Historia del Fútbol Uruguayo: Caudillos
Historia del Fútbol Uruguayo: Caudillos
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H IS T O R IA DEL F U T B O L URUGUAYO z~
DIRECTOR
Franklin Morales
ASESOR DE LA DIRECCION
Eduardo Gutiérrez Cortinas
AYUDANTE DE LA DIRECCION
Rafael Bayce
DIAGRAMADO
Horacio Anón
EDITOR
Julio Bayce
Editores Reunidos
Cerro Largo 9 4 9 Tol. 1 .0 3 .1 * M ontevideo. Uruguay
DISTRIBUCION GENERAL
Arco S. R. L
Cotonía 1263 Tol. I 32 00
DISTRIBUCION INTERIOR,
QUIOSCOS Y CANILLITAS
Distribuidora Uruguaya
do Díanos y ftovistos
Ciudad ola 1424 Tol. 1 .5 1 .5 5
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Solis 1 5 6 3 Tol. 9 .1 3 22
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se diferencian, con fuerza que se hablándome de la potencia de un
identifica, con valor que admite y hombre al que muchos califican de
exige comparación, aunque la lucha
sea otra.
Caudillos que mandan gritando.
único. En la cancha y fuera de
ella se hacía lo que decía JOSE.
Y JOSE era uno solo, como si el
NASAZZI
Unos que mandan en silencio, otros... nombre no le sirviera a nadie más. En 1935 para fe ste ja r el
Y los que mandan por presencia, Caudillo por el alerta, por el alien cuarto cen ten ario d e su fu n d a
por sicología no aprendida, por na to, por la frase construida en el ción, L im a se pro p u so ce le b ra
turaleza de conformación humana. segundo preciso y dicha en el mo ciones trascen den tes. E n tre ellas
mento de la necesidad imperiosa.
Caudillo del grito alentador, pero un ca m p eo n a to d o n d e urugua
DON JOSE NASAZZI, yos y argen tin os vo lviera n a
sin desplante ni ofensa. Caudillo
"EL TERRIBLE de ir al frente, protector incondi en fren tarse, lo qu e no hacían
Nunca le vi jugar. Lo tuve entre cional del resto aunque el resto no d e sd e la fin a l d e 1930 en M on
las manos como una figurita de lo estuviera necesitando. Caudillo te v id e o . N asazzi, L o ren zo F er
cartón o de chapa metálica, menos por V IV E ZA para captar posibilida
des, alternativas y circunstancias. n án dez y H écto r C astro eran
acerada que sus ojos. . . y desde la
litografía me impuso el respeto por Para buscar y encontrar sin mucho los in teg ra n tes d e la v ie ja
“gu ardia d e h ie rro ” celeste y,
cerca d e l fin d e sus a c tu a d o ,
nes, cansados p o r el tie m p o
acu dieron a d e fe n d e r el p res
tig io celeste en un to rn eo es
p era d o p o r los vecin os d e en
fre n te com o la p o sterg a d a pero
ansiada revan ch a d e aqu ella
fin a l, esta vez en terren o n eu
tral. C ontra to d o s los va ticin io s
en el p a r tid o fin a l U ruguay
venció h o lg a d a m e n te p o r 3 a Ó.
J cierta a ltu ra d e l p a rtid o ,
L oren zo cayó h ech o una masa
d e m úsculos revu elto s y con
tra íd o s, a tra vesa d o p o r ca
lam bres. Con el p e lo pegado a
la fren te p o r el su dor p id ió el
cam bio. E n ton ces N asazzi le
g ritó :
— ¿Q u é van a d ecir en M on
te v id e o cuando sepan qu e p e
d is te q u e te sacaran? ¿ N o te
da vergü en za?
Lorenzo, levantándose, ex
clam ó.
Deja M alucho, deja, yo no
salgo nada . . .
para sus oidos. Un actor para esce e que tuvo que esperar a que él qui-
porque fue el del rezongo a tiempo,
el de la palmada amistosa y recon nario único, con boca tan ancha como iera irse, ella que siempre es cobra-
el mundo y un telón que sólo podía ora implacable de las deudas que
fortante; el del g rito exigente ador 1 hombre contrae mientras respira.
nado con esa carajeada con “ C” de caer si el tramoyista usaba el ape
llido muerte. Caudillo hasta para Un caudillo que avasalló la his-
c a u d illo ... A ltivo hasta para la pa oria. Que se metió en ella con pre
labra de adiós al compañero, cuando preferir el silencio, el ostracismo, an
tes que la queja, antes que la pro potencia amable en el trato, pero con
la tierra reclamó lo suyo; orgulloso erocidad en la lucha. El hombre y
y hasta agresivo para decir la ver testa mocosa o el llanto retenido que
se va en mohines. Caudillo por "apro 1 caudillo jamás podrán desglosarse
dad, siempre LA VERDAD, aunque orque son tan indivisibles como ma
la mentira establecida pretendiera piación debida” , sin tirotearse con la
vanidad o entregarse al amor propio, lve e hijo, tan inseparables como hie-
jx>nerle muro de contención. Y los v f r in tn n unidos como mar y
ojos de Nasazzi demolieron ese mu ¡sin “ yoismo” de Nasazzi. sin enamo
ro, porque las pupilas tenían poten ramiento de JOSE. . . ! arena.
Caudillo en la observación, en la Caudillo de la amistad sin im por
cia de bomba y la mentira, para él, tarle el viento en contra. Tal vez el
debilidad de flan mesura, en el juicio y en la actitud.
primero que captó, que supo, que se y lograr acallar a una m ultitud al mas que había creído sin sospe
valoró la potencia del grupo humano, de doscientas m il almas? Im ponen chas de dobleces. Tal vez. en el
haz de voluntades capaces para el cia de la calle en su formación; con fracaso de la intentona suicida, vino
sacrjfxno. ca rril que lleva a la meta tacto directo con las cosas difíciles, el reencuentro con su coraje y el
más lejana y. llegando se apresta de tal vez con la necesidad. Cultura ca estímulo para seguir. Hasta la par
nuevo a la salida que amplíe el hori llejera que va asimilando hasta pro tida anónima hacia la o rilla de en
zonte de hazañas, las mismas que él fesora rio, graduarlo en ••mundolo frente a hacer equilibrio entre los
comandó junto a un resto que valoró gía". exonerarlo en picardía, honoris andamies de una construcción, cuan
su contenido .El fabuloso contenido causa en vivera. Después una m ul do aquí (1948) la profesión futbole
de JOSE. titud de sueños no concretados; sue ra tenía protesta de huelga. Sin de
ños donde el fútbol aparece pocas cir nada. Igual que cuando se acercó
v eces porque el logro es deseado para a la o n lla del muelle. Un hombre
H MftGftO OBDULIO otras cosas que no confiesa pero así es C A U D IL LO de sí mismo y
Otro que no tiene necesidad de siente. tiene O B LIG AC IO N de demostrar
apellido *para que lo quiere? Varela A rcilla natural noble y la mano que lo es ante los demás. Porque
existen muchos pero hay UN SOLO hábil de la vida modelándola hasta la naturaleza es avara con ese in
Obdulio Caudillo an tener abso-uta- ver su obra expuesta en atributos grediente e impone la O B LIG AC IO N
mente nada que ver con los otros, sin inestimables para ser caudillo en fú t de ser usado en el m ejor aprovecha
puntos de contacte sin asidero para bol Un concepto muy suyo de acon miento. Y sale a las canchas, prim e
la comparación. aun cuando la tecimiento o hechos Una forma de ro s in numero y luego con un cinco
votación en la cancr.a hay a ver cómo los demás no quieren o no en la espalda a cu m p lir un signo
identioo^ resultados positivos Sicólo saben Un arraigo profundo a sus de mandato, un ciclo de historia, m il
go y filósofo Observador profundo convicciones una trampa que él mis páginas recuadradas "E l Negro" Ob
estudioso instintivo detallista sm pro mo se tiende si entra en el juzga dulio que anda al tranco porque ha
ponérselo. sagaz sm que sepa cali miento de loe demás Por eso alguna nacido para capataz y los capataces
brar que es eso Incisivo, oportuno vez se quiere imponer silencio d e fi tienen que ordenar ¡xmsando sin
y en muchas cosas introvertido En nitivo. tal vez en la comprobación apresuramientos
la cancha era un extrovertido * de errores propios o decepciones que Obdulio trae lo suyo, lo que le
_Que monde interior lo diferencia los otros le regalan sin su pedido pertenece y le agrega el aditamento
o lo hace distinto * ¿ Que v a-urea se Quiso decir adiós a si mismo sin de la cultura empedrada, del estaño
han cor¿jugado para la emboranún de despedirse de esos otros porque in tu tempranero de la cofia antes de la
este «r.gular hombre capaz en la yó el engaño, porque comprobó fal- «-dad establecida, del rancho que le
audacia o el raciocinio de proponer >eda«.t inconstancia podredumbre di arrim a concepto de la amistad y le
N asazz protege d arco en la fin a l del 2fi. m ie n tra » M a z a d sale y d e s b a ra ta una c a rg a a rg e n tin a . E l c a p itá n
celeste era un oeiooo g u a rd iá n de la v a lla d u ra n te las Im petu o sa» salida» del a rq u e ro o lím p ic o . L a c o m p le m e n
t a o s de esto» do» coloso» e ra una g a ra n tía a d ic io n a l p a ra el u ltim o red u cto u ru g u a y o .
O B D U L IO
Un sábado alguien u bicó a
O b d u lio y lo citó para un
café. L e o freció $ 3.500 por
“ir a m enos” al d ía siguiente.
O b d u lio to m ó e l d in ero y lo
d e p o sitó en m anos d e l dueño
d e l café. Fue a en trevista r
al p re sid e n te d e W anderers
— don D a n iel T arrés— y le
rela tó lo su cedido.
— Póngam e si quiere. Pero
yo prefiriría no jugar. Si an
do m al. ¡las cosas que van a
decir
— T e conocem os. N o hay
ningún p ro b lem a . Jugás vos.
IFanderers ganó 1-0. C uando
term in ó el p a rtid o , O b d u lio le
p id ió $ 0,10 para el tranvía.
Si
O B D U L IO
En 1942 se ju g a b a un p a rtid o
con P e ña ro l qu e ganó W an.
derers 2-0. O b d u lio era el capí,
tán y sus p ro testa s habían col-
m a d o la pacien cia d e A n íb a l
T eja d a , ju e z d e l p a rtid o . En
cierto m o m en to un ju g a d o r
au rinegro h izo un v io le n to jo u l
y allá corrió O b d u lio . T ejada
pensó qu e ven ía a p ro testa r y
lo encaró. “V engo a rogarle que
si algún jugador de m i cua-
dro hace un foul así, lo eche
de in m ed iato”, fu e la im p re
vista salida d e O b d u lio , que
T eja d a recordaba años des
pués. “N o tuve más rem edio
que reírm e”.
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resistieron los más severos peritajes. equipo con jerarquía internacional, quienes son reacios a ella, sin duda
Uno del campo. De "tierra adentro” , pelotas que no ovalaran como aque por la misma ignorancia. Caudillo en
dicen, pero él traia adentro algo que llas del pago ni árbitros que san una época especial de desconfianzas
no sabia definir pero le urgía mos cionaran un off-side al ejecutar un de recelos, de hombres que vivinvx
trar, Caudillo a la edad en que toda outball. Queria camisetas con colo “ devorando con temor de ser dev
vía se debe ser aprendiz, montonero. res de fama, para jugar en campeo rados” , de envidias que se nos cue
Caudillaje de presencia soberana que natos de importancia nacional, sud lan casi sin que nos apercibamos dÁ
—como Obdulio— puede escapar o americana y mundial. Queria —y no ella, de juicios despectivos “ porque
no a la calificación futbolística pero se daba cuenta— M ANDAR a nivel están de moda” sin análisis, sin me
se queda de pie sin bamboleos frente de caudillo. Emponchado en in te li d ir consecuencias ni daños. Epoca
a cualquier resistencia a su PERSO gencia y con golilla distintiva de la de charlatanes baratos que parecen
NALIDAD. seguridad en sí mismo. encontrar placer en despotricar <y¿
Una formación cultural distinta. ¿Sicólogo? Tal vez, pero no es su tra el triunfador, concientes de sn
Aulas con profesores, con quebrados fuerte. Diría yo que su apoyo es la propio fracaso ventilado por la
y ecuaciones, con lenguaje y geogra- astucia, la sagacidad del hombre de yoría sin secretos.
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F
2®
dable jugador de Liverpool, la sonalidad bailaría la resonancia térra su ú ltim a d efen sa de la se
titularidad de una plaza cuyo ejer que merecía. lección celeste. A l año sig u ien te
cicio no abandonaría sino prácti Jugó dos torneos m undiales: en
tam bién co n clu iría su actuación
camente con su carrera. Brasil el de 1950 y el de Suiza en
en P eñ arol, en circu n stan cias es
Consagrado campeón sudamerica 1945 y se retiro *ín que la form a
p eciales. En el in v iern o de 1955
no en 1942 —certamen jugado en ción que capitaneara fuera venci
R oque M áspoli y él se h allab an
M ontevideo-- solicitó su transfe da, pues no jugó frente a Hun-
a cargo de la d irección técn ica
rencia para Peñarol donde se '¿rtd \ A ustria en el 54. En uno
del eq u ip o. El 19 de ju n io en
clasificó campeón uruguayo en y otro torneo fue autor de céle
bres goles: el del em pate frente frentaron en R ío de Jan eiro al
1944, 1945, 1949, 1951, 1953 y
1954. Ningún jugador aurinegro a España en el estadio de Pa- A m érica, form and o los aurinegros
ha superado el número de vece» caenibú de San P ablo, y el de con B orgh in i, M irto D avoin e, Wi-
desem pate frente a Inglaterra en lliam M artínez, R od rígu ez An-
que enfrentó a Nacional por la
(-ops Uruguaya: veinticuatro par- el estadio San Jacobo, de B asilea. drade, V icen te M auriño, E lia s B a
tidt> de los cuales ganó diez, F^te gol — el segundo celeste— rrios, B orges, A h h ad ie, M íguez,
perdió nueve y empató cinco. En se produjo a los 42* del prim er Rom ay y G alván. O b d u lio se in
tiem po y el esfuerzo que hizo al clu y ó en los ú ltim os 45* de un
este aspecto local, estadísticam en
tirar le produjo un desgarram ien partido que se perdía y se co n v en
te no fue un “ganador” neto,
to que le confinó en la punta ció que “no estaba" para jugar.
pero debe cooaiderarse que afron izquierda en el segundo tiem po
tó un extraordinario ciclo del Club Se au toelim in ó del eq u ip o aq u ella
y le elim in ó de los partidos si noche en que su clu b p erd ió poi
National: en la selección su per guientes. Fue ésa frente a Ingla- 4 a 1.
>•
LA GLORIA TAN TEMIDA
Entró frotándose las manos, como si recién hubiera llegado, haciéndose
si tuviera frío. Tenía una camisa azul el b ob o... ¡Fíjese usted! ¡Podía estar
de manga corta, pantalón “pied de todo el año detrás de la columna!
poule”, unas zapatillas sin medias. Me Gesticula, abre los brazos, termina
pidió disculpas por el “desorden” de sus frases con una guiñada y una car
aquel living, apartó unos vestidos que cajada, espiando la reacción de quién
colgaban de una silla (“mi mujer cose tiene enfrente. Silba para acentuar su
para afuera y no han venido a reti “asombro”. Se ríe y me río yo tam
rar” ), y después instaló su bullicio en bién, aunque no sé exactamente de
la punta de la mesa. Me quedé mirán qué, arrastrado por su magnetismo,
dolo en silencio. Él esperó mis pre por el caudal inagotable de un pre
guntas, pero me halló vacío, descubrí sente que resume esa rara condición
que no tenía preguntas, sólo recuerdos, que torna a algunos escogidos en pro
hermosos recuerdos, disparates de fetas y al resto en pastores. Me habla
tiempos viejos milagrosamente presen del Casino y me explica Peñarol del
tes. Entonces hilvané una frase para 49, Maracaná, Suiza. Siento latir en
salir del paso, como bien pude ha sus venas —allí en medio de la ma
blarle del tiempo. ñana callada, cómplice— el rugido de
—Así que duerme hasta ta rd e ... multitudes, oigo himnos de acero que
—Si. Si no viene usted sigo dur le vienen cantando desde hace años,
miendo. Me acuesto tarde todas las compañeros del presente, fantasmas del
noches, a las tres, las cuatro de la pasado. Por un rato siguió hablando
mañana. Después de todo, comer, to del Casino.
mar y dormir es lo único que se —Si usted filma lo que pasa allí
lleva. Por eso, de mañana, “chanta adentro ¡qué Carlitos Chaplin! No
cuatro”. hay mejor película cómica en el mun
—El empleo ayuda a trasnochar. do. Una cosa increíble, para matarse
—Y sí, el Casino es para los tras de risa. Eso es lo que hago: observar
nochadores. Es buen empleo. Pero hav a la gente y reírme de la estupidez.
que aguantarlo. Se trabaja con luz ar En eso pasa su hijo rumbo a la
tificial y la vista sufre un disparate. puerta de calle. Una hija, que se
El olor a tabaco mata, es como si .asó hace seis meses, vive en el Cerro.
usted estuviera fumando sin tocar un E, muchacho tiene del padre el an
cigarro. Yo me ahogo. Me paso to dar y la risa, pero heredó poco más
mando pastillas para el asma, pero no al menos para la imaginación popular:
le doy “bolilla”. ¡Es la forma de vivir! no juega ni le gusta el fútbol.
¿Qué le va a hacer? —Era medio “chambón”.
Mira el piso, se ríe del asma, del Era la primera vez que mencionaba
olor a tabaco, de la luz artificial, de la palabra “sagrada”. Fútbol es para
las píldoras, tal vez de mi falta de la generalidad su pasado; y al pasado
imaginación. hay que dejarlo quieto. Ahora no re
es la forma de vivir. Reírse: cuerdo exactamente lo que le dije, só
si se pone a pensar está muerto. La lo lo que pensé, lo que pude argu
otra cosa es dejar el pasado quieto. mentar para hacerlo internar en aque
L’na inequívoca advertencia. llos años. Él viene a ser el héroe de
¿Qué hace en el casino? nuestros humildes cantares de gesta, de
Nada. Soy ayudante, me paro y nuestras más hermosas leyendas, de
miro. Me gusta observar, siempre me una literatura anónima que se trasmi
gustó observar a la gente. El que va te por tradición oral de esquina en
a timbear, no mira nada, sólo le inte esquina. Es el protagonista de nuestro
resan las fichas, por eso hay que cui Cantar del Mío Cid sin destierro ni
darse los bolsillos. Y ahí no gana na la vileza de los Condes de Carrión.
die: si juegan los treinta y cinco nú Es el caudillo de un pueblo que mu
meros sale uno que está adentro de la chas veces halló en las canchas del
ruleta. Yo los observo. Los veo llegar mundo, la medida de su valor, el ter
con las libretitas en la mano, con nú mómetro de su coraje, el nivel de su
meros que traen de la calle, que modi orgullo.
fican adentro, que vuelven a modifi —Sabe lo que pasa, que acá se ter
O b d u lio en el 45. Fue el 18 de ju lio
car después. . Había uno que se y esa ta rd e fre n te a los arg en tin o s minó todo. Hoy es un país distinto y
escondía atrás de una columna mien hizo los goles celestes p a ra un e m si uno se pone a hablar creen que es
tras cantaban. Después aparecía como pate a dos por la L ip to n . de amargado que está. Yo si veo ju
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gar al fútbol enfrente doy vuelta por en el baby-fútbol. Está bien, aleja al
atrás de mi casa. Para mí se acabó muchacho de la calle, yo me “hice”
para siempre. No quiero saber de na ahí, y sé lo que es. Vendí diarios, hice
da, no quiero hacerme mala sangre de todo. Por eso sé que está bien que
después de viejo. Cambió todo como los alejen. Pero en el “baby” se quie
en el país. O cambió el país y des re matar al jugador nuestro. Todos los
pués cambió el fútbol. l o no sé. Pero días venían chiquilines del barrio a
sé que cambió de pies a cabeza. pa buscarme para que los viera. “Ven
ra empeorar, para descomponerse. La ga a vernos Jacinto”, me corrían des
gente que está en el fútbol no es la de que bajaba del ómnibus hasta la
de antes. Por eso me encuentra todo puerta de mi casa. Y una noche que
el día allá en la cancha del Jackson, volví temprano me quedé allí en To
jugando a las bochas. Camino. Tomo más Claramunt e Industria mirando
aire. A veces ando sin rumbo. Siem jugar. Había un pibe que la amasaba.
pre me gustó. Pararme, mirar, entrar, ¡Lo llamaron enseguida! “Hay que pa
seguir. sarla de primera”. A amasar vaya a
—Y aun sin ir, ¿qué sabe del fút ona panadería! Me agarré un “chino”
bol actual? bárbaro y me fui enseguida. . .
_Lo que se habla, lo que leo en Hace una pausa y después reinicia
los diarios. A mi criterio faltan diri la conversación como si ocurriera una
gentes y entrenadores. Recuerdo cuan explosión, como temiendo haber de
do Miláns volvió de la gira por Eu jado vacíos y sin importarle mucho
ropa con la selección, antes del Mun si el que está enfrente intenta la ex
dial. Presentó un informe ¿para qué ploración de otros temas. En una pa
En B erna, en el 54 fre n te a los c h e
servía si fuimos a meternos abajo del cos. T e rm in ó el p a rtid o y recibe a
labra: Obdulio habla, desde la inmensa
arco a esperar los pelotazos? ¿Díga M iguez e n tre sus brazos. autoridad de su pasado, habla. Si quien
me para que servía semejante cosa? está enfrente quiere escuchar, bien,
¿Qué es lo que se puede estudiar así? adelante. Si no, ¡al demonio con él!
¿Ver cómo los otros nos tenían acorra volvió como “salvador” queriendo re Pero buenamente, sin alarde, sin va
lados? En el fútbol hay una sola ver petir “el milagro” y se tuvo que ir a nidad, sin darse cuenta.
dad; al contrario hay que ‘mojarle la los dos meses. Claro, de ésta no se —Y está el rubro dirigentes. Un día
oreja”. Si usted quiere ver qué es ca acuerda nadie. Yo lo conozco bien. siendo entrenador de Wanderers fui a
paz de hacer, ¡mójele la oreja! Lo A mí nadie me puede decir que era jugar un partido a cierta cancha y un
que pasa es que acá no hay entrena buen entrenador. dirigente hoy muerto, un señor muy
dores capaces. —¿Ninguno sirve entonces? importante, dueño de muchas cosas, di
—¿Alguien como Hirsch? —Ninguno. Quieren dar vueltas las rector de otras tantas, se acercó y me
—¿Quién le dijo que Hirsch era cosas, copian lo que hacen en otros dice:
bueno? Tenia un millón de jugadores. lados. El fútbol de hoy es choque, fuer —Obdulio, tenemos que ir al em
Ahí estaba todo el secreto. Después za, pelota de primera. Yo lo veo hasta pate.
U rug uay entra a Pacaembú en la ta rd e del 9 de ju lio de 1950 p a ra e n fr e n ta r a E spaña. S c h ia ffin o y O b d u lio
al fre n te , detrás T e je ra , J u lio Pérez, M iguez, R o d ríg u e z A n d ra d e . P e rd ía U ru g u a y y O b d u lio e m p a tó el p a rtid o .
“ T iré de rabia. No te n ia a quién dársela. H abía b a rro y R a m a lle ts re sb a ló , ta m p o c o la v io ; h a b ía m u c h a gente
delante. Si tuve una suerte b á rb a ra !”
—Yo no quiero acomodos, le grite. Ahí está cantando sus días ansiosos. uno no sabia donde pararse, la traía
Si gano yo, adiós; si no gano, también Con la calma de hoy y una vida hecha entre las piernas, cimbreándose. Bue
me cuenta sus irreflexiones. Muchos no, en el 50 había varios Didí.
adiós que te vaya bien.
Yo no conocía esa manzana. Algu hermanos correteando por los baldíos —Pero entonces...
na vez me pasó como jugador pero bravios de Industria, allá por el trein —¿Entonces qué?
ta, la calle, los diarios, la escuela sin —Ese dos a uno, esa copa...
siempre pensé que eran tipos que an
daban más o menos cerca de las direc terminar, Deportivo Juventud, aquel —¡Se habrán equivocado ellos! Por
tivas, que más bien lo hacían de “pa intento de suicidio, Wanderers. eso ganamos. Uno no sabe. No hici
triotas”. ¿Cuándo iba a pensar que así, —¿Cómo voy a olvidarme de todo mos nada. Ganamos porque nos que
eso? En los cuadros chicos la cosa es damos callados, mudos.
oficialmente, el presidente de una ins
titución de Primera División viniera distinta, hay más amistad, en los —¿Callados?
a hacerme ese ofrecimiento? ¿Así se
puede trabajar?
Mientras habla su cara adopta diez
actitudes distintas. Frunce el ceño, le
vanta las cejas, silba, abre desmesu
radamente los ojos y en cada uno de
estos gestos impensados, fabricados al
ritmo de la frase y muchas veces di
sueltos antes de llegar al final, tiene
una asombrosa franqueza, su querida
y temida franqueza.
A veces leo que Corazo está en
Sud América, que Porta se fue, que
Bagnulo va a Rampla, que William
Martínez está acá o allá. ¡Son siempre
los mismos! Si la cosa no marcha ¿có
mo es posible que este “negocio” esté
siempre en las mismas manos? Toda
vía se hacen los enojados si pierden:
"no se cumplieron las instrucciones”.
Como Juancito López en el 50. Con L a fo rm id a b le base de un g ra n c ic lo del fú tb o l u ru g u a y o : el P eñarol que c a p i
toda la gente que está, yo contrato ta n e ó O b d u lio . H ugo, él, P e re y ra N a tte ro , D avoine, C o ltu re , O rtu ñ o , H irsch ,
M a tu c h o F íg o li, G h ig g ia , H o h b e rg , M íguez, S c h ia ffin o y V id a l.
ocho y no me arman un cuadro de
fútbol. El fútbol es como la política:
son siempre las mismas inascaritas. No —Bueno, es un decir. Estaba bra
sé qué empeoró primero. En la Argen grandes transita mucha gente, hay
otros intereses, otra vanidad. Nosotros vísima la cosa. Era una máquina
tina pasa lo mismo. D’Amico en Ri- Brasil ¡y pensar que después echaron
nos concentrábamos en una quinta de
ver, D’Amico en Boca, D’Amico en a Flavio Costa! Yo lo quise traer a
Lezica estando en Wanderers, y el pre
Rosario, en veinte clubes. El “Pipo” Peñarol pero costaba un disparate.
sidente caía con un cajón con toda
Rossi igual. Está en la misma. Y un —Así que la gloria es una mentira.
clase de bebidas, caña, grapa, vino,
montón más. —Metáselo en la cabeza: ganamos
whisky, lo que quisiéramos, pero con
Se queda un instante en silencio y una condición: que no nos escapára porque ganamos, nada más. Nos lle
aprovecho la pausa para llevarlo para mos. ¿Se da cuenta? Eran los tiempos naron a pelotazos. Jugamos cien veces
otro lado. que los dirigentes contrataban un guar- y ganamos sólo ésa. Adelante fraca
—¿Cuál fue su época más feliz? diacivil de particular para que los saron todos menos Julio Pérez y Ghig
—¡La de Wanderersí sábados, si no nos concentrábamos, no gia. Schiaffino tuvo la suerte de hacer
Y me mira como diciendo “ ¡las cosas me fuera de mi casa . ¡Qué tiempos un gol. El Omar fue siempre un ca
que preguntas!” madonna mía! prichoso enorme. Un jugador lindo
—Todos nos acordamos de Mara —¿Y qué cosa es Maracaná hoy? para ver. La defensa era fuerte. 1 u-
caná. —Maracaná casi que no pertenece vimos la suerte de un Matías. Una
—¡Déjalos que se acuerden! ¿Se ima a mí, es de la gente, de, público. Dé barbaridad ese partido. El “Mono”
gina, peñarolense toda la vida, hincha jalos nomás que se acuerden de Ma también otro fenómeno. Ellos sintie
de hacerme cascar en el talud, jugai racaná. Lo mío lo vivo yo, lo de Wan- ron el rigor. Hasta cambiaban de
por primera vez en el Estadio y ga derers es mío, comprendés? Pistando en color. Nosotros le habíamos ganado
narle a Peñarol, por uno a cero, gol Brasil, si no tenía nada que hacer, cuatro meses atrás en San Pablo y
de Vigorito? Fue la alegría más gran iba a verlos jugar. Me sentaba allí ellos no se habían olvidado. Ape
de de mi vida. arriba y parecían piezas de ajedrez sar del barullo lo tenían allá adentro
Entonces se ríe y nos reímos los dos movidas con hilos. Aparecían allá aba en la cabecita. Y en fútbol conocer
aunque ahora sé por qué: nos danioi jo, chiquitos, se movían como locos y los hombres vale mucho. Allá lo apro
vuelta con este hombre de cincuenta amontonaban goles. Yo nunca vi cosa vechamos bien. Fuimos a dar unas
( y un años, delgado, con algunas, po igual. No parecían hombres. Para mí, "Cuantas de entrada y por ahí nos in
cas, canas y miramos su borrascosa el mejor fútbol del mundo es e, bra filtramos.
juventud, como si hubiera sido con sileño. Me acuerdo de Didí, muchos —Esa actitud suya después del gol
vocada toda junta para esperarnos años después. Venía con la pelota y brasileño. . .
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—Si me agarran me matan. o no —No me vio nadie, di un rodeo y me mandan a la silla eléctrica...
me acuerdo de nada, ni donde estuve. no me vio nadie. . ¿Me quiere decir qué vamos a
A veces nos ponemos a hablar con el —¿Y de dónde sacaste ese sombre hacer a Perú? ¿Qué cosa es la que
•‘Mono” y me dice te acordás de tal ro y ese impermeable? vamos a aprender? En Europa se ju
cosa. ¡Anda que te cure “Lola”, Mono! —Los pedí prestado. . . garon tres amistosos y se acabó la
Dejame vivir tranquilo. Pensar que yo Se enteró en Carrasco que los veci preparación. En cuanto llegamos todo
no quería ir. Tenía treinta y un años nos habían construido un enorme le el mundo a espiar a los húngaros.
y estaba preocupado porque el laburo trero luminoso para recibirlo y él ¡Señor mío, son aquéllos quienes tie
no aparecía por ningún lado. Después nunca comprendió qué cosa era la nen que preocuparse de nosotros!
de una práctica me apersoné a los di fama. Eran el cuco. Los “elefantitos” que
rigentes y pedí un empleo. Estaba un Pero la fama es algo así como un iban en la delegación estaban para
periodista de “El Gráfico” y pensé inasible, un fantasma. A medio ca cualquier cosa. Después había otro
‘‘éste mañana me funde”. Sí, ya sé lo mino, emparentado con los hombres grupo que se consideraba campeón
que están pensando. Que no soy pa y los dioses, Obdulio debió recono- del Mundo sin jugar. Claro, cuando
triota. Pero deje que venga una guerra cer que esa opinión manda y difícil terminó todo vinieron las excusas. Eso
y después dígame. .. mente acepta imposiciones. Hace unos es el fútbol nuestro de un tiempo a esta
La guerra estaba declarada. En quince años lo cercó en su casa. Eran parte. . .
Belho Horizonte Uruguay libraría su las cinco de la mañana cuando deci —¿Qué diría a los jugadores que
primera escaramuza. En Maracaná la dió invitar a un aterido periodista de van a un Mundial?
épica batalla final.
—¿Quién dio esas instrucciones de
“dar" de entrada?* ¿Usted?
—¡Hay tantas ingratitudes! La gen
te cree que en Maracaná fue todo per
fecto, que todos cincharon parejo para
ganar porque después el reparto de
medallas alcanzó para todos. De oro
para los dirigentes y de plata para
nosotros, eso sí. Mire, un dirigente,
unos tres dias antes de la final, lo
llamó al Omar y le dijo “lo principal
es que esta gente no nos ha?a seis
goles. Con cuatro estamos cumplidos”.
Los muchachos me contaban lo que
pasaba y cuando me lo vino a decir le
pregunté por qué no lo había echado
del hotel. Era lo que correspondía.
Y en el vestuario hubo instrucciones
parecidas. ‘‘Guante blanco” dijeron.
"Estamos cumplidos” jugando la final.
Recién cuando estuvimos en la mitad
de la cancha, los jugadores nos pusi
mos de acuerdo. Los de afuera son Con el “ tre s p ié ” y el m a r tillo , a p ro n ta n d o sus d e c is iv o s z a p a to s en el to rn e o
de palo. Cumplidos sólo si éramos de 1950.
campeones. Y las cosas se dieron así.
Por casualidad, pero se dieron.
En esos años vivía en Capitán V¡- O Cruzeiro a tomar café, después —¿Usted piensa que es una “fiesta
diella \ Soca Hacía seis que se ha de una espera de cinco tumultuosos deportiva” como dicen? Entonces es
bía casado con la hija de un matri días que convulsionó a Montevideo al un lírico. Un Mundial es la guerra,
monio húngaro que buscó en la tercera negarse a recibirlo. La revista había directamente la guerra. Si puede sa
de un transatlántico la paz de estas publicado una foto de Obdulio de car a un individuo de una patada en
tierras. Se conocieron apenas salieron espaldas tratándole de “salvaje”. el pecho que lo saque. Esa es mi in
de la infancia Cuando echó mano a —Si en Brasil nos llenaron a pelo dicación.
lo primero que encontró cerca y se tazos, ¿lo de Suiza cómo fue? —¿Vió jugar alguna vez a Pelé?
quedó con un pico abriendo zanjas en —Yo le decía que en este país se Nunca.
las calles para obras sanitarias. A ella acabó todo. Y no de un día para otro. —¿Ni siquiera tuvo curiosidad por
le atrajo su alegre despreocupación Si en el cincuenta pasó lo que pasó, verlo?
de entonces, su desparpajo para lla en Suiza la cosa fue peor . . La des —No, ninguna. Yo he visto grandí
marla rusita' sin conocerla. Nunca composición empezó acá. Estaba todo simos jugadores de fútbol. No podría
fue amiga del fútbol. Desde Río le mal hecho. La gente hoy se acuerda decir que el mejor sea éste o aquél.
envió un telegrama para que no lle de la lesión de Abbadie y la mía. Eso Pero aquí y en Argentina se jugó el
vara al aeropuerto a los niños y de perjudicó pero tampoco se arreglaba mejor fútbol del mundo. Surgían ju
noche abrió la puerta extrañamente nada. Un crimen, un campeonato gadores todos los dias. Pero ya que
vest ido un sombrero metido hasta los lindo para ganar. Acá la preparación me habla de Pelé le voy a contar algo.
ojos y un impermeable de solapas se hizo con una gira por Perú. Fui La vez pasada estuve en Rio y me
levantadas a ver al arquitecto Cattáneo y casi llevaron a un programa de televisión.
Estaban Bar boza, Adhemir y aquel
Juez Mario Viana. Me preguntaron
por Pele y Ies dije que el mejor juga-
dor brasileño que había visto era Do
mingos Da Guía, sin temor a equivo
carme. Se quedaron pasmados. Todos
esperaban que dijera Pelé o Adhe
mir. .
—Ahora cuénteme una rmargura.
—¿Para qué? ¿Para qué me voy a
hacer mala sangre con lo que pasó
ayer si todos los días hay cosas nue
vas?
—Pero usted no es un tipo cualquie-
ra. Eso lo podría contestar yo y que
daría bien. El que lea esto pensará
que Obdulio es un escéptico gratuito.
¿Por qué no me cuenta alguna cosa
de ésas que salpican a todos, aun a
los escogidos? La gente piensa que
ustedes convierten en oro todo lo que
tocan.
—¿Se acuerda de la huelga del 48?
Cuando terminó querían venderme,
sacarme del país. Dijeron que yo era
el cabecilla y entonces Hirsch quería
mandarme a Buenos Aires, a practicar
a Boca. Fuimos una mañana a un
hotel donde estaba el presidente.
—¿Qué toma? ¿Whisky? —Bueno,
whisky—. Después ios oí hablar. Cuan
do terminaron saqué la cédula, la abrí
y les dije: “Yo soy fulano de tal y
vivo en tal lado. Si el señor se molesta
y va a verme a mi casa, si me aga
rran de buena puede ser que les diga
que voy a jugar. A practicar, ni loco.
Muchas gracias, lo he pasado muy
lindo. Como eso no caminó me man
daron llamar a la sede. Ahora que
rían que firmara contrato. Pero yo
sabía muy bien la gente que tenía
delante. Un ex-dirigente muy cono
cido, hoy fallecido, se cansó de andar
diciendo en aquella cancha de básquet-
bol de la calle Colonia que yo era esto
y aquello por la huelga. Que le ha
blaba a los jugadores para mantener
la, etc. Llegó a decir que era un trai
dor a la institución. Entré a la sala
de sesiones y quedaron todos mirándo
me. Empezaron a hablar y resulta que
Obdulio era un fenómeno, ¡que nunca
habían visto cosa igual! —¿Ustedes
están seguros? les dije cuando termi
naron. Porque me parece que usted,
usted y usted se han aburrido de de
cir cosas de Obdulio. No me explico
cómo es posible que contraten a se
mejante sinvergüenza, entonces los
sinvergüenzas son ustedes que quie
ren contratar a un pirata, a un ban
Foto. TESTONI dido. Yo acá estoy de más. Que lo
"L e» hacem os dos goles y los ponem os "p a ta s p a’a r r ib a ” . E l p rim e ro lo pasen bien, eh !... Después empezó
hizo S c h la ffin o , el segundo G h ig g ia y, c u m p lid a la p rofesia, G a m b e tta la el desfile por la casa de Capitán Vi-
tom a e n tre sus m anos. M a tía s le v a n ta un puño, O b d u lio observa. diella. Primero Nozar. Un día llegué
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al mediodía y me encuentro con que después recibió unas líneas garabatea
estaban descargando una cocina Fe- das desde Punta Carretas donde, por
rrosmalt” a querosene. Yo la preci los caminos secretos que los unían al
saba, eso lo sabían bien. ¿Quién la mundo de los vivos, le pedían discul
mandó? le pregunto a mi señora. La pas (“no sabíamos que era suyo");
mandaron de Peñarol, dijeron los del cuando se enteraron ya lo habían de
camión. ¡No señor! ¡llévesela de vuel sarmado y vendido a una casa de re
ta! ¡Yo no acepto absolutamente nada! puestos. Se organizó una colecta y le
Después vino Alliaume. Le dije lo regalaron un Ford del 36, que está
mismo. \ o tenía brazos, no precisaba en los cimientos de esta casa, acá en
del fútbol para vivir. Trabajé de al 20 de Febrero.
bañil con mi suegro, mi mujer cosía —Es lo único que me dio el fútbol.
para afuera. Yo era viejo en el oficio. Obdulio fue siempre despreocupa
Empecé cuando estaba en Wanderers, do para lo suyo. Lo del terreno y la
en una empresa de un dirigente. Pero casa tiene una curiosa historia. El te
la verdad es que no bacía nada. Ha rreno lo compró sin saber dónde que
blaba, eso sí. Después vino hasta la daba; un día llegó un camioncro ami
mujer de Hirsch. ¿Usted es entrena go a pedirle 800 pesos fuertes para
dora señora? tuve que preguntarle. comprar cubiertas. Le ofreció el te
.Al final entré. Por la gente que me rreno que estaba comprando a plazos.
paraba en la calle, por la hinchada, Obdulio no supo hasta años después
por la gente bien que había. dónde quedaba. Aceptó, más por ayu
Pero la amargura más grande fue dar al amigo. Pasó el tiempo, fracasó
con la colecta por la casa que me la colecta, pasó el fútbol y la gloria
iban a regalar en el 54. Se formó una quedó en recortes de diarios viejos
comisión enorme. Me llevaron a ver hoy metidos en tres valijas encima de
una en la calle Bartolito Mitre. Cos un ropero. Entonces su mujer se hi/o
taba $ 45 000, la vi, me gustó, em cargo de la casa. Tenía experiencia,
pezó la colecta. Una tarde me en liquidaba los jornales con su padre,
cuentro con un ex-jugador de bas compraba hierro, arena, ladrillos de
En 1954, en S a a rb rü c h e n , O b d u lio
quetbol de Peñarol, me dice: “va fe campo. El ingeniero Buzzetti no le in te rc a m b ia b a n d e rin e s . Su a p o s tu ra
nómeno, Obdulio. Yo vendí bonos por cobró la “firma”, obtuvo un présta e s p lé n d id a lo d ife re n c ia de los d e
$ 7 000”. Ibamos afuera, se vendie mo en el Banco Hipotecario y levan más. Y ya te n ía 38 años.
ron en todo el país. ¿Sabe cuanto me tó esta casa: jardín, tres dormitorios,
entregaron? ¡$10.270! Entonces el club dos plantas, fondo. Le llevó nueve
puso $ 10.000. Yo podría haber dicho años. El no quería ni conocerla, por una íntima convicción. Tenía mucho
cualquier cosa, pero agradecí y me fui. fin un día lo convenció: se quedaron de paternal porque había vivido más
Así es la vida. Los dirigentes siempre hasta hoy. Aquella misma noche se que ninguno. Era el extraño sacerdo
tienen razón. Pero si usted le erra a mudaron, hicieron dos pollos, toma te capaz de desentrañar misterios men
una pelota le dicen “vendido” y le ron vino, festejaron con los dos hijos. tales sin haber terminado la escuela.
queda para toda la vida. La trascendencia de Obdulio en la /Xprendió todo pico en mano abrien
Con los $ 2.500 ganados por azar cancha nacía con su manera de enten do zanjas o baldeando mezcla en los
en Maracaná compró un Ford del 31. der la vida: se jugó siempre por los andamio. Intuyó la angustia de este
Al poco tiempo se lo robaron. Meses demás, como forma de responder a hacerse diario que es la vida, apren
dió el precario equilibrio de todo, se
dió cuenta que estaba diariamente
Jules R im et, tan so rp re n d id o como todos en M a ra ca n á y en m edio del comprometido a una elección donde
gigantesco desconcierto que sig uió al p a rtid o , le e n tre g a la e s ta tu illa de oro. muchas veces faltaron puntos de apo
yo. Lo aprendió y lo aplicó a los de
más, olvidándose de sí mismo. Al ca
bo de los años sufrió el mismo tor
mento del “Moisés” de Vigny, le per
siguió la misma soledad, el mismo
cansancio cuando desde la cima de su
grandeza pedía la nada. “¿Qué os he
hecho para ser vuestro elegido?”, tam
bién protestó aturdido por el recuerdo
de Maracaná.
Sin estruendo, sin hipocresía, pro
yectó su mundo interior por encima
suyo en ayuda de cuantos le trataban.
Y ésos son para quienes le conocen,
los caminos de su inmortalidad, a pe
sar de Maracaná; la gloria tan temida.
FRANKLIN MORALES
Delante van dos perros “bicheros”.
Yo voy en un petiso manso, hundido
en el cojinillo tratando de acomo
darme al paso del animal que, visto
GON?ALVES:
de encima, es caprichosamente desar
ticulado. El no tiene problemas: for EL CAUDILLO EMPRESARIO RURAL
ma con su caballo una sola cosa. Cru
zando el campo al trote o arriando
vacas no puedo evitar la comparación
entre su figura y la del cowboy que
el cine americano difundió por el
mundo. Las piernas largas, la presun
ción de una recia contextura, los ojos
entrecerrados para evitar a las dos
de la tarde un sol caliente de noviem
bre. Su vista busca a lo lejos parte
del par de centenares de lecheras ho-
lando, observa el estado de alguna
portera, de una aguada, sigue la reto
zona carrera de un grupo de avestru
ces cuchilla arriba, brutos de vida.
Allí, en medio del campo, al trote-
cito corto, es difícil reducir a las lí
neas de cal de una cancha a este pro
fesional que interpreta el fútbol como
un medio: le da todo si uno sabe apro
vechar. Estábamos en eso cuando un
robusto lagarto abre los pastos delan
te de los caballos. Azuza a los perros y
estalla la tierra por los sacudones fu
riosos. El lagarto se defiende saltando
de uno a otro, mientras la cola “ba
rre” su retaguardia hasta que unos
dientes amarillos se hunden en la nuca.
Seguimos. Atrás quedan los perros
despedazándolo. “Hasta que no le tri
turan todos los huesos no lo dejan”.
Cruzamos un arroyo y me habla de
Pelé; debe ser el mejor jugador del
mundo. ¿Se acuerda del gol que nos
hizo en Buenos Aires, el último par
tido? Yo salté adelante, la pelota me
sobró y él que estaba detrás tuvo
tiempo de “matarla” en el pecho y
agarrarla de boleo. Cualquier otro tra
ta de empujar al que salta delante
o si la pelota sigue, lo sorprende y
no atina a nada. Con Coutinho son
cosa seria en el área: la pelota va y “ T it o ” G ongalves en silla n d o p ara re c o rre r campo, uno de sus placeres
viene como en el básquetbol. m a y o re s .
Dos horas después volvemos “a las
casas”. El establecimiento está sobre
la carretera, en el quilómetro 113 de de bochas donde "Tito concita la nes embarrados y no se podría ni sen
la ruta 7, tres al norte de Casupá, atención general cada vez que trata tar. Vivimos a la manera nuestra, sin
una población de tres mil habitantes. de “arrimar”. A las nueve de la ma rodeos ni cumplimientos. Al que le
Una iglesia con un cura hincha de ñana el viejo conductor de un auto gusta bien, quién no lo comparte es
Peñarol, un colegio católico, una es de alquiler me informó de todos sus distinto a nosotros, pertenece a otro
cuela pública, un liceo, un enorme pasos: “A estas horas el Tito está en tipo de gente. Yo la ceremonia no la
club social, tres médicos, un cine para las casas”, concluyó. Y estaba. Unas soporto”.
la función del domingo de tarde, una construcciones entre árboles, sin de Una madreselva trepando por el
cancha de fútbol con luz artificial, rroche ni ostentación. techo de zinc, desprendiéndose de un
una plaza, ninguna industria y una Con lo compatible para una vida de patio de tierra donde se mezclan ale
particular mala suerte para los ban campo de exigencias distintas a la ciu gremente rosas, malvones, aljabas, li
cos: había tres sucursales pero queda dad. “Acá no tienen sentido muebles moneros, durazneros, ceibos, un mo
una. Cerraron las del “Regional” y delicados ni pisos encerados. Uno en lino de viento, una parrilla, una pa
“Transatlántico”. Además una cancha tra con los pies sucios o los pantalo jarera con algunos, pocos, canarios:
45
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I
I
reloj (pie le regalo l’eñarol cuando
derrotaron al Benfica y se quedaron
nada menos que con el título de Cam
peones del Mundo Interclubes. “En
cuanto puedo meto todo en el auto
y me mando mudar con mi señora
y mi hijo. Soporto la ciudad, pero
paso meses sin ir a 18 o al centro. Y si
voy al cine es por mi señora. No me
gusta el ruido, prefiero no salir. ¿Quie
re vida más sencilla que ésta? En la
ciudad son todos problemas. Y pensar
que cuando pasan por la carretera
mirando estos ranchos muchos pen
sarán: ¿cómo puede vivir la gente
así?
Pero el hombre es esclavo de su
fama. Y hoy el futbolista que en el
56 vino con apellido cambiado a prac
ticar a Peñarol desde el Universitario
de Salto motivando la ruptura de re
laciones entre OFI y la AUF, difí
cilmente puede hacer su propia vida.
Son pocos los días al cabo del año
que puede “meter todo en el auto y
mandarse mudar”.
Tiene un socio: Gaetano Corvellini,
italiano de 39 años, casado, con un
hijo de seis que monta en pelo y
conoce una por una doscientas vacas,
inseparable compañero de aventuras de
Néstor, el hijo del crack, de dos años.
Corvellini es un hombre milagroso:
fue uno de los veintiún sobrevivientes
de la división blindada “Luigi Grazzi
ni” que formaban doce mil ochocien
tos veintiséis soldados deshechos en las
puertas de Stalingrado. El temor a la
guerra los trajo al Uruguay.
Mano a mano con C incunegui, en una ta rd e de clásico. “ G a n a d o r” a b solu to Gon^alves no tiene alma de potrero.
en las trenzadas tra d icio n a le s, Gongalves im puso una fo rm a de ju g a r que Supo el valor transitorio del elogio y
se m antiene in ta cta por presencia y g ra v ita c ió n .
el relativo olvido que inevitablemente
los años traerán, por saberlo, no le
casi me los terminan los gatos y las preocupa. Es un ejemplo quizá exce
desfilan por las manos de los peones sivamente perfecto de lo que puede
ratas, en algún descuido. Pero conser o la rítmica succión de la ordeñadora
va un hermosísimo faisán dorado y llegar un futbolista cuando tiene los
eléctrica: tiene una cuota asignada pies sobre la tierra. Dejó pasar de lar
un gigantesco papagayo. por Conaprole y predica con el ejem
Detrás del grupo de casas las ga go, sin mirarla, esa consejera despia
plo: a eso de las diez tomó tres vasos dadamente destructora que es la va
llinas dan vueltas bajo las ruedas de de leche cruda.
un reluciente Ford “Fairlane”, negro, nidad. Observándolo pensaba si no ha
Un granero, una parva, un monte ría falta también quién enseñara a
modelo 57, cambios y botonera auto refugio del ganado en los rigores del
máticos, estacionado bajo una enrama vivir a los jugadores fuera de los
frío o el calor ponen telón al “casco” estadios, lejos del aplauso. Porque los
da: ocho palos verticales y paja en de las casi trescientas hectáreas que
cima. Néstor Gon^alves no abundan.
explota, parte propiedad, parte arren
Tiene unas trescientas gallinas que dadas. Están divididas en potreros de
'c pindén en el monte de eucaliptos pastoreo, y tiene plantadas veinte hec
cercano o en el campo y ponen en táreas de trigo y avena, doce de maíz, Lo esencial de este reportaje fue pu
nidos escondidos. Al tiempo aparecen una de papa, diez de alfalfa. El trac blicado en el diario HECHOS a fines
al frente de los pollos. De ahí salen tor está trabajando siempre. Además de noviembre de 1965. No tengo nada
huevos y aves para una provisión que vende lana. que agregar. Lo deportivo es suficien
tiene en Chana y Requena —a una Este es el mundo sin convenciona temente conocido. En lo personal hoy,
cuadra del piso horizontal donde lismos de Néstor Connives, un hom tiene tres hijos y continúa añorando
vive— que atienden sus suegros. bre que aquí tiene una sola identifica la terapia de la paz campesina.
Más atrás hay un galpón para orde ción con el crack: una gruesa pulsera
nar. Cada doce horas las lecheras de oro que compró en Lima para un FRANKLIN MORALES
*£•»
f
___ ____ _ _____ ______________________ . _ )V JtS» * ÍV U fíJ K ‘ ***
Con doce arto* en esto del fútbol y la gloria. Néstor Goncálves sigue con el numero 5 de
espalda. Esté tan consustanciado con la mejor historia del gran ciclo aurinegro, que falta
sus jugadores Irrumpen por el túnel sin su inconfundible figura al frente. Un “algo” mezcl
de fantásticas actuaciones y un indefinido temor por la suerte del equipo sin su líder, que i
A
PLAN DE LA COLECCION Vi
15. LOS C A M P E O N A T O S .
LOS ALBORES DEL FÚTBOL SU D A M E R IC A N O S .
URUGUAYO.
16. EL FÚTBOL DEL INTERIOR. -—
Franklin Morales.
17. EL N A C IO N A L DEL 4 0 .
2 LOS CAUDILLOS.
Carlos Soto. 18. LA C O P A U R U G U A Y A .