cuya forma al pressente no se puede
é también lo están otras que hay por allí. medir puntualmente, sin se saber.
DE INDUS. LIB. XXXIX. CAP. II.

CAPITULO II.
En continuación de la geographia é assiento de la Tierra-Firme desde la cibdad é puerto de Panamá hasta
el rio de la Possesion, ques en la gobernación de la provincia de Nicaragua.

I o he navegado lo que hay en la mar ó çient mill pessos de oro dio é le toma-
del Sur desde la cibdad é puerto de Pa- ron diverssos capitanes.
namá , ques en la gobernación de Castilla Desde la punta de Güera á la punta de
del Oro en Tierra-Firme, é de la lengua Buenavista se ponen veynte leguas ; pero
que los indios dicen de Cueva, hasta el andándolas por la costa, son más de veyn-
rio que llaman de la Possesion, á la par- te é cinco : y está la punta de Buenavista
te oçidental que está en la gobernación en seys grados y medio desta parte de la
de Nicaragua, é más de una vez é con línia, y en este camino está entre ambas
diverssos pilotos é hombres de la mar puntas el rio de Güera.
diestros en aquella costa : é comunmente Desde la punta de Buenavista á la pun-
ponen desde Panamá á la Possesion tres- ta de Sancta Maria hay veynte é tres ó
cientas leguas, navegándolo por alta mar veynte é quatro leguas, é andándolo cos-
é no costa á costa ; pero agora porné la ta á costa, más de quarenta é cinco. En
costa de la tierra é diré las leguas que este ancón está, en la parte más septen-
yo hallo por estas cartas modernas, é trional del, el puerto de Ponuba, el qual
digo assi. está en siete grados y medio desta parte
Desde Panamá hasta la punta de Cha- de la línia ; pero la punta de Sancta Ma-
me se ponen veynte é cinco leguas en ría está en seys grados é tres quartos des-
larga mar; pero corridas tierra á tierra ta parte del equinoçio : é dentro del dicho
por la costa son más de cinqüenta: aque- ancón é de las dichas puntas están las is-
lla punta está en siete grados y medio (di- las de Çebaco, á tiro de escopeta ó poco
go Chame) ; mas la mesma Panamá es- más la una de la otra, que son dos, é de
tá en ocho grados y medio desta parte buenas fuentes é torrentes ó arroyos. Y
de la línia equinoçial (indubitadamente), en la que está más al Leste está enterra-
porque yo he muchas veces tomado do aquel docto philósopho veneciano, lla-
allí el altura con el estrolabio y en di- mado Codro, que con desseo de saber los
verssos tiempos, y estando el sol desta secretos destas partes, passó acá é murió
parte de la línia, é también dando en el allí, y el piloto Johan Cabeças lo enterró
trópico de Capricornio de la otra parte en aquellas islas, donde á su ruego lo sa-
della. có á morir: é acabó encomendándose á
Desde la punta de Chame hasta la pun- Dios, como cathólico, non obstante que
ía de Güera hay veynte é cinco leguas, un dia ó dos antes emplacó al capitán Ge-
pero andándolas tierra á tierra son más rónimo de Valençuela, que le avia mal-
de treynta ; y está la dicha punta de Güe- tractado; é le dixo estas palabras el Co-
ra en seys grados y medio. Y entre am- dro : « Capitán, tú eres causa de mi muer-
bas puntas está el golpho que llaman de te, por los malos tractamientosque me has
Paris, porque allí estuvo un rico é pode- hecho*, yo te emplaço para que vayas á
roso cacique, llamado Paris; pero los es- estar á juicio ante Dios conmigo dentro
pañoles le hicieron presto pobre é flaco. de un año, pues yo pierdo la vida por íu
Notorio es que en veces más de noventa mal portamiento ». Y el capitán le respon-
TOMO IV. 2
10 HISTORIA GENERAL Y NATURAL
dio que no curasse de hablar aquellos tá una buena isla, que se dice Isla de
desvarios, é que si se queria morir que á Sancta Maria, é desde la punta de Sancta
él se le daría poco de su emplaçamiento: Maria hasta la punta de Bórica hay veyn-
quél enviaría un poder á su padre é abue- te leguas : dentro de las quales puntas hay
los é otros debdos suyos, que estaban en algunas islas, é la que está más afuera déla
el otro mundo, que le responderían como mar es la isla de Benamatia, é los chrips-
él meresçia. tianos, engañándose, la llamaron Sancto
El caso es quel capitán le pudiera ha- Mathias, la qual dicha isla está en seys
cer placer en contentarle, é sin poner na- grados desta parle de la equinoçial, é la
da de su casa, si quisiera: finalmente, punta de Bórica está en seys grados y
que el Valençuela murió dentro del tér- medio. En estas veynte leguas que he di-
mino quel otro le señaló ó dixo en su em- cho que hay de punta á punta, andándo-
plaçamiento. Yo estuve con el mesmo pi- las por de dentro, tierra á tierra, hay más
loto en la mesma isla, é me enseñó un de quarenta por la costa de la tierra. Esta
árbol, en la corteça del tronco del qual tierra de Bórica es muy fértil é de mu-
estaba hecha una cruz cortada, é me dixo chas é buenas pesquerías é ríos, é de mu-
que al pié de aquel árbol avia enterrado cha montería de puercos é venados é de
á dicho Godro : de forma que este murió otras salvajinas, é de muchos é buenos
en su officio, como Plinio 4 en el suyo, es- é grandes mameyes é de muchos cocos de
cudriñando é andando á ver secretos de los grandes. Dentro en la mar enfrente de
natura por el mundo. A este piloto le pes- Bórica, á diez ó doce leguas antes de la
saba mucho de la muerte de Codro, é le tierra de Norte á Sur, é otras tantas ade-
loaba de buena persona : é á otros que le lante é más, en espacio de treynta é cua-
tractaron he oydo decir lo mesmo, é me renta leguas de mar, pocas más ó menos,
dixo que, estando apartados de tierra en hay innumerables culebras negras por
la mar, le rogó que por amor de Dios le encima é amarillas por debaxo, é de lo
sacasse á morir fuera de la cara vela en negro baxan unas puntas en los lados, é
una de aquellas islas, y el piloto le dixo: de lo amarillo suben otras puntas éntrete -
« Miçer Codro, aquello que decís que son xidasen los costados, como dientes ó pun-
islas, no lo son, sino tierra doblada, é no tas amarillas é negras, que entran unas
hay islas allí». Y él replicó: «Llévame, en otras, é ándanse sobre aguadas, é llá-
que sí hay dos buenas islas junto á la cos- mase aquello el golpho de las Culebras:
ta é de muy buen agua, é más adentro son más gruessas que el dedo pulgar de
está una grand bahía ó ancón con un buen la mano, é de quatro palmos de luengo é
puerto en la Tierra-Firme ». É assi era la menores. (Lám. 7.a, fig. 7.a)
verdad, y el puerto por quien Codro de- Desde la punta de Bórica hasta el ca-
cía, es el de Ponuba, del que de susso se bo de Sancta Maria que está más al Oçi-
dixo ; y el piloto quedó maravillado des- dente, hay quince leguas, é nácese un
pués que salieron en tierra é vido ser có- grand ancón redondo de promontorio á
mo Codro avia dicho, sin aver estado allí promontorio, é ambos están en una altu-
cliripstiano alguno ni saberse tal puerto ra é grados, é llámase aquella mar que
de ningún español. Passemos á lo demás. está entremedias Golpho de Osa, dentro
Cerca desta punta de Sancta María es- del qual hay un buen rio ; pero estas quin-
f, Murió Plinio, subiéndose al monte Vesubio, las cumbres, é agora es todo aquello muy buenas
que agora se llama de Soma en el reyno de Ñapó- viñas.
les , que en aquel liempo echaba fuego é humo por
DE INDIAS. LIB. XXXIX. CAP. II. 11
ce leguas por dentro son largamente y medio. En este camino destas quarenta
treynta. Desde el cabo de Sancta Maria leguas están la punta de Sanct Lácaro y
hasta la punta que está cerca de la isla el golpho de Sanct Lúeas é algunas islas
del Gaño, hay diez é ocho ó veynte leguas, pequeñas : é hasta este golpho de Sar.ct
ó la dicha isla está cerca de tierra ; é llá- Lucas es hasta donde llegó con la vista é
mase del Caño, porque segund fui infor- no con los navios el licenciado Gaspar de
mado del piloto Johan de Castañeda, que Espinosa, quando fué á descubrir por la
la descubrió en compañia del licenciado mar del Sur con los navios que avia he-
Gaspar de Espinosa, hay allí un caño de cho el adelantado Vasco Nuñez de Bai-
una fuente natural, muy hermoso, que cae boa ; pero no entró el dicho licenciado en
de una peña alta, é pueden meter la bar- el dicho golpho, é de allí adelante descu-
ra debaxo y henchir las pipas que quisie- brió después el capitán Gil Gonçalez Dá-
ren dentro de las barcas, é es tangruesso vila. Desde el puerto de la Herradura en-
ó más que un círculo de un real de plata tra aquel golpho de Orotiña ó de Nicara-
castellano. Esto doy al precio que lo ove; gua diez é ocho ó veynte leguas de longi-
porque aunque lo he preguntado á otros, tud , é por la otra costa yendo hasta el di-
no lo han visto ó no lo saben tan puntual- cho cabo otras tantas, que son por todas
mente : é passé dos veces bien cerca de quarenta leguas dentro de la ensenada é
esta isla é con determinación de ver si deste golpho é de sus islas, que son Cha-
era assi como lo he dicho ó me avian in- ra, Chira, Cachoa, Irra, Urco é Pocosi,
formado , y el tiempo no dio tal oportuni- que todas están pobladas é son fértiles.
dad, como yo quisiera, para comprobar Ya lo tengo escripto en el lugar alegado,
lo ques dicho, é assi nos convino apartar é no hay para qué repetirlo aqui ; pero yo
é meternos más á la mar. La punta de la estuve en aquel golpho ó islas que están
Tierra-Firme que está más cerca de la di- dentro del, é tomé el sol muchas veçes é
cha isla del Caño, está en siete grados de assimesmo el estrella (porque tuvimos
aquesta parte de la línia del equinoçio, y nescessídad de reparar allí la caravela), é
en los mesmos está la dicha isla del Caño. hallé el golpho de la Herradura quassi eu
Desde la dicha punta ó isla del Caño hasta nueve grados, y el Cabo Blanco en ocho
el Cabo Blanco ó al puerto de la Herra- y medio, é la isla de Chira en diez, é la
dura hay quarenta leguas, la vuelta del de Chara en nueve é dos tercios, é la de
Poniente: é aqueste puerto y el dicho Pocosi en nueve é algo más de medio
Cabo Blanco es el embocamíento del gol- grado desta parte de la equinoçial. Lo
pho de Orotiña, alias golpho de Nicara- que dixe primero es de las cartas de na-
gua, é otros le dicen golpho de Güestares, vegar, y esto último vi yo, si lo supe en-
ques otra nación. Deste golpho tracté é tender, é aun en compañia de pilotos
aun le pinté en el libro XXIX, capítu- diestros.
lo XXI de la segunda parte *. Está el dicho Desde el Cabo Blanco hasta el puerto
puerto de la Herradura en ocho grados de la Possesion ponen á ojo los pilotos
de la línia equinoçial, y el dicho Cabo çient leguas, é hasta el dicho cabo desde
Blanco está en siete grados y medio, se- Panamá doscientas ;^ero ya desde Pana-
gund la carta; pero otros le ponen en má he dicho más puntualmente lo que hay
ocho é al puerto de la Herradura en ocho conforme á las cartas. Dígase agora lo que
* En efecto menciona Oviedo este golfo en el no existe, por lo cual no fué posible reproducirlo
eitado libro y capítulo ; pero el diseño, de que tra- en el tomo anterior, á que correspondía.
ta, ó no llegó a trazarlo, ó se perdió, pues que ya
12 HISTORIA GENERAL Y NATURAL
hay desde este cabo al Oçidente hasta el vista, quiérome creer á mí. Este puerto
rio é puerto de la Possesion. de la Possesion está en trece grados jus-
Digo que desde el Cabo Blanco hasta tos desta parte de la línia equinoçial ; é
una isla que la carta llama Moya, pone yo estuve allí doce ó trece dias en tierra
veynte é cinco leguas, y en estas nombra á par del puerto, esperando tiempo para
á Pocosi; y es mucho engaño, porque Po- navegar, y estaban dos pilotos, el uno
cosi es una isleta dentro del golpho de Johan Cabeças, y el otro se deçia Johan
Nicaragua, vel Orotiña, é no tierra fuera Miguel, diestros en aquella costa, y ellos
en la costa ; é nombra Arraçifes é Pari, é é yo juntamente, cada uno por sí, toma-
también se engaña, que no ha de decir mos el altura del sol é de las estrellas mu-
sino Paro, ques un buen cacique é rio; é chas veçes, é siempre lo hallamos todos
dexa de nombrar el puerto de las Velas, en conformidad ser asi, é no aver más ni
que está en la costa delante del Cabo menos de trece grados. Este puerto está
Blanco, é luego comiença el golpho que trece ó catorce leguas de la cibdad de Ni-
llaman del Papagayo, é aun á veces es caragua , que está la tierra adentro en la
de más la navegación; é llámanle assi, provincia de Nagrando, junto á una de
porque los papagayos las más de las ve- las lagunas grandes, de las quales en su
ces hablan é cherrian sin voluntad de su lugar se hablará más copiosamente. Este
dueño ; é assi allí las cuerdas é xarçias puerto tiene en la embocadura una isla al-
de los navios paresçe que hablan é sue- ta de peña tajada é llaníssima : podrá te-
nan más de lo que querian los que por ner de circunferencia una pequeña legua:
aquel golpho navegan. la boca más oriental deste puerto es me-
La isla dicha Moya está cerca de la nos hondable que la oçidental. Allí ma-
costa, en siete grados é dos tercios desta tamos muchos pescados de un palmo ó
parte de la equinoçial, é hay hasta ella poco más ó menos, de los quales no per-
desde el dicho Cabo Blanco veynte leguas mitiera Pitágoras comer á sus discípulos,
(después de la dicha isla de Moya hasta el qual les mandaba tener silencio cinco
el rio ó puerto de la Possesion) cinqüenta años primero que goçassen de su dottri-
é cinco leguas ó más ; pero como la costa na, é que comiessen peces, porque son
va enarcándose, bien se pueden contar callados ; lo que no eran aquestos que en
ochenta hasta la Possesion desde el Cabo aquel puerto tomábamos, porque á la
Blanco ó más, non obstante que los hom- verdad, echados en una caldera una do-
bres de la mar comunmente las cuentan cena dellos, no hacen menos ruido que
por ciento bien cumplidas. Y en este ca- otros tantos cochinos gruñidores. Son ar-
mino desde la dicha isla de Moya, siguien- mados de malos é agudos dientes, é lla-
do al Poniente veynte leguas, pone la mados acá los hombres de la mar ron-
punta de Catalina en ocho grados é dos cadores , é sónlo en tanta manera que yo
tercios desta parte de la línia, é desde no he visto cosa semejante, segund su
allí á la Possesion treynta é cinco; pero mucho gruñir ó roncar; pero es muy buen
en estas pone en la carta una isleta que pescado é sano, é menos flemoso que
nombran Nicaragua é un rio llamado Me- otros, é de escama.
sa ; é pone el dicho puerto de la Posse- Tornando á nuestro propóssito é cami-
sion en poco más de diez grados, en lo no , yo he dado relación particular en es-
qual se engaña mucho la carta é quien le tas trescientas leguas que se ponen en
informó al pintor della, porque como he larga mar; ó digo lo que hay más pun-
dicho (en algunas partes) en lo que sé de tualmente por la costa, é hallo que son
DE INDIAS. LIB. XXXIX. CAP. II. 13
trescientas é noventa, aunque como he Gonçalez Dávila, de la qual era piloto ma-
dicho, hallo en la carta veynte menos des- yor Andrés Niño, tomó allí la possesion
de el Cabo Blanco hasta la Possesion, de de la tierra por Su Magestad, quando fué
lo que los hombres de la mar lo marcan: por su mandado á descubrir por la mar
que á la verdad hay çient leguas ó más, é del Sur, como -se dixo en el libro XXIX
seguramente por la costa é tierra no pode- de la segunda parte destas historias, en
mos hacer este camino menos de quatro- el capítulo XXI. Passemos á lo demás de
çientasleguas. Llamo el puerto de la Posse- la geographia.
sion y porque la armada del capitán Gil

CAPITULO III.
Continuándose la geographia de la costa de la Tierra-Firme en la mar austral, desde el golpho ¿ puerto do
!a Possesion, que es en la gobernación de Nicaragua, siguiendo la via del Poniente hasta el rio de Sancti
Spiritus, ques hasta el pressente tiempo lo último que en la carta de navegar está notado al Poniente de la
Nueva España la vuelta del Norte, como más puntualmente se dirá en este capítulo, conforme á la pintura
de la carta moderna del cosmógrapho Alonso de Chaves.

D. "esde el puerto é rio de la Possesion, costa, quanto más adelante va al Poniente,


en la provincia de Nicaragua, seguiré la más se va enarcando é dando la vuelta al
costa al Poniente é Septentrion todo lo Norte, é los grados aumentándose, é han
que hallare notado en la geographia des- de ser más de los trece que he dicho poco
tas cartas de navegar, aunque en la ver- apoco. É por tanto, ávido aquesto por má-
dad, como son tierras nuevas, no me sa- xima, tomad , letor, lo que aqui diré por
tisfago en algunas cosas desta pintura; relación del cosmógrapho que he dicho,
porque los que navegan por acá más se como lo halláredes, pues yo no he passa-
siguen por derrotas la carta en la mano do del dicho puerto. Si errare, halláredes
que por el estrolabio : ni lo han menester que de allí adelante no es mió lo que di-
donde la tierra se ve, porque su intento ré , sino del cosmógrapho Alonso de Cha-
es solamente hacer su camino é no yr ves é de su carta, é no solamente en ella
apuntando puntualmente las alturas, ni sino después, diré lo que expresa por el pa-
aun lo saben hacer los más dellos. Assi tron nuevo acabado y examinado por to-
los errores que aqui se hallaren, no serán dos los cosmógraphos de Su Magestad el
mios, donde los oviere, sino de los que año de mili é quinientos é treynta y seys
no saben informar á los que en Sevilla en en Sevilla ; pero yo quisiera más que dos
España hacen estas cartas. ó tres dellos lo ovieran visto é navegado.
Ya dixe de susso que en la carta hallo Torno á decir aquella auctoridad de Plinio
que ponen el rio del puerto de la Posse- que dice que estas cosas encubiertas é
sion en diez grados ó poco más, é sé yo inextricábiles assi las da é las cuenta, co-
muy cierto, y he visto, medido y experi- mo las ha resçebido', puesto que aquesto
mentado muchas veces aquello, é son tre- no es ininteligible, si los que lo apuntaron
ce; porque con pilotos é hombres diestros lo entendieran bien, y en cada puerto ó
del quadrante lo examiné allí, estando de- parte hicieran la diligencia y examinaçion
tenido por falta de tiempo, é sé que la como convenia, ó como yo la hice en es-

i Plinio, lib. II, cap. 23.


14 HISTORIA GENERAL Y NATURAL
te puerto de la Possesion : el qual nombre trion de lo que esta carta moderna dice.
le dio el capitán GilGoncalezDávila, que Desde la dicha bahia de Fonseca hasta el
fué criado del obispo don Johan Ruiz de golphete de Chorotega hay algo más de
Fonseca, obispo de Burgos, presidente del veynte leguas. Háse de decir Chorotega
Consejo de las Indias, y el piloto Andrés Malalaco.
Niño, quando lo descubrieron, como be Estos indios chorotegas son de otra
dicho. É llamáronle assi porque demás de lengua por sí, é más varones é hombres
lo que otros capitanes avian descubierto de guerra que los de la lengua de Nicara-
de aquella costa, fué allí donde en lo que gua, é la lengua de Nicaragua é la de
estos ni otros españoles no sabian, toma- México ó Temistitan en la Nueva Es-
da possesion en nombre de Su Magestad. paña es toda una. Los chorotegas to-
Desde allí se corren al Norueste quince dos comen carne humana, é también
leguas hasta la bahia de Fonseca; é pues hay gente dellos entre los de Nicara-
la costa ya vuelve al Norte, de raçon gua; é antes que chripstianos allá pas-
avia de estar en más grados desviada de sassen tenian guerra los unos con los
la equinoçial quel puerto de la Possesion. otros, porque assi como difieren en las
É pone la carta que he dicho esta boca lenguas, assi en çerimonias é ritos é
de la bahia en once grados, ques noto- amistad, y en todo lo demás son diferen-
rio error, pues avia de poner catorce : é tes. Está en el golpho de Chorotega é
aquesta ignorancia, como he dicho, no dentro de aquel ancón, que se puede de-
es de los que hacen las cartas, sino de cir más propriamente golpho, una isla re-
quien los informa, porque es imposible donda é poblada é otras pequeñas yer-
(jue dexe de estar en los catorce, poco mas, que son escollos: é pénenla en esta
más ó menos. De aqui adelaute no quie- carta en once grados é algunos minutos,
ro repetir más estas faltas, por la raçon é córrese del Leste al Hueste; pero el
que he dicho, sino conformándome con promontorio que tiene la bahia de Fonse-
Plinio, darlo como me lo dan élo veo pin- ca hacia Poniente ó hacia Thorotega \ llá-
tado. mase Cabo Hermoso.
Debaxo de la Possesion está un rio que Desde aquella boca ó isla de Thorote-
llaman Sanct Pedro, é dentro de aquella ga hasta el rio del Campo pone la carta
bahia está una isla, entre otras menores, siete é ocho leguas, y en la mesma altu-
quel dicho piloto é Gil Gonçalez la llama- ra de Chorotega, é de allí se va la costa,
ron Petronila, é á la bahia Fonseca, ques é trae ocho leguas hacia el Norte, é de
el un nombre y el otro un disparate, é por allí va otras doce ó trece hasta el rio
ochar cargo al dicho obispo por algunos Grande, la boca del qual pone esta carta
respectos que no son para la historia, ni en doce grados. Desde el rio Grande
fueron bien puestos. Assi que, no curan- hasta el golpho de Guaçetan pone el cos-
do dessas faltas de la graduación, passa- mógrapho Alonso de Chaves çient leguas,
ré de largo, con protextaçion que quan- las quales se corren del Leste al Hueste,
do oviere las cartas enmendadas, si yo é assi está en los mesmos doce grados é
fuere vivo, enmendaré lo que aqui diré, altura este golpho de Guaçetan que está
conforme á mejor examinaçion ; pero pa- el rio Grande ; pero en estas çient leguas
ra mí yo creo que hay assaz faltas en esta hay adelante del rio Grande todo lo que
costa, é que está más puesta al Septen- aqui diré subçesivamente : Rio de Maris-

i Thorotega : mas arriba Chorolega.


DE INDIAS. LIB. XXXIX. CAP. III. 40
ma, Rostro Fragoso, Los Frayles : estos dicho ancón tiene hay diez leguas, y en
son tres isletas en triángulo á la punta ó la vuelta del dicho ancón otras tantas,
boca de un rio, é hasta estos Frayles des- que son veynte en todas, y está la dicha
de el dicho rio Grande hay treynta le- punta del ancón que he dicho en doce
guas. É más adelante está el Aguada de grados é un quarto. Desde la punta del
Briça, é más al Poniente está el rio de dicho ancón hasta Tegoantepequc hay
Guatimala, ques en la gobernación del veynte é cinco leguas, é la costa se vuel-
adelantado don Pedro de AI varado, des- ve en arco, como medio grado al Norte, y
de la qual al dicho golpho hay quarenta en el camino están los Pegios; y está el
é cinco leguas, poco más ó menos. De- dicho Tegoantepequc é su puerto ó rio
lante de Guatimala está la Playa, é más en trece grados, segund esta carta. De-
adelante Rio Çiego, é adelante está el an- lante de Tegoantepequc eslá Tuantepe-
cón de Matas, é más adelante el rio de que, é más adelante Çacatula, é desdi!
Sanct Gregorio, é más adelante Soconus- Tegoanlepeque hasta Çacatula hay poco
co , é más adelante las sierras de Gil Gon- más de veynte leguas al Hueste : é la di-
çalez Dávila, é más adelante está la pun- cha Çacatula está en los mesmos trece
ta de Çitula, donde se cumplen las dichas grados tras un ancón redondo de muchos
çient leguas, ques á la entrada del gol- baxos ; é de la parte del Poniente en la
pho de Guaçetan. punta del ancón de Çacatula hay otras is-
É de allí adelante al Poniente entra letas pequeñas. Desde Çacatula hasta Ca-
un ancón al Hueste derechamente, que bo de Isleos hay treynta leguas, y está el
Iura veynte é cinco leguas de longitud dicho Cabo de Isleos en trece grados des-
é terna de latitud seys ó siete ó ocho ta parte de la equinoçial. Desde el Cabo
leguas, poco más ó menos, é vuelve de Isleos hasta la mitad de la boca del
á subir la otra costa del mesmo ancón ancón de Coluna hay treynta leguas (el
otras veynte é cinco leguas al Leste : é qual dicho ancón ó bahia le pintan lleno
todo aquello se cuenta del dicho gol- de baxos), y está aquel embocamiento de
pho de Guaçetan, y está en los dichos Coluna en catorce grados desta parte de
doce grados desta parte de la equinoçial, la línia equinoçial. Desde la mitad del em-
ó en la punta de aqueste embocamiento, bocamiento ó bahia de la Columnia * has-
que está de la banda del Sur, é lo llama la ta la mitad de otro ancón, que está al No-
carta Laguna de Cortés. Desde esta punta rueste, hay veynte é cinco leguas, y es
de la Laguna de Cortés al golpho ya di- de notar que todo lo que hay desde el
cho , la qual punta está en once grados y Cabo de Isleos hasta este ancón postrero
medio, se corren quassi quarenta leguas al ques dicho, se corre Norueste Sueste, y
Hueste quarta de Sudueste hasta la punta está este ancón en catorce grados é tres
de Coy ta, que está en once grados. Des- quartos.
de la punta de Coyta al Rio Cerrado, hay Desde el ancón que he dicho hasta el
sessenta leguas, y en estas hay muchas rio Grande se corren otras veynte é cinco
islas pequeñas é isleos, y está el dicho Rio leguas assimesmo al Norueste, y está la
Cerrado en trece grados desta parte de la boca de dicho rio Grande en algo más de
línia equinoçial, é allí á par del se hace quince grados; é delante del dicho rio
un grand ancón. Grande la vuelta del Huessudueste están
Desde el Rio Cerrado á la punta quel tres islas , que van una delante de otra,

* Columnia. Antes había dicho Coluna.


16 HISTORIA GENERAL Y NATURAL
cercanas é sin nombre. Desde la punta te libro é geographia del hasta en fin del
oçidental del rio Grande hasta la Playa año que passó de mili é quinientos é qua-
hay treynta leguas, y está la punta infe- renta años, atendiendo lo que más nos
rior de la dicha Playa en diez y seys gra- enseñare el tiempo pressente y el venide-
dos desta parte de la línia. Desde la Playa ro. Y en todo lo que he dicho he dado
hasta Cabo Salido hay treynta leguas. Es- relación desde el cabo del Anguilla, que
tá el dicho Cabo Salido en diez y seys gra- está en la costa austral de la otra parte
dos y medio desta parte de la línia equi- de la línia equinoçial hasta el rio de Sanc-
noçial. Desde el Cabo Salido hasta la pun- ti Spiritus, que está en la parte septen-
ta inferior del golpho Salado hay algo más trional é mares exteriores de la otra parte
de treynta leguas, y está el dicho golpho de la Tierra-Firme, hasta agora que es-
é punta en diez y nueve grados desta par- tamos ya en el año de la Natividad de
te de la línia. Desde la punta del golpho Nuestro Redemptor Jesu Chripsto de mili
Salado hasta el rio de Sancti Spiritus hay é quinientos é quarenta y siete años, mili
quarenta leguas, y está la boca deste rio é quatroçientas é treynta leguas : é que-
en veynte é un grados y un quarto: é des- damos en la parte austral por saber lo
de allí adelante no hay escripto ni nom- que hay puntualmente desde la dicha
brado más en la carta, salvo lo que pintan punta ó cabo del Anguilla hasta el embo-
en ella sin nombre alguno, señalando que camienío oçidental del Estrecho de Maga-
la costa se va todavia enarcando hacia el llanes , ques la pausa de lo incógnito que
Norte. É yo soy de opinion questos gra- tasé en ochocientas é cinqüenta leguas:
dos desde el rio de la Possesion adelante las quales juntadas con las sussodichas,
en todas las partes nombradas hasta el serian dos mili é doscientas é ochenta y
dicho rio de Sancti Spiritus, son tres gra- cinco leguas por todas, non obstante que
dos más de lo que la carta pinta. De ma- aquestas ochocientas é cinqüenta han de
nera quel dicho rio Sancti Spiritus es- ser muchas más, sabiéndose puntualmen-
tará en veynte é quatro grados, poco más te aquello. É quedan á la parte septen-
ó menos. Póngolo assi, porque como he di- trional desdé el dicho rio de Sancti Spiri-
cho, siempre se va la costa hacia el Norte. tus hasta la tierra del cabo del Labrador,
Por manera que si he sabido darlo á que está assimesmo por saber, muchas
entender (ó el letor ha comprendido lo leguas de costa, segund la pintura del
que he dicho) yo he dado relación parti- mundo nos requiere que se sospeche de
cular en este capítulo de seysçientas é lo que se espera saber adelante.
doce leguas, con que se dá fin al pressen-
DE INDIAS. LEB. XXXIX. GAP. IV. 17

CAPITULO IV.
De cierta relación quel auelor ó historiador supo de otras nuevas tierras en la mesma costa austral, conti-
nuándola por relación é aviso de una poma en cuerpo esphérica, que desde la villa de la Habana le envió
un devoto é sçiente reverendo padre, llamado fray Diego Muñoz de Salamanca, de la Orden de los Pre-
dicadores : el qual llegado en la isla de Cuba á la villa ques dicho, se partió para España á dar noticia á la
Cessárea Magestad deste descubrimiento; pero en aquella figura calló los nombres, é súpolos este auctor
por otra figura en plano, que le envió el piloto Nicolás Çamorano, que lo anduvo é lo navegó é pintó hasta
se poner en treynta é siete grados desta parle de la equinoçial, siguiendo la costa la via del Norte de la ma-
nera que en la pintura é narración deste capítulo yo querría decirlo; mas porque déla mesma persona é del
aviso del piloto el auctor ó choronista no se satisface, dice assi.

JJiçe el choronista quél no se ha satisfe- resumir ni quiere ser juez desta causa, si-
cho desta cosmographia por la discrepan- no remitirla al tiempo, el qual si no fue-
cia del piloto, que se dixo de susso, é de re á nosotros, á los que vinieren lo mani-
la poma de aquel reverendo padre, que festará al proprio, como la cosa fuere. É
dexó quassi oculto é sin letras é sin nom- por tanto es de esperar en Nuestro Señor
bres lo que en ella contiene. Pues quédese que todo lo clarificará é porná en tanta
assi hasta lo verificar; é ponerse ha en la luz que la Iglesia será en más é más par-
segunda impression, si antes no oviere tes é lenguas ensalçada, é la corona real
lugar, porque el auctor destas materias de Castilla tan sublimada como todos los
no es adevino ; é pues los allegados dis- leales españoles lo dessean, á servicio de
crepantes no se conciertan, no se puede Dios é aumento de la religion chripstiana.

TOMO rv\
Este es el libro segundo de la tercera parte, y es el quadragéssimo de la Natural y
general Historia de las Indias, islas y Tierrra-Firme del mar Océano de la corona é
çeptro real de Castilla é de Leon : el que tracta de la costa de la mar austral é
septentrional quel Océano comunica con la Nueva España, é de las tierras nueva-
mente descubiertas por aquellas partes.

CAPITULO I.
En que se tracta una breve relación de la nueva tierra descubierta desde la Nueva España, é de la y da del
marqués del Valle á Castilla sobre la contención entre él y el señor visorey don Antonio de Mendoça sobre
aqueste descubrimiento.

JLIiçe el señor visorey don Antonio de arcabuceros é ballesteros, é aun estos


Mendoça, en un capítulo de una carta con algunos religiosos, á solamente ver
quél escribió desde la grand cibdad de cómo serán resçebidos de aquellos natu-
Temistitan á Alonso de la Torre, thesso- rales. Dios les encamine como más se sir-
rero de Sus Magestades en esta rica Isla va ». Con esta carta le vino otra al mes-
Española, que fué fecha á diez é seys de mo thessorero, fecha á diez é ocho de
otubre del año que passó de mili é qui- otubre del dicho año de mili é quinientos
nientos é treynta y nueve años, estas pa- é treynta y nueve, del contador de la
labras puntualmente: «Lo que de acá pue- Nueva España Rodrigo de Albornoz, en
do decir es, demás que yo estoy bueno, la qual otro capítulo dice á la letra desta
que esta tierra assimesmo lo está, é muy manera : « No sé si quando esta llegue, sa-
adelante en el servicio de Dios é Su Ma- brá Vuestra Merced nuevas de la tierra
gestad, é cómo envié á descubrir por la nueva, que se ha descubierto en esta Nue-
parte de la costa del Sur á dos religiosos va España hacia la parte de Ja goberna-
de la Orden de Sanct Francisco, é son ción que tenia Ñuño de Guzman á la mar
vueltos con nueva de muy buena tierra, del Sur, junto á la isla que agora última-
grande é de muchas poblaciones: é lo mente descubrió el marqués del Valle,
que al pressente yo proveo en ello es en- adonde ha enviado tres ó quatro arma-
viar hasta doscientos de caballo por tier- das, y que sabiendo nuevas é teniendo no-
ra é dos navios por mar con hasta çient ticia desta tierra el señor visorey, envió
DE INDIAS. LIB. XL. CAP. I. 49
un frayle é un negro que vino de la Florida Sobre la conquista della hay diferencia
con otros que de allí vinieron de los que entre el señor visorey : diçe pertenesçerle
escaparon de la gente, que allá llevó Pam- á él por averia él descubierto, y el mar-
philo de Narvaez : los quales fueron á pa- qués alega é diçe averia él descubierto
rar con la noticia que tenia el negro á mucho há, é gastado en descubrirla mu-
una tierra muy riquíssima, segund dice, cha suma de pessos de oro, é sobre ello
donde ha dicho el frayle ( que es ya vuel- ha ávido de la una parte á la otra mu-
to ) aver siete cibdades muy populosas é chos requirimienlos é respuestas ; y en fin
de grandes edefiçios. De la una de las el marqués se tiene por muy cierto yr á
quales daba nueva de vista, é de las de- España en los primeros navios que fue-
más adelante por oydas, que há nombre ren. Y el visorey envia á Francisco Vaz-
esta donde ha estado Çibola, e la otra el quez de Coronado con trescientos hom-
reyno de Marate ; é otra tierra muy po- bres, los doscientos de caballo é çient
blada, de que dá muy grandes nuevas, as- peones, á que tomen larga relación é no-
si de la riqueça della como del concierto ticia de la tierra é hagan lo que buena-
é buena manera é orden que entre sí tie- mente pudieren, juntamente con doce re-
nen la gente della, assi de edefiçios como ligiosos de la Orden de Sanct Francisco,
de todo lo demás ; porque tienen casas de que van con ellos para traerlos en conos-
cal é canto de dos ó tres sobrados , y en çimiento del camino verdadero á nuestra
las puertas é ventanas mucha cantidad de sancta fée cathólica. Su partida será de
turquesas. É hay animales de camellos y aqui á mes y medio ».
elephantes, é vacas de las nuestras é mon- Esto que está dicho saqué yo á la letra
tesinas, que las cacan por los montes la de las mesmas cartas originales del viso-
gente della, é mucha cantidad de ovejas, rey é contador : é después prosiguiendo
como las del Perú, é otros animales que el marqués su camino para España, me
tienen un cuerno solamente, que le alle- escribió desde la isla de Cuba desde el
ga hasta los pies : á cuya causa dice que puerto de la Habana á cinco de hebrero
come echado de lado. Dice que no son de mili é quinientos é quarenta años, ha-
unicornios, sino otra manera de animales: ciéndome saber cómo yba á Castilla é
la gente dice que anda vestida de unas otras cosas que no son al propóssiío de la
ropas largas hasta el cuello, de chamelo- historia : ni esto se diçe para más de en-
te é ceñidos, é que tiene manera de mo- tender quél fué en continuación del dere-
ros : en fin, se conosçe ques gente de cho que pretende á esta empressa. Lo que
raçon é no de la manera de los desta subçediere se dirá en su lugar.
tierra.

CAPITULO II.
Cómo el adelantado don Pedro de Alvarado se puso en orden con una hermosa armada por la mar del Sur
(ó mejor diciendo por la oçidenlal), é de la otra parte de la Tierra-Firme para descubrir por aquellas par-
tes, conforme á lo que por el Emperador, nuestro señor, tiene capitulado é le está mandado ; é otras co-
sas que competen á la historia pressente.

E,il adelantado don Pedro de Alvarado, bro XXXI, fué de España, é vuelto des-
despues que ovo pacificado la goberna- pués á la mesma gobernación, é desde
ción de Honduras, como se dixo en el li- allí passado á la de Guatimala, dio mu-
20 HISTORIA GENERAL Y NATURAL
cha priessa á acabar ciertos navios que la mar é para la tierra, en número de
por su mandado se haçian en la costa de más de mili hombres entre los que con
la otra mar austral, para efettuar é am- él vinieron de España é los que ya esta-
pliar cierto descubrimiento, que se ofres- ban cursados en Indias.
ció de haçer é capituló que haría con el Esta relación, assi como está dicho, se
Emperador Rey, nuestro señor, é los se- supo aqui en esta cibdad de Sancto Do-
ñores de su muy alto Consejo de las In- mingo de un criado del mesmo adelanta-
dias. Y en la provincia é puerto de Ysta- do, quél envió á Çéssar á le dar noticia de
pa, donde se hicieron los ocho navios, lo ques dicho, é aun llevaba una pintura
salió de allí para Acaxucla, puerto de la quél mesmo me enseñó de la forma é
mar del Sur, desde donde avia de co- cantidad de los navios quel dicho adelan-
mençar su viaje en demanda de las siete tado llevaba, de que á mí é á otros mu-
cibdades en el mes de agosto que passó chos dixo, con esperança que avia de sa-
del año próximo de mili é quinientos é lir grand fructo, si Dios fuesse servido
quarenta años, con trece navios entre que aquella empressa é viage se conti-
grandes é pequeños : los tres galeones de nuasse. Pero ordenóse por Dios que aquel
más de cada doscientas toneladas cada camino é conquista se suspendiesse por
uno dellos, é una galera muy hermosa é estonces, é quel adelantado no hiçiesse
dos fustas, é todos los demás navios de el viage, é que su vida se acabasse de-
á çient toneladas ó más, muy bien pro- sastradamente, como más largamente se
veydos todos los unos é los otros de mu- dirá en el siguiente libro del número XLI,
chos bastimentos é armas é artillería é en el capítulo III, como en parte más
municiones, é con muy buena gente para apropriada destas historias.
Aqueste es el libro tercero de la tercera parte, ques el quadragéssimo primero de la
Natural y general historia de las Indias, islas y Tierra-Firme del mar Océano de
la corona é çeptro real de los reynos de Castilla é de Leon : en el quai se tracta do
la gobernación de Guatimala é sus anexos.

CAPITULO I.
En que se Iracta del concierto que ovo entre los adelantados don Pedro de Alvarado é don Francisco de
Montejo sobre la renunciación de la gobernación del puerto de Honduras é cabo de Higueras, é cómo se
juntó con la de Guatimala é se apartó de la de Yucatan.

GvTuatimala, como está dicho en el li- qual rio de Alvarado está del Leste al
bro XXXVIII, está en la costa de la mar Hueste con la punta del Negrillo de la isla
del Sur en doce grados desta parte de la de Jamáyca, é tiene la dicha Guatimala
línia equinoçial, conforme á la carta del al Nordeste estotra gobernación de Hon-
cosmógrapho Alonso de Chaves ; é yo no duras é cabo de Higueras que estaba,
soy de tal paresçer, por lo que tengo di- como se dixo en el prohemio*, encomen-
cho en el libro alegado de la geographia: dada al adelantado don Francisco de
antes creo que está en quince grados, po- Montejo; é cómo el año passado de mili
co más ó menos. Confina por la parte del é quientos é treynta y nueve fué á se
Oçidente con la gobernación de la Nueva desembarcar el adelantado don Pedro de
España, é por la parte oriental con la go- Alvarado en puerto de Honduras, para
bernación de Nicaragua, é por tierra tomar allí su camino por tierra hasta Gua-
adentro á la parte del Norte también la timala, é ya él estaba en aquella tierra
Nueva España está de Norte á Sur con el muy bien quisto de los españoles é de los
rio de Alvarado, ques en la mar del Nor- naturales, desde quando allí avia y do é
te ó mediterráneo de la Nueva España: el poblado la villa de Sanct Pedro é avia

* Ni en el original de Oviedo que tenemos á la habla aquí el autor, siendo verosímil que ó lo omi-
vista, ni en la copia del siglo XVI sacada por el tiera el mismo Oviedo, ó se hubiese ya extraviado
maestrescuela de Sevilla, y citada ya diferentes al hacerse dicha copia.
veces por nosotros, se conserva el proemio de que
22 HISTORIA GENERAL Y NATURAL
tornado á poner en pié aquel estado, en tra del adelantado don Pedro de Alvara-
lo qual gastó mucha hacienda é pretendía do , fecha en la cibdad de Gracias á Dios
cobrarla, sobre esso é otras cosas tu- á quatro dias de agosto de mili é quinien-
vieron algunas diferencias los dos ade- tos é treynta y nueve, é llegó aqui más
lantados , é dióse cierto assiento con que tarde qué la del electo, aunque se escri-
quedaron amigos, é fué de aquesta ma- bió antes quassi seys meses. Aquella cib-
nera : Quel adelantado don Pedro de Al- dad de Gracias á Dios es la cabeça é prin-
varado dio al adelantado don Francisco cipal población de los chripstianos en la
de Montejo un gran pueblo que tenia en gobernación de Honduras ; é por su carta
Nueva España que se dice Suchimilco, me hiço saber que llegó al puerto de Ca-
muy buena pieça é rico poblado, é dióle ballos despues que de aqui partió, é se
más dos mili pessos de oro de minas é la desembarcó allí y estuvo veynte é cinco
villa de Chiapa, qucs de la gobernación dias poniendo recabdo en su desembarca -
de Guatimala, para que se junte con la çion é municiones, que llevó muchas é
de Yucatan ( porque están cerca de Yu- buenas, sin que se le muriesse algún hom-
catan) , é que le dexe (como dexó) el di- bre , ques mucha ventura, por ser los más
cho adelantado don Francisco de Monte- que llevaba nuevamente venidos á estas
jo la gobernación del puerto de Hondu- partes ; pero adolesçieron los más, é me-
ras é cabo de Higueras. E assi se hiço; y diante Dios, con el buen recabdo de me-
el adelantado Alvarado quedó por gober- deçinas é bastimentos, de que yba muy
nador, como he dicho, de Guatimala é bien proveydo, como hombre que tiene
Honduras, y el otro adelantado Montejo bien entendidas é aun probadas las nes-
se fué á Chiapa é á Yucatan *. çessidades destas partes, remedióse Ja
Para confirmación de aquestos truecos gente é sanaron los enfermos. É salió de
ó dar cuenta al Emperador, nuestro se- aquel puerto de la villa de Sanct Pedro
ñor, é suplicar que Su Magestad lo admi- con su compañía, é hiço saber su llegada
tiesse é aprobasse. como ellos avian capi- á toda la tierra; y estuvo en ella quarenta
tulado, é hacer relación de otras cosas é tres dias en tanto que le llevaban sus
tocantes al servicio de Dios é suyo é al municiones é hacienda por tierra en cier-
bien é perpetuidad de la tierra é de los tas acémilas que de allí llevó é por un rio
chripstianos que en ella viven, á ruego arriba en barcas é bateles, é como en la
de los adelantados é de los españoles, fué entrada passada avian quedado en aque-
á Castilla el electo de Honduras, á quien lla tierra algunas vacas suyas, y él lle-
Su Magestad hiço merced de aquel obis- vaba mucho vizcocho é tocinos de Espa-
pado, llamado el licenciado Pedraça, per- ña é quesos de las islas de Canaria, dio
sona muy reverenda é de mucha auctori- la vida á muchos de sus milites para con-
dad é buen perlado : el qual me escribió valesçer é reparar sus personas. Allí le
todo lo ques dicho desde la villa de la Ha- acudieron muchos españoles de Guatima-
bana de la isla de Cuba, yendo de cami- la é destotra gobernación de Honduras é
no á España á entender en lo que tengo muchos más indios, é recogido su farda-
dicho. La carta es fecha á los nueve de ge, partióse con su gente, é fué á la dicha
hebrero de mili é quinientos é quarenta cibdad de Gracias á Dios á verse con el
años, después de lo qual rescibí otra le- adelantado don Francisco de Montejo : é

* Ya antes de ahora ha dado Oviedo cuenta de capítulos del libro XXXI, incluido en el tomo ante-
este concierto, como puede verse en los últimos rior.
DE INDIAS. LIB. XLI. CAP. I. 23
passaron entrellos muchas cosas, que no de Montejo, en que le diesse el adelanta-
hacen al caso de la historia, más de sa- do don Pedro á Cibdad Real de Chiapa,
her que al fin se volvieron é restituyeron ques en la gobernación de Guatimala, y
todos los pueblos quel dicho adelantado en la de México el pueblo de Suchimilco
don Francisco de Mon tejo le avia toma- con toda su tierra, é más dos mili pes-
do , é pronuncióse entrellos un acto de sos de oro ; y el dicho adelantado don
sentencia en que dice que avia resçebido Francisco, en recompensa de lo ques di-
de daño diez é siete mili pessos de oro. cho , le dexó é renunció el derecho que
Y en tanto que este litigio andaba, pro- tenia á la gobernación de Higueras é Hon-
veyó á Guatimala para que dentro de duras, para que Su Magestad le hiçiesse
breve tiempo ó en fin del año ya dicho merced della con la de Guatimala. Y por
de mili é quinientos é treynta y nueve, ser cosa tan importante á la gobernación
saliessen ciertos navios á la mar en se- de Guatimala, é también porque si él no
guimiento y execucion de lo que con Su la tomara, se perdiera la de Honduras, vi-
Cessárea Magestad capituló acerca del no en hacer los conciertos, segund es di-
descubrimiento: é tenia ya acabada una cho , é desde luego entró en la possesion
galea pequeña de veynte bancos, é dá- é mando de ambas gobernaciones. Tiene-
base mucha priessa á otra del mesmo ta- se mucha esperança que por el aparejo de
maño, para que ambas fuessen costean- ambas mares ha de ser muy provechoso
do toda la costa hacia el Poniente, por- é rico estado aquel assi juntado. Después
que se sepa el fin de la mesma Tierra- acá han venido nuevas que se han descu-
Firme é los puertos é rios de la costa. bierto muy ricas minas de plata, non obs.
É después de me aver escripto lo ques tante que las hay muy buenas de oro, de
dicho, dice más en su letra, que se con- lo qual adelante más puntualmente trac-
certaron él y el adelantado don Francisco taremos.

CAPITULO II.
En el qual se hace memoria cómo el adelantado don Pedro de Alvarado se aparejó para yr á descubrir por
la mar del Sur con su armada, é otras cosas competentes á la pressente historia.

E,m el libro precedente, en el capítulo II, á Sus Magestades, é otras cosas, é aun
se dixo cómo el adelantado don Pedro de llevaba pintada la dicha armada en una
Alvarado, con cierta armada que se luco tela. É supe deste hidalgo quel dicho ade-
en Ystapa, avia determinado de yr para lantado yba muy bien proveydo é con
Acaxucla, puerto de la mar del Sur, é po- muy buena gente de mar é de tierra: del
ner en efetto su viage en demanda de las qual camino se esperaba, si Dios fuesse
siete cibdades, en el mes de agosto del año servido, se haria mucho fructo é amplia-
de mili é quinientos é quarenta, con trece miento á nuestra religion chripstiana : y
navios entre chicos é grandes : lo qual me como subçediere se escribirá, si en mis
certificó Bernaldo de Molina, su criado, dias lo permitiere Dios, é si yo no lo vie-
é aun dixo que lo vido partir, é quél yba re ú oyere, quedará á cargo del histo-
por su mandado á España á dar relación riador, que subçediere en estas materias.
24 HISTORIA GENERAL Y NATURAL

CAPITULO III.
En el qual se Iracta el infeliçe é mal subçesso é desastradas muertes del adelantado don Pedro de Alvarado
e doña Beatriz de la Cueva, su muger; é de un grande huracán é terremoto que destruyó la cibdad de Gua-
limala, en que murieron muchos ehripstianos é indios, el año de mili é quinientos é quarenta y uno.

v^osas son de mucha lástima y espanto ff Más puede Dios haçer quel entendimien-
para los oydos é juicios humanos las di- to humano entender» 4.
versidades de los nuevos desastres ane- Muy grandes fueron las fuerças é rí-
xos á los pecadores, é aun á los que es- quecas é soberbia de Siró, rey de Per-
tán en via de salvación, que en esta bre- sia , pues como dice Orosio, desparció el
ve é miserable vida padesçen los hom- Ganges en quatroçientos y sessenta rios
bres; y paresçe que á los unos convienen (pequeños), enojado contra aquel pode-
si los casos semejantes los toma en esta- roso rio, porque se ahogó en él uno de
do de gracia. Pero guay de aquellos que sus criados ; pero después vino á ser
sin ella se hallan engolphados y envueltos muerto por la industria militar de una mu-
en vicios, é desacordados de la certini- ger; é sobrepujado de la reyna de los
dad de la muerte, andan é se emplean de Masajettas, llamada Tomiri, ella le hiço
todo su coraçon en exerçiçios tan peli- cortar la cabeça é meterla en una odre ó
grosos, cobdiçiando señorío y estos bie- vasso lleno de sangre, diciendo como más
nes é ríquecas temporales, sin saber ni largamente Justino lo escribe; «Giro, Ci-
querer contentarse con lo que tienen, ro, oviste sed de sangre, sangre bebe»a,
dando gracias á Dios que se lo ha dado, Alexandro Magno, seyendo tan glorio-
ni poniendo medida ni término ni sosiego so vencedor entre los mortales é tan po-
á sus desseos ni obras sanas, ni quieren deroso principe, con mucha facilidad,
conosçer el peligro en que andan sus per- dándole veneno, Casandro le mató3.
sonas é ánimas! Y assi Je ha intervenido Aquel grand Çéssar dictador, que tan
al adelantado don Pedro de Alvarado, poderoso fué é que tantos reynos é bata-
que no hiço sino enhilar é traçar en su llas venció, preguntad á Plutarco ó á Sue-
mente, é arbitrio cosas de mayor impor- tonio qué fin hiço, é deciros han que Bru-
tancia que sus tuercas, é de más posibili- to é Casio con otros conjurados le mata-
dad quél tenia, é con su desasosegado ron.
espíritu no se quiso contentar con lo ad- Podráse decir que estos príncipes mu-
quirido , estando muy honrado y en par- rieron por manos de otros hombres. Otros
te é gobernaciones que en pocos años é innumerables se pueden nombrar que
tiempo fuera riquíssimo cavallero é se- murieron desastradas muertes, sin enten-
ñor. Y assi no bien considerando, sacó de der en ellas las humanas asechanças, sino
sus traças la conclusion quél no sospe- solamente sus desdichadas venturas, assi
chaba, no acordándose que puede Dios como Tullio Hostilio, tercero rey de Ro-
hacer más de lo que puede entender el ma , con toda su familia, fueron heridos
intelecto humano, como lo dice Hilario: de rayo del çielo, y enteramente quema-
i Plura potest Deus faceré quam intellectus ¡n- be (Lib. I).
telligere. 3 Quinto Curcio, libs. X y XII.
2 Cire, Cire, sanguinem silisli, sanguinem bi-
DE INDIAS. LIB. XLI. CAP. III. 25
dos con toda su casa. Nivençis Calva, en esta que tenemos en la mano destas
compañero de Tiberio Graco en Córcega, Indias hay harto que ver é considerar de
la qual avia sojuzgado para los romanos, las malas muertes destos capitanes é go-
murió súbito de vanagloria, viendo las bernadores, y en especial adelantados.
cartas é honra que por ellas le hacia el Y porque el letor podrá, si quiere, ser in-
Senado *. formado de todo ello, no es menester
En nuestros tiempos, el príncipe don nombrarlos aqui, pues de cada uno hay
Alfonso, hijo del rey don Johan, segun- particular historia. De lo qual viene
do de tal nombre en Portugal, murió muy á propóssito lo que dice Séneca de
de una cayda de un caballo; y mucho an- la soberbia alegría destos, quel vulgo é
tes en Alcalá de Henares, corriendo otro los hombres reputan ó estiman por feli-
caballo, murió el Rey de Castilla don Jo- ces , que assaz veces ó las más es fingida
han primero de tal nombre, é la mesma gloria ó estado que repressentan con su
muerte ovo el rey Phelipe de Francia. jactancia5.
Otros príncipes muchos se podrían traer Á mi ver, este título de adelanta-
á consecuencia, que hicieron desastrados miento en estas Indias aciago es, pues
fines; pero ninguno de los que mueren de vemos en muchos adelantados que con tal
las maneras ya dichas ni de otras, hallo dignidad se ha mostrado claramente la
yo tan culpado como aquel que se mata mesma desventura de sus malos fines,
á sí proprio por sus manos mesmas ó por unos ahogados en la mar, otros muertos
su mesma industria, assi como Quinto á trayçion, é otros de diverssas é crudas
Catulo, que estando condenado á muerte muertes, andando tras estas riqueças, que
por las disensiones civiles, se echó en su tantos siglos estovieron escondidas á los
nueva cama cubierta de cal viva y bien chripstianos, é por su mal de los más que
caliente de grand fuego, por se ahogar, y las han buscado, se hallaron. ¡Oh glorioso
en esso murió2. Ó como Cornelio Mórula, vasso de eleçion ! de quánto valor é sanc-
que se hiço sangrar en el templo, é mu- ta doctrina son, é quán ciertas tus pala-
rió dexándose salir quanta sangre tenia, bras, diciendo: c ¡Oh alteça délas riqueças
como lo escribe Valerio: el qual auclor de la sapiencia y sçiençia de Dios, quán-
dice assimesmo que Gayo Liçinio Maçer to son incomprensibles sus juicios é in-
se ahogó con una toca, porque sus bienes vestigabas sus vías6! »
no fuesscn vendidos, puesto quél fuesse Vengamos á nuestro mal afortunado
condenado á muerte, porque assi era la adelantado don Pedro de Alvarado, que
costumbre entre los romanos. Ó como seyendo un pobre soldado, puesto que
aquel espejo vil é maldito exemplo de de noble sangre cavallero militar del há-
crueldades Nerón, que se mató él mes- bito de Sanctiago, con una espada é una
mo3, ó como se mató aquel alabado y capa passó mancebo á estas partes á bus-
excelente capitán de los cartagineses, Ani- car la vida, como suelen hacer los hidal-
bal, que de su voluntad tomó poncoña, gos é hombres de honra ; é con su buena
por no se ver en poder de sus enemigos diligencia é gentil habilidad é valiente
los romanos 4. osadía, le avia dado Dios el estado que
Dexemos las historias antiguas, pues bien meresçido é servido tenia. Y en la
^ Valerio Máximo, lib. IX. 5 Horum,quos felices putas, hilaritas ficta est.
2 Id., id. 6 0 alüludo divitiarum sapientiae et scienliae Dei,
3 Suefonio, ÍA vita Neronis. quam incomprehensibilia sunt judicia ejus et inves-
4 Plutarco, in vita Annibalis. Ugabiles viae ejus (S. Pablo , Âd fíomanps, cap. XI).
TOMO IV.
26 HISTORIA GENERAL Y NATURAL
verdad era uno de los que bien é mucho ríssimo, donde los indios estaban, é re-
avian trabaxado en estas partes como partió sus soldados para que subiessen
perfetto é osado milite (dado que se mos- arriba por diverssas partes de aquel mon-
tró crudo algunas veçes, como lo oy tes- te á combatir los contrarios. Y como al-
tificar á muchos de los que se hallaron en gunos de los chripstianos yban por aque-
la conquista de la Nueva España). Pero llas cumbres é riscos por donde mejor les
ya que estaba en señorio é mando de paresçia, é más altos quel adelantado, é
tierras tan ricas, raçon fuera que sose- de peña en peña, é todo fragossísimo é
gara , grangeando é gobernando aquello angosto, quiso su ventura que de los su-
que tenia á cargo, sin embaraçarse entre- periores se despeñó un caballo de los que
texiendo tantas cosas. El caso es que se- subian á la sierra, é vino con grand ím-
gún d hiço la urdimbre, assi acabó la petu rodando hacia donde el adelantado
tela. yba prosiguiendo una ladera más baxo.
En este tractado se hace memoria del Écómo lo vido venir, íigurósele que tenia
armada que quiso enviar en demanda de más peligro, estando á caballo, é apeó-
aquel su descubrimiento: é puesto por se presto pensando que se podria me-
obra, como se dixo en el capítulo de jor desviar del caballo que venia ; y fué
susso, desde á algunos dias ciertos navios peor, porque el caballo que venia de lo
de aquella su flota arribaron por tiempos alto, topó con él é no con su caballo, é
forçosos, é con nesçessidad volvieron á arrebatólo, é llevándolo antecogido, le hi-
la costa; é como hombre que le dolía, fué ço despeñar, y donde paró quedó ya tan
allá en persona para los proveer é hacer mal tractado, que le costó la vida. Mas
que volviessen en seguimiento de su via- plugo á Dios que tuvo lugar de se confes-
ge. Y estando en Tegoantepeque, tuvo no- sar é hacer testamento, é rescibió los
ticia el visorey de la Nueva España don sanctíssimos sacramentos: é desde allí fué
Antonio de Mendoça, que se avia rebela- llevado á Xalisco, donde dio el ánima á
do la provincia de Xalisco (que agora se Dios desde á ocho dias despues que allí
llama la Nueva Galicia) é como el ade- llegó. Haya Jesu Cripsto piedad del, pues
lantado estaba no muy léxos de allí, é se ques de los del presçio de su sangre, por
hallaba en la costa austral, escribióle ro- quien se puso en el árbol de la cruz!
gándole que pues allá estaba, é porque Llegada la nueva de su muerte del
en ello serviria mucho al Emperador, adelantado á Guatimala, donde su muger
nuestro señor, fuesse á aquella provincia doña Beatriz de la Cueva estaba, é no
é tuviesse forma cómo aquel cacique é con más ventura que su marido, ella hi-
gente rebelada se reduxessen á servicio ço el sentimiento que suelen hacer las
de Sus Magestad é les hiçiesse la guerra, buenas é generosas mugeres sus seme-
si no quisiessen la paz. Y el adelantado, jantes, é aun excediendo en desatinadas
poniéndolo assi por obra, fué con gente palabras que con el extremado dolor dixo,
la que pudo antes allegar para esto, é con como lastimada é fuera de sentido. Y como
los amigos é criados que con él se halla- Dios es misericordioso, no se debe sos-
ron : é llegó á una sierra do estaban los pechar que miraría en su flaqueça é va-
indios alçados é muy fuertes, é después nas palabras para lo que se siguió des-
que por ningún concierto ni partido qui- pues: ques caso muy notable en estas
sieron venir á la obidiençia, acordó de partes, nunca otro tan espantable hasta
tentar la via de las armas, y determinóse este visto por los chripstianos ni aun por
de subir con su gente á un peñón aspe- los indios, segund ellos dicen; é fué assi.
DE INDIAS. LIB. XLI. CAP III. 27
Dos horas ó tres, poco más ó menos, la puerta era impossible por el grand gol-
después que anochesció, á los diez dias pe de agua: é aquella los echó grand tre-
del mes de septiembre de mili é quinien- cho de allí en la plaça, é quiso Dios que
tos é quarenta y un años, aviendo aquel como estaba cerca la casa del obispo,
año seydo de muchas aguas, cargaron fueron socorridos, aunque con mucho tra-
mucho más las lluvias (quando subcedió baxo, estos dos sacerdotes.
lo que agora se dirá) tres dias á reo sin Paresçerles há á algunos quel historia-
çessar momento, jueves, viernes é sába- dor con menos palabras pudiera decir el
do ; y en este sábado á la hora qucs di- número de los muertos, sin los nombrar
cho súbitamente vino grandíssima tor- ó passar adelante, ó assi es la verdad;
menta de agua, que reventó ó salió de pero no me dexó mi consçicnçia hacerlo
lo alto de un monte semejante á Mongi- assi, porque acaesçe que muchos destos
bel ó Vulcano que allí hay, en las haldas pecadores españoles, que por acá andan
del qual está aquella cibdad de Guatima- en estos é otros muchos peligros, son es-
la; y fué tan acelerado este huracán ó perados en sus patrias, estando muertos,
tormenta, que no ovo lugar, algún socor- é ques mejor decir quién son é desenga-
ro ni remedio para excusar las muertes é ñar á los que los atienden, para que ha-
daños que intervinieron. Traia esta tem- gan bien por sus ánimas, é quiten su es-
pestad é agua consigo muchas é grandís- perança del los é la pongan en Dios.
simas piedras é muy grandes árboles é Tornando á la historia, es de saber
maderas que arrincó de donde estaban que cómo en la casa del adelantado no
nasçidos, que los hombres que lo vieron avia quedado hombre alguno, que la tor-
quedaron atónitos y espantados: é assi menta los avia echado fuera quassi muer-
entró esta mala fortuna por la casa del tos, hallóse aquella desdichada señora su
adelantado, é llevó las paredes é texados muger, con algunas de sus doncellas y
é terrados más de un tiro de ballesta. Es- criadas : é como oyó el ruydo espantoso,
taba la desdichada doña Beatriz de la Cue- y el agua llegaba á su recámara, donde
va ya acostada en su cama, contemplando dormia, levantóse con mucha turbación
en la pérdida é viudez suya, ó por ven- de Ja cama en camisa, cubriéndose con
tura durmiendo, quando llegó su muer- una colcha delgada que sobre sí tenia,
te ; mas por no exceder de la relación é dando voces á sus mugeres para las reco-
términos con que lo escribió quien se ha- ger consigo. Y entróse con ellas en una
lló pressente, diré lo que ley desto. capilla, donde acostumbraba oyr missa, é
Un frayle, comendador de Sanctiago, cresçiendo el agua é andando en ella has-
capellán del adelantado, é otro clérigo, ta la cinta ó más, se subió sobre el altar,
capellán de doña Beatriz, estaban en es- encomendándose á Dios, Nuestro Señor,
sa hora en una cámara, que acababan de é llamándole é á su gloriosa Madre la
deçir maytines, é se querían yr á dormir, Virgen Sancta María ; é con muchas lá-
y entró el agua de golpe (que la piedra grimas, abracándose con un cruçifixo que
aun no avia llegado), é levantólos en estaba en el altar, é teniendo á par de sí
alto, y ellos estovieron desatinados é una niña hija del adelantado, llegó la
quedaron quassi sin sentidos por la súbi- tormenta de la piedra á dar derechamen-
ta agua é tempestad no pensada : é llegá- te en la capilla con tan grandíssimo ím-
ronse á una ventanilla pequeña, que esta- petu , que del primero golpe cayó la pa-
ba abierta é un estado alta del sucio, é red é tomólas á todas debaxo, donde
por allí salieron á su pessar, porque por juntas dieron las ánimas á su Criador,
28 HISTORIA GENERAL Y NATURAL
encomendándose á él; y assi se debe de la plaça en lo alto, é hacia la parte de
creer que- las rescibió é las tiene en su Mediodía de la dicha casa es la cibdad;
reposso é gracia. y en las dos partes della cayeron la ma-
Acaso doña Leonor de Alvarado, hija yor parte de las casas é se anegaron ó
del adelantado, é Johana de Alvarado, é atol varón de tanta tierra é lama é arena
doña Francisca, hija de Jorge de Alvara- quanto eran altas é aun más, é algunas
do, é otra hermana menor, é Francisca fueron llevadas enteras grand trecho, de
de Molina é otras doncellas, que estaban tal manera, que paresçia ser imposible,
fuera del apossento de doña Beatriz, que- aunque lo vian en efetto.
riéndose recoger con su señora arrebató- Los indios fueron más de seysçientos
las el golpe del agua en el camino, é lle- muertos : quedaron muchas casas sin he-
vólas con las paredes del huerto de la ca- redar , porque murieron padres é hijos,
sa é con los naranjos ; é como las tomó el sin quedar persona conosçida, sino abar-
hilo del agua, llevólas bien quatro tiros risco con toda la familia. Siguióse un ca-
de ballesta fuera de la cibdad. Quiso la so notable, que se tuvo por cosa maravi-
Divina Magestad que como la tormenta se llosa ; é fué que un niño de seys semanas
avia derramado por toda la cibdad, fuera nasçido é otro de cinco años, é otro de
en el campo no llevaba tanta furia, é tu- dos años, á los más chiquitos llevólos la
vo lugar doña Leonor de hacer pié en corriente del agua muy grand trecho de
unas hierbas é maderas en que reparó; é donde los arrebató, é halláronlos otro dia
de allí pudo poco á poco allegar á un ran- de mañana vivos: el mayor destos niños
cho ó choca que cerca de allí estaba, se halló en casa de un vecino, llamado Es-
donde halló un muchacho. É cómo se re- pinel, en un corredor é quedó salvo: que
conosció quán desviada estaba del pue- todos tuvieron por cosa de mucha ad-
blo, díxGle quién era, pidiéndole ayuda; miración aver llegado hasta allí donde
é fué tan comedido, que á cuestas la paró é se estuvo hasta que amanesçio ; é
sacó : que no fué poca admiración á quan- acaso entró un español que lo halló, é con
tos lo vieron, por ser el muchacho de tan una soga le subieron á la casa de un hi-
poca edad y el trecho muy grande que la dalgo, llamado .folian de Chaves, é en aca-
llevó sobre sí hasta una casa, donde la de- bando de sacar el niño, se hundió la casa.
xó en salvo. La casa de otro hidalgo llamado Alonso
De las otras doncellas que salieron, es- de Velasco, él é su muger é un hijo é lo-
caparon quatro, porque las demás que dos los demás que en ella avia, murieron,
acaso las llevaba el agua de golpe á otras é ninguno de todos se halló muerto ni vi-
casas, salváronse echándoles cuerdas é vo. La muger de otro vecino que se de-
ayudáudoles los que se acertaban en su cía Bosarra, con unas niñas que tenia es-
socorro. En la casa del adelantado fueron pañolas , é todos los que en aquella casa
once raugeres las que murieron demás avia, peresçieron con çient personas, sin
de doña Beatriz, su señora; é todas on- quedar en ella cosa enhiesta, é aun par-
ce juntas, como las hallaron á la maña- te de los cimientos se llevó la tormenta,
na, fueron enterradas en una sepultura, é solos el Bosarra é un español escapa-
é á doña Beatriz sepultaron como conve- ron. También se llevó la casa de un Bar-
nia á su persona al pié del altar mayor tolomé Sanchez, é murieron su yerno Pe-
de la iglesia catedral : otra muger nunca dro de Conte é su muger, é un Hernand
paresció. Alvarez é su muger, é Francisco Flores,
Estaba la casa del adelantado enmedio el manco, y el niesnio Bartolomé Sanchez
DE INDUS. LIB. XLI. CAP. III. 29

é todas quantas personas avia en aquella sobre Ja calle, é ya el agua llegaba quas-
casa, sin escapar alguno, ni se hallaron si tan alta como la ventana , é no se atre-
después muertos ni vivos: en la qual ca- vió á salir por allí, porque sin dubda mu-
sa luego al dia siguiente á medio dia se riera ; é temiendo que Ja casa cayesse so-
halló un niño medio enterrado, que acaso bre él, salió á los corrales, é assi como
mirando se vio tras la puerta. Murieron saltó, se halló molido en el cieno hasta en-
Hernando el çiego é su muger é todos los cima de la cintura, sin poder yr atrás
de su casa, sin quedar persona. Murieron ni adelante. É despues que un grand rato
Robles, sastre, é su muger é unas niñas estuvo porfiando, topó hacia donde esta-
é todos los de aquella casa, sin escapar ba un caballo, que estaba ahogado, é su-
persona. La muger de Francisco Lopez, bido sobre él de pies, vido unos palos atra-
dos hijas suyas, é sus negras é todos vesados en una pared que estaba enhies-
quantos avia en su casa ninguno escapó, ta , é con grand fatiga se puso encima
sino él solo: el qual después juró, afir- della : é allí estuvo hasta la mañana que
mando que estando una viga atravessada paresció, teniéndose ya por muerto, como
sobre él é su muger llegó un negro muy murieron todos los de su casa é sus ca-
alto de cuerpo é le preguntó si era Mora- ballos : que otro hombre ni chico ni gran-
les; y él le rogó que le quitasse aquella de escapó sino él é un español, llamado
viga que tenia á cuestas, é llegó con una Cabanas.
palanca é con mucha facilidad la levantó El ynfortunio é tormenta fué tan ar-
é la dexó caer sobre la muger, de lo qual rebatada é súbita, que no tuvieron
murió: y el negro se fué por una calle lugar ni tiempo para se poder socorrer
adelante, como si fuera porenxuto, lo unos á otros, sino fué acaso llevándolos
qual era imposible á hombre humano, se- el agua hacia donde otros se hallaban por
gund estaban las calles, que tenian más aventura; é assi como se sintió el estré-
de dos estados en alto el cieno en mu- pito é ruydo que consigo traia el agua,
chas partes, por donde aquel negro yba entró en casa del obispo, don Francisco
tan á su placer ó libremente. Marroquin, un Johan Perez de Ardon, é
Murió su muger de Alonso Martin Ga- díxole: «Señor, salios de aqui: que esta
nado é sus nietos é hijos de Johan Paez, casa es muy alta é grande » ; y el obispo
é assimesmo una hija suya, con quatro le respondió: «Mejor será yr á socorrer
hijos abracados, que vi via en Colimar, é á la señora doña Beatriz de la Cueva, é
fué hallada muerta, é assimesmo fueron socorrerla ». É mandó á sus criados é á
enterrados en una sepoltura; é murieron otros que estaban con él que fuessen Jue-
assimesmo sin escapar ninguno de más go á casa del adelantado con hachas á
de qua renta personas. ayudar á aquella señora, y él assimesmo
Don Francisco de la Cueva, con mu- puso en obra de hacer lo mesmo, como
cha turbación del estruendo que oyó, é padre espiritual de todos é por socorrer
no pensando qué era, sospechó que fues- ¿us ovejas ; é yendo á par del mesmo Jo-
se algún ruydo de gente: é queriéndose han Perez, le dixo: «Cómo lleva Vuestra
acostar, tornóse á calcar las calcas á mu- Señoría pantuflos?» É pidió unos cápalos
cha priessa é tomó una lança, é salido de é detúvose á los esperar. Y el Johan Pe-
una sala, halló el patio lleno de agua é rez passó adelante, por yr á socorrer á
quassi atapada la puerta de la calle. É aquella señora, con un Rodriguez Herra-
como se reconosció é se acordó de doña dor, é con mucho trabaxo llegaron essos
Beatriz, aguijó á una ventana que estaba dos á la casa del adelantado, é luego ella
30 HISTORIA GENERAL Y NATURAL
se cayó é aun faltó poco para ser muertos. cantidad que la cibdad quedó llena una
É passando adelante, topáronlas mugeres lança en alto, é las calles tales que era
qucs dicho que se salvaron que las lleva- imposible andar por ellas á pié ni á caba-
ba el agua, é pensando que era doña Bea- llo, porque el cieno quedó emparejado
triz, assieron de una délias, y en sacán- quassi con las más altas ventanas.
dolas é dándoles ayuda, llegó otro bor- Fué aqueste huracán ó tormenta mucho
bollón gruesso de agua é apartólos y echó más temerosa de lo que se puede conjec-
á cada uno por su parte, é llevólos hasta turar: era la escuridad muy extremada;
el rio, donde el Johan Perez passó mu- el viento incomportable y excesivo; el
cho peligro, y estuvo en grand trabaxo agua paresçia un grand mar ; los hombres
hasta que fué de dia; é á la mañana, no se podían ver, ni era posible socor-
quando le truxeron vivo, lo tenían por rerse unos á otros ; los gritos é voces con
muerto. Todos los demás españoles esca- llantos é clamores generales de aquella
paron por estonces ; pero algunos dellos afligida república, y el estruendo de la
é muchas mugeres descalabradas, é qual tempestad tan sublimado, que no se oian
quebrado el braco, é quál la pierna ó la ni entendian los que pedian socorro á Dios
cabeça lisiados, que passada la tormenta é ayuda á los vecinos : é assi cada uno
murieron desde á pocos dias. de los que escaparon, hasta que se vieron
Quedó aquella cibdad tan destruyda é con la luz del dia, pensó quél solo que-
gastada, é con pérdida de muchas ha- daba con la vida, é que todos los demás
ciendas, é la gente della tan temoriçada, eran perdidos ; é cómo fué amanesçiendo
que quedaron de acuerdo de la desam- el dia siguiente, se pudo tener noticia de
parar , assi por lo acontesçido, como por- los que peresçieron.
que al primero temblor de la tierra (lo Acaesció la mesma noche que al ruydo
qual allí es muy ordinario) esperaban que de la tormenta un Alvaro de Paz é otro
las casas que quedaron enhiestas, avian español salieron, como hombres de mu-
de caerse , segund quedaban atormenta- cho ánimo é gentil esfuerço, con deter-
das. minación de socorrer á doña Beatriz, mu«
Muy diferente cosa es oyr semejantes ger del adelantado, la qual, por su bon-
cosas de lo que sentirían los que en ellas dad propria, era amada é bien quista de
se hallaron, porque indio ni chripstiano todos ; é porfiando estos de passar ade-
ovo que no quedasse muy temoriçado pa- lante , llegaron cerca de las ventanas de
ra el tiempo venidero por la vecindad de la casa, é allí los arrebató el agua é los
aquel monte, ques otro Etna ó Vulcano. apartó grand trecho, de arte que salieron
Traía aquella agua tanta tierra hecha muy mal tractados é pensaron peresçer.
cieno delante de sí, é tanta arena é pie- Francisco Cava acometió muchas veces
dras, é lodo junto corriendo con tan- en un caballo de passar adelante ; é no
ta velocidad como el Tiber por Roma, ó pudiendo hacerlo, se apeó, é porfiando
el Pó en Ferrara, ó el Ebro en Miranda, ó con grandíssimo trabaxo tardó hasta me-
el Tajo en Toledo, ó como los muy pode- dia noche en llegar al apossento de doña
rosos otros ríos correr suelen donde ma- Beatriz, é halló la cama caliente, en la
yor curso tienen; é yba la mesma agua qual si ella estoviera con sus criadas se
é lo demás mezclado todo de piedras tan salvaran, porque aquello solo quedó en
grandes como diez bueyes juntos, é tan pió en toda la casa, é no otra cosa sana
ligeramente movidas como si fueran cor- en toda ella. É al entrar, que entraba,
chos sobre el agua, é todo en tan grand halló en la mitad de la casa una vaca que
DE INDIAS. LIB. XLI. CAP III. 3!
tenia medio cuerno y en el otro una so- cos, en todo tiempo temiessen la muerte.
ga, é arremetió á él é lo tuvo debaxo del En la saçon quel trabaxo ques dicho
cieno dos veces, de tal forma quél pen- allí les vino, é segund el castigo que hiço
só morir. Esta vaca creían que era dia- en casa de los que padesçieron, túvose
blo , porque andaba en el ayre con gran- en parte por misterio é acote señalado de
de estruendo, é ponia grand temor y es- Dios, y él solo sabe por qué.
panto á los que la veian, porque demás Decían algunos ignorantes quel senti-
desso se puso la mesma noche en la pla- miento tan extremado que aquella señora
ça é no dexaba passar á hombre ninguno hiço por el adelantado, su marido, era
á socorrer á nadie. la causa, por ser tan excesivo que ni co-
Otras muchas vacas é ganados, con te- mía ni bebia ; é corrigiéndola de algunas
mor de la tempestad, vinieron con gran- palabras que con la passion é dolor deçia,
des bramidos á la cibdad (é dessas me dicen que dixo muchas veces que ya no
paresçc á mí que debiera ser essa vaca le podia Dios hacer más mal de lo que le
que les parcsció demonio). E la mesma avia hecho ; pero dexada su pena aparte,
noche, hacia la puerta del Levante, quas- su bondad, que era mucha y exemplo
si tres tiros de ballesta de la cibdad, sa- de chripstiana perfetta é devota, la des-
lió de encima de aquel mesmo monte ques culpan en parte. Posible seria que Dios
dicho semejante á Mongibel ó Vulcano, fuesse servido de su martirio corporal pa-
otra tempestad tan grande, é con tanta ra mejoramiento é beneficio de su ánima,
piedra é madera, que asoló é destruyó é para dar exemplo á los que andan vi-
quanto halló delante por donde passó, é vos para que por ningún trabaxo nadie
mató grand cantidad de ganado é muchos se desmande ni atreva en palabras desa-
indios: é créese que"no quedara hombre catadas , pues la blasfemia es pecar con-
vivo en la cibdad, si juntamente vinieran tra mandamiento expresso de Dios.
arabas tempestades á ella; pero quiso Mandó aquel reverendo perlado á to-
Dios repartir esse trabaxo ó dividirle, por- dos los de la cibdad que avunassen tres
que menor fuesse en cada parte de aque- dias, jueves é viernes é sábado, é que
llas por donde tocó essa desaventura. eon mucha devoción se encomendassen
Todo se atribuye á los pecados de los en la misericordia divina. Y en tanto que
hombres; é para aplacar la ira de Nuestro turó el officio divino, estaba el pueblo lle-
Señor, otro dia por la mañana aquel buen no de luto, porque se haçian las honras
perlado, obispo de Guatimala, que ave- del adelantado: é cómo los lloros eran
rnos dicho, persona muy reverenda é de muchos, por los otros defunctos é por él,
sancta vida y exemplo, mando haçer pro- encomendó y mandó el obispo que çes-
cession , é se cantó la letanía con mucha sassen las lágrimas é los lutos, é se ocu-
devoción, é aun hartos la lloraban con passen todos en honrar é servir á Dios, y
dolor de lo acaesçido delante del altar se alegrassen é le diessen gracias conti-
mayor. É hiço al pueblo un raçonamien- nuas é dexassen la tristeça ; pues no po-
to é devota amonestación, esforcándolos dia bastar en tan grandes pérdidas. É
á todos é dándoles á entender que á los hiço quitar los paños negros de la iglesia,
Jmenos avia Dios llevado á su gloria, é á assi por el consuelo de los españoles co-
los que no eran muertos, los avia dexa- mo porque los indios é naturales de la
do avisados para que fuessen tales que tierra no pensassen que estaban los
enmendado sus vidas, se saivassen; chripstianos tan desanimados é descon-
y exhortando para que, como cathóli- tentos , que tomassen alas é incurriessen
32 HISTORIA GENERAL Y NATURAL
en malos pensamientos y en alguna rebe- anduvieron con el mesmo adelantado, me
lión, que no seria de menos peligro quel escribió todo lo ques dicho por su carta
huracanó tormenta passada. É aunque los fecha á quatre de enero de mili é qui-
españoles que murieron, no fueron mu- nientos ó quarenta y dos años. Y fué as-
chos , la cibdad se comencé á velar é á saz presto sabido en esta tierra, porque
estar sobre aviso, porque viessen que en yo ove aqui la relación que he dicho á
los chripstianos no avia descuydo, é por los veynte é siete del mesmo mes de ene-
la falta del caudillo ó gobernador que per- ro. Torno á decir lo que dixe en fin del
dieron, porque el adelantado era muy capítulo precedente, que assi como sub-
varón é muy experimentado en la guer- çedieren las cosas, se escribirán por mí,
ra, é muy temido de los indios. Pero si en mis dias acaesçieren, ó quedarán á
ninguna alteración ovo en ellos : antes to- cargo del historiador que después de mí
dos los caciques é señores principales de continuare estas materias. Y digo demás
la tierra vinieron luego á la cibdad, mos- desto que este título de adelantado no le
trando mucho pessar de lo subçedido, é debe dessear ninguno en estas partes,
diciendo que aquello era cosa natural, é porque los adelantados que avernos visto
que otras veces se avia visto lo semejan- por la mayor parte les fuera más utilidad
te, aunque no tan grandes huracanes co- llamarse reçagados ó más templados en la
mo el que la historia ha dicho. cobdiçia de tales honores, pues tan mal
Juntamente con este trabaxo estaban acaban con ellos.
de propóssito aquellos vecinos de la cib- É porque se dixo que los indios de-
dad de Guatimala de hacer una ranchería cían que lo aoaesçido en Guatimala otras
grande en el campo, ó pueblo de bullios veces se avia visto, aunque no en tan-
de prestado, donde todos vi viessen has- ta tormenta, no es de maravillar, por-
ta tanto que se començasse á hacer otro que essas cosas son naturales, segund
pueblo nuevo, donde les paresçia que es- largamente Plinio, en el segundo libro
taría mejor aquella república ; porque en de su Natural historia, lo escribe, é dá
la mesma Guatimala, en aquel sitio, no las causas destas tempestades é terre-
hay hombre que quiera volver á su casa, motos : el qual dice que en tiempo de Ti-
aunque quedaron algunas pocas en su ser. berio emperador, doçecibdades se arruy-
Escriben ques cosa de grandíssima lás- naron ó se perdieron en una noche en el
tima ver tantas é tan buenas casas como Asia; y en el tiempo de la guerra de Aní-
allí se han perdido é se dexan ; é la igle- bal ovo çinqiienta é siete terremotos en
sia mayor é las casas del obispo, que Italia en un año. Pregunten á la cibdad de
eran edefiçios tales que adonde quiera se Puçol, que está á doce leguas y media de
tuvieran en grand estimación é valor, ni la cibdad de Ñapóles, si le es estos ter-
en estas partes (después de México é des- remotos cosa nueva (é aun en nuestro
ta nuestra cibdad de Sancto Domingo) di- tiempo se ha quassi destruydo con tales
cen que no avia tales fábricas ni de tanta tempestades) y decirnos há que la anti-
costa. quíssima cibdad de Cuma é Bayas están
Estas nuevas truxo á la isla Fernandi- hundidas cerca della. Pues pocos años há
na, alias Cuba, Johan de Alvarado, so- que en nuestro tiempo en España, en Al-
brino del mesmo adelantado don Pedro, mería é Muxácar de la costa del reyno
que aportó al puerto de la Habana, des- de Granada, se han hundido grand parte
de donde el capitán Johan de Lobera, su délias, é la villa de Vera emproviso se
amigo é uno de los milites que un tiempo perdió, sin quedar en ella casa enhiesta
DE INDIAS. LIB. XLI. CAP. III. 33
é con muerte de los vecinos é moradores. daños. En las partes que he dicho se han
No busquemos historias passadas ni visto, como en Guatimala, é aun algunos
antiguas, ni comparaciones fuera de muy peores podriamos traer á conseqüen-
nuestras Indias, pues que en Nicaragua, çia: y pues son cosas ordinarias á la na-
en la mesma costa austral continuada con tura y en el mundo acostumbradas, aun-
Guatimala, hay una provincia que llaman que de tarde en tarde acaesçe, y en es-
los Maribios, donde están tres montes pecial donde hay las dispusiçiones dessos
juntos de que sale continuamente gran- montes ó çufretales ó alumbres, debían
díssimo humo, é acaesçc baxar de aque- los fundadores de nuevas poblaciones
llas cumbres tal tempestad dello ó de fue- apartarse de tales vecindades ó assicntos
go, vertiéndose hacia la parte austral é á peligrosos; porque aunque tarde subçc-
la mar, que abrasa é destruye todos los dan semejantes daños, débese de consi-
heredamientos é hace grandes daños en derar que en qualquier tiempo que ello
aquella tierra. Y en la mesma goberna- sea, es destruyçion é desolación de los
ción de Nicaragua, en la provincia de hombres é provincias, donde tales tor-
Nagrando, á una legua ó poco más de la mentas intervienen.
cibdad de Leon, está un altíssimo monte, Volviendo al adelantado don Pedro de
de las cumbres del qual por diverssos Alvarado , digo quél murió sirviendo á su
humeros siempre sale humo; é suele Rey y en su officio de cavallero, é acabó
acaesçer que con tempestad é terremo- como cathólico, conosçiendo á Dios, é co-
tos saltan pedaços grandíssimos de pie- mo diçe Francisco Petrarca en un diálogo
dra é tierra del mesmo monte, é destruye de aquel su tractado De próspera é adver-
parte de la tierra. Todos estos terremotos sa fortuna, « ningún bueno muere mal, é
é tempestades se causan de las concavi- ningún malo bien ». Haya Dios misericor-
dades é cavernas que las tales montañas dia de aquella señora, su muger, é de to-
tienen en sus interiores, é porque son dos los que con ella murieron, é de to-
mineros de açufre ó de alumbre, é les dos aquellos que en su misericordia con-
vientos reinclusos en aquellos vaquos, fian. Amen.
quando espiran, revientan é hacen essos

CAPITULO IV.
De la ferUlidad de la tierra é gobernación de Guatimala, é de las particularidades della en general.

tLsta provincia do Guatimala es en la verssas aves, mucha miel é cera, mucho


Tierra-Firme en la costa de la mar del algodón, é son las mugeres buenas hi-
Sur, é la gente della belicosa é ydóla- landeras é hacen gentiles telas dello. Hay
tras. Son flecheros é no tienen hierba; muchos é buenos pescados, é los indios
comen carne humana ; la tierra es muy son grandes pescadores é buenos monte-
sana é fértil de muchos mantenimientos, ros, é matan muchas animabas salvajes
assi como mahiz é muchas fructas é le- con los arcos é también con çepos é otras
gumbres, fésoles de muchas maneras, é armaduras. Y en sus ritos é çerimonias
muchos animales de todos aquellos géne- hay muchas cosas que decir, y en sus sa-
ros que en las otras partes de la Tierra- criffiçios é matrimonios diverssas costum-
Firme. Hay buenas aguas, é muchas é di- bres é ritos diabólicos; porque donde
TOMO IV.
34 HISTORIA GENERAL Y NATURAL
hay ydolatria é se dexa de adorar é co- divina permita el mejoramiento de los
nosçer al verdadero Dios, ningún bien naturales, para que instruydos en las co-
puede aver, quantomás mezclándose con sas de nuestra sanctafée cathólica, se sal-
este principal error sacrificar hombres é ven é conozcan la iglesia é sus thessoros,
comer carne humana. Todo es bosque ó para conseguir la gloria celestial.
jardin infernal, hasta que la misericordia
Este es el libro quarto de la tercera parte, y es el quadragéssimo segundo de la Na-
tural y general historia de las Indias, islas é Tierra-Firme del mar Océano de la co-
rona é real çeptro de los Reyes é reynos de Castilla é de Leon : cl quai tracta de la
gobernación del reyno é provincia de Nicaragua é sus anexos.

CAPITULO I.
En el quai sc tractan sumariamente muchas generalidades notables de las provincias e gobernación del reyno
de Nicaragua é sus anexos , que cada una délias es memorable é todas juntas nescessarias á la historia, de
que aqui se tracta.

N icaragua es un grand reyno, de mu- cipal puerto de la gobernación, porque


chas é buenas provincias, é las más dé- es el más cercano de la eibdad de Leon
lias anexas á quatro ó cinco lenguas dis- de Nagrando, ques la cabecera de aquel
tintas, apartadas é diverssas las unas de reyno, ó allí es la silla episcopal. Quando
las otras. La principal es la que llaman yo vi aquella cibdad, en tiempo de los
de Nicaragua, y es la mesma que hablan gobernadores Diego Lopez de Salcedo é
en México ó en la Nueva España. La de Pedrarias, avia en ella más de doscien-
otra es la lengua que llaman de Chorote- tos vecinos, con buenas casas de made-
ga, é la tercera es Chondal. Essos chon- ra , muchas délias cubiertas de paja, é las
dales es ícente más avillanada, é moran demás al modo de la tierra de madera é
en las sierras ó en las faldas dcllas. Otra cañas é paja; y en Granada avia hasta
hay ques del golpho de Orotiñaruba hacia çient vecinos, poco más ó menos : é co-
la parte del Nordeste, ó otras lenguas mo tengo dicho, ambas cibdades están en
hay adelante la tierra adentro. Por la la costa de la laguna, la qual está muy
parte del Oriente tiene de frontera é cos- poblada toda por la costa, é dentro della
ta esta gobernación desde el puerto de la hay algunas islas buenas para madera é
Possesion hasta el puerto de la Herradu- otros provechos é pesquerías ; pero la que
ra çient leguas, é inclusive el golpho de llaman Coçabolca está poblada de indios.
Nicaragua al Sud de Orotiña. El puerto de Otra laguna hay mayor que la que he di-
la Possesion está en trece grados desta cho , en quien desagua la primera, é no-
parte de lu línia equinoçial, y es el prin- ticia hay de otra tercera más hacia el
36 HISTORIA GENERAL Y NATURAL
Norte, é assi ha paresçido ser la verdad, no se gobernaban por caciques ó úni-
é han salido aquellas aguas á la mar cer- co señor, sino á manera de comunida-
ca del puerto, en donde las aguas de la des por cierto número de viejos esco-
primera é segunda van á parar, é desde gidos por votos : é aquellos creaban un
allí siguen su curso; é de poco tiempo capitán general para las cosas de la guer-
acá se sabe é se tiene por cierto que sa- ra, é despues que aquel con los demás
len á la mar del Norte, que llaman Car- regían su estado, quando moría ó le ma-
lago , é por aquella costa (cosa de mucha taban en alguna batalla ó recuentro, ele-
importancia averse hallado este desagua- gían otro, é á veces ellos mesmos le mata-
dero). Desto, é de las lagunas que hay ban, si lo hallaban que era desconviniente
en aquella gobernación, más puntualmen- á su república. Después los chripstianos,
te se dirá adelante lo que yo pude com- para se servir de los indios é se entender
prender é vi. Desde el puerto de la Pos- con una cabeça, é no con tantas, les que-
sesion al Oçidente tiene de costa esta go- braron essa buena costumbre, é aquellos
bernación otras quarenta leguas, poco senados ó congregación de aquellos vie-
más ó menos, hasta la punta que está jos, como eran hombres principales é se-
más al Poniente del golpho de Chorotega. ñores de diverssas plaças é vassallos, é
El principio del descubrimiento de Ni- concurrían en una voluntad y estado jun-
caragua se tocó en el capítulo XXI del li- tos, separáronlos é hiçiéronlos caciques
bro XXIX de la segunda parte destas his- sobre sí para los repartimientos é subje-
torias. Es de las más hermosas é aplaci- çion nueva, en que los españoles los me-
bles tierras los llanos de Nicaragua que tieron , non obstante lo qual también avía
se puede hallar en estas Indias, porque caciques en algunas partes é señores de
es fertilíssima de mahiçales é legumbres; provincias é de islas.
de fésoles de diverssas maneras; de mu- Tenían libros de pergaminos que ha-
chas é diverssas fructas ; de mucho ca- cían de los cueros de venados, tan anchos
cao , ques aquella fructa que paresçe al- como una mano ó más, é tan luengos co-
mendras é corre entre aquella gente por mo diez ó doçe passos, é más é menos,
moneda, con la qual se han é compran que se encogían é doblaban é resumían
todas las otras cosas que de mucho ó po- en el tamaño é grandeça de una mano por
co presçio son, assi como el oro é los es- sus dobleces uno contra otro (á manera
clavos é la ropa é cosas de comer é todo de reclamo) ; y en aquestos tenían pinta-
lo demás. Hay mucha copia de miel é ce- dos sus caracteres ó figuras de tinta roxa
ra , é mucha montería de puercos é vena- ó negra, de tal manera que aunque no
dos é otras salvaginas é conexos é otros eran letura ni escriptura, significaban é
animales, é muchas é buenas pesquerías, se entendían por ellas todo lo que que-
assi de la mar como de los rios é lagunas: rían muy claramente; y en estos tales li-
mucha abundancia de algodón, é mucha bros tenian pintados sus términos y here-
é buena ropa que dello se haçe, é lo hi- damientos, é lo que más les paresçia que
lan é texen las indias de la tierra ; y es debia estar figurado, assi como los cami-
cadañero, porque cada un año lo siem- nos, los rios, los montes é boscagesé lo
bran é cogen. demás, para los tiempos de contienda ó
Hay mucha moltitud de gente, assi pleyto determinarlos por allí, con pares-
en aquella provincia de Nagrando, don- çer de los viejos, guegues (que tanto quie-
de está la cibdad de Leon, como en re decir guegue como viejo).
otras de aquel reyno, é muchas délias Tenian sus casas de oración, á quien
DE INDIAS. LIB. XLIl. CAP. I. 37

llaman orchilobos, como en la Nueva Es- to que ellas van á los mercados á se ven-
p aña, é sus sacerdotes para aquellos ne- der é á lo que se les antoja.
fandos diabólicos sacrificios : é delante de Tienen diverssos dioses, é assi en el
cada templo de aquellos un torrontero ó tiempo de su cosecha del mahiz, ó del ca-
montón de tierra á mano puesta, é tan cao ó del algodón ó fésoles, con dia se-
alto como una lança de armas, delgado ñalado, y en diferentes dias, les hacen
en lo alto é abaxo ancho, de la hechura señaladas é particulares é diferentes fies-
que en las horas está un montón de trigo tas, é sus arcytos é cantares al propóssi-
ó cebada, é unos escalonçillos cavados en to de aquel ydolo é recogimiento del pan
él, por donde sube aquel sacerdote del ó fructo que han alcançado. Son todos fle-
diablo é la víctima, ques el hombre ó mu- cheros; pero no tienen hierba.
ger ó muchacho que ha de ser allí enci- En algunas partes hay señores ó prín-
ma sacrificado ó muerto en el conspcc- cipes de mucho estado ó gente , assi-
to é presscnçia del pueblo. E muchos ri- mesmo el cacique de Teocatega y el de
tos tienen estos de Nicaragua, como los de Mistega, y el de Nicaragua y el de Nico-
la Nueva España, que son de la mesma ya é otros tienen vassallos principales é
lengua, como he dicho. Los de la lengua cavalleros (digo varones, que son cabe,
de Chorotega, que son sus enemigos, tie- ceras de provincias ó pueblos con señorío
nen los mesmos templos; pero la lengua, por sí con vassallos), á los quales llaman
ritos é çerimonias é costumbres diferentes galpones : é aquellos acompañan é guar-
de otra forma, tanto que no se entienden. dan la persona del príncipe ordinariamen-
Los chondales assimesmo son diferentes te, é son sus cortesanos é capitanes: é
de los unos é de los otros en la lengua, é son muy acatados los señores é sus prin-
no se comunica la de los unos con los cipales; é son muy crudos á natura, é
otros, ni se paresçe más que la del viz- sin misericordia, é muy mentirosos, é de
cayno con el tudesco. ninguna piedad usan.
En una cosa ó en las que diré se imi- Sus matrimonios son de muchas mane-
tan é son conformes; y es que cada ge- ras é hay bien que decir en ellos, é co-
neración destas tienen sus plaças é mer- munmente cada uno tiene una sola mu-
cados para sus tractos é mercaderias en ger, é pocos son los que tienen más, ex-
cada pueblo principal ; pero no se admite cepto los principales ó el que puede dar
en essas ferias ó plaças sino los de la mes- de comer á más mugeres ; é los caciques
ma lengua, é si estos otros van, es lleván- quantas quieren.
dolos á vender para los comer ó se servir Son grandes hechiceros ellos y ellas, é
dcllos por esclavos; é assimesmo son con- tienen con el diablo mucha comunicación,
formes en que todos los ques dicho co- en especial aquellos sus sacerdotes de Sa-
men carne humana, é todos ellos son ydó- tanás , que viven sobre sí é los tienen en
latras é siervos del demonio en diverssas grande veneración.
maneras de ydolatrias. En la manera de su gobernación son
Hay mugeres públicas que ganan é se muy diferentes, é los mensajeros é cau-
conceden á quien las quiere por diez al- dillos son creydos por su palabra en todo
mendras de cacao de las que se ha dicho lo que de parte del señor dicen ó man-
ques su moneda : é tienen rufianes algu- dan á la otra gente, si llevan un mosca-
nas délias, no para darles parte de su ga- dor de plumas en la mano (ques como
nancia , sino para so servir dcllos é que entre los chripstianos la vara de justicia);
las acompañen é guarden la casa en tan- y este moscador dalo el señor de su ma-
38 HISTORIA GENERAL Y NATURAL
no al que vee que mejor le servirá, é por na dexan un flueco de cabellos más al-
el tiempo que le place que sea official tos , que paresçen como borla : estos
suyo. En las islas del golpho de Orotiña son como cavalleros muy estimados é hon-
é otras partes usan unos báculos luengos rados entre los mejores de los destas tres
de muy linda madera, y en lo alto dellos lenguas, nicaraguas, chorotegas, ochan-
una hoquedad ó váquo con unos palillos dales. Traen sajadas las lenguas por de-
allí dentro, que en meneando el palo, te- baxo , é las orejas, é algunos los miem-
niéndole fixo de punta en tierra, movien- bros viriles, é no las mugeres ninguna
do ó temblando el braco, suena de la ma- cosa destas, y ellos y ellas horadadas las
nera que aquellos juguetes que llenos de orejas de grandes agujeros ; é acostúm-
pedreçicas acallan los niños: é va un men- branse pintar con sajaduras ó navaxas de
sajero destos con aquel bordón á una pla- pedernal, y en lo cortado echan unos
ça de un pueblo , y encontinente corre la polvos de cierto carbon negro, que lla-
gente á ver lo que quiere ; y él, puesto man tiel, é queda tan perpetua la pintura
el palo de la manera que dicha es, dice á quanto lo es la vida del pintado. É cada
altas voces: «Venid, venid, venid». É cacique ó señor tiene su marca ó manera
dicho tres veces en su lengua dice lo quel desta pintura, con que su gente anda se-
señor manda á manera de pregón, é váse ñalada ; é hay maestros para ello, é muy
encontinente; y de paz ó de guerra, ó de diestros, que viven desso.
la forma que les es mandado, sin faltar Traen los hombres unos cosseletes sin
en cosa alguna, se cumple enteramente mangas de algodón gentiles é de muchas
lo que les fué denunciado. Estos bordo- colores texidos, é unos ceñideros delga-
nes son en lugar de los moscadores que dos ó blancos de algodón tan anchos co-
los que se dixo de susso traen Tos otros, mo una mano, é Uleréenlos hasta que
ó son como insignias del señorío ; y quedan tan gruessos ó más quel dedo pul-
en volviendo con la respuesta, ponen el gar, é dánse muchas vueltas al rededor
bordón alli donde están otra docena, ó del cuerpo, de los pechos abaxo hasta la
más ó menos dellos, cerca del príncipe, punta de la cadera : é con el un cabo que
para este é otros efettos; y él los dá de les sobra métenlo entre nalga é nalga, é
su mano segund é quando le conviene. sácanle adelante, é cubren sus vergüen-
Son gente de buena estatura é más ças con aquel, é préndenlo en una de
blancos que loros : traen rapadas las ca- aquellas vueltas del ceñidero ; é aquella
beças de la mitad adelante é los aladares vuelta é cabo suéltanle para orinar é des-
por debaxo, é déxanse una coleta de ore- cargar el vientre é hacer lo que les con-
ja á oreja por detrás desde la coronilla. viene. Las mugeres traen naguas de la
Y entrellos el que ha vencido alguna ba- parte abaxo hasta cerca de la rodilla, é
talla personal de cuerpo á cuerpo á vista las que son principales hasta cerca de los
de los exérçitos, llaman á este tal tapali- tovillos é más delgadas, é unas gorgueras
gui; y este, para señal destas armas opi- de algodón, que les cubren los pechos.
mas, trae rapada la cabeça con una co- Los hombres hacen aguas puestos en clu-
rona encima tresquilada, y el cabello de quillas, é las mugeres estando derechas
la corona tan alto como el trecho que de pies á dó quiera que les viene la ga-
hay desde la cintura alta del dedo in- na. Ellos traen çapatos, que llaman gu-
dex á la cabeça del mesmo dedo, para iaras , que son de dos suelas de venados
denotar el caso por esta medida del é sin capelladas, sino que se prenden con
cabello : y en medio de aquella coro- unas cuerdas de algodón ó correas desde
DE INDIAS. LIB. XLII. CAP. I. 39
los dedos al cuello del pié ó tovillos á ma- del, ó á pescar ó cacar ó hacer lo que
nera de alpergates. Ellas traen muchos sabe é tiene por exerçiçio.
sartales de qüentas é otras cosas al cue- Hay. buenas minas de oro, é no tienen
llo , y ellos son gente belicosa é astutos é hierro, é las saetas traen con pedernales'
falsos en la guerra é de buenos áni- é huessos de pescados en las puntas ; é
mos. son de carriços (que hay muchos por las
Tienen cargo los hombres de proveer costas de las lagunas), é los arcos son de
la casa propria de la labor del campo é lindas éfbuenas maderas.
agricultura é de la caça é pesquería, y Dexemos agora las generalidades, é
ellas del tracto é mercaderías ; pero antes assi en algo de lo que está explicado co-
quel marido salga de casa, la ha de dexar mo en otras particulares cosas yré dis-
barrida y encendido el fuego, é luego to- curriendo como convenga á la orden de
ma sus armas é va al campo ó á la labor la historia.

CAPITULO II.
En que se Iracta de cierta información que por mandado del gobernador Pedrarias Dávila tomó un padre
reverendo de la orden de la Merced, cerca de la creencia é ritos é çerimonias destos indios de Nicaragua,
para saber quáles eran chripstianos antes que Pedrarias fuesse á aquella tierra, é qué sentían de Dios e' de
la inmortalidad del ánima, é otras cosas que le paresció que se debia preguntar á los indios: é por evitar pro-
lixidad yrá dicho á manera de diálogo ; é quando oviere F. pregunta ó habla este religioso, llamado Fray
Francisco de Bobadilla, é donde oviere Y. responde ó replica el indio ques interrogado.

Um el tiempo que Pedrarias Dávila go- muy raros é poquíssimos son los indios
bernaba á Nicaragua, fué aviso desde Es- que se pueden decir chripstianos de los
paña que Gil Gonçalez Dávila, quando des- que toman el baptismo en la edad adoles-
cubrió aquella tierra á servicio del Empe- cente ó desde arriba. Para esta comisión
rador, nuestro señor, que avia converti- hiço comisario á un frayle reverendo,
do y hecho baptiçar treynta é dos mili grand amigo suyo, provincial de la Orden
indios ó más, é quel capitán Francisco de la Merced, llamado fray Francisco de
Fernandez avia assimesmo hecho bapti- Bobadilla, el qual lo aceptó de muy bue-
çar otra grand cantidad, é quel goberna- na voluntad, assi por complacer al gober-
dor Diego Lopez de Salcedo assimesmo nador, como porque él pensaba servir á
avia aprovechado mucho en la conver- Dios en ello y echar cargo al Emperador,
sion de aquella gente. É cómo Pedrarias nuestro señor, é hacer de más propóssito
los tuvo á todos tres por enemigos noto- chripstianos todos los indios que pudiesse
rios, é vía que le inculpaban de negli- atraer al camino de la verdad, para que
gente, quiso hacer una probança por se salvassen. É para esto partió de Leon
donde constasse que era burla é que aque- é fué á la provincia de Nicaragua, é lle-
llos no eran chripstianos: é la mesma se vó consigo á un Bartolomé Perez, escri-
pudiera hacer en Castilla del Oro, donde bano público del concejo de la cibdad
Pedrarias avia estado por gobernador llamada Granada, alias Salteba; y en una
quince años ó más avia. É sin dubda en plaça que se dice Teoca en el pueblo é
este caso yo pienso que por culpa de los provincia de la dicha Nicaragua, en tér-
chripstianos, ó por incapacidad de los in- mino é jurisdiçion de la dicha Granada,
dios , ó porque Dios los tenga por maldi- por interpretación de Luis Dávila é Fran-
ta generación por sus vicios é ydolatrias, cisco Ortiz é Francisco de Arcos, lenguas
40 HISTORIA GENERAL Y NATURAL
ó intérpetres, sobre juramento que pri- cho: Tamagostat é Çipattonal é Oxo mogo
mero hicieron en el dicho pueblo á los é Calchüguegue é Chicoçiagat.
veynfce é ocho de septiembre de mili é F. ¿Dónde están essos?
quinientos é treynta y ocho años, interro- Y. No lo sé; sino que son nuestros
gó algunos indios para ver cómo sentian dioses mayores, á quienes llamamos
de la fée ó de qué setta ó creencia eran, teotes.
y en todo lo que más le paresció que de- F. ¿Essos tienen padre ó madre ó
bían ser examinados. Y el primero fué hermanos?
un cacique llamado Chicoyatonal, al Y. No; que son teotes é dioses.
qual el dicho padre reverendo le bapticó, F. ¿É los teotes comen?
é llamáronle Alonso de Herrera : é pre- Y. No lo sé; sino que quando tene-
guntóle si sabia que avia Dios é que avia mos guerra es para darles de comer de
criado al hombre é al mundo é á otras la sangre de los indios, que se matan ó
cosas, é á todo respondió que no sabia toman en ella, y échase la sangre para
nada de aquello : antes se maravilló mu- arriba é abaxo é á los lados é por todas
cho de lo que le preguntaron. A un gue- partes ; porque no sabemos en quál de las
gue principal (porque como ya he dicho partes están, ni tampoco sé si comen ó
guegue quiere decir viejo), cuyo nombre nó la sangre.
proprio era Çipat, le preguntó si queria F. ¿Sabes ó has oydo decir si des-
ser chripstiano é dixo que no, é diósele pués quel mundo fué hecho, si se ha per-
á entender que avia parayso é infierno, é dido ó nó ?
no aprovechó nada: antes dixo que no se Y. A mis padres oy decir que mucho
le daba más yr á un cabo que al otro. É tiempo avia que se avia perdido por agua,
á quanto se le preguntó de las obras de é que ya aquello era passado.
Dios é del mundo, dixo que ni sabia quién F. ¿Ahogáronse, si sabes, todos los
lo hiço ni nunca tal le fué dicho, antes se hombres?
espantaba de lo que le fué preguntado. Y. No lo sé, sino que los teotes ree-
Interrogó á otro cacique que se decía Mi- deficaron el mundo de más gente é aves
sesboy, é dixo que era chripstiano é que é de todas las cosas.
le echaron agua sobre la cabeça, pero F. ¿Cómo escapáronlos teotes?.. Fué
que no se acordaba del nombre que le pu- en alguna altura ó canoa ó barca?
sieron. Y. No sé más, sino quellos son dio-
F. ¿Sabes quién crió el çielo é la ses: ¿cómo se avian de ahogar?
tierra? F. ¿Cómo los páxaros ó venados no
Y. Seyendo muchacho me dixeron se avian ahogado?
mis padres que Tamagostat é Çipattonal Y. Los que agora hay los teotes los
lo criaron. tornaron á hacer de nuevo, é assi á los
F. ¿Quién eran essos? Eran hombres hombres como á todas las otras cosas.
ó venados ó pescados? F. Esto que has dicho ¿sábenlo todos
Y. No lo sé, porque mis padres no los indios ?
los vieron, sino que lo oyeron decir: Y. Sábenlo los padres de las casas
ni sé si andan en el ayre ni dónde se de oración ó templos, que tenemos, é
están. todos los caciques.
F. ¿Quién crió al hombre é á la mu- F. ¿Quién sirve á essos teotes?
ger é á todas las otras cosas? Y. Á los viejos he oydo decir que tie-
Y. Todo lo criaron estos que he di- nen gente que los sirve, é que los indios
DE INDIAS. LIB. XLII. CAP. II. 41
que se mueren en sus casas questos se van Y. No: nadie, antes descienden dellos
abaxo de la tierra, é que los que se mue- toda la generación de los hombres é mu-
ren en la guerra, essos van á servir á los geres.
teotes. F. ¿Essos criaron á los chripstianos?
F. ¿Quáles mejor, yr abaxo de la Y. No lo sé, sino que nosotros los in-
tierra ó yr á servir á los teotes? dios venimos de Tamagastad é Çipattoval.
Y. Mejor es yr á servir á los teotes, F. Hay otros dioses mayores quessos?
porque ven allá â sus padres. Y. No: estos tenemos nosotros por
F. Si sus padres mueren en casa ¿có- los mayores.
mo los pueden ver allá? F. ¿Cómo sabeys esso?
Y. Nuestros padres son aquellos teo- Y. Porque assi lo tenemos por cierto
tes. entre nosotros, é assi nos lo dixeron
F. ¿Quando alguno se mucre, sábenle nuestros padres.
los teotes resucitar, ó ha tornado alguno F. ¿Teneys libros donde esso esté
de allá? por memoria como este que te muestro?
Y. No sé más, sino que los niños que (que era una Biblia).
mueren antes que coman mahiz, ó que Y. No.
dexen de mamar, han de resucitar ó tor- F. Pues que no teneys libros ¿cómo
nar á casa de sus padres, é sus padres os acordays de lo que has dicho?
los conoscerán é criarán ; é los viejos que Y. Nuestros antepassados lo dixeron,
mueren, no han de tornar ni resucitar. é de unos en otros discurriendo, se plati-
F. Si los padres mueren antes que ca, como he dicho; é assi nos acordamos
tornen los hijos ¿cómo los podrán ver ni dello.
criar ni conosçer? F. ¿Háslo dicho tú á tus hijos assi?
Y. Si fueren muertos los padres, per- Y. Sí, dicho se lo hé, é mandádoles
derse han los niños ó no. tengo que assi lo tengan ellos en la me^
F. ¿Pues qué se harán? moria para que lo digan á sus hijos, quan-
Y. No sé más de lo que he dicho ; y do los tengan , é aquellos lo digan des-
esto assi me lo contaron mis padres, é pués á mis nietos : por manera que no se
pienso que assi debe ser. pierda la memoria. É assi lo supe yo é
El cacique A vagoaltegoan dixo que era los que son vivos de nosotros los indios.
chripstiano é que sollama don Francisco. F. ¿Á essos vuestros dioses, veyslos?
F. ¿Es bueno ser chripstiano? Y. No; pero los primeros de aquel
Y. Creo que sí. tiempo los vieron, é los de agora no los
F. ¿Por qué lo crees? ven.
Y. Porque los chripstianos me han F. ¿X quién hablan vuestros sacerdo-
dicho quel chripstiano, quando muere, va tes ó padres de vuestras mezquitas?
al parayso, y el que no lo es, se va al in- Y. Despues que murió un cacique que
fierno con el diablo. llamaban Xostoval, padre de Cuylomegilte,
F. ¿Quién crió el çielo é la tierra y nunca más han hablado con nadie en las
estrellas é la luna é al hombre é todo lo mezquitas, é hasta estonces hablaban; y
demás? este murió mucho tiempo ha, que yo no
Y. Tamagastad é Çipattoval; é Tama- le conoscí, mas assi lo he oydo.
gastad es hombre é Çipattoval es muger. F. ¿Essos dioses que dices, son de
F. ¿Quién crió esse hombre y essa carne ó de palo, ó de quál materia son?
muger? Y. De carne son, éhombreé muger,
TOMO IV.
42 HISTORIA GENERAL Y NATURAL
é mocos, é siempre están de una manera cón los teotes, é los que son malos van
é son morenos de la color que nosotros abaxo á una tierra que se llama Miqtan-
los indios, é andaban por la tierra vesti- teot, ques abaxo de la tierra y es mala.
dos é comían de lo que los indios co- F. ¿Van como acá están con aquel
mían. cuerpo é cara é pies é manos juntamente
F. ¿Quién se lo daba? como acá viven en la tierra?
Y. Todo era suyo. Y. No; sino en muriendo, sale por la
F. ¿Dónde están agora? boca una como persona que se dice yulio,
Y. En el cielo, segund me dixeron é vá allá donde está aquel hombre é mu-
mis passados. ger , é allá está como una persona é no
F. ¿Por dónde subieron? muere allá, y el cuerpo se queda acá.
Y. No sé sino ques allá su morada, F. ¿Este cuerpo que acá queda, háse
ni sé como nasçieron, é no tienen padre de tornar á juntar algún tiempo con aque-
ni madre. lla persona, que dices que se salió por la
F. ¿Qué comen agora? boca?
Y. Lo que comen los indios; porque Y. No.
de allá donde están los teotes, vino la F. ¿A quál tienes por bueno para yr
planta é todas las otras cosas de comer. arriba, é á quál por malo para yr abaxo?
F. ¿Sabes ó has oydo si se ha perdi- Y. Tengo por buenos los que se acuer-
do el mundo, despues que estos teotes le dan de sus dioses é van en los templos é
criaron, ó no? casas de oración ; y estos van arriba, é
Y. Antes que oviesse esta generación los que esto no hacen, van abaxo de la
que hay agora, se perdió el mundo con tierra.
agua é se hiço todo mar. F. ¿Quién los mata, quando se mue-
F. ¿Pues dónde escaparon esse hom- ren los indios?
bre y essa muger? Y. Los teotes matan aquellos que no
F. En el cielo, porque estaban allá, é los quieren servir, é los otros van arriba
después baxaron á tierra é reedeficaron que no mueren, porque arriba están vi-
todas las cosas que hay oy, é dellos ve- vos, aunque acá mueren.
nimos nosotros. Interrogó este padre reverendo un in-
F. Pues dices quel mundo se perdió dio viejo llamado Taçoteyda, padre ó sa-
por agua ¿escaparon algunos hombres en cerdote de aquellos descomulgados orato-
alguna canoa ó de otra manera? rios de aquel pueblo de Nicaragua, que
Y. No: que lodos se ahogaron, se- al paresçer seria hombre de sessenta
gund mis passados me contaron, como años, é dixole si era chripstiano é respon-
dicho hé. dio que no era chripstiano.
F. ¿Por qué quando se mueren los in- F. ¿Quieres serlo?
dios no los resucitan essos teotes? Y. No: que ya soy viejo. ¿Para qué
Y. Desde que nosotros somos se usa he de ser chripstiano?
assi, que en muriendo algund indio, no F. Porque se te seguirán muchos bie-
hay más. nes en esta vida, si lo fueres, y en la otra
F. ¿Han de tornar á vivir en algún donde todos avernos de permanesçer; é
tiempo los que mueren? por el contrario, no lo seyendo, mucha
Y. No. mala vida é trabaxos acá é acullá en com-
F. ¿Dónde van los muertos? pañía del diablo, al qual, si fueras cathó-
Y. Los que son buenos van al cielo lico, no le verás ni le temerás.
DE INDIAS. LIB. XLII. CAP. II. 43

Y. Yo soy viejo é no soy cacique pa- F. ¿Anduvieron por la tierra?


ra ser chripstiano. Y. No.
Finalmente, por mucho quel padre Bo- F. ¿Tienen padre é madre?
badilla le predicó é amonestó, nunca qui- Y. No lo sé.
so ser chripstiano. F. ¿Despues quel mundo fué criado,
F. Pues eres hombre é no bestia, ¿sa- háse perdido, ó háse de perder?
bes quién crió el çielo é la tierra? Y. No lo sé ; é si otros lo han dicho
Y. Tamagastad é Çipattoval lo criaron ellos lo sabrán, que yo no lo sé.
é también las estrellas é todo lo demás. F. ¿Quando los indios mueren, dón-
F. ¿Son hombres? de van?
Y. Hombres son. Y. Van debaxo de la tierra, y los que
F. ¿Cómo lo sabes? mueren en la guerra de los que han vivi-
Y. Mis predeçessores me lo dixeron. do bien, van arriba, donde están Tama-
F. ¿Dónde están essos vuestros dio- gastad é Çipattoval.
ses? F. Primero dixistes que no sabias
Y. Mis antepassados me dixeron que dónde aquestos estaban: ¿cómo dices ago-
están donde sale el sol. ra que los que mueren en la guerra de los
F. ¿Están en el cielo, ó en la mar, ó que viven bien, van arriba con ellos?
dónde están? Y. Donde el sol sale, llamamos nos-
Y. Ko sé dónde están; mas quando otros arriba.
los aviamos menester para la guerra, é F. ¿Los indios que van abaxo, qué
antes que vosotros los chripstianos viniés- vida tienen allá?
sedes á ella, llamábamoslos nosotros á Y. Entiérranlos é no hay más.
que nos ayudassen , dándoles voces has- F. ¿Los que van arriba, están allá co-
ta el cielo. mo acá con el mesmo cuerpo é cara é lo
F. ¿Yenian á coro llamado, ó á vues- demás?
tros oratorios á hablaros? Y. No va más del coraçon.
Y. Nuestros antepassados dixeron F. Pues si le sacan el coraçon ¿cómo
que solian venir é que hablaban con ellos lo llevan?
mucho tiempo há; pero ya no vienen. Y. No va el coraçon, mas va aquello
F. ¿Aquellos teotes comian? que les hace á ellos estar vivos, é ydo
Y. Oy decir á mis passados que co- aquello, se queda el cuerpo muerto.
mian sangre é coraçones de hombres é F. ¿Los muertos han de tornar acá
de algunos páxaros ; é les daban sahume- en algún tiempo?
rios de la tea é resina, é que esto es lo Y. No han de tornar.
que comen. F. ¿Qué han de hacer después de
F. ¿Quién hiço á essos Tamagastad é muertos todos aquellos é Tamagastad é
Çipattoval? Çipattoval?
' Y. No lo sé. Y. En muriéndosc todos, no sé yo lo
F. ¿Son de carne, ó de piedra, ó de que se han de hacer.
•palo, ó de qué son? Pues viendo lo que estos indios decian.
Y. Hombres son mancebos, como los y desseando este padre apurar y examinar
indios. estas depusiçiones, para sacar algo desta
F. Pues si son hombres, ¿cómo ñas- gente é información en sí diferente y en
çieron, no teniendo mugeres? pocas cosas concordante, hiço llamar á un
Y. No lo sé. indio guegue del mesmopueblode Nicara-
44 HISTORIA GENERAL Y NATURAL
gua, la cabeça blanca de canas, que los cosa viva alguna ; y estos dioses que he
que lo vieron juzgaron por hombre de dicho lo tornaron á criar de nuevo, é as-
ochenta años ó más, el qual se llamaba Co- si lo tenemos por cierto, porque de mis
yevet. Preguntóle si era chripstiano; dixo padres lo supe.
que sí, que agua le avian echado en la F. ¿Dónde van los indios después de
cabeça; pero que no le pusieron nombre muertos?
ni se acordaba del. Y. Van debaxo de la tierra, é los que
F. Porque eres bueno, é lo ha sabi- mueren en la guerra, van arriba, como
do el Emperador, nuestro señor, ques el los teotes.
teyte grande de Castilla, me ha enviado F. ¿Van con el cuerpo como acá
para que te diga las cosas de la fée cathó- están?
lica, é para que tú me digas todo lo que Y. El cuerpo se pudre en la tierra, y
sabes de lo que té preguntare ; é habla el coraçon va arriba.
sin miedo, que ningún mal te ha de ser F. ¿Si le sacan el coraçon para lo lle-
hecho. var?
Y. Yo te diré lo que supiere. Y. No se lo sacan; que aquel coraçon
F. ¿Quién crió el çielo é la tierra é los que va es el que los tiene vivos, é salido
hombres é todo lo demás? aquel, se mueren.
Y. Tamagastad é Çipattoval lo cria- F. ¿Han de volver acá los que se
ron todo. mueren?
F. ¿Son hombres ó mugeres? Y. No, que allí se acaba.
Y. Son como dioses, é son hombres. En el mesmo pueblo de Nicaragua un
F. ¿Estos vienen á hablar con los pa- miércoles siguiente treynta de dicho mes
dres de vuestros templos ó mezquitas? fué interrogado el cacique Quiavit, señor
Y. No : ni sé quien los crió, é segund de la plaça de Xoxoyta, mancebo de
mis passados me dixeron, arriba están. treynta años, poco más ó menos ; é fué
F. ¿Tenes libros ó escriptura para preguntado por las lenguas si era chrips-
que se os acuerde de lo que decís? tiano, é dixo que no.
Y. No la tenemos, sino que de uno en F. ¿Quieres serlo?
otro, discurriendo por los passados, he Y. Si quiero.
sabido lo que digo. Bapticóle el dicho padre, é nombróle
F. ¿Essos vuestros dioses comen? don Francisco de Bobadilla, é fueron sus
Y. Comen sangre é coraçones de mu- padrinos Diego de Escobar, clérigo,, é
chachos é sahumerios de tea é resina, y Alonso de Herrera Dávila.
estos nuestros dioses son hombres, como F. ¿Sabes quién crió el çielo é la tier-
los indios, é son mancebos. ra é los hombres é lo demás?
F. Pues dices que son hombres, ¿có- Y. No lo sé.
mo nasçieron? F. ¿Dónde van los indios después de
Y. No sé más sino que son dioses. muertos, é si han de tornar acá, ó qué se
F. ¿Anduvieron por la tierra? hace dellos?
Y. No, ni sé si tienen padre ni madre. Y. Yo no sé nada desso.
F. Despues quel mundo fué criado Fué interrogado otro indio que se lla-
¿háse perdido, ó háse de perder ó hun- maba Astochimal, hombre de treynta
dir, ó qué sabes desto? años : dixo que era chripstiano, pero que
Y. Perdido se há por agua, é todos no sabia cómo le llamaron.
los hombres se ahogaron, que no quedó F. ¿Pues hombre principal eres, di-
DE INDIAS. LIB. XLII. CAP. IÍ. 45
me si sabes ó lias oydo deçir quién crió les sale por la boca, que llaman yulio.
el çielo é la tierra é todo lo demás? A todas estas preguntas, que turaron
Y. Tamagastad é Çipattoval: é Çipat- tres dias, estovieron pressentes, demás
toval es muger, é son dioses, é como no de las lenguas, Diego de Escobar, cléri-
los he visto, no sé si son de carne ó de go, y el capitán Johan Gil de Montene-
qué son; mas mis passados rae dixeron gro, é Alonso de Herrera Dávila. Hiço
que están arriba dentro del cielo. despues aqueste reverendo padre juntar
F. ¿Comen essos? trece caciques é principales é padres ó
Y. Sí. sacerdotes de aquellos infernales templos,
F. ¿Qué comen? é preguntóles si eran naturales de aque-
Y. Gallinas é mahiz é lodo lo que lla tierra de Nicaragua ó de dónde vi-
quieren. nieron.
F. ¿Comen sangre é coraçoncs de los Y. No somos naturales de aquesta
indios? tierra, é há mucho tiempo que nuestros
Y. No lo sé, ni lo he oydo. predeçessores vinieron á ella, é no se
F. Son essos dioses marido é muger? nos acuerda qué tanto há, porque no fué
Y. No lo sé; mas pienso que deben en nuestro tiempo.
ser marido é muger, pues que es el uno F. ¿De qué tierra vinieron vuestros
hombre y el otro muger. passados, é cómo se llama vuestra tierra
F. Después questos dioses criaron el natural donde vivian, é por qué se vinie-
mundo ¿háse perdido ó háse de perder ron é la dexaron?
en algún tiempo? Y. La tierra, de donde vinieron nues-
Y. Mis padres me dixeron que se avia tros progenitores, se diçe Ticomega é Ma-
perdido; pero no sé si por agua ni por guatega, y es hacia donde se pone el
fuego ni cómo se perdió. sol : é viniéronse porque en aquella tierra
F. ¿Cómo escaparon aquellos dioses? tenian amos, á quien servían, é los trac-
Y. No lo sé: dioses son. taban mal.
F. ¿Tamagastad murió alguna vez? F. ¿Aquellos sus amos eran chripstia-
Y. No. Dios es ¿cómo avia de morir? nos ó indios?
F. Quando mueren los indios ¿á dón- Y. Indios eran.
de van? F. ¿En qué los servían? ¿Por qué se
Y. Yulio (ques el ánima) del bueno vinieron?
va arriba con los dioses, é la del malo Y. En arar é sembrar é servir, co-
va debaxo de la tierra. mo agora servimos á los chripstianos, é
F. ¿Essos que van arriba qué hacen aquellos sus amos los tenian para esto é
allá? los comían, é por esso dexaron sus casas
Y. Allá se tornan hombres : no sé si de miedo é vinieron á esta tierra de Ni-
allá barren ó qué es lo que hacen. caragua ; é aquellos amos avian allí ydo
F. ¿El cuerpo va arriba como acá de otras tierras, é los tenian avassalla-
estaba? dos, porque eran muchos, é desta causa
Y. No sé : acá veo los huessos é po- dexaron su tierra é se vinieron á aquella
drir la carne. dó estaban.
F. Si se saca el coraçon ¿se va ar- F. ¿En quién creeys, á quién ado-
riba? rays?
Y. No va el coraçon, sino aquello Y. Creemos y adoramos á Tamagas-
que acá los tenia vivos y el ayre que tad é Çipattoval, que son nuestros dioses-
46 HISTORIA GENERAL Y NATURAL
F. ¿Quién llueve é os envia todas las F. ¿Qué haçeys con los cuerpos de
cosas? los que assi se matan é sacrificays?
Y. El agua nos envia Quiateot, ques Y. Los chiquitos se entierran, é los
un hombre, é tiene padre é madre , y el cuerpos que son de indios grandes, comen
padre se llama Omeyateite, é la madre los caciques principales, é no come dellos
Omeyateçigoat; y estos están en cabo del la otra gente.
mundo, donde sale el sol en el cielo. F. Las ánimas é coraçones de aque-
F. ¿Essos que decís anduvieron acá llos que se sacrifican allí ¿adonde van?
en el suelo? Y. No van á parte alguna, que allí se
Y. No. quedan con el cuerpo.
F. ¿Cómo nasció esse que decís que F. Quando aquesso hacéis ¿envíaos
tiene padre é madre? el agua esse vuestro Dios?
Y. O vieron ayuntamiento carnal, é Y. Á las veces sí é á las veces no.
parió la madre aquel hijo, é aquel es el F. ¿Á qué vays á essos templos ú ora-
que envia el agua é hace los truenos é torios, é qué decís é haçeys allá?
relámpagos é llueve. Y. Estos nuestros templos tenemos co-
F. ¿De dónde vinieron? mo vosotros los chripstianos las iglesias,
Y. No lo sabemos ni alcanzamos. porque son templos de nuestros dioses, é
F. ¿Quién crió el çielo é la tierra é de allí les damos sahumerios, é pedimos
las estrellas é todo lo demás? á nuestros dioses que nos den salud quan-
Y. Tamagastad é Çipattoval. do estamos enfermos, é que nos den agua
F. ¿Criaron si sabeys á essos padres quando no llueve, porque somos pobres
de Quiateot? é se nos secan las tierras é no dan fruc-
Y. No los criaron: questo del agua era to. É vamos allí á rogar é pedir estas co-
otra cosa, é no sabemos más desto. sas é otras, y el mayor cacique de todos
F. ¿ Quiateot es casado ? hace la oración é plegaria por lodos den-
Y. No tiene muger. tro del templo, é los otros indios ó indias
F. ¿Quién le sirve? no entran allá ; y este cacique mas prin-
Y. Creemos que le debe servir algu- cipal está en esta rogativa un año conti-
na gente; pero no sabemos quién. nuo, que no sale de la casa de la oración
F. ¿Qué comen? ó templo, y en cumpliendo el año, sale é
Y. Lo que comemos acá, pues que de le haçen grand fiesta de comer é de can-
allá nos vino. tar. É luego buscan otro cacique grande
F. Quál teneys por mayor señor, al que entra y está en el templo de la mes-
padre ó á la madre ó al hijo? ma manera otro año, é desta forma siem-
Y. Todos son iguales. pre está uno en aquella casa é oración. É
F. ¿Adonde é cómo le pedís el agua después que sale cada uno, le horadan las
á esse que decís que os la envia? narices por señal que ha seydo padre de
Y. Para pedir el agua vamos á un tem- mezquita, por grande honra : y esto se
plo que tenemos suyo, é allí matan é se hace en los templos principales ; y en los
sacrifican muchachos é muchachas: é cor- otros comunes que tenemos, como orato-
tadas las cabeças, echamos la sangre para rios, cada uno puede poner su hijo allí,
los ydolos é imagines de piedra que te- é pueden estar dentro todos los que qui-
nemos en aquella casa de oración destos sieren, con tal que no sean casados é que
dioses, la qual en nuestra lengua se lla- los unos ni los otros no duerman con mu-
ma teoba. ger en todo aquel tiempo de un año que
DE INDIAS. LIB. XLII. CAP. II. 47
los dichos caciques ó padres están dentro, ley de no entrar allí mugeres en los tem-
hasta que salgan. plos?
F. Los casados que quisieren yr ahí Y. En los templos é casas de oración
é dexar sus mugeres ¿puédenlo hacer? principales, quando algunas mugeres son
Y. Sí; pero cumplido aquel año, han sacrificadas, no se hace más de sacrifi-
de volver á su muger, é si es cacique, carlas é matarlas fuera de la plaça, y en
vuelve á mandar como antes. los otros templos comunes se pueden ha-
F. ¿Quién les da de comer? cer sacrificios de mugeres dentro en ellos.
Y. Dánselo muchachos pequeños de F. ¿Qué haçeys de la sangre de las
casa de sus padres, y en toda la plaça ni indias que son sacrificadas fuera de las
en el templo donde están, entran allí hom- casas é templos principales?
bre ni muger en tanto que allí están, sino Y. Métenla en el templo é tómala el
solamente los muchachos pequeños que sacerdote, c con la mano roçia todas las
les llevan é dan de comer. figuras de los y dolos que allí están.
F. ¿En aquel año que están allí, ha- F. ¿Qué se hace del cuerpo?
blan con sus dioses, ó con quién hablan? Y. Lo comen los caciques, é por no
Y. Mucho tiempo há que nuestros dio- meter carne de muger en el templo no
ses no vienen ni les hablan ; pero antes lo come della el padre sacerdote que está
solían hacer, segund nuestros antepassa- dentro; pero si es hombre el sacrificado,
dos nos dixeron, é no sabemos más de dánle su parte al sacerdote para que la
quanto los que están en aquesta rogativa coma.
piden agua é salud, é lo ques más menes- F. ¿Estos que sacrificays, es por vo-
ter, á nuestros dioses. luntad dellos ó por suerte, ó quién los dá
F. ¿Habiendo guerra, salen de allí? é trae al suplicio ó pena?
Y. No : é las plaças adonde están los Y. Son esclavos ó de los que toma-
templos, siempre están muy limpias. mos en las guerras.
F. ¿Quién las limpia é barre? F. ¿Cómo es posible sacrificar á
Y. Los muchachos, é no viejos ni vuestros dioses lo peor, pues en tanta
casados. veneración los teneys?
F. ¿Teneys tiempo señalado por venir Y. Assi lo haçian nuestros passados é
todos al templo? lo continuamos nosotros.
Y. En un año tenemos veynle é un F. ¿Ofreçeys en essos vuestros tem-
dias de fiestas (é no juntos estos dias) é plos otras cosas?
previlegiados para no hacer cosa alguna, YT. Cada uno lleva de su casa lo que
sino holgar y emborracharse é cantar é quiere ofrendar, assi como gallinas, pes-
bay lar alrededor de la plaça, é no han de cado é mahiz é otras cosas, é los mucha-
entrar dentro della persona alguna. chos lo resçiben é meten dentro en el
F. ¿Las mugeres trabaxan en coger templo.
paxa ó traer madera ú otra cosa para ha- F. ¿Quién come essas cosas de essas
cer é reparar los templos? ofrendas?
Y. Las mugeres en cosa ninguna de Y. Cómelas el padre del templo, é lo
ningún género que sea tocante al templo, que les queda, comen los muchachos.
no pueden entender, ni son admitidas por F. ¿Llévanlo crudo ó guisado al tem-
ningún caso. pío?
F. Pues decís que algunas veçes sa- Y. Guisado, é ninguna cosa llevan
crificays mugeres ¿cómo corrompeys essa cruda.
48 HISTORIA GENERAL Y NATURAL
F. ¿De essas ofrendas comia alguien F. ¿Por qué creeys que se lava el co-
primero quel padre sacerdote? raçon?
Y. No comia alguno ni llegaba á ello Y. No sabemos sino que nos queda
primero quel sacerdote: antes essa es limpio: decidnos vos, padre, el cómo é
una de las principales çerimonias de lo demás.
nuestros templos. F. De que os morís ¿qué recabdo de-
F. ¿Por qué os sajays é sacrificays xays en vuestras cosas, é qué provecho
las lenguas? para la otra vida?
Y. Assi lo acostumbramos hacer, Y. Quando nos morimos encomenda-
quando avernos de yr á comprar ó vender mos á los que quedan vivos nuestras co-
ó contractar, porque tenemos opinion que sas é hijos é hacienda, para que no perez-
por esso se consigue buena dicha, y el ca é que miren por ello, pues que nos va-
Dios que para esse efetto se invoca é lla- mos desta vida; y el que se muere, si
mamos se dice Mixcoa. es bueno, va arriba con los teotes nuestros
F. ¿Dónde está esse vuestro dios dioses, é si es malo, va abaxo de la tier-
Mixcoa? ra ; é nuestros dioses son Tamagastad é
Y. Esso es unas piedras que tenemos Çipattoval, los quales quando vamos di-
por figuras en reverencia suya. cen : « Ya vienen mis hijos ».
F. ¿Cómo sabeys que esse vuestro F. ¿Por qué quebrays unas figuras,
Dios os ayuda en las contractaçiones que que rompeys sobre las sepolturas?
teneys? Y. Porque haya memoria de nosotros
Y. Porque assi lo tenemos por cos- hasta veynte ó treynta dias : é después se
tumbre é nos hallamos bien dello para pierde por ahí aquello.
nuestro comercio é contractaçion. F. ¿Para qué os embixays con essa
F. ¿Por qué os sajays el miembro tinta colorada é os poneys plumages 6
generativo? cantays é tañeys é bay lays é haçeys fies-
Y. Esso no lo hacen todos, sino algu- ta, quando os morís?
nos bellacos, por dar mas placer á las Y. Nosotros no hacemos cosa alguna
mugeres; pero no es çerimonia nues- dessas; mas si tenemos hijos, los enterra-
tra. mos á las puertas de nuestras casas, re-
F. ¿En algún tiempo ha venido á es- vuelto cada uno en una manta, quando se
ta tierra de Nicaragua alguna gente, como muere : é todo lo que tenemos se queda
los chripstianos, que os haya dicho que para nuestros hijos, y ellos lo heredan si
hagays aquellas çerimonias quellos os son legítimos del padre é de su muger é
mandan, ó que os echeys agua encima nasçen dentro de casa; é si no tenemos
de las cabeças, ú otros que os corteys el hijos, todo lo que tenemos se entierra
capullo del miembro, ó supistes que los con nosotros.
chripstianos avian de venir á esta tierra? F. ¿Qué manera teneys en enterraros?
Y. No: nunca cosa alguna dessas avia Y. Quando algún señor ó cacique
venido á nuestra noticia, é despues que grande muere, búscanse muchas mantas
los chripstianos vinieron, nos han dicho é camisas é capirotes é ropa de la tierra
ques bueno echar el agua sobre la cabe- é plumages é moscadores é de cada cosa
ça é baptiçarnos. que hay un poco; é todo ello é al cacique
F. ¿Qué creeys que se lava con el ó señor lo queman juntamente con ello, é
agua echada en la cabeça? assimesmo el oro que tiene. É después de
Y. El coraçon. quemado, cogen la çeniça de todo ello y
DE INDIAS. LIB. XLII. GAP. 11. 49
échanla en un librillo ó urva, esto es olla tan é han mucho miedo, y en aquello ven
ó vasso, y entiérranlo en la çeniça delan- que se quieren morir ; é aquello que ven
te de su casa del tal cacique ó señor. no hablan ni les dicen nada más de espan-
F. ¿Por qué no los entierran en aque- tarlos, é algunos de los que mueren tor-
llos vuestros templos? nan acá, y essos ven la vision de muchas
Y. Porque no lo tenemos por costum- maneras y espantan á los que los ven.
bre. F. ¿Las cruces que ponen los chrips-
F. ¿Poneysle algo de comer? tianos, hallays que aprovechan en esso?
Y. Quando los quieren quemar pé- Y. Sí, mucho aprovechan; porque
nenles allí pocol (ques mahiz.) cocido en despues que los chripstianos pusieron cru-
una higuera (ques una taça de calabaça, ces, no vemos visiones.
ó como calabaça es la higuera), é átanse- F. ¿Quién os mostró hacer aquellas fi-
lo al cuerpo é lo queman juntamente con guras de los ydolos que teneys?
el cuerpo, segund está dicho. Y. Nuestros antepasados nos los de-
F. ¿Mueren el cuerpo y el coraçon y xaron hechos de piedra, é por aquellos
el yulio é ánima? hacemos otros que tenemos en nuestros
Y. Si ha vivido bien va el yulio ar- buhios.
riba con nuestros dioses, é si ha vivido F. ¿Para qué los teneys?
mal allí muere é peresçe con el cuerpo é Y. Tenérnoslos en nuestras casas pa-
no hay más memoria del. ra quando queremos tractar algunas co-
F. ¿Al tiempo de la muerte ven visio- sas , rogarles que nos den buena dicha en
nes estos vuestros indios ú otras cosas? ello, é para pedirles que nos den salud.
Y. Quando se quieren morir ven vi- F. ¿Sacrificays en las casas á aquellos
siones é personas é culebras é lagartos é ydolos, para que os ayuden é den salud?
otras cosas temerosas, de que se espan- Y. No.

CAPITULO III.
En continuación délos ritos é eerimonias de los indios de Nicaragua, é délo que más inquirió el dicho
padre reverendo Fr. Francisco de Bobadilla de sus matrimonios é costumbres en aquellas provincias, é de
los muchos indios que bapticó ; é de las maravillosas bocas de fuego é humo de ciertos montes, é de otras
muchas é notables particularidades á la historia anexas.

D'esseando este padre reverendo que- vos, é no inferiores, sino mejores que
dar bien informado de las cosas de Nica- nuestros pavos de España) é allegan ca-
ragua, é teniendo tan buen aparejo de cao (de aquellas almendras que corren
lenguas para interpretar y entender los por moneda) é algunos xulos (estos son
indios; é teniendo juntos algunos caciques unos perros gozques mudos que crian en
é indios principales é viejos, quiso saber casa), é son buen manjar, é otras comi-
qué manera tenian en sus matrimonios y das; é nácese mucha fiesta de areytos, é
en otras cosas, é dixéronlc assk los vecinos é amigos juntos, celébrase la
Y. Nosotros, quando queremos casar boda desta forma. Es preguntado el pa-
nuestros hijos, va el padre del hijo al pa- dre ó madre de la novia, ó aquel que la
dre de la hija é ruégale que se la quiera da, si viene virgen : é si dicen que sí y
dar por nuera ; é si es contento matan ga- el marido no la halla tal, se la torna, y el
llinas de las grandes (que son como pa- marido queda libre, y ella por mala mu-
TOMO IV.
50 HISTORIA GENERAL Y NATURAL
ger conosçida: pero si no es virgen y ninguna manera, ni casar con otra duran-
ellos son contentos, passa el matrimonio, te la vida de la primera. É aunque algu-
quando antes de consumar la cópula avi- nas veces reñimos é nos apartamos, pas-
saron que no era virgen, porque muchos sado el enojo, nos tornamos á juntar; é si
hay que quieren más las corrompidas que uno es casado é viviendo su muger, se ca-
no las vírgenes. El dote es árboles de sa con otra, témanle la hacienda é des-
fructa, assi como mameyes é nísperos é tiérranle de toda la tierra, é si torna, riñen
cocales é ciruelos de aquellos que hacen con él sus parientes del é tórnase á yr: é
vino, é tierras, é de la hacienda que tiene para reprehension é riña júntanse sus pa-
el padre della, é también el padre del le rientes á monexico ó concejo entre sí, é
da de lo que tiene á su hijo en casamien- repréndenle por de poca vergiiença é ma-
to ; é si esta muger é marido mueren sin lo y échanlo de allí ; pero no lo matan por
aver hijos que los hereden, vuelve la ha- ello. É la mesma pena se da á la que se
cienda al tronco de cada uno, é si los tie- casa con hombre que sabia que era casa-
nen, essos heredan. É quando se han de do, que assi le toman á ella la hacienda
juntar en uno, toma el cacique al novio é é la destierran. Y essa hacienda que se
á la novia por los dedos meñiques ó auri- toma, dánla toda á la primera rauger que
cularios de las manos izquierdas con su assi queda sin marido, é puédese ella tor-
mano derecha, é mételos á entrambos en nar á casar, pues que su marido tomó
una casa chiquita, que para ello tienen, é otra muger seyendo ella viva, y el ma-
di celes: «Mirad que seays bien casados, rido primero es ydo desterrado de la tier-
é que mireys bien por vuestra hacienda, ra; pero si del primero marido que assi
é que siempre la aumenteys é no la de- fué desterrado, quedaron hijos á essa mu-
xeys perder ». É déxalos allí solos con un ger primera, no se puede ella casar. É
fuego pequeño, que baste á darles clari- la muger ques adúltera, sabido el marido
dad, de unas astillas de tea, é los novios el adulterio, la castiga é la envia en casa
se están quedos, mirando cómo aquella po- de su padre con lo que ella tiene : é se
ca tea se quema : é acabada, quedan ca- puede él casar otra vez, porque su muger
sados é ponen en efetto lo demás. É lue- fué mala ; y ella no se puede casar.
go el día siguiente comen con mucha fies- F. ¿Que pena le dan al adúltero, que
ta é placer los parientes é los que allí van, se echa con la muger de otro?
é les dan de lo que tienen; pero antes des- Y. El marido della riñe con él é le da
ta comida, si el marido halló virgen la de palos; pero no lo mata.
novia, dicen que está buena é acuden con F. ¿Adonde se quedan los hijos de
una grand grita los parientes é del ban- que destierran é de la muger que queda
do della en señal de victoria: é si no la é se casó su marido por aver ella hecho
halló tal, sale muy enojado y envíala á adulterio?
casa de sus padres, é busca otra con que Y. Quedan adonde quiere el padre
se case. que queden, ó en poder della ó del. Si
F. ¿Puedo tener el indio más de una alguno saca ó lleva una muger casada
muger entre vosotros? otras partes, ninguno tiene que hacer con
Y. No más de una legítima casada; él, ni al marido della no se le da nada
mas algunos tienen otras, que son de sus que ella se vaya, pues ques mala muger,
esclavas, con quien se echan ; mas aque- ni cura della, ni á él le es imputada ver-
llas tales no son sus mujeres: é con la giiença ni cargo alguno; mas los pa-
que nos casamos no la podemos dexar por rientes della la blasphernan é resçiben
DE INDUS. HB. XLIÍ. CAP. III. öl
mucho enojo é aborresçimiento délia. qual vosotros llamays cvylon, si es el pa-
F. ¿En qué grados os podeys casar ciente?
con vuestras parientas? Y. Los muchachos lo .apedrean é le
Y. No podemos casar con nuestras hacen mal, é le llaman bellaco, é algu-
madres ni con nuestras hijas ni con nues- nas veces mueren del mal que les hacen.
tras hermanas ; pero con todas las otras, F. ¿Teneys mugeres malas entre vo-
de qualquier grado que sean de nuestro sotros, que ganan presçio por dar sus
linage, podemos casar, porque el paren- cuerpos?
tesco esté más junio. Y. Sí hay, y lo que ganan es para
F. ¿Qué pena dan al que se echa con ellas.
su hermana? F. ¿Essas mugeres tienen rufianes, á
Y. Nunca tal cosa se hace; pero el quien den parle de lo que ganan?
que duerme con la hija de su amo ó se- Y. Rufianes tienen; mas para servir-
ñor , todos los que están en la casa don- se dellos, é lo demás no se usa.
de esto acaesçe, parientes dellos, toman F. Al que fuerça alguna muger en el
los dos dclinqüentes fornicarios y entiér- campo ¿qué pena le dan?
ranlos vivos, sin ningún llanto ni dolor ni Y. Si ella dá voces, acude gente é to-
fiesta, diciendo todos : « Mueran : que son man al forçador é átanlo, é llévanloá casa
bellacos». del padre della; é tiénenlo atado cinco ó
F. ¿Teneys justicia, que castigue los seys dias hasta que se rescata ó contenta
delictos? á sus padres della ó á ella, si no tiene pa-
Y. No; é si alguno mata á otro , el dres : é si no se rescata, queda el força-
muerto se queda por muerto, é al que lo dor por esclavo de los padres della, si los
mata, no le dan pena ni le hacen daño; há, é si no, queda por esclavo de la mu-
pero si alguno mata á otro, ques libre, da ger força da.
á sus parientes é muger un esclavo ó es- F. Quando alguno viene' á pobreça
clava ó ropa ó de lo que tiene, é no se ¿qué hace ó de qué se sostiene?
le da otro castigo. Y. El que tiene extrema nesçessidad
F. ¿Qué pena dan al que mata algún é ha vendido quanto tiene, acaesçe que
cacique? venden los padres á los hijos, é aun cada
Y. Nunca tal acaesçe, porque el ca- uno se puede vender á sí proprio, si quie-
cique no comunica con personas ba- re é por lo que quisiere; pero puédensc
xas. los unos á los oíros rescatar con voluntad
F. Al que hurta ¿qué le hacen? del señor de los tales esclavos é no de
Y. Si le toma el dueño del hurto con otra manera.
el hurto, átalo é llévalo á su casa, é tie- F. Esla carne humana que come*
ndo atado hasta que le paga ó contenta ¿cómo lo haçés, si es á falta de manjares,
de aquello que Je hurtó ; é si no tiene de ó por qué?
qué pagar, tiéneselo por esclavo : é al que Y. Cómo se haçe es que se corta la
se ha rescatado, córtanle los cabellos en cabeça al que ha de morir, é nácesele el
señal que lia seydo ladrón, porque en cuerpo pequeños pedaços, é aquellos
tanto que le cresçen consiga el crédito que échanse á cocer en ollas grandes, é allí
del se debe tener para adelante ; é des- échase sal é axi é lo ques menester para
pués que le han cresçido, no se los cor- guisarlo. Después de guisado, traen çebo-
tan más. llos de mahiz, é con mucha alegria golo-
F. ¿Qué pena dan al ques puto, al sa siéntanse los caciques en sus duhos, é
52 HISTORIA GENERAL Y NATURAL
comen de aquella carne, é beben maça- Y. Porque tenemos opinion que ha-
morra é cacao. É la cabeça no la cues- ciéndolo assi, no nos cansamos ni tenemos
çen ni assan ni comen ; pero pónese en hambre, ó que á lo menos haciendo esto
unos palos que están fronteros de los ora- no nos cansamos tanto é nos aquexa me-
torios é templos. Y esta es la çerimonia nos la hambre en el camino por donde
que tenemos en comer de aquesta carne, vamos ; y el nombre proprio del dios de
la quai nos sabe como de pavos ó puerco la hambre, llamárnosle Bisteot.
ó de xulo (id est, de aquellos sus perros) F. ¿Teneys otros dioses?
ques presçioso manjar entre nosotros ; y Y. Al dios del ayre llamamos Chi-
este manjar de la carne humana es muy quinaut y Hecat.
presçiado. Las tripas destos que assi co- F. En el tiempo de aquellas once fies-
memos, son páralos trompetas, á quien tas, que decís que teneys cada año ¿qué
llamamos escoletes, é los que les tañen al fiesta ó solemnidad haçeys á tales dias?
cacique con las trompetas en tanto quél Y. En aquellas fiestas no trabaxamos
come é las fiestas, é quando el señor se ni entendemos en más de emborrachar-
va á echar, como hacen los chripstianos nos ; pero no dormimos con nuestras mu-
á sus capitanes grandes. Estos escoletes geres, é aquellos dias, por quitar la oca-
lavan aquellas tripas é las comen, como la sión , duermen ellas dentro en casa é no-
carne. sotros fuera délia: é al que en tales dias se
F. Vosotros llamays á vuestros conce- echa con su muger, nuestros dioses les dan
jos é ayuntamientos secretos monexicos: dolencia luego, de que mueren; é por es-
¿teneys casas de cabildo, donde osjunteys? so ninguno lo osa hacer, porque aquellos
Y. Sí tenemos: é allí nos juntamos, dias son dedicados á nuestros dioses.
quando el cacique tiene nesçessidad de F. ¿Qué dioses son aquessos? ¿Cómo
proveer algunas cosas tocantes á la guer- se llaman por sus nombres proprios?
ra ó á otras nesçessidades, y el cacique Y. Llámanse los de las fiestas desta
(al qual en aquella lengua se llama teyte) manera: Agat, Ocelot, Oate, Coscagoate,
habla é propone el caso é nesçessidad Olin, Tapecat, Quiaüü, Sochit, Çipat,
pressente, é los exorta é pide su auxilio, Acat, Cali, Quespal, Coat, Misiste, Ma-
pues que lo que pide es bien universal de cat, Toste, At, hquindi, Ocomate, Mali-
la república. E despues que le han oydo nal, Acato. Estos dias son nuestras fies-
los otros, dan sus paresçeres, é de allí tas, como vosotros los chripstianos te-
sale acordado lo que se ha de hacer. neys los domingos, y estos dias reparti-
(Esta casa dé cabildo llaman galpón, pe- mos en un año.
ro segund yo vi muchos soportales en las F. Un año ¿quántos dias tiene entre
plaças de aquella tierra, é aquellos, aun- vosotros?
que juntos, es para tener sus divisiones, Y. Tiene diez çempuales, é cada
é son apartados cada uno para sí, en los çempual es veynte dias, y esta es nuestra
quales en cada uno hay un principal con cuenta é no por lunas.
cierto número de gente, que siempre es- F. ¿En essos dias ó en otros ayunays,
tán allí en guarda del señor principal, é dejays de comer carne ó pescado, ó co-
cada portal de aquellos llaman galpón). meys menos de lo que soleys?
F. Aquellas piedras que teneys pues- Y. En ningún tiempo dexamos de co-
tas en los caminos, é quando passays á mer cosa alguna ni tenemos ayuno : todo
par délias las echays hierba, ¿á qué pro- va parejo con el comer de todos man-
póssito es aquello? jares.
DE INDIAS. LIB. XLII. CAP. III. 53
F. Estos montones de tierra, que en árboles ó de madera ligera, é cubiertas
cada plaça está un montón alto delante de plumas é de labores de pluma é de al-
de la puerta de vuestros templos princi- godón ; é de tal manera, que son muy li-
pales, redondo y encima agudo, como un geras é lindas é fuertes, é unos jubones
montón de trigo ó tierras amontonadas, bastados de algodón, algunos hasta la
y encima está una piedra, é tiene el mon- çinta, é otros que les cubren los muslos.
tón unos cscalonçillos cavados en la mes- No tiran con hierba, que no la saben ha-
ma tierra para subir hasta la punta, ¿á cer ni tienen noticia della).
qué efetto los teneys, é cómo se llama es- F. ¿Enessas guerras que teneys, es
se montón? el cacique capitán, ó quién manda la
Y. Llámase tescuit, é á él se sube el gente, quando aveys de pelear?
padre ó sacerdote desse templo donde él Y. Escogemos á uno que ya está te-
está, el qual se llama tamagast: é allí nido y estimado por valiente hombre, é
corta la cabeça al hombre que sacrifica de quien se tiene vista la expiriençia ; é
con una cuchilla de pedernal, é con la aqueste ordena la gente é los amonesta
sangre aquel padre unta los ydolos de que sean valientes é maten quantos pu-
piedra, que tenemos, y en aquel templo dieren de sus enemigos, é corten bracos
están. é cabeças é lo demás de sus contrarios, é
F. Aquellas hacinas grandes de le- que no huyan.
ña apiladas, que estañen las plaças de los F. ¿Pues por qué dicen que huys, si
templos ¿para qué son? matan vuestros capitanes, é no osays es-
Y. Para que se alumbren los padres perar en viéndole muerto?
de los templos: la qual leña traen allí los Y. Porque aquel anima la gente é sa-
muchachos é mancebos, é no tocan en be lo que se ha de haçer , y el cacique
ella mugeres. É de noche queman de queda en el pueblo é no sabemos lo que
aquella en los oratorios, para que los que querrá hacer ; mas si el cacique es valien-
sirven á los padres, vean lo que está den- te hombre, también va á pelear, é aunque
tro. Y en aquellos portales que están á maten al capitán queda é gobierna el
trechos cubiertos en torno de la plaça, el exérçito, ó nombra luego otro capitán.
qual portal se llama galpón, allí duermen Mas si queda en el pueblo, quando torna
los mancebos que no tienen mugeres, é la gente, sálelos á resçebir con mucho
porque estén allí puestos é juntos para la placer, si vuelven con victoria, é si vienen
guerra ; é hacen su vela ordenada cada vencidos ó desbaratados Hora delante
noche, porque los contrarios enemigos no dellos con mucho sentimiento é dolor.
salten de noche. F. ¿Cómo se parten los despojos, que
F. ¿Sobre qué teneys essos contra- se han ávido de los enemigos?
rios é guerras? Y. No se parten : que los captivos é
Y. Sobre los términos de nuestras ju- despojos cada uno es señor de lo que to-
risdiçiones, é por echar los unos á los mó en la guerra, sin que dé parte á nin-
otros de la tierra. guno. Verdad es que de los esclavos que
(Las armas desta gente son lanças é ma- traen, luego sacrifican algunos en aquel
canas é arcos é flechas y espadas é rode- montón de tierra, ques dicho que está de-
las : é las espadas son de palo y en los fi- lante del templo.
los délias unos dientes de pedernales que F. É si no traeys esclavos ¿qué sa-
cortan como navaxas. Las armas defensi- crifican?
vas son aquellas rodelas de corteças de Y. Si no los traen, van allí á par del
54 HISTORIA GENERAL Y NATÜBAL
montón los capitanes principales é lloran de cada uno lo mejor quél puede, ó nin-
con mucha tristeça. É al que en la guerra guno del pueblo (que sea hombre) no
no hace Jo quel capitán le manda, quítan- puede entrar en el tiánguez (ques la plaça
le las armas é dánle con ellas é dícenle del mercado) á comprar ni vender ni
feas é injuriosas palabras, y échanle del á otra cosa, ni pararse á lo mirar desde
real, é no le pueden matar ni se acostum- fuera: é si lo miran les riñen, é si entras-
bra ; pero si le matasse el capitán, no le sen , les darian de palos é los ternian por
harian mal por esso. bellacos á qualquiera que por allí se ha-
F. Al cacique ¿ qué le dan ó con qué llasse ó passasse. Pero todas las muge-
le sirven ? res van al tiánguez con sus mercaderías,
Y. No le dan nada ni le sirven en co- é también pueden entrar los hombres é
sa alguna mas de la gente quél tiene en las mugeres, si son de otros pueblos é
su casa é sus esclavos : essos le sirven, é forasteros, en los dichos tiánguez é mer-
no puede el cacique mandar sino en las cados sin pena ; pero esta costumbre no
cosas de la guerra ó bien del pueblo, é es general para los forasteros en todas
aun para esto ha de ser primero acordado partes, sino entre los aliados é confede-
en el monexico ; pero no se puede tener rados amigos ; é á los dichos mercados
el monexico sin el cacique, por ser el van todo género de mugeres é aun los
principal señor. muchachos (si no han dormido con mu-
F. Estos indios que hay pobres en- geres). Allí se venden esclavos, oro,
tre vosotros y mendicantes ¿ por amor de mantas, mahiz, pescado, conexo é caca
quién piden limosna, ó qué es lo que di- de muchas aves, é todo lo demás que se
çeu, quando la demandan? tracta é vende ó compra entre nosotros
Y. No piden por amor de Dios, ni de lo que tenemos é hay en la tierra é se
dicen sino dadme esto, que lo hé menes- trae de otras partes.
ter , é dánselo porque diga bien de quien F. ¿Cómo no teneys vosotros la cabe-
se lo dá, é assi se haçe. Y essos pobres ça de la hechura que los chripstianos?
no van á pedir á todos, sino á quien Y. Quando los niños nasçen, tienen
creen que les dará lo que piden ; é tam- las cabeças tiernas, é hácenselas como
bién se lo dan, porque han mancilla de su veés que las tenemos con dos tolondrones
pobreça. É assi andan de casa en casa pi- á los lados dividiendo, é queda por me-
diendo. dio de la cabeça un grand hoyo de parte
F. Estos offiçiales que hay entre vo- á parte ; porque nuestros dioses dixeron
sotros ¿con qué les pagays sus labores é á nuestros passados que assi quedamos
jornales ó lo que se les compra ? hermosos é gentiles hombres, é las cabe-
Y. Con mahiz ó con cacao ó con man- cas quedan más recias paralas cargas que
tas é con aquellas cosas con que contrac- se llevan en ellas.
tamos, trocando unas cosas por otras ; é F. En aquellos veynte é un dioses é
assi vamos de unas partes á otras á hacer dias que nombrastes que guardays en el
nuestras mercaderías é de unos pueblos año, nombrastes Macat é nombrastes Tos-
á otros. te, é á los venados llamays Macat é á los
F. ¿Teneys ley é ordenanças é pres- conexos Toste. Veamos ¿essos animales
çios señalados de lo que se ha de dar por son dioses é los adorays, cómo ó por qué
cada cosa? los comeys?
Y. No, sino la voluntad de los dos Y. Verdad es que assi los nombra-
que contractan, é assi lo barata é ven- mos á essos animales, porque de cada
DE INDIAS. LIB. XLII. CAP. III. 55
uno dessos nombres tenemos un dios; Y. Porque assi está en costumbre é
mas no por esso comemos á dios, sino dcsta manera andovieron nuestros padres
para tomar essos animales é caçallos in- é antecessores.
vocamos al dios Macat, para tomar los F. ¿Es verdad que hay entre voso-
ciervos, éal dios Toste para tomar los co- tros el que mirando algunas personas á
nexos en más cantidad, é ponemos las otras, las matan?
cabeças á la puerta de la casa del que los Y. Sí; mucha verdad es que á los
mata por memoria. Tomamos la sangre de niños aojan é algunas veces se mueren
los venados después de degollados, é se- dello.
cada, envolvérnosla en unas mantas é po- F. Quando alguno de vosotros hace
nérnosla en una cesta colgada en casa, y alguna cosa mal hecha ¿decíslo á los pa-
esso tenemos por el dios de los venados. dres de vuestros templos, ó pedís perdón
F. ¿Cómo lomays essos animales? ¿Y á vuestros teotes, arrepintiéndoos é pes-
si teneys dioses de los otros? sándoos dello?
Y. Matárnoslos con los arcos é con Y. Decírnoslo á los viejos más anti-
çepos é redes é como mejor podemos ; pe- guos é no á los padres; é cómo lo avernos
ro no tenemos dioses de los puercos ni dicho, andamos descansados é con placer
de los pescados ni gallinas, mas tenemos de se lo aver dicho, como si no lo oviés-
el del agua, que se dice Quiateot, el qual semos hecho. É los viejos nos dicen:
llueve: é honrárnosle con sahumerios de «Anda : yos é no lo hagays otra vez». É
tea é resina, é si con este servicio no hacérnoslo assi, porque lo tenemos por
llueve, sacrificamos indios ó indias. bueno , é porque no nos muramos é
F. ¿Llueve con esso? nos venga otro mal, é porque pensa-
Y. A las veces sí, é á las veces no. mos que quedamos libres de lo que hici-
F. Quando algún indio se quiere yr mos.
de la tierra ¿puédelo hacer? F. ¿Esso decísselo público ó en se-
Y. Puédelo hacer ; mas no puede creto á los viejos, é á quántos viejos se
vender su hacienda, pero puédela dexar lo decís?
y sus parientes. Y. A uno solo y en secreto é no de-
F. ¿Por qué no admitís á las mugeres lante de nadie, y estando en pié, y este
que entren en vuestros templos? viejo no lo puede descubrir á nadie, sino
Y. Porque nuestros antiguos assi lo tenerlo secreto en su coraçon.
ordenaron, é también mandaron que es- F. ¿Qué pecados é males son essos
tando con su costumbre no durmiéramos que le decís á esse viejo?
con ellas en ninguna manera. Y. Decírnosle quando avernos que-
F. ¿Quando alguno tiene nesçessidad. brado aquellas fiestas que tenemos é no
préstanle oíros aquello que pide ó le fal- las avernos guardado, ó si decimos mal de
ta, y él págalo? nuestros dioses, quando no llueve, é si
Y. El que toma algo prestado, en su decimos que no son buenos; é los viejos
mano está pagarlo ó no ; pero si es mahiz nos echan pena para el templo.
ú olra cosa que se pueda tomar y entregar- F. ¿Qué pena os echan, ó cómo la
se, el que prestó váse al mahiçal del otro cumplís?
é págase de su mano, sin incurrir en pena. Y. Mándanos que llevemos leña, con
F. ¿Por qué andays desnudos, pues que se alumbre el templo ó que le bar-
que os podríades vestir, é teneys mucho ramos, é cumplimos essa penitencia sin
algodón é muy bueno? falta alguna.
50 HISTORIA GENERAL Y NATURAL
F. ¿Essa confession haçe'ysla delante nas é devotas palabras cómo lo hacia Dios,
de qualquiera viejo? Nuestro Señor, é la gloriosa Virgen Sáne-
Y. No, sino á uno que está diputado la Maria; é que si messen chripstianos é
para esto é trae por señal al cuello una buenos, llovería á sus tiempos é les daria
calabaça; é muerto aquel, nos juntamos á buenos temporales, é se salvarían sus áni-
cabildo é hacemos otro, el que nos pa- mas, guardando la fée cathólica : é assi á
resçe más bueno, é assi van suçedién- este propóssito dixo muchas cosas, enca-
dole, y es mucha dignidad entre nosotros minándolos para su salvación. E un vier-
tal officio. Y este viejo no ha de ser hom- nes, dos dias de otubre de mili é qui-
bre casado, ni está en el templo ni en ca- nientos é veynte y ocho años, en la plaça
sa de oración alguna, sino en su casa de Totoaca, la quai plaça es en el pueblo
propria. de Nicaragua, este padre é los españoles
F. ¿Qué nombre tiene esse vuestro que alli se hallaron fueron en procession
confessor de la calabaça? é muchos caciques é indios é indias é ni-
Y. Ei que se tenia primero antes que ños , é truxeron allí muchos ydolos por su
tal officio toviesse. mandado, é despues que hiço un breve
F. Despues que aveys hecho essos é devoto sermon á los chripstianos, ex-
errores ¿qué tanto tardays en los yr á de- hortándolos á rogar á Nuestro Señor les
cir á esse viejo? diesse gracia ante él para que por su mi-
Y. Luego desde á poco, esse dia ó sericordia viniesse en los coraçones de
el siguiente ; pero no se dicen hasta que los indios para resçebir el Sacramento
el que yerra es de edad que llega á mu- Sancto del Baptismo, hiço luego enten-
ger, é no de antes, porque son mucha- der por sus lenguas á los caciques é in-
chos. dios la verdadera fée nuestra é principio
F. Quando se hacen los sacrificios de nuestra creación, conforme á la Sagra-
¿qué reça ó dice aquel padre ó sacerdote da Escriptura, de que Dios crió el mun-
que los hace? do , é después la encarnación del Hijo de
Y. Dice á aquellos ydolos é piedras Dios é su muerte é passion é resurreçion
que están en los templos, estas palabras: é asunción, é las cosas que le paresció
«Tomad, resçebid esto que os dan los ca* que se les debia decir más para los atraer
çiques», é diciendo aquesto, hacen los sa- á nuestra sancta fée cathólica. É respon-
crificios. dieron que algo de aquello avian oydo;
F. ¿Essos templos tienen renta ó algu- pero no tan bien ni tan largamente como
nos derechos é proprios, é los que sacri- aquel padre se lo avia dicho. É de su gra-
fican son de vuestros parientes ó vosotros? do con mucha alegría, por mano del pa-
Y. No tienen proprios ni rentas, ni dre reverendo y españoles que allí se ha-
comemos ni sacrificamos á nuestros hijos llaron , é por mano de los mesmos indios
ni parientes, sino de nuestros enemigos é también, se quemaron infinito número de
de esclavos ó forasteros.— ydolos é cabeças de venado é pellas de
Siguióse quando este padre reverendo sangre dellos, que tienen por dios de los
fué á aquella tierra de Nicaragua, que es- venados, todo junto en una grand hogue-
taba perdida por falta de agua, que avia ra de la plaça ya dicha. Hecho aquesto,
mucho que no llovia; é assi cómo llegó, bapticé este padre grand número de ni-
quiso Dios é llovió cinco dias á reo. É tu- ños é niñas en la forma que la Iglesia lo
viéronlo ios indios por señal de miraglo, manda, con voluntad de sus padres é ma-
é él dio á entender á los indios por bue- dres é de grand número de indios é ca-
DE INDIAS. LIB. XLII. CAP III. 57

piques principales que allí estaban : é as- la Merced, baptiçado de hombres, mu-
simesmo bapticó muchos indios é indias, gères é niños en la provincia de Nicara-
6 les dio á entender sus errores é ydola- gua veynte é nueve mili En la provincia
de
trias é cómo eran malos ; é los dott-rinó en é sessenta y tres personas Nicaragua.
esse poco tiempo que allí estuvo, acor- en espacio de nueve dias. XXIXMLX1II.
dándoles lo que avian de haçer é les con- En el cacique de Oxo-
venia para salud de sus ánimas. É fecho, morio ochenta é cinco Oxomorio.
fueron todos en procession al templo (de personas LXXXV.
aquel pueblo) principal é lo bendixo, ver- En el cacique é provin-
tiendo por sus paredes é suelo mucha cia del Diria, con todos
agua bendita : é puso un altar y en el una los caciques sus comarca-
cruz, é mandó que aquella casa tuviessen nos, cinco mili é diez y Diria.
por iglesia , ó que allí fuessen á adorar la ocho personas VMXYI1I.
cruz 6 á pedir á Dios mercedes é miseri- En el cacique Bomba-
cordia. É luego adoraron todos la cruz, é cho, ques en la dicha pro-
desde allí los indios, bendiçiéndolos el vincia, tres mili é dos-
padre, se tornaron á sus casas. cientas é quarenta y una Bombacho.
Otro dia siguiente este padre reveren- persona II1MCCXLI.
do hiço llevar una devota ymágen de En el cacique de Massa-
Nuestra Señora á la iglesia nueva de Sáne- ya, ques en las dichas
la Maria é la puso sobre el altar : é dixo provincias, nueveçientas Massaya.
á los indios como era la ymágen de la Ma- é treynta é siete XXXYII.
dre de Dios, é que allí avian de yr á ha- En el cacique de Mata-
cer oración, é que tuviessen muy bien palete, ques en las di-
limpia é tractada é barrida la dicha igle- chas provincias, ciento é Matapalete.
sia , é allí se encomendassen á Dios é á çinquenta é quatro. . . . CLIV.
su gloriosa Madre, como buenos chrips- En el cacique de Ma-
lianos. É dióles á entender qué cosa son rinalte, ques en las di-
las ymágines é lo que repressentan, para chas provincias de Nica-
que no se repressentasse en los indios ragua , quatroçientas é Marinalte.
aquel error de los griegos (sobre lo qual nueve personas CCCC1X.
ya ovo contención sobre si se avian de En el cacique de Len-
omitir ó quitar las ymágines, diciendo que deri, ques en las dichas
era ydolatria; pero en el concilio de Cons- provincias de Nicaragua,
tancy fueron aprobadas, no que á ellas se baptiçaron dos mili é
adoremos, sino aquello que nos repres- nueveçientas é diez y sie- Lenden.
senta por ellas, como más largamente te personas IIMXIXVII.
tracta el bienaventurado Sancto Antonio En aquesta relación diçe que este padre
de Florencia, arçobispo, en sus Parles reverendo é un hidalgo llamado Mena,
historíales •). Y por fée de aquel escribano ques de Cibdad Real, é otro llamado Bar-
que dixe del concejo de Granada pares- roso, é otros pocos españoles subieron al
çe y vi signado que avia este padre re- monte de Massaya, é que $ la boca del y en
verendo Fr. Francisco de Bobadilla, pro- derredor pusieron cruces : é yo lo tengo
vincial de la Orden de Nuestra Señora de por dificultoso, porque á mi paresçer no

i El Antonio de Florencia, lib. XXII, cap. 6 , j, 3.


TOMO IV.
58 HISTORIA GENERAL Y NATURAL
se pueden poner en lo alto al rededor de causa que se baptiçaron muchos indios de
la boca por la aspereça é fragosidad é al- su voluntad.
tíssimas cumbres del monte. Pero una En el cacique Mavitia-
pomo se baptiçaron sep- Mavitiapomo.
sola, cerca de la boca, yo la hallé allí, é
me dixo el cacique de Lenderi, que yba tenta é cinco personas. . LXXV.
conmigo á me mostrar aquel espantoso é En el cacique Nagran-
terrible fuego que allí hay, quel dicho do é Ariat é Mabitra y en
padre Bobadilla la avia puesto. De es- el de Mahonie tombo se Nagrando, Ariat,
Mabitra, Maho-
to se dará más noticia adelante, porque baptiçaron quinientas é metombo.
yo estuve aquel mesmo año allí, é lo vi ochenta y cinco personas. DLXXXV.
despues que los ques dicho allí estovie- En la provincia de Ma-
ron, y es cosa muy no- ribio se baptiçaron seys
mili é trescientas é qua- Maribio.
table IL
En Mangua bapticó el renta y seys personas. . VIMCCCXLVL
dicho padre mili é ciento , Mangua. En la provincia del vie-
é diez é seys personas. . IMCXYI. jo Tecoteaga se baptiça-
En el cacique de Mati- ron dos mili é ciento é Tecoteaga.
rari, ques en las dichas sessenta y nueve racLxix.
provincias, bapticó qua- Fueron baptiçados los
troçientas é veynte é una Matiari. indios é indias del núme-
personas CCCCXXI. ro ques dicho, desde pri-
Una india estaba en el camino por don- mero de septiembre del
de este padre yba en la provincia ya año de mili é quinientos
dicha, é tenia un niño que se le quería é treynta y ocho hasta
morir, de hasta tres años, é dixo á este cinco de marco de mili é
reverendo padre que se lo baptiçasse é quinientos é treynta y
le echasse agua ; y él le preguntó que pa- nueve años, que son por
ra qué quería que le baptiçasse, é la ma- todas las personas bapti-
dre replicó que para que se fuesse arriba çadas cinqüenta é dos
al çielo; y el padre le dixo: «¿Quieres mili é quinientas é cin-
que sea tu hijo chripstiano?» ; y ella dixo qüenta y ocho personas. LIIMDLVIH.
que sí. Estonces el padre sacó agua ben- En el qual tiempo que aquestos baptis-
dita de una calabaça en que la llevaba, mos se hicieron, da fée el escribano que
é teniendo al niño en bracos el capitán tengo dicho que aqueste reverendo padre
Andrés Garavíto, lo bapticó, é luego el quebró muchos ydolos, é quemó mezqui-
niño dio una voz que paresçio que deçia tas é oratorios é templos de indios, é pu-
cruz, éluego espiró, que estaba muy ma- so cruces en todos los caminos é plaças é
lo. É la madre luego quiso ser baptiça- lugares altos, donde se pudiessen ver
da, y este religioso la bapticó é la llama- muy bien, é hiço iglesias, é puso ymági-
ron Maria, é acabada de bapticar, comen- nes de Nuestra Señora é cruces é agua
có á dar voces, diciendo que via á su hijo bendita ; y en los más caciques dexó mu-
yr al cielo derecho. Y el padre comencó chachos ladinos, para que enseñassenálos
á decir las cosas de la fée, é volvió al indios el Pater Noster y el Ave María.
pueblo de Matiari é predicó á los indios Bien es de creer que, pues los chrips-
el miraglo, é llevó el niño á enterrar con tianos han perseverado en aquella tierra
pompa al modo de España, lo qual fué (digo los españoles é de otras naciones),
DE INDIAS. LIB. XLII. CAP. III. 59
avrán baptiçado é convertido más indios. baptismos ya dichos, que seyendo hom-
Pero yo haré esto : tómense todos los que bre de más de quarenta años, en un jue-
fueron baptiçados en tiempo de todos los go de cañas, que ovo en la cibdad de
gobernadoresé capitanes, que por aquella Leon en Nicaragua se hicieron másca-
tierra han andado desde que en ella entró ras, los del un bando llamándose mo-
el capitán Gil Gonçalez Dávila, é por ca- ros ó los otros chripstianos, é un capi-
da uno de aquellos baptiçados que se le tán que allí andaba, hecho moro, é otro
acordare el nombre é supiere el Pater arremetieron hacia donde estaban ciertas
Noster ni el Ave Maria, ni dar raçon de mugeres españolas, mirando la fiesta, é
sí, como chripstiano, yo pague un pesso díxoles: «Señoras, tornaos moras: que to-
de oro; é por el que no lo supiere, me do es burla sino ser moros », é otras pa-
den un maravedí solamente. É con tal labras á este propóssito ; é á unas tres
partido pienso que ganaría yo muchos di- veces que lo dix o, se cayó del caballo é
neros : porque la gente de aquella provin- nunca más habló palabra? Este bien ense-
cia é gobernación es mucha, é no aprove- ñaría á sus ahijados la fée, pues que ne-
cha baptiçar los indios ó dexarlos en sus gándola en alabar la setta condenada de
ritos é çerimonias é pecados é ydolatrias, Mahoma, murió súbitamente?..Yoquisiera
ni con solo llamarse chripstianos (é aun sin más ser aquel niño, quél tuvo en los bra-
acordarse de sus proprios nombres) se han cos, quando este padre reverendo lo bap-
de salvar estas gentes. Si este padre re- ticé , que dixo en alta voz cruzl é se mu-
verendo é otros allí residieran, no se en- rió luego, é lo vido la madre subir al cie-
friara esse chripstianismo ; pero estas re- lo, como la historia lo ha dicho, que no su
laciones, hechas assi de caballero ó de pas- padrino Andrés de Garavito, que tan ma-
so para enviar á España á Su Magestad, la fin hiço : el qual es aquel que Pedrarias
para los señores de su Consejo (más con Dávila perdonó, porque condenó al ade-
intención é propóssito de impetrar officios lantado Vasco Nuñez de Balboa é sus con-
é mercedes, é conservarse en los que sortes , quando los degollaron, segund la
tienen, é obispados é otras dignidades, historia en la segunda parte, en el li-
que no para continuar é perseverar en la bro XXIX, lo ha contado. Ved, letor, có-
enseñancade los nuevamente baptiçados), mo tiene Dios su cuenta con aquellos
no me agrada. Harto mejor seria que uno que acá no castiga la justicia del suelo.
quedasse perfeto y enseñado y entero Dexemos estos juicios á Dios, al qual
chripstiano que no mili baptiçados, que no plega que en tal estado Je tomasse su
se sepan salvar ni sean chripstianos : digo muerte desvariada que su ánima no se
de aquellos que entran en los catorce años condenasse. Pero volviendo á nuestra ma-
é de allí arriba ; y no hablo en los niños, teria é baptismo ¿quién puede ignorar
que si mueren en el estado de la inocen- aquella sagrada y evangélica verdad, que
cia é baptiçados, bienaventurados dellos. dice: «Predicad el Evangelio á toda cria-
Querría yo preguntar á essos padrinos, tura, é quien creyere é se baptiçare, será
que son compadres en estos baptismos de salvo, y el que no creyere, condenado S?
ciento é de quinientos baptiçados, qué les É assi parésçeme á mí que para esta
han enseñado é á qué se obligan en esse creencia desta gente nuevamente allega-
sacramento. O ¿qué quereys que enseñara da á la iglesia, que es más menester de
un padrino, que ovo entre los otros de los baptiçarlos é dexarlos, pues que sin creer,

i S. Math., cap. XVI.


60 HISTORIA GENERAL Y NATURAL
como lo dice la mesma verdad evangéli- ó menos, segund es la cantidad de los ne-
ca, no se pueden salvar, sino condenar. gros; parésçeme que descomulgar al
Yo me remito al paresçer dessos sagrados dueño ó mandarle só graves censuras es-
theólogos é á lo que nuestra iglesia de to ques recia cosa, porque el negro no
Roma en esto y en lo demás to viere. É sabe en esse año ni en otros qué cosa es
aun en aquestos negros que traen cada dia quaresma. No sé hablar en esto ni quiero
á esta cibdad é isla é otro dia los bapti- decir lo que siento, puesto que á religio-
çan, sin que sientan ni sepan qué es fée sos destos he oydo decir que es mal he-
ni la pidan, y luego se pide ó mandan cho, é aun predicarlo assi delante de
nuestros provisores que, si les ovieren de nuestros perlados; pero súfrese, porque
dar carne ia quaresma, que saquemos una diçen quel dinero de aquestas licencias
cédula de licencia, para que puedan co- tales se allega para una custodia que se
mer carne en quaresma (porque hay fal- ha de hacer, quando Dios quiera, para
ta de pescado) estos negros nuevamente el Sancto Sacramento. Passe mos á las
baptiçados, é por una llevan al dueño de otras cosas, que están por decir de Nica-
los negros medio pesso ó un pesso, ó más ragua.

CAPITULO IV.
En el quai se tracta de las lagunas de Nicaragua, que unos decían que eran dos é oíros que tres, é yo digo
que no es sino una todas aquellas, pues que la una desagua en la otra, é la otra en la olra, é la otra é úl-
tima ó tercera en esta mar del Norte ; é también se tractará aquí de otras lagunas de aquel reyno é go-
bernación.

Iflas çerimonias é ritos é costumbres é cho por Gil Gonçalez é por el padre Bo-
cosas notables están por decir que no se badilla son ochenta é quatro mili é qui-
han dicho desta gobernación é sus ane- nientas é çinquenta y ocho personas) é
xos , é decirlas todas seria imposible, as- quiero que se añadan é atribuyan á cum-
si por no se entender tan particularmente plimiento de çient mill con los que en
como convernia, á causa de las diversi- tiempo del capitán Francisco Fernandez é
dades de lenguas, como porque la guerra de otros se baptiçaron), son quatro tantos
é conversación de los chripstianos y el é más los que se han sacado de la tierra
tiempo han consumido é dado fin á las é se han muerto á causa del nuevo seño-
vidas de los indios viejos é aun de los río, en que están. Pues ved si faltando
moços, é la cobdiçia de los jueces é go- tanta moltitud desta gente, si se han de
bernadores é de otros que han dádose aver olvidado las çerimonias é todo lo de-
mucha priessa á sacar indios con nombre más, acabándose las vidas. Todavía se
de esclavos fuera de aquella tierra, para dirán otras muchas particularidades, que
los vender en Castilla del Oro é para otras pude yo saber más quel frayle que he di-
partes. É si lo eran ó no, yo no quiero es- cho , porque residí más tiempo en la tier-
sa cuenta, pues quien la ha de tomar tie- ra, é muchas más quedarán por decir
ne tan sabida la copia é número de todos que no supe.
ellos, que en uno ni ninguno no puede Para inteligencia de lo que se tracta, es
ser defraudado ni esconderse el que lo ha de saber que los indios de la lengua de
de pagar ; pero sé yo muy bien que aun- Choi otega son los señores antiguos é gen-
que los baptiçados que la historia ha di- te natural de aquellas partes, y estos es
DE INDIAS. LIB. XLH. CAP. IV. 61
una cruda gente é valerosos en su esfuer- exerçitarla, como debía, dióse mal re-
ço, é muy mandados é subjetos á la vo- cabdo é volvió huyendo é desbarata-
luntad é querer de sus mugeres; é los do, é le mataron algunos chripstianos
que lia man é son de la lengua de Nicara- é indios de los de servicio, que lleva-
gua son muy señores de sus mugeres é las ban : é si no fuera por el buen ánimo y
mandan é tienen subjetas. É cómo los de esfuerço del capitán Gabriel de Roxas,
Nicaragua é su lengua son gente venedi- no quedara español con la vida. El qual
ça, estos (de dó quiera que vinieron) son hiço cara á los enemigos é peleó como
de los que truxeron á la tierra el cacao ó muy valiente soldado y experto capi-
almendras que corren por moneda en tán en cierto passo, de tal manera que
aquellas partes; y en poder dessos están resistió los contrarios é se pudieron reco-
los heredamientos de los árboles que lle- ger los chripstianos é salir de ciertos
van essa Eructa, é no en poder de choro- trampales é ciénegas é de donde estaban
tegas un solo árbol destos; y en poder de quassi perdidos, si por este capitán no
los chorotegas están todos los árboles de fuera. Assi que, este volvió á Leon, don-
los nísperos, que en aquella lengua se de en lugar de ser castigado, fué más fa-
llaman nunocapot, ques la mejor fructa de voresçido de su amo Pedrarias Dávila : é
todas las que yo he visto en estas partes quitó al capitán Diego Alvarez una entra-
ni fuera délias. De los unos é de los otros da que le avia dado y hecho gastar mu-
se tracta más particularmente en la pri- chos dineros en aderesçarse para ella é
mera parte destas historias, en el li- comprar caballos, é dióla al Estete, é
bro VIII; pero dexemos esto que se ha fué á ella é hícolo peor que en la ques
dicho destas dos generaciones de gente, dicho; é desdeñado Diego Alvarez, y eno-
é vengamos á particulariçar estas lagunas jado del descomedimiento de Pedrarias,
de Nicaragua, que son muy notable cosa. se fué de la tierra á Panamá. En aquel
Á estas lagunas han dado diverssas me- viage que Estete hiço á Votto, se ovo no-
didas , é la que está más cerca de la mar ticia de otra tercera laguna, é desde cier-
del Sur en la provincia de Nagrando, á tas cumbres algunos soldados españoles
par de la qual está la cibdad de Leon, di- la vieron muy léxos, tanto que unos de-
cen que tiene cinqüenta leguas de circun- cían que era agua é otros lo ponían en
ferencia; y á la que está más adelante está dubda.
hacia el Norte, á par de la qual está la Yo me hallé en essa sacón en aque-
cibdad de Granada, en la provincia de lla cibdad de Leon é oy á algunos ha-
Salteba, dánle de circunferencia ciento é blar en esto de los que fueron á aquella
cinqüenta leguas. entrada, é se afirmaron que era otra la-
Siguióse quel año de mili é quinientos guna el agua, que de léxos avian visto
é veynte y nueve, Martin de Estete (del más hacia la parte del Norte: é creian que
qual se hiço mención en el libro XXIX de la segunda grand laguna yba á vaciar ó
la segunda parte) fué por mandado de se desaguaba en la tercera. Esto está ya
Pedrarias á una provincia que se dice averiguado, porque el año passado de
Votto con cierta gente, para ver el fin mili é quinientos y quarenta años vino á
destas lagunas é si yban á vaciar en la esta cibdad de Sancto Domingo, é desde
mar del Norte, pues que la primera lle- aquí fué á España, el piloto Pedro Corço,
va su curso á vaciar en la segunda. É ques uno de los que se hallaron en el via-
cómo este capitán sabia más de amoti- ge de Votto con Martin Estete, é vido
narse é revolver que no de la guerra ni aquella tercera é dubdosa laguna, é me
62 HISTORIA GENERAL Y NATURAL
dixo que viniendo él de la Nueva Castilla seydo el más alto ó apto é más diestro ti-
(donde es gobernador el marqués don rano , ó por tal le han removido del offi-
Francisco Piçarro), halló ciertos amigos cio. Bien se cree que aunque oviesse en-
suyos é conosçidos de la provincia de Ni- viado á poblar en el dicho desaguadero
caragua en el puerto del Nombre de Dios: de las lagunas, que los que fuessen, ya
los quales tenian allí una fusta é un ber- hallarían en la costa de la mar al capitán
gantín, que en compañía de un hidalgo Machuca, que no daría lugar á que se
llamado Diego Machuca, que yo conozco perdiesse su tiempo é hacienda é traba-
(al qual está encomendado el cacique de xos para que con su malicia saliesse el
Lenderi é aquella tierra del infierno de dicho doctor, porque hasta esto tan bien
Massaya), avian fecho en la costa de la lo alcança un buen soldado veterano co-
laguna grande de Granada (cuyo nombre mo un famoso legista.
proprio en la lengua de los naturales de Preguntando yo á este piloto á qué par-
aquella tierra es Coabolco); é gastaron mu- te de la costa del Norte avian salido aque-
chos millares de pessos de oro en la la- llos navios por las lagunas, dixo que no
bor dessos navios y en los proveer, é to- se lo avian querido decir aquellos ; é yo
do á su propria costa, con determinación pienso quél no ovo gana que yo lo su-
de morir ó ver el fin de las dichas lagu- piesse, é aun me puso en sospecha quél
nas. É por tierra este capitán Diego Ma- yba sobre el mesmo negocioáEspaña. Por
chuca con hasta doscientos hombres si- parte de aquellos que hallaron el dicho
guió su camino, é la fusta é bergantín é desaguadero, yo pienso, é aun otros hay
algunas canoas por el agua hicieron lo de mi opinion, que aquel embocamiento
mesmo: é salieron los de los navios á desta mar para yr á las lagunas ques di-
esta nuestra mar del Norte, donde pa- cho, es en la bahia del puerto de Carta-
resçe que las dichas faguuas desaguan. go ó cabo de Arraçife ó por allí ; é puede
É cómo en la boca ó puerto donde salie- ser cinqüenta leguas, poco más ó menos,
ron, no conosçieron la tierra, para saber más al Oçidente del puerto del Nombre
adonde estaban, subieron la costa de la de Dios ; pero en sabiéndose aquesto más
mar al Oriente é fueron al puerto del puntualmente, se enmendará aqui ó más
Nombre de Dios, donde este piloto los vi- adelante en este pressente libro del nú-
do é habló é comunicó é comió é bebió mero XLII.
con essos que assi salieron de las dichas Agora quiero deçir mi opinion, pues
lagunas. É me dixo más: quel doctor Ro- que siempre he dicho questas lagunas no
bles , que gobernaba á Castilla del Oro, son dos ni tres ni más, sino sola una, por-
tenia pressos á aquellos que vinieron de que para dividirlas no se ha de comuni-
las lagunas é les avia embargado la fusta car ni continuar el agua de una con la
é navios, é quél quería yr ó enviar á po- otra, como lo hacemos en la tierra, que
blar aquel puerto del dicho desaguadero para ser isla, ha de ser cercada de agua,
para goçar de sudores ágenos, como por é assi para ser lago, hade ser cercado de
acá lo han acostumbrado algunos jueces tierra. Aviendo tantos millares de le-
letrados, y en esso han sabido emplear guas en la Tierra-Firme continuada, no
sus estudios é letras é robos más que en se tiene por isla, porque haya poco ca-
hacer justicia. Y este más que otro; por- mino desde Panamá al Nombre de Dios,
que hasta agora los otros eran bachilleres ni porque desde lo último destas lagunas
é licenciados, é aqueste es doctor, ques é más hacia el Sur esté cerca de la mar
más alto grado en sçiençia, é a&si lo ha austral: por manera que toda es una la-
DE INDIAS. LIB. XLII. CAP. IV. 63
guna, é segund sus vueltas é viages ó En la primera parte, libro XIII, capí-
assiento, á causa de los promontorios de tulo III, hallareys quáles son estos pes-
la tierra, yo pienso que hay más de dos- cados, y este que digo que hallé muerto
cientas é çinqùenta leguas en circunfe- fuera de la laguna no podia ser sino que
rencia de su entrada á la mar del Norte entró por el dicho desaguadero; é aun-
hasta la parte más austral de la dicha la- que era de más de doce pies de luengo,
guna por la una é otra costa della. É las era pequeño, porque aquella espada era
medidas primeras de Pedrarias é otros pequeña é no mayor que palmo é tres
claro está que son falsas, porque pues no dedos, é no más ancha en lo más ancho ó
sabian la longitud ¿cómo arbitraron la en su nasçimicnto que dos dedos. De mu-
circunferencia? Llamaron una laguna á chas é diverssas maneras hay pescados, y
aquella agua della, que estaba á par de el agua es muy buena é sana é no muy
Leon de Nagrando, porque quando llega delgada nies gruessa: y entran innumera-
á la tierra de un cacique de aquella cos- bles riosé arroyos en ella, é hartos dellos
ta, ques donde dicen que desagua en la muy calientes en algunas partes, á causa
de Granada, es aquello alli estrecho, y en de aquellos montes que echan fuego é
verano está tan baxo que un hombre lo mineros de açufre que están en las costas
atraviessa de costa á costal dándole el desta grandíssima laguna, la qual en algu-
agua á los pechos ó más abaxo ; é aquel nas partes es de ocho é diez é veynte bra-
passo ó el cacique se llaman Itipitapa. Hay cas ó más de hondo, y en otras menos,
en esta laguna muchos é buenos pesca- é muy baxa. É assi por todas partes no
dos en todas partes della (ó délias si qui- es navegable, sino á la medida é forma
siéredes que sean diverssas), pero yo ten- del hondo, haciendo los navios ó barcas
gola por toda una, é aun hay otra raçon para ello.
para ello muy perentoria, y es que hay Hay dentro muchas islas de muy bue-
pescados muy grandes en ella que son de nas maderas é para ganados é otros ser-
la mar, é della entran en la laguna, assi vicios. Hay otros islotes é peñones dentro
como tiburones é lagartos muchos é co- desta agua dulce ; pero la principal isla
catriçes. É lo que tengo en más é confir- que en ella hay es de más de ocho leguas
ma mi opinion é me ha hecho estar firme de circunferencia y está poblada de in-
en ques toda una agua é comunicable con dios, é otro tiempo lo estuvo más, é avia
la mar, es quel año de mili é quinientos en ella nueve ó diez pueblos, y es muy
é veynte y nueve yo hallé en la costa fértil, de muchos venados é conexos, é
desta laguna, en la playa, en la provin- llámase esta isla Omelepet, que quiere de-
cia de iSicaragua, un pescado muerto que cir dos sierras : orne quiere decir dos, é
la mesma agua debiera aver echado fue- lepet quiere decir sierra. La una é otra
ra: el qual nunca hombre vido ni es muer- sierra están continuadas, é la que está á
to sino en la mar, é llamante pexe vigüela, la parte del Leste es más baxa que la que
ques aquel que trae por hocico alto en el está hacia el Poniente, é aquella más al-
extremo de la mandíbula superior aque- ta es tan alta, que muy pocas veces se
lla ferocíssima espada llena de colmillos puede ver la cumbre della. É quando yo
muy agudos (en ambos filos) puestos á passé por la costa desta laguna, de ven-
trechos. E son grandíssimos pescados, y tura estuvo clara ciertas horas é la vi muy
yo le he visto tan grande, que un par á mi placer, porque dormí en una estan-
de bueyes con una carreta tienen assaz cia de un hidalgo, llamado Diego de Mo-
carga en tal pescado. ran, é de un Aviles, y el Aviles era el
64 HISTORIA GENERAL Y NATURAL
estanciero: la qual estancia está en la tura y es luengo más de legua y media, é
costa de la laguna é á legua poco más de ancho quassi la mitad. Quando yo lo
ó menos de la dicha isla (que esto puede vi fué en fin de julio del año de mili é
estar de tierra), é aquel Aviles me dixo quinientos é treynta y nueve, é tenia po-
que avia más de dos años que estaba allí, ca agua.
é que sola otra vez avia visto clara la Ese Aviles que estaba allí en Songoca-
cumbre déla dicha isla, á causa que siem- ma tenia muchos puercos, que eran su-
pre está coronada é cubierta de nubla- yos é del Diego de Moran, de los quales
dos ó niebla lo alto desta sierra : é en la daban carne á la cibdad de Granada; é
cima delía está partida ; é por esso lo pin- cómo comían infinito pescado de aquel
té aqui, para lo dar mejor á entender al charco, parábanse muy gordos, tanto,
letor. La hendedura de aquella cumbre ó que de gordos, é porque tenían sabor é
valle dentre las puntas está del Leste al aun olor de pescado, eran aborresçibles,
Hueste : assi quel un pico es al Sur y el é por esso los traían ya apartados del
otro al Norte, y entre ambos se hace agua, é no los dexaban entrar en ella pa-
aquel valle, que los divide como en esta ra más de beber.
figura se vée [Lám. 7.a, fig. 77.a). Allí en la costa de Songocama hay cier-
La playa ó camino que está entre la ta generaçio'n de tigres negros, que avian
grand laguna, tiene de anchura, enfrente hecho harto daño en aquellos puercos; é
de otro lago que se llama Songocama, aqueste Aviles, con muy buenos é deno-
ciento é cinqüenta passos (porque yo lo dados perros, avia muerto algunos. Y en-
medí), é por esso llaman á aquella estan- tre otros perros tenia uno, que deçia que
cia que he dicho la estancia de Songo- aquel solo, sin ayuda de otros canes, avia
cama. El qual lago está á la banda del matado á dos ó tres de aquellos tigres. É
Sur, con el intervalo que he dicho desde me mostró el cuero de uno dellos tan ne-
la laguna. Y este lago ó braco es de aque- gro como un terciopelo é muy lindo el pe-
lla llovediça, é quando acuden las lluvias, lo; é me deçia que eran mayores é más
cresçe mucho, porque está más alio que fieros tigres los negros que los pintados:
la laguna, é desaguase en la laguna gran- é al perro se le paresçia bien en la lucha
de, é rompe un valladar ó montones de é insignias de sus batallas, porque assi la
arena que hay entre la una agua é la otra caraé cabeça, como todo el cuerpo, tenia
al trecho que dicen de los ciento é cin- lleno de las señales de las heridas é cica-
qüenta é doscientos passos en partes, é trices que avia baratado é ávido de las
atraviessa el agua la playa. Y en aquel, uñas é dientes de los tigres É me juraba
tiempo que la playa é camino de Ja cosfa aquel Aviles que no daría el perro por
tiene aquella corriente, entran de la lagu- quinientos pessos de oro; porque deçia
na en el dicho lago innumerables pesca- que sus puercos valían más de mili, é que
dos é grandes lagartos, ó mejor diciendo si los tenia, era por aquel perro, porque
cocatriçes: é çessadas las lluvias é veni- sin él ya se los ovieran muerto todos los
do el tiempo seco, sécase aquel desagua- leones é tigres, é assi ya no osaban lle-
dero de la playa é queda enxuto el cami- garse al charco de sus puercos, en oyen-
no, é yo passé por él en seco. É quando do ladrar un perro, qualquiera que mes-
assi está seco el pantano ó charco, matan se, para el qual efetto estaba ya bien pro-
á palos los indios innumerables lagartos é veydo de canes.
pescados; pero siempre queda alguna Volvamos á nuestras lagunas, porque
agua en partes é innumerables charcos, é ocurre una particularidad que yo noté
DE INDIAS. LIB. XLII. CAP. IV. 65
mucho, y es que en aquella cibdad de se dirá. Este monte se llama el monte Mas*
Leon é por allí hay más indios tuertos que saya, é de la parte de Mediodía baxa ten-
en toda la tierra é gobernación restante diéndose con un mal pays hasta el agua
de Nicaragua : y es la causa el continuo del dicho lago ó muy cerca, porque queda
polvo, que allí es muy cotidiano, é por alguna playa llana por aquella parte cerca
maravilla falta el viento del Leste, que del agua. Por las otras tres partes de Le-
sale de aquella laguna; é como hay mu- vante é Poniente é Mediodía está muy
cha arena é menuda, echa aquel polvo grande hondura de baxar é con mucha
sobre la cibdad. É de sí mesma la tier- dificultad : é cómo llegué al principio de
ra de Nicaragua es muy polvorosa, é si aquella baxada, vi una senda la más es-
va hombre por aquellos llanos, paresçe pantosa é dificultosa que se puede pensar
que pissa sobre terreno hueco, é de he- para descender de peña en peña, é de tal
cho espessas veces los caballos por donde género la peña que muchas piedras é par-
hombre va, meten el pié ó la mano un pal- te de la montaña parcsçen proprio fierro;
mo é atollan donde no se piensan. y en partes está aquella senda por donde
Otra laguna de mayor admiración que baxan al lago, tan derecha como una pa-
la muy grande, de quien se ha tracta- red rasa, á causa de lo qual en diverssos
do, se me ofresçe, la qual / aunque no lugares hay tres escalas de madera grues-
es en grandeça digna de compararse á sas de cada seys ó siete escalones, que
la de Cocabolca, es en calidad y en la se baxan no con menos temor que todo
forma del la cosa más de ver é de me- lo demás desta via. La qual está arbola-
jor agua : é llámase la laguna de Lende- da de muchos é diverssos géneros de ár-
ri, y el cacique principal se dice el caci- boles, é tura más de ciento é treynta bra-
que de Lenderi, ques á tres leguas de la cas: hasta el agua es descender, é allá
cibdad de Granada de Salteba, é muy abaxo está aquel lago muy hermoso é
grandes á mi paresçer, é aunque las 11a- claro, el que tiene de longitud legua é
massen quatro, me paresçe que las hay media ó más, é de latitud una legua.
bien cumplidas. Yo llegué allí dia del glo- Dixéronme este hidalgo Machuca é su
rioso Apóstol Sanctiago, veynte é cinco cacique, ques el señor principal de allí,
de julio del año de mili é quinientos é que hay en torno del dicho lago más de
veynte y nueve, é dormí en la estancia veynte escalas ó caminos peores quel que
de aquel hidalgo llamado Diego Machu- tengo dicho por donde yo baxé, por las
ca , de quien se hiço mención de susso, quales todos los dias del mundo baxan
donde fui muy bien acogido é hospedado; por el agua que beben todos los vecinos
é luego fui á ver con él aquel lago, ques de las poblaciones, que hay alrededor del
cosa muy extraña: é allí cerca de la ca- dicho lago, donde viven sobre çient mill
sa del Machuca está el un camino ó esca- personas. En verdad yo me vi arrepenti-
la más propriamente que camino, de mu- do más de una vez en aver començado á
chas baxadas, que hay para llegar al baxar por tan peligrosa senda, sino que
agua de aqueste lago ; y es desta mane- de una parte la vergüenca, é de la otra
ra. Está un cerro muy alto é redondo, en ver que otros lo haçian, é también que
la cumbre del qual hay un caos ó profun- subían cargadas muchas indias con cánta-
didad grandíssima, de la qual sale fuego ros de una arroba é más de agua, tan
ó tal resplandor como aquel de Mongibel sueltas como si fueran por un camino muy
en Seçilia, alias Etna, é mucho mayor é ltano, esto me hiço proseguir lo comen-
más continuo, como adelante en su lugar çado. En lo baxo, tocando el agua con
TOMO IV.
6Q HISTORIA GENERAL Y NATURAL
la mano, está tan caliente que de mala ga- llaman Managua á la dicha Lenderi, á un
na ó con mucha sed se beberá ; pero su- tiro de ballesta ó poco más de Managua,
bida en lo alto fuera de aquella sierra é está otra laguna muy hermosa é quadra-
profundo, luego en el instante se torna da que paresçe alberca, y está de mon-
templada é fria, y es de las mejores tes bien altos é de peña tajada en partes
aguas que puede aver en el mundo. é muy hermosamente cercada ; é assi los
Este lago, á mi paresçer (é assi lo juz- montes naturalmente puestos en quadra
gan otros) está en el pesso é hondura de diez é quince é veynte estados de alto
que está el fuego que dixe en el poco del aquellas cumbres alrededor hasta el agua;
monte de Massaya, que assi se nombra en é tiene solamente una entrada allá, ques
lengua de aquellos chorotegas (Massaya), la del camino, é tiene mucho pescado é
que quiere decir sierra ó monte que arde. bueno, y en los quatro ángulos ó rincones
Á este lago de Lenderi no le hallan suelo hay de uno á otro hasta trescientos pas-
por su mucha hondura, ni en él hay pes- sos, poco más ó menos. É llámase la la-
cado de ningún género, sino unos pesca- guna de Managua.
dicos tan pequeños como cabo de aguje- Otra laguna hay en la provincia que se
tas , que no se pueden comer por ser tan dice el Diria, y es mayor que la que se
menudos mejor que en tortillas de hue- dixo de susso Lenderi : esta es de agua
vos , é assi los comí yo en casa del dicho salada como la mesma mar, é tiene mu-
Machuca. cho pescado é muy bueno, que hace ven-
Dicen los indios que aquella agua les taja en el gusto é bondad á todos los otros
es muy sana é provechosa, porque no pescados de todas las otras lagunas dul-
consiente criar baço, é para se lavar ces ya dichas. Y está á dos leguas de la
é nadar en ella ; é assi quantos indios ó de Lenderi hacia Poniente, y está de la
indias baxan por ella, primero se lavan mar cinco ó seys leguas, y está aquesta
é nadan que tornar arriba, é aun la su- laguna del Diria á legua é media ó dos
bida es tal quel baço se deshiciera pres- leguas de Salteba, ques Granada; é to-
to á los que lo continuassen. dos los indios destas lagunas son de la
Yo le pregunté al cacique que por qué lengua de chorotegas, sino es aquella pro-
no echaban en aquel lago algunos buenos vincia de Nicaragua donde el padre Bo-
pescados, traydos de algunas partes, é badilla anduvo, baptiçando indios, como
me respondió que muchas veces se avia ya se dixo.
probado para que se multiplicassen é tu- Otra laguna hay á dos leguas de la cib-
viessen qué comer, é que luego se mue- dad de Leon, de agua dulce, que puede
ren é hieden, y el agua los sube encima bojar dos leguas ; é beben della los veci-
de sí, é aun la dañan ; é por esso, como nos que están cerca della : llámase Tegua-
cosa muy experimentada, no curan dello. çinabie.
Entre las otras escaleras que hay para Hay otra laguna á quatro leguas de
baxar por esta agua, hay una ques de be- Leon, que puede bojar otras dos leguas
xuco de alto á baxo ; é no hay otra agua ó algo más, de agua dulçe, é beben de-
hasta dos ó tres leguas de allí. É cómo en lla, la qual se llama Tecuañavete.
lo demás es tierra fértil, sufren é compor- Todas estas lagunas é lagos están po-
tan este trabaxo de traer el agua á los blados en las costas de mucha gente, en
pueblos de aqueste lago, é porque, como especial de los chorotegas ; mas pues des-
es dicho, es muy buena. tas lagunas é lagos se ha dicho lo que pa-
Yendo desde la población é plaça que resçe que basta al cumplimiento de lo que
DE INDJAS. LIB. XLIÍ. CAP. IV.
conviene á la historia, passemos á estos gibel é Vulcano é otros que son muy
montes espantables é fogosos, que á la nombrados por el mundo.
verdad me paresçe que exceden á Mon-

CAPITULO V.
El quai tracta del ardentíssimo y espantable monte de Massaya, del quai continuamente todas las noches
sale fuego, ó tal resplandor que muchas leguas léxos dtíl se ve aquella claridad; é de otros montes que
arden y echan humo en aquella provincia é gobernación de Nicaragua, é de los veneros de piedra açufre
é aceche, é de otras cosas que quadran á la historia.

ü-cuérdome que estando el Emperador, á ver si aquellos pulpitos avian scydo


nuestro señor, en la cibdad de Toledo el bien informados, ó ninguna cosa hallé ser
año de mili é quinientos é veynte é cinco, assi como la predicaron é aquella carta
le osaron escribir el gobernador Pedra- deçia. Y por lo que se dixo fui á la población
das é sus ministros que en Nicaragua se de Managua de la lengua de Chorotega,
avia hallado una cibdad de tres leguas en que á la verdad fué una hermosa é popu-
luengo, é otras cosas inciertas, é las ex- losa plaça, é como estaba tendida á ori-
orbitancias que se atreven descomedidos lla de aquella laguna, yendo de Leon á
á escribir á su Príncipe é Rey soberano: ella, tomaba mucho espacio; pero no tan-
que si se castigassen, sabrían que no hay to ni aviendo cuerpo de çibdad, sino un
licencia (donde hay vergüenca) para tan- barrio ó plaça delante de otro con harto
to atrevimiento. É llegó la cosa á tanto, intervalo : é quando más próspero estuvo
que demás de los traslados que embaxa- (antes que entrasse allí la polilla de la
dores y extrangeros por el mundo envia- guerra), fué una congregación extendida
ron de la copia de sus cartas (en que es- é desvariada, como en aquel valle de Ala-
sa grand mentira é otras estaban), les die- va ó en Vizcaya é Galicia y en las monta-
ron mucho crédito, con verlas predicar, ñas y en el valle de Ibarra é otras partes
como se predicaron en pulpitos é templos están unas casas apartadas é á vista de
principales de aquella cibdad, á vueltas otras, que tenian mucho compás. Pero
del sagrado Evangelio. É assi lo afirman aquestas de Managua estaban como soga
aquellos predicadores, como la mesma al luengo de la laguna, é no en tres le-
verdad, que son obligados á pregonar é guas ni una ; pero avia en su prosperidad
dar á entender á los fieles ; pero todo es- diez mili indios de arco é flechas é qua-
to no era con falta de artificio ni sin ma- renta mili ánimas, y era la más hermosa
licia, para engañar al Rey é á su Consejo plaça de todas, y estaba ya lamas despo-
é á quantos aquellos sermones oyan. É yo blada c asolada que avia en aquella go-
escuché alguno dellos, lo qual yo tuve bernación, quando yo la vi, que fué poco
por fábula, como lo era ; no porque yo lo más de tres años después de aquella carta
dubdasse por cosa imposible, sino por- é sermones. Esta población de Managua
que conosçia muy bien al inventor de está ocho leguas de Leon.
aquellas novelas, é sabia el crédito que Avia en Matinari quatromill ánimas, en
sus palabras meresçian : é assi lo dixe é que eran los seysçientos de arcos é fle-
desengañé á algunos de aquellos señores chas : en Matiari avia mili flecheros, que
del Consejo Real de Indias, aunque apro- eran más de doce mili ánimas, y en aquel
vechó poco; é propuse de yr á Nicaragua cacique de Itipitapa avia tres mili é qui-
68 HISTORIA GENERAL Y NATURAL
nientas ánimas, y eran en ellos ochocien- las espaldasé lados deste monte é sus ane-
tos areneros. De la otra parte del cacique xos, que turan en redondo más de cinco
de Itipitapa, en la otra costa de la laguna ó seys leguas, hay en muchas partes mu-
en seys leguas, avia bien seys mili ánimas chas bocas de agua hirviendo, de la ma-
é ochocientos archeros. En fin, porque en nera que en el Puçol á dos ó tres leguas
esto no nos cansemos, digo que en el tiem- de Ñapóles, hierve la çufretara; é assi
po quel capitán Gil Gonçalez fué á aque- pienso yo que es todo este monte é sierra
lla tierra, é después del el capitán Fran- mineros de açufre. Hay otros agugeros
cisco Fernandez, teniente de Pedrarias, por la tierra adentro de la dicha circunfe-
paresçia que hervía de gente aquella tier- rencia , por donde sale grandíssimo vien-
ra , segund yo lo supe en ella de los que to é muy caliente, tanto que no se puede
lo vieron. comportar de cerca. Hay otros agugeros
Dexemos aparte el asolamiento é cau- por donde no sale viento, sino algún po-
sas de tantas muertes de los indios, é co de a y re ; pero llegándose hombre cer-
tractemos de los montes que arden é de ca ( como lo hacen muchos sin peligro) se
los ríos calientes de aquellas partes, que oye muy grandíssimo ruydo, que paresçe
es lo que yo quiero predicar ó atribuyr á que allá dentro suenan diverssos é innu-
este quinto capítulo, é digo assi. merables fuelles de fraguas de herreros:
Desde Managua á Itipitapa hay dos le- é algunas veçes cessa aquella espantable
guas de camino, en el qual passo hay armonía por poco espacio, é torna á ha-
veynte é un arroyos de agua caliente, cer lo mesmo, é assi de quando en quan«
que entran en la laguna de Leon, en la do son aquellas pausas ó silencio; pero
costa de la qual están Managua é Itipita- el tiempo que cessa, es menos que la quar-
pa de la banda del Sur, é de más lexos ta parte del tiempo que se oye aquel es-
nasçe una legua de la dicha laguna, é to- truendo. También se halla mucho acije
dos ellos vienen de hacia la parte é mon- perfetto por allí, y entre las otras fuentes
te de Masaya ; pero comencemos del in- calientes hay una cerca de un pueblo que
fierno , que llaman los indios mamea, que se dice Totoa, tan caliente, que cuesçen
es cosa muy notable de ver é considerar. los indios allí la carne y el pescado y el
Y es desta manera (Lám /.*, fig. HI.*). pan que comen, en ella, y en muy breve
Legua y media de la eibdad de Leon espacio, que no se tarda en cocer tanto
está un cerro muy alto de la otra parte de como se tardará en decir dos veces el
la laguna, el qual es de la manera que le Credo ; é los huevos antes que se diga la
pinté aqui, é la cumbre más alta tiene mitad del Ave Maria se cuesçen. En el
muchos agugeros, por donde, apartados tiempo que truena ó llueve, ó en aquel
unos de otros, continuamente, sin çessar tiempo que las aguas se continúan (aun-
un momento, sale humo. Bien creo yo que que á la verdad muy pocas veces Hueve
hasta la cabeça é parte superior del mon- en aquella tierra); pero lloviendo ó sin
te , é desde Leon hay más de tres leguas, llover, ningún año passa sin temblar mu-
porque de más de diez y ocho ó veynte chas veces la tierra. É no es temblor assi
leguas se paresçe este humo, el qual de sumario ni presto, sino muy resçio é lar-
dia ni de noche no echa llama. Hay por go; é yo he estado en aquella cibdad, é
allí mucha piedra açufre é muy buena, é vi temblar de manera aquellas casas, que
aun tiénese por la mejor que se ha visto, nos salíamos, huyendo délias, á las calles
segund la loan artilleros, para hacer pól- y á la plaça, porque no se hundiessen so-
vora, é otros para diverssos efettos. En bre la gente : é conté en un solo dia é no-
DE INDUS. LIB. XLII. CAP. V. 69
che sessenta é tantas veçes essos temblo- cer grandíssimo daño en tres ó quatro ó
res, ó aquestas ó más muchos dias, é á más leguas y en los pueblos, que hay
veces tan continuos é unos tras otros, que muchos por allí, é no poder tornarla
es cosa de mucho temor. É á veces caen tierra en sí en essos quatro ó cinco años,
rayos é matan gente é queman casas. por la aver dexado quemada é destruyda
Todo lo que he yo visto en aquel pue- el fuego.
blo de Leon, é sin dubda no es compara- Otro monte hay en aquella provincia
ción en la tierra tremol ó temblores la de que llaman Massaya, del qual hablaré
la cibdad de Puçol (que por ellos la vi yo como hombre que le vi é noté después de
un tiempo quassi destruyda) con lo que aver "oydo muchas fábulas á diverssos
hacen en Leon ; é soy de opinion que si hombres que deçian aver subido á verle.
fuesse edeficada de casas de piedras, co- Visto hé á Vulcano, é subido hé hasta la
mo esta nuestra cibdad ó como las de Es- cumbre de aquel monte de que sale con-
paña, que muchas derribarian aquestos tinuo humo : é allá encima está un hoyo
temblores de la tierra con muertes de de veynte é cinco ó treynta palmos en
muchos. Passemos á los montes que se hondo, y en él no se ve sino çeniça, en-
llaman los Maribios, que también son co- tre la qual sale aquel sempiterno humo
sa notable. que se ve de día, é dicen algunos que de
Hay una cordillera de una sierra conti- noche se convierte en un resplandor ó lla-
nuada, yendo de la cibdad de Leon al ma. Pero yo estuve allí el dia que llegué
puerto de la Possesion, y en esta sierra dos horas antes que fuesse de noche, y
se alean tres montes, uno delante del otro estuve el dia siguiente todo, é con otros
continuados, é las cumbres dellos distin- salté en tierra, é subí á ver aquella cum-
tas, como aqui los pinté (Lám. //.*, fig. bre, y estuve encima más de un quarto
/.'): á la parte del Norte son de tierra ás- de hora ; é baxado, estuve en aquel puer-
pera , é á la del Sur tienen sus vertientes to también aquella segunda noche hasta
tendidas igualmente hasta los llanos. Y que fué de dia el tercero que alli llegué
es tierra muy fértil, é cómo allí es muy con la sereníssima Reyna de Ñapóles, mi
continuo el viento oriental, siempre pen- señora, á quien yo servia de guardaropa,
de un humo continuo é muy ancho é muger que fué del Rey don Fernando se-
luengo hacia la parte del Poniente, que gundo'; é con siete galeras estuvo Su Ma-
sale de los tres montes más altos de toda gostad en aquel puerto el tiempo que he
la cordillera: é quassi una grand legua dicho, año de mili é quinientos y uno, é
continuada va aquel humo, é turan essos desde allí fuimos á Palermo.
montes assi en aquel cuchillo de sierras También he oydo en Seçilia hablar á
seys ó siete leguas, y el más cercano muchos en aquel Mongibel, que los anti-
monte deste humo á la cibdad de Leon guos llaman Etna, é de quien tanta men-
estará quatro ó cinco leguas della. Acaes- ción hacen historiales é poetas antiguos '.
çe algunos años, ventando resçios Nortes» También he oydo hablar á muchos de
dexar el humo, que ordinariamente suele nuestros españoles en aquel monte frago-
llevar su camino á Poniente, é yr hacia so de Guaxoçingo en la Nueva España.
el Sur, é baxar por aquellas vertientes á También he oydo que en Grecia, en la
los llanos, é quemar é abrasar los mahi- provincia Lacónica, está el monte Téna-
çales é las otras labores del campo, é ha- ro, en que hay una boca escura é profun-

[ Ovidio, Metham., üb. X; Virgilio, Georg., Hb. IV; Solino, Polihyslor, cap. 7.
70 HISTORIA GENERAL Y NATURAL
da, que algunos pensaban ser boca del que ninguna de las sussodichas es de tan-
infierno *. ta admiración ni tan notable cosa como
También he oydo que en la parte me- Massaya: de la qual diré lo que entendí
ridiana está el monte que los griegos lla- é vi, y el letor juzgue lo que le paresçie-
maban Honocauma (en la mar), el qual re del que lo haya cotejado con las cosas
siempre arde, desde el qual hay navega- sussodichas, ó con otras; é su figura es
ción de quatro dias hasta el promontorio aquesta (Lám. //.a, fig. 11.a), y pues he
Hesperiçeras, en el confín de África, cer- pintado ó puesto la figura de aqueste mon-
ca de los ethiopios é Hesperis. Esto es de te de Massaya, que quiere decir monte
Plinio, é pienso que dice por la isla del que arde , en la lengua de los chorotegas
fuego, ques una de las de Cabo verde. en cuyo señorío é tierra está é en la len-
En Licia arde el monte Chimera, é de gua de Nicaragua le llaman Popogatepe,
dia é noche tura la llama ; y en la mesma que quiere decir sierra que hierve, díga-
Licia hay montes llamados Ephesios, que se lo que vi.
tocándolos con un tiçon ardiendo, se en- Yo partí un dia veynte é cinco de ju-
cienden de tal manera que la tierra é la lio del año de mili é quinientos é veyn-
piedra é arena de las riberas arden en el te y nueve de la plaça ó pueblo de Ma-
agua, etc. Y en la tierra de los Batria- nagua , é fui á dormir á Lenderi, quatro
nos la cumbre del monte Chophanto ar- leguas, á la estancia de aquel hidalgo que
de de noche, é lo semejante interviene en he dicho que se dice Diego Machuca, que
Media, á los confines de la Persia. En el está á par de la baxada del lago que dicen
llano de Babilonia, por espacio de una de Lenderi, é obra de media legua del pié
yugada, arde la tierra de tal manera que deste monte de Massaya (pero tornando
paresçe un lago de fuego. En Ethiopia, atrás está una legua, porque yo yba de
cerca del monte Espero, hay campos que la parte del Norte, é la estancia está del
de noche paresçe que están llenos de es- otro cabo de aquesta sierra, hacia Salte-
trellas. Esto é otras más cosas escribe ba ó Granada). Y este mesmo dia baxé á
Plinio en su Natural historia 2. ver el lago, é aquella mesma noche de
Ya dixe en el libro XXXVIH de la se- Sanctiago, antes que fuesse de dia, partí
gunda parte, de aquellos tres montes de de la estancia para subir al monte de Mas-
la isla de Islandia, las cumbres de los saya é ver aquel fuego: é lo que allí hay
quales están cubiertas de perpétua nieve, es una sierra muy áspera é de dobladas
é al pió de cada uno un horrendo abismo montañas (pero pobladas de indios de la
de perpetuo fuego, semejante á aquel de lengua que he dicho de Chorotega), en la
Mongibel de Seçilia. También sé por auc- qual hay muchos tigres é leones é otros
toridad del mesmo Olao Gotho, que en la diverssos animales nocivos. Desta monta-
isla de Escocia hay un monte de continua ña que he dicho precede espacio de media
llama en aquella punta ó promontorio, que legua un pays ó terreno, que vulgarmente
circuye el mar de Calidonia. É otras co- assi llaman los españoles á una tierra fra-
sas semejantes é muchas podría traer á gosíssima, ques toda ella á manera de
propóssito destos montes ó partes que escorias de herreros ó peor: deste terre-
arden, para que no nos parezca ques co- no se encumbra un monte separado é
sa nueva ni de que debamos espantar- bien alto, desde el pié del qual á lo su-
nos desta Massaya. Pero á mí me paresçe perior de sus cumbres hay más de una le-

Plinio, lib. IV, cap. 30. 2 Plinio, lib. II, cap. i09.
DE INDIAS. LIB. XLII. CAP. V. 74
gua : terna de çircuyto la redondez infe- dia legua ó más apartado del monte : lo
rior tres leguas é media ó quatre Este qual ni dubdo ni afirmo, porque en Gra-
monte es redondo é distinto de todas las nada de Salteba, que está tres leguas de
otras montañas de la dicha sierra é co- allí, todas las noches que no hace luna,
marca. paresçe en la claridad que la hay por la
Bien sé que algunos han escripto de lumbre que redunda del resplandor de
aqueste monte de Massaya al Emperador, Massaya en toda aquella comarca , é aun
nuestro señor, é algunos han ydo á Es- algo más adelante de donde es dicho. Y es
paña que han dicho que le vieron, lo qual verdad que á diez é ocho é veynte leguas
yo no dubdo, é por esso huelgo yo de apartado de aquella sierra he visto é se
hablar en una cosa tan señalada é que no ve muy claramente aquel resplandor; pe-
falten otros que lo aprueben, aunque la ro aunque de susso dixe llama é pinté lla-
subida deste monte es de trabaxoso é ás- mas de fuego, é á la boca por dó sale
pero camino. Yo subí á caballo más de aquella luz fogosa, no alca ni hay llama
las tres partes del, é llevaba conmigo por alguna, sino humo tan encendido como
guia al cacique indio é señor de aquella fuego, que de dia no se ve de léxos, é
tierra, que estaba con su gente encomen- de noche es qual digo. Assi que, tornando
dada al dicho Machuca, é á otro hidalgo á mi camino, yba conmigo aquel cacique
llamado Barroso: y ningún chripstiano yba llamado don Francisco (é su primero
conmigo (porque uno ó dos que avian de nombre en lengua de Chorotega, antes
aguardar en la estancia é me prometie- que se baptiçasse, era Nacatime ) é un
ron de subir conmigo, é venían un dia negro é otros dos indios mansos mios; pe-
antes, quando llegaron á vista de Massa- ro aunque el negro era seguro, yo con*
ya, acordaron de no atenderme ni cumplir fiesso que fué error llevar tal compañia,
su palabra). Aunque dicen muchos que pero causólo el desseo que yo tenia de
han visto á Massaya, es desde léxos ; pe- ver el fin desto, é que al Machuca hallé
ro pocos los que se atreven á subir allí enfermo y que los que dixe aver faltado de
arriba : é porque algunos decían que tres su palabra se fueron á Granada antes que
leguas apartados deste monte vian de no- yo allegasse. Pero como yo no me podía
che á leer una carta, por la claridad que detener en mi viage, quise acabar de en-
del sale (lo qual yo no apruebo), yo par- tender las novelas é particularidades que
tí , como he dicho, de noche de aquella diferençiadamente me avian contado los
estancia de aquel hidalgo Machuca, é me que deçian aver allí subido.
amanesció encumbrado é bien cerca de Quando la dispusiçion del camino dio
lo alto de aquel monte ; pero no pude ver lugar á poder yr el caballo adelante,
á leer en unas horas de reçar que lleva- apéeme del é cálceme unos alpargates
ba , puesto que estaba ya menos de un (porque ningún ça pato es bueno ni bas-
quarto de legua de aquel cabeço que es- tante para tal terreno) ; é dexado allí un
tá en lo más alto de la montaña, aunque indio en guarda del caballo, seguí tras el
hacia muy escuro, é aquel resplandor que cacique que me guiaba, é al negro é al
de allí procede en noches escuras da ma- otro indio también los hice yr delante de
yor claridad. Verdad es que á personas mí. É assi como la guia llegó cerca de la
de crédito he oydo decir que quando ha- boca, donde está aquel fuego, assentóse
ce muy escura noche é llueve, resplandes- desviado della quince ó veynte passos é
çe más aquella llama é luz que deste mon- señálemela con el dedo adonde estaba
te sale, é que se ve á leer una carta á me- aquel temeroso espectáculo. É pocos pas-
72 HISTORIA GENERAL Y NATURAL
sos de allí, aunque ya era llano aquello sonas; é si no hubiesse un poço que hay
(pero de mala dispusiçion de peñas de en la dicha plaça (más acostado al Medio
color rubias é pardas é negras é otras co- día que á otra parte), seria mucho mayor
lores é mixturas), vi que toda la altura el número de gente que en aquella plaça
del monte, quan grande era, estaba sobre cabria. Todo está tan claro que ninguna
un poço, excepto por aquella parte que cosa se esconde ; ni fuera de la dicha si-
yo yba, que era de la banda del Oriente. ma ó plaça á la desde donde se mira no
Y era tan grande la redondez ó boca des- hay cosa más clara, ni en todo quanto el
ta sima, que ninguna escopeta (á mi pa- sol mira en todo el mundo [Lám. II.*, fi-
resçer) alcançara de una parte á otra por gura HI.*).
qualquier parte que la atravessassen (de Á la parte de Mediodía, como he di-
medio á medio tirando). Y de allí salia un cho, hay en aquella plaça baxa un poço,
humo continuo é no enojoso á la vista, ni que quando yo le vi me paresció que era
la empachaba ni excusaba de verse toda la tan hondo lo que se via del, como la mi-
parte é çircuyto de toda la redondez alta tad ó tercia parte de la altura que dixe
é baxa desta boca, á causa ele ser tan so- que avia desde la plaça á lo más alto de
bre el dicho humo, é también porque en la peña ó monte, é tamaño que en el tra-
aquella tierra aquel viento oriental, que vés de la boca desse poço podría aver
los marineros llaman Leste, es muy con- catorce ó quince passos, poco más ó me-
tinuo, é assi ventaba estonces, aunque nos, segund la vista mía arbitraba. Pero
poco. Assi que, los que allí suben, van en la verdad debe ser mucho más, por la
con el viento por propria dispusiçion de grand distancia que hay desde donde se
natura, y el viento no les da empacho ni mira hasta el poço, é de allí abaxo des-
les es molesto. Aquella hondura baxaba, de la boca del á la materia que allí den-
á lo que yo pude considerar (é aun assi tro se cuece, queda ó hay de espacio en-
lo he oydo decir y estimar á otros), cien- tre el poço é la peña, á la parte meridio-
to é treynta bracas ó estados, é allá en nal della, las tres partes menos que hacia
lo baxo no es tan ancho como en lo alto la parte del Norte. Después en Vallado-
é circunferencia de donde yo lo miraba. lid , año de mili é quinientos é quarenta
Este monte todo es muy más alto en y ocho, estando en la corte del Prínci-
todas las otras partes que la parte orien- pe, nuestro señor, me dixo Rodrigo de
tal desde donde se mira su profundidad, Contreras, gobernador de aquella pro-
ni que la del Mediodía : é paresçe como vincia por Su Magostad, que en su pres-
si fuesse hecho á mano, segund está liso sençia se avia medido esta altura ques di-
é pendiente de todas parles, salvo que cho , é que desde donde se mira esta si-
desde aqueste lugar ó miradero ques di- ma hasta la plaça hay ciento é treynta
cho está la peña más áspera é diferente, bracas, y en lo que se ve del poço has-
é hay algunas concavidades en ella, aun- ta la materia que en él arde, hay quaren-
que se ve poco de la pared (de la parte ta bracas.
que está el que mira) é hacia abaxo, por- Una de las cosas, de que yo más me
que no se osa hombre parar tan adelante. maravillo, es que oy decir al comendador
Abaxo, en el fin de aquesta hondura, fray Francisco de Bobadiila, provincial
está una plaça redondíssima, é tan gran- en aquellas partes de la Orden de la Mer-
de al paresçer que en otro tanto compás ced (que subió con otros á ver lo que digo
jodian jugar á las cañas más de ciento que allí hay), que estonces estaba el poço
de á caballo, é mirarlos más de mili per- en medio de la plaça, é que la materia ó
DE INDIAS. LIB. XLII. CAP. V.
fuego que dentro del hay, llegaba çerca (que tal pienso ques) la infinita grandeça
de la boca, é que no se vian de las pare- del otro fuego ó ardor infernal, que espe-
des del poço quatro palmos, al paresçer; ran los ingratos á Dios.
é no avian passado seys meses desde Encima de aquel poço ques dicho,
quel frayle lo vido hasta quando yo lo vi. quassi en el mesmo espacio que hay des-
Y creo que debia ser assi; porque demás de lo más alto desta montaña, é hasta la
de ser religioso é persona de crédito, oy boca del ó plaça ya dicha, volaban mu-
decir al mesmo Machuca que avia 61 visto chos papagayos de los de las colas luen-
la materia ó fuego que hay dentro del gas, que llaman œaxabes, á los quales
poço quassi ras con ras de la boca del. nunca pude ver los pechos, sino las es-
Digo que en la hondura é última parte paldas, porque yo estaba muy más alto
que yo vi deste poço avia un fuego líqui- quellos ; y estos criaban é se entraban en
do como agua, ó la materia quello es es- la peña debaxo de donde yo miraba. É los
aba más que vivas brasas encendida su que allí van, miran asi aquel poço é lo
color, é si se puede decir muy más fogo- ques dicho.
sa materia paresçia que fuego alguno Digo más, que yo arrojé algunas pie-
puede ser : la qual todo el suelo é parte dras, é también las hice tirar al negro,
inferior del poço ocupaba y estaba hir- porque era mancebo é resçio, é nunca ja-
viendo , no en todo, pero en partes, mu- más pude ver adonde paraban ó daban,
dándose el hervor de un lugar á otro, é sino que salidas de la mano hacia el po-
resurgie un bullir ó borbollar, sin çessar, co paresçia que se yban enarcando é se
de un cabo á otro. Y en aquellas partes, metían debaxo de donde hombre estaba
donde aquel hervor no avia (ó çessaba), mirando; en fin, que ninguna se vido
luego se cubría de una tela ó tez ó napa en- adonde paró, lo que notoriamente mos-
cima, como horrura ó resquebrada, é mos- traba la mucha altura que hay hasta la
traba por aquellas quebraduras de aque- plaça. Quieren algunos decir que assi por
lla tela ó napa ser todo fuego líquido co- andar allí aquellos papagayos, como por
mo agua lo de debaxo ; é assi por todo el poder un hombre humano sin fatiga estar
çircuyto del poço. É de quando en quan- atento mirando aquella plaça é poço, que
do toda aquella materia se levantaba pa- no es fuego, sino agua é materia de açu-
ra susso con grand ímpetu, é lançaba fre: esta determinación remito yo á los
muchas gotas para arriba, las quales se que mejor lo sabrán decidir, c también
tornaban á caer en la mesma materia ó no me aparto de su paresçer.
fuego, que á la estimación de mi vista Junto é continuando con aquella boca
más de un estado subian. É algunas ve- alta deste cerro sube un cuchillo de sier-
ces acaesçia caer á la orilla del poço allá ras á la parte del Leste , sobre el camino
abaxo fuera de aquel fuego, y estaba por donde van á ver lo ques dicho; y allí
más espacio de lo que se tardaría en de- está otra hondura tan grande como la que
cir seys veces el Credo, sin acabarse de tiene el poço, y está más alta aquella
morir poco á poco, como lo hace una es- cumbre, é de noche humea, é de dia no
coria de una fragua de un herrero. se ve tan claro el humo della, más de no-
No creo yo que hay hombre chripstia- che dá la mesma claridad que la otra, é
no que, acordándose que hay infierno, se mezcla el un resplandor con el otro;
aquello vea que no tema é se arrepienta pero en lo baxo della no hay plaça, sino
de sus culpas, en especial trayendo á un hoyo que en la abertura arriba es
comparación en este venero de açufre grande é desciende, disminuyéndose á for-
TOMO IV. 10"
74 HISTORIA GENERAL Y NATURAL
ma de una tolba, y en lo baxo paresçe viene extendiendo é cubriendo aquellos
todo çeniça. montes, lo qual no se puede ver sin mu-
Díxome aquel cacique quel fuego avia cha admiración y espanto: é si fuego
estado allí primero en tiempo de sus pas- fuesse, no quedaría árbol ni hoja ni cosa
sados, é que después se avia venido don- verde por todo aquello. Y es al contrario,
de agora está, y el un hoyo y el otro es- pues que toda la montaña está arbolada
tán distintos con ciertas peñas, é ambos é con hierba muy verde é fresca, é has-
juntamente tienen la circunferencia que ta muy cerca de la dicha boca de Mas-
tengo dicho, é como lo muestra la figura saya.
de susso. Despues que estuve más de dos horas,
Todo aquel terreno está en la mayor é aun quassi hasta las diez del dia de Sanc-
parte lleno de árboles salvages é sin fruc- ta Ana gloriosa, mirando lo que he dicho
to, excepto que hay muchos que llevan é debuxando la forma deste monte con
unas majuelas amarillas, tamañas como papel, como aqui lo he puesto, seguí mi
pelotas de escopeta ó algo mayores, é llá- camino para la cibdad de Granada, alias
manse nançi, é son buenas de comer, é Salteba, ques tres leguas de Massaya ; é
dicen los indios que restriñen el fluxo del assi en aquella cibdad como en más de
vientre. otras dos adelante resplandesçe Massaya
Ningunas aves allí vi por aquellas sier- de noche, como lo suele hacer la luna muy
ras , excepto los papagayos donde dixe, clara, pero quassi como luce pocos dias
' é acá fuera algunos cuervos. antes de ser llena.
Paresçe grand extremo ó cosa que en Oy decir á aquel cacique de Lenderi
ella mesma se contradice decir yo que vi que avia él entrado algunas veces en
aquel fuego en tanta hondura del poço, é aquella plaça donde está el poço de Mas-
que aquel religioso é Diego Machuca me saya con otros caciques, é que de aquel
dixeron é certificaron averio visto quassi poço salia unamuger muy vieja desnuda,
á vara de la boca : é platicando en esto, con la qual ellos haçian su monexico (que
supe que quando está cerca de la boca quiere decir concejo secreto) é consulta-
aquella materia, es porque de próximo ha ban si harían guerra ó la excusarían ó si
llovido, é con el agua que de las cum- otorgarían treguas á sus enemigos; é que
bres é de toda la plaça allí se recoge, ninguna cosa de importancia haçian ni
cresçe é sube é se aumenta para arriba obraban sin su paresçer é mandado; é
y está lleno hasta quel agua se consu- quella les deçia si avian de vencer ó ser
me y es vencida por el contrario ardor vencidos, é si avia de llover é cogerse
de aquel licor ó fuego. Con esto consue- mucho mahiz, é qué tales avian de ser
na lo que escribe aquel cosmógrapho é los temporales é subçessos del tiempo
docto varón Olao Gotho, que de susso ale- que estaba por venir, é que assi acaesçia
gué : el qual dice, hablando en el fuego como la vieja lo pronosticaba. É que an-
de los montes de Islandia, ques de ma- tes ó después un dia ó dos que aquesto se
nera que no puede encender ó consumir hiçiesse, echaban allí en sacrificio un hom-
la estopa, é continuamente consume el bre ó dos ó más é algunas mugeres é
agua. É assi debe ser el de Massaya; por- muchachos é muchachas ; é aquellos que
que es verdad que viendo de noche aquel assi sacrificaban, yban de grado á tal su-
resplandor desde una legua ó media del, plicio. É que despues que los chripstia-
paresçe no llama, sino un humo más en- nos avian ydo á aquella tierra, no quería
cendido que vivíssimas brassas, que se salir la vieja á dar audiencia á los indios
DE INDIAS. LIB. XLII. CAP. V. 75
sino de tarde en larde ó quassi nunca, é sas é templos de sus ydolatrias é diabó-
que les deçia que los chripstianos eran licos sacrificios.
malos é que hasta que se fuessen é los A par de la boca desta sima de Massa-
echassen de la tierra, no quería verse con ya estaba un grand montón de ollas é pla-
los indios, como solia. Yo le pregunté que tos y escudillas é cántaros quebrados é
cómo baxaban á la plaça, é dixo que pri- otras vassijas, é algunos sanos é de muy
mero avia por donde baxar por la peña; buen vidriado ó loca de tierra, que so-
pero que después se avia hecho mayor la lian llevar los indios, quando allí yban,
plaça, é avia caydo de todas partes la llenos de manjares é diverssos potajes, é
tierra, é se avia quitado aquel desçende- los dexaban allí, diciendo que eran para
dero é oportunidad de baxar. Yo le pre- que la vieja comiesse, é por la complacer
gunté que despues que avian ávido su é aplacar, quando algún terremoto ó tem-
concejo con la vieja ó monexico qué se blor de tierra ú otro resçio temporal se se-
hacia ella, é qué edad tenia ó qué dis- guía , porque pensaban que todo su bien
pusiçion : é dixo que bien vieja era é ó su mal procedía de su voluntad della.
arrugada, é las tetas hasta el ombligo, Aquella possada ó materia (donde aque-
y el cabello poco é alçado hacia arriba, é lla vieja deçia este indio que se recogía)
los dientes luengos é agudos, como perro, yo no la sabría comparar ni me paresció
é la color más escura é negra que los in- de otra manera que la pasta del vidrio,
dios , é los ojos hundidos y encendidos; quando está cociéndose, ó como el metal
y en fin él la pintaba en sus palabras co- ó bronce de una campana ó de un tiro de
mo debe ser el diablo. Y esse mesmo de- pólvora, é assi aquello que hervía en el
bía ella ser, é si este decía verdad, no poço de Massaya paresçia lo mesmo. Son
se puede negar su comunicación de los las paredes de la barranca mayor de pie-
indios é del diablo. É despues de sus con- dra resçia en parte é de tosca é delezna-
sultaciones essa vieja infernal se entraba ble en la mayor cantidad del çircuyto; y
en aquel poço, é no la vian más hasta el humo que sale del poço, es de la parte
otra consulta. del Leste, y extiéndese al Hueste por la
Destas vanidades é otras copiosamente continuación de la brisa, y en la boca del
hablan los indios, é segund en sus pintu- poço, á la orilla, hacia el Norte, tam-
ras usan pintar al diablo, ques tan feo é bién sale un poco de humo. Este monte
tan lleno de colas é cuernos é bocas é de Massaya está á seys ó siete leguas de
otros visages, como nuestros pintores lo la mar del Sur, é apartado de la costa
suelen pintar á los pies del arcángel Sanct dentro en tierra en doce grados y medio,
Miguel ó del apóstol Sanct Bartolomé, pocos minutos más ó menos, de la línia
sospecho que le deben aver visto, é quél equinoçial en la parte de nuestro polo ár-
se les debe mostrar en semejante mane- tico. E aquesto baste quanto á lo que
ra ; é assi le ponen en sus oratorios é ca- prometí escribir en este quinto capítulo.
7G HISTORIA GENERAL Y NATURAL

CAPITULO VI.
En que se tracta é hace memoria de cierta relación que escribió fray Blas del Castillo, de la Orden de Sánela
Doming-o, é la endereseó al reverendo padre fray Tomás de Berlanga, obispo de Castilla del Oro, el qual
frayle entró en el dicho infierno de Massaya; é por evitar prolixidad decirse há lo que hace al caso, dexan-
do muchas menudencias, que'l quiso decir á su propóssilo ó por su voluntad.

J. arde se remedian Jas palabras que por en el año de mili é quinientos é treynta y
el mundo se desparçen contra la verdad, seys fué desde México á Nicaragua, que
aunque esta, sabiéndose, las confunda é hay quatroçientas leguas por tierra; é
deshaga ; porque no todos los primeros fuésse á Granada, é acordó de yr á ver á
mal informados pueden después ser avi- Massaya despues que lo ovo comunicado
sados é desengañados de lo que antes se con un frayle de Sanct Francisco, flamen-
dixo. co ó francés que allí halló, llamado fray
Si este padre fray Blas del Castillo mi- Johan de Gandabo. Y para esto tomó en
rara que era posible venir á mis manos su su compañía á Johan Anton é Johan San-
relación, no dixera en la introduçion dé- chez Portero é Francisco Hernandez de
lia que Gonçalo Fernandez de Oviedo, Guzman, é llegaron á ver aquella sima
choronista de las Indias de Sus Magesta- martes en la tarde, dia de Sanct Basilio,
des, no más de porque avia visto el dicho doce de junio de mili é quinientos é treynta
infierno de Massaya, le pidió por armas é siete años. É dice este padre que ningu-
á Su Magestad, etc. Sin dubda á mí nun- no de los que allí han subido, no saben de-
ca me passó por pensamiento pedir tales cir ni afirmar qué cosa es aquello que ven
armas ni merced, ni yo ni otro chripstia- en aquel profundo; porque unos dicen
no las debe querer, y el frayle dixo lo ques oro, otros ques plata, é otros ques
que le plugo en ello. En lo que yo es- cobre, otros ques hierro, é otros piedra
cribí en el capítulo precedente dixe lo que acufre, é otros agua, é otros dicen ques
vi é lo que sentí, y este religioso dice lo infierno ó espiradero del mal ; que en el
que á él le fué mostrado por sus ojos, se- fin de su relación hablará sobre todos es-
gund lo entendió : é no me maravillo de sos paresçeres, pues no se confirman ni
que baxando á la plaça desta sima, tenga hay quien sepa dar á entender lo que ven
otra vista é haya más cosas que notar de á quien no lo ha visto. É dice que cres-
las que yo tengo dichas en este caso. É çido su desseo de entrar á ver qué cosa
por tanto, abreviando su relación, sin es aquello, que en aquel abismo con tan
dexar de decir lo que á su relación com- grand furia é ruydo de dia é de noche assi
pete y es substancial, diré lo que siento hierve, comencó á reprender los que
de su motivo é lo que después he enten- aquella tierra avian gobernado, pues que
dido desta materia, porque el letor que- en catorce años ó más que en ella avia
de más informado de la historia. chripstianos no se avia entendido qué co-
Este frayle, el año de mili é quinientos sa era aquello, porque aunque no fuésse
é treynta é quatro, estando en Nicaragua cosa de provecho lo que allí está, seria
oyendo hablar en este infierno de Massa- muy bien inquirirlo para la conversion de
ya , tuvo desseo de lo ver, é no pudo por los indios, é seria hacer mucho servicio
estonces porque yba al Perú, desde don- al Emperador, nuestro señor, el que es-
de volvió después á la Nueva España. Y ta verdad é secreto supiesse. É certificaba
DE INDIAS. LIB. XLII. CAP. VI. 77
á los qües dicho este padre que si le dies- Después, á los treynta de aquel mes,
sen aparejo é indios que entrassen con él, Johan Anton solo fué con mucha cantidad
quel entraria en aquel infierno, porque él de cuerda é lo midió ; é halló que hasta
solo no bastaría á sacar cosa alguna de lo cierto muladar ó montón de tierra é pie-
que en aquella caldera profunda ó poco dra que hay abaxo en la plaça, son ciento
ques dicho avia. É aquel Johan Anton é veynte bracas. Después, á los ocho de
dióle del codo, é díxole : « Callad, padre: agosto, volvieron á Massaya fray Blas é
que por ventura Dios no quiere que lo Johan Anton, para mejor se informar de la
descubran capitanes ni personas ricas, si- medida, é anduvieron el terreno de di-
no pobres é humillados. » cho infierno todo por arriba (en que hay
Despues que estuvieron allí platicando una legua é de malíssimo camino), por
é se hartaron de ver aquel fuego é si- considerar é ver por qué parte debía ser
ma, se tornaron á Granada, concertando la entrada más á propóssito é segura ; é
la entrada al dicho infierno : é desque es- tornando á medir, hallaron que avia hasta
tuvieron en la cibdad, consejáronse con la peña principal, que está ó sale en me-
aquel frayle flamenco, el qual ya antes dio del camino, sessenta é seys bracas,
avia visto á Massaya é desseaba saber é desde la dicha peña hasta el muladar ó
este secreto, é aun les dixo que aquello montón de tierra ques dicho que está aba-
que allí ardia, no podia ser sino metal de xo, otras sessenta é siete bracas : é desde
oro ó plata é la mayor riqueça del mun- allí hasta la plaça abaxo diçe este padre
do: é dábales algunas raçones para que que hay çient bracas, é desde la plaça
ello subçediesse assi, é que á su paresçer hasta aquella materia que hierve otras
seria bien entrar á lo ver. Pues cómo fray ciento; de manera que todas son trescien-
Blas é los demás oyeron esto, ó quel fray- tas bracas ó más, desde donde todos
le francisco hablaba á propóssito de su pueden llegar arriba á verlo é hasta don-
cobdiçia, acogieron otros dos compañe- de anda aquello que hferve. Y hecha es-
ros : el uno se deçia Gonçalo Melgarejo y ta diligencia, se tornaron á Granada.
el otro Pedro Ruiz, vecinos todos de la Esta medida yo no la apruebo ni la
mesma Granada. É todos seys é fray Blas creo, ni otros muchos que allí han esta-
juraron el secreto é capitulación : é pro- do , ni tampoco el gobernador Rodrigo
metió fray Blas de ser el primero que en de Contreras, que se halló pressente quan-
aquel infierno entrasse, y el Johan San- do este frayle entró la tercera vez en
chez Portero se profirió de ser el segun- aquel infierno ó sima, é otros muchos que
do , é Pedro Ruiz dixo quél seria el ter- en conformidad dicen que desde lo alto
cero : é assi les paresció que no avia nes- hasta la plaça no hay más de ciento é
çessidad que indios entrassen, sino que treynta bracas : é assi me paresçieron á
se estuviessen arriba con los otros com- mí, quando lo vi que podría ser ello, po-
pañeros restantes para meter é sacar los co más ó menos. Pero pues dixo que yo
que avian de entrar. pedí por armas aquel infierno, assi co-
Con este concierto ya dicho, el frayle mo en ello no dixo lo cierto, no me ma-
é Johan Anton é Francisco Hernandez fue- ravillo que se alargue en su medida, la
ron con cuerdas de cabuya á medir la qual no aceptará ningún hombre de ra-
hondura que avia hasta la plaça del dicho çon é buena vista que allí haya subido é
infierno; é no se pudo por estonces sa- visto aquella hondura.
ber , porque la cuerda se les quebró por Á los veynte de agosto se tornaron á
muchas partes. juntar el frayle é sus compañeros, é re-
78 HISTORIA GENERAL Y NATURAL
tincaron su compañía é ordenaron de con- cabestrante, quél puso é todo lo demás á
tribuyr en los gastos, y eximieron dessa punto para entrar otro día siguiente sá-
costa á este padre por ser religioso y el bado.
inventor desta su empressa, é se ofresçia Diçe este padre que la boca deste in-
de ser el primero que avia de guiar ó en- fierno es como una campana la boca ha-
trar donde es dicho. Assi, por las aguas cia arriba y ensangostándose para aba-
que sobrevinieron, para allegar los per- xo, é arriba en las orillas no está igual
trechos é maromas é cosas nesçessarias en altor como la otra ya dicha, é á la
para efettuar lo que estos desseaban, se parte oriental, ques hacia la otra, ó sea
dilató algunos meses este negocio; pero más igual é baxo, é por todas las otras
juntadas todas las poleas é recabdo de partes está mucho más alto, é al Ponien-
todo lo nesçessario, se pusieron en un te es quassi un tercio más alto que por
pueblo de indios, que se llama Mamboçi- el Oriente : quiere decir, que si á Oriente
ma, que está media legua de Massaya, el tiene trescientas bracas de hondo, como
qual pueblo servia á aquel Gonçalo Mel- diçe el frayle que las tiene, que son qui-
garejo , consorte de los sussodichos. lu- nientas é más al Poniente.
ciéronse muchos aparejos para esta labor, Crian por todas aquellas peñas é soca-
assi como poner una asa de hierro á un renas, que están hacia dentro del infier-
servidor de lombarda gruesso, é una no, muchos papagayos grandes é peque-
esphera grande redonda de hierro con sus ños, porque es mucha la distancia que hay
barras, que se podria abrir é cerrar, pa- de parte á parte de la boca, que será á
ra meter en ella cangilones de barro, que paresçer un tiro de falconete ó passavo-
en cierta manera metidos en aquel poco lante, é bien se puede andar la boca á
pudiessen sacar en ellos de aquel metal ó pié alrededor, aunque es mucha la dis-
licor. É porque faltaba un cabestrante é tancia, é hay una legua en torno é de mal
no lo mandaban hacer por no ser descu- camino: é yéndose ensangostando la bo-
biertos , el frayle lo hiço por su mano en ca desta sima para ayusso, como es di-
el lugar ques dicho que estaban todos los cho , nácese allá abaxo una plaça grande,
otros aparejos: é un miércoles, diez dias no bien redonda, prolongada un poco de
de abril del año de mili é quinientos é Oriente á Poniente, que terna de ancho
treynta y ocho, juntado el frayle é su abaxo quassi un tiro de escopeta ; é de
compañía, el Pedro Melgarejo les dixo la tierra que de muchos tiempos é años
questo era un peligro notorio é nunca ha caydo con las muchas aguas é temblo-
visto su semejante, é no quería estar pres- res de tierra (los quales en aquellas par-
sente á la entrada de aquel infierno, por- tes son muy continuos) hay tanta tierra é
que pensaba que quantos entrassen, avian piedra abaxo en la plaça, que se hacen
de morir é se quemarían vivos ; pero quél arrimados á las paredes de las barrancas,
se quería yr á su pueblo de Mamboçima alrededor de la plaça, unos muladares ó
é les daria indios é todo recabdo, é quel montones de tierra é piedra de çient es-
frayle é sus compañeros se fuessen con tados é más en alto. La tierra de las bar-
Dios. También se salió afuera el Francisco rancas é paredes alrededor es de muchas
Hernandez. Al fin los quatro compañeros colores, conviene saber: blanca, negra,
restantes Johan Anton, Johan Sanchez, roxa, açul, amarilla é parda: vienen al-
Pedro Ruiz é fray Blas procedieron en rededor en todas las barrancas de alto á
su tema é fueron á la cumbre de Massa- baxo, que paresçe que van al profundo
ya, y el viernes siguiente assentaron el hacia lo que hierve, unas cintas ó vetas,
DE INDIAS. LIB. XLII. CAP. VI. 9
unas derechas é otras dando vueltas co- atraydo á sí. En la plaça abaxo, de lo que
mo culebras, que se diferencian mucho ha caydo de arriba de peñas muy gran-
de la otra tierra de las barrancas; é las des, como quatro ó cinco carretas juntas,
dichas vetas son más anchas que palmo é de todas suertes, por su mucha hondu-
é medio é dos palmos. ra é distancia, paresçen desde arriba bolas
En toda la parte de dentro, en pare- ó chapines de mugeres: está la dicha pla-
des ni en la plaça, no hay rama ni hier- ça llena de espinas negras é un poco ru-
ba chica ni grande, sino tierra de peña bias, á manera de listas ó raspas de tri-
tosca, y de las más peñas que quiten dé- go, quel mesmo infierno arroja é despide
lias pedaços, son muy pessados, como que de abaxo con tormentas é huracanes,
tienen metal en sí. É lo mesmo tiene la quando essas escorias echa por el ayre
tierra que arrancaron de sobre las vetas, muy quemadas é recogidas é livianas, co-
non obstante que la vecindad del tan mo esponjas.
grand fuego todo lo tenga chupado é

CAPITULO VII.
De lo que dice el auctor ó choronista aculando ó advirtiendo al lelor en lo que está dicho de la relación del
fray le.

Antes que á más se proceda en la rela- en aquel monte subí, ni aquellas vetas de
ción deste padre fray Blas del Castillo, muchas colores é continuados, como él
porque el que lee no dexe de saber lo diçe, sino á partes ; é no por orden, sino
cierto, en que me paresçe é aun afirmo una mancha acá é otra acullá, desviadas.
que se engaña este religioso, ó yo no lo Torno á decir que no me maravillo que
sentí assi quando vi este espectáculo ó allá abaxo tenga aquella profundidad otra
monte de Massaya, pues diçe que la pla- figura ó paresçer muy distinto de lo que
ça baxa desta sima no es redonda, sino desde tan léxos pueden considerar ó ig-
prolongada, é aun me paresció redondís- norar los ojos humanos, viéndolo desde la
simamenle perfetto su círculo, excepto si parte superior que aquello se mira, é des-
se debe comprender é sospechar que no de donde yo estuve mirando aquella si-
siempre tiene una forma, sino que con ma: quanto más que aun en las cosas que
el tiempo haçe mudança, á causa de aquel los hombres miran desde tan cerca, los
continuo hervor que en lo baxo anda de unos como los otros lo suelen juzgar en
aquel fuego ó licor que allí está, pues quel diferente manera en muchas particulari-
poço le han visto en este tiempo que ha dades ; é assi las entienden diferenciada-
que los chripstianos están en aquella tier- mente por defetto de los mesmos ojos,
ra más hondo, al paresçer, de lo que en por la diferencia ó porque el sentido es
dichos tiempos otros le han visto, ó por diferente en los hombres, ó por otras cau-
aguas ó tierra tremol, ó por qualquier co- sas que á este propóssito se podrían dar,
sa quello sea. É aquellos muladares que en que no me quiero detener por proce-
este padre diçe que hay abaxo en torno der en la relación deste religioso.
de la plaça, tampoco yo no los vi quando
80 HISTORIA GENERAL Y NATURAL

CAPITULO VIH.
En la prosecución de la relación de fray Blas del Castillo en lo que por e'l se nolo del infierno de Mas-
saya.

.Lia manera de la caldera ó poço que di- Dicen que por la parte de Poniente no
ce que está en medio de la plaça, me ha- van las peñas derechas hacia abaxo, sino
ce assimesmo sospechar en las mudanças echadas ó ensangostándose hacia el me-
de su forma. Quando yo lo vi, estaba más tal ó aquello que hierve ; de manera que
acostado á la parte del Sur que á otra par- arriba está ancha la boca del poço, é -*
te , como lo pinté en mi relación é histo- abaxo, junto á la materia que hierve, es-
ria ; é yo no contaba aquella hondura del tá angosto por aquella parte del Poniente,
poço desde la plaça hasta la materia que é que á la parte del Oriente no van assi
arde, como el letor puede aver oydo, si- las peñas, sino al revés ; que arriba está
no tan hondo como la mitad de tercia par- la caldera angosta, é abaxo, junto aquel
te, é yo arbitré de la altura que hay des- licor que hierve, está ancho ; de manera
de la dicha plaça á lo más alto de la pe- que lo demás de la plaça de aquella parte
ña , é dice fray Blas que tiene çient bra- está socavada ó en vago. Lo que anda
cas de hondo el poço desde la plaça á debaxo derretido, dice ques desta mane-
la materia. El gobernador Rodrigo de ra. Una laguna colorada, con tan grand
Contreras, é otros que se hallaron pres- ruydo como la mar, quando con mucha
sentes, quando la tercera vez este frayle furia bate en las peñas, y encendida esta
entró, dicen que no avia sino hasta qua- laguna ó licor sin llama, como el metal
renta ó cinqüenta bracas. de una campana quando está derretido é
Yo me maravillo también de que dice lo quieren soltar para que entre en el mol-
este padre que por arriba en la cumbre de , ó como el oro ó plata derretido lí-
se puede este monte andar muy bien en quido en la rielara, salvo que tiene una
derredor, como unas barandas de açotea tela ó napa encima, negra é muy grande,
que tienen su patio en medio, porque á mí de dos ó tres estados en gordo, al pares-
me paresció asperíssimo é imposible po- çer. Y es de notar que si no fuesse por
derse andar como él lo dice. También di- essa tela é horrura de escorias que aquel
ce que la boca del poço no es redonda, licor ya dicho encima de sí tiene, echaría
sino prolongada (como la plaça) de Orien- á toda sacón tanta claridad é resplandor
te á Poniente, é á mí me paresció desde de sí, que no solamente en la plaça aba-
arriba tan redonda como un compás po- xo no se podría estar ó entrar, mas arri-
dría hacer un círculo. ba en lo alto de la cumbre desse monte
Dice que terna de largo aquella calde- no avria quien por el mucho calor se pu-
ra tanto como dos carreras de caballo diesse asomar á verlo ; pues esta tela é
grandes, é una buena de ancho, é yo no horrura, ya se abre ó resquiebra por unas
la juzgara assi ni por la octava parte des- partes é ya por otras é ya por toda ella
sa grandeça; é como he dicho no me quie- juntamente, y estonces paresçe el licor é
ro detener en esto, que mejor lo pudo metal abaxo colorado, á manera de re-
tocar quien baxó, como el frayle, á aque- lámpago, quando va ondeando por el cie-
lla plaça, quel que lo miró desde donde lo, como culebra, y esto por muchas par-
yo lo vi. tes y en todo tiempo, sin jamás çessar.
DE INDIAS. LIB. XLII. CAP. VIII. 81
En medio dessa laguna ó metal saltan çufre, é no mucho á respeto de su grand
ó revientan dos borbollones ó manaderos cantidad, é todo aquel humo de la laguna
muy grandes de aquel metal continua- é de la cueva es grasiento, como en las
mente , sin ningún punto çessar, é siem- minas de la plata, quando funden el me-
pre está el metal ó licor allí colorado é tal. Finalmente, sale de toda aquella cal-
descubierto, sin escorias ; y echa allí dera hacia arriba tan grand calor é res-
aquel metal más alto, al paresçer, de plandor, que no se puede creer ni decir,
quatro ó cinco estados, é unas veces más si no se ve, porque de noche con el grand
que otras. resplandor é claridad que de sí echa, pa-
Está el un borbollón ó manadero un ti- ra todo el cielo ó ayre de encima de la cal-
ro de herrón bueno apartado del otro, y dera é de la sierra tan claro, ques cosa
esto es hacia enmedio de la laguna é á las de ver, desta manera : que de noche en
orillas hacia las peñas ó junto á ellas : é el cielo encima de aquel volcan ó sierra
salta é hierve é revienta aquel metal ó li- hay una claridad muy grande é muy cla-
cor, ya por una parte é ya por otra, que ra , é más arriba un trecho en otras nubes
paresçe que vienen de léxos á entrar en hay otra claridad tan grande é menos cla-
él arroyos ó gruessos caños de aquel licor ra como una corona de un papa, y esto
ó metal; y esto con grand ruydo ó furia, en las nubes ó en el ayre de encima. De
que andan las olas de una parte á otra manera que la dicha claridad dice fray
hacia las paredes ó peñas, como artillería, Blas quél la ha visto de noche muchas
quando baten muralla. É todo esto con veces por tierra doce leguas, é por otras
tan grand sonido como una mar, quando partes se ve más, y en la mar del Sur la
anda brava con tempestad, batiendo en ven los marineros de noche, quando por
peñas é rocas. Tiene todas las peñas ó pa- allí passan, veynte é veynte é cinco le-
redes que están alrededor juntas al me- guas , é quanto más escura es la noche,
tal siete ú ocho estados al paresçer muy más claridad paresçe. Está el dicho infier-
negras, que se diferencian mucho délas no de la mar del Sur la tierra adentro
otras peñas de más arriba ; y esto es que poco más de siete ú ocho leguas.
quando hierve, salta ó arroja aquel metal Es de notar queste fuego, ó lo ques, no
arriba é alcança hasta allí: al Oriente, echa llama ni abaxo la hay chica ni gran-
un poco más al Lesnordeste, allá abaxo de, salvo que quando desde arriba echan
junto al metal, va una entrada de cueva un palo ó una saeta tirada con ballesta,
por debaxo de las peñas muy honda é como dice este padre que las vio tirar en-
muy ancha al paresçer, que terna un tiro cima de la escoria, que estonces la hay
grande de herrón de anchor ; é del metal durante quel palo ó saeta arde, como una
6 licor de la mesma laguna entra por la di- candelica muy pequeña, é quemado aquel
cha cueva un arroyo á manera de rio de palo, no hay más llama.
aquel metal, que paresçe quel mesmo Dice el choronista Gonçalo Fernandez
metal de la laguna se va desaguando por de Oviedo que desde donde él vido aque-
la dicha cueva, de manera que corre un lla napa ó tela é horrura que está sobre
rato é párase otro, é corre otro é cessa aquel licor, de que aqui se tracta, no pa-
otro, é assi anda siempre. Sale de dentro resçia sino muy delgada, como una espu-
desta cueva hacia la laguna grand huma- ma que se hace en una olla al fuego pues-
da , porque es más el humo que sale por ta con agua, é que pues el frayle testifi-
aquella cueva quel de toda la aguna jun- ca de tanta grosura, como dice, que assi
ta , el qual humo huele un poco á piedra debe ser; pero no acepta que paresçe
TOMO IV. 11
82 HISTORIA GENERAL Y NATURAL
aquel licor como relámpago debaxo de tal ó licor, no pueden ver por su grand
aquella horrura, ni creo que si no la tu- hondura todo el campo ó grandeça ó can-
viesse, echaría tan excesiva claridad, tidad del metal, é que quando mucho
como el padre dice, que no se pudiesse vieren, podrá ser la tercera parte, desta
entrar en la plaça ni asomarse arriba á manera : que si el que mira abaxo se po-
vello: é pruébase lo contrario, porque ne á la parte del Oriente, no ve abaxo en
quando huye aquella horrura con el bor- la caldera sino el tercio que della está al
bollar y hervor que alca aquel licor, ni Poniente; é si mira desde la parte del Po-
hay más claridad ni calor que hasta en- niente, no ve de la caldera sino lo que ella
trar. En lo demás no se debe dexar de tiene al Oriente. É assi de las otras par-
creer que estas cosas é otras quanlo de tes, excepto los que han entrado á la pla-
más cerca son consideradas, mejor se ça abaxo ó los que entraren, que aques-
penetran de nuestra vista é más propor- sos lo ven bien éaun no todo, é con mu-
cionadas al natural se entienden que des- cho peligro de caer dentro.
de léxos. Afirman en aquella tierra los indios, é
Hay mucha diferencia en ver este in- aun los españoles, que despues que se
fierno de dia ó de noche, porque de no- ganó aquella provincia, una vez que llo-
che echa tan grand claridad que paresçe vió mucho aquel año, subió ó cresció
muy bien y es cosa de ver. En verano ó aquel licor ó metal hasta arriba, é no sa-
en tiempo de aguas ó truenos hay tanta ben de qué manera ; é que con su grand
diferencia, que no se puede creer sin fuego quemó en una legua ó más alrede-
verlo, porque en levantándose el aguace- dor quanto halló, é que echó un roció ó
ro ó nublado, hace cosas é visages que vapor de sí tan caliente, que todas las
paresçe ques cosa viva é que siente, é no hojas de los árboles é ramas é hiervas en
cosa muerta é sin sentido : é quando el dos leguas é más alrededor se cocieron
agua cae derecha del cielo en la cal- en toda aquella tierra.
dera , en el ayre, antes que llegue á la Tienen los indios por su dios á este in-
escoria, con su grand calor la consume, fierno , é solian allí sacrificar muchos in-
tornándola humo ó niebla, de manera dios é indias é niños chicos é grandes, é
que todo lo oscuresçe. Esto es de dia; los echaban dentro en la plaça por aque-
porque de noche todo está claro, de for- llas peñas abaxo ; y esta causa diçe este
ma que desde lo más alto de la barranca padre que le movió principalmente á entrar
ó monte, donde todos pueden llegar los dentro, por quitar á los indios, si pudiesse,
que verlo quisieren, se lee muy bien á de tal creencia é fée como en esse diablo
qualquiera hora de Ja noche en todo el tienen. Y es de notar que si no eran ciertos
tiempo del año una carta ó las que quisie- viejos que allí tenían cuydado de los sa-
re. En sí dice esle padre que recó allí crificios, como sacerdotes, los demás, por
may tines é lo que quería, sin echar menos grand reverencia é temor, no osaban, ni
el dia para reçar. Algunos dicen en aque- aun agora osan, llegar á verlo. Diçe más
lla tierra que en unos pueblos de indios este padre : que no hay persona que lo
que están cerca del dicho infierno, una le- pueda ver, sin grand temor é admiración
gua abaxo apartados, han leydo algunas ó arrepentimiento de sus culpas é peca-
veces españoles las cartas mensajeras de dos , porque en esta vida no se puede ver
noche al resplandor : lo qual el frayle di- ni imaginar otro fuego mayor después del
ce quél no lo ha visto, é diçe que los que fuego eterno, ni hay quien perfectamente
mimo desde arriba la caldera desse me- pueda escribirlo ni dar á entender como
DE INDIAS. LIB. XLII. CAP. VIII. 83
ello es. Y á esta causa dice que en aque- veces lo hayan visto, porque alegra mu-
lla tierra los confessores han dado por pe- cho la vista aquel licor que allá abaxo an-
nitencia á algunos que han confessado, da hirviendo y encendido. Porque segund
que lo vayan á ver; pero que después de él dice, con toda verdad se puede decir
averio visto la primera vez, no se hartan ques aquel un lugar, donde no hay eseu-
los ojos humanos de verlo, aunque mili ridad ni noche.

CAPITULO IX.
En prosecución de la empressa é relación d e fray Blas en el infierno de Massaya,

X a tengo dicho (dice fray Blas) que có- el ruydo que yba haciendo, no se pue-
mo se truxeron los adéreseos nesçessa- den creer sin verlo ; pero totalmente este
rios sobre la barranca del infierno é los palo les aliñó é aseguró el camino.
assentaron para entrar, otro dia siguiente Desque lo tuvieron assentado abaxo,
sábado, pusieron el cabestrante treynta tornaron á tirar de la maroma como si la
pies apartado de la orilla de la barranca, quisieran subir, é assi se estiró ó atesó
é pusieron una viga de veynte é cinco el cable todo lo posible, en tal forma que
pies ó poco más con un agujero al cabo, se salvaban muchas peñas é socavaduras
y en él una roldana ó castillo con un per- ó soeareñas que hay en la barranca, é
no ó clavo gruesso ; y el cabo desta viga quedó el cable que paresçia estay de nao
salia afuera volante sobre la barranca (ques aquella cuerda que desde la gavia
quatro ó cinco pies, é destotra parte ó ca- de la nao, para la tener fuerte, va tira-
bo en tierra cargáronla de grandes pie- da hasta el castillo de proa), excepto que
dras. Esto era en derecho y en par del esta yba más derecha para abaxo: é
cabestrante, al qual se puso un gruesso aqueste era el camino para los que avian
cable ó maroma de ciento é treynta é cin- de abaxar.
co bracas : é metieron el cabo desta ma- Tenian otra roldana ó castillo redondo,
roma por la dicha roldana é polea que te- del tamaño de un plato, con un agujero
nia la viga, donde salia fuera de la bar- en la mitad tan grande como la muñeca
ranca. A este cabo del cable ataron un del braço; y essa roldana con un cerco de
troncón de un árbol de madera muy pes- hierro redondo que alrededor la apreta-
sada, é tan gordo como un buey é algo ba, é á una parte, después de ceñida en
más luengo que un estado é medio; é el mesmo cerco, una asa de hierro, á que
por medio dcste troncón tenia una mues- estaba atada otra gruessa maroma, tan
ca , por dó estaba atado el cable á esse grande ó tan luenga como la que tenia el
troncón, porque las peñas no le roçassen troncón. Y en esta segunda melian al que
por allí: é soltaron ó aflojaron el cabes- avia de entrar (salvo quel primero cable
trante poco á poco, é desta manera, é no ó estay yba metido por enmedio del car-
con poco trabaxo, metieron el tronco has- rillo de palo ya dicho é de su arco de
ta que se sentó sobre uno de los mulada- hierro), de manera que atado el hombre
res ó montones de tierra é piedra que la al haro ó asa de hierro de la roldana yban-
historia ha dicho que hay abaxo. Las pe- lo metiendo con la maroma é cabestrante
ñas é piedras é tierra queste troncón der- poco á poco : é no podia yr por las peñas
ribó por dó passó, por su grand pesso, y de la barranca acá ni allá, sino derecho
84 HISTORIA GENERAL Y NATURAL
por el cable ó estay abaxo hasta el mu- les dio á entender que la cruz que en la
ladar, dó estaba el troncón assentado allá mano llevaba era la espada é armas de
abaxo. Y el hombre yba metido en un los chripstianos contra el dios ó diablo de
balso ó cincho como aquellos con que los indios, despidióse este padre de sus
cogen la orchilla en Grand Canaria: de compañeros, y ellos le encomendaron á
manera que si el que assi baxaba murie- Dios.
ra ó se desmayara en el camino, lo po- Entrado dentro por la forma ques di-
dian tornar á subir arriba. Estos artifi- cho , fué el primero hombre que tal cami-
cios peligrosos enseña la cobdiçia hu- no hiço, é no sin harto trabaxo é peligro,
mana á los cobdiçiosos, que sin temor porque como los que arriba quedaban no
de perder el cuerpo y el ánima, se ponen eran diestros en el officio, é muchas ve-
é aventuran tan determinadamente á po- ces le perdian de vista por las concavida-
ner las vidas en riesgo é aventura de mo- des de la barranca, soltábanle muchas
rir ó cumplir sus vanos desseos. veces en el ayre ó en vago quatro ó cin-
Assi que, llegado el sábado del año co estados ó más, como al que dan tracto
de mili é quinientos é treynta y ocho, y de cuerda. De manera que quando llegó
en el mes de abril, é antes de la domini- abaxo al troncón ya dicho, le faltaba la
ca de Ramos, trece de aquel mes, el fray- mayor parte del cuero de las manos, é le
le é sus tres compañeros se levantaron ovieran aprovechado assaz unos guantes,
muy de mañana, é después de se aver é á no llevar casco en la cabeça corriera
confessado é los que avian de entrar tras peligro su vida, porque le acertó á dar
él (que eran Johan Sanchez Portero é Pe- una piedra tamaña como una nuez en la
dro Ruiz), el fray Blas dixo missa de Nues- cabeça con tanta furia, que le hiço meter
tra Señora, é recó las horas de aquel dia el pescueço en el cuerpo é temblar todas
todas juntamente, é almorçaron. É fecho las carnes. Y es muy continuo caer allí
esto, se pidieron perdón los unos á los piedras é galgas de toda suerte juntamen-
otros con lágrimas, porque no sabían si te con tierra de muchas partes, en espe*
se avian de tornar á ver ni en qué avia çial estonces por donde yba este padre,
de parar este negocio, é luego el frayle porque los cables ya dichos derribaron
cogió muy bien las faldas de sus hábitos de la barranca muchas piedras.
á la çinta, é puesta la estola como sacer- Llegado abaxo, se hincó de rodillas, é
dote en cruz delante de su pecho, é ata- bessó la tierra, dando gracias á Dios que
da con la cinta bendita, lomó un martillo le avia guardado, é fuésse con su cruz en
pequeño, é púsosele en la cinta á la ma- la mano por el muladar abaxo hasta la
no derecha (para derribar Jas piedras plaça, que hay buen trecho é de cuesta
movediças por el camino ) é una calabaça muy derecha: é cómo llegó á la plaça, le
pequeña con hasta un quartillo de vino é perdieron de vista desde arriba sus com-
agua, é atada á la mano siniestra, é un pañeros por la mucha hondura.
casco de hierro en la cabeça, y encima Parésçeme quel atrevimiento é osadía
un sombrero bien atado. É assi se puso deste frayle es el más temerario caso que
en el balso ó cincho en que avia de en- he oydo, porque como he visto este in-
trar, é atado muy bien, tomó una cruz fierno de Massaya é me acuerdo de su
de palo pequeña, la qual llevaba en la profundidad, me maravillo más de lo
mano é á veces en la boca por su camino queste padre emprendió: é yo le tengo
ó maroma abaxo : é despues que á qua- por más osado é cobdiçioso que sabio,
renta ó cinqüenta indios que allí estaban pues muchas veces en su relación quiere
DE INDIAS. LIB. XLII. CAP. IX. 85
dar á entender que aquella materia que los indios, pensando que era muerto, se
hierve, es oro ó plata. huían, é los de arriba no los podían de-
Dice que baxado ya á la plaça, fuésse tener. Estonces este padre se fué al balso
santiguando con la cruz que llevaba en la ó cincho, é halló que se lo avian subi-
mano, é recatándose si por acaso avia, do en el ayre más de dos lanças en alto;
acercándose á la caldera fogosa, algún é á más no poder le fué nesçessario, pa-
peligro, porque en muchas partes en el ra alcançarlo, que se acordasse de lo que
llano mesmo de la plaça sale el humo co- avia aprendido á trepar antes que fuesse
mo de chimenea por entre las peñas ; é frayle, é con harto peligro por Ja tierra
yba diciendo el evangelio de Sanct Johan, que de lo alto caia. Podría estar en todo
é aquel acabado, deçia: «Non nobis, Domi- quanto estuvo dentro de la plaça, espa-
ne , non nobis ; sed nomini tuo da gloriam ». cio de tres horas largas: atado al balso, le
« No á mí, Señor, no á mí ; mas á vues- tornaron á subir arriba.
tro sancto nombre sea dada la gloria». E No dexo de creer que este frayle fué
comencó á mirar si por aquellos mulada- marinero algún tiempo, é que seyendo
res via los huessos de algunos indios de hombre de la mar, passó á las Indias, pues
los que allí avian despeñado ó algunos dice su relación que fray Tomás de Ber-
ydolos : é no vido cosa alguna, porque langa le dio el hábito en Sanctiago: el
aunque los oviesse, la tierra que cae de quai, mucho tiempo antes que fuesse obis-
lo alto lo ternia todo cubierto. Después po , fué morador en las Indias é perlado
llegóse este padre á una de aquellas ve- é buen religioso en el monesterio de la
tas que baxan de alto á baxo, é con el cibdad de Sanctiago de la Isla Española.
martillo que llevó, dio golpes en ellas, é De los peligros que se sospechaban an-
no halló nada más de paresçerle á él ve- tes que fray Blas entrasse en Massaya,
tas de metal de plata, é que por el grand diré algunos ; y eran tener por imposible
fuego de abaxo de la caldera, están chu- entrar allí hombre vivo, é ya que allá ba-
padas é mamadas sin virtud. xasse, ser imposible tornar á subir: lo se-
Desque esso ovo hecho, fué á una pe- gundo, que como desde arriba paresçe
ña de las grandes que está en la plaça, en la plaça todo lo que della se puede
y encima della puso la cruz de palo pe- ver pardo, pensábase que seria çeniça,
queña que llevaba, lo mejor que pudo, é no terreno tiesto é seguro, sino floxo é
con unas piedras en torno della, porque el caliente, por la vecindad de tan grand
viento no la derribasse. É volvióse fray fuego, é quel que entrasse allí, se sumiría
Blas por dó avia baxado, é le devisaron é se quemaría: lo tercero, porque se pen-
é vieron desde arriba sus compañeros, é saba que allá abaxo la calor seria exce-
no poco se holgaron, porque avia rato siva, é incomportable ella y el humo que
que no le vian en ninguna parte de la pla- allá anda. É otras muchas cosas decían
ça , á causa de la grand distancia; é pen- que se dexan por su prolixidad; é aun
saban que era ya quemado. Y cómo el platicaban entre los españoles quel que
fray Blas miró arriba, vido que le haçian allí entrasse, no avia de ser sino alguno ya
señas con un paño blanco, sin que las sentenciado por sus delictos á la muerte;
voces que le daban se pudiessen enten- é sospechábase que allá en aquella pro-
der ni oyr más del eco é retumbar dé- funda sima no andaba viento para tem-
lias , no claro lo que le decían ; pero en- plar tanta calor, é poder alentar el que
tendió que essas señas le llamaban para allí desçendiesse. En fin, subido fray
que se subiesse é atasse al balso, porque Blas, fué grande el goço de los compañe-
86 HISTORIA GENERAL Y NATURAL
ros, é muchas las preguntas que le hicie- de la tierra que de arriba cae el ayre ha-
ron de aquel infierno de donde venia : el ce mucho polvo é lo metia por los ojos;
quai les respondió, que quanto á subir é é quel que allá abaxo está, es menester
baxar ya ellos lo avian visto, é que quan- guardarse de las galgas é piedras que las
to á la çeniça no era lo que paresçia, si- barrancas despiden. É que de quando en
no espinas quel mesmo infierno echa fue- quando salen de aquella caldera unos
ra del poco quando las despide á manera bahos calientes grasientos, como de me-
de escorias; é que como las envia calien- tal, que huele un poco á piedra çufre;
tes, se van derritiendo en el ayre como pero que abaxándose el hombre un poco,
hilitos ó aristas ó raspas de las espigas atapada la cara é los ojos, luego passa
de trigo, é rubias un poco; é despues que aquello: é que otro peligro alguno en
se enfrian, quiébranse por muchas partes; Dios y en su consçiençia no avia tenido
é que no le pessara aver llevado guan- ni sentido allá abaxo ; é quél tenia á todo
tes, porque no pocas dessas espinas traía su juyçio por plata aquello que anda der-
hincadas en las manos. retido en la caldera de aquella profundi-
Quanto â la calor, dixo que no la avia dad, é que era menester que toviesse
allá abaxo, sino tanto ó más ayre que le más compañia para sacar la muestra de-
hay arriba ó fuera de aquella sima, tan- 11o é salir dessa dubda.
to que en partes era perjudicial, porque

CAPITULO X.
Continuándose la relación del frayle en las cosas del infierno de Massaya.

Viómo vieron fray Blas é sus compañe- que la cosa era tan rica, si saliesse como
ros el término en que estaba su empres- ellos lo arbitraban, que avia para sacar
sa , é que tenian abierta la puerta y hecho de nesçessidad á muchos. Assi que, ya
claro el camino para no temer cosa que eran siete compañeros, conviene á saber:
tan temerosa antes les paresçia, é quel fray Blas, Johan Anton, Johan Sanchez
estay ó todo lo demás estaba aparejado, Portero, Gonçalo Melgarejo, Pedro Ruiz,
acordaron que uno dellos quedasse allí á Benito Dávila y Francisco Fernandez. É
guardar todo aquello (este fué Pedro concertaron que otro dia, lunes de la se-
Ruiz, con algunos indios) y el frayle é mana sancta, disimuladamente, unos por
los demás se fueron aquella noche á Gra- una parte é otros por otras, se fuessen
nada á dar orden en acresçentar el nú- luego al infierno de Massaya á conseguir
mero de la compañía. Y el domingo de su propóssito; é assi se juntaron el mar-
Ramos, catorce del dicho mes, se junta- tes , diez é seys de abril, de la semana
ron por la mañana en Sanct Francisco, é sancta, encima del monte de Massaya. É
llamaron á Gonçalo Melgarejo é contáron- después de aver oydo missa, cada uno
le todo lo que avia passado: el qual se deçia que quería ser el primero que en-
holgó de oyrlo, é dieron parte á otro lla- trasse, por ganar honra; é para quitar
mado Benito Dávila, é dixo quél seria uno este litigio echaron suertes, y al primero
de los que entrassen en Massaya, é aun que cayó fué á Pedro Ruiz, é al segundo
seria el primero; é á su ruego tornaron cupo la suerte á Benito Dávila, é al ter-
á resçebir á Francisco Fernandez, pues cero á Johan Sanchez, é al quarto á fray
DE INDIAS. LIB. XLII. CAP. X. 87
Blas. Fecho esto, se escribió la capitula- quias al cuello, é se encomendaron á
ción desta compañía, é la firmaron de Dios, y en las oraciones de los que acá
sus nombres, é hicieron tres cédulas pa- quedaban, como los que van á morir.
ra las poner abaxo en la plaça á manera No es poco de loar cl esfuerço é osadía
de possesion que tomaban de aquella cal- desta nuestra nasçion ; y es cierto que
dera de metal que allí hierve, en nom- aunque esto está de muchos é muy lar-
bre de Su Magestad é dellos ; y essas cé- gos tiempos experimentado, é por incon-
dulas metió el frayle por todos sus com- tables auctores é ojos de los passados é
pañeros , cada una puesta en su encerado pressentes visto, que á quien ha mira-
sobre sí, que se escondieron en la dicha do este infierno de Massaya, como yo, le
plaça. parescerá ques una de las mayores osa-
Assi que, estando todo á punto, des- días que un hombre mortal puede acome-
pués de aver dicho missa este padre, é ya ter entrar en aquella sima tan profundís-
que querian almorçar para començar su sima, donde solo mirarlo desde arriba, y
entrada, vieron asomar gente de caballo estando seguro del peligro, es mucho es-
que venían en su rastro, y eran ciertos fuerço llegarse hasta aquella boca, quan-
vecinos dessa cibdadde Granada, llama- to mas descender adonde tan ciertos in-
dos Alonso Calero, Francisco Sanchez, convinientes é trabaxos están aparejados,
Francisco Nuñez, Pedro Lopez, Diego de é tan dificultosa la baxada é incierta la
Obregon é otros, de lo qual el frayle é sus vuelta. Cosa es verdad de grand espanto
consortes resçibieron pena en verlos; pe- pensarlo, é historia muy peregrina é muy
ro disimularon su enojo, pues que en estimada de quantas se han oydo ó es-
aquello pensaban que servían á Dios é al cripto por verdaderos auctores.
Emperador Rey, nuestro señor. É llega- AI primero que desta compañía le cupo
dos los que assi venían, maravilláronse entrar en Massaya, fué Pedro Ruiz; é
de ver el artificio para entrar en aquel in- atado en el balso, é atada consigo una
fierno, tan á punto é con tanta xarçia é cesta con una calabaça de agua dentro é
cadenas é lo demás, é conosçieron que comida, é alrededor puesta paja, porque
aquello era cosa pensada é aparejada des- no se quebrassen las vassijas por las pe-
de muchos dias antes, é aunque lo vian ñas, y encomendándole todos los mira-
no lo creian, porque les paresció que dores á Dios, anduvo el cabestrante é tor-
aquello era empressa de un príncipe más no , que lo traían indios, poco á poco, é
que de hombres semejantes. É cómo des- assi lo metieron hasta el muladar: é se
seaban ayudar á los primeros, no como desató allá á sí é á Ja cesta, ó fuésse por
testigos, sino como compañeros, unos se el muladar abaxo á la plaça. É tornaron á
quexaban al frayle, ó otros á los otros, subir el balso, é púsose en él Benito Dá-
en no les aver dado parte de aquel se- vila con otra cesta de bastimento ó comida
creto al principio. En fin, dadas sus bue- é agua é una cruz de palo pequeña, é fué
nas respuestas, todos almorçaron juntos, abaxado por la mesma orden, é desatán-
é los que avian de entrar se pusieron en dose, baxó desde el troncón hasta la pla-
orden, unos con guantes, é los que no los ça ; é llegado allá, le vieron desde arriba
tenían pusiéronse paños en las manos, cómo se hincó de rodillas á la otra cruz,
por las espinas quel frayle les avia dicho quel frayle avia metido allá el sábado an-
que avia, é cada uno con su casco en la tes, que estaba sobre una peña, y en otra
cabeça, por las piedras é galgas que caen: el Benito Dávila hincó ó clavó la cruz que
é algunos se pusieron nóminas con reli- llevaba, con un clavo. Vuelto el balso,
88 HISTORIA GENERAL Y NATURAL
entró en él Johan Sanchez con otra cesta, ça tiembla. Assi que, levantados todos en
en que yban los cangilones de barro co- pié, fueron todos quatro á la viga é alis-
cidos, que dentro en la esphera de hierro tóse la soga, é començaron á meter el
se avian de meter cada uno por sí : é tor- mortero de hierro hasta una braca, é hin-
nado el balso arriba, entró fray Blas, é cáronse de rodillas é prometieron á Nues-
á él atados sus hábitos é puesta su estola, tra Señora de Guadalupe cierto voto ; é
como hiço la primera vez, é llevaba las levantáronse en pié é començaron á me-
tres cédulas de la possesion ; é metió otra terlo los tres dellos, porque el otro, que
cesta con las cadenas é la esphera de hier- fué Johan Sanchez, fué á la otra parte
ro, é un mortero ó servidor de lombarda de la caldera, quassi al contrario, en-
é un martillo é unas tenácas y escoplo é frente de los compañeros, para ver quán-
algunos clavos, por si fuessen menester. do llegaban abaxo.
Cómo todos quatro fueron abaxo, dióse Encima del mortero de hierro arriba,
orden de meter una viga grande de veyn- quanto una braca del en la mesma cade-
te é nueve pies luenga, con una roldana na, yban atadas ciertas hilachas blancas,
al cabo, en que se ocuparon é se passó para quel que yba á la otra parte viesse
aquel dia hasta la noche, dexando cansa- el mortero, é lo segundo para que quan-
dos los de arriba é de abaxo, por lo qual do se encendían é ardían essas hilachas,
no se les pudo meter agua ; é la que avian se entendiesse quel mortero allegaba aba-
llevado los que en la sima estaban era xo á la escoria. Finalmente, se metió el
poca, é con el trabaxo é la calor bebie- mortero tres veces, y en las dos no sacó
ron la que les quedó con muy estrecha nada, aunque les paresçia que avian lle-
ración, é assi passaron hasta el siguiente gado abaxo á las escorias ; pero la verdad
dia. É á prima noche, por su sed, no se era que no llegaba : la tercera vez, cómo
pudo hacer más de llegar la viga á la ori- la cadena y el mortero se pegaron con la
lla de la caldera, é assentáronla por don- escoria abaxo, tuvieron trabaxo en ar-
de les paresció que convenia, desta ma- rancar é despegar el mortero de la esco-
nera : sacaron el un cabo de la viga con ria por su grand pesso, é parescióles que
la roldana ó carrillo que tenia hasta cin- traía metal, y era quel mortero é la ca-
co pies fuera de la orilla de la caldera, y dena venían todo enfoscado é cubierto al-
el cabo que quedaba dentro de la plaça, rededor de escorias. Lo qual, subido ar-
é cargáronle de piedras, é pusieron Jas riba , é visto que no podian sacar más de
cadenas é maroma á punto ; y hecho esto las escorias de encima del metal, é que
se pusieron á dormir un rato dentro en la la escoria era mucha é negra é liviana é
plaça. agujereada de agujeros muy lucios é
De noche, la grand claridad que de sí blancos é resplandesçientes (como que
echa aquella caldera, es causa que lo que dellos se oviera sacado metal, é paresçia
avian de hacer lo podian como de dia que debia ser oro ó plata más que otros
efettuar, porque allí no hay noche en metales), é porque estonces quedaban
aquella plaça, é por esso no aguardaron cansados é con mucha sed, estos experi-
á la mañana ; sino cómo reposaron alguna mentadores tornaron á reposar hasta la
cosa, començaron á trabaxar, aunque el mañana.
sueño, segund el frayle dice, él solo dur- Quanto á la hondura de çient bracas
mió é no los demás, á causa del ruydo en la caldera hasta aquel licor, dice Ro-
por la balería de aquel licor en las pe- drigo de Contreras que no hay sino qua-
ñas é rocas, que paresçe que toda la pla- renta ó cinqüenta bracas, desde la boca
DE INDUS. LIB. XLII. CAP. X. 89
ó plaça hasta essa pasta ó lo que es, que é subieron los tres primeros é quedó el
fray Blas afirmaba ser oro ó plata, é los frayle á la postre. É llevaba consigo una
más tienen ques minero de açufre. cesta, en que la esphera y el servidor ó
Llegado el dia, los de abaxo enviaron mortero avian baxado, é dióles á enten-
con las sogas una carta para que les ba- der que allí yba lo que avian sacado ; y
xasseu agua ; é no les escribieron lo que en la verdad, si no usara deste ardid ó
passaba por no les desmayar: antes les les diera esperança con la cesta á los de
significaron que era grand riqueça ó que arriba, posible fuera que algún travieso é
avia muestra de plata ; y en tanto que la de poca consçiençia le hiciera alguna bur-
carta yba parescióles á los de abaxo que la é le cortara la soga. É acabado de su-
se debian salir luego, porque eran pocos bir, todos fueron á él, é le rogaron que
para lo mucho que avia que hacer, é por les mostrasse lo que traía ; pero él dixo
la grand hondura el mortero é la cade- que no lo podía hacer sin licencia de los
na é soga pessaban mucho, y las cator- compañeros, é con la mejor manera que
ce bracas de cadena que eran menester lo supo encubrir, metió la cesta en una ar-
más; porque la soga que metian yba á ca que allí tenia, é guardó la llave.
riesgo de quemarse, é cada vez salia cha- Visto esto, se apartaron de allí enoja-
muscada en partes, é á quemarse aque- dos los que atendían y escribieron al go-
lla soga, corrian los de abaxo grand peli- bernador Rodrigo de Contreras, que es-
gro , assi de no poder tornar arriba como taba en Leon, haciéndole saber lo que
de no los poder desde encima proveer de avian visto é que sospechaban que se avia
comida ni de agua, porque con aquella sacado grand muestra de riqueça. Y con
soga, que seria de ciento é quarenta bra- el Benito Dávila escribió fray Blas al go-
cas , ternian los de abaxo lo que desde bernador lo que avia passado, é dándole
arriba se les enviaba. á entender que no se debía ya llamar in-
Era essa soga tan gruessa como el de- fierno Massaya, sino parayso, aunque él
do pulgar, é con essa cuerda el balso era tampoco lo entendió, como los demás,
guiado ; é assi por lo ques dicho tenia de puesto que entró dentro.
tornar á meter la dicha soga en la calde- Aquella tarde desbarataron el cabes-
ra con las cadenas é lo demás, é por tan- trante é púsose en cobro lo demás, é
to estaba de voluntad de subir arriba pa- otro dia amanesçieron estos compañeros
ra volver á su labor con mejor aderesço y el frayle en Granada. Por manera que
á concluyr lo començado. publicada la cosa, y entrando en sospecha
Los de arriba holgáronse con la carta, que aquello era un grand thessoro, avi-
y enviaron luego una calabaça grande de sado el gobernador, él escribió que tu-
agua é una cesta con una carta, en que viessen á punto todos los aparejos que
les enviaban á decir, pensando que' avian convenían para entrar en aquella sima,
sacado mucha plata, que mirassen lo que porque él quería mandar entrar en aquel
haçian é cómo la sacaban, porque los hi- infierno, y estar pressente á ver qué co-
dalgos que allí avian venido, cobdiçiaban sa era aquella. É assise hiço: quel sába-
mucho ver é saber qué era lo que avian do, veynte é siete de abril de aquel año,
sacado, contra su voluntad, si de grado el gobernador fué en persona, é se puso
no se les mostrasse ; é que subiesse Be- en orden todo lo nesçessario ; y el mar-
nito Dávila primero. Cómo los de abaxo tes siguiente, postrero de abril, señaló
vieron esta carta, acordaron que dixes- siete personas que entrassen en el infier-
sen que avia grand muestra de riqueça; no, los qualçs fueron aquestos: fray Blas
TOMO IV. 12
90 HISTORIA GENERAL Y NATURAL
del Castillo, Pedro Ximenez Panyagua, que sí : é la tercera vez salió el mortero
Johan Platero, Joan Martin, Anton Fer- de hierro atapada la boca, con grand
nandez, portugués, Nicardo, francés. Ca- bulto de escorias é pesso mucho, é pen-
da uno dellos se aparejó é proveyó de saban por esso que traían algo ; é subido
casquetes é guantes é lo que más les con- arriba, no avia sino escorias. Tornado á
vino : é mandó el gobernador alargar diez meter la quarta vez, entraron diez é siete
bracas de cadena, é fueron con las que ó diez é ocho bracas de cadena ; é como
primero tenia veynte é quatro bracas. Y la escoria está grande é tan gorda no de-
el martes por la mañana, postrero de xó passar el mortero abaxo al metal der-
abril de mili é quinientos é treynta y ocho, retido, é quedóse allá con aquellas bra-
despues quel frayle se ovo metido en el cas de cadena, la qual era delgada, po-
balso é le ovieron encomendado á Dios é co más gorda que la guarnición de una
començaron á lo meter, el gobernador se espada, y el resto de la cadena salió co-
fué de la otra parte contraria por le ver lorada, como si saliera de una fragua, no
mejor entrar ; y en fin él baxó é después derretida sino colorada; é la soga salió
del otros dos juntos, que eran Pedro Xi- por muchas partes quemada é chamus-
menez y el Nicardo. É volvió el balso ó cada.
cincho arriba é baxaron otros dos, que Hecho esto, luego desde arriba les ba-
eran Panyagua é Johan Platero, estos xaron agua é una carta del gobernador,
baxaron riñendo ; é tornando el balso á en que les deçia que le enviassen de lo
subir, baxaron Johan Martin é Anton Fer- que avian sacado é de la tierra que esta-
nandez, portugués, é venian maltrata- ba cabe las vetas : é assi se le subieron
dos de las piedras que caian, é riñendo unas piedras pequeñas é pessadas, de las
como los otros ; pero á essos otros se les de la plaça, é algunas escorias de las que
quebraron las vassijas de agua en el ca- se avian sacado de la caldera. Lo qual vis-
mino é quedaron con poca agua. É pas- to arriba, quedaron descontentos muchos
sóseles lo restante de aquel dia en meter que lo estaban ahí esperando, é cada qual
otra viga con su roldana al cabo, por dó se fué por su parte á la cibdad ; pero to-
avian de baxar las cadenas al metal, por- davía fray Blas porfiaba que aquella ma-
que la que la otra vez metieron, el fray- teria que allí anda derretida es metal, por
le la avia echado en el fuego por ver si muchas raçones quél quiere dar confor-
hacia llama. La siguiente noche, ya pues- mes á su cobdiçia, que no le deben ser
ta muy bien su viga, é con su cadena é creydas. É para que se le crean, dice que
polea, avia en Ja cadena que avian de todas las personas doctas que hasta es-
meter con el mortero tres señales en la tonces avian llegado á ver aquel infier-
cuerda, una braca apartada una de otra, no, son de su opinion, conviene á saber:
con ciertas hilachas ó cabos de soga blan- fray Francisco de Bobadiíla, de la Orden
cos para que mejor se déterminasse el de la Merced, y el maestro Alonso de Ro-
mortero allá abaxo, quando aquellas se xas, clérigo, é fray Bartolomé de las Ca-
ençendiessen. sas, de la Orden de los Predicadores, é
Despues que estuvieron juntos los de fray Johan de Gandabo, de la Orden de
abaxo, se hincaron de rodillas é hicieron Sanct Francisco ; é que todos essos deçian
oración ; é después de aver hecho su ple- que aquello era metal, á su paresçer: á
garia, metieron el mortero quatro veces, lo menos ninguno dessos que este pa-
y en las dos no sacaron nada, porque no dre nombra, negará quél no estaba te-
llegaban abaxo, aunque ellos pensaban nido por hombre de tantas letras co-
DE INDIAS. LIB. XLIL CAP. X. 91
mo cobdiçioso, porque yo los conos- ma , que pues no quería subir que subies-
çi muy bien á todos, excepto al Gan- se más tierra de cabe las vetas para que
dabo; pero en fin el mesmo fray Blas se pudiesse hacer ensayo ; é como no te-
dice que de cierto no se sabe que aque- nia barreta ni herramienta para ello, más
llo sea metal, porque el gobernador de de aquel martillo ques dicho, con él el
aquella provincia no avia consentido que frayle é Johan Platero arrancaron lo que
otros entren allí. É habla este padre con pudieron, é pusiéronlo en una cesta. Es-
mucho fervor é afición, porfiando que te Johan Platero deçia que sin dubda
aquella materia que en aquella sima arde aquello que estaba derretido en la calde-
es plata, é que todos ó los más lo juzgan ra era oro derretido. Estonces, cómo le
po? açufre ; y en la verdad assi me pares- oyó decir esto el Pedro Ximenez, dixo
ció á mí, é me paresçe quel gobernador, que se fuessen todos, que aquella veta
como sabio é prudente, é porque le pa- más principal que está hacia la parte de
resció notoria liviandad la deste frayle, no Leon, quél la tomaba en nombre de su
quería que los hombres se pusiessen á tan señor Alonso Calero.
notorio peligro ; é cómo Rodrigo de Con- Otro de los que estaban abaxo, que se
treras, á cuyo cargo está aquella tierra deçia Panlagua, dixo que se fuessen
por Sus Magestades, es cavallero pru- todos, que otra veta quél señalaba á la
dente, hacia muy bien en no consentir parte de Momborima, ques un pueblo de
que aquella temeraria opinion desse pa- indios, la tomaba para su señor Francis-
dre, é de otros cobdiçiosos que con él co de la Peña, primo del gobernador.
andaban embelesados con la opinion de Cómo el frayle oyó esto, creyendo ó
baxar á aquel infierno, proçediessen ade- barruntando que sus amos les avian man-
lante: antes si fuera otro gobernador, dado arriba que assi lo hiçiessen, antes
le maltractara á él é á los demás por su que allá entrassen, dixo : « Sedme testi-
loca osadia. É no quería el gobernador gos que yo no tomo essa veta ni essotra,
que sin consulta del Emperador, frayle ni sino que tomo essa caldera de metal que
otro hombre entendiesse en aquello: ni allá abaxo hierve, en nombre del Rey,
el frayle tenia licencia de su perlado para nuestro señor, é del mió é de mis com-
estar allí, ni para hacer essosjuramentos pañeros » : de lo qual se rieron todos.
é capitulaciones quel hiço, ó á los otros Después de esto començaron á reñir los
cobdiçiosos que con él se juntaron, ex- unos con los otros, é á se amenaçar pa-
hortados por él ; y en mucho peligro de ra quando oviessen salido de allí; y en
su ánima é consçiençia hiço todo lo que tanta manera cresció la rencilla, que
hiço, é assi lo he yo oydo platicar é cul- quantas calabaças de agua les baxaban
parle otros religiosos de su mesma Or- quebraban por reñir, no tirando como
den, muy letrados é de auctoridad, é avian de tirar la cuerda. Pero el frayle
aquella osadia no le llama ni llamará nin- los hiço allí amigos, é subieron de dos
gún prudente ni discreto varón celo de en dos, cada uno con el que avia baxa-
servir á Dios ni al Rey, sino especie de do esta tercera vez : que era Pedro Xi-
hurto, é querer él por aquella via nesçes- menez y el Nicardo, Panyagua é Johan
sitar para capitular después con su Mages- Platero, Johan Martin é Anton Fernan-
tad, si por caso salia el efetto al propós- dez, portugués; y el frayle subió á la
sito del frayle. Dice assimesmo su rela- postre con la cesta para hacer el ensayo
ción, quel gobernador les tornó á escri- de la tierra que en ella se sacó, é cómo
bir, estando él en persona mirando la si- fué arriba, la pressente al gobernador. Lo
92 HISTORIA GENERAL Y NATURAL
qual después el gobernador en Leon lo permanesçer en su errada ó vana opi-
mandó ensayar, é no salió nada. nion. É dá assimesmo anchas raçones en
No cansado el fray le é los demás de su fin de todo para que se le crea que aque-
bando, suplicaron é aun requirieron al lla materia que allí hierve en aquella pro-
gobernador que les diesse licencia para funda sima es metal, é que no es boca
tornar á entrar en aquel infierno, é no se de infierno ni espiradero del ni agua; é
la quiso dar, ni permitir quessos ni otros dice que aquel ruydo tan grande que
allá fuessen á entrar en aquella sima. É allá anda, no es sino de metal, é no sali-
á esta tercera vez quel frayle é los otros tre ni piedra açufre, como algunos quie-
seys ques dicho entraron, el gobernador ren deçir. É dice que tampoco es hierro
estuvo pressente, con otros muchos que ni cobre y concluye que es oro ó plata ó
los vieron entrar é salir. juntamente oro é plata. Y afirma que los
Grand paciencia es la que ha menester que dicen ques plata, essos traen más ra-
é mucha prudencia el gobernador para çon; é yo pienso quél é los tales están
contentar á los subditos de su jurisdiçion, fuera della, é que no lo entienden. Ni yo
y en especial á algunos tan desatinados aqui pusiera esto, sino porque me paresçe
como andaban inducidos por este frayle: con viniente, por lo que agora diré: lo pri-
que como él no ponia dineros en el ne- mero, porque de nesçessidad aquel hoyo
gocio, ni le dolian los que los simples é sima ha de tener otra dispusiçion é vis-
companeros avian gastado, ni le penaba ta allá abaxo muy diferente de la que de
que se acabassen de perder tras sus pa- arriba pueden ver é considerar los que
labras. Pero como dicho es, el goberna- desde donde yo lo vi lo han visto ó lo vie-
dor , viendo el notorio peligro é aventura ren , é aquesto cuéntalo bien este padre,
en que aquellos querían traer sus vidas é aunque en la distancia é bracas de la
sus haciendas, no les quiso dar lugar á que hondura no dicen todos tantas como él;
se perdiessen; é aun porque todos aque- é yo he oydo después al gobernador Ro-
llos aparejos é xarçias subian los cuitados drigo de Contreras, que lo vido é se halló
indios por aquellas breñas é sierras con pressente la tercera vez quel frayle é los
excesivo trabaxo, de que tampoco se do- que he dicho que allí entraron ; é aun di-
lia fray Blas ni su compañia. ce que despues que entran en aquella pro-
Digo yo que dar licencia para entrar fundidad, hay otra dispusiçion, é cada dia
allí á algún chripstiano, no osara hacer la hay é se hunde más tierra en torno de
ningún gobernador cathólico, si nofuesse aquella plaça donde essos llegaron. Lo se-
desapiadado é cruel é de poca consçien- gundo que me movió á sacar ó poner aqui
çia, quanto más que bastaba ya lo expe- esta suma de la relación deste padre fray
rimentado para sacar á este padre é á los Blas, es porque se sepa un tan temerario
demás de su falsa opinion, é que se con- acometimiento como este religioso tuvo,
formassen con el paresçer de innumera- en que no solamente aventura la vida si-
bles, que todos creen ques aquel licor no el ánima, á lo que paresçe. Y en fin,
piedra açufre. todo ello es para dar loores á Dios en to-
Otras muchas cosas é novedades cuen- do lo ques dicho, é no dexar de dárselos
ta el frayle en su relación de poco fructo, por le aver librado de su desatino é cob-
en especial otro nuevo juramento quél é diçia á él é á los quél movió é truxo á su
otros quatro de sus compañeros hicieron opinion. Passemos adelante á otras cosas
encima de los Evangelios, é les tomó el notables.
frayle francés fray Johan de Gandabo, de
DE INDIAS. LIB. XLII. CAP. X. 93

CAPITULO XL
En el que se tracta de los areytos é de otras particularidades de la g-oberriaçion de Nicaragua e' sus anexos,
é assimesmo de algunos ritos é çerimonias de aquella gente, demás é allende de los que la historia ha con-
tado.

Acostumbraron los antiguos (en el oto- Y essa pintura era de borra de algodón
ño) acabados de coger los fructos de la picado (é primero hilado), que Jo ha-
tierra, que se juntaban los hombres en cen quedar como la borra que dexan
los templos é hacían fiestas é sacrificios, las tixeras de los tundidores, y era de
haciendo placer á sí mesmos é honra á quantas colores puede aver, é aquellas
sus dioses1. Pues luego, si tal costumbre muy finas. Algunos llevaban máscaras de
ovo antigua, y entre gente de tanta ra- gestos de aves, é aquel contrapás andá-
çon, no es mucho que los indios lo ha- banlo alrededor de la plaça é de dos en
gan. É assi digo que en la plaça del ca- dos, é desviados á tres ó quatro passos;
cique Viejo, que assi le llaman, porque y en medio de la plaça estaba un palo al-
él era muy viejo (é yo le conosçi é ha- to hincado de más de ochenta palmos, y
blé), pero su proprio nombre fué Aga- encima en la punta del palo estaba un
teyte, é su plaça é señorío se deçia Te- ydolo assentado é muy pintado, que di-
coatega, era uno de los mayores señores cen ellos ques el dios del cacagual ó ca-
de aquella gobernación de Nicaragua, é cao : é avia quatro palos en quadro pues-
tenia seys mili hombres de hecho de ar- tos en torno del palo, é revuelto á esso
co é flecha, é más de veynte mili vassa- una cuerda de bexuco tan gruessa como
llos entre hombres é mugeres chicos é dos dedos (ó de cabuya), é á los cabos
grandes. Y hálleme un dia á ver un arey- della atados dos muchachos de cada siete
to, que allí llaman mitote, é cantar en ú ocho años, el uno con un arco en la ma-
coro, como los indios suelen-hacerlo, y no, y en la otra un manojo de flechas ; y
era acabando de coger el fructo del ca- el otro tenia en la mano un moscador lin-
cao , que son aquellas almendras que en- do de plumas, y en la otra un espejo. Y
tre aquella gente corren por moneda, é á cierto tiempo del contrapás, salian aque-
de que hacen aquel brevage que por tan llos muchachos de fuera de aquel quadro,
excelente cosa tienen ; y fué de aquesta é desenvolviéndose la cuerda, andaban en
manera. Andaban un contrapás hasta ses- el ayre dando vueltas alrededor, desvián-
senta personas, hombres todos, y entre- dose siempre más afuera é contrapessán-
llos ciertos hechos mugeres, pintados to- dose el uno al otro, destorciendo lo co-
dos é con muchos y hermosos penachos é gido de la cuerda ; y en tanto que baxa-
calcas, é jubones muy bigarrados é di- ban essos muchachos, dançaban los ses-
verssas labórese colores, é yban desnu- senta un contrapás, muy ordenadamente,
dos, porque las calcas é jubones que di- al son de los que cantaban é tañían en cer-
go eran pintados, é tan naturales que co alambores é atabales, en que avria diez
ninguno los juzgara sino por tan bien ó doce personas cantores é tañedores de
vestidos como quantos gentiles soldados mala gracia, é los dançantes callando é
alemanes ó tudescos se pueden ataviar. con mucho silencio.

i Aristóteles, Eth., cap. VIII.


ö* HISTORIA GENERAL Y NATURAL
Turóles esta fiesta del cantar é tañer é qua del Espíritu Sancto, desta manera.
baylar, como es dicho, más de media Delante del buhio del cacique estaban de-
hora ; é al cabo deste tiempo començaron baxo de una barbacoa hasta veynte in-
á baxar los muchachos, é tardaron en po- dios , pintados de bixa é de xagua, ques
ner los pies en tierra tanto tiempo como roxo é negro , é con muchos é lindos pe-
se tardaría en decir cinco ó seys veces el nachos , cantando de pié, con tres ó qua-
Credo. Y en aquello que tura el desarre- tro atambores é atabales; é fuera de aquel
volverse la cuerda, andan con assaz ve- portal, en la plaça, delante dessos músi-
locidad en el ayre los muchachos, me- cos , á veynte passos, andaban hasta diez
neando los bracos é las piernas , que pa- ó doce gandules disfraçados é muy pinta-
resçe que andan volando ; é cómo la cuer- dos assimesmo de bixa é xagua, con sus
da tiene cierta medida, quando toda ella penachos é tiras é moscadores é pelotes
se acaba de descoger, paran súbitamente de algodón é de otras maneras, baylan-
á un palmo de tierra. É quando ven que do á forma de contrapás. É desviados
están cerca del suelo, ya llevan encogidas destos, diez passos á la mano derecha,
las piernas, é á un tiempo las extienden, estaban otros quatro gandules, dispuestos
é quedan de pié los niños, uno á la una hombres, pintados como los sussodichos
parte é otro á la otra, á más de treynta de muchas colores, é las caras roxas co-
passos desviados del palo que está hin- mo sangre pintadas, con ciertas cabelle-
cado; y en el instante, con una grita ras é plumas é penachos, é como ellos se
grande, cessa el contrapás é los cantores suelen poner para mejor paresçer en la
é músicos, é con esto se acaba la fiesta guerra. É destos quatro los tres estaban
[Lám. V.\ fig. 7.a). parados ó quedos, que no se movían, y el
Y estáse aquel palo allí hincado ocho ó uno solo baylaba é andaba á manera de
diez dias, á cabo de los quales se juntan contrapás, sin salir ni se apartar más de
çient indios ó más é le arrancan, é qui- un passo ó dos á un lado ó á otro de Te-
tan de allí aquel cernió ydolo que estaba coatega, señor de aquella plaça, que es-
encima del palo, é llévanlo á la mezquita taba arrojándole varas al que baylaba
é templo de sus sacrificios, donde se está desde á tres ó quatro passos del ; é mu-
hasta otro año que tornan á hacer la mes- chas veces ó las más le daba por aquellos
ma fiesta. É sin dubda es cosa para hol- costados é lomos é vientre é bracos é
gar de verlo ; pero lo que mejor me pa- piernas é por donde le acertaba, pero
resció era la manera del atavio ó vestido nunca le tiraba á la cabeça. É al tiempo
qual es dicho, é los muchos é lindos pe- quel cacique soltaba la vara, el que la
nachos que llevaban, é ver de una librea atendía hurtaba ó torcía el cuerpo á un
ó forma de pintura dos dellos ó quatro, lado ó al otro, ó se abaxaba ó volvía las
é de otra diferenciada otros tantos, pa- espaldas, de forma que muchas veces le
reados é muy gentiles hombres; é digo erraba; pero las más veces le acertaba é le
assl que en España é Francia é Italia é daba buenos golpes, que le alçaban bien
Alemania paresçieran muy bien, y en las ronchas. É quitábase aquel y entraba
qualquiera parte del mundo. otro de los dichos quatro, y esperaba
Otra manera de areyto vi en la mesma otros diez ó doce tiros, ó los quel dicho
plaça .de Tocoatega, después de muerta cacique quería: é assi discurría de uno
el dicho cacique Viejo % al qual sucedió un en uno por todos quatro hasta que ovo
hijo suyo, gentil mancebo ; é fué un do- rompido hasta treynta varas en ellos. Es-
mingo diez é seys de mayo, dia de pas- tas varas eran más ligeras que cañas, á
DE INDIAS. LIB. XLII. CAP. XI. 95
manera de canalejas, delgadas como el ban mancebos de buen esfuerço, é altos
dedo menor de la mano, y en la parte é dispuestos para la guerra é de buen su-
más gruessa é cabo de la vara un cipote frimiento para las heridas. Y es cierto
ó cabeça de cera ; de manera que aunque quel cacique ques dicho, se las arrojaba
el golpe no era peligroso, era bestial bur- aquellas varas de buena gana, y era man-
la, por estar como estaban desnudos. Y cebo é resçio é les daba buenos papiro-
el que resçibia el tiro ningún sentimiento tacos , que les levantaba un dedo ó más
ni mudança hacia, ni se tentaba la heri- las ronchas.
da, ni se condolia de ningún golpe, sino Este dia, queriendo yo ver la hora que
luego se preparaba para esperar otro, é era en uno destos reloxes de sol que traen
con una mesma cara é semblante ; é tam- de Francia é de Flandes, con un espejue-
bién con la mesma vara tiraba el cacique lo é la caxa de marfil, que podía valer
tres ó quatro veces, hasta la quebrar ó tres ó quatro reales de plata en España,
Je errar é que la vara passasse adelante. me le pidió este cacique, porque dixo que
Desta manera quebró é despendió en le paresçia bien ; y él me dio otro de mar-
los dichos quatro indios bien treynta va- garita del tamaño de un ducado doble
ras de las ques dicho, y estaba mucha de los nuestros, engastado en una piedra
gente de indios, chicos é grandes é mu- de muy excelente jaspe ó pórfido verde,
geres, mirando la dicha fiesta ; é acaba- al qual espejo en aquella lengua se llama
das de tirar las varas, el cacique mandó chaschüe.
sacar cacao, é dio de su mano á cada uno Otros areytos é cantares, juntados con
de los quatro hasta quinientos granos é el bay lar é contrapases, usan los indios,
almendras del dicho cacao. Y hecho aques- é son muy comunes, como en otras par-
to , con una grande grita, se fueron los tes destas historias está dicho ; é aquellos
bayladores é músicos é cantores é los gol- son comunes y en el tiempo de sus obse-
peados ; é tras ellos mucha gente de in- quias é muerte de los caciques principa-
dios, á otras plaças á otros caciques é les , é que les quedan en lugar de historia
señores á hacer lo mesmo y esperarles é memoria de las cosas passadas, é van
otros tantos tiros, quatro mancebos otros acresçentando lo que subçede. Y otros
de los que estaban sanos é no garrocha- hay que ordenan sobre hacer alguna fray-
dos; é para esto ellos mesmos llevaban çion, como se hiço en la muerte de don
dos indios cargados con dos braçados de Chripstóbal de Sotomayor en la isla de
aquellas varas. Sanct Johan, como lo dixe en el libro XVI,
Assi cómo se fueron, yo pregunté al capítulo V.
cacique que para qué se hacia aquello, ó Otros areytos hay que son más comu-
que si era aquel dia fiesta entrellos, ó qué nes para hacer sus beoderas, en los qua-
misterio significaba : é dixo que no era les anda tan espeso el vino como el can-
fiesta, sino que aquellos indios eran de tar , hasta que caen hechos cueros borra-
otras plaças, y eran mancebos, é por su chos é tendidos por el suelo. É muchos
placer andaban como en aguinaldo á pe- de los que assi se embriagan se quedan
dir cacao á los señores é caciques que lo allí donde caen, hasta quel vino se les pas-
tenían, é quellos se lo daban, como él avia sa ó viene el dia siguiente, porque el que
hecho; é que primero que se lo diessen, le ve caer de su compañía, más le ha
acostumbraban tirarles veynte ó treynta envidia que no mancilla, é aun porque no
varas hasta las quebrar en ellos, segund entró á baylar sino para quedar de aque-
es dicho, en que paresçia que se mostra- lla manera. Pero diré aqui de otro que á
96 HISTORIA GENERAL Y NATURAL
la verdad yo é un clérigo é otros tres ó otra parte de la plaça mesma se sentó
quatrb españoles que allí nos hallamos el cacique con mucho placer é fiesta en
quisiéramos estar léxos dellos, porque un duho ó banquillo pequeño, é sus prin-
ver septenta ú ochenta indios con su ca- cipales é hasta otros septenta ú ochenta
cique borrachos, é gente tan bestial é indios en sendos duhos. É comencé una
ydólatra é tan llena de vicios ( é que de moca á les traer de beber en unas higue-
los chripstianos yo creo que ningún con- ras pequeñas, como escudillas ó tacas, de
tentamiento tienen en la verdad, porque una chicha ó vino quellos hacen de mahiz
de ser señores los han hecho siervos, y muy fuerte é algo aceda, que en la color
en sus ritos é çerimonias é vicios les han paresçe caldo de gallina, quando en él
y do á la mano) ¿qué se puede pensar de deshacen una ó dos yemas de huevo. É
su amistad? É demás desto estábamos lé- assi cómo començaron á beber, truxo el
xos del socorro é ayuda de los chripstia- mesmo cacique un manojo de tabacos,
nos , y en casa de uno de los mayores se- que son del tamaño de un xeme, é del-
ñores de aquella gobernación, y en tierra gados como un dedo, é son de una cierta
que assi por mar como por la tierra te- hoja arrollada é atada con dos ó 1res hi-
nían aparejo para se salir con lo que hi- los de cabuya delgados: la qual hoja é
çiessen : todas estas conjecturas eran apa- planta della ellos crian con mucha dili-
rejo para temer lo que allí vimos. Verdad gencia para el efetlo destos tabacos, y
es que uno de los caciques que más se encendíanlas por el un cabo poca cosa, y
han presçiado de la amistad de los espa- entre sí se va quemando (como un pibe-
ñoles, es aqueste llamado Nicoya, y era te) hasta que se acaba de quemar, en lo
baptiçado, é se llamaba don Alonso, é qual tura un dia: é de quando en quan-
como indio se dice Nambi ; é si le pedían do metíanla en la boca por la parte con-
algunos indios para alguna cosa que traria de donde arde, é chupan para
oviéssemos menester, decía él: «Yo no dentro un poco espacio aquel humo, é quí-
tengo indios, sino chripstianos, é si tanla, é tienen la boca cerrada , é retie-
chripstianos quereys, yo os los daré.» nen el resolló un poco, é después alientan
— « Pues dadnos chripstianos que hagan é sáleles aquel humo por la boca é las na-
aquesto, de que tenemos nesçessidad ». Y rices. Ê cada uno de los indios que he
luego nos daba tantos indios como se le dicho tenia una destas hojas rehollada , á
pedian, é haçian lo que se se les manda- la qual ellos llaman yapoquete, y en len-
ba. Pero oyd agora lo que debaxo de su gua desta isla de Hayti ó Española se di-
baptismo este cacique é su gente hicieron, ce tabaco. É continuando el beber yendo
é fué aquesto. é viniendo indios é indias con aquel bre-
Un sábado diez é nueve de agosto de vaje, á vueltas del qual les traían otras
mili é quinientos é veynte y nueve años, higueras ó tacas grandes de cacao coci-
en la plaça de Nicoya, don Alonso, ca- do , como ellos lo acostumbran beber (pe-
cique de aquella provincia, por otro nom- ro desto no toman sino tres ó quatro tra-
bre llamado Nambi, que en aquella su gos, é de mano en mano, ora de lo uno,
lengua chorotega quiere decir perro, dos quando de lo otro, entremedias tomando
horas antes que messe de noche, á una aquellas ahumadas, é tañendo entre ellos
parte de la plaça començaron á cantar con las palmas un atabal é cantando
é andar en corro en un areyto hasta otros), estuvieron assi hasta más de media
ochenta 6 çient indios, que debían ser noche, que los más dellos cayeron en tier-
de la gente común é plebea, porque á ra sin sentido, embriagados, hechos cue-
DE INDIAS. LIB. XLIl. CAP XI. 97

ros. É cómo la embriaguez diferençiada- quanto mejor que otro entiende assi se
mente obra en los hombres, unos pares- aventaja entre los otros hombres, é más
çia que dormían sin se mover, otros an- le estiman todos é más meresçe ser hon-
daban llorando, é otros gritando, é otros rado ; é quanto más loco ó bobo ó insi-
dando traspiés desatinados. Y estando ya piente es, más semejante á las bestias: é
en este estado, vinieron sus mugeres é que bien sabia él que entre sus vassallos
amigos ó hijos, é los tomaron é llevaron avia principales que eran mayores seño-
á dormir á sus casas, donde se durmie- res é más cercanos debdos suyos que don
ron hasta otro dia á medio dia, ó hasta Diego (que era un principal muy privado
la noche siguiente algunos, é mas é me- suyo), é me avia dicho él que le quería
nos, segund que avian cargado é partici- más que á todos, porque era más sabio
paron de la beodera. Y el que aquesto é valiente que los otros, pues por el buen
desta gente no hace, es tenido entrellos saber suyo era más estimado; que por
por hombre de poco é no suficiente para qué perdian el saber é se emborrachaban
la guerra. é quedaban sin sentido, como bestias; é
En aquel tiempo que lloraban é grita- que los chripstianos no avian de hacer lo
ban , era cosa temerosa ver sus desatinos; quél hacia, que las más noches dormia
y en aquel tiempo quellos se están embor- con una moca virgen, que era grand pe-
rachando mucho más, porque quanto más cado é cosa muy aborresçible á Dios, ni
nos era encubierto el dubdoso fin de la avia de tener más de una muger sola y
fiesta, tanto más era de temer el peligro él tenia muchas, allende de aquellas que
en que nos paresçia que estábamos. Des- desfloraba.
ta mesma manera, aparte, lo hacen las Respondióme que en lo de las borra-
mugeres de la manera que está dicho; pe- cheras él via que era malo; pero que era
ro las principales. assi la costumbre é de sus passados, é
Bien pensamos una vez quel areyto y que si no lo hiçiesse, que su gente no lo
embriaguez avia de ser en daño de los querría bien é le ternian por de mala con-
seys ó siete españoles, que allí nos halla- versación y escaso, é que se le yrian de
mos , é por esso estuvimos en vela é con la tierra. Ë que en lo de las mugeres quél
las armas en la mano, porque aunque no no quería más de una, si fuesse posible,
bastássemes á defendernos de tantos con- que menos ternia que contentarse una que
trarios , á lo menos pensábamos vender- muchas ; mas que sus padres se las da-
les bien caras nuestras vidas, é procurar ban é rogaban que las tomasse, é otras
todos de matar al cacique é los que más que le paresçian bien él las tomaba, é por
pudiéssemos de los principales, sin los aver muchos hijos lo hacia ; é que las mo-
quales la otra gente inferior son para po- cas vírgines, quél lo hacia por las honrar
co , é muy desacaudillados é cobardes sin á ellas é á sus parientes, é luego se ca-
sus capitanes. Passada la borrachera , yo saban con ellas de mejor voluntad los
le dixe al cacique que pues era chripstia- otros indios, é por esto lo hacia.
no é deçia que assi lo eran sus principa- A todo esso se le replicó lo que me pa-
les é mucha parte de su gente, que para reseió, dándole á entender su error é có-
qué hacían aquella borrachera, porque un mo todo aquello era muy grave pecado,
beodo no es más, perdido el sentido, que é no eran obras de chripstiano, sino de
una bestia ó un animal bruto é sucio ; que infiel; y él aceptaba lo que yo deçia, é
bien conosçia que lo mejor quel hombre deçia que le consejaba bien, é que poco
tiene es la raçon y entendimiento, é que á poco se enmendaría. Pero en fin él tenia
TOMO IV. 13
98 HISTORIA GENERAL Y NATURAL
el nombre como las obras é las obras como lo é muy presçiado. En aquel instante
el nombre Nambi, que como tengo dicho, que acaban aquel maldito sacrificio, todas
quiere decir perro. las mugeres dan una grita grande é se
Y entre las otras tienen otra mane- van huyendo al monte é por los boscajes
ra de areyto é rito, ques de aquesta é sierras, cada una por su parte ó en com-
forma. En tres tiempos del año, en dias pañía de otra, contra la voluntad de sus
señalados que ya tienen por fiestas prin- maridos é parientes, de doude las tornan
cipales , este cacique de Nico ya, é sus á unas con ruegos, é á otras con prome-
principales é la mayor parte de toda su sas é dádivas, é á otras que han menes-
gente, assi hombres como mugeres, con ter más duro freno á palos é atándolas
muchos plumages é aderesçados á su mo- por algún dia hasta que se les ha passado
do é pintados, andan un areyto á mo- la beodez; é la que más léxos toman, aque-
do de contrapás en corro, las mugeres lla es más alabada é tenida en más.
asidas de las manos é otras de los bra- Aquel dia ú otro adelante de la fiesta
cos , é los hombres en torno délias más de las tres cogen muchos manojos de
afuera assi asidos, é con intervalo de mahiz atados, é pónenlos alrededor del
quatro ó çinco passos entrellos y ellas, montón de los sacrificios, é allí primero
porque en aquella calle que dexan en me- los maestros ó sacerdotes de Lucifer, que
dio , é por de fuera é de dentro, andan están en aquellos sus templos, é luego el
otros dando á beber á los dançantes, sin cacique, é por orden los principales de
que çessen de andar los pies ni de tra- grado en grado, hasta que ninguno de los
gar aquel su vino : é los hombres hacen hombres queda, se sacrifican é sajan con
meneos con los cuerpos é cabeças, y ellas unas navajudas de pedernal agudas las
por consiguiente. Llevan las mugeres ca- lenguas c orejas y el miembro ó verga
da una aquel dia un par de guiaras (ó ça- generativa (cada qual segund su devo-
patos nuevos) ; é despues que quatro ho- ción), é hinchen de sangre aquel mahiz, é
ras ó más han andado aquel contrapás de- después repártenlo de manera que alcan-
lante de su mezquita ó templo en la plaça ce á todos, por poco que les quepa, é co-
principal en torno del montón del sacri- mento como por cosa muy bendita.
ficio , toman una muger ú hombre (el que Estos desta provincia de Nicoya traen
ya ellos tienen elegido para sacrificar) é oradado el labio baxo, hecho un agujero
súbenlo en el dicho montón é ábrenle por entre la boca é la barba, é allí puesto un
el costado é sáeanle el coraçon, é la pri- huesso blanco é redondo tamaño como
mera sangre del es sacrificada al sol. É medio real : é algunos traen en lugar del
luego descabeçan aquel hombre é otros huesso un botón de oro de martillo, é
quatro ó cinco sobre una piedra que está préndenlo por de dentro de la boca; é
en el dicho montón en lo alto del, é la aquello con que lo prenden y el asidero del
sangre de los demás ofresçen á sus ydo- botón, como topan en el assiento de los
los é dioses particulares, é uníanlos con dientes baxos, tanto quanto más bulto tie-
ella, é úntanse á sí mesmos los beços é ne , tanto más salido para afuera les hace
rostros aquellos interceptores ó sacerdo- traer el beço ó labio baxo de la boca ; é
tes, ó mejor diciendo, ministros manigol- para comer é beber se los quitan essos
dos ó verdugos infernales; y echan los botones, si quieren. Pero su hábito é tra-
dichos cuerpos assi muertos á rodar de je dellos es como el que usan los indios
aquel montón abaxo, donde son recogi- de México é los de Leon de Nagrando,
dos, é después comidos por manjar sáne- de aquellos coñideros luengos en torno
DE INDIAS. LÍB. XLII. CAP. XI. 99
del cuerpo, é assimesmo coseletes de al- saba ; é desde su principio tiraba hacia el
godón pintados é sin mangas. Las muge- viento Nordeste, ques entre la parte
res traen una braga muy labrada, ques oriental é Septentrion. É despues que pa-
un mandilejo de tres palmos, cosido en resçia la luna, estaba menos clara la dicha
un hilo por detrás ; é ceñido el hilo, mó- línia, é cada una noche de las siguientes
tenlo entre las piernas é cubren la natura, se paresció hasta los seys dias del mes de
é meten el cabo debaxo de la cinta por hcbrcro. Assi que, turó continuadamente
delante. Todo lo demás de la persona an- veynte é quatro noches las que yo la vi;
dan desnudas, é los cabellos luengos é pero decían otros que la avian visto algu-
cogidos en dos trancados, porque por me- nas noches antes que yo la viesse.
dio de la carrera ó crencha se peyna la Preguntando yo á los indios que qué
mitad de la cabeça, y el un trancado significaba aquella señal, decían los sa-
se coge derechamente sobre la oreja, é bios é más ancianos dellos que se avian
otro trancado sobre la otra con la otra mi- de morir los indios en caminos, é que
tad de los cabellos ; é assi bien cogidos aquella señal era camino, que significa-
los cabellos, traen aquellos trancados de ba su muerte dellos caminando. Y podían-
tres é quatro palmos, é más é menos, se- lo muy bien decir ó adevinar, porque
gund tienen el cabello luengo ó corto. Y los chripstianos los cargaban é mataban,
estos indios é otros muchos son, como es sirviéndose dellos como de bestias, acar-
dicho, de la lengua de Chorotega, é los reando é llevando á cuestas de unas par-
de las islas del golpho de Orotiña é Nica- tes á otras todo lo que les mandaban. As-
ragua que están allí cerca. Las mugeres simesmo digo que aquella señal ó luna,
de Nicoya son las más hermosas que yo assi como se yba adelgaçando é consu-
he visto en aquellas partes. miendo, cada dia más hasta ser del todo
Passemos á las otras cosas que propu- deshecha, también yba acortándose por
se decir en este capítulo, pues en lo de el pié ó nasçimiento de los cabos y extre-
los areytos he satisfecho ; y en otras par- mos della ; de manera que lo que á la pos-
tes destas historias se hace mención de tre se deshiço, fué lo que llegaba á medio
otras maneras de areytos, porque como cielo.
son diverssas lenguas é costumbres de Tienen los indios muchos dioses, á los
las gentes, assi lo son sus cantares é bay- quales llaman teotes, é sacrifican hombres
les é otras muchas cosas. é muchachos, como en muchas partes he
Son ios indios muy agoreros é çerimo- dicho, por su devoción é reverencia, ó
niosos; é acaesció que estando yo en la cib- por su maldad é golosina, porque les sa-
dad de Leon de Nicaragua, vi un jueves be muy bien la carne humana. É tienen
diez é nueve de enero de mili é quinientos dios del agua é de los mahiçes, é dios
é veynte y nueve, de noche en el cielo una de las batallas é de las fructas, é assi di-
línia, al paresçer tan ancha como suele pa- verssos nombres de dioses, é apropriadas
resçer ancho el arco del çielo, é aquesta sus potestades á las cosas é géneros di-
línia era de color blanca é transparente, verssos que les atribuyen é aplican, se-
porque las estrellas en el qual derecho gund sus nesçessidades. De manera que
ella passaba se vian : é nasçie de la parte se me figura que imitan á los ydólatras
del viento Subdueste, ques entre Medio- é gentiles antiguos, que á Çerere hacían
día é Poniente, é yba continuada hasta dea de la abundancia é á Marte dios délas
medio cielo ó la mitad de lo que se mues- batallas, é á Nepluno del mar é de las
tra del Oriente en lo alto, é de allí no pas- aguas, é á Yulcano del fuego, etc. É assi
100 HISTORIA GENERAL Y NATURAL
acá en esta gobernación de Nicaragua lla- Hartados los perros, quedáronse los in-
man por diverssos nombres sus dioses, é dios en la plaça, á causa de que se pre-
con cada nombre le dicen teot, que quiere gonó que á quien de allí los quitasse le
decir dios, éaun al diablo teot le llaman, darían la mesma muerte ; porque de otra
é á los chripstianos también leotes los manera essa mesma noche los indios se
llaman. los llevaran para comérselos en sus casas.
De sus crueldades diré pocas cosas, É cómo la tierra es caliente, luego otro
porque son sin número, ó debaxo de co- dia hedian, é al tercero ó quarto dia que
mer carne humana todo lo demás se pue- allí estaban, por temoriçar ó dar exemplo
de creer é tener por averiguado. á los indios, como yo avia de passar por
Siguióse quel año de mili é quinientos allí de nesçessidad para yr á la casa del
é veynte y ocho salieron de la cibdad de gobernador, pedíle por merced que dies-
Leon el thessorero Alonso de Peralta é se licencia que se llevassen de allí al cam-
un hidalgo llamado Çûniga é otros dos po ó donde quisiessen, porque ya aquel
mancebos, hermanos, llamados los Bae- hedor era incomportable. Y el goberna-
ças; y estos é otros, hasta seys ó siete, dor , assi porque yo é otros se lo roga-
cada uno fué por su parte á visitar sus mos , como porque le yba su parte en ello
plaças é indios que los Servian ; pero nin- y estaba su casa en la mesma plaça, man-
guno dellos dexaron que no se los comies- dó pregonar que llevassen de allí aque-
sen, é aun á sus caballos. Después Pedra- llos indios; y en acabando de darse el
rias Dávila envió un capitán con gente á pregón, los hicieron muchos pedaços los
buscar los malhechores, é prendieron de- indios de la comarca, que cada dia vie-
llos diez é siete ó diez é ocho indios ca- nen al tiánguez ó mercado á la mesma
ciques é indios principales, é mandóles plaça, sin dexar cosa alguna dellos por
Pedrarias aperrear é que los comiessen á recoger, é se los llevaron á sus casas, é
ellos perros. É un martes, á diez é seys no poco goçosos, só color que lo llevaban
días de junio de aquel año, en la plaça á echar en el campo, porque sabían que
de Leon, los justiciaron desta manera: que á los chripstianos les paresçia mal aquel
le daban al indio un palo que tuviesse en manjar, é les avian amonestado que no
la mano, é decíanle con la lengua ó in- lo comiessen. Mas á ellos les paresció
térpelre que se defendicsse de los perros que les avia dado Dios muy buena cena
o los matasse él á palos : é á cada indio con aquel pregón.
se echaban cinco ó seys perros cachorros Un caso cruel é notable, nunca oydo
(por emponellos sus dueños en essa mon- antes, diré aqui, aunque aqueste no
tería), é como eran canes nuevos, anda- acaesció en el tiempo que yo estuve en
ban en torno del indio, ladrándole, y él Nicaragua, sino año é medio ó poco más
daba algún coscorrón á alguno. É quando antes, durante la conquista del capitán
á él le paresçia que los tenia vencidos con Francisco Fernandez, teniente que fué de
su palo, soltaban un perro ó dos de los Pedrarias ; é fué desta manera : que có-
lebreles é alanos diestros, que presto da- mo los indios vieron la osadía y esfuerço
ban con el indio en tierra, é cargaban los de los españoles, é temían mucho de los
demás é lo desollaban é destripaban é co- caballos, é nunca avian visto tales anima-
mían del lo que querian. É desta manera les , é que los alançaban é mataban, pen-
los mataron á todos diez é ocho malhe- saron en un nuevo ardid de guerra, con
chores , los quales eran del valle de OIo- que creyeron que espantarían los caba-
coíon é de su comarca. llos é los pornian en huyda c vencerían
DE INDIAS. LIB. XLII. CAP. XI. 401
á los españoles. É para esto, çinco leguas llegaban á sus mugeres, é dormían apar-
de la cibdad de Leon, en la provincia que tados délias en tanto que turaba la simcn-
se diçe de los Maribios, mataron muchos tera; ni comian sal ni tomaban aquellos
indios é indias viejas de sus mesmos pa- brevages que suelen tomar, y en fin vi-
rientes é vecinos, é desolláronlos, después vían en ayuno é guardaban en aquel
que los mataron, é comiéronse la carne é tiempo castidad los varones.
vistiéronse los pellejos, la carne afuera, Es opinion de muchos que en esta go-
que otra cosa del indio vivo no se pares- bernación de Nicaragua hay muchos bru-
çia sino solo los ojos, pensando, como xos é bruxas, é que quando quieren se
digo, con aquella su invención, que los hacen tigres é leones é pavos é gallinas é
chripstianos huyrian de tal vista é sus ca- lagartos : é de algunos sobre estas vani-
ballos se espantarían. Cómo los chrips- dades se hiço justicia en Leon, y ellos
tianos salieron al campo, los indios no mesmos confessaban que hablaban con el
rehusaron la batalla : antes pusieron en la diablo. É hánse hallado indios é indias
delantera essos indios que traian los otros muertos, é dicen que los matan los bru-
revestidos, é con sus arcos é flechas die- xos, quando se enojan, é á este propóssi-
ron principio á la batalla animosamente é to dícense mili vanidades, que no son pa-
con mucha grita é atambores. Los chrips- ra aqui, sin tener más expiriençia dello.
tianos quedaron muy maravillados de su Como he dicho, en aquestas diversi-
atrevimiento, é aun espantados del caso, dades de lenguas que hay en esta gober-
é cayeron luego en lo que era é comen- nación, de nesçessidad demás de diferir
çaron á dar en los contrarios é á herir é en los vocablos, assi en los ritos hay di-
matar de aquellos que estaban forrados ferencia. En Matiari llaman á Dios Tipo-
en otros muertos: é desque los indios vie* tani, é dicen que ovo un hombre é una
ron el poco fructo de su astucia é ardid, muger, del qual todos los mortales ovie-
se pusieron en huyda, é los chripstianos ron principio, que al hombre llaman Nen-
consiguieron la victoria. É de allí adelan- bitkía é á la muger Nenguüamalí : á Dios
te deçian los indios que no eran hombres llaman los de Nicaragua Thomaotheot, que
los chripstianos, sino teotes, que quiere quiere deçir grand Dios, é dicen que aquel
decir dioses, é aquellos dioses suyos &on tuvo un hijo que estuvo acá abaxo, é le
diablos é sin ninguna deidad. É de allí llaman Theotbüche: á los ángeles pequeños
adelante se llamó aquella tierra, donde de acá abaxo quieren deçir que se llaman
acaesció lo ques dicho, la provincia de Tamachas ; é Taraacazcali é Tamacasíoval
los Desollados. son los principales ángeles del cielo. Assi
Otra cosa inhumana é desapiadada lo dicen estos indios, é diçen quel ángel
acostumbra esta gente, que no es menos es criatura del çielo, é que vuelan é tie-
mala que comer carne humana ; y es ven- nen alas: é otras muchas vanidades di-
der en los mercados ó empeñar por pres- cen , que nunca se acabarían de escribir,
çio los proprios hijos, sabiendo é viendo si del todo se dixesse lo quellos platican;
que aquel, á quien se empeñaban ó ven- y en lo menos son conformes.
dían, se los avia de comer, si quisiesse. Questa gente barbaríssima é indocta
Pero á vueltas dessa mala costumbre é sea ydólatra no me maravillo , pues que
otras, despues que sembraban el mahiz los judíos hicieron aquel becerro de oro
hasta lo coger, vivían castamente, é no en memoria de Apis *, dios de los cgip-

1 Éxodo, cap. XXXII.


102 HISTORIA GENERAL Y NATURAL
çios. Que tengan los indios ydolos é ymá- los judios adoraron el sol é la luna y es-
gines de piedra é de palo é de barro, las trellas , como la Sagrada Escriptura más
quales yo he visto, tampoco me maravi- largamente lo acuerda con otros sus erro-
llo , pues se escribe que Promotheo fué el res 3: é pues aquellos á quien tantos favo-
primero que higo ymágines de hombres res é tan señaladas mercedes hiço Dios,
de barro*. Los hebreos tomaron á Baal tales fueron, no me paresçe questotros
por su dios, é hicieron con él pleytesia indios bestiales son tan dignos de culpa,
de lo tener siempre por dios, é olvidaron ni dexo de creer que los unos é los otros
a! Dios verdadero, su Señor, que los avia dexan de ser dignos de la eterna conde-
librado de sus enemigos, como ingratos nación. Passemos á otras cosas.
desconosçidos2. Assimesmo sabemos que

CAPITULO XII.
En el quai se tracta de la luxuria é casamientos de los indios de Nicaragua, é de otras costumbres é parti-
cularidades é diverssas materias de aquellas partes.

! a he dicho que en Nicaragua hay mu- gente que á ella se junta, es costumbre
geres que públicamente é por presçio que las mugeres tienen libertad, en tanto
de aquella moneda ó almendras que cor- que tura la fiesta (ques de noche) de se
ren por monedas, ó por otra cosa que se juntar con quien se lo paga ó á ellas les
les dé, conceden sus personas á quien se placen, por principales que sean ellas é
lo paga. También hay mancebías é luga- sus maridos. É passada aquella noche, no
res públicos para las tales, é tienen sus hay de ahí adelante sospecha ni obra de
madres, ó mejor diciendo madrastras, tal cosa, ni se hace más de una vez en el
que son aquellas que en Flandes llaman año, á lo menos con voluntad é licencia
la porra y en España madre del burdel ó de los maridos : ni se sigue castigo ni ce-
de las putas, que como mesonera les al- los ni otra pena por ello, como se siguió
quila la botica é les da de comer por un á las romanas de aquella su devoción ó
tanto : é tienen sus rufianes, no para dar- putería bacanal, que castigó el Senado y
les ellas nada, sino para que las acompa- el cónsul Posthuniio, como más larga-
ñen é sirvan, y el salario no le pagan mente Livio la escribe, en el qual diabó-
ellas á essos rufianes en pescado, sino en lico ayuntamiento avia homecidios, é
carne, é tan sucia como ella es. Pues aques- adulterios é sodométicos, é tanto más
tas tales lupanarias moradas entre chrips- que dice el mesmo auctor aquestas pala-
tianos se admiten, por excusar otros da- bras: « Nunca jamás ovo tan grand mal
ños mayores, no me paresçe mal que las en la república, ni que á tantos hombres
haya entre aquesta gente, pues que hay tocasse *».
cuylones (que cuylon llaman al sodomi- Ni entre indios yo no sé ni he oy-
ta). Pero nunca oy de otra cosa más do- do tan herética é suçia é diabólica, ni
nosa ó viciosa é de bellaca generación más cruda ni viciosa maldad que aquesta
que la questos indios hacen ; y es que en que, como digo, ovo un tiempo en Roma.
cierta fiesta muy señalada é de mucha Pero porque la materia es mejor quanto
\ Lactancio, lib. Dedivinisinstitutionibus. 4 Livio, década IV.% lib. IV, cap. 8 é dende
2 Judith , cap. VIH. adelante.
3 Rogum, lib. IV, cap. 23.
DE INDIAS. LIB. XLII. CAP. XII. 403
menos délia se usa ni se platica, diré so- sentencia libidinosa, más que no matri-
lamente una forma de matrimonio que en monio, cenan juntos los gayones y ella é
aquellas partes se usó, é no se desusa- los padres é amigos de los unos é de los
ra tan presto entre los infieles. Acaesçia otros en aquella nueva casa, en quella y
que un padre ó madre tenían una ó dos el uno de los enamorados han de quedar
ó más hijas, é aquellas en tanto que no casados: é despues que han cenado, ques
se casaban por voluntad de sus padres á prima noche (porque la cena se comien-
(ó de las mesmas), con quien les pla- ça de dia) ella se levanta é dice ques ho-
cía , por via de acuerdo é contractaçion, ra de yr á dormir con su marido, é dales
no dexan de usar de sus personas: é en pocas palabras las gracias de lo que
dánse á quien se les antoja por pres- en su servicio aquellos sus servidores han
çio ó sin él, é aquella ques más des- trabaxado ; é dice quella se quisiera ha-
honesta é impúdica é más gayones ó ena- cer tantas mugeres, que á cada uno de-
morados tiene, é mejor los sabe pelar, llos pudiera dar la suya, é que en el tiem-
essa es la más hábil é más querida de sus po passado ya avian visto su buena vo-
padres. Y en aquel officio sucio gana el luntad é obra con que los avia contenta-
dote é con que se case, é aun sostiene la do , é que ya no avia de ser sino de un
casa del padre: é para apartarse ya de hombre, é quiero que sea aqueste : é di-
aquel vicio ó tomar marido, pide un sitio ciendo aquesto, tómale de la mano y én-
al padre allí cerca de donde él vive, é se trase con él donde han de dormir. Eston-
lo señala tan grande como le quiere. Es- ces los que quedan por desechados, se
tonces ella ordena de hacer la casa á costa van con sus compañías, é los parientes é
de majaderos, é dice á sus rufianes ó ena- amigos de los novios comiençan un arey-
morados (estando todos juntos) quella se to é á baylar é beber hasta caer de espal-
quiere casar é tomar á uno dellos por ma- das, é assi se acaba la fiesta. Y ella es
rido, é que no tiene casa é quiere que se buena muger de ahí adelante, é no se
la hagan en aquel lugaf señalado : é dá la llega más á ninguno de los conosçidos ni
traça de cómo ha de ser, é que si bien la á otro hombre y entiende en su hacien-
quieren, para tal dia ha de estar hecha, da. De aquellos que fueron desechados
ques de allí á treynta ó quarenta dias. É algunos lo toman en paciencia ó los más,
al uno dá cargo de traer la madera para é aun también acaesçe amanesçer ahor-
la armar, é á otro que trayga las cañas cado de un árbol alguno é algunos dellos,
para las paredes, é á otro el bexuco é porque haya el diablo más parte en la bo-
parte de la varaçon, é á otro la paja da. Pero es de notar que aunque las áni-
para la cubrir, é á otro que trayga mas de tales ahorcados se pierden, quel
pescado, é á otro ciervos é puercos é cuerpo no le dexan perder, si no que renue-
otras cosas, é á otro el mahiz para la co- van con la carne del su boda é convites,
mida en abundancia, segund el ser della porque siempre el ahorcado se desespera
é dellos. Y esto se pone luego por obra é queda allí cerca colgado de un bexuco.
é se cumple, sin faltar una mínima cosa Ved qué les muestran sus teotes ó dioses,
de todo ello: antes traen duplicado, por- pues que tal fin haçen é tan mal acaban.
que los tales son ayudados de sus parien- En las otras cosas de sus costumbres
tes é amigos, é tienen por mucha honra de aquestas gentes me paresçe una ques
quedar con la muger ávida desta manera, justa é honesta, assi como quando los ca-
é quél sea escogido é los competidores ciques han de proveer algunas cosas para
desechados. É venido el dia de la boda ó sus exérçitos ê* guerra, ó quando se ha
104 HISTORIA GENERAL Y NATURAL
de dar algún pressente á los chripstianos, bles árboles para ello, é son colorados;
ó se ha de dispensar en algún gasto ex- pero los cuescos son como los de los ho-
traordinario. Y es que entran en su mo- bos , y en fructa es buena, y en vino es
nexico ó cabildo el cacique é sus princi- bueno é tura un año. Y los nísperos é ma-
pales, y echan suertes (después de acor- meyes, que son excelentes fructos, é
dado lo que se ha de dar) á quál dellos otras que hay, ya de todos essos é otros
ha de quedar el cargo de proveello é de árboles está hecha particular mención en
repartillo por todos los vecinos, é hacer el libro VIH de la primera parte destas
que se cumpla de la manera que en el historias. É también hay brasil ó guaya-
monexico fué ordenado, é assi se hace, can ó palo sancto, é aquellos árboles que
sin faltar cosa alguna. destilan aquel licor oloroso, que los espa-
Los regidores é offiçiales de la comu- ñoles llaman liquidámbar. Otros vinos hay
nidad que han de asistir con el cacique ó demás del ques dicho, que hacen del
presidente en el monexico, son elegidos mahiz; é assimesmo de la miel, que hay
de quatro en quatro lunas, é aquellas mucha é buena, se hace otra é otras ma-
cumplidas, son como un otro vecino neras de vinos. É hay aquel brevage del
qualquiera, é sirven otros otro tanto; pero cacao, ques muy presçioso é sano é so-
siempre los hacen de los guegües, id est, bre todos estimado entressas gentes. De
viejos más principales. É lo primero que la montería también que se ha dicho, de-
hacen en aquellos sus ayuntamientos es más de los animales nocivos, como tigres
que señalan dos fieles executores por otros negros é de los pintados, é leones é lo-
quatro meses, los quales, ó á lo menos bos, hay otros assi como corras, é de las
uno dellos, nunca se quita de la placa é çorrillas que hieden, é hardas é otros.
tiánguez ó mercado : é aquellos fieles son Pero de los que son de buen pasto hay
allí alcaldes é absolutos gobernadores muchos ciervos é gamos é vacas, que lla-
dentro de las plaças, para no consentir man los españoles dantas, é muchos puer-
fuerça ni mala medida, ni dar de menos cos , é muchos encubertados, é osos hor-
de lo que han de dar ó trocar en sus ven- migueros é otros animales muchos, é mu-
tas é baraterías los contrayentes: é casti- chos conexos é liebres, ni más ni menos
gan sin remisión alguna á los trasgresso- que los de España, pero menores.
res de sus ordenanças é costumbres, é á De aves hay todas las que he dicho en
los forasteros hacen que se les haga más estas historias en otras partes; é yo vi en
cortesía é más buen acogimiento, porque los llanos de Nicoya, cerca del rio Grande
siempre vengan más á su contractaçion. que passa por las haldas de la sierra que
En la fertilidad dcsta gobernación, y dixe de Oroçi, muchas perdices pardas co-
en el assiento de la mesma tierra, y en mo las de Castilla, puesto que menores, é
ser muy sana é aplacible, é de buenas cómo se levantaban, haçian volando aquel
aguasé pesquerías, é de mucha caça é mesmo estruendo ó zurrió que hacen las de
montería, ninguna cosa en todas las In- España.
dias hay tanto por tanto que le haga ven- Pero pues se tracta de los manteni-
taja , é muy pocas provincias hay que con mientos , diré uno que me paresçe mu-
esta se igualen ; porque quanto al comer cho socorro para en tiempo de nesçessi-
es más harta é abundante que todas las dad ; y es que quando se tardan las aguas
que hasta agora se saben, assi de mucho para los majn^ales, tienen los indios es-
mahiz é legumbre ó buenos vinos que ha- cogido é apartado algún mahjz en grano,
cen de tas cirujas. qnc*bay innumera- é siémbranlo. é á mano cada un dia del
DE INDIAS. LIB. XLÍL CAP. XII. 405
mundo lo riegan é tienen muy limpio, y las mandan hacer á los indios assi las ha-
en fin de quarenta dias lo cogen granado cen.
é bueno. Pero cómo es trabaxoso de cu- Las minas del oro están treynta é cin-
rar , é las maçorcas que dá son pequeñas, co leguas de la cibdad de Leon, é son
assi lo que se coge desta manera es poco buenas é de buen oro de más de veyn-
en cantidad ; pero es mucho el socorro é te quilates, en el rio que se diçe Sanct
ayuda que dá á la sustentación de la gen- Andrés y en un pueblo, que se llamó Sanc-
te para esperar á que venga lo otro que ta Maria de Buena Esperança. É cómo
se cria con las lluvias. Plinio dice que esta grangeria no les agradaba á los in-
cerca el golpho de Traçia hay trigo, dios, porque avia de redundar en más
que viene á se coger en dos meses, el trabaxo suyo, dieron sobre los chripstia-
qual desde á quarenta dias que se sem- nos que allí se hallaron, é quemaron el
bró está maduro, lo quai me ha paresçido pueblo é hirieron á algunos españoles, é
lo ques dicho del mahiz '. los indios quedaron con la victoria é las
Hay muchas colores de todas quantas minas despobladas ó quassi. Esto fué año
maneras se suelen hallar por el mundo, é de mili é quinientos é veynte y nueve;
muy buenas é vivas, con que tiñen las pero non obstante esso se tornaron á po-
mantas y el hilado de algodón é las otras blar, é hay buenas minas allí y en otras
cosas que quieren pintar ; é hay de aque- partes de aquella gobernación. É quince
llas conchas ú ostras de la púrpura en el leguas de aquel pueblo avia primero otra
golpho de Orotina ó Nicaragua por aque- población de chripstianos, que se llamó
lla costa del cabo Blanco adentro, é assi- Villahermosa (en Valhermoso), á par de
mesmo hay perlas en una isla pequeña un rio rico de oro ; é dos años antes los
que se diçe Miapi. É allí cedieron algu- indios dieron sobre el capitán Hurtado é
nas al capitán GilGonçalez Dávila, quando los chripstianos que allí estaban, é le ma-
por aquella costa de Nicaragua anduvo; taron á él é á los más dellos, que no es-
é yo las vi en la isla de Pocossy. Y en la caparon sino muy pocos: é quemaron
isla de Chira tenia un estanciero de Pe- aquel pueblo, que como es dicho le avia
drarias Dávila, que aquel tiempo gober- hecho nombrar el gobernador Pedrarias
naba , más de tres onças de perlas é al- Villahermosa, nombre bien improprio á
jóphar : é las conchas ó nácares en que lo que le subcedió (é aun á lo demás). La
se crian, son muy hermosas é muy gran- desventura destos fué veynte é uno de
des, é yo llevé algunas de las mesmas is- enero de mili é quinientos é veynte y sie-
las á España. te años, é sobre seguro é viniendo los
En aquella de Chira se hace muy her- indios de paces á servir á los chripstianos,
mosa loca de platos y escudillas é cánta- que estaban en Villahermosa con el capi-
ros é jarros é otras vassijas, muy bien tán Benito Hurtado, al qual mataron é
labradas, é tan negras como un fino ter- diez é nueve chripstianos é veynle é cin-
ciopelo negro, é con un lustre de un muy co caballos. Y en los caciques de la co-
pulido açabache ; é yo truxe algunas pie- marca mataron diez é seys chripstianos, é
ças dessa loca hasta esta cibdad de Sanc- allí murió el capitán Johan de Grijalva, de
to Domingo de la Isla Española, que se quien se hiço mención en el libro XVII,
podían dar á un príncipe por su lindeça; que descubrió parte de Yucatan é de la
é del talle é forma que se les pide ó se Nueva España : é los indios que lo hiçie-

i Plinio, lib. XVIII, cap. VIL


TOMO IV. 14
106 HISTORIA GENERAL Y NATURAL
ron eran del valle de Olancho. Assi que, el salsas, y es muy buena é sana como los
nombre de Villahermosa fué allí muy im- mesmos cominos.
proprio. Como he dicho en otras partes, Otras minas hay en la gobernación de
harto mejor seria guardar los nombres an- Nicaragua, á par del rio de Maribichicoa,
tiguos que las mesmas provincias se tie- é assi se llama un pueblo en que hay
nen. ochocientos indios de repartimiento é son
Hay desde la cibdad de Leon nueve en él más de dos mili é quinientas ánimas:
leguas á Olocoton, é seys adelante están é los indios llaman al rio ques dicho Gua-
los primeros guaxenicos, ques cierta ge- tahiguala, y está á treynta leguas de
neración assi llamada ; é otras tres leguas Leon. El origen de aquesta gente de Ma-
adelante están otros guanexicos, desde ribichicoa es de la provincia de los Mari-
los quales hay tres leguas hasta Palan- bios, é por hambre se fueron á poblar en
gagalpa; é desde allí hay ocho hasta aquella tierra no ha mucho tiempo; por-
Anaguaca, é otras seys hasta Chalan, é que quando yo estuve en aquella tierra,
otras seys adelante hasta Guayape, é qua- avia hombres vivos que se acordaban de-
tro á Telpanega, dó mataron un hidalgo 11o, é se conosçen por parientes los unos
muy honrado que avia seydo juez desta á los otros, é se hacen honra como entre
nuestra Isla, llamado Alonso de Solís. É debdos.
quatro leguas más hacia la parte de Leon, Porque de la manera de la cabuya é
en la provincia de Telpanega, es donde del henequén en otras partes se ha tracta-
mataron al dicho Hurtado é los otros es- do, en especial en el libro VII, capítulo X,
pañoles en la dicha Villahermosa. É des- etc., quiero aqui decir dos maneras de
de allí hasta la villa de Trugillo, que es- hilo otras, que no las he yo visto en otra
tá en estotra costa del Norte, en la gober- parte sino en Nicaragua, porque quanto á
nación de Honduras, hay treynta é siete la cabuya y henequén más é mejor lo hay
leguas. Desde Leon á la costa de la mar allí que en parte de todas las Indias lo pue-
hay cinco ó seys leguas. De manera que de aver. Y en la cibdad de Leon vi yo ha-
de la una mar á la otra son ochenta é ocho cer dello hasta xarçia é buena para navios.
ó noventa leguas por el camino que está Pero lo que agora diré es una manera de
dicho. Yendo de Leon á Anaguaca, está la lino de hojas de palmas que hay en la cos-
sierra que llaman de Sanct Johan, é antes ta de la laguna grande ; y es muy singu-
de la dicha Anaguaca, en las vertientes, lar é muy delgado é resçio, y el que más
hacia el Norte, está Anguaca ; é allí, en se conserva en el agua que todos los otros
el fin de la sierra é vertientes, están los hilados: é de las hojas de las palmas
árboles del liquidámbar, é turan por la ábrenlas é sacan la hebra, é después la
dicha sierra más de diez é seys leguas. hilan, é de aquel hilo hacen redes é lo
Hay en aquellas provincias é goberna- que quieren. É luego que sacan la dicha
ción muchas hierbas é apropriadas á di- hebra, la hilan que no hay nesçessidad
verssas enfermedades; é porque desto de la poner á curar en el agua como á li-
hay libro distinto, é hay en Nicaragua to- no ó cáñamo ó henequén, sinc*encontinen-
das essas que en la Tierra-Firme en di- te que la sacan de las hojas es muy bue-
verssas partes se hallan, diré de una sola- na é apta para hacer lo que quieren, é
mente, que la topé en la halda de la sier- hilalla é labrar della las dichas redes. La
ra de Mombacho, la qual en el olor é sa- cabuya no la echan tampoco en el agua
bor era como perfettos cominos: los indios ni el henequén, si no quieren, para lo la-
no usan della, pero los chripstianos sí en brar ; pero ni lo uno ni lo otro no se con-
DE INDIAS. LIB. XLII. CAP. XII. 107
serva en el agua, como el hilo ques dicho Farfan, á quien estaba encomendado él é
de las palmas. su gente; é avia llegado aquel dia ú otro
Otra hierba hay que se dice ozpanguaz- antes, é aquella noche le dixo que le
te, de la qual se hacen escobas para bar- diesse un perro, porque avia miedo de
rer, y es del arte de las que en mi tier- los texoxes. Y el Farfan díxole que una
ra y en el reyno de Toledo llaman ajonge- perra pariría presto é le daria un perro,
ras, ó muy semejante, y esta echa unas que criasse é tuviesse consigo en su casa.
ílorecillas amarillas, é de las corleças dé- En fin él no entendió al cacique ni el mie-
lia puestas en agua algunos dias sacan, do que tenia, ni el cacique supo replicar:
despues que es descapada la cascara ó é lo que subcedió fué, que cómo no le
tez della, una hebra assaz resçia é de dieron el perro, porque el Luis Farfan le
que se hacen cuerdas é cordones resçios dixo que no lo tenia, aquella mesma no-
é sogas; é se sirven délias en Nicaragua, che el cacique tomó un niño suyo, de
como de cabuya, en cosas que no se hi- obra de seys meses, é quitólo de los bra-
len , é podríanla hilar, si quisiessen. cos de la madre, é abracado consigo é
Voy discurriendo por diverssidades de cubierto con una manta quel cacique te-
materias, diferentes é apartadas unas de nia rodeada, echado el niño entre sus bra-
otras, por satisfacer lo que propuse de cos , se echó á dormir, é á su lado su mu-
decir en este capítulo ; é porque esta en- ger, é allí á par dellos otros cinco ó seys
salada ó mixtura de cosas toda es en la indios suyos en torno. Y estando assi, se
mesma Nicaragua, donde entre otras abo- durmieron todos é le fué tomado el niño
minaciones hay una ques detestable é de entre los bracos é se lo llevaron, y el
aborresçible á Dios é á los cathólicos, di- padre é la madre é sus indios é otros de
ré lo que en aquesta tierra entendí de los aquella casa se levantaron á lo buscar é
bruxos é bruxas, de la qual secta mal- no lo hallaron. É cómo fué de dia, el ca-
dita hay muchos. Texoœe se llama la bru- cique dixo al dicho Farfan é á aquel pa-
xa ó bruxo ; é platícase en aquella tierra dre canónigo, cómo los texoxes le avian
é tienen por averiguado entre los indios llevado su hijo para se lo comer, y lloran-
questos texoxes se transforman en lagar- do por él los padres é los indios suyos.
to ó perro ó tigre ó en la forma del ani- É preguntáronle que cómo sabia que eran
mal que quieren. texoxes los que se lo avian tomado y di-
Estando yo en la plaça que se dice Gua- xo que sí, que texoxes eran ; porque po-
çama, que estaba encomendada á un hom- co antes quél le pidiesse el perro la no-
bre de bien, llamado Miguel Lúeas, es- che passada, los avia visto, que eran dos
taban allí un hidalgo llamado Luis Farfan, animales grandes, el uno blanco y el otro
natural de Sevilla ó de Carmona, y el ca- negro. E comencó de nuevo á buscar to-
nónigo Lorenço Martin, natural de Jerin- davía el niño, é halló el rastro de las pi-
dote, ques cerca de Torrijos en el reyno sadas de los dichos animales, como de
de Toledo (nombro los testigos porque es perros grandes : é desde á poco espacio,
acto ó diabólico caso, é nuevo en esta ma- que serian ya dos horas después de ama-
teria) , y acaesció martes en la noche de nesçido, é aun más temprano, halló cier-
Carnestollendas, á nueve dias de hebrero tos cascos de la cabeça del niño bien roy-
del año de mili é quinientos é veynte y dos, obra de un tiro ó dos de piedra de
nueve años, que un cacique llamado Gal- donde avian tomado el niño de los bra-
tonal , de la lengua de los maribios é de- cos de su padre, é alguna sangre por mu-
sollados . vino a hablar é ver al dicho Luis chas partes allí en torno entre aquellas
108 HISTORIA GENERAL Y NATURAL
hierbas. Los quales cascos é sangre del bragas, é todo lo demás traen desnudo,
niño yo vi, é oy al cacique todo lo ques é también en la provincia de Cheriqui y
dicho, con muchas lágrimas que vertia en Judea; pero Cheriqui ni Judea no son
de sus ojos ; y en mi pressençia, aquella desta gobernación, sino en la costa des-
mañana, é de los ques dicho, se averiguó de el golpho de Orotiña al Oriente hacia
lo que está dicho. É allí á par de los cas- Panamá. En las islas del golpho de Nica-
cos del niño estaba un sartalico de unas ragua ó de Orotiña todas las mugeres
piedras verdes como plasmas de esme- traen bragas ; é son chorotegas é lo mes-
raldas, quel niño tenia al cuello; é la mo los de Nicoya, como está dicho.
madre las tomó é bessábalas con muchos Desde Nicoya á la parte del Oriente ha-
suspiros é dolor de su coraçon. cia Panamá é Castilla del Oro é lo demás,
En aquella provincia crian los indios son los caciques señores : é de allí abaxo
muchos perros gozques é mudos para ccv al Poniente hacia Nicaragua son behetrías
mer en sus fiestas, y es assaz buen man- é comunidades, é son elegidos los que
jar, de los quales en el libro XII, capítu- mandan las repúblicas. É los chripstianos,
lo XVIII de la primera parte destas histo- cómo fueron á aquella tierra desde la pro-
rias se hiço mención, y en otras partes. vincia de Cueva acostumbrados á que los
Pero quiero decir un notable que vi desta caciques fuessen perpetuos señores, é no
carne: esta carne, como he dicho, es les estaba á su propóssito á los conquis-
buena , y en aquella estancia, donde tadores essa manera de gobernación é
acaesció lo que de susso se ha dicho de mudanças, sostuvieron á los que hallaron
los texoxes, estuvo cierta cecina destos elegidos, por su proprio interesse, para
perros ( á los quales llaman los indios œu- se servir dellos.
lo) puesta sobre un banco muchos dias, La provincia de los Cabiores es á veyn-
é la tenían bien á mano siete ú ocho per- te ó veynte é çinco leguas de Cheriqui,
ros de los de España que avia en aquella al Poniente en la costa del Sur ; é la pro-
estancia, é la pudieran comer de noche é vincia de Durucaca es junto á la de Ca-
de dia. É por experimentarlo la hice de- biores. En estas dos provincias hilan los
xar estar allí, por ver si la comerían, é lue- hombres como mugeres, é lo tienen por
go que allí se puso llegaron é la olieron; cosa é officio ordinario para ellos.
pero nunca tocaron en ella ni comieron La provincia que los españoles llaman
poco ni mucho delJa : antes uo la querían Judea, llaman los indios Barecla, la qual
mirar é se apartan délia. La qual cor- confina con Cheriqui y está en la mesma
tesía ó comedimiento de los perros no costa del Sur, seys leguas más al Ponien-
usan aquellos indios con la carne huma- te de la dicha Cheriqui : llamáronla Judea,
na , pues se comen unos á otros. porque es la gente de allí muy vil é sucia
En la costa del Sur, en el golpho de é para poco.
Orotiña, comiença la lengua de Nicara- En la provincia de Nicaragua é sus
gua , é de allí discurre hacia Poniente; anexos se presçian los indios de andar
é más adelante cinco leguas hay un grand muy bien peynados, é hacen peynes de
pueblo de chorotegas á la parte del Le- púas de huessos de venados, blancos,
vante; é ocho leguas al Poniente de la que paresçen de marfil, é otros hacen ne-
dicha Orotiña hay otro que se llama Co- gros de madera resçia é muy gentil, é
ribia. É son los indios de otra lengua son buenos é á manera de escarpidores,
apartada de todas las que se han dicho ralos los dientes. Y essas púas ó dientes
en esta historia : é allí traen las mugeres pónenlos engastados en cierta pasta que
DE INDIAS. LIB. XL1Í. CAP. XII. 109
paresçe barro cocido, é algunos dessos tierra á esta cibdad de Sancto Domingo
engastes son bermejos, é algunos negros; seys ó siete dellos : llegada aquella pasta
pero los unos é los otros son hienda é su- al fuego, está blanda como çera, é arde
ciedad que purgan los murciélagos, en lo de grado ó presto; y enfriándose, está
qual muchos indios á quien lo pregunté muy resçia é aprieta como el hierro las
fueron conformes. É yo he tenido algu- dichas púas de los peynes.
nos deslos peynes, é truxe desde aquella

CAPITULO XIII.
En que cuenta la historia la manera de cómo halló é vido el choronista al cacique de Tecoalega, por otro
nombre llamado el Viejo, é su proprio nombre era Agateyte, lo qual fué un jueves dos dias de enero do
mili é quinientos é veynte y ocho años.

Um Tecoatega estaba una grande é qua- sa é quando llega á los extremos de los
drada plaça, á la entrada de la qual, á la trópicos : de manera que quassi continua-
mano derecha, avia un buhio grande con mente passa el sol sobre el dicho portal,
mahiz é bastimento, á manera de des- é quando á la mañana sale, no entra por
pensa; y enfrente deste, á la mano si- la cabecera por más de un breve espacio,
niestra de la mesma entrada, avia otro é aun aquel le defienden los árboles que
buhio muy grande, descubierto hasta en están enfrente de la plaça de fructales; é
tierra, que tenia bien çient passos de lo mesmo subçédele, quando se va á po-
luengo, donde el cacique é sus mugeres ner ó de vísperas adelante. É por las
dormian. É hácenlos assi baxos y escuros aguas tiene alguna paja sobre las cañas,
por dos efettos : el uno porque son más aunque en aquella tierra llueve pocas ve-
resçios para los huracanes é temblor de ces, é también para más defensa del sol é
la tierra, ques allí muy usado ; é ningu- que no entre por entre las junturas de las
na puerta ni ventana tienen, por lo que cañas. Este portal es la estancia ordinaria
están muy escuros, sino es una pequeña del cacique en lugar de casa de su corte;
puerta, ques menester abaxarse hombre é á la parte oriental, á siete ú ocho pas-
para entrar ; é aquesta está de dia siem- sos debaxo deste portal, está un lecho de
pre cerrada, porque no entren mosquitos, tres palmos alto de tierra, fecho de las
que hay muchos en aquella tierra. Entran- cañas gruessas que dixe, y encima llano
do en la plaça é passando destos dos bu- é de diez ó doce pies de luengo é de cin-
nios adelante, está un porlal que llaman co ó seys de ancho, é una estera de pal-
barbacoa, de ochenta passos ó más de ma gruessa encima, é sobre aquella otras
luengo é diez de ancho, de tres naves, tres esteras delgadas é muy bien labra-
sobre postes ó estantes de muy buena é das , y encima tendido el cacique desnu-
resçia madera, cubierta de cañas, llana é do é con una mantilla de algodón blanco
sin ninguna corriente, é sobre las cañas, é delgada revuelta sobre sí : é por almo-
que son de las gruessas, que cada cañu- hada tenia un banquito pequeño de qua-
to es tan gruesso como la pantorrilla de tro pies, algo cóncavo, quellos llaman
la pierna, é muy bien atadas. El qual duho, é de muy linda é lisa madera muy
portal es hecho para defensa del sol, é bien labrado, por cabecera : é la cabecera
puesto del Leste al Hueste porque nunca de aqueste lecho era á Oriente, é los pies
le dé por los lados el sol, sino poca co- á la parte del Poniente. É de un estante
HO HISTORIA GENERAL Y NATURAL
ó poste, allí cerca, colgado un arco é fiere al cacique, aunque está pressente,
ciertas flechas é una calabaça pequeña para que provea lo que fuesse su volun-
con miel, é á diez passos delante del di- tad é sepa lo que hay de nuevo; é assi lo
cho escaño avia en la una é otra nave, en provee luego é con pocas palabras de la
dos rengles, dos órdenes de esteras ten- forma ques dicho, mandando en el caso
didas , de más de treynta passos el tre- á un capitán ó más de aquellos lo que le
cho de luengo de muchas délias. Y en la paresçe ; é si es cosa de mucha importan-
una nave estaban diez ó doce indios prin- cia, aconséjase luego con ellos todos, é
cipales, y en la otra otros tantos, echa- acuérdase lo ques más provechoso á su
dos en tierra sobre las dichas esteras, y estado é persona. En el buhio del portal
enfrente dellos otros tantos, los pies de cubierto están siempre quarenta ó çin-
los unos hacia los pies de los otros, é por qüenta mugeres de servicio, moliendo ó
cabecera ó almohada sendos banquillos, despicando mahiz para el pan que cada
sin hablar é con mucho silencio todos. A dia come el señor é sus principales : los
los quales manda é ordena el cacique lo dos buhios chiquitos eran sepulturas de
que han de hacer ; é assi aquel á quien dos hijos suyos del cacique, que se mu-
él manda, se levanta en pié é se pone cer- rieron niños. En lo baxo de la plaça esta-
ca del para entender su voluntad, é va ban hincadas quatro cañas de las grues -
luego á lo poner por obra, si es cosa que sas é muy altas, llenas de cabeças de
ha de yr en persona : é si no é lo ha de ciervos de los quel mesmo cacique avia
mandar á otros, sale aquel capitán ó prin- muerto por su flecha, ques una represen-
cipal fuera de la plaça , y en unas casas tación de estado é de ser diestro en tal
é bullios que están á un tiro de piedra de arma. La casa que está cerca de las di-
la plaça, ó dando una ó dos voces, vie- chas cañas es el buhio en que están las
nen de aquellas casas corriendo luego diez mugeres del cacique de dia é las que las
ó doce hombres de la guarda continua sirven : de noche duermen aquellos prin-
que allí está, é provee lo que conviene; cipales en aquel portal ; é la guarda que
porque de los indios é criados destos prin- está de fuera en algunos buhios por allí
cipales siempre están allí diez ó doce de cercanos, se vienen á velar la plaça pul-
cada uno. Y en la voz que dá, quando lla- sus horas de tantos en tantos hombres,
ma, no dice sino su nombre proprio, para segund es el tiempo, é con cada quarto
que los que vinieren sean suyos é no de vela un capitán, cuya es la vela ó quarto.
los otros capitanes ó principales; é pro- Hasta quel sol es salido media hora, siem-
veydo, tórnase á su Jugar á aquella ra- pre está la guarda en la plaça, é después
mada ó portal, dó estaba acompañando se vuelven á sus estancias. Es cosa de ver
al cacique. Estos capitanes mandan á to- la gravedad con quel cacique está y el
do el resto de la señoría é provincia del acatamiento que se le tiene. En tomo de
cacique é á todos los otros indios, é les la plaça é buhios della hay muchos árbo-
refieren la voluntad del cacique, y en es- les de fructa, assi como ciruelas é mame-
pecial en las cosas que tocan á la guerra: yes é higüeros é otras fructas de diver-
é para coger sus tributos, tienen sus of- sas maneras; é tantos, que la plaça ni
ficiâtes é recaudadores, que en ello en- buhios della no se pueden ver hasta que
tienden. Quando algún mensajero viene ó está el hombre á par della. (Lámina 111.a)
trae alguna embaxada, no le dice al ca- Estando yo allí, truxeron de comer al
cique á lo que viene, sino á uno de los cacique, é como hombre sojuzgado é
dichos principales ; y este principal lo re- puesto en servidumbre, é no como quan-
DE INDIAS. LIB. XLII. CAP. XIII. \\\
do en su prosperidad é sin chripstianos es- é púsolo sobre el escaño, y echóse como
taba la tierra; porque de lo que yo vi á primero avia estado tendido, é los pies
lo que solia ser era la diferencia como de hacia los indios principales: los quales
liebre á ciervo, é como de un grand assimesmo, cómo acabaron de comer,
príncipe á uno de sus comunes ó media- se tornaron á tender en sus lugares acos-
nos vassallos, ó como de blanco aprieto. tumbrados.
Y está muy fácil para se juzgar, porque Tenia el cacique una mantilla delgada
vino una sola india, é truxo una cagúela de algodón blanco con que se cubria, ó
de barro de 1res pies llena de pescado, é su persona del estaba todo el cuerpo é
una higuera con bollos de mahiz é otra bracos é piernas é pescueço é garganta
con agua, é púsolo en la navéTque esta- pintado; y el cabello largo, é la barba
ba hacia el Sur ó hacia el portal, donde luenga, en la qual solamente tenia en la
le hacen el pan; é puesto en tierra lo punta de la barba y en cl beço muy po-
ques dicho, á seys ó siete passos del es- cos pelos é blancos, y en su aspecto yo
caño en que estaba echado en la otra na- le juzgué por hombre de septenta años ó
ve de enmedio déste portal, fuésse la in- más. Era alto de cuerpo é seco é grave
dia , y el cacique se levantó é tomó el en el hablar, en tal manera, que cómo
banquillo que tenia á la cabecera é llevó- yo era nuevo en la tierra, é le fui á ver
lo en la mano é sentóse en él á par de la en compañia de un capellán del goberna-
comida. É assi como él fué sentado, vol- dor Diego Lopez de Salcedo, é otros dos
vió la mesma india é dióle aguamanos, é ó tres hombres de bien, é vido que aque-
lavóse las manos é la cara é comió de su llos me honraban, é nunca me quiso ha-
espacio. É assi como el cacique comencó blar ni responder, hasta que la lengua le
á comer, truxeron de comer á los princi- dixo que era yo capitán é criado del Em-
pales otras indias pescado assimesmo, é perador, nuestro Señor, é pariente del
sentáronse á comer los más dellos juntos gobernador. Y estonces trocó la grave-
sobre los banquillos en çircuyto, puestos dad , é me mostró otra cara, é respondió
entre las unas é las otras esteras en el á lo que le preguntaba, como hombre de
medio de la latitud de aquel portal ó bar- gentil entendimiento, y en la verdad mos-
bacoa; é algunos otros de los dichos prin- traba bien la ventaja de su persona. É
cipales se estuvieron.echados é no co- quiso saber mi nombre é qué debdo te-
mieron sino pocos, y estos eran los más nia con el gobernador ; é aquel padre clé-
baxos é apartados de los que allí avia rigo le dixo que la muger del gober-
desviados del dicho escaño. Yo no sabré nador é la mia eran primas, é desde á \
decir si esto era por indispusieron de en- más de dos horas preguntó en mi ausen-
fermedad ó menos quilates del valor de cia á un criado mió este debdo é mi nom-
sus personas. bre , por ver si le engañaba el clérigo, y
Cómo el cacique ovo comido, se le- en fin quedamos amigos.
vantó é salió de la plaça solo, á lo que Una manera de jugar ó de voltear
bien le estuvo ó á se proveer de alguna usan los indios en Nicaragua, que no
vaquaçion natural, ó porque assi fuesse su dexa de dar admiración á los que no lo
costumbre. Y en tanto la india, que le tru- han visto, y es de la manera que aqui
xo de comer, llevó los relives de la co- está pintado (Lám. V.*, figura //.*) : que
mida é las vassijas é higueras, en que lo hacen una horca de tres palos, los dos
avia traydo ; é tornado el cacique, tomó fixos en tierra y el alto atravessado é
aquel su banquillo ó duho por su mano, muy bien atado sobre dos horcones; y en
112 HISTORIA GENERAL Y NATURAL
estos horcones unos palos cortos atados dençia, é truxo dos muchachos que vol*
para que sirvan de escalones por donde teaban en este artificio ó rehilero, y eran
suban los volteadores al palo atravessado de la lengua de los chorotegas; pero des-
alto (ó á lo menos el uno de los que han pues vi yo el mesmo artificio ó columpio
de voltear, porque el otro desde tierra en aquella gobernación de Nicaragua, é
puede ponerse como ha de estar). Y en llámanle comelagatoazte. Es exerçiçio pa-
aquella horca ó palo alto anda otro horada- ra mancebos é muchachos, para hacerse
do é más gruesso que dos de los otros ó más sueltos é hábiles, é mostrar por su
como ambos horcones; pero es de madera placer una cosa que á otros servia de
ligeríssima, assi como çigua ó çeyba ú passatiempo é á los que lo hacen de con-
otros tales ó guaçuma, que son maderas tentamiento. Lo qual es de la manera que
livianas; é á aqueste palo gruesso dán- aqui lo he debuxado por lo dar mejor á
le tal medida, que quando los extremos entender, porque, como he dicho otras
del están en la parte inferior ó baxa, haya veces, muy al propóssito é del que lee es
tres palmos ó quatro , porque el que vol- el debuxo para quel auctor mejor sea en-
tea no toque con la cabeça en tierra. É tendido, y el que lee más enteramente
cerca de los extremos hay otros dos pa- quede informado. También vi este juego
los, que passan de parte á parte el palo en la plaça de Tecoatega, y por esso me
que anda alrededor, á los quales se tienen paresció ponerlo aqui; porque aquel ca-
los que voltean. Es sin dubda cosa para cique era el de más auctoridad de todos
holgar, viéndola, é de ningún peligro (esta los que yo vi en aquella tierra é de los
manera de rehilero ) ; é assi anda alrede- mayores señores délia. Y aquel portal ó
dor tan resçio é con tanta violencia como barbacoa en quél estaba é sus principa-
un rehilero, por el contrapesso quel un les , segund he dicho, otros muchos ca-
volteador hace al otro. La primera vez ciques lo tenían, assi como Mistega é
que yo vi este rehilero fué en Panamá en otros muchos, que eran señores principa-
casa del gobernador Pedrarias Dávila, les en aquella gobernación de Nica-
quando vino de Nicaragua á hacer resi- ragua.

CAPITULO XIV.
De la muerte del gobernador Pedrarias Dávila, por la qual quedó el licenciado Francisco de Castañeda al-
calde mayor en la gobernación cierto tiempo, é quando supo que ybaproveydo del officio el gobernador
Rodrigo de Contreras fue'sse al Perú , por no atender la residencia ; é también se tractan otras cosas, que
tocan á la historia, con ia brevedad que se requiere en semejantes materias.

ILra ya el gobernador Pedrarias Dávila licenciado Francisco de Castañeda, su al-


hombre constituydo en mucha edad, é calde mayor é contador officiai de Sus
antes passaba de ochenta años que no le Magestades: el qual se dio todo el re-
faltaba alguno para llegar á ellos, é aun cabdo quél pudo á enriquesçerse ; é pú-
segund deçia, eran noventa. Y cómo fué dolo bien hacer, pues no le quedó quien
hombre templado en el comer y en el re- le fuesse á la mano. Más como en Espa-
gimiento de su persona, conservóse has- ña se supo que Pedrarias era muerto, fué
ta la edad que tengo dicho, que lo llevó proveydo de la gobernación de Nicaragua
Dios en la cibdad de Leon de Nicaragua. Rodrigo de Contreras, un cavallero de
É quedó en el cargo de la gobernación el Segovia, yerno del mesmo Pedrarias, ca-
DE INDIAS. LIB. XLÍI. CAP. XIV 113

sado con doña Maria, su hija, hombre á cierta entrada, lo enviaron á llamar es-
de gentil criança é prudente, é bastante tos señores de la Audiencia de Sus Ma-
para el cargo é otro mayor, al quai el gestades , é vino aqui con el dicho Or-
Emperador, nuestro señor, hiço su capi- tal, muy trabados en sus libelos; é des-
tán general gobernador de Nicaragua é pués que en aquellos se puso silencio, fué
sus anexos. É assi cómo el licenciado á España el dicho licenciado, porque los
Castañeda supo que Rodrigo de Contre- señores del Consejo de Indias querían pe-
ras yba por gobernador, acordó de po- dirle cuenta dessos sus caminos en el car-
ner tierra é mar en medio, á no dar lu- go de Nicaragua.
gar á que personalmente fucsse fatigado En tanto, desde que Rodrigo de Con-
con la residencia, que avia de hacer, ni treras fué á aquella tierra, estuvo exerçi-
atender á los que avia querellosos del; é tando su officio, como buen gobernador,
fuéssé al Perú, donde se hiço rico muy é tuvo en paz é buena justicia aquellas
presto y en cantidad de muchos millares tierras é provincias, que por Su Magestad
de pessos de oro, que por allá ovo. E có- le fueron encomendadas, é procurando
mo los de Nicaragua dieron noticia á Sus la conversion ó buen tractamiento de los
Magestades de la fuga del licenciado, fué indios para que viniessen á conosçer á
proveydo que lo llevassen á Castilla. Esto Dios. Porque en la verdad, de todos
no se pudo facer, porque él estaba léxos aquellos baptiçados por el capitán Gil Gon-
por estonces; mas como después, desde al- çalez Dávila, é después por los goberna-
gún tiempo, vino á esta Isla, el presiden- dores Diego Lopez de Salcedo é Pedra-
te y los señores oydores desta Real Au- das Dávila, é por el padre comendador
diencia enviaron por él al puerto de la de la Merced, fray Francisco de Bobadilla
Yaguana, desde donde fué traydo á esta é por el protector Diego Alvarez Osorio,
cibdad. Y aquí él se dio tal recabdo, aun- electo de obispo de la dicha Nicaragua,
que estaba en son de presso, que lo en- lodos aquellos baptiçados fueron como
viaron por juzgar á la isla de las Perlas é acelerados, é tan poco exerçitados los
á la Tierra-Firme, entre el gobernador que los resçibieron en las cosas de nues-
Hierónimo Dortal y el gobernador Anto- tra sancta fée cathólica, que los más, ó
nio Sedeño. É porque en otras partes es- quassi todos, no tuvieron de chripstianos
tá dicho el subçesso de su camino, no ha- sino el nombre ; é aun esse en particular
ce aqui al caso decirlo, sino que allá en ó el proprio que se les dio con el agua del
pocos meses ovo más qucxosos del de los Espíritu Sancto lo olvidaron, é no les
que primero lo estaban, y el Hierónimo quedó en la memoria tampoco como las
Dortal el primero, por cuyo juez el yba, otras cosas que convenía saber para que
é á desagraviarle, é quedaron amigos. Y se sal vassen.
estando el Castañeda dando orden para yr

TOMO IV 15
4H HISTORIA GENERAL Y NATURAL

CAPITULO XV.
De Jo que intervino á un milite, vecino de la cibdad de Leon de Nicaragua, con una çorrillu de las he-
diondas.

JL orque á este libro compete lo que aqui amo, á buscar el agua para se lavar.
se dirá, pues acaesció en la gobernación Yo le oy decir á este hombre, en la
de Nicaragua en el tiempo que yo estuve mesma Leon, que en todo aquel mes
en ella, é no léxos de la cibdad de Leon, no le supo bien cosa que comiesse, ni
dirélo aqui en tanto que otras cosas vie- los perros quisieron comer en dos ó tres
nen á mi noticia; é fué aquesto. dias, sino salíanse de casa é comían
Un español, yendo en su caballo é con hierba que su destinlo les enseñaba que
una lança en la mano, é ciertos con él, debia serles provechosa contra aquel
topó acaso con una çorrilla dessas hedion- impedimento que tenían. Ni el caballo
das, é hallóse tan çerca della que le dio en aquellos ocho dias no comió tanto
con la lança un quinchon é la atravessó mahiz ni hierba como en un solo dia so-
é mató ; y encontinente los perros, quas- lia comer , estando bueno. É assi la si-
si al tiempo quel cavallero la hirió, lle- lla é ropa della como el vestido del que
garon dos dellos á la morder, é tan pres- mató la çorrilla, é su lança, fué menes-
to como la mordieron la soltaron, é se ter que muchas veçes se lavasse é sahu-
apartaron estornudando; y el un perro masse hasta que perdió aquel mal olor,
eomencó á revessar y echar lo que tenia que se avia fixado de tal manera, como
en el vientre ó avia comido aquel dia, y es dicho, que fué menester todas essas
el caballo, como era de mañana é le to- diligencias para que perdiesse aquel he-
mó ayuno, también revessó mucha cóle- dor.* É porque deste animal se tracta
ra. Y en hiriéndola, soltó la lança, que no en el libro XII, capítulo XVII, é assimes-
pudo tenerla ; porque por ella hasta arri- mo en el libro XXIV, capítulo XIII, allí
ba le fué aquella infiçion é mal olor, é puede el letor ocurrir, si más se quisiere
le penetró de manera que desviado de informar deste animal; é púsose aqui,
allí á sotavento de aquel animal, por no porque, como he dicho, esto acaesció es-
se inficionar más, se apartó é vomitó co- tando yo en aquella tierra. É muchos ani-
mo he dicho, y el caballo eomencó á se males hay destos, assi en Nicaragua co-
revolcar. É ios perros, después de se mo en otras muchas partes de la Tierra-
aver estregado é volcado muchas ve- Firme , donde yo las he visto algunas, é
ces en tierra, se fueron, sin aguardar á su de muchas he sentido su mal olor.

* En esta parte hay una laguna en el códice au- Patrimonial de S. M., de que hicimos mención en
tógrafo, la cual se suple por el MS. de la Biblioteca la Advertencia que precede al tomo I.
DE INDIAS. LIB. XLII. CAP. XVI. 4 15

CAPITULO XVI.
En el quai se (racta del licenciado Francisco de Castañeda, é de su vîda é muerte, despues que desde
aquesta cibdad de Sancto Domingo de la Isla Española fué á España á dar cuenta de sus obras . é tam-
bién se dirá alguna cosa del subçesso del gobernador Rodrigo de Contreras, é de su yda á España.

ÍLS el caso quel licenciado Castañeda dio cribanos , que comen é viven desso, no
la cuenta cómo vivió, é acusándole el fis- curaré de tocar más en tales materias;
cal del Consejo de Indias, murió él defen- salvo que se puede tener por cierto que
diendo su justicia ; pero él murió con ruin Rodrigo de Contreras es buen cavallero,
estimación, é con su muerte se acabaron é si en algo ignoró la justicia, no fué con
las contiendas, que tuvo muchas. É Ro- voluntad de errar ni ofender á nadie, aun-
drigo de Contreras, gobernador de Nica- que en aquella tierra no faltan tales veci-
ragua , fué por las suyas á España, don- nos que hagan errar á quien los ha de te-
de en el Consejo Real de Indias pendie- ner en justicia, porque como son gente
ron sus diferencias, é después tornó á la tan diverssa en calidad y en obras, solo
tierra de su gobernación. Pero porque to- Dios basta á contentar tal gente é á saber-
dos essos litigios no son para historias tan la gobernar.
al propóssito como al de los letrados y es-
Este es el quinto libro de la tercera parte, y es quadragéssimo tercero de la Gene-
ral y natural historia de las Indias, Islas y Tierra-Firme del mar Océano de la co-
rona é çeptro real de los Reyes é reynos de Castilla é de Leon : el quai tracta de
la gobernación de Castilla del Oro, y en especial de la costa é mares australes,
porque lo demás, que á esta gobernación toca, ya se dixo en el libro XXIX de la
segunda parte ó tercer volumen destas historias.

CAPITULO i.
En el qual se Iractan algunas cosas en general de la gobernación de Castilla del Oro, concernientes à la
costa del Sur é á sus límites desde Panamá, assi al Poniente como al Levante.

Uicho se ha en el prohemio * los límites, sitores ni contradiçion ; é assi Pedrarias


que á esta gobernación le concedió el ca- se extendió por allí lo que pudo, é un al-
thólico Rey don Fernando. Vengamos á calde mayor suyo, llamado el licenciado
los que tiene en la costa de la mar del Espinosa, pobló á Nata , que está treyn-
Sur. Digo assi, pues, que pues por la cos- ta leguas de Panamá al Poniente, harto
ta del Norte tiene hasta Veragua, que lo más baxa que Veragua, en la otra costa
que con aquel corresponde en la costa del é opóssito al Norte. E después por essa
Sur puede ser la punta de Chame, que costa abaxo se extendió el dicho Pedra-
está quince leguas al Poniente de Pana- rias Dávila hasta Nicaragua, é la comen-
má , é desde allí para arriba seria Castilla có á poblar en perjuyçio del capitán Gil
del Oro al Oriente hasta lo que respon- Gonçalez Dávila, por mandado de su te-
diesse ó responde de Norte á Sur. Pero niente Francisco Hernandez, al qual gra-
cómo los gobernadores siempre quieren tificó como la historia lo ha contado en el
ensanchar su jurisdiçion, hacen lo que les libro precedente. Assi que, á Castilla del
paresçe, en especial donde no hay opo- Oro no la avria yo por más de hasta la

Ni por el códice original, donde falta el prin- que no parecía carecer de algún interés, pues que
cipio de este libro , ni por el MS. de la Biblioteca se hablaba en él de la circunscripción de términos
particular de S. M., donde no existe el prohemio á de la gobernación de Castilla del Oro, principalmen-
que alude Oviedo, es ya posible completar como te en el interior de dicha comarca.
fuera de desear, esta parte de la Historia de Indias,
DE INDIAS. LIB. XLIII. CAP. I. 117
punta de Chame á la parle del Poniente los naturales dan á su patria, assi en los
en esta costa, conforme á los límites pri- puertos é rios é ancones é promontorio s
meros asignados á Pedrarias ; pero en es- é provincias, como en todas las otras co-
to la voluntad del príncipe sea ley , é ca- sas; pero cada marinero é capitán quita
da dia enmiendan é cresçen é acortan, é é pone lo que se le antoja, é lo nombra
á sus provissiones é mandamientos nos como quiere, unos por su devoción, é
atengamos. En este caso sé decir que la otros con envidia ó malicia porque se ol-
lengua de Cueva es mucha tierra en aque- vide el premio de los primeros. É porque
lla gobernación, é acábase en la provin- de los primeros pilotos que llevaron los
cia de Chame, ques en la mitad del ca- capitanes Francisco Piçarro é Diego de
mino que hay desde Panamá á Nata, que Almagro, quando se encargaron de la
son quince leguas de Panamá é otras tan- empressa de aquella tierra austral, yo
tas á Nata ; é desde la dicha Chame ade- tengo una figura qucllos mesmos y el ca-
lante hacia Nata é al Poniente hay mucha pitán Diego de Almagro me dieron en Pa-
diverssidad de lenguas, y en poco espa- namá , año de mili é quinientos é veyntc
cio de tierra son tan diferentes que no se y seys, póngola aqui (Lám. IV.11); y los
entienden los unos indios á los otros, que pilotos eran Bartolomé Ruiz de Estrada
son sus vecinos por la parte del Oriente. é un Péñate. É yo la tengo por más cier-
En la costa del Sur tiene Castilla del Oro ta que las cartas de hasta aqui, hablan-
todo lo que tengo dicho en el prohemio, do sin perjuyçio de ninguno, porque sé
ques lo que tienen los gobernadores é go- yo que los pilotos que digo, todo lo que
bernaciones que declaré; pero pues al hay en esta figura lo anduvieron é vie-
adelantado Andagoya le han dado la más ron muchas é muchas veces en los navios
próxima gobernación de Castilla del Oro, de los dichos capitanes. Pues cotejada
no sé cómo se partirán essos límites, por- con la carta, ni consuenan los nombres
que él verná hacia el golpho de Sanct Mi- ni se conforman las figuras. Pienso yo
guel , é los de Castilla del Oro yrán hacia quel rio que está más acá del de Sanct
el rio de Sanct Johan. Desde la costa del Johan, que la carta llama del Perú, es el
golpho de Sanct Miguel adelante, á mi que estotra figura llama de Cartagena. As-
cuenta, responde el cabo de la Vela, cor- si que, estas congecturas é dubdas nas-
riendo al otro polo antartico de Norte á çen de la mutación de los nombres, é no
Sur quarenta leguas, poco más ó menos, es poco inconviniente á los que navegan,
al Oçidente de la boca oriental del Estre- ni poca confussion á los que dessean saber
cho de Magallanes; mas aunque corriesse verdad : é cómo yo busco aquesta, todo
á Castilla del Oro desde la mitad del gol- lo que cansada á otros, me pone más vo-
pho de Urabá, que son ciento é cinqüen- luntad de inquirirla, me dá la certinidad
ta leguas más al Poniente quel cabo de la dcstas materias; y este fué el propóssito
Vela en tierra, todas las otras quatro con que aqui puse la figura que los que
gobernaciones australes caen dentro de he dicho me dieron, desde la cibdad de
Castilla del Oro ; pero en fin no se avia Panamá hasta el rio de Sanctiago.
de contentar con lo que quedare averi- Pienso yo que de allí adelante hay al
guado con los límites de Andagoya. pressente muchos hombres de la mar é de
Dicho he muchas veces en aquestas his- la tierra que sabrán pintar é poner lo de-
torias, que quisiera é fuera útil á la geo- más por la mucha continuación que des-
graphia é assiento de la tierra, que dexa- pués ha tenido la navegación de aquellas
ran en su ser los nombres proprios que partes é mares australes : é no me quiero
118 HISTORÍA GENERAL Y NATURAL
detener más en esto, pues lo dicho basta Ha del Oro en la mar del Sur y en aquc-
para dar á entender lo que toca á Casti- lia costa de Panamá al Leste é al Hueste.

CAPITULO II.
En el quai se tracta de algunas particularidades de aquesta costa de Panamá en la mar del Sur , é de otras
cosas convinientes al discurso de la historia.

\je la poca justicia que ha ávido en es- aquellas, me dixo que no eran piedras,
ta gobernación de Castilla del Oro hasta sino canica de los lagartos grandes ó co-
el tiempo del doctor Robles, dicho se ha catriçes. Estonces yo tomé á algunos in-
en el libro XXIX, y placerá á Dios que dios aparte, é separados pregúnteles qué
desde el adelantado se mejore, assi en la cosa era aquello, é cada uno dixo que
buena gobernación como en la conversion era canica : estonces yo les pregunté que
de los indios, aunque son ya tan pocos, quién echaba aquella canica, é dixeron
respecto de los que avia quando Pedra- que los lagartos grandes como comen
rias Dávila fué á aquella tierra, que se guijarros, los desienten é se salen en tier-
puede tener quassi por despoblada. Pero ra á hacer cámara por baxo, y echan
pues ya no puede dexar de ser lo que aquella cosa ó canica blanda é como es-
passó, más valdrian essos pocos que que- ponjada , é con el sol y el ayre luego se
dan convertidos, que en lo de la gober- hacen duras é ligeras aquellas piedras,
nación el tiempo mostrará la enmienda. como corcho ú otra cosa ligera ; é se an-
Llaman los indios á la hienda del hom- dan sobre el agua. É son mejores que la
bre , é á qualquiera otra suciedad seme- piedra pomes y el esmeril para raspar é
jante , de qualquiera animal que sea, ca- limpiarlas espadas, é no las rascuñan;
nica, en lengua de Cueva. Tráese aquesto é quando no avia espaderos, con estas
al propóssito de un notable que cerca des- tales piedras, ó lo quello es, limpiaban
to yo averigüé con indios en aquesta go- los españoles sus espadas. A mí me vino
bernación , en especial en la villa de Na- luego á la memoria que he visto hallar-
ta , delante de algunos chripstianos, hom- les á estos lagartos una espuerta de gui-
bres de bien, é fué desta manera. Yo jarros en el cuerpo, é también me acor-
tenia en la cinta una espada, y en es- dé que dicen que los cocatriçes no tienen
tas partes, como la tierra es húmeda mu- espiráculo, por donde purguen lo que di-
cho , témanse de orín muy presto todas gisten , sino por la boca, é suenan é me-
las armas ; y en una possada donde yo nean la mandíbula alta como la baxa : é
estaba, vi una piedra, que me paresció assi la mandan ó menean estos lagartos;
como piedra pomes ó esmeril, é saqué mi pero tienen agujero abaxo por donde
espada de la cinta é düa á un page mió purguen.
(que estaba bien mohosa) é mándele que Una pesquería notable se me ofresció
le diesse con la dicha piedra raspando la desta gobernación, é aun en otra que di-
espada, é la limpió muy bien. Yo quise ré hay lo mesmo, y es de aquesta mane-
guardar la piedra, é díxome uno de aque- ra. En las islas de Taboga, que están en-
llos hidalgos españoles que no curasse de frente de Panamá pobladas de indios é de
guardarla, que quantas quisiesse de aque- grangerias de chripstianos, que están de
llas se hallarían presto por la costa; é la costa de la Tierra-Firme á legua é á
preguntando yo que qué piedras eran legua é media é poco más é menos, y en
DE INDIAS. LIB. XLIIÍ. CAP. II. 419
especial en una en que tiene hacienda un Grillos hay en esta gobernación, poco
hidalgo, vecino é regidor de Panamá, que menos dañosos que los ratones, é cantan
se diçe Alvaro del Guijo, acaesçe una ma- assi como los de Castilla; pero son malos
nera de pesquería estraña é de mucho para la ropa, que la roen é hacen peda-
placer, y es assi. Que en el invierno, que ços : lo qual experimentó de tai manera
son los meses de mayo é junio é julio é un sayo mió de paño de Valencia, en Pa-
agosto principalmente, é aun algunas ve- namá, que en una noche sola me lo de-
ces en los meses del verano, que son los xaron tal que no me lo pude vestir otro
de noviembre é diciembre y enero é fe- dia.
brero, á ciertos tiempos, é señaladamen- Una gentil particularidad quiero yo que
te dos veces en el mes (pero por la ma- quede notada en esta costa de Panamá y
yor parte siempre es más usado en las en la del Norte en el Nombre de Dios, y
menguantes de la luna) viene innumera- es que en Panamá los vientos Sueste é
ble cantidad de agujas paladares, é tras Sur é Sudueste son sanos, y el Leste é
ellas muchos tiburones é marraxos é otros Hueste son neutrales; y en la costa de
pescados grandes para se las comer. É Tierra-Firme, en el Nombre de Dios, es-
vienen las agujas huyendo á la playa has- tos neutrales lo son también en estotra
ta tierra, é los pescados assimesmo, por costa, é son enfermos los que dixe que
grandes que sean ; é pónense en banda los eran sanos en Panamá ; é los que en Pa-
indios con sendos palos en las manos, é namá son enfermos, assi como Norueste
matan á palos muchas délias, é tantas, é Norte é Nordeste, essos son sanos en
que acaesçe en un dia matar doscientas el Nombre de Dios. De manera que los
délias, é más é menos, un solo indio, é vientos de sobre la tierra son enfermos,
assi por consiguiente los otros indios to- é los que vienen sobre la mar, son sanos
dos que en la pesquería allí se hallan. Y é buenos : esto es muy probada cosa, é
dixe de susso de Alvaro del Guijo, por- no solamente allí, pero en esta isla nues-
que algunas veces me envió él en Panamá tra Española y en cada parte que se qui-
algunas dessas agujas, é son muy buen siere mirar en ello.
pescado ; é lo mesmo vi yo en la isla de En el libro XXIX, capítulo XXII, se
Pocosi la noche que la luna fué llena, dixo cómo los capitanes Francisco Piçar-
quel piloto Johan Cabeças, con poca gen- ro é Diego de Almagro fueron á descu-
te, mató de la mesma manera en mi pres- brir por la mar del Sur, aviendo hecho
sençia más de quinientas agujas destas; é compañia con el maestrescuela don Fran-
venían tantos tiburones tras essas agujas, cisco de Luque; é para este descubri-
que una noche mató trece dellos. Aque- miento dieron una quarta parte al gober-
lla isla es en el golpho de Nicaragua, alias nador Pedrarias Dávila, á pérdida é ga-
de Orotiña. nancia; pero para aquel principio no dio
En esta gobernación, en la costa del dinero, sino palabras á la compañia. Y
Norte, en las minas de Careta, hay ani- en el capítulo siguiente del dicho li-
me blanco é bueno; é demás de lo ques bro XXIX dixe cómo vino á Panamá el
dicho, se halla en otras partes de Castilla capitán Almagro, é truxo oro é plata é
del Oro, y en otras partes de la dicha pro- buenas nuevas de aquella tierra, é dexa-
vincia , en las rayçes de algunos árboles ba al capitán Piçarro continuando el des-
de los que están orilla de la mar, é tan cubrimiento en la costa del rio de Sanct
junto al agua que cae de las rayçes en la Johan ; é allí se dixo cómo Almagro assi-
mar é se anda encima del agua. mesmo echó fuera á Pedrarias Dávila de
MO HISTORIA GENERAL Y NATURAL
la compañía é armada que traian en la cubrimiento é compañía destos capitanes,
mar del Sur, de su voluntad é por mill desde aquesta gobernación é cibdad de
pessos de oro que le dio. Quiero agora Panamá ovo principio ; é despues, é por
deçir alguna parte de las nuevas que este el grand subçesso é riqueça que se siguie-
capitán Almagro truxo de aquella tierra, ron , se hiço gobernación por sí aquella
porqu3 aunque adelante se tractará en su tierra austral, é se llamó la Nueva Cas-
libro particular en lo que paró este des- tilla.

CAPITULO III.
Cómo el eapilanDiego de Almagro vino de su descubrimiento á pedir gente é caballos, é quedó conti-
nuando la empressa su compañero el capitán Francisco Piçarro, é de las grandes nuevas que truxo de
aquella tierra.

1 o dixe en el libro XXIX, capítulo XXII, tro é de nuestros amigos, quereys dar la
cómo con licencia del gobernador Pedra- vuelta? Nunca Dios quiera que tal ver-
rias Dávila avia ydo á descubrir por la giiença resçibamos : yo no tengo de de-
costa del Sur, desde Panamá, el capitán xar este propóssito, sino yr adelante ». É
Pasqual de Andagoya, é vino de allá muy assi salió en tierra en la costa de aquel rio
enfermo é con mal subçesso, á causa de lo de Sanct Johan, y en cierta batalla ó re-
qual dexó la empressa é la tomaron Fran- cuentro que ovo con los indios, le quebra-
cisco Piçarro é Diego de Almagro, com- ron el un ojo é le mancaron de dos ó tres
pañeros en sus haciendas con el maes- dedos en la mano izquierda, é ovo otras
trescuela Francisco de Luque ; é Pedra- heridas, é le mataron algunos compañeros.
das los hiço capitanes é les dio licencia Pero él sanó, aunque con la lision ques
para yr á descubrir por la dicha costa é dicho, é vino á pedir á Panamá gente é
mares del Sur. Y el gobernador tomó com- caballos al gobernador para continuar la
pañía con estos capitanes y el clérigo, é empressa, creyendo que, pues era com-
hicieron su armada é fueron por la costa pañero con estos capitanes, que le favo-
del golpho de Sanct Miguel, la via del Pe- resçeria é ayudaría, pues que no avia
rú , del qual se tenia noticia desde el año gastado un maravedí hasta estonces, sino
de mili é quinientos é catorce quel capi- el clérigo é" los dichos capitanes. Y entró
tán Francisco Becerra avia andado por Francisco Piçarro con ciento é cinqüenta
aquella costa. É passaron adelante é lle- hombres, continuando la empressa, é ya
garon hasta el rio de Sanct Johan, é ha- les faltaban y eran muertos de los que
llaron tanta resistencia en los indios é tan llevaron otros sessenta ú ochenta de en-
mal aparejo en la tierra, que por la vo- fermedades é de mano de los indios. É
luntad de Francisco Piçarro la negocia- halló Almagro á Pedradas privado del of-
ción se dexara, aunque ya avian gastado ficio y en residencia ; é avia ydo por go-
la mayor parte de su hacienda y estaban bernador un cavallero de Córdova, lla-
muy adebdados. Estonces el Diego de Al- mado Pedro de los Rios, el qual dio
magro le dixo : « No se ha de dexar lo co- licencia al capitán Almagro para llevar
mençado, sin que se acaben nuestras vi- cinqüenta hombres para socorrer aquella
das é lo que más nos queda de nuestras armada. Esto era ya en el mes de sep-
haciendas. ¿Cómo agora, que avernos tiembre del año de mili é quinientos ó
gastado quanto avernos podido de lo nues- veynte y seys años; é con estos compa-
DE INDIAS. LIB. XLIII. CAP. III. 121
ñeros é seys caballos se partió Almagro Johan decían que de la otra parte de la
en busca del capitán Piçarro, su compa- sierra es la tierra llana, é que está un rio
ñero, en una cara vela, en que avia veni- muy grande; éque allí hay un grand señor,
do , de hasta quarenta é cinco toneladas que se dice el cacique Coquo, que tiene
de porte, é otra menor la mitad le avia mucho oro; éque pensaba el dicho Alma-
quedado á Piçarro en la costa de aquel gro é otros que aquel rio es el rio Grande,
rio de Sanct Johan. É con este socorro que corresponde á la culata del golpho de
se partió de Panamá un martes en la tar- Urabá. É díxome quél é su compañero
de , ocho dias de enero de mili é quinien- Francisco Piçarro avian enviado con el
tos é veynte y siete años. piloto Bartolomé Buiz á descubrir por la
Yo comuniqué con Almagro esta su em- costa del Levante, donde andaba su ar-
pressa , porque me hallé en este tiempo mada, é quel capitán Francisco Piçarro
en Panamá y era mucho mi amigo ; é me quedó con la gente, y el dicho Almagro
dixo hartas cosas más, que yo no creí, de vino por el socorro ques dicho. E quel pi-
las riqueçasde aquellas partes, quel tiem- loto corrió la costa ciento é cinqüenta le-
po ha mostrado que eran ciertas, é mu- guas , é llegó á estar en un grado ó gra-
cho más de lo quél me supo deçir. Y en- do y medio de la otra parte de la línia
tre otras cosas, preguntándole yo qué co- equinoçial, é descubrió tierra llana é sin
sa era aquella de la isla de Sanct Felipe, montes é poblada de muchos pueblos, é
que por otro nombre algunos llaman la vio población que turaba una legua ó más
Gorgona, me dixo ques una isla que ter- (que al paresçer serian quinientos bunios)
na de circunferencia dos leguas, é que é las labranças cerca dellos, é tierra apa-
está desviada de la costa de Tierra-Firme rejada para gente de caballo é para labrar
dentro en la costa ocho leguas, é que se é criar ganados, é tierra de pocos rios.
vieron en ella culebras tan grucssas como É despues que halló esta tierra, el tiempo
pipas, é que estas fueron causa de se des- le dio causa que buscasse puerto, donde
poblar, é á los indios naturales della, por- se réparasse, é volvió atrás ; é volviendo
que se los comían. Pero que los chrips- entró en el paraje de aquel pueblo gran-
tianos, como con arcabuces y escopetas de, que deçia que tenia una legua de po-
las tiraban, las ojeaban é se huian, é que blación, é le puso nombre el cabo de la
algunas avian muerto del tamaño ques di- Galera. É vido venir del bordo de la mar
cho , é menores : é que estas culebras co- un navio que hacia muy grand bulto, que
men muchos guabipiquinajes, que son co- paresçia vela latina, y el maestre é los que
mo liebres, é hay muchos é son buen con él yban se aparejaron para pelear, si
manjar. É que hay muchos pavos de los fuesse menester; é arribó sobrel navio é
bermejos é también de los negros, é mu- le tomaron, é hallaron que era un navio
chos patos é papagayos é otras aves de de tractantes de aquellas partes, que ve-
diverssos géneros ó raleas, é muchos ga- nian á hacer sus rescates, en el qual ve-
tos monillos : é que se avian dado catas nían hasta veynte personas, hombres ú
y era rica de minas de oro. Y es tierra mugeres é muchachos.
llana é de muchas arboledas é mucha La manera deste navio era de muy
pesquería é innumerables agujas, é que gruessos maderos reatados fuertemente
avia ostras de perlas, é que está á quin- con sogas resçias de henequén, con su al-
ce leguas del rio de Sanct Johan. cácar é retretes é gobernalles, velas é xar-
Díxome más este capitán Almagro, que çias é pótales de piedras grandes , tama-
los indios de la tierra del rio de Sanct ñas como piedras de barbero, que sirven
TOMO IV. 16
m HISTORIA GENERAL Y NATURAL
en lugar de áncoras. Llevaban conchas co- descubrimiento, é vido que se continua-
loradas, de que hay en Chaquira, id est ba la tierra poblada mucha parte más de
sartales, como los de las islas de Canaria, çient leguas de las ciento é çinquenta que
que se venden al rey de Portugal para el descubrió; é visto que aquello bastaba,
rescate de Guinea ; é por estas dan los in- segund la instruçion que le fué dada, se
dios todo el oro é plata é ropas que traen volvió á dar la buena nueva. É llegado
de rescate. Traian muchos cántaros ne- adonde los capitanes estaban, ya Alma-
gros é mucha ropa de diverssas colores, gro é Piçarro estaban juntos, é cómo fue-
de lana, é camisas é ayubas, é mantas ron informados del dicho piloto Bartolo-
de colores muy labradas, paños blancos mé Ruiz, é del escribano é veedor é de
con franja, todo nuevo, para contracter; los que con él fueron, los dichos capita-
é lana de colores, tinta en lana é otras mu- nes fueron con toda la gente á se certifi-
chas cosas sutiles é muy primas, en que car de lo ques dicho. É llegados al prin-
paresçia bien ser gente entendida. Y eran çipio de la buena tierra, desembarcáronse
de buena dispusiçion de personas; mas la gente é caballos en un puerto, al qual
tienen alguna semejança de berberiscos. pusieron nombre la bahia de Sanct Ma-
Decían la manera de cómo sacan el oro; é theo : el qual es muy bueno é seguro, é
deçian que hay ovejas é que las tresqui- pueden descender con una plancha en
lan cada año, é que hay islas pobladas, tierra los caballos é gente. Y estándose
é que hay muchas perlas, é que duermen desembarcando, vinieron diez é ocho ca-
en camas con sábanas de algodón. Ado- noas grandes, é las más délias mayores
ran ciertos ydolos : sus armas son lanças que no las avian visto chripstianos en
é tiraderas é macanas, como los indios de aquellas partes, las proas é popas muy
Cueva en algunas partes, é que en otras grandes é altas, con ciertos edefiçios de
no tienen guerra. Salan los pescados, pa- madera en ellas del altor de un hombre:
ra su mantenimiento, como nosotros. Los é venian á la vela é al remo, é llenas de
indios andan vestidos con camisas, é las gente con armaduras de oro é de plata
indias con sus enaguas é camisas é man- en su cuerpo é bracos é cabeças; y en
tas echadas debaxo del braco, á manera aquel edefiçio, que traian en las popas de
tie moras ó canarias. Traen toque para las canoas, puestas muchas pieças de oro.
conosçer el oro é romana para pessarlo É llegaron cerca de nuestros navios, á
é pessar la plata labrada é otros metales, menos trecho de un tiro de piedra, y los
é conóscenlo muy bien: é traian cierta capitanes nuestros llamáronlos para que
cantidad de lo uno é de lo otro, é dieron se llegassen seguros ; pero los de las ca-
noticia que en la tierra avia muchas pie- noas no hicieron más de estar quedos mi-
dras de valor. rando, é volviéronse á su pueblo, que
Tomáronse cinco personas, porque los estaba de allí quatro ó cinco leguas.
demás se echaron al agua é los recogie- Otro dia siguiente fueron los capitanes
ron del dicho pueblo; mas quedó presso é gente á su pueblo, por tierra, é con los
el cacique ó capitán de aquel navio, y el caballos ; é llegados cerca del pueblo, á
maestre de la caravela lo hiço soltar, é un quarto de legua, salieron á ellos tres
que se fuesse é volviesse á rescatar sus mili hombres ó más, é començaron los
hijos que se tomaron allí. É no volvió, chripstianos á tractar paces ; é vueltos á
porque paresció despues que su tierra era su pueblo, se retruxeron á la otra parte
qua tro jornadas de allí, y el piloto no pu- del pueblo, de donde los españoles venian.
do esperar, é tornó á continuar el dicho É apossentados allí los chripstianos, toda-
DE INDIAS. LIB. XLIII. CAP. III. 123
via andaban en contrataciones de paces, siete, porque segund lo que avian visto
y estuvieron en esto çinco dias. Hallaron los chripstianos en los indios de las canoas
en todas las casas mucho mantenimiento ya dichas, en los que vieron en la tierra
de mahiz muy gruesso, é fésoles é pes- é por relación de indios que tomaron , la
cado é habas de comer : pescan con chin- cosa era muy riquíssima é de grande es-
chorros, y es la tierra abundantíssima de perança para lo de adelante, é tan cerca
grandes simenteras é huertas de buenas de Panamá que se podía yr é venir cada
fructas. año una ó dos veçes, é traer de allá mu-
Algunos chripstianos, que avian estado cho oro é plata é indios é otras cosas, que
en la Nueva España, deçian que esta era se esperaban hallar en aquella tierra.
mejor tierra mucho. Hallaron ánsares de Esto se ha puesto aqui en este libro co-
Castilla. Va sembrado el mahiz con mu- mo por origen é principio, de donde se
cha orden, é la caña del es tan alta como principió la buena ó mala ventura del ca-
mo una lança gineta. En aqueste pueblo pitán Francisco Piçarro é la mala del ca-
podría aver mill casas, é llámase Cata- pitán Diego de Almagro; pero en la ver-
mez. Pero como los capitanes vieron gran- dad ninguna tengo por buena del uno ni
díssimo número de pueblos é moltitud in- del otro, sino del que se salvasse, sali-
numerable de indios, é se hallaron con do destos laços del mundo. Lo demás que
poca gente, é considerando que este ne- toca á aquella conquista de las tierras é
gocio era de mucho pesso é sus tuercas mares australes, decirse ha en los libros
eran pocas, parescióles que se debian re- de adelante. É volvamos á nuestra mate-
coger con la gente é ponerla en una isla ria é gobernación de Castilla del Oro, en
de veynte leguas más acá, donde avia la qual hay poco que decir demás de lo
mantenimiento. É assi se hiço, é quedó que está dicho, porque en el libro XXIX
allí el capitán Francisco Piçarro, é volvió se dixo todo lo que se puede saber, é
á Panamá el capitán Diego de Almagro, aqui solamente se podrian decir los sub-
en uno de sus navios, á dar noticia de lo çessos del Nombre de Dios é de Panamá,
ques dicho al gobernador Pedro de Jos que son la puerta de aquella gobernación
Rios, á le pedir gente é llevar algunos ca- que impropriamente llamamos el Perú; y
ballos, porque les paresció á los dichos como esto ha sido todo contenciones, es
capitanes que con doscientos hombres mejor dexarlo, é decirse ha adelante
más de los que allá tenian é otros treyn- quando estas pararen é Gonçalo Piçarro
ta caballos, que en la primera entrada sea convertido al servicio é obidiençia del
que hiçiessen, en poco tiempo se podrian Emperador, nuestro señor, ó se sepa
aver más de doscientos mili pessos de oro. puntualmente en qué paran los subçes-
Esta vuelta de Almagro fué aquel raes- sos de aquellas partes.
mo año de mili é quinientos é veynte y
Aqueste es el sexto libro de la tercera parte, ques quadragéssimo quarto de la Na-
tural y general Historia de las Indias, islas y Tierra-Firme del mar Océano de la
corona é çeptro real de los Reyes é reynos de Castilla é de Leon : el quai tracta
de la gobernación del rio de Sanct Johan é del Perú é sus anexos.

PROHEMIO'.

Oon tan dignas de saber las obras de tas monedas, y el comprador se defen-
natura y el assiento del mundo, que de- dió de la hambre, y el vendedor murió
xada la Sagrada leçion aparte de nuestra por no tener qué comer *. Pues en estas
fé cathólica é Testamento Viejo é Nuevo, historias, si aves, letor, leydo dende su
ninguna otra me paresçe que puede ser principio, avrés topado otro más caro y
más aplacible, ni en que el tiempo mejor espantable manjar quel de los topos, y
se gaste, ó mejor diciendo no gastado que cuesta el ánima é aprovecha poco al
sino bien empleándose, hallar ocasión de cuerpo ; y es que de nesçessidad se han
muchas maneras para dar gracias á Dios, comido unos chripstianos á otros. De lo
que es el que tantas é tan grandes é tan qual podes conjecturar quántas más mo-
continuas é tan nuevas maravillas, é por nedas dieran los tales hambrientos por
tantos é tan diverssos caminos é formas hallar qué comer que no dio esse otro
nos descubre cómo le podamos mejor co- por el topo. Grandes son las desaventu-
nosçer, é conosçiéndole servir como á ras que los hombres han passado en estas
tan soberano Señor nuestro. Escribe Pu- nuestras Indias, é intolerables muchas dé-
nió que teniendo Anibal cercada á Ca- lias , é las más buscadas por los que las
selino, un topo fué vendido por doscien- han padesçido. Mas á la verdad no tan

* Este proemio falta en el MS. de la Biblioteca fo , de donde se toma.


particular de S. M. ; pero no en el códice autógra- \ Plinio, lib. VIH, cap. 65.
DE INDIAS. LIB. LXIV. PR0HEM10. 125

sin causa como honestamente ofresçidos tificará su persona. É quando lo uno é lo


á ellas los hombres de bien que nasçieron otro acá faltare, avrá bien empleado su
pobres é obligados á seguir el hábito mi- tiempo, y si la riqueça del suelo faltare,
litar , ques una regla harto más estrecha no quedará sin mejor galardón en la otra
que la de Cartuxa é de mayor peligro; vida.
pues que los religiosos tales, aunque no Con este desseo se movió un hidalgo,
hablen ni coman carne, tienen buenas llamado Pasqual de Andagoya, á pedir al
casas é otros manjares é refrigerios assaz gobernador de Castilla del Oro, Pedrarias
para se sustentar é vivir descansados, si Dávila, licencia para yr desde Panamá á
quieren, con su clausura, é sus ánimas es- buscar el cacique del Perú, é por aquella
tán seguras, si temen á Dios, á quien sir- costa á descubrir, el año de mili é quinien-
ven, é le aman como deben. Pero el po- tos é veynte y çinco. É ávida la licencia,
bre soldado, que ni sabe dónde vá, ni en fué con cierta armada é gente, é salióle
qué anda, ni adonde parará, ni ha de de- su pensamiento muy al revés, é oviérase
xar de navegar por la mar, ni de pelear de ahogar, é tornóse á Panamá gastado
en ella ni en la tierra, ni de trabaxar con- y enfermo. Estonces tomaron la empres-
tinuamente , no ayunando, comiendo una sa mesma los capitanes Francisco Piçarro
vez al dia, como los frayles, sino passan- é Diego de Almagro, como más larga-
do uno é otro é otros sin manjar alguno, mente se dirá adelante en los libros XLVI
ni beber gota de agua ; helándose con las é XLV1I.
nieves, ahogándose de calor en los de- Tornado á Panamá el dicho Andago-
siertos y ríos, y passándolos sin puentes, ya , después de aver descubierto hasta el
y padesçiendo tantos y tan diverssos tra- rio de Sanct Johan de aquella costa, es-
baxos que son incontables. Y esta es su tuvo algún tiempo allí residiendo como
regla, é su orden no tener orden, ni co- uno de los regidores de aquella repúbli-
sa que suya sea, ni esté menos de obliga- ca , é hícose assaz rico, seyendo teniente
da á la muerte su persona á cada passo. del gobernador Francisco de Barrionue-
Y háse de haçer assi, y no es hombre ni vo. Pero vino allí por juez un licenciado
meresçe ser ávido por tal el milite, que á llamado Pero Vazquez, é queriéndole ha-
todo no se pone. Porque assi como dixo cer pobre, le tracto de manera que le en-
Marco Tullio Cicerón quel decreto del Se- vió presso á España, é condenado por
nado estaba encerrado, no menos que si ciertas sentencias: de las quales allá, no
se estuviesse en los libros, ó como el cu- solamente fué absuelto, pero hícole el
chillo en la vayna *, assi digo yo que son Emperador, nuestro señor, señaladas
los varones sin expiriençia. Y conviene, mercedes, y ennoblesció su persona con
para tenerla é ser valerosos, que prueben título de don é su adelantado é capitán
todos estos desasosiegos é peligros (á lo general é gobernador del dicho rio de
menos en el tiempo que la edad lo requie- Sanct Johan é otras provincias con sus
re), con tanto quel intento sea de servir anexos. La qual tierra fué á poblar el año
á Dios y al rey. É arrimado el militar offi- de mili é quinientos é quarenta, como
cio á estos dos pilares, el que assi se más largamente se tractará en este pres-
exerçitare terna de Dios segura la vida sente libro, segund el discurso de sus
con que los peligros se comporten; é subçessos. A lo menos diré lo que en mi
quedando con ella, honrarále el rey é gra- tiempo viniere á mi noticia ; é quien me

i Salust., De bello Cathilinario.


12G HISTORIA GENERAL Y NATURAL
subçediere en estos tractados acresçiente del rio de Sanct Johan , al qual plega á
lo que le ocurriere en este y en todos Dios que le dé mejor fin que lo suelen ha-
ellos. Porque esta nuestra madre no se cer otros de tal título en estas partes. Y
quexe de todos (á lo menos de aquellos pues, como dice Job *, el hombre nasçe
que lo pudieren haçer é supieren conti- para la fatiga y el ave para volar, vea-
nuándolo, satisfacerla), é digo madre, mos lo que subcederá desta provincia é
porque Marco Tullio Cicerón madre de la rio tan nombrado, del quai al pressente
vida nuestra llama á la historia. Assi que, se dicen muchas cosas á pro é á contra,
comencemos aqui á tractar en lo que to- y el tiempo ha de mostrar lo que délias
ca al adelantado don Pasqual de Andago- se debe tener por cierto é no fabuloso.
ya é á su nueva empressa é gobernación

CAPITULO i.
En el qual'se tracta de la persona del adelantado don Pasqual de Andagoya é de su principio é origen, é
cómo fué á poblar el rio de Sanct Johan en la mar del Sur, é otras cosas que la historia é orden della pi-
den para su principio.

K asqual de Andagoya, natural del con- namá: é andando por allá, se oviera de
dado de Vizcaya en el valle de Quartan- ahogar en una canoa, porque son navios
go, ques á tres leguas de la villa de Ta- de poco sosten é llanos debaxo como ar-
vira de Durango, é una é media de la cib- tesas , de las quales yo dixe su forma en
dad de Orduña, fué hijo de un hidalgo lla- la primera parte destas historias, en el
mado Johan Ibañez de Arça. Este, seyen- libro VI, capítulo IV. Y aun Vegeçio, en
do mancebo, passó á la Tierra-Firme el aquel su tractado del Arte militar, habla
año de mili é quinientos y catorce, en ser- en cierta manera de navios, que pienso
vicio del gobernador Pedrarias Dávila ; é yo, segund lo que escribe, que aquellos
despues que algún tiempo le sirvió, le dio eran como aquestas canoas. Quedó Pas-
indios de repartimiento é le casó con una qual de Andagoya del mal subçesso de
doncella de su muger, doña Isabel de Bo- su camino muy gastado y enfermo, é vol-
badilla, á la qual llamaban...* de Tovar: vióse á Panamá é dexó la empressa ; é
laquai viviendo, y estando ya rico, pidió tomáronla los capitanes Piçarro é Alma-
licencia al gobernador para yr á descu- gro , como se dixo en el prohemio.
brir el cacique del Perd é la costa adelan- Despues que convalesció é sanó de su
te del golpho de Sanct Miguel. É Pedra- enfermedad, se tornó á reparar é ganó más
rias le hiço su capitán, é con su licencia hacienda, é se le murió la muger en Pa-
fué á buscar aquel cacique, del qual avia namá el año de mili é quinientos é ve yu-
dado noticia, diez años ó más avia, el ca- te y nueve: é después, el de mili é qui-
pitán Francisco Becerra. É deste viage nientos é treynta, vino á esta cibdad de
descubrió el dicho Andagoya el rio de Sancto Domingo de la Isla Española é se
Sanct Johan, que está en dos grados de casó segunda vez con una doncella, llama-
aquesta parte de la línia equinoçial, en la da doña Mayor Mexia, é la llevó á Pa-
mesma costa de la Tierra-Firme é de Pa- namá. É cómo fué por gobernador Fran-

1 Job, cap. V. el códice autógrafo como en el MS. de la Bibliote-


* El nombre de esta dama esta en claro, asi en ca particular de S. M., que tenemos presente.
DE INDIAS. LIB. XLIV. GAP. I. m
çisco de Barrionuevo, hiço su teniente al dor , nuestro señor, le hiço por sus ser-
dicho Pasqual de Andagoya, en el qual vicios, é con títulos de honor, como se di-
officio ó en el tiempo que le tuvo, como xo de susso. É tornando de Castilla, passó
se truxo mucho oro é plata por allí de las por esta nuestra cibdad el año de mili é
partes australes, adonde andaban los ca- quinientos é treynta y nueve, muy hon-
pitanes Piçarro é Almagro, cúpole harta rado é acompañado de cavalleros é hidal-
parte que ganó con sus navios é grange- gos é muy gentil gente : é fué á Panamá,
rias. Y estando rico, fué allí aquel licen- desde donde el siguiente año de mili é
ciado Pero Vazquez é le tomó residencia quinientos y quarenta siguió su viage para
con toda la riguridad que pudo, é le en- yr á poblar en la dicha su gobernación.
vió á España, de donde vino absuelto é Lo que en ello subçediere el tiempo lo
honrado, é con mercedes quel Empera- dirá.

CAPITULO II.
Del subçesso del viage del adelantado don Pasqual de Andagoya desde Panamá á su gobernación, é de lo
que descubrió ; é cómo después le prendió el gobernador de Popayan Sebastian de Benalcácar, é lo hiço sol-
tar el presidente licenciado Vaca de Castro; é cómo se le murió la muger, é otros trabaxos que lo subçedie-
ron; é cómo sobre su prisión é diferencias con Benalcácar volvió á España.

valuando passó por esta cibdad de Sanc- muger del adelantado, é se la llevasse
to Domingo el adelantado, quedó aqui por con su casa é con algunos compañeros que
su ordenación su cuñado el capitán Alon- estaban enfermos, despues quel galeón
so de Peña, porque ambos fueron casa- é otros navios, quel adelantado llevaba,
dos con dos hermanas, en esta cibdad, volviessen á Panamá. Y el adelantado pro-
hijasdalgo é del linage de los Mexias. É siguió su viage para su gobernación con
cómo este capitán fué hombre esperto é el dicho galeón é otra cara vela é dos ber-
cursado en las cosas de la guerra, é per- gantines con doscientos hombres é cin-
sona de quien pudo hacerse toda confian- qüenta caballos : é llegó á su gobernación
ça, encomendóle que con más gente é ca- á tiempo que restauró las vidas á los
ballos , é otras cosas nesçessarias para la chripstianos, que quedaron vivos después
empressa, le siguiesse con la más breve- que los indios mataron los capitanes Johan
dad quel tiempo le diesse lugar, é assi lo de Hempudia é Pedro de Añasco, con
hiço : que desde á pocos dias se partió en más de quarenta españoles; é los que es-
su seguimiento con ciento é cinqüenta caparon estaban cercados en Popayan, é
hombres é quarenta caballos é algunas los tenían en mucho estrecho Jos indios
municiones. É assi como llegó al puerto que dicen de Paez. É assi los muertos co-
del Nombre de Dios, el adelantado, des- mo los pocos españoles que quedaron vi-
de Panamá, le hiço llevar requas de ca- vos, eran de la gente del marqués don
ballos, en que se llevó todo lo que de Francisco Piçarro, y essos restantes esta-
nuevo el capitán Peña llevaba ; é assi esso ban ya para huyr é desamparar la tierra
como lo demás se embarcó en un gentil é tornarse al marqués : el qual, desde que
galeón del adelantado é otros navios, é supo que Benalcácar avia salido de Qui-
aceleróse su partida : é mandó quedar al to , donde estuvo por su teniente é andu-
dicho capitán Peña allí en Panamá, para vo alterando la tierra (en fin fué á Espa-
que acompañasse á doña Mayor Mexia, ña sin su licencia por el rio Grande des-
128 HISTORIA GENERAL Y NATURAL
de los Alcácares, como se dixo en el li- Llevó el galeón cantidad de pessos de
bro XXVI, capítulo XII), envió el mar- oro para el despacho de Panamá, quel
qués essos capitanes Hempudia é Añasco adelantado ovo en aquellos pocos dias
para ocupar aquello de Popayan y esquil- que avia que estaba en la tierra, é hiço
mar como es costumbre en estas Indias, su teniente en aquella nueva república á
é adjudicar cada uno destos gobernado- uno de sus milites, llamado Johan Ladri-
res quanto más pueden acomular é juntar llero, porque estaba reputado por diligen-
con sus jurisdicciones. te hombre é que entendía buenas cosas
En el tiempo que antes desso Benalcá- de la tierra é de la mar. É fecho aquesto,
çar estuvo en essa tierra, poblóá veynte el adelantado se entró la tierra adentro,
leguas de la cibdad de Cali un pueblo, é fué á aquel pueblo que se ha dicho que
é llamóle assimesmo Cali ; mas como des- se llamó Lile, ques veynte é quatro le-
pués á la postre llegó el adelantado An- guas la tierra adentro, aunque por el al-
dagoya, redimió aquel pueblo é salvó los tura no son catorce, por ser muy áspera
chripstianos ya dichos, é quitóle aquel region é montuosa : é con su llegada ga-
nombre é llamóle Lile, porque assi se naron las vidas los ques dicho que que-
llama la provincia en que está, é se avia daban de la Nueva Castilla ó gobernación
despoblado el otro primero que está del marqués don Francisco Piçarro, que
veynte leguas de allí, como es dicho. en aquella tierra estaban maltractados y
Pero tomando esta entrada del adelanta- en el estado ques dicho.
do en aquella tierra más puntualmente, Antes quel galeón llegasse á Panamá,
para que se entiendan los escándalos é ya por otros navios el capitán Alonso de
su prission, que delante se siguieron, es Peña avia escripto al adelantado cómo el
de saber que quando llegó á la costa, gobernador Sebastian de Benalcácar yba
descubrió la bahia de la Cruz, que es- proveydo de Popayan, é que en esta cib-
tá á cinco leguas de la isla de Palmas, dad de Sancto Domingo se rehiço de gen-
ques una de las más hermosas ensena- te é caballos é de otras cosas para prose-
das que hombres han visto, y entran en guir su empressa, por tanto que estuvies-
ella muchos rios grandes é pequeños. Y se muy sobre aviso, porque era informa-
subió por uno dellos tres leguas la tier- do quel Benalcácar yba con propóssito de
ra adentro, llevando siempre cinco bra- entrar por aquella gobernación del ade-
cas de fondo; é llegó á un puerto que se lantado á la suya ; é aun á la verdad no
cree ques uno de los mejores del mundo, tenia otra puerta ni camino á su voluntad
assi por su dispusiçion é grandeça y el sino aquel. En esse medio tiempo llegó
fondo ques dicho ó más de baxa mar, Benalcácar á Panamá, donde se detuvo
y en el qual las naos pueden poner las lo menos quél pudo, é prosiguió su cami-
planchas en tierra, aunque sean muchas no é navegación desde allí: é llegado á
é de porte de doscientas toneladas ó más. la otra costa, fué á surgir en la bahia ques
Tiénese por cierto que hasta el tiempo dicho de la Cruz, sin saber dónde esta
pressente ninguno se sabe mejor en estas ba ni por quál de aquellos muchos rios,
Indias, segund nuestros marineros afir- que en ella entran, él se metiesse. Y echa-
man ; é desde allí despachó el adelantado da alguna gente en bateles, quiso su ven-
su galeón para que volviesse por su mu- tura quel teniente del adelantado ó capi-
ger é por el capitán Peña é su casa, y él tán Ladrillero ovo sentimiento desta ar-
quedó fundando un pueblo, é llamóle la mada é vino á habla con Benalcácar, y
cibdad é puerto de la Buenaventura. en lo público no consintió que se desem-
DE INDIAS. LIB. XLIV. CAP. II. 429

barcasse en aquel puerto. Sus émulos di- excepto del puerto de la Buenaventura;
cen que fué maña, é que aunque dixo y estando las cosas en este estado, llegó
que aquello era de la gobernación del el capitán Alonso de la Peña á la costa con
adelantado Andagoya, dio aviso al Be- su muger é casa del adelantado en su ga-
nalcácar para que se fuesse por un puer- león é con otros navios, en que fueron
to nuevo, que se dice Realejo, ques por çient hombres é quarenta caballos. É có-
donde avia entrado el Andagoya, é lo mo supo la prission de Andagoya, avi-
avia descubierto la tierra adentro hasta la sóle de su llegada : el qual le envió lue-
cibdad de Lile : el qual nombre Benalcá- go una provission, fecha en Cali á veynlc
çar le quitó é llamó Cali. é dos dias de marco de mili é quinientos
Cómo el adelantado supo su yda, é que é quarenta y un año, en que le proveyó
llevaba doscientos arcabuceros é balleste- de su teniente de gobernador é capitán
ros, envió al encuentro un capitán, lla- general. E como hombre de honra y ex-
mado Luis Bernai, con septenta hombres piriençia en las cosas de la guerra, co-
ó más, para que supiessen de Benalcácar mencó á entender é considerar la forma
su intención é venida en aquella tierra ; y que se debia tener para la deliberación 6
en lugar de le resistir, se juntaron el ca- libertad del adelantado, en lo qual no se
pitán é gente ques dicho con Benalcácar podían excusar muertes é mucho riesgo
é se fueron á la cibdad de Lile, donde de la una é de la otra parte : é buscando
estaba el adelantado. É aposentáronse en los medios, que se debian seguir por su
un monesterio de Nuestra Señora de la parte, non obstante que tenia poca gen-
Merced, que está junto con las casas del te ó mucha menos que Benalcácar, llegó
pueblo, é començaron luego á entender á la costa el licenciado Vaca de Castro,
en tractos de la una parte á la otra , y en que yba proveydo por presidente de to-
examinar provissiones é cédulas reales das aquellas partes por Sus Magestades;
que cada uno de los dos gobernadores te- é yba muy cansado de trabaxos que le
nían, alegando que aquella tierra perte- avian acaesçido, assi en esta mar del Nor-
nesçia á cada uno dellos : é por medio te hasta llegar á la bahia de la Cruz, co-
de los buenos ó malos terceros de indus- mo más adelante en su lugar la historia
tria , é sin tomar conclusion alguna en la lo contará. É cómo llegó á aquella ense-
paz, llegó la noche. É assi cómo el sol se nada, sin saber dónde estaba, quiso Dios
fué, llevóse tras su claridad la vergüenca que por la diligencia del teniente Peña
de la gente del adelantado amotinada, é avia ydo un bergantín desde el puerto do
passáronse al Benalcácar con el cabildo la Buenaventura á reconosçer la costa, é
é mayor parte de los regidores de aque- vido dos bateles de los navios en que yba
lla cibdad, é tomáronle por su goberna- el presidente, é ávida habla, di<5 aviso al
dor, sin más averiguación é consultas. Ks- teniente: el qual, con mucha diligencia,
sa mesma noche, por mandado del gober- proveyó de pilotos, que metieron el ga-
nador Benalcácar, fué un teniente suyo, león, en quel presidente yba, é á los otros
llamado el bachiller Madroñero, con gen- navios en el puerto, donde fué servido é
te armada, é prendieron al adelantado é festejado, puesto quel teniente é los de-
le echaron unos grillos, é puesto á buen más de aquella cibdad estaban con mu-
recabdo, le tomaron quanto tenia; é des- cha tristeça por la prission del adelanta-
de allí lo envió Benalcácar á Popayan. do; ó á todos les paresció, como fué ver-
Desta forma quedó este gobernador en- dad, que con la yda del presidente el
señoreado de aquella tierra toda adentro, adelantado seria libre, é los negocios ter*
TOMO IV. 17
30 HISTORIA GENERAL Y NATURAL
nian otro subçesso. Allí reposaron el pre- naufragios é tormentas de la mar, en que
sidente é los que con él y ban ocho ó diez avian passado muchas desaventuras é pe-
dias, en los quales le sobrevino grand ligros , era mucho menos que estotro. En
fiebre é otras passiones, porque como era fin prosiguieron adelante con mucha nes-
anciano é avia padesçido en tan largo via- çessidad é hambre, porque faltaba el bas-
ge, alteróse su salud, é aun él sintió mu- timento, é paresçia que la mar é la tierra
cha pena, é más de congoja que por la y el cielo todo les era contrario, é cami-
passion corporal que tenia, é dixo que naron trece leguas que les quedaban; mas
desde á quatro ó cinco dias se partiría, aunque el camino fué corto, murieron diez
como quier que estoviesse : por lo qual el é siete españoles, entre los que se aho-
teniente Peña envió negros é chripstianos garon é peresçieron de hambre, con más
adelante á abrir el camino de Cali, ques de veynte caballos. É con esta manera de
veynte é quatro leguas la tierra adentro. nuevas fatigas llegaron los restantes á Ca-
É cómo se sintió el licenciado con un poco li, desde donde luego el licenciado envió
de mejoria, no atendió á más, é otro dia un mandamiento para que truxessen alií
siguiente se puso en camino, llevándole al adelantado Andagoya. Y en aquella cib-
en una silla algunos negros é aun espa- dad de Cali estaba assimesmo el gober-
ñoles; y el mesmo capitán Peña, como nador de Popayan, Sebastian de Benal-
hombre resçio, é por contentar al licen- cácar: el qual festejó al licenciado con-
ciado é que los otros inferiores hiçiessen forme al tiempo é á lo que se pudo hacer;
lo mesmo, también tomaba algunas veces y entendió el presidente en concertar es-
las varas, en que la silla yba puesta, é tos gobernadores. Cúlpanle algunos en no
ayudaba á yr adelante. É viendo su bue- aver dado algún buen medio para la paz
na voluntad é obra, le rogó el licenciado é amistad dellos, é también le desculpan
que se tornasse al puerto é pusiesse re- otros, porque contendían de lajurisdiçion
cabdo en su casa y en la del adelantado é términos, é convenia quel principal dé-
é se volviesse luego tras él : é assi lo hi- terminasse aquello : é también se sospe-
go, é lo fué á alcançar en la ribera de un chó que de prudente avia quedado esta
rio que llaman Dagua, ques á once leguas diferencia sin conclusion, assi por no se
del puerto de la Buenaventura, é halló tan detener en esso é passar adelante á enten-
malo al licenciado, que pensaron que allí der en los mayores negocios á que prin-
se acabaran sus jornadas é vida ; é sin cipalmente fué enviado, sobre las cosas
dubda, si por el teniente Peña no fuera, acaesçidas entre el adelantado don Diego
mucho más riesgo corriera el licenciado, de Almagro y el marqués don Francisco
é aun todos los demás. Y estando en esse Piçarro, ó por otros respectos. Lo que allí
trabaxo, siguióseles otro é muy grande, se hiço fué dar su paresçer al adelantado
porque á causa del mucho llover que ha- Andagoya que se fuesse á España, para
cia eresció en un instante el rio más de que Sus Magestades determinassen lo que
tres bracas en alto, é un arroyo deste rio fuesse su servicio, assi en essas diferen-
que de la otra parte del pueblo poco antes cias é agravios como en los límites de am-
estaba seco hiço lo mesmo, teniendo en- bas gobernaciones; é assi el adelantado
medio de entrambas aguas al licenciado é Andagoya lo puso por obra. É cómo el li-
los demás, de forma que poco faltó de cenciado se sintió algo más convalesçido
se perder todos allí, é fué nesçessario sa- se partió de Cali en el mes de agosto de
carle á nado é con mucho trabaxo. Pa- mili é quinientos é quarenta y un años
rescióles á los que escaparon, que los para Popayan, ques veynte leguas más
DE INDIAS. LIB. XLIV. CAP. II. 131

adelante Ja tierra adentro, camino dere- ñado el capitán Peña para Panamá, don-
cho de Quito, para desde allí yrse á la de llegados passaron desde allí por tierra
eibdad de los Reyes, alias Lima, donde al puerto del Nombre de Dios ; y el capi-
pensaba hallar al marqués. tán Peña se vino desde allí á esta eibdad
Quando el adelantado é su teniente Pe- de Sancto Domingo, donde vive é tiene
ña llegaron de vuelta á la eibdad é puer- su muger é assiento, del qual yo he sey-
to de la Buenaventura, hallaron que era do informado viva voce é como de testigo
muerta doña Mayor Mexia, muger del de vista que meresçe entero crédito.
adelantado, é otras mugeres de su casa, El pobre adelantado, desde el Nombre
sus debdos, en lo qual se renovaron sus de Dios se fué á España á negociar lo
trabaxos é dolor. É conformándose con la que pudiesse, aviendo gastado é perdido
voluntad de Dios, aunque lastimado, dán- tras su título é gobernación más de çin-
dole gracias por todo, despues que ovo qüenta mili pessos de oro, é con debda
fecho las obsequias de su muger é de los de más de otros veynte mili : el qual en
otros defunctos, se embarcaron el adelan- la verdad es hombre de noble conversa-
tado é su teniente, dexando en aquel ción é virtuosa persona, pero falto de ven-
puerto é población de la Buenaventura, tura ó falto de conosçimiento, pues que
en su lugar, á un hidalgo por capitán é lo vimos con una espada é una capa é sin
teniente suyo, llamado Payo Romero, en hacienda, é la que Dios le avia dado la ha
tanto que yba á buscar su justicia. Pero gastado é perdido de la manera que la
antes que de allá partiessen, se tuvo aviso historia lo ha dicho. Lo que adelante le
por cartas de Popayan, cómo avia allá subcederá, si yo lo supiere, continuarse
llegado el licenciado Vaca de Castro, é ha en este tractado; y en la verdad él ha
que luego á otro dia, é desde á dos que bien servido con su persona é quanlo tu-
estaba en Popayan, avia llegado por pos- vo á Su Magestad, é Benalcácar lo des-
tas á toda diligencia desde Quito el ca- compuso é solamente él quedó en aque-
pitán Lorenço de Aldana, ques ochenta lla tierra, aquella población é puerto ques
leguas adelante, é le avisó del estado de dicho de la Buenaventura. É desde allí
la tierra, é de cómo los españoles de Chi- envió al capitán Chripstóbal de Peña á po-
le, que avian militado con el adelantado blar otro pueblo en la bahia de Sanct Ma-
don Diego de Almagro, avian muerto al theo, que está cinco leguas de la provin-
marqués don Francisco Piçarro, é avian cia de Catamez.
elegido por gobernador á don Diego de La tierra, en que quedó el gobernador
Almagro, hijo del adelantado don Diego Benalcácar, es muy rica, é los pueblos
de Almagro, é que toda la tierra estaba ebripstianos que hay en ella son la eibdad
por él. É también deçia quel licenciado de Cartago, en que podrá aver al pres-
Vaca de Castro lo avia mucho sentido, sente çient vecinos (é tiénese esperança
porque le paresçia que con el tiempo yba que ha de ser muy grand población por las
dándose otro corte á los negocios de lo buenas minas de su comarca é por el mu-
quél pensaba determinar en ellos ; é no cho oro labrado que allí se ha visto en
es de maravillar, porque en España no poder de los indios naturales): otro pueblo
se sospechaba esso, quando Vaca de Cas- se llama Ançerma, de hasta cinqüenta
tro fué proveydo para venir á estas par- vecinos, é Popayan tiene ciento, é otro
tes. É porque el tiempo dirá lo demás, que se llama Pasto es de hasta quarenta;
volvamos á estotra materia de Andagoya, é Lile, alias Cali, tiene treynta, é otro
que como es dicho, se embarcó con su cu- que se dice Timaná es de treynta, é
132 HISTORIA GENERAL Y NATURAL
aqueste es el más léxos de la costa, des- les, é muchas é buenas pesquerías. É
de el qual hay hasta los Alcácares ó Nue- porque es notable conviniente á la histo-
vo Reyno de Granada cinco dias de ca- ria, digo que desde la bahía de la Cruz
mino, en que avrá quarenta leguas ó po- hasta Panamá vinieron con mediano tiem-
co más; é Neyva es otro pueblo de treyn- po el adelantado y el capitán Peña en seys
ta vecinos, y destos todos quedó poseedor diasque navegaron, é podia aver çient
al pressente Benalcácar. En el pueblo del leguas de camino, poco más ó menos.
puerto de la Buenaventura, que quedó Pero esse pueblo de Ançerma que se di-
por Andagoya, hay hasta quarenta veci- xo de susso, no le compete á Benalcácar,
nos: toda la una é la otra tierra es fértil, sino al mariscal de Anliochia don Jorge
é los mantenimientos della son los que de de Robledo é á su gobernación, como se
la Tierra-Firme son ordinarios, assi como dirá adelante, segund yo lo oy después
mahiz é muchas fructas, é monteria mu- decir al dicho mariscal.
cha de puercos é ciervos é otros anima-

CAPITULO III.
De la mala gobernación é muerle de Payo Romero, teniente del adelantado don Pasqual de Andagoya.

Hin el capítulo antes deste se dixo cómo le entregó la gente, é habló á los caci-
el adelantado dexó en el puerto de la Bue- ques é les dixo quel teniente ios tracta-
naventura é de aquella tierra por su te- ria muy bien, é que fuessen buenos, é
niente al capitán Payo Romero, é assi- que assi le serian hechas buenas obras é
mcsmo del rio de Sanct Johan, que á la tractamientos, de manera quellos eslu-
sacón estaba poblado, y en él por capi- viessen en paz é goçassen desús casas.
tán don Johan de Andagoya, hijo del ade- En la mesma sacón yba el capitán Chrips-
lantado; y el Payo Romero quedó con tóbal de Peña por teniente del mesmo
el cargo de todo, y el adelantado vino adelantado Andagoya á poblar la bahía
presso á Panamá á se pressentar en aque- de Sanct Matheo, é llevaba un navio é un
lla Audiencia Real, é desde allí fué á Es- bergantín ; y este capitán y el Payo Ro-
paña para seguir su justicia contra Benal- mero partieron la gente, que seria toda
cácar. ella hasta ochenta hombres, é fueron á
Como el Payo Romero se vido absolu- proveherse de mahiz é comida á un rio que
to, é le paresció que no tenia á quien llaman de Tama ; é los caciques que es-
dar cuenta sino á Dios, é la que debia al taban de paz, fueron con el Payo Romero
Rey é al adelantado no la avia de dar tan é con el capitán Chripstóbal de Peña en
ayna, assi se desacordó de la espiritual canoas á llevar los soldados, porque aquel
como de la temporal, é comencó á tira- rio de Tama estaba de guerra, é les ayu-
niçar é tractar mal á los indios, é no bien daban los naturales á hacer guerra á los
á los chripstianos, é á robar quanto él po- indios, que no querían la paz.
dia. Avia en este tiempo quatro caciques Desde aquel rio se partió el Sebastian
de paz, que servían con toda quietud á los de Peña á continuar su empressa, y el
chripstianos en todo quanto podian, dando" dicho Payo Romero se quedó é volvió á su
les oro, dándoles de comer é dándoles la pueblo é rio de Sanct Johan, ques donde
obidiençia é haciendo con diligencia lo que avia tractado mal á los caciques é indios,
se les mandaba ; y el hijo del adelantado pidiéndoles oro é molestándoles. É del
DË INDIAS. LIB. XLIV. CAP. III. 433
nombre del ün cacique me diçen que se dios de guerra que los estaban atendien-
llamaba Tamayo* Y dando á este Payo do en celadas, puestos en ciertos esteros,
Romero los indios más de diez miíl pes- que son bracos de ríos ó grandes arroyos
sos de oro, un cacique avíale dado todo que se juntan con el mayor rio ó mar; é
lo que pedia ; é porque aquello no era tan- quando vieron tiempo los indios que lle-
to quanto el Payo Romero le pedia, le vaban á los chripstianos, trastornaron las
prendió é lo tuvo presso muchos dias ó canoas, é no pudiéndose defender los ma-
mal tractadó, á causa de lo qual el ca- taron é anegaron à todos, que ninguno
cique se soltó una noche é se fué á sus in- quedó con la vida sino el Payo Romero,
dios muy descontento. El Payo Romero que tuvieron aviso de tomarle vivo para
tuvo cuydado de inducir á otro cacique darle la más cruel muerte quellos supies-
para que hablasse al que avia huydo, é sen adbitrar ó pensar. É de los otros pe-
prometióle con buenas palabras que si vi- cadores chripstianos todos escapó un hom-
niesse de paces, le tractaria muy bien, é bre solo : el qual anduvo más de dos me-
no le seria fecho daño alguno ni enojo: ses con muchas heridas por el arcabuco
lo qual, como hombre de poca verdad, ó espesas arboledas de los montes : que
él no cumplió ni lo guardó assi ; antes al quiso Dios guardarle, permitiendo que
cacique le prendió, porque fió del, é lo oviesse quien dixesse cómo avia passado
aperreó é mató con perros bravos, á quien lo ques dicho, é que se supiesse la cau-
le hiço cruelmente despedaçar sin mise- tela, que tuvieron los indios para se ven-
ricordia ni respecto alguno. gar.
Viendo esto el cacique, de quien el Este chripstiano de noche salía á la
muerto se avia fiado, tuvo temor que la costa de la mar á comer cangrejos cru-
madre del cacique assi engañado, la qual dos , é de dia se tornaba á la espesura
era muger valerosa, le haría matar, é pro- del monte á se esconder, por miedo de
metióle á ella quél ternia manera que fues- los indios : los quales, assi como ovieron
se vengada; é para ponerlo por obra, con- muerto á los chripstianos, fueron é que-
certó con todos los otros indios quél lle- maron el pueblo, é tomaron ciertas ma-
varía al dicho Payo Romero á cierto indio geres españolas, de las quales hasta ago-
principal que estaba aleado, para que le ra , que estamos al fin del año de mili é
tomasse. É con esta cautela juntó todas quinientos é quarenta y cinco años, no se
las más canoas é gentes de guerra que sabe lo que délias se hicieron. Y estando
pudo, y embarcó al Payo Romero en una este pobre soldado esperando lo que Dios
canoa, como otras veces lo hacia como dispornia del, llegó don Johan de Anda-
amigo, é á los soldados chripstianos em- goya, hijo del adelantado, con un navio
barcó en las otras canoas ; é porque tal ó ochenta hombres, é halló muerto al Pa-
manera de barcas muchas veces se tras- yo Romero 6 quemado el pueblo ; y este
tornan [é no se hunden), acostumbran los hombre que andaba perdido, saliendo á
soldados atar las espadas é ballestas é las la playa á buscar su pasto de los cangre-
otras armas á las canoas, por no perde- jos, halló rastro de chripstianos; é no con
llas, hasta que llegan adonde se han de poco temor fué á los buscar é halló á don
desembarcar ó adonde las hayan de exer- Johan, al qual é á los demás contó el tris-
eitar; é assi lo hicieron. É cómo los espa- te subçesso de la muerte de sus compa-
ñoles yban dcscuydados, é pensaban que ñeros e capitán Payo Romero: el qual
yban con amigos, é sin recelo de lo que don Johan no era menos cruel quel otro.
les estaba aparejado, salieron muchos in- Todo lo ques dicho lo supe del capitán
134 HISTORIA GENERAL Y NATURAL
Chripstóbal de Peña, del qual la historia en pocos indios desde que tomó el negro
ha hecho memoria; é al pressente está officio de teniente, que fué á veynte de
en esta cibdad de Sancto Domingo de septiembre de mili é quinientos é quaren-
la Isla Española despachándose para yr ta y un años ; y fundó el pueblo de la Bue-
á Veragua por gobernador é teniente naventura, la qual no lo fué para él, y
del señor almirante don Luis Colom, du- descubriólo el adelantado don Pasqual de
que de Veragua; y es hombre digno de Andagoya. El qual en España despachó
crédito. Y dígolo assi, porque como ten- lo mejor quél pudo sus negocios, é se tor-
go dicho, en las cosas semejantes y en nó á las ludias con el licenciado de la Gas-
lo que yo no veo acostumbro dar los con- ea; y en su lugar, en qué pararon sus di-
testes , porque él andaba por aquella tier- ferencias con Benalcácar, el tiempo di-
ra ; é dice que no fué solo aquel cacique rá, é también cómo lo ha fecho aquel su
el que fué aperreado, que otros mu- teniente, llamado Ladrillero, que pobló
chos fueron los quel Payo Romero mató el pueblo del rio de Sanct Johan é hiço
de tal manera, ni aquellos sus perros no de paz los indios desse rio *.
aprendieron aquella ferocíssima materia

* Debe notarse que asi como en otras muchas cibido sin duda nuevas noticias, dejó la narración
partes de estas historias pensó Oviedo continuar la en la forma en que vá en el texto, sin añadir lo to-
relación comenzada, escribiendo después de termi- cante al Ladrillero , que dejaba anunciado.
nar el presente: Capitulo IV; pero no habiendo re-
Este es el libro séptimo de la tercera parte, y es quadragéssimo quinto de la Natural
y general historia de las Indias, Islas y Tierra-Firme del mar Océano de la corona é
çeptro Real de los Reyes é reynos de Castilla é de Leon : el quai tracta de la pro-
vincia é gobernación de Popayan é sus anexos en la Tierra-Firme.

PROHEMIO.

M,
itJ uy acostumbrada cosa son los fraudes Iom, que le hiço su teniente de goberna-
ó engaños é ardides en la guerra, y el dor en la isla de Cuba, y él tuvo manera
adquirir é buscar estas honras tempora- cómo el Rey Cathólico se lo confirmó con-
les é títulos nuevos de honor por todas tra la voluntad del almirante, que a él allí
las vias que los hombres pueden alcan- le puso. Lo mesmo hiço con el dicho Die-
çarlos. Pero háse de entender que para go Velazquez Hernando Cortés en la Nue-
ser loados, se deben exercer con ofensa va España i donde le envió por su r;ij>i-
del público enemigo, é no con daño del tiin , é se quedó con el officio, é le admi-
amigo, ni faltando en la verdad al uno ni tid el Rey, é se quedó en blanco Diego
al olro. Pero como esto es cosa vieja é Velazquez 6 con mucha pérdida. Lomes»
todo lo nuevo aplace, parésçeme que mo hiço el capitán Chripslóbal de Olit con
aquello que en los tiempos passados per- Hernando Cortés, que le envió á poblar á
mitía la milicia contra los adverssarios, en Honduras, é se le alcó con los navios é
nuestro tiempo se admite por malas vias é gente : é lo mesmo hiço el comendador
costumbre entre los amigos (ó que se lla- AI\ arado, á quien Cortés envió á conquis-
man amigos), que yo más los tengo por tar á Guatimala, é tuvo formas cómo el
enemigos familiares é ocultos dañadoi < - Rey le hiço gobernador de aquella tierra :
Desta manera lo hiço el capitán Diego Ve- é lo mesmo hiço el capitán Francisco de
lazquez con el almirante don Diego Co- Montejo en procurar la gobernación de
136 HISTORIA GENERAL Y NATURAL
Yucatan, donde él é otros avian ydo á rido decir con pocas palabras en esta
costa del dicho Diego Velazquez. E no h¡- mi introduçion del libro XLV, en el qual
ço menos burla, sino más pessada é fea, hay al pressente poco que cscrebir has-
el capitán Vasco Nuñez de Balboa al go- ta quel tiempo é subçessos del capitán
bernador Diego de Nicuesa, pues demás Benalcácar lo acuerden, al qual Su Ma-
de se quedar con la gobernación, lo echó gestad ha cometido la gobernación de
en un batel por essa mar, donde nunca la provincia de Popayan. É lo quél por
más paresçio. Francisco Piçarro é Diego allí hiço fué como official ó teniente del
de Almagro el gobernador Pedrarias Dá- marqués don Francisco Piçarro. De aqui
vila los hiço capitanes é los envió á des- delante se terna particular cuenta con él,
cubrir desde Panamá por la mar del Sur, para que lo que bien se hiciere se le ala-
é se quedaron después con la goberna- be, é lo que mal, no se disimule más con
ción de aquellas tierras : aunque aquello él que con todos los que en estos tracta-
fué algo más honesto que las otras cosas dos ha memorado mi pluma, matiçando
que están dichas, porque Pedrarias fué sus obras al proprio, sin les levantar ni
removido del officio, y estos capitanes apropriar cosa que no les competa é
avíanlo trabaxado por sus personas é con sea muy cierta é como ha passado. So-
sus haciendas proprias. lamente diré deste capitán que ha mu-
Despues que Francisco Piçarro fué go- chos años que le conozco, y en la ver-
bernador con auctoridad real, envió á dad por hombre de bien é buen compa-
poblar la provincia de Quito al capitán ñero, é bien quisto de todos aquellos con
Sebastian de Benalcacar, é fuésse desde quien ha militado é tractado; é assi creo
allí sin su licencia á España, é volvió go- que acertará á servir á Dios é al Empe-
bernador de la provincia de Popayan é rador, nuestro señor, pues Su Magestad
con mercedes. le ha honrado é quitado de ser subjeto á
Paresçe que esto es ya una materia ó ninguno, sino solamente á Su Gessárea
uso común en estas partes, é aun de- Magestad, é le ha honrado é tenídose por
chado para que otros se aprovechen de servido de su persona, é le ha hecho
lo ques usado; pero también es aviso adelantado é su "capitán general é gober-
para que cada uno mire cómo fia del nador de aquella provincia de Popayan
otro y el Rey de todos. Quien passare é sus anexos, como más largamente se
esta General historia de Indias, enten- tractará de sus subçessos en el pressente
derá más particularmente lo que he que- libro.

CAPITULO I.
En el qual se Iracta de la persona del adelantado don Sebastian de Benalcácar.

Hd honor é la gloria hacen ligeríssima la Sebastian de Benalcácar militó en la


fatiga del príncipe, sabiendo que la fama Tierra-Firme, en las provincias é gober-
y el loor es compañía de los afanes '. Esta nación de Castilla del Oro, en tiempo del
sentencia es la yesca que hace á los hom- gobernador Pedrarias Dávila, é fué teni-
bres de buen ánimo encender los pensa- do por buen hombre de su persona é gen-
mientos para yr adelante. til compañero. Siguióse que yendo con el

i Xenolbnte, lib. I.
DE INDIAS. LIB. XLV. CAP. I. 137
capitán Diego Albitez é un escribano é dreman, é se concertaron todos tres de
otras personas, por mandado del dicho yr á España á dar cuenta á Sus Magesta-
gobernador, á la gobernación de Hondu- des, y el Benalcácar é Fedreman no á sus
ras, los prendió el comendador Diego Lo- gobernadores, cuyos tenientes eran, por-
pez de Salcedo é los envió pressos á esta que cada uno deçia pertenesçerles aquella
Audiencia Real, que reside en esta cibdad tierra. É assi, fecha una barca, vinieron
de Sancto Domingo de la Isla Española: en compañía por el rio grande de Sancta
en la qual sacón asistía por oydor, é aun Marta, é aportaron en Cartagena, desde
quassi absoluto en ella, el licenciado Gas- donde se fueron á Castilla ; y el dicho li-
par de Espinosa , alcalde mayor que cenciado pensó quedar con la goberna-
avia seydo del dicho Pedrarias en Tierra- ción de Sancta Marta é lo de los Alcáca-
Firme; é cómo eran sus amigos, los soltó res y esmeraldas, con voluntad del ade-
é dio licencia que se tornassen á Tierra- lantado don Alonso Luis de Lugo, que
Firme á Nicaragua, donde quando llega- avia subçedido á su padre el adelantado
ron á la cibdad de Leon, ya Pedrarias es- don Pedro de Lugo, con quien se dixo
taba allí por gobernador, é tenia presso quel dicho licenciado avia partido muy
en la fortaleça al dicho Diego Lopez injus- bien sus esmeraldas. Pero Su Magestad
tamente , é assi ovo lugar que le resca- no le quiso passar el officio ; y el capitán
tassen ó le echassen como á Pedrarias le Fedreman, porque no se perdiesse la cos-
paresció é quiso por gratificarlos con ha- tumbre que en la introduçion se dixo de
cienda agena. É aun en la verdad Benal- burlar á los superiores, tuvo forma cómo
cácar fué el más comedido que ninguno su gobernador Jorge Espira fuesse remo-
de los otros, de lo qual yo soy testigo é vido de la gobernación del golpho de Ve-
me hallé pressente á ello; é como vido en neçuela é se la diessen á él. Pero prove-
nesçessidad á Diego Lopez, no quiso del yólo Dios mejor, porque desde á pocos
más de lo que Diego Lopez le quiso dar, días despues quel Fedreman fué á Espa-
por sus gastos. É hablando á lo cierto har- ña, el gobernador Jorge Espira expiró, é
to les dio á todos ellos Diego Lopez en los passó desta vida con fama é nombre de
aver enviado aqui pressos é no los aver buen varón, é los significados de Fedre-
castigado de su mano, como pudiera con man é su malicia fueron entendidos, é no
justicia hacerlo, pues yban á alterar é al- consiguió lo que llevaba de acá arbitra-
borotar la tierra é poner escándalo, don- do. Y el Benalcácar procuró cómo se le
de ellos ni Pedrarias no tenian que hacer. quitasse lo otro de Quito al marqués don
Después, como las cosas de la tierra Francisco Piçarro, su gobernador, é se
austral subçedieron en tanta riqueça, y le diesse á él con título de adelantado é
el Benalcácar de largo tiempo antes era gobernador é capitán general de Quito é
amigo de los capitanes Almagro é Piçar- otras provincias ; pero no se le dio Qui-
ro, fuésse á ellos, é hícole su teniente en to, sino Popayan é otras provincias de
Quito el gobernador Francisco Piçarro, aquellas comarcas. Assi que, este es el
donde estuvo un tiempo poblando aquella fundamento de su persona deste capitán,
tierra. É desde allí fué á parar á los Al- é su origen é naturaleça es de la villa de
cácares, donde estaba poblado el licen- Benalcácar en Castilla. É assi como tuvo
ciado Gonçalo Ximenez con la gente de sus despachos, volvió á estas parles, y en
Sancta Marta , en nombre del adelantado la isla de la Gomera, donde hiço escala,
de Tenerife don Pedro de Lugo; é allí se le quemó un grande y hermoso galeón
aportó en el mesmo tiempo el capitán Fe- con quanto traia, en que perdió, segund
TOMO IV. 18
138 HISTORIA GENERAL Y NATURAL
él aqui me dixo, más de quince mili du- ra, á los siete de diciembre del mesmo
cados de valor. É vino á esta cibdad año, con dos naos grandes, en que fue-
nuestra de Sancto Domingo, á la qual lle- ron çient caballos ó más é trescientos é
gó á los diez é siete de septiembre de ochenta hombres por todos, entre solda-
mili é quinientos é quarenta : é aqui se hi- dos é hombres de guerra é marineros. É
go de más gente é caballos é yeguas pa- llevó su derrota derecha para el puerto
ra su empressa, é de otras cosas conve- del Nombre de Dios, en Tierra-Firme, é
nientes á su propóssito. É acompañado de de allí passó á la cibdad de Panamá, don-
los offiçiales de Sus Magestades, que ve- de allegó con toda su gente, para hacer
nían con él para aquella tierra, é de otros desde allí su camino é viage derecho á su
cavalleros é hidalgos, se partió desta cib- gobernación : del quai subçesso se trac-
dad un martes, víspera de Nuestra Seño- tará desde allí en los capítulos siguientes.

CAPITULO II.
Del subçesso del viage del adelantado e' gobernador de Popayan Sebastian de Benalcácar, é de lo que le
intervino con los fuegos repentinos del Nombre de Dios é Panamá, en que perdió mucho; é cómo passó
desde Panamá á la costa de la mar austral para su gobernación; é cómo piendió al adelantado don Pasqual
de Andagoya, gobernador de las provincias del rio de Sanet Johan é sus anexos, é otras cosas concer-
nientes á ia hi,loria pressente.

V^osa es para mirar ver quán atinado an- tualmente en aqueste libro, oyd, orejas
do en estas historias é vidas destos go- humanas, é no os desacordeys de mis
bernadores de Indias, de Jas quales, co- pausas é puntos de la introdugion, porque
mo hombre que ha tanto tiempo que lo mejor podays arbitrar é medir é juzgar
miro, paresçe que escribo pronosticando por lo passado lo pressente, ó á lo menos
lo que despues subçede ; é aunque no tan hasta agora entendido é visto, que esta-
puntualmente lo adivino como el tiempo mos un año adelante é más, despues que
lo muestra, á lo menos no dexa de conos- Benalcácar passó por esta cibdad de Sanc-
gerse en lo pressente quán verisímil es de to Domingo de la Isla Española, desde
lo que temia, quando en las cosas passa- donde partió para el Nombre de Dios. É
das hablé. llegado en aquel puerto, se puso fuego ca-
La introdugion deste libro la escribí es- sualmente á una casa, é quassi todas las
tando en esta cibdad de Sancto Domingo que allí avia se quemaron, é se quemó é
el capitán Sebastian de Benalcácar, y lo perdió mucha hacienda de los vecinos é
que agora se dirá en este tractado é ca- de los aventureros, que se hallaron en
pítulo pressente, lo escribo desde á un aquel pueblo, é del adelantado de Popa-
año quassi después. Y por aqui conosçe- yan é su compañía todo quanto allí tenían.
reys mejor, los que aqueste leyéredes, si É después, desde á pocos días qué! é su
comprendo las materias de que tracto, é gente passaron á la otra mar, por tierra é
quán desnudas vaa mis palabras de lusin- fueron á Panamá, acaesció otro incendio,
gar ó halagar á ninguno con la pluma, ó se quemó aquella cibdad, ó lo más é
sino colmada mi intención de verdad, mejor dello, é assimesmo á este gober-
repitiendo brevemente los subçessos des- nador quanto tenia, é á los que con él es-
tos adelantados é gobernadores. É porque taban, á vueltas de los vecinos é pasage-
de Benalcácar é sus hechos se tracta pun- ros y entrantes en aquella cibdad : de for-
DE INDIAS. LIB. XLV. CAP. 0. iaa
ma que dentro de un año le subçedieron mo lo hiço ; y un poco antes, porque es-
todos tres incendios desastradamente, en te letrado más saneado fuessede su sçien-
que perdió muchos bienes é valor de su çia, é no se perdiesse la costumbre de
hacienda, é á todo mostró buen semblan- los motines, algunos de los regidores de
te, como hombre de gentil ánimo. É des- aquel pueblo, con la mayor parte de la
de aquella cibdad de Panamá passó á la gente del Andagoya, se le passaron á
costa del rio del Perú, é fué á aportar Benalcácar. De manera que çessadas las
con sus navios é gente á la bahia de la disputas, saquearon é tomaron Ja ropa
Cruz, como ya se dixo en el libro prece- é quanlo pudieron aver del adelantado
dente en el capítulo II. É como en la ver- Andagoya, é su persona pusiéronla á
dad él no tenia otra parte por donde en- buen recabdo, é por mayor seguridad
trar á su gobernación tan apropóssito co- lleváronle con buena guarda á la cib-
mo por allí, ovo habla con el teniente del dad de Popayan, para enseñorearse de lo
adelantado Andagoya, llamado Ladrille- restante de la tierra el adelantado Be-
ro ; é diósc tan buena maña, que quando nalcácar sin alguna resistencia, como lo
el Andagoya envió cierta gente á le resis- hiço. Y estando con esla prosperidad en
tir con un capitán, llamado Luis Bernai, Cali, llegó el presidente Vaca de Cas-
al qual assimesmo supo traer é juntar á tro, como se dixo en el capítulo alegado
su devoción, é á todos los que con él del libro antes deste, é mandó traer allí
yban, que eran hasta ochenta hombres, al Andagoya é que fuesse suelto, é con
con los quales, é con doscientos arcabu- su licencia se fuesse al puerto de la Bue-
ceros y escopeteros con que yba, passa- naventura, como lo hiço, é desde allí á
ron hasta la cibdad de Lile, el qual nom- Panamá: é desde Panamá passó al Nom-
bre Benalcácar le quitó é llamóla Cali. Y bre de Dios, donde se embarcó, é fué á
estaba allí Andagoya con su gente, pues- España á pedir justicia contra Benalcácar
to que á la verdad es mal dicho llamarla é á saber de Sus Magcstades cómo se han
de nadie, sino del que más puede; y en de entender sus provissiones é las de su
esse punto començaron á tractar ambos contrario : que aunque las unas é las otras
gobernadores, é sus consejeros á exami- se hicieron y escribieron en lengua caste-
nar las provissiones é cédulas reales, quel llana, acá no se entienden más que si en
uno y el otro tenia de Su Magostad, é so- lengua caldea el Rey las diesse, excepto
bre cuya era y en quál gobernación é tu- aquellas que tiene el que más puede ó
tela entraba aquella tierra, é quién de los más astuto es. Aquestas están muy claras
dos debía poseerla, mediante sus títulos é intelegibles, é las otras de la parte cay-
ó mediante sus cautelas por estonces. Lo da ó menos poderosa son otra lengua tan
qual mostró el sol en hacer su continuado diferente quanto lo muestran los efettos.
viage é la sobreviniente escuridad do Ja Desto es mucha causa que la cosmogra-
noche, en la qual, poniendo silencio en phia de la corle é la de por acá no se con-
las palabras é libelos, Benalcácar envió forman hasta agora, ni se conformarán
á un bachiller, su teniente, llamado Ma- hasta quel Rey recoja é confunda todos
droñera, más acompañado de gente é ar- estos padrones é se verifiquen por el ori-
mas que de letras, para que de dere- ginal de su justicia.
cho en derecho le diesse á entender á Yo hablé en esta cibdad al uno é al otro
Andagoya las provissiones y el efetto de destos gobernadores, é por cierto á mi
cómo se avian de entender, é para que paresçer ni el uno ni el otro se entendían
entretanto le echasse unos grillones, co- ni pensaban que se enlendian ellos mes-
140 HISTORIA GENERAL Y NATURAL
mos; é assi hacían la relación á Su Ma- Dexemos aparte las contestaciones, é
gestad é á los señores de su Consejo, é volvamos á Benalcácar, que ydo el licen-
assi les darían las provissiones conforme ciado á Popayan , supo allí, por aviso de
á una carta de navegar ó pomo del or- un capitán, Lorenço de Aldana, la muer-
be , como el Gaboto é otros que los pin- te del marqués don Francisco Piçarro, lo
tan los hacen : los quales, quando vie- qual se tractará en el libro XL VIH, y en
nen á examinarse con la vista é la sonda este se escribirá lo quel tiempo mostrare
en la mano, son otra cosa de lo que di- en estas baraxas é apassionados varones.
ce la pintura, en especial en las partes De la tierra, eifque este gobernador está,
que no están puntualmente vistas : á la se sabe que es rica cosa; que los españo-
prueba vengamos. les tienen poblado siete pueblos, que son:
Quando Pasqual Andagoya entró en la Cartago, en que hay çient vecinos ; é Po-
bahia de la Cruz, él ni hombre de quan- payan , de otros tantos ; Ançerma, de çin-
tos con él yban no avian allí entrado, ni qüenta; Pasto, de quarenta; Lile, alias
en la carta avia tal figura ni rios como allí Cali, de cinqüenta; Timaná, de treynta,
hay ; é assi á escuras subió por uno de- é Neyva, de otros treynta. Es tierra de
ltas é halló aquel excelente puerto, é lo muchas é ricas minas, é los mantenimien-
pobló é lo llamó de la Buenaventura (é tos son mahiz é las fructas que hay en las
si lo fué para él ó no, la historia lo ha otras partes de la Tierra-Firme, é mu-
dicho é dirá adelante) : ni quando aportó chas salvaginas de puercos é ciervos, é
por allí estotro gobernador Benalcácar, otros muchos é diferentes animales , é de
tampoco se sabia, salvo por alguna poca muchas pesquerías é buenos pescados , é
de relación ó lengua que tomaron en Pa- muy buenas aguas. Deste Timaná, ques
namá de los que avian dexado al Anda- pueblo más léxos de la costa de los que
goya en la tierra. se han nombrado hasta la provincia de
Verdad es quel Ladrillero, quel des- Bogotá, que otros llaman los Alcácares
pues topó, dicen que fué el que le enseñó ó el reyno de la Nueva Granada, donde
mejor la entrada ó le dio lugar á ella : lo se han descubierto las esmeraldas, hay
qual si assi es, yo no le loo lo que hiço. camino de cinco dias, que serán quaren-
Pues el licenciado Vaca de Castro, quan- ta é cinco leguas ó menos.
do volvió atrás picado del tiempo é con la Las culpas que assi al Ladrillero como
nesçessidad que en su lugar adelante se al Madroñero, é al capitán Luis Bernai, é
dirá, tampoco sabían aquel puerto pilotos á los regidores de Cali, é los que se amo-
ni marineros de todos los que en su flo- tinaron al Andagoya, y el cargo que le
ta yban, sino acaso aportaron allí : é ya echan ó inculpan á Benalcácar en lo que
se querían volver las barcas, con que está dicho, se ha sabido por via de los
avian hecho buscar el puerto, quando un amigos de Andagoya. Tiempo verná que
bergantin que envió el teniente Alonso de inquerida más puntualmente la cosa, ó sea
Peña á reconosçer la costa, topó con ellas: lo mesmo que está dicho ó algo diferente
lo qual fué cosa de recobrarse el licen- ó muy peor para la reputación de algu-
ciado é los que con él yban, porque qui- nos: el bien que avrá en esto es que la
so Dios ayudarlos, é porque-el Andagoya verdad no puede faltar, ni en las cosas
no muriesse en la prission en que Benal- más substanciales que están dichas no
cácar lo tenia, de la qual el licenciado puede aver falta ni dexar de aver assi sub-
Vaca de Castro, segund es dicho, lo çedido, aunque en la forma podria ser
saco. que oviesse alguna parte de menos culpa
DE INDIAS. LIB. XLV. CAP. II. U1

que hasta el pressente tiempo se suena. Y facilidad se efettue é se traguen é conclu-


torno á deciros, Ietor, que no olvideys lo yan todas estas defensiones : de las qua-
que dixe en mi introduçion ó prohemio les muchas se ovieran excusado, si aque-
para dó quier que passáredes por estas llos principios de la población destas par-
historias é capitanes, pues á los más de- tes se continúan, en los quales no se ad-
llos se puede aplicar lo que allí dixe tan mitían extranjeros, ni aun de todas par-
al proprio como los que allí nombré, lo tes de España, sino solamente castellanos.
qual no es poca desaventura é desasosie- Dexemos esta materia, porque aun-
go para estas tierras é nuevos pobladores que no es desconviniente ni fuera del
délias, é no menos dañoso á los naturales propóssito destas historias, hablemos en
indios, sobre cuyas cabeças é generas- las otras de mejor gusto á los letores, non
çion carga el pesso de semejantes bulli- obstante que aquesto que está dicho no
cios. Lo qual en la verdad es anexo á la puede mi consçiençia dexar de tocar, ni
guerra, é mucho más en los exérçitos des- yo caresçeria de culpa, si no hiçiesse me-
tas partes, porque no son los conquista- moria de lo que he dicho. En este caso,
dores de una lengua (puesto que hablan é porque aun yo no tengo entera relación
castellano), sino de quantas hay en de lo que toca al dicho Sebastian de Be-
chripstianos, é aun no sé si se pueden de- nalcácar, demás de lo que he dicho, pues-
cir tales, porque al tino destas riqueças to que sé de cierto que en las contencio-
andan bárbaros africanos é levantiscos de nes que después tuvo con el mariscal don
muchas generasçioncs, é italianos de to- Jorge de Robledo, le descabecó á él é
das partes é provincias de Italia, é ale- otros, é aquello se requiere expressa é
manes é franceses é ingleses é de otras verdadera relación de cómo passó, pues
nasçiones tantas, é tan disimulados al- yo al pressente me hallo en España é de
gunos é diestros en nuestra lengua, que camino para tornar á la Isla Española,
solo Dios los puede acá conosçer, si ellos adelante se acrescentará la verdad desto
no se quisiessen manifestar por quien son. en la pressente historia con lo que más
Las culpas de los motines é travesuras é fuere deste jaez. Pero pues ques notorio
contestaciones todas se atribuyen á los que Benaleácar cortó la cabeça al maris-
españoles, como es raçon, pues que los cal ques dicho, é se queda hasta el pres-
cabos é los que mandan son de España; sente con aquella tierra é pueblos sobre
mas en essas mesmas revueltas siempre que contendían, quiero decir aqui qué
intervienen extranjeros, porque para la tierra es é algunas particularidades della
salsa de tales guisados es menester un po- quel mesmo mariscal me dixo, é después
co de vinagre ó de otro sabor apartado pocos meses antes de su muerte me lo
del principal manjar, para que con más escribió por su carta.

CAPITULO III.
En que se Iractan algunas particularidades de aquella üerra é pueblos, de que era mariscal don Jorge de
Robledo, sobre que debatían él é Benaleácar , c al fin sobre ello le mató , é quedó la tierra en el Benaleácar
hasta el pressente tiempo, que estamos en el año de mili é quinientos é quarenta y ocho años.

JCJI año de mili é quinientos é quarenta de la Isla Española, que volvia de Casti-
y cinco estuvo el mariscal don Jorge de lia con su muger, doña Maria Carvajal,
Robledo en la cibdad de Sancto Domingo muy bien acompañado de cavalleros é
U2 HISTORIA GENERAL Y NATURAL
gente de honra, é su inuger con quince en ella la llaman Ançerma, y esto es
ó diez y seys mugeres doncellas bien dis- lo queste malafortunado avia poblado: la
puestas, parientas algunas deltas del ma- Anthioehia está en la provincia de Ibixico
riscal é del la. É quiso él yr adelante, é y Nori : en essos tres pueblos puso tres-
dexó aqui á doña Maria é su casa, y él cientos hombres, é los doscientos dellos
fué á Je aderesçar la casa é su passage : é de caballo. Quanto á la gente natural de
después que algunos meses gastó en esso la tierra, me deçia que eran gentiles, por-
envió á un hidalgo, llamado Mendoça, con que en Ançerma, alias Umbra, afirma-
dineros para que la llevasse. E assi se ba el mariscal que adoran al diablo, é
partieron de Sancto Domingo su muger que habla con ellos algunas veçes, é les
del mariscal é su casa, é fueron á la go- dá á entender quél cria los mahiçes é
bernación de Cartagena, donde el maris- quél llueve, é essos tristes assi se lo creen.
cal la atendia: é despues que algunos dias Andan las indias cubiertas con sus naguas
estuvieron descansando de los trabaxos é sus mantas encima de los hombros al
que en la mar avian passado, no les fal- uso de los de Nicaragua : los indios traen
taron otros mayores en la tierra. Porque cubiertas sus vergüencas con los maures,
el mariscal la dexó en Cartagena, y él se que son unos ceñideros de algodón de
fué á aquella tierra de las contenciones muchas vueltas: é sus mantas cubiertas,
que pensó gobernar, para venir con ca- é tienen horadadas las ventanas de las
ballos é indios para passar á su muger é narices, é traen allí unas perillas de oro
su casa; é como su adversario Benalcá- como un garbanço, é desde allí pendien-
çar no dormia, le prendió é hiço matar á tes sus çarçillos por un agujero, é algu-
él é otros. De la manera quello fué, aun nos traen collares de oro é qüentas de lo
no lo he puntualmente entendido: en la mesmo. Es gente muy limpia é muy bien
qual sacón doña Maria su muger é todas tractada: píntanse las caras con ciertas
aquellas sus mugeres adolesçieron en Car- unciones ó betumes de muchos colores.
tagena , é las más deüas murieron, é la y embíxanse los cuerpos. Assimesmo se
doña Maria estuvo muy al cabo de la vi- pintan las mugeres, é quanto más princi-
da , é quedó para angustias é trabaxos de pales son, más pintadas andan; é son gen-
la viudez. tes de buenos rostros é gentiles façiones.
Quando Mendoça fué por doña Maria Y quando algún señor dessos venia á ver
me truxo una carta del mariscal, fecha en al mariscal traíanle en hombros sus indios
Cartagena á seys de agosto del año que por auctoridad; é tráenle un duho, en que
tengo dicho de mili é quinientos é qua- se assiente, é á par de sí siete ú ocho
renta y cinco, que vino á mis manos á mugeres á dó quiera quel tal principal
trece de otubre del mesmo año, é por ella vá, é quando le falta el duho é no se le
entre otras cosas dice que su título es traen, assiéntase en las rodillas de una
mariscal de Anthioehia, de donde tenia de aquellas sus mugeres. Hablan muy
nueva de la yda de Benalcácar, que yba despacio, representando una gravedad
á conquistarla, puesto quel dicho maris- de señores. Sus manjares son cacas ó mu-
cal dice averia él poblado é no otro. chas hierbas guisadas é muchas fructas
Hay otra cibdad, que se dice Carta- de la tierra : é son muy amigos de borra-
go, en la provincia de Quimbaya, é otra cheras é areytos, á los quales salen muy
cibdad que se dice Sancta Ana en la ricos de joyas de oro é plumages. Son
provincia de Ançerma, ques su natural limpios del pecado nefando contra natu-
nombre Umbra, é por la sal que hay ra, é antes son muy amigos de las muge-
DE INDIAS. LIB. XLV. CAP. III. 143
res, y heredan sus mayorazgos enlrellos. ladera. Todas las gentes desfas provincias
Tienen muy buenas casas, é cercadas traen mantas, como las de Nicaragua, ó
las paredes de peña, é lo alto cubierto de las mugeres lo mesmo : comen carne hu-
paja; y en fin esta es muy buena gente. mana essos de Arma é Poco mucha, por-
La provincia de Quimbaya, donde es- que son muy carniceros.
tá Cartage, es catorce leguas de los que Preguntó este mariscal á un cacique de
avernos dicho, y es de la mesma arte; pe- Panamá, ques junio á la provincia de Ar-
ro hay mayores señores é más ricos de ma , que quántos indios sacrificaban cada
oro : é son diferentes en la lengua á los dia, é respondióle que cinco, 6 que los
sussodichos en mucho extremo. sacrificaban al diablo por temor que te-
La provincia de Poco, que está repar- nian del, c que quando lo dexaban de
tida a Cartago, es de gente belicosa, 6 hacer , que les daba enfermedades.
assi fué más dificultosa de se conquistar: Estas provincias son savanas ó tierra
en la qual los indios tenian en sus casas desocupada, sin montes ó árboles, é pas-
ydolos muchos, de tan grandes estaturas sa por medio délias el rio de Sancta Mar-
como los hombres, puestos por orden. É ta. Es tierra templada é participa más de
no avia casas señaladas dessos ydolos, si- frió que de calor. Hay muchas maneras
no en cada casa ; y el ques más señor tie- de fructas de las de Indias : hay venados,
ne más ydolos, é allí hay sacrificios. conexos é las otras bestias é animales que
En Arma, ques más adelante, é tam- en la Tierra-Firme son comunes : hay pa-
bién está repartida á Cartago é ahí po- lomas, tórtolas, codornices é las otras
bló Benalcácar villa, es belicosa gente é aves, que assimesmoson ordinarias en la
de otra fengua apartada de todos los que Tierra-Firme.
he dicho : allí hay quarenta é nueve qües La provincia de Anthiochia está sessen-
de madera, en que sacrifican ó matan al ta leguas más abaxo que las dos cibda-
sacrificado dessa gente. Y es belicosa ge- dcs ya dichas, é los indios della son be-
nerasçion, é salían á pelear con los espa- licosos é muy entendidos, é más carnice-
ñoles cubiertos de armaduras de oro, con ros que todos los otros que se han nom-
la qual vista los chripstianos perdían el brado de susso, porque tienen jaolas de
cansancio é se les doblaban las fuercas madera, donde ponen á engordar indios
por desarmarlos. Y en una loma, donde para los matar é comer después, quando
dieron la primera guacábara á este maris- les paresçe que están bien en carnes, co-
cal, se quedó aquella loma con nombre mo se hace con los puercos en Castilla;
de loma de los Armados. Esta es gente ó para que engorden más presto, quié-
tosca é más salvage é bestial que las sus- branles los ojos. Es tierra fria ó muy sana.
sodichas : sus casas son redondas é gran- Esta relación es la quel infeliçe maris-
des, tanto que en casa alguna hay veyn- cal me dio desta tierra : lo que más se su-
te é cinco vecinos casados: avia en esta piere adelante con el tiempo se acresçen-
provincia tres mili casas, todas en una tará en este libro.
Este es el octavo libro de la tercera parte, y es quadragéssimo sexto de la General
y natural historia de las Indias, Islas y Tierra-Firme del mar Océano de la corona
é çeptro real de los Reyes é reynos de Castilla é de Leon : el quai tracta de la go-
bernación de la Nueva Castilla é sus anexos, desta é de la otra parte de la linia
equinoçial.

PROHEMIO.

lluien baçe compañía con los injustos dad, que huyendo de su propria pobre-
no puede ser justo él *. Antigua senten- ça, passaron acá á poner entredicho é çi-
cia es de Ciro, rey de los persas. Ovo caña é muerte con su compañía en la
en estas Indias nuestras dos amigos é amistad é conformidad quel hermano avia
compañeros en las haciendas, tan her- tenido hasta allí con su compañero. Di-
manos é conformes, que un tiempo fue- gámoslo más claro. Francisco Piçarro (hi-
ron una voluntad é un querer, é pares- jo bastardo de un escudero hidalgo, lla-
çian un mesmo hombre en dos cuerpos. mado Gonçalo Piçarro, natural de Truxi-
É aquestos fueron dos personas, que de 11o) passó á estas partes con una espada
poco é baxo principio subieron á ser muy é una capa mucho tiempo há; é si os
señalados é nombrados varones por el acordáredes, letor, yo he fecho mención
subçesso é riqueças, que truxo Dios á sus del en estas historias en diverssas partes
manos é determinación. Después, andan- délias : buena persona é de buen ánimo,
do el tiempo, recresçiéronsele al uno de- cuerpo robusto, é hombre sin ninguna le-
llós tales hermanos que de España vinie- tra ni industria para gobernar. Este pas-
ron á acompañarle por el principio que só á la Tierra-Firme desde aquesta cibdad
vieron en la aumentación de su prosperi- de Sancto Domingo con el gobernador de

i Xenofonte, lib. II.


DE INDIAS. LIB. XLVI. PR0HEM10. US

la provincia é conquista de Urabá Alonso dirá adelante la historia en su lugar.


de Hojeda, é como subçedieron sus co- Estando estos dos buenos amigos en
sas muy adversas é le mataron parte de Panamá, tomaron otro compañero terce-
la gente é otros se le murieron de ham- ro, é hicieron partícipe en la amistad é
bre y enfermedades, acordó venir á esta hacienda á un clérigo, llamado el maes-
Isla por socorro: é dessos pocos que ya trescuela don Fernando de Luque, perso-
le quedaban, dexó â este Francisco Piçar- na muy acepta al gobernador Pedrarias
ro por su teniente en Urabá: el qual quan- Dávila : el qual tenia un cacique llamado
do después ganó el Darien, se halló en Periquete, mejor é de mejor gente que la
ello, é quando se descubrió la mar del de los compañeros, pero mucho á su pro-
Sur, fué uno de los soldados quel capitán póssilo y en comarca de los indios desso-
Vasco Nuñez de Balboa consigo llevó. É tros. É fecha esta union ganaron mucha
después mililó debaxo de la gobernación hacienda, é fiçieron un muy buen hato de
de Pedrarias Dávila en Castilla del Oro. vacas en la ribera del rio Chagre, quatro
En el qual tiempo hiço compañía con otro leguas de Panamá : é labraban minas é
compañero, llamado Diego de Almagro, é tenían otras haciendas é grangerias, que
fueron ambos un espejo y exemplo de mucho les ayudaban, á causa de la dili-
buenos é conformes amigos, sobre todos gencia del Almagro é del regimiento del
quantos en estas partes hasta hoy se sa- Piçarro. É desque estuvieron ricos, que
be que hayan tenido compañía. Yo creo alcançaba é valia lo que tenían quince ó
sin dubda que sí entre estos amigos diez é ocho mili pessos de oro, siguióse
acaesçiera tal nesçessidad como la que quel capitán Pasqual de Andagoya vino
Valerio Máximo escribe de Damon é Pi- perdido á Panamá y enfermo del viage
thias *, que estando condenado á muerte que avia fecho en busca del cacique del
uno dellos, el otro salió por fiador que Perú é descubrimiento de aquella costa
á cierto término volvería á padesçer, é del Sur, é apartóse de la negociación.
que si no volviesse le matassen á él ; é Estonces Piçarro é Almagro suplicaron
queriendo experimentar esta miraculosa á Pedrarias que se la diesse á ellos, é por
amiçiçia , el tirano rey Dionisio de Sira- respecto del clérigo que tenia compañia
cusa «lió licencia para quel condenado con ellos se la concedió, é los hiço capi-
fuesse donde le con venia, é que su fia- tanes para el descubrimiento, é aun to-
dor cstuviesse presso en su lugar é mu- mó una quarta parle en la compañia á
riesse, si al término asignado el amigo pérdida é á ganancia é igual costa. Pero
no tornasse; pero volvió el que estaba en essa no puso más de palabras; y es-
condenado é pidió al rey que soltasse á tos capitanes continuaron la empressa, é
su amigo é fiador, é que exécutasse en gastaron quanto tenían é se adebdaron
él la sentencia. Maravillado del caso Dio- en mucho más, antes que goçassen ni sa-
nisio le perdonó, é les rogó que le tomas- cassen el caudal que avian puesto, con
sen á él por tercero é participante en su assaz más cantidad, que debían á otras
amistad. Esta, pues, ovo no menos per- terceras personas sus amigos. E cómo en
fetta entre Piçarro é Almagro, é turó los principios la cosa era de mucho gasto
hasta que los hermanos del Francisco é peligro, é costaba ya muchas vidas de
Piçarro entraron enmedio, ó el común hombres, é la ganancia estaba dubdosa,
enemigo del linage humano, como lo é Pedrarias no quería contribuir como

i Val. Max., lib. IV.


TOMO IV. 19
146 HISTORIA GENERAL Y NATURAL
particionero para que se proçediesse á cordias Hernando Piçarro, su hermano.
cuenta, requerido por Almagro que los Todo esto é lo que más el tiempo ha
ayudasse, salióse afuera por mili pes- obrado en estos escándalos é diferencias
sos de oro que le dio el Almagro, demás é otras cosas del jaez de la historia de
de le soltar lo que debia á la compañía. aquellas partes se tractará en este libro
Todo esto está dicho más particularmente XLVI con la menos pessadumbre é proli-
en estas historias donde convino hacerse xidad que yo supiere hacerlo, é no sin
memoria dello. aver lástima del uno é del otro destos dos
Echado Pedrarias fuera de la nego- compañeros. É sin passion alguna diré lo
ciación, prosiguieron los capitanes lo que será probable é notorio; é aunque
que tenian començado, é tomóse Cata- alguno sospeche que la tengo, no me de-
mez é otras poblaciones en la tierra aus- be juzgar por tan desacordado contra mi
tral, é començaronse á mostrar las ri- consçiençia que crea he de escribir ni
queças de aquellas partes tan de golpe, decir cosa en este caso ni en otro sin te-
que en breve tiempo cresçieron estos ca- nerla muy bien sabida y examinada. Por-
pitanes en títulos y estados é grandíssi- que demás de dar noticia á Su Magestad,
ma auctoridad. Y el Emperador, nuestro por cuyo mandado escribo las cosas des-
señor, hiço á Francisco Piçarro adelan- tas partes, é ante su acatamiento no se
tado é su capitán general de cierta parte ha de atrever hombre alguno á hablar ni
de aquella tierra, é mandóla llamar la escribir frustratorios renglones, Francis-
Nueva Castilla, é aprobó la compañía su- co Piçarro é Diego de Almagro fueron
ya é de Almagro ; é hiço merced al Die- mis amigos desde muchos años há ; y el
go de le dar título de mariscal, é al maes- uno y el otro resçibieron buenas obras de
trescuela nombróle por electo obispo en mí, quando yo pude en algo darles con-
aquella tierra. Siguióse después la pris- tentamiento : é aunque fueran mis enemi-
sion del rey Atabaliba, con la qual se gos, yo no sabré decir sino lo que la ver-
ovieron grandes thessoros, é se encumbra- dad permitiere, porque tengo muy en la
ron las cosas en tanta abundancia de ri- memoria aquellas palabras del philósopho
queças como la historia lo dirá ; é la Çes- que dicen : « La mentira por sí misma es
sárea Magestad hiço al dicho Almagro mala é digna de vituperio» *,
adelantado é su capitán general é gober- Pues no querrá Dios questos capitanes
nador del nuevo reyno de Toledo en la ni otros de todos los que hoy viven, ni
tierra é mares australes. É con las rique- de los muertos, ni de los que nascerán,
ças que ya los hermanos del adelantado me hagan á mí tan olvidado de mi ver-
Piçarro tenian, resultó de la ganancia güenca é crédito que diga cosa que sea
tanta soberbia en ellos, que fueron causa contraria de lo cierto, porque el mentir
á que después oviesse rompimiento con no es tan liviana culpa, ni señal en la
el dicho mariscal, é se diessen muy in- cara que se quite con la mandragora 2:
justa é ultrajosa muerte. Después de antes es un delicto que mata el ánima 3 é
todo lo qual quedó absoluto en la tier- quita el crédito á los hombres, y este con-
ra el adelantado don Francisco Piçar- servaré yo (mediante Jesu Chripsto) de
ro, é con título de marqués; é fuesse tal manera, que antes se me acabe la vi-
á España el inventor de aquestas dis- da que la verdad.
i Aristóteles dice : Est enim mendatium per se 2 Pün., lib. XXV, cap. 9.
iptum improbum ac viluperatione dignum (Ethic, 3 Os qui mentitur, octidit animam. (Sapient.,
lib. HI. cap. I.)
DE INDIAS. LIB. XLVI. CAP. I. U7

CAPITULO I.
En que se tracta de los dos compañeros é capitanes Francisco Piçarro é Diego de Almagro, é de cómo los
indios del pueblo de Tumbez mataron ciertos chripstianos, é del castigo que sobrello se hiço, é cómo des-
pués fué el cacique é su gente resçebidos á la paz é amistad de los chripstianos é á la obidiencia de Sus
Magestades.

listos capitanes Francisco Piçarro é Die- ta de no tener posibilidad para más), no


go de Almagro, como se ha dicho en los fueran sus fines tan peligrosos ni de tanta
precedentes libros destas historias, vi- inquietud. Assi que, encargáronse de esta
vieron en tanta conformidad é amistad negociación viéndose ricos, é aviendo
que eran exemplo de grandes personas; descubierto la tierra é mar austral por
é fué esso principio de su auctoridad é aquellas partes, é viendo removido á Pe-
crédito, aunque no era todo tan fundado drarias de la gobernación de Castilla del
sobre verdadero amor (segund el tiempo Oro (por cuyo mandado avian ydo á des-
lo mostró adelante) como por arte é nes- cubrir) , é aviéndole echado de la compa-
çessidad. Declaróme: Almagro era hábil, ñía suya, como la historia más puntual-
diligente, liberal, expedito en lo que mente lo dice en el libro XLII, capítu-
avia de haçer, é hombre del campo: Pi- lo III, é aviendo subçedido Pedro de los
çarro lento ó espacioso, é al paresçer de Rios, gobernador, acordaron, quando
buena intención, pero de corta conversa- ya vieron el grand principio de riqueça
ción é valiente hombre por su persona: é de aquella tierra, é avian ávido alguna
ambos muy conformes é unánimes, sin cantidad de oro, de yr á pedir al Empe-
saber el uno ni el otro leer ni escribir, ni rador, nuestro señor, aquella goberna-
tener entre sí cosa conosçida ni más apro- ción , antes que se descubriesse tanto que
priada al uno que al otro en sus hacien- los desechassen á ellos para tan grand
das. Y en la verdad desavenidos tuvieran officio. E como buenos amigos, porfiaron
menos que algunos de sus vecinos, é con quál seria gobernador é yria á pedir Ja
la compañía del padre Luque ó loco (que gobernación á Su Magestad, é por pura
assi le llamaban algunos por se aver jun- importunación de Almagro cúpole á Pi-
tado con estos capitanes)- estaban favo- çarro (porque siempre Almagro túvole
resçidos, é hacíase la hacienda de todos respecto é desseó honrarle ) : é assi ovo
bien, é si estuvieran separados, corrieran de yr en España, é truxo la gobernación
á la par con otros muchos. É assi fueron para sí é confirmada de la compañía de
parte para hacer hacienda, como la hicie- ambos, é diósele el hábito de Sanctiago,
ron , é con ella pusiéronse en tomar aque- é aun mandóles dar el Emperador salario
lla empressa, que á mi juicio fuera mejor á ambos para que sustentassen la tierra
para sus ánimas é vidas, é aun para el en la continuación de la conquista é paci-
Rey é su tierra, é para muchos que han ficación délia. Y eligió Su Magestad por
padesçido, nunca averse hallado ni visto obispo al padre Luque, compañero des-
ni comencádose tal empressa, é como un tos capitanes, con cuya hacienda hicieron
tiempo ganaron su vida con sus bateas é ellos sus hechos, puesto quel uno y el
gente, é haciendo una vida de sendos es- otro se lo pagaron con ingratitud, segund
tancieros , ó seyendóselo ellos de sus pro- á raí me lo escribió el mesmo electo de
prias haciendas (lo qual no se les pue- su mano.
de atribuyr á vituperio alguno, sino á fal- Venido Francisco Piçarro de España
148 HISTORIA GENERAL Y NATURAL
con estos despachos, truxo tres ó quatro á poblar. Y él fué muy alegre é contento,
hermanos suyos, tan soberbios como po- acordándose que en su prission se le hiço
bres, é tan sin hacienda como desseosos buen tractamiento, é dixo que yba con
de alcançarla : el uno se llamaba Hernan- voluntad de servir á Sus Magestades de
do Piçarro, y el otro Johan Piçarro, y el ahí adelante.
otro Gonçalo Piçarro, é otro Francisco Porque en aquella isla no se podia ha-
Martin. É de todos ellos el Hernando Pi- cer más fructo por estonces, salióse el
çarro solo era legítimo, é más legitimado gobernador della con algunos españoles é
en la soberbia : hombre de alta estatura cavalleros, que en tres navios que allí es-
é gruesso ; la lengua é labios gordos, é la taban cupieron, é fuésse al pueblo de
punta de la nariz con sobrada carne, y Tumbez, que estaba de paçes; é dexó
encendida ; y este fué el desavenidor del allí la otra gente con un capitán, en tanto
sosiego de todos, y en especial de los dos que los mesmos navios tornaban por ella;
viejos compañeros Francisco Piçarro é é para ayudar á passar con más brevedad
Diego de Almagro. É llegaron estos qua- á los españoles, vinieron por mandado
tro hermanos á Panamá el año de mili é del gobernador ciertas balsas de Tumbez,
quinientos é veynte y nueve ; é de hasta quel cacique envió, é metieron en ellas
trescientos hombres que Piçarro traia de tres chripstianos con alguna ropa. Y en
Castilla, se le murieron allá en pocos dias tres dias de navegación vinieron los na-
el un tercio de la gente ó más. vios á desembarcar en la playa de Tum-
De la contención é diferencias que allí bez : é cómo el gobernador saltó en tier-
ovo entre los capitanes, é cómo Almagro ra, halló la gente de los pueblos alçada, é
quiso deshacer la compañia, porque el inquiriendo la causa de aquella novedad,
Piçarro, su compañero, en aquel camino súpose de algunos indios, que se tomaron,
vino comendador é honrado é aventajado cómo se avian aleado é Hevádose los tres
é tuvo más cuidado de sí que del compa- chripstianos é ropa que en las balsas traian.
ñero, é tuvieron grandes contiendas é de- Cómo nuestros navios ovieron echado
bates, decirse ha adelante en el prohemio en tierra la gente é caballos é ropa, vol-
del libro XLVII; pero dióse medio entre- vieron á la isla por los otros españoles
Uos é prosiguióse la conquista: la qual que allá avian quedado, y el gobernador
nunca o viera efetto si Diego de Almagro é la gente se apossentaron en el pueblo
no se oviera tornado á convenir é venir del cacique en dos casas fuertes cerca-
en que se continuasse aquella navegación, das, una de las quales era á manera de
y el alçamiento quel cacique é indios de fortaleça : é mandó el gobernador yr cor-
la isla de Sanctiago avian ordenado se redores por la tierra, é que subiessen
castigasse é les fuesse hecha la guerra. por la costa de un rio arriba, que entre
Esta isla se llama en lengua de los natu- aquellas poblaciones passa, é por saber
rales della la Puna, y está en tres grados de los tres chripstianos que en las balsas
de la línia equinoçial ; é apremiados los avian llevado, por ver si los podrían re-
indios, la desampararon é se passaron á la mediar antes que los indios los matassen;
Tierra-Firme. É por ser aquella isla tan ri- pero las diligencias aprovecharon poco.
ca , fértil é poblada, é que no se acabas- Recogióse en aquellas dos casas toda la
se de destruyr, soltó el gobernador don comida que se pudo aver, é tomáronse
Francisco Piçarro al cacique, é aseguró- algunos indios, de los quales el goberna-
le, porque recogiesse su gente que anda- dor envió mensajeros á que llamassen al
ba alterada é derramada, é se tornasse cacique é sus principales, asegurándolos
DE INDIAS. LIB. XLVI. CAP. Í. U9

é convidándolos con la paz, é que truxes- « El cacique Chilimassa, mi señor, dice


sen los tres chripstianos vivos, é que los que por el mucho temor que tiene de los
perdonaría é admitiría al servicio de Su chripstianos no osa venir, é que si luvies-
Magestad, puesto que eran agresores; con se por cierto que no le avían de matar,
aperçebimientoquesi assi no lo hiçiessen, él vernia de paz. » Y el capitán le respon-
les seria hecha la guerra á fuego é á san- dió que viniesse, sin aver temor alguno,
gre, sin misericordia alguna. A todo se porque el gobernador le resçibiria por
hicieron sordos: antes se fortalesçieron vassallo del Emperador é le perdonaría el
de la otra parte del rio, que yba eston- delicto que avia fecho. É con este seguro
ces bien cresçido é no se podia vadear, é vino el cacique con algunos principales;
decían que passassen allá los chripstianos: pero no sin mucho temor: y el capitán
que pues á los tres de las balsas avian los aseguró é hiço alegre recogimiento, é
muerto, también se podrían defender de le prometió de no le hacer más guerra de
los otros é aun ofenderlos. la que le avia fecho, pues que avia veni-
^t Passada ya toda la gente desde la isla, do de paz é deçia que quería ser vassa-
mandó el gobernador hacer una buena llo del grand Rey de Castilla é quería ser
balsa, é hiço passar en ella un capitán amigo de los españoles ; é díxole que hi-
con quarenta de caballo é ochenta peo- çiesse venir su gente á sus pueblos.
nes , é mandóle que pues los indios con- Despues quel capitán é su gente torna-
fessaban aver muerto á los chripstianos, ron á passar el rio, aviendo primero he-
que les hiçiesse la guerra; pero que si cho passar algún mantenimiento de lo
después de los aver castigado, conforme que se avia hallado, fuésse adonde el go-
al delicto que avian cometido, viniessen bernador avia quedado, é llevó consigo
de paces, que los resçibiesse á ellas. Es- el cacique é sus principales, é hiço rela-
tuvo la gente ques dicho en passar de la ción de lo ques dicho; y el gobernador
otra parte del rio desde bien de mañana se alegró mucho, porque aquel castigo se
hasta vísperas ; pero dióse tan buena ma- avia fecho sin daño de los españoles. E
ña el capitán en lo que le fué ordenado, despues que ovo dado gracias á Dios por
que cómo tuvo su gente junta, se partió ello é por aver venido aquel cacique de
luego, é anduvo toda aquella noche, lle- paces, hícole preguntar por la lengua ó
vando sus guias, é al quarto del alba dio intérpelre que por qué se avia aleado é
sobre cierto real que los indios tenían as- muerto los chripstianos, pues avia seydo
sentado, é desbaratólos é mató muchos bien tractado é le avia fecho restituyr
dellos, é púsolos en huyda; é siguió el mucha parte de su gente, quel cacique de
alcance todo aquel día, hiriendo é matan- Ja isla le tenia usurpada, é le avia fecho
do é prendiendo los que pudo, é ya que entregar los ^principales capitanes, que le
era cerca de la noche, recogióse con los avían quemado su pueblo é muértole su
chripstianos en un pueblo. Otro día luego gente, para quel hiçiesse justicia dellos,
por la mañana envió sus quadrillas en bus- creyendo que fuera buen servidor de Su
ca de los enemigos, é también se les hi- Magestad é agradesçiera sus beneficios.
ço daño ; pero paresçiéndole que lo hecho A esto respondió é dixo : « Yo supe que
bastaba para notable castigo y escarmien- ciertos principales mios, que en las balsas
to , envió á llamar al cacique, requirién- venían, llevaron tres chripstianos é los ma-
dole con la paz é asegurándole : el qual taron, é de temor que ove que no me
envió un principal nyo, que dixo al ca- matásedes echándome á mí la culpa de
pitán é á los españoles dcsta manera: aquellos, me alcé, porque yo no lo supe
450 HISTORIA GENERAL Y NATURAL
ni fui en ello ni los mandé matar, El go- te, é luego el cacique envió á llamar su
bernador le replicó é dixo que hiçiesse gente é á los principales; é los que fueron
traer aquellos principales malhechores, en la muerte de los chripstianos dixo que
para que se supiesse la verdad, é que la no se pudieron aver, porque se avian
gente se fuesse á sus pueblos seguramen- huydo é y dose de la tierra.

CAPITULO II.
Cómo el gobernador Francisco Piçarro se partió del pueblo de Tumbez con su gente, é fué la via de Chin-
cha , é cómo en el camino fueron castigados los caciques de Cango é Iotu, é fueron reducidos á la paz , é
cómo hiço quemar al cacique Amotape é sus principales é otros del cacique de la Chira, é cómo en la ribera
de un rio é tierra del cacique Tangarala pobló la cibdad de Sanct Miguel, seys leguas de la mar, é otras
cosas anexas al discurso de Ja historia.

Uespues quel gobernador Francisco Pi- repossó una noche : é desde á tres dias
çarro ovo estado algunos días adonde es después llegó á un pueblo de un cacique,
dicho, é viendo que los indios matadores que se dixo que avia nombre Silan, que
no podían ser ávidos para hacer justicia está entre unas sierras, é repossó allí el
dellos, é que aquel pueblo de Tumbez es- gobernador tres dias, porque la gente
taba destruydo é quemado, é por algu- yba fatigada. Y en otras tres jornadas de
nos edefiçios de tapias que avia derriba- camino por la tierra adentro, la via de
dos , é por aquellas dos casas ques dicho Chincha seys dias, se halló una ribera de
que la una délias tiene tres muros de tier- un rio, bien poblada é bastecida de mu-
ra ciegos, é sus patios é apossentos é sus chos mantenimientos de la tierra é de ga-
puertas con sus defensas, que para entre nados de ovejas de aquellas, de quien es-
indios es buena fortaleça, mostraba que tá la relación en el libro XIÍ, capítu-
Tumbez debia aver seydo pueblo de mu- lo XXX; y el camino era todo fecho á
cha importancia é buena cosa, é dixeron mano, ancho é bien labrado, y en algu-
los naturales de la tierra que á causa de nos malos passos fechas sus cascadas. Lle-
una grand pestilencia é de la guerra que gados á este rio, el qual se llama Tunea-
les avia fecho el cacique de la isla, estaban ran , assentó el gobernador su real en un
destruydos. É porque no avia caciques ni pueblo grande, que se llama Puecho: é los
indios en la comarca más de los que eran caciques todos de la costa de aquel rio
subjetos á este cacique, acordó el gober- abaxo vinieron allí de paçes, é al camino
nador de se partir de allí con alguna gen- salieron indios deste pueblo á resçebir al
te de pié é de caballo en busca de otra gobernador, é de otros pueblos assimes-
provincia que fuesse más poblada, para mo. Y él los rescibió á todos, mostrándo-
assentar en ella é poblarla de algún pue- les mucho amor é haciéndoles buen trac-
blo de chripstianos; é aquel cacique que- tamiento : é mandábales notificar é dar á
dó de paz recogiendo su gente á sus pue- entender con las lenguas el requirimiento
blos. É assi partió, dexando allí su te- que Su Magestad manda que se les haga
niente con los españoles que quedaron en á los indios, para traerlos en conosçimien-
guarda del fardage, primero dia de ma- to de nuestra sancta fée cathólica, é re-
yo de mili é quinientos é treynta é dos quiriéndoles con la paz é que obedezcan
años, é á los diez y seys dias de aquel á la Iglesia apostólica de Roma, y en lo
mes llegó á un pueblo pequeño, donde temporal den la obidiençia á Su Mages-
DE INDIAS. LIB. XLVI. CAP. IL 45*
tad é á los Reyes sus subçessores en los ra que venidos se eníendiesse en la po-
reynos de Castilla é de Leon. É respon- blación de los chripstianos. É porque le
dieron que assi lo querian é harían, guar- paresçio despues que era menester de-
darían é cumplirían enteramente; y el más del mensajero é convenia que fuesse
gobernador los rescibió por tales vassa- persona de auctoridad, á quien el cacique
llos de Sus Magestades por auctoridad é indios de Tumbez tuviessen respecto,
ante notarios, é dieron servicio de indios. temor é acatamiento, para que ayudassen
é indias para los españoles, é bastimen- á venir la gente é traer el fardage, envió
tos é lo que fué nesçessario. Un tiro de á Hernando Piçarro, su hermano é capi-
ballesta antes de llegar á este pueblo de tán general suyo, para lo ques dicho. É
Puecho, estaba una grand plaça con una ydo, supo el gobernador que dos caci-
fortaleça cercada, é dentro en ella mu- ques, que estaban el rio arriba en la sier-
chos apossentos, donde el gobernador é ra, que se decían el uno Cango y el otro
los españoles se apossentaron, porque los Icotu (é otros sus comarcanos áellos), no
naturales no resçibiessen daño ni enojo, querian venir de paces ni les placía la
estando en su pueblo apossentados : é as- vecindad de los chripstianos (caso que
si á este pueblo como á todos los demás avian sido enviados á llamar é á reque-
que venian de paces mandó el goberna- rir de parte del gobernador) ; por lo qual,
dor por pregón é só graves penas que no vista su desobidiençia, envió un capitán
les fuesse fecha fuerça ni descortesia, é con veynte é cinco de caballo é gente de
que se les hiçiesse muy buen tractamien- pié para traellos, si posible fuesse, con
to por los españoles é á sus criados é na- buena maña á la obidiençia de Sus Ma-
borías, que en su servicio traian. É assi gestades é á la paz é amistad de los
los indios cada dia traian abundantemen- chripstianos. E halláronlos alçados de los
te de comer para todo el exérçito é hier- pueblos, y el capitán que á esto fué los
ba para los caballos, sirviendo con grand envió á llamar, requiriéndolos con la paz:
diligencia en todo lo que los españoles les la respuesta fué que vinieron de guerra
mandaban. sobre el capitán y españoles, é cómo fue-
Cómo el gobernador vido que aquella ron sentidos de los nuestros, salieron á
ribera de aquel rio era gentil é fértil é ellos é trabóse la batalla ; pero en breve
poblada de buenos pueblos, é la tierra espacio fueron los indios vencidos, é se
aplacible é llana, mandó que se viesse la siguió el alcance, hiriendo é matando de-
comarca délia, é que se mirasse si avia llos é prendiendo á otros. Después de lo
puerto en buen parage: é después de qual el capitán los tornó á requerir con la
passeado é reconosçido por personas que paz, protestando destruylíos, si diessen
lo supieron muy bien considerar, hallóse lugar á que la guerra se continuasse : é
buen puerto á la costa de la mar cerca vinieron de paçes, é fueron resçebidos á
de la dicha ribera, é buenos caciques se- ellas, é quedó pacífica aquella provincia.
ñores de mucha gente, y en dispusiçion Y el capitán y españoles se volvieron al
que con poco trabaxo podian venir á ser- gobernador, é llevaron consigo los caci-
vir al rio ya dicho. Y el gobernador fué ques, é fueron bien resçebidos é tracta-
á ver por su persona é á visitar todos los dos del gobernador, é mandólos volver á
pueblos del rio abaxo, é quedó muy sa- sus pueblos é que recogiessen su gente é
tisfecho de la comarca ; y envió á mandar se sosegassen en sus casas é haciendas.
al teniente y españoles, que quedaron en En los pueblos destos caciques de la
Tumbez, que se viniessen á aquel río, pa- sierra, dixo este capitán que avian halla-
152 HISTORIA GENERAL Y NATURAL
do minas de oro fino, é que los vecinos cacique de Amotape é sus principales é
de aquellos pueblos lo cogen en ellas, é algunos indios é todos los principales de
truxo muestra dello : las quales minas di- los de Lachira é algunos de sus indios:
xo que estaban veynte leguas deste pue- deste cacique de Lachira no se hiço la
blo de Puecho. mesma justicia, porque paresció que te-
El capitán que á Tumbez fué por la nia poca culpa, é que era apremiado de sus
gente, vino con ella desde en treynta días: principales. É porque estas dos poblacio-
alguna della vino por la mar con el far- nes quedaban sin cabeças é no se per-
dage en balsas de Tumbez y en un navio diesse ni derramasse la gente délias, en-
é un barco que avian venido de Panamá comendóselas el gobernador al mesmo ca-
de mercaderes; pero no truxeron gente cique de Lachira, certificándole que si
á la tierra, porque decían quel capitán de ahí adelante no fuesse bueno, que en
Diego de Almagro quedaba haciendo cier- la primera ruindad que le tomasse que le
ta armada, é tenia tomada toda la gente costaría la vida é le destruyria; é man-
que avia de venir á esta población, con dóle recoger su gente é la de Amotape,
propóssito de poblar por sí. Sabido por el é que los gobernasse é rigiesse en tanto
gobernador que la gente de Tumbez ve- que un muchacho pequeño, heredero de
nia por la mar en navios é balsas, é que aquel señorío de Amotape^ fuesse de edad
estaban ya en el puerto, porque con bre- para gobernar su estado.
vedad se desembarcassen y el fardage se Este castigo puso mucho temor en la
llevasse por el rio, partióse del pueblo tierra toda é sus comarcas, en tal mane-
de Puecho el rio abaxo con alguna gen- ra que cierta junta que se dixo tenian
te ; é llegado á un cacique de aquella ri- aparejada los comarcanos para venir á
bera , que se dice Lachira, halló allí cier- dar en el gobernador y españoles, se des-
tos chripstianos que ya se avian desem- hiço é desconcertó su mal propóssito ; é
barcado , é quexáronsele quel cacique les de allí adelante todos sirvieron mejor é
avia hecho mal tractamiento, é la noche más solícitos é con mayor temor.
antes no avian dormido sueño, de temor Hecha aquesta justicia, é recogida la
que ovieron de ser muertos, porque los gente é fardage que de Tumbez avia ydo,
vieron andar muy alterados é acaudilla- é vista muy bien la comarca é ribera, é
dos. Y el gobernador hiço luego tomar la ávido su consejo con fray Vicente de Val-
información de los proprios indios natu- verde, de la Orden de los Predicadores
rales, é hallóse quel cacique de Lachira, de Sancto Domingo, é con los offiçiales
con sus principales é gente, é otro que se de Su Magestad é otras personas pruden-
llama Amotape, que está el rio abaxo, tes, porque en aquella comarca é ribera
cerca destotro, tenian concertado de ma- les paresció que concurrían las causas é
tar aquellos chripstianos el proprio dia calidades que deben mirarse para la bue-
quel gobernador allí llegó. É sabido esto, na fundación de los nuevos pueblos, é
el gobernador, secretamente, envió á para que los españoles é los naturales pu-
prender al cacique Amotape, é á todos diessen mejor sustentarse é servir con me-
los que se pudiessen aver de sus princi- nos trabaxo, se assentó é fundó en nom-
pales, y él prendió al de Lachira é sus bre de Sus Magestades en la ribera, jun-
principales : é algunos de sus indios, có- to al dicho rio, en tierra de un cacique,
mo fueron pressos, confessaron su delic- llamado por su nombre Tangarala, á seys
to. É luego mandó el gobernador que se leguas del puerto de la mar, é se hiço
hiçiesse justicia dellos, é fué quemado el una población á honor é reverencia del
DE INDIAS. LIB. XLVL CAP. II. 153
arcángel Sanct Miguel, é púsosele nom- dían sostener, ni poblarse el pueblo sin
bre la cibdad de Sanct Miguel ; é porque repartirse los caciques en personas que
los navios que de Panamá avian venido los administrassen é procurassen de suer-
no resçibiessen detrimento, dilatando su te que los naturales resçibiessen el menos
despacho, el gobernador, con acuerdo de daño que fuesse posible en sus personas
los offiçiales de Su Magostad, mandó (porque como los chripstianos tengan co-
fundir cierto oro que aquellos caciques y nosçidos los indios que tienen en admi-
el de Tumbez avian dado de pressente ; ó nistración son bien tractados é mejor con-
sacado el quinto para Sus Magestades, servados), desta causa, con acuerdo del
lo restante, que pertenesció al exérçito religioso ya dicho é de los offiçiales de
de la conquista, el gobernador lo tomó Su Magestad, depositó los caciques é in-
prestado de los compañeros, para se lo dios en los vecinos desto pueblo para que
pagar del primer oro que se oviesse. É ayudassen á los chripstianos á se susten-
con esto se despacharon los navios é fue- tar, y ellos los doctrinassen en las cosas
ron pagados de sus fletes, é los maestres de nuestra sancta fée cathólica, confor-
se aviaron é despacharon de sus merca- me los mandamientos de Sus Magestades,
derías é se fueron contentos su viage ; y entretanto que otra cosa Su Magestad pro-
el gobernador envió á avisar al capitán veyesse. É ordenó los otros offiçiales de
Diego de Almagro, su compañero, quán- alcaldes é regidores é personas convinien-
to Dios é Su Magestad se deservían de tes á la república, para la tener en justi-
intentar otra población, no pudiéndose cia, é á los caciques é indios de la tierra
sostener aun aquella, para estorbarle su en paz; é puso allí un teniente é capitán,
propóssito. É proveydo el gobernador el en nombre de Sus Magestades, en su lu-
despacho destos navios, repartió entre las gar, porque en todo oviesse la buena or-
personas que se avecindaron en aquella den que con venia á la auctoridad real,
nueva cibdad de Sanct Miguel las tierras bien é procomún de los chripstianos é de
é solares ; é porque los vecinos, sin ayu- los naturales de la tierra.
da é servicio de los naturales, no se po-

CAPITULO III.
Como el gobernador Francisco Piçarro se partió de la cibdad de Sanet Miguel, la via de Caxamalca, eri
demanda del grand rey Atabaliba, é de la relación que un capitán, que avia enviado Piçarro á Caxas, le
truxo déla tierra de Atabaliba, é del mensajero ó embaxador é pressente que Atabaliba le envió, é de la
respuesta que con el mesmo mensajero le envió el gobernador.

Uespues quel gobernador Francisco Pi- era el mayor señor de aquellas parles: al
çarro dexó fundada é ordenada é provey- qual todas aquellas provincias obedes-
da aquella nueva república de la cibdad çian, é que de léxos tierra, de donde era
de Sanct Miguel, tuvo noticia que la tier- natural, avia venido, é conquistando é
ra adentro la via de Chincha é del Cuz- ganando todas las poblaciones que topa-
co avia muchas é grandes poblaciones é ba. É que cómo llegó á aquella provincia
ricas, é que á doce ó quince jornadas de de Caxamalca, por ser tan rica é aplaci-
la cibdad de Sanct Miguel estaba un va- ble , assentó en ella, é desíde allí yba ga-
lle poblado, que se dice Caxamalca, don- nando y enseñoreándose de toda la tier-
pe residía en essa sacón Atabaliba , que ra ; y era este príncipe tan temido é obe
TOMO IV. 20
loi HISTORIA GENERAL Y NATURAL
desçido por todos los de la ribera de Sanct Miguel le escribieron que quedaban
aquel rio de Tunearan é sus comarcas, pocos españoles para la guarda é defen-
que deçian que Atabaliba era su señor é sa de aquella cibdad, mandó pregonar el
no otro, é que muy pequeña parte de su gobernador que todos los que quisiessen
hueste bastaba para matar á todos los es- volverse á la cibdad de Sanct Miguel é
pañoles, é pensaban atemoriçarlos con él, avecindarse allí, demás de los vecinos
é contaban del muchas é grandes cruel- que allá quedaban, él les depositaría re-
dades. É por conquistar é pacificar aque- partimientos de indios con que se sostu-
llas provincias é traer los naturales délias viessen, como lo avia hecho con los otros
á la obidiençia de la Iglesia en lo espiri- vecinos; é que con los españoles que que-
tual, é para que en lo temporal conosçies- dassen, pocos ó muchos, yria á conquis-
sen á Sus Magestades, cuyos vassallos tar é pacificar la tierra en demanda é pro-
eran, por Reyes é naturales señores, co- secución del camino que llevaba. E assi
mo porque convenia abaxar la soberbia se volvieron desde allí cinco de caballo
é tiranía de Atabaliba por fuerça de ar- é quatro hombres de pié: por manera que
mas ó con buena maña resistirle ó atraer- con este poco socorro se cumplieron á
le al servicio de Sus Magestades, y qui- cinqüenta é cinco vecinos en Sanct Mi-
tado este inconviniente de enmedio (que guel, sin otros diez ó doçe que quedaron
era grandíssimo), todo lo demás era fa- sin vecindades por su voluntad. Assi que,
cilíssima cosa en breve tiempo pacificar- le quedaron al gobernador para seguir su
lo , acordó de partirse de Sanct Miguel en viage sessenta é dos de caballo é ciento ó
busca de Atabaliba. É partió de allí á seys de pié.
veynte é tres dias del mes de septiembre Allí mandó que todos hiçiessen armas,
del año de mili é quinientos é treynta y los que no las tenían, para sus personas é
dos; é aquel dia passó el rio ques dicho, caballos, é reformó los ballesteros, cum-
é toda la gente en dos balsas pequeñas, pliéndolos á veynte, é puso una persona
é los caballos á nado, porque yba cresçi- que tuviesse cargo dellos : é dado en to-
do é no se podía vadear, é fué a dormir do la orden que se pudo, partió con la
á un pueblo de la otra parte. É luego otro gente, é aviendo aquel dia caminado has-
dia siguió su camino, y en tres dias lle- ta quel sol estuvo más encumbrado é co-
gó al valle de Pivia á una fortaleça del mençaba á declinar, llegó el gobernador
cacique de aquel valle, donde halló un á una plaça grande, cercada de tapias,
capitán suyo con ciertos españoles, que de un cacique que se dice Pavor, ó apos-
por su mandado avian ydo adelante á pa- sentóse allí con su gente. É súpose que
cificar á aquel cacique, é á estar allí co- este cacique era grand señor é tenia mu-
mo en frontera, porque no pusiessen en cha población algún tiempo antes, é que
nesçessidad el pueblo de Sanct Miguel. estaba destruydo al pressente, porque di-
Allí estuvo el gobernador diez dias des- xo quel señor del Cuzco, padre de Ata-
cansando el exérçito é reformándose de baliba , le avia quemado é asolado veyn-
lo que era menester para proseguir su ca- te pueblos é le avia muerto la gente de-
mino ; é allí mandó hacer alarde para ver llos , porque no le avia esperado de pa-
qué gente tenia (aunque se podia contar ces : é aun con todo esse daño tenia mu-
bien presto), é halláronse sessenta é sie- cha gente, é junto con su tierra estaba
te de caballo é ciento é diez peones, y otro su hermano, no menos señor que
en ellos tres escopeteros é algunos balles- aqueste. É aquestos ambo3 están de paz
teros. E porque el teniente é vecinos de é sirven en depóssitos á los vecinos de la
DE INDIAS. LIB. XLVi. CAP. III. loo

cibdad de Sanct Miguel. Esta población de un valle fértil é gentil tierra, que as-
é la Piura están en unos valles llanos é simesmo fué repartido é depositado para
muy buenos, y el gobernador se informó el servicio de la cibdad de Sanct Miguel.
allí de los pueblos é caciques comarca- El gobernador estuvo donde es dicho
nos é del camino de Caxamalca, é ovo ocho dias esperando é reformando su gen-
entera relación de todo. te é caballos para su viage, é á cabo des-
Dos jornadas deste pueblo, la tierra se tiempo vino el capitán é los que avian
adentro, está un pueblo grande que se ydo á Caxas, é hícole relación de lo que
dice Caxas, en el qual estaba gente de le avia subçedido. E dixo que avia esta-
guarnición del rey Atabaliba, esperando do desde que partió de Pavor hasta lle-
los españoles, si fuessen por allí. É sabido gar á Caxas dos dias é una noche, sin
por el gobernador, mandó secretamente á parar ni repossar más de á comer, su-
un capitán que luego partiesse con gente biendo muy grandes sierras por tomar
de pié é de caballo para aquel pueblo de sin ser sentido aquel pueblo ; pero que
Caxas, porque si gente de guerra ovies- con todo su buen recabdo é diligencia no
se'de Atabaliba, no se ensoberbesçiessen, pudo llegar, aunque llevó buenas guias,
ni pensassen que por su temor se dexa- sin que en el camino topasse indios espías
ba de yr á ellos : é mandóle que buena- del pueblo; é que tomó algunos dellos é
mente procurasse de paçificallos é atrae- le dixeron de la suerte que estaba la gen-
llos al servicio de Su Magestad, requi- te , é que puso los españoles en orden é
riéndoles con la paz, conforme á los man- siguió su camino hasta llegar al pueblo.
damientos de Sus Magestades. É á la entrada del halló un assiento de
Ydo este capitán á lo que dicho es, real, donde pare6çia que avia estado gen-
otro dia se partió el gobernador, é fués- te de guerra : é halló el pueblo de Caxas
se á un pueblo que se diçe Çaran, donde assentado en un valle pequeño entre unas
quedó que esperaría al capitán é gente sierras, é la gente del esperándole; mas
que envió á Caxas; é antes de mediodía levantados. É cómo por él fueron asegu-
llegó á una fortaleça de Çaran, en la qual rados é les dio á entender que no yba á
halló á un cacique esperándole de paz les hacer mal ni daño, salvo á habla líos
con otros principales ó indios suyos, é de parte del gobernador é rogalles que
truxeron al gobernador é su gente de co- de su voluntad obedesçiessen al Empera-
mer, é ovejas é otras cosas. Repossó allí dor Rey, nuestro señor, é quisiessen la
essa noche, é luego ofro dia siguiente amistad de los chripstianos é la paz, á es-
partió de allí el gobernador é fué al pue- to paresció ahí un principal que dixo que
blo de Çaran, donde assentó su real pa- estaba puesto por Atabaliba, resçibiendo
ra esperar á los que avian ydo á Caxas: Jos tributos que en aquellos pueblos le
los quales, desde á cinco dias, enviaron daban, del qual se informó del camino
mensajero al gobernador, haciéndole sa- de Caxamalca é de la intención que Ata-
ber lo que les avia subçedido ; y él res- baliba tenia para resçebir los españoles
pondió cómo los estaba atendiendo en é de la población del Cuzco. É le dixo que
aquel pueblo, é que fecho lo que les man- desde allí al Cuzco avia treynta jornadas
dó, se viniessen á juntar con él, é que de de camino, é que avia assimesmo una
camino visitassen é paçificassen otro pue- cibdad muy grande que también se deçia
blo que cerca de Caxas está, que se diçe el Cuzco, é que tenia un dia de andadu-
Guancabamba. Aquel cacique de Çaran ra la cerca ; é que su casa de apossenlo
es señor de buenos vassallos é pueblo, é de Atabaliba tenia más de quatro tiros do
loG HISTORIA GENERAL Y NATURAL
ballesta, é que en una sala, donde esta- ninguna mezcla tenian, é con su açotea
ba muerto su padre de Atabaliba, llama- alta de canteria, con dos escaleras de pie-
do Guaynacava, el suelo era chapado de dra enmedio de dos apossentos principa-
plata, é las paredes é techo era chapado les de la fortaleça ; é que por medio de
de láminas de plata é de oro entretexidas aquel pueblo passa un rio pequeño, de
unas con otras. É que de un año á essa que aquellos pueblos se sirven, é tienen
parte avian estado aquellos pueblos é to- sus puentes con sus calcadas muy bien
dos los demás de la tierra por el hijo de hechas de piedra.
Guaynacava, como subçessor de su pa- Passa por aquellos dos pueblos un ca-
dre . á quien antes obedesçian, hasta que mino hecho á mano que atraviessa toda
Atabaliba, su hermano, se levantó é vi- aquella tierra, é viene desde Quito has-
no conquistando é ganando la tierra, po- la el Cuzco, que hay más de trescientas
niéndolos á todos debaxo de su señorio leguas de tierra : va muy llano, puesto
y echándoles grandes pechos é tributos. que por muy grandes sierras, é muy bien
É cada dia hacia muchas crueldades é echado é labrado, é tan ancho que seys
castigos, é demás del tributo ordinario de caballo pueden yr por él á la par, sin
que se le daba de las haciendas é gran- llegar uno á otro. Van por este camino
gerias, también se lo daban de sus hijos caños de agua, de donde Jos caminantes
é hijas ; é que aquel assiento del real que beben, traydos de sus nasçimientos é de
allí paresció, fué de Atabaliba, que avia otras partes, é á cada jornada una casa
pocos dias que avia allí estado con cier- á manera de venta, donde se apossentan
ta parte de sus exérçitos. É que se halló los que van é vienen. A la entrada deste
en aquel pueblo de Caxas una casa gran- camino, en el pueblo de Caxas, está una
de , fuerte é cercada de tapia, con sus casa al principio de una puente, donde
puertas, en las quales estaban mugeres reside un guarda que resçibe el portazgo
hilando é texiendo ropa para el exérçito de todos los que van é vienen, é págan-
é gente de Atabaliba, sin tener varones lo en la mesma cosa que llevan : é ningu-
más de los porteros que las guardaban; no puede sacar carga del pueblo, si no la
é que á la entrada del pueblo halló cier- mete; y esta costumbre es allí antigua,
tos indios ahorcados por los pies, é dixo é Atabaliba la suspendió en quanto á lo
aquel principal que Atabaliba avia hecho que se sacasse para su gente de guarni-
justicia dellos, porque uno dessos avia ción. É ningún passagero podia entrar ni
entrado en aquella casa de las mugeres á salir por otro camino con carga, salvo
dormir con una dolías, por lo qual él é por este, donde aquella guarda reside, só
todos los que lo supieron é consintieron, pena de muerte. También dixo que halló
é todos los porteros, fueron ahorcados: en estos dos pueblos dos casas llenas de
é que aquel principal de Caxas le dio dos- calcado é panes de sal é axi por muni-
cientas mugeres de aquellas que en la ción é depóssito para la hueste de Ata-
casa avia. É que cómo ovo pacificado la baliba , con otras muchas cosas ; é dixo
gente de aquel pueblo, fué al de Guanea- que avia mucho que contar de la buena
bamba, ques una jornada de allí, é mu- orden de aquellos pueblos, é de la gente
cho mayor quel de Caxas é de mejores dellos é de su limpieça é atavio en su
edefiçios, é la fortaleça mejor, toda de vestido é manera, muy aventajada á los
piedra muy bien labrada é assentada, las destotros valles.
piedras grandes del largor de çinco é seys Con este capitán vino un indio princi-
palmos, é tan juntas que paresçia que pal con otros, que le acompañaban, el
DE INDIAS. LIB. XLVI. CAP. III. \'ól
qual estando en Caxas, vino á él por men- cia , é supo que avia conquistado la tier-
sajero de Atabaliba, con cierto pressente ra, haciendo guerra á sus enemigos, de-
para el gobernador, é llegado antel go- terminó de no parar hasta verle é ser su
bernador, dixo su embaxada por la len- amigo y hermano é favoresçerle en su
gua : en que se contenia cómo su señor conquista con los españoles que traía. É
Atabaliba le enviaba á él desde Caxamal- mandó que á este mensajero é á los indios
ca en busca suya, creyendo que se halla- que en su compañía venian, se les diesse
ra en Caxas, é que como halló allí á su de comer é todo lo que oviessen menes-
capitán, se vino con él á le traer aquel ter, é fuessen apossentados como emba-
pressente que Atabaliba le enviaba, que xadores de un príncipe tan grande. É
era dos figuras de fortaleças á manera de despues que ovieron repossado la mayor
fuentes con que bebiesse, figuradas en parte de aquel dia, mandólos venir ante
piedra, é dos cargas de patos secos de- sí el gobernador, é díxoles si se querian
sollados, para que hechos polvos se sahu- volver ó repossar allí algún dia, que h¡-
masse con ellos (porque dixo que asi se çiessen á su voluntad ; y el principal em-
usaba entre los señores de aquella tierra): baxador dixo que quería yrse con su res-
é que le enviaba decir quél tenia volun- puesta á su señor Atabaliba. Y el gober-
tad de ser su amigo é de esperarle de pa- nador dixo assi : « Dirásle de mi parte á
ces en Caxaraalca. El gobernador resçi- tu señor lo que te he dicho, é que no pa-
bió el pressente é respondió quél holga- raré en ningún pueblo del camino, por lle-
ba mucho de su venida, por ser mensaje- gar presto á verme con él ». É dióle una
ro de Atabaliba, á quien él desseaba mu- camisa é otras cosas de Castilla para que
cho ver é conosçer por las nuevas que le llevasse.
del tenia ; é que assi como tuvo del noti-

CAPITULO IV.
Cómo el gobernador Francisco Piçarro se partió del pueblo de Çaran la via de Caxamalca; ó de algunos
träges é ritos é condepnados sacrificios, é de sus mantenimientos é sementeras; é cómo el gobernador en-
vió un indio de la provincia de Sanct Miguel á hablar al principal Atabaliba, é á considerar qué gente te-
nia; é otras cosas se cuentan que á la historia convienen *.

Jtartido el indio principal, que por em- leça : é no se sabian determinar si era se-
baxador ó espia envió el gobernador á da ó lana, segund su fineça, con muchas
considerar el estado del exérçito de Ata- labores é figuras de oro de martillo de
baliba, detúvose allí el gobernador dos tal manera assentado en la ropa que era
días, porque el capitán é gente que avian cosa de maravillar, é que en España y en
venido de Caxas descansassen; y escribió todo el mundo se estimara por muy rica
desde allí á los vecinos de Sanct Miguel é sutil obra. Assi que, ydos essos mensa-
la relación que de la tierra se tenia é las jeros á la cibdad de Sanct Miguel, par-
nuevas que de Atabaliba avia. Y envióles tió el gobernador é su exérçito en segui-
las fortaleças é pieças de lana de la tierra miento de su viage ; é anduvo tres dias
que de Caxas se truxeron, que era cosa sin hallar pueblo ni agua en el camino más
mucho de ver, segund su primor é genti- de una pequeña fuente, de donde con tra-

Oviedo suprimió de este epígrafe algunas cláusulas de poca importancia.


158 HISTORIA GENERAL Y NATURAL
baxo se proveyó la gente. É á cabo de en ellas. Sacrifican cada mes á sus pro-
Jos tres días llegaron á una plaça grande prios naturales é hijos, é con la sangre
cercada, pero sin gente ; é súpose que dcllos untan las caras á los ydolos é las
era de un cacique señor de una población, puertas de las mezquitas é se van con ellas
que se dice Copz, que está cerca de allí encima de las sepolturas de los muertos;
en aquel valle, é que aquella forlalcça es- é los proprios de quien hacen sacrificios,
taba despoblada, porque allí no avia agua, se ofresçen de grado á tal manera de
si no se traía de media legua de allí. muerte, riendo é baylando é cantando,
Otro dia, antes que amanesçiesse , se quando van á morir, y ellos piden aquel
partió el gobernador con la luna, porque infernal fin despues que están hartos de
avia grand jornada hasta llegar á otro beber, antes que les corten las cabeças.
pueblo, é á medio dia llegó á una casa También sacrifican las ovejas.
cercada, con sus apossentos muy bien Los templos son diferenciados de sus
hechos, de los quales salieron á resçebir casas, cercados de piedras é de tapias
al gobernador algunos indios : é porque muy labrados, é assentados en lo más alto
allí no avia agua ni mantenimientos, se fué de los pueblos; y en cada pueblo hay mu-
á apossentar al pueblo del cacique, que chos oratorios destos. Y en todas essas
estaba dos leguas de allí, donde allega- poblaciones, y en Tumbez assimesmo, es
do, mandó qué la gente se apossentasse la gente como esta, é del mesmo trage é
junta á una parte del pueblo. É de cier- de la mesma ydolatria é sacrificios é tem-
tos principales é indios supo que aquel plos. Siembran de regadío en las vegas
pueblo se deçia Motrip, é quel cacique de los ríos, repartiendo las aguas en mu-
del estaba en Caxamalca con Atabaliba, é chas acequias, é con este riego cogen
que avia llevado consigo trescientos hom- mucho mahiz é otras semillas é legumbres
bres de guerra por mandado de Atabali- é rayçes é hierbas, quellos comen : é lo
ba. Hallóse allí un principal puesto por se- tienen en mucha abundancia, pero de
ñor de aquella gente por Atabaliba. lluvias no se podrían sostener, porque en
Repossó allí el gobernador quatro dias, aquella tierra ó nunca ó muy pocas veces
y en ellos se vido alguna parte de la po- llueve. La vivienda de Tumbez es de la
blación deste cacique, y era mucha gen- manera que viven los destos valles.
te é un valle fértil; y todos essos pueblos Desde allí caminó el gobernador dos
que hay hasta el rio de Sanct Miguel es- dias por unos valles muy poblados, abun-
tán en valles, é assimesmo todos los otros dosos é de mucho mantenimiento: é cada
que avia hasta el pié de la sierra, que se dia yba á dormir en una casa fuerte, cer-
passa antes de Caxamalca por aquel ca- cada de tapias é de buenos apossentos, que
mino. La gente toda es de un arte é de los señores de aquellos pueblos tienen,
una manera de vivir : las muge res visten donde Guaynacava, padre de Atabaliba,
una ropa larga que arrastra por el suelo, se apossentaba quando venia á visitar la
como hábito de muger de Castilla, é los tierra é gente de aquellas poblaciones. É
hombres traen camisas cortas. Es gente su- todos salían de paces al gobernador.
cia: comen carne é pescado crudo énjah« Otro dia caminó por una tierra seca de
cocido é tostado : tienen otras torpeças ó muchos arenales hasta la tarde, que allegó
vicios, é sacrificios é mezquitas ó casas de á otro valle muy bien poblado é grande,
oración con ydolos, los quales templos por el quai passa un rio caudal ó pode-
tienen en mucha veneración é acatamien- roso é de grand corriente é furioso, é yba
to : todo lo mejor de sus bienes ofresçen tan cresçido que no se podia vadear, á
DE INDIAS. LIB. XLVI. CAP. IV. 159
causa de lo quai el gobernador é su gen- mano , estaba ; é después que un poco es-
te durmieron destotra parte. Pero mandó pacio repossó, mandó llamar á un cacique
aquella noche á un capitán que passasse que allí estaba, é venido ante él, quísose
secretamente é á nado con alguna gente informar de las cosas de la tierra é de
de pié é de caballo, é que fuesse á los Atabaliba. Este le dixo que estaba ade-
pueblos que de la otra parte estaban, por- lante de Caxamalca, en Guamachuco, con
que no sobreviniesse gente á defendelles mucha gente de guerra, é que de cada
el passo. Passado luego su capitán gene- pueblo destos é de toda la tierra avian
ral Hernando Piçarro, su hermano, ó los ydo allá los caciques por mandado de
españoles, vinieron a ellos indios del pue- Atabaliba con gente de guerra ; y el go-
blo que de la otra parte estaban, de paces, bernador le preguntó que qué tanta can-
é tenían una fortaleça cercada, donde se tidad de gente tenia Atabaliba, é dixo
apossentaron los nuestros: é cómo este que çinqiienta mill hombres. Cómo el go-
capitán vido que la gente estaba aleada bernador oyó tanto número de gente,
de los pueblos é los tenían yermos é al- creyó quel indio no era buen aritmético é
eado todo lo que tenian, puesto que avian que se erraba en la cuenta ; é quiso infor-
salido á él de paces algunos indios, tomó marse de qué manera cuentan essos in-
algunos dellos é preguntóles por Atabali- dios, é supo por las lenguas que cuentan
ba é si sabían que esperaba de paz ó de desde uno hasta diez, é de diez dieces ha-
guerra á los españoles. É ninguno le qui- cen ciento, é diez cientos hacen mili, é por
so decir la verdad, á causa del mucho esta orden tienen su cuenta, ó que cinco
temor que tenian á Atabaliba, hasta que dieces de millares era la gente que Ata-
tomó un principal aparte é le atormentó, baliba tenia consigo de guerra. Este de
é aqueste le dixo que Atabaliba estaba quien el gobernador se informó, era un
con su hueste esperando de guerra en cacique que vive en aquel rio abaxo, é
tres partes á los chripstianos ; la una al dixo que al tiempo que Atabaliba vino
pié de la sierra, é la otra en lo alto dé- por aquella tierra, se escondió de miedo
lia, é la otra en Caxamalca, con mucha que del ovo, é que cómo Atabaliba no
soberbia, diciendo que avian de matar á le halló en sus pueblos, que de cinco mili
todos los españoles. Lo quai dixo este hombres que tenia le mató los quatro mili,
principal que assi lo avia oydo y enten- é le tomó seysçientas mugeres é seys-
dido. çientos muchachos para repartir entre su
Luego otro dia por la mañana Hernan- gente de guerra: é que aqueste cacique,
do Piçarro lo hiço saber al gobernador, señor deste pueblo é fortaleça donde es-
su hermano ; é luego el gobernador, có- taba apossentado el gobernador, se lla-
mo amanesció aquel dia, mandó cortar ma Çinto y estaba con Atabaliba. Hallóse
árboles de la una é la otra parte del rio, allí un capitán de Atabaliba puesto por se-
é hiço hacer tres pontones por donde la ñor de aquella tierra, que la gobernaba.
gente é fardage passassen ; y en aquello Allí repossó el gobernador é los españoles
se ocupóla mayor parte de aquel dia. Pe- quatro dias.
ro en fin passó el cxérçito é gente sin nes- Un dia antes que se partiesse, habló con
go alguno, é los caballos á nado: é no un indio principal de la provincia de Sanct
trabaxó poco por su persona el goberna- Miguel, é díxole que si se atrevería á yr á
dor este dia hasta tener de la otra parte Caxamalca por espía é traer raçon é aviso
del agua su hueste. É fuésse á apossentar délo que oviesse en la tierra, el qualres-
á la fortaleça, donde el capitán, su her- pondió é dixo: * Yo no osaré yr por espía:
160 iUSTOHíA taüröRAL Y NATURAL
mas yré por tu mensajero á hablar con grandes cercadas como forlaleças, que en
Atabaliba, é sabré si hay gente de guerra cada pueblo hay, donde con los suyos
en la sierra é qué propóssito tienen ». Y el ordinarios de su servicio é gente possaba.
gobernador le dixo que fuesse como qui- Algunos de los españoles eran de pa-
siesse, é que si en la sierra oviesse gen- resçer quel gobernador é todos fuessen
te de guerra, como allí se avia sabido, por aquel camino á Chincha, pues que sa-
le enviasse aviso dello con un indio de bían que la sierra era muy fragosa é ma-
tres ó quatro que consigo llevaba, é que la de passar para Caxamalca, é que en
hablasse con Atabaliba é su gente é les ella avia gente de guerra de Atabaliba,
dixesse el buen tractamiento quél é los porque yendo por el otro camino, se ponia
españoles hacen á los caciques de paces, el exérçito á mucho riesgo é peligro no-
é que no haçian guerra sino á los que se torio. Y el gobernador les respondió que
ponian en ella, é que de todo les dixes- ya Atabaliba é su gente tenian noticia de
se la verdad, como él mesmo lo avia vis- los chripstianos, desde que avian par-
to; é que si Atabaliba quisiesse ser bue- tido del rio de Sanct Miguel é venían en
no , quél seria su amigo y hermano é le su demanda; é que si llegados allí, dexas-
favoresçeria é ayudaria en su guerra é sen aquel camino de la sierra é se fues-
conquista. É con esto se partió este prin- sen por el otro, dirian que de miedo no
cipal , y el gobernador y españoles con- osaban yr á ellos, é se doblaría su sober-
tinuaron su viage por aquellos valles, ha- bia : é por otras muchas causas que avia,
llando cada dia pueblos con su casa gran- dixo que no se avia de dexar la deman-
de cercada como fortaleça. Y en tres jor- da é camino derecho de Atabaliba hasta
nadas desde aquel pueblo llegó á un pue- dó quiera quél estuviesse, é que todos se
blo que está al pié de la sierra, é dexó animassen y esforçassen á hacer como de-
á la mano derecha el camino que hasta llos esperaba é como buenos españoles lo
allí avia traydo, porque aquel va siguien- suelen hacer; é que no les pusiesse temor
do por aquellos valles la via de Chincha, la moltitud que se deçia que avia de gen-
y estotro va á Caxamalca derecho: el te ni el poco número de los chripstianos:
qual camino que assi dexó, va poblado que aunque menos fuessen é mayor el
hasta Chincha de buenos pueblos desde exérçito contrario, la ayuda de Dios es
el no de Sanct Miguel, hecho á mano de mucho mayor, y en las mayores nesçes-
calcada sobre la tierra fixa, é cercado de sidades socorre é favoresçe á los suyos,
tapias de una parte é de otra, é pueden para desbaratar é abaxar la soberbia de
yr á la par dos carretas por él, é desta los infieles é traerlos en conosçimiento de
manera va hasta Chincha, é de allí al Cuz- nuestra sancta fée calhólica, como mu-
co. Es un edefiçio de mucha admiración chas veces se ha visto hacer Nuestro Se-
é cosa mucho de estimar é contemplar, ñor semejante miraglo é otros mayores.
segund su anchura é costa é longitud é Assi que, tuviessen confiança: que lo mes-
sustentación en tanta tierra : en mucha mo haría Dios con ellos, pues su intención
parte del hay árboles de una parte é otra, é obra era traer aquella gente bárbara á
puestos á mano, para que hagan sombra la union de la república chripstiana, sin
á los caminantes é porque el sol les dé les hacer mal ni daño, salvo á los que lo
menos fatiga. Este camino dicen que fué quisiessen contradecir é ponerse en ar-
hecho por mandado de Guaynacava, por mas.
donde él venia á visitar aquellas provin- Hecho este raçonamiento, é con bue-
cias, é se apossentaba en aquellas casas nas palabras, como buen capitán, todos
DE INDIAS. LIB. XLVI. CAP. IV. 161
dixeron que fuesse por el camino que Ja vanguarda, fuesse adelante. E assi lo
quisiesseé viesse lo que más convenia: hiço con çinqiienta de caballo é sessenta
que todos le seguirían con buena volun- peones, é los demás quedaron con un ca-
tad é obra al tiempo del efetto, é vería lo pitán é con el fardage ; é mandóle que
que cada uno dellos haría en servicio de fuesse en su seguimiento en mucho con-
Dios é de Su Magestad é suyo. cierto, é quél siempre avisaría desde la
La verdad es que un príncipe tan gran- delantera lo que le subçediesse é lo que
de como Atabaliba no seria menos buen oviesse de haçer. É assi se partió con la
aritmético que la historia ha dicho que lo avanguarda, é subiendo la sierra, lleva-
son los otros indios : ni debia dexar de ban los caballos de diestro, hasta que á
estar informado del poco número de los medio dia llegaron á una fortaleça cerca-
españoles, pues que seyendo tal sierra da , que estaba encima de una sierra, en
por dó entraban, no se les mostró resis- un passo tan malo que poco número de
tencia , é quiso que entrassen donde pen- gente de guerra, que en él estuviera, bas-
saba que estaban atados, por ser tan po- tara (si españoles le defendieran) á resis-
cos los chripstianos, por muy valientes tir muy grand número de gente contra-
que fuessen ; puesto que en la ventura y ria; porque era tan agro que en algunos
efettos militares una cosa es pensar los passos avia que subir como por escalera,
hombres lo que su sesso les dicta, é otra é no avia otra parte por donde subir sino
cosa es ver el cuento, en que para la for- por solo aquel camino. En fin subióse es-
tuna. Ni se cuenta á prudencia despre- te passo, sin que ninguna gente lo defen-
ciar Xerxes con un millar de soldados diesse. Esta fortaleça es cercada toda de
(los septeçientos mill de sus reynos é los piedra muy fuerte, assentada sobre una
trescientos mill de sus valedores) el po- sierra cercada de peña tajada toda á ia
co número de sus enemigos y de Leo- redonda, salvo el camino por donde su-
nida, capitán de los espartanos, pues al ben á ella. Allí paró el gobernador á des-
cabo huyó herido. cansar é á comer ; y es tanto el frió que
Siempre oy decir ques falta de sesso alli haçe, que como los caballos yban
tener las cosas en poco : é assi le acaes- acostumbrados á la calor, que en los va-
ció después á Atabaliba, porque ninguna lles abaxo hay, é tan súbito y en tan po-
nesçessidad tenia él de confiar del tiem- ca distancia hallaron tanto frió, que era
po, ni de dexar á los españoles passar la incomportable, se resfriaron algunos de-
sierra, donde con mucha facilidad les pu- llos. De allí, prosiguiendo el camino, fue
dieran excusar la subida, é no la pudie- el gobernador á dormir á un pueblo que
ran porfiar sin perderse, por la disposi- cerca de allí paresçia, y envió á decir á
ción natural de muchos passos malos é ás- la gente, que yba en la reçaga, que ca-
peros, que estaban en aquel camino. minassen seguramente é subiessen aquel
En fin, llegado el gobernador al pié de passo é trabaxassen por llegar á dormir
la sierra, para dar orden cómo se sublea- á aquella fortaleça.
se, reposaron allí un dia, en cl qual el Llegado el gobernador á aquel pueblo,
gobernador juntó consigo aquellas perso- se apossentó en una casa fuerte, cerca-
nas de expiriençia é más sabias del exér- da de piedra labrada á manera de gentil
çito é ovo con ellos su consejo : é pares- cantería, las piedras muy grandes é bien
ció que era bien que la relroguarda se assentadas, é tan ancho el muro que
quedasse é subiesse la sierra de su espa- qualquiera bien fundada fortaleça le avria
cio, é quel gobernador en persona, con por muy bueno, con sus puertas, çerca-
TOMO IV. 21
162 HISTORIA GENERAL Y NATURAL
da á la redonda de apossentos, é tan bien visto, tornaría con la respuesta, é que nin-
edeficada que paresçia que ni faltaban guna gente de guerra avia hallado en todo
maestros ni el arte, é la piedra en sí muy el camino. Luego el gobernador hiço saber
fuerte é gentil. todo esto por su carta al capitán que yba
La gente de aquel pueblo estaba alea- en la retroguarda, é que otro dia haria
da, é no avia en él sino algunas muge- poca jornada, por esperar la reçaga, por-
res é pocos indios, de los quales mandó que fuessen todos juntos adelante.
el gobernador tomar dos de los que pa- Otro dia por la mañana caminó el go-
resçian más principales, é mandó á un bernador con su gente, subiendo todavía
capitán que les preguntasse aparte, cada la sierra, y en un llano que sobrella se
uno por sí, de las cosas de la tierra é dón- hacia, á par de unos arroyos de agua,
de estaba Atabaliba é su gente, é si es- paró á esperar la reçaga : é apossentáron-
peraba á los chripstianos de paz ó de se los españoles en sus toldos ó pabello-
guerra. É luego el capitán lo hiço como nes de algodón de la tierra que llevaban,
le fué mandado, é supo dellos cómo Ata- luciendo fuegos, para defenderse del mu-
baliba avia tres días que avia venido á cho frió que en aquella sierra hace, por-
Caxamalca desde Guamachuco, donde que sin ellos no se pudieran valer, sin pa-
avia estado, é que tenia consigo mucha desçer mucho trabaxo; é segund á los
gente ; pero que no sabian lo que pensa- chripstianos les paresció (é aun como era
ba hacer: que siempre avian oydo decir lo cierto) no podia aver más frió en par-
que queria paz con los chripstianos ; é que te de España en invierno.
la gente de aqueste pueblo estaba con Toda aquella tierra, desde que se co-
Atabaliba. mencé á subir la sierra, es rasa de mon-
Ya quel sol se queria poner, llegó á te , toda savana de una hierba como es-
este pueblo al gobernador un indio de los parto corlo: algunos árboles hay, pero
quel principal que fué por mensajero avia pocos é desparçidos léxos unos de otros.
llevado consigo, é dixo cómo el principal Las aguas son buenas ; mas eran tan frias
le avia hecho volver desde cerca deCaxa- que sin calentarlas, no las podían beber.
malca , porque allí avia topado dos men- Desde á poco espacio quel gobernador
sajeros de Atabaliba, que atrás venian, avia allí allegado, vino á se juntar con él
los quales llegarían allí otro dia siguien- el restante de su exérçito que atrás avia
te ; é que le hacia saber que Atabaliba quedado; é allí llegaron los mensajeros
estaba en Caxamalca, é quel principal no de Atabaliba con el pressente é mensaje-
quiso parar hasta hablalle é verle, é que ría, que en el siguiente capítulo se dirá.

CAPITULO V.
Como estando el gobernador Francisco Piçarro é los chripstianos en la cumbre de las sierras, llegaron cier-
tos mensajeros de Atabaliba é llevaron pressentadas diez ovejas é le hicieron su embaxada ; é cómo llegó
el principal de la provincia de Sanct Miguel quel gobernador avia enviado, é tracto mal al de Atabaliba é
dixo que era mentiroso, é que Atabaliba estaba de guerra , é desengañó al gobernador e' á los españoles;
é otras cosas que convienen á la historia.

llegados los mensajeros de Atabaliba, sentaron diez ovejas, que su señor Ataba-
de que ya tenia el gobernador aviso có- liba dixo que enviaba para los españoles,
mo venian, con mucho acatamiento pres- é que rogaba Atabaliba al gobernador
DE INDIAS. LIB. XLVI. CAP. V 163
que le dixesse quándo seria en Caxamal- hermano no solamente no lo quiso hacer;
ca, para que le enviasse comida al cami- pero mató á los mensajeros é á un her-
no; y el gobernador los rescibió muy mano de ambos á dos, que con su emba-
bien, é les dixo que holgaba con su veni- xada avia y do.
da, por enviarlos su hermano Atabaliba, »Visto esto por Atabaliba, é la guerra
é que su llegada á Caxamalca seria lo más que le venia haciendo, matándole mucha
presto que pudiesse. É desque ovieron gente de su tierra, salió en campo con
comido é reposado, el gobernador les toda la gente de guerra que pudo aver
preguntó por las cosas de la tierra é de contra Guaseara, su hermano, haciéndo-
las guerras de Atabaliba que avia tenido; le guerra hasta llegar á la provincia de
y el uno destos mensajeros, que era hom- Tomepumpa, que era del señorio do su
bre de buena raçon é mejor informado, hermano. Y por defendérsele la gente,
respondió é dixo que Atabaliba, su se- quemó é asoló el pueblo principal de
ñor , estaba en Caxamalca cinco dias avia aquella provincia, é toda la gente del
que avia llegado de Guamachuco (ques mató: y estando haciendo guerra á los
otro pueblo que está más adelante) á es- otros pueblos de aquella provincia, para
perar allí al gobernador, é que no tenia la acabar de destruyr é asolar, por avér-
consigo sino poca gente, porque la avia sele defendido, le vinieron nuevas cómo
enviado á hacer guerra á su hermano su hermano Guaseara venia entrando en
Guaseara. El gobernador quiso más par- su tierra por otro camino, é fuésse sobre
ticularmente informarse de lo que á Ata- él, dexando de hacer aquella guerra é
baliba avia passado en las guerras é del asolamiento que allí haçia. Y cómo sil
discurso de su vida, é cómo avia comença. hermano supo su yda de Atabaliba, dexó
do á conquistar é avia alcançado tan grand la tierra é conquista en que andaba, é
señorío ; é aquel mensajero, paresçién- volvióse huyendo á su cibdad, donde re-
dosele que se le ofresçia ocasión, con que sidía. Atabaliba vino por todas las tierras
pudiesse servirá su señor, engrandesçien- é provincias de su hermano, señoreán-
do susöcosas, diciendo verdad, dixo assi: dolas á todas, sin que ningún pueblo se
«Atabaliba, mi señor, es hijo de Guay- le defendiesse, porque avian sabido el
nacava, ques ya muerto, é señoreó é so- grand daño que en Tomepumpa avia he-
juzgó todas estas tierras: éá este su hijo cho : é de todos los pueblos que señorea-
Atabaliba le dexó por señor de una grand ba, se rehacía de gente de guerra. É lle-
provincia, que está adelante de Tomcpu ñi- gado á Caxamalca, cómo la ovo señorea-
pa, que so dice Quito, y á otro su hijo do, por paresçcrle buena tierra é abun-
mayor dexó todas las otras tierras é se- dosa de mucho ganado de ovejas é otros
ñorío principal. Y este mayor, no seyen- bastimentos para su exérçito, assentó allí
do contento de aquella separación de rs- para acabar de tomar é ganar todas las
tado, hacíasele de más la parte que su otras tierras de su hermano. Y envió con
padre le dexaba á Atabaliba : ni querien- un capitán suyo dos mili hombres de
do que le quedasse menos de todo lo quel guerra sobre la cibdad, donde su herma-
padre tuvo, vino con mucha gente á dar no residía, é cómo era poderoso é tenia
guerra á Atabaliba é á tomarle su tierra. mucha gente, matáronle estos dos mili
Y Atabaliba le envió muchos mensajeros, hombres; pero Atabaliba tornó á enviar
rogándole que le dexasse pacíficamente mucha más gente con dos capitanes de
en aquella provincia que su padre le avia los suyos, podria aver seis meses,é dixo
dado, é no le hiçiessc guerra: lo qual su que pocos dias avia que truxeron nuevas
164 HISTORIA GENERAL Y NATURAL
destos sus capitanes que han ganado toda dopoderoso, que crió el çielo é la tierra,
la tierra del Cuzco hasta llegar al pueblo é ponerlos debaxo del señorío de Su Ma-
do estaba su hermano, é lo han desbara- gestad. Y en su nombre yo he venido é
tado á él é á su gente, é traen presso á desbaratado con estos poquitos españoles,
su persona , é le tomaron mucha cantidad que traygo otros grandes señores, é si
de oro é plata. » É dicho esto, calló este in- Atabaliba quisiere mi amistad y resçebir-
dio : é á la verdad paresçia quél avia con- me de paz, como lo han hecho todos es-
tado la historia con algún artificio, por solros señores que de mí han tenido no-
engrandesçer á Atabaliba é admirar á los ticia , yo le seré amigo é le ayudaré en su
chripstianos. conquista, é quedarse lia en su estado é
El gobernador respondió á este mensa- señorío, porque yo voy por esta tierra de
jero por las lenguas, queriendo también largo hasta descubrir la otra mar del Me-
mostrar alguna jactancia artificiosa, favo- diodía. É si quisiere guerra, yo se la haré
resçiendo su partido, porque el indio no como la he hecho al cacique de la isla de
pensasse que se espantaba ni tenia en tan- Sanctiago, alias de la Puna, é al señor de
to lo que avia dicho de Atabaliba , é diso Tumbez é á todos los demás que conmigo
assi : — « Mucho he holgado con lo que la han querido; porque á ninguno yo ha-
has dicho, por saber de los hechos que á tu go guerra ni enojo, si él no la quiere. »
señor Atabaliba le han acaesçido, é de la Oydas estas palabras por los mensaje-
victoria que contra su hermano consiguió, ros , estuvieron un ralo que no hablaron
é de traelle como dices presso, porque como atónitos de oyr que tan poquitos
no contentándose con lo que tenia, quería españoles haçian tan grandes hechos: ó
abaxar á tu señor, su hermano, del estado desde á poco dixeron que se querian yr
en que su padre le avia dexado. É á los á dar la respuesta á Atabaliba é decirle
soberbios assi les suele acaesçer, que no que presto llegarían, porque enviasse re-
solamente quedan desbaratados, mas fresco de mantenimiento al camino ; y el
pierden todo lo que tienen é las personas gobernador los despidió é les dixo que
con ello.» Écreyendo el gobernador que fuessen en buen hora.
todas aquellas cosas quel mensajero avia Otro dia siguiente por la mañana par-
dicho seria por mandado de Atabaliba, tió de allí el gobernador, é caminó hasta
por poner temor á los españoles é dar á la tarde todavía por sierras, y en unos
entender su pujança, le dixo :— « Yo creo pueblos que en un valle halló, paró á re-
que todo lo que me has dicho es assi, possar é dormir aquella noche. Y assi co-
porque Atabaliba es grand señor, é ten- mo nuestro exérçito llegó á aquellos pue-
go noticias ques valiente hombre é buen blos, desde á poco llegó el principal men-
guerrero ; mas hágote saber quel Empe- sajero de Atabaliba que avia venido pri-
rador, ques Rey é señor de las Españas mero á Çaran por la vía de Caxas con el
é de todas las Indias é Tierra-Firme des- pressente de las fortaleças, y el gober-
tas partes, liene muchos criados mayores nador le rescibió con mucho placer, mos-
señores que Atabaliba, é á muchos seño- trando que se holgaba con él, como ami-
res de mayor estado é más poderosos go que ya conosçia. Y preguntóle por Ata-
quel Atabaliba han vencido é desbarata- baliba qué tal quedaba, é dixo que bue-
do é presso capitanes suyos, como yo no , é que le enviaba con diez ovejas que
soy: é como á uno dellos, me envió á es- allí traía para los españoles; é comencó á
tas tierras á verlas é á traer á los morado- hablar muy desenvueltamente, y en sus
res délias en conosçimiento de Dios To- palabras mostraba ser hombre vivo é bien
DE INDIAS. LIB. XLVI. CAP. V. 465

hablado. Y cómo ovo hecho su raçona- de Gaxamalca, le anduve todo sin que ha-
miento, preguntó el gobernador á las len- llasse gente en él, é todo el hato ó mue-
guas que qué era lo que deçia, é dixe- bles alçado. Y de ahí fuy á las tiendas de
ron que avia dicho lo mesmo quel otro Atabaliba, que está frontero del pueblo,
indio que avia venido el dia antes, é en una halda de una sierra, é vi que tiene
otras muchas raçones, loando el grand gente de guerra de los de las orejas gran-
ser de la persona de Atabaliba, é su mu- des de los que truxo de su tierra, é otros
cho señorío y estado, é su grand pujança muchos que ha recogido destas provin-
y exérçito de guerra que tenia, é asegu- cias é caciques : é tiene tantas tiendas as-
rando é certificando al gobernador que su senladas en su real, que no las pude con-
señor Atabaliba lo resçibiria de paces é lo tar, é todos están con sus armas á punto
(pieria tener por amigo y hermano. El de guerra. Y quisiéronme matar, é assi
gobernador le respondió muchas é bue- lo hicieran, si no fuesse porque les dixe
nas palabras, é lo mesmo que al otro in- que sí me mataban, los chripstianos mata-
dio avia respondido, é le hiço buen trac- rían á sus embaxadores, é hasta que yo
tamiento. Este embaxador traia servicio volviesse no los avian de dexar volver;
de señor é cinco ó seys vasos de oro fino, é con esto me dexaron. No me quisieron
con que bebían : é con ellos daba á beber dar de comer, sino lo que yo por mí res-
á los españoles de su chicha ó vino quél caté é les compré : díxeles que me dexas-
traia, é dixo que con el gobernador se sen ver á Atabaliba é deçille la embaxa-
quería yr hasta Gaxamalca. da que llevaba, é no quisieron, diciendo
Otro dia adelante por la mañana partió que estaba ayunando é no podia hablar á
el gobernador de aquellos pueblos, é ca- nadie. Un tio suyo salió á hablar conmi-
minó por sierras como de antes, é llegó go, é yo le dixe cómo era tu mensajero é
á dormir á otros pueblos poblados de lodo lo que mandaste que le dixesse ; é
gente, los quales é los otros todos estaban después de dicho, me preguntaron que
por Atabaliba. Y estuvo allí un dia repos- qué gente eran los chripstianos é qué ar-
sando, porque los españoles é sus caba- mas traían : é díxeles que eran muy va-
llos yban muy fatigados de las grandes lientes hombres é grandes guerreros, é
sierras : é otro dia vino allí el principal de que traen caballos que corren como el
la provincia de Sanct Miguel, quel gober- viento; que los que van en ellos traen
nador avia enviado á Atabaliba, é con unas lanças largas é con ellas matan á lo-
mucho enojo arremetió al mensajero del dos los que topan, porque en dos ó tres
gobernador, é trabóle por las orejas, ti- saltos los aleançan, é los caballos con los
rándole délias resçiamente hasta quel go- pies é con las bocas matan á muchos: é
bernador mandó que le soltasse: que á los chripstianos que andan á pié, dixe que
dexarlos, passera entrellos una buena es- son muy sueltos, é que traen en un braco
caramuça. El gobernador le preguntó que una rodela de madera, con que se defien-
por qué avia hecho aquello al mensajero den de las armas de los indios, é que
de su hermano Atabaliba; respondió é di- traen unos jubones de algodón bastados
xo assi:—« Este es grand bellaco mentiro- muy fuertes, que aunque les den muchas
so, leñador de Atabaliba, que viene aqui lançadas, no los pueden herir, é unas es-
á hacerse principal é decir mili mentiras; padas muy agudas que cortan por ambas
porque Atabaliba está de guerra con mu- partes de cada golpe un hombre por me-
cha gente en el campo fuera de Caxamal- dio , é á una oveja les llevan la cabeça
ca, porque como yo entré por el pueblo á cercen, é con ellas cortan las armas
166 HISTORIA GENERAL Y NATURAL
que los indios tienen, ó que otros traen porque assi lo tiene por costumbre des-
ballestas con que de íexos tiran, é de ca- pués que comencó la guerra : é á la sacón
da saetada matan un hombre é dos si los que esse tu mensajero llegó, mi señor Ata-
toman juntos, é tiros de fuego que tiran baliba ayunaba á su dios, como lo acos-
unas piedras ardiendo, que matan mucha tumbramos, é no se lo dexarian ver, por-
gente. Y ellos me dixeron que todo era que los días que estamos en ayuno, no se
nada, que eran poquitos los chripslianos ha de hablar con alguna persona. Y es-
é los caballos no traían armas, é que lue- tando Atabaliba retraydo, no sabría de]
go los matarían con sus lanças : é yo les mensajero ni ninguno osaría hacérselo sa-
dixe que no aprovechaba nada, porque ber ; porque si él lo supiera, él lo hiciera
tenían los cueros muy duros, é que las llamar é le mandara dar de comer. »
lanças suyas no podrían entrar en ellos, Otras muchas raçones dixo, asegurando
que luego se quebraban. È dixéronme que Atabaliba estaba esperando de paces,
que de los tiros de fuego no traiades más y en satisfacción y excusa del mal conten-
de dos, que ya lo sabían : é al tiempo tamiento quel otro indio avia traydo, co-
que me quería venir, les rogué que me lorando lo mejor quél pudo las sospechas
dexassen ver á Atabaliba, pues que sus que se podían tener de lo ques dicho.
mensajeros vian é hablaban al goberna- El gobernador respondió que bien creía
dor, que era mejor quél; é no quisieron, que era assi, como él deçia, porque no te-
é assi me vine. Mira si tengo raçon de nia menos confiança de su hermano Ata-
matar á este bellaco, porque seyendo un baliba , é no dexó de haçelle de ahí ade-
indio leñador de Atabaliba, como me han lante tan buen tractamiento como de an-
dicho ques, habla contigo quanto quiere tes. É riñó con el principal su mensajero,
é come á tu mesa ; é yo yba por tu men- por dalle á entender que le pessaba aver-
sajero, que eres bueno, mejor que su se- ie aquel tractado mal en su pressençia,
ñor, é soy hombre principal, y no me qui- teniendo por otra parte por cierto todo lo
sieron dexar hablalle ni darme de comer, quel principal le avia dicho, por el co-
é con buenas raçones me defendí que no nosçimiento quel gobernador tenia de las
me matassen. » cautelas de los indios.
El mensajero de Atabaliba, confuso é Otro dia por la mañana partió de allí
atemoriçado, respondió como espantado el gobernador, é llegó á dormir á un lla-
de ver cómo aquel principal hablaba con no de una sa vana, por poder entrar otro
tanta osadía, é dixo assi: —«Si no está Ja dia á medio dia en Caxamalca, que de-
gente en el pueblo de Caxamalea, es por cían que estaba çerca; é allí vinieron
dexar las casas vacias,enque los españo- mensajeros de Atabaliba con comida para
les se apossenten; é si Atabaliba está los españoles.
en el campo apossenfado con su gente es
DE INDIAS. LIB. XLVI. CAP. VI. 467

CAPITULO VI.
Cómo el gobernador Hoyó á Caxamalca, é de la dispusiçion de aquel pueblo é sus fuerças é assienlo de
aquel valle, é de los templo« de los indios en reverencia del sol, é de la manera de la gente é su traje, é
del assienlo del real de Alabaliba, é mensajeros que de una parle á otra ovo para concertar las vistas ; é
dtl racionamiento que Atabaliba y Hernando Piçarro , hermano del gobernador, passaron , é cómo se con-
certó la vista para otro dia siguiente, é aquella noche eslovieron los chripstianos con el recabdo é vela que
fué nesçessario.

Otro dia en amanesçiendo, partió el go- ñoles que todos estuviessen en la plaça,
bernador con su gente puesta en orden, los de caballo sin apearse hasta ver si
é anduvo hasta una legua de Caxamalca, Atabaliba venia : é visto el pueblo, no se
donde esperó la reçaga, porque venia al- halló mejor apossento que aquella plaça
go atrás: é cómo fueron juntos, mandó en que estaban.
que se armassen todos é sus caballos, é Aquel pueblo es el principal del valle
púsolos en mucho concierto para la entra- de Caxamalca, y está assentado en la
da del pueblo en tres esquadrones ó pe- halda de una sierra, é tiéndese mucha
queñas batallas, puesto quel número de parte del por lo llano del valle, que tiene
todos aun era poco para un solo esqua- una legua de tierra llana de través é de
dron. Mas porque assi convenia, en la hierba corta á manera de pradería. Pas-
una parte destas yba su persona, y ea san por este valle dos rios, é vá assi lla-
las otras dos sendos capitanes; é desta no el valle mucha tierra, é todo poblado
manera caminó, enviando mensajeros á de pueblos, é de una parte é de otra cer-
Atabaliba para que viniesse allí al pueblo cado de sierras : podría aver en este pue-
á verse con él, hasta llegar á la entrada blo hasta dos mili vecinos. Passan junto á
de Caxamalca, desde donde se vido estar la población dos rios é tienen dos puen-
el real de Atabaliba, como el principal lo tes : la plaça ques dicho, es mayor que
avia dicho, apossentados en sus tiendas, ninguna de las de España, é toda cerca-
en la halda de una sierra, una legua des- da con dos puertas que salen á las calles
te pueblo de Caxamalca. del pueblo. Las casas de apossento della
Llegado, como es dicho, á Caxamalca son de más de doscientos passos en luen-
( viernes á hora de vísperas, que se con- go cada una, muy bien hechas, cercadas
taron quince dias de noviembre de mili é de tapias fuertes, de altura de tres esta-
quinientos é treynla é dos años), entró en dos las paredes, y el techo cubierto de
una plaça grande que está enmedio de paja é madera sobre las paredes de las
aquel pueblo, cercada de casas de apos- casas. Están los apossentós desta plaça
sento é de tapias á manera de merca, éno repartidos en ocho cuartos mejor hechos
se halló gente. É allí estuvo el goberna- que los otros, las paredes dellos de can-
dor con todos los que traia, y envió lue- tería , muy bien labradas y encaladas, é
go un mensajero á Atabaliba, haciéndole cercados estos apossentós por sí con su
saber cómo avia allí llegado é que le es- muro de cantería é sus puertas, por donde
taba esperando: que se viniesse á ver entran á ellos; é dentro en los patios hay
con él é á señalar dónde se apossentasse; pilas de agua trayda de otra parte por ca-
y entretanto mandó ver el pueblo para ños para el servicio destas casas, que pa-
saber si avia otra mejor fuerça, donde se resçen ser apossentós de señor. Por la de-
apossentasse su real, é mandó á los espa- lantera desta plaça, á la parte del campo,
168 HISTORIA GENERAL Y NATURAL
está incorporada en la propria plaça una é faxadura traen cubierta una manta cor-
fortaleça de piedra, pequeña, que pares- ta desde la cabeça hasta media pierna,
çe castillo, con una escalera ancha muy que quiere paresçer mantillo de mugeres.
bien labrada de cantería, por donde su- Los hombres visten camisetas sin mangas
ben desde la plaça á la fortaleça: é por é unas mantas cubiertas encima. Todas
la delantera della á la parte del campo es- en sus casas tienen por exerçiçio texer
tá otra pequeña puerta con otra escalera lana é algodón, de que hacen la ropa ques
angosta, todo sin salir de la cerca de la menester, é calcado para los hombres,
plaça: fuerça es bien hecha é de buena de lana é algodón , hechos como çapatos.
defensa. Sobre este pueblo en la ladera Cómo el gobernador ovo estado mucho
de la sierra, adonde comiençan las ca- ralo en esta plaça con los españoles, es-
sas dél está otra fortaleça, assentada enci- perando que Atabaliba viniesse ó envias-
ma de un peñón, la mayor parte dél ta- se á le apossentar, é vido que no venia
jada la peña, y esta es mayor que esso- é se hacia ya tarde, envió un capitán con
tra, cercada con tres cercas, hecha subi- veynte de caballo á hablar á Atabaliba é
da como caracol, porque quassi toda la decirle que viniesse á verse con él : al
fortaleça la van rodeando para subilla. qual mandó que fuesse pacíficamente, sin
Fuerças son que entre indios no se han que con su gente tuviesse contienda al-
visto otras tales como estas. Entre la sier- guna, aunque ellos lo quisiessen, salvo
ra y esta plaça grande está otra plaça más buenamente lo mejor quél pudiesse llegas-
pequeña, cercada toda de apossentos, y se á hablar á Atabaliba, é con lo que res-
en ellos avia muchas mugeres, que esta- pondiesse, tornasse.
ban allí en servicio de Atabaliba. Cerca Este capitán llegaría á medio camino
deste pueblo, antes de entrar en él, hay del real de Atabaliba, quando el gober-
una casa muy bien hecha, cercada de un nador, desde la fortaleça de la plaça, vi-
grand corral de tapias y en él arboleda do adelante de las tiendas en el real muy
puesta á mano : esta casa dicen ques del grand número de gente en pié : é porque
sol, porque en cada pueblo hacen sus los que avia enviado no se viessen en de-
templos é oratorios al sol. trimento, si los quisiessen ofender, é pu-
Otros muchos oratorios hay en este pue- diessen más á su salvo salirse de entre
blo de Caxamalca ; é assi allí como en to- tanta moltitud é defenderse, envió otro
da la tierra los tienen en mucha venera- capitán hermano suyo con otros veynte
ción é acatamiento, é quando entran en de caballo, al qual mandó que no hiçies-
ellos á hacer sus sacrificios, se quitan á la sen alboroto ni lo consintiesse.
puerta sus çapatos. De todas las poblacio- Desde á poco despues que partieron
nes, despues que se comiença á subir la estos capitanes, porque comencé á llover
sierra hacen mucha ventaja á toda la otra é caergraniço, mandó el gobernador á
gente de la tierra que atrás les quedaba, los españoles que se apossentassen en los
porque es gente limpia é de mejor raçon, apossentos desta plaça, y el capitán del
é las mugeres honestas ; é todo lo que ha- artillería con los tiros en la fortaleça. Es-
cen é guisan es con mucha limpieza. tando en esto, llegó un mensajero de
Traen sobre la ropa que visten las muge- Atabaliba á decir al gobernador que se
res, unas reatas anchas como la mano, é apossentasse donde él quisiesse, con tan-
de más de quatro bracas luengas, hechas to que no subiessen á la fortaleça de la
de lana, muy labradas, faxadas por la plaça, é quél no podía venir por estonces,
barriga muy apretadas, é sobre esta ropa porque ayunaba. El gobernador le res-
DE INDIAS. LIB. XLVI. CAP. VI. 169
pondió que assi se haria, é que á su her- frente, assida con sus cordones de la ca-
mano avia enviado á hablarle de su par- beça, é le baxaba hasta junto á los ojos:
te é á rogarle que viniesse á verse con la qual lo hacia muy más grave de lo quél
él, porque tenia mucho desseo de verle era, los ojos puestos en tierra, sin alear-
é conosçerle, por las buenas nuevas que los á mirar á parte alguna. É cómo llegó
del tenia; é con esta respuesta se tornó ante él este capitán, le dixo por la len-
el mensajero. gua quél era uno de los capitanes quel
El capitán Hernando Piçarro y los es- gobernador en su compañía traia, é ve-
pañoles que avian ydo á hablar á Ata- nia de su parte á verle é á decir de su
baliba, volvieron en anochesçiendo ; é parte el mucho desseo que tenia de ver-
llegados ante el gobernador, dixeron que se con él, é que si le pluguiesse yr á ver-
en el camino avian hallado un mal passo lo, holgaría mucho el gobernador: é jun-
en una ciénega, que de antesparesçia aver to con esto le dixo otras buenas raçones;
estado hecho de calcada, porque desde mas á cosa alguna no respondió ni alcó
el pueblo yba todo el camino ancho he- la cabeça á mirarle, salvo que un princi-
cho de calcada de tierra é piedra hasta pal suyo, que á par del estaba, respon-
el real de Atabaliba, é como sobre los dió á lo quel capitán hablaba.
malos passos yba hecha calcada, la avian En esto llegó el otro capitán adonde
rompido en aquel mal passo, é con tra- avia el primero dexado la gente, é pre-
baxo lo passaron, desechándolo por otra guntóles por el capitán, é dixéronle:—
parte. É que antes de llegar al real pas- « Allá está hablando con Atabaliba ». É de-
saron dos rios, é por la delantera del xó allí su gente, como el otro lo avia he-
passaba otro rio que los indios le passa- cho, é passó el rio; é llegando cerca de
ban por una puente ; de manera que por donde Atabaliba estaba, el capitán que con
aquella parte todo el real estaba cercado él estaba, díxole : « Este es hermano del
de agua : é quel capitán que primero avia gobernador: habíale, que viene á verte».
ydo, llegado á aquella puente, dexó des- Estonces alcó los ojos el cacique (ó me-
totra parte del rio los que con él yban, jor diciendo príncipe é señor de muchos
porque los de la hueste no se alborotas- caciques)é habló, é dixo:— «Maycabalico,
sen , é no quiso passar por la puente, por- un capitán que tengo en el rio de Tunea-
que el caballo no la hundiesse, é passó ran, me envió á decir como tractábades
por el agua, llevando consigo la lengua. mal á los caciques, é que los echábades
É passada aquella puente, estaba un grand en cadenas, é me envió una collera de
esquadron de gente toda en pié, é passó hierro, é me hiço saber quél avia muerto
por entrellos pacíficamente ; y llegado al tres chripstianos é un caballo ; pero yo
apossento de Atabaliba, que junto con la huelgo de yr mañana á ver al goberna-
puente un trecho estaba y delante del dor, é quiero ser amigo de los chripstia-
en una placeta avia hasta quatroçientos nos, porque son buenos». Hernando Pi-
indios que paresçia gente de guardia ; é çarro le respondió, é dixo:—«Maycabali-
Atabaliba estaba á la puerta de su apos- co es un bellaco, é á él é á todos los in-
sento , sentado en un assiento baxo, con dios de aquel rio matara un chripstiano.
muchos principales al rededor del, é con ¿Cómo podía él matar chripstiano ni caba-
mugeres en pié delante del, que quassi llo, seyendo todos ellos unas gallinas? El
lo rodeaban : é tenia una borla de lana, gobernador ni los chripstianos no tractan
que paresçia de seda de muy fina grana, mal á los caciques ni á sus indios, si no
tan ancha como dos manos, puesta en la quieren guerra con él, porque á los que
TOMO IV. 22
MO HISTORIA GENERAL Y NATURAL
quieren ser sus amigos é son buenos, trác- algodón assentadas en el campo en uua
talos muy bien, é á los que quieren halda de una serreçuela pequeña, é to-
guerra, se la hace hasta destruyllos. Y maban las tiendas una legua de tierra de
quando tú veas lo que hacen los chrips- luengo, y enmedio de todas ellas estaba
tianosen la guerra, ayudándote contra tus la de Atabaliba. La gente estaba toda de
enemigos, conoscerás é verás cómo May- fuera de las tiendas en pié, é sus armas
cabalico te mintió en todo quanto te en- hincadas en el campo delante de las tien-
vió á decir».' Atabaliba dixo: — «Un caci- das , que son unas lanças luengas como
que no me ha querido obedesçer : mis in- picas. La gente de su exérçito era mucha:
dios yrán con vosotros é haçelle heys la todos hombres bien dispuestos, mance-
guerra». Respondióle Hernando Piçarro: bos é resçios, y embixados é pintados de
— « Para un cacique, por mucha gente que otros betumes, como se usa entre la gen-
tenga, no es menester que vayan tus in- te de guerra de aquellas partes ; é segund
dios, sino diez chripstianos de caballo lo que estos capitanes decían, les paresció
yrán é lo destruyrán que no le dexen in- que avia más de treynta mili hombres en
dio vivo». Atabaliba se rió é le dixo que el real de Atabaliba.
bebiessen: los capitanes dixeron que ayu- Oydo por el gobernador lo que sus ca-
naban , por excusarse de beber su breva- pitanes le dixeron que con Atabaliba avian
ge ; é importunados é rogados por Ataba- concertado, é la manera de su campo é
liba, lo o vieron de hacer. gente, mandólos yr á repossar ; é prove-
Luego vinieron ante él mugeres her- yó que aquella noche se hiçiesse de bue-
mosas, bien dispuestas, con vassos de na guarda é oviesse mucho recabdo en
oro medianos, de altor de un palmo, el real. Y su capitán general, que era el
gruessos y el oro fino, en que traían chi- mesmo Hernando Piçarro, su hermano,
cha (ó vino) de mahiz ; é cómo Atabaliba entendió luego en ello, é requirió á sus
las vido, alcó los ojos á ellas, sin les de- tiempos las rondas é velas, é con mucho
cir palabra alguna, é fuéronse presto é aviso se hiço la guarda toda la noche, co-
volvieron con otros vassos de oro fino más mo convino en torno del real, assi de hom-
grandes, de altura de un cobdo é pessa- bres de pié como de caballo, por sus
dos, é con ellos les dieron á beber. É co- quartos, hasta que esclaresció el siguien-
mo ovieron bebido, se despidieron de Ata te dia, sábado diez é seys dias de no-
baliba, quedando concertado que otro día viembre , año de la natividad de nuestro
por la mañana vernia á verse con el go- Redemptor de mili é quinientos é treynta
bernador. Estaba su real de tiendas de y dos años.

CAPITULO VII.
Cómo el grand príncipe Atabaliba vino á Caxamalca á se ver con el gobernador Francisco Piçarro; é có-
mo fué presso Atabaliba é mucha de su gente muerta é pressa, é fué desbaratado su grand exérçito; é de
los mensajes é otras cosas que passaron aquel dia, é otras cosas permitidas á la verdadera historia.

Uli sábado siguiente, que era el dia asig- al gobernador un mensajero de Atabali-
nado para verse Atabaliba con el gober- ba, é le dixo assi :— «Mi señor Atabaliba
nador Francisco Piçarro, como más lar- te envia decir quél queda de partida ade-
gamente la historia lo ha dicho en el ca- rescándose para venirte á ver, é que
pítulo precedente, bien de mañana vino quiere traer consigo su gente de guerra
DE INDIAS. LTB. XLVI. CAP. VII. 174
armada, pues que tú enviaste ayer la tu- capitanias, sin que ninguno saliesse de su
ya á verlo con sus armas, é dice que le possada á la plaça: é mandó al capitán
envies un chripstiano con quien venga ». de la artilleria que tuviesse los tiros ases-
El gobernador le respondió:—«Vuelve, é tados hacia el campo de Atabaliba, é
díle que venga enhorabuena como él qui- quando viesse que convenia que les pu-
siere: que de la manera quél viniere le siesse fuego. Y en las calles que entran
resçebiré por amigo y hermano, é que no en la plaça, mandó estar gente de pié,
le envió chripstiano, porque no se usa en- porque si oviesse celada por las espaldas,
tre nosotros enviallo un señor á otro». estuviesse todo prevenido é hallassen re-
Con esta respuesta se tornó luego aquel sistencia en la entrada, é questos estu-
mensajero, el qual seria ya llegado al real viessen secretos, sin que messen vistos. E
de Atabaliba, quando las atalayas que so- con su persona lomó el gobernador veyn-
bre la fortaleça estaban, vieron salir del te hombres de pié, é con ellos estuvo en
mucha gente hacia Caxamalca. E desde á su apossento , porque estos tuviessen car-
poco rato llegó otro mensajero ante el go- go con él de prender la persona de Ata-
bernador, é dixo que Atabaliba, su se- baliba , si cautelosamente viniesse, como
ñor, le enviaba á decir que no queria paresçia que venia, con tanto número de
traer su gente de guerra armada ; porque gente como traia : é mandó que fuesse to-
aunque viniessen con su persona mucha mado á vida, é á todos los demás mandó
gente, vernian sin armas, porque los que- que no saliesse alguno de su possada,
ria traer consigo é apossentallos en este aunque viessen entrar los contrarios en la
pueblo, é que le aderesçassen un apos- plaça, hasta que viessen soltar la artille-
sento de los de aquella plaça donde él pos- ria. E dixo quél ternia atalayas para que
sasse, é que fuesse una casa que se lla- viendo que venían de mal arte, avisaran
ma de la Sierpe, porque tiene dentro una quando oviessen de salir, é saldrían todos
sierpe muy grande de piedra. El gober- de sus apossentos á caballo, quando oyes-
nador le respondió que assi se haria, que sen decir Sancliago. Con este concierto
viniesse presto, que tenia mucho desseo qual es dicho estuvo el gobernador espe-
de verlo; é assi volvió este mensajero. rando que Atabaliba entrasse, sin que en
Todavia salia mucha gente del real, y la plaça paresçiesse español alguno, salvo
en poco proçesso de tiempo vieron venir el atalaya que estaba dando aviso de lo
el campo lleno de gente, reparándose á que via en la hueste é campo de Ataba-
cada passo y esperando á otra que del liba; y el gobernador é su capitán gene-
real salia ; é assi turó todo el dia el venir ral, su hermano, Hernando Piçarro, anda-
la gente por aquel camino hasta la tarde, ban requiriendo los apossentos de los
que paresçia que toda la tierra cubrían; chripstianos é viendo cómo estaban aper-
é venían repartidos en muchos esquadro- çebidos é á punto para salir, quando fues-
nes. Passados todos los malos passos, as- se menester, como hombres determina-
sentaron en aquel campo, cerca del real dos de morir ó vencer : é decíanles á to-
de los chripstianos, quassi una milla del, dos que hiçiessen de sus coraçones forta-
é todavia salia é venia más gente del real leças, pues vían que no tenian otras ni
contrario. otro socorro ni ayuda sino la de Dios,
El gobernador mandó á los españoles que socorre en las mayores nesçessidades
que secretamente é sin alboroto se ar- á los que andan en su servicio. É acor-
massen é tuviessen sus caballos ensillados dábanles que aunque la moltitud de los
é á punto y estuviessen repartidos en tres enemigos era tanta, como vian, é que pa«
172 HISTORIA GENERAL Y NATURAL
ra un chripstíano avia quinientos infie- una librea de colores, hecha como esca*
les , que tuvíessen esfuerço é ánimo como ques : estos venían quitando las pajas del
cathólicos é como los buenos en tales suelo é barriendo é limpiando el camino,
tiempos lo han de tener, é que Dios pe- é poniendo en él mantas. Tras estos ve-
learía por ellos; é que mirassen que al nían otros 1res esquadrones vestidos de
tiempo de acometer, fuessen con mucha otra manera, todos cantando é baylando;
furia é no menos tiento, rompiendo, sin é luego venían otros esquadrones de mu-
que los de á caballo se encontrassen unos cha gente con armaduras é patenas é co-
con otros. Con tales palabras é otras á es- ronas de oro é plata. Entre estos destas
te propóssito el gobernador é su hermano armaduras venia Atabaliba en una litera,
Hernando Piçarro exhortaban é animaban toda aforrada de dentro é de fuera de
á los españoles para que perdiessen el plumas de papagayos de muchas colores,
temor á tan grand exérçito, como en el tan bien assentada la pluma, que pares-
campo paresçia ; mas todos los españoles çia que allí avia nasçido, é guarnesçida
estaban con más voluntad de salir de las toda la litera de chapas de oro é plata: la
possadas é verse ya en el campo revuel- qual traian muchos indios alta sobre los
tos con los enemigos, que no atendiendo hombros, que desde léxosparesçia enme-
en ellas la licencia para pelear. É cada dio de su gente un castillo de oro muy re-
uno pensaba en su ánimo que pelearía lumbrante. Tras aquesta litera venían
por muchos, porque todos los más eran otras dos literas é dos hamacas, en que
nombres diestros é veteranos y experi- venian otras personas principales: é tras
mentados soldados con indios, é la canti- estas literas mucha gente, toda puesta en
dad de los adverssarios no los espantaba: concierto é por sus esquadras, con coro-
antes pensaban quequantos más fuessen, nas de oro é plata en las eabeças ; é cómo
tanto más segura estaba la ganancia. la delantera ovo entrado en la plaça, apar-
Viendo el gobernador quel sol se que- tábanse é dábanse lugar á que entrassen
ría poner é Atabaliba no se avia movido los otros. É cómo Atabaliba llegó á la mi-
de donde avia reparado, é que todavía tad de la plaça, mandó que todos parassen
venia gente de su real, envióle á decir y estuviessen quedos, é todavía la litera
con un español que entrasse en la plaça é en quél estaba é las otras en alto, sin as-
viniesse á velle antes que fuesse noche. sentallas en el suelo, é no dexaba de en-
Ë cómo llegó delante de Atabaliba por en- trar mucha gente en la plaça toda quanta
tre su gente, le hiço su acatamiento, é cupo. Por la puerta de los de la delantera
por señas íe dixo que caminasse ó fuesse salió un capitán de entrellos con ciertos
donde el gobernador estaba : é luego se hombres, é subió en la fuerça delà plaça
levantó é comencó él é su gente á andar, donde estaba el artillería, é vuelta la ca-
y el español volvió delante é dixo al go- ra hacia la gente del campo por donde su
bernador que ya venia, é que la gente exérçito venia , alcó dos veces una lança
que en la delantera venían, traian armas larga que traia á manera de señal que ha-
secretas debaxo de las camisetas, vesti- cia á los suyos. El gobernador via todo
dos jubones fuertes de algodón, é talegas esto desde su apossento.
escondidas de piedras, é hondas, é que Visto que Atabaliba avía reparado, dixo
le paresçia que no venían de buena in- á un reverendo padre de la Orden de los
tención. Luego la delantera de la gente Predicadores, llamado fray Vicente de Val-
comencó á entrar en la plaça, é venia de- verde, que con él estaba, é Sus Magestades
lante un esquadron de indios vestidos de le avian mandado yr á aquella tierra, para
DE INDIAS. LIB. XLVI. CAP. VII. 173
la conversion de los indios, que si queria que paresció que los aperçebia y esforçaba.
yrá hablarle con una lengua, y él dixo que El religioso dixo al gobernador lo que
sí, é fué con una cruz en la una mano y en con Atabaliba avia passado é la mu-
la otra una Biblia *de la Sagrada Escriptu- cha soberbia, con que avia echado la Sa-
ra, y entró por entre la gente de Atabaliba grada Escriptura por el suelo, é que le
hasta llegar á la litera, donde estaba, é paresçia que venia de mal arte. El gober-
díxole por la lengua :— «Yo soy siervo de nador se armó luego un sayo de armas
Dios y enseño á los chripstianos las cosas de algodón, é tomó su espada é una da-
de Dios, é assimesmo vengo á enseñar á raga, é fué con los españoles que con él
vosotros; y lo que les enseño es lo que estaban, y entró por entre toda la gente
Dios nos habló, que está en este libro. Y de Atabaliba con mucho ánimo, ó llegó
por tanto de parte de Dios é los chripstia- hasta la litera con solos quatro hombres
nos te ruego que seas su amigo, porque que le pudieron seguir, é sin ningún te-
assi lo quiere Dios, é venirte ha bien de- mor le echó mano del braço é dixo: Sanc-
llos, é vete á assentar con el gobernador, tiago\ Y en este instante soltaron los tiros
porque te está esperando.» Dixo Atabali- de pólvora, é tocaron las trompetas, é
ba al religioso que le diesse el libro para salieron la gente de pié é de caballo de
velle: el religioso se lo dio cerrado; é golpe. É cómo los indios vieron el tropel
queriéndolo abrir el Atabaliba é no acer- de los caballos é animales no vistos ni
tando , el religioso estendió el braco para conosçidos, de cuya ferocidad é mañas
se lo abrir, y el Atabaliba con grand des- avian oydo muchas cosas, é oyeron los
den le dio un golpe en el braco, apartán- tiros é olieron la pólvora, cosa tan nueva
dosele , que no queria que le abriesse : é é improvisa é no esperada ni pensada
porfiando á abrille, le abrió, é no maravi- (antes se les figuró que era de aquellos
llándose de las letras ni del papel, como mesmos truenos é saetas que los antiguos
otros indios suelen hacer, le arrojó luego atribuían á Júpiter é los naturales á aque-
cinco ó seys passos de sí ; y entendidas llo que es), volvieron las espaldas mu-
por Atabaliba las palabras del religioso, chos de los que en la plaça estaban, é fué
respondió:—«Bien sé todo lo que aveys tanta la furia con que huyeron é fuerça
hecho por esse camino : que aveys ran- que pusieron en un lienço de la cerca de
cheado mis pueblos é tomado la ropa á la plaça (porque la puerta estaba emba-
mis caciques é cómo los aveys tractado, raçada de los otros que la tenían ocupada
é aqui aveys saqueado mis buhios é to- á huyr por ella , é por ser tantos no po-
mado la ropa, que en ellos tenia. » El reli- dían darse lugar) que dieron con un lien-
gioso le dixo:—«Los chripstianos no han ço de aquel muro en tierra, é cayeron
hecho nada : que unos indios suyos ayer allí los unos sobre los otros ; é los de ca-
fueron á unos buhios é truxeron ropa, sin ballo salieron por encima dellos á rienda
quel gobernador lo supiesse, é toda la suelta, hiriendo é matando quantos topa-
mandó volver esta mañana á un princi- ban delante, é siguieron el alcance. La
pal tuyo. » Atabaliba replicó: —«Nopartiré gente de pié se dio tan buena maña é
de aqui hasta que todo me lo traygan de- priessa con los que en la plaça quedaron,
lante.» Y el religioso se volvió al gober- que en breve espacio la mayor parte de-
nador á le dar la respuesta é decir lo ques llos fueron muertos. El gobernador, que
dicho : é Atabaliba se puso de pié en sus todavía tenia del braco á Atabaliba, no
andas, volviéndose á una parte c á otra lo podia sacar de las andas, como esta-
hacia los suyos, é los habló con soberbia, ba en alto, é los españoles continuando la
174 HISTORIA GENERAL Y NATURAL
matança en los que las andas tenían, ca- baratado tan grand exérçito. Assi que, lle-
yeron con su señor en el suelo é con ellas gado el gobernador á su apossento, man-
juntamente; y si el gobernador no puna- dó luego sacar ropa de la tierra, con que
ra tanto con su espada en la mano por los señores se visten, é mandóle vestir é
defender la vida á Atabaliba, allí se aca- assentar en una silla á par del, é con las
baran con su trono él é sus pompas é cruel- lenguas le aplacaba é consolaba del grand
dades, porque entre las manos se lo que- enojo é turbación, que tenia de verse tan
rían matar. Todavía por defenderle, fué presto privado de su libertad é de su es-
herido el gobernador de una pequeña he- tado grandíssimo. Y entre otras palabras
rida en la mano. le dixo el gobernador que no tuviesse por
En todo esto no ovo indio que alçasse afrenta ni se maravillasse de averie pres-
armas contra español, porque fué tanto so é desbaratado su exérçito con tan po-
el espanto que les puso ver entrar al go- quitos españoles, como el gobernador
bernador entrellos, é al mesmo punto sol- traia, é díxole assi:
tar el artillería é salir el tropel de los ca- «Con menos que estos he yo subjetado
ballos , que se turbaron de tal forma que é señoreado otra mucha más tierra que
no tenian sentido sino para huyr, por sal- la tuya, y he desbaratado otros mayores
var las vidas, sin quedar en ellos esfuer- señores que tú, poniéndolos debaxo del
ço ni tiento para resistir á los chrips- señorío del Emperador, mi señor, cuyo
lianos. vassallo é criado yo soy, é lo son estos es-
Todos los que traían las andas de Ata- pañoles que conmigo por su mandado vie-
baliba murieron á par délias, é todos eran nen. El qual es Rey é señor de España,
hombres principales: también murieron y universal Emperador de los chripstianos
los que venían en las literas é hamacas. Y de todo el mundo ; é ando conquistando
el de la una litera era un paje suyo grand é atrayendo para su real servicio estas
señor quél mucho estimaba, é los otros tierras, para que todos vengays en co-
eran caciques é señores de mucha gente nosçimiento de Dios é de su sanctíssima
é consejeros suyos. Murió allí assimesmo fée cathólica. Y con tan buena demanda é
el cacique señor de aquel pueblo de Ca- tan just