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Historia I CSMC

El documento abarca diversas formas musicales del periodo barroco y clásico, incluyendo el Concerto Grosso, la Suite Francesa y la Partita, destacando su evolución y características. También se exploran estilos musicales, la ópera y el cuarteto de cuerda, con énfasis en las contribuciones de compositores como Bach, Mozart y Haydn. Finalmente, se menciona la importancia de la sonata y otros géneros instrumentales en la historia de la música occidental.

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Historia I CSMC

El documento abarca diversas formas musicales del periodo barroco y clásico, incluyendo el Concerto Grosso, la Suite Francesa y la Partita, destacando su evolución y características. También se exploran estilos musicales, la ópera y el cuarteto de cuerda, con énfasis en las contribuciones de compositores como Bach, Mozart y Haydn. Finalmente, se menciona la importancia de la sonata y otros géneros instrumentales en la historia de la música occidental.

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1.

Concerto grosso, sinfonía concertante, ritornelli, tocata y tipos de recitativo

Durante el periodo barroco surgieron diversas formas musicales que marcaron


profundamente la evolución de la música occidental. El Concerto Grosso es una forma
instrumental donde se contraponen un grupo pequeño de solistas (concertino) con una
orquesta completa (ripieno), generando un contraste dinámico muy característico. Esta
forma fue utilizada por compositores como Corelli y Händel. Por otro lado, la Sinfonía
Concertante aparece en el periodo clásico, combinando la estructura sinfónica con la
participación de varios solistas, siendo una especie de híbrido entre sinfonía y concierto. El
ritornello es una técnica compositiva en la que un tema se repite intercaladamente entre
secciones nuevas, muy común en arias y conciertos barrocos. La tocata es una pieza
brillante y virtuosística, generalmente para teclado, que busca mostrar la destreza del
intérprete. En cuanto a los recitativos, estos se utilizaban en la ópera y la cantata para
avanzar la narrativa. Se distinguen el recitativo secco, acompañado solo por continuo, y el
recitativo accompagnato, acompañado por orquesta. También está el recitativo arioso, más
melódico, a medio camino entre el recitativo y el aria. Cada uno tenía un uso dramático
específico dentro de la representación musical.

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2. Suite francesa y orden instrumental

La suite francesa es una colección de danzas instrumentales que adquirió gran importancia
durante el periodo barroco, especialmente en Francia. Este término designa una secuencia
de piezas musicales ordenadas por su ritmo y carácter, que se interpretaban una tras otra
como una unidad coherente. Estas piezas solían estar escritas para instrumentos de
teclado, laúd o conjuntos de cámara. En Francia, esta sucesión de danzas se conocía como
una ordre, y solía finalizar con una pieza para instrumento de cuerda pulsada, como el laúd,
instrumento muy popular en el barroco francés. Compositores como François Couperin
elevaron este género a un alto nivel de refinamiento. La suite francesa refleja el gusto
cortesano de la época y presenta una variedad de caracteres danzables, desde danzas
solemnes hasta otras más animadas. Aunque al principio tenían una finalidad social o para
el baile, con el tiempo se convirtieron en piezas puramente concertantes. Esta estructura fue
muy influyente en compositores posteriores, como Johann Sebastian Bach, quien adaptó el
modelo francés en sus propias suites.

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3. Partita: compilación de danzas

La partita es una forma musical emparentada directamente con la suite, que en el barroco
alemán se utilizaba para designar una colección de danzas escritas generalmente para
instrumento solista, como el clavecín o el violín. Johann Sebastian Bach es uno de los
compositores que más destacó en este género, habiendo compuesto varias partitas para
violín solo y clavecín. A diferencia de la suite francesa, el término "partita" podía tener un
enfoque más libre, permitiendo incluir movimientos no necesariamente danzables, como
preludios o fugas. Sin embargo, la estructura básica de la partita incluía danzas de
diferentes ritmos y orígenes, lo cual permitía al compositor explorar contrastes estilísticos y
expresivos. En el contexto del barroco alemán, la partita también podía adoptar una
disposición más académica y elaborada, siendo una muestra del dominio técnico y
contrapuntístico del autor. Así, más que solo un conjunto de danzas, la partita representaba
un microcosmos musical que reflejaba la riqueza estilística de la época.

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4. Danzas de la suite: 4 convencionales + adicionales

La suite barroca suele estar compuesta por una serie de danzas organizadas de manera
secuencial. Hay cuatro danzas convencionales que conforman la estructura básica:
Allemande, Courante, Sarabande y Gigue. La Allemande es una danza de origen alemán,
moderada, en compás de 4/4 y con carácter serio. La Courante, de origen francés o italiano
(en sus dos variantes), tiene un ritmo más rápido y se caracteriza por su fluidez rítmica en
compás de 3/2 o 6/4. La Sarabande, originaria de América Latina, es lenta, en 3/4 y
solemne, con un fuerte énfasis en el segundo tiempo. Finalmente, la Gigue (o giga), de
origen inglés, cierra la suite con un carácter vivaz y ritmo rápido en compás compuesto
como 6/8. A estas danzas se les podían añadir otras llamadas "adicionales" o "intercaladas",
como la Gavotte (de carácter alegre y en 2/2), el Menuet, la Bourrée, la Pavana, o la
Passepied, entre otras. Estas servían para diversificar el contenido rítmico y estilístico de la
suite. La colocación de estas danzas adicionales variaba, pero generalmente se insertaban
entre la Sarabande y la Gigue. Cada danza reflejaba estilos nacionales y aportaba su propio
color a la obra.

5. Cantatas de Bach de las bodas

Las cantatas de bodas de Johann Sebastian Bach son obras vocales compuestas con
motivo de ceremonias matrimoniales. Aunque suelen confundirse con obras religiosas,
muchas de estas cantatas son en realidad de carácter secular y festivo. Un ejemplo es la
cantata BWV 202 "Weichet nur, betrübte Schatten", también conocida como "Cantata del
amor", compuesta probablemente para una boda privada. Este tipo de cantatas a menudo
incluían referencias mitológicas, como la figura de Cupido o Venus, y finalizaban con una
danza como la gavota, aportando un aire alegre y auspicioso para los esposos. Su
estructura combinaba recitativos, arias y coros, siguiendo el modelo operístico de la época.
Aunque empleaban un lenguaje alegórico y simbólico, su contenido celebraba el amor
humano, la unión matrimonial y los buenos deseos para el futuro de la pareja. Bach utilizaba
recursos musicales sofisticados para resaltar las emociones del texto, y sus cantatas de
bodas se consideran un ejemplo del uso de la música con función social y ceremonial
dentro del barroco.
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6. Estilos musicales: grisse, concitato, familare, recitativo, rapresentativo

Durante los siglos XVI y XVII, se desarrollaron varios estilos musicales que respondían a las
necesidades expresivas del teatro, la ópera y la música sacra. El stile grisse (más conocido
como stile grave) era solemne y estático, asociado con temas religiosos o dramáticos de
gran seriedad. El stile concitato, creado por Claudio Monteverdi, imitaba el estado de
agitación y emoción intensa, usando rápidas repeticiones de notas para expresar furia o
violencia, como en las guerras o pasiones extremas. El stile familare o concertato era más
simple y cercano al lenguaje popular, usado en obras más ligeras o profanas, con una
textura menos contrapuntística. El recitativo, como se explicó anteriormente, es un estilo
vocal a medio camino entre el canto y el habla, utilizado para avanzar la acción narrativa.
Por su parte, el stile rappresentativo (estilo representativo) fue el precursor del estilo
operístico, en el cual la música se subordina a la expresión del texto, característica clave de
la ópera primitiva. Estos estilos permitieron a los compositores moldear la música de
acuerdo con las emociones humanas, abriendo el camino a la expresividad barroca.

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7. Sonatas: da chiesa, da camera y otras variantes

La sonata es una forma instrumental muy importante desde el barroco en adelante. En el


siglo XVII, se consolidaron dos tipos fundamentales: la sonata da chiesa (de iglesia) y la
sonata da camera (de cámara). La sonata da chiesa se utilizaba en contextos litúrgicos o
religiosos y solía tener una estructura de cuatro movimientos: lento-rápido-lento-rápido. Se
caracterizaba por su lenguaje más serio, contrapuntístico y abstracto, sin títulos de danzas.
Un ejemplo es la producción de Corelli. Por otro lado, la sonata da camera tenía un carácter
más secular y festivo, y consistía en una colección de danzas instrumentales, similar a una
suite. Estas podían incluir allemande, courante, sarabande, entre otras. La textura en la
sonata da chiesa solía ser más polifónica y densa, mientras que en la da camera
predominaba la homofonía, con bloques de acordes. Compositores como Claudio
Monteverdi contribuyeron a estas formas tempranas, integrando también la sonata a sonare
(instrumental) y la sonata vocal. La evolución de estas formas sentó las bases para el
desarrollo posterior de la sonata clásica de Haydn, Mozart y Beethoven.

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8. Orígenes de la ópera y la primera ópera

La ópera como género surge en Italia hacia el año 1600 como resultado de la búsqueda
renacentista por revivir la tragedia griega. Los humanistas florentinos, especialmente el
grupo conocido como la Camerata Fiorentina, creían que los antiguos griegos declamaban
sus obras con acompañamiento musical. De ahí nació la idea de unir música, poesía y
drama en una nueva forma artística. La primera ópera reconocida es Euridice (1600) de
Jacopo Peri, aunque la primera obra maestra del género es L'Orfeo (1607) de Claudio
Monteverdi, que combinaba elementos teatrales y musicales con gran expresividad. La
ópera integraba texto (libreto), música, escenografía, vestuario y a veces danza, buscando
un efecto emocional total en el espectador. A lo largo del siglo XVII, se expandió
rápidamente por Europa, convirtiéndose en un entretenimiento tanto cortesano como
público. Así, la ópera se convirtió en una de las formas más completas y representativas de
la música barroca y clásica, evolucionando con estilos nacionales como la ópera seria
italiana, la tragedie lyrique francesa o el singspiel alemán.

9. Cuarteto de cuerda: el artículo, Mozart, Haydn, Boccherini, Beethoven

El cuarteto de cuerda es una de las formas más representativas de la música de cámara


clásica. Está formado por dos violines, una viola y un violonchelo, y se consolidó como
género durante el periodo clásico. Su origen se asocia especialmente con Joseph Haydn,
considerado el "padre del cuarteto de cuerda", quien estandarizó su forma en cuatro
movimientos: allegro, andante o adagio, minueto y final rápido. Haydn compuso más de 80
cuartetos, perfeccionando la interacción entre los instrumentos y otorgando a cada uno un
papel activo. Luigi Boccherini, compositor italiano establecido en España, también
contribuyó al desarrollo del cuarteto, aportando un estilo melódico y refinado. Wolfgang
Amadeus Mozart, influido por Haydn, compuso cuartetos de gran profundidad expresiva,
especialmente los dedicados a su maestro. Beethoven llevó este género a nuevas alturas,
especialmente en sus cuartetos tardíos, donde exploró una complejidad estructural y
emocional sin precedentes. El "artículo" que se menciona puede referirse a escritos teóricos
o críticos de la época que valoraban esta forma como una de las más intelectualmente
puras de la música instrumental.

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10. El drama: ópera bufa, ópera seria, ballat opera, semi ópera, el singspiel

La evolución del drama musical dio lugar a diversas formas de ópera que reflejaban tanto el
contexto social como las preferencias estéticas de cada país. La ópera seria era el estilo
dominante en Italia en el siglo XVIII, centrado en temas mitológicos o heroicos, con un
formato rígido de arias da capo y recitativos secos, y personajes nobles. En contraste, la
ópera bufa surgió como reacción a la seriedad de la ópera seria: se centraba en personajes
populares y tramas cómicas, con un lenguaje más accesible y una música más ligera, como
en las óperas de Pergolesi y, más tarde, Mozart (Las bodas de Fígaro). En Inglaterra surgió
la ballad opera, que combinaba texto hablado y canciones populares (ej. The Beggar's
Opera). La semi-ópera, típica del barroco inglés (como en Purcell), alternaba partes
habladas con música incidental, canciones y danzas. Finalmente, el singspiel alemán era
similar a la ópera bufa, con diálogos hablados y números musicales, del cual La flauta
mágica de Mozart es el ejemplo más famoso. Estas formas reflejan la diversidad del teatro
musical europeo.
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11. Ópera mozartiana: títulos más conocidos y diferencias entre ellas

Wolfgang Amadeus Mozart es uno de los compositores más influyentes en la historia de la


ópera, con obras que aún hoy se representan en todo el mundo. Sus óperas más conocidas
abarcan diferentes estilos. En la ópera seria, destacan Idomeneo y La clemenza di Tito,
obras en las que adopta el estilo heroico con una música expresiva y gran cuidado por el
drama. En la ópera bufa, Mozart alcanza su máxima genialidad con títulos como Le nozze di
Figaro (Las bodas de Fígaro), Don Giovanni y Così fan tutte, donde combina humor, crítica
social y profundidad psicológica. Estas obras se caracterizan por una estructura dramática
fluida y por el uso innovador de conjuntos vocales. Die Zauberflöte (La flauta mágica) es un
singspiel, con diálogos hablados y elementos simbólicos y masónicos. La diversidad
temática, la riqueza melódica y el equilibrio entre drama y música hacen que cada ópera de
Mozart tenga una personalidad única, pero todas comparten una profundidad emocional,
una caracterización magistral y un tratamiento musical que eleva el texto al máximo nivel
expresivo.

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12. Mundo del tiento, la pavana, el astocate (España)

En la música española del Renacimiento y Barroco, encontramos géneros instrumentales


únicos como el tiento, la pavana y el astocate. El tiento es una forma polifónica de origen
ibérico que se interpreta principalmente en órgano o instrumentos de teclado. Tiene una
estructura libre, comparable al ricercare italiano, y servía tanto para la práctica litúrgica
como para la demostración del virtuosismo del organista. En España, estos tientos podían
dividirse en de falsas (con disonancias y cromatismos) o de medio registro, aprovechando la
división del teclado del órgano ibérico. La pavana era una danza de compás binario y tempo
lento, solemne, que se interpretaba en contextos ceremoniales. El término astocate hace
referencia a la técnica de tocar con el laúd o la vihuela, en piezas como tocatas o fantasías.
Estas formas reflejan la rica tradición musical instrumental española y el alto nivel técnico y
creativo de los compositores peninsulares, como Cabezón, Cabanilles o Correa de Arauxo,
quienes dejaron un repertorio extenso para teclado dentro del ámbito sacro y secular.

13. Sonata

La sonata es una forma musical instrumental que tuvo una evolución significativa desde el
Barroco hasta el Clasicismo y más allá. En el Barroco, el término podía referirse a cualquier
pieza instrumental (en contraste con la "cantata", que era vocal), y se dividía en sonata da
chiesa (de iglesia) y sonata da camera (de cámara). Las primeras eran más serias, con
movimientos lentos y fugados, mientras que las segundas incluían danzas y eran más
ligeras. En el Clasicismo, la sonata se formalizó como una obra en varios movimientos,
generalmente tres o cuatro, para uno o dos instrumentos, siendo los más habituales el piano
solo o el piano con violín o violonchelo. El primer movimiento solía seguir la forma sonata,
que incluye una exposición (donde se presentan los temas), un desarrollo (con
transformaciones y modulaciones) y una reexposición (donde los temas regresan en la
tonalidad principal). Compositores como Haydn, Mozart y Beethoven llevaron esta forma a
su máxima expresión, especialmente este último, quien convirtió la sonata en un vehículo
de gran expresión emocional y complejidad estructural.

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14. Obra musical instrumental de Haydn y Haendel

Joseph Haydn fue un maestro absoluto de la música instrumental del periodo clásico.
Compuso 104 sinfonías, alrededor de 83 cuartetos de cuerda y más de 50 sonatas para
piano. Su estilo se caracteriza por el equilibrio formal, la claridad de las ideas musicales y el
uso del humor y la sorpresa (como en la Sinfonía “Sorpresa”). Además, fue pionero en
desarrollar la forma sonata, tanto en obras de cámara como en sinfonías. Georg Friedrich
Haendel, aunque más conocido por su música vocal (como el oratorio El Mesías), compuso
una importante cantidad de obras instrumentales. Entre ellas destacan los Concerti Grossi,
las suites orquestales como Música Acuática y Música para los reales fuegos artificiales, y
una serie de conciertos para órgano que él mismo interpretaba entre los actos de sus
oratorios. La música instrumental de Haendel muestra un estilo más barroco, con ritmos
marcados, ornamentación y una gran expresividad, mientras que la de Haydn es
representativa del clasicismo, con estructuras claras, desarrollo temático y simetría formal.

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15. El arte de la fuga / El bien temperado

El arte de la fuga (Die Kunst der Fuge) y El clave bien temperado (Das wohltemperierte
Klavier) son dos de las obras más importantes de Johann Sebastian Bach y pilares de la
música occidental. El arte de la fuga es una colección inacabada de cánones y fugas todas
basadas en un solo tema, diseñada como un tratado sobre las posibilidades del
contrapunto. La obra no especifica instrumentación, lo que ha llevado a diversas
interpretaciones (clave, órgano, cuarteto, orquesta de cuerdas). Es una demostración de
rigor técnico, pero también de profunda belleza. Por otro lado, El clave bien temperado
consta de dos volúmenes con 24 preludios y fugas cada uno, escritos en todas las
tonalidades mayores y menores del sistema temperado. Fue concebido como una
herramienta didáctica para el estudio del teclado y la composición, y también como una
muestra del potencial expresivo del sistema de afinación temperada, que permitía modular
libremente. Ambas obras resumen el conocimiento musical de Bach y su genialidad en el
tratamiento del contrapunto y la forma.

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16. José de Nebra (maestro de la capilla real)

José de Nebra (1702–1768) fue uno de los compositores españoles más destacados del
siglo XVIII y figura central de la música barroca en España. Ocupó el cargo de maestro de la
Capilla Real, lo que le permitió componer una gran cantidad de música religiosa, incluyendo
misas, villancicos, himnos y oratorios. También fue muy activo en el teatro, escribiendo
zarzuelas y comedias armónicas que combinaban elementos italianos y españoles. Su estilo
muestra una transición entre el barroco y el clasicismo, con una notable influencia del estilo
italiano, especialmente de la ópera napolitana, pero con un uso distintivo de elementos
nacionales. Algunas de sus obras teatrales más conocidas son Vendado es amor, no es
ciego y Amor aumenta el valor. Su música para tecla es también de gran interés,
especialmente por su ornamentación y expresividad. Además, fue un importante organista,
lo que lo conecta con el mundo de la música litúrgica e instrumental española. Hoy en día,
su obra está siendo redescubierta y revalorizada.

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17. Antonio Soler

Antonio Soler (1729–1783), también conocido como Padre Soler, fue un monje jerónimo,
compositor, organista y clavecinista español. Es considerado uno de los grandes músicos
españoles del siglo XVIII. Estudió con Domenico Scarlatti, de quien heredó la técnica del
clave y el estilo galante. Su obra más conocida son las sonatas para clave, de las cuales
compuso más de 120, muchas de ellas con una gran exigencia técnica y un estilo brillante,
lleno de contrastes rítmicos y modulaciones inesperadas. Además de su producción para
teclado, Soler también escribió música vocal sacra, conciertos para dos órganos, misas,
villancicos y música de cámara. Fue maestro de música del infante don Gabriel, para quien
escribió gran parte de su obra. Su estilo mezcla la tradición española con la influencia
italiana y las innovaciones del clasicismo emergente. En el mundo de la organistía, es
especialmente valorado por su uso del medio registro y su dominio del contrapunto. Su
música ha ganado un creciente reconocimiento en tiempos recientes gracias a grabaciones
modernas y estudios musicológicos.

18. Cabanilles

Juan Bautista Cabanilles (1644–1712) fue uno de los más importantes compositores y
organistas del Barroco español. Nacido en Valencia, desarrolló casi toda su carrera como
organista de la Catedral de Valencia, donde dejó una producción musical extensa,
especialmente para órgano. Se le considera el mayor representante del tiento barroco
español, forma musical característica del órgano ibérico. Su obra muestra una maestría
técnica en el contrapunto, una riqueza armónica notable y una expresividad profunda,
comparable con la de los grandes organistas europeos como Buxtehude o incluso Bach.
Entre sus composiciones destacan tientos de falsas, tientos partidos de medio registro,
pasacalles, tocatas, gallardas y versos para alternatim litúrgico. Aprovechaba las
posibilidades del órgano español, con registros solistas divididos por teclado. Su estilo
representa la culminación de la escuela organística española, con elementos del
Renacimiento combinados con la exuberancia barroca. Aunque su música quedó algo
olvidada tras su muerte, hoy en día es objeto de estudio y frecuente interpretación en
festivales de órgano históricos.

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19. Tonadilla escénica y sainete

La tonadilla escénica y el sainete son dos géneros teatrales y musicales típicamente


españoles del siglo XVIII, que surgieron como formas populares y accesibles para el
público. La tonadilla escénica era una breve pieza musical que se representaba entre los
actos de una obra teatral más larga, generalmente cómica. Tenía un carácter costumbrista y
satírico, con personajes populares como majos, manolos o chisperos, y un estilo musical
sencillo pero pegadizo. Los textos eran vivaces, con lenguaje coloquial y a menudo
humorístico. Compositores como Blas de Laserna o Pablo Esteve fueron fundamentales en
su desarrollo. El sainete, por su parte, era una breve comedia en un acto con fuerte carga
humorística, que también incluía elementos musicales. Ambos géneros reflejaban la vida
cotidiana madrileña y las preocupaciones del pueblo llano, en contraposición a la ópera
seria o la zarzuela barroca, más cortesanas. Estos formatos sentaron las bases para la
futura zarzuela romántica del siglo XIX y constituyen un ejemplo claro de teatro musical
nacional con identidad propia.

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20. Ópera en lengua italiana fuera de Italia

La ópera en lengua italiana se convirtió en el modelo dominante del teatro musical en


Europa durante los siglos XVII y XVIII. Incluso fuera de Italia, compositores y teatros
adoptaron la lengua italiana como estándar debido a su musicalidad y a la influencia de los
modelos napolitanos. En países como Austria, Alemania, Inglaterra y España, se
construyeron teatros de ópera donde se representaban obras italianas o escritas en italiano
por compositores no italianos. Por ejemplo, Haendel, aunque alemán de nacimiento,
escribió la mayoría de sus óperas en italiano durante su estancia en Londres, como Giulio
Cesare o Rinaldo. Mozart también compuso sus óperas más importantes en italiano, como
Don Giovanni o Così fan tutte. En Viena, el gusto aristocrático por lo italiano fue tan fuerte
que incluso las compañías de ópera locales adoptaban librettos italianos. La ópera italiana
fuera de Italia se caracterizaba por la forma aria da capo, el uso de castrati, la jerarquía
rígida entre tipos de personajes y un estilo vocal ornamentado. Esta expansión sentó las
bases para el dominio del estilo italiano en toda Europa hasta la llegada del nacionalismo
musical en el siglo XIX.
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21. Conciertos para órgano de Haendel

Georg Friedrich Haendel fue un prolífico compositor de música instrumental y vocal, y sus
conciertos para órgano ocupan un lugar destacado dentro de su producción. Estos
conciertos fueron compuestos, en su mayoría, para ser interpretados durante los entreactos
de sus oratorios, sirviendo como una especie de entretenimiento adicional para el público
londinense. Se trata de obras brillantes, generalmente en tres o cuatro movimientos, donde
el órgano asume un papel protagonista, alternando con la orquesta. Los conciertos para
órgano de Haendel combinan elementos del barroco italiano (influencia de Corelli y Vivaldi),
con la elegancia del estilo inglés. A menudo incluyen secciones improvisadas, lo que
permitía al propio Haendel —gran virtuoso del teclado— mostrar su destreza interpretativa.
Algunas de las obras más destacadas de esta colección están agrupadas en los Opus 4 y
Opus 7, y tienen una sonoridad majestuosa pero accesible, con gran fuerza melódica.
Además de su función concertística, estos conciertos ayudaron a consolidar la figura del
órgano como instrumento solista en el ámbito secular.

22. El periodo clásico

El periodo clásico de la música occidental abarca aproximadamente desde 1750 hasta


1820, y se caracteriza por una búsqueda de equilibrio, claridad formal y belleza idealizada.
Supone una reacción frente a la complejidad del Barroco, apostando por una mayor
sencillez estructural, homofonía (melodía acompañada), y simetría. En este periodo, se
consolidan formas musicales como la sonata, el cuarteto de cuerda, la sinfonía y el
concierto solista, todas organizadas generalmente en varios movimientos, con el primero en
forma sonata. La música clásica refleja los ideales de la Ilustración: racionalidad, orden,
lógica y perfección formal. Se presta especial atención al desarrollo temático, la proporción
y el contraste entre secciones musicales. Los compositores más representativos son Haydn,
Mozart y Beethoven, quienes trabajaron en Viena, epicentro del clasicismo musical.
También es importante la evolución del público: la música ya no está reservada a la corte o
a la Iglesia, sino que surgen conciertos públicos y editoriales musicales, aumentando la
accesibilidad de la música. Este periodo sienta las bases de la tradición musical europea
moderna.

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23. La forma sonata

La forma sonata es uno de los logros estructurales más importantes del periodo clásico, y
se convirtió en el modelo fundamental para el primer movimiento de la sonata, sinfonía,
cuarteto o concierto. Su estructura básica consta de tres secciones: exposición, desarrollo y
reexposición. En la exposición se presentan dos temas contrastantes: el primero en la
tonalidad principal (por ejemplo, do mayor), y el segundo en la tonalidad dominante (sol
mayor). Luego, en el desarrollo, el compositor explora, transforma y modula esos temas a
tonalidades variadas, generando tensión y creatividad. Finalmente, en la reexposición, los
dos temas regresan en la tonalidad principal, resolviendo la tensión armónica. A menudo se
añade una coda al final. Esta forma permite combinar la claridad estructural con el
dinamismo del desarrollo temático. Compositores como Haydn, Mozart y Beethoven
explotaron al máximo su potencial. Aunque se asocia principalmente al periodo clásico, la
forma sonata evolucionó en el Romanticismo, siendo utilizada también por Schubert,
Brahms, y otros, con mayor libertad formal y expresividad.

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24. El clasicismo vienés

El llamado clasicismo vienés se refiere al conjunto de compositores que desarrollaron su


carrera en Viena durante la segunda mitad del siglo XVIII y principios del XIX, consolidando
el estilo clásico. Los principales representantes son Joseph Haydn, Wolfgang Amadeus
Mozart y Ludwig van Beethoven. Viena, capital del Imperio Austrohúngaro, se convirtió en
un importante centro musical gracias al mecenazgo de la nobleza y la demanda de una
burguesía ilustrada que apoyaba las artes. Estos compositores perfeccionaron las formas
musicales clásicas (sonata, sinfonía, cuarteto, concierto, ópera), dotándolas de profundidad
emocional, riqueza melódica y una lógica estructural rigurosa. Haydn, al servicio de la
familia Esterházy, fue pionero en el desarrollo de la sinfonía y el cuarteto. Mozart, genio
precoz, fusionó el refinamiento melódico con la expresividad dramática. Beethoven rompió
con las convenciones clásicas y abrió camino hacia el Romanticismo, haciendo de la música
un medio de expresión subjetiva. El clasicismo vienés representa la culminación de siglos
de evolución musical en Europa y su legado continúa vivo en la música académica
contemporánea.

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25. La sinfonía clásica: forma, movimientos, autores y orquesta

La sinfonía clásica es una de las formas más emblemáticas del periodo clásico. Surgió de la
obertura barroca italiana y de la sinfonía de la ópera, evolucionando hacia una obra
instrumental autónoma, generalmente estructurada en cuatro movimientos: 1) Allegro (en
forma sonata), 2) Movimiento lento (andante o adagio), 3) Minueto y trío (danza en compás
ternario), y 4) Final rápido (allegro o presto, a menudo en forma rondó o sonata). Esta
estructura permite un equilibrio entre variedad y unidad. La orquesta clásica típica estaba
formada por cuerdas, dos oboes, dos fagotes, dos trompas, y con frecuencia flautas,
clarinetes, trompetas y timbales. Joseph Haydn es considerado el "padre de la sinfonía",
con más de 100 sinfonías que muestran una evolución desde la simplicidad hasta la
complejidad formal. Mozart compuso 41 sinfonías, destacando la Júpiter (nº 41) por su
maestría contrapuntística. Beethoven revolucionó la sinfonía con obras como la Tercera
("Heroica") y la Novena, añadiendo dramatismo, expansión formal y profundidad emocional,
rompiendo con las convenciones del clasicismo hacia el Romanticismo.

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