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Maestría en Desarrollo y Gestión del Turismo

Procesos Históricos y Política Ambiental del Turismo


(Curso Electivo)

Clase Nº: 5
Docente: Prof. Mg. Norberto Fortunato
Fecha: Miércoles 27 de Abril de 2016

Unidad Temática 2

El hombre y su concepción y uso de la naturaleza a través de la historia: 1. La


relación entre ambiente y sistemas de producción, distribución y población a
través de la historia (el hombre cazador-recolector, el hombre agricultor y la
revolución industrial-urbana). 1.1. El mundo de las civilizaciones de la antigüedad.
1.2. Los tiempos medievales y el cristianismo. 1.3. La era del intercambio biológico.
1.4. El mundo moderno: malthusianismo, marxismo y romanticismo. 1.5. Los
grandes alertas acerca de los riesgos ecológicos (Pigou, Bronowsky, Ehrlich y
Hardin). 1.6. El informe Meadows y los límites del crecimiento. 1.7. Schumacher,
Gorz y Illich y la premisa small is beautiful. 1.8. El surgimiento del dios mercado y
sus falacias. 1.9. Pearce, Dale y Henderson y la economía ecológica. 1.10. El
ecologismo contemporáneo. 2. La globalización de la cuestión ambiental. 2.1. Los
grandes desafíos de finales del siglo XX y principios del siglo XXI. 2.2. El informe
Bruntland y el concepto de desarrollo sostenible. 2.3. La Agenda XXI. 2.4. El papel
del Estado, la sociedad civil y las organizaciones no gubernamentales. 3. Una
mirada particular sobre América Latina y Argentina.

© 2016 Universidad Nacional de Quilmes - El copyright pertenece a la plantilla


Estructura de la Clase

Introducción

Objetivos

2. La globalización de la cuestión ambiental. 2.1. Los grandes desafíos de finales


del siglo XX y principios del siglo XXI. 2.2. El informe Bruntland y el concepto de
desarrollo sostenible. 2.3. La Agenda XXI. 2.4. El papel del Estado, la sociedad
civil y las organizaciones no gubernamentales.
3. Una mirada particular sobre América Latina y Argentina.

Conclusión

Lecturas Obligatorias

Lecturas Recomendadas

Otras referencias

Debate

Actividades Sugeridas

Recomendaciones Finales

-2-
Introducción

Hoy desarrollaremos nuestra Clase 5 del curso electivo “Procesos Históricos y


Política Ambiental del Turismo” para concluir con el tratamiento de los contenidos
correspondientes a la Unidad Temática 2 de nuestro Plan de Trabajo.

Creo conveniente, a modo de revisión de los contenidos desarrollados en la clase


anterior, recordar sus conclusiones (presentadas como “ideas organizadoras”):

Para entender el camino recorrido por la racionalidad del desarrollo post


Revolución Industrial es preciso analizar las relaciones entre la evolución de las
actividades económicas, de la tecnología, de las ideas económicas y de las
implicancias del conjunto de estos factores sobre el medio ambiente.

Malthus, en una visión pesimista del futuro, establecerá una relación entre
crecimiento demográfico a escala exponencial y crecimiento de las oportunidades a
escala aritmética.

Marx aportará el concepto de su “valor de uso” de la naturaleza (en oposición a su


“valor de cambio”). Por lo tanto, la naturaleza no tiene precio ni dueño.

El romanticismo (movimiento artístico de reacción en contra de las ideas


mecanicistas y fuertemente antropocéntricas del Iluminismo y sus consecuencias
prácticas, la industrialización y la urbanización) percibirá a la naturaleza como
fuente de virtudes tales como la belleza, la pureza y la inocencia, valores
abandonados por una sociedad rendida al progreso material. Tales apreciaciones
constituirían uno de los principales antecedentes del conservacionismo.

Las ideas de Emerson y Thoreau, principales representantes del trascendentalismo


norteamericano, influirán decisivamente en la idealización del primitivismo, la
revalorización de la vida en contacto con la naturaleza y la consideración de “lo
salvaje” como fuente de valores despreciados por la civilización.

-3-
Este proceso de transformación de las percepciones colectivas no estuvo exento de
contradicciones. Más allá de estos alertas conservacionistas y de la pluralidad de
valores asignados a la naturaleza, la fuerza de la civilización reclamaba nuevas
tierras salvajes para su incorporación a la economía del capitalismo.

Pigou incorporará el concepto de “externalidad”: más allá del funcionamiento


correcto de un sistema económico, factores externos actuarían como elementos
favorecedores o desfavorecedores de tales sistemas.

Jacob Bronowsky alertará acerca del poder destructivo del desarrollo científico y su
obra será considerada como manifiesto para la búsqueda de una ciencia ética.

En una postura neomalthusiana, tanto Garret Hardin como Paul y Anne Ehrlich,
serán señalados como profetas del apocalipsis por su advertencia acerca del peligro
vinculado al fuerte crecimiento demográfico mundial.

El Informe “Los límites del crecimiento” de Denis Meadows propondrá una


“moratoria al crecimiento económico”, a través del acuerdo y el compromiso de las
naciones del mundo, como forma de interrumpir la creciente disparidad entre las
consecuencias ambientales del estilo de desarrollo industrial moderno y la capacidad
de regeneración de la biosfera.

Schumacher, como exponente síntesis de la reivindicación de la virtud de la


“pequeñez”, promoverá la idea de satisfacer las necesidades humanas básicas a
través de prácticas productivas en escala humana, en oposición al gigantismo de
las grandes corporaciones industriales, causantes de impactos sociales y
ambientales notables.

Gorz, al vincular la ecología y la política, manifiestará su oposición al consumismo y


su adhesión a patrones de vida más simples y menos excluyentes, y, especialmente,
menos destructores del ambiente.

-4-
Asimismo, con este pensador, surgirá el concepto de “gestión del tiempo libre”. A la
búsqueda desenfrenada de mayor productividad, Gorz opondrá la propuesta de
reducción de la jornada laboral y una consiguiente mayor disponibilidad de tiempo
libre como espacio para el desarrollo de negocios vinculados al ocio, la cultura y el
turismo como actividades de masas.

Ivan Illich será considerado pionero de la sociedad civil en su sentido


contemporáneo y profeta del carácter ambientalmente devastador del capitalismo.

Una falacia científica particularmente significativa e influyente es la sacralización


del mercado como “mano invisible” reguladora de las relaciones económicas.

Una serie de economistas como Pearce, Dale, Henderson y otros, a través de la


conjunción de ambos significados, iniciarán la corriente de la llamada “economía
ecológica”: el ambiente, para estos pensadores, y sus recursos (el aire, el agua o
cualquier otro), serán considerados bienes económicos y, por lo tanto, deberán
formar parte de las cuentas económicos.

Para la economía ecológica, el uso de la naturaleza implica, en última instancia, un


costo económico: en consecuencia, el reto de esta ciencia nueva, centrada en los
bienes del ambiente, será transformar la visión tradicional de la naturaleza como
flujo (riqueza producida) en una visión novedosa de reserva o existencia
(patrimonio).

“Silent Spring”, obra de la bióloga norteamericana Rachel Carson, fundará las


bases del ecologismo contemporáneo.

-5-
Objetivos de la Unidad 2

Visualizar al “ambiente” y a las distintas “percepciones del ambiente” como


resultados de una serie de procesos, a saber,

 la evolución geológica y de las formas de vida de nuestro planeta;

 la evolución de la relación entre el hombre y el tamaño de su población, su


cultura, su economía con sus correlatos de uso determinado de los recursos
naturales y de transformación de las condiciones ambientales;

 la evolución de las representaciones simbólicas de la naturaleza.

-6-
Desarrollo

“Estamos frente a lo que muchos consideran uno de los nuevos paradigmas de los
tiempos actuales: un desarrollo económicamente viable, socialmente equitativo y
ecológicamente sustentable. Pero no nos engañemos. Este desafío no se plantea en
toda la sociedad y mucho menos entre todos los decisores. Más bien, pareciera
reservado a unas minorías intelectuales y a personas, con frecuencia, más
preocupadas por emociones que por razones. En contrapartida, si vemos quienes
están ´del otro lado del ring´ comprenderemos que la lucha no fue, no es, ni va a ser
pareja”.
Claudio Bertonatti

Villa del Lago Epecuén (Provincia de Buenos Aires, Argentina)


Norberto Fortunato

-7-
2. La globalización de la cuestión ambiental.

En los albores de la década de los años setenta, el estudio encomendado por el


“Club de Roma” a un grupo de investigadores del Massachusetts Institute of
Technology (MIT) bajo la coordinación de Denis Meadows y el informe “Los
límites del crecimiento”, en tanto resultado de su labor, con su propuesta de
“moratoria al crecimiento económico”, a través del acuerdo y el compromiso de las
naciones del mundo (como forma de interrumpir la creciente disparidad entre las
consecuencias ambientales del estilo de desarrollo industrial moderno y la
capacidad de regeneración de la biosfera), daba inicio a la globalización de la
cuestión ambiental.

La “Conferencia de la Organización de Naciones Unidas sobre Medio Ambiente”


desarrollada en Estocolmo en 1972, reafirmará este proceso de escala planetaria
tendiente al tratamiento conjunto de los problemas de índole ambiental y a la
construcción de estrategias de solución consensuadas, en el seno de organizaciones
internacionales gubernamentales y no gubernamentales (1).

-8-
2.1. Los grandes desafíos de finales del siglo XX y principios del siglo
XXI.

Cabe recordar que, como señaláramos en nuestra Clase 1, la situación ambiental


planetaria hacia finales del siglo XX y principios del siglo XXI está caracterizada
por una serie de problemas globales, tales como la contaminación atmosférica, el
calentamiento global, el disminución de la capa de ozono, el deterioro de las tierras
productivas, la deforestación, la extinción de especies, la contaminación del agua
dulce y salada, la afectación de los ciclos biogeoquímicos planetarios y la presión
sobre los recursos de la tierra y del mar.

Asimismo, como indicáramos igualmente en la clase mencionada, esta situación


ambiental planetaria es consecuencia directa de la consolidación y la expansión de
patrones de desarrollo y estilos de consumo insostenibles (2).

Ante esta situación ambiental, la búsqueda y el hallazgo de soluciones a los


problemas mencionados y la construcción de modelos de desarrollo sostenibles,
representan los grandes desafíos de nuestra época para la especie humana.

2.2. El informe Bruntland y el concepto de desarrollo sostenible.

A partir de 1985, bajo el patrocinio de la Organización de las Naciones Unidas y en


el marco de la Comisión Mundial sobre Ambiente y Desarrollo (WCED), dió inicio
la labor de una comisión de especialistas sobre temas ambientales coordinados por
la Primera Ministra de Noruega, Gro Bruntland. El informe producido por este
grupo de expertos en 1987, titulado “Nuestro futuro común” (conocido como
“Informe Bruntland”) adoptará el concepto de “desarrollo sostenible” (modelo
capaz de satisfacer las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer la
satisfacción de las generaciones futuras) y subrayará a la pobreza de los países del
sur y al consumismo extremo de los países del norte, como las causas fundamentales
del desarrollo insostenible y la consiguiente crisis ambiental del planeta.

-9-
Este documento será la base fundamental para las discusiones de la Conferencia de
las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, desarrollada en la
Ciudad de Río de Janeiro en 1992 (3).

“La Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo,


habiéndose reunido en Rio de Janeiro del 3 al 14 de junio de 1992, reafirmando la
Declaración de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Humano,
aprobada en Estocolmo el 16 de junio de 1972, y tratando de basarse en ella, con el
objetivo de establecer una alianza mundial nueva y equitativa mediante la creación de
nuevos niveles de cooperación entre los Estados, los sectores claves de las sociedades
y las personas, procurando alcanzar acuerdos internacionales en los que se respeten
los intereses de todos y se proteja la integridad del sistema ambiental y de desarrollo
mundial, reconociendo la naturaleza integral e interdependiente de la Tierra, nuestro
hogar, proclama que:

PRINCIPIO 1
Los seres humanos constituyen el centro de las preocupaciones relacionadas
con el desarrollo sostenible. Tienen derecho a una vida saludable y productiva
en armonía con la naturaleza.

PRINCIPIO 2
De conformidad con la Carta de las Naciones Unidas y los principios del
derecho internacional, los Estados tienen el derecho soberano de aprovechar
sus propios recursos según sus propias políticas ambientales y de desarrollo, y
la responsabilidad de velar porque las actividades realizadas dentro de su
jurisdicción o bajo su control no causen daños al medio ambiente de otros
Estados o de zonas que estén fuera de los límites de la jurisdicción nacional.

PRINCIPIO 3
El derecho al desarrollo debe ejercerse en forma tal que responda
equitativamente a las necesidades de desarrollo y ambientales de las
generaciones presentes y futuras.

- 10 -
PRINCIPIO 4
A fin de alcanzar el desarrollo sostenible, la protección del medio ambiente
deberá constituir parte integrante del proceso de desarrollo y no podrá
considerarse en forma aislada.

PRINCIPIO 5
Todos los Estados y todas las personas deberán cooperar en la tarea esencial
de erradicar la pobreza como requisito indispensable del desarrollo sostenible,
a fin de reducir las disparidades en los niveles de vida y responder mejor a las
necesidades de la mayoría de los pueblos del mundo.

PRINCIPIO 6
Se deberá dar especial prioridad a la situación y las necesidades especiales de
los países en desarrollo, en particular los países menos adelantados y los más
vulnerables desde el punto de vista ambiental. En las medidas internacionales
que se adopten con respecto al medio ambiente y al desarrollo también se
deberían tener en cuenta los intereses y las necesidades de todos los países.

PRINCIPIO 7
Los Estados deberán cooperar con espíritu de solidaridad mundial para
conservar, proteger y restablecer la salud y la integridad del ecosistema de la
Tierra. En vista de que han contribuido en distinta medida a la degradación
del medio ambiente mundial, los Estados tienen responsabilidades comunes
pero diferenciadas. Los países desarrollados reconocen la responsabilidad que
les cabe en la búsqueda internacional del desarrollo sostenible, en vista de las
presiones que sus sociedades ejercen en el medio ambiente mundial y de las
tecnologías y los recursos financieros de que disponen.

PRINCIPIO 8
Para alcanzar el desarrollo sostenible y una mejor calidad de vida para todas
las personas, los Estados deberían reducir y eliminar las modalidades de
producción y consumo insostenibles y fomentar políticas demográficas
apropiadas.

- 11 -
PRINCIPIO 9
Los Estados deberían cooperar en el fortalecimiento de su propia capacidad de
lograr el desarrollo sostenible, aumentando el saber científico mediante el
intercambio de conocimientos científicos y tecnológicos, e intensificando el
desarrollo, la adaptación, la difusión y la transferencia de tecnologías, entre
estas, tecnologías nuevas e innovadoras.

PRINCIPIO 10
El mejor modo de tratar las cuestiones ambientales es con la participación de
todos los ciudadanos interesados, en el nivel que corresponda. En el plano
nacional, toda persona deberá tener acceso adecuado a la información sobre
el medio ambiente de que dispongan las autoridades públicas, incluida la
información sobre los materiales y las actividades que encierran peligro en sus
comunidades, así como la oportunidad de participar en los procesos de
adopción de decisiones. Los Estados deberán facilitar y fomentar la
sensibilización y la participación de la población poniendo la información a
disposición de todos. Deberá proporcionarse acceso efectivo a los
procedimientos judiciales y administrativos, entre éstos el resarcimiento de
daños y los recursos pertinentes.

PRINCIPIO 11
Los Estados deberán promulgar leyes eficaces sobre el medio ambiente. Las
normas, los objetivos de ordenación y las prioridades ambientales deberían
reflejar el contexto ambiental y de desarrollo al que se aplican. Las normas
aplicadas por algunos países pueden resultar inadecuadas y representar un
costo social y económico injustificado para otros países, en particular los
países en desarrollo.

PRINCIPIO 12
Los Estados deberían cooperar en la promoción de un sistema económico
internacional favorable y abierto que llevara al crecimiento económico y el
desarrollo sostenible de todos los países, a fin de abordar en mejor forma los
problemas de la degradación ambiental. Las medidas de política comercial con
fines ambientales no deberían constituir un medio de discriminación

- 12 -
arbitraria o injustificable ni una restricción velada del comercio internacional.
Se debería evitar tomar medidas unilaterales para solucionar los problemas
ambientales que se producen fuera de la jurisdicción del país importador. Las
medidas destinadas a tratar los problemas ambientales transfronterizos o
mundiales deberían, en la medida de lo posible, basarse en un consenso
internacional.

PRINCIPIO 13
Los Estados deberán desarrollar la legislación nacional relativa a la
responsabilidad y la indemnización respecto de las víctimas de la
contaminación y otros daños ambientales. Los Estados deberán cooperar
asimismo de manera expedita y mas decidida en la elaboración de nuevas leyes
internacionales sobre responsabilidad e indemnización por los efectos
adversos de los daños ambientales causados por las actividades realizadas
dentro de su jurisdicción, o bajo su control, en zonas situadas fuera de su
jurisdicción.

PRINCIPIO 14
Los Estados deberían cooperar efectivamente para desalentar o evitar la
reubicación y la transferencia a otros Estados de cualesquiera actividades y
sustancias que causen degradación ambiental grave o se consideren nocivas
para la salud humana.

PRINCIPIO 15
Con el fin de proteger el medio ambiente, los Estados deberán aplicar
ampliamente el criterio de precaución conforme a sus capacidades. Cuando
haya peligro de daño grave o irreversible, la falta de certeza científica absoluta
no deberá utilizarse como razón para postergar la adopción de medidas
eficaces en función de los costos para impedir la degradación del medio
ambiente.

PRINCIPIO 16
Las autoridades nacionales deberían procurar fomentar la internalización de
los costos ambientales y el uso de instrumentos económicos, teniendo en

- 13 -
cuenta el criterio de que el que contamina debe, en PRINCIPIO, cargar con
los costos de la contaminación, teniendo debidamente en cuenta el interés
público y sin distorsionar el comercio ni las inversiones internacionales.

PRINCIPIO 17
Deberá emprenderse una evaluación del impacto ambiental, en calidad de
instrumento nacional, respecto de cualquier actividad propuesta que
probablemente haya de producir un impacto negativo considerable en el medio
ambiente y que este sujeta a la decisión de una autoridad nacional competente.

PRINCIPIO 18
Los Estados deberán notificar inmediatamente a otros Estados de los desastres
naturales u otras situaciones de emergencia que puedan producir efectos
nocivos súbitos en el medio ambiente de esos Estados. La comunidad
internacional deberá hacer todo lo posible por ayudar a los Estados que
resulten afectados.

PRINCIPIO 19
Los Estados deberán proporcionar la información pertinente y notificar
previamente y en forma oportuna a los Estados que posiblemente resulten
afectados por actividades que puedan tener considerables efectos ambientales
transfronterizos adversos, y deberán celebrar consultas con esos Estados en
una fecha temprana y de buena fe.

PRINCIPIO 20
Las mujeres desempeñan un papel fundamental en la ordenación del medio
ambiente y en el desarrollo. Es, por tanto, imprescindible contar con su plena
participación para lograr el desarrollo sostenible.

PRINCIPIO 21
Debería movilizarse la creatividad, los ideales y el valor de los jóvenes del
mundo para forjar una alianza mundial orientada a lograr el desarrollo
sostenible y asegurar un mejor futuro para todos.

- 14 -
PRINCIPIO 22
Las poblaciones indígenas y sus comunidades, así como otras comunidades
locales, desempeñan un papel fundamental en la ordenación del medio
ambiente y en el desarrollo debido a sus conocimientos y prácticas
tradicionales. Los Estados deberían reconocer y apoyar debidamente su
identidad, cultura e intereses y hacer posible su participación efectiva en el
logro del desarrollo sostenible.

PRINCIPIO 23
Deben protegerse el medio ambiente y los recursos naturales de los pueblos
sometidos a opresión, dominación y ocupación.

PRINCIPIO 24
La guerra es, por definición, enemiga del desarrollo sostenible. En
consecuencia, los Estados deberán respetar las disposiciones de derecho
internacional que protegen al medio ambiente en épocas de conflicto armado,
y cooperar en su ulterior desarrollo, según sea necesario.

PRINCIPIO 25
La paz, el desarrollo y la protección del medio ambiente son interdependientes
e inseparables.

PRINCIPIO 26
Los Estados deberán resolver pacíficamente todas sus controversias sobre el
medio ambiente por medios que corresponda con arreglo a la Carta de las
Naciones Unidas.

PRINCIPIO 27
Los Estados y las personas deberán cooperar de buena fe y con espiritu de
solidaridad en la aplicación de los principios consagrados en esta Declaración
y en el ulterior desarrollo del derecho internacional en la esfera del desarrollo
sostenible (4).

- 15 -
2.3. La Agenda XXI.

“Agenda 21” es el Programa de la Organización de las Naciones Unidas (ONU)


formulado para la promoción del desarrollo sostenible, a través de la ejecución de
acciones de escalas locales, nacionales y mundiales, por parte de entidades de la
misma organización internacional y de los gobiernos de sus estados miembros, en
aquellas áreas del quehacer humano de mayor impacto sobre el ambiente.

“Agenda”, porque es una lista detallada de asuntos que requiren atención,


organizada cronológicamente, y “21”, por hacer referencia al siglo XXI.

El desarrollo de la Agenda 21 se inició el 22 de diciembre de 1989 con la


aprobación en la Asamblea Extraordinaria de la Organización de las Naciones
Unidas celebrada en la Ciudad de Nueva York de una conferencia sobre el medio
ambiente y el desarrollo como fuera recomendada por el informe Brundtland y
con la elaboración de borradores del programa -que, al igual que todos los
acordados por los estados miembros de la ONU- sufrieron un complejo proceso de
revisión, consulta y negociación que culminó con la Conferencia de las Naciones
Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, mejor conocida como Cumbre de Río
o Cumbre de la Tierra, llevada a cabo del 3 al 14 de junio de 1992 en Río de
Janeiro, en donde representantes de 179 gobiernos acordaron adoptar el
programa.

Hoy en día muchos de los miembros signatarios de la Agenda 21 han ratificado los
acuerdos y organizado sus propios programas a nivel nacional y local, siguiendo
las guías que para tal fin han desarrollado diversas entidades asociadas a la
Organización de las Naciones Unidas. Un ausente notable es Estados Unidos, país
que asistió a la Cumbre de Río pero que se abstuvo de firmar la declaración y el
programa.

- 16 -
La Agenda 21, evaluada de manera permanente, ha sufrido revisiones y ajustes a
través de los mecanismos mencionados a continuación:

 con la conferencia denominada “Río+5” (1997);

 con la adopción de una agenda complementaria denominada “Metas de


Desarrollo del Milenio” (Millenium Development goals), con énfasis
particular en las políticas de globalización y en la erradicación de la
pobreza y el hambre (2000);

 con la “Cumbre de Johannesburgo” (2002).

Los temas fundamentales de la Agenda 21 están tratados en 40 capítulos


organizados en un preámbulo y cuatro secciones, a saber:

Sección I “Dimensiones sociales y económicas”

Sección II “Conservación y gestión de los recursos para el desarrollo”

Sección III “Fortalecimiento del papel de los grupos principales”

Sección IV “Medios de ejecución”

Asimismo, otro documento relevante de este proceso de globalización de la


cuestión ambiental es la llamada “Agenda 21 Local”. Este instrumento de gestión,
de carácter no vinculante, surge del “Programa Global para el Desarrollo
Sustentable en el siglo XXI”, enmarcado dentro de la “Conferencia de las Naciones
Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable”, celebrada en Río de
Janeiro en Junio de 1992.

La “Agenda 21 Local” desarrolla un Plan Estratégico Municipal basado en la


integración, con criterios sustentables, de las políticas ambientales, económicas y
sociales del municipio, surgidos de la participación y la toma de decisiones
consensuadas entre los representantes políticos, personal técnico municipal, agentes
implicados y ciudadanos del municipio.

- 17 -
Por una parte, esta agenda propone “pensar globalmente y actuar localmente”,
dado que, sin perder de vista el objetivo global de la protección del medio, es a
nivel local donde se pueden tomar decisiones más prácticas y, además, más
participativas.

Por otra parte, el principio de responsabilidad compartida es básico para la


implantación de estrategias de desarrollo sostenible de escala local: las autoridades
deben abocarse a la búsqueda de consensos, a través del diálogo con sus
ciudadanos, organizaciones cívicas, empresariales e industriales locales y empresas
privadas para aprobar esta Agenda 21 Local.

Asimismo, resulta significativo destacar tres objetivos centrales de la Agenda 21


Local:

- el conocimiento de la realidad municipal, mediante el estudio de las variables


ambientales, sociales y económicas, para conocer los problemas reales y asegurar
el éxito de toda gestión municipal;

- la mejora de la gestión municipal ambiental, económica y social, mediante la


aplicación de las recomendaciones derivadas del análisis del diagnóstico integral
del municipio arriba mencionado;

- la definición del modelo de futuro más adecuado para el municipio y sus


habitantes: representantes políticos, personal técnico municipal, agentes
implicados y ciudadanía en general.

- 18 -
2.4. El papel del Estado, la sociedad civil y las organizaciones no
gubernamentales.

El conjunto de documentos anteriormente presentados asignan a la participación


conjunta del Estado, la sociedad civil y las organizaciones no gubernamentales, el
papel clave para la construcción de la sostenibilidad.

3. Una mirada particular sobre América Latina y Argentina.

A continuación, a modo de conclusión de esta Clase 5 de “Procesos Históricos y


Política Ambiental del Turismo”, quisiera ofrecer para su reflexión fragmentos del
relato de Antonio Elio Brailovsky y Dina Foguelman acerca de la relación de los
pueblos originarios de América con la naturaleza.

Para Reflexionar

Ver texto siguiente de Antonio Elio Brailovsky y Dina Foguelman

“La historia ambiental de la Argentina se inicia con una de las catástrofes


ecológicas más serias que hayan ocurrido en el país: la destrucción del sistema
incaico de agricultura en terrazas, perpetrada por los conquistadores españoles. Este
desequilibrio ecológico fue la principal herramienta utilizada para consolidar una
conquista que, de otro modo, hubiera resultado políticamente inestable. Porque la
única manera que tenía un puñado de hombres de hacer perdurable su dominio sobre
un pueblo entero era destruyendo los medios de subsistencia de esa población. Para
verlo con mayor claridad, tenemos que hablar de la agricultura incaica.

El imperio incaico fue un espectacular ejemplo de eficiencia en el manejo de la tierra


y en el respeto al equilibrio ecológico de la región. Ningún sistema posterior
consiguió alimentar a tanta población sin degradar los recursos naturales. Los incas
basaron su civilización en una relación armónica con su ambiente natural, integrado

- 19 -
por los frágiles ecosistemas andinos, y desarrollaron complejos y delicados
mecanismos tecnológicos y sociales que les permitieron lograr una sólida base
económica sin deterioros ecológicos.

Se pueden ver aún las terrazas de cultivo, construidas como largos y angostos
peldaños en los faldeos de las montañas, sostenidos por piedras que retenían la tierra
fértil. Las terrazas cumplían la función de distribuir regularmente la humedad. Allí el
agua de lluvia iba filtrándose lentamente desde los niveles superiores a los inferiores,
utilizándose plenamente la escasa cantidad de líquido disponible. En las áreas más
lluviosas y en las de mayor pendiente, las terrazas permitían evitar la erosión, al
impedir que el escurrimiento superficial del agua de lluvia arrastrara las partículas
del suelo. También facilitaron el aprovechamiento de los diversos pisos ecológicos.

Pero las terrazas no eran solamente defensivas, sino que constituían la base de un
trabajo posterior. Ese espacio se rellenaba con tierra traída de zonas más bajas y se
abonaba con suelos lacustres y algas, lo que significaba un acto de verdadera
construcción del suelo agrícola.

El suelo de las terrazas se mezclaba con guano, el excremento de aves marinas


acumulado en las islas y costas. Este recurso era cuidadosamente administrado,
porque de él dependía en buena medida la alimentación de la población: para
extraerlo, cada aldea tenía asignada una parte de isla o costa, marcada con mojones
de piedra que no era permitido alterar. ´Había tanta vigilancia en guardar aquellas
aves, que al tiempo de la cría a nadie era lícito entrar en las islas, so pena de la vida,
porque no las asombrasen y echasen de sus nidos. Tampoco era licito matarlas en
ningún tiempo, so la misma pena´, dice el Inca Garcilaso de la Vega.

Se practicaba regularmente el barbecho, es decir, el descanso del suelo para


permitirle recuperar su fertilidad en forma natural. En la costa y los valles
fertilizaban con cabezas de pescado, que enterraban con semillas de maíz en su
interior. Para este cultivo también utilizaron excrementos humanos secados al sol y
pulverizados. En el esfuerzo por alimentar a una población en crecimiento, no hubo
recurso que dejara de utilizarse.

Había muy poco suelo que fuera naturalmente apto para el cultivo y había que
construirlo metro a metro. Su explotación no hubiera sido posible sin riego, porque la
mayor parte de la zona andina es árida o semiárida. Había que ir a buscar el agua a

- 20 -
las nacientes de los arroyos y encauzarla mediante una red de canales. Se describen
algunos principales, de muchos kilómetros de largo y hasta cuatro metros de
diámetro, pero aun para una pequeña superficie aterrazada se consideraba que valía
la pena hacer un canal de gran longitud. Para eso, se hacía un surco a lo largo de las
montañas y se lo cubría con grandes losas de piedra unidas con tierra para que el
ganado no lo destruyese. A veces, al cruzar un valle, era necesario sostener el canal
sobre columnas para que e] nivel del agua no perdiese altura, construyéndose
acueductos similares a los romanos.

En el actual territorio argentino, los cronistas españoles señalan que los habitantes
de los Valles Calchaquíes ´siembran con acequias de regadío´. En la antigua ciudad
de Quilmes encontraron una represa, prolijamente confeccionada en piedra,
aprovechando una depresión natural del terreno. De ella salía un canal de riego. En
Catamarca existen restos de terrazas con lajas verticales adosadas, que facilitan la
condensación de las gotas de rocío. De este modo, transformaban al rocío en un
recurso productivo y lo utilizaban para el riego.

El origen de estas tecnologías está ligado a la lenta evolución del poblamiento


andino. En el noroeste del actual territorio argentino, los cultivos en terrazas
estuvieron ampliamente difundidos. Algunas terrazas fueron construidas durante el
imperio incaico, en tanto que otras corresponden a culturas previas que habían
alcanzado un alto grado de desarrollo.

En algunos valles andinos se encuentran restos de técnicas de cultivo que aparecen


como antecesoras de las terrazas incaicas. Por ejemplo, en Iglesia (provincia de San
Juan), unos mil años antes de Colón se desarrolló una cultura que construyó obras
de regadío, las que permitieron el cultivo de tierras que no pueden ponerse en
producción con las tecnologías actuales. Se trataba de grandes sistemas de piedra,
que recolectaban el agua de los arroyos y la desviaban por medio de acequias hacía
las parcelas de cultivo. Cuando estos canales pasaban por terreno arenoso,
impermeabilizaban su fondo con piezas de cerámica.

Los sitios de cultivo son terrenos deprimidos artificialmente, a los que llegan los
canales Están rodeados por un borde de piedras que cumplía la misma función de
defensa que su equivalente en las terrazas incaicas. Se trata, básicamente, del mismo

- 21 -
principio: hacer plano un relieve escarpado, proteger los bordes de las parcelas para
evitar la erosión y regarías artificialmente por medio de canales y cisternas.

La diferencia entre las precarias acequias indígenas y las grandes obras de ingeniería
incaicas no estriba en los principios ecológicos que las rigen sino en la organización
social que las sustenta. Las comunidades familiares descubrieron la forma de cultivar
los Andes sin erosionar el suelo, pero fue necesaria una organización social más
compleja a fin de que esa tecnología sirviera para alimentar a millones de personas.

El maíz y la papa constituían la base de la alimentación, esencialmente vegetariana,


pero también se cultivaban unas cien especies más, debido a un cuidadoso trabajo de
domesticación efectuado a lo largo de varios siglos. La tecnología de conservación de
alimentos estaba adecuadamente desarrollada: para carnes, el secado y salado en
forma de charqui. Para la papa, el chuño: papa helada a la intemperie, desecada por
congelamiento (liofilización) y molida.

También tenían una ganadería muy desarrollada, la que combinaban con un manejo
racional de la fauna silvestre. Utilizaban llamas y alpacas como bestias de carga y
para la producción de lana y carne; de esta última consumían muy poca cantidad. En
cambio, su dieta era rica en proteínas vegetales.

Empleaban las vicuñas y alpacas para producción de la más fina lana, destinada al
Inca y a su corte. Las vicuñas no pudieron ser domesticadas, por lo que las
capturaban, les cortaban la lana y las volvían a soltar. Lo hacían en grandes cacerías
anuales, en las que tenían especial cuidado en no lastimar a ningún animal. Nunca
las esquilaban a fondo, para que no corriesen el riesgo de morir de frío. Es decir, que
consideraban a los animales salvajes como un recurso que debía ser cuidado y
utilizado racionalmente.

Este conjunto de prácticas evidencia un muy elevado desarrollo tecnológico logrado


sin mecanización alguna: las piedras se partían y pulían golpeándolas unas con
otras, y se ubicaban a pulso, con ayuda de sogas pero sin poleas, rolos ni ruedas. Los
metales se fundían sin fuelle, soplando el fuego a pulmón a través de tubos de cobre.
Los únicos instrumentos de labranza fueron las azadas para deshacer terrones, y
palos aguzados para remover el suelo y enterrar las semillas.

El único recurso abundante parece haber sido el recurso humano, por lo cual no se
desarrolló ninguna técnica de ahorro de mano de obra. Por el contrario, el pleno

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empleo era prioritario. No tener trabajo era tan mal visto que aún en la actualidad
puede verse a las kollas hilar mientras caminan, y los viejos tenían la obligación
explícita de eliminar los piojos, que era una forma de cuidar el estado sanitario de la
población.

En el imperio incaico cada uno cultivaba la tierra que le habían adjudicado (nadie
era propietario), pero además, en forma colectiva, trabajaban las tierras destinadas a
mantener a los sacerdotes y al Inca, quien a su vez asignaba el producto al
mantenimiento de la nación. Es decir que, además de lo que el agricultor consumía,
producía reservas colectivas que se almacenaban en grandes galpones, a lo largo de
las rutas.

Todo se contabilizaba mediante un sistema decimal que se anotaba en cordones de


diferentes colores (quipus) que se enviaban al Inca. Con el mismo sistema, se lo
mantenía informado anualmente y en forma exacta de la composición de la
población, de los nacimientos y de las muertes. A pesar de los avances de la
computación, hoy ningún país cuenta con información tan actualizada.

Esta información se le hacía llegar por medio de correos (chasquis) que corrían por
excelentes caminos en forma tan sincronizada que las noticias viajaban a razón de
500 kilómetros diarios.

Las reservas permitían mantener a los que no estuvieran en condiciones de trabajar,


a la corte, a aldeas que hubieran sufrido una sequía, a asentamientos en formación
que aún no tuvieran cosechas. En todo momento los soldados podían encontrar
víveres, vestidos, calzados y armas para hasta treinta mil combatientes en un solo
galpón.

Las reservas bélicas eran necesarias para este imperio en expansión, aunque no se
usaban en todos los casos. A veces lograban la expansión por el convencimiento,
como en el caso del ´reino de Tucma´ (Tucumán), cuyos embajadores fueron a
ofrecer vasallaje al Inca. Extraño imperialismo éste, que podía expandirse a partir del
consenso que creaba, al ofrecer una organización social más deseable que la de los
pueblos vecinos.

La primera medida luego de una conquista era la construcción de caminos que


anexaran las nuevas tierras, la capacitación de artesanos, agricultores, ingenieros y
burócratas en escuelas especiales y la iniciación de los cultivos. El conjunto

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componía un sistema muy estable que permitía mantener a los combatientes -no
había casta militar-, a la burocracia administrativa y a la nobleza.

Con tan poca maquinaria, la mano de obra pasaba a tener una importancia
fundamental y era considerada un recurso valioso que, a] igual que el suelo, el agua,
el ganado, el guano, era preciso mantener y conservar. A la época de la llegada de los
conquistadores españoles había una población estimada entre 10 y 30 millones de
habitantes, perfectamente vestidos y alimentados, con un sistema de seguridad social
que alcanzaba a los huérfanos, a las viudas, a los ancianos y a las familias de
aquellos que habían sido convocados a las armas.

Este sistema de seguridad social se reflejaba incluso en aspectos tales como el orden
de prioridad asignado a las tierras de cultivo:

´Mandaba el Inca que las tierras de los vasallos fuesen preferidas a las suyas, porque
decían que la prosperidad de los súbditos redundaba en buen servicio para el rey; que
estando pobres y necesitados, mal podían servir en la guerra ni en la paz´, dice el
Inca Garcilaso.

La organización por la cual se logró la preservación y el desarrollo de los recursos


humanos y naturales es el rasgo característico del imperio incaico. Éste era en
realidad reciente; no tenía más de cuatro siglos. La base económica que permitió
organizar las prácticas de producción agraria y de conservación de la naturaleza
preexistente era: el imperio (representado por el Inca, considerado de origen divino)
era el propietario de todas las tierras y demás recursos naturales, lo que facilitó el
manejo integrado de esos recursos; el desarrollo de complejos sistemas
administrativos de educación y control de la fuerza de trabajo; cada familia disponía
de tanta tierra como necesitara para su subsistencia, pero ni un centímetro más. No
había moneda ni esclavos; tampoco había latifundios ni guerras por la propiedad
privada de hombres o de bienes; dentro de su comunidad, el campesino era un
trabajador libre porque sólo estaba regido por un ordenamiento global que abarcaba
a la sociedad entera, personificada en el inca y representada localmente por la
burocracia del imperio. Ese ordenamiento regulaba todas las horas de todos sus días
y los de toda su familia: había castigos por perder el turno de riego, por sembrar o
cosechar fuera de las fechas preestablecidas, por no casarse y, en general, por
cualquier actitud calificada como antisocial.

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El resultado fue una sociedad centralizada y fuertemente autoritaria, que aplicó ese
autoritarismo para superar las fuertes restricciones ecológicas del ambiente andino,
proporcionando a esa población los niveles de vida más altos de su historia.

´Todos universalmente sembraban lo que habían menester para sustentar sus casas -
dice el Inca Garcilaso- y así no tenían necesidad de vender los abastecimientos, ni
encarecerlos, ni sabían qué cosa era carestía. (...) De manera que lo necesario para la
vida humana, de comer y de vestir y calzar lo tenían todos, que nadie podía llamarse
pobre ni pedir limosna. Todos sabían tejer y hacer sus ropas, y así el Inca, con
proveerlos de lana, los daba por vestidos. Todos sabían labrar la tierra y beneficiaria,
sin alquilar otros obreros. Todos se hacían sus casas, y las mujeres eran las que más
sabían de todo. Había tanta abundancia de las cosas necesarias para la vida humana,
que casi se daban de balde´”(5).

Lectura Recomendada

Para una mirada ambiental acerca de América Latina, sugiero la


lectura de Brailovsky, Antonio Elio, 2006: Historia ecológica de
Iberoamérica. De los Mayas al Quijote, Buenos Aires, Ediciones
Kaicron y Capital Intelectual para Le Monde Diplomatique (Edición
Cono Sur). Para una mirada ambiental acerca de Argentina, sugiero
la lectura de Brailovsky, Antonio Elio y Foguelman, Dina, 1995:
Memoria verde. Historia ecológica de la Argentina, Buenos Aires,
Editorial Sudamericana.

recurso web: [Link]/documentos/rio2012-¿cumbre-de-la-tierra-o-despojo-global

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Conclusión

A modo de conclusión, transcribo a continuación una serie de “ideas


organizadoras” de los contenidos correspondientes a nuestra Clase 4 de “Procesos
Históricos y Política Ambiental del Turismo”:

En los albores de la década de los años setenta, el estudio encomendado por el


“Club de Roma” a un grupo de investigadores del Massachusetts Institute of
Technology (MIT) bajo la coordinación de Denis Meadows y el informe “Los
límites del crecimiento”, daba inicio a la globalización de la cuestión ambiental.

La “Conferencia de la Organización de Naciones Unidas sobre Medio Ambiente”


desarrollada en Estocolmo en 1972, reafirmará este proceso de escala planetaria
tendiente al tratamiento conjunto de los problemas de índole ambiental y a la
construcción de estrategias de solución consensuadas, en el seno de organizaciones
internacionales gubernamentales y no gubernamentales.

La situación ambiental planetaria hacia finales del siglo XX y principios del siglo
XXI está caracterizada por una serie de problemas globales, tales como la
contaminación atmosférica, el calentamiento global, el disminución de la capa de
ozono, el deterioro de las tierras productivas, la deforestación, la extinción de
especies, la contaminación del agua dulce y salada, la afectación de los ciclos
biogeoquímicos planetarios y la presión sobre los recursos de la tierra y del mar.

Esta situación ambiental planetaria es consecuencia directa de la consolidación y la


expansión de patrones de desarrollo y estilos de consumo insostenibles.

La búsqueda y el hallazgo de soluciones a los problemas mencionados y la


construcción de modelos de desarrollo sostenibles, representan los grandes desafíos
de nuestra época para la especie humana.

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A partir de 1985, bajo el patrocinio de la Organización de las Naciones Unidas y en el
marco de la Comisión Mundial sobre Ambiente y Desarrollo, dió inicio la labor de
una comisión de especialistas sobre temas ambientales coordinados por la Primera
Ministra de Noruega, Gro Bruntland.

El informe producido por este grupo de expertos en 1987, titulado “Nuestro futuro
común” adoptará el concepto de “desarrollo sostenible” y subrayará a la pobreza
de los países del sur y al consumismo extremo de los países del norte, como las
causas fundamentales del desarrollo insostenible y la consiguiente crisis ambiental
del planeta.

Este documento será la base fundamental para las discusiones de la Conferencia de


las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, desarrollada en la
Ciudad de Río de Janeiro en 1992.

“Agenda 21” es el Programa de la Organización de las Naciones Unidas (ONU)


formulado para la promoción del desarrollo sostenible, a través de la ejecución de
acciones de escalas locales, nacionales y mundiales, por parte de entidades de la
misma organización internacional y de los gobiernos de sus estados miembros, en
aquellas áreas del quehacer humano de mayor impacto sobre el ambiente.

Un ausente notable es Estados Unidos, país que asistió a la Cumbre de Río pero que
se abstuvo de firmar la declaración y el programa.

Otro documento relevante de este proceso de globalización de la cuestión


ambiental es la llamada “Agenda 21 Local”.

Por una parte, esta agenda propone “pensar globalmente y actuar localmente”, dado
que, sin perder de vista el objetivo global de la protección del medio, es a nivel local
donde se pueden tomar decisiones más prácticas y, además, más participativas. Por
otra parte, el principio de responsabilidad compartida es básico para la implantación
de estrategias de desarrollo sostenible de escala local: las autoridades deben abocarse
a la búsqueda de consensos, a través del diálogo con sus ciudadanos, organizaciones
cívicas, empresariales e industriales locales y empresas privadas.

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Bibliografía y otras fuentes de consulta obligatorias

Reboratti, Carlos, 1999: Ambiente y sociedad. Conceptos y relaciones, Buenos Aires,


Editorial Planeta Argentina - Ariel (Capítulo V, “Breve historia de la sociedad y su
ambiente”, pp. 111 - 132; Capítulo VI, “Ambiente y sociedad: las miradas
clásicas”, pp. 133 - 151; Capítulo VII, “Los profetas de la catástrofe y los
optimistas”, pp. 153 - 172).

Toledo, Víctor M., 1993: “Ecología, ecologismos y ecología política”, en Goin, F. Y


Goñi, R. (compiladores), Elementos de política ambiental, Honorable Cámara de
Diputados de la Provincia de Buenos Aires, La Plata (pp. 899 - 910).

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Bibliografía y otras fuentes de consulta recomendadas

Brailovsky, Antonio Elio y Foguelman, Dina, 1995: Memoria verde. Historia


ecológica de la Argentina, Buenos Aires, Editorial Sudamericana.

Brailovsky, Antonio Elio, 2006: Historia ecológica de Iberoamérica. De los Mayas al


Quijote, Buenos Aires, Ediciones Kaicron y Capital Intelectual para Le Monde
Diplomatique (Edición Cono Sur).

Bursztyn, Marcel, 1994: Armadilhas do progresso: introducao ao debate sobre


economia ecológica, Seminario “Economía política del medio ambiente”, Maestría
en Políticas Territoriales y Ambientales, Facultad de Filosofía y Letras,
Universidad de Buenos Aires (en portugués).

Crosby, A. 1989: Imperialismo ecológico, Madrid, Grijalbo.

Mires, F., 1990: El discurso de la naturaleza. Ecología y política en América Latina,


Buenos Aires, Espacio Editorial.

Sunkel, Osvaldo, 1981: La dimensión ambiental en los estilos de desarrollo de


América Latina, PNUMA y CEPAL.

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Otras Referencias
Bibliografía y otras fuentes citadas

(1) Bursztyn, Marcel, 1994: Armadilhas do progresso: introducao ao debate sobre


economia ecológica, Seminario “Economía política del medio ambiente”, Maestría
en Políticas Territoriales y Ambientales, Facultad de Filosofía y Letras,
Universidad de Buenos Aires (en portugués), pp. 7 y 8.

(2) Gallopín, Gilberto C., 1993: “El futuro de nuestro planeta”, en Goin, F. Y Goñi,
R. (compiladores), Elementos de política ambiental, Honorable Cámara de
Diputados de la Provincia de Buenos Aires, La Plata, 1993, p. 36.

(3) Bursztyn, César, 1994: op. cit., p. 1.

(4) Declaración de Río de Janeiro sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, 1992.

(5) Brailovsky, Antonio Elio y Foguelman, Dina, 1995: Memoria verde. Historia
ecológica de la Argentina, Buenos Aires, Editorial Sudamericana.

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Debate

Esta semana abriremos otro Foro de Debates de participación obligatoria para


cada uno de los integrantes del Aula Virtual del Curso “Procesos históricos y
política ambiental del turismo”.

En las Clases 3, 4 y 5 hemos podido conocer distintos puntos de vista producidos a


través de la historia acerca de la relación del hombre con su ambiente:

 las apreciaciones del mundo de las civilizaciones de la antigüedad;

 las perspectivas de los tiempos medievales y el cristianismo;

 la era del intercambio biológico;

 las ideas del mundo moderno: malthusianismo, marxismo y romanticismo;

 ios grandes alertas acerca de los riesgos ecológicos (Pigou, Bronowsky,


Ehrlich y Hardin);

 las recomendaciones del informe Meadows y su concepto de “crecimiento


limitado”;

 Schumacher, Gorz y Illich y la premisa “small is beautiful”;

 el surgimiento del dios mercado y sus falacias;

 Pearce, Dale y Henderson y la economía ecológica;

 el ecologismo contemporáneo.

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Propongo, como actividad mutuamente enriquecedora, la elección por parte de
cada uno de ustedes de una idea considerada particularmente significativa aportada
por los autores mencionados y su fundamentación acerca de la razón de la idea
elegida.

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Actividades Sugeridas

Como ya he mencionado en nuestras clases anteriores, si bien no será una


actividad obligatoria para la aprobación del curso, sugiero como instrumento de
aprendizaje personal la compilación de un glosario con las definiciones de aquellas
palabras “clave” organizadoras de los contenidos desarrolladas en cada clase.

Asimismo, creo conveniente para esta Clase 5 como ya he sugerido para las clases
2, 3 y 4 y a modo de síntesis de la Unidad Temática 2, el diseño de una línea de
tiempo del proceso de evolución histórica de la humanidad contextualizada con
otros procesos vinculados a la evolución material y simbólica de la relación del
hombre con el ambiente.

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Recomendaciones Finales

Lean detenidamente los contenidos incluidos en esta Clase 5, la bibliografía


obligatoria y, si fuese posible, aquella indicada como recomendada.

Si tuviesen inquietudes, no duden en realizar las consultas correspondientes.

Todos los mensajes deben dirigirlos a nfortunato@[Link]

Espero haber contribuido a la comprensión de los contenidos correspondientes a


esta Clase 5 de “Procesos históricos y política ambiental del turismo”.

¡ Hasta nuestra próxima clase !

Cordialmente,
Prof. Mg. Norberto Fortunato.

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