LA REVOLUCIÓN
INDUSTRIAL
DAYRON ALEXANDER D .T
LA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL
1.- Antecedentes y causas:
Los inicios de la industrialización europea hay que
buscarlos en la Edad Moderna. A partir del siglo XVI se
vislumbra un avance en el comercio, métodos
financieros, banca y un cierto progreso técnico en la
navegación, impresión o relojería. Sin embargo, estos
avances siempre se veían lastrados por epidemias,
constantes y largas guerras y hambrunas que no
permitían la dispersión de los nuevos conocimientos ni
un gran crecimiento demográfico. Según el historiador
Angus Maddison, Europa Occidental experimentó un
crecimiento demográfico prácticamente nulo entre
1500 y 1800.
El Renacimiento marcó otro punto de inflexión con la
aparición de las primeras sociedades capitalistas en
Holanda y el norte de Italia. Es a partir de mediados
del siglo XVIII cuando Europa comenzó a distanciarse
del resto del mundo y a asentar las bases de la futura
sociedad industrial debido al desarrollo, aún primitivo,
de la industria pesada y la minería.[14][15] La alianza
de los comerciantes con los agricultores hizo
aumentar la productividad, lo que a su vez provocó
una explosión demográfica, acentuada a partir del
XIX. La Revolución Industrial se caracterizó por la
transición de una economía agrícola y manual a una
comercial e industrial[16] cuya ideología se basaba en
el racionalismo la razón y la innovación científica.[17]
Otro de los principales desencadenantes de la
Revolución nace de la necesidad.[18] Aunque en
algunos lugares de Europa
1 como Gran Bretaña ya
existía una base industrial, las Guerras Napoleónicas
consolidaron la industria europea. Debido a la guerra,
que se extendía por la mayor parte de Europa, las
importaciones de muchos productos y materias
primas se suspendieron. Esto obligó a los gobiernos a
presionar a sus industrias y a la nación en general
para producir más y mejor que antes, desarrollándose
industrias antes inexistentes. La industrialización tuvo
lugar en diferentes oleadas en los distintos países. Las
primeras áreas industriales aparecieron en Gran
Bretaña a finales del siglo XVIII, extendiéndose a
Bélgica y Francia a principios del siglo XIX y a
Alemania y a Estados Unidos a mediados de siglo, a
Japón a partir de 1868 y a Rusia, Italia y España a
finales de siglo. Entre las razones se encontraron
algunas tan dispares como la notable ausencia de
grandes guerras entre 1815 y 1914, la aceptación de
la economía de mercado y el consecuente nacimiento
del capitalismo, la ruptura con el pasado, un cierto
equilibrio monetario y la ausencia de inflación.
2.- Etapas de la Revolución Industrial:
La industrialización que se originó en Inglaterra y
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luego se extendió por toda Europa no solo tuvo un
gran impacto económico, sino que además generó
enormes transformaciones sociales.
Proletariado urbano. Como consecuencia de la
revolución agrícola y demográfica, se produjo un
éxodo masivo de campesinos hacia las ciudades; el
antiguo agricultor se convirtió en obrero industrial. La
ciudad industrial aumentó su población como
consecuencia del crecimiento natural de sus
habitantes y por el arribo de este nuevo contingente
humano. La carencia de habitaciones fue el primer
problema que sufrió esta población socialmente
marginada; debía vivir en espacios reducidos sin
comodidades mínimas y carentes de higiene. A ello se
sumaban jornadas de trabajo, que llegaban a más de
catorce horas diarias, en las que participaban
hombres, mujeres y niños con salarios miserables, y
carentes de protección legal frente a la arbitrariedad
de los dueños de las fábricas o centros de producción.
Este conjunto de males que afectaba al proletariado
urbano se llamó la Cuestión social, haciendo alusión a
las insuficiencias materiales y espirituales que les
afectaban.
Burguesía industrial. Como contraste al proletariado
industrial, se fortaleció el poder económico y social de
los grandes empresarios, afianzando de este modo el
sistema económico capitalista, caracterizado por la
propiedad privada de los medios de producción y la
regulación de los precios por el mercado, de acuerdo
con la oferta y la demanda.
En este escenario, la burguesía desplaza
definitivamente a la aristocracia terrateniente y su
situación de privilegio social se basó
fundamentalmente en la fortuna y no en el origen o la
sangre. Avalados por una doctrina que defendía la
libertad económica, los empresarios obtenían grandes
riquezas, no solo vendiendo y compitiendo, sino que
además pagando bajos salarios por la fuerza de
trabajo aportada por los obreros.
Las propuestas para solucionar el problema social.
Frente a la situación de pobreza y precariedad de los
obreros, surgieron críticas y fórmulas para tratar de
darles solución; por ejemplo, los socialistas utópicos,
que aspiraban a crear una sociedad ideal, justa y libre
de todo tipo de problemas sociales (para algunos, el
comunismo). Otra propuesta fue el socialismo
científico de Karl Marx, que proponía la revolución
proletaria y la abolición de la propiedad privada
(marxismo); también la Iglesia católica, a través del
papa León XIII, dio a conocer la Encíclica Rerum
Novarum (1891), primera encíclica social de la
historia, la cual condenaba los abusos y exigía a los
estados la obligación de proteger
4 a lo más débiles.