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INDICE

RESEÑA DE LA PASIÓN SEGÚN CARMELA Y ALGUNAS CONSIDERACIONES GENERALES

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PEQUEÑA REVOLUCIÓN ILUSTRADA PARA PRINCIPIANTES (NO GUERRILLEROS)

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HECHOS Y OMISIONES

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PERSONAJES Y RECORTES

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ERNESTO “CHE” GUEVARA

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FIDEL CASTRO

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CONCLUSIÓN

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UNA ULTIMA PREGUNTA

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BIBLIOGRAFÍA

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Reseña

de

La

pasión

según

Carmela

y

algunas

consideraciones

generales

Carmela Vasconcelos es una estudiante de medicina cubana, especializada en neurocirugía, perteneciente a una clase pudiente de la isla, denominada por el autor princesa de la burguesía cubana. Hija del prestigioso abogado y amigo del poder 1 Emilio Vasconcelos, Carmela se casa en febrero de 1957 con un joven militar proveniente de su clase, Melchor Gutiérrez, cuyo padre es Calixto Marcial, dueño de tres azucareras, edificios de renta en varias ciudades y una rica hacienda en el Oeste. Cuando los recién casados vuelven de su luna de miel por las mejores islas del Caribe, se encuentran con la noticia de que Lucas Vasconcelos, único hermano de Carmela y tres años mayor que ella, había desaparecido. Lucas era un muchacho culto e inteligente, con una visión crítica respecto a las dictaduras acaecidas en el continente americano desde la década del ’30 hasta el tiempo en el que transcurre la novela 2 , que mediante una amistad con Camilo Cienfuegos, decide partir hacia Sierra Maestra, y participar de la lucha guerrillera encabezada por Fidel Castro. Esta partida es considerada por Carmela como una profunda sublevación incubada en secreto 3 y como una tragedia por sus padres. Carmela aceptó la decisión de su hermano, a pesar de que le fue difícil al comienzo. Al poco tiempo de casarse con Melchor, luego de perder un embarazo y descubrir los sucesivos engaños de su marido, Carmela comienza a sentir que su estilo de vida está caducando y que dentro de su entorno todo parecía artificial 4 . Decide separarse de Melchor y regresar a la casa de sus padres, donde retoma sus estudios suspendidos luego del casamiento. Es por esos días cuando Lucas comienza a enviarle mensajes mediante correos desconocidos, hecho que enciende la imaginación y el deseo de Carmela respecto al lugar que había enamorado a su hermano, la Sierra Maestra. Lo que primero fue curiosidad sobre la forma de vida de los guerrilleros, se transforma en el deber de ir 5 . Aguinis considera la adhesión de Lucas y Carmela a la causa de la Revolución como la búsqueda de aventuras. “Ella, princesa de la burguesía cubana, iba a introducirse en una aventura propia de las novelas de suspenso”,

1 Página 18, capítulo 2. La Pasión según Carmela, Marcos Aguinis, Editorial Sudamericana, 2008.

2 Somoza (padre e hijos) en Nicaragua (1936-1979), Trujillo en la República Dominicana (1930-1961), Ibañez en Chile (1952-1958), Rojas Pinilla en Colombia (1953-1957), Stroessner en Paraguay (1954- 1989), Duvalier en Haití (1957-1971). Marcos Aguinis sólo da los nombres de los dictadores, sin mencionar país ni período.

3 Página 48, capítulo 6. Marcos Aguinis, Op. cit.

4 Página 14, capítulo 1. Marcos Aguinis, Op. cit. 5 “Pensé que ya no sólo era curiosidad, sino un deber ir hacia allí”- Página 52, capítulo 6. Marcos Aguinis, Op. cit

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dice el relator en el primer capítulo y continúa en el tercero: “Ella aún no podía explicarse ni a sí misma cómo se atrevió a introducirse en esta loca aventura. Esta aventura es la que viene repitiendo la humanidad desde que empezó a ser oprimida, dijo Ignacio con énfasis, es la rebelión de Moisés, de Espartaco, de Jesús, de los campesinos medievales, de los sans-culottes de Francia, de los ejércitos libertadores de América Latina. (…)”. En la respuesta de Ignacio (personaje que aparecerá a continuación) se observa cómo el autor confiere a la consideración de aventura dos valorizaciones. La primera, atribuida a Carmela en los fragmentos citados, resulta peyorativa tratándose de la lucha no sólo armada sino política y social que emprendieron en la década del ’50 aquellos que aún gobiernan la isla. La segunda, encarnada en la objeción de Ignacio, revela una revalorización, y por ende, el sentido peyorativo en el primer caso. Al comparar Ignacio, o el mismo Marcos Aguinis, esa “loca aventura” con las hazañas históricas mencionadas, revaloriza la causa de Sierra Maestra. Sin embargo, Aguinis seguirá tomando la adhesión revolucionaria de Carmela y Lucas como una aventura en el primer sentido señalado. Dice en el capítulo cinco: “(…) Ahora sí, pensó Lucas, ahora se estaba convirtiendo en un personaje de Conrad y Salgari 6 ”. Luego de convencerse de que debía ir a la guerrilla, Carmela le comunica la novedad a Lucas, quien se pone en marcha para que su hermana pudiera llegar a la Sierra. Quien asiste a un encuentro secreto con Carmela es Lázaro, el antiguo chofer de su familia y nacido en Birán, al igual que Fidel Castro. Luego de desaparecer abruptamente para sumarse a los guerrilleros, y ante los ojos sorprendidos de Carmela, Lázaro lucía el pelo largo y una barba tupida. Una vez en la Sierra, Carmela es recibida cálidamente por el Comandante Húber Matos, quién la designaría una semana más tarde como cronista de la Revolución, considerando al cuaderno y al lápiz como otro tipo de armas. 7 El mismo día de su llegada al campamento rebelde se encuentra con Lucas, totalmente cambiado y encantado de ser un rebelde contra la hipocresía, los prejuicios y las injusticias. 8 Al día siguiente, Carmela se encuentra con Ignacio, a quien ya había visto en el bus camino a Santiago, donde mantuvieron la unión de sus miradas hasta que Ignacio se bajó del micro. Este segundo encuentro entre ellos en la Sierra Maestra le develó a Carmela que ese muchacho ojos miel, era un guerrillero más. Economista argentino (cordobés) y amigo del Che Guevara, Ignacio Deheza era un lector apasionado y convencido de las ideas marxistas, que fue motivado por el Che para sumarse a lucha librada por Fidel Castro. Ignacio y Carmela concretan en la Sierra esa pasión visual surgida días antes, pasión que le da el

6 Joseph Conrad y Emilio Salgari fueron novelistas de aventuras, ambos europeos pertenecientes al siglo XIX.

7 Página 23, capítulo2. Marcos Aguinis, Op. cit.

8 Página 53, capítulo 6. Marcos Aguinis, Op. cit.

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título a la novela considerada por el autor dentro del género romántico 9 , aunque también es comprendida como la pasión por la causa guerrillera, dado que la novela se tiñe de verde militar, más que de rojo pasión. Pero nos remitiremos a los deseos de su autor, y la trataremos como la pasión en el primer sentido señalado, es decir, la procedente del amor. En medio de las prácticas de tiro y de caminatas por la selva, nace un romance entre Ignacio y Carmela que perduraría por sobre todos los avatares de la Revolución. Pero también surge otro que no contó con la misma suerte. Se trata de Lucas y Horacio, ambos pertenecientes a la columna dirigida por Camilo Cienfuegos. Nos detendremos brevemente en este punto, que resulta importante respecto al tratamiento que le otorgara el autor. Esta columna es comparada por Marcos Aguinis con la armada Brancaleone 10 , un conjunto de miserables unificados por el manglar de los delirios. Con ropas inadecuadas y un armamento incapaz de vencer fuerzas más sofisticadas, iban a intentar lo imposible basándose en que algunas veces, aunque sea por excepción, lo imposible sea posible 11 . También es calificada como temeraria 12 . Este tratamiento despectivo del autor sobre el grupo comandado por Camilo Cienfuegos se reproduce para otras columnas y enfrentamientos entre militares y guerrilleros. La fuerte crítica de Aguinis a la Revolución Cubana abarca desde el desembarco del Granma, el 25 de noviembre de 1956, pasando por las tácticas guerrilleras, las vestimentas de los combatientes, hasta el triunfo y las posteriores políticas aplicadas por Fidel Castro. Particularmente sobre la guerrilla, Aguinis utiliza una terminología que evidencia y exalta su claro desacuerdo con la causa. Por ejemplo, en reiteradas ocasiones se refiere a los cabellos y barbas de los guerrilleros como crenchas grasientas, y a lo largo de toda la novela aparecen comparaciones burlescas con varios héroes griegos. Por ejemplo, en una batalla librada en el golfo de Guacanayabo, considerada por Aguinis como mal planificada (los errores tácticos de la guerrilla son resaltados a menudo por el autor), Lucas cae herido de bala y el relator le atribuye la siguiente reflexión: “¿No había algo de idiota en toda esta guerra? Estaba metido (en referencia a Lucas) en una Ilíada donde los dioses no daban explicaciones de sus caprichos. ¿Cuándo le meterían a Batista el caballo de madera? Fidel era inteligente como Odiseo e Ignacio valiente como Aquiles, pero Batista, a diferencia del viejo rey Príamo, era un mulato tramposo, más pícaro que todos los demás. Los combatientes de Sierra

9 Dice Aguinis en una entrevista realizada por el periodista Gabriel Silva: “Lo cierto es que se trata de una historia de amor ambientado en una especie de terremoto social que ocurre en toda revolución.” 10 “La armada Brancaleone” (L'armata Brancaleone) es una comedia del director italiano Mario Monicelli, estrenada en 1966, que relata las peripecias de Brancaleone de Norcia, un torpe caballero medieval, “pobre pero con honor”, que comanda un ejército de “mugrientos seguidores”. Es una parodia sobre las grandes narraciones épicas, y una burla a los triunfos que los films norteamericanos le adjudican a los héroes del medioevo.

11 Página 96, capítulo 13. Marcos Aguinis, Op. cit.

12 Página 93, capítulo 13. Marcos Aguinis, Op. cit.

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Maestra eran griegos llenos de entusiasmo, sí, pero tontos y destinados al sacrificio, igual que la pobre Ifigenia.” 13 En ese mismo capítulo, Fidel es acusado explícitamente de cobarde, por no participar de esa batalla. Por lo tanto, las frecuentes intervenciones y comparaciones con héroes griegos 14 son usadas de manera irónica, como oposición a la, por ejemplo, cobardía de Fidel Castro, y demás errores tácticos, resultando de esta manera funcionales a la intención del autor, que es claramente desmitificar la gran hazaña de la Revolución Cubana, desde sus comienzos en la Sierra Maestra. Pero por fuera de la guerrilla, las comparaciones con personajes históricos continúan. En el capítulo ocho y con exceso de imaginación poética 15 , Carmela compara el romance que mantiene con Ignacio, con el de Antonio y Cleopatra (el romance de los años felices, no su final trágico). En este caso la oposición es entre los lujos y comodidades de los que gozaban Cleopatra y Antonio, con lo incómodo y primitivo del campamento instalado en la Sierra 16 . Pero regresemos a la historia. Lucas y Horacio son descubiertos en pleno romance en la Sierra por Lázaro, el ex chofer de los hermanos Vasconcelos, que llama “puto comemierda 17 al “delicado niño Lucas”, y corre a contarle la noticia al comandante Camilo. Pero Cienfuegos no juzga la relación entre los hombres, y esto enerva a Lázaro. El desenlace de este romance es luego del triunfo de la revolución. Lucas fue designado por Camilo para trabajar en tareas administrativas; le asignó una oficina en el regimiento de Matanzas, hecho que acentuó la ira de Lázaro. El ex chofer decidió arremeter contra Lucas, irrumpiendo en su oficina para humillarlo y golpearlo con el argumento de que no toleraría que nuevamente Lucas estuviera por encima de él, aunque el verdadero motivo era la homosexualidad. “Los putos caen mal a la revolución”, le dijo Lázaro. 18 Al enterarse de lo sucedido, Camilo defendió a Lucas y Horacio decidió enfrentarse a Lázaro y lo golpeó fuertemente. Pero al poco tiempo, Lázaro, que no lo había denunciado por temor a que Horacio lo matara, decidió acabar con la historia asesinándolo. Cuando la muerte de Horacio salió a luz, Lázaro declaró que mató en defensa propia e involucró a Lucas, que no había tenido incidencia en el enfrentamiento. Aquí se le adjudica particularmente al Che Guevara un odio contra los homosexuales. Este tema será tratado nuevamente. Aguinis cuenta, basándose en esta supuesta homofobia del Che Guevara, que Lucas es detenido en La Cabaña, regimiento a cargo del Comandante Guevara, y condenado a muerte por su homosexualidad. Pero

13 Página 69, capítulo 9. Marcos Aguinis, Op. cit.

14 Aparecen también personajes como Teseo, Ariadna, Ulises y Penélope, la isla de Creta y el caballo de Troya.

15 Página 61, capítulo 8. Marcos Aguinis, Op. cit.

16 (…) asociaba nuestro invisible romance con el de Antonio y Cleopatra, cuando se susurraban galanterías en un estanque cubierto de nenúfares. A nuestro alrededor, con exceso de imaginación poética, identificaba con nenúfares las flores de una retama”. Página 61, capítulo 8. La Pasión según Carmela, Editorial Sudamericana, 2008.

17 Página 98, capítulo 13. Marcos Aguinis, Op. cit.

18 Página 112, capítulo15. Marcos Aguinis, Op. cit.

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Ignacio convence al Che para que no sea fusilado. La única manera de salvarlo era el exilio. Así es como Lucas, que debe irse a México, es el primer desertor, aunque involuntario, de la Revolución, según la novela. Luego de la guerrilla, lo que sigue es una gran crítica al régimen instalado por Fidel Castro, encarnada en un comienzo en el Comandante Húber Matos, cuya historia se hizo pública rápidamente, luego de su detención a los siete meses del triunfo de la Revolución, por ser considerado disidente al régimen de Fidel Castro. Lo cierto es que Matos disintió ideológicamente con el modelo que se estaba instaurando y presentó su renuncia dos veces. La segunda vez Fidel la acepta y posteriormente ordena su detención. Así es como Húber Matos pasa los siguientes veinte años en prisión. Esto es lo que Marcos Aguinis cuenta detalladamente, otorgándole un amplio espacio en varios capítulos. Y es uno de los temas que trataremos como parte de este análisis basado en la selección parcial de los hechos. Tras el triunfo de la Revolución Cubana en 1959, Carmela e Ignacio, se van a vivir juntos y continúan trabajando por la causa revolucionaria. Pero tras el apresamiento de Húber Matos y el exilio involuntario de Lucas, los protagonistas comienzan a replantearse para quién y para qué han dedicado los últimos años. Así es como finalmente, y luego de ambos encontrarse en problemas con el poder de Fidel Castro, deciden abandonar la isla. En 1968, Ignacio había sido designado coordinador responsable del Plan Azucarero, cuyo objetivo era alcanzar una zafra de diez millones de toneladas de azúcar en dos años. Ignacio manifestó ante Fidel que no sería posible alcanzar tan elevada cifra dado que la industria azucarera estaba moribunda. Este mal pronóstico le costó ser tratado como traidor y como uno de los responsables de las penurias que amenazaban al país debido al fracaso de la zafra; sin embargo, luego de un breve tiempo en prisión y tras escribir una reivindicación como condicionante de su libertad, continuó trabajando para la Revolución, esta vez en un puesto de mucha menor incidencia –reordenador de la Hemeroteca de la Biblioteca Nacional- no sin plantearse serias dudas respecto al beneficio del régimen instaurado para el pueblo cubano. Carmela había obtenido un alto reconocimiento en su especialidad médica, la neurocirugía, y fue enviada a distintas partes del mundo como representante de los avances médicos cubanos. Incluso incursionó el terreno de los trasplantes. La novedad le valió la aprobación y el entusiasmo de Fidel Castro. Pero la orden era transplantar primero a los extranjeros, por el simple hecho de que pagaban en dólares que la revolución necesitaba 19 . Carmela acató, no sin demostrar su desacuerdo. Cuando se estaba preparando la inauguración de un congreso médico internacional, Carmela decidió presentar el fruto de sus investigaciones, pero sin mencionar los transplantes. Cuenta Ignacio: “Para evitar sorpresas informó al ministro de Salud que a partir de ese día interrumpía los

19 Página 245, capítulo 36. Marcos Aguinis, Op. cit.

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transplantes.” 20 Fue entonces la razón del fin del éxito de Carmela, a quien se le impidió entrar en el congreso y se la ubicó en un puesto de menor rango. Ambos siguieron trabajando un tiempo más, pero ya decididos a abandonar la isla. Finalmente, y tras un intento fracasado de huída, en el segundo Ignacio logró llegar a Florida, Estados Unidos, y luego volver a su país, Argentina, en 1983. Pero Carmela fracasó en altamar, y fue obligada a regresar a Cuba, donde pasó un tiempo en prisión. Una vez liberada por resolución superior 21 , Carmela consigue un pasaporte falso, realiza algunos cambios físicos, y con la ayuda de Lucas y Fulgencio Paredes, miembro del Ministerio del Interior, consigue huir a México. Así termina la novela, con la protagonista en un avión camino a México, y sin mencionar un reencuentro entre la pareja protagonista, pero que queda implícito en las manifestaciones y esfuerzos que realizan ambos por reunirse nuevamente.

20 Página 246, capítulo 36. Marcos Aguinis, Op. cit.

21 Página 293, capítulo 42. Marcos Aguinis, Op. cit. No se dan más explicaciones sobre el porqué de la liberación de Carmela.

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Pequeña Revolución Ilustrada para principiantes (no guerrilleros)

En su anteúltima novela, La pasión según Carmela, Marcos Aguinis busca plasmar y comunicar su visión respecto a la Revolución Cubana, a su líder, Fidel Castro, y al argentino adepto a la causa cubana, Ernesto Che Guevara. La novela está escrita en un lenguaje que facilita la lectura y la comprensión; no es intención del autor demostrar grandes dotes literarios, lo importante y sobresaliente es el contenido y las ideas de las que está cargada la historia. La voz de la novela está divida en tres; por un lado el narrador/autor, por otro lado, Carmela, la protagonista, y finalmente, en un apartado que se titula Solo Apasionado, Ignacio es quien toma la voz de la narración. El uso del lenguaje simple denota la intención de dirigirse a un lector medio, por lo referido antes: lo importante de la novela es su contenido e ideas, y no los aspectos retóricos de la literatura. Marcos Aguinis dirige su historia principalmente a un público juvenil. Su intención es contar la Revolución Cubana, la tiranía de Fidel Castro, y la pérdida de libertad. Él mismo sabe que la juventud en formación es más ávida de las desmitificaciones, y que el adulto probablemente tenga una idea formada respecto al fenómeno Cuba, por eso prefiere que los receptores de su novela sean los jóvenes. En una entrevista realizada por el periodista Gabriel Silva el 28 de abril de 2008, el mismo Marcos Aguinis habla respecto a este tema:

“¿Hay algún público puntual al que más le interesaría que acceda a esta obra? Me interesaría que la lea la gente joven y creo que eso ocurre ya. Hay mucha gente interesada. No te olvides que una historia de amor atrae mucho a los jóvenes. Quiero que lo lean ellos porque no han vivido lo que allí se narra en base a testimonios de personas que experimentaron en forma directa lo que se cuenta ahí y la profusa documentación de la que me he valido. Ese es el público que a mi más me interesa. La persona con más edad ya ha vivido esa historia personalmente, muchas cosas se ha olvidado y la memoria traiciona y modifica algunas situaciones o las ideologías actúan como un impermeable que no dejan que entren ciertas evidencias. Pero creo que los jóvenes que son más abiertos y flexibles, que tienen menos cargos de fijaciones a estructuras arcaicas, más pueden disfrutar de estas novelas.”

Marcos Aguinis afirma que su novela es de amor. Pero la pasión entre Ignacio y Carmela queda notablemente relegada a un segundo lugar, ubicando a la historia cubana en el primer plano 22 .

22 Los únicos dos capítulos donde el aspecto principal es la pasión entre Ignacio y Carmela son el 10, donde almuerzan alejados del campamento grupal de la Sierra Maestra, y el 12, donde surge la pasión en su sentido carnal.

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Y si la novela, a pesar de ser considerada novela romántica, tiene más

aspectos de novela histórica, como tal carece de una visión abarcativa de los hechos. El tema a tratar en el siguiente ensayo es la parcialidad de los hechos, en tanto sucesos y personajes. No la fidelidad y certeza de los hechos narrados por Aguinis. En cuanto a los personajes, este trabajo se remitirá a Fidel Castro y Ernesto Che Guevara como actores protagonistas de la historia cubana, y a la selección de datos y acontecimientos que de ellos realiza el autor. El recorte nunca podrá ser azaroso. El objetivo de Marcos Aguinis es

desmitificar el hito de la Revolución Cubana, a la que claramente es opositor, detallando algunos aspectos negativos, como tiene cada proceso de cambio. Como diría el pensador argentino Juan Bautista Alberdi, en el proceso para

conformar una nación y consolidar el espíritu nacional, debe haber algo imperfecto. Lo que sucede en la novela, de lo que se encarga minuciosamente Aguinis, es la centralización en las imperfecciones de un sistema recién nacido para la isla.

El contexto histórico de Cuba antes de la revolución, era de sometimiento

económico y social. En 1952, el militar Fulgencio Batista toma el poder. Catalogado como corrupto por Marcos Aguinis en su novela, incluso en voz de hombres adinerados 23 , Batista es considerado como un ignorante. No tenía el más mínimo apoyo popular, por lo que el triunfo de la Revolución el 1º de enero de 1959, fue celebrado por una amplia mayoría. Cualquier cambio con fines populares, que prometía igualdad social, sería apoyado por un pueblo que estaba a merced del capitalismo norteamericano, quienes utilizaban a Cuba como lugar de diversión y gran prostíbulo:

Tropicana, prostitución, tabaco y ron” decía un dicho de la época para referirse a Cuba. Marcos Aguinis no omite este punto, sin embargo, tras el triunfo de la Revolución, no reconoce ni una buena medida tomada por el nuevo gobierno. No, ni siquiera una.

23 En este caso, Calixto Marcial es quien trata a Batista de ignorante. Calixto Marcial es el padre de Melchor Gutiérrez, primer marido de Carmela. Dueño de tres centrales azucareras, edificios de renta en varias ciudades y una rica hacienda en el Oeste. – página 29, capítulo 4. Marcos Aguinis, Op. cit.

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Hechos y omisiones

Lo que no omite Aguinis son las disputas, los errores, la historia de los desertores y presos políticos, y demás aspectos negativos de la Revolución. Comienza por contar detalladamente el desenlace que tuvo el comandante Húber Matos luego del triunfo. No pondremos en tela de juicio la fidelidad de esta historia contada por el autor, sino que haremos una observación. Húber Matos fue designado por Fidel al mando de la provincia de Camagüey. Al poco tiempo comienza a mostrarse en desacuerdo con las medidas de Castro. Primero, contra los fusilamientos y los juicios sumarios, a los que considera “propios de las dictaduras, no de nuestro movimiento” 24 . Esto lo lleva a pensar que fue designado en Camagüey para que Raúl Castro, hermano de Fidel, quedara con el control absoluto de Oriente. Poco tiempo después, -recordemos que la detención de Húber se da a los siete meses del triunfo en 1959-, la disputa es propiamente ideológica. Matos no era anticomunista, pero estaba en contra del comunismo soviético, porque había demostrado ser incompatible con la democracia 25 . Según Matos, en el periódico revolucionario Verde Oliva se hacían claras referencias de que Cuba se encaminaba hacia el comunismo, hecho que lo lleva a cuestionar a Fidel personalmente. Pero Castro lo tranquilizó con la promesa de que se ocuparía de demostrar lo contrario. Incluso insinuó que el Che, Osmani 26 o Raúl podrían ser los culpables de que se permitan tales publicaciones. El siguiente fragmento del capítulo 20 narra la conversación entre Fidel y Húber:

“Hemos hecho la Revolución con fines transparentes –dijo Húber a Castro en el más amable tono posible- (…) La gente grita ‘fidelismo sí, comunismo no’. Tú conoces la diferencia y la encarnas. Fidelismo significa democracia y libertad con justicia social, en cambio comunismo significa justicia social sin democracia ni libertad. ¿Es claro? El pueblo no quiere comunismo, sino fidelismo. Pero en nuestras tropas crece una tendencia contraria, comunista, opuesta a la democracia. Distorsionará tu liderazgo, quieren imponer otro programa, Fidel. Castro sonrió: No temas, Húber, pero háblalo con Camilo, él es el jefe del Estado Mayor, el responsable de las tropas. -¡Si acabo de hablar con Camilo! Está más perplejo y alterado que yo. Fidel se frotó la nariz; después hizo un gesto que quitaba importancia al asunto. -Bah, entonces ¡son cosas infantiles de Raúl, o del Che o de Osmani!

24 Página 134, capítulo 18. Marcos Aguinis, Op. cit.

25 Página 145, capítulo 19. Marcos Aguinis, Op. cit.

26 Osmani Cienfuegos es hermano de Camilo Cienfuegos y ocupó diferentes puestos políticos de alto rango hasta marzo de 2009.

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-¡Tú eres el jefe! –se encrespó Húber-. No son cosas infantiles, son graves. Hay que ponerle barreras a la desviación. -Está bien, está bien, me encargaré. Fidel se levantó cansado, el asunto lo fastidiaba. (…)”

Más adelante Fidel volvería a decir: “(…) ya te dije que mi hermano, el Che y Osmani coquetean con el comunismo, pero no es mi caso, en absoluto.” A partir de la charla citada, Húber fue perdiendo todo tipo de esperanza respecto al régimen que se estaba instaurando y definiendo, y continuó con la idea de que se avanzaba hacia el comunismo y no hacia el fidelismo. Así es como llegamos a las dos renuncias de Húber Matos. La primera, rechazada por Fidel que logró un último intento de prueba 27 . Húber volvió a presentar su renuncia, esta vez aceptada. Pero Fidel lo acusó de participar de una conspiración antirrevolucionaria (aliado a Trujillo y los norteamericanos 28 ) y mandó a los cubanos a movilizarse para defender el régimen. Luego, Húber fue detenido y condenado a veinte años de prisión. Quien fue a detenerlo fue Camilo Cienfuegos, en ese entonces Jefe del Estado Mayor del Ejército. Cuenta Aguinis que Camilo le pidió perdón y le dijo a Húber que era una tarea de mierda 29 la de ir a detenerlo, que Fidel se equivoca y procedía mal 30 . La detención de Matos fue en la provincia de Camagüey el 21 de octubre de 1959. La muerte en circunstancias extrañas y no resueltas de Camilo Cienfuegos fue el 28 de octubre de 1959, una semana después. La avioneta Cessna 310 en la que viajaba Camilo desapareció, según la voz oficial de la Revolución, sobrevolando el mar, cuando regresaba de Camagüey –luego de detener a Húber Matos- hacia La Habana. En numerosas investigaciones se dijo que fue un asesinato planificado por los hermanos Castro, los motivos son varios 31 . Uno de ellos es la amistad que unía a Matos y Cienfuegos, y el temor de que, ante la detención de Matos, estos se complotaran para tomar represalias. Marcos Aguinis no menciona la muerte de Camilo, uno de los personajes más nombrados en la novela. Y ni siquiera teniendo en cuenta que se da en el contexto de la detención de Húber Matos, una de las historias más detalladas por el autor. Recordemos que Aguinis describe puntillosamente la columna de Cienfuegos en Sierra Maestra, cuenta sobre charlas entre Húber y Camilo, mencionándolo en reiteradas ocasiones y otorgándole un papel principal en la Revolución. Pero esto hace Aguinis cuando se trata de la muerte de un

27 Si dentro de un tiempo (…) adviertes que las cosas no se encaminan como deben, estarás en tu derecho de renunciar (…)” Fidel a Matos. Página 155, capítulo 22. Marcos Aguinis, Op. cit.

28 Página 163, capítulo 23. Marcos Aguinis, Op. cit.

29 Página 162, capítulo 23. Marcos Aguinis, Op. cit.

30 Página 162, capítulo 23. Marcos Aguinis, Op. cit.

31 Para más información del tema ver documental “¿Asesinaron a Camilo?” realizado por el Instituto de la Memoria Histórica Cubana Contra el Totalitarismo. Dirigido por Luis Guardia y producido por Pedro Corzo, estrenado en junio de 2007.

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guerrillero. La minimiza o, directamente, la omite. Más adelante veremos como trata la muerte de Ernesto Guevara. Marcos Aguinis narra la historia de Húber Matos otorgándole un amplio espacio de ocho capítulos 32 , sobre un total de 43, lo que nos lleva a pensar en la importancia que le adjudica el autor, y en el consiguiente mensaje que de ella surge. Narrar tan extensamente la deserción de Matos es poner la lupa en cierto punto y desenfocar lo que lo rodea. Esto es lo que realiza Aguinis en toda la obra. Nos acerca tanto a lo negativo, que no se puede ver, ni siquiera difusamente, un aspecto positivo, como fue, por citar un ejemplo, el avance de la educación cubana. Incluso el gran espacio que tiene esta historia lo pone como uno de los grandes temas de la novela; primero, la guerrilla, el triunfo, la deserción de Matos y el exilio involuntario de Lucas, finalmente, Ignacio y Carmela enfrentados al régimen y huyendo de la isla. Dentro de estos hechos, las temáticas varían entre la falta de libertad, el engaño, las diferencias ideológicas entre los mismos revolucionarios, y el aspecto económico. Recordemos que hay tres voces que narran. La de los dos protagonistas resulta digna de una observación. El autor recurre al entusiasmo juvenil de Ignacio y Carmela, a la pasión y a la euforia de los años jóvenes volcados a una causa que resultaba posible. Por lo tanto, en la primera mitad del libro no sólo se narra con absoluta pasión, sino que se justifica lo que más tarde se repudiaría. Y en el medio, cada tanto, aparece la voz neutra que narra –la del autor-, portadora de la verdad del desengaño que se llevarían más adelante los protagonistas. Este recurso tiene un peso fuerte en la construcción del relato, porque ambos protagonistas estuvieron en los dos bandos planteados por Aguinis, hecho que les da cierta “autoridad” para contar uno y otro lado.

A continuación y brevemente –no es intención de este trabajo contar la historia de Cuba sino marcar lo omitido en La Pasión según Carmela- citaremos algunos hechos de gran importancia que olvidó contar Marcos Aguinis, o más claramente, que los condenó al silencio por no considerarlos dignos de su historia sobre Cuba:

Ya al mes de la entrada triunfal en La Habana, el 7 de febrero de 1959, se promulgó la Ley Fundamental de la República, donde el Gobierno Revolucionario establecía el orden constitucional que había sido quebrantado desde la dictadura de Batista en1952. La nueva Constitución se basaba en las nuevas condiciones históricas de Cuba. La Constitución de 1940 era considerada como la más avanzada adoptada por la nación cubana desde que se instauró la República, en 1902. Sin embargo, muchos de sus principios fueron imitaciones de países más avanzados económica y socialmente, por lo que no se ajustaba a la realidad de la isla. La Constitución del 7 de febrero de 1959, mantuvo en vigencia los postulados

32 Desde el capítulo 18 hasta el 25, el tema principal es Húber Matos y sus desacuerdos con las políticas de Fidel Castro. Marcos Aguinis, Op. cit.

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básicos de la promulgada en 1940, con las modificaciones correspondientes al nuevo período histórico. La nueva Constitución declaró vigente, como paso previo a la firma de la Ley de Reforma Agraria, el derecho de los campesinos a la tierra, dictado por el Ejército Rebelde el 10 de octubre de 1958. Dio carácter legal permanente al Consejo de Ministros, instrumentó su funcionamiento y permitió aprobar la creación de nuevas instituciones, que constituyeron el nuevo aparato estatal revolucionario 33 . Esta Constitución se mantuvo vigente durante 17 años, hasta que el 24 de febrero de 1976 se aprobó la nueva Constitución Socialista de Cuba, sometida a un referendo nacional, y aprobada por el 97,7% de los votantes. Pero no nos enteraremos de esto en la novela de Marcos Aguinis. Ni de las numerosas medidas y nacionalizaciones que realizó el nuevo gobierno en los dos primeros años. Uno de los hitos que marcó la Revolución Cubana fue la Reforma Agraria, firmada el 7 de mayo de 1959, a tan sólo cuatro meses del triunfo. Para garantizar su implementación, se creó, tres años más tarde, el Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA). El año 1960 fue llamado “Año de la Reforma Agraria”. La Reforma Agraria cambió radicalmente la estructura socioeconómica del campo cubano, al abolir y prohibir el latifundio, confiscar las tierras a aquellos que tenían más de 400 hectáreas, regular la política azucarera, los precios de venta, impulsar la industria del agro, dar trabajo a los campesinos sin tierra en lo que se llamó “Granjas del Pueblo”, y hacer propietarios de las tierras a aquellos que la trabajaban, por mencionar algunos de los grandes cambios. Cambio que resultaba urgente, dado que el 80% de la población cubana era rural. En 1961 se promulgó la Segunda Reforma Agraria, con la intención de ratificar los cambios de la primera, pero sobre todo de eliminar el latifundio, por lo que limitó el tamaño de la propiedad a 33 hectáreas. La Reforma Agraria fue tan importante que es considerada el inicio del fin del capitalismo en Cuba. Pero no resulta de interés para la historia construida por Marcos Aguinis, que opta por contar el fracaso de “la zafra de los diez millones” en tres capítulos, -incluso hay un capítulo dedicado a una serie de malas cosechas 34 - y otorgarle sólo un renglón, literalmente, a la Reforma Agraria:

33 Esta Constitución se mantuvo vigente durante 17 años, hasta el 24 de febrero de 1976 que se aprobó la nueva Constitución Socialista de Cuba, sometida a un referendo nacional, y aprobada por el 97,7% de los votantes.

34 Capítulo 25, donde se mencionan las plantaciones de algodón, la cosecha de tomates, la siembra de arroz y de café.

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“Ignacio, mientras, fue instalado por Ernesto Guevara en el Departamento de Industrialización del INRA (Instituto Nacional de Reforma Agraria).” 35

El 5 de julio de 1960 se aprobó la Ley 851, que concedía poderes al Presidente de la República y al Primer Ministro a disponer la nacionalización de empresas, hecho que se llevó a cabo en forma masiva al día siguiente. Una de las nacionalizaciones fue la de Cuban Telephone Company, empresa de correos y teléfonos en sus orígenes, que luego abarcó el terreno mediático – radio, televisión, informática-. Se trataba de un monopolio norteamericano, que

a partir de la nacionalización, formó parte del Ministerio de Comunicación

cubano. Pero estas nacionalizaciones no terminarían allí. El 13 de octubre de 1960 se expropiaron las empresas de la burguesía industrial cubana y más propiedades norteamericanas, terminando con ellas 11 días después, el 24 de octubre. La novela de Aguinis abarca todo el período aquí narrado, sin embargo nada de esto se menciona. Otro de los grandes cambios de Cuba fue el avance educacional. Ya en 1961,

a dos años del triunfo de la Revolución, se puso en marcha la Campaña de Alfabetización (que redujo el porcentaje de analfabetismo de un 23% a un 4%

en el transcurso de un año 36 ; En ese entonces el lema era “Si sabes enseña. Si no sabes aprende”) y la Nacionalización de la Enseñanza. Ese año se llamó “Año de

la Educación”.

Pero todas estas medidas ocurrían al mismo tiempo en que Estados Unidos intervenía la isla 37 . En julio de 1960 Estados Unidos, bajo el mandato de Dwight

D. Eisenhower, aprobó la Ley Pública 86-592 que enmendó la Sección 408 de la Ley Azucarera de 1948 y autorizó al Presidente de los Estados Unidos a determinar la cuota azucarera cubana para el resto de 1960 y el primer trimestre de 1961, sobre la base del interés nacional y con independencia de cualquier otra disposición en cuanto a cuotas. En septiembre del mismo año el Departamento de Comercio norteamericano promulgó un decreto que elimina las licencias generales para la exportación a Cuba, a ciertos vehículos automotores y sus partes funcionales, para los cuales impuso se requirieran licencias validadas. Ese mismo mes, el Departamento de Estado anunció haber recomendado a los ciudadanos estadounidenses "abstenerse de viajar a Cuba a no ser que haya razones apremiantes para

35 Página 188, capítulo 27. Marcos Aguinis, Op. cit. A lo largo de la novela, ni siquiera esta mención al nombre de Reforma Agraria, vuelve a aparecer en la historia.

36 Hoy en día, el porcentaje de analfabetos en Cuba se mantiene en un 6.8%, declarado por la UNESCO como el país con menos analfabetos de América. Con el método cubano "Yo si puedo" se han alfabetizado alrededor de 4 millones de personas, y actualmente se utiliza en 28 países pertenecientes al continente americano, asiático y africano, bajo la asesoría del personal cubano.

37 En el apartado “Fidel Castro” veremos los 600 intentos de asesinato y ataques que sufrió Castro, ataques que deben ser tenidos en cuenta como la presión impuesta a Cuba al mismo tiempo que Cuba tomaba sus primeras medidas de gobierno.

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hacerlo". Estas son algunas medidas que dieron inicio al histórico bloqueo que le realizara Estados Unidos a Cuba. Finalmente, el 3 de enero de 1961, el gobierno de Estados Unidos anunció el rompimiento de sus relaciones diplomáticas y consulares con el gobierno de Cuba, aislando económica y socialmente a la isla e impidiendo sus relaciones comerciales con el resto de los países. Dijo Fidel Castro ante el inicio del Bloqueo: “El mérito de nosotros no está ni estaría en rechazar cualquier ataque contrarrevolucionario sino en realizar al mismo tiempo la Campaña de Alfabetización. El hecho de derrotar a un enemigo que nos atacara no tendría mérito, o no sería enteramente tan satisfactorio, si ellos logran obstaculizar nuestra campaña 38 .” El Bloqueo significó el condicionamiento más grande que tuvo la isla, marcando un precedente que no tuvo ningún otro país. Incluso es tan grande al punto de no saber en qué consiste el bloqueo, hasta donde llega el aislamiento no solo económico, sino social, de Cuba y el resto de los países 39 . Sin embargo, Marcos Aguinis, en su historia de Cuba, lo pasa por alto, acotando de esta manera la información histórica que recibirá el lector; un lector joven, según lo declarado por el autor y ya mencionado en este trabajo, que debe enterarse paso por paso de las malas cosechas 40 que tuvo la isla pero no de la restricción económica, financiera y comercial más importante de la historia latinoamericana. El autor es fiel a su claro objetivo de desmitificar la Revolución, y para tal fin se remite a las condiciones internas de la isla, y no a los condicionamientos impuestos hacia ella. Resulta un desatino hablar o debatir sobre Cuba, sin tener en cuenta estas restricciones que limitaron de todas las formas posibles a la isla, al menos si se quiere referir al tema económico, como es el caso de la novela de Aguinis. En su afán de desmitificación, Marcos Aguinis no olvida mencionar, aunque muy brevemente, un punto importante: El papel de los intelectuales. Aguinis narra como, a partir del encarcelamiento de Húber Matos, se produjeron divisiones entre los denominados escritores del boom latinoamericano. Cuenta que Fidel consideró a aquellos que se oponían al régimen como intelectuales rastreros y dijo que prefería un puñado de cabezas inteligentes a una tonelada de gusanos inservibles 41 . Como ejemplo menciona el caso de Pablo Neruda: “Neruda había viajado a Cuba y escribió su vibrante poema ‘Canción de gesta’. Pero en Cuba manifestó que le disgustaba cuando los procesos se cerraban en torno a un líder. Lo abandonaron en un hotel de La

38 Discurso promulgado por Fidel Castro el 9 de abril de 1961.

39 Para mejor desarrollo del bloqueo estadounidense a Cuba ver el documental “Bloqueo: la guerra contra Cuba” (2005), de la argentina Carolina Silvestre. Así como “Hechos, no palabras” (2008), también de la periodista argentina. El segundo trata sobre los derechos humanos en Cuba, y muestra la incidencia norteamericana en favor de la emigración cubana y la promoción ideológica y económica de una contrarrevolución.

40 El capítulo 25 es una referencia a las malas cosechas.

41 Página 189, capítulo 27. Marcos Aguinis, Op. cit.

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Habana.” A continuación cuenta que Fidel y el Che recibieron al poeta comunista chileno, pero de mala gana. Como dijimos antes, el recorte nunca es azaroso, y la elección de nombrar a Neruda como opositor al régimen, tampoco. Quien se acerque a la biografía de Neruda, aunque sea de manera superficial, se enterará prontamente de su afiliación a la causa comunista. El hecho de mencionar que un hombre proveniente de esa corriente de pensamiento, calificado de oportunista del aparato soviético 42 en la novela, se oponga a “la nueva Cuba” de la década del ’60, resulta funcional a la construcción que Aguinis realiza de la historia, e intenta decirle a su joven lector: “oiga, lo que sucedía era tan terrible que hasta los mismos comunistas se oponían a la nueva Cuba.” Aguinis se ampara muchas veces en contradicciones internas del gobierno revolucionario tanto ideológicas, sociales o económicas. Como dijimos antes, se focaliza tanto en cierto punto que el contexto queda fuera de campo. Hecho que no sería un problema si no fuera imprescindible para comprender y abarcar la historia. Dijo Marcos Aguinis en una entrevista: “Soy muy cuidadoso como novelista de no cansar al lector con dispersiones. La novela tiene que ser como la cuerda del equilibrista: muy tensa y muy recta. Tiene que contar en forma precisa la historia sin dispersiones, porque si el lector en un momento dado se da cuenta que la obra va para cualquier lado decae su interés y eso está mal contado, por lo que la novela fracasa.” Quizás lo que aquí se consideró como “omisiones” para el autor sean las “dispersiones”.

42 Aguinis cuenta que así lo llamó el poeta Carlos María Gutiérrez (miembro del equipo económico de George Bush. Fue Secretario de Comercio de Estados Unidos y presidente del directorio y funcionario ejecutivo principal de Kellogg Company). Recordemos que en ese entonces Cuba mantenía excelentes relaciones con la URSS. Página 188, capítulo 27. Marcos Aguinis, Op. cit.

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Personajes y recortes

A continuación, analizaremos el tratamiento que Marcos Aguinis realiza de

Ernesto Che Guevara y Fidel Castro, personajes que han sido recortados no sólo por lo inabarcable de su obra, sino como parte de la selección que el autor realiza sobre los hechos. Es decir, la aparición de ambos personajes responde a la parcialidad que sobrevuela toda la obra.

Ernesto “Che” Guevara

El nombre del Che aparece por primera vez en el tercer capítulo de la novela,

donde se cuenta que es un médico argentino, proveniente de las sierras cordobesas, radicado allí para aliviar su asma. También allí narra el autor que Ignacio, a quien Guevara respetaba como economista, fue convencido por él para sumarse a la lucha cubana en la Sierra Maestra. La primer observación que haremos respecto al tratamiento de Aguinis sobre Ernesto Guevara será la superficialidad que de el emana. Se realizan fuertes afirmaciones sin profundizarlas o justificarlas. Tanto del Che como de la Revolución se afirma una supuesta homofobia 43 , pero no se brinda más dato que la propia afirmación. No trataremos de demostrar aquí lo contrario, sino que criticamos el tratamiento demasiado superficial que el autor le otorga al tema. Si se trata de desmitificar la Revolución, Aguinis recurre a aspectos económicos, a la falta de libertad y exceso de autoridad, como ya vimos en el apartado “Hechos y omisiones”. Y si se trata de desmitificar a los hombres de la Revolución, nada mejor que mostrar al Che Guevara como un asesino homofóbico. El problema no sería enumerar los fusilamientos ocurridos en La Cabaña 44 bajo el mandato del guerrillero, sino sólo enumerar los fusilamientos en La Cabaña. Nuevamente

nos encontramos con un recorte demasiado profundo. La misma superficialidad en las afirmaciones y la ausencia de fundamentos aparece en el capítulo nueve cuando se afirma que el joven Ernesto Guevara luchaba en Argentina contra el peronismo 45 . Que el Che se manifestó molesto por algunos rasgos del peronismo durante su época de estudiante, es cierto. Guevara provenía de una familia antiperonista y era considerado un “fubista” (un típico miembro de la FUBA – Federación Universitaria de Buenos Aires) 46 .

43 Los putos caen mal a la revolución”. Página 112, capítulo 15. Marcos Aguinis, Op. cit. “(…) el Che tiene alergia a los homosexuales (…) Su alergia es tan grande que no le importa si el homosexual es verdadero o imaginado, si tiene relaciones o las fantasea. Los considera anormales, enfermos.” Página 143, capítulo 19. Marcos Aguinis, Op. cit.

44 En la fortaleza de La Cabaña, bajo el mando del Che, se decía que el paredón no daba abasto y que el muro tenía más sangre que ladrillos”. Página 136, capítulo18. Marcos Aguinis, Op. cit. 45 “Durante las horas pasadas en la sedentaria enfermería con olor a éter y alcohol iodado, Ignacio le contó su lucha contra el peronismo que, tanto él como el Che, detestaban.” Página 70, capítulo 9. Marcos Aguinis, Op. cit.

46 “Che, el argentino”, Manuel Justo Gaggero, Osvaldo Bayer, Eduardo Guruchari, Miguel Bonasso, Horacio González, Luis Mattini, Rubén Dri, Alberto J. Plá, Néstor Kohan, Roberto Baschetti, Diego

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No es un desacierto la afirmación de Aguinis en este caso, pero sí es incompleta. El primer encuentro entre el Che y el ex diputado y líder de la izquierda peronista John W. Cooke se da en abril de 1960 (período abarcado en la novela)

y significó el acercamiento de Guevara al movimiento peronista, ya con basta

experiencia en la lucha social y como un militante comprometido. Sin embargo, no es tomado en cuenta por el autor, que elige presentar a sus jóvenes lectores a un Che antiperonista en su juventud y no desarrollar más el tema, o al menos el cambio producido en el Che respecto al movimiento peronista. Tampoco se

menciona la posibilidad de un encuentro entre Perón y Guevara en Puerta de Hierro, España, en 1964 47 . Y como no se menciona la muerte del Che (tema que veremos a continuación), lógicamente no se menciona la carta que Perón escribe

el 24 de octubre de 1967 ante su fusilamiento en la selva boliviana, donde ya en

la primera línea, se refiere a la noticia como una irreparable pérdida para la causa de los pueblos que luchan por su liberación. Más adelante dice: “Su vida,

su epopeya, es el ejemplo más puro en que se deben mirar nuestros jóvenes, los jóvenes de toda América Latina”. Y en la misma ocasión Perón escribe la conocida frase: “Era uno de los nuestros, quizás el mejor”. Recordemos que en ese entonces el Che no era aceptado como hoy ni tenía esa aura idealizada que obtuvo con el tiempo, sin embargo, Perón reconocía ya en él el ejemplo más puro a seguir por los jóvenes de América Latina. Tampoco se menciona el repudio del Che hacia la Revolución Libertadora que destituyó al, en ese entonces, presidente Perón en el ’55. Dijo el Che en carta a su madre el 20 de junio de 1955, cuatro días después de los bombardeos

a Plaza de Mayo: “mierdas de los aviadores que después de asesinar gente a

mansalva se van a Montevideo a decir que cumplieron con su fe en Dios”, y se refiere también a los dirigentes civiles del golpe de estado afirmando que “tirarían o tirarán -que todavía no se aclaró todo- contra el pueblo a la primera huelga seria, matarán a cientos de “negros” por delito de defender sus conquistas sociales y La Prensa dirá muy dignamente que es ciertamente muy peligroso el que trabajadores de una sección vital del país se declaren en huelga(…)la Iglesia tuvo muchísimo que ver en el golpe de estado del 16”. Ernesto Guevara reconoce en estas líneas las “conquistas sociales” del peronismo. El 24 de septiembre le escribe a su madre: “Te confieso con toda

Sztulwark y Gabriel Fernández. - Pág. 101, capítulo ‘Walsh y Cooke: la izquierda peronista frente al Che. Conversación con Miguel Bonasso’ .Ediciones de mano en mano, 1997. 47 Diferentes investigaciones cuentan que este encuentro pudo haber tenido lugar entre el 17 de marzo y el 17 de abril de 1964 cuando el Che viajó a Ginebra para representar a Cuba en la Conferencia de las Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo. Es conocida la anécdota que cuenta que Ernesto Guevara ingresó a España disfrazado de sacerdote jesuita. “Perón necesitaba dinero para financiar los gastos de su retorno; el Che lo ayudaría si Perón finalmente se decidía a decir la palabra que podía poner al servicio de la guerrilla guevarista a algunos centenares de peronistas.” Fragmento de la exposición de Manuel Gaggero (Co-titular de la Cátedra abierta sobre el Pensamiento político de Ernesto Guevara, de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Buenos Aires) en Villa Gesell, 2002. Para más información del encuentro ver entrevista a Enrique Pavón Pereyra, publicada en abril de 1999, distribuída por INFOSIC Agencia de Noticias.

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sinceridad que la caída de Perón me amargó profundamente, no por él, sino por lo que significa para toda América, pues mal que te pese y a pesar de la claudicación forzosa de los últimos tiempos, Argentina era el paladín de todos los que pensamos que el enemigo está en el norte.” Y hasta se permite advertir a su madre: “Gente como vos creerá ver la aurora de un nuevo día; tal vez en un primer momento no verás la violencia porque se ejercerá en un círculo alejado del tuyo”. Incluso, el General Perón fue invitado por el gobierno de Cuba en varias ocasiones, a trasladarse a la isla. Pero toda la historia entre Guevara y el movimiento peronista se resume, para Marcos Aguinis, a un párrafo de los primeros años del joven Guevara, y alcanza con decir: “Ignacio le contó su lucha contra el peronismo que, tanto él como el Che, detestaban.”

Podría decirse que lo que convirtió al Che en el mito que es hoy, fue su temprana muerte en tierra boliviana el 9 de octubre de 1967, a los 39 años. Esta muerte de repercusión mundial es para Marcos Aguinis digna de ser mencionada en su novela, pero en un entre paréntesis. Así es como el autor cuenta a sus lectores que moría el Che y nacía el mito:

A medida que avanzaba el análisis, estimulados por la benigna atención de Fidel, algunos emitieron juicios sobre la gestión económica que, desde los tiempos del Che (asesinado en Bolivia el año pasado), no daba pie con bola.” El fragmento pertenece al capítulo 31 (p. 212), donde se está discutiendo el Plan Azucarero (año 1968) y la voz que narra es la de Ignacio. Remitiéndonos a la novela, no resulta lógico que Ignacio, a quien se le

atribuye una amistad con el Che en capítulos anteriores, hable tan livianamente

y sin detenerse en la más mínima reflexión sobre la muerte de su amigo. En ese

mismo capítulo, dos párrafos más adelante, Ignacio dice: “Ya no estaba el Che

para defenderme.” Y en el capítulo siguiente, dice: “Pese a mi rango y a la amistad que me había unido al Che (…)”. En el capítulo 33, Ignacio es considerado un traidor por el régimen cubano. Ante tan penosa noticia, el economista argentino piensa: “No se recordaba mi foja en la Sierra, ni mis años de consagración a la causa, ni mi antigua amistad con el Che, ni mi vida entregada a la Revolución”. Las referencias a esta amistad transcurren la novela, sin embargo, es en la voz de Ignacio donde se menciona tan ligeramente

la muerte de Ernesto Guevara.

Incluso resulta extraño por parte de Marcos Aguinis, que se detiene en los asesinatos cometidos por el Che cuando era Comandante en Jefe de La Cabaña,

y no explica cómo él fue asesinado por los Rangers bolivianos comandados

directamente por la CIA, hecho que ha salido oficialmente a luz en la década del

’80. 48

48 Para un vasto desarrollo de este tema se puede recurrir a las investigaciones hechas por Adys Cupull y Froilán González, reunidas en el libro “La CIA contra el Che”, publicado en 1992 por Editora Política, libro que recibió el Premio de la Crítica, otorgado por la Academia de Ciencias de Cuba.

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¿Por qué Aguinis pasa por alto la muerte del Che y la menciona en un paréntesis? Bien podría haberse unido al pensamiento de una supuesta traición de Fidel hacia el Che, hecho que hubiera contribuido a la construcción monstruosa que de Castro realiza a lo largo de toda la novela. Es de público conocimiento que el Che y Fidel se distanciaron ideológicamente en el último tiempo, que el Che optó por el comunismo chino de Mao Tze Tung 49 y Fidel por el soviético, sobre todo en el modelo económico (los planes quinquenales de la URSS, por ejemplo, fueron empleados por Cuba luego del fracaso de la zafra de los diez millones). ¿Porqué el Che parte hacia la muerte segura en Bolivia con tan pocos soldados, habiendo luchado en Sierra Maestra y pudiendo contar con gran apoyo cubano? Aguinis bien podría haber tomado este paradigma, pero elige no mencionar el mito que de la muerte del Che surgiría. Incluso el autor podría haber utilizado la amistad entre Ignacio y Guevara, para basar la muerte del Che en la supuesta traición de Fidel. Cuando Ignacio es considerado un traidor y se defiende internamente apelando a su antigua amistad con el Che. Allí Aguinis podría haber utilizado esto en favor de su historia; ¿qué importaba la amistad de Ignacio con el Che, si el mismo Fidel lo había traicionado? Pero Aguinis elige minimizar las acciones de Ernesto Guevara, y no detenerse ni a favor ni en contra en su muerte. Quizás, allí el monstruo era demasiado gigante como para intentar derribarlo por todos los frentes.

La figura de Guevara es una de las más recortadas en la novela de Aguinis. De su vida personal sólo nos enteraremos de una supuesta homofobia, no de sus hijos ni de sus mujeres ni de sus viajes; de su contribución a la Revolución Cubana, Aguinis nos cuenta sin detallar sobre su paso por el INRA (Instituto Nacional de Reforma Agraria) y su presidencia del Banco Central; sobre su aspiración libertadora que lo llevó en persona al Congo en 1965, renunciando a todos sus cargos de Cuba, y a Bolivia un año más tarde, no sabremos nada en la novela, ni mucho menos del pensamiento más profundo de Guevara respecto a la causa latinoamericana, el hombre nuevo o sus escritos sobre varios temas políticos, económicos y sociales, entre otros 50 .

49 “Nunca seré un marxista a la manera totalitaria de los soviéticos”, frase adjudicada por Húber matos Ernesto Guevara. Citado en Cómo llegó la noche. Revolución y condena de un idealista cubano, Húber Matos, Editorial Tusquets, Barcelona, 2002.

50 Ernesto Guevara ha escrito libros como La guerra de guerrillas, 1960, Recuerdos de la guerra revolucionaria cubana, 1963, cuentos publicados de forma póstuma, y diarios de viaje y guerrilla, como el conocido Diario del Che en Bolivia, 1967. En ellos el Che ha desarrollado una serie de conceptos e ideas conocidas como “guevarismo”. Todos sus textos, cartas, artículos periodísticos y diarios de viaje, se han compilado en el libro America Latina, Despertar de un continente, Ernesto Che Guevara, Ocean Sur, 2003.

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Fidel Castro

La figura de Fidel Castro aparece en el segundo capítulo, cuando Carmela llega a la Sierra Maestra. En el siguiente capítulo, ya comienza la construcción negativa del personaje. Esto se da cuando Ignacio le confiesa a Carmela haber tenido un par de encuentros anteriores muy desafortunados 51 con Fidel Castro, pero prefiere no contárselos a la recién llegada. Tampoco lo hará más adelante. El lector se quedará con la duda respecto a estos encuentros desafortunados entre Ignacio y Fidel. Aguinis cuenta brevemente que, luego del fracasado ataque al Cuartel Moncada el 26 de julio de 1953, Fidel Castro consiguió hacerse de armas en el exilio 52 y así regresó a Cuba con unas decenas de hombres 53 , 82 exactamente. “El desembarco del Granma (…) tampoco recogió gloria, porque se realizó de manera torpe y fue considerado por las autoridades el naufragio de unos aventureros (…) El yate había encallado en una playa donde fueron descubiertos enseguida por una fragata que les abrió fuego al advertir que estaban armados (…) lo único que atinaron a hacer fue correr hacia las estribaciones de Sierra Maestra. No tenían un plan alternativo (…) sin embargo, tuvieron la perseverancia de reagruparse bajo la sólida voluntad de Fidel Castro 54 ”. De esta manera Aguinis cuenta el desembarco en la Sierra y el comienzo de la lucha armada. A Fidel le adjudica desde esos comienzos el empeño y la ambición de liderazgo, características imprescindibles si de hacer la Revolución se trataba. Pero a su vez lo acusa de cobarde, como dijimos antes. Esto se da en el capítulo 9, cuando Fidel no se presenta a la batalla librada en el golfo de Guacanayabo. “La polémica revelaba que el Jefe se quedaría en la retaguardia. En efecto, terminó por alejarse (…) Ignacio se apartó y, al cruzarse con Lucas, murmuró que ese despliegue fue puro teatro: Fidel había decidido no participar y, en lugar de comunicarlo, recurrió a ese montaje para que no lo considerasen un cobarde. Lucas lo miró atónito: si Ignacio desconfiaba del jefe, ¿qué podía esperarse de un miembro novato como él? No, aclaró Ignacio, no desconfío del él, te muestro sus habilidades para manipular nuestros sentimientos; es un tipo de habilidad excepcional. 55 Este fragmento es lo único que nos cuenta Aguinis sobre Fidel y la guerrilla. No sabremos si peleó, no peleó, si todo su desarrollo en la Sierra Maestra fue ese episodio “cobarde” o si hubo más. Evidentemente, se trata de otro personaje recortado profundamente. Hay un dato que resulta de importancia, o al menos “curioso”, si hablamos de Fidel Castro, y son los 640 intentos de asesinato 56 contra el líder cubano en

51 Página 26, capítulo3. Marcos Aguinis, Op. cit.

52 (…) con remilgos ante la desconfiada policía mexicana que lo apoyaba y no lo apoyaba según el humor y la mordida (…)” Página 32, capítulo 4. Marcos Aguinis, Op. cit.

53 Página 33, capítulo 4. Marcos Aguinis, Op. cit.

54 Páginas 33 y 34, capítulo 4. Marcos Aguinis, Op. cit.

55 Página 66, capítulo 9. Marcos Aguinis, Op. cit.

56 Cifra otorgada por los Servicios de Inteligencia cubano, 2007.

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distintas fases de desarrollo, llegando a ejecutarse más de un centenar. Los ataques de Estados Unidos a la isla datan de comienzos de los ’60, con el sabotaje al barco francés “La Coubre”, el 4 de marzo, que transportaba armas a Cuba. Como resultado da un número de ciento un muertos y doscientos heridos. Durante el sepelio de las víctimas, Fidel Castro pronuncia las siguientes palabras para referir a los ataques: “Y sin inmutarnos por las amenazas, sin inmutarnos por las maniobras, recordando que un día nosotros fuimos 12 hombres solamente y que, comparada aquella fuerza nuestra con la fuerza de la tiranía, nuestra fuerza era tan pequeña y tan insignificante, que nadie habría creído posible resistir; sin embargo, nosotros creíamos que resistíamos entonces, como creemos hoy que resistimos a cualquier agresión. Y no sólo que sabremos resistir cualquier agresión, sino que sabremos vencer cualquier agresión, y que nuevamente no tendríamos otra disyuntiva que aquella con que iniciamos la lucha revolucionaria: la de la libertad o la muerte. Sólo que ahora libertad quiere decir algo más todavía: libertad quiere decir patria. Y la disyuntiva nuestra sería «patria o muerte»”. (5 de marzo de 1960)

La resistencia de la Revolución Cubana nace junto a la Revolución. El empeño de Norteamérica por boicotearla ha agotado todos los recursos como la provocación a un enfrentamiento armado, la invasión a la isla, y los numerosos intentos de asesinar a Fidel Castro 57 . Cigarros envenenados, una concha marina explosiva, un traje de submarinista cubierto de una bacteria letal, bellas espías, además de grandes cantidades de armas y explosivos, forman parte del arsenal de los que intentaron acabar con el líder cubano. Pero Aguinis no habla de esta resistencia, porque tampoco habla de los ataques. Sin embargo, prefiere dar cuenta del supuesto miedo de Fidel Castro el día de la entrada triunfal a La Habana, de ser baleado por un francotirador. Escribe Marcos Aguinis: “Fidel aferró el brazo de Húber Matos y le habló a la oreja. Lucas alcanzó a atrapar unas palabras que se referían a su miedo de ser baleado. Húber le contestó que él se ocuparía de vigilar la multitud, que tenía buenos ojos. Fidel negó con la cabeza y Lucas se dio cuenta de que pese a las sonrisas que prodigaba a la gente, se había puesto pálido. 58 Del fragmento emana una pregunta cuasi evidente: ¿qué nos dice sobre la Revolución el miedo de Fidel a ser baleado? Que existían enemigos es una evidencia y ya un exceso de subestimación al lector, entonces, ¿qué nos quiere significar Aguinis con este pequeño diálogo? ¿Qué ha de sumar para su historia el miedo del líder revolucionario? Suma a la construcción de un personaje incompleto. Muestra su lado humano que puede temer ante el cambio colosal que estaba produciendo en su país. Y como ningún francotirador lo esperaba en La Habana, el fragmento citado queda aislado y sin sentido. Luego de que Lucas

57 Se dice aquí que Norteamérica “ha agotado” sus recursos para aplacar la Revolución Cubana no literalmente, sino en el fracaso que conllevó cada intento, basándonos en la actualidad de la isla y la permanencia del sistema socialista empleado por la Revolución desde el ’59.

58 Página 123, capítulo 16. Marcos Aguinis, Op. cit.

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escuchara el diálogo entre Húber Matos y Fidel Castro, el autor cuenta cómo el joven se encuentra con Carmela, su hermana, entre la multitud exaltante de alegría. Y en ningún momento vuelve a fundamentar el párrafo citado, es decir, el miedo de Fidel a ser baleado, porque tampoco cuenta ni uno de los 640 intentos de asesinato que tuvo Fidel Castro. Ni siquiera como una curiosidad. Evidentemente contar estos ataques a Castro lo llevaría a contar el capricho norteamericano por mantener a los países de Latinoamérica bajo sus condiciones, y claramente no es el objetivo del autor revelar lo injusto fuera de Cuba, sino mostrar lo injusto o desatinado dentro de la isla. El 15 abril de 1961, Estados Unidos, durante la presidencia de John F. Kennedy, realizó el ataque directo a la isla conocido como Invasión de Bahía de Cochinos

o Invasión de Playa Girón (en la costa sur de Cuba). La CIA fue la encargada de

organizar la invasión y de reclutar exiliados cubanos que a su vez buscaban el apoyo interno en la isla para realizar los ataques. Al otro día del ataque, Fidel declaró el carácter socialista de la Revolución. “Eso es lo que no pueden perdonarnos, que estemos ahí en sus narices ¡y que hayamos hecho una Revolución socialista en las propias narices de Estados Unidos!”(16 de abril de 1961. Por fin se develaba el misterio, Fidel declaraba socialista a la Revolución. Pero ninguno de estos acontecimientos aparece en la novela, incluso teniendo en cuenta la tan mencionada disputa entre Húber Matos y Fidel Castro respecto al rumbo ideológico de la revolución, que ocupa ocho capítulos en la novela. Es decir, el autor nos cuenta sobre las internas ideológicas, pero no qué sistema político-ideológico es el aplicado en la isla. Lo único que menciona muy brevemente cuando alude a 1961, es la prohibición del antiguo culto a San

Lázaro, un santón babalú. Procesión que había sido prohibida en 1961 por el ateísmo revolucionario y que regresaba en 1970 como consecuencia de la fracasada y ultra mencionada zafra de los diez millones. Pero mientras la revolución se declaraba socialista, Marcos Aguinis habla del culto a San Lázaro. Nuevamente, Aguinis nos presenta un Fidel Castro recortado, claro protagonista y líder, pero de una historia tan recortada que no se puede apreciar con claridad el rol que en ella ha desarrollado el guerrillero revolucionario. Aguinis nos muestra el líder de la fracasada zafra de los diez millones, el líder de cientos de fusilamientos bajo juicios sumarios, el líder de un sistema que encarcela a quien se oponga a ella; pero no sabremos absolutamente nada de los cambios sociales producidos por la Revolución bajo el mando de Fidel Castro, algunos de ellos aquí mencionados. Marcos Aguinis colabora, de esta manera, al bloqueo realizado hace 50 años

a Cuba, conformando un ladrillo más del gran muro invisible que rodea a la isla (para un mejor desarrollo del tema bloqueo, se puede acudir a los documentales de la periodista argentina Carolina Silvestre, “Bloqueo: La guerra contra Cuba”, del año 2005 y “Hechos, no palabras”, año 2008). Fidel Castro pasa de esta manera por las tijeras del autor en cuestión, del mismo modo que pasa Ernesto Che Guevara y la Revolución Cubana.

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Conclusión

Una ultima pregunta…

Hemos marcado gran parte de la selección parcializada de hechos, y nos hemos acercado al porqué de tal selección. Pero aún no nos preguntamos porqué Marcos Aguinis publica su historia de la Revolución Cubana en 2008. ¿Qué intereses estaban en juego como para sentarse a escribir una novela de difusión masiva relatando hechos de casi cincuenta años atrás? Aguinis publica su novela sobre la Revolución Cubana a un año de su cincuenta aniversario, claramente no como un obsequio de bodas de oro, más bien como la culminación de un viejo divorcio que no implicó jamás ninguna especie de unión. El mismo autor describe sus razones para escribir sobre la Revolución cincuenta años después, y sobre la elección del género novela para escribir su historia:

“Esta novela está centrada en un romance muy intenso entre una médica cubana y un economista argentino que es amigo del Che Guevara, que viaja a Sierra Maestra, donde se conocen y van ajustando todas sus peripecias a las peripecias de su entorno. Esa historia como ya parece lejana y como está muy envuelta de esa especie de celofán impermeable que es el mito, en la novela permite ingresar a esa burbuja, adentro de ese sitio cerrado y enterarnos de los sacrificios, ideales, conflictos, mezquindades que hubo ahí y seguir resistiendo. Esa es una de las ventajas de las novelas respecto de los ensayos, porque el ensayo da una visión distante respecto de las cosas. En cambio la novela penetra a través de las sensaciones de los protagonistas, o sea lo que huelen, siente el tacto, el oído, etc. Le permite llegar a elementos microscópicos de esa vida y el lector puede convertirse en un testigo que está casi metido en el escenario y enterarse de lo que va ocurriendo”. 59 Y en la ya citada respuesta sobre el público que elige Aguinis para su novela, decía:

La persona con más edad ya ha vivido esa historia personalmente, muchas cosas se ha olvidado y la memoria traiciona y modifica algunas situaciones o las ideologías actúan como un impermeable que no dejan que entren ciertas evidencias.” Aguinis reescribe la historia de Cuba “porque ya parece lejana y envuelta en un celofán impermeable que es el mito”, y la dirige a los jóvenes porque, supuestamente, no tienen “ideologías que actúan como un impermeable que no dejan que entren ciertas evidencias”. Aguinis se despoja de la ideología de la Revolución, pero transmite otra o la opuesta. No sólo subestima a la juventud “desideologizada”, sino que plantea abiertamente que su historia –excesivamente tendenciosa- es la que esa juventud merece escuchar.

59 Fragmento de la entrevista de Gabriel Silva a Marcos Aguinis, abril 2008.

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Pero hay varios sucesos dentro un contexto histórico-social que pudieron haber sido, además, motivación para publicar un libro sobre Cuba en 2008. En julio de 2006, Fidel Castro delegó, por primera vez en la historia de la Revolución, el poder a su hermano Raúl, debido a una crisis intestinal que lo llevó a realizarse una cirugía de emergencia. Hasta hoy, el líder revolucionario no ha vuelto a sus funciones de gobierno. Durante el primero tiempo, el mundo especulaba que, con la ausencia física de Fidel en el gobierno, se llegaba, de esta manera, al fin de la Revolución. Este hecho, sumado a la especulación pudo haber sido un elemento motivador para escribir sobre Cuba y Fidel Castro. Con la llegada del nuevo milenio hubo una serie de gobiernos latinoamericanos nacionalistas que levantaron la bandera del socialismo cubano –como Venezuela, o más reciente y fielmente Bolivia- y la inminencia de un cambio profundo en el gobierno de Estados Unidos. Barack Obama ya estaba en escena y perfilaba una serie de modificaciones opuestas a la tradición norteamericana para con los países de Latinoamérica. Hoy los hechos confirman de cierta manera este importante cambio que ha de llevar su tiempo de proceso 60 , pero ante la duda, había que dejar sentado que la Revolución Cubana no fue el mito que conocemos. Además, la novela es en homenaje a Hilda Molina 61 , la neurocirujana conocida por reclamar, desde 1994, el permiso que le han negado para salir de Cuba, fundadora del Centro Internacional de Restauración Neurológica (CIREN) 62 y diputada a la Asamblea Nacional del Poder Popular. La novela aparece en medio de este conflicto, en ese entonces, aún no resuelto; en medio de este reclamo apoyado por el ex presidente argentino Néstor Kirchner 63 y la actual presidente de la Nación Cristina Fernández. Conflicto que adquirió gran repercusión mediática y hasta llegó a tensionar levemente las relaciones entre Cuba y Argentina en el 2006.

60 En abril de este año, el presidente norteamericano ha ordenado levantar las restricciones a los vuelos y el envío de remesas a la isla. En junio de este año, los 34 países miembros de la OEA acordaron en Asamblea General dejar sin efecto la exclusión de Cuba del organismo. Se trata de un acercamiento que, luego de 50 años de bloqueo, resulta, al menos, llamativo.

61 Dice el autor en la entrevista de Gabriel Silva: “Carmela, (…) en cierta forma le hace un homenaje a una mujer viva que está sufriendo una injusticia atroz y que es Hilda Molina. Porque Carmela es una médica que se especializa en neurocirugía -la misma especialidad que he tenido yo y que ha ejercido Hilda Molina- o sea que indirectamente es un homenaje a esta abuela que está padeciendo una violación a los derechos humanos que es conocer a sus nietos que nacieron y viven en la Argentina.” Hilda Molina obtuvo el pasado 11 de junio el permiso para viajar a la Argentina. La autorización es por 30 días con derecho a prórroga. Molina aterrizó en tierra argentina el 15 de junio y no tardó en confrontar con quienes apoyan a Fidel Castro, como abuelas y madres de Plaza de Mayo.

62 Su tarea en el CIREN es hasta hoy repudiada por diferentes organizaciones por experimentar con fetos vivos. El CIREN, a cargo de la Dra. Hilda Molina, descubrió la "sustancia nigra fetal", constituida por células espinales y tejido neuronal de embriones humanos. Esta sustancia, para lograr efectos regenerativos en el tejido nervioso de adultos, debe ser transplantada desde un embrión humano vivo. Fragmento de un artículo del Diario argentino Nuevo Siglo, 2007.

63 Recordemos que en junio de 2006, Néstor Kirchner le envió una carta a Fidel Castro en reclamo por el caso de Hilda Molina.

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Marcos Aguinis se suma a la defensa de la doctora Hilda Molina mediante este homenaje literario y contribuye de esta manera como soporte material a la repercusión mediática del tema, haciendo hincapié en los aspectos que no favorecen a Cuba. Esta sucesión de hechos dieron lugar a la conformación de un terreno fértil para dejar sentado ese momento histórico o, como el caso de La Pasión según Carmela, escribir sobre la historia cubana. Marcos Aguinis no dejó pasar la oportunidad de formar parte del bagaje literario del momento, tanto para el lector contemporáneo como para los futuros lectores. Quien estudie dentro de 50 años la primera década del segundo milenio, se encontrará, entre otras, con la novela en cuestión. La intención de formar parte de este bagaje literario nunca será inocente, tanto a favor o en oposición a algo, porque es de esta manera que la historia queda registrada, que el sentido se va construyendo. Y pase lo que pase con el curso de Cuba y todo el continente americano, Aguinis ya ha registrado en las bibliotecas de la historia su visión de la Revolución Cubana, confiando en que será bien recibida por los jóvenes, y olvidando, quizás, como ha olvidado tantas otras cosas en esta novela, que la juventud también tiene ojo crítico.

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Bibliografía

“Che, el argentino”, Manuel Justo Gaggero, Osvaldo Bayer, Eduardo Guruchari, Miguel Bonasso, Horacio González, Luis Mattini, Rubén Dri, Alberto J. Plá, Néstor Kohan, Roberto Baschetti, Diego Sztulwark y Gabriel Fernández. Ediciones de mano en mano, 1997.

“America Latina, Despertar de un continente”, Ernesto Che Guevara, Ocean Sur, 2003.

“Cómo llegó la noche. Revolución y condena de un idealista cubano”, Húber Matos, Editorial Tusquets, Barcelona, 2002.

“Cómo llegó la noche. Memorias”, Húber Matos, Editorial Tusquets, Barcelona, 2004.

Documentales:

Bloqueo: La guerra contra Cuba”, 2005. Dirección de Daniel Desaloms. Investigación periodística de Carolina Silvestre

Hechos, no palabras”, 2008. Dirección e investigación periodística:

Carolina Silvestre.

Sitios:

www.cubagob.cu

www.cubavsbloqueo.cu

www.unesco.org/es

www.es.wikipedia.org

www.secretoscuba.cultureforum.net

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