FUNDAMENTO DE FE EN DIOS
La Fe en Dios es el segundo fundamento para el crecimiento espiritual, es tener plena confianza en
su dirección, su protección y su amor. La fe en el contexto de esta verdad fundamental puede ser
definida como "tener confianza, certeza o seguridad en otra persona y en la palabra de esa persona".
Tener fe en Dios lleva consigo un cambio de confianza, en lugar de en uno mismo, en El.
¡Los Hechos! ¡La Fe! ¡Los Sentimientos! Estas palabras representan tres aspectos de la vida
cristiana que son vitales para nosotros. Es importante comprenderlos y es aún más importante que
los tengamos en el orden correcto y los mantengamos así.
El orden de Dios es:
Hechos (la palabra), Fe (don de Dios), y Sentimientos (paz de Dios). = ORDEN DE DIOS
Los hechos (todas las obras y palabras de Dios en la Biblia) son el fundamento; luego la fe descansa
en los hechos; y los sentimientos vienen al final. Para la mayoría de las personas, los sentimientos
son el factor que rige sus vidas. Si ellos sienten algo, piensan que es algo genuino. Si no sienten
nada, piensan que no lo es. Pero esto no concuerda con el orden de Dios.
Otros intentan poner primero la fe. Piensan que si tienen “fe” suficiente, pueden hacer que cualquier
cosa se realice. Pero tampoco éste es el orden de Dios. Dios quiere que tengamos fe, pero nuestra
fe debe descansar en Su Palabra; de otra manera no tiene valor.
Un hecho es algo que es verdad. Por ejemplo: dos más dos son cuatro. Este es un hecho
matemático. Siempre ha sido cierto y siempre lo será. Es cierto en este país, y es cierto en cualquier
parte del mundo. El hecho de que tú lo creas no lo hace verdad. Es verdad aunque nadie en el
mundo lo crea.
Es necesario tener esto bien grabado en la mente: los hechos siempre son verdad. Puede que tú no
creas un hecho, pero aún es verdad. Puede que tú no sientas que un hecho es verdad, pero aún es
verdad.
Por ejemplo, sabemos que Jesucristo murió por nuestros pecados y resucitó para ser nuestro
Salvador viviente. Sabemos que esto es cierto porque lo dice la Palabra de Dios. Una persona puede
creerlo o no, pero aún es verdad. Los hechos de Dios son siempre la verdad.
¡La palabra “fe” se usa 247 veces en la Biblia! Esto nos demuestra la importancia que le asigna Dios
a la fe.
¿Qué es la fe? La fe es aceptar lo que Dios dice por medio de Su Palabra y actuar sobre esta base.
¡Dios lo dice! ¡Yo lo creo! ¡Y eso es todo!
La Biblia deja en claro que todas las bendiciones de Dios nos llegan por fe. Sin fe no podemos
agradar a Dios. La Biblia dice: Sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el
que se acerca a Dios crea que le ahí, y que es galardonador de los que le buscan (Hebreos
11:6).
Pese a lo importante que es la fe, no puede sostenerse sola. Tiene que afirmarse en algo, y ese
“algo” debe ser verdad. Es por eso que nuestra fe debe afirmarse siempre en la Palabra de Dios.
Jesús dijo: Tu palabra es verdad (Juan 17:17).
¿CÓMO SE DESARROLLA LA FE HACIA DIOS?
• La fe tiene que ver con el mundo invisible, La fe se ocupa de cosas que son reales pero invisibles.
No podemos ver a Dios, pero por la fe sabemos que Dios es real. No podemos ver el cielo, pero por
fe sabemos que existe un lugar real llamado “El Cielo”. La Biblia dice: Es, pues, la fe la certeza de
lo que se espera, la convicción de lo que no se ve (Hebreos 11:1).
Esto significa que la fe es la manera en que “probamos” la realidad de las cosas invisibles. No
podemos ver las cosas del mundo espiritual, pero sabemos que son reales por fe en la Palabra de
Dios.
1) TENER LAS ACTITUDES MENTALES CORRECTAS
La fe es una persuasión. La palabra "fe" proviene de la palabra griega "pistis" que significa
"persuasión firme; creencia fuerte y bienvenida; la convicción de la verdad de cualquier cosa" (2
Timoteo 1:12). Necesitamos damos cuenta de la inutilidad de todo sin Dios. La fe lleva consigo una
actitud de humildad y sumisión a la voluntad de Dios (Filipenses 2:5-8) y necesitamos confesar esta
actitud. Tengan la misma actitud que tuvo Cristo Jesús.
2) DARSE CUENTA DE QUE LA FE ES SUSTANCIA Y REALIDAD
La fe no es la imaginación ni el desear cosas hasta que lleguen a ser. Es la convicción de la verdad
por la obra interior del Espíritu Santo. Si Dios nos da la fe para algo, podemos estar seguros de que
en la mente de Dios esa cosa realmente existe y es tan buena como nuestra (Números 23:19). Dios
no es hombre, para que mienta, ni hijo de hombre, para que se arrepienta. ¿Lo ha dicho El, y no lo
hará?, ¿ha hablado, y no lo cumplirá
3) DARSE CUENTA DE QUE LA FE ES UN DON DE DIOS
No podemos exaltarnos a nosotros mismos hasta creer. No es el resultado de una gimnasia mental.
El Espíritu Santo debe poner la capacidad de creer a Dios dentro de nuestro corazón (Efesios 2:8).
8 Porque por gracia habéis sido salvados por medio de la fe, y esto no de vosotros, sino que
es don de Dios
4) LA FE SE DESARROLLA POR MEDIO DE NUESTRO CONOCIMIENTO DE DIOS
No puedes confiar en nadie que no conoces. Cuanto más conocemos a Dios y su fidelidad, su amor,
su carácter, sus caminos y lo grande que es, etc., tanto más podremos confiar en El. Esta es una
base para la verdadera fe hacia Dios (Deuteronomio 7:9; Salmo 9:10; 1 Tesalonicenses 5:24).
Llegamos a conocer a Dios mientras que el Espíritu Santo nos da revelación de El por las Escrituras,
y por revelación directa a nosotros en concordancia con las Escrituras. Esto está reforzado por
medio de las experiencias de la vida al tiempo que nosotros, por fe, demostramos a Dios (Hebreos
11:6). 6 De hecho, sin fe es imposible agradar a Dios. Todo el que desee acercarse a Dios
debe creer que él existe y que él recompensa a los que lo buscan con sinceridad.
No podemos llegar nunca a conocer realmente a nadie a menos que hablemos con él. La oración,
entonces, es un modo maravilloso de llegar a conocer a Dios.
La oración siempre manifiesta dos cosas: primero, un deseo de corazón de que todo lo que hagamos
sea en la voluntad de Dios; y segundo, una confesión de nuestra total dependencia de El. Recuerda,
la fidelidad de Dios es grande e inagotable (Salmo 89:34) y eterna (Salmo 119:90). Necesitamos
comprometemos con Su fidelidad (1 Pedro 4:19; Hebreos 10:23), y necesitamos magnificar su
fidelidad (Salmos 92:1-2; 89:1).
5) LA FE ES UNA RESPUESTA AL OÍR
Dios comunica sus pensamientos por su Palabra. Cuando nos habilita para oír lo que nos está
diciendo por el Espíritu, esto debería crear en nosotros la respuesta de creer o ser persuadidos de
que lo que está diciendo es, ciertamente, la verdad y es para nosotros.
"La fe es por el oír, y el oír por la Palabra (específica) de Dios". (Romanos 10:17). Al confesar la
palabra de fe que nos ha sido dada y mantenernos firmes en ella y, cuando sea apropiado, actuar en
ella encontramos el poder creador de Dios obrando en esa palabra y por medio de ella, para llevar a
cabo lo que ha sido prometido. Jesús nos dice que por fe nada será imposible para nosotros (Mateo
17:20). Tener fe lleva consigo un cambio, de sólo apoyarse de una fuente de conocimiento, es decir
los sentidos (el cual necesitamos), o depender de una fuente de conocimiento superior, es decir
conocimiento revelado.
El conocimiento sensitivo es todo el conocimiento natural que viene al hombre por medio de sus
cinco sentidos. Este es un conocimiento limitado y se describe como la sabiduría humana (1
Corintios 2:4-6). El conocimiento revelado es conocimiento, no basado en los cinco sentidos ni en
razonamientos naturales, sino en una fuente más alta, la verdad de la Palabra de Dios. Es revelado
por el Espíritu Santo al espíritu del hombre y se describe como la sabiduría de Dios (1. Corintios
2:7-16) Es, pues, la fe la certeza (la confirmación, el título de propiedad) de lo que (nosotros)
esperamos, la prueba de lo que (nosotros) no vemos y la convicción de su realidad -la fe percibe
como hecho real lo que no es revelado a los sentidos. (Hebreos 11:1 versión amplificada)
6) LA FE VIENE POR EL EXPERIMENTAR A DIOS Y SU FIDELIDAD
Cuanta más fe tenemos hacia Dios, cuanto más experimentamos de su fidelidad y cuanto más crece
nuestra fe. Dios también nos ha dado los dones de sanidad, milagros, etc. los cuáles deberían
dirigirnos hacia El y aumentar nuestra fe (Juan 2:11; 11:15).
CONCLUSIÓN
La fe no es una actitud mental hacia los problemas. Es la misma naturaleza de Dios. Dios es un Dios
de fe: creó el universo por fe (Hebreos 11:3).
La persona nacida de nuevo por el Espíritu de Dios ha recibido el potencial de la naturaleza de Dios.
La naturaleza antigua de todo hombre es dominada por fuerzas negativas tales como el temor, la
duda, la confusión y error, pero la naturaleza nueva es la naturaleza de Dios que es creadora,
trayendo orden del caos (Génesis 1:2), vida de la muerte, sanidad de la enfermedad, prosperidad de
la pobreza, verdad de error, y justicia del pecado. La fe es la expresión de esta nueva naturaleza
(Romanos 1:17). La fe hacia Dios es estilo de vida del discípulo de Jesús.
ABRAHAM nuestro ejemplo de Fe en Dios
Abraham nos muestra que la vida que tiene verdadero sentido, que vale la pena vivirla, es aquella
donde la fe no es un mero ejercicio mental, o un concepto religioso que hemos heredado de nuestros
ancestros, sino que tiene mucho que ver con la devoción y la entrega al Dios que llama.
Todos los actos de este patriarca están matizados por una fe que tiene una multiforme presentación,
mostrando cada uno de ellos los “diferentes colores” de la fe.
I. ABRAHAM NOS MUESTRA UNA FE OBEDIENTE GENESIS CAP 12
“siendo llamado, obedeció… v.8ª. No hubo objeciones en aquel momento No hubo quejas. No hubo
condiciones. No hubo resistencia como la presentó Moisés. Con Abraham no pasó lo que a menudo
pasa con nosotros.
No siempre a los que Dios está llamando obedecen. La obediencia no es el asunto que más
distingue a los hombres, incluyendo aun a los que se consideran hijos de Dios. Hay una especie de
“resistencia interna” cuando se trata de obedecer a la voz de Dios.
Pero sin duda que la cumbre de devoción a Dios tuvo que ser cuando edificó el altar para sacrificar a
su propio hijo. Y así vemos que su vida de oración hizo posible su vida de obediencia. Este modelo
de obediencia nos desafía.
Considere la forma cómo actuó Abraham cuando Dios le llamó. Jehová le dijo…tomó, pues, Abram,
a Sarai su mujer, y a Lot hijo de su hermano… y salieron para ir a Canaán; y a tierra de Canaán
llegaron” (Gn. 12:1-4) Mas aún, considérese lo que dice Hebreos [Link] “Por la fe Abraham, siendo
llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió se sin saber a
dónde iba “. ¿Se ha arriesgado alguna vez a dejar a su tierra y su familia sin saber a dónde ir? ¡Eso
sería de locos! Sin embargo, cuando se trata del llamado de Dios, y la disposición de obediencia,
esto pareciera ser lo que está implícito. Cuando Dios llama y se le obedece, él conoce el camino y el
lugar final de nuestra morada. Abraham obedeció en todo a Dios. Pero la obediencia de Abraham no
era a ciegas. Una de las cosas que admiramos de este hombre de fe era su continua comunión con
Dios, por lo que se deduce que el secreto de su obediencia tenía mucho que ver con la relación
cercana que mantenía con su Dios.
Cuando se enteró que Dios iba a destruir a Sodoma y Gomorra, hizo una gran intercesión, y Dios,
como si se tratara de un padre compasivo y paciente, oye toda la exigencia de su petición para que
no destruyera a la ciudad pecadora 18:23-32.
Pero sin duda que la cumbre de devoción a Dios tuvo que ser cuando edificó el altar para sacrificar a
su propio hijo. Y así vemos que su vida de oración hizo posible su vida de obediencia. Este modelo
de obediencia nos desafía. Decimos que nos desafía porque no siempre somos del todo obediente
¿Cómo evaluamos nuestro sentido de obediencia al momento de buscarle en nuestra comunión
personal, al dedicarnos a su iglesia, al poner nuestros dones y talentos a su servicio, al momento de
dedicarle lo que él le pertenece?
No puede haber una vida cristiana auténtica sin la obediencia.
II. ABRAHAM NOS MUESTRA UNA FE BASADA EN LAS PROMESAS
¿Cuáles fueron las promesas que Dios le hizo a Abraham? ¡Muchas, en especial el nacimiento de
su hijo en su vejez! ¿Vio él cumplimiento de todas ellas? Por supuesto que no las vio todas,
especialmente aquella donde Dios se proponía sacar de él una enorme multitud, pero el creyó en
todas ellas. Así le prometió Dios: “Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu
nombre, y serás bendición” (Gn. 12:2) Durante sus días él no vio esa “nación grande”, pero supo que
un día saldría esa nación. Muchos años más tarde saldría de Egipto aquella gran nación de la que
habló Dios a su siervo años atrás. Para asegurarle que esto sería cierto le cambió el hombre de
Abram, que significa “padre enaltecido”, por Abraham, que significa” padre de una multitud”.
Y para el cumplimiento de esta promesa fue necesario que Abraham creyera en otra, quizás la más
difícil de todas, que tendría un hijo en su vejez. Tal promesa fue objeto de risa de parte de Sara y sin
duda de preocupación por parte de Abraham, pues ya Sara no podía concebir hijos. Pero fue en esta
promesa donde aparece una de las más grandes declaraciones acerca de nuestro Dios, cuando se
dio la pregunta: “¿Hay para Dios alguna cosa difícil? Al tiempo señalado volveré a ti, y según el
tiempo de vida, Sara tendrá un hijo” (Gn. 18:14). Y esa promesa se cumplió, y estos dos abuelos
tuvieron un hijo cerca de los cien años.
Uno de los asuntos que distingue a las promesas del Señor, además de ser tan ciertas y seguras, es
que son grandes y completas. No hay nada escaso de parte de Dios para nosotros. De la promesa
dada a Abraham nos ha venido un gran salvador, una gran salvación, un amplio perdón de pecados,
una vida eterna y una patria celestial.
“Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os haga falta conforme a sus riquezas en gloria” (Fil 4:19). Pero
para ver el cumplimiento de tales promesas es importante que creamos en ellas.
III. ABRAHAM NOS MUESTRA UNA FE PROBADA
Ningún gozo es más indescriptible que aquel que experimenta una pareja, quienes después de tanto
tiempo buscando a un hijo, se les concede la petición de su corazón. Con Abraham y Sara tenemos
que imaginarnos que el gozo de ambos tuvo que ser de proporciones insospechables.
Cuánto amaría Abraham y Sara a ese lindo bebé. Cuánta atención no recibiría aquel infante. Cómo
sería la fiesta que hizo Abraham el día que Sara le destetó. El imaginarse aquel niño corriendo
alrededor de la carpa; jugando con los animales, y viéndole crecer hasta la adolescencia, tuvo que
ser único para la feliz pareja
Pero un día, a lo mejor mientras Abraham le hablaba a su hijo, Dios quiso probarlo, y le hizo esta
propuesta: “Toma ahora tú hijo, tú único, Isaac, a quien amas, y vete a tierra de Moriah, y ofrécelo
allí en holocausto sobre uno de los montes que yo te diré” (Gn. 22:2) Desconocemos su asombro
frente a tan dura prueba. La Biblia no habla de sus lágrimas, o si dormiría aquella noche antes de
ofrecer el holocausto. Solo nos dice que “Abraham se levantó muy de mañana, y preparo su asno, y
tomó consigo dos siervos suyos, y a Isaac, su hijo; y cortó leña para el holocausto, y se levantó, y se
fue al lugar que Dios le dijo”
Cuando Dios vio tan grande demostración de amor por él, detuvo la mano de Abraham, reconoció su
fidelidad, e hizo provisión para el holocausto. ¿Cuál es el fin de las pruebas? Las pruebas tienen la
firma misión de medir el tamaño de nuestra fe y revelar cuánto amor tenemos por Dios. Con la
prueba de Abraham queda claro que Dios provee la salida en el momento más crítico de ella v.13.
FUNDAMENTO DE DOCTRINA DE BAUTIZOS
El tercer fundamento básico en la vida cristiana es comprender los diferentes bautismos que la
Palabra enseña, solo así sobre cuál es mi posición en Cristo porque es importante confesarle, y cuál
es el poder que recibo en El.
Hebreos 6:1-2 NTV RV 1 Por tanto, dejando las doctrinas elementales de Cristo, sigamos
adelante hasta la madurez, sin poner de nuevo el fundamento del arrepentimiento de obras
muertas, de la fe en Dios, 2 de la doctrina de bautismos, de la imposición de manos, de la
resurrección de los muertos y del juicio eterno.
(I) Bautismo por un Espíritu en un cuerpo (Posición)
(II) Bautismo en agua (Confesión pública)
(III) Bautismo en el Espíritu Santo (Poder)
(IV) Bautismo con fuego (Purificación)
A. EL BAUTISMO EN EL CUERPO DE CRISTO
1 CORINTIOS 12:12-14. 12 Porque de la manera que el cuerpo es uno solo y tiene muchos
miembros, y Que todos los miembros del cuerpo, aunque son muchos, son un solo cuerpo,
así también Cristo. 13 Porque por un solo Espíritu fuimos bautizados todos en un solo
cuerpo, tanto judíos como griegos, tanto esclavos como libres; y a todos se nos dio a beber
de un solo Espíritu. 14 Pues el cuerpo no consiste de un solo miembro, sino de muchos.
Este es un bautismo que todos los creyentes deben conocer o no son creyentes (Efesios 4:4-5). 4
Pues hay un solo cuerpo y un solo Espíritu, tal como ustedes fueron llamados a una misma
esperanza gloriosa para el futuro. 5 Hay un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo,
Los otros bautismos son los derechos de herencia de los creyentes adquiridos por Jesús al morir en
la cruz. Podemos llegar al cielo sin los otros bautismos, pero debemos ser bautizados por un Espíritu
en un cuerpo. Esto ocurre en la conversión cuando nacemos de nuevo. Siempre que una persona sin
Cristo se rinde a Él, el Espíritu Santo entra en la vida de esa persona. Romanos 8:9 dice que "Y si
alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de El" Inherente en la obra del Espíritu Santo es la
colocación de todo bebé espiritual recién nacido en el cuerpo de Cristo.
1 CORINTIOS 12:15-21 RV 15 Si el pie dijera: “Porque no soy mano, no soy parte del cuerpo”,
¿por eso no sería parte del cuerpo? 16 Y si la oreja dijera: “Porque no soy ojo, no soy parte
del cuerpo”, ¿por eso no sería parte del cuerpo? 17 Si todo el cuerpo fuese ojo, ¿dónde
estaría el oído? Si todo fuese oreja, ¿dónde estaría el olfato? 18 Pero ahora Dios ha colocado
a los miembros en el cuerpo, a cada uno de ellos, como él quiso. 19 Porque si todos fueran un
solo miembro, ¿dónde estaría el cuerpo? 20 Pero ahora son muchos los miembros y a la vez
un solo cuerpo. 21 El ojo no puede decir a la mano: “No tengo necesidad de ti”; ni tampoco la
cabeza a los pies: “No tengo necesidad de vosotros.”
ROMANOS 8:9 RV 9 Sin embargo, vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu,
si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es
de él.
El cuerpo de Cristo es un lugar de seguridad. Los cristianos deberían ser la gente más segura de la
tierra porque son parte de un cuerpo del cual Jesucristo es la Cabeza y ama y se preocupa por él
(Efesios 5:23-32).
B. BAUTISMO EN AGUA MATEO 3:13-17; HECHOS 2:41 ; MATEO 28:19
Mateo 3:13-17 RV 13 Entonces Jesús vino de Galilea al Jordán, a Juan, para ser bautizado por
él. 14 Pero Juan procuraba impedírselo diciendo: — Yo necesito ser bautizado por ti, ¿y tú
vienes a mí? 15 Pero Jesús le respondió: — Permítelo por ahora, porque así nos conviene
cumplir toda justicia. Entonces se lo permitió. 16 Y cuando Jesús fue bautizado, en seguida
subió del agua, y he aquí los cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía
como paloma y venía sobre él. 17 Y he aquí, una voz de los cielos decía: “Este es mi Hijo
amado, en quien tengo complacencia.”
HECHOS 2:41 RV 41 Así que los que recibieron su palabra fueron bautizados, y fueron
añadidas en aquel día como tres mil personas.
Mateo 28:19 RV 19 Por tanto, id y haced discípulos a todas las naciones, bautizándoles en el
nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo,
Es responsabilidad de todo creyente
El bautismo en agua es un bautismo del creyente y es un acto físico que expresa una verdad
espiritual. En el bautismo en agua decimos, en realidad, que compartimos con Cristo el hecho de su
muerte y resurrección. Obviamente, la persona bautizada no muere al pecado como lo hizo Jesús,
sino que da testimonio público al hecho de que se está valiendo de la obra de Cristo. Como Cristo
murió al pecado, por tanto él ahora muere simbólicamente al pecado. Al entrar en el agua y ser
completamente sumergido, es simbolizado el entierro de la vieja naturaleza pecaminosa. Esta
naturaleza es dejada debajo del agua y la persona es entonces simbólicamente resucitada a la
nueva vida en Jesús. Declara que vivirá para Jesús como su discípulo. "Con Cristo estoy juntamente
crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí.
Gálatas 2:20. RV 20 Con Cristo he sido juntamente crucificado; y ya no vivo yo, sino que
Cristo vive en mí. Lo que ahora vivo en la carne, lo vivo por la fe en el Hijo de Dios, quien me
amó y se entregó a sí mismo por mí.
La persona que es bautizada literalmente se pone de acuerdo con Dios en que está muerto en Cristo
a los principios de pecado y muerte y ahora está vivo en Cristo para Dios. El bautismo es un acuerdo
por voluntad propia con Dios acerca de los efectos de la muerte de su Hijo. Nosotros de buena gana,
alegremente y con gozo nos asociamos con la obra redentora del Calvario.
¿POR QUÉ UNA PERSONA DEBERÍA SER BAUTIZADA EN AGUA?
1. Es un mandamiento de Jesús (Mateo 28:19).
2. Es la señal de una buena conciencia hacia Dios (1 Pedro 3:21).
3. Porque Jesús mismo fue bautizado (Mateo 3:13-17).
4. Es una forma de circuncisión (Colosenses 2:11-12).
5. Era una doctrina fundamental en la iglesia primitiva (Hechos 2:41; Hechos 10:47-48).
6. El bautismo en agua simboliza lavamiento o limpieza (Hechos 22:16). Esto es solamente un
símbolo como, de hecho, somos limpiados por la Sangre de Jesús (Apocalipsis 1:5) y somos
limpiados por la Palabra de Dios (Juan 15:3). Sin embargo, nuestro lavamiento o limpieza de pecado
se simboliza o es atestiguado en el bautismo en agua.
7. Es una confesión externa de lo que ha pasado en el interior. Expresa nuestra identificación con
Jesús (Romanos 6:1-11).
EL BAUTISMO EN AGUA ES UNA CONFESIÓN MÚLTIPLE DE:
- El cielo (nuestra creencia en la muerte y resurrección de Jesús) (1 Corintios 15:3-4).
- La iglesia (que somos parte de ella).
- El mundo (que hemos terminado con él).
- El diablo (que hemos terminado con él y nos hemos trasladado al lado de Dios).
- En el bautismo en agua nos identificamos con la muerte, entierro y resurrección de nuestro Señor
Jesús.
Y TÚ ¿YA FUISTE BAUTIZADO EN AGUA? SI NO LOS HAS HECHO, ES NECESARIO QUE
OBEDEZCAS AL SEÑOR
C. BAUTISMO CON EL ESPIRITU SANTO
HECHOS 1:8 RV 8 Pero recibiréis poder cuando el Espíritu Santo haya venido sobre vosotros, y me
seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta lo último de la tierra.
El Bautismo en el Espíritu Santos, es el poder.
Gracias a Dios, no solamente por la posición a la cual nos ha traído, sino también por el hecho de
que nos ha hecho disponible el poder para vivir en esa posición (Hechos 1:8; Juan 1:33).
Juan 20:22 RV ” 22 Habiendo dicho esto, sopló y les dijo: “Recibid el Espíritu Santo.
¿POR QUÉ SER BAUTIZADO EN EL ESPÍRITU SANTO?
1. Es un mandamiento (Efesios 5:18). Sólo podemos ser llenos hasta nuestra capacidad de recibir.
Esta puede ser muy pequeña al principio, pero al seguir hacia la madurez nuestra capacidad
aumentará. Entonces necesitamos ser llenos continuamente hasta la capacidad que tengamos en
ese momento.
Las palabras "sed llenos con el Espíritu" en Efesios 5:18 serían mejor traducidas del griego original
como "sed llenos continuamente con el Espíritu",
2. Da nuevo poder y audacia para testificar (Hechos 1:8; 2:14; 4:31-33).
3. Es necesario para la liberación de los dones del Espíritu Santo (1 Corintios 12:7-11).
4. Es necesario para la máxima evidencia del fruto del Espíritu Santo (Gálatas 5:22-23).
5. Es necesario para vivir una vida para la gloria de Dios (Juan 16:14).
6. Hace a Jesús más real para nosotros (Juan 15:26; 16:13-15; Hechos 9:17).
7. Produce mayor eficacia en la oración (Romanos 8:26-27; 1 Corintios 14:4,15).
8. Pone a uno en condiciones para adorara Dios en verdad (Hechos 2:11; 10:46; Juan 4:23-24;
Efesios 5:18
9. Trae un nuevo entendimiento y amor para la Palabra de Dios (Juan 16:13; 1 Corintios 2:9-16).
10. Nos da poder para hacer lo que Dios nos ha llamado a hacer (Hechos 1:8)
D) BAUTISMO CON FUEGO
Mateo 3:11-12 11 Yo a la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; pero el que viene
tras mí, cuyo calzado yo no soy digno de llevar, es más poderoso que yo; él os bautizará en
Espíritu Santo y fuego. 12 Su aventador está en su mano, y limpiará su era; y recogerá su
trigo en el granero, y quemará la paja en fuego que nunca se apagará.
La paja de que se habla es toda cosa sin valor. Tal vez sea necesario para el crecimiento del trigo,
pero llega un momento cuando ya no se necesita. Luego necesitamos estar libres de ella. Dios trae
cosas en nuestro camino para purgar y purificarnos. Necesitamos los momentos de quebrantamiento
y purificación para que Dios nos pueda cambiar y moldear en lo que quiere que seamos. Esto puede
ser un proceso doloroso (Isaías 6:5-7) pero al final llegamos a ser más como Jesús. Cuando se quita
basura o escoria de nuestra vida nos volvemos más íntegros en esa área. Nos convertimos en vasos
más capaces de llevar a cabo lo que Dios ha planeado para nuestra vida. Dios ha escogido usar
nuestras circunstancias y las presiones de la vida para lograr este proceso de purificación en nuestra
vida. No importará nada demasiado pesado para nosotros; podemos confiar en Él. Sin embargo, a
menos que aprendamos a asumir la presión y dejar que cambie nuestra vida para que venzamos la
fuente de ella, nunca seremos como Dios quiere que seamos. Siempre estaremos al margen de lo
fructífero en vez de realizar nuestro pleno potencial en Cristo. La presión nos muestra de qué somos
hechos y nos muestra nuestras debilidades.' Si nos entregamos a Dios en aquellas áreas en que
sabemos que no podemos transformarlas solos, entonces seremos cambiados. Dios quitará lo que
ha de ser quitado, y al final seremos vasos más hábiles, adecuados para hacer los deseos de Dios,
especialmente en el área que acaba de ser tratada por El. Muchos discípulos de Jesús piden a Dios
que les cambie, pero cuando viene la presión claman a Él para que sea quitada. En realidad, ellos
están alejándose de la respuesta que Dios les está dando a su oración inicial. Necesitamos entregar
nuestra vida a Dios y dejarle hacer lo que quiera. Esto puede ser costoso y llevará consigo el
sufrimiento (1 Pedro 4:12-19; 2 Timoteo 2:3; Apocalipsis 2:10), pero al final seremos más como
Jesús y seremos podados, limpiados, para que seamos aún más fructíferos (Juan 15:2).
FUNDAMENTO DE IMPOSICION DE MANOS
El fundamento que nos corresponde ahora es el de imposición de manos. Vemos que Dios ha
escogido que esto forme parte del fundamento de la doctrina de Cristo dejándonos sabe que es de
suma importancia para Dios y que debe serlo para nosotros sus seguidores.
El diccionario de la Real Academia Española define la palabra imponer de la siguiente manera: En
algunas ceremonias, colocar, poner encima algo a alguien. Siendo que estamos hablando de
imposición de manos debemos entender por esa definición que cuando las manos son impuestas en
la forma correcta y con el propósito correcto algo debe ocurrir porque algo se está poniendo encima
de la persona que se le está imponiendo las manos.
Lo primero que debemos dejar claro es “qué no es imposición de manos”. Cuando abrazamos a
alguien estamos imponiendo nuestras manos sobre esa persona. Sin embargo eso no es imposición
de manos como fundamento. Es un simple abrazo que demuestra amistad, compañerismo y en
algunos casos significa que estamos en simpatía con esa persona, bien sea por causa de una gran
alegría o un gran sufrimiento. Tampoco es estrechar manos. Al estrechar las manos estamos
imponiendo nuestras manos sobre las manos de la otra persona, pero a esto tampoco se refiere la
Biblia cuando habla de un fundamento de imposición de manos. No es tampoco dar palmaditas en la
espalda de alguien. Esto puede ser muy afectivo, pero no es lo que Dios persigue cuando habla de
un fundamento de imposición de manos.
La imposición de manos es un acto sagrado con un valor importante para Dios y así de importante
debe ser para nosotros. No es meramente el acto de imponer manos, sino el propósito por el cual se
está haciendo.
Imposición de manos en el Antiguo Testamento
Es importante que entendamos que estos fundamentos eran enseñados y practicado desde el
Antiguo Testamento. Eso confirma y afirma más el uso en el Nuevo Testamento. Es por eso que
debemos mirar con cuidado todo lo que se nos dice relacionado a este tópico en el Antiguo
Testamento. No debemos olvidar que el Nuevo Testamente confirma y afirma al Antiguo Testamento
y de igual forma a la inversa. Es de suma importancia que leamos ambos Testamentos y los
estudiemos.
Empecemos con un pasaje en el libro de Números capítulo 27 comenzando en el versículo 16:
16 Ponga Jehová, Dios de los espíritus de toda carne, un varón sobre la congregación, 17que
salga delante de ellos y que entre delante de ellos, que los saque y los introduzca, para que la
congregación de Jehová no sea como ovejas sin pastor 18Y Jehová dijo a Moisés: Toma a
Josué hijo de Nun, varón en el cual hay espíritu, y pondrás tu mano sobre él; 19y lo pondrás
delante del sacerdote Eleazar, y delante de toda la congregación; y le darás el cargo en
presencia de ellos 20 Y pondrás de tu dignidad sobre él, para que toda la congregación de los
hijos de Israel le obedezca... 23 y puso sobre él sus manos, y le dio el cargo, como Jehová
había mandado por mano de Moisés.
Este es Moisés pidiéndole a Dios que designe al que lo va a sustituir, pues Moisés no podría llevar al
pueblo a la tierra prometida debido a que desobedeció a Dios al golpear la roca para que diera agua
en lugar de hablarle como Dios le dijo. Notemos con cuidado las palabras de Dios a Moisés: Toma a
Josué hijo de Nun, varón en el cual hay espíritu, y pondrás tu mano sobre él; Vemos aquí que Dios
está mandando a imponer las manos con un propósito específico.
La sabiduría es de suma importancia para todo líder. Vemos que cuando ejercitamos el fundamento
de imposición de manos correctamente y bajo la dirección de Dios trae consigo grande bendición.
Más adelante veremos la advertencia de imponer manos a la ligera.
Imposición de manos en el Nuevo Testamento
Para sanidad
En el Nuevo Testamento hallamos una mayor cantidad de ejemplos porque es aquí donde se define
más claro este fundamento. El primer ejemplo de esta ordenanza lo encontramos en labios de Jesús
hablando a sus discípulos. Jesús dijo: ... sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán, Marcos
16:18b. Esta es una imposición de manos para traer sanidad. El propósito de imponer las manos no
es para acariciar a la persona o para mostrarle simpatía y apoyo, sino para traer sanidad. Santiago
nos dice: ¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia, y oren por él,
ungiéndole con aceite en el nombre del Señor (Sntg.5:14). Ungir a una persona requiere que se le
toque con las manos. Vemos que tampoco este pasaje indica amistad, compasión, apoyo, etc. sino
un acto de fe. Fe en que impondremos nuestras manos ungiendo a la persona con aceite y esta
persona sanará.
Hechos 28:8 Y aconteció que el padre de Publio estaba en cama, enfermo de fiebre y de
disentería; y entró Pablo a verle, y después de haber orado, le impuso las manos, y le sanó.
Vemos aquí a Pablo imponiendo sus manos sobre el padre de Publio y trayéndole sanidad. Note que
dice: después de haber orado. Esto nos indica que Pablo no impuso manos a la ligera, sino que oró
buscando dirección por parte de Dios. Una vez tuvo luz verde de parte del Señor, entonces y solo
entonces impuso sus manos y el milagro se dio.
Para bendecir
Mr.10: 14 Viéndolo Jesús, se indignó, y les dijo: Dejad a los niños venir a mí, y no se lo
impidáis; porque de los tales es el reino de Dios. 15 De cierto os digo, que el que no reciba el
reino de Dios como un niño, no entrará en él. 16 Y tomándolos en los brazos, poniendo las
manos sobre ellos, los bendecía.
En este caso encontramos a Jesús imponiendo sus manos sobre los niños. ¿Cuál era el propósito de
esta imposición de manos? Bendecir a los niños. La imposición de manos también sirve para
bendecir a otros.
Para la obra del Señor
Hch.13: 2 Ministrando éstos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo: Apartadme a
Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado. 3 Entonces, habiendo ayunado y orado,
les impusieron las manos y los despidieron.
En esta ocasión la imposición de manos se da para enviar a Bernabé y Saulo a la obra misionera.
Notemos nuevamente que es el Espíritu Santo el que separa a Bernabé y a Saulo. No es el capricho
de algunos hombres o incluso de los que quieren ser misioneros, sino que es una obra directa del
Señor. Una vez más vemos que la imposición de manos es precedida por la oración, y en este caso
el ayuno también. Es de suma importancia el que notemos que la imposición de manos como
fundamento es un acto sagrado y dirigido por Dios para llevar la obra que Él quiere llevar a cabo.
Dones espirituales
Hechos 8:17 Entonces les imponían las manos, y recibían el Espíritu Santo.
El Espíritu Santo el que los da. Cuando la persona recibe el bautismo del Espíritu Santo recibe los
nueve dones espirituales. Esto se debe a que el Espíritu Santo es el portador y dador de los dones y
cuando Dios da su Espíritu lo da completo no por medida (Jn.3:34). Vemos que a través de la
imposición de manos se daba el bautismo del Espíritu Santo.
1 Ti.4: 14No descuides el don que hay en ti, que te fue dado mediante profecía con la
imposición de las manos del presbiterio.
2 Ti.1: 6Por lo cual te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que está en ti por la
imposición de mis manos.
El don que había en Timoteo le llegó por medio de la imposición de manos del presbiterio. La
exhortación es a no descuidar el don. Es una exhortación a Timoteo y a todos nosotros. Si
descuidamos el don no podremos ser efectivos y el pueblo al que servimos sufrirá las
consecuencias.
La imposición de las manos de Pablo sobre Timoteo trajo como resultado el fuego del don de Dios.
Pablo le da un consejo a Timoteo y a todos nosotros también. El consejo es a avivar el fuego en
nosotros. Dios nos da su fuego, pero nosotros somos los responsables de mantenerlo avivado.
Muchas personas señalan la falta de fuego en ciertos lugares cuando en realidad son ellos que han
dejado que sus propios fuegos se extingan.
ADVERTENCIA IMPORTANTE
2 Timoteo 5:22 No impongas con ligereza las manos a ninguno, ni participes en pecados
ajenos. Consérvate puro.
La exhortación a Timoteo y a todos nosotros es a no ser rápidos al imponer manos. Cuando le dice
“a ninguno” está dejando ver que no podemos impresionarnos con títulos, posiciones o posesiones.
No importa el título que ostente alguien, si no somos dirigidos por el Señor a imponer manos, no lo
hagamos. Hay un refrán que dice: caras vemos corazones no sabemos. Esto nos indica que por
fuera puede lucir en santidad, pero por dentro estar podrido, pues lo importante es el corazón, pues
de él mana la vida, así nos lo dice Prov.4:23.
Cuando imponemos manos sobre alguien sin buscar dirección de Dios podemos estar imponiendo
manos sobre un bribón disfrazado y al imponer las manos estamos diciendo que favorecemos a esa
persona y lo que hace. Eso nos haría participantes de sus pecados y por consiguiente no nos
estaríamos conservando puros.
Es importante que tomemos en serio lo que Dios toma en serio, y la imposición de manos es un acto
sumamente serio para Dios. El que forme parte del fundamento de la doctrina de Cristo nos dice
cuán importante es. Cuando miramos a nuestro alrededor veremos que no se ha tomado tanto en
serio, pues vemos a muchas personas ejerciendo ministerios que no deberían estar ahí. Esto se
debe a que muchas imposiciones de manos se dan en base a intereses personales y no bajo la
dirección de Dios.
Esperamos que estas cortas palabras sirvan de estímulo para que actuemos con mayor cautela y
busquemos siempre en oración la dirección de Dios en cuanto a la imposición de manos.