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Mente Sofron Mujeres

El documento discute el concepto bíblico de ser prudente o tener una mente sana. Explica que la prudencia requiere un cambio mental a través de la obra del Espíritu Santo y no solo conductas. También destaca la importancia de que las ancianas enseñen prudencia a las mujeres jóvenes.

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Mente Sofron Mujeres

El documento discute el concepto bíblico de ser prudente o tener una mente sana. Explica que la prudencia requiere un cambio mental a través de la obra del Espíritu Santo y no solo conductas. También destaca la importancia de que las ancianas enseñen prudencia a las mujeres jóvenes.

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Pero tú habla lo que está de acuerdo con la sana doctrina.

Que los ancianos sean sobrios, serios,


prudentes, sanos en la fe, en el amor, en la paciencia. Las ancianas asimismo sean reverentes en su
porte; no calumniadoras, no esclavas del vino, maestras del bien; que enseñen a las mujeres jóvenes
a amar a sus maridos y a sus hijos, a ser prudentes, castas, cuidadosas de su casa, buenas, sujetas a
sus maridos, para que la palabra de Dios no sea blasfemada. …para que en todo adornen la doctrina
de Dios nuestro Salvador. TITO 2:1-5, 10

Un estado mental “sófron”


Desarrollando prudencia

Sin prudencia, somos esclavos de todos nuestros enemigos (el mundo, la carne y el diablo) e
incompetentes: incapaces de servir a Dios y a otros o de hacer algo en beneficio propio.
Terminamos no solo por ser esclavos de nosotros mismos, sino también de nuestros apetitos.
J. HAMPTON KEATHLEY III

NO FUE UNA GRAN ERUPCIÓN, dentro de lo que cabe para un volcán. Pero el trastorno que
causó fue terrible.
Se inició en marzo del 2010. La actividad sísmica alrededor del volcán islandés Eyjafjallajökull
fue en aumento. Una docena de conductos volcánicos, o más, en toda su superficie rocosa empezaron
a despedir fuego, pero esos angostos orificios no pudieron contener la gran cantidad de magma que
hervía debajo de la corteza terrestre. Hacia el 14 de abril, la lava en estado de ebullición llegó a
la cumbre y derritió el hielo glacial antes que, finalmente, despidiera una nube explosiva de cenizas
que formó un hongo de más de diez mil metros de altura.
La actividad volcánica continuó por seis días. Los escombros que caían amenazaban las labores
agrícolas y ganaderas de los alrededores, contaminaban fuentes de agua y cubrían todo a su paso bajo
una capa grisácea de ceniza. Además, la nube masiva de partículas en la atmósfera detuvo el tráfico
aéreo en veinte países de toda Europa. Cientos de miles de viajeros quedaron varados, y los retrasos
costaron un valor estimado de mil millones de dólares. Fue el mayor trastorno de su tipo en el
continente europeo desde la Segunda Guerra Mundial.
Este año pase por una situacion Mi tensión emocional había alcanzado niveles máximos durante
varios meses. Laboral, familiar iglesia Cambios hormonales. Muchas cosas. No puedo justificar que
me irritan las mentiras y que estalle.
Me había vuelto cada vez más tensa y apática. Muchas veces estuve al borde de reaccionar en
vez de responder a las circunstancias, explotaba frente a las personas a mi familia que trataban de
ayudar Me sentía fuera de control, como una olla de presión emocional a punto de explotar.
Pude ver la furiosa y humeante pude ver la caldera de mi propio corazón. Y en la nube de ceniza
volcánica lanzada por todo el continente europeo, pude ver algo del daño que la erupción de mi
espíritu estaba causando a aquellos que me rodeaban.
Esto es solo algo de lo que soy. Definitivamente, soy una “obra en proceso” en cuanto se refiere al
difícil de ser una mujer piadosa y prudente.
La palabra específica de Tito 2 que estamos viendo en este capítulo representa un requisito
desalentador: imposible sin el evangelio de Cristo. A este evangelio y a este Salvador buscamos
adornar; y es el mismo evangelio y Salvador que nos capacita para vivir “en este siglo sobria, justa y
piadosamente” (Tit. 2:12).
Una vida de prudencia
A las ancianas, Pablo nos dice que el objetivo más importante de nuestro
paso por esta tierra no es llegar a tener una vida tranquila para sentarnos cómodamente a descansar.
Somos llamadas a conocer, amar y servir a Cristo durante toda nuestra vida, incluso cuando nos
enfrentamos a la rigidez de nuestras articulaciones o al dolor de espalda o al temor agobiante de que
nuestros mejores días podrían ser cosa del pasado. Este llamado requiere que nos mantengamos
espiritualmente sanas. También implica invertir en mujeres más jóvenes y servir como mentoras y
amigas, como mujeres que tienen un historial con Dios y saben qué es ser receptoras de su sublime
gracia.
Y en pocas cosas necesitamos al Espíritu Santo como en cultivar la prudencia.
La prudencia es una necesidad de toda la vida,
como también una búsqueda de toda la vida.
Los ancianos, escribió Pablo, deben ser sobrios (Tit. 1:8). Los ancianos deben ser prudentes (2:2).
Las ancianas deben enseñar a las jóvenes a ser prudentes (2:5), ¡algo que no pueden hacer muy
bien si ellas mismas no tienen prudencia! A los jóvenes también les dice (en la única línea que está
escrita específicamente para ellos): “sean prudentes” (2:6).

Aunque requiere mucho esfuerzo tener prudencia, el plan de Dios no es torturarnos con esta
demanda elevada de las Escrituras. Cuando lo discernimos correctamente, en el contexto de Su gracia
y Su evangelio —por medio de los cuales, la Palabra dice, somos “salvos” (1 Co. 15:2)—, las
recompensas de la prudencia son una dulce experiencia que satisface el alma. Y estas nos hacen
instrumentos de bondad y gracia en la vida de aquellos que nos rodean.

La belleza de una mente sana


Sófron.
¿Qué te parece esta palabra?
Sófron, como hemos visto, viene de otras dos palabras griegas: sáos, que significa “sano” o
“salvo” y frén, que significa “perspectiva” o “mente”. Cuando las unimos, significa tener una “mente
sana” o una “mente salva”.
Es difícil pensar en una sola palabra castellana que comunique el significado completo de este
vocablo. En muchas versiones modernas se traduce como “prudente”. Otras versiones la traducen
como “juiciosas” (DHH) o “sensatas” (NVI). En algunas ocasiones puede traducirse como “sobrias”
o “moderadas”.
Un estilo de vida sófron comienza con un estado mental sófron: una manera de pensar que afecta
toda nuestra manera de vivir. Una mentalidad sensata, sana y prudente, que resultará en una conducta
sensata, sana y prudente.
De la misma manera, la conducta irracional, impulsiva, indisciplinada y sin dominio propio es la
evidencia de un pensamiento que no es sófron.
“¿Se trata de sófron?”.
¿Son mis palabras, acciones, o reacciones excesivas, compulsivas o inestables? Es obvio que, por
lo menos en ese momento, no soy sófron. Me falta el dominio propio que fluye de una “mente sana”.
Mi pensamiento no va n de acuerdo con la “sana doctrina” tal y como se encuentra en la Palabra de
Dios.

En otras palabras, cuando no estábamos pensando con una mente sana.


Las ramificaciones de la prudencia y una vida y mente sanas (o la falta de esta) son profundas y
amplias. enes:
“Que enseñen a las mujeres jóvenes —dice— a amar a sus maridos y a sus hijos, a ser prudentes
[sófron], castas, cuidadosas de su casa, buenas… para que la palabra de Dios no sea blasfemada”
(Tit. 2:4-5).
La meta es la transformación
Creo que demasiadas veces nos enfocamos en tratar de cambiar de conducta o dejar una mala
costumbre —“no lo haré”, “lo dejaré de hacer”, “lo prometo”— sin entender el verdadero
desencadenante de nuestras acciones. Eso se debe a que tales acciones no se originan en nuestra
voluntad o nuestras circunstancias estresantes, sino más bien en nuestra mente.
En lo que estamos pensando o no estamos pensando.
La razón por la cual agrediste verbalmente a otra vez (pon el nombre de tu
esposo, hijos, suegros, compañeros de trabajo) no es porque él o ella hizo algo que te ofendió. No
fue por eso, sino porque en ese momento, cuando la frustración y el enojo hicieron erupción en la
forma de palabras impacientes y exaltadas, no estabas pensando con una mente sana.

Nunca pensaste que escucharías salir de tu boca tanta crítica y tanto veneno. Nunca imaginaste
que podrías actuar como lo has estado haciendo.
O levantas la vista un día, hastiada de las amargas consecuencias de una decisión imprudente e
insensata, y te preguntas: “¿Por qué hice eso? ¿Por qué no pude parar a tiempo?”.
Por lo siguiente.
Porque no estabas siendo sófron. No estabas siendo prudente. Tu pensamiento no estaba siendo
sensato.
La mujer sófron
• ¿Soy generalmente una mujer sófron?
• ¿En qué áreas de mi vida necesito pensar y vivir más sófron?

Los ejemplos piadosos y el estímulo personal pueden ser de gran ayuda para ser más sófron.
Anciana, ¿eres un ejemplo de prudencia? No podemos aconsejar a otras lo que nosotras mismas no
vivimos. ¿Cómo podrías usar tu experiencia personal y lo que aprendiste en cuanto a desarrollar una
mentalidad y estilo de vida sófron para ayudar a las mujeres jóvenes que te rodean a tener más
prudencia?
Si pudiera retroceder el reloj treinta años más o
menos, quisiera poder tener otra oportunidad en esta
área.
. Cómo me gustaría ser una anciana en tu vida que te ayude a tomar esa decisión ahora.
La Palabra de Dios controlará tu carne, renovará
tu mente, fortalecerá tu determinación
y te dará apetito por las
cosas que agradan a Dios.
Pero la mujer prudente, que es obra del Espíritu y la gracia de Dios, es todo menos aburrida. A
diferencia de otras mujeres, no es esclava de sus pasiones e impulsos. Es libre de amar y servir a
Dios y a otros, libre de disfrutar los dones maravillosos que Dios le ha dado. Su vida es un reflejo
venerable y convincente de la bondad y la hermosura de Cristo.

Pero gracias a Dios, que no ha dejado a nuestra propia voluntad y determinación ser sófron. Como
Pablo aclara en su carta a Tito, esta mentalidad sófron comienza, se desarrolla y crece por obra y
gracia del Espíritu Santo.
Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, enseñándonos
que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo de manera
sobria, justa y piadosa… (Tit. 2:11-12).
Dicho esto, ser una mujer sófron requiere esfuerzo y atención de nuestra parte. Y contamos con la
ayuda de la gracia de Dios a través de los medios que Él nos ha dado para nuestra transformación y
nuestro crecimiento.
Renovadas por Su Palabra
Piensa cómo te sientes cada vez que pierdes el control, después que tus emociones se desbordan
como un río en temporada de inundaciones. Te desesperas por recuperar el control de tus
emociones y cambiar. Pero lo que más debería desesperarnos en momentos así no es tener más
control y dominio propio, sino más de Jesús. Más de su Espíritu. Más de Su poder para vivir con una
mente salva y sana.
Y para tener más de Él, necesitamos más de Su Palabra. Pienso que la mayoría de nosotras
subestimamos cuánto lo necesitamos. Es por ello que la exhortación de Pablo en Romanos 12 es tan
vital:
No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro
entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta
(v. 2).
Esta es la meta: ser transformadas por medio de la renovación de nuestra mente. Y el medio
comprobado para esta renovación es pasar tiempo en la Palabra. Leerla. Estudiarla. Declararla.
Meditarla. Obedecerla.
La Palabra de Dios controlará tu carne, renovará tu mente, fortalecerá tu determinación y te dará
apetito por las cosas que agradan a Dios. Su Palabra te fortalecerá y te capacitará para enfrentar los
problemas que se te puedan presentar en el camino.

Esta es la dinámica que Pablo tuvo en mente cuando escribió Tito 2. Anciana: las mujeres jóvenes
que te rodean necesitan tu ejemplo. Necesitan tus palabras de aliento y tus oraciones. Y necesitan que
las ayudes a recurrir a la Palabra y que la Palabra penetre en sus corazones.

Inspiradas en la eternidad
Un poco más adelante en Tito 2, Pablo nos da otra clave importante para cultivar un estilo de
vida sófron. Nos llama a que:
vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, aguardando la esperanza bienaventurada y
la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo… (vv. 12-13).
En otras palabras, nuestra capacidad de ser mujeres prudentes y piadosas en el aquí y ahora está
ligada a nuestra esperanza futura. Aquellos que esperan el regreso de Cristo pueden decir “no” a su
carne ahora en anticipación de las recompensas eternas que les esperan en gloria. Pueden soportar la
dificultad de una gratificación retrasada —pueden esperar a que se cumplan sus anhelos— con la
certeza de que (Aquel) que está por delante es muchísimo mejor que cualquier cosa que “este
tiempo presente” pueda ofrecer.

Solo en Cristo
A menos que descansemos en Jesús y en Su poder
para poder poner en práctica estas verdades, no
tendremos una victoria sostenible sobre nuestros
pensamientos y nuestras emociones sin cordura.
Pero el hombre que Jesús encontró tuvo un cambio. Un cambio drástico.[6] Al final de su
dramática confrontación con Jesús, tenemos una descripción completamente distinta de este hombre.
En lugar de flagelarse y cortarse a sí mismo y comportarse de una manera salvaje, que alejaba a
la gente por temor, este exlunático está sentado tranquilamente con Jesús, “vestido y en su
juicio cabal” (Mr. 5:15).
Con una mente sana. Sófron.
En ambos ejemplos bíblicos —los discípulos en la tormenta y el hombre endemoniado a la orilla
del mar— el denominador común en la recuperación del buen juicio fue un encuentro personal con el
Cristo vivo.
Él era su única esperanza.
n!
El enemigo de nuestras almas está haciendo estragos en la mente de las mujeres de hoy. Solo la
presencia y el poder de Cristo pueden devolvernos el sano juicio. Solo Él puede hacernos sófron. Y
ser sófron es ser adornadas con la mente de Cristo.

Reflexión personal

Ancianas
1. ¿Qué ha sido de gran ayuda para ti en el aprendizaje del hábito de la prudencia y una mente
sana? ¿Qué no ha sido de ayuda?
2. ¿Qué ejemplos de “falta de buen juicio” tienes de tu propia experiencia, que podrías
contarle a una mujer joven para ayudarle a controlar sus propios pensamientos?
Mujeres jóvenes
1. Piensa en un momento reciente en el cual tuviste “falta de buen juicio”. ¿Cuál fue el
resultado? ¿Cómo hubiera cambiado el resultado si hubieras pensado con una mentalidad
sófron?
2. Identifica un área de tu vida en la cual necesitas ser más sófron. ¿Qué pasos prácticos podrías
tomar (incluso pedirle consejo a una anciana) para tener más prudencia en esta área?

Pero tú habla lo que está de acuerdo con la sana doctrina. Que los ancianos sean sobrios, serios,
prudentes, sanos en la fe,
Una vida de prudencia
A las ancianas, Pablo nos dice que el objetivo más importante de nuestro
 paso por esta tierra no es ll
amplias. enes:
“Que enseñen a las mujeres jóvenes —dice— a amar a sus maridos y a sus hijos, a ser prudentes
[sófron], castas
gracia del Espíritu Santo.
Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, enseñándonos
que, r
pensamientos y nuestras emociones sin cordura.
Pero el hombre que Jesús encontró tuvo un cambio. Un cambio drástico.[6] Al fi

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