ESTEPA CONTINENTAL
El bioma de vegetación herbácea que comprende un territorio llano
y extenso se conoce como estepa. Este bioma es habitual en los
territorios de clima continental árido con escasas precipitaciones
(menos de 500 milímetros anuales) y una amplia variación térmica
entre el verano y el invierno.
Las estepas son formaciones características de las áreas continentales de latitudes
medias donde las precipitaciones resultan insuficientes para permitir la existencia de
bosques. Las más representativas se localizan en América del Norte y Eurasia donde
ocupan una posición intermedia entre los bosques boreales, situados más al Norte, y
los desiertos continentales, más al Sur.
Entre uno y otro extremo, las estepas van perdiendo biomasa progresivamente de
manera que mientras que en su límite con el bosque son áreas con una densa cubierta
herbácea salpicadas, en los enclaves más favorables, por matorral y árboles, en el
extremo opuesto son ya extensiones semidesérticas donde las plantas no llegan a
recubrir totalmente el suelo.
El término “estepa” es de origen ruso y, en origen, designa una extensión cubierta de
hierba. Es el que se utiliza habitualmente en Eurasia –y en español- para nombrar
todas estas extensiones con independencia de que presenten una cubierta vegetal más
o menos rica. Sin embargo, en América del Norte –y, por extensión, entre los autores
anglosajones-, es más habitual hablar de “pradera” (“prairie”) en el caso de las áreas
con vegetación más densa e incluir a las más pobres dentro de los desiertos. En
América del Sur, por fin, es habitual utilizar la palabra “pampa” que designa, de
forma general, una gran extensión sin árboles.
Desde el punto de vista biogeográfico, las estepas, praderas y pampas de latitudes
medias pueden considerarse como una misma cosa.
Además, entendidas éstas en un sentido amplio como formaciones herbáceas
asociadas a medios semiáridos, existen estepas en otros lugares del mundo
frecuentemente de transición hacia los desiertos, tanto en las regiones frías como en
las cálidas.
Las estepas son propias de regiones de clima continental donde los veranos son
cálidos, con temperaturas superiores a 20ºC, mientras que los inviernos son fríos o
muy fríos permaneciendo el termómetro por debajo de 0ºC durante varios meses. Por
tanto, la amplitud térmica es muy grande. Por otra parte, como la distancia al mar es
importante, la influencia climática de éste es prácticamente nula permitiendo que la
atmósfera se mantenga seca y transparente durante la mayor parte del tiempo. Las
precipitaciones son normalmente inferiores a 450 mm y se producen preferentemente
en verano. Entre el final del otoño y la primavera son en forma de nieve por lo que no
suponen un verdadero aporte de agua hasta el momento del deshielo primaveral.
Este clima implica la existencia de dos estaciones muy marcadas para las plantas:
• Entre la primavera y el final del verano se produce la etapa de crecimiento,
reproducción y acumulación de reservas gracias a unas temperaturas favorables
y a la existencia de suficiente agua para el desarrollo de los ciclos vitales.
• En cambio, entre el final del verano y la primavera las plantas tienen que
detener su actividad ya que las condiciones les son excesivamente
desfavorables: al final del verano a causa de la falta de agua y a partir del otoño
como consecuencia del frío y de la nieve.