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Sabado 28 Sept 2024-Capítulo 15

Libro Mensajes Selectos Tomo 1 Elena White
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Capítulo 15—Cuando la iglesia despierte

Se necesita la oración en la vida del hogar, en la vida de la iglesia, en


la vida misionera. Se entiende sólo débilmente la eficacia de la
oración ferviente. Si la iglesia fuera fiel en la oración, no se la
encontraría descuidada en tantas cosas, pues la fidelidad en implorar
a Dios dará ricos resultados.

Cuando la iglesia despierte al sentido de su santa vocación, mucho


más fervientes y efectivas oraciones ascenderán al cielo para que el
Espíritu Santo indique la obra y el deber del pueblo de Dios acerca de
la salvación de las almas. Tenemos la promesa permanente de que
Dios se acercará a toda alma que lo busque.

La iglesia necesita ser engendrada otra vez en una esperanza viva


“por la resurrección de Jesucristo de los muertos, para una herencia
incorruptible, incontaminada e inmarcesible”. 1 Pedro 1:3, 4. Cuando
la iglesia se despierte a la comprensión de lo que debe hacerse en
nuestro mundo, los miembros tendrán afán por las almas de los que
no conocen a Dios y que, en su ignorancia espiritual, no pueden
comprender la verdad para este tiempo. La abnegación y el sacrificio
del yo han de entretejerse en toda nuestra experiencia. Hemos de
orar y velar en oración para que no haya inconsistencia en nuestra
vida. No debemos dejar de mostrar a otros que comprendemos que
velar y orar significa vivir nuestras oraciones ante Dios, para que
pueda contestarlas.

La iglesia no retrocederá mientras los miembros busquen ayuda del


trono de gracia para que no fracasen en cooperar en la gran obra de
la salvación de las almas que están al borde de la ruina. Los
miembros de una iglesia activa y trabajadora comprenderán que
están llevando el yugo de Cristo y tirando con él.

El universo celestial espera que haya canales consagrados por los


cuales Dios pueda comunicarse con su pueblo y mediante él con el
mundo. Dios obrará mediante una iglesia consagrada y abnegada, y
revelará su Espíritu en una forma visible y gloriosa, especialmente en
este tiempo, cuando Satanás trabaja en una forma magistral para
engañar a las almas, tanto de los ministros como de los laicos. Si los
ministros de Dios cooperan con él, estará con ellos en una forma
notable, así como estuvo con sus discípulos en la antigüedad.

¿No se despertará la iglesia a su responsabilidad? Dios espera para


impartir el Espíritu del Misionero más grande que el mundo haya
conocido a aquellos que trabajen con consagración abnegada y
sacrificio propio. Cuando el pueblo de Dios reciba este Espíritu,
irradiará poder.—Manuscrito 59, 1898.
Las virtudes pasivas
El Señor permite que se presenten circunstancias que demandan el
ejercicio de las virtudes pasivas, las cuales aumentan en pureza y
eficacia cuando nos esforzamos por devolver al Señor lo que es suyo
en diezmos y ofrendas. Ud. sabe algo de lo que significa pasar por
pruebas. Ellas le han dado la oportunidad de confiar en Dios, de
buscarlo en oración ferviente, para que Ud. pueda creer en él y
confiar en él con fe sencilla. Mediante el sufrimiento, nuestras
virtudes y nuestra fe son probadas. En el día de la dificultad es
cuando comprendemos cuán precioso es Jesús. Se le dará a Ud.
oportunidad de decir: “Aunque él me matare, en él esperaré”. Job
13:15. Oh, es muy precioso pensar que se nos dan las oportunidades
para confesar nuestra fe ante el peligro y en medio del pesar, la
enfermedad, el dolor y la muerte...

Para nosotros todo depende de cómo aceptemos las estipulaciones


del Señor. Como es nuestro espíritu, será el resultado moral sobre
nuestra vida futura y carácter. Individualmente, cada alma tiene
victorias que ganar, pero debe comprender que no puede tener todo
como quiere. Hemos de obedecer cuidadosamente cada lección que
Cristo ha dado mediante su vida y enseñanza. El no destruye, sino
que mejora todo lo que toca.—Carta 135, 1897.
Humildad y fe
En la obra para este tiempo, no son el dinero o el talento, ni la
sabiduría o la elocuencia tan necesarios como la fe dotada de
humildad. Ninguna oposición puede prevalecer contra la verdad
presentada con fe y humildad por obreros que voluntariamente llevan
el esfuerzo, el sacrificio y el reproche por causa del Maestro. Debemos
ser colaboradores con Cristo si queremos ver que nuestros esfuerzos
sean coronados por el éxito. Debemos llorar como Cristo lloró por los
que no lloran por sí mismos, y rogar como él rogó por los que no
ruegan por sí mismos.—Manuscrito 24, 1903.
Una obra rápida
Cuando el poder divino se combine con el esfuerzo humano, la obra
se propagará como fuego en el rastrojo. Dios empleará instrumentos
cuyo origen no podrá discernir el hombre: ángeles harán una obra
que los hombres podrían haber tenido la bendición de realizar si no
hubieran sido descuidados en responder a las demandas de Dios.—
The Review and Herald, 15 de diciembre de 1885.

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