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La evaluación por portafolios digitales, una alternativa en la evaluación para integrar las TIC al currículo. Desafíos y posibilidades.

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MAESTRÍA EN EDUCACIÓN UNIVERSITARIA.

SEMINARIO: Evaluación de aprendizajes. ALUMNA: GABRIELA MARIEL SPADONI. DNI: 18.436.843. E- MAIL: lic.gmspadoni@hotmail.com / gmsrosario@yahoo.com.ar BLOG: http://eduticsantafe.blogspot.com TEMA:

La evaluación por portafolios digitales, una alternativa en la evaluación para integrar las TIC al currículo. Desafíos y posibilidades.

PROFESORA: Dra. Susana Celman. COHORTE: 2006 –2008.

Introducción:

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El uso de portafolios no es exclusivo del ámbito educativo. Su utilización con fines evaluativos, no es nueva pero aún continúa siendo un desafío su puesta en marcha así como su utilización en diversos contextos educativos. Representa una metodología para explorar nuevas posibilidades en la práctica de la enseñanza (puede decirse que es un nuevo modo de entender el proceso de enseñanza) y constituye una oportunidad para organizar la instrucción junto a los estudiantes permitiendo enriquecer de ese modo la visión que se tiene del contenido y de las estrategias de enseñanza así como del proceso de aprendizaje. Uno de sus aspectos más interesantes es que posibilita hacer un seguimiento de los procesos cognitivos que desarrollan los estudiantes durante su escolaridad. Nos da también la oportunidad de posicionarnos en una concepción de evaluación alternativa a los métodos tradicionales que no se limita a un simple proceso de recogida de datos y descripción de la realidad observada, así como tampoco es una emisión de juicios en relación a unas normas o criterios internos o externos sino que se trata de un proceso que facilita el análisis conjunto y la reconstrucción de aprendizajes mediante la interpretación compartida de los datos recogidos por el profesor y el estudiante. En este sentido, es interesante el planteo de Shulman, respecto a su idea del portafolio como un acto teórico: “será la teoría que se sostenga acerca de la enseñanza la que determine lo que constituye un ítem conveniente para incluir en el portafolio. Lo que vale la pena documentar, considerar para la reflexión, lo que se cree útil... precisamente eso es un acto teórico” (Shulman, 45 - 1999). Asimismo, el portafolio nos brinda la posibilidad de entender el proceso de evaluación como un diálogo entre evaluador y evaluado a partir de un contenido evitando que se establezcan relaciones de poder lideradas exclusivamente por el profesor desvirtuando las mismas finalidades de la evaluación. Y todo ello es posible porque la evaluación por portafolios proporciona la oportunidad de: • • • • • Conocer el progreso y proceso seguido en el aprendizaje. Comprometer más a los estudiantes por medio de su autoevaluación. Demostrar el nivel de destreza y grado de profundización en los contenidos que cada estudiante esté dispuesto a asumir. Mostrar habilidades que son decididas autónomamente, es decir, a criterio de los propios estudiantes. Brindar al profesor material de aprendizaje y evaluación más diversificado para facilitar la orientación posterior de los estudiantes así como repensar

y rediseñar la práctica al implementar nuevas acciones conducentes a una mejora de la enseñanza.

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En la planificación de la instrucción, la metodología del portafolio puede significar una experiencia compartida con el alumno, en la que se toman en cuenta tanto sus características individuales, intereses, puntos de vista sobre las asignaciones o tareas como las experiencias del grupo. Del mismo modo, el portafolio abre al docente la posibilidad de hacer un seguimiento a los procesos cognitivos que se van desarrollando en los estudiantes durante el transcurso de la escolaridad. La implementación del portafolio digital como herramienta que ayuda a evaluar los aprendizajes acercando información a los educadores sobre las destrezas y conocimientos de los estudiantes, nos invita a considerar el aporte que le otorga la tecnología a esta modalidad de evaluación pero específicamente a pensar como juega la noción de cambio en quienes laboran en las instituciones educativas. Es que decidir la inclusión pedagógica de las tecnologías de la información y la comunicación a nivel curricular implicará gestionar el cambio en la era digital, ya que convoca a reflexionar sobre cómo pueden los miembros de una comunidad educativa involucrarse en los procesos de cambio. La institución escolar puede contribuir en la construcción de nuevos sentidos de las prácticas para generar un cambio hacia adelante. Unos de los aspectos centrales es repensar la cultura institucional a partir de una revisión y reformulación de roles y funciones de los actores del proceso educativo. Es preciso que el profesorado cambie su mentalidad, su actitud y su rol con respecto a la enseñanza. En este sentido, un eje central será trabajar la resistencia al cambio. Los sistemas de información, la tecnología personal, la innovación en las comunicaciones y el aumento de la colaboración se combinan para dar forma a un entorno diferente. Para reflexionar respecto a la incursión y vigencia del portafolio digital más que posicionarnos en los avances de los programas de computación será preciso atender a la manera en que los empleen docentes y alumnos en las instituciones educativas. En este sentido, es relevante considerar el rol de quienes gestionan los espacios educativos quienes deben asumir nuevos liderazgos configurados a través de la práctica y articuladores de la comunidad de aprendizaje como espacio a ser construido y que además pueda ejercer visión sobre estos tiempos signados por transformaciones. Así, para que los cambios den resultado será preciso que los mismos sean liderados desde la gestión y asumidos por todos los integrantes de la comunidad educativa y han de implicar necesariamente cambios culturales. Implementar el portafolio digital como estrategia evaluativa presenta así, nuevos retos a la evaluación en una era en la que el aprendiz tendrá que aprender también a autovalorar su evolución. Ello posiciona al docente en la necesidad de

centrar la práctica docente en el “cómo enseñar” y no en el “qué enseñar”: innovar la metodología didáctica, introduciendo estrategias que articulen las nuevas tecnologías de la información y la comunicación. Desarrollo. La utilización del portafolio como herramienta de apoyo a los procesos de enseñanza y aprendizaje cuenta con una tradición más vasta y productiva en espacios anglosajones, principalmente en Estados Unidos. Existen algunas experiencias en Europa, destacándose en este sentido Reino Unido. Si bien no hay demasiadas publicaciones sobre la temática, convoca la atención de un número creciente de profesionales. Si pensamos en las bondades que puede traer aparejada su implementación a los fines de evaluar los aprendizajes de los estudiantes así como qué aspectos necesitan optimizarse para su aplicación en las instituciones educativas, existen diversas aristas para su consideración. Respecto a la terminología portafolios. Algunas de las producciones sobre el tema, se preocupan en distinguir entre portafolio / portafolios (García Doval, Fátima - 112 - 2005). Un punto en que concuerdan las investigaciones sobre portafolios, es que su utilización no se halla circunscripta al ámbito educativo. Su contexto de uso remite a entornos profesionales o empresariales luego tomados por el campo de la educación o de lo educativo, donde adquieren significados y matices muy diferentes. En el campo de la educación, el portafolios se convierte en una metodología de enseñanza y evaluación que hace su aparición como metodología alternativa a aquellas de corte puramente cuantitativo, se trata realmente de un procedimiento de evaluación de trayectorias de aprendizaje centrado en las ejecuciones y logros obtenidos por los participantes en dichas trayectorias. Es posible rescatar su consideración como una metodología que tiene como función proveer una retroalimentación significativa para mejorar el aprendizaje del alumno dentro de las prácticas de enseñanza. En general se piensa en el portafolio como en una colección de trabajos generalmente comentados – de considerable relevancia en la trayectoria de una persona. Así, los portafolios nacen como presentación de resultados, orientados no al proceso sino al producto. Asimismo, el mundo de las finanzas vio en el uso de portafolios un modo acorde de monitorizar las evoluciones de inversiones e inversores. El ámbito educativo ha rescatado ambas ideas: la que rescata el producto pero también la que monitoriza el proceso implementándolos bajo la denominación de portafolios educativos.

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Requiere de una especie de carpeta o maletín que responde a ciertos criterios y cuya planificación apunta a fortalecer el análisis conjunto y la reconstrucción de aprendizajes mediante la interpretación compartida de los datos recabados por el profesor y el estudiante. Puede observarse de esta manera que hay un relativo consenso respecto a qué es y qué no es un portafolio. Portafolios educativos. Si nos remitimos a la Wikipedia en español e introducimos en el buscador la palabra “portafolio” pueden recabarse las siguientes acepciones en http://es.wikipedia.org/wiki/portafolio:
• • •

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una cartera para guardar y transportar documentos; portafolio de inversiones, selección de instrumentos financieros para invertir; portafolio de aula: selección deliberada de los trabajos de un alumno que en cierta forma nos cuenta la historia de sus esfuerzos, su progreso y sus logros.

Sin posicionarnos en el significado literal de la palabra portafolio, puede afirmarse que el uso habitual de la palabra portafolios en castellano y con un sentido educativo, está tomado del contexto anglosajón, Portfolio Assessment que podríamos traducir como “carpeta de evaluación” o “portfolio process” que podríamos denominar en castellano “carpeta de aprendizajes”. Respecto a aportes de educadores, pueden rescatarse las siguientes definiciones (Danielson –8 – 2000) en torno a “portafolio”. • Un portafolio es un registro del aprendizaje que se concentra en el trabajo del alumno y en su reflexión sobre esa tarea. Mediante un esfuerzo cooperativo entre el alumno y el personal docente se reúne un material que es indicativo del progreso hacia los resultados esenciales (National Education Association, 1993, p.41). Un portafolio es una selección deliberada de los trabajos del alumno que nos cuenta la historia de sus esfuerzos, su progreso o sus logros. En él deben incluirse la participación del alumno en la elección de su contenido, los criterios de la selección y las pautas para juzgar sus méritos, así como las evidencias de su proceso de autorreflexión (Arter, 1990, p. 27). Un portafolio tiene que ser mucho más que "cosas" que los alumnos producen y los docentes guardan. Los portafolios de productos implican una reunión sistemática de materiales de los alumnos coherentemente usados

6 por la mayoría o todos los maestros y estudiantes en las áreas de contenidos curriculares y en todo el distrito escolar, con el fin de validar el crecimiento y las aptitudes (Kingmore, 1993, p. 9). Un portafolio es algo más que una mera caja llena de cosas. Se trata de una colección sistemática y organizada de evidencias utilizadas por el docente y los alumnos para supervisar la evolución del conocimiento, las habilidades y las actitudes de estos últimos en una materia determinada (Vavrus, 1990, p. 48). Usados en el marco de la evaluación, los portafolios son colecciones sistemáticas realizadas por alumnos y docentes que sirven como base para examinar 'el esfuerzo, los progresos, los procesos y los logros, así como para satisfacer las exigencias de responsabilidad habitualmente alcanzadas por procedimientos de prueba más formales"(Johns, 1992, p. 10).

Más allá de ciertas ambigüedades en el tratamiento del concepto en virtud de que las múltiples definiciones hacen hincapié en los diferentes objetivos abordados por los autores, puede decirse que la mayoría de las definiciones comparten algunas características: • • • Consisten en colecciones de la labor de los estudiantes. Las colecciones son seleccionadas en base a criterios. Los alumnos y / o otras audiencias tienen la oportunidad de comentar los trabajos y reflexionar sobre él.

El común de los autores se refiere a su clasificación planteando que nos encontrarnos con similares clasificaciones de portafolio más allá de la terminología utilizada: portafolios de trabajo o proceso (orientado a ciertos objetivos): portafolios de producto, presentación, exhibición o resultados; portafolios de evaluación diagnóstica, etc. Podemos ver que esta clasificación sobrepasa de modo considerable los diferentes tipos de portafolios que se utilizan en el ámbito educativo. Del portafolio convencional al portafolio electrónico. El proceso de elaboración de los portafolios implica los siguientes pasos: recolección, selección, reflexión y proyección. El docente enuncia el propósito de la unidad de enseñanza y explica a los alumnos como pueden demostrar su dominio de las habilidades a desarrollar. Los estudiantes seleccionan los elementos que mejor ilustren sus conocimientos y aptitudes. Analizan sus logros atentos a los criterios establecidos por el docente e intentan acercarse a los mismos. En su formato convencional, la organización de los portafolios se presenta como una de sus dificultades principales o cuestiones nodales a decidir. Uno de los problemas

centrales que tiene que ver con la administración del trabajo de los estudiantes es el del depósito.

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Su caracterización como herramienta sencilla y compleja a la vez, nos invita a reflexionar sobre el desafío que implica su implementación: La idea es sencilla y compleja a la vez: el alumno, a lo largo del periodo que dura un aprendizaje concreto, mantiene un espacio propio digital (en Internet casi siempre), donde va recopilando todos los recursos que va utilizando y, lo más importante, donde va reflexionando y retroalimentándose sobre el propio proceso en el que se encuentra inmerso. (De la Torre – 2007) En aquellos ambientes que cuenten con las tecnologías de la información y la comunicación, se puede acceder a programas electrónicos para que los alumnos guarden sus trabajos. El portafolio es una metodología que se puede adaptar al formato electrónico en virtud de que puede ser desarrollado en línea. Su crecimiento como método de enseñanza y aprendizaje se ha asociado al auge de Internet. Sin embargo, el portafolio digital es más que un conjunto de documentos y proyectos guardados mediante el uso de archivos. Es una alternativa de evaluación, en la que por medio de un conjunto de recursos digitales, se integra la tecnología al currículo. La información recopilada por alumnos y profesores puede ser almacenada sin demasiadas dificultades logrando que sus artífices creen, seleccionen, organicen, editen, y evalúen su propio trabajo. La integración del componente TIC en su diseño agregaría un plus a sus usuarios ya que les permitiría desarrollar su habilidad con el uso del lenguaje digital, una mejor estructuración en el desarrollo de su trabajo al dar lugar a que desarrollen habilidades tecnológicas convirtiéndolos en responsables de su aprendizaje, motivándolos y otorgándole sentido a su trabajo así como potenciaría un aprendizaje colaborativo permitiéndoles mostrar a otras personas sus logros, recibir retroalimentación continua, obteniendo ayuda para resolver problemas o la mejora de ciertas habilidades. El portafolio digital se convierte así en una plataforma de interacción entre el autor y sus interlocutores (López – 10 – s/f) El portafolio digital no sólo vendría a subsanar las dificultades de la organización de los mismos, sino que se agregaría entre sus potencialidades, la posibilidad de que los alumnos puedan rescatar la información que brinda la red al efectuar búsquedas por Internet, condensar la información en diversos formatos como imagen, sonido y texto, contar con múltiples posibilidades comunicacionales que exceden al tiempo y espacio y crear versiones en diversos formatos digitales para transportar su trabajo.

“Su naturaleza gráfica y habilidad para soportar enlaces entre distintas evidencias digitalizadas, proporciona al alumnado la posibilidad de integrar los aprendizajes de un modo positivo, progresivo y consciente con un gran potencial atractivo”. (Hernández – 3 – 2006) No sólo encontramos posibilidades tanto en el aprendizaje como en la evaluación, sino que la utilización del portafolio electrónico permitirá rescatar la cultura de la información y la comunicación y sus herramientas, con la que están más familiarizados los estudiantes en beneficio de la implementación. Esto invita una vez más al docente, a revisar su rol de educador en la sociedad del siglo XXI, posicionándose en el papel de orientador, facilitador, proveedor de recursos. El alumno encuentra una nueva oportunidad de ejercer protagonismo en su proceso de aprendizaje al poder articular habilidades y nuevas herramientas que permitan expresar su creatividad. Además de ser una herramienta pensada para evaluar las habilidades de los estudiantes y para aportar información a los educadores respecto a los saberes y destrezas de los estudiantes – al igual que el portafolio convencional – el portafolio digital presenta cierta flexibilidad al poder adaptarse para ser aplicado a diferentes usuarios con diferentes finalidades. Dentro de las bondades que aporta el componente TIC se encuentra el que “…las computadoras son herramientas sumamente útiles para recoger, almacenar y clasificar información. La idea de guardar cientos de escritos escolares (por no mencionar materiales, gráficos, audiograbaciones y videos) en un disco rígido o un CD – Rom resulta muy atractiva para las escuelas…” (Niguidula – 265 – 2000). De todas formas, su operatividad tendrá menos que ver con los avances en el campo de la informática que con respecto al uso que realicen las comunidades educativas de esta herramienta. No podemos limitarnos a ver el “portafolio digital” sólo como una nueva aplicación tecnológica. Al igual que otras innovaciones educativas, es un cambio que debe involucrar a toda la institución para obtener sus frutos. Se torna preciso pensar el concepto de escuela para observar los trabajos escolares, los objetivos de la escuela para cada estudiante, tomar decisiones sobre los criterios o estándares que se deben cumplir, conocer el grado de familiarización con las TIC, contemplar el contexto. En este sentido, cada escuela necesita debatir qué debe incluirse en el portafolio, de acuerdo a las ideas prevalecientes respecto a qué debe valorarse en los trabajos escolares y cuáles son los indicadores válidos del progreso de los alumnos. La versatilidad de los programas informáticos permite ser modificados para adecuarlos a las ideas vigentes en la institución educativa. Al esforzarse los estudiantes por llegar al concepto a través de sus producciones, permitirá aumentar su capacidad de promover el aprendizaje escolar. Puede despertar inquietudes y desocultar

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situaciones ocultas o escasamente manifiestas sobre el funcionamiento de la institución potenciando así, el cambio hacia el interior.

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Si pretenden ser tomados como instrumento de cambio deben contemplarse los siguientes aspectos: • • Dejar claro el concepto de lo que debe saber y poder hacer el estudiante. Desarrollar un sistema de evaluación que le permita posicionarse en “la calidad” como referente que integra el concepto de la escuela y parámetro de las producciones de los alumnos. Una Dirección que conecte las innovaciones tecnológicas con el objetivo conjunto y los intentos de mejora en la institución, evitando dejar la innovación en manos de un solo docente o departamento determinados de la mano con la obtención - suministro de recursos y difusión de las iniciativas. Revisar tiempos y espacios a los fines de trabajar con la información contenida en los portafolios. Recursos humanos capacitados e infraestructura en equipo que posibilite el uso de la tecnología. Una cultura escolar donde la evaluación sea vista como un proceso de construcción y mejora continua a los fines de optimizar la capacidad de la escuela para ayudar a los alumnos a acercarse a su concepto. Dar visibilidad al concepto y transparentar las producciones, representarían el “deber ser” y el “poder hacer” en interacción permanente para obtener información del aprendizaje real de los alumnos.

• • •

En virtud de lo analizado precedentemente, es vital considerar como se inserta la utilización del portafolio como práctica innovadora a nivel institucional. Siguiendo a Cristóbal Cobo quien estudia el campo de la innovación, algunos principios estratégicamente claves para la innovación abierta son: • • Apertura, permeabilidad: estar atentos al contexto. Metabolizar ideas externas con las internas. Aprender y desaprender en forma continua. Colaboración: hablar de una arquitectura de participación en una escuela en particular en lo que respecta a producción del conocimiento es un tema a considerar. En este sentido, es relevante recordar cuan reactivas son las instituciones educativas al trabajo colaborativo entre alumnos o bien entre alumnos con docentes. Las TICS: no sólo crean conocimientos, sobre todo estimulan producción en forma distribuida. Las relaciones y los contextos, cobran gran importancia más allá de los contenidos.

El conocimiento abierto produce un círculo virtuoso: la difusión favorece que el conocimiento abierto se enriquezca y optimice el nuevo saber con otros. Hacer y contar pueden constituirse en una sola acción. Lo importante no es la brecha tecnológica sino la brecha del conocimiento. Es preciso revitalizar la importancia del aprendizaje y construcción del conocimiento frente a la mera adquisición de computadoras. La experimentación constante es parte de todas las organizaciones. Es preciso que el docente contextúe sus prácticas y reflexione sobre su accionar docente. Compartir los productos de educación, innovación y enseñanza. Esto implica un cambio de paradigma. Reaparece el hecho de que una institución debe difundir lo que hace y ofrecerlo a la comunidad, quién motorizará y le aportará sinergia para seguir creciendo. Internet no es solo un espacio de consulta, sino también de interacción y de producción de contenidos propios. El conocimiento puede producirse hoy bajo nuevas pautas. Hoy se redefinen los escenarios y los agentes válidos para generar y difundir conocimiento. El conocimiento sigue estando en la interacción profesor-alumno que se produce en la sala de clases. Sala de clases no limitada por cuatro paredes. El conocimiento está en las personas.

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En virtud del desarrollo realizado, podemos ver que el uso del portafolio cambia la enseñanza y la evaluación. Permite la incorporación de múltiples fuentes y variedad de medidas de evaluación; y nos ofrece una serie de posibilidades evaluativas diferentes a aquellas de corte puramente cuantitativo. Estas dos características hacen que el portafolios sea una técnica muy rica de evaluación pero también conlleva que el diseño evaluativo sea más complejo desde el punto de vista de la organización, estructuración y elección de indicadores evaluativos. Evaluar un portafolio es un proceso complejo que conlleva mucho más que otorgar una nota a final de curso. Asimismo, nos invita a priorizar un modelo educativo basado en el aprendiz, desde este enfoque se ofrece una consideración cada vez más importante a la responsabilidad del estudiante en la gestión y autorregulación de sus procesos de aprendizaje y a la capacidad de aprender a aprender. El desarrollo de la habilidad de auto – instrucción se convierte para profesores y alumnos en un aspecto fundamental para el desarrollo de competencias. La evaluación tiene así, una función transformadora y formativa y por lo tanto tiene lugar durante el proceso. “Los maestros y profesores que deciden tomar parte en estos procesos comparten la convicción de que a través de la descripción, el cuestionamiento, la retroalimentación y la reflexión que forman parte integral de los procesos, ellos pueden convertirse en mejores docentes. A menudo parece que al examinar el

trabajo de los alumnos, los docentes de hecho están examinando su propio trabajo” (Allen – 24 – 2000)

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Por ello, es vital posicionarse en sus posibilidades y beneficios educativos sin descuidar las desventajas a la hora de pensar en su implementación para que su puesta en marcha genere una mejora de los aprendizajes de educadores y alumnos así como una mejora en las prácticas evaluativas. Más allá de que el portafolio digital presente mejoras incuestionables con respecto al portafolio convencional tales como facilidad de almacenamiento, distribución fácil, económica, y de reproducción inmediata, elaboración y reedición permanente, versatilidad en el empaquetamiento de producciones, forma amplia de compartirlo, es preciso no obstante, atender las desventajas tales como: dificultad o imposibilidad de implementación si no forma parte de la cultura institucional, escaso nivel de alfabetización tecnológica especialmente en los docentes que pueden colocar resistencias o barreras a la innovación al verlo como algo engorroso o poco práctico de implementar, pago y manejo de licencias autorizadas de la paquetería especializada pueden convertirse en una limitación para muchas instituciones que no cuentan con recursos para costearlo. Y de no menor importancia para comenzar a pensar en la implementación de portafolios digitales, son las políticas educativas en torno a TIC. En este sentido, será necesario y fundamental disponer de infraestructuras tecnológicas y recursos informáticos que nos permitan incorporar de forma real las TIC como herramientas habituales y cotidianas de trabajo. Para concluir: Ser conscientes de las potencialidades y desventajas a la hora de decidir implementar los portafolios digitales como una herramienta de evaluación alternativa nos posiciona en un lugar de “posibilidad” pero sin omitir considerar la realidad contextual de cada institución educativa. Por ello, no podemos caer en la fascinación que puede acarrearnos la tecnología en sí misma o las experiencias exitosas en entornos educativos que desconocemos o que cuentan con realidades que pueden y quieren hacer el recorrido necesario para el éxito en la implementación. Por eso, la tecnología si bien no es la cuestión más relevante, es un aspecto a tener en cuenta. No podemos omitir considerar dónde, cómo, y qué quiero que aprendan los estudiantes. La reflexión conjunta debe ser el motor que justifique su aplicabilidad. Sólo así puede ser visto como una alternativa de evaluación, un medio poderoso para la construcción de conocimiento, puerta de entrada para el almacenamiento de saberes de la era digital, y recurso fundamental de la

innovación para el aprendizaje en una sociedad donde las redes cobran cada día mayor importancia.

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Un camino que es necesario recorrer para que el portafolio digital pueda ser visto como una herramienta de interacción, intercambio, evaluación, y reflexión continua entre profesores y alumnos de cualquier institución educativa, en un contexto sin limitaciones espacios – temporales para aprender. Una oportunidad para el análisis de la manera en que el docente se apropia y resignifica las TIC en su planeación didáctica. Un recorrido que implicará en principio “comenzar”, que requerirá ajustes en todos los ámbitos y dimensiones de su desarrollo. Sólo en el diálogo, la perseverancia, la voluntad de cambio y el aprendizaje continuo será posible avanzar en la consolidación de procesos que atiendan las necesidades de los educandos acercándoles nuevas posibilidades que posibiliten una mejora en sus aprendizajes. Puede decirse que los portafolios digitales representan una herramienta difícil de usar, tanto por parte del alumno como del profesor que tiene que hacer su seguimiento, además de ser más factible en el ámbito universitario. Para optimizar su uso será precisa su integración curricular en períodos prolongados de tiempo y diferentes contextos a los fines de que su aplicación se multiplique dejando de ser una experiencia aislada. Tal vez, y en virtud el análisis de las experiencias recabadas en torno a usos de portafolio digital así como ante la disímil realidad educativa, sería interesante partir del interrogante de porqué los portafolios digitales no terminan de llegar a las aulas más allá de lograr adhesiones teóricas si bien recoge los principios del aprendizaje significativo, autónomo y colaborativo. Pero no podemos quedarnos en la teoría, tenemos que incursionar en el terreno de la práctica: es preciso comenzar por pequeños cambios y llevar a cabo acciones alternativas que minimicen barreras, resistencias. Cambios que nos inviten a posicionarnos no tanto en los obstáculos sino “en la posibilidad”. Utilizar otras vías digitales más sencillas sería un camino posible. Una idea podría ser convertir los blogs en portafolios, organizados por categorías para que los alumnos cuenten con la oportunidad de un espacio para mostrar sus producciones. Para muchas instituciones, el reto no sería comenzar a construir la cultura de los eportafolios, si no más bien integrar varias actividades y ampliar las prácticas actuales. En situaciones donde no sea posible la implementación a gran escala, los profesores pueden comenzar a fomentar una cultura de documentación digital, animando a los aprendices a que practiquen por ejemplo, con el uso de blogs. Éstos pueden ser creados y sostenidos por los mismos estudiantes, contando con la orientación pedagógica del docente, allí la relevancia de su rol. Sería una interesante manera de resignificar los usos actuales de las nuevas

tecnologías, planteándonos la necesidad de distinguir entre las tecnologías que tienen que ver con lo popular y el entretenimiento y aquellas centradas en objetivos educativos.

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La implementación del blog como recurso didáctico se convierte en una opción a la hora de enriquecer la propuesta pedagógica porque permite integrar actividades y oportunidades de aprendizaje que promoverán en los educandos, la construcción, comunicación y socialización del conocimiento; siempre y cuando los mismos sean diseñados atendiendo a éstos criterios, no circunscribiendo el uso de la tecnología a un fin en sí mismo. Una de sus ventajas será precisamente, organizar las producciones de los estudiantes a través del uso de portafolios para compartir con una audiencia, permitiendo así, transparentar o dar visibilidad las producciones logradas fomentando el intercambio de experiencias articuladoras de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación para incrementar la capacidad de aprendizaje de los educadores tanto a nivel institucional como inter institucional.

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Gabriela Spadoni Agosto 2008.

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