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Trabajo comparativo entre “HEBEL - EL AMIGO DE LA CASA” y

“SERENIDAD” de Martin Heidegger

Los dos trabajos coinciden en un preocupación común: la preocupación por la


pérdida de arraigo de nuestra época. Heidegger se pregunta en su texto
“Serenidad”: “¿Qué acontece propiamente en esta época?, ¿qué es lo que la
caracteriza?” y responde: “La época que ahora comienza se denomina
últimamente la era atómica (…)Ahora el mundo aparece como un objeto al que el
pensamiento calculador dirige sus ataques y a los que ya nada debe poder resistir.
La naturaleza se convierte así en una única estación gigantesca de gasolina, en
fuente de energía para la técnica y la industria modernas. Esta relación
fundamentalmente técnica del hombre para con el mundo como totalidad se
desarrolló primeramente en el siglo XVII, y además en Europa y sólo en ella.”
Heidegger en los dos trabajos distingue –aunque de modo diferente- entre el
“pensamiento calculador” y el “pensamiento medidativo o reflexivo”. Y su
preocupación es que el primer tipo de pensamiento está arrasndo con el segundo
que según él es el propiamente humano y por tanto más valioso. En Serenidad
sostiene que “Lo verdaderamente inquietante, con todo, no es que el mundo se
tecnifique enteramente. Mucho más inquietante es que el ser humano no esté
preparado para esta transformación universal; que aún no logremos enfrentar
meditativamente lo que propiamente se avecina en esta época.”
La postura de Heidegger no es sin embargo la de un rechazo total a la técnica
pues afirma que “Sería necio arremeter ciegamente contra el mundo técnico.
Sería miope querer condenar el mundo técnico como obra del diablo.
Dependemos de los objetos técnicos; nos desafían incluso a su constante
perfeccionamiento. Sin darnos cuenta, sin embargo, nos encontramos tan atados
a los objetos técnicos, que caemos en relación de servidumbre con ellos.” Su
propuesta es la decir simultáneamente SI y No a la técnica, cambiando nuestro
modo de relación con ella. Para poder hacerlo es imprescindible poner en juego el
pensamiento reflexivo que nos llevaría a una actitud de serenidad ante las cosas.
Esto nos permitiría aceptar los objetos técnicos –dejarlos entrar a la casa- pero al
mismo tiempo no someternos a ellos, es decir dejarlos fuera en ese sentido. Este
cambio de actitud que él denomina serenidad es necesaria porque Heidegger
teme que “la revolución de la técnica que se avecina en la era atómica pudiera
fascinar al hombre, hechizarlo, deslumbrarlo y cegarlo de tal modo, que un día el
pensar calculador pudiera llegar a ser el único válido y practicado.”
En el texto sobre el poeta Hebel puede considerarse que el tema es el mismo pero
aparece más relacionado con la poesía como una forma particularmente valiosa
del pensar meditativo y que en nuestra época también se desvalorizado frente a
otras formas de conducir el lenguaje más propias de los medios de comunicación
masivos. Dice Heidegger en este trabajo: “El que la naturaleza técnicamente
dominable de la ciencia y la naturaleza natural de la habitación humana se
aparten entre sí, se separen como dos terrenos extraños y que se huyen con una
constante aceleración, es algo digno de ser considerado como un problema, un
problema cuyo nombre exacto todavía no conocemos. El que la naturaleza
calculable se apodere, en cuanto mundo presuntamente verdadero, de toda
reflexión y aspiración del hombre, que transforme y endurezca el pensamiento
humano para hacerlo pensamiento puramente matemático, es algo digno de ser
considerado como un problema.” Y añade a continuación: “El que la naturaleza
natural caiga en la nulidad de una creación imaginaria y no toque ni siquiera ya a
los poetas, es algo digno de ser considerado como un problema. El que la poesía
misma no pueda ser ya una forma determinante de la verdad, es algo digno de ser
considerado como un problema.”

En “Serenidad” Heiddeger relaciona la pérdida del arraigo de nuestra


civilización con una “huida” del pensamiento reflexivo o meditativo aplastado por el
pesamiento calculador, en “Hebel” nos dice que “Falta este Amigo de la Casa
capaz de poner la calculabilidad y la técnica de la naturaleza al abrigo del misterio
manifiesto de una naturalidad de la naturaleza que seria entonces de nuevo
experimentada.” En el primer texto nos alerta diciendo: “…la Serenidad para con
las cosas y la apertura al misterio no nos caen nunca del cielo. No a-caecen (Zu-
fälliges) fortuitamente. Ambas sólo crecen desde un pensar incesante y vigoroso”.
En el segundo nos dice que “La representación del lenguaje como instrumento de
información está llevada hoy al extremo. Este proceso es sin duda conocido, pero
no se reflexiona sobre su sentido”.

En ambos textos Heiddeger cita a Hebel cuando expresa: “Lo admitamos


voluntariamente o no, somos plantas que deben, con ayuda de sus raíces, salir de
la tierra para poder florecer en el Éter y dar frutos”. El poeta, gracias a su
capacidad para conducir el lenguaje “permanece abierto el campo en que el
hombre habita la casa del mundo, sobre la tierra, bajo los cielos.” Por eso el poeta
es el Amigo de la casa, el que puede conectarnos con el misterio y aportar
serenidad, dando sentido a lo que nos ocurre y evitando que el pensamiento
calculador y la técnica arrasen con el mundo propiamente humano.