INSTITUTO BIBLICO RHEMAS
Iglesia Visión Vida Cabimas.
RESUMEN CAPITULOS
LIBRO OSEAS
(CAPITULOS DEL 10 AL 14)
GRUPO No.5
INTEGRANTES: INSTRUCTOR:
Mayla Leal Pastora Zaida Díaz de Oviedo
Eurídice Ferrer
Jesús Pérez
Gabriel Molina
Enero 2024
CONTENIDO
1.- Resumen Capítulos 10, 11
Acá se observa el eminente juicio de Jehová, aunque el pueblo era
próspero y las viñas producían sus frutos, Israel era una viña que se estaba
vaciando a sí misma de sus frutos, pues no le daban el mérito a Dios, ya
que mientras más se multiplicaban sus frutos tanto más aumentaban sus
altares, cuando hablamos de viñas Jesús dijo: "Yo soy la vid verdadera"
esto quiere decir que él sería la cabeza y la Iglesia su cuerpo.
El pueblo de Israel adoraba a Dios y al terminar regresaban a adorar a
sus becerros de oro, es decir su corazón estaba dividido, un día adoraban a
Dios y el día siguiente a Baal. Santiago dijo el hombre de doble ánimo es
inconstante en todos sus caminos. ¿Cuántas personas han hecho un pacto
al Señor? Y luego lo olvidan. Bet- Aven fue una expresión para el ridículo de
Betel, ya que uno de los dos becerros estaban situados en Betel y el otro en
Samaria, estos estaban celosos uno del otro, pues hacían competencias
quién tenía el becerro más grande y con mas oro buscaban superarse entre
sí.
Efraín iba a ser avergonzado cuando dice: "Cubridnos" y a los ' Collados
caed sobre nosotros" esto significa que querían esconderse del juicio que
vendría sobre ellos. Cuando dice que Efraín seria como una novilla a la cual
le gustaba trillar el trigo, o separar el grano de la paja, esto quiere decir que
Israel creyó más en el hombre que en Dios. Ya que todo lo que sembramos
eso vamos a cosechar, pero aunque Israel desobedeció el Señor lo amaba, el
no los saco de Egipto por su buenas obras, sino porque los amaba. Dios no
obliga a nadie a amarlo ni a seguirlo, la única cuerda que el pondrá
alrededor de nosotros serán las cuerdas de amor.
2.- Resumen Capítulos 12
Uno de los temas más recurrentes en la Biblia es la importancia del
nombre de Dios. Desde el Antiguo Testamento, se nos enseña que Dios
tiene un nombre, y que este nombre es sagrado e inviolable.
En el versículo de Oseas 12:5, se nos recuerda que Jehová es el nombre de
Dios, y que él es el Dios de los ejércitos.
El nombre de Dios es importante porque es la forma en que se le
reconoce y se le honra. En la cultura hebrea, el nombre de una persona no
solo era una identificación, sino que también reflejaba su carácter y su
personalidad. Por lo tanto, cuando Dios se revela a Moisés en el monte
Sinaí, le dice su nombre: "Yo soy el que soy" (Éxodo 3:14). Esto no solo es
una identificación, sino que también es una declaración de su carácter y su
ser divino.
En Oseas 12:5, se nos dice que Jehová es el Dios de los ejércitos. Esto
significa que Dios es el líder de un ejército invisible. En la Biblia, a menudo
se hace referencia a este ejército celestial como los ángeles de Dios. Este
ejército no lucha en una guerra física, sino que lucha en una guerra
espiritual contra Satanás y sus fuerzas malignas.
Este versículo nos recuerda que Dios es un Dios de poder y autoridad.
Él tiene todo el poder y toda la sabiduría necesaria para guiarnos y
protegernos en nuestra vida cotidiana. Cuando reconocemos que Dios es
nuestro líder, podemos estar seguros de que estamos en buenas manos.
Además, este versículo también nos invita a tener una actitud de protección
y cuidado hacia nuestros hermanos y hermanas en la fe. Así como Dios es
el líder de un ejército invisible de ángeles, nosotros también debemos ser
líderes y protectores de nuestra comunidad cristiana.
El reino de Israel se encontraba dividido en dos: el reino del norte,
llamado Israel, y el reino del sur, llamado Judá. Efraín pertenecía al reino
de Israel, que había caído en la idolatría y la corrupción moral. Oseas fue
enviado por Dios para advertirles del juicio inminente que caería sobre ellos
si no se arrepentían y volvían a Él. Efraín muestra una actitud arrogante y
autosuficiente. Se jacta de su riqueza y de sus éxitos en los negocios, y
asegura que no tiene pecado ni culpa en sus acciones. Esta actitud es
contraria a lo que enseña la Biblia sobre la humildad y la dependencia de
Dios. Efraín se ha alejado del amor y la gracia de Dios y se ha vuelto
envidioso, egoísta y materialista.
Muchas veces, como Efraín, nos volvemos arrogantes y autosuficientes,
creyendo que nuestros logros son obra exclusiva de nuestro esfuerzo y
habilidad. Sin embargo, la Biblia nos enseña que todo lo que tenemos viene
de Dios. Como dice Santiago [Link] "Toda buena dádiva y todo don perfecto
desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni
sombra de variación".
Además, al jactarnos de nuestros logros, nos volvemos menos sensibles
a las necesidades de los demás y nos alejamos del amor y la compasión que
Dios quiere que mostremos hacia nuestro prójimo.
Oseas fue un profeta del Antiguo Testamento, que vivió en el siglo VIII
a.C. Fue enviado por Dios para hablar al pueblo de Israel y llamarlos al
arrepentimiento y a volver a su fe en Dios.
En el capítulo 12 del libro de Oseas, el profeta recuerda la historia de
Jacob y Esaú, y cómo Dios siempre ha demostrado su fidelidad hacia su
pueblo. Pero también reprende a los israelitas por su desobediencia y su
adoración a ídolos. En este contexto, Oseas les llama a volver a Dios y a
confiar en él siempre.
Un llamado al arrepentimiento, Dios nos llama a volvernos a él y a
guardar misericordia y juicio. Esto implica reconocer nuestras faltas y
errores, y arrepentirnos de ellos. Solo cuando nos arrepentimos
sinceramente podemos recibir el perdón de Dios y su amor incondicional.
La misericordia y el juicio son dos aspectos importantes de la naturaleza
de Dios. La misericordia nos muestra su amor y compasión hacia nosotros,
mientras que el juicio nos recuerda que él es justo y santo, y que nuestras
acciones tienen consecuencias. Guardar misericordia y juicio significa
seguir los mandamientos de Dios y actuar con amor y compasión hacia los
demás, pero también reconocer que nuestras acciones tienen
consecuencias y que debemos rendir cuentas por nuestras decisiones.
Confía siempre en Dios, esto significa poner nuestra fe y nuestra confianza
en él, incluso en momentos de dificultad o incertidumbre. Dios es nuestro
refugio y nuestra fortaleza, y podemos confiar en su amor y su poder para
guiarnos y protegernos en todo momento.
El libro de Oseas fue escrito hacia el año 725 a.C., en un momento en el
que el reino de Israel se encontraba dividido en dos: el reino del norte,
llamado Israel, y el reino del sur, llamado Judá.
Efraín pertenecía al reino de Israel, que había caído en la idolatría y la
corrupción moral. Oseas fue enviado por Dios para advertirles del juicio
inminente que caería sobre ellos si no se arrepentían y volvían a Él.
Efraín muestra una actitud arrogante y autosuficiente. Se jacta de su
riqueza y de sus éxitos en los negocios, y asegura que no tiene pecado ni
culpa en sus acciones. Esta actitud es contraria a lo que enseña la Biblia
sobre la humildad y la dependencia de Dios. Efraín se ha alejado del amor y
la gracia de Dios y se ha vuelto envidioso, egoísta y materialista.
Muchas veces, como Efraín, nos volvemos arrogantes y autosuficientes,
creyendo que nuestros logros son obra exclusiva de nuestro esfuerzo y
habilidad. Sin embargo, la Biblia nos enseña que todo lo que tenemos viene
de Dios. Como dice Santiago [Link] "Toda buena dádiva y todo don perfecto
desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni
sombra de variación".
Además, al jactarnos de nuestros logros, nos volvemos menos sensibles
a las necesidades de los demás y nos alejamos del amor y la compasión que
Dios quiere que mostremos hacia nuestro prójimo.
Dios afirma que hablaba a través de los profetas y les dio multiplicidad
de profecías. Además, habló en parábolas con el objetivo de que su pueblo
pudiera comprender su mensaje y sus enseñanzas.
¿Qué es una profecía?
Una profecía es una comunicación divina que tiene como objetivo
transmitir un mensaje o enseñanza a través de una persona. Los profetas
recibían estas visiones o mensajes directamente de Dios y su tarea era
transmitirlos al pueblo. Muchas veces, las profecías también contenían
predicciones sobre futuros eventos que tendrían lugar. En este versículo,
Dios destaca que habló a través de los profetas, lo que significa que su
pueblo debía prestar atención a lo que estos hombres estaban diciendo. A
través de ellos, Dios daba instrucciones, consuelo y enseñanza a su pueblo.
Hablar en parábolas
Dios también hablaba en parábolas, una técnica que se usaba para
transmitir enseñanzas de manera más clara y comprensible. Las parábolas
eran historias sencillas que contenían un mensaje más profundo y
espiritual que debía ser descubierto por el que escuchaba. Un ejemplo de
parábola en la Biblia es la historia del Buen Samaritano, que Jesús contó a
sus discípulos para enseñarles sobre la importancia de amar a nuestro
prójimo y ayudar a los necesitados. Esta historia es sencilla y fácil de
recordar, pero el mensaje que transmite es profundo y espiritual.
El hecho de que Dios haya hablado a través de los profetas y en
parábolas nos muestra que nuestro Dios es un Dios comunicativo y
preocupado por su pueblo. No habló en un lenguaje oscuro o difícil de
entender, sino que usó medios que fueran comprensibles para todos. En
este sentido, nos invita a prestar atención a las enseñanzas de los profetas
y estar atentos a las parábolas que encontramos en la Biblia.
Si queremos comprender los mensajes que Dios nos quiere transmitir, es
necesario tener un corazón dispuesto a escuchar y a reflexionar sobre lo
que estamos leyendo.
3.- Resumen Capítulos 13
Vemos como el juicio de Dios es inevitable, porque Efraín servía al Dios
vivo y Dios le exalto, pero cuando comenzó a adorar a Baal, el murió, y no
sólo el murió sino la tierra misma también murió con él.
La forma de adoración del pueblo era acercarse y besar al becerro de oro,
muchas personas piensan que si besan y adoran a una imagen están
adorando a Dios, nada más falso, pues a Dios lo adoramos en espíritu y en
verdad desde nuestro corazón, el Señor dice que no hay otro Dios fuera de
él, ni otro salvador ya que nuestro salvador es Jesucristo el Rey, él es el
camino, la verdad y la vida, Dios les recuerda que él los saco de Egipto y del
desierto, pero por su idolatría iban a ser juzgados. El Señor quito al rey del
norte Oseas y el rey del sur Sedequias, fue juicio de que Samaria seria
asolada y así es hasta hoy son las tierras mas desoladas del mundo.
4.- Resumen Capítulos 14
Oseas 14:4 es un versículo bíblico que habla sobre la sanidad y el amor
incondicional que Dios tiene para con sus hijos. Este pasaje es
especialmente relevante para aquellos que han caído en la rebeldía y
alejado de Dios, ya que sienten que han fallado y que no merecen su amor
y perdón. Sin embargo, este versículo nos dice que Dios no se aleja de
nosotros por nuestros pecados, sino que está dispuesto a sanarnos y
amarnos de manera incondicional.
En primer lugar, el versículo nos habla de la rebelión. La rebelión es un
acto de desobediencia hacia Dios y su voluntad, y está presente en la vida
de todos los seres humanos. Todos nosotros en algún momento hemos
desobedecido a Dios, hemos caído en la tentación y nos hemos alejado de
su camino. Sin embargo, esto no significa que Dios nos abandone o nos
desprecie.
Según el versículo, Dios está dispuesto a sanarnos de nuestra rebeldía.
La sanación es un concepto clave en el cristianismo. Dios es visto como el
médico que cura nuestras enfermedades espirituales y nos hace sanos. En
este caso, el versículo nos habla de un tipo de sanación muy específico:
una sanación de la rebelión. Esto implica que Dios no solo nos perdona por
nuestros pecados, sino que también nos ayuda a superar nuestra rebeldía
y a vivir de acuerdo a su voluntad. Esto es especialmente importante para
aquellos que sienten que han fallado y que su relación con Dios está
dañada. Pero la sanación no es lo único que Dios nos ofrece. También nos
habla de su amor de pura gracia, lo cual significa que el amor que Dios
tiene para con nosotros es incondicional. No importa lo que hayamos
hecho, Dios nos ama de todas formas. Este amor es algo que muchas
personas buscan y necesitan, ya que nos da un sentido de pertenencia y de
valía. Saber que Dios nos ama de manera incondicional es un regalo que
nos da fuerzas para seguir adelante.
Por último, el versículo nos habla de la ira de Dios. Esta es una idea que
muchas personas tienen dificultades para entender. ¿Cómo puede Dios
enojarse si es un ser de amor? La respuesta es que la ira de Dios se refiere
a su justicia y a su deseo de que vivamos de acuerdo a su voluntad.
Cuando nos rebelamos y nos alejamos de Dios, estamos cometiendo una
injusticia. La ira de Dios es una forma de decirnos que lo que estamos
haciendo no está bien, pero también es una invitación a volver a él y a su
camino.
Oseas 14:6 En este versículo en particular, el profeta Oseas habla de la
restauración y la bendición que vendrá sobre el pueblo arrepentido. Las
imágenes del olivo y el Líbano son poderosas, cada una representando la
gloria y la bendición que Dios otorga a su pueblo.
La Gloria del Olivo: El olivo es una de las plantas más importantes en la
cultura bíblica y representa la prosperidad y la bendición de Dios. Las
ramas del olivo eran utilizadas en la celebración de la Fiesta de los
Tabernáculos, simbolizando la protección divina y la abundancia. En este
versículo, Oseas compara la gloria del pueblo restaurado con la del olivo.
Así como el árbol extiende sus ramas y da fruto, la bendición de Dios se
extenderá sobre su pueblo para que sean bendición para los demás. Esta
imagen del olivo nos recuerda que la bendición de Dios no es sólo para
nuestra propia prosperidad, sino que es para que podamos bendecir a
otros. Dios nos ha bendecido para ser bendición. Debemos estar dispuestos
a extender nuestras ramas y compartir la bendición que hemos recibido
con aquellos que nos rodean.
La Fragancia del Líbano: El Líbano era conocido por su belleza y
abundancia de recursos naturales, incluyendo maderas fragantes como el
cedro. En la cultura bíblica, el Líbano era símbolo de belleza, fortaleza y
prosperidad. En este versículo, Oseas compara el perfume del Líbano con la
fragancia que emana el pueblo restaurado. Al igual que el perfume del
Líbano, la fragancia que viene del pueblo de Dios debe ser agradable a los
demás. Debemos llevar el perfume de Cristo al mundo. La fragancia de
amor, paz y esperanza que proviene de nuestra relación con Dios debe ser
atractiva y desearla los que están alrededor.
Debemos buscar la restauración que sólo Dios puede dar, y estar
dispuestos a extender nuestras ramas para bendecir a los demás. Debemos
ser una fuente de fragancia que perfuma todas las áreas donde nos
desenvolvemos. Debemos generar una aroma agradable en nuestro trabajo,
en nuestra familia, en nuestra iglesia y cómo no, en el mundo entero. Hacer
esto requiere una verdadera transformación de nuestro ser, que sólo es
posible a través de la dependencia de Dios y la confianza en su poder. Al
permitir que Dios nos transforme, nos convertiremos en las ramas fuertes y
fructíferas del olivo que extienden su bendición a los demás. Y en la
fragancia fresca del Líbano que atrae y enamora.
Este versículo nos llama a seguir a Dios con un corazón sincero y
obediente. Debemos buscar su voluntad en todo momento y tomar
decisiones que estén en línea con sus mandatos. De esta manera,
podremos entender los caminos rectos de Jehová y ser considerados sabios
y prudentes. Además, debemos alejarnos de cualquier actitud rebelde y
decidirnos a obedecer su voluntad.