0% encontró este documento útil (0 votos)
3K vistas19 páginas

Maria La Curandera

María es una curandera que vive sola en una casa remota en la sierra Tarahumara. Ella tiene muchas recetas para curar enfermedades físicas y emocionales usando hierbas y otras plantas. Sus recetas más efectivas son las que ayudan a cultivar la alegría y el bienestar emocional a través de actividades sencillas como cantar, usar colores vibrantes, y compartir en compañía. La receta más importante, según María, es el amor y la compasión.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PPTX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
3K vistas19 páginas

Maria La Curandera

María es una curandera que vive sola en una casa remota en la sierra Tarahumara. Ella tiene muchas recetas para curar enfermedades físicas y emocionales usando hierbas y otras plantas. Sus recetas más efectivas son las que ayudan a cultivar la alegría y el bienestar emocional a través de actividades sencillas como cantar, usar colores vibrantes, y compartir en compañía. La receta más importante, según María, es el amor y la compasión.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PPTX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

ESCUELAS DE

TIEMPO
COMPLETO

CULIACN, SIN.
ENERO 2015

En la parte ms alta de la
sierra Tarahumara, a tres
horas
de
camino
de
Guachochic, hay una casa
con los muros de piedra
y el techo de madera.
El interior es oscuro y
huele a humo, a hierbas
y a tortilla.

es
largo
y
complicado.
Ah
donde acaba el llano
y empieza el bosque,
hay que seguir el
lindero.
De pronto, parece
que no hay mas
camino; te topas con
unos
peascos
grandes
y
escarpados.
Al
treparlos, aparece de
nuevo una brecha
entre el bosque y
una hondonada que

Se corta camino
atravesando unas
tierras cultivadas,
pero
eso
no
siempre les gusta
a los que les
gusta la tierra.
Por fin, se cruza
un riachuelo y se
ve a lo lejos la
casa de Mara, la
curandera.

Mara tiene muchos aos, no se acuerda


cuando naci pero dice que tampoco
importa. En la puerta de su casa, hay varios
botes de leche que tienen plantas, algunas
extraas. Ella te mira con sus ojos chiquitos
y te saluda como si hubieras estado
paseando y simplemente pasaras por ah.

Mara
no
tiene
prisa. La prisa es
algo que inventaron
los relojes y Mara
nunca ha usado una
cosa de esas.
Tiene tres faldas y
las usa al mismo
tiempo.
Cuando
le
preguntas si ella es
de ah, contesta:
- Si, tambin.

La gente va a ver a
Mara cuando se
siente
mal,
o
cuando va a nacer
un beb o cuando
las cosechas no se
dan bien.
Entonces, ella hace ramitos con las
hierbas de sus latas de leche y te las
pasa alrededor del cuerpo, recitando
algo, palabras dulces, lentas y que dicen,
sin decirlo, que lo nico importante es
estar ah, queriendo algo mejor.

Despus te soba
las
manos,
te
pone
unas
semillas en la
palma
y
apretndolas, te
pregunta por tu
casa,
por
tus
animales, por tus
hijos.

Mara tiene muchas recetas para curar y


para alegrar la vida.
Contra la indigestin, te de romero y
yerbabuena.
Contra las infecciones, te de ajo, ajo molido,
ungento de ajo.
Contra la tristeza, baos en tina llena de
flores blancas.

Contra las inquietudes


y las ansiedades, flor
de ans, flor de azahar
y tilo como agua de
uso, y unas palabras
en lengua extraa que
recitan los venados,
en el corazn del
bosque, cuando han
logrado escaparse del
hombre y del arma.
Contra el mal de amor,
naranja amarga con
todo y cascara.

Pero las recetas


mas eficaces de
Mara son las que
ayudan
a
la
alergia.
Dice Mara que la
alegra
a
veces
toca
a
nuestra
puerta y que no
siempre
la
recibimos
como
ella se merece.

As que cuando una alegra muy grande


llena tu corazn, hay que poner grandes
floreros con flores de muchos colores,
para que ella sepa que nos dimos
cuenta.
Para las alegras
tranquilas,
flores
blancas y pequeas,
pero en abundancia.
Para
los
deseos
cumplidos, hay que
poner una vela roja
y no apagarla hasta
el amanecer.

Para los das de


amor feliz, hoja de
menta masticada y
aceite de hueso de
aguacate
en
las
pestaas.

Para los nacimientos


bien logrados, una
vela grande y blanca
en la puerta de la
casa para anunciar
una
llegada

Y para cuando uno


presiente
la
alegra,
cuando
uno sabe que esta
cerca, es necesario
usar
ropa
de
colores llamativos
para que se anime,
y
si
uno
sabe
alguna
cancin,
tararearla durante
el da.

Y para las alegras


lentas,
esas
que
duran porque siempre
estn pasando, un
espejo
chiquito
colocado a la altura
de
los
ojos
para
mirarse y reconocerla
por las maanas.
Al atardecer, con la
ultima luz del sol, hay
que despedirlas con
palabras
dulces,
porque esas alegras
son muy sensibles.

La
noche
se
acerca.
Mara
habla
despacio
junto
a
un
pequeo fuego y
nos avisa que hay
celebraciones mas
simples y por lo
mismo
mas
complicadas:
- Mira- te dice mientras el fuego brilla en
sus ojos el frio me da la alegra del
fuego pero solo si tengo ojos para verlos
a los dos. Y as cuando hay viento
apareci el cobijo, y el sueo se
agradece cuando el cuerpo ha trabajado.

Pero
hay
todava
una
receta
mas
importante.
Hay
algo que protege de
algunas
enfermedades, evita
otras por completo,
no se cultiva en
ninguna parte, no
hay que comprarla
porque no se vende,
no hay que hervirla,
ni exprimirla, no hay
que untrsela, ni
beberla.

Es contagiosa, pero
no hay que cuidarse
de eso, es ruidosa
pero es una mnima
molestia junto a sus
enormes beneficios.
Pero eso si, solo
hay que consumir la
verdadera, la de
mejor calidad y de
preferencia
en
compaa.

Mara no se ha
movido, sigue con
las
piernas
encogidas. Esta en
silencio, esperando
que adivines esta
ultima receta. Pero
de repente te das
cuenta
por
sus
ojos, que esta a
punto de granarle
la risa.

ESCUELAS  DE 
TIEMPO 
COMPLETO
CULIACÁN, SIN.
ENERO 2015
En la parte más alta de la 
sierra Tarahumara, a tres 
horas 
de 
camino 
de 
Guachochic, hay una casa 
con los muros de pied
p
g
es 
largo 
y 
complicado. 
Ahí 
donde acaba el llano 
y empieza el bosque, 
hay 
que 
seguir 
el 
lindero.
De 
pronto, 
p
Se corta camino 
atravesando unas 
tierras cultivadas, 
pero 
eso 
no 
siempre les gusta 
a 
los 
que 
les 
gusta 
la 
tierra
María tiene muchos años, no se acuerda 
cuando 
nació 
pero 
dice 
que 
tampoco 
importa. En la puerta de su casa, hay varios
María 
no 
tiene 
prisa. La prisa es 
algo que inventaron 
los relojes y María 
nunca ha usado una 
cosa de esas.
Tiene tres
La gente va a ver a 
María 
cuando 
se 
siente 
mal, 
o 
cuando va a nacer 
un bebé o cuando 
las cosechas no se 
dan bien.
E
Después te soba 
las 
manos, 
te 
pone 
unas 
semillas 
en 
la 
palma 
y 
apretándolas, te 
pregunta por tu 
casa, 
por 
tus
María tiene muchas recetas para curar y 
para alegrar la vida.
Contra la indigestión, te de romero y 
yerbabuena.
Contra las
Contra las inquietudes 
y las ansiedades, flor 
de anís, flor de azahar 
y tilo como agua de 
uso, y unas palabras 
en lengua

También podría gustarte