El canguro es un marsupial endémico de Australia y Nueva Guinea, perteneciente a la
familia Macropodidae, que significa "pie grande". Son animales icónicos por su forma de
locomoción mediante saltos, su bolsa marsupial y sus poderosas patas traseras. Existen
cuatro especies principales: el canguro rojo (Macropus rufus), el canguro gris oriental
(Macropus giganteus), el canguro gris occidental (Macropus fuliginosus) y el canguro
antilopino (Macropus antilopinus). Los canguros varían en tamaño, pero el canguro rojo es
el más grande de todos los marsupiales, pudiendo alcanzar hasta 1.8 metros de altura y
pesar más de 90 kilogramos.
Una de sus características más impresionantes es su método de desplazamiento. A
diferencia de la mayoría de los mamíferos terrestres, los canguros no caminan, sino que se
desplazan a saltos, utilizando sus patas traseras extremadamente musculosas y su cola
larga y fuerte para mantener el equilibrio. Pueden alcanzar velocidades de hasta 70 km/h en
distancias cortas y dar saltos de hasta 9 metros de longitud. Su anatomía está diseñada
para la eficiencia energética, ya que el tendón de Aquiles actúa como un resorte natural que
les permite moverse sin gastar demasiada energía.
Los canguros son herbívoros y se alimentan principalmente de pasto, hojas y brotes de
arbustos. Tienen un sistema digestivo especializado que les permite fermentar la celulosa y
extraer la mayor cantidad posible de nutrientes de su dieta. Además, su organismo está
adaptado para conservar agua, lo que les permite sobrevivir en los áridos paisajes
australianos. Pueden pasar largos períodos sin beber agua, obteniendo la humedad que
necesitan de los alimentos que consumen. Esta capacidad es crucial en un continente
donde las sequías pueden ser frecuentes y severas.
La reproducción de los canguros es otro aspecto fascinante de su biología. Como
marsupiales, las crías nacen en un estado extremadamente prematuro, con un tamaño de
apenas unos centímetros. Tras el nacimiento, la cría, conocida como joey, se arrastra
instintivamente hasta la bolsa marsupial de la madre, donde se adhiere a una de sus
mamas y continúa su desarrollo durante varios meses. Algo sorprendente es que la madre
canguro puede pausar el desarrollo de un embrión si las condiciones ambientales no son
favorables, un fenómeno conocido como diapausa embrionaria. Esta capacidad les
permite maximizar las oportunidades de supervivencia de sus crías. Aunque están bien
adaptados a su entorno, los canguros enfrentan amenazas debido a la caza, la destrucción
de su hábitat y los accidentes con vehículos en carreteras australianas.