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EL EVANGELIO

SEGÚN
TOMÁS

FRASES Y DICHOS DE JESÚS

QUE CAMBIARÁN TU VIDA


<< [Este libro] “no pretende enseñar el significado del amor, pues eso está
más alla de lo que se puede enseñar. Pretende, no obstante, despejar los
obstáculos que impiden experimentar la presencia del amor, el cuál es tu
estado natural" >> Un Curso De Milagros

EL EVANGELIO SEGÚN TOMÁS

NOTA PRELIMINAR

La presente obra se centra en la aclaración y explicación de cada uno de los frases


que Jesús el Viviente pronunció y que Dídimo Judas Tomás (Tomás en adelante)
puso por escrito. El Evangelio de Tomás, texto que recoge esos dichos de Jesús,
pertenece a los evangelios apócrifos que, según la Wikipedia, son

[…textos cuyo acceso fue oculto, vedado, denegado, ante las grandes
masas de cristianos católico-ortodoxos…]

En otras palabras, las grandes religiones han juzgados estos textos como prohibidos,
blasfemos, peligrosos o no convenientes para los cristianos, a la vez que los han
ocultado. Por fortuna, en 1945, en las cuevas de Nag Hammadi (Egipto), se
encontraron restos que escaparon al control de la religión. Posteriores
investigaciones basándose en el Carbono-14 afirman que el Evangelio de Tomás fue
escrito unos 50 o 100 años después de Jesús, y mucho antes de los que conocemos
(Marcos, Juan, Lucas y Mateo), con lo cuál se deduce quién pudo copiar a quién.

La razón de que esta investigación se centre en el Evangelio de Tomás en lugar de


otros textos apócrifos es que, según mis estudios de todos ellos, es donde hay más
pureza, originalidad, y ausencia de informaciones añadidas a las palabras de Jesús.

¿Cómo se puede demostrar esto? Desde el corazón, y con una reflexión profunda de
cada dicho, se observa que NO HAY CONTRADICCIONES entre ellos, sino que
todos apoyan una línea de argumento bien definida. En otras palabras, nos
encontramos a un Jesús a veces diferente de la versión bíblica pero totalmente
coherente y muchísimo más razonable que las versiones que conocemos.

Sin entrar en ninguna polémica, y siendo lo más breve posible en esta introducción,
el autor (me reservo el nombre porque, ¿qué importancia tiene el mensajero?) deja
al lector que juzgue él mismo si la información que aparecen en ellos es peligroso
para él o si por el contrario le brinda una oportunidad para descubrir lo que nadie le
había contado. He escogido la traducción de A. De Santos Otero, que previamente
he comparado con otras (ver bibliografía al final), ya que pronto he comprendido
que apenas hay diferencias entre las ellas.

A partir de la página número nueve comienza unas reflexiones sobre este Evangelio,
divididas en dos bloques: POR TEMAS (con las palabras literales de Jesús en
cursiva, y los números indicando a qué frase se refiere); y SEGÚN EL
EVANGELIO ORIGINAL. Éstos comentarios están basados en el pensamiento de
UN CURSO DE MILAGROS, texto que a buen seguro se va a convertir en la
GRAN REFERENCIA mística a seguir en los próximos cientos de años. Me siento
muy orgulloso de haber realizado el Curso, y a bajo Su Luz, que es la del Espíritu
Santo en mí, ilumino al mundo. Os bendigo a Todos Vosotros. Gracias por abrir
Vuestro Corazón.
EVANGELIO SEGÚN TOMÁS
(texto copto de Nag Hammadi)

Estas son las palabras secretas que pronunció Jesús el Viviente y que Dídimo Judas
Tomás consignó por escrito.
1. Y dijo: «Quien encuentre el sentido de estas palabras no gustará la muerte» (3212-14).
2. Dijo Jesús: «El que busca no debe dejar de buscar hasta tanto que encuentre. Y
cuando encuentre se estremecerá, y tras su estremecimiento se llenará de admiración y
reinará sobre el universo» (3214-19).
3. Dijo Jesús: «Si aquellos que os guían os dijeren: Ved, el Reino está en el cielo,
entonces las aves del cielo os tomarán la delantera. Y si os dicen: Está en la mar,
entonces los peces os tomarán la delantera. Mas el Reino está dentro de vosotros y fuera
de vosotros. Cuando lleguéis a conoceros a vosotros mismos, entonces seréis conocidos
y caeréis en la cuenta de que sois hijos del Padre Viviente. Pero si no os conocéis a
vosotros mismos, estáis sumidos en la pobreza y sois la pobreza misma» (3219-335).
4. Dijo Jesús: «No vacilará un anciano a su edad en preguntar a un niño de siete días por
el lugar de la vida, y vivirá; pues muchos primeros vendrán a ser últimos y terminarán
siendo uno solo» (335-10).
5. Dijo Jesús: «Reconoce lo que tienes ante tu vista y se te manifestará lo que te está
oculto, pues nada hay escondido que no llegue a ser manifiesto» (3310-14).
6. Le preguntaron sus discípulos diciéndole: «¿Quieres que ayunemos? ¿Y de qué forma
hemos de orar y dar limosna, y qué hemos de observar respecto a la comida?» Jesús
dijo: «No mintáis ni hagáis lo que aborrecéis, pues ante el cielo todo está patente, ya
que nada hay oculto que no termine por quedar manifiesto y nada escondido que pueda
mantenerse sin ser revelado» (3314-23).
7. Jesús dijo: «Dichoso el león que al ser ingerido por un hombre se hace hombre;
abominable el hombre que se deja devorar por un león y éste se hace hombre» (3323-28).
8. Y dijo: «El hombre se parece a un pescador inteligente que echó su red al mar y la
sacó de él llena de peces pequeños. Al encontrar entre ellos un pez grande y bueno,
aquel pescador inteligente arrojó todos los peces pequeños al mar y escogió sin vacilar
el pez grande» (3328-343).
9. Dijo Jesús: «He aquí que el sembrador salió, llenó su mano y desparramó. Algunos
(granos de simiente) cayeron en el camino y vinieron los pájaros y se los llevaron. Otros
cayeron sobre piedra y no arraigaron en la tierra ni hicieron germinar espigas hacia el
cielo. Otros cayeron entre espinas —éstas ahogaron la simiente— y el gusano se los
comió. Otros cayeron en tierra buena y (ésta) dio una buena cosecha, produciendo 60 y
120 veces por medida» (343-13).
10. Dijo Jesús: «He arrojado fuego sobre el mundo y ved que lo mantengo hasta que
arda» (3414-16).
11. Dijo Jesús: «Pasará este cielo y pasará asimismo el que está encima de él. Y los
muertos no viven ya, y los que están vivos no morirán. Cuando comíais lo que estaba
muerto, lo hacíais revivir; ¿qué vais a hacer cuando estéis en la luz? El día en que erais
una misma cosa, os hicisteis dos; después de haberos hecho dos, ¿qué vais a hacer?»
(3416-25).
12. Los discípulos dijeron a Jesús: «Sabemos que tú te irás de nuestro lado; ¿quién va a
ser el mayor entre nosotros?» Díjoles Jesús: «Dondequiera que os hayáis reunido,
dirigíos a Santiago el Justo, por quien el cielo y la tierra fueron creados» (3425-30).
13. Dijo Jesús a sus discípulos: «Haced una comparación y decidme a quién me
parezco». Díjole Simón Pedro: «Te pareces a un ángel justo». Díjole Mateo: «Te
pareces a un filósofo, a un hombre sabio». Díjole Tomás: «Maestro, mi boca es
absolutamente incapaz de decir a quién te pareces». Respondió Jesús: «Yo ya no soy tu
maestro, puesto que has bebido y te has emborrachado del manantial que yo mismo he
medido». Luego le tomó consigo, se retiró y le dijo tres palabras. Cuando Tomás se
volvió al lado de sus compañeros, le preguntaron éstos: «¿Qué es lo que te ha dicho
Jesús?» Tomás respondió: «Si yo os revelara una sola palabra de las que me ha dicho,
cogeríais piedras y las arrojaríais sobre mí: entonces saldría fuego de ellas y os
abrasaría» (3430-3514).
14. Díjoles Jesús: «Si ayunáis, os engendraréis pecados; y si hacéis oración, se os
condenará; y si dais limosnas, haréis mal a vuestros espíritus. Cuando vayáis a un país
cualquiera y caminéis por las regiones, si se os recibe, comed lo que os presenten (y)
curad a los enfermos entre ellos. Pues lo que entra en vuestra boca no os manchará, mas
lo que sale de vuestra boca, eso sí que os manchará» (3514-27).
15. Dijo Jesús: «Cuando veáis al que no nació de mujer, postraos sobre vuestro rostro y
adoradle: Él es vuestro padre» (3527-31).
16. Dijo Jesús: «Quizá piensan los hombres que he venido a traer paz al mundo, y no
saben que he venido a traer disensiones sobre la tierra: fuego, espada, guerra. Pues cinco
habrá en casa: tres estarán contra dos y dos contra tres, el padre contra el hijo y el hijo
contra el padre. Y todos ellos se encontrarán en soledad» (3531-365).
17. Dijo Jesús: «Yo os daré lo que ningún ojo ha visto y ningún oído ha escuchado y
ninguna mano ha tocado y en ningún corazón humano ha penetrado» (365-9).
18. Dijeron los discípulos a Jesús: «Dinos cómo va a ser nuestro fin». Respondió Jesús:
«¿Es que habéis descubierto ya el principio para que preguntéis por el fin? Sabed que
donde está el principio, allí estará también el fin. Dichoso aquel que se encuentra en el
principio: él conocerá el fin y no gustará la muerte» (369-17).
19. Dijo Jesús: «Dichoso aquel que ya existía antes de llegar a ser. Si os hacéis mis
discípulos (y) escucháis mis palabras, estas piedras se pondrán a vuestro servicio. Cinco
árboles tenéis en el paraíso que ni en verano ni en invierno se mueven y cuyo follaje no
cae: quien los conoce no gustará la muerte» (3617-25).
20. Dijeron los discípulos a Jesús: «Dinos a qué se parece el reino de los cielos».
Díjoles: «Se parece a un grano de mostaza, que es (ciertamente) la más exigua de todas
las semillas, pero cuando cae en tierra de labor hace brotar un tallo (y) se convierte en
cobijo para los pájaros del cielo» (3626-33).
21. Dijo Mariham a Jesús: «¿A qué se parecen tus discípulos?» Él respondió: «Se
parecen a unos muchachos que se han acomodado en una parcela ajena. Cuando se
presenten los dueños del terreno les dirán: Devolvednos nuestra finca. Ellos se sienten
desnudos en su presencia al tener que dejarla y devolvérsela». Por eso os digo: «Si el
dueño de la casa se entera de que va a venir el ladrón, se pondrá a vigilar antes de que
llegue y no permitirá que éste penetre en la casa de su propiedad y se lleve su ajuar. Así,
pues, vosotros estad también alerta ante el mundo, ceñid vuestros lomos con fortaleza
para que los ladrones encuentren cerrado el paso hasta vosotros; pues (si no) darán con
la recompensa que vosotros esperáis. ¡Ojalá surja de entre vosotros un hombre sabio
que —cuando la cosecha hubiere madurado— venga rápidamente con la hoz en la mano
y la siegue! El que tenga oídos para oír, que oiga» (3633-3719).
22. Jesús vio unas criaturas que estaban siendo amamantadas y dijo a sus discípulos:
«Estas criaturas a las que están dando el pecho se parecen a quienes entran en el Reino».
Ellos le dijeron: «¿Podremos nosotros —haciéndonos pequeños— entrar en el Reino?»
Jesús les dijo: «Cuando seáis capaces de hacer de dos cosas una, y de configurar lo
interior con lo exterior, y lo exterior con lo interior, y lo de arriba con lo de abajo, y de
reducir a la unidad lo masculino y lo femenino, de manera que el macho deje de ser
macho, y la hembra, hembra; cuando hagáis ojos de un solo ojo y una mano en lugar de
una mano y un pie en lugar de un pie y una imagen en lugar de una imagen, entonces
podréis entrar [en el Reino]» (3720-35).
23. Dijo Jesús: «Yo os escogeré uno entre mil y dos entre diez mil; y resultará que ellos
quedarán como uno solo» (381-3).
24. Dijeron sus discípulos: «Instrúyenos acerca del lugar donde moras, pues sentimos la
necesidad de indagarlo». Díjoles: «El que tenga oídos, que escuche: en el interior de un
hombre de luz hay siempre luz y él ilumina todo el universo; sin su luz reinan las
tinieblas» (383-10).
25. Dijo Jesús: «Ama a tu hermano como a tu alma; cuídalo como la pupila de tu ojo»
(3810-12).
26. Dijo Jesús: «La paja en el ojo de tu hermano, sí que la ves; pero la viga en el tuyo
propio, no la ves. Cuando hayas sacado la viga de tu ojo, entonces verás de quitar la
paja del ojo de tu hermano» (3812-17).
27. (Dijo Jesús): «Si no os abstenéis del mundo, no encontraréis el Reino; si no hacéis
del sábado sábado, no veréis al Padre» (3817-20).
28. Dijo Jesús: «Yo estuve en medio del mundo y me manifesté a ellos en carne. Los
hallé a todos ebrios (y) no encontré entre ellos uno siquiera con sed. Y mi alma sintió
dolor por los hijos de los hombres, porque son ciegos en su corazón y no se percatan de
que han venido vacíos al mundo y vacíos intentan otra vez salir de él. Ahora bien: por el
momento están ebrios, pero cuando hayan expulsado su vino, entonces se arrepentirán»
(3820-31).
29. Dijo Jesús: «El que la carne haya llegado a ser gracias al espíritu es un prodigio;
pero el que el espíritu (haya llegado a ser) gracias al cuerpo, es prodigio [de prodigios].
Y yo me maravillo cómo esta gran riqueza ha venido a alojarse en esta pobreza» (3831-
392).
30. Dijo Jesús: «Dondequiera que hubiese tres dioses, dioses son; dondequiera que haya
dos o uno, con él estoy yo» (392-5).
31. Dijo Jesús: «Ningún profeta es aceptado en su aldea; ningún médico cura a aquellos
que le conocen» (395-7).
32. Dijo Jesús: «Una ciudad que está construida (y) fortificada sobre una alta montaña
no puede caer ni pasar inadvertida» (397-10).
33. Dijo Jesús: «Lo que escuchas con uno y otro oído, pregónalo desde la cima de
vuestros tejados; pues nadie enciende una lámpara y la coloca bajo el celemín o en otro
lugar escondido, sino que la pone sobre el candelero para que todos los que entran y
salen vean su resplandor» (3910-18).
34. Dijo Jesús: «Si un ciego guía a otro ciego, ambos caen en el hoyo» (3918-20).
35. Dijo Jesús: «No es posible que uno entre en la casa del fuerte y se apodere de ella (o
de él) de no ser que logre atarle las manos a éste: entonces sí que saqueará su casa»
(3920-24).
36. Dijo Jesús: «No estéis preocupados desde la mañana hasta la noche y desde la noche
hasta la mañana (pensando) qué vais a poneros» (3924-27).
37. Sus discípulos dijeron: «¿Cuándo te nos vas a manifestar y cuándo te vamos a ver?»
Dijo Jesús: «Cuando perdáis (el sentido de) la vergüenza y —cogiendo vuestros
vestidos— los pongáis bajo los talones como niños pequeños y los pisoteéis, entonces
[veréis] al Hijo del Viviente y no tendréis miedo» (3927-402).
38. Dijo Jesús: «Muchas veces deseasteis escuchar estas palabras que os estoy diciendo
sin tener a vuestra disposición alguien a quien oírselas. Días llegarán en que me
buscaréis (y) no me encontraréis» (402-7).
39. Dijo Jesús: «Los fariseos y los escribas recibieron las llaves del conocimiento y las
han escondido: ni ellos entraron, ni dejaron entrar a los que querían. Pero vosotros sed
cautos como las serpientes y sencillos como las palomas» (407-13).
40. Dijo Jesús: «Una cepa ha sido plantada al margen del Padre y —como no está
firmemente arraigada— será arrancada de cuajo y se malogrará» (4013-16).
41. Jesús dijo: «A quien tiene en su mano se le dará; y a quien nada tiene —aun aquello
poco que tiene— se le quitará» (4016-18).
42. Dijo Jesús: «Haceos pasajeros» (4019).
43. Le dijeron sus discípulos: «¿Quién eres tú para decirnos estas cosas?» [Jesús
respondió]: «Basándoos en lo que os estoy diciendo, no sois capaces de entender quién
soy yo; os habéis vuelto como los judíos, ya que éstos aman el árbol y odian su fruto,
aman el fruto y odian el árbol» (4020-26).
44. Dijo Jesús: «A quien insulte al Padre, se le perdonará; y a quien insulte al Hijo,
(también) se le perdonará. Pero quien insulte al Espíritu Santo no encontrará perdón ni
en la tierra ni en el cielo» (4026-31).
45. Dijo Jesús: «No se cosechan uvas de los zarzales ni se cogen higos de los espinos,
(pues) éstos no dan fruto alguno. [Un] hombre bueno saca cosas buenas de su tesoro; un
hombre malo saca cosas malas del mal tesoro que tiene en su corazón y habla maldades,
pues de la abundancia del corazón saca él la maldad» (4031-416).
46. Dijo Jesús: «Desde Adán hasta Juan el Bautista no hay entre los nacidos de mujer
nadie que esté más alto que Juan el Bautista, de manera que sus ojos no se quiebren.
Pero yo he dicho: Cualquiera de entre vosotros que se haga pequeño, vendrá en
conocimiento del Reino y llegará a ser encumbrado por encima de Juan» (416-12).
47. Dijo Jesús: «No es posible que un hombre monte dos caballos y tense dos arcos; no
es posible que un esclavo sirva a dos señores, sino que más bien honrará a uno y
despreciará al otro. A ningún hombre le apetece —después de haber bebido vino añejo
— tomar vino nuevo; no se echa vino nuevo en odres viejos, no sea que éstos se
rompan, y no se echa vino añejo en odre nuevo para que éste no le eche a perder. No se
pone un remiendo viejo en un vestido nuevo, pues se produciría un rasgón» (4112-23).
48. Dijo Jesús: «Si dos personas hacen la paz entre sí en esta misma casa, dirán a la
montaña: ¡Desaparece de aquí! Y ésta desaparecerá» (4124-27).
49. Dijo Jesús: «Bienaventurados los solitarios y los elegidos: vosotros encontraréis el
Reino, ya que de él procedéis (y) a él tornaréis» (4127-30).
50. Dijo Jesús: «Si os preguntan: ¿De dónde habéis venido?, decidles: Nosotros
procedemos de la luz, del lugar donde la luz tuvo su origen por sí misma; (allí) estaba
afincada y se manifestó en su imagen. Si os preguntan: ¿Quién sois vosotros?, decid:
Somos sus hijos y somos los elegidos del Padre Viviente. Si se os pregunta: ¿Cuál es la
señal de vuestro Padre que lleváis en vosotros mismos?, decidles: Es el movimiento y a
la vez el reposo» (4130-427).
51. Le dijeron sus discípulos: «¿Cuándo sobrevendrá el reposo de los difuntos y cuándo
llegará el mundo nuevo?» Él les dijo: «Ya ha llegado (el reposo) que esperáis, pero
vosotros no caéis en la cuenta» (427-12).
52. Sus discípulos le dijeron: «24 profetas alzaron su voz en Israel y todos hablaron de
ti». Él les dijo: «Habéis dejado a un lado al Viviente (que está) ante vosotros ¡y habláis
de los muertos!» (4212-18).
53. Sus discípulos le dijeron: «¿Es de alguna utilidad la circuncisión o no?» Y él les
dijo: «Si para algo valiera, ya les engendraría su padre circuncisos en el seno de sus
madres; sin embargo, la verdadera circuncisión en espíritu ha sido de gran utilidad»
(4218-23).
54. Dijo Jesús: «Bienaventurados los pobres, pues vuestro es el reino de los cielos»
(4223-24).
55. Dijo Jesús: «Quien no odie a su padre y a su madre, no podrá ser discípulo mío. Y
(quien no) odie a sus hermanos y hermanas (y no cargue) con su cruz como yo, no será
digno de mí» (4225-29).
56. Dijo Jesús: «Quien haya comprendido (lo que es) el mundo, ha dado con un
cadáver. Y quien haya encontrado un cadáver, de él no es digno el mundo» (4229-32).
57. Dijo Jesús: «El Reino del Padre se parece a un hombre que tenía una [buena]
semilla. Vino de noche su enemigo y sembró cizaña entre la buena semilla. Este hombre
no consintió que ellos (los jornaleros) arrancasen la cizaña, sino que les dijo: No sea
que vayáis a escardar la cizaña y con ella arranquéis el trigo; ya aparecerán las matas
de cizaña el día de la siega, (entonces) se las arrancará y se las quemará» (4232-437).
58. Dijo Jesús: «Bienaventurado el hombre que ha sufrido: ha encontrado la vida» (437-
9).
59. Dijo Jesús: «Fijad vuestra mirada en el Viviente mientras estáis vivos, no sea que
luego muráis e intentéis contemplarlo y no podáis» (439-12).
60. (Vieron) a un samaritano que llevaba un cordero camino de Judea y dijo a sus
discípulos: «(¿Qué hace) éste con el cordero?» Ellos le dijeron: «(Irá) a sacrificarlo para
comérselo.» Y les dijo: «Mientras esté vivo no se lo comerá, sino sólo después de
haberlo degollado, cuando (el cordero) se haya convertido en un cadáver». Ellos
dijeron: «No podrá obrar de otro modo». Él dijo: «Vosotros aseguraos un lugar de
reposo para que no os convirtáis en cadáveres y seáis devorados» (4312-23).
61. Dijo Jesús: «Dos reposarán en un mismo lecho: el uno morirá, el otro vivirá». Dijo
Salomé: «¿Quién eres tú, hombre, y de quién? Te has subido a mi lecho y has comido
de mi mesa». Díjole Jesús: «Yo soy el que procede de quien (me) es idéntico; he sido
hecho partícipe de los atributos de mi Padre». (Salomé dijo): «Yo soy tu discípula».
(Jesús le dijo): «Por eso es por lo que digo que si uno ha llegado a ser idéntico, se
llenará de luz; mas en cuanto se desintegre, se inundará de tinieblas» (4323-34).
62. Dijo Jesús: «Yo comunico mis secretos a los que [son dignos] de ellos. Lo que hace
tu derecha, no debe averiguar tu izquierda lo que haga» (4334-442).
63. Dijo Jesús: «Había un hombre rico que poseía una gran fortuna, y dijo: Voy a
emplear mis riquezas en sembrar, cosechar, plantar y llenar mis graneros de frutos de
manera que no me falte de nada. Esto es lo que él pensaba en su corazón; y aquella
noche se murió. El que tenga oídos, que oiga» (442-10).
64. Dijo Jesús: «Un hombre tenía invitados. Y cuando hubo preparado la cena, envió a
su criado a avisar a los huéspedes. Fue (éste) al primero y le dijo: Mi amo te invita. Él
respondió: Tengo (asuntos de) dinero con unos mercaderes; éstos vendrán a mí por la
tarde y yo habré de ir y darles instrucciones; pido excusas por la cena. Fuese a otro y le
dijo: Estás invitado por mi amo. Él le dijo: He comprado una casa y me requieren por
un día; no tengo tiempo. Y fue a otro y le dijo: Mi amo te invita. Y él le dijo: Un amigo
mío se va a casar y tendré que organizar el festín. No voy a poder ir; me excuso por lo
de la cena. Fuese a otro y le dijo: Mi amo te invita. Éste replicó: Acabo de comprar una
hacienda (y) me voy a cobrar la renta; no podré ir, presento mis excusas. Fuese el
criado (y) dijo a su amo: Los que invitaste a la cena se han excusado. Dijo el amo a su
criado: Sal a la calle (y) tráete a todos los que encuentres para que participen en mi
festín; los mercaderes y hombres de negocios [no entrarán] en los lugares de mi
Padre» (4410-35).
65. Él dijo: «Un hombre de bien poseía un majuelo y se lo arrendó a unos viñadores
para que lo trabajaran y así poder percibir de ellos el fruto. Envió, pues, a un criado para
que éstos le entregaran la cosecha del majuelo. Ellos prendieron al criado y le golpearon
hasta casi matarlo. Éste fue y se lo contó a su amo, quien dijo: Tal vez no les reconoció;
y envió otro criado. También éste fue maltratado por los viñadores. Entonces envió a su
propio hijo, diciendo ¡A ver si respetan por lo menos a mi hijo! Los viñadores —a
quienes no se les ocultaba que éste era el heredero del majuelo— le prendieron (y) le
mataron. El que tenga oídos, que oiga» (451-16).
66. Dijo Jesús: «Mostradme la piedra que los albañiles han rechazado; ésta es la piedra
angular» (4516-19).
67. Dijo Jesús: «Quien sea conocedor de todo, pero falle en (lo tocante a) sí mismo,
falla en todo» (4519-20).
68. Dijo Jesús: «Dichosos vosotros cuando se os odie y se os persiga, mientras que ellos
no encontrarán un lugar allí donde se os ha perseguido a vosotros» (4521-24).
69. Dijo Jesús: «Dichosos los que han sufrido persecución en su corazón: éstos son los
que han reconocido al Padre de verdad». (Dijo Jesús): «Dichosos los hambrientos, pues
el estómago de aquellos que hambrean se saciará» (4524-29).
70. Dijo Jesús: «Cuando realicéis esto en vosotros mismos, aquello que tenéis os
salvará; pero si no lo tenéis dentro, aquello que no tenéis en vosotros mismos os
matará» (4529-33).
71. Dijo Jesús: «Voy a des[truir esta] casa y nadie podrá [re]edificarla» (4534-35).
72. [Un hombre] le [dijo]: «Di a mis hermanos que repartan conmigo los bienes de mi
padre». Él replicó: «¡Hombre! ¿Quién ha hecho de mí un repartidor?» Y se dirigió a sus
discípulos, diciéndoles: «¿Es que soy por ventura un repartidor?» (461-6).
73. Dijo Jesús: «La cosecha es en verdad abundante, pero los obreros son pocos. Rogad,
pues, al Señor que envíe obreros para la recolección» (466-9).
74. Él dijo: «Señor, hay muchos alrededor del aljibe, pero no hay nadie dentro del
aljibe» (469-11).
75. Dijo Jesús: «Muchos están ante la puerta, pero son los solitarios los que entrarán en
la cámara nupcial» (4611-13).
76. Dijo Jesús: «El reino del Padre se parece a un comerciante poseedor de mercancías,
que encontró una perla. Ese comerciante era sabio: vendió sus mercancías y compró
aquella perla única. Buscad vosotros también el tesoro imperecedero allí donde no
entran ni polillas para devorar(lo) ni gusano para destruir(lo)» (4613-22).
77. Dijo Jesús: «Yo soy la luz que está sobre todos ellos. Yo soy el universo: el universo
ha surgido de mí y ha llegado hasta mí. Partid un leño y allí estoy yo; levantad una
piedra y allí me encontraréis» (4622-28).
78. Dijo Jesús: «¿A qué salisteis al campo? ¿Fuisteis a ver una caña sacudida por el
viento? ¿Fuisteis a ver a un hombre vestido de ropas finas? [Mirad a vuestros] reyes y a
vuestros magnates: ellos son los que llevan [ropas] finas, pero no podrán reconocer la
verdad» (4628-473).
79. Le dijo una mujer de entre la turba: «Dichoso el vientre que te llevó y los pechos
que te criaron». Él [le] respondió: «Bienaventurados aquellos que han escuchado la
palabra del Padre (y) la han guardado de verdad, pues días vendrán en que diréis:
Dichoso el vientre que no concibió y los pechos que no amamantaron» (473-12).
80. Dijo Jesús: «El que haya reconocido al mundo, ha encontrado el cuerpo. Pero de
quien haya encontrado el cuerpo, de éste no es digno el mundo» (4712-15).
81. Dijo Jesús: «Quien haya llegado a ser rico, que se haga rey; y quien detente el
poder, que renuncie» (4715-17).
82. Dijo Jesús: «Quien esté cerca de mí, está cerca del fuego; quien esté lejos de mí, está
lejos del Reino» (4717-19).
83. Dijo Jesús: «Las imágenes se manifiestan al hombre, y la luz que hay en ellas
permanece latente en la imagen de la luz del Padre. Él se manifestará, quedando
eclipsada su imagen por su luz» (4719-24).
84. Dijo Jesús: «Cuando contempláis lo que se os parece, os alegráis; pero cuando veáis
vuestras propias imágenes hechas antes que vosotros —imperecederas y a la vez
invisibles—, ¿cuánto podréis aguantar?» (4724-29).
85. Dijo Jesús: «El que Adán llegara a existir se debió a una gran fuerza y a una gran
riqueza; (sin embargo), no llegó a ser digno de vosotros, pues en el supuesto de que
hubiera conseguido ser digno, [no hubiera gustado] la muerte» (4729-34).
86. Dijo Jesús: «[Las zorras tienen su guarida] y los pájaros [su] nido, pero el Hijo del
hombre no tiene lugar donde reclinar su cabeza (y) descansar» (4734-484).
87. Dijo Jesús: «Miserable es el cuerpo que depende de un cuerpo, y miserable es el
alma que depende de entrambos» (484-7).
88. Dijo Jesús: «Los ángeles y los profetas vendrán a vuestro encuentro y os darán lo
que os corresponde; vosotros dadles asimismo lo que está en vuestra mano, dádselo (y)
decíos: ¿Cuándo vendrán ellos a recoger lo que les pertenece?» (487-12).
89. Dijo Jesús: «¿Por qué laváis lo exterior del vaso? ¿Es que no comprendéis que aquel
que hizo el interior no es otro que quien hizo el exterior?» (4813-16).
90. Dijo Jesús: «Venid a mí, pues mi yugo es adecuado y mi dominio suave, y
encontraréis reposo para vosotros mismos» (4816-20).
91. Ellos le dijeron: «Dinos quién eres tú, para que creamos en ti». Él les dijo:
«Vosotros observáis el aspecto del cielo y de la tierra, y no habéis sido capaces de
reconocer a aquel que está ante vosotros ni de intuir el momento presente» (4820-25).
92. Dijo Jesús: «Buscad y encontraréis: mas aquello por lo que me preguntabais antaño
—sin que yo entonces os diera respuesta alguna— quisiera manifestároslo ahora, y
vosotros no me hacéis preguntas en este sentido» (4825-30).
93. [Dijo Jesús]: «No echéis las cosas santas a los perros, no sea que vengan a parar en
el muladar; no arrojéis las perlas a los puercos, para que ellos no las [....]» (4830-32).
94. [Dijo] Jesús: «El que busca encontrará, [y al que llama] se le abrirá» (4833-34).
95. [Dijo Jesús]: «Si tenéis algún dinero, no lo prestéis con interés, sino dádselo a aquel
que no va a devolvéroslo» (4835-492).
96. [Dijo] Jesús: «El reino del Padre se parece a [una] mujer que tomó un poco de
levadura, la [introdujo] en la masa (y) la convirtió en grandes hogazas de pan. Quien
tenga oídos, que oiga» (492-6).
97. Dijo Jesús: «El reino del [Padre] se parece a una mujer que transporta(ba) un
recipiente lleno de harina. Mientras iba [por un] largo camino, se rompió el asa (y) la
harina se fue desparramando a sus espaldas por el camino. Ella no se dio cuenta (ni) se
percató del accidente. Al llegar a casa puso el recipiente en el suelo (y) lo encontró
vacío» (497-15).
98. Dijo Jesús: «El reino del Padre se parece a un hombre que tiene la intención de
matar a un gigante: desenvainó (primero) la espada en su casa (y) la hundió en la pared
para comprobar la fuerza de su mano. Entonces dio muerte al gigante» (4915-20).
99. Los discípulos le dijeron: «Tus hermanos y tu madre están afuera». Él les dijo: «Los
aquí (presentes) que hacen la voluntad de mi Padre, éstos son mis hermanos y mi
madre; ellos son los que entrarán en el reino de mi Padre» (4921-26).
100. Le mostraron a Jesús una moneda de oro, diciéndole: «Los agentes de César nos
piden los impuestos». Él les dijo: «Dad a César lo que es de César, dad a Dios lo que es
de Dios y dadme a mí lo que me pertenece» (4927-31).
101. (Dijo Jesús): «El que no aborreció a su padre y a su madre como yo, no podrá ser
[discípulo] mío; y quien [no] amó [a su padre] y a su madre como yo, no podrá ser
[discípulo] mío; pues mi madre, la que [...], pero [mi madre] de verdad me ha dado la
vida» (4932-501).
102. Dijo Jesús: «¡Ay de ellos, los fariseos, pues se parecen a un perro echado en un
pesebre de bueyes!: ni come, ni deja comer a los bueyes» (502-5).
103. Dijo Jesús: «Dichoso el hombre que sabe [por qué] flanco van a entrar los
ladrones, de manera que (le dé tiempo a) levantarse, recoger sus [...] y ceñirse los lomos
antes de que entren» (505-10).
104. [Le] dijeron: «Ven, vamos hoy a hacer oración y a ayunar». Respondió Jesús:
«¿Qué clase de pecado he cometido yo, o en qué he sido derrotado? Cuando el novio
haya abandonado la cámara nupcial, ¡que ayunen y oren entonces!» (5010-16).
105. Dijo Jesús: «Quien conociere al padre y a la madre, será llamado hijo de
prostituta» (5016-18).
106. Dijo Jesús: «Cuando seáis capaces de hacer de dos cosas una sola, seréis hijos del
hombre; y si decís: ¡Montaña, trasládate de aquí!, se trasladará» (5018-22).
107. Dijo Jesús: «El Reino se parece a un pastor que poseía cien ovejas. Una de ellas —
la más grande— se extravió. Entonces dejó abandonadas (las) noventa y nueve (y) se
dio a la búsqueda de ésta hasta que la encontró. Luego —tras la fatiga— dijo a la oveja:
Te quiero más que a (las) noventa y nueve» (5022-27).
108. Dijo Jesús: «Quien bebe de mi boca, vendrá a ser como yo; y yo mismo me
convertiré en él, y lo que está oculto le será revelado» (5028-30).
109. Dijo Jesús: «El Reino se parece a un hombre que tiene [escondido] un tesoro en su
campo sin saberlo. Al morir dejó el terreno en herencia a su [hijo, que tampoco] sabía
nada de ello: éste tomó el campo y lo vendió. Vino, pues, el comprador y —al arar—
[dio] con el tesoro; y empezó a prestar dinero con interés a quienes le plugo» (5031-513).
110. Dijo Jesús: «Quien haya encontrado el mundo y se haya hecho rico, ¡que renuncie
al mundo!» (514-5).
111. Dijo Jesús: «Arrollados serán los cielos y la tierra en vuestra presencia, mientras
que quien vive del Viviente no conocerá muerte ni (...); pues Jesús dice: Quien se
encuentra a sí mismo, de él no es digno el mundo» (516-10).
112. Dijo Jesús: «¡Ay de la carne que depende del alma! ¡Ay del alma que depende de
la carne!» (5110-12).
113. Le dijeron sus discípulos: «¿Cuándo va a llegar el Reino?» (Dijo Jesús): «No
vendrá con expectación. No dirán: ¡Helo aquí! o ¡Helo allá!, sino que el reino del Padre
está extendido sobre la tierra y los hombres no lo ven» (5112-18).
114. Simón Pedro les dijo: «¡Que se aleje Mariham de nosotros!, pues las mujeres no
son dignas de la vida». Dijo Jesús: «Mira, yo me encargaré de hacerla macho, de
manera que también ella se convierta en un espíritu viviente, idéntico a vosotros los
hombres: pues toda mujer que se haga varón, entrará en el reino del cielo» (5118-26).

Fuente: A. de Santos Otero. Los Evangelios Apócrifos (Madrid: B.A.C., 1985), págs.
89-95, 77.
POR TEMAS (en cursiva las palabras de Jesús citadas textualmente; los números se refieren a cada dicho de Jesús; Léase con el Corazón y la Mente)

A) BUSCAR, SUFRIR, ENCONTRAR. Sólo el que busca encuentra. Lo exterior (el mundo que
vemos) es consecuencia de nuestro interior (pensamientos que hay en nuestra Mente) (43, 45). En el
mundo es probable que no encuentres lo que buscas, por eso BUSCA (=sigue tu intuición) en tu
INTERIOR y no dudes de que lo encontrarás pues es inevitable. En el proceso puede que suframos
la incomprensión de los demás, pero este sufrimiento es leve (Su yugo) comparado con el
sufrimiento de vivir en la oscuridad donde viven los que no quieren cambiar. La incomprensión es
temporal, pero el sufrimiento de ellos estará ahí hasta el día que queramos escuchar. Hay dos
formas de aprender, porque es INEVITABLE que tenemos que aprender: por las buenas o por las
malas. Por las buenas (Jesús de Nazaret), nos ahorramos muchos problemas ya que le estaremos
buscando la solución a nuestras vidas. Busca y encontrarás. Lamentablemente para nosotros, la
mayoría escoge aprender por las malas, es decir, pasar por esa situación, y en lugar de elegir
solucionarlo, tomamos otros caminos, con lo que aquello que debemos aprender sigue esperando, y
así volverá a aparecer y nosotros a sufrir una y otra vez en cada intento. Al negarnos a aprender,
volvemos a pasar por esa situación (tropezar con la misma piedra).

Muchas veces ya tenemos frases preparadas para que cuando aparezca esa situación, no tomemos la
decisión. Éstas frases AUTOMATIZADAS Y PROGRAMADAS (como si las hubiera preparado
otra persona en nuestra Mente [ego] teniendo mucho miedo de que no lo hagamos) hacen que nos
quedemos bloqueados, IMAGINANDO cosas que no son la realidad, pero que PARA EL QUE
LAS PIENSA ES LA REALIDAD. Cumplen una función: que pase la tormenta y no hagamos nada.
Pero la tormenta seguirá viniendo mientras no hagamos nada. Frases como:
(engaño:)
“No puedo hacerlo” (cuando queremos decir: “no quiero hacerlo”)
“Eso es muy difícil” (cuando queremos decir: “me da miedo hacerlo”)
“No puedo evitarlo” (cuando queremos decir: “no quiero cambiar”)
“Sí, pero…no” (cuando queremos decir: “de eso ni hablar”)
“Me gustaría cambiar…” (cuando queremos decir: “hoy no, mañana”)

El miedo en nuestra mente (ego) nos impide que hagamos algo para acabar con el miedo. Si haces
lo que te da miedo se acabó el miedo. EL MIEDO SÓLO ES UNO, PERO SE MANIFIESTA DE
MUCHAS FORMAS. Sin miedo todo es felicidad. Sientes TODO EL PODER DE TU MENTE, y
con razón dijo el Presidente Mandela aquello de que: “ahora soy el dueño de mi destino, soy el amo
de mi universo”. Si no hay miedo, ya nada nos preocupa, y no vemos NINGUNA BARRERA
PARA CONSEGUIR LO QUE NOS PROPONGAMOS. Esto es lo que han descubierto los grandes
personas de nuestro mundo. Pero antes de serlo, eran personas normales como nosotros.

UN EJEMPLO. Nos gustaría trabajar como médico, pero a continuación decimos: “uy, pero yo no
puedo estudiar tal carrera, es muy difícil”, ese pensamiento nos paraliza. Si nos lanzásemos a por
ello, una vez conseguido, miraremos hacia atrás y diremos: “pensaba que iba a ser muy difícil”.

REALIDAD: NO ES DIFÍCIL
IMAGINACIÓN (MIEDO): ES MUY DIFÍCIL
¿Qué es la Verdad? Las cosas son como son. ¿Qué es mentira en la vida? Lo que nos imaginamos
que son. ¿Cómo puede ser feliz? Eliminando las imaginaciones, los miedos, las mentiras a los
demás y los autoengaños con frases preparadas. ¿Qué queda si hago eso? AMOR, FELICIDAD,
PODER, INTELIGENCIA….LO QUE SOMOS NOSOTROS EN REALIDAD.
2) 58) 68) 69) 82) 91) 92) 94)
B) EL REINO. Cuando estamos buscando dentro de nuestro interior es porque POR FIN estamos
dispuestos a trabajar (tierra de labor) a favor de nuestra felicidad para siempre; es entonces cuando
aparecen respuestas 20) 24)

¿Dónde está el Reino?

Está dentro de nuestra MENTE. Lo que vemos fuera solo es una proyección, un sueño. No
hay NADA afuera. Nuestra percepción, es decir, la consciencia desde la cuál apreciamos
un mundo, está aparentemente situada en nuestra cabeza, pero esto está diseñado con un
solo propósito: que lleguemos a la conclusión de que somos el cuerpo que ocupamos, que
lo que comprende todo es nuestro cerebro (en lugar de la verdad: nuestra MENTE), y que
lo que tenemos ante nosotros (reconoce lo que tienes ante tu vista) es el mundo en el que
vivimos (5, 113). La ciencia (una de las armas usadas en el mundo para atarnos a él junto
con la religión), dice que, en la evolución del hombre, el crecimiento del tamaño del
cerebro ha provocado que sea más inteligente. Si la inteligencia es cosa de tamaño…¿por
qué los elefantes no saben cuanto son 2 + 2? La ciencia apenas hace teorías y más
teorías…pero pocas respuestas. Sin embargo, la Física Cuántica está poco a poco
acercándose a descubrir la verdadera naturaleza del universo: una imagen que depende del
perceptor…
¿Qué decir de las religiones? Han descubierto una cosa: el poder de la creencia. Empuja a
la gente a creer lo que tú quieres (por ejemplo, usando el miedo como control) y tendrás un
buen negocio. Pero piensa en lo siguiente: Según éstas, Dios creó el mundo en seis días y
descansó al séptimo. Suponiendo que Dios se puede cansar, prosigamos. Tambien aseguran
que es Todopoderoso, Toda Bondad y Amor, y que es Perfecto. Este Dios perfecto no
podrá hacer obras IMPERFECTAS…analicemos el mundo y hagámonos esta pregunta: ¿es
el mundo un lugar imperfecto? (pobreza, lucha para sobrevivir, sufrimiento, enfermedad,
guerras, torturas, muerte, etc etc…) >> conclusión: Dios NO creó el mundo (ver “Centrar
la atención”, más abajo). Ya es hora de separar a Dios de las religiones. Es hora de conocer
al Maestro, sin intermediarios…3) 32) 39) 43)

¿Quién es Jesús? Mejor leer al propio Jesús (UCDM, pág 8):

[… frase de la Biblia (Juan 14:6) que dice:]


"Nadie viene al Padre sino por mí". No significa que yo esté en modo alguno separado
de ti o que sea diferente, excepto en el tiempo, y el tiempo no existe realmente. La
afirmación tiene más sentido desde el punto de vista de un eje vertical que de uno
horizontal. Tú estás debajo de mí y yo estoy debajo de Dios. En el proceso de
"ascensión" yo estoy más arriba porque sin mí la distancia entre Dios y el hombre sería
demasiado grande para que tú la pudieras salvar. […]. La devoción que les profeso a
mis hermanos es lo que me ha puesto a cargo de la Filiación, que completo porque
formo parte de ella.
Como dice UCDM, la Biblia (Nacar-Colunga) afirma (Gen 2:21) que “Entonces Yahvé
Dios hizo caer sobre Adán un sueño muy profundo”, pero en ningún sitio dice que
despertó. Adán, que representa al ser humano en la tierra, simboliza cada uno de
nosotros TENIENDO UN SUEÑO COMPARTIDO (la vida es sueño): en realidad
estamos todos durmiendo en el Reino de Dios, soñando que estamos dentro de estos
cuerpos, en este mundo. En este sueño, históricamente Jesús es el primero que despertó
del sueño del mundo. Dicho de otra forma, Jesús fue una “persona” que vivió entre
nosotros, que aprendió tanto que acabó recordando QUIÉN era Él: el Hijo de Dios. Una
vez despertó, como Él mismo dice arriba, se puso a cargo de la Filiación, volvió a entrar
en el sueño y encarnó en el cuerpo llamado Jesús.

¿Para qué entrar en el sueño otra vez?


Él, que tiene los mismos atributos que Su Padre, nos ama al máximo, y conoce el
camino de salida del mundo porque Él mismo lo recorrió. Por eso dijo Yo Soy el
Camino, la Verdad y la Vida. Así pues, entró para liberarnos del sueño. Para que
despertáramos y dejáramos de sufrir aquí. 51).

¿Cómo despertar?
Meditando, aprendiendo, perdonando, amando, (108).
Pensando en las palabras de Jesús (o comprendiendo éstas) aprenderemos a vencer
nuestros miedos e imaginaciones, con lo que acabaremos perdonando y amando a
todos, incluidos Nosotros Mismos.

¿Qué tenemos que superar?


Nuestras falsas creencias (miedos) que nos atan a este mundo de ilusiones, y no sólo de
las que somos conscientes sino de las inconscientes. Entre éstas, por ejemplo, se halla
un SENTIMIENTO DE CULPA QUE TODOS NOSOTROS tenemos en nuestra Mente
sin que casi lo sospechemos. Este sentimiento está ahí desde que entramos en el sueño.

¿Por qué?
Antes de que crear nosotros el universo, estando todavía despiertos en Casa (donde
seguimos aún), en el Reino de Nuestro Padre, acostumbrados a crear (inventar con
nuestro gran poder mental heredado de Nuestro Padre) cosas que nos dejarían con la
boca abierta si lo recordáramos, y con esa ingenuidad angelical que siempre hemos
tenido, parecida a la de los niños aquí en el mundo (sed como los niños), tuvimos la
tonta idea de crear un mundo por nuestra cuenta, sin colaborar con nuestro Padre, sin la
unión del Amor, por lo que resultó una creación fallida. Pero como saben nuestros
hermanos que están despiertos, para que nuestras creaciones se hicieran reales en el
Reino, estas deben ser hechos JUNTOS, contando con Todos los que habitan el Reino.
Es una locura no hacerlo así…es más, es IMPOSIBLE crear a espaldas de los demás o
de Dios (nada hay escondido que no llegue a ser manifiesto)(5). El intento es vano, no
ocurre…SALVO PARA EL QUE CREE QUE SÍ. En ese momento a los que nos
“atrevimos” a “SER MÁS QUE DIOS” y crear nuestro propio mundo se produjo un
estado de EMBELESAMIENTO, ENSOÑACIÓN, SOPOR o, dicho más claramente:
entramos en un SUEÑO. Esto nos produjo un tremendo sentimiento de culpa y miedo, y
estos pensamientos temerosos [ego] se instalaron en nuestras mentes (el mal llamado
pecado original); nos sentimos desnudos en la nueva finca, que es este mundo 21), 37).
Nos vimos perdidos en nuestro sueño proyectado en nuestra propia Mente, del que ni
Dios puede despertarnos, porque esto iría en contra de una de Sus más básicas leyes: EL
LIBRE ALBEDRÍO. Esto significa que, aun cuando todos en el Reino sabemos que no
tiene sentido tener pensamientos contrarios a los que hay porque EL MUNDO YA ES
PERFECTO TAL COMO ES, si el Hijo de Dios tiene la voluntad de pensar algo
erróneo, Dios no puede obligarLe a cambiarla. Sólo aconsejarLe. Sin embargo, Dios
sabía que sólo al tener proyectos, al perseguir Nuestros propios sueños, en realidad sólo
estábamos soñando, sólo CREYENDO QUE ESTÁBAMOS CREANDO FANTASÍAS
[CREER=CREAR]). Sabe que estamos y siempre estaremos con Él y por ello en el
mismo instante que decidimos continuar con nuestro sueño, estableció Su plan de
rescate: Enviar al Espíritu Santo (44), que todos llevamos dentro de nuestra Mente, para
contrarrestar al EGO (esto está explicado más adelante).

En nuestro sueño, donde todo está al revés, la “vida” (que en realidad es muerte: 11, 18,
56, 85, 111) sigue durante generaciones, y despertaremos al darnos cuenta de que no
hay culpables ni miedo, ya que habremos entendido que no existen los pecados sino
sólo errores tontos e ingenuos. Tenemos que corregir todos los errores en nuestra Mente
siguiendo las indicaciones de nuestro Maestro, y cuando lo hayamos conseguido, ya no
veremos maldad en el mundo porque el mundo siempre es el resultado y la
consecuencia de los pensamientos que hay dentro de la Mente (el árbol y el fruto, 43,
45). Al haber éstos sido corregidos, el mundo quedará corregido, ya nadie vendrá a
juzgarnos (no habrá juicio final) ni habitaremos más en estos penosos cuerpos, ni
gustaremos la muerte.

Todo esto está muy bien pero, ¿por qué he de creerlo con la cantidad de falsedad que
hay en el mundo?

Jesús te invita a que Le escuches y Le comprendas, pero sobretodo te invita a que


pruebes en tu vida lo que te enseña, QUE LO EXPERIMENTES. Él te promete que tu
vida te cambiará a infinítamente mejor. Si no te da resultado, siempre puedes dejarlo.
No hay que pagar nada porque ya no hay intermediarios. Ya nadie controlará tu vida
sino que ésta estará en manos del que más sabe hacerte feliz. Jesús el Viviente os dará
lo que ningún ojo ha visto a todos Vosotros (17). Sus frutos son buenos porque Él sí que
os quiere de verdad. Os lo prometo porque A MÍ YA ME LO HA DADO. 8) 38)

Dios nos quiere a todos por igual, cuida al máximo de sus hijos, y si ve que uno sufre
“deja” a los demás en su mundo perfecto y sin peligros y se centra en sacarLe de la
fantasía sin obligarLe directamente: por esta razón, para salvarnos nos envía a su Hijo.
Dios y Jesús (que son idénticos 61) son como ese Señor que nos invita a una Gran
Cena, es esa perla que encuentra el que es sabio de verdad (91, 92). A Él no se le
parece nadie en el mundo porque no hay nadie en el mundo. 13) 64) 76) 77) 107)
C) EL MUNDO.

El universo lo creamos Nosotros en nuestra mente (77) como resultado de la idea equivocada de que
podíamos hacer un mundo sin Dios. Esa idea nos aterrorizó y nos llenó de confusión y nos sentimos
culpables, pensamientos que aún hoy día llevamos ocultos en la parte inconsciente de la Mente
(104). Así nació el ego y la personalidad (egoica) de cada uno: esos pensamientos temerosos
cobraron “vida” propia, y diseñaron el mundo con un solo objetivo: sobreproteger y mantener “esa
nueva vida recién nacida” intacta, lo que se conoce como instinto de supervivencia. Los
pensamientos egoicos están tan enraizados (como la cizaña) en nuestros propios pensamientos
buenos que NUESTRO miedo a morir en realidad no es otra cosa que SU miedo a morir infundido
en nosotros. (40, 57)
Así, habían nacido nuevos pensamientos que se convertieron en creencia y costumbre:
NACIMIENTO, y su opuesto: la MUERTE (en realidad la vida es la muerte porque sólo el que
sueña está muerto, no vive la Realidad). Estos pensamientos temerosos no eran los únicos que
teníamos, se entremezclaban con los de amor y fraternidad a los que estábamos acostumbrados. Las
ideas temerosas, que habían cobrado “personalidad propia”, con su terror a “ser erradicadas y
corregidas” (esto era lo mismo para ellas que su muerte…¿a quién le gusta dejar de existir?),
empezaron a esconderse entre los demás pensamientos para no ser descubiertas y eliminadas por su
Señor (Nosotros), y comenzaron a trabajar por intentar eliminar a los buenos pensamientos en
nuestra Mente. Así nació el mundo del Bien y del mal.

Desde sus comienzos, el ego se siente bien en el mundo, Y mientras, Nosotros hemos sido guiados
y seguimos luchando por mantener ese nuevo orden, todo controlado por el mismo que lo diseñó (el
ego, el señor de este mundo). Para no ser descubierto y eliminado, guió nuestra atención (por eso:
Centrad la atención!!!) no hacia el interior de nuestra mente, sino hacia el exterior: hacia el mundo.
Para que el sueño no dejara de existir, y antes de que echáramos de menos a nuestro Padre, el ego
tenía un objetivo claro: que siguiéramos adelante, porque volver sobre nuestros pasos significaba su
fin. Como el mundo era material y nosotros aún espíritus, para participar más en él y enraizarnos
más, “surgió” la idea de encarnarnos o, dicho de otra manera, materializarnos. Metidos en cuerpos
de carne y hueso, ahora podíamos atacar a otros y no “a nosotros mismos” (80). Las ideas temerosas
respiraron tranquilas. Ya nadie las observaba, ya nadie trataba de eliminarlas. Pero ahora Nosotros
sabemos (empezamos a recordar) la Verdad: sólo el Bien existe, y el mal son imaginaciones a las
que no hay que hacerles caso.

El mundo, entonces, siempre tratará de eliminarnos o al menos de hacernos sufrir (86), cosa
imposible si sabemos QUIENES SOMOS (67, 80, 105): nada nos puede amenazar ya pues todo no
es nada más que un sueño que el Hijo de Dios está teniendo (68, 69, 111). Todo lo contrario,
afortunados Nosotros porque sólo es un sueño. Por eso, Jesús nos dice que perdonemos al mundo y
sus intentos de esclavizarnos. El mundo es la muerte, y nuestra atención está ahora centrada en
APRENDER a no cometer más errores de pensamiento (vete y no peques más), que es el gas que
alimenta la llama de nuestros actos (lo interior causa lo exterior), para así no perpetuar los errores.
Intentar arreglar los problemas del mundo, que es lo que el ego secretamente quiere que hagamos,
no es la solución (¿acaso soy un repartidor? 72). ¿Quién quiere resolver los problemas de un
sueño? La solución es cortar con los pensamientos (42, 53, 110) que alimentan al mundo ante
nuestros ojos. No hacerle caso al mundo (27). No sentirnos culpables de nada nunca más (37). La
solución está en nuestra Mente, no en el mundo exterior (os engendrareis pecados, 14). Al dejar de
creer en las ideas de siempre, el ego desaparecerá con ellas. Si no nos gusta el sabor de las naranjas
de nuestro huerto, no le echemos azúcar al fruto: plantemos un árbol de la variedad de naranja que
nos gusta (43, 45).

Está escrito que el mundo desaparecerá. Los que están fuera del sueño ya han visto el final (71).
¿Cómo será? En el momento en que Todos lo hallamos PERDONADO TODO. Al mundo, a los
demás, a Nosotros Mismos. CONOCIENDO EL MUNDO. NO SINTIÉNDONOS MÁS
CULPABLES NI TENER MIEDO A NADA. NO MINTIENDO NI SACRIFICÁNDOSE.
SOPORTANDO Y PERDONANDO LOS ATAQUES HACIA NOSOTROS, RECORDANDO la
Verdad, AMANDO A NUESTROS HERMANOS Y A NOSOTROS MISMOS. 6) 37) 53)
55) 56) 89) 99) 101) 104)

El Hijo de Dios y el ego.


Aquella parte de nuestra mente que siente la culpa y el miedo al “QUÉ SERÁ DE
NOSOTROS SIN DIOS AHORA” que todos llevamos dentro, a nivel subconsciente, la
llamamos EGO. Desde un punto de vista religioso, se le llama demonio (y al que los
religiosos le atribuyen cualidades que dan miedo). Una vez más, ni el ego ni el demonio
existen (lo que no teneis en vosotros: 70). Excepto para el que cree en ellos. Hay gente
que asegura haber visto a la Virgen del Pompillo en una roca, pero eso no quiere decir
que haya sido real, excepto para esa persona, desde luego. En realidad, el ego sólo es un
pensamiento que usa para sus propósitos nuestro gran poder de creación-imaginación
(ESTE MUNDO LO HEMOS CONSTRUIDO CON ÉL). Más aún, el ego es esa parte
de nuestra mente QUE CREE QUE ESTÁ AQUÍ, EN EL MUNDO, Y QUE SIENTE
EL MIEDO Y LA CULPA. Y es un maestro del disfraz: es un pensamiento siempre
OCULTO EN NUESTRA MENTE que se entremezcla con otros pensamientos
nuestros. Afortunadamente y para nuestra alegría, los que creen estar vivos en este
mundo porque obedecen a su ego (su imaginación), en realidad está muertos, o dicho de
otra manera, estamos en Casa soñando que estamos vivos, separados y metidos en
cuerpos teniendo una experiencia de otro mundo. Somos afortunados porque peor sería
que la muerte sí existiese en realidad: sería nuestro fin. No es de extrañar que la gente se
esté volviendo loca. Por suerte, si confían en lo bueno de su interior, ello les salvará
(70). Pero si no quieren hacer caso a Jesús el Viviente serán devorados. 37) 60)

Por eso, dichosos son los que sí existen porque ya no morirán más, porque ya existía(n)
antes de llegar a ser. Podemos aclamar que ¡¡así es!! ¡¡es dichoso el Hijo de Dios!!
7) 19)
Centrar la atención.
A la hora de decidir, en el fondo sabemos perfectamente lo que es bueno para nosotros,
cuáles son las mejores decisiones que Dios quiere que tomemos. Estas son muy
evidentes (32), pero muchas veces acabamos eligiendo otras opciones. El mundo está
diseñado por el ego (la cizaña en nuestra mente) para DISTRAER nuestra atención y
evitar el camino de vuelta a Casa. Recordemos: el ego no es nada. Creer lo que él nos
dice, como que la muerte o este mundo existen, es una estupidez. Pero una estupidez
peligrosa, porque eso significa encadenarnos al sufrimiento. El ego es como un
mosquito susurrándonos al oído que ya nada se puede cambiar, porque él (lo que
llamamos la realidad) tiene todo el poder. Y como no le vemos, pensamos que nos lo
dice un monstruo que nos da pánico. Sin embargo, casi nadie logra deshacerse de él (los
hallé ebrios; muchos en la puerta; al lado del aljibe… (28), (74), (75). Esto ocurre
porque se oculta tan bien que al nosotros sentir sus pensamientos en la mente, los
obedecemos como si fueran la realidad misma, imposible de cambiar. Y es que no
debemos de menospreciar su poder de engaño y su velocidad de pensamiento (103).
Sólo engañando roba el débil en la casa del fuerte: haciéndole creer que, o abre la puerta
y se esconde en una habitación, o “un ejército entrará y le matará”. Sólo haciendo
mucho ruido mientras el fuerte está escondido y asustado entrará y le acabará robando
(35).
El ego siempre trata de engañarnos para conseguir que elijamos lo que él quiere y así
tenernos controlados, pero somos nosotros los que tenemos la última palabra, los que
decidimos si escucharle o elegir lo bueno para nosotros. Para que elijamos su opción
nos pinta la nuestra como muy mal vista por el mundo, de que parezca algo malo para
nosotros (él usa nuestros sentidos para que no veamos las cosas como son), o nos
presenta otras alternativas como más interesantes (64). Si pudiera elegir sin depender de
nosotros, ya nos habría eliminado en nuestra Mente para sólo existir él.
Afortunadamente es al revés. Si seguimos fijándonos en el exterior, que es la película
que nuestro ego interior nos pone (89), dirigida y planificada por él para que sigamos
pendientes de eso, veremos cómo hasta las personas más cercanas a nosotros parecen
empujarnos hacer cosas que no nos convienen.

Por ejemplo, el deseo de tener hijos (79), el deseo de una madre de ver casada a su hija,
o el de un padre de ver a su hijo trabajando en tal oficio, esclavizándolo (87). Cuando
Jesús dice Quien no odie a su padre y a su madre (55) quiere decir que a veces
Nosotros debemos de decir NO, y perdonar a los que nos intentan esclavizar sin darse
cuenta, a los que nos piden que nos sacrifiquemos por ellos (104). María, la madre
(biológica) de Jesús, quería que dejase de predicar y volviera a casa ya. Jesús seguía con
Su misión y le invitaba a aprender, a sentarse con los demás, como una HERMANA
más, pero ella se negaba, sólo quería convencerlo para que dejara su misión. Pero Jesús
conocía al mundo y sus intentos, y no permitió que nada ni nadie le desviara de su
misión. Nosotros también haremos eso un día (55, 99, 101, 105). Hay que ayudar a los
que piden ayuda, pero no confundamos esto con aceptar lo que otros quieren para
nosotros si lo que nos dicen nos entretiene de nuestra misión (¿acaso soy yo un
repartidor? 72).
Nuestra tarea es PERDONAR y no CEDER ante el mundo. Hay que centrar la atención
en lo que de verdad importa (27), y no seguir tropezando en las mismas piedras (63).
Mejor ponernos a la tarea con gana, que así se pasa todo muchísimo más pronto, que
esperar a que llegue, porque siempre llega, lo que tenemos que aprender. Esto no
significa que ahora nuestra tarea sea luchar contra el ego (como la pasa a Neo-Smith en
Matrix), sino COMPRENDER que el ego no es más que pensamientos nuestros que son
un error. Sólo hay que olvidarlos, dejar de creer en ellos (57).

Entonces, ya no podemos seguir más así: unas veces siguiendo los engaños del ego por
no molestarnos en vigilarlos, y al final sufrir sus terribles resultados; y otras veces,
queriendo “ser buenos”, para compensar y no sentirnos culpables… no podemos montar
dos caballos (47). O elegimos el ego y pagar la factura después, o centramos la atención
para liberarnos de él y coger todo el poder y traer la felicidad para siempre a nuestras
vidas. Y cada batalla ganada es una lección aprendida que no tendremos que sufrir más.
Una vez que lo intentamos, veremos que nos sobra fuerza para lograrlo (98). Siempre
nos ponemos la excusa de que “NO PUEDO”. Olvidemos esa frase y a partir de ahora
digamos “VOY A HACERLO”. Cuando hayamos comprobado que podemos dejar de
escuchar al ego y hacer lo de siempre, y nos demos cuenta de que que SOMOS
CAPACES DE ESO Y DE MUCHO MÁS (LO SOMOS TODO), ya no volveremos a la
miseria de antes (8). Después de beber vino añejo, el que es de categoría, no querremos
beber vino viejo y malo (ego) (47). Con sólo querer, y con la ayuda de nuestro hermano
y maestro Jesús, lograremos comprender que no hay que luchar contra nuestros
pensamientos egoicos sino simplemente VIGILARLOS, COMPRENDERLOS Y
PERDONARLOS, RECORDANDO SIEMPRE QUIENES SOMOS Y DONDE
ESTAMOS REALMENTE (21, 36, 53, 80). Así, nos conoceremos a Nosotros Mismos
y ya no proyectaremos más imágenes. Será nuestro DEPERTAR. Ojalá escuchemos a
Jesús el Viviente y no demos lugar a que los ladrones den con la recompensa, es decir,
que nuestro ego o el mundo nos roben el control y la dirección de nuestras vidas. 38)
52) 59) 66) 76) 78) 79)

Reino y mundo. Riqueza y pobreza. Dar y recibir.


El Reino está en nuestro interior, el mundo es un sueño que PARECE desarrollarse en el
exterior 89), pero no es más que pura ilusión. Fuera de Nosotros/Dios/Reino no hay
NADA (113). Ahora ya podemos entender la parábola del Hijo Pródigo: su salida de
casa donde todo es riqueza y bienestar estando lleno de alegría (97), viaje por el mundo
y empobrecimiento es un símbolo de nuestro propio viaje mental onírico (vida humana).

El REINO LO ES TODO: un paraíso donde poder crear lo que queramos, es belleza,


magnificencia, amor, alegría, eternidad, el sitio más perfecto que podamos imaginar
(109). Si algunos de nosotros hemos construído este universo de nacimiento y muerte
que nos parece tan inmenso, es porque nos hemos empequeñecido al seguir las creencias
del ego. Hemos situado la consciencia en un lugar muy pequeño, nuestra cabeza, en
comparación con el resto del universo. Ahora parecemos hormiguitas encerrados en
cuerpos y viviendo en una bola suspendida en el espacio de la que no se puede salir…
¿no parece eso una cárcel? Visto desde este mundo, el Paraíso que nos espera no es
nada (semilla exigua, pequeña, insignificante), pero la realidad es que NUESTRO
MUNDO SÍ QUE NO ES NADA (29, 56, 86, 110); la Verdad es que ese grano de
mostaza que es cada uno de Nosotros tienen un potencial increíble: recordemos que sólo
uno de Nosotros basta para crear un universo como el nuestro (8, 76, 109). Dirigidos
por nuestro Hermano Mayor para salvar al resto de nuestros Hermanos, terminaremos
convirtiéndonos en cobijo de ellos y ellos de otros, hasta despertar todos como Mente
del Único Hijo del Padre. 20)
El Reino es todo riqueza, ni el más rico de entre la pobreza de este mundo podrá jamás
compararse. El ego nos engaña a todos haciéndonos creer que no podemos aspirar más
que a ser pobres, que hay que luchar por sobrevivir en vez de compartir la abundante
riqueza que tenemos (extendido sobre la tierra, 113). Al igual que en el mundo, aquel
que quiere quedarse las cosas para sí acaba perdiéndolas antes o después (incluso años
después), si en nuestra Mente sólo hay deseos de dar, lo recibiremos TODO. El mundo
nos dice lo contrario, pero la Verdad es que al compartir Amor, tanto el que da como el
que recibe obtienen Amor, y este Amor se hace “físico”, materialmente hablando. Como
dice UCDM:

“Los pensamientos [como el Amor] se expanden cuando se comparten.Cuantos más


creen en ellos, más poderosos se tornan.Todo es una idea.¿Cómo, entonces, puede
asociarse dar con perder?”

Pero como en el mundo no hay Fe en estas palabras, el ego nos tiene esclavizados y
atemorizados, y lo consigue: sólo aquellos que no creen tal idea se hacen ricos, pero
mientras sigan temiendo a la muerte y creyendo en el mundo, éste al final les quitará
todas las riquezas materiales (41, 63, 97). Esto no le gusta al ego, pero siempre tiene
plan B: el que tiene riquezas sufre tal adicción a ello que está atrapado como un
drogadicto a la droga (78). Dadles a los demás lo que os sobra, al mundo lo suyo y a
Dios lo que es de Dios. 54) 57) 81) 88) 95) 100)

Unidad y división. El cuerpo.


En el mundo todo es división, separación, individualidad, ego, frente a la Unidad, la
unión, la concordia, la cooperación, la amistad, el amor entre Nosotros. El mundo es
caos, el Paraíso es todo orden, donde no hay posibilidad de que algo falle. En el mundo,
la división se hace evidente mediante la Polaridad y Multiplicidad. La polaridad
significa que casi todo se divide en opuestos (los extremos). Así, tenemos blanco y
negro, alto y bajo, fácil y difícil, cielo y tierra, materia y espíritu, etc. Muchas veces,
entre estos extremos hay grados (multiplicidad). Blanco, blanco oscuro, gris claro, gris,
gris oscuro, negro. Extremadamente fácil, muy fácil, claro, fácil, dificultad media, muy
difícil, imposible, etc… Esto está diseñado así con una intención: hacer un mundo
complejo de entender donde sea imposible encontrar respuestas, elegir la opción
correcta entre tantas opciones, hallar la Verdad, ver la salida. Por eso necesitamos de
ayuda “exterior”, mejor de Alguien ya conoce el camino.

El cuerpo que usamos para movernos está diseñado por el ego para materializar la
separación y para esclavizarnos. Es su casa, su santuario, y quiere que lo adoremos. ¿Es
eso lo que se hace en el mundo o no? Para tener el control total sobre el Hijo de Dios, lo
mejor, según el ego, es dividirlo para que no esté unido. ¿Qué quiere decir esto?
En el sueño nos da la sensación de que nuestra Mente está dividida y introducida en
cuerpos. Esto es lo que significa el mito de Adán y Eva en el Antiguo Testamento. El
haber DOS es un símbolo de la separación y la división en la Mente que el ego logró
hacernos creer, pero que sigue siendo falso. “[Y Adán vio]… que estaba desnudo” es
un símbolo de la culpa, y del intento del ego (la serpiente) en que nos fijáramos en el
cuerpo, que empezamos a desear y a adorar.

Si seguimos analizando el plan maestro del ego desde el principio comprenderemos que,
al crear un espacio físico entre un cuerpo y otro, empezamos a sentirnos separados de
nuestro Hermano (que en realidad soy Yo). Esto es perfecto para lograr que él sufra si
yo le ataco, le esclavizo y le utilizo para mis fines, con lo que mi poder crece. Y así
empezó a ocurrir: desde aquellos momentos y de esta manera todos miramos al exterior
y no al interior, donde podríamos descubrir sus pensamientos hasta deshacer el sueño.
En otras palabras, el ego quería ejercer todo su poder sobre nosotros de la manera más
libre posible, y esto era difícil cuando al principio nos dábamos cuenta de sus
movimientos. Esto sucedía porque aún seguíamos observando nuestros pensamientos en
el interior de nuestra Mente. Por eso el ego trató, y lo consiguió, de que empezáramos a
concentrarnos en el exterior, en el mundo, y así quedar él oculto.

Siguiendo con el análisis del funcionamiento del ego desde el “principio de los
tiempos”, el ego siempre ha trabajado para conseguir su independencia, y una vez que
aceptamos creer, guiados por la “serpiente”, que éramos esos cuerpos que veíamos (11),
logró cierta independencia de nosotros y de otros egos. Sin embargo, debido a nuestros
inconscientes deseos de unirnos a nuestra otra mitad (y volver al Yo Único), seguimos
uniéndonos (familia, parejas, matrimonios, etc), y entonces el ego usó esas relaciones
para que nos esclavizáramos unos a otros. Aún lo sigue haciendo (87, 112).

En este sentido, muchas parejas se unen “en santo matrimonio” como símbolo de su
amor (mundano), pero en realidad muy pocas parejas consiguen ser plenamente felices.
Al concentrar “nuestro amor” en una sola persona, lo dividimos, lo separamos, hacemos
un corte con el mundo. Es lo que UCDM llama “amor especial”. En una relación de
amor especial, se entremezcla el amor con el miedo: miedo a que me abandone, a que
tenga un lío, a que no haga lo que quiero, a que cambie, miedo a que deje de amarme…
El miedo es lo opuesto al Amor. El mundo nos dice que es el odio, pero en realidad el
odio sólo es la consecuencia del miedo, es una cara de éste. Cuando tenemos miedo
(causa) a alguien, una de nuestras reacciones (consecuencia) es odiar a esa persona.

En una relación de amor especial le exigimos a la otra persona que nos haga sentir
“alguien muy especial”, que nos haga creer que somos más importantes que los demás
en sus vidas (en lugar de amarnos todos por igual, porque todos somos hermanos y
TODOS SOMOS IMPORTANTES). Al relacionarnos con mucha menor intensidad con
los demás, y al perder la libertad que disfrutábamos, nuestro sentimiento de
culpabilidad, que siempre transportamos en nuestro subconsciente, vuelve a salir a la
superficie (la consciencia), y esto nuestro ego lo aprovecha para proyectar la culpa en la
pareja. En ese momento culpamos al otro de “nuestra falta de libertad”, de que “sales
demasiado” o de que “tienes un lío, ¿verdad?”. Y si encima el mundo nos hacer
prometer un día, delante de todo el mundo, que no vamos a “abandonar” a esa persona
(“lo que Dios [¡!] ha unido…”)… ¿qué tenemos ante Nosotros? Un trabajo por delante:
eliminar la fuente de todo ello (el deseo de casarse, que está en la mente), o si ya está
hecho, el perdón con el que a la vez que con dulzura se corrigen ciertos hábitos insanos
en el matrimonio: no renunciar a seguir amando a los demás, usar nuestra libertad como
se quiera, no culpabilizar ni sertirnos culpables por nada que hagamos o no ensalzar a la
otra persona por encima de los demás. Amarla como lo que es: tu Hermano o Hermana.

Peor es cuando estamos con alguien sólo por su cuerpo. Eso está destinado a acabar más
bien pronto que tarde, pues la esclavitud que hay que pagar como moneda de cambio
termina por pasar factura. Y si nos emparejamos porque no sabemos estar sólos es
porque NO SABEMOS QUIENES SOMOS. Saberlo implica liberarte de todo lo que te
causa infelicidad, y esta persona está tan feliz por sí misma que no siente la necesidad
DE SER AMADA. Pero aunque no lo sienta, siempre va a ser amada porque todo el
mundo se arrima a una persona feliz como los mosquitos a la farola encendida de noche.

Sin embargo, el Amor, no el de pareja, sino el Amor a todo el mundo, es la Unión y es


la Fuerza: todo el mundo sabe que la unión hace la fuerza (Ama a tu hermano, 25).
Amar a tu hermano une dos partes aparentemente separadas, las hace Una, y así el ego
(los pensamientos egoicos) desaparece. Entonces, hasta que el cuerpo deje de
interesarnos (37; salvo las pequeñas atenciones que necesita), hasta que no nos hagamos
Uno, hasta que no reconozcamos que Somos Uno, que nuestro enemigo es otra cara de
Tí Mismo, que cada uno de Nosotros somos Jesús el Hijo de Dios que se ha restituido
en su Totalidad, no despertaremos en casa (22, 23, 106, 114). Sólo Dios y su Hijo son
reales. El Espíritu Santo forma parte de los Dos, y el cuerpo es sólo parte del sueño. 4)
30) 48) 80)

Qué hacer. Qué comer. Juzgar.


Ya no importa lo que debemos comer, ni qué vestir (36). Dejemos las cosas del mundo
como cosas secundarias a las que prestarles la mínima atención: a César lo que es de
César (27, 100). Lo único que importa es lo que PENSAMOS, porque ello sale por la
boca (14, 26) y es lo que nos enseñamos a nosotros mismos, con lo que el error se
perpetúa. Como SIEMPRE se manifiesta en nuestro inmediato futuro todo lo que
pensamos, porque siempre la mente es causa de lo que vemos en el mundo, no tiene
importancia lo que pasa ahí fuera (perdonémoslo), sino lo que estemos pensando de los
demás y de nosotros.

Pongamos un ejemplo: si a una chica, copiando lo que dice el mundo, le parece atractiva
la idea de casarse, ACABARÁ CASÁNDOSE, sea con uno o con otro. Si ya ha
decidido que va a tener hijos, HARÁ TODO LO NECESARIO para lograrlo, incluso
pelear por ello hasta conseguirlo. Lo que está en la mente acaba siendo una acción que
ocurre después.

A veces, una persona que ha decidido “enfrentarse a sus miedos” espera con ansiedad
que los milagros se manifiesten rápidamente. Es cierto que cuando produces un cambio
en tu mente en esa dirección, se producirá el efecto deseado en poco tiempo. Pero
tambien ocurre muchas veces que tarda un poco más de lo que queremos. Esto ocurre
porque, para que algo cambie pronto no debe haber ansiedad ni impaciencia en el deseo
de que ocurra. Sé paciente con el universo (tu criatura). Dale tiempo para que ocurra lo
que ya quieres. Al principio verás todavía las consecuencias de miles de años de haber
estado elgiendo la opción contraria. Los efectos de tu antigua forma de pensar tardará
todavía un tiempo en manifestarse. Tras este tiempo, lo verás.

Recuerda: lo que pienses y desees hoy, se manifestará en el futuro. Lo que pensabas en


el pasado se te manifestará en el presente. Dale tiempo al presente para que pase, y
verás un mañana distinto. Si en esa espera hay dudas o miedos de que no ocurrirá, es
decir, si hay falta de fe en estas palabras, también se retrasarán los resultados. Recuerda
que acabas de coger el timón de tu barco. Hasta ahora estaba en manos de las mareas
(ego), y tu barco iba a la deriva. No estás acostumbrado a hacer de capitán. ¿Pero quién
hay más feliz que un capitán dirigiendo su barco? Si te has planteado un nuevo rumbo, y
dudas, por cada duda estás cambiando de sentido, de dirección. No dudes, ve en línea
recta hacia tu destino, y no tomes curvas ni varíes el rumbo pues eso retrasará la llegada
a tu destino.

Al igual que al que sigue el Camino injustamente se le juzga (31), se burla de él o se le


insulta, por eso tampoco él debe juzgar. Lo que juzgues acerca de otros es en realidad
un juicio sobre ti, ya que lo que creas se hará inevitablente real para ti, a no ser que
recuerdes la Verdad. 25) 78) Como dice UCDM (C.20.III.5.2):

“El mundo que ves no es sino un juicio con repecto a ti mismo […que tú mismo has
emitido…]. No existe en absoluto. Tus juicios, no obstante, le imponen una sentencia, la
justifican y hacen que sea real…El ego protege celosamente esa imagen enfermiza de ti
mismo, pues ésa es su imagen y lo que él ama, y la proyecta sobre el mundo. Y tú te ves
obligado a adaptarte a este mundo mientras sigas creyendo que esa imagen es algo
externo a ti, y que te tiene su merced. Ese mundo es despiadado, y si se encontrase
fuera de ti, tendrías ciertamente motivos para sentirte atemorizado” .

A veces, alguien en el mundo nos ataca. Y nosotros nos DEFENDEMOS porque hemos
creído que todo eso realmente está ocurriendo (JUZGAR). Desearíamos devolverle el
golpe de alguna manera: físicamente, verbalmente, sin que se dé cuenta, usando terceras
personas, etc., y lo hacemos. Otras veces no, nos contenemos, pero el odio sigue en
nuestro pensamiento, con lo que el conflicto sigue ahí.
Hay otros momentos en los que una persona no nos cae bien (JUZGAR), y la atacamos,
esté esa persona delante de nosotros o no. En otras ocasiones nos gustaría criticarla o
decir lo que pensamos de ella o de lo que dice, pero no lo hacemos, nos callamos, pero
el conflicto sigue ahí.

Sólo cuando comprendemos que la causa del conflicto es un juicio que yo he emitido en
mi mente, el de caer en la trampa de mirar afuera y creer que lo que vemos y oímos está
pasando, al entender que todo está ocurriendo en mi mente, PERDONAMOS, y ya no
juzgamos. Cuando logramos esto, ignoramos totalmente a esa persona, o lo que está
diciendo o haciendo, no se genera conflicto ni sufrimiento dentro de ti, y aflora lo que
siempre ha estado ahí: PERFECTA PAZ. Entonces, los demás comprueban con
asombro y respeto que “a mí nada me afecta, nada me puede hacer daño”, y nuestro
poder y humildad crece naturalmente. Pero cuidado con los engaños del ego. Siempre
nos tentará a que usemos ese poder para imponernos a los demás y hacerles ver “quién
manda aquí”. Cuando mayor humildad (parecer ser alguien sin importancia) tengamos,
cuanta mayor paz mostremos, cuanto más dulzura, serenidad e inocencia regalemos a
los demás, más poder demostraremos.

Como Jesús nos dice en UCDM (C. 3. I. 5):

Se me ha llamado correctamente "el Cordero de Dios que quita los pecados


del mundo", mas quienes representan al cordero manchado de sangre no
entienden el significado del símbolo. Si se entiende correctamente, es un
símbolo muy simple que habla de mi inocencia. El león y el cordero tendidos
el uno junto al otro simbolizan que la fuerza y la inocencia no están en
conflicto, sino que viven naturalmente en paz.

Adoración sólo al Padre.


El mundo está lleno de ídolos que sustituyen nuestro Amor y devoción por Dios. Un
ídolo es cualquier objeto, persona, animal, idea o imagen que aparezca en el mundo. En
realidad todos ellos son imágenes falsas porque no est`án ahí. Todos éstos se han creado
para que centremos la atención en ellos y no en la Verdad. Para que estemos pendientes
de ellos, para que no paremos de pensar en ellos y hablar de ellos y contárselo a otros, y
así se extienden para llegar al máximo número de personas. Mientras sigamos
CREYENDO en esos ídolos el mundo, dirigido por pensamientos temerosos que se
defienden A MUERTE para que todo permanezca así, seguirán captando nuestra
atención.

Examinemos unos ejemplos. En este mundo creemos que sin energía no podemos
existir. Vivimos del petróleo y de otras materias primas. Centrémosnos en el petróleo.
El que ha estudiado Historia sabe que esto sólo ocurre desde hace cien años. Antes de
1900 se ha vivido perfectamente sin petróleo. Ahora hay todo un negocio publicitario
montado para que la gente siga consumiendolo: Mundial de Motociclismo, Fórmula
Uno, industria del automóvil, grandes empresas energéticas haciendo anuncios bonitos
mientras el planeta agoniza. Pero si examinamos la realidad, El MIEDO A QUE SE
ACABE EL PETRÓLEO nos ha llevado a invadir países y matar a millones de personas
(Primera y Segunda Guerra Mundial, Golfo Pérsico, Iraq, Afganistán, etc. En gran parte
del mundo nos odian a los occidentales por invadir sus países (época colonial) para
robarles sus materias primas, dejarlos en la miseria durante doscientos años (África) y a
hacer matanzas entre otras desgracias causadas a ellos. Ahora tenemos terrorismo: actos
violentos en el mundo dirigidos por pensamientos temerosos. El miedo genera odio.

El planeta, nuestro mundo, enferma porque no hemos dejado de contaminar durante


200 años (desastres ecológicos: Alaska, Prestige, Golfo de México; cambio climático
con miles de muertos). Está en crisis causada por la avaricia de unos pocos…y mientras
sigamos mirando hacia lo que pasa en el mundo, lo exterior, los pensamientos de
nuestra mente ni los tocamos. Algunos dicen que usando energías limpias…sí, eso
ayudaría a limpiar el planeta pero…¿quién quiere limpiar en un sueño? La verdadera
limpieza (hacerse pasajero, circuncisión en espíritu, renunciar al mundo 42, 53, 110)
no se hace en el exterior, se hace en el interior: olvidando los pensamientos negativos
como odio, rencor, miedo a lo que sea, y acogiendo los que son Verdaderos: sentir que
todos somos hermanos y que no hay nada de qué preocuparse, no hay niguna amenaza
para nosotros porque nuestro Padre tiene los brazos abiertos para cogernos si nos
caemos de la cama al despertar.

Por eso, dejemos de adorar esos ídolos y otros como nuestro cuerpo, que es el altar del
ego. No nos postremos ante imágenes como cruces (incluyendo el cuerpo de Jesús),
virgencitas, estatuas, fotografías, imágenes de famosos en la tele o en revistas, marcas
comerciales, etc porque todo forma parte del mismo plan: mantener nuestra atención
concentrada en esas cosas, y adoremos sólo a nuestro Padre porque nos ha dado la Vida,
la más feliz Vida que se puede tener. 15)

Mundos ilusorios: Espíritu y materia.


El mundo no sólo incluye el espacio físico-temporal donde habitan los cuerpos, es un
ejemplo más de los estados ilusorios de la mente. Al proyectar (imaginar), uno puede
creer ver lo que suele ver en su vida, puede ver otros mundos o situaciones al dormir y
soñar (sueño dentro de un sueño), al tomar drogas, al ser hipnotizados, al imaginar, al
hacer proyectos de futuro, al quedarse absorto en sus pensamientos mundanos, al
recordar épocas pasadas…..todo forma parte de estados, partes o aspectos del mismo
sueño. Las imágenes que vemos tienen su propia luz, pero esta es copia de la Luz que lo
invade Todo (83). En realidad, ya tenemos nuestro “cuerpo” o Ser de Luz (84).

¿Por qué existen los sueños cuando estamos dormidos? Por un lado, para hacernos creer
que lo real está al despertar, pero esto sólo es un truco: el despertar verdadero está más
allá del mundo. Ya dijo Einstein en su teoría de la Relatividad que TODO ES
RELATIVO, depende del punto de vista desde donde se mire. Por otro lado, la mente
no descansa porque es Perfecta, La ha creado Dios, y no se puede cansar. El cuerpo, que
es imperfecto, sí necesita descanso (y cuando ya no puede regenerarse más [luchar por
ser eterno], muere). Por eso soñamos.

Muchas veces, ya que nuestra vida actual nos parece horrible y nos hace sufrir, nos
refugiamos en el PASADO. Recordar momentos agradables es un ejemplo de que el ego
de vez en cuando nos da un respiro, no vaya a ser que la realidad sea TAN insufrible
que decidamos buscarle solución. Esta opción es lo que más miedo le da, pues siempre
que decidamos dar un paso adelante es un paso atrás en su domonio sobre nosotros.
Así, nos tiene tan controlados mientras soñamos y no hacemos nada como una mamá
deja a su niño todo el día en la guardería por no soportar la carga.

El único estado que no es irreal es cuando pensamos por Nosotros Mismos, y nos
planteamos qué hacer AHORA con nuestras vidas, o cuando nos cuestionamos el
sentido de las cosas. Sólo en esos momentos recuperamos por un instante Nuestro
control. Ojalá sólo hiciéramos eso todo el tiempo: el resultado sería increíble.

Por lo tanto, la muerte no existe: sólo es el paso entre un mundo onírico (material) al
espiritual en la luz (lo que “hay” más allá de lo que llamamos muerte”), que SIGUE
SIENDO PARTE DEL SUEÑO (pasará este cielo y el que está encima, 11). En este
mundo, al creer que comemos carne animal muerta, revivimos la creencia en la muerte,
y nuestro espíritu se inunda de tinieblas (61). La muerte no es real, pero si todos
creemos en ella, la HACEMOS REAL PARA TODOS. Y el mundo será terrorífico.
Perfecto para que el ego nos esclavice al máximo. De esta manera, ¿qué haremos en el
segundo cielo sino SEGUIR SOÑANDO? 29) 52)

Principio y fin.
El principio y el fin está en nuestra Mente (113). Nuestro pensamiento de creación de
un mundo donde no esté Dios es una creencia (creer es crear) que es imposible que se
haga real, salvo para nosotros mismos que creemos en ella. Para un niño, los reyes
magos son reales. Cree en ellos. Un borracho ve visiones que cree reales (los hallé a
todos ebrios, 28). Nosotros creemos en este mundo, pero ello no lo hace real. Sólo es
real lo que construimos con nuestro Padre, porque sólo desde la Unidad (la Unidad es
Amor, y el Amor construye, comparte y se expande) se hace lo Real: así todos son
partícipes y testigos. Acabando con los pensamientos que mantienen vivo al mundo en
nuestra mente, dejaremos de verlo para ver nuestro Hogar por siempre. 18) 51) 111)

Si todos somos Uno, Jesús y cada Uno de Nosotros somos la Misma Cosa que acabará
con este mundo (57, 71). Roguemos que sea pronto 88).

Los primeros y los últimos en entrar.


En el mundo está todo al revés, y el que más errores acumula en su mente (lo que en el
mundo se conoce como la experiencia) es el que sabe más: los expertos, el clero, los
políticos…ay de ellos los fariseos, ... los judíos (39, 43, 85, 102).
Siguiendo la lógica del mundo, el que conoce la Verdad es tomado por loco, es
despreciado e incomprendido por todos (la piedra angular, 66). Los fariseos en tiempos
de Jesús y los religiosos después de Él recibieron la llave del conocimiento, es decir, la
información necesaria para poder salir de este manicomio, no sólo para ellos sino para
compartirla con todos sus Hermanos. Pues no hicieron ni uno ni otro, y lo que es más,
incluso aquellos torturaron y mataron al Salvador que Dios envió al mundo para tal fin
(65). Esto ocurrió así porque, desde el punto de vista del ego y del miedo, Jesús era un
auténtico peligro para el mundo, había que deshacerse del que representaba una
amenaza para él mismo (16, 68, 69), y lo hizo como un animal que se defiende al saber
que va a ser sacrificado. De igual forma el mundo nos atacará, pero ni mucho menos
con esa crueldad. La persecución la sentiremos suavemente en nuestra mente, en
nuestros corazones, solamente se nos tomará por locos. Por ello son afortunados y
Bienaventurados los solitarios (4), (75), porque aunque el mundo nos haga sufrir, nos
liberaremos, despertaremos y veremos el Paraíso. Como dijo Jesús, muchos son
llamados [a entrar en el Cielo], pero pocos los que aceptan la invitación.
49) 61) 64) 74)
D) ENSEÑAD LA VERDAD.

Primero BUSCAMOS, así es como ENCONTRAMOS, entonces NOS MARAVILLAMOS y


finalmente no podemos evitar COMPARTIRLO. Es a partir de ahí que llegamos a entender que
hemos nacido con una misión. Primero, corregid nuestros errores, porque siempre enseñamos lo que
está en nuestra Mente (el árbol y su fruto, 43). Si en ella hay errores, enseñaremos errores (34). Y
en lugar de corregir los nuestros, haremos justo lo contrario: que maestro y discípulos compartan
errores en su Mente, colaborando así con el señor de este mundo. En segundo lugar, pidámosle al
Espíritu Santo dentro de nosotros, que ha estado miles de años acompañándonos y Le hemos
silenciado mientras que escuchábamos al ego, que nos ayude a no ser un obstáculo al enseñar,
porque dejemos una cosa clara: es el Espíritu Santo en Nosotros el que enseña al otro y a Nosotros a
la vez, uniendo y fortaleciendo la Unidad. Nosotros debemos confiar en Él porque Él hablará por
nuestras bocas (Él y Nosotros somos la Misma Cosa). Una vez que vayamos diciendo lo que hemos
aprendido (recordado), nos lo estaremos enseñando a Nosotros Mismos (interiorizando). De esta
manera lo Interior se hará en lo “exterior”, y empezaremos a ver la Verdad. Conforme este proceso
avance, se disiparán todas las tinieblas internas (malos pensamientos o ego) que ocultaban la
Verdad, y a continuación las veremos “afuera”.

En Verdad os digo que más bien es un proceso de RECORDAR que de aprender, porque no se
adquieren nuevos conocimientos sino que éstos ya se hallaban en la Mente, y lo que vamos
haciendo es quitar el velo de la ignorancia (ego) que tapa y oculta la Verdad. Una vez que esto va
ocurriendo, no podemos más que maravillarnos de lo que empezamos a ver y a sentir.

Cuando hayamos aprendido un poco a controlar nuestro ego, podremos enseñar a otros. Enseñando
empezaremos a aprender (recordar). Pero SÓLO DEBEMOS ENSEÑAR LO QUE SABEMOS
CUANDO NOS SINTAMOS PREPARADOS y cuando otros nos lo pidan. Si no nos lo piden, a
pesar de sentirnos preparados, deberemos ser pacientes. Con sólo nuestro DESEO DE ENSEÑAR y
tras habérselo pedido al Espíritu Santo dándole las gracias por la oportunidad que te permite ser
feliz, aparecerá la ocasión de enseñar. Y el proceso será imparable. Nos convertiremos en cobijo, en
hogazas de pan que alimentará el mundo (20, 96). Seremos capaces de hacer cosas más increíbles
que resucitar muertos. (46)

Cuanto más viajemos más oportunidades tendremos de enseñar (42), cortando con los intentos del
ego de que echemos raíces en el mundo. Si nos preguntan quienes Somos, no diremos “soy Pepe,
fontanero”. (50). Ya no nos identificaremos más con lo que nos han enseñado aquí, que veremos
cada vez más impropio de Nosotros Mismos.

No debemos juzgar si lo que hemos aprendido tendrá resultado en el Otro o no. Debemos sembrar
siempre, llegar al máximo de Hermanos posible (33), independiéntemente del resultado, porque el
éxito (que el Otro/Nosotros aprendamos) puede ser inmediato o puede que esa persona nos
comprenda dentro de 50 años (9, 109). Eso no importa, nada se desperdicia.
Lo que tú enseñas, al escucharte a ti mismo decirlo, lo estás aprendiendo. Empiezas a ser consciente
de lo que ya estaba ahí: TODOS ESTAMOS CONECTADOS como lo está internet. Lo que tú
compartes EXPANDE TU CONSCIENCIA, como cuando dos ordenadores están comunicados en
red. Nuestro objetivo es aprender que nuestras Mentes están ya conectadas entre sí.

El mundo te dice todo lo contrario: lo que tú das, lo pierdes. La ciencia afirma que: “La energía ni
se crea ni se destruye; sólo se transforma”. Esto es una acertada descripción de lo que parece ocurrir
en el mundo, pero la Verdad es que la energía (fuego (10): el Amor y la Verdad) no la creas tú sino
que ya está creada, y tampoco la destruyes porque es indestructible. Aparentemente se transforma:
lo que ocurre ciertamente es que se oculta y cambia de especto porque el mundo oculta lo que no le
interesa que se sepa, y cuando tu discípulo decide retirar el velo de su ignorancia vuelve a aflorar lo
que tú le habías dado. Cuándo ocurrirá es su decisión personal: pero es inevitable que ocurrirá. Yo
recibí el Amor y te Lo entrego; Tú Lo recibes y Lo entregas. Y TODOS LO COMPARTIMOS.

Lo secreto.
¿Por qué hay lecciones del maestro que son secretas? Porque van dirigidas a los
aprendices más avanzados (1, 62). En la escuela de la vida, unos alumnos aventajan a
otros. Esto ocurre porque sabe más el que QUIERE aprender que el que no. Porque
mientras que el que tiene esa voluntad está acelerando su vuelta a Casa, la gran mayoría
elige no aprender y dejarlo para después ya que es más fácil seguir a la manada. Pero la
Voluntad de aprender y el ponerse manos a la obra te llevará a descubrir grandes
Secretos (5, 13, 108).

Mientras que lo que se ha aprendido (recordado) nunca se olvidará, lo que no se supera


siempre vuelve en forma de situación que nos da miedo o nos hace sufrir. Además,
muchas veces pensamos que los seres humanos éramos más sabios en el pasado, pero la
realidad es que siempre se evoluciona, siempre crecemos (85).

Por otra parte, a numerosas personas les ha ocurrido que se han encontrado con la
situación de haber descubierto y entendido a Jesús, y tras la admiración (2), es decir,
tras el asombro y la alegría incontenibles, han tratado de compartir lo que han aprendido
con otras personas. Para su sorpresa, se han dado cuenta de que éstas se burlan de ellos.
Ellos SE SIENTEN ATACADOS e intentan convencerles “a la fuerza” y al final todo
acaba siendo una discusión, una decepción para uno y un juicio injustísimo y egoico en
boca del otro (perlas a los puercos, 93).

Sin embargo, el OBRADOR DE MILAGROS, es decir, el Maestro que ha decidido


Colaborar con lo Inevitable, debe saber que hay que dejar al Espíritu Santo dentro que
trabaje. Ten por seguro que éste nunca se defenderá o atacará a nadie porque ataque y
defensa forman parte del juego del ego. SIEMPRE ES EL EGO EL QUE SE OFENDE.
No hace falta elevar la voz para enseñar la Verdad, y si ante nuestro intento de enseñar
el mundo produce mucho ruido, no es el momento ni la ocasión para enseñarLo. En ese
caso debemos recordar que es exactamente eso lo que Nosotros Mismos hemos hecho
desde siempre. En el pasado continuamente hicimos caso omiso de aprender. Si ahora
nos lo desprecian, seamos comprensivos y no les JUZGUEMOS, como dijo Jesús
cuando lo torturaban y mataban, reflejado en UCDM (C. 2. V. A16):
[… la frase de la Biblia (Lucas 23:24) que dice:]

["Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen" no evalúa en modo alguno lo que las
personas en cuestión estén haciendo. Es una petición a Dios para que sane sus mentes.
[…] No posee elementos de juicio en absoluto.]

También Jesús hablaba con voz más suave y se dirigía secretamente a sus discípulos al
predicar por los pueblos cuando la enseñanza era más elevada. Si había jaleo,
simplemente esperaba y los ignorantes acababan callando pues el miedo siempre cede
ante la Luz. Incluso Tomás, el más avanzado entre ellos y autor de este evangelio, tuvo
que ser llevado aparte porque sus compañeros no estaban preparados para el mensaje de
su Maestro. Por eso Éste le dijo que guardara silencio (13). Como había respondido con
la Verdad, el autor de este evangelio se había convertido en un idéntico a Jesús, Una
sóla cosa, ya no había maestro y alumno sino Dos que se habían hecho Uno.

Se necesitan Maestros.

La desaparición de nuestro mundo es inevitable. Contemplaremos llenos de júbilo cómo


se esfuma de Nuestra Santa Mente. De hecho, ya ha ocurrido, porque fuera del sueño no
existe el tiempo. Los que están despiertos ya saben el final de la película. Pero mientras
no seamos Uno, Todos tenemos sólo Una misión en la “vida”: que Nosotros y Nuestros
Hermanos (las partes que parecen separadas de Nosotros, y que seguirán así hasta que
dejemos de creer en la separación y la división) conozcan la Verdad. Todo lo demás, las
cosas del mundo, pasará a ser secundario. Hacen falta maestros para sacar a nuestros
hermanos del sufrimiento y del horizonte sin esperanza. Salgamos al mundo,
extendamos la Verdad, no nos preocupemos por qué vamos a comer, siempre habrá
quien nos alimente, porque lo que le estamos dando vale mil veces mil un plato de
comida (14). Olvidémosnos de Nosotros, al dar lo que hemos aprendido seremos
inmensamente recompensados.
¡Anímaos! (=llénaos de alma). 20) 73)

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(fin de los comentarios)
TEMAS SEGÚN ORIGINAL

1) Lo secreto.
2) Buscar, sufrir y encontrar.
3) ¿Dónde está el Reino?
4) Los primeros y los Últimos. Unidad y división.
5) Lo secreto.
6) El mundo.
7) Hijo de Dios y Ego.
8) Pobreza y riqueza.
9) 10) Enseñar.
11) ¿Quién es Jesús? Mundos ilusorios: Espíritu y Materia. Unidad y división. El
cuerpo.
12) Santiago.
13) ¿Quién es Jesús? Lo secreto.
14) El mundo. Se necesitan maestros.
15) Adoración sólo al padre.
16) Los primeros y los últimos.
17) ¿Quién es Jesús?
18) ¿Quién es Jesús? Principio y Fin del mundo.
19) El Hijo de Dios y el ego.
20) El Reino y mundo. Enseñar la Verdad. Se necesitan Maestros.
21) ¿Quién es Jesús? Centrar la atención.
22) 23) Unidad y división. El cuerpo.
24) Reino de Dios.
25) 26) Unidad y división. Juzgar.
27) 28) El mundo. Centrar la atención. Qué hacer, comer, juzgar. Principio y fin.
29) Espíritu y materia. Riqueza y pobreza.
30) Unidad y división. El cuerpo.
31) Juzgar.
32) Reino de Dios. Centrar la atención.
33) 34) Enseñar la Verdad.
35) Centrar la atención.
36) Qué hacer, comer, juzgar. Centrar la atención.
37) ¿Quién es Jesús? El mundo. Unidad y división, el cuerpo.
38) ¿Quién es Jesús? Centrar la atención.
39) ¿Dónde está el Reino? Los primeros y los últimos.
40) El mundo.
41) Reino y mundo. Riqueza y pobreza.
42) Enseñar la Verdad. Adoración sólo al Padre. El mundo.
43) Buscar, sufrir, encontrar. ¿Dónde está el Reino? ¿Quién es Jesús? El mundo.
Los primeros y los últimos en entrar. Enseñar la Verdad.
44) ¿Quién es Jesús?
45) Buscar, sufrir, encontrar. ¿Quién es Jesús? El mundo.
46) Enseñar la Verdad.
47) Centrar la atención.
48) Unidad y división. El cuerpo.
49) Los primeros y los últimos en entrar.
50) Enseñar la Verdad.
51) ¿Quién es Jesús? Principio y fin.
52) Centrar la atención. Mundos ilusorios.
53) El mundo. Centrar la atención. Adoración sólo al Padre.
54) Riqueza y pobreza.
55) Centrar la atención. El mundo.
56) ¿Quién es Jesús? El mundo. Riqueza y pobreza.
57) El Reino y el mundo. Centrar la atención. Principio y fin.
58) Buscar, sufrir, encontrar.
59) Centrar la atención.
60) Hijo de Dios y ego.
61) ¿Quién es Jesús? Mundos ilusorios. Los primeros y los últimos.
62) Lo Secreto.
63) Centrar la atención. Riqueza y pobreza.
64) 65) ¿Quién es Jesús? Centrar la atención. Los primeros y los últimos.
66) Centrar la atención. Los primeros y los últimos.
67) El mundo.
68) 69) Buscar, sufrir, encontrar. El mundo. Los primeros y los últimos.
70) Hijo de Dios y ego.
71) El mundo. Principio y fin.
72) El mundo. Centrar la atención.
73) Se necesitan Maestros.
74) 75) Centrar la atención. Los primeros y los últimos.
76) ¿Quién es Jesús? Centrar la atención. Riqueza y pobreza.
77) ¿Quién es Jesús? El mundo.
78) Centrar la atención. Riqueza y pobreza. Juzgar.
79) Centrar la atención.
80) El mundo. Centrar la atención. Unidad y división. El cuerpo.
81) Riqueza y pobreza.
82) Buscar, sufrir, hallar.
83) 84) Materia y espíritu.
85) Los primeros y los últimos en entrar. Lo secreto.
86) El mundo. Reino y mundo.
87) Unidad y división. El cuerpo. Centrar la atención.
88) Principio y fin.
89) Reino y mundo. Centrar la atención.
90) Buscar, sufrir, hallar.
91) 92) Buscar, sufrir, hallar. ¿Quién es Jesús?
93) Lo secreto.
94) Buscar, sufrir, hallar.
95) Riqueza y pobreza.
96) Enseñar la Verdad.
97) Reino y mundo.
98) 99) 101) El mundo. Centrar la atención.
100) Dar y recibir. Qué hacer, qué comer, juzgar.
102) Los primeros y los últimos en entrar.
103) 104) 105) Centrar la atención. El mundo.
106) Unidad y división. El cuerpo.
107) 108) ¿Quién es Jesús? Lo secreto.
109) Reino y mundo. Riqueza y pobreza. Enseñar la Verdad.
110) Riqueza y pobreza. Adoración al Padre. El mundo.
111) ¿Quién es Jesús? El mundo. Principio y fin.
112) Unidad y división. El cuerpo.
113) ¿Dónde está el Reino? Reino y mundo. Riqueza y pobreza. Principio y fin.
114) Unidad y división. El cuerpo.
BIBLIOGRAFÍA

Los Evangelios Apócrifos A. de Santos Otero. (Madrid: B.A.C., 1988, 6ta. edición),
págs. 689-705.

El nuevo Testamento, versión Nácar-Colunga

Un Curso de Milagros (UCDM), Fundación para la Paz Interior

La Desaparición del Universo. Gary Renard


Tu Realidad Inmortal. Gary Renard

Tus zonas erróneas. Wayne Dyer


Camino de la Perfección. Wayne Dyer

El Canto del pájaro. Anthony de Mello


Un Minuto para el Absurdo. Anthony de Mello
La Oración de la Rana, Anthony de Mello
Una Llamada al Amor. Anthony de Mello

Alicia en el País de las Maravillas, Lee Carroll

Matrix, Matrix Reloaded, Matrix Revolutions, Hermanos Wachowsky.