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HISTORIA DEL IMPERIO ROMANO
¿Cómo vestían en la Roma
antigua?
EDMUNDO FAYANÁS ESCUER
25 DE DICIEMBRE DE 2022 (10:24 H.)
Las esculturas y las pinturas de la Antigua Roma
nos permiten conocer cómo vestían los romanos,
los pobres y los ricos, los hombres y las mujeres,
además de los accesorios que llevaban con sus
ropas y sus peinados.
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El vestido en época romana era algo más que llevar
ropa encima de la piel. Según el tipo de prenda que
llevaran, servía para mostrar su rango o estatus
social, esto también se veía en las calidades de las
mismas.
El traje en la antigua Roma constaba de dos tipos
de piezas igual que se daba en Grecia, llamadas:
Indutus o indumenta, las prendas interiores.
Amictus que son las prendas exteriores.
En los primeros tiempos, se reducían las prendas a
la túnica, siendo parecida al quitón de los griegos y
a la toga propia y exclusiva de los ciudadanos
romanos que por ello, se llamaban gens togata,
mientras ellos decían de los griegos gens paliata.
A veces, llevaban otra túnica interior,
denominada subúcula, parecida a nuestra camisa, y
la superior solía ceñirse con un cinturón, cerrado
con broche o fíbula. La toga era una amplia
vestidura de lana, de corte elíptico, cerrada por
abajo y abierta por arriba hasta la cintura.
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Al terminar el primer siglo del imperio romano, se
aumentaron y modificaron las piezas del indutus,
admitiendo la túnica con mangas y la túnica ancha y
sin el hombro derecho para esclavos y pastores y
algo también los calzones o bragas imitando a los
persas, galos y otros pueblos del Norte.
La pieza más destacada del amictus que empezó a
vestirse a finales del siglo I fue el manto cerrado o
cosido también por delante que adoptaban los
viajeros para abrigo y defensa de la lluvia e incluso
los nobles quienes lo llevaban largo y de tela
preciosa con adornos de franjas y bordados.
Se añadió también a las vestiduras exteriores, a la
vez que se abandonaba la toga por casi todos los
romanos, por el gabán o capa llamada lacerna,
abierta por delante y sujeta con broche o fíbula por
una especie de esclavina, todo lo cual era rico y
espléndido entre la gente poderosa.
El Senado romano, su labor política
El ropaje más conocido era la toga, vestiduras
únicamente usadas por hombres que además
debían ser ciudadanos romanos, es decir el que no
ostentase este estatus, bien sea por ser esclavo,
extranjero etc., tenía prohibido vestir esta prenda.
La toga romana era un tipo de ropaje muy
complicado de poner, de hecho había esclavos
especializados en colocarlas a sus amos. Antes de
vestir la toga, los romanos se ponían una túnica,
normalmente de lana o lino, con mangas hasta los
codos y de largo hasta las rodillas, sobre la que ya
si, se colocaba la toga que era un trozo de tela
rectangular o trapezoidal, que podía llegar a medir 6
metros o más.
Esta enorme tela, se apoyaba en el hombro
izquierdo y se iba enrollando alrededor del cuerpo
formando multitud de pliegues. Su color solía ser el
natural de la lana, un tono blanquecino, pero en
caso de estar de luto, los ciudadanos romanos
usaban una toga negra.
Había diferentes tipos de togas que se solían
diferenciar por los colores, ya fuera en bandas más
anchas o estrechas, con ornamentos, etc., las más
destacadas eran:
- La toga virilis o puna era la que usaban todos los
ciudadanos romanos una vez alcanzaban la
mayoría de edad que solía ser entre los 16 ó 17
años. Iba sin adornos y era de signo de liberad.
- La toga praetexta la usaban tanto los niños que
no habían alcanzado la mayoría de edad como los
magistrados. Cuando los varones alcanzaban la
mayoría de edad en torno a los 16 ó 17 años,
cambiaban la toga praetexta por la toga viril La toga
era de lana tejida de forma más o menos densa
según las épocas del año, y su color era el natural
de la lana, las más nobles eran de lana blanca. Las
togas podían estar decoradas de diversas maneras.
Era también la toga propia de los magistrados, de
los sacerdotes, los sacrificantes y los senadores.
Según su decoración se distinguían:
- La toga candida, que era la que vestían los
aspirantes a un cargo público durante los actos
electorales; por su toga se les llamó candidatos.
- La toga purpurea es la antigua toga de los reyes,
no en vano la toga es una prenda de origen etrusco.
La vestían los censores en las ceremonias
funerarias, los cónsules en los actos solemnes, y,
posteriormente los emperadores.
- La toga trabea de de diferentes colores con franjas
púrpura. La llevaban los augures, sacerdotes
encargados de predecir el futuro.
- La toga picta iba adornada con motivos bordados
en hilo de oro, se usaba por los militares o
autoridades en grandes momentos o presidiendo
algún acto. Esta toga fue evolucionando a la
purpurea, que era la usada por los emperadores
romanos en eventos destacados y como su nombre
indica era de color púrpura.
La toga clásica era una gran pieza de tela de lana,
bastante grande y muy complicada de ponerse (si
bien sus dimensiones y la forma de vestirla varió
con los tiempos), al punto de que los personajes
más ricos tenían siervos especialistas en esta labor.
En definitiva era una prenda incómoda que con el
tiempo sólo se usaba en Roma y sólo en las
apariciones públicas más solemnes.
Si la toga es la prenda de la paz, éstas son las
prendas militares. El “sagum” es una prenda abierta
y abrochada mediante una hebilla; es de lana
gruesa y un poco más larga que la túnica; la llevan
todos los militares desde el centurión hacia abajo.
Cuando el sagum se alargaba hasta las pantorrillas
y se abrochaba sobre el hombro derecho dejando
libre este brazo y era de color púrpura o escarlata
se llama paludamentum y es la vestidura propia del
general en campaña.
Al llevarla, se recogía por los pliegues del lado
derecho y se echaban terciados hacia el hombro
izquierdo:
Su color era generalmente blanco o gris sobre
todo, en los que aspiraban a la magistratura, de
donde se derivó el nombre de candidatos que
hoy está en uso en nuestra lengua.
Los niños y los magistrados llevaban una toga
adornada con tiras de púrpura.
Los conquistadores en su entrada triunfal
vestían la toga con bordados de palmas de oro.
Los emperadores ostentaban la toga hecha
completamente de púrpura o con bordados de
oro.
La ropa interior se usó sobre todo en los tiempos en
que el único vestido era la toga, que se colocaba
directamente sobre la piel; los hombres llevaban
una especie de calzón llamado “subligaculum o
cinctus”, prenda que siguieron usando los cómicos,
los deportistas, los trabajadores agrarios y los
miembros de las familias más tradicionalistas.
Sin embargo, la ropa interior fue sustituida por la
túnica que es vestido común para hombres y
mujeres. La túnica de los hombres era corta (a la
altura de las rodillas) y, al principio, no tenía
mangas. Se sujetaba a la cintura con una cinta.
Sobre la túnica se colocaba la toga.
La túnica era la vestimenta de los más pobres,
siendo una pieza de lana o lino atada a la cintura
con cinto. En las zonas frías se usaban, junto con la
túnica, pantalones, capas y botas.
La toga romana era una prenda, que sólo podían
llevar los ciudadanos. Normalmente de cloro blanco,
los ciudadanos romanos se envolvían el cuerpo con
ella y dejaban que colgar del hombro.
Las ropas femeninas solían ser muy coloridas, al
punto de que se creó una pujante industria tintorera
siempre atenta a los gustos y la moda de cada
temporada. Salvo por la decoración o los adornos
no se distinguía demasiado de la masculina. Al
principio las mujeres usaron túnicas, más largas
que las masculinas, que llegaban hasta los pies.
Solían estar decoradas con bordados de oro.
Las levas del ejército en la antigua
Roma
Las mujeres llevaban distintos tipos de túnicas y de
colores variados, en este sentido destaca la stola,
que era la que llevaban las matronas y mujeres
casadas, eran largas y se unían en los hombros que
quedaban al descubierto, hay que destacar que
algunas mujeres tenían el privilegio de lucir
orgullosas.
La stola matronae, ropajes que únicamente podían
vestir las que habían tenido más de tres hijos, estas
mujeres estaban muy bien considerada por la
sociedad romana, debido a que eran muy fértiles.
Se ciñe al talle con un cíngulo.
Gustaban de adornar sus cinturas con cintos de lo
más variado, a través de los cuales también
demostraban su status social debido al color o la
decoración de los mismos.
Sobre la stola solían colocarse una palla que era un
manto rectangular que solía ir apoyado en el
hombro izquierdo y se enrollaba por el cuerpo bajo
el brazo derecho para finalmente quedar recogido
en el izquierdo de nuevo, a veces la palla podía
cubrir la cabeza.
Debajo de la stola vestían una túnica interior sobre
todo cuando el clima era frio, ésta era de lino o seda
y sus mangas largas.
Bajo esta túnica llevaban una ropa
interior realizada en cuero, con la función de alzar
el busto a modo de corpiños en la parte superior.
Algunas veces llevaban “subligaculum”, que eran
unas bragas, pero no siempre. La “subucula” era
una túnica interior con la que incluso dormían,
similar a una camiseta interior, hecha de algodón o
de lana.
Realmente eran una especie de bikinis. Así también
vestían cuando hacían ejercicio las mujeres
romanas. Debajo de la túnica llevaban a modo de
sujetador una banda de tela llamada “fascia
pectoralis”,
Para cubrir la cabeza, servía en ocasiones dadas
una orilla o pliegue de la toga pero lo más habitual
era el capuchón, el birrete o gorro y el sombrero. Se
llevaba el cucullus adherido a otra pieza, como
la penula o la capa, ya formando parte de ella, ya
de modo que pudiese quitarse y ponerse a
voluntad.
El sombrero solía hacerse de fieltro y de grandes
alas o de alas más reducidas. Fue costumbre ir con
la cabeza descubierta en los actos solemnes,
menos el sacerdote al ofrecer un sacrificio, que
siempre iba cubierto con algún pliegue de la toga.
La forma que tenían de peinarse los romanos y
romanas fue evolucionando a lo largo del tiempo.
Los hombres llevaban barba y las mujeres el pelo
atado en un moño en los inicios de la República.
Posteriormente, los hombres empezaron a afeitarse
la barba y las mujeres a llevar el pelo con trenzas y
rizos.
Las mujeres romanas se teñían el pelo de color
negro, rubio, rojo u otros colores. El color incluso
llegó a tener un significado simbólico respecto a la
persona que lo llevaba. El color azul y determinados
matices de rubio solían ser llevados por cortesanas.
Como accesorios, los romanos usaban fibulae,
broches que permitían mantener la ropa fija en el
hombro, y anillos, y las romanas, además
de diademas para el pelo,
llevaban pendientes, brazaletes y collares. Cuando
los ciudadanos eran pudientes, las joyas y
accesorios eran de oro y gemas.
Las termas romanas
La gente de toda clase o condición usaba pañuelo
de bolsillo y otro mayor para el cuello y hombros.
Como adornos de los vestidos exteriores eran muy
frecuentes en personas de ambos sexos las tiras de
púrpura o de otro color, bordadas y aplicadas de
arriba abajo, distinguiéndose en angusticlavi y
laticlavi, según que fuesen estrechas o anchas y
además, los calliculae o rodajas y florones de tela
de color y bordada, que se aplicaban sobre la túnica
o vestido en puntos diferentes.
Los militares romanos de los primeros siglos
defendían su cabeza con la galea o casco de cuero
y placas metálicas y el tronco por medio de una
armadura también de pequeñas placas.
Se adoptó el casco de metal después de la
conquista de las Galias, que ya era usado antes por
celtas e iberos con yugulares y cubrenuca y la cota
de malla para el tronco si bien algunos cuerpos
especiales del ejército usaban armaduras
particulares:
Los velites eran cuerpos de infantería ligera que
empezaban los primeros el ataque y llevaban
ócreas o resguardos metálicos de bronce, por lo
común en la pierna izquierda
Los hastatis iban armados con dos jabalinas
llevaban ócreas en la pierna derecha pues era la
que adelantaban al combatir
Los legionarios se protegían el pecho y la
espalda con una loriga o coraza flexible de tiras
de acero y el brazo con un corto brazal de
bronce
Los buenos escuadrones de caballería llevaban
en lugar de lo anterior la lorica
squamata o plumata, dispuesta en forma de
escamas de metal cosidas sobre cuero o tela
fuerte.
Se ceñía la loriga de cualquier tipo que fuera con el
cinturón de cuero chapeado de metal y sujeto con
fíbula, del cual pendía la espada. Ésta se llevaba
pendiente de bálteus, propio de los jefes que iba
terciado ante el pecho desde el hombro derecho
hasta el lado izquierdo de la cintura.
El adulterio en el Imperio Romano
Los emperadores y otros altos jefes de la milicia
romana se servían de una coraza de dos piezas
adornadas con relieves y adaptadas perfectamente
al tronco según aparece en sus estatuas y sobre
ella vestían una especie de clámide larga y holgada
que estuvo en uso durante el Imperio y a la vez
llevaban sobre el casco una cimera y un penacho al
modo griego, lo cual era también propio y distintivo
de los centuriones.
Se conocían diversos materiales, el tejido más
común era la lana, que podía ser doméstica o
elaborada en cualquiera de los talleres distribuidos
por todo el mundo romano.
La lana se trabajaba en distintas calidades y
densidades. La calidad de la lana usada en los
vestidos señalaba el poder económico de quienes
vestían las prendas. Se usó también el lino, pero
sólo para algunas prendas femeninas, para la ropa
interior y para accesorios delicados como los
pañuelos.
Los contactos con el extremo oriente llevaron a
Roma el algodón y la seda, aunque no se
emplearon en principio más que como tejidos
complementarios o decorativos. Tanto el algodón
como la seda se traían de la India y de China.
EL CALZADO
Era fácil distinguir la clase social de una persona
por su vestimenta pero también por su calzado en la
antigua Roma. Los romanos no solían llevar el pie
desnudo, lo contrarío suponía pobreza.
Había dos tipos de calzado: las sandalias y los
zapatos. Las sandalias estaban formadas por una
suela de cuero recio o esparto, atada al pie de
distintas maneras. Su uso se limitaba a la casa y
fuera de ella se consideraba de informalidad y
pérdida de estatus.
Durante las comidas no se utilizaban calzado. El
anfitrión y los invitados entraban con ellas pero una
vez colocados todos en su sitio, los esclavos les
quitaban las sandalias a los comensales y las
guardaban hasta el final del banquete. Cuando un
invitado salía a cenar en una litera, llevaba
las sandalias, pero si iba caminando utilizaba los
zapatos y un esclavo le llevaba las sandalias.
Los zapatos eran usados de puertas afuera, aunque
fuera más incómodo que las sandalias. Las buenas
formas impedían llevar toga sin zapato.
Los zapatos serían nuestro equivalente a las botas
de cuero, sujeto con tiras de cuero.
Las clases superiores tenían un calzado especial
propio de su rango. Los zapatos de los senadores
tenían una suela gruesa, se abría en la parte interna
del tobillo y se ataba con amplias tiras de cuero que
iban desde la suela y parte superior, daban vueltas
alrededor de la pierna hasta el empeine.
El calzado patricio era solo utilizado en un principio
por los patricios pero pronto se extendió a todos los
magistrados curules. Tenía la misma forma del
calzado senatorial, eran de color rojo y llevaban un
adorno en plata o marfil en forma de luna creciente
en la parte externa del tobillo.
Los ciudadanos normales llevaban zapatos que se
abrían por delante y se ataban con una cinta de
cuero. No subía tanto en la pierna como las de los
senadores y posiblemente el cuero no estaba
cromado.
Los más pobres utilizaban los perones, de
materiales más burdos y sin curtir, los soldados
llevaban las caligae de factura lo más resistente
posible y con tachuelas de hierro para los terrenos
difíciles.
La vida rural en la antigua Roma
Lo dicho en el calzado masculino, también se aplica
al femenino, es decir usaban zapatos y sandalias.
En casa llevaban las sandalias, que se distinguían
de las masculinas por sus decoraciones
sobrecargadas, con la utilización de piedras y
perlas, evidentemente esto solo se aplica a las
mujeres patricias, las romanas corrientes llevarían
unas más bien simples.
Para el exterior utilizaban los zapatos, están
fabricadas con una piel más suave y fina que la de
los hombres. Solían ser blancos o de vivos colores.
Para el invierno, la suela podía ser de corcho.
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