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Narrativas Cte Enero 2025 Maggie

La Profa. Margarita Garcia Zolueta comparte su trayectoria como docente, destacando la influencia de sus experiencias personales en su identidad profesional. A través de relatos de su vida en el aula, enfatiza la importancia de la empatía, la adaptación y el aprendizaje continuo en la enseñanza. Además, aborda el impacto emocional de su labor y propone prácticas de autocuidado para mantener el bienestar en su vida docente.

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Narrativas Cte Enero 2025 Maggie

La Profa. Margarita Garcia Zolueta comparte su trayectoria como docente, destacando la influencia de sus experiencias personales en su identidad profesional. A través de relatos de su vida en el aula, enfatiza la importancia de la empatía, la adaptación y el aprendizaje continuo en la enseñanza. Además, aborda el impacto emocional de su labor y propone prácticas de autocuidado para mantener el bienestar en su vida docente.

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NARRATIVA

RELATO PERSONAL (TRAMO 1)


PROFA. MARGARITA GARCIA ZOLUETA

Soy un cúmulo de experiencias que han tejido en mí la persona que soy hoy: una maestra
apasionada por la educación, pero también alguien que se construye continuamente desde sus
raíces personales. En el espejo de mi vida, veo reflejos de múltiples esferas: la hija que aprendió
de sus padres el valor de la perseverancia, la amiga que busca siempre ser apoyo y compañía, y la
profesional que encuentra en su labor una forma de transformar pequeñas parcelas del mundo.

Recuerdo aquella tarde en mi niñez cuando, rodeado de libros polvorientos, descubrí el placer de
enseñar a mis primos pequeños a leer sus primeras palabras. En ese momento, sin saberlo,
planté la semilla de lo que soy ahora. Esa experiencia me dio propósito, y la memoria de sus
sonrisas sigue alimentando mi vocación.

En mi vida adulta, la docencia no solo ha sido un trabajo, sino un espejo en el que mi paciencia,
creatividad y resiliencia se ponen a prueba diariamente. He aprendido a ser empática, a escuchar
con el corazón y a encontrar soluciones en medio del caos. Cada estudiante que pasa por mi aula
me deja una enseñanza que enriquece mi propia humanidad.

Me percibo como alguien en constante construcción. Valoro mi capacidad de adaptarme, mi


entusiasmo por aprender cosas nuevas y mi compromiso con el bienestar de los demás. No soy
perfecta; como todos, tengo mis días difíciles, pero mi esencia se mantiene firme en mi deseo de
crecer y ayudar a otros a crecer.

Cuando escribo, siento que vuelvo a conversar conmigo mismo. Mis palabras son un puente
entre mis pensamientos y mis emociones, una manera de dar forma y sentido a lo vivido. Escribir
me permite reconocer mis miedos y celebrar mis logros, pero, sobre todo, encontrar claridad en
medio de la complejidad de mi vida.

Así me veo: como alguien que sigue aprendiendo, soñando y trabajando por un mundo mejor,
una persona que busca ser reflejo de aquello que enseña. Mi autoconcepto no está terminado,
pero en su construcción encuentro una invitación constante a ser mejor, a vivir con más
conciencia y a enseñar con el corazón.
NARRATIVA
RELATO TRAYECTORIA PROFESIONAL (TRAMO 2)
PROFA. MARGARITA GARCIA ZOLUETA

El primer día que me presenté frente a un grupo como docente fue una experiencia que marcó
mi carrera. Recuerdo la mezcla de emociones: entusiasmo, nerviosismo e incertidumbre.
Estaba lista para compartir conocimientos, pero también me enfrentaba a la inseguridad de
cómo sería recibida por los estudiantes y cómo manejaría las situaciones que pudieran surgir.
El grupo asignado era de primer grado de secundaria, con una diversidad de personalidades
y contextos sociales. Desde el principio, noté que algunos estudiantes parecían
desinteresados y otros estaban muy inquietos. Una situación que captó mi atención de
inmediato fue un conflicto entre dos alumnos que parecía escalar con rapidez. Uno de ellos,
visiblemente enojado, había levantado la voz y el ambiente se tornó tenso.
En ese momento, decidí aplicar la calma como primer paso. Respiré profundamente y me
acerqué a ambos estudiantes con un tono sereno. En lugar de reprenderlos de inmediato, les
pedí que se sentaran y explicaran qué estaba ocurriendo. Les di espacio para expresarse
mientras mantenía la atención del resto del grupo en una actividad breve que dejé en el
pizarrón.
Al escuchar sus versiones, noté que la raíz del conflicto no era realmente entre ellos, sino una
acumulación de frustraciones personales que habían explotado en ese momento. Les propuse
una mediación en la que cada uno pudiera expresar lo que sentía sin interrupciones. Para mi
sorpresa, ambos aceptaron. Una vez que terminaron, guie la conversación hacia posibles
soluciones y formas de evitar conflictos similares en el futuro.
Resultados
El resultado fue mejor de lo que esperaba. No solo los alumnos se reconciliaron, sino que
también se mostraron más dispuestos a colaborar durante la clase. Esta experiencia me dejó
varias lecciones:
La importancia de mantener la calma en momentos de tensión.
El valor de escuchar a los estudiantes y validar sus emociones.
La necesidad de fomentar un ambiente de respeto y comunicación abierta desde el primer día.
A lo largo del ciclo escolar, esos dos estudiantes que comenzaron con un conflicto se
convirtieron en un ejemplo de trabajo en equipo. Este evento inicial me enseñó que la docencia
no solo consiste en impartir conocimientos, sino en construir relaciones humanas que
potencien el aprendizaje y el desarrollo integral de todos los involucrados.
NARRATIVA
RELATO DE VIDA DOCENTE (TRAMO 3)
PROFA. MARGARITA GARCIA ZOLUETA

Cada día que cruzo la puerta del aula, siento que entro a un mundo lleno de posibilidades, desafíos
y emociones. Mi labor docente no es solo un empleo; es una parte esencial de mi identidad, un
reflejo de mis valores, mis creencias y mi deseo de transformar vidas a través de la educación. Este
camino no ha estado exento de tropiezos ni de momentos de duda, pero cada experiencia ha sido
una lección que me ha permitido crecer, tanto profesional como personalmente.
Recuerdo un momento en particular que encapsula lo que significa ser docente. Era el inicio de un
ciclo escolar, y tenía frente a mí un grupo diverso de estudiantes de cuarto grado en la comunidad
de Nonoalco. Entre ellos estaba Sofía, una niña cuya timidez la hacía evitar cualquier interacción
con sus compañeros, y Diego, un niño enérgico que luchaba por concentrarse y seguía un ritmo
diferente al de sus compañeros.
En lugar de imponer un método único, decidí que mi estrategia sería adaptarme al grupo y crear un
entorno donde cada niño se sintiera valorado. Iniciamos con actividades que fomentaran la
colaboración, como construir historias en equipo y resolver retos en parejas. Poco a poco, vi cómo
Sofía comenzaba a levantar la mano y a sonreír al trabajar con sus compañeros, mientras Diego
encontraba su lugar en tareas que permitían movimientos y dinámicas más activas.
Al mismo tiempo, trabajé con mis colegas para implementar estrategias que beneficiaran no solo a
mi grupo, sino a toda la comunidad escolar. Organizamos talleres para los padres sobre cómo
apoyar el aprendizaje desde casa, y desarrollamos proyectos interdisciplinarios que conectaran las
áreas curriculares con la vida cotidiana de los estudiantes. Estas iniciativas no solo fortalecieron el
aprendizaje en el aula, sino también los lazos entre la escuela y las familias.
Este proceso me ayudó a comprender que cada acción en el aula tiene un impacto más allá de sus
cuatro paredes. Lo que enseñamos no son solo contenidos, sino valores, habilidades para la vida
y la capacidad de enfrentar el mundo con confianza y empatía. También aprendí que el equilibrio
entre el sentimiento, el pensamiento y la acción es clave para mantenerme en sintonía con mi labor
y para seguir disfrutándola.
Hoy, cuando pienso en mi vida como docente, no la veo como una sucesión de logros o retos, sino
como un viaje compartido. Cada estudiante que ha pasado por mi aula ha dejado una huella, y cada
experiencia ha sido una pieza que construye mi identidad profesional. Siento orgullo al ver a mis
alumnos crecer y descubrir el mundo a su manera, sabiendo que, de alguna forma, fui parte de ese
proceso.
Mi vida docente es un lienzo donde cada día añado colores y formas nuevas, un reflejo de los
momentos vividos y de los sueños por alcanzar. Es un recordatorio constante de que la educación
no solo transforma a quienes la reciben, sino también a quienes la imparten.
NARRATIVA
INTEGRADA (TRAMO 4)
PROFA. MARGARITA GARCIA ZOLUETA

A lo largo de los relatos que he construido, se dibuja una imagen que conecta profundamente mi
esencia como persona con mi existencia como docente. Cada experiencia, desde los momentos
iniciales llenos de incertidumbre hasta los logros compartidos con mis estudiantes, revela cómo
las diferentes esferas de mi vida interactúan para dar forma a mi identidad.
Ser docente no es solo una profesión, es un reflejo de mi compromiso con el aprendizaje, la
empatía y la transformación. En cada interacción con mis estudiantes, encuentro una oportunidad
de nutrir no solo su intelecto, sino también su humanidad. Desde proyectos creativos hasta
resolver conflictos en el aula, cada acto de enseñanza es también un acto de aprendizaje para mí,
pues me obliga a replantear mis métodos, a adaptarme y a descubrir nuevas perspectivas.
Mis creencias y valores son la brújula que guía mi labor. Creo en la equidad, en la importancia de
reconocer la diversidad y en el potencial único de cada ser humano. Estos principios no solo
influyen en mis decisiones dentro del aula, sino que también moldean mi manera de relacionarme
con los demás y de enfrentar los retos de la vida. La paciencia, la escucha activa y la capacidad
de reflexionar sobre mis acciones son habilidades que he fortalecido tanto en el ámbito personal
como profesional.
Las historias que he compartido muestran cómo mi identidad como docente se ha construido en
sinergia con mi vida personal. He aprendido que el aula es un microcosmos de la sociedad, donde
cada día es una oportunidad para construir algo significativo. He descubierto que el equilibrio entre
mis emociones, pensamientos y acciones es esencial para mi bienestar y para el impacto positivo
en mis estudiantes.
Por ejemplo, la experiencia de trabajar en proyectos colaborativos con mis alumnos no solo me
permitió verlos crecer, sino también reconocer mi propio crecimiento. Cada sonrisa, cada logro
compartido y cada desafío superado me recuerda que ser docente es también ser un eterno
aprendiz, dispuesto a cuestionar, ajustar y seguir adelante.
La persona que soy, con mis sueños, valores y emociones, es inseparable del docente que me
esfuerzo por ser. En mi esencia hay una pasión por crear espacios donde cada individuo pueda
sentirse valorado y desarrollar su máximo potencial. En mi existencia, encuentro propósito en cada
pequeño cambio que logro inspirar, ya sea en un alumno, una familia o la comunidad escolar.
Mi identidad está tejida con los hilos de las experiencias vividas, los aprendizajes adquiridos y los
valores que guían mis decisiones. Ser docente no es solo lo que hago, es quien soy, una persona
que cree en la educación como un acto de amor y transformación, y que busca, día a día, construir
un mundo más humano y justo desde el aula.
NARRATIVA
INTEGRADA (TRAMO 5)
PROFA. MARGARITA GARCIA ZOLUETA
Experiencias que me han generado Experiencias que me han generado
bienestar o sensación de satisfacción incomodidad o desagrado
Ver el progreso de mis estudiantes. Cuando un El estrés por el exceso de carga administrativa.
alumno que tenía dificultades comienza a La cantidad de papeleo, informes y
entender y aplicar lo aprendido, siento que mi responsabilidades burocráticas puede resultar
esfuerzo ha valido la pena. abrumadora, dejándome menos tiempo para lo
que realmente disfruto: enseñar.
La conexión con los padres de familia. Poder
colaborar con las familias de mis estudiantes y El desgaste emocional. En situaciones de
ver cómo juntos formamos un equipo de apoyo conflictos familiares o personales de los
para el desarrollo de los niños es muy estudiantes que afectan su rendimiento o
gratificante. bienestar, el dolor y la frustración pueden ser
difíciles de manejar.
Los momentos de aprendizaje compartido con
mis compañeros. Cuando discutimos ideas, La falta de recursos educativos. A veces siento
métodos y experiencias en las reuniones que los recursos y materiales disponibles son
docentes, el intercambio me permite crecer y insuficientes para ofrecer una educación de
enriquecer mi práctica. calidad, lo que limita las oportunidades de
aprendizaje de los estudiantes.
El agradecimiento y reconocimiento de los
estudiantes. Cuando los alumnos muestran su
agradecimiento de manera sincera, ya sea con
una carta, un gesto o simplemente un "gracias",
me siento valorada y realizada.
NARRATIVA
INTEGRADA (TRAMO 6)
PROFA. MARGARITA GARCIA ZOLUETA

Las prácticas de autocuidado que podrían llevarse a cabo de manera permanente en la cotidianidad,
tanto a nivel individual como colectivo, podrían ser las siguientes:

Reconocer y expresar las emociones de manera saludable:


Es fundamental aprender a identificar lo que se siente en cada momento y buscar maneras de
expresarlo, ya sea a través de la escritura, el diálogo con colegas o actividades artísticas. Este hábito
permite liberar tensiones emocionales y mejorar la comunicación dentro del colectivo.

Tomar pequeñas pausas durante la jornada laboral:


Durante la jornada escolar, es importante apartar breves momentos para relajarse, hacer
estiramientos o practicar ejercicios de respiración profunda. Esto ayuda a evitar la saturación y a
mantener la mente despejada, lo que favorece el bienestar físico y mental.

Hacer ejercicio diario:


Integrar actividades físicas en la rutina, como caminar, correr, practicar yoga o algún deporte, es
esencial para mantener el equilibrio emocional y físico. Un ejercicio regular reduce el estrés y mejora
el ánimo.

Mantener una dieta equilibrada:


Es necesario prestar atención a la alimentación diaria, evitando comer de forma excesiva o
insuficiente. Una dieta balanceada ayuda a mantener la energía y a reducir posibles malestares que
puedan afectar el bienestar emocional.

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