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A

APUNTES

BIOGRAFIOOS

de

LA

c a n

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a

PRESIDENCIA

D t

t o

LA

REPUBLICA

SEGUNDA «WCION:

NO SK

IIíLLLA

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VENTA

VALPARAISO:

IMPRENTA DEL "PEDER,” CALLE.?SAN AGUSTIN, N." 8.

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LOS

ELECTORES

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A.:Nraor^

(EJítoriaJi iel B iq-B h>, Je 20 ds juniíj de 1S7Sh)

junio, día en que se va a librar la gran batalla

del

compromiso contraído at fundar esta publicación dar a conocer a los eleclorcs dé la provincia los antecedentes i los justos títulos que reco­ miendan al candidato para presidente de ía república, señor don Aníbal Pinto*

Los apuntes biográficos que vanen seguida los hamos recopilado a la vísta de algunas publicaciones anteriores: reuniendo así, en un solo cuerpo, todo ío que se relaciona con la vida de un hombre, que es una robusta esperanza de paz i de progresos positivos para [a repúbli­ ca, si, como lo creetnos, el voto de sus conciudadanos lo lleva a ocupar el poder Supremo del Estado*

Por estos üjeros apuntes se vera que el seHor Pinto no es un desco­ nocido, como ha pretendido hacerlo aparecer la pasión mal encubierta de sus envidiosos émulos, sino ima de las altas ilustraciones de su pais i a quien le ha consagrado largos años de buenos i meritorios servidos* Él pai:^ espera mas todavía de Ja probidad i del palríotístno del señor Pinto; i no esperará en vano, estamos ciertos^ porque su acendrado amor por la patria lo hará propender a realizar su engrandecimiento i su futuro bienestar* Si liai todavía incrédulos en !a obra del porvenir, los emplazamos para ante el tribuna! de la historia i de la opinion que, en el año de 18SI, podrá pronunciar su fallo justiciero c inexorable en favor del

Próximo ya

el 25

que lia de deeidir de la suerte futura del

país, es un deber nuestro i

,

La estrella de Ghiíe está hoi íija en los destinos de las naciones* Pron­ to hará su evolución quinquenal; i su brillo deslumbrador hará detener­

bieu o del mal que se haya hecho.

se asombrados a los planetas da otros cielos,

cha imponente, majesLuosa i triunfal en loa espacios del porvenir*

para

contemplar su

moticoeccg

mar­

DON ANIBAL PINTO.

{Apuntes

biográficos.)

I

-I-

Don Aníbal Pinto, hijo del jcneral don Francisco Antonio Pinto i de dona Luisa Gaimondia, nació en San­

. La alta posición social i el rol iinpoidante i distinguido que cupo al padre desempeñar en esa época difícil i ardien­ te de la constitución del pais, son del dominio de la histo- riaj la cual tiene ya escrita una do sus mejores i mas bri­ llantes píijinas* Porque el jeneral don Francisco Antonio Pinto no solo es una gloria militar de su época, sino una ilustración notable, un pensador profundo, un político ilus­ tre i bien inteíicionadoj i un patriota austero i sensible, que supo cbnsagrarpso por completo a la causa bien entendida de la república, ya como jefe del l'oder Supremo del Esta­ do, ya en las importantes i delicadas comisiones que durante su vida se confiaron a sus talentos, a su probidad i a su pa­ triotismo*

tiago, el 13 de marzo de 1825*

.

.

.

Pinto* Los

antecedentes de una vida tan ilustre debian influir podero­ samente para formar el corazón del lujo i para guiarlo en el camino de su educación i de su porvenir* Ya veremos si esas esperanzas se han cumplido; i si los grandes hombres no dejan en pos de sí mas quo el recuerdo do su vida i de sus glorias, o sí también sabe reco- jerse el sacrosanto legado ríe su herencia, por los encarga­ dos de perpetuar su nombre i sus virtudes.

Tal fué el jeneral don Francisco Antonio

-r'

II

Desde sus primeros años se revelaba ya en el hijo, don

Aníbal Pinto, un carácter modesto i suave, una rectitud de

juicio e inclinación a los estudios que auguraban

sus

pro­

gresos i le hacian querer i estimar de cuantos le conocían.

6

Ilabienflo vecilñdo una conveniente preparación en los co­ nocimientos rudiinciitales <pre entóiieca so daba en los esta­ blecimientos públicos <lc educación, pasó, a la edad de 14 años, a incorporarse al Instituto Nacional i a los cursos es­ peciales, (pie rejciitaba eii esa época el sabio erainento don Andrés Bello. A su constancia i amor por ol estudio debió el seilor Pinto los notables piogresos de su educación; i las brillantes pruebas en filosofía, derecho internacional, diplo­ mático, romano, civil i natural, lenguas antiguas, ciencias exactas i esperiuientales le colocaron bien pronto enti'c la falanie de los jóvenes que, siendo entóuces una liermosa esperanza,, debían mas adelante ser las fuertes eoluiiiiias de los progresos i conquistas de su patiüa, i alcanzados ya en gran parto merced a sus talentos i a sus virtudes cívicas. En esa época el señor Pinto tomó una parte bastóte acentuada en el movimiento liberal que ajitaba al pais; í boi mismo tienen un interés palpitante de actualidad vaj ios artículos que rejistin la prensa de ese tiempo debidos a su pluma i notables por su dicción, lo profundo de sus ideas i el alcance do las doctrinas que desavrcilla, con el tino i la fuerza de lójica de un pensador sério i cúcunspecto.

III

Los sucosos políticos de esos tiempos i la gravedad misma de la situación, aconsejaron entonces al gobierno al­ gunas medidas de represión; i entre los numerosos detenidos figuraban algimos amigos del señor Pinto, a quienes consa­ graba mas que el cariño del amigo, el amor de hermano. Mediante a sus valiosos esfuerzos debieron, aquellos su li­

bertad. La amistad para el señor Pinto es sagrada

.

i

no reco­

noce para ella ningún jéiioro de sacrificios. Este sentimien­

to es una pasión en él; i a esta jenerosa espansion de su alma ha debido siempre el contar con adliesiones fuertes i numerosas, que hacen el orgullo de su vida; pues mi es poca satisfacción la que esperimeiita el lionibre probo i de­ sinteresado al dejar correr sus dias en medio de la estima^ clon sincera de los domas.

han robustecido en el alma del

señor Pinto ese j oneroso sentimiento, esa pasión por la

El tiempo i los

años

amistad. Esa pasión es lioi un culto.

El egoísmo no ha conmovido jamiis las dolícadas fibras de sii corazou, nacido i íbrtiiicadü solo para el bien.

IV

En el año de 1840 se dispuso el envío de una legación de primera clase a liorna, con el objeto de celebrar im con­ cordato con la Santa Sede para alcanzar determinadas con­ cesiones, que reclamaban los intereses político-rciiiiosos dol país; i osa legación, de la cual formaba parte el señor Aní­ bal P into en clase de oficial primero, so embarcó a cumplir sn misión en los últimos meses de ese mismo año. El señor Pinto frisaba apenas en los veinte a ñ o s , cuan­ do el gobierno de Chile le daba un puesto de honor tan se­ ñalado i le abría, por decirlo así, las puertas de la diplo­ macia, en cuya carrera recojería no solo esperiencia i eleva­ dos honores, sino que completaría con brillo su educación para hallarse en aptitud de prestar mas tarde a su patria los importantes servicios que le reservaría el porvenir.

visitó algunos dias a

Durante su viaje el señor Pinto

Üio Janeiro, i después de algunas semanas en Paris, conti­ nuó su marcha a la ciudad eterna, que era el tdrniino seña­

lado a la Legación.

.

V

Eli liorna^ el sefior Pinto disponía del tiempo que le dejaban libre los trabajos de su destino para contraerse a su pasión favorita, la lectura i el estudio. I decimos su pa- Sioii favorita, porque aun h o i mismo se le ve con frecuen­ cia en el interior do su gabinete, rodeado de publicaciones nacionales i estranjeras i de los volúmenes de una selecta biblioteca, i recorrer sus pájinas con la ansiedad del sabio i del filósofo, que nunca se encuentra satisfecho con sus co­ nocimientos i los resortes de su injenio, í busca en las obras inmortales de las grandes ilustraciones del saber humano, nuevas concepciones o nuevos problemas sociales de vital importancia, para hacerlos servir en la esfera do acción que le coiTcspoiide en ol mundo de la actividad i del trabajo

moral i material.

Ahí, en el centro de la ciudad eterna, como en el cora­ zón de las robustas monarquías, que tuvo también ocasión de visitar, el señor Pinto pudo entregarse, con todo el inte-

s

res de su pasión, ai estudio de los hombres, de los gobier­ nos i do los pueblos; en esa época precisamente de los grandes acontecimientos que estremecieron la Europa en­ tera, i quo el trono de los Papas se vio vacilar a impul­ sos (le altos fines políticos í reli]iosos,qiie debian mas tarde tener su cumplimiento, para dar unidad í cohesión a los miembros de la familia i de la sociedad italiana. I el señor Pinto recojió con usura el fruto de sus afa­ nos, do tanto sacrificio, pues su nombro se mira en k edad madura como una de las ilustraciones mas aventajadas de su patria en la política, en la diplomacia i en la ciencia de la administración i del gobierno. A esto debe precisamente el merecido homenaje do admiración que ha sabido captar- so entre sus conciudadanos, i (pie su nombre se pronuncie hoi con el respeto i miramientos que alcanzan solo los hom­ bres de verdadero mérito* Dos años mas tarde, el oficial primero en Roma era nombrado secretario de k Legación; i en esta vez supo lle­ nar el señor Pinto, con actividad i brillo, los deberes de su puesto, por lo mismo que ya en esa época era un pensador discreto í aveiitajado, i teiiia ademas la esperiencia de los negocios de la Cancillería, que debian serle familiares, cu fuerza de sus largos estudios i de su roce constante en el gran mundo de la diplomacia europea*

VI

En 1851 regresaba a su patria con el prestijio que siempre rodea al hombre de mundo, i que, en lugar de un

viaje que para muchos suele ser de vanidad o de placer, lo

había em]deado el señor Pinto en útiles

i

provechosos es­

tudios i reflexiones, que debian. servirle bien pronto para formarse iiiia brillante posición entre los políticos distingui­

dos i notables esbulistas, que han sido el patrimonio de la república durante los últimos treinta años que lleva de vida próspera i feliz. Por eso el gobierno, en 4 de setiembre de 1851, llama­ ba al señor Pinto a ocupar un sillón en la Facultad de Filo­ sofía i Humanidades de la Universidad; i esta distinciou con que le lionraba en los momentos de volver a pisar el Alíelo de la patria, era el mejor i mas inequívoco testimonia de que sus servicios eii la Legación en Roma hablan sido no solo eficaces, sino importantes í meritorios-

Los hombres de letras recibieron también con marca­ das muestras de satisfacción i de aplausos tan acertada elección, puesto que así podía j-a contar la Facultad en su seno con una pi estijiosa reputación más, i a la can el valioso concurso de sus luces í de sus reconocidos ta­

lentos* El señor Pinto no tardó en corresponder cou la mas fina i delicada cultura a tan aidientes homenajes a su cele­ bridad i a su ilustración; i su discurso de incorporación a la Facultad, que fiié una interesante i bien desarrollada me­ moria sobro uno de los problemas filosóficos do mas alto ínteres moral i social, vino a confirmar la importante ad­ quisición qne en esos momentos recibían las acadeniias de nuestra Universidad*

Así llegaba el señor Pinto a tomar asiento

cu esa insti­

tución de sabios, que tanto ha contribuida al fomento de la educación en Chile, i a quien también deberá el desarrollo

i los progresos quo alcanzará en el porvenir.

VII

La profunda ajitacion política que se desarrolló en esa época i que era una amenaza constante para la tranquili­ dad i para el mantenimiento de las instituciones, retuvo al sefior Pinto del lado de la buena causa; llegando a ser nombrado segundo jefe de la Guardia del Orden, que se fundó en Santiago cu protección de aquellos altos intere­ ses, i que la actitud belicosa de los partidos parecía ame­ ^

nazar de muerte.

La situación no podia ser mas alarmante i difícil, cuan­ do todos i hasta gran parte del ejército mismo, olvidando sus deberes i la disciplina militar, se entregaban en brazos del motin i de la rebelión para cambiar el estado de cosas exis­ tentes. La lucha debia ser terrible; la guerra civil asomaba ya con todos sus horrores i solo ofrecía a la república dias de duelo i de sangre* La tormenta estalló al fin; i si hubo desgracias i pérdidas sensibles i dolorosas, se restableció pronto el respeto a la lei, i con ella la tranquilidad i el cré­

. liajo el imperio de nna paz alcanzada con tan penosos sacrificios, se efectuó en 1852 la renovación del Congreso i en cuya elección figuró el señor Pinto, como diputado pro­ pietario*

dito de la nación.

^ 10 —

La vida parlamentaria no la ambicionaba seguramente,, pues su reconocida como característica, modestia le i^etraian hasta el punto do negarse a las exijencías de sus amigos

para que aceptase un lugar en la Cámara de Diputados* Si llegó ai templo augusto de la representación nacional, no debió el señor Pinto su elección a las influencias del poder, sino a sus honrosos antecedentes de probidad e ilustración,

i a la necesidad manifestada por los pueblos de constituir

uu Congreso que fuesü la espresiou del voto popular, i en el cual deiuan tomar parte los hombros de patrintísino i do labor, ]>ara impulsar al ]aris en el camiijo del inejorainiento de sus instituciones i de su bien entendida prosperidad. El señor Pinto fué rcelcjido para el segundo periodo

lejislativo, que terminaba en i 858; i en iodo el tiempo que sirvió su diputación, supo prestar a la causa liberal su po­ deroso apoyo con el eiitusíasnio i rlecision del hombre pú­ blico que no está reñido con la libertad; i qne ántee, por el contrario, mira en sus lejitímas manifestaciones el signo mas seguro dci poder de un gobierno democrático i regular, desde que hi opinion dd pueblo sensato se hace así oír con

el

greso i del engrandecimiento nacional*

Ínteres a que tiene ¡>erfceto dí^recho cu la obra del pro­

VIII

El seuoi* Pinto se alojaba en 1857 del pailameuto para establecerse en Concepción i entregarse a otro jenero de vida i de negocios; sin abandonar por eso su participación

i el rol importante que le correspondía en la política de ese tiempo. Consagnido a los trabajos de la industria agrícola, el señor Pinto se unió con los estrechos lazos del matrimonio a un vástago querido de una familia i'espetable e ilustre, con la hija del benemérito jeneral don José María de la Cruz. Esta unión vino necesariamente a ciar mayor acen­

tuación i cai'ácter a su personalidad política, que desde ese momento quedaba ya establecida í consolidada, puesto que

a estas nuevas relaciones venia a agruparse el prestijioso

valimiento con que contaba el Jeneral Búlnes,que disponía de numerosas i fuertes adhesiones, tanto en el centro, como en el norte i sur de la república*

^

11

^

IX

A mediados de 1858 dejaba de existir el ilustre Jene- ral dou Francisco Antonio Pinto, a quien k nación tributó los bunores debidos a su celebridad i a sn rango. Desapa­ recía así una gloria militar, un gran estadista i un elevado político; ]iero con el grato constiGlo do dejar un heredero de sus virtudes i de sus talontos en su hijo don Aníbal Pinto* El ilustre Joneral vió recojiJa tan bella licrencia; i líioria con la tranquilidad del espíritu, que siempre produ­ ce una noble aspiración alcanzada i satisfecha.

X

Miéntras asi abandonaba este mundo un hombre tan ilustre, fuertes contratiempos amenazaban de nuevo la suerte de la república. El jmesonte era sombrío i ajilado; presa]io iiiequivoco <lo las tormentas i borrascas quo debían desatarse en un porvenir próximo i cercano* Los momentos oran solemnes i grande i mortal la ansiedtul del pais* La guerra ci\ul no tardó otra vez en presentarse con todos sus ^

niales i sus honores* Xo entra en nuestros propósitos apreciar esa situación, ni las causas que le dieron su oríjon, ni menos luicer toda­ vía la historia de la revolución mas sangrienta i formidable que ha presenciado la historia de nuestros gobiernos nacio­ nales, i a que vino a poner téimino la batalla de Cerro Grande* En esa lucha civil i desastrosa entro los partidos coa­ ligados i el gobierno, el señor Pinto se mantuvo a k altiva de ñus antecedentes, de su respeto i de su misíom Si bien sus simpatías por la causa del pueblo eran ardientes i no­ torias, no podía admitir, i lo lamentaba luui de veras, los medios dolorosos i los intereses que se sacrificaban a la re­ volución* Hombro do ideas fijas i bien definidas no acepta hoi, como no aceptaba ayer, los males estremos a que mu­ chas veces apela ol pueblo para mejorar una situación que llega a hacerse insostenible* El señor Pinto lo espera todo del buen sentido de ese mismo pueblo i de las conquistas del tiempo en la libertad i en el órden; i si estas pueden mantenerse estacionarias, llega al fin una época en ^’que es imposible retardar su impulso i advenimiento irresistibles.

13 —

Voiicido el principio revolucionario talvez para siem­

pre; salvada la Constitución i el respeto a la autoridad, en­ tró de nuevo el pais en su marcha normal de reconstitución

i de trabajo, a cuya tarea hubo que consagrar los años

de 60 a 61. Eu todo el tiempo trascurrido el señor Pinto no per- nianeció inactivo, pues sus valiosas influencias continuaron ejerciéndose en favor de los amigos en desgracia i perse­ guidos, lo que venia a robustecer mas i mas su prestijio i a poner todavía mas en trasparencia su carácter compasivo i bumauitario, i a que ha sabido inclinarse siempre en todos los actos de su vida pública como privada* Esta bella cuali­ dad no es seguramente el patrimonio de todos nuestros hombres públicos; i en el señor Pinto es tanto mas remar­ cable, cuanto que ese sentimiento es natural a su tempera­ mento i a su carácter, que siempre hace el bien i siente un verdadero disgusto si ese bien se señala a los domas. Su modestia verdadera lo lleva hasta ocultar sus buenas accio­ nes, cuando es frecuente entregarlas a todos los vientos de la publicidad i de la fama*

XI

La historia contemporánea conoce ya las razones de

alto desprendimiento í de abnegación que obligó aun hom­ bre vhtuoso i eminente a rechazar toda idea de su eleva­

ción a la primera

noble seuti miento de su profundo amor por su patria, tra­

bajó hasta alcanzar la elección de un candidato de transi­

ción, como

entre las diversas fracciones, en que se dividia entóuces

un medio de reconquistar la paz i la confianza

majistratura del pais; i guiado por el

la opinion. Ese candidato fué el señor don José Joaquín

PereZj que el pais recibió i que vió llegar a las alturas del

poder si no con aplausos, a lo ménos

inspiraban sus honrosos antecedentes como hombre públi­ co* El señor Pcrez ñxé mirado desde luego como un Presi­ dente de conciliación*

con la confianza que

Uno de los primeros actos de su gobierno fué el nom­ bramiento hecho en 1861 en el señor Pinto para Intenden­ te de Concepción* Este pueblo, profundamente trabajado i dividido por las últimas luchas, i donde la exaltación de las pasiones i los rencores tomaban una recnidesceneia alar­

mante, necesitaba mas que

ningún otro de uu mandatario

’ — la­

do carácter i rectitud, de intolijencia e ilustración que, ci- ñéiidüse al cumplimiento estricto de sus deberes, propem diese a sus adelantos materiales i restableciese a la vez la calma i buena annonia,entre los miembros de una sociedad tan altiva como culta. En tales condiciones, no podía ser mas afortunada i feliz la elección del señor Pinto, i qne desde luego fue reci­ bida con marcadas muestras de aceptación i de simpatías ardientes i sinceras* Pero si la proTÚncia de Concepción redbia con el scrior Pinto sn ansiada tranquilidad i las mejores esperanzas de bienestar social ¡ material, la prueba a que iba a someterse el mandatario, en las cmcuustancias señaladas, era de inmen­ sa responsabilidad i trascendencia; i sobre todo, tenia ahí qne jugarse un porvenir i un buen nombro, alcanzados ya con tan penosos como laudables esfuerzos* Si muchos pueden entregarse a tan difíciles [jruebas de gobierno, no siempre escapan con buena fortuna; cuando más salvan su triste personalidad, dejando tras de sí una pájina^de contratiempos o de abandono, ya que no sea de fatales i odiosos recuerdos para el pueblo.

XII

En 18f>2 tomaba el señor Pinto las riendas del gobier­ no de la admiiustracion; i con el tino i la esperiencia que le son propios, cambiaba por completo, en pocos meses, la si­ tuación enojosa de la provincia, para entregarla en brazos de un poiTenir próspero i risueño* Su administración se hizo notable desde luego por el espíritu de justicia e imparcialidad que reinaba en todos sus actos* Áhí no hubo amigos, ni adversaiios; todas las opiniones tenñm libro entibada en sus consejos i, siempre deferente a las indicaciones del pueblo, llevaba a término las medidas o mejoras que reclamaban eí ínteres de sus go­ bernados i la importancia do la ciudad, que servia de asien­ to a su gobierno sensato e ilustrado. Cuaiquiera idea, cual­ quier pensamiento mejor meditado i de utilidad verdadera, quo prucurnse llevar a cabo, lo entregaba al fallo de la opi­ nión; i, seguro de su buena acojida, lo realizaba en silencio,, sin niúlo i sin estrépito* Su respeto por la opinión lo llevó siempre al señor Pinto

sus aspiraciones en la

a dejar la libre

manifestación de

14 —

elección de sus cabildos i de sus mandatarios al Congreso;

i sin que jamas el mas pequeño acto Iiubiera venido a arreba­

tar, pero ni siquiera a perturbar los derechos inalienables del pueblo elector, quien los ejercitaba en toda la esfera de

acción que

Estado* Tal era el sistema de gobierno del señor Pinto; el único también que mas se armoniza con el carácter de nuestras instituciones republicanas i democráticas. Gobernar con el pueblo i para el jíueblo; \i6 aquí el mejor de los gobiernos; i que, si alguna vez llegara a im­ plantarse i echar raíces entre nosotros, nuestra república, este rincón afortunado do la América libre, seria, por de­

le reconocen las

leyes

i la Constitución del

cirlo así, el astro luminoso en ei cielo oscuro dol despotis­

se pierden las naciones del viejo i del nuevo

mundo* El señor Pinto ha sido el primero en ensayarlo en pe­ queña escala en Concepción. Cabe a su nombre esa gloria, i a elJa mas que a ninguna otra cosa, debe hoi dia su alta i merecida fama de gran pensador i de gmn político*

mo, en qne

XIII

Pero si a tan elevada cima supo el señor Pinto condu­ cir los negocios de su administración, también fueron esti­

mables

materiales ñe la localidad.

i meritorios

sus desvelos en órden a las mejoras

Cuando se recibió on 62 del mando de la provincia de

Concepción, se encontró

el señor Pinto sin recursos [>ara

promover los adelantos i mejoras mas indispensables i de urjencia reconocida. La caja municipal estaba casi en falen­ cia, pues es notorio que en esa época no haliia fondos de que echar mano para proveer de agua a su hermosa pila, ni aun para costear siquiera ol alumbrado público de la plaza de armas* Pero andando el tiempo i aftierzadeintelijeiLoia i de economías prudentes i bien calculadas, llegó a realizar me­ joras de importancia en todos los ramos de la administra­ ción, í especialmente on cuanto a ía comodidad i ornato do la población*

El erario municipal recibió

un poderoso

iíicremeiito,

dejando reducida .su deuda en proporciones de fácil liqui­ dación*

13 —

La ítistrnccion primaria i secundaria eran con reconocido Ínteres,

atendidas

Se ceiisti-ayó dos buenos i cómodos edificios para es­

encias piiblicas. Se levantó el matadero existente. Se hizo el Hospital do mujeres. El Hospital do hombres recibió importantes i valiosas mejoras.

.

Se terminó i habilitó el edificio destinado al Hospicio. T.a plaza do Abastos se trasformó casi completamente.

Se refaccionó de una manera

conveniente

el Cemen­

terio, i se cerró todo su circuito, procurándole a la vez mayor comodidad i limpieza.

Se atendió de una manera conveniente los fondos de ese establecimiento, puesto quo en fil no contaba con lo suficiente para lo.s gastos siquiera do aseo; en tanto que, a la salida del señor Pinto, quedaban aquellas mejoras i de­

jaba un capellán i una caja con tres traria.s.

mil pesos

rio sus en­

La plaza de armas rccibia el hermoso plantel de árbo­ les que la circundan i cruzan cu todas direcciones; i su

hermosa pila recibía la necesaria provisión de agua table,

■ Se completó el «alumbrado público de la plaza i do la ciudad.

Los ediíicios públicos recibieron nna conveniente repa­ ración.

po­

Se

hizo

el arreglo

do las calles, la nivelación de las '

acer«as i la construcción de las acequias.

La viabilidad pública recibió mejoras de estimación notable. í en fin, no quedó ramo alguno del servicio público qne no fuese considerado i atendido en la medida de sus necesidades i rio .sn importancia. Torio esto filó reaitzario durante el tiempo que perma­ neció el señor Pinto en la iiiteudencía de Concepción; pro­ bando con ello no solo su espíritu progresista,, sino también sus sólidas facultades de excelente i hábil ariministrádor.

XIV

Sin embargo, la administración de la provincia no fué la sola ocupación de su espíritu i de sus desvelos; también

^

IG —

.

se entregaba al

con una constancia í tesón infatigables* En medio de los mil i variados proyectos que dia a día

surjiaii en los primeros tiempos de su gobierno, concibió el atrevido pensamiento de que se llevase a cabo la construc­ ción del ferrocarril entre Chillan i Talcaliuano; obra colo­ sal, por cierto, no solo por su magnitud, sino también por la importancia de los bienes que debía producir, especiab mente a la vida i al comercio de las provincias mas inme­ diatamente favorecidas, i a la rejíou de la frontera arauca­ na, donde ol pais tiene por conquistar tan grandes como valiosos intereses. Notables i decisivos esfuerzos sacrificó el señor Pinto en 1863 a la consecución do tan elevado propósito, que mereció la consideración i estudio de la prensa, de los hombres serios i del gobierno; i si las cir- cunsUincias dol Erario Nacional iio bubieseu sido entóuces tan apuradas, uinguii obstáculo habría entotpecido la rea­ lización de ese audaz proyecto de tanta utilidad, i que reci­ bió ei pais con aplausos i con gratitud desde el primor instante en que llegó a serle conocido*

loi

de 1862 se llevase a su ténniiiQ, procurando así a la nación

estudia de ios intereses jeuerales del pais,

Solo en 1863 pudo alcanzar el señor Pinto que la

una fuente segura de riqueza.

XV

El tranquilo gobierno del señor Pinto en Concepción;el carácter elevado a que siempre sujetó todos los actos de su administraciou; las mejoras locales i jeneralcs de la provin­ cia felizmente realizadas i su importante i decidida actitud para la construcción del feiTocarril, cimentaron su reputa­ ción i su prestijio sobre bases sólidas i efectivas, no solo eii las provincias al sur del Maulé, siuo también en el resto del pais, doiule su nombre alcanzaba ya una respetuosa ce­ lebridad i una estimación notable* Coa títulos tan bien conquistados i adquiridos fue nue­ vamente el señor Pinto electo diputado en 1864 i j'eelecto en 1867 para entrar al Senado, no h ab ién d ole en tónces per­ mitido el carácter de sus funciones administrativas asistir con actividad a la cámara, i toniai' la parte que debía en las importantes cuestiones que ocuparon al Coiip-eso en esos periodos lejislativos*

XVI

Ya en 1868 so lo ofrecía la cartera Jel Interior i del Ministerio de Kelaciones Esteriores; declinando el sefior Pinto ese honor, no por razones de niezquiudad o de egoís­ mo i de los compromisos qne pudiera acarrearle su alta])0- sicioiL de Estado, sino por que la sitimdoii i la épot;a no lo habrían permitido prestar sus servicios con la eficacia que él deseaba para su país. Cada tiempo tiene sus hombres; i la marcha de las na­ ciones i do sus progresos no debe jamas violenta,rse. Si se quiere que el bieu se baga os preciso que el camino sea fá­ cil i eapodito, para conducirlo cou oportunidad i provecho al lia a que se encamina. Solo en casos estremos debe el valor prudente arrojarse en medio <lo la.s embravecidas olas, para salvar la nave que zozobra.

XVII

Estaba ya para espirar ol decenio dcl señor l'^erez qn_e, si bien no está exento do algunos errores, no j>or eso deja de acusar en sn fiivor notables actos do buen gobierno i de adelantos materiales do alguna significación.

Pinto

figuró como el .sucesor que debia dar el país al señor Perez, í .su candidatura disponía también de seguras i numerosas adhesiones entre los hombres mas adictos al gobierno. La Opinión páblica estaba también de su lado; i a querer acep­ tar uu puesto de tanta responsabilidad, a tener el deseo de mando, esa candidatura habria contado con el pronuncia­

Desde las primeras horas el nombre díjl señor

miento irresistible de los pueblos. Pero el señor Pinto jam.ia Im pretendido

llegar a las

altura.s del poder; nunca ha tenido que resistir lo.s contra­ tiempos (le la ambición. Su carácter siempre discreto i re­ traído alejan de .su espíritu toda idea de entregarse a los azares de la fortuna i de los acontecimientos, donde la au- ■dacia i el demerito suelen encontrar muchas veces favora­ bles resultados de engrandecimiento, que no podrían alcan­

zar de otra manera.

scfioi' Pinto llega al poder será solo cuando las

circuustaucííu? i la opinión lo señalen e impongan el cum­

plimiento de ese dobcr, como una necesidad para el bien jenoral.

Si

el

3

18

XVIII

I

sillón Supremo el

actuiii iJi-esideute señor Erráznriz, a quien gran parte de la

opiiuon miraba como el coiitimiador de la política dol señor Feroz; pues elevado en brazos del partido clerical, iiü era

dabm esperar ninguna novedad en la reforma de

EI Ih (le setiembre de 1871 sD’nia d

nuestras

instituciones, 111 en iinestras prácticas de administración i de gobierno. í esto juicio se forninlaba, teniendo en cuenta

un tanto

mente el ciimcter iutraiisijeiite i las tendencias del partido qne con el suLia al poder.

los

antwedentcs del lionihre público, i

especial­

, PcTO ol tiempo i el impulso irresistilile del progreso i

del períeecíonamiento de las sociedades modernas operaron tal cambio en ía marcha de la administración quo concluye

q116 las 1 üsistenciaHj

se deBeiivuelven hoi en felicitaciones i aplausos merecidos por las conqiiLstas de libertad alcanzadas, i iior cl Iñen no- ^

desconfianzas i temores del primer dia

siüv'o que se lia hecho, En esas preciosas conquista.? i en el bien q„e consig­ namos le ha cabido también una buena parte al seilor Pinto como Ministro de Estado cu los departamentos de Unetra 1 Maima a qne úié llamado en los momentos de constituir­ se en 18,1 el gobierno del .señor Erráznriz, i como el coo­ perador mas coiistanto i celoso en el movimiento de la no- linca en los ol timos cinco afios. Ese ooinbrauoeoto llevó ai poder uu hombro de pi^obi-

dad

1 <le honrosos antecedeutcs, iin político sagaz í bien

intencionado i im pncstijíoso obrero dei trabajo. El íiutívo Miuiístro era bien recibido por cl pak i la coiihausi que so depositaba en el señor Jbiito íúé bien pronto jiustincada, por ol movimiento que supo imprimir a los negocios relativos a su Departamento.

A su iniciativa i dirección se deben especialmente:

tillerí'f ‘ ^ ^ armas en el cuartel de ar­

La constrnccion do do.s hermosos i cómodo.? cuarteles para el servicio de los batallones cívico.s de 8auLÍaí>-o. f tel 1 de 1 1 la ^ “«tacion líecoleta. de un ' nuevo cuerpo de edificio en eí cuar­

ValpSiiso

8'ñardia nacional, que se levantó en

-

El establecimiento i

19 —

fundación dol fuerte de los Sau-

. ces, en la frontera. La adquisición del magnífico armamento con que se reemplazó el antiguo e inservible que tenia el ejército. La reducción, eon-sidorablo del ejército, que ha procu­ rado a la nación injentes sumas de economía. La dotación para nuestra marina de los formidables buques de guerra, que son ol respeto do nuestras costas i el mejor baluarte de la di^iidad i de la honra nacional. El arreglo i mejoramiento de la escuadra. T.a creación de la oficina hidrográfica, cuyos trabajos han sido espíéadídamonto coronados en la última esposi- ciou científica en Francia. La disolución de los escuadronea, para garantir la libre manifestación del voto popular. La percepción de la gratificación peruana. La pacificación do la frontera; el e.stado floreciente da sus fuertes i ciudades, i la tranquilidad i buen órden que

boí reinan en todo ,su territorio, a cuya sombra se desarro­ llan los bienes de su prosperidad actual i la estabilidad

de su

inrlustria, de su comercio i de su riqueza.

I mil disposiciones tendentes al mejor

arreglo,

disci­

plina i moralidad de nuestro ejército i marina, que soriajior demas enumerar. Todo esto hizo el señor Pinto en loa tres años que sir­ vió el Ministerio hasta el .13 de abril de lt!7w, dia eu que se retiraba al descanso de la vida privada, con la grata satis­ facción que deja siempre en el alma el deber cumplido, i en medio dcl res¡)eto i do las considoraciones que Je tributa­ ban los hombres de bien. -

XIX

Llega ya el momento en que debe nombrarse el ciuda­ dano (luc luí de suceder en el poder al actual Presidente de la líepública.

■ El país, quo durante cinco anos ha disfrutado de los beneficios de la paz; ([ue ha visto ensancharse el campo de sus libertades i .sembrada en toda.s partes la buena semilla de la actividad i del trabajo próspero t fecundo; que se goza en los adelantos i progresos consumados i que consti­ tuyen sn gloria prcsoiite; qne cuenta con nn crédito auste­ ramente sostenido i cou elementos de riqueza i do poder

20 —

inagotables, Jesea anuentemente mantenerse a la altura de tan preciosas conquistas, i dar un paso mas en el camino de su futuro engrandecimiento i de su trasformacion po­ lítica i social*

Moviílo por tan noble aspii'acion i fiel intérprete del sentimiento nacional, el gran partido de la Alianza Liberal hizo en cí ano anterior uii jeneroso llamamiento al patrio­ tismo de los buenos lujos de Chile para que, deponiendo pequeñas divisiones i antiguas rencillas eu aras del bien comim, se constituyesen en Asamblea, para proceder a la designación del ciudadano que debia guardar el depósito sagrado, que" la nación tendria que confiarle el 18 de se­ tiembre de 1S?(>, El pais en masa se conmovió aiegreinente i do -todas las rejiones de su territorio salieron omisarios distinguidos por su iliisti’acion, por su fortuna í por su valer personal a tomar parte en tan augusta congregación republicana. El 28 de noviembre íué el dia señalado para esa designación; i en ese dia el voto sincero e independiente de la Asamblea proclamó a don Aníbal Pinto, como el candidato llamado a satisface!^ las mejores esperanzas dcl pais por su probidad, por sns levantados sentimientos de republicanismo i por los meritorios servicios prestados en su larga carrera pública. Al disolverse k asamblea, una respetable eunikíon pasó a comunicar al señor Pinto la designación hecha i los términos de su elección* El señor Pinto respondió aceptan­ do el alto honor que recibia de sus conciudadanos i el com­ promiso solemne que contraía, para ajustar su marcha ad­ ministrativa al prognmia de principios iormulado por la Alianza Liberal*

La prensa séria i uno a uno los pueblos

todos de la

república ratificaron de una manera estrepitosa i esplendi­

da la candidatura del señor Pinto, proclamado en noviem­ bre por la Convención.

XX

El pronunciamiento del país es Imi jeneral. llocos dks más i oí voto de los pueblos consagrará la elección del señor don Aníbal ihnto, como Presidente de la üepública para el período constitucional de 187íi a IHSI* Pocos hombres de Oliile cueiiüin .con mejores títulos que el señor IhiitO' para alcanzar el voto de alta confianza.

21

puesto de honor a que lo llevará en breve la voluntad

naeional. El señor Pinto es una esperanza de paz i de salud para la república* El país espera con sobrados motivos el feliz porvenir que le aguarda; i cuyo advenimiento le garantizan una larga vida pública sin reproche i un corazón templado para "

el bien.

el

XXI

=

Aquí damos término a los apuntes biográficos dél emi­ nente ciudadano que nos ocupa, i que nos fia dictado solo el sentimiento i ía convicción mas desinteresada i profunda* Una pájina reservamos en blanco. La historia idos he­ chos de los afjos que vendrán se encargarán de llenaila con '

Será una bella í hermosa pajina, estamos de ello segu­ ros; porque esa pájina será el monumento, que la espresion sentida i fiel del reconocimiento do un ¡meblo, grabará en ho­ menaje de un gran ciudadano qne, a su paso por^cl poder, habrá dejado bienes de imperecedera memoria i elocuentes ejemplos que imitar de probidad, de abnegación, de patrio­ tismo í de buen gobierno. - Los que vivan lo verán*

caracteres do oro.

"

J o s é

A g u s t ín

Anjelos, junio 20 ele 1876.

2.°

E sp in o sa .

PROGRAMA

Político

de

la

Alianza' Liberal

1*"^ Emancipar la conciencia relijio&a de la acción de los poderes

civiles, no pudiendo la leí poner la mano sobre ella sino para protejerla

la libertad de sus manifestaciones. 2*“ Bar en consecuencia a los Hombres de todas las creeiR-ias, faci­

lidades iguales para la lejitima constitución de la familia, para la edu­

en

cación d e s ú s hijos i para¿ ja honrosa sepultación- de tales*

3*^" Ensanchar Ea esfera de acción del individuo í del poder local, limitando Ía acdon del gobierno jeucral del estado, i separando de él toda facultad que no necesite para su propia conservación i para el lejL timo ejercicio de sus naturales funciones*

4** Reformar democrática.

5,* .Mejorar Ja leí que organiza el poder electoral, aprovecr¡ando las indicaciones que Ja esperiencia vaya hacieiidOj i procurando siempre dar a este proceder Ja base mas popular posible* 6.“ Reformar los impuestos viciosos, I mantener una prudente economía eu cl manejo de las rentas públicas, 7** Hacer que la autoridad fomente con el mayor empeño la ing- truccion pública, dejando absoluta libertad e indcpendencía"a Ja inicia­ tiva indi ridua! para obrar en este ramo*

la guardia nacional para darle una organización

suá restos mor­

8.* Reformar la constilucion política del

práctica

las

doctrinas

mencionadas*

estado,

a fin de poner

en

CONTESTACION ^

Quo áíó el señor don Aníbal Pinto en 28 de noviembre de 1S75 a la comisión qne fné a participarle ol voto de la

C onvención ,

La noticia Cjun ine traei?!es )a mas albagüotia qhü pneJc ilnrííG a un liombi e. CuaiKÍo una asamblea latí numei osa, compuesta ele io inas disUnguÍEio poj' su ítiielijent ia í su posición fjiie conüeMe una sndtíílad, designa a uti iiombre para desempeñar la prirnma majistralura del es­ tado, esc hombre ddio sentirse naturalmente compJaeído i hasta orgu­ lloso* besgrariadameiitOt a oslo sentimiento de snlisraecion va iiiiííla la cojisideradon de que el puesto para eJ cual me habéis desIgriaíJo, impo­ ne debeles de Unta lespousabiiidad que no es phsible mirajlo sin sobresalto* Las cirrunatEmcias porque atraviesa e! pais hacen aun mas dificit e!

cumplimiento

de estos deberes. Nuevas

ideas, imovas aspiraciones se

hacen sentir en la sociedad. Adaptar nuestras leyes i nuestras insti­ tuciones a las eiijcficías d d tiempo; tratar de rea’izár aquellas reformas

que son [a coiisectniEii ia [Ojica de Jos priudpios en cuyo nombre su hbü Ja reve [[i CÍO] [ de nuestra independencia, i que son al mismo tiempo la base de nuestro deredio público; conliniiar, un ufja palabra, eu núes

tras teycs i costumbres pofiticas, la rcjcneracion iniciada por ei gobierno actual,"será la misión d d que deba sucodei ío.

No sO ¿i los pueblos ratiíicarán eJ

voto que

acabaia

de comunicar­

me; pero sea cual fuere el íusultadode ias elccduiios de jmdo venidero^

viviré siempre reconocido a

siempre dispuesto aruoperar cou mi grano ric arena a la leafÍEacion dci

programa que todos nosotros hemos lírmado.

ía distinción cou qne me Jmbeís íionrado, i

DISCURSO

Prontinciado por el aeñor don Aníbal Pinto en el ban^ate con qne el pueblo de Concepción lo obsequió en 2V de enero de 1S78*

Acepto !a manifestación cou que me honráis mi este momento en la

forma en que me ha sido cfcdicuda. La acepto como una nianilesladon

de

amistad i como una nianífestadtm política* Ella, nos recueríla^ en efecto, lus vlijculos de amislad, que largas

i estrechas relariuties formaron entre nosoLros i que no ha debilitado

separación de esta provincia. Le Jas arcistades que* en ej curso de

mi

vida, que ya va siendo larga, he podido fu.'^mar, os'puedo asegurar

gue los amigos de Concepción ocuparán siempre no tugar preferente* Esta manifestación me recuerda taoibieu que seguimos viviendo en

54

lunjiCíJin unidad de ideas i sñili míen tos políticos, qno marchamos si- giiiofido siompro c! mismo rumbo, rumbo que uos señala la estrella de Ííiíü.

siguiente a la revolución que nos hí/x) indepeiídienieSi

Chile ba vivido en dos grandes fraceiojies políticas; una que aspira a la

realizacioy de Jos prín< ipios democráticos, en cuyo nombre se hizo aquel gran movimiento; i otra qne, si aceptaba la república, no quería rom­ per con las tradiciones coloniales; la una, la liberal, que ña represen­ tado el movimiento; !a etrajCl couservador, la resistencia a l a s inno­ vaciones. Las con tiendas civiles, las conveniencias del momento, las afecciones persotiaics han podido influir en Ja formación de los partidns políticos, uero siempre ha sido posible distinguir osa gran hnca divisoria entre

Desde d

dia

os que miran al porvenir i los quo tienen sus ojos vueltos

aJ pasado*

Esa división ña tomado en e¡ momento presente un carácter acentua­ do* La cüusoMdacion üel ór eu público* el progreso de la iluslraeion, el úesaj rollo de las ideas, í>er una parte, ijjor otra la transformacioQ del partido conservador i sus nuevas doctrinas, tan abierta mente hosti-

:es a laí bases fundamentales fie la sociedad civil., doctrinas que tiendea

a constituir un despotismo teocrático quo nn so ha viíto realizado ni en

los mas oscuros tiempos de fa edad media, han hecho desaparecer io3 partidos personales, Jos partidos de ocasión.^ e impulsado a Jos hombres

a agruparse eíi rededor de las dos Unicas banderas que llamean Doi día

en Ja arena pulilica, fa bandera libera!, labanrlera de tinesLra gloriosa

revolución, i !a bandera que lleva en sus pliegues la iiegaclon de los

principios

de

libertad

i de

igualdad, que sirven íleb a sfia la sociedad

moderna*

La unión de todos los que considerárnosla prosperidad de nuestra pa^ tria intimamente ligada a jas iusiíiucíones democráticas, 4io ha sido nunca tan necesaria cmiw en el JiJometiío [iresente* Sí los atilíguus con­ servadores resistían a [as reformas que el partido liberal exijia, era pu- ramonto porque creían que nuestro país no estaba preparado para ellas í temían que, planteadas premaiiiramente, pudieran compconiotcr el úrden público. Liberales í conservadores oslaban de acuerdo en todo lo que se referia a ias bases fumiamcntales de la sociedad civil; i solo di­ sen lian en la cuestión de o[)ortuiiidad ¡ie ciertas reformas. Ahora se niega la sfiberaiiía nacional i se pretende que disfio.siciones dictadas por antori.la les constituidas fuera de nuestro pais deben tener fuerza de leí entre nosolros; se niega el derecho de la nación para so­ meter a todos sus rinda lanos a una misma Ici, i se pretende que hai

ciase de ciudadanos

que, por razón de

su minisrcrio o por razón d e s ú s

creencias, deben tener uíia situación privilejiada en la .suciedad. Para los antiguos coitservarlores íiabia solo una revelación, Ja JtíJijíon; para

!os conservadores de nuestro Uempo hai dos, una retíjiosa i otra poli- lica* Hugun esta última. Dios tiene dispuesto quienes deben gobernar­ nos, Ja forma en que deben hacerlo, i es inútil que la suciedad se ocu­ pe en darse buenas leyeá i en designar sus gobernantes. ■ Es preciso hacur al antiguo partido conservador ía justicia de que^ si sus prohombres hubieran podido Jevaiilar Ja loza que les cutiré, habnan venido al mundo a protestar contra las estrafias doctrinas de Jos que, en ol dia, tíretenden representar la Iradícdon conservadora. En el largo debate que la idea liberal í democrática ha sostenido en Cbile contra Jas tradiciones de la colonia, Concepción, siempre Ü3la la primera, ha mili lado vigorosamente en Jas Q!as mas avanzadas. En Con­ cepción se vive a la vísta de sitios que recuerdan Ja beroíca Jucha que

25

nuestros antepasados sosLuvieron para fundar la república; i nn será esta Ja [irovincia donde rencuentre defensores e! nuevo coloniaje, q u e - s e traía de imponernos. Aceptad, señores, mi muí sincero agradecimiento por esta nueva prueba de benevolencia con qne me liabeis homado; i acüm[)afiadme a beber una copa, en primer lugar, por fa república, por el gobierno que nace de la sociedad misma i no es impuesto al pueblo en nombre de afguíi pretendido derecho divino; i en segundo lugar, por !a reforma de las leyes que son un obstáculo para que !a igualdad civil, esa igual­ dad preconizada bace diez i nueve siglos por el fundador de nuestra relíjion, sea una realidad eo Chile.

DISCURSO

Pronunciado en el banquete dado en Chillan el 12 de febrero

de 1876.

Tai dia como el de

boí,

hace cincuenta i

nueve

afios,

la vanguar­

dia dcl ejército aliado chíJono-arjentino al mando del vatíonle O’Hig-

gítis, obtenía en Cbacabuco

pendencia* A la atrevida inspiración de un hijo do Chillan debe Chile i la América una de las mas gloriosas pajinas de su historia ni ib lar. Uu recuerdo, señores, a San Martin, 0 ’l i i g g i n s i a sus heroicos compañe-

nos; a su abnegación^ a sus fatigas, debe nuestra patria el primero de los bieifes que un pueblo puede apetecer* su independencia.

la gran

victoria

que decidió

nucgíra inde­

Pero el movimienlo

de 1810 no tenia por único

la

España,

sino

objeto rom perlas constituir un go-

cadenas que nos

Lieruo fundado en los principios que la razón emancipada había revela­ do al mundo*

fué necesario emprender nna nue­

ligaban a

también

A'lfja[las ias armas españolas,

va campaña contra la intolerancia í las preoeupaciones que nos legaron tres siglos de despotismo político i reifjioso.

halla estrechamente unida a un órden

Toda forma de gobiermj

se

de ideas i de senlimienlos; i sí fué posible decretar la república, na lo fué decretar !a trasformadou de! modo de ser ínlelectual i moral de un pueblo, que Ja inquisición liabia educado para Ja monarquía absolu­ ta. Entre la república i laa ideas i sentimientos del pueblo en que aquella debia fundarse habiaun antagonismo radical; í era necesidad o que la república se sobrepusiese imponiendo ias ideas que le sirven de atnaúsfera, o que el réjimeu colonial se restableciese, si no en su forma antigua, al menos en la que ensayaron en Méjico Maximiliano, Almonle i Labastída* La hicíia de las ideas republicanas contra la intolerancia i preocu­

paciones que nos legó la colonia ha sido larga,

la que sostuvieron en los campos de batalla Dueatra independencia,

pero no ménos feliz que beróicos campeones de ^

los

Al contemplar lo que corre en este

momento en Chile, podemos ya

cantar esta nueva vichiria. El aparecimienlo

bertad de creencias, lia

bocho

que

todo

la escena politica de un

)artido que pretende sustituir el derecho divino a la soberanía nacional, osprivilejiüs sociales a la igualdad ante la leí, la unión forzada a la li­

el muudo se ponga de pié i

en

'

2(> —

acuda prosui osü ail^ifenrJer

iiicn rc])ublic:a]tí>. Los levitas dcl rtuevo ísraef,

los príjicípiog

que sirven

de

base

a! réji

Lan intolcranlos i íánatL

eos coifio los deJ antiguo, deheii estar ya persuadidos de! ertgaiio que siifrierüf] iucyo ido el momento opoi tuno para realizar en Chile sus en-

suefios de domitjacioit-

Se ha

prclendido desnaturalíüar la lucha f[ue sostenemos en dcíen-

sa de la sociedad civil i darle un carárier lie pcrseci]<'íori rehjiosa. Ma­ niobra política i maijíobra de mala leí, quí^ [oa ministros de Ja rclijion

primeros en combatir. Lo hirán, estói se g m o . una vei

que se persuadan de los peligros a que es ponen los sagrados inte teses que se fes han confiado^ poniéndolos aí servicio detm paítidosin por­ venir, de un partido que, en Chile corno en el resto del mundo, ha sido

yasoilaladü por el dedo del destina

debieran ser los

, unir a loa

La misión díj la re'ijion, su

mismo nombre

lo

indica,

ea

-hombres, no dividirlos;’ es desarrollar los senLimieutos de caridad i de

fraternidad que existen en ol corazón

tando el odio i las malas pasiones; es inculcar la lemplanza i el fiel cum­ plimiento do los de horca moral c3 i sociales, uo peí vertir a loa hombres

del hombre, no ap;igarlos fomen­

con el licor i oJ cohecho. Todos estamos interesados en que

mos iiiíeresados en que su imperio sobre los corazones sea pndcroso,

porque la refijion es la ímse mas sólida de la libertad. Eé pueblo mas

feliz i mas ubre serla aquel en que

la

refijion prospere; todos cala­

la relijion fuera bastante eficaz para

dominar Jas malas pasiones io n el cual' fueran iii necesarios los servi­

d o s

doljendarmo

i

d d caí refero.

No;

nadie

plmisa

en

Chile

en

hostilizar

la rpJiJion;

i

)íeJisa en eJIOj ne

}amlera la libertad de con d en d a, a cuya

aere mus nosotros,

quo llovamos inscrita

desarrolla i

si

ftlgnicn

en nuesli a robusleue

el sentimiento relijicso. Lí> que combatimos, lo que todos debemos coni- batir es ol ahuso qnc se comete, haciendo servir Ja rolíjion de insLru-

meuto

Oue los ministros del altar se ciñan al cumplimiento do sus-deberes relijicsos; que ceson de servir de ajenies de nu partido pobtico; que se persuadan ípioel templo no es un club ni el confesonario el lugar lla­ mado para tratar de asuntos electorales, i verán cómo a osos senti­ mientos, que ellos consideran hostiles, suceden ei respeto i la venera­ ción con que J,a humanidad ha honrado siempre a los sacerdotes que, comprendiendo su santa i elevada misi n, se han dedicado a cump ir a. señores, la república Jia vencido. Los principios que sirven de ba­ se ai gobieino rnpubílcano no son ya, como en los tiempos inmediatos a la revoluciori de la independencia, el patrimonio de algunos pensado­ res que se avanzaron a su Liempo, sino la convicción de todo el iiiundu. La soberanía de! pueblo, la l i b e r t a d d e coní ieocia, ta iguíildad ante la

leí, la libertad de imprenta, ía libertad de asociación i reunión, [a liber­ tad de Jencrafizar uucslras ideas por medio de la enseñanzr, ti ncuna base mas sólida que la mera inscripción en el frontispicio de nucslras constituciones políticas; í las tentativas de la teocracia no prevalecerán ^

para miras mundanas.

en contra de ellas.

Esta

man ifes tac;ion

con que

me habéis Jionradoi que recordare agra­

decido

mientras

viva,

no

significa,

lo aOmui

bimjj un homenaje a mi

persona,

sino

a la bandera que

colocó en mis

manus la convención de

nuestra

independencia i, tiel a sus antecedentes,

ca deni 00rática. Esta reunión i eJ espíritu quería ha inspirado, son de

eiio la mas segura garantía. '

noviembre.

Chillan

fue

uno de los mas gloriosos baluartes

lo será ¡también de

de

la repúbli­

pronttncíado en

37

DISCURSO

el

banquete

febrero

dado

en los Anjeies el 26

de 1876,

de

Agradezco los lérmínos, tan hünonfiros para mí, quo se han empleado at derlicarme esto baiiqueie con que el depai Lamente deJ Laja h:i querido dar la bierívenida a uno de sus antiguos vecinos. Eu las palabras verti­ das por mf en Concepción i Cliillan i a las que se ba hecho referencia, me propuse espresar con sinceridad i franqueza los principios que di­ viden a los dos partidos polílicos que se disputan el triunfo en fi pre­ sente contienda. En las circunstancias porque airavicra el pais, los par­ tidos políticos i ios hombres que figuran en ellos^ deben hablar cou franqueza, desplegar noble i libremente su bandera para que el pueblo, con couücijuienLo de causa, siga aquella en que ve mejor representa­ dos les principios que asegiirerrsu linerlad i su bienestar, No debe aplicarse a la política de nuestros dias lo que se ha dicho de la fliplomaria de otros tiempos, qne os el arte de! engaño* En política, como en las relaciones ordinarias de ia vida, el mejor modo de enten+ dqrse os hab'ar claro í confesar con síticeridad nuosLros propósitos. No sé si me engaño al intcE-pretar los sentimientos que os han reuni­ do al rededo]' do esta mesa; pero creo que al dar la Líenvcíiida al anti­ guo amigo, al antiguo vecino de este deparlamejito, habéis querido también maiiirestar qne en las circiinsl.ancias por que. atraviesa el pais, estáis animaiio del mismo espíritu liberal, del mismo aniicfo por gI pro­ greso de nuestras instituciones, que ajita a los hombres ilustrailos i pa­ tinetas de las demas provincias*

No obsta tanto al progreso de las inslíturionea la resistencia que opo­ nen los hábitos recibidos [ los intereses vinculados ai úrderi Lvisterite, cuanto [a falta de unidad en lo.s propósitos i en la acción de los partidos i de los individuos que aspiran a su reforma. Sin las divisiones que las pasiones peisonaies han maiiteuído éntrelos hombres de ideas libera­

os,

nuestras

inslítuciones

se encoíitrarian en ei día limpias de losbo-

rroups que los afean, i q)]c subsisten eu ellas para atestiguar que fuimos

en un tiempo colonia de España de Felipe II. Podemos decirJn con orgullo: los sesenta i tantos años qne llevamos do vida independiente no han sido nstcrííes para el progreso de las ideas; i si nuesiras instituciones no guardan consonancia cou el adelanto intelectual del país, esto es debido mas a ia desunión que he indicado que a la gastada fuerza de los elementos que resísteiu

La resistencia seria impotente ante la unión de todos los hombres de ideas i sonlimicntos líberaies, ante ia unión de todo.s los hombres que oa Chile aspiran a cousiiítiír una sociedad civil índependienlej libre de binueiicias sectarias, inspirada únicamente por la ciega justicia; una sociedad en la que lu que hai de mas intimo, mas libre, mas sagrado en el hombre, la creencia reííjiosa, no sea motivo, en !a ropartidou de Jos bienes sociales, para favorecer a unos i desheredar a otros*

Esa

unión que nos dará las reformas

destinadas a

poner nuestro d e­

recho público en consonancia con las exijendas de) tiempo en que vi­ vimos, áu tía realizad o a] fm eu Chile; i es motivo de complacencia para aquellos que miran cou ínteres el progreso de nuestra patria, ver reu­ nidos eu un mismo campamento a todos Jos hombres que hati adquirí-

28 —

do un nombre por los servicios prestados a la causa de las buenas ideas.

Una

copa,

señores, por la unión de todos los hombres do

progreso i

de libertad, i en especial por ios jefes de las fracciones de Ja opinioo liberal que, deponiendo resentimientos pasados i escucifando soio

voz del patrioUsiuo, han conseguido realizar esa unión.

DISCURSO

pronunciado en Angol en el banquete dado el 29 de febrero

de 1876*

Mi primera palabra acrácl tributo de mi reconocimiento por la bené­ vola acojtda que me dispensáis en esta ocatíon, i cuyos recuerdos seián siempre para mi inolvidables i placenteros. En reuniones análogas ala presente, lie tenido que rendir, hace po­

co, m ish om cra¡es

a la política que, en los mnmomos que atravesamos,

en

este año todos los poderes públicos i la trascendencia de las cucstioues que se debaten entre los juirlidos en que se divide la opíníon, espiicau el Ínteres que la política despierta í el saludable movimíenlo que ca- racleriza la situación presente de! pais. Pero cuando uno llega a la frontera vienen a la memoria otros inte* reses, no menos importantes i valiosos. No hace mucho tiempo, preci- saraente antes de que se íijase In nueva líiioa, tuve oporttinidad de re ­ correr a caballo parte de ios campos que he atravesado hoi en ferro­ carril; i ha sido para mí un motivo de agradable sorpresa ver trasfor- raados los desiertos de ayer en cultivadas campiñas i en fiorecíentes ciu­ dades* La dvílizacion, con su fuerza irresistiofe, ha hecho retroceder las huestes araucanas; i si so ha detenido sobre ias riberas del Malleco ha sido, lo espero, por un corto tiempo, para continuar hácia el sur su marcha triunfante* Pero la civilización solo ha podido llegar hasts ei silío en que nos encontramos, precedida por nuestro ejército; i no se puede conlemplar la traífoi macion de estoa campos, sin recordar fas fatigas i penalida­ des que el adelanto de la línea de frontera ha costado a imesiros va-

Jienles soldados. La prosperidad de laTronteraestá tan íntimamente unida a la mora­ lidad, disciplina i denuedo con que nuestras tro[ias cumplen sus debe­

res, que

prender también en ellos al ejército* A él debe la frontera la tranquili­ dad de sus habitantes i la seguridad de sus valiosos intereses* Acompañadme, señores, a beber esta copa por la prosperidad de la frontera; i por que nuestros valientes militaros, inspirándose en los glo­ riosos ejemplos de ios que les han precedido en la noble carrera de las armas, sigan dando dias de gloria a la patria i marchando a la van­

guardia de la civilización en su campaña contra la barbarie*

preocupa esclusivamenle los ánimos.

La circunstanria

de renovarse

TIO es posible hacer votos por el progreso de aquella sin com ­

29

DISCURSO

tica liberal es la iiníca conipatlble con iaa exíjondasde Ufia sociedad de

la úiiica que, fundada en principios de libertad í de

justicia, puede asegurar ía tranquilidad de ios eslados, i íinalrnérite, que

31 estos títulos no bastaran para justifícarfa, bastaría ti hecho d e q u e ella se impone a los mismos gobiernos creados para combatirlas.

hom bres libres, es

Sea porque el

pais no estuviese preparado

para algunas

de Jas re­

formas realizadas ántcs do 1850, sea por otras causas que seria largo os- periíjcar en este momífhto, cl hecho es ¡luc e! gobiernoconstituido en ese año, debió su nacimiento aun movimiento de reacción i sus prime­ ros paso*^ obedecieron ul impulso que lo había creado. Kso mismo gobierno, sin embargo, so vió al rabo dn mucho tiempo, obligado a ser infiel a las ideas del exclusivismo i dü intoioraocíaen que habÍEi tiadíto en vuelto. EJ permiso conceclirjo a ios dísidentca para el ejercicio de su culto i

otras medidas de esa naturafeza, son una prueba de que ese gobierno,

pocos aiios cleapnos de oslabiccido, comprendió la imposibilidad de go-

benjar

en cojifurmidad a íus principios que so íiabian indicado para e s­

tablecerlo* Des pues do 185L sofocado el movimiento revolucionario que estalló en ese año, Jiubo en las esferas gubernativas nuevas veleidades de reacción que, por fortuna, no duraron mucho tiempo. Se quiso hacer a

esa revolución solidaria de los trastornos en Europa U como en c! viejo mundo, uo se eucoTdrar otro medio de salvar Ja sociedad que apoyó el trono sobre el altar i poner la juventud en las faldas do la iglesia. El gobierno de Í85f, como eid e 1830, comprendió pronto quo ora

imposible satisfacer ias oAijencias de la reacción desgrada, díó otra dirección a su política*

Así en nuestra historia, tos gobiernos, que por drcunslandas e s p e ­ ciales han icíjíde o! propósito de seguir una pohüca roacFíonaria, haa compiendtdü aí cabo de poco tlem[>u que esa política era imposible, í, nacidos para fa reacción, han, tenido que serles infieles* Los ensayos de políticas reaccionarias q u e s o han hecho en otros países han tenido la misma suerte quo on Chífe* Los gobiernos que la M n ensayado han ienido que abandonarla como lo ha hecho cl gabine­ te que lije en la aclualídad los destinos de la Réljii a, o han sucumbido si, como el de Isabel IIj se lian encaprichado en sorEenerla,

i, demasiado tarde por '

.

Ya aue ho hablado ile Béljica, os citaié un hecho mui signQcalivo ocurrido ililimamón te en ese país quo, como sabois, os goheriiai.lo por

un ministro ultramontano,

lín una visita que unos perognnus

belgas

hicieron al Pana, éste los ni jo: }Mblad, pedid que ásacrmnmUo d d m a

trimonio pi-ecfda aí contretto ciuiL \ueltosa so país

los peregrinos,

oreseiisaron a las cámaras una solicitud piilieiiilo lo que el Papa les ha- bíci aconsejado i conlando iiaturalmoitle con ül apoyo dol [íiimstGcLO. firande fue su sorpresa cuando, llegado el caso, el ministerio se opuso i declaró por el órgano de uno de .sus miembros: q m d estado sooiai ac­

tual

m a n d o se cambiará, i q u a m v e ia posibihdaddeialcamÁJiO m ctw

tiene

ald mices

tan

profundas q\if

no

as rnsMem

en alpunos siqios.

Aquellos que cu Chile pretendeii trastornar nuestras mstituciones retmbllranas i democráticas para recmplaxarlas por un coloniaje taocra- tico corren tras una ilusión i si triunfasen U>ndrian, en Cht;e como en Europa, que rendirse a la realidad, que e;3 mas poderosa que U obceca­ ^

ción de los liumbrcs,

Todo lo que conseguirán sera lo que lian nbtemdo en España i cu los paisng donde tienen todavía algún poder: ajitar iiuHilmciue a la

*

-j

^

,

.

gocfedadj^^o me acompafieis a bobor una copa por la polílica

liberal, por esa po]íti:^a que, con cortas escepciones, ba sido la que de ordinario ha regiiíarlo la marcha de los gobiernos de Lhile, poi esa

política que ha fomentado la instrucción iniblica, desarrollaiio

reses materiales i dado al pais la piosf^erídad de qiiü gozo, por que cha siga imperando en Chile i venza loa obstáculos con que la reaccLori quie-

los inte­

re^ntorpeccr su iriat dm.

*

DISCURSO

proimnciado en el banquete dado en Talca en abril de 1876.

Habéis queriJo aprovecharla aportuuiilatl que 03 ofreria mi rápida Drcseiicia en Talca para mariifcilar que, eii los sukiinucs momentos que atraviesa ik patria, vuestro corazón late de acuerdo con e! de vuestios correiijioiiaríoa puüttcus de las demás provincias; habéis creído, tomo acaba de decirse, que Talca no podía permanecer inditermite cuando suAhermauas se levantan para alirmar su fó en la libre ijistilucioii que

Dentro ríe pocos dias presenciará la repábüca uno de los actos mas importantes de su vida política; la etecchn de micmbros/lc futuro con­ preso i Taica dará en ese acto un ejcraplo que ojam sea imitado po ios demas pueblos de Chile en circunstancias parecidas. Los cu cu os íih.-

ralos en vez de dejarse arrastrar por un esclusivismo

eomun, se lun eniundido i celebrado uu acuerdo que, salisiaciorido las exiieiicias de cada uno de ellos, los garantiza iitia secura victoria. ■ Lfuñion i ladiscitilina de que los hijos de Talca dan tan noble ejem­ plo, no han sido nunca tau necesarias como en el riromeiito piesente. fa s reforniis que cuiiliene el programa de la Alianza liberal oslan desti­ nadas a herir priviiejios que, nacidos de una Opoca remota de contusión

fatal a

31

íijitre 1ü espiritual i in temporal, se liau perpetuado ai travos de los siglos; príviiejíos cuyn nacimienlo i desarrollo nos roíiere la historia, i quo aliora pretendo hacer pasar como de inslitudou divina. Entre los osLravíos del espíritu humano ninguno, tan deplorable como ol ahuso de hacer intorvonir a Dioson apoyo de mundanos i m ez­ quinos InlCJesos. Todas las Uranias, tudas las jjfjusticías sociiíes, las monarquías aSisolutas como la esclavaliii a, han pi olen Üflo siempre jus- Liürarse con supuestas disposiciones divinas, Felizmente en esle stgío de libre discusión, ese jénero deargumenLos ha perdido su Tuerza, Las reformas que contieno el programa que hemos firmado no son

una novedad

escepí-iones, en lodos los pueblos civilizados. Esas reformas no son tampoco, como se ha pretendido, la capri posa exijencia de un radicaftsmo perseguidor, sino la ti anquila aspiración del pal ri ota que desea ver las iiKstilurionoa de su pais fu mía das en loi^ prin­ cipios que la razón i la ospcriencía han consagrado, la base verdadera de la prosperidad de los estados.

en

el

mundo,

son

hechos establecidos, con mui pocas

Esas reformas

darán armonía a los

inloreges,

satisfarán íejilimas

exi,¡encías, daián mas solidez al órden público, resolviendo cuestiones

espíritu

desconfianza. principios fundaménlLiles de

nuestro rójímen político. Accptaila la soberanía de] pueblo, la igualdad

como

bases para el gobierno de ana sociedad, el Iramr de impedir el desarro­ llo d e e s a s piiricipios es mantener en la sociedad una ajiiacion inútil.

Ellas no llegarán fatalmente a su término, venciendo todos los obstácu­ los que embaracen su marcha.

que dcHile tiempo atras,

tienen

divididos

los

ánimos,

ningún

sanamenh^, conservador puede

ante

mirarlas cou

los

Ellas son la consecuencia lájica de

la

leí

i la

libertad

para

el ejercicio de nuestros

derechos,

No es posible

esperar conciliación

entro los principios que se con­

tradicen; no os posible a la Vez sos tener la soberanía deí piicole i la fa­ cultad de dictarnos leyes, otorgada por el derecho divino a autoridades est!añas; uü es posible sostener la autonomía del fH.der clvt] i despojar­ lo al mismo tiem[m de su inUu vención, eii ios actos mas impoi tantos de la Vida civil dn! individuo i de la familia; no es posible aceptarla igual­ dad a;jto la leí i admitir en la sociedad fueros i privijdius; no es posi­ ble sostener el libre ejercicio de nuestros derechos i poner trabas al mas sagraiio de todos ellos: e! derecho de crear lo quo fiuestra conciou- ciü consííJea u verdadero i justo.

Desearía, oslo confieso, encontrar una fórmula de coudliacion; ella

que uno se afaua mas

seria una

garantía

de

paz social, pero a medirla

por encontrarla, mas se persuade de su impo.síbihtiad. Es preciso optar cnlrc el derecho divino i la soberanía del pueblo, entre la teocracia i la república; i como estoi firmemente persuadido do qtie la teocracia es el peor sistema de gubíerfio que puede concebirse, nunca vacilé pura to-

iTíar una rofioludon

l colocariue del fado de

ia ref)úb]i :a i do la sobera­

nía nacional. Esos son nuestros sentimientos, esos los sentímiento.s de todos aquellos que permajiecen fieles a la inspiración da Í8iO, i yo os pido bebamos una ropa por la prosfierídad de vuestra rica c ilustrada pro­ vincia; i por que la unión, de íjue dais lan noble ejemq>lo, sea fecunda en felices rebultados para la causa de la libertad.

-

PROOLAMACIOK

llubitmlo siili) procliimado el sefioi’ don Aníbal Pinto

1876—

t.‘(jjno presidente eonstitucioiial para el período de

1881 por el Congreso Nacional, con fecha 30 de Agosto del

[>resonte año, el Gobierno ha espodido el decreto

r[ue

co­

piamos a continuación, ordenando que la elección de dicho -lerior T*into sea publicada por bando.

lie aquí el decreto de que hacemos mención:

M i m .stehii )

íjel

IxTiínion,

Stt/Ufam.

J m íto

30 de IS'ra.

Por cnanto el Congreso Nacional, reunido eu sesión solemne el dia de hoi, ha proclamado, en conformidad a lo dispuesto en el articulo 68 de la Constitución, Presidente de la República para el próximo período constitucional, al

clcjido por unanimidad de

votos de los Cülejios electorales;

ciudadano don Aníbal

Pinto,

Por tanto, ordeno i mando que se publique por bando

la proclamación

ceras de departamento,

hecha por el Congreso en todas

.

Anótese i comuniqnc.sc.

E R R Á

Z U

RIZ.

las cabe­

E.

At.T.AíMiRANO.