CACOMIXTLE
¿Qué significa su nombre?
Su nombre proviene de la palabra náhuatl "tlacamistli", que significa "medio
felino". El nombre científico es "bassariscus astutus" que significa "pequeño zorro
inteligente".
Es un mamífero emparentado con los mapaches, tlacuaches, coatíes y zorros por
su aspecto físico y su modo de desarrollarse.
¿Cómo es físicamente?
Su tamaño es menor al de un gato, su cuerpo es de entre 30 a 42 centímetros.
Mientras que su cola llega a medir entre 31 a 44 centímetros; tiene un gran
volumen y hasta siete anillos. Su pelaje es color gris y marrón, y tienen manchas
blancas.
La articulación de su tobillo tiene la capacidad de girar hasta 180 grados, esto
permite que sus movimientos sean flexibles, agiles y que pueda trepar por los
árboles, bardas y lugares estrechos.
¿Qué come el Cacomixtle?
Es omnívoro, su alimentación durante la primavera y verano incluye semillas, frutas
y verduras como la tuna y el chayote. Para el invierno suele cazar insectos como
lagartijas, chapulines, escarabanos y roedores como los ratones, ardillas y conejos.
Al ser un animal nocturno siempre va tras sus presas en este horario. En zonas
rurales, es visto como una amenaza ya que ataca a las gallinas, en busca de
alimento.
¿Dónde vive?
Los bosques son el sitio ideal de estos animales, también viven en zonas rurales,
sembradíos y últimamente migran a espacios urbanos debido a la degradación e
invasión de áreas naturales.
La tala excesiva, los incendios forestales y la caza
ilegal son los problemas que alteran la
conservación de esta especie en su ecosistema.
AJOLOTE MEXICANO, CRIATURA SÚPER DOTADA
Entre la extraordinaria fauna mexicana existe una asombrosa especie, el ajolote mexicano (Ambystoma
mexicanum). De rara apariencia física, es poseedora de facultades extraordinarias que aun para la ciencia
representan misterios: alcanza la madurez sexual sin cambiar su forma larvaria y posee la excepcional
capacidad de regenerar miembros perdidos, e incluso ¡parte del cerebro!... y del ¡corazón!
El ajolote originario y endémico de los lagos del Valle de México y que sobrevive en el lago de Xochimilco,
fue llamado por los antiguos mexicanos axolotl (del náhuatl, “monstruo de agua”) y conserva
características milenarias de las salamandras, pero es más cercano a ranas y sapos.
Sin embargo, parece haber olvidado su aptitud de desplazarse por tierra, pues aunque posee cuatro patas
que le permiten caminar, además de una cola que conserva tras la metamorfosis, solo sube a la superficie
del lago para respirar y en seguida se sumerge.
De color negro o marrón moteado, albino o blanco, el ajolote mexicano conserva su aleta dorsal de
renacuajo que se extiende casi por todo su cuerpo que mide de 15 y hasta 30 centímetros de longitud, y
sus branquias externas en forma de plumas sobresalen de la parte trasera de su ancha cabeza.
Nuestra singular salamandra se alimenta de moluscos, gusanos, larvas, crustáceos y uno que otro pez,
pero no ha podido librarse de las garzas que la engullen y menos aún de su principal predador, el humano,
que además ha introducido al lago de Xochimilco y sus canales grandes peces que amenazan su
sobrevivencia.
Desde antes de la Colonia hasta la actualidad, Ambystoma mexicanum ha sido alimento muy apreciado
por su sabor y propiedades nutritivas, lo mismo preparado en tamales que en sopas y guisados, que
aprovechado en la medicina tradicional en fórmulas de jarabe, pomada o infusiones, contra
padecimientos respiratorios.
Tantas virtudes propiciaron que esta singular criatura fuera llevada al peligro de extinción, pues la mayoría
de los citadinos ignora que es necesaria la repoblación del ajolote mexicano, lo mismo que frenar la
degradación de su hábitat lacustre.
Se le sigue capturando por tradición, e incluso los acuarios comerciales los ofrecen clandestinamente
como especie “rara”, a sabiendas de que la NOM-059-2010-SEMARNAT, le confiere protección especial al
listarla como especie amenazada.
Entre los esfuerzos emprendidos para rescatar al ajolote destaca el Plan de Rescate Ecológico de
Xochimilco, iniciado en 1989, del que es parte el proyecto “Conservación del ajolote (Ambystoma
mexicanum) mediante su cultivo y siembra en el Parque Ecológico de Xochimilco”, auspiciado por la
Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO), y desarrollado por el
Patronato del Parque Ecológico de Xochimilco, A.C., que busca preservar y hacer una explotación racional
de la especie.
Las extraordinarias virtudes del ajolote mexicano han propiciado que a este anfibio exclusivo de México se
le encuentre en acuarios y laboratorios de todo el mundo, y que se hayan realizado miles de estudios en
importantes campos de la ciencia: la biología celular, anatomía, genética y evolución, entre otras, según
reporta la CONABIO.
GATO MONTÉS
Nombre científico: Leopardus geoffroyi
Estado de conservación en Argentina: Preocupación menor
Estado de conservación internacional (IUCN): Preocupación menor
Por su apariencia y tamaño el Gato Montés puede confundirse con un gato doméstico, sobre todo en los frecuentes
casos de melanismo.
Mide entre 42 a 66 cm de largo (cabeza y cuerpo) más unos 24 a 36 cm de cola. Su peso de 2 a 6 kg.
Posee un cuerpo robusto de pelaje corto y áspero. Dorsalmente el fondo es de color bayo o leonado grisáceo, más pálido
en los costados, volviéndose casi blanco alrededor de los ojos, el hocico y las partes inferiores. El dorso y los costados
presentan pequeñas manchas negras redondeadas o elípticas, que se transforman en bandas transversales en los
costados de las patas y en anillos en la cola.
Los ojos del Gato Montés son de color verde amarillento y el rinario es rosado.
Su amplia distribución geográfica en Argentina va de la mano con una considerable variación de tamaño y coloración.
Así, los ejemplares del sur son de mayor tamaño y coloración más pálida; los del norte son más oscuros y presentan un
alto porcentaje de melanismo y por lo general los ejemplares del oeste poseen manchas de menor tamaño.
El macho es mayor y más robusto que la hembra.
El Gato Montés es de hábitos principalmente crepusculares y nocturnos.
Si bien se adapta a ambientes muy diversos, prefiere sitios arbolados o rocosos y gusta mucho del agua. Es buen
trepador y nadador y de día suele descansar oculto en árboles o grietas.
Se alimenta de pequeños mamíferos, aves, reptiles, anfibios y peces.
El área de acción de las hembras es de unos 3,5 km2, mientras que los machos tienen un territorio 3 veces mayor, que
marcan con orina y excrementos.
Las hembras del Gato Montés dan a luz generalmente en una cueva o en un hueco luego de una gestación de 74 a 76
días; suelen tener una camada anual de 1 a 4 crías, alcanzando la madurez sexual al año y medio o dos años.
El Gato Montés puede llegar a vivir hasta los 14 o 15 años en estado silvestre y unos 21 años en cautiverio.
El Gato Montés vive en ambientes muy variados, desde el nivel del mar hasta los 3300 metros de altura.
Es muy frecuente en sabanas, montes y a lo largo de las selvas en galería, principalmente en los sitios arbolados o
rocosos e incluso se lo suele encontrar en ambientes modificados.
Su distribución mundial incluye el sudeste de Bolivia, el oeste y sur de Paraguay, el extremo sur de Brasil, todo el Uruguay
y casi todo el territorio continental de Argentina hasta el sur de la Patagonia Argentina alcanzando incluso algunos
territorios esteparios de la Patagonia Chilena.
Principales amenazas
Caza ilegal, sobre todo en represalia por depredación sobre aves de corral
Destrucción y fragmentación del hábitat
Atropellamientos en rutas y caminos
Depredación por perros domésticos