LA VIOLENCIA OBSTETRICA
La violencia obstétrica se produce cuando se suman violencia de género y mala praxis médica.
Se trata del tipo de violencia ejercida por parte del personal sanitario sobre los cuerpos de las
mujeres y su vida reproductiva (principalmente embarazo, parto y postparto), mediante un
trato deshumanizado, un abuso de medicalización y una patologización de los procesos
fisiológicos, por lo que puede ser tanto física (prácticas invasivas y medicalización
injustificadas) como psicológica (humillaciones, omisión de información, infantilización). La
violencia obstétrica se halla totalmente invisibilizada, por las causas generales en materias de
género (machismo, desconocimiento por la población, uso inadecuado de la terminología,
prejuicios, etc.) y los riesgos específicos del género como categoría analítica de la salud
(androcentrismo, falta de mujeres en los ensayos clínicos, etc.).
OBJETIVOS PRINCIPALES
El objetivo principal es visibilizar la violencia obstétrica como una forma extremadamente
común de violencia de género, siempre dentro de la perspectiva de género y de la
antropología de la salud.
HIPÓTESIS
La violencia obstétrica constituiría un tipo de violencia de género ya que seguiría todos los
patrones de esta última.
Las mujeres habrían perdido poder en el ámbito social y médico, pues con la llegada del
capitalismo se habrían convertido en meras fábricas de bebés, sin poder auto -
responsabilizarse ya de su propia salud.
La sexualidad femenina constituiría un instrumento subyugado en todas sus etapas, por lo
que la violencia obstétrica resultaría una imposición patriarcal con la finalidad de que las
mujeres teman a sus propios procesos naturales.
La humanización del parto sería una reivindicación profundamente feminista.
Las mujeres más informadas identificarían con mayor rapidez aquellas situaciones que
constituyen violencia obstétrica.
Las mujeres más informadas estarían más empoderadas y en líneas generales conseguirían
tener partos más respetados.
Los partos estarían siendo patologizados, excesivamente medicalizados, y las parturientas
recibirían un trato paternalista por parte del personal sanitario.
La población en general, y el personal sanitario en particular, no estarían lo suficientemente
concienciados de la violencia obstétrica y de sus consecuencias.
VIOLENCIA OBSTÉTRICA Y VIOLENCIA DE GÉNERO
El triángulo de la violencia La Organización Mundial de la Salud propuso en el año 2003 la
siguiente definición de “Violencia”:
El uso intencional de la fuerza o el poder físico, de hecho o como amenaza, contra uno mismo,
otra persona o un grupo de comunidad, que cause o tenga muchas probabilidades de causar
lesiones, muerte, daños psicológicos, trastornos del desarrollo o privaciones. Según este
mismo informe de la OMS, la prevención de la violencia como tal resulta fundamental para la
erradicación de ésta, lo que se llevaría a cabo actuando simultáneamente en distintos niveles:
Nivel sociocultural. Prestar atención a los factores sociales, culturales y económicos que
fomentan la desigualdad y que producen situaciones de violencia, fomentando un acceso real
a la educación e igualdad de oportunidades.
Nivel público. Tomar medidas destinadas a prevenir la violencia en lugares públicos y
concienciar a la población de la problemática en torno a ésta.
Nivel familiar. Ofrecer entornos saludables y ayuda a las familias disfuncionales.
Nivel de género. Hacer frente a las desigualdades de género con medidas de prevención,
prestando atención a las prácticas culturales que atentan contra las mujeres.
Nivel individual. Ser conscientes de los factores de riesgo individuales, y educar a niños y
jóvenes en el respeto hacia los demás, corrigiendo los comportamientos violentos mediante la
educación.
LA VIOLENCIA OBSTÉTRICA COMO VIOLENCIA DE GÉNERO
La violencia obstétrica hace referencia a un conjunto de prácticas que degrada, oprime e
intimida a las mujeres de distintas maneras dentro de la atención a la salud reproductiva,
fundamentalmente en el período del embarazo, parto y postparto. Se trata de una violación de
los derechos humanos y reproductivos de las mujeres, y puede ser tanto física — uso de
procedimientos innecesarios en el embarazo y el parto, falta de respeto en los ritmos naturales
del parto — como psicológica — infantilización de las mujeres, trato despectivo y humillante,
insultos y vejaciones. La violencia obstétrica no es sólo consecuencia de protocolos obsoletos y
mala praxis médica, sino que se trata de una forma más de violencia de género: se infantiliza a
las mujeres, tratándolas de un modo paternalista y vejatorio, pero está tan normalizada a nivel
social que resulta difícil la visualización del problema. Y la violencia de género más peligrosa es
precisamente aquella que está invisibilizada.
BIBLIOGRAFIA
https://repositorio.uam.es/bitstream/handle/
10486/684184/garcia_garcia_eva_margarita.pdf