P. 1
Sujeto de La Historia

Sujeto de La Historia

|Views: 14|Likes:
Publicado porclaritasal

More info:

Published by: claritasal on Apr 22, 2013
Copyright:Attribution Non-commercial

Availability:

Read on Scribd mobile: iPhone, iPad and Android.
download as PDF, TXT or read online from Scribd
See more
See less

04/18/2014

pdf

text

original

¡MMMWWWIPIJWWMWMIWW'im^

EL SUJETO DE LA HISTORIA
Carlos Pereyra

I

i i| f

; i i ¡ í í

Al plantear la cuestión del sujeto de la historia, es ne­ cesario intentar una mayor precisión acerca de lo interroga­ do, pues la significación del término "sujeto" es cualquier cosa menos comprensible de suyo. Aun sin considerar los di­ versos significados de esta noción cuando se trata del sujeto lógico o epistemológico, sigue siendo ambiguo y confuso lo que pueda entenderse por "sujeto". Etimológicamente significa "lo puesto debajo" o "lo que se encuentra en la base": de ahí un sentido semejante al del término "sustancia". A este sentido etimológico responde las más de las veces el sig­ nificado ontológico del vocablo "sujeto", conforme con el cual el sujeto es el ente que está en la base sosteniendo o sustentando una determinada realidad. De acuerdo con el sentído mencionado, pues, el término "sujeto" indica la relación de un ente con una realidad sostenida por él o, lo que es igual, con una realidad en alguna manera dependiente del sujeto sustentante.

| El término adquiere un sentido derivado del anterior cuanI do se define al sujeto por oposición al objeto: significa en| tonces una entidad autónoma cuya actividad permite el es[ tablecimiento de relaciones, a diferencia del simple "objej to" o entidad pasiva de tales relaciones. Se puede extremar 71

esta significación haciendo del sujeto el polo activo y cons­ tituyente enfrentado al objeto concebido como polo pasivo y constituido. Al plantear, pues, la cuestión del sujeto de la historia se estaría interrogando bien por el ente que está en la base sustentando el proceso histórico o bien por el ente constituyente de tal proceso. La primera pregunta remite a una problemática metafísica ya que exige como respuesta el señalamiento de un ente que, estando "más allá" o "debajo" pero, en definitiva, fuera de la historia, sea, sin embargo, la base sustentante de la misma. La segunda pregunta, en cambio, tiene una apariencia de mayor legitimidad, por cuanto interroga por una subjetividad libre, un centro de iniciativas, autor responsable de sus actos, es decir, interro­ ga por el ente de cuya actividad el proceso histórico sería el resultado. Entendida así, la pregunta por el sujeto de la historia sería equivalente a la pregunta acerca de quién hace la historia. Vamos a referirnos más detenidamente al primero de los dos sentidos mencionados, donde el sujeto aparece como la causa u origen del proceso histórico. Este es el caso, por ejemplo, del planteamiento de Feuerbach, para quien la so­ ciedad sólo es, en cada uno de sus momentos históricos, la manifestación progresiva de la esencia humana. Si el hombre aparece, en esta perspectiva, como el sujeto de la historia, ello se debe a que el proceso se comprende como la serie de manifestaciones y transformaciones de la naturaleza humana. De acuerdo con esta concepción humanista, el hombre es el sujeto de la historia porque el proceso no es sino la ex­ presión fenoménica de su esencia interior. Una ilustración de este enfoque antropológico la ofrece el conocido párrafo de los Manuscritos de 1844 según el cual, el comunismo "es la verdadera solución del conflicto entre el hombre y la naturaleza y del hombre contra el hombre, la verdadera so­ lución de la pugna entre la existencia y la esencia, entre la

72

Roces. no significa todavía compro­ meterse en algún sentido respecto a la tesis de que el hom! bre es el sujeto de la historia. 73 . el principio u origen fundamental del cual la historia es la manifestación. cuyas notas esenciales constituyen el lugar donde el humanismo cree encontrar la razón de ser del proceso. Trad. W. Lenin fi­ lósofo. el proceso apa­ rece como una sucesión caótica de acontecimientos cuya clave sólo se encuentra en las determinaciones esenciales del sujeto. en Antón Pannekoek. en Escritos Económi­ cos Varios. ahistóricamente concebida. "La tesis inestable sostenida por Marx en los Manuscritos de 1844 es que la historia es la historia del proceso de enajenación (y desenajenación) de un sujeto". entendiendo por ello que el 1 C. En todo caso rechazar la idea de que el hombre es el su­ jeto de la historia entendiendo por esto que el hombre es el principio fundamental del cual el proceso histórico constitu­ ye la serie de manifestaciones. pp. | ¡ \ \ \ \ objetivación y la afirmación de sí mismo. p. 82-83. entre el individuo y la especie. entre la libertad y la necesidad. Grijalbo. Baste señalar la inanidad de una con\ cepción que ha mostrado su incapacidad para producir los | conceptos necesarios a fin de dar cuenta de la complejidad ! del proceso histórico real. No. Es el secreto revelado de la historia y tiene la conciencia de ser esta solución'V En este párrafo es claro el supuesto de que el hombre es el sujeto. Cuadernos P y P . Ed. Así pues. México. 2 T. No es en el campo de posibilida­ des conceptuales abierto por el humanismo donde la ciencia de la historia ha podido elaborar el aparato teórico requeri­ do para el conocimiento y explicación de la historia. "Lenin frente a Hes^l". 1962.2 El códi­ go que permite descifrar el "sentido" del conjunto de los fe­ nómenos históricos está dado por la naturaleza de ese sujeto.ouis Althuser.I j ! | . Marx. es decir. la cual supone una esencia preexistente. "Manuscritos Económico-filosóficos de 44. Córdoba. 171. 1973. 42. No parece necesario entretenerse en la crítica de esta idea del sujeto.

en El dieciocho bru~ mario de Luis Bonaparte. Hay un primer significado. Ello ocurre siempre con todas las proposiciones teóricas que. Sin embargo. pasando por La sa­ grada familia donde hay una formulación casi idéntica ("la historia no es sino la actividad del hombre que persigue sus objetivos 5 '). su validez depende del enfrentamiento ideológico circunstancial. se lee: "los hombres hacen su propia historia". Esa proposición nace. Así pues. en una de las escasas obras historiográficas de Marx. es un hecho fácilmente constatable que esa expresión ha seguido siendo utilizada. desaparece en el instante mismo en que es superada tal polémica. Esta no es una afirmación incidental sino que se reitera una y otra vez a todo lo largo de la producción teórica de Marx. desde la Crítica de la filosofía del dere­ cho donde escribe "la historia no es más que la actividad del hombre que persigue sus propios fines". examinaremos ahora la proposición según la cual el hombre hace la historia. careciendo de fundamentación científica. Es por ello falsa la apreciación de Althusser en el sentido de que "toda la tradición marxista se ha negado a afirmar que es el hombre quien hace la historia". hasta llegar a El Capital donde. en el in­ terior de una polémica ideológica y su validez. 74 . históri­ camente considerado. decisiva en ese debate como factor de oposición a los planteamientos providencialistas y teológicos sobre la historia. pues. fuera del campo ideo­ lógico que la hizo posible. pero no ésta". recordando a Vico. por ejemplo.hombre es el polo activo y constituyente del proceso. señala: "la historia del hombre se distingue de la his­ toria de la naturaleza en que hemos hecho aquélla. de esta proposición. "El hombre hace la historia" quiere decir: es falso que el proceso histórico sea el resultado de la intervención de alguna entidad me­ tafísica suprahumana. Se pueden encontrar con toda facilidad textos seme­ jantes en la obra de Engels y otros marxistas posteriores. Así.

el genio. las clases o el conjunto de la sociedad? Y todavía así. ¿quién decide cuáles instrumentos de producción habrán de ser utili­ zados para "hacer la historia"? ¿De quién depende que una época se plantee determinados objetivos históricos y no otros? ¿Por qué los hombres hacen la historia en formas tan dife­ rentes según las diversas circunstancias? La historiografía precientífica contaminada por la ideolo­ gía individualista propia de la sociedad burguesa le atribu­ yó un peso específico decisivo a la intervención de los indi­ viduos excepcionales en la historia.Sin embargo. ¿quién es ese hombre? ¿El líder. lo cierto es el carácter equívoco de la formulación "el hombre hace la historia". todo ocurre como si la actuación de los individuos ocupantes de posiciones y cargos relevantes decidiera el curso de la historia. Lo anterior es válido no sólo para la historiografía no marxista. Tanto el vo­ cablo "hombre" como la expresión "hacer la historia" se mueven en la más completa vaguedad e imprecisión. En la aplastante mayo­ ría de los estudios historiográficos. pone de relieve una deficiencia ampliamen­ te extendida en la investigación historiográfica. el individuo excepcional? ¿O será. sino en un sentido genérico o co­ lectivo. el caudillo. que el referente de la noción "hombre" no debe ser entendi­ do en un sentido individual. Cuando Marx critica a Víctor Hugo por no ver en el golpe de Estado que llevó a Luis Bonaparte al poder "más que un acto de fuerza de un solo individuo". Tanto en los comentarios apresurados de carácter periodístico como en los trabajos más minuciosos y con pretensiones de rigor. sino tam­ bién para una parte muy extensa. en una palabra. a pesar de la arbitrariedad contenida en esta apreciación althusseriana. mucho mayor de lo que 75 . más bien. de modo que quienes hacen la historia son los grupos. En efec­ to. tanto en el examen del proceso histórico actual como en el estudio de los períodos pertenecientes a un pasado más o menos leja­ no. domina el enfoque individualista.

demues­ tro cómo la lucha de clases creó en Francia las circunstancias y las condiciones que permitieron a un personaje mediocre y grotesco representar el papel de héroe".pudiera creerse de primera intención. Para la cuestión que ahora nos ocupa vale la pena subrayar la idea fundamental que Marx considera necesario destacar en un prefacio escrito dieciocho años más tarde para la segunda edición del texto. Después de referirse a los trabajos de Víc­ tor Hugo y Proudhon reprochándoles su visión del papel de Luis Napoleón. Cuando Marx se opone a las seudo explicaciones del golpe bonapartista incapaces de ver en éste "más que un acto de fuerza de un solo individuo". El dieciocho brumario no es sólo la explicación de un momento determinado del pro­ ceso histórico francés. Ya el sólo empleo de este membre­ te indica hasta qué grado se ve en la figura individual la ra­ zón de ser de las cosas. En esa obra genial aparecen en estado práctico numerosos elementos teóricos de la ciencia de la historia que Marx está en proceso de fundar. de las investigaciones que pretenden utilizar el aparato teórico producido por Marx para la explicación científica de la historia. la discusión sobre el papel del individuo en la historia en el nivel más abstracto de la teo­ ría. Marx señala: "Yo. por el contrario. desarrolla en rigor algo mucho más decisivo que una simple interpretación opuesta de un acontecimiento histórico específico. contrastable con los estudios reali­ zados en ausencia de una teoría de la historia. como los de Víctor Hugo y Proudhon. Aunque pueda considerarse supera­ da. No habría que dejarse engañar por las características específicas de la si­ tuación estudiada por Marx> ni perder de vista la tesis fun76 . y en cierto modo lo está. lo cierto es que en una gran parte de la investigación historiográfica subyace la idea de que el individuo es el su­ jeto de la historia. Baste recordar la forma más frecuente en el tratamiento del fenómeno co­ nocido como "stalinismo".

por ejemplo. no importa la relevancia de su actuación. Al parecer. En consecuencia. donde el personaje central no fuera "mediocre y grotesco" sino genial y admirable. Traduciendo lo anterior al lenguaje qufí hemos venido utilizando diremos lo siguiente: el individuo no es el sujeto de la historia. quien crea las circunstancias y condiciones en las cuales se desarro­ lla la lucha de clases. Se puede hacer más explícita la tesis de Marx. de los hombres "reales" el sujeto de la historia. pues. esa tesis fundamental seguiría siendo válida. Es innegable la importancia ideológica de la expresión "las masas hacen la historia" para combatir el individualis­ mo de la ideología burguesa. los individuos no hacen la his­ toria. Althusser repite en casi todos sus textos una idea común a casi toda la literatura marxista: "no son los 'hombres' quienes ha­ cen la historia. no es el individuo. Así. no significa todavía haber cancelado el supuesto de que la historia tiene un sujeto. en particular para un am­ plio periodo histórico. sino el conjunto de las relaciones sociales. lo que constituye el campo de posibilidades de la acción individual. la explicación cien­ tífica de esa coyuntura histórica imaginaria tendría que de­ mostrar cómo la lucha de clases creó las circunstancias y las condiciones que permitieron a un personaje genial y ad­ mirable representar el papel central.damental debido a los adjetivos utilizados. Para otra coyun­ tura histórica. En el interior del debate ideo- 77 . El rechazo de la concepción humanista que hace de los hombres "concretos". hay un sujeto de la historia: las masas hacen la historia. es decir las clases aliadas en una misma lucha de clases". no son ellos quienes constituyen el proceso. Otra vez es nece­ sario recordar el hecho de que la validez ideológica de una proposición no le confiere a la misma ninguna eficacia cien­ tífica. sino el desarrollo de la lucha de clases lo que crea las circunstancias y condiciones que hacen posible la acción individual. la lucha de clases. sino las 'masas'.

Sólo desde la posición teórica del populismo es posible sostener el principio de que las masas hacen la historia." Se puede emplear este argumento sólo si se acepta el arbitiario desplazamiento de una a otra signifi­ cación del término "sujeto". es preciso recono­ cer que por períodos prolongados tales masas se abstienen de intervenir activamente en la historia. "Un sujeto ■—escribe Althusser— es también un ser del que podemos decir: 6es él'. quien indica la razón más sólida por la cual no se puede aceptar que las masas desempeñan el papel de sujeto histórico: "la potencia revolucionaria de las masas sólo es potencia en función de la lucha de clases". Si las masas fueran el factor constituyente del proceso histórico. pero ninguna construcción científica es posible a partir de ese pr'nc. Ello no se debe. que se puede señalar con un dedo. sin em­ bargo. No avanzamos ni un paso en el conocimiento del proceso histórico cuando se nos dice que son las masas quie­ nes hacen la historia. como cree Althusser. es preciso reconocer que en el plano teórico esa expresión. Es el propio Althusser. con independencia de sus virtudes ideológicas. El problema de si las rhasas son o no el sujeto de la historia no tiene nada que ver con el he­ cho de que la individualización sea o no factible. ellas se­ rían el sujeto de la historia. Ello no ocurre porque 78 .ipio ideológico. ¿cómo hacemos para decir del 'sujeto'/ masas 6es él'. sin importar que fuera o no posi­ ble señalar: "helas aquí". Sin embargo. literalmente considerada. no quiere decir nada. al hecho de que al lado del "sujeto"/hombre. capas y categorías sociales reunidas en un conjunto complejo y móvil. Pero. de identificación. Si una noción tan difusa como la de "masas" significa la articulación de varias clases. el "sujeto"/masas plantee desagrada­ bles problemas de identidad.lógico la expresión "las masas hacen la historia" quiere de­ cir: es falso que el proceso histórico sea el resultado de la acción individual.

No se trata de que en ocasiones sean el sujeto de la historia aunque la mayor parte del tiempo sean el objeto de la misma. Todas las características es­ pecíficas de la esfera económica de una sociedad: el ritmo del crecimiento económico. no "hacen" la historia. del mismo mo­ do que su irrupción en la historia tampoco depende de la re­ pentina recuperación de un elan consustancial a su carácter de masas.. es decir. todos los aspectos imaginables en los cuales se puede descomponer esa inter­ vención están determinados por el conjunto de las relaciones sociales en las que ella se da. etc. Su intervención en el proceso se da cuan­ do acceden al estatuto de fuerza política organizada. en fin. los ciclos de auge y rece­ sión. la velocidad del proceso infla­ cionario. La forma en la cual intervienen las masas. De igual manera. el mayor o menor desarrollo de una u otra rama de la producción. como tales. el 79 . el nivel de su conciencia y de su ca­ pacidad de comprensión de la coyuntura histórica. Es pre­ cisamente este desplazamiento que convierte a una simple fuerza social en una efectiva fuerza política el que depende del conjunto de las relaciones sociales. su grado de organización política. la ho­ mogeneidad alcanzada en el interior de la articulación de las diferentes fuerzas sociales. la precisión de su deslinde res­ pecto de las fuerzas antagónicas. El problema hay que plantearlo en términos enteramente diferentes: las distintas clases. el nivel del desempleo. los objetivos que se plantean. del conjunto de las relaciones económicas.en esos períodos prolongados hayan perdido quién sabe qué impulso inherente a las masas en cuanto tales. son otras tantas condiciones determinantes del comportamiento social de las "masas". Más adelante volveremos sobre esta falsa dicotomía sujeto/objeto. políticas e ideológicas manteni­ das por las diversas fuerzas sociales. capas y catego­ rías a cuya articulación se da el confuso nombre de "masas" constituyen una serie de fuerzas sociales que. el momento de su intervención.

pues. Hay. la intensidad de su pe­ netración en las clases dominadas. etc. las tradiciones políticas. el grado de credibilidad que mantiene. deciden también las modalidades específicas adquiridas en cada caso por el comportamiento de las masas. En la literatura marxista se utiliza el término "clase" con una doble significación: en un sentido. Esto significa que las modalidades del proceso histórico. Podemos ahora. No sólo el lugar ocupado en el proceso productivo sino tam­ bién la conciencia de clase y la organización política consti­ tuyen factores imprescindibles en el proceso de constitución de una clase social. con más facilidad. las reglas de juego que rigen la acti­ vidad política. la cohesión de la contraideología producida por tales clases dominadas. En otro sentido. son otros tantos factores de­ terminantes de ese comportamiento social. Insistimos en el empleo de la expresión "proceso de constitución de una clase" para subrayar el he- 80 . las instituciones en que todo ello cristaliza. el concepto "clase" remite a un grupo social configurado por su lugar en el sis­ tema de producción.carácter de la ideología dominante. rechazar otra respuesta frecuente a la pregunta por el sujeto de la historia.. determi­ nan la acción de las masas. condensadas du­ rante un prolongado periodo en la lucha de clases. Una fórmu­ la abreviada presenta lo anterior de manera más clara: las masas intervienen en la historia en función del ritmo y de los objetivos que les impone la lucha de clases.. Finalmente. tal concepto refiere a un grupo social constituido también por la conciencia de su situación en el conjunto social y por su práctica política. No es cierto que sean las clases sociales quienes "hacen" la historia. por su posición en el interior de las re­ laciones de producción. etc. un concepto estrecho de "clase" definido en térmi­ nos puramente económicos y una noción más rigurosa que no hace abstracción de la presencia de factores ideológicos y políticos en el proceso de conformación de una clase social.

sino que se trataría de una pareja conceptual destinada a pensar la diferencia entre un grupo social definido sólo por su lugar en el proceso productivo y una clase con presencia autónoma en el devenir histórico de la sociedad. Estas dos nociones no indicarían ya la existencia previa de una clase social que más tarde adquiriría conciencia de su particularidad. Una clase social sólo lo es por su inscripción específica en el sistema.r-—■ ■! ^—^~ i | j ¡ ¡ 'i i j \ ] I | | j ! ¡ \ j j cho de que no es suficiente el establecimiento de un cierto tipo de relaciones de producción para que se formen de mañera inmediata y automática las clases correspondientes. Ello es así porque las clases sociales son un efecto del modo de producción. Esa diferencia está dada por la lucha de clases. "Si no se puede hablar de clases sadfctes más que en el seno de la lucha de clases. Ni siquiera las alianzas de clase son consecuencia de una decisión libre o de la feliz iniciativa de alguien. "una clase no existe históricamente más que en la medida en que existe una práctica de clase que corresponde a sus intereses objetivos". el cual resulta siempre de la combinación es­ pecífica de un conjunto de relaciones sociales en el que es posible distinguir en todo caso por lo menos tres niveles d. sino aquello en virtud de lo cual las clases se constituyen como tales. Por el contrario. en términos hegelianos.tos: relaciones económicas. entre "clase en sí" y "clase para sí". Un error muy difundido consiste en creer que una clase social existe con independencia de su práctica de clase y al margen de su enfrentamiento con las demás.st. relaciones ideológicas y re­ laciones políticas. Podemos rescatar la distinción realizada por Marx. esta lucha es el motor de la historia y no tal o cual clase en particular". toda vez que ésta no es el efecto derivado de la existencia an­ terior de las clases. las clases sociales no son el sujeto de la lucha de clases: ésta no ocurre porque alguna clase así lo decida. ni su intensidad depende de la voluntad de nadie.r. por las relaciones que mantiene con los medios at . En consecuencia.

.... el proceso histórico el que instaura o elimina a las clases.. 82 ..«» > -. . los cuales inhabilitan a una concepción humanista para dar cuenta del proceso histórico. se desarro­ llan y desaparecen": no es una u otra clase social la que 'hace' la historia sino... . j de producción y con las demás clases. El problema.5. radica en que no basta con consta­ tar esa obviedad porque en ningún caso las relaciones socia­ les" pueden ser reducidas a relaciones interhirmanas. es por ellas y en ellas que las clases se constituyen.L■■ r—- . Si no son los individuos relevantes... ocurre que el vago enunciado según el cual son los hombres quienes hacen la historia desconoce las condiciones de posibilidad de este "hacer".wmmmMMMmmmmmmmi***mi>»M. . "La única manera de con­ cebir las clases sociales como sujetos de la historia es des­ vincularlas del sistema social en el que son clases y en el que ocupan posiciones precisas".—. sino también a una posición en el sistema de las relaciones ideológicas y en el sistema de las relaciones políticas.. En efecto.... es todavía menor la validez teórica del enunciado según el cual son los hombres quienes hacen la historia... por el contrarío. los hombres son los actores de la historia: no existe un solo acontecimiento histórico del cual no se pueda decir que es el resultado* de una u otra manera. No nos referimos sólo a una posición en el sistema de las relaciones de producción. No se trata siquiera del hecho obvio de que el concepto "hombre" sea inútil para dar cuenta de las vicisi­ tudes de la historia... las masas o las clases el sujeto de la historia.. es obvio.. de la acción humana. . sin embargo... Bien podría ocurrir que los hombres hi­ cieran la historia a pesar de que el concepto de "hombre" sea inútil para elaborar la explicación discursiva del pro­ ceso real.. además de los escasos servicios teóri­ cos proporcionados por el concepto de "hombre".. "Si no hay clases sociales más que en y por sus relaciones.. —. ^ .\i... Sin embargo.a $ .. i \. Así como las clases están determinadas por la forma del proceso de producción y no al revés.. de igual manera están determinadas por la forma del proceso histórico y no al revés..

pues. en cada coyuntura histórica. complementariedad. De ahí que el problema fundamental de la historiografía no sea precisar los móviles que impulsan la acción humana o los fines que persiguen los hombres. contradicción o re­ forzamiento de ese conjunto de relaciones sociales. Si se asume con todo rigor este enunciado. es decir. aquélla a partir de la cual "los hombres hacen su propia historia". el sistema mis­ mo. De lo que se trata. el texto indica también que los hom­ bres no hacen la historia "a su libre arbitrio". sino que el primer pro­ blema de una historiografía científica es determinar la arti­ culación del conjunto complejo de relaciones sociales. El tipo de alternativas presentes en cada situación concreta. pero no la hacen a su libre arbitrio. es de extraer todas las consecuencias implícitas en la tesis de Marx: el hombre es el conjunto de las relaciones sociales. tales instrumen­ tos no se inventan arbitrariamente: son los que el propio pro^ 83 . es algo que no deciden los hombres sino ese conjunto de relaciones sociales. no como entidades an­ tropológicas. sino como ocupantes de una cierta posición en el sistema de relaciones sociales. En efecto. Esta expre­ sión debiera ser desarrollada. sino bajo aquellas circunstancias con que se encuentran directamente. Lo anterior tal vez nos permita enfrentar de manera más adecuada el problema de lectura ofrecido por un conocido párrafo de El Dieciocho Brumario: "Los hombres hacen su propia historia. que exis­ ten y les han sido legadas por el pasado". bajo circunstancias elegidas por ellos mismos. no puede extrañar la afirmación de que el proceso deviene en virtud precisamen­ te de la oposición. El texto no sólo indica el hecho obvio de que la situación dada. está constituida por un complejo de circunstancias no elegi­ das por ellos mismos.Los hombres actúan no como tales. Se pueden apuntar dos senti­ dos complementarios: significa que los instrumentos de pro­ ducción con los cuales "los hombres hacen su propia historia" tampoco son libremente elegidos.

Afirmar. "la pa­ labra 'proceso' expresa un desarrollo considerado en el con­ junto de sus condiciones reales". Una cabal comprensión de lo que significa la expresión "proceso histórico" permitirá avanzar en el pro­ blema planteado. el vo­ cablo "proceso" no indica una mera sucesión cronológica ni el simple hecho de que unos acontecimientos estén tempo­ ralmente conectados con otros: indica la vinculación necesa­ ria que los une. Se emplea usualmente la noción de "proceso" en referencia a la historia. No se trata. señalando que la negación de algo nunca es una negación indeterminada sino una negación determinada precisamente por aquello que se niega. pues. Podemos afirmar esto mismo en terminología hegeliana. En su sentido teórico más riguroso. Significa. pues. pues. 84 . Esto significa que del juego complejo de circunstan­ cias que constituyen la configuración de un momento cual­ quiera. sino precisamen­ te aquéllas que resultaron de la situación anterior. más es­ pecíficamente. no son cualesquiera relaciones y contradicciones indeterminadas.ceso anterior ha legado. que absolutamente cualquier situación o mo­ mento histórico resulta de las situaciones o momentos ante­ riores. Significa. que el producto de la transformación histórica tampoco es libremente elegi­ do: no es simple retórica la afirmación de que la humanidad sólo se plantea en cada época los problemas que puede re­ solver y los objetivos que puede alcanzar. Como lo señala Marx en El Capital. surgen las alternativas y tendencias cuya realización conducirá al momento siguiente. si­ no de un concepto destinado a pensar el hecho de que la suce­ sión no es un ordenamiento cualquiera e indeterminado. además. sino una continuidad necesaria. de una palabra que meramente señale la forma de la sucesión. es decir. que la historia es un proceso equivale a afirmar la continuidad originaria en ella. que las relaciones y contradicciones cuya con­ figuración constituye una situación dada.

r 85 .

cuya realización dependerá del propio y libre comportamiento. es evidente que. Si el proceso es necesario en virtud de que el propio en­ cadenamiento complejo determina el devenir de ese proce­ so. donde se invoquen distintos conjuntos de circuns­ tancias. el conocimiento exhaustivo de tales determi­ naciones cancela esa ilusión. 86 . su ocurren­ cia era altamente probable.radica en su capacidad de mostrar la necesidad del hecho estudiado. es evidente que no hay una sola forma de la práctica social cuya reali­ zación no exija la actividad de los individuos. Si la ponderación limitada del conjunto complejo de determinaciones produce la ilusión de la plurali­ dad de opciones. no cabe plantear la presencia de una subjetividad libre capaz de decidir por su propia voluntad el curso a seguir. Al rechazar la existencia del sujeto de la historia no se trata. desprovistos de la infor­ mación requerida para conocer con precisión su dinámica. si una pretendida explicación indica cuáles son las circunstancias en las que se da un aconteci­ miento cualquiera sin mostrar que dadas esas circunstancias tal acontecimiento tenía que ocurrir o. En efecto. Entre otras cosas porque la actividad de los agentes históricos no es nunca una actividad libre e indeterminada. pueden considerar que existen una variedad de opciones y alternativas. al menos. Si del señalamiento de un conjunto de circuns­ tancias no se desprende la necesidad del acontecimiento a explicar. De esta manera la investigación historiográfica se mueve en el nivel ideológico de la interpretación. No existe una sola situación histórica en la que habiendo podido desarrollarse el proceso en uno u otro sentido. por supuesto. la direccionalidad realizada haya de­ pendido de la azarosa intervención de una subjetividad li­ bre. de negar el dato obvio: es evidente que los individuos son agentes activos en la historia. cabe oponerle a ese señalamiento otro u otros di­ ferentes. Quienes participan en el proceso. no estamos ante una efectiva explicación.

mejor dicho. Dan por supuesto. sin embargo. La afirmación "la historia es un proceso sin sujeto" no descono­ ce estos datos elementales ofrecidos por la experiencia his­ tórica. tomar como punto de partida la unidad originaria in­ divisa entre sujeto y objeto. de la combatividad.} — ! ■ ■■ ■' ¡i i' I. como algo que. algo real. Se puede parafrasear a Hegel y seña­ lar que quienes postulan la escisión entre el sujeto humano y la realidad objetiva presuponen mucho que habría que empezar por examinar si es verdad. pues. no es una actividad cualquiera sino la actividad permitida por el juego contradictorio de las relaciones sociales globalmente consideradas. el hecho de que no existen sujetos humanos que puedan ser considerados al margen de la realidad objetiva. La dinámica de la historia se realiza a través de la actividad de los hombres. también la ciencia de la historia se libera de una problemática mal planteada cuando reconoce que la oposición sujeto/objeto es una mala abstracción en el seno de un proceso. en efec­ to. cuya actividad. La aseveración "la historia es un proceso sin sujeto" indica. se trata de la única forma de actividad posible para entes que no existen al margen del conjunto complejo de relaciones sociales o. de la organización consciente. Cuando se acepta la oposición sujeto/objeto todo ocurre como si las relaciones sociales fueran relaciones entre cosas. en consecuencia.. : ■ ¡ j la consecución de ciertos objetivos requiere de la abnegación. que la realidad se halla de un lado y el hombre de otro. de la entrega. separado de la realidad. etc. ! i 87 . del análisis lúcido. pero ¿de qué actividad se trata? ¿De una actividad libre derivada sólo de la voluntad? En rigor. entes cuyo estatuto ontológico está constituido por ese conjunto complejo. fuera. de los agentes históricos. De la misma manera que en el campo de la epistemología los mejores desarrollos teóricos han prescindido de la di­ cotomía sujeto/objeto. Es preciso para evitar esta endeble hipótesis ini­ cial.

Siempre que se utiliza esta pareja termi­ nológica ella sirve para distinguir de un lado condiciones económicas y sociales. de la dicotomía "condiciones objetivas"/"condiciones subjetivas". las posiciones mantenidas en el in­ terior de la combinación compleja. desnutrición. cla­ ses. 88 . su inteligencia.. organización. etc. a. por ende falso. en el interior del sistema su "hacer" dependo de la posV. ' ■ ■ frente a las cuales estarían los hombres en disposición de actuar como les viene en gana según su audacia. grupos. o sea. organizaciones. instituciones. porque no es cierto que las primeras dependan de la dinámica de la cosa misma y las segundas de una aleatoria intervención humana. objetos. Por ello la historia es un proceso sin sujeto.. su conciencia o su organización. condiciones ideológicas y políticas. y por otro lado. analfabetismo. Los lugares ocupados por los agentes históricos. desemoleo. única y misma realidad. su voluntad. De lo anterior se desprende el carácter abstracto y. grado de explotación. fenómenos. etc. etc.ión ocupada en él. lo que es igual: la historia es un proceso sin sujeto. Tanto unas como otras dependen del modo de desarrollo de las re­ laciones sociales. grado de conciencia. es decir. sean estos individuos. en una sola.. las relaciones sociales combinan hombres. etc. elaboración de una línea política. en definitiva. Debiera ser obvio que este planteamiento no permite la comprensión del proceso histórico y que. Por ello se puede afirmar que el sujeto del proceso histórico es el propio pro­ ceso o. Tanto unas como otras dependen durante un amplio período histórico de las modalidades adquiridas por la lucha de clases. determinan la actuación de tales agentes y la marcha del proceso. Lo que constituye a la sociedad y determina el curso his­ tórico es el sistema de sus relaciones sociales: fuera de este sistema los hombres son nada.|WIIMÍMWM»mWBW'!WP*'I^WWi«i . Debiera ser obvio que ambos lados constituyen formas diferentes de las condiciones objetivas. miser .

de un modo abstracto. el reconocimiento de esta determinación es abstracto pero. como lo pleno de sentido en sí mismo. En breve: Marx re­ procha a la tradición materialista rio concebir la objetividad de modo subjetivo. Marx reprocha a la tradición materialista conce­ bir la objetividad. se caracteriza en cualquiera de sus dos modalidades por la escisión entre sub­ jetividad y objetividad: bien un sujeto constituyente de la objetividad que lo es sólo por esa actividad subjetiva o bien la objetividad como lo ya constituido de suyo y el sujeto co­ mo simplemente pasivo. además. considerada ésta. incurre en el desconocimiento de esa realidad. es decir. 89 . Una cierta polémica actual tendiente a oponer estructura y praxis recupera la problemática derivada de esa noción premarxista de objetividad. además. como lo ya constituido o lo constituido de por sí. la realidad. al no reconocer el hecho de que ésta no se reduce a la determinación teóricodiscursiva. Discutir si el "polo subjetivo" es el único capaz de des y reestructurar la situación "ob­ jetiva" o si. La noción premarxista —tal vez habría que decir prehegeliana— de objetividad. aunque la tradición idealista reconoce la determinación subjetiva de la objetividad. precisamente la que Marx pone en cuestión en las Tesis sobre Feuerbach. Marx reprocha a la tradición idealista concebir la objetividad o la realidad como mera proyección de la actividad subjetiva. como lo dado a la contempla­ ción. al no problematizar la subsistencia propia de la realidad. En otras palabras. por el contrario. En contraposición. Al partir. y esto es decisivo.La falsa dicotomía entre "condiciones objetivas" y "condi­ ciones subjetivas" deriva de una noción premarxista de la objetividad. esta situación "objetiva" se desenvuelve en virtud de su propia mecánica al margen de la actividad del "polo subjetivo" es prolongar una po­ lémica viciada de antemano por una supuesta oposición su­ jeto/objeto que debiera primero ser fundada.

en tal o cual forma de organización política e. condición abso­ luta de posibilidad de las significaciones. en un caudillo. en cambio. más claramente. sino el estado de la lucha de clases lo que determina el papel ju­ gado por los partidos. el conjunto dinámico de relaciones sociales el que determina la eficacia posible de esas significaciones. entes activos y actuantes. No se trata de desconocer otro dato ele­ mental y obvio: el papel de los partidos. No tiene sentido alguno la objeción según la cual el re­ conocimiento de que la historia es un proceso sin sujeto. 90 . como lo indica el propio término. es de reconocer «me no es el papel jugado por los parti­ dos lo que determina el estado de la lucha de clases. De lo que se trata. explicar por qué ejercen tal o cual influencia y en qué sectores la ejercen. incluso. pero no porque se desconozca el dato elemental y obvio de que los agentes históricos son. que es el propio proceso. "Proceso sin sujeto" quiere decir que el proceso es la única fuente de significaciones o. es el propio proceso el que determina que la negatividad de una época se condense en una u otra clase social. se rechaza toda postula­ ción de un sujeto como fuente autónoma y original de sig­ nificaciones. al menos en la so­ ciedad moderna. en consecuencia. además. que la historia es un proceso sin sujeto. una u otra línea política. de­ bilita o atenta contra el problema de la acción y de la or­ ganización política. como es también el propio proceso el que determina los desplaza­ mientos de esa negatividad. es decir. es de poder pensar y explicar por qué los partidos poseen uno u otro programa. Que el sujeto sea el propio proceso indi­ ca que es éste mismo quien desplaza y condensa la negatividad en uno u otro lugar del sistema social. indica. del reconocimiento de la unidad originaria indivisa entre sujeto/objeto y afirmar. pues.por el contrario. De lo que se trata. como agentes de transformación revolucio­ naria.

etc. entonces la ciencia marxista de la historia es un sin sentido. Debiera ser evi­ dente que el vocablo "error" pertenece a un tipo específico de discurso. "sectarismo". "reformismo". una fuerza política^puede cometer "errores"? Si con ese término inadecua­ do se quiere señalar el hecho de que una línea política no resulta justa para la coyuntura de la que se trata.Por la manera cómo se utilizan términos como Revisionis­ mo". Al examinar el comportamiento de las fuerzas políticas desde esa perspectiva. lo que es igual. en efecto. Lo mismo ocu­ rre con los malamente llagados "errores". 91 . Si efectivamente fuera cierto que "la crisis de la humani­ dad se reduce fundamentalmente a la crisis de la dirección revolucionaria". Es en el plano de la teoría donde se puede hablar de "error". se olvida el pos­ tulado elemental de que.. debiera ser obvio que ello no depende de los "errores" cometidos por los dirigentes. como se ha llegado a plantear en un exceso de retórica anticientífica. Reco­ nocer que la historia es un proceso sin sujeto obliga a exami­ nar —y a nadie escapa la importancia política de esto— la base objetiva y material de tales posiciones. es el ser social lo que determina la conciencia social o. se descono­ ce el hecho de que la historia es un proceso sin sujeto. todo parece indicar que las posiciones aludidas con tales calificativos obedecen a la mala fe o a la torpeza de quienes son así descritos. pero ¿qué sentido tiene afirmar que en una co­ yuntura cualquiera una fuerza social o una fuerza política cometen "errores"? ¿Cómo una fuerza social.

^ r | | i .

You're Reading a Free Preview

Descarga
scribd
/*********** DO NOT ALTER ANYTHING BELOW THIS LINE ! ************/ var s_code=s.t();if(s_code)document.write(s_code)//-->