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CONCEPTO Y TIPOS

DE ESTRES
¿Qué es el estrés?
 Definimos estrés como la tensión que un individuo ha
de emplear ante un impulso/situación/estímulo que
produce una reacción/respuesta.
 El estrés es vital para la vida en plenitud. Nos provee
de tensión y potencia. Es necesario para establecer
un proyecto y lanzarlo a su consecución. En el vasto
y complejo mundo interior (motivación, ideales,
proyectos, valores, sentimientos, espiritualidad), en
las relaciones interpersonales, en el mundo
profesional, en la educación, en el deporte, en el ocio,
en los desafíos de la vida, es necesaria una cuota de
estrés, de saludable tensión.
 A tener en cuenta: ¿Qué determinará cómo
se cataloga el estrés? Si la
reacción/respuesta es adaptativa/superadora
resulta el euestrés; si ésta es
desadaptativa/ineficiente resultará el distrés.
 Reiteramos: estrés es la reacción/respuesta
tensional de la persona a través de todas y
cada una de sus dimensiones
¿De dónde procede el término
estrés?
 Es un neologismo tomado de la lengua inglesa. Si
alguna palabra autóctona tuviera que sustituir a
estrés, ésta tendría que ser estricia: un término
arcaico, ya en desuso, que se usó con el valor de
estrechez, apuro, conflicto.
 Estrés es una palabra derivada originariamente del
latín stringere; es pariente directo del griego
(strango), desarrollado en las formas de strangalóo:
estrangular, retorcer, sofocar; y de stranguítzo:
exprimir, estrujar algo hasta extraerle la última gota
(cfr. agotar).
 En el inglés medieval se usaba la expresión distress
tomado del francés destresse (estar bajo estrechez o
presión).
 Stress en la lengua inglesa puede significar: fuerza, peso, una
entidad. En la ingeniería mecánica: esfuerzo, violencia, tensión,
compulsión, coacción. Como verbo: someter a esfuerzo, dar
importancia o énfasis. Como adjetivo: subrayar, poner de
relieve, poner en aprieto.
 Por su expresión anglosajona (to be under stress), se puede
traducir como "sufrir una tensión nerviosa". En este último
sentido, estrés es casi homónimo de otro término inglés:
"strain", que indica "tensión, tirantez".
 Si lo aplicamos a la biología, sería el grado de tensión que
soporta un organismo vivo. El profesor Hans Selye lo vinculó al
sufrimiento de los organismos vivos.
 El término es usado en la actualidad en relación a algo que
denota fuerza, presión, tensión o un fuerte esfuerzo, tanto en la
facultad mental de un individuo como en toda su persona.
¿Cuál es la historia del moderno
concepto estrés?
He aquí algunos de los datos históricos del concepto estrés:
 En el siglo XVII, Robert Hook relaciona la resistencia de los
materiales con respecto a diversos factores y sus
consecuencias.
 A mediados del siglo XIX, el fisiólogo francés Claude Bernard
analiza e investiga la necesidad del organismo en la constancia
del denominado medio interno1.
 Ya en 1911, otro fisiólogo, el estadounidense Walter Cannon,
fue el primero en usar en el campo de la biología el termino
stress; llamó homeostasis al equilibrio del medio interno que
había definido Bernard. También desarrolló el concepto de
reacción de Lucha-Huida (Fight-Flight)”, asignando a la
amenaza el término de estímulo, denominando stress crítico al
nivel máximo que un organismo puede neutralizar, sentando las
bases para el estudio de los efectos patógenos.
 Durante la primera guerra mundial (1914-1918) se estudiaron
los males de la guerra y se denominó a las personas alteradas
por ésta como Locos de la guerra.
 Hacia 1935 en Canadá, un estudiante de medicina, Hans Selye,
en continuidad con el estudio de Cannon y luego de arduas
investigaciones, define el Síndrome General de Adaptación con
sus fases (1: alarma; 2: resistencia; 3: agotamiento).
 Por 1937, Krestchner Kleist define tres tipos de respuestas
vivenciales primarias (inconscientes y primitivas ante estímulos
adversos): epilépticas, histéricas y catatónicas.
 En la segunda guerra mundial (1939-1945) se define la tensión
provocada como agotamiento del combate.
 En 1956, Hans Selye define estrés como la respuesta
inespecífica ante cualquier estímulo externo, e introduce el
termino stressor para asignar a este estímulo.
 En los años ´60, a través de las secuelas de los combatientes
de la guerra de Vietnam, se profundizan las investigaciones y
surge la expresión: estrés de combate.
 Hans Selye en 1974 diferencia al distrés como la respuesta
desadaptativa patológica. También en ese año el investigador
Freudemberg acuña la expresión Staff burn out para describir el
síndrome de agotamiento, desilusión y deserción de los
trabajadores en salud mental. Asimismo, Mason plantea que el
estímulo estresor debe ser inédito para desencadenar una
activación del sistema.
 Moore-Ede y colaboradores, en 1982, introducen el concepto de
homeostasis reactiva para explicar que los mecanismos
homeostáticos sólo inician la corrección posterior a una
perturbación del sistema.
 El investigador Milsum (1985) definió que el euestrés es la
condición ideal en cuya dirección se efectúa el trabajo del
complejo sistema homeostático de cada individuo.
 En 1993, el investigador Henry agrega que la respuesta,
además de inespecífica, es pluridimensional, pudiendo ir desde
la activación simpática (control de la situación) a la activación
del eje adrenal (fallo, pérdida del control).
 Bohus, en 1995, desarrolla un esquema integrador biológico-
cognitivo, dando importancia a las estrategias de afrontamiento
utilizadas ante el distresor.
 Otros autores, desde 1996, agregan a la ya conocida Lucha-
Huida (Fight-Flight), una tercera respuesta de desmayo-
parálisis (Faint-Freeze).
 Moore-Ede et al., en 1982, Cardinalli et al. en 1994, Marques et
al. en 1997, introducen el concepto de homeostasis predictiva
para explicar la forma en que el sistema anticipa una
respuesta. Claro ejemplo de esto es el sistema circadiano que
predice la variable ambiental y la preparación anticipada de la
respuesta fisiológica, siempre que la variable tenga el carácter
de periódica. En estas circunstancias, el sistema no tiene
necesidad de recurrir a la respuesta reactiva. Utiliza un nuevo
tipo de homeostasis, la predictiva. En el hombre esta conducta
anticipatoria se muestra en distintos ritmos cronobiológicos
diarios: la temperatura corporal y el ritmo de hormonas
plasmáticas como el cortisol aumentan unas horas antes de
despertar; nuestro sistema digestivo se pone en marcha tiempo
antes del horario habitual de las comidas, etc.
 El investigador McEwen, en 1998, introduce el concepto de
alostasis y de carga alostática.
¿Qué es el síndrome general de
adaptación?
El término síndrome procede del griego síndrome:
concurrencia, grupo de síntomas que se presentan
juntos; suma de signos de un estado patológico;
complejo de síntomas que describe los cambios
fisiológicos que se van produciendo en el organismo
como consecuencia de la presencia de un estímulo o
situación distresores, tras una respuesta
desadaptativa. Todos los organismos, tanto los de la
naturaleza animal como vegetal, ante situaciones
distresantes, presentan esta respuesta de activación
generalizada e inespecífica.
El fisiólogo Hans Selye, en una investigación, inyectó
en ratas una solución de extractos de ovarios de
vaca y evaluó los efectos; mientras que a otro grupo
de ratas les inyectaba solamente una solución salina
totalmente inactiva. Ambos grupos se alteraron de
igual manera. Así pudo comprobar que este cuadro
de alteraciones fisiológicas lo producía el acto de
inyectar la solución, como así también varias otras
situaciones adversas cuando éstas eran
experimentadas crónicamente (el frío y el calor
extremos, los traumatismos, las hemorragias, las
infecciones, la irritación nerviosa). Llamó a esto
síndrome de estrés biológico, que fue conocido
después como síndrome general de adaptación.
Selye observó la activación del sistema simpático-adreno-medular
que provocaba:
 Aumento del tamaño de las glándulas adrenales por
hiperactividad.
 Reducción considerable de los órganos del sistema
inmunológico como el timobazo (órgano linfoide, sitio de
producción de los linfocitos T, el que luego involuciona pasada
la pubertad) y los nódulos linfáticos.
 Úlceras sangrantes en el estómago y los intestinos superiores.
 Incluyó además, como respuesta al estrés, la activación del eje
hipotálamo-hipófiso-adrenal, dando importancia a las hormonas
esteroideas que se producen en las glándulas adrenales y, en
especial, los glucocorticoides.
El Síndrome general de adaptación está
caracterizado por tres fases:
 Fase 1: Reacción/respuesta de alarma.
El individuo se enfrenta a una situación de amenaza
que desencadena una activación del sistema
simpático adrenomedular con secreción de adrenalina
y noradrenalina. Como consecuencia de los cambios
fisiológicos, el organismo trata de conseguir un
despliegue máximo de los recursos para luchar o huir
del peligro.
Esta fase de alarma no puede mantenerse de forma
continua, pasando el organismo y la persona a la
segunda fase.
 Fase 2: Resistencia.
Si la amenaza no desaparece, lo más adaptativo para el
organismo y la persona es asegurarse una distribución
paulatina de los recursos de modo que no se agoten. La
respuesta fisiológica predominante es la del eje hipotálamo-
hipófiso-adrenal; sus productos finales, los glucocorticoides
contribuyen a la movilización de energía mediante la
activación de las fuentes en que ésta se almacena en el
resto del cuerpo (azúcares y grasas). Simultáneamente, el
organismo pone en marcha mecanismos de ahorro de
energía evitando realizar actividades que no tienen una
finalidad inmediata para la supervivencia del individuo
(ausencia de actividades sexuales o reproductoras entre
otras). Si las circunstancias iniciales se mantienen durante
un periodo aún mayor, las adaptaciones corporales
conseguidas pueden ser insuficientes y el individuo entra en
la tercera fase.
 Fase 3: De agotamiento o de extenuación.
A esta fase se llega con la magnitud y el tiempo de
la circunstancia distresante. La persona ha
perdido la capacidad de resistencia y con signos
de una pérdida de capacidad de adaptación del
organismo sobreviene el colapso o claudicación.
En esta fase, las enfermedades se tornan
probables, y puede ocurrir la muerte.
¿Qué sucede con la sobreactivación
fisiológica en salud mental?
En salud mental, la sobreactivación fisiológica crónica
no se detiene tras un periodo más o menos breve y,
por tanto, impone al organismo una desmesurada
carga alostática, produciéndose estas situaciones:
Situaciones de estrés crónico: en las que los
estresores se mantienen en forma prolongada,
haciendo que los intentos adaptativos del organismo
tengan que realizar una sobreactivación continua que
puede llegar a producir alteraciones en la regulación
de los sistemas fisiológicos del estrés.
Estados de ansiedad anticipatorio: cuando el
individuo se anticipa negativamente a la ocurrencia
de sucesos, se activa fisiológicamente. Siendo peor
aún si esto ocurre durante tiempos prolongados o
frente a un determinado problema sin resolver o ante
un peligro en forma crónica. Si el peligro persiste en
forma crónica, la anticipación cognitiva negativa
provoca un estado continuo de hipervigilancia
denominado patología de la sobreactivación,
caracterizado por una potenciación de la respuesta
del sobresalto y, en consecuencia, mayor distrés
¿A qué llamamos curva de riesgo del
estrés?
 Es la representación gráfica de los cambios
que se van produciendo en el organismo
como consecuencia de la presencia más o
menos mantenida de un estímulo o situación
estresantes.
 Todos los organismos, ante ciertas
situaciones, presentan una respuesta de
activación generalizada e inespecífica.
 La primera parte de la curva, la zona de bajo riesgo, es donde
el estrés es productivo y necesario (eustrés).
 La segunda parte es de mediano riesgo. La derivación no es tan
saludable. El estímulo/respuesta causa una respuesta tensional
que puede volver a eustrés o transformarse en estrés malo
(distrés).
 La tercera parte, pasado el punto 3 de la curva, entra en una
zona de alto riesgo, donde las demandas externas e internas
superan las capacidades de respuesta dando comienzo al
distrés. En este estado se crean las condiciones desfavorables
que dan lugar, con el tiempo, a la aparición de enfermedades y,
eventualmente, de un agotamiento psicofísico notable o
claudicación, enfermedad y/o muerte
¿Por qué hay estrés en el hombre?
 El estrés es una situación normal en toda persona u organismo
vivo, producto de las tensiones o presiones que nos da la vida.
Entendemos por presiones las fuerzas del ambiente, los
estímulos y acontecimientos de todo tipo que se dirigen hacia
una persona.
 El hombre, como cosmos, necesita del equilibrio, de la
organización y estabilización del sistema propio de él y de su
circunstancia, para lo cual su organismo realiza la homeostasis
(proceso de equilibrio holístico) y se tensiona frente aquello que
le produce riesgo de peligro o caos, o sea, el desorden. La
homeostasis lo dispensa del riesgo de ruptura que produce en
su organismo la alostasis (proceso por el cual la persona intenta
la adaptación, equilibrio u homeostasis).
¿Qué factores aumentan la
vulnerabilidad?
En el hombre, la posibilidad de ser herido se da en un
proceso que tiene las siguientes connotaciones:

1º El hombre es finito; por lo tanto, limitado.

2º Es susceptible de ser vulnerable, esto implica la posibilidad de ser herido.

3º Está sometido a esfuerzos o presiones del medio ambiente.

4º Puede desarrollar distrés (si su personalidad, autoestima, etc. lo predispone)

5º Esto aumenta la vulnerabilidad a enfermar.


 Los factores determinantes como la predisposición
genética y el medio ambiente hostil (ambioma),
sumado a desequilibrios interiores y/o conductas
inadecuadas, actuarán incidiendo sobre genes
tempranamente marcados (genes que predisponen
enfermedad).
 Si esta situación se mantiene durante algún tiempo,
sobrevendrá el primer episodio, donde el estrés
tendrá que salir al frente de esta situación; se
aumentará la indefensión y de continuar los factores
de riesgo (factores de presión) sobrevendrá un
segundo episodio.
Si a éste le sumamos la carga alostática (esfuerzo del
organismo para sacarse de encima el estrés),
sobrevendrá el distrés y con él cambios moleculares
(celulares) persistentes que agudizarán la
enfermedad; si persiste en forma indefinida, hará a la
persona más vulnerable en el futuro. De ahí que:
 Las disposiciones personales adaptativas o
centradas aumentan la salud y reducen la
vulnerabilidad.
 Las disposiciones personales desadaptativas o
descentradas incrementan la vulnerabilidad y el
riesgo a sufrir efectos negativos,
Estímulo

Genes (tempranos) proclives

(Mayor riesgo de susceptibilidad)


¿Qué es el antiguo y el moderno
estrés?
Antiguo estrés
 Es la tensión aguda de defensa. Es lo que
llamamos tensión aguda para la lucha por
sobrevivir y no ser depredado (comido o
muerto).
 Es esta misma fuerza interior la que en la
prehistoria hacía huir hacia la cueva a
aquellos hombres perseguidos por un oso
hambriento.
 En épocas prehistóricas, los cambios físicos
en respuesta a la tensión eran una
adaptación esencial para la supervivencia
ante las amenazas naturales de los
depredadores. El estrés es una respuesta
adaptativa del organismo ante un estímulo
real o imaginario. Es la misma que nos
permite levantar un auto si nuestro hijo ha
quedado atrapado debajo.
Moderno estrés
 Es la reacción/respuesta del hombre
moderno frente a sus circunstancias. Ya
Cannon describió que la mayoría de factores
estresantes modernos son de “naturaleza
simbólica” y exentos de peligro para la
integridad física. Es decir, que muchos de los
desafíos de la vida moderna ya no obligan a
luchar o huir sino a asumirlos.
 Las personas, con condiciones de vida que las
llevan continuamente al borde del agotamiento,
acumulan un sobreesfuerzo constante, una tensión
emocional y/o intelectual fuerte, un ritmo vertiginoso
de vida sin tiempo para nada. La hiperactividad y la
tensión constantes generan una reacción de alarma
que se caracteriza por una serie muy compleja de
modificaciones bioquímicas que tratan de compensar
ese estado de excesiva actividad: bajo nivel de
glucosa en sangre, descargas masivas de
adrenalina, aumento del catabolismo general de los
tejidos (proceso de mayor demanda funcional y
energética), etc.
 El miedo a resolver problemas; el temor a afrontar
las crisis, las adversidades, las pérdidas, los duelos;
el reparo a los cambios que provoca el deseo de
triunfar y tener más cada día; los sentimientos de
impotencia, ira o frustración, son amenazas de
naturaleza simbólica pero real.
 En el mundo moderno, la respuesta a la tensión
puede ser promotora de mayores niveles de
funcionamiento durante los acontecimientos críticos
tales como una actividad deportiva, una entrevista en
un medio de comunicación, una reunión importante,
o en situaciones de peligro o crisis real.
 Si la presión llega a ser persistente, todas las
piezas del aparato de tensión del organismo
(el cerebro, el corazón, los pulmones, la
sangre, y los músculos) se activan en forma
aguda (más rápida) o en forma crónica (más
lenta y persistente). Esto puede producir, si
persiste en forma prolongada y excesiva,
daños físicos o psicológicos.
¿A qué llamamos estresor?
 Es un factor o estímulo que promueve la
reacción/respuesta de la persona en todas y cada
una de sus dimensiones.
 Los estresores se pueden categorizar como
externos o internos a la persona y, a su vez, en
positivos o negativos.
Características del estresor
 Cómo es valorado: positiva o negativamente.
 Qué activación produce: fisiológica, emocional y/o
mental.
 Cuál reacción/respuesta provoca: euestrés o distrés.

Valoración Activación Estrés

Distrés
Positiva Fisiológica Mental Euestrés
Negativa
Elementos constitutivos de un
estresor
Consideremos:
Estresor externo: factor procedente del medio ambiente y del
entorno relacional; por ej.: una agresión física.
Estresor interno es el originado ad intra (en el interior) de la
persona, según sus dimensiones:
 Dimensión física: disfunción orgánica: dolor (negativo),
caricias (positivas)
 Dimensión emocional: gratificaciones (positivo), disgustos,
ira (negativos).
 Dimensión mental: pensamientos positivos, negativos o
bloqueo del pensamiento.
 Dimensión social: vínculos positivos, relaciones humanas
negativas.
 Dimensión valórica: autoestima positiva, desestima de sí.
 Dimensión espiritual: creencias y vivencias positivas o
negativas.
Intensidad del estresor
 Ésta se determina por el grado de incidencia que
viene registrado por la naturaleza del estímulo y por
el tipo de respuesta instintivo-emocional-mental de la
situación estresante que hace la persona.
 Los estudios experimentales han demostrado que la
intensidad del estresor, fundamentalmente cuando la
naturaleza de éste es aversiva, influye decisivamente
en el impacto producido por el mismo sobre la
reactividad fisiológica y psicológica del individuo.
Cuando ciertos estresores aversivos presentan una
intensidad máxima pueden llegar a constituir
auténticas fuentes de experiencias traumáticas.
Duración del estresor
 Es el tiempo que transcurre desde que se inicia la
exposición estimulante hasta que dicha exposición
finaliza. Cuanto mayor es el tiempo de exposición,
más grave es la injuria o daño que provoca.
Frecuencia del estresor
 Es la cantidad de ocasiones que se repite el suceso.
Ésta es determinante para establecer las relaciones
entre estrés y enfermedad, debido el impacto
fisiológico, emocional y mental. Será notablemente
distinto si el estresor se da en una sola oportunidad o
se repite en el tiempo hasta constituirse en una
situación subcrónica o crónica.
¿Cuáles son los procesos que realiza
la persona frente a un estresor?
Proceso de percepción. Es la función psíquica
que permite a la persona, a través de los
sentidos, recibir y elaborar la información
proveniente de su entorno.
 La percepción es la imagen mental que se
forma con ayuda de la experiencia y las
necesidades. Es resultado de un proceso de
tres fases: selección, interpretación y
corrección de sensaciones.
 Percibir es la actividad cognitiva básica de
donde todas las demás funciones emergen.
Activación psico-fisiológica. Ante el estímulo
se activan los circuitos de defensas.
Primera valoración. Lucha o huida (refleja o
inconsciente). Es el proceso por el que los
estímulos físicos se transforman en
información psicológica; entonces estos
estímulos sensoriales pasan a la conciencia.
En este proceso juega un papel importante
la autoestima, la personalidad y las
vivencias previas de la persona.
Segunda valoración cognitiva (consciente y/o
aprendida).
Benigna o maligna. Implica los procesos de
evaluación cognitiva superiores, como el
pensamiento y el razonamiento para valorar hasta
qué punto una situación puede ser considerada
como benigna, o, por el contrario, podría ser nociva
y suponer una amenaza.
Estrategia defensiva/confrontación, donde se centra
la respuesta interna o externa. Es la manera de
hacer frente a las situaciones estresantes,
desarrollándose estrategias cognitivas y
conductuales.
Reacción respuesta de la persona en todas sus dimensiones
al estresor. Está compuesta por la acción/respuesta tensional
en línea a la personalidad del individuo, determinado por
cómo la persona evalúa su realidad interna y externa.
Consecuencia. Homeostasis adaptativa o alostasis desadaptativa
en todas y cada una de las dimensiones.
El hombre es: bio-físico-químico-psico-emocional, pero también es:
axio-socio-psíquico-valorativo-espiritual. Y responde desde
estas dimensiones: física – emocional – mental – social –
valórica y espiritual. De aquí que los estresores como tal sean
neutros y, aunque sean agresivos, puedan ser utilizados para
un resultado provechoso.
¿Qué es el euestres?
 Este es un término compuesto: eu, en griego,
significa: bueno. Euestrés es el buen estrés.
 El euestrés es una reacción/respuesta tensional y
funcional, positiva y saludable, ante una situación o
estímulo estresor, necesaria para lograr un objetivo.
 El euestrés es la respuesta adaptativa a las
situaciones o estímulos de la vida. Es lo que
llamamos tensión normal.
 El investigador Milsum (1985) definió que el euestrés
es la condición ideal en cuya dirección se efectúa el
trabajo del complejo sistema homeostático de cada
individuo.
 Es necesario para el aprendizaje de la vida, la
madurez psicológica, el desarrollo de capacidades
adaptativas, la superación de dificultades y la
adquisición de consistencia personal, así como el
crecimiento integral de la persona y de la
personalidad.
 Las respuestas fisiológicas- cognitivas- emocionales-
sociales-valóricas y espirituales que pone en marcha
el estrés, cuando el individuo percibe una amenaza,
facilita la acción de una serie de mecanismos que
tienen como objetivo potenciar sus fuerzas y su
resistencia.
 Si la respuesta adaptativa es adecuada,
facilita la supervivencia del individuo. Si es
inadecuada, estamos abriendo un camino
que puede dar lugar al distrés (estrés
negativo) y a la enfermedad.
 El dicho popular de “cómo te lo tomes”
determina el camino al euestrés o al distrés.
 Pongamos un ejemplo gráfico de euestrés:
¿Qué catalogamos como euestresor?
 Los factores euestresores son los aspectos
estimulantes y motivantes de nuestra vida; son los
desafíos positivos que promueven sanas
inquietudes, produciendo armonía holística en la
persona. Éstos, en conjunción con nuestra
personalidad, estilos y defensas, nos llevan a
afrontar desafíos y a confrontarnos favorablemente
para tener una vida plena en clave de salud.
 Reiteremos, sin embargo, que tanto los desafíos
como las dificultades no son en sí causa de estrés
bueno o malo. Euestrés es la respuesta
buena/adaptativa; distrés es la respuesta
mala/desadaptativa de la persona.
¿Cuáles son algunos factores
euestresores?
 Físicos: deportes, juegos, caminatas, gimnasias,
encuentros físicos con otros, trabajo, estudio o
realizaciones creativas comunitarias.
 Emocionales: la autoestima, los sentimientos
positivos, el amor, el compañerismo.
 Mentales: el aprendizaje, la resolución de
problemas, adaptación social, proactividad,
inteligencias múltiples, desarrollo de la Inteligencia
emocional, la sana competitividad, ejercicios en
habilidades de control interno.
 Sociales: formar una familia saludable, red de contención
social, interacción exitosa con la comunidad, la escuela, el
trabajo etc.; interacción exitosa con otros en instituciones y
comunidades, calidad de los lazos afectivos, respuesta al estrés
con apoyo dentro de la familia, el diálogo y el consenso con
otros.
 Valóricos: tener escala de valores (elevados) y hacer uso
activo de los mismos; una buena imagen de sí mismo y apreciar
el trabajo como valor axiológico.
 Espirituales: abrirse al amor de Dios Padre, vivir con una
buena imagen de Dios, tener una sana relegación espiritual,
estar en gracia y en paz, vida vincular comunitaria, servicio y
altruismo, mística y trascendencia.
¿A que llamamos distres?
 Es la reacción-respuesta tensional desadaptativa,
negativa, excesiva, insana y disfuncional de la
persona ante una situación o estímulos estresores.
Es tensión excesiva que puede llevar a la ruptura del
equilibrio. Es una grave amenaza para la salud y
para la armonía de la personalidad.
 El distrés está en el origen y causa de diversas
alteraciones disfuncionales. Las consecuencias son
los síntomas del distrés que observamos en la clínica
de las múltiples enfermedades.
 Debemos poner énfasis en que a los
síntomas del distrés comúnmente los
llamamos “tensión nerviosa”, como una forma
de banalizarlo, cuando en realidad implica
siempre una dimensión de categoría
patológica.
 El distrés,, tarde o temprano al afectar los
sistemas de equilibrio agotará los recursos
holísticos de la persona.
 Pongamos un ejemplo gráfico:
El arco, por exceso crónico de tensión previa, no alcanza la tensión y se agotan
los recursos para llegar al objetivo saludable.
¿Cuáles son los síntomas del distres
en general?
Físicos
 Agotamiento
 Entumecimiento
 Temblores
 Dolores musculares
 Calambres
 Cefaleas
 Colitis
 Colon irritable
 Hipertensión arterial
 Diarreas-estreñimiento
 Impotencia
 Infertilidad
 Pérdida o aumento de apetito
 Ulcera péptica: ulceración de la mucosa del esófago, estómago o duodeno
 Trastornos respiratorios
 Trastornos cardiovasculares
 Envejecimiento prematuro
 Enfermedades psico-inmuno-neuro-endócrinas
Emocional y cognitivos
 Temor
 Miedo
 Inseguridad
 Indecisión
 Pérdida de autoestima
 Pensamiento negativo
 Dificultades para pensar
 Pérdida de memoria
 Ansiedad
 Ira
 Irritabilidad
 Tristeza
 Apatía
 Fatiga
 Culpa
 Mal
 humor
 Nerviosismo
 Odio – animosidad – resentimiento
 Cambio cíclico de humor
 Aumento de la reactividad
 Pura emocionalidad con síntomas autonómicos viscerales
Emocionales fisiológicos
 Sudoración
 Tensión muscular
 Palpitaciones
 Risa nerviosa
 Dolor en la boca del estómago
 Sequedad de boca
 Mareos
 Náuseas
 Aumento y disminución de la presión arterial
 Escalofríos
Emocionales a nivel motor u
observable
 Evitación o temor
 Intranquilidad motora – movimientos
repetitivos
 Conductas adictivas
 Acatisia – movimiento angustioso sin fin
concreto
 Llanto
 Inhibición – parálisis
 Desesperación
Mentales
 Propensión a errores y accidentes
 Pensamientos irreflexivos
 Excitabilidad – reactividad
 Trastorno de memoria
 Bloqueo mental
 Afectación del habla
 Hostilidad
 Antagonismo
 Bloqueo para resolver problemas
 Dificultad para concentrarse
 Desorganización de las funciones mentales
superiores
Sociales
 Problemas y ausentismo laboral
 Competitividad exagerada
 Insatisfacción
 Accidentes
 Aislamiento social
 Desacuerdos familiares
 Bajo desarrollo personal
 Propensión a conductas antisociales
 Ansiedad excesiva
 Pobre inclusión organizacional
 Expectativas y exigencias exageradas
 Agresiones físicas y conductas antagónicas
Valóricos
 Incapacidad para decidir
 Incapacidad para ser asertivo
 Trastornos en el juicio valorativo
 Dificultad para valorar un contexto
 Falta de sentido vital
 Incapacidad para separar lo importante de lo urgente
 Incapacidad de autocrítica
 Pérdida de autoconfianza
 Desprecio por la vida
 Daño a la salud
 Actitudes rígidas
 Disminución del apoyo familiar
 Comportamiento socialmente irresponsable
 Ausencia de proyecto vital
 Vida amoral y pecaminosa
Espirituales
 Descentramiento de la vida del espíritu.
 Alejamiento de la gracia sanante de Dios.
 Pérdida de la paz espiritual.
 Pérdida de la cosmovisión trascendente.
 Resentimiento y enojo contra Dios.
 Alejamiento de los vínculos comunitarios
eclesiales.
¿A que llamamos distresor?
Los factores distresores son aquellos aspectos desestimuladores y
desmotivadores de nuestra vida, que en conjunción con
nuestra personalidad, mente-mentalidad, autoestima, cultura-
educación, estilos de afrontamiento y modos de ser estar y
responder, desencadenan desadaptación y disfunción en
nuestra persona.
Los factores que predisponen al distrés exigen a la persona un
exceso de esfuerzo.
Esto origina reacción-respuesta tensional desadaptativa. El
fenómeno tensional de sobreadaptación tiene como
consecuencias el disparo de reacciones respuestas
desadaptativas- disfuncionales que alteran el equilibrio
fisiológico- cognitivo- emocional- mental- valórico y espiritual.
Factores agresores

Los distresores (estímulo nocivo )

Factores agresores desestimulantes y desmotivantes

Asociados a la persona, unidad única e irrepetible,


a su mente, personalidad, autoestima, cultura, educación
y a sus factores de respuesta negativos.

Causa:
reacción/respuesta tensional desadaptativa.

Consecuencias desadaptativas: síntomas desadaptativos

Asociadas

Distrés
¿Cuáles son algunos factores
distresores?
Antes de enumerar algunos factores distresores
por dimensiones, debemos poner énfasis en
resaltar la tremenda importancia de la
relación mente/distrés.
Los distresores se funden en el mosaico de la
personalidad y en la forma en que
resolvemos y afrontamos los problemas de la
vida.
Físicos
 Condiciones climáticas adversas o bruscas.
 Falta o exceso de actividad física.
 Dolores, enfermedades, infecciones, inflamaciones.
 Polución, ruido, contaminación ambiental.
 Trabajo nocturno, cambios de horarios o de meridianos (jet lag).
 Malas condiciones laborales.
 Riesgos de exposición corporal nociva.
 Enfermedades genético-hereditarias que condicionan la
vulnerabilidad individual.
 Alimentación inadecuada, hambre, desnutrición
 Excesos alimentarios: azúcares refinados, grasas animales, sal,
café, tabaco o alcohol.
 Dietas estereotipadas culturalmente asociadas a alimentos
pobres en vegetales frescos, cereales, minerales y vitaminas.
Emocionales
 Desavenencias familiares, conyugales y laborales.
 Pérdida de autoridad, humillación.
 Derivación de problemas hacia fuera.
 Inestabilidad emocional, ira, agresividad, irritabilidad.
 Emociones intensas, buenas o malas: frustración,
contrariedad, coacción, sometimiento.
 Permanente sobretensión emocional por inmadurez
personal.
 Exceso de apego, insatisfacción, tedio, miedo,
decepción.
 Temores (ser raptado, ser rehén, pérdida de la
libertad).
Mentales

 Distorsiones cognitivas irracionales.


 Falta de desarrollo de inteligencias múltiples.
 Patrones irracionales de pensamiento.
 Carencia de pensamiento estratégico.
 Tensión mental aguda y prolongada (especialmente en puestos
de control).
 Magnificación o minimización del significado de un evento.
 Razonamiento dicotomizado: percibir en forma rígida los
eventos y adoptar posiciones extremas, sin lugar para
posiciones intermedias.
 Indecisión, fracaso o éxito súbito.
 Incapacidad de valorar un contexto o situación: pérdidas por
muertes, separación o alejamiento.
 Falta de actividad mental es un grave factor distresor (al igual
que la falta de actividad laboral).
Sociales
 Pobreza e ingresos económicos insuficientes.
 Desempleo o riesgo de perder el trabajo.
 Trabajo intensivo y monótono.
 Ausencia de participación en las decisiones
laborales.
 Cambios abruptos en el nivel socio-económico
(quiebra).
 Factores urbanos agresivos.
 Desamparo vincular o descuido en el cultivo de los
contactos.
 Cambios, crisis, mudanzas, transición de errores
(hijos, promociones, jubilaciones, etc.).
Valóricos:
 Alteración o pérdida de la autoestima, vacío
existencial.
 Alteración en el discernimiento axiológico.
 Desestímulo para el bien.
 Desprecio por los valores.
 Descalificación de lo bueno, del bienestar y
del deber ser
 Individualismo cultural.
Espirituales:
 Vida centrada en lo inmanente y alejada de lo
trascendente.
 Desreligación espiritual religiosa.
 Existencia fundamentada en ídolos
materialistas.
 Vivencias erróneas sobre Dios: que prueba,
castiga, abandona.
 Malos vínculos comunitarios eclesiales.
 Patologías pseudo-religiosas.
Las necesidades básicas
insatisfechas son un factor de distrés
También las necesidades básicas, cuando son insatisfechas, son
un gran factor distresor.
Según el psicólogo Abraham Maslow (1908-1970), la satisfacción
de las necesidades básicas siempre es un anhelo digno de la
condición humana, así como la autorrealización no es más que
la conciencia del potencial personal que nos pone de cara a las
motivaciones y necesidades que dignifican al hombre.
Este autor ideó un modelo de jerarquía que esquematizó en la
pirámide que lleva su nombre y la jerarquizó por valores;
básicamente definió dos niveles de jerarquía:
 Las necesidades por deficiencia.
 Las necesidades del ser, para llegar a la autorrealización.
Grupo I - Necesidades por deficiencia: llamadas
así porque al alcanzarlas la motivación de
satisfacerlas disminuye.
Grupo II - Necesidades del ser: cuando se
alcanzan estas necesidades, la motivación
para buscar una mayor satisfacción aumenta
El hombre, jerarquizando la cultura del deseo y
el tener, equivocando las necesidades por
deficiencia con las reales necesidades del
ser, pierde su verdadero sentido de
trascendencia y autorrealización.
¿Hay diversos tipos de distres?
Los tipos de distrés tienen que ver con:
 a) Intensidad del estresor;
 b) Tiempo de exposición a él.
Y ambos en conjunción con:
 c) La respuesta inadecuada (desadaptativa)
de la persona
Tipos de distrés

a) Intensidad
Estresor
b) Temporalidad

c) Respuesta inadecuada
Próximo
Distrés anticipado
Distrés agudo Distante

Distrés sobreagudo
Tipos de distrés Muerte súbita
Distrés crónico
Sobre tensión generalizada
Claudicación
Golpe de distrés
Bournaut
Distrés postraúmatico
Infraestrés o distrés vital bajo
¿Qué es el distres anticipatorio
distante y proximo?

Distrés anticipatorio
Se denomina distrés anticipatorio a la dañina
tensión que provoca pensar en
acontecimientos amenazadores que pueden
suceder o no en el futuro. Puede dividirse en
dos categorías: distante y próximo.
Distrés anticipatorio próximo
 El distrés que surge de la anticipación a situaciones y
acontecimientos inminentes, que pueden suceder o
no, consideradas difíciles de abordar, se denomina
distrés anticipatorio próximo. Ejemplos de este tipo
de estrés son: intervenciones quirúrgicas
preocupantes, duelos por asumir, situaciones
adversas que afrontar, etc.
 Uno de los factores que provoca este distrés es que
ante ciertas situaciones anticipadas la persona se
cuestiona con ansiedad: ¿Y si tuviera cáncer?, ¿Y si
perdiera mi empleo?, ¿Y si me asaltaran?¿Y si…?
Distrés anticipatorio distante
 La tensión excesiva y perjudicial que provoca pensar en
acontecimientos amenazadores que pueden suceder o no en el
futuro lejano se denomina estrés anticipatorio distante.
 Así como el distrés anticipatorio próximo, también el distrés
anticipatorio distante será semilla inicial de los trastornos de
ansiedad.
Para practicar
 Controlar las fuentes del distrés implica poner en práctica
cambios de actitud y técnicas para solventar problemas. Hay
que tratar el distrés anticipatorio modificando la perspectiva de
la situación e intentando desafiar el objeto del peligro o la
amenaza.
 Insistimos: cambiar la actitud con la psicoeducación, serenar el
alma e intentar resolver positivamente el problema puede
resultar de gran ayuda.
¿Cuál es la esencia de distres aguda?
 Según CIE10 (Consenso europeo), es una reacción transitoria
física y/o mental excepcional, con un estado inicial de
aturdimiento que se caracteriza por la disminución de la
atención, incapacidad para comprender estímulos y
desorientación. A continuación se produce un cuadro
rápidamente cambiante de síntomas que puede incluir:
agitación del entorno, reacciones de fuga, angustia e
hiperactivación autonómica, depresión, ira o desesperación. Los
síntomas acostumbran a disminuir al cabo de 24 a 48 horas y
deberían ser mínimos a partir de los 3 días.
 Según DSM-IV (Consenso norteamericano), sólo se diagnostica
cuando los síntomas psicológicos persisten durante más de dos
días, con predominancia de la sintomatología disociativa. Este
estado se acompaña con disgregación de los sentimientos,
alteración de la conciencia, memoria, identidad y percepción del
entorno
Los síntomas incluyen:

 Ansiedad. Cefalea. Percepción disminuida


del entorno
 Re- experimentación vivencial
 Evitación del evento traumático
 Síntomas de hiperactivación autonómica.
 Elevada Tensión muscular y/o arterial.
 Síntomas disociativos.
 Síntomas psicosomáticos.
 Sensación subjetiva de embotamiento o
desapego
 Dolores o calambres musculares.
 Mareos.
 Desapego y/o desmotivación
 Desrealización, despersonalización.
 Amnesia disociativa: incapacidad para
recordar un aspecto importante del trauma.
 Sensación de aturdimiento
 Disminución de la reactividad emocional.
 Dificultad para concentrarse.
 Desesperanza y desesperación.
 El DSM-IV considera que el trastorno del distrés
agudo puede ser un precursor del trastorno por
distrés traumático. Si los síntomas de re-
experimentación, evitación e hiperactivación
persisten durante más de cuatro semanas, se habla
de trastorno por distrés postraumático.
 Reiteramos: el distrés agudo no dura más de dos
días.
 Las presiones exteriores pueden llegar a producir
sobreexcitación “aguda” con síntomas característicos
de los trastornos de ansiedad
1) Criterios para el diagnóstico de
trastorno de estrés agudo
a. La persona ha estado expuesta a un
acontecimiento traumático en el que:
 1. Experimentó, presenció o le explicaron
uno (o más acontecimiento(s)
caracterizados por muerte o amenazas para
su integridad física o la de los demás.
 2. Respondió con temor, desesperanza u
horror intensos.
b. Durante o después del acontecimiento traumático, el
individuo presenta tres o más de los siguientes
síntomas disociativos:
 1. Sensación subjetiva de embotamiento, desapego
o ausencia de reactividad emocional.
 2. Reducción del conocimiento de su entorno.
 3. Desrealización.
 4. Despersonalización.
 5. Amnesia disociativa (por ejemplo, amnesia de un
aspecto importante del trauma).
c. El acontecimiento traumático es
reexperimentado persistentemente, al
menos, en una de estas formas:
Imágenes, pensamientos, sueños, ilusiones,
flashbacks recurrentes o sensación de estar
reviviendo la experiencia, y malestar al
exponerse a objetos o situaciones que
recuerdan el acontecimiento traumático.
d. Evitación acusada de estímulos que
recuerden el trauma:
Pensamientos, sentimientos, conversaciones,
actividades, lugares, etcétera.
e. Síntomas acusados de ansiedad o aumento
de la activación (arousal).
Dificultad para dormir, irritabilidad, mala
concentración, hipervigilancia, respuestas
exageradas de sobresalto, inquietud motriz.
 f. Síntomas significativos, deterioro social o laboral
en otras áreas.
 g. Aparecen dentro del primer mes de ocurrido el
acontecimiento traumático; duran de dos días a
cuatro semanas.
 h. No son debidas a tóxicos, enfermedad médica o
preexistente agravada.
Si los síntomas mencionados duran más de cuatro
semanas, el DSM IV, por definición, cambia el
diagnóstico: trastorno por distrés postraumático.
¿A que llamamos distres crónico?
Cuando la persona no realiza una respuesta adaptativa al distrés
(o no es tratado en el momento de la crisis), éste perdura en el
tiempo y se cronifica. Decimos que el distrés es crónico cuando
supera los tres meses.1
 Dentro de estas características encontramos:
 Sobretensión generalizada.
 Claudicación – agotamiento.
 Golpe de distrés
 Desgaste o burnout.
 Distrés postraumático.
 Infraestrés o distrés vital bajo
La sobretensión generalizada y el agotamiento se tratan en esta
pregunta.
El desgaste o burnout y el distrés postraumático se tratan en las
siguientes preguntas.
Distrés crónico por sobretensión
generalizada
 Este tipo de distrés se produce cuando el distresor
actúa en forma reiterada, persistente y de intensidad
moderada.
 Algunos síntomas: cefaleas reiteradas, dolores
erráticos periódicos (no distintos a los ocurridos en
los ciclos premenstruales),”bajones” anímicos
temporarios con cavilaciones y preocupaciones
temporarias que se resuelven espontáneamente.
Con el tiempo esto puede da origen a cuadros
psicosomáticos como contracturas musculares
generalizadas, hipertensión arterial y/o trastornos de
ansiedad generalizados, etc.
Distrés crónico por agotamiento o
claudicación
 Se produce cuando en esta situación la persona
tiene “la sensación” de que nada de lo que haga
puede cambiar su situación o destino (sensación de
indefensión). Las presiones exteriores impactan a la
persona y ésta, como respuesta, puede llegar a
producir sobreactivación crónica, que a su vez puede
producir alteraciones en la regulación de los
sistemas fisiológicos del estrés.
 El distrés crónico, especialmente si es de tipo
“incontrolable” y de mucho tiempo de evolución,
suele producir una inhibición conductual
generalizada, muy parecida al fenómeno de
“desesperanza aprendida”.
 El agotamiento implica claudicación; al inicio,
intermitente y, con el tiempo, persistente; con
síntomas similares a la depresión mayor;
teniendo como consecuencias asociadas
trastornos en la concentración, atención y
memoria.
 Esta situación aumenta la vulnerabilidad de
la persona ante nuevas situaciones
estresantes.
 En el distrés crónico, el organismo no
alcanza su equilibrio de homeostasis.
Los síntomas más evidentes de la
cronicidad del distrés son:
 Mala administración del recurso tiempo.
 Tornarse agresivo o malhumorado.
 Vivir angustiado.
 Tener síntomas psicosomáticos como mareo,
cefalea y trastornos de piel.
 Estar insatisfecho de continuo.
 Abusar de sustancias y alimentos.
 Digerir alimentos con dificultades.
 Dolores y malestares generales
 Debilidad y agotamiento psicofísico.
 Dificultad para concentrarse.
 Trastornos de memoria.
 Ardores gástricos.
 Hormigueo en los miembros cuando se trabaja.
 Insomnio crónico.
 Alteraciones en las fases de los ritmos circadianos
del sueño.
 Dificultades para mantener y finalizar el sueño.
 Somatizaciones.
 Respuestas exageradas, sobresaltos e inquietud
motora.
¿Qué se reconoce como golpe de
distres?
 El saber popular y la evidencia clínica se conjugan
en esta manifestación.
 Llamamos golpe de distrés a la situación generada
cuando se asocia la ansiedad patológica de base
con la hipertensión arterial que ella misma produce,
potenciando el riesgo de desarrollar una enfermedad
cardiovascular o muerte súbita.
 Es crónico, dado que es un proceso que dura más de
3 meses.
 El golpe de distrés es un auténtico golpeador de la
homeostasis de la persona y se lo suele objetivar
más frecuentemente desde la especialidad
cardiológica.
Se produce cuando la persona con rasgos de
vulnerabilidad previa no realiza estrategias
de afrontamiento adaptativas o el tratamiento
médico- psiquiátrico-psicológico-integral
adecuado por falta de conocimientos
psicoeducativos o por otros motivos.
 El estado hiperalerta ansioso desencadena una
cascada de eventos neuroquímicos que se
transforma en un caldo de cultivo para la ansiedad
patológica.
 Una vez establecida la ansiedad patológica y
cronificándose a través del distrés, el problema se
hace mayor dado que avanza hacia la patología.
 Una vez establecida la enfermedad, ésta misma
aumenta más el alerta y la ansiedad previa,
provocándose un círculo vicioso, como una “puerta
giratoria”, cada vez de mayor intensidad y que
retroalimenta el distrés inicial.
Los síntomas del golpe de distrés
 Los síntomas y sus formas clínicas se
presentan en dos formas; una: la forma
crónica; y la otra: la forma sobreaguda
llamada muerte súbita.
Forma crónica: evolución según
orden temporal
 Primer episodio. Alteración del sistema del eje
hipotálamo-hipófiso-adrenal y su repercusión en la
hipertensión arterial transitoria, vivida por el
paciente como un “golpe de distrés”. Este golpe es
transitorio y al cabo de unas horas se estabiliza, vía
consulta con un profesional en una guardia médica,
o bien espontáneamente.
 Segundo episodio. Al cabo de algún tiempo, un
nuevo “golpe de distrés” aparece, resintiendo
nuevamente el sistema y haciéndolo mucho más
sensible. Surge un nuevo episodio de hipertensión
arterial. Esta hiper-sensibilidad da cuenta de una
mayor vulnerabilidad del sistema.
 Tercer episodio. Una nueva crisis emocional desencadena
un nuevo cuadro hipertensivo, un nuevo “golpe de distrés”,
pero ahora el paciente ya no va a la guardia, va a terapia
intensiva “unas horas” hasta que el cuadro se estabiliza
nuevamente y retorna a la casa.
 Cuarto episodio. Después de un tiempo, una nueva crisis
hipertensiva de tipo emocional hace su aparición, no
solamente va a terapia intensiva sino que puede tener algún
daño isquémico, cerebral o cardiovascular.
 Quinto episodio. Así, en forma reiterada y acortando los
tiempos, el paciente lenta y gradualmente va pasando de
episodios hipertensivos agudos a un estado hipertensivo
crónico que lo afecta en todas sus dimensiones. La
enfermedad se cronifica y agrava. El paciente reingresa a
terapia intensiva hasta que muere en ella por complicaciones
directas y/o indirectas.
¿Qué es la forma clínica subaguda o
muerte súbita?

Cada día cientos de personas en el mundo,


muchos de ellos sin padecer enfermedad
cardiaca y súbitamente sin anuncio alguno,
sufren un paro cardiaco y la mayoría muere
en minutos.
Causas
 Están asociadas popularmente a la muerte por
tristeza, miedo, angustia, disgusto o depresión.
 Según los resultados de un reciente estudio que se
publican en la revista "Stroke" estas muertes súbitas
son debidas a la afectación en el hemisferio cerebral
izquierdo o a ambos lados. Se estima que el
hemisferio izquierdo en personas con distrés produce
una intensa concentración de adrenalina y
noradrenalina. Esta concentración desencadena una
cascada de eventos fisiológicos y fue encontrada en
pacientes muertos en forma súbita, los cuales
estuvieron bajo intenso distrés.
 Se agrava esta situación con la presencia de
factores de riesgo como obesidad,
tabaquismo, hipertensión, historia familiar de
muerte cardiaca súbita.
 En la forma clínica de distrés sobreagudo, las
señales eléctricas se vuelven caóticas y de
muy alta frecuencia (llamadas fibrilación
ventricular); el músculo cardiaco se contrae
en forma rápida y desorganizada provocando
una pérdida de eficiencia en la capacidad de
oxigenar los tejidos.
Consecuencia
 El epílogo final es el paro cardiaco y la
muerte súbita. El paro cardiaco es un
trastorno del sistema eléctrico del corazón,
del sistema que normalmente sincroniza el
normal funcionamiento del ritmo cardiaco.
Historia de vida
Puede ser el caso tipo de Hugo, de 49 años, empleado
bancario afectado por asumir compromisos que no
estaban atribuidos a su exclusiva responsabilidad.
Obligado a actuar, se generó una sobretensión en él
al diferir con su escala valorativa. Hugo no pudo
neutralizar los efectos de tan intenso distresor y sus
consecuencias.
El distrés, que lo afectó en su salud mental primero,
caracterizado por un estado de profunda tristeza,
pérdida del sueño, intensa ansiedad y la posterior
repercusión física de hipertensión arterial, hizo que
falleciera al poco tiempo por muerte súbita,
sorprendiendo a su entorno familiar y social.
Prevención y tratamiento precoz
 La real prevención de este tipo de muertes
prematuras está en la concientización y
psicoeducación pública sobre factores como el
miedo, la ansiedad patológica, insomnio grave, o los
cuadros depresivos, que asociados, precipitan al
distrés-letal. Estos son factores de riesgo grave y
deben ser tenidos en cuenta.
 La precocidad en el conocimiento y en el abordaje
profesional de estos casos, el tratamiento primario
del distrés y de los trastornos secundarios que
generan, son un auténtico salvavidas.
¿Qué es el desgaste o bournaut?
Burnout es un término inglés que literalmente significa
estar quemado, estar desgastado.
Historia
 El psiquiatra norteamericano Herbert Freudenberger
observó repetidamente el deterioro en el desempeño
de tareas asistenciales de algunos de sus colegas,
inclusive de los más capaces y dedicados. Señaló el
cinismo y la falta de interés del profesional agotado
hacia los pacientes. Determinó que estas reacciones
se presentaban por igual en médicos, psicólogos y
personal de enfermería; es decir, cualquier
involucrado en la atención sanitaria, aspectos
descritos en su artículo “Staff Burnout” o
“Agotamiento en el Equipo”.
Concepto

 Este síndrome de Burnout, descrito por Freudemberger en


1974, destaca el progresivo desencanto y apagamiento del
interés por el trabajo, con deterioro del rendimiento y la
autoestima del trabajador.
 Es, pues, un trastorno padecido por aquellas personas del
mundo del trabajo, profesionales y/o voluntarios que desarrollan
una actividad intensa en el campo de las relaciones humanas,
con personas en riesgo, en situaciones duras de pobreza,
sufrimiento y alienación. Por tanto, hace referencia a aquellas
profesiones que suponen una relación interpersonal intensa con
los beneficiarios del propio trabajo, (trabajadores sanitarios,
personal docente, fuerzas de orden público, etc.).
Consecuencias

 El burnout es catalogado como una patología laboral y


relacional, afectando sobremanera a quien sufre un estrés por
una demanda personal, que responde con una sobreexigencia
que no es capaz de controlar sana y empáticamente,
produciendo el desgaste de la persona en todas y cada una de
sus dimensiones y una alteración disfuncional en su actuar
ordinario.
 El desgaste no sólo afecta a la relación laboral, sino también a
todos los ámbitos de las relaciones humanas.
 El distrés laboral o el distrés por demandas en el trato,
desempeña un indudable papel en su etiopatogenia. También
pueden darse factores endógenos y de personalidad que
predisponen al desgaste. Tampoco hay que olvidar que la
ausencia de valores profundos, de sanas motivaciones
interiores, y de una sólida espiritualidad, junto a un auténtico y
maduro estilo interpersonal de relaciones humanas, son
factores claves para el inicio y desarrollo del llamado burnout.
 Si no es tratado, el afectado puede sucumbir en un cuadro
clínico depresivo y/o psicótico.
 Obviamente, el desgaste no aparece de la noche a la mañana,
tiene un recorrido previo. Frecuentemente, los demás se
percatan antes que el afectado, quien puede mostrar orgullosas
resistencias a aceptarlo.
 La depresión por agotamiento laboral se produce por el efecto
de factores distresores en el ambiente laboral, como
inseguridad, aislamiento, monotonía, turnos rotativos y
sobrecargas emocionales, los cuales agotan los sistemas de
neurotransmisión, con el consiguiente derrumbe de la vitalidad.
 Se lo puede considerar al distrés laboral como la expresión
clínica de las últimas etapas del síndrome general de
adaptación descrito por Hans Selye.
Escala de Maslach: para conocer el
propio desgaste
Señale la respuesta que crea oportuna sobre la
frecuencia con que usted siente los enunciados:
0 = nunca
1 = pocas veces al año o menos
2 = una vez al mes o menos
3 = unas pocas veces al mes
4 = una vez a la semana
5 = pocas veces a la semana
6 = todos los días
1. Me siento emocionalmente agotado por mi trabajo.
2. Me siento cansado al final de la jornada de trabajo.
3. Me siento fatigado cuando me levanto por la mañana y tengo que ir a trabajar.
4. Comprendo fácilmente cómo se sienten los pacientes.
5. Creo que trato a algunos pacientes como si fueran objetos impersonales.
6. Trabajar todo el día con mucha gente me resulta un esfuerzo.
7. Trato muy eficazmente los problemas de los pacientes.
8. Me siento "quemado" por mi trabajo.
9. Creo que influyo positivamente con mi trabajo en la vida de las personas.
10. Me he vuelto más insensible con la gente desde que ejerzo esta profesión.
11. Me preocupa el hecho de que este trabajo me endurezca emocionalmente.
12. Me siento muy activo.
13. Me siento frustrado en mi trabajo.
14. Creo que estoy trabajando demasiado.
15. Realmente no me preocupa lo que le ocurre a mis pacientes.
16. Trabajar directamente con personas me produce desgaste.
17. Puedo crear fácilmente una atmósfera relajada con mis pacientes.
18. Me siento estimulado después de trabajar con mis pacientes.
19. He conseguido muchas cosas útiles en mi profesión.
20. Me siento acabado.
21. En mi trabajo trato los problemas emocionales con mucha calma.
22. Siento que los pacientes me culpan por alguno de sus problemas.
Existen tres subescalas bien definidas, que se
describen a continuación:
1. Subescala de agotamiento emocional. Consta de 9
preguntas, (1, 2, 3, 6, 8, 13, 14, 16, 20). Valora la
vivencia de estar exhausto emocionalmente por las
demandas del trabajo. Puntuación máxima: 54
2. Subescala de despersonalización. Está formada
por 5 ítems (5, 10, 11, 15, 22). Valora el grado en que
cada uno reconoce actitudes de frialdad y
distanciamiento. Puntuación máxima: 30
3. Subescala de realización personal. Se compone de 8 ítems
(4, 7, 9, 12, 17, 18, 19, 21). Evalúa los sentimientos de auto
eficacia y realización personal en el trabajo. Puntuación
máxima: 48
Estas tres escalas tienen una gran consistencia interna,
considerándose el grado de agotamiento como una variable
continua con diferentes grados de intensidad
Cuanta más alta sea la puntuación, mayor será la realización
personal en el trabajo. A diferencia de los dos apartados
anteriores, cuanta más alta sea la puntuación, menor será la
incidencia del síndrome del burnout.
Para que podamos hablar de burnout, las dos primeras
puntuaciones han de ser altas, y la puntuación de realización
personal, baja.
¿Qué es el distres postraumático?
Aclaración de los autores: Aunque el término de este trastorno,
según el Consenso internacional es “trastorno por estrés post
traumático” (TPET) debemos hablar a nuestro juicio de distrés,
en vez de estrés, dado lo negativo de esta afección altamente
perturbadora.
Trauma: del griego, trauma: herida o lesión.
Se entiende por distrés postraumático la experiencia psicológica
desagradable que produce un trastorno emocional o mental,
que ejerce efectos negativos duraderos sobre los
pensamientos, los sentimientos o las conductas de una
persona.
Las dos situaciones que pasamos a describir: síndrome disruptivo
y distrés en los desastres naturales, se encuadran dentro del
distrés agudo; la injuria que provocan puede afectar
potencialmente a personas predispuestas a desarrollar
posteriormente distrés crónico en su modalidad de distrés
postraumático.
Síndrome disruptivo
 Disruptivo: término proveniente de la física, que
hacemos extensivo al campo de lo humano para
designar el impacto desestabilizante de una situación
que abrupta e imprevistamente desborda toda
previsión y defensa.
 La causa grave produce una disfunción psíquica
teniendo como secuela una notoria extrema
angustia, ansiedad, desorientación vital, ataque de
pánico y situaciones existenciales de desamparo. Es
algo más que una situación traumática; es una
vivencia existencial de profundo desvalimiento.
 Si la reacción-respuesta de la persona es
disfuncional al evento disruptivo, la herida puede dar
lugar a distrés postraumático.
El distrés en los desastres naturales
Las personas afectadas por desastres naturales responden
disfuncionalmente frente a la agresión sufrida por eventos no
esperables tal como terremotos, huracanes, etc. La
persona/comunidad se siente inerme.
Estos acontecimientos provocan 4 fases.
 Fase de impacto inicial: se experimenta miedo, terror,
incredulidad, sensación de irrealidad y paralización.
 Fase de heroísmo/abnegación con esfuerzo de sobrevivencia y
salvación de otros en un estado emocional de irritabilidad e
hiperactividad.
 Fase de desilusión (entre 15 días a 3 meses) con síntomas de
ira, decepción, amargura y resentimiento por la ayuda que no
llegó. Hostilidad con los otras víctimas asociado a un cuadro de
agotamiento depresivo.
 Fase de reorganización y recuperación progresiva con
posteriores secuelas secundarias postraumáticas.
Distrés postraumático
El distrés postraumático es un trastorno cuyos síntomas
característicos se expresan luego de un acontecimiento
distresante y extremadamente hiriente, en donde el individuo se
ve envuelto en hechos que representan un peligro real para su
vida o en cualquier otra amenaza para su integridad física.
Se dan algunos de estos factores causales
1) La persona es testigo de un acontecimiento donde se producen
muertes, heridos o existen amenazas para la vida de otras
personas.
2) La persona conoce a través de un familiar u otra persona
cercana acontecimientos de muertes inesperadas o violentas.
3) Daño serio o peligro de muerte o herida grave.
Las bases biológicas del trastorno por distrés
postraumático representarían las consecuencias a
largo plazo de un fallo del organismo para
recuperarse de la situación traumática vivida, o las
consecuencias biológicas que ocurren en respuesta
a recuerdos de sucesos que no están ocurriendo en
tiempo real. Ciertos rasgos compulsivos o asténicos
de personalidad y antecedentes de enfermedad
neurótica pueden ser factores de vulnerabilidad para
la aparición del síndrome.
En su origen, el trastorno es diferente a otros, ya que
se trata de un proceso que ocurre después de que el
estresor deje de estar físicamente presente.
El acontecimiento traumático que impacta
negativamente a la persona que lo padece está
generalmente fuera de la norma de la experiencia
humana, tal como la guerra, un accidente
automovilístico, una catástrofe imprevista, un asalto
sexual u otros.
El paciente lucha para olvidarse del acontecimiento
traumático y desarrolla con frecuencia
entumecimiento emocional y amnesia. A menudo,
sin embargo, hay un retroceso mental, y las re-
experiencias del paciente lo hacen retornar a la
circunstancia dolorosa en la forma de sueños
intrusos, de pensamientos y de memorias que
disturban, que se asemejan o recuerdan al trauma.
Síntomas
Debemos aclarar que los síntomas se refieren a
la presentación posterior al acontecimiento, y
se deben diferenciar de antecedentes de
trastornos de ansiedad previos que tuviera la
persona.
Síntomas físicos
 Falta de impulso, abulia, apatía.
 Sobresalto.
 Molestias somáticas.
 Astenia.
 Taquicardia.
 Opresión torácica.
 Temblor.
 Contractura muscular.
 Sudoración.
 Cefalea.
 Incontinencia urinaria y de materia fecal.
 Fatiga.
 Disfunciones sexuales.
 Pérdida de libido y rechazo sexual.
 Trastornos psicosomáticos.
Síntomas Emocionales
 Hipervigilancia
 Ansiedad generalizada.
 Evitación de los pensamientos o de las sensaciones asociados
al trauma.
 Dificultad para mantener o conciliar el sueño, incluyendo
pesadillas recurrentes donde se revive el suceso traumático.
 Irritabilidad, ataques de ira.
 Incapacidad para relacionarse con otros.
 Desequilibrio afectivo.
 Desesperanza
 Vergüenza.
 Reacciones de pánico,
 Depresión
Síntomas mentales
 Pérdida de capacidad del orden temporal, con desorientación.
 Desatención y desconcentración.
 Revivir el acontecimiento de forma permanente estando
despiertos o también con pesadillas.
 Sentir culpa en acontecimientos donde sobrevivieron, mientras
que otros perdieron la vida.
 Disociación.
 Comportamiento compulsivo y autodestructivo.
 Trastornos de la conciencia.
 Conducta autodestructiva.
 Alteración de memoria.
 Déficit cognitivo.
Síntomas sociales
 Desequilibrio afectivo
 Comportamiento compulsivo y autodestructivo
 Disociación
 Molestias somáticas
 Sentimientos de inutilidad,
 Vergüenza.
 Desesperación,
 Desesperanza;
 Sensación de perjuicio permanente
Síntomas valóricos
 Sensación de perjuicio a su persona
 Sensación de desvalimiento.
 Sentimientos de inutilidad.
 Pérdida de proyecto existencial.
 Sensación de ser víctima.
 Pérdida de autoestima.
 Trastorno del juicio valorativo.
Síntomas espirituales
 Desinterés por la vida.
 Aplazamiento de las trascendencias.
 Mutilación de la vida espiritual.
 Odio hacia sí, los otros y Dios.
 Pérdida de la mística del trabajo o profesión.
Tratamiento
 Rapidez de acción. El tratamiento debe iniciarse en forma
rápida, cuanto más rápido menor incidencia de secuelas.
 Apoyo individual. Animar al paciente a que hable del suceso
y que mientras lo hace aprenda a relajarse.
 Psicoeducación. Para el paciente y su familia.
 Afrontamiento. Confrontación con el suceso. Individual.
 Técnicas de relajación.
 Reestructuración cognitiva comportamental.
 Farmacoterapia. Si responde bien, no menor a dos años.
 Terapia de apoyo familiar. En grupos de mutua ayuda,
utilizando terapia cognitivo-comportamental o hipnosis.
 Psicoterapia individual. Tras el suceso traumático se deberá
seguir el modelo de intervención en crisis.
 Imaginería, exposición, manejo y gerenciamiento del estrés .
 Técnicas de EMDR (Movimientos Oculares de
Desensibilización y Reprocesamiento). Es un método
psicológico para tratar dificultades emocionales que fueron
causadas por experiencias difíciles en la vida del sujeto,
desde guerras, asaltos y desastres naturales hasta fobias,
ataques de pánico o incidentes traumáticos en la infancia.
 Normalizar el sueño.
 Cambio de estilos de vida.
 Alimentación adecuada.
 Sentido vital y espiritualidad.
 Abordaje interdisciplinario en ciencias humanas.
¿Qué es el infraestres o distres vital
bajo?
Etimología
Infra, del griego: bajo.
Concepto
 Es una reacción/respuesta tensional baja,
insuficiente ante una situación o estímulo
estresor, con bajo tono vital motivacional.
 Es la baja tensión que manifestamos cuando
estamos agotados, desganados, sin fuerzas
(anergia) para lograr un objetivo.
Tipología
Estas tipologías del infraestrés las podemos identificar
en situaciones tan variadas como éstas:
 Infraestrés reactivo. Es una reacción/respuesta
inherente a la situación.
Puede ser pasajero o perdurable.
El pasajero nos indica que su recuperación es total e
integral, mientras que en el perdurable su
recuperación es parcial y, en algunos casos, dejando
secuelas.
Cuando un paciente presenta agotamientos
temporarios, depresiones agudas, procesos
de duelo u adversidades que le impactan,
pero trabaja activamente en su recuperación,
ésta suele ser rápida y ad-integrum sin
secuelas. En cambio, si se abandona a su
suerte, no se confronta activamente con su
adversidad y deja pasar el tiempo, podrá
recuperarse, pero la misma será parcial y
muchas veces con un déficit secuelar.
Infraestrés primario o endotímico. Es una
reacción/respuesta intrínseca a las características y
procesos de ciertas patologías (anergia
endotímica), como enfermedades psiquiátricas
donde se altera la persona/ personalidad.
Se encuentra en:
a) Cuadros de esquizofrenia crónica en su fase de
estado ínter crítico; es decir, un aplanamiento,
agotamiento, indefensión y/o falta de energía vital
(anergia).
b) En cuadros bipolares en su fase de hundimiento
depresivo.
c) En otras psicosis crónicas que cursan con abulia y
achatamiento del ánimo vital.
Aquí, cuando el paciente se recupera lo hace
parcialmente; es decir, en algunos casos
quedan secuelas parciales y en otros casos
totales (siendo causales de suicidio dado que
el paciente se agota de esperar, tras
procesos terapéuticos, un cambio probable
en su vida que nunca llega).
Infraestrés secundario. Es una reacción respuesta
que surge como consecuencia posterior a ciertos
cuadros psicopatológicos.
Se observa, por ejemplo, en la anergia de ciertos
cuadros distímicos, depresiones crónicas y ciertas
depresiones atípicas así también como cuadros
relacionados al síndrome doloroso como
fibromalgia, fatiga crónica y otros dolores erráticos.
La recuperación suele ser parcial y el sufrimiento
compromete a la personalidad y de no tratarse
integralmente pueden quedar secuelas.
Algunos síntomas generales más
frecuentes del infraestrés:
 Abulia, falta de motivación
 Aislamiento social.
 Anhedonia (incapacidad para el placer).
 Falta de creatividad y de expresividad.
 Agotamiento, falta de fuerza, anergia.
 Disminución de la vitalidad o de la actividad.
 Pérdida de autoestima y sentimiento de
inferioridad.
 Disminución de la capacidad intelectual y de
concentración.
 Cavilaciones (rumiaciones de pensamiento).
 Pesimismo sobre el futuro.
 Llanto fácil (desesperanza o desesperación).
 Incapacidad para tomar responsabilidades.
 Trastornos de la afectividad.
 Ausencia de proyecto vital y de estrategias, etc.
 Falta de proyecto vital.
Para recordar
Infraestrés = Bajo rendimiento, asociado a
cavilaciones con agotamiento.
Euestrés = Óptimo rendimiento.
Distrés (agudo o crónico) = Muy bajo
rendimiento, asociado a agotamiento.
¿Cómo evaluar nuestro distres?
Nunca Pocas veces A veces Siempre

DIMENSION FISICA
1 ¿Siento agotamiento permanente?
2 ¿Padezco de hipertensión arterial?
3 ¿Sufro de trastornos alimentarios?
4 ¿He presentado algún síntoma cardiovascular?

5 ¿Padezco de intestino irritable?


6 ¿Tengo cefaleas repetidas?

DIMENSION EMOCIONAL
7 ¿Me irrito con facilidad?
8 ¿Consumo excesivo alcohol, tabaco o drogas?
9 ¿Dudo de mi autoestima?
10 ¿Tengo ansiedad?
11 ¿Presento insomnio?

DIMENSION MENTAL
12 ¿Soy incapaz de resolver problemas?
13 ¿Me bloqueo mentalmente ante situaciones complicadas?
14 ¿Soy propenso a sufrir accidentes?
Nunca Pocas veces A veces Siempre
DIMENSION SOCIAL
¿Me aíslo socialmente?
¿Siento necesidad constante de tener prestigio?
¿Reacciono violentamente?
¿Presento problemas laborales frecuentes?

DIMENSION VALORICA
¿Siento que los demás no me aprecian?
¿Soy incapaz de tomar decisiones?
¿Mi familia y mis amigos me desestiman?
¿Tengo comportamientos inmaduros e
irresponsables?

DIMENSION ESPIRITUAL
¿Creo que Dios me castiga?
¿Me siento abandonado por Dios?
¿Vivo una fe con un Dios enjuiciador?
¿Me abruma la muerte y el vacío existencial?
RESOLUCIÓN
PUNTAJE : 27 No tiene vulnerabilidad al distrés
PUNTAJE : entre 27 y 34 Bajo nivel de distrés
PUNTAJE : entre 35 y 41 Nivel moderado de distrés
PUNTAJE : entre 42 y 54 Nivel alto de distrés
PUNTAJE : entre 55 y 81 Nivel muy alto de distrés
¿El distres es familiar?
La familia es una unidad ecosistémica. Sabemos que
cada ecosistema está perfectamente dotado para
regenerarse de agresiones externas o internas,
mientras éstas no rebasen determinados umbrales.
El distrés se contagia. Afecta a los grupos humanos;
también al grupo familiar y se previene en familia.
El padre y la madre son las dos estrellas en el horizonte
de la seguridad del niño; la madurez emocional del
pequeño se desprende de la madurez de un
ecosistema familiar.
La crisis familiar de comunicación y de contención puede ser la
madre del distrés y el padre de todas las adicciones. Y en la
base de la adicción puede haber un problema de familia.
Fueron fundamentales las invalorables enseñanzas del
antropólogo Bateson (1948), quien junto a Don Jackson,
analogaron el concepto de familia a un sistema homeostático
(que busca mantener el equilibrio).
En la década de 1970 surgió el planteo de la epistemología
evolutiva, producto de prestigiosos científicos como el físico Ilya
Prigogine y el biólogo Humberto Maturana. En ese periodo,
Paul Dell aplicó el modelo evolutivo a las familias; las definió
como sistemas vivos, entidades en evolución, capaces de sufrir
transformaciones súbitas
Decálogo de la familia sana
La familia es lo más sano para nacer, crecer y educarse, procrear,
desarrollarse, sufrir, envejecer y morir.
 Proporciona seguridad, red de apoyos y modelos de identidad
 Propicia afectos. Un amor sano y saludable.
 La familia es cuna de autoestima, autovaloración, auto respeto,
confianza, estímulo, motivación y seguridad en la toma de
decisiones vitales.
 Desarrolla un sano proceso en la madurez de la personalidad,
impulsando el valor de la individualidad en armonía con la
socialización.
 Estimula modelo de roles. Guía y realimenta para permitir el
desarrollo de conductas, habilidades sociales estrategias de
adaptación ante conflictos inherentes a la vida.
 Promueve el sentido vincular de pertenencia.
 El calor familiar es fuente de descanso, de refugio seguro ante
las tormentas que amenazan al barco de la vida.
 La mente es la bisagra de la salud holística, así la familia es
bisagra de la salud mental. Por el contrario, la familia insana
“desquicia”.
 La familia sana encarna, ejemplariza y transmite los valores
transcendentes de la vida, escudo primordial contra el distrés.
 El espíritu de la familia, revestido de espiritualidad, encamina
a todos sus miembros hacia las fuentes, caminos y cumbres
de la vocación trascendente del hombre como hijo de Dios,
rey de la creación y señor de la historia.
La comunidad +comunicación +
comunión son determinantes
 Los vínculos comunitarios, el diálogo
intrafamiliar y las acciones solidarias (dar y
recibir) son factores euestresantes y
preventivos del distrés.
 La respuesta y el tipo de confrontación con
que se resuelvan las situaciones de crisis o
cambios dentro del grupo familiar serán
determinantes en el origen del distrés.
 Es común que algún componente se distrese por una
situación externa y contagie su estado al grupo. Por
esto es importante la contención de las partes, su
vida y religación comunitaria, comunión solidaria y su
modo de afrontar las vicisitudes de la vida.
 Igual que lanzando una piedra en un estanque, las
ondas negativas del distrés se propagan del centro a
la periferia: de abuelos a padres y a nietos: a través
de patrones de conducta, comentarios, relatos,
narraciones, prejuicios y opiniones.
Distresores de la familia
 Desafección del mundo afectivo- emocional.
Analfabetismo emocional.
 Incomunicación intrafamiliar.
 Transmisión de inseguridad y baja autoestima.
 Confusión de roles.
 Ausencia paterna.
 Falta de pensamiento estratégico en la relación
padres-hijos.
 Conflicto padres- hijos.
 Analfabetismo cultural educativo.
 La fragmentación disciplinaria del conocimiento con
dificultad e imposibilidad de afrontar lo complejo.
 Violencia familiar y malos tratos.
 Crecimiento problemático de los hijos.
 Modificaciones culturales traumáticas.
 Adolescencia extendida e inmadura.
 Robos, asaltos, violaciones.
 Enfermedades crónicas, invalidantes, físicas o mentales.
 Abortos.
 Separación de los padres.
 Muerte de algún miembro.
 Problemas económicos graves.
 Inmigración-emigración, crisis social.
 Desempleo o conflictos laborales.
 Conflictos escolares graves.
 Cuando estos distresores son crónicos,
pueden llevar a que algunos de los
miembros, si no todos, manifiesten alguna de
estas patologías: depresión, trastornos de
ansiedad, enfermedades psicosomáticas,
consumo de substancias tóxicas, accidentes,
suicidio, otras.
Prevención
Lo mejor:
 Diálogo entre esposos.

 Diálogo con los hijos.

 Diálogo con otros padres e hijos.

 Diálogo con la comunidad educativa-

ciudadana-eclesial.
Tratamiento:
Psicoeducación para el grupo familiar
 para la vida, la persona y la salud
 con comunicación, comunidad y comunión
solidaria.
Psicoterapia familiar con enfoque sistémico
Psicoterapia individual, cuando el caso lo
requiera.
¿Hay síndrome de distres en la
sociedad?
 Hemos manifestado que el hombre es una
complejidad cósmica, por lo tanto debemos
superar la idea de que el distrés es un asunto
meramente individual.
 El fin del siglo XX nos ha revelado la pérdida
de certezas; esto nos pone de cara al siglo
XXI frente a otra realidad que la historia
humana ha sido y sigue siendo una aventura
desconocida.
El euestrés social es la reacción/respuesta adaptativa
de la comunidad.
Ejemplo: cuando la comunidad se organiza
colectivamente como reacción-respuesta en
beneficio del bien común.
El distrés social es la reacción/respuesta desadaptativa
de la comunidad, que afecta negativamente a las
personas que la componen.
Ejemplo: cualquier reacción social, protestas, marchas
y manifestaciones, que detrás de una reivindicación
sectorial, perjudica a otro sector de la sociedad.
1- El estrés es personal pero muy
comunitario
Se constata que cuando se habla del distrés se
dice: “yo estoy distresado”; sin embargo,
pocas veces se escucha: “yo soy factor
distresor para mi familia, o para mi equipo de
trabajo o para mi comunidad”.
El estrés aún siendo un asunto personal es
muy comunitario, muy social. La sociedad no
es meramente un conjunto de personas; es la
estructura que ocasionan los vínculos
relacionados de las personas.
2 - El distrés es social, ascendente y
descendente
El distrés es contagioso. Una persona distresada
influye negativamente en la armonía de un grupo.
También una estructura grupal distresante influye
negativamente en los otros miembros del grupo,
contagiándolos.
La pérdida de certezas genera incertidumbre, vacíos y
es motivo de nuevos desafíos. Las personas darán
respuestas a estos desafíos, que son parte del estrés
social que se vive día a día, de acuerdo a factores
diversos y/o de índole personal, generando euestrés
en algunos, o por el contrario distrés en otros.
3- Causas: el distrés es estructural

Aunque esto debe ser visto desde un enfoque


sistémico, complejo, multidisciplinario y
transdisciplinario dado la amplitud de las
interacciones, son múltiples las evidencias
que muestran síntomas de distrés. Veamos
algunos:
 Los malestares sociales dan cuenta del real estado
de caos y es síntoma del distrés que vive la
sociedad, nuestras familias, los barrios, los pueblos,
las ciudades, las naciones, los continentes.
 La corrupción de los sistemas sociopolíticos es una
patología que evidencia la situación y cae como
cascada sobre toda la sociedad.
 El 44% de los latinoamericanos (más de 500 millones
de personas) son pobres; la mitad de ellos son niños
o jóvenes. La mayoría de esos pobres son excluidos
del sistema educativo.
 El crecimiento y posterior urbanización de las
ciudades en condiciones de hacinamiento en
América Latina y el Caribe, con un crecimiento
caótico y no planificado. El 80% de argentinos y
brasileros viven en las ciudades azotadas por
violencia e inseguridad.
 Existen privatizaciones sin control de los recursos,
habiendo un agotamiento de los recursos naturales
(el agua cada vez más escasa y más cara).
 La crisis de valores y espiritualidad entorpece las
relaciones humanas. El individualismo campea. Hay
una profunda crisis de humanismo y malestar inter-
personal generalizado.
4- Consecuencias
La consecuencia del distrés social es un círculo vicioso
de enfermedades y epidemias.
Veamos algunas consecuencias en salud mental:
trastornos de ansiedad, TAG (trastorno de ansiedad
generalizada), fobias, pánico, estrés, distrés
postraumático, TOC (trastorno obsesivo compulsivo)
y depresión.
Existen otras enfermedades médicas y neurobiológicas
vinculadas a salud mental, como la hipertensión
arterial y las del neurodesarrollo; enfermedades
psico-sociales como trastornos de personalidad y
adicciones; enfermedades existenciales como duelos
y suicidio; enfermedades medio ambientales como el
distrés laboral.
Optimizar el capital social
 Dada la complejidad de los fenómenos sociales
actuales, es importante comprender que la respuesta
a las vicisitudes siempre cambiantes del mundo
actual, debe realizarse a través de organizaciones de
la propia comunidad.
 Las redes sociales y comunitarias propician el
desarrollo del capital social y promueven los
cambios necesarios en las sociedades futuras.
 Al decir de Juan Bautista Alberdi“La riqueza no
reside en el suelo ni en el clima. El territorio de la
riqueza es el hombre mismo”.
 A lo que agregamos, un hombre íntegro en una
comunidad organizada, educada y sana.
¿La naturaleza sufre el síndrome del
distres?
 El distrés afecta a los ecosistemas, tanto vegetal y
animal, y al hombre, provocando dificultades
crecientes que debemos superar antes que sea
demasiado tarde.
 De la misma forma que las plantas mantienen su
ecosistema y el equilibrio, los seres humanos, vértice
superior del ecosistema (casa - hábitat) en la tierra,
debemos mantenernos en equilibrio; para ello es vital
cuidar nuestro hábitat.
 La ecología está dañada y alterada (distresada); esto
afecta a la biodiversidad, hábitat natural de múltiples
especies incluyendo la nuestra, alterando la salud del
ecosistema.
Algunas causas de distrés en la
naturaleza
 Explotación agropecuaria y forestal no sostenible.
 Contaminación del agua y del aire.
 Obras de gran impacto ambiental.
 Introducción de especies exóticas invasoras.
 Caza furtiva y comercio ilegal de fauna y flora.
 Sobreextracción comercial de especies.
 Control indiscriminado de plagas.
 Pruebas nucleares de diverso tipo.
 Uso indiscriminado de pesticidas.
 Crecimiento no racional de las ciudades.
 Uso de armas y elementos químicos.
Consecuencias de la respuesta de la
naturaleza
 Sequías prolongadas.
 Desertización progresiva.
 Terremotos/ maremotos.
 Cambios abruptos del clima estacional.
 Aparición de nuevas enfermedades ambióticas.
 Padecimiento de enfermedades (piel, pulmonares,
genéticas, etc.)
 Deterioro de la capa de ozono.
 Desaparición de especies animales y vegetales
 Alteración de los ciclos vitales en la biología.
Recuerdo vital: la naturaleza bien tratada es
sumamente generosa con el hombre. La
naturaleza agredida por el hombre es
sumamente agresora contra el mismo
hombre, de allí el dicho popular: Dios
perdona siempre; el hombre, algunas veces;
la naturaleza, nunca.