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ABC DEL NUEVO CREYENTE

PROYECTO
“GENERACIÓN DE OVEJAS”

Pastor: Dusacar Rojas

Generación de Ovejas
Ganar almas, consolidarlos, discipularlos, formarlos
ABC del Nuevo Creyente

Y enviarlos a ganar a otros para Cristo.

Contenido
Lección 1.-

1.- ¿Quién es Dios?


2.- ¿Quién es Jesucristo?
3.- ¿Qué es el Espíritu Santo?
4.- ¿Cómo cosecho una amistad con el
Espíritu Santo?
5.- ¿Qué son los Dones del Espíritu
Santo y cuáles son?
6.- ¿Por qué hay que tener una relación
Con Dios?
7.- ¿Cuáles son los mandamientos de
Jesucristo?
8.- ¿Qué beneficios me dan cumplir con
Los mandamientos de Jesucristo?
9.- ¿Cuáles son los mandamientos de
Jesús para el creyente?
10.- ¿Por qué debo ser cristiano?
11.- ¿Qué es el cristianismo y por qué el
cristianismo es la verdad y no es una
Religión?
12.- ¿Qué es la salvación?
13.- ¿Qué debo hacer para ser salvo?
14.- ¿Qué es el bautismo y por qué debo
bautizarme?

Lección 2.-

1.- ¿Por qué debo orar?


2.- ¿Por qué debemos leer la Biblia?
3.- ¿Por qué debemos ir a la iglesia los domingos?
Generación de Ovejas
Ganar almas, consolidarlos, discipularlos, formarlos
ABC del Nuevo Creyente

Y enviarlos a ganar a otros para Cristo.

4.- ¿Qué es el ayuno y por qué debo ayunar?


5.- ¿Qué es la vigilia y por qué debo vigilar?
6.- ¿Qué es el diezmo, ofrenda, pacto y primicias?
7.- ¿Por qué debo ofrendar y diezmar?
8.- ¿Qué es la Santidad y cómo la conquisto?
9.- ¿Qué debo de cambiar para acercarme a Dios?

Lección 3.-

1.- ¿Quién es el Viejo Hombre?


2.- ¿A qué se refiere la Biblia cuando habla de la carne y del espíritu?
3.- ¿Qué habla Dios de los ídolos y de las imágenes?
4.- ¿A quién debes adorar solamente y por qué?
5.- ¿Qué es el pecado?
6.- ¿Qué es la liberación y que debo hacer para mantenerme libre?

Lección 4.-

1.- ¿Qué es un Pastor?


2.- ¿Qué beneficios trae obedecer al pastor?
3.- ¿Por qué debo predicar y que beneficios trae a mi vida?
4.- ¿Qué es lealtad, fidelidad, obediencia, sujeción, agradecimiento, compromiso, responsabilidad,
puntualidad, honra y atender el suspiro del pastor?
5.- ¿Qué es murmuración y que consecuencias trae?
6.- ¿Qué es la lengua y que poder tiene?
7.- ¿Por qué debo perdonar y olvidar, qué beneficios rae a mi vida?

Generación de Ovejas
Ganar almas, consolidarlos, discipularlos, formarlos
ABC del Nuevo Creyente

Y enviarlos a ganar a otros para Cristo.

Lección 1.-

1.- ¿Quién es Dios?

En los más antiguos textos de la Biblia, los manuscritos hebreos, el Nombre sagrado de
Dios es representado por cuatro letras hebreas, hwhy.  Estas cuatro letras son llamadas el
Tetragrámaton, apareciendo en español como YHWH. Nombre “Yahweh.”

Yahweh es el Dios verdadero de la Biblia, el Creador de los cielos y la tierra, del mundo y
lo que hay en su plenitud, es mi creador y el tuyo.

 “Señor, digno eres de recibir la gloria y la honra y el poder; porque tú creaste todas las cosas, y
por tu voluntad existen y fueron creadas”.
(Apocalipsis 4:11)

Es el Dios de “toda la Tierra”, no de un solo pueblo

“Jesús le dijo: No me toques, porque aún no he subido a mi Padre; mas ve a mis hermanos, y diles:
Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios”. (Juan 20:17)

Por encima de Dios no hay nadie ni nada

“Porque Jehová el Altísimo es temible; Rey grande sobre toda la tierra”


(Salmo 47:2)

2.- ¿Quién es Jesucristo?

Jesús de Nazaret es el Cristo (el Mesías), Hijo de Dios hecho hombre, concebido por el
Espíritu Santo y nacido de la virgen María.

“El nacimiento de Jesucristo fue así: Estando desposada María su madre con José, antes que se
juntasen, se halló que había concebido del Espíritu Santo”. (Mateo 1:18)
Jesucristo es el Salvador del mundo y el Hijo de Dios. Él es nuestro Redentor. Cada uno de
estos títulos señala la verdad de que Jesucristo es el único camino por el que podemos volver a
vivir con nuestro Padre Celestial.  
ABC del Nuevo Creyente

Jesús padeció y fue crucificado por los pecados del mundo, dando así a cada uno de los
hijos de Dios el don del arrepentimiento y del perdón. Solamente por medio de Su misericordia y
Su gracia cualquier persona puede salvarse. Su posterior resurrección preparó el camino para que
cada persona pudiera superar también la muerte física. A estos acontecimientos se les denomina
la Expiación. En pocas palabras, Jesucristo nos salva del pecado y de la muerte. Por ese motivo
es, literalmente, nuestro Salvador y Redentor.

Dios quiere que cada persona conozca acerca de Su Hijo ¿quién es É? l y lo que hizo. Por
esta razón Dios nos ha dado cuatro libros acerca de la vida de su Hijo. Estos libros en la Biblia se
llaman los Evangelios, y llevan los nombres de los cuatro hombres a quienes Dios escogió para
escribirlos, Mateo, Marcos, Lucas y Juan.

Uno de los nombres del Señor Jesucristo que se usa en el libro de Juan es  "el Verbo". El
Señor Jesús es la Palabra viviente de Dios; la Biblia es la Palabra escrita de Dios. Él es el mensaje
viviente de Dios para los hombres. En el Evangelio de San Juan leemos,

“En el principio era el Verbo (el Señor Jesús), y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era
en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas”… (Juan 1:1-3)

Por estos versículos podemos ver que el Señor Jesús es Dios. Él no tuvo principio. Él
nunca fue creado. Él es Dios, y todas las cosas fueron creadas por Él. Pero llegó el tiempo
cuando "aquel VERBO fue hecho carne…" es decir, Dios se hizo hombre y vivió entre los hombres.
La Biblia dice:

“Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del
unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad”
(Juan 1:14)

3.- ¿Quién es el Espíritu Santo?

El Espíritu Santo es una persona real que vino a vivir dentro de los verdaderos seguidores
de Jesucristo después de que Jesús resucitara de la muerte y subió a los cielos. Jesús dijo a sus
discípulos:
"Y yo pediré al Padre que os envíe otro Defensor, el Espíritu de la verdad, para que esté siempre
con vosotros. Los que son del mundo no lo pueden recibir, porque no lo ven ni lo conocen; pero
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vosotros lo conocéis, porque él está con vosotros y permanecerá siempre en vosotros. No voy a
dejaros abandonados: volveré para estar con vosotros." (Juan 14:16-18)

El Espíritu Santo no es superficial ni una sombra celestial, tampoco una fuerza impersonal.
Es una persona igual del mismo modo que Dios el Padre y Dios el Hijo. Es considerado el tercer
miembro de la trinidad. Jesús dijo a sus apóstoles:

"Dios me ha dado toda autoridad en el cielo y en la tierra. Id, pues, y haced mis discípulos a todos
los habitantes del mundo; bautizadlos en el nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo, y
enseñadles a cumplir todo lo que os he mandado. Y sabed que yo estaré todos los días, hasta el
fin del mundo."
(Mateo 28: 18-20)

Dios es Padre, Hijo y Espíritu Santo. Y todas las cualidades divinas atribuidas al Padre y al
Hijo, son igualmente atribuidas al Espíritu Santo. Cuando una persona nace de nuevo por creer y
recibir a Jesús

“Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede
ver el reino de Dios. Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso
entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer?  Respondió Jesús: De cierto, de cierto
te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios”.
(Juan 3:3-21),

Dios habita en esa persona a través del Espíritu Santo

 “¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?” (1ª Corintios
3:16).

- El Espíritu Santo tiene intelecto (1ª Corintios 2:11)


- Emoción (Romanos 15:30)
- Y voluntad propia (1ª Corintios 12:11)

La función principal del Espíritu Santo es ser el testigo de Jesús. Él habla a los corazones
de la gente la verdad de Jesús. El Espíritu Santo además actúa como maestro de los cristianos.
Les revela la voluntad de Dios y la verdad de Dios. Jesús dijo a sus discípulos:
"Pero el Espíritu Santo, el Defensor que el Padre enviará en mi nombre, os enseñará todas las
cosas y os recordará todo lo que os he dicho." (Juan 14:26)
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"Cuando venga el Espíritu de la verdad, os guiará a toda la verdad, porque no hablará por su
propia cuenta, sino que dirá todo lo que oye y os hará saber las cosas que van a suceder." (Juan
16:13)

4.- ¿Cómo cosecho una amistad con el Espíritu Santo?

En el último verso de 2 Corintios, Pablo se está despidiendo de sus lectores pero al mismo
tiempo dando una joya teológica que define nuestra relación con cada persona de la trinidad:

“La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo sean con todos
vosotros.” (2 Corintios 13:14)

Examinemos este verso en el idioma original, griego.

La gracia (charis) del Señor Jesucristo: se refiere al favor no merecido que nos ha sido
dado por parte de nuestro Señor y Salvador. Es algo que recibimos y por lo que debemos estar
agradecidos.

El amor (agape) de Dios: habla de la actitud de Dios el Padre hacia nosotros, sus
sentimientos y benevolencia que fluyen de su naturaleza divina. El amor ágape es una decisión
deliberada sin necesidad de una causa asignada. En otras palabras, no tiene nada que ver con
nosotros, sino con la misma naturaleza de Dios, con quien es él. Igual que con la gracia, recibimos
este amor no por nuestros méritos sino por la bondad del Padre.

La comunión (koinonia) del Espíritu Santo: implica comunión profunda, compañerismo y


participación. Según el diccionario bíblico Vine, koinonia “denota la parte que a uno le corresponde
en algo, una participación, una comunión reconocida y disfrutada.”

“Vosotros sois mis amigos si hacéis lo que yo os mando. Ya no os llamo siervos, porque el siervo
no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque os he dado a conocer todo lo
que he oído de mi Padre. Vosotros no me escogisteis a mí, sino que yo os escogí a vosotros, y os
designé para que vayáis y deis fruto, y que vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidáis
al Padre en mi nombre os lo conceda. Esto os mando: que os améis los unos a los otros.”
(Juan 15:14-17)
En las propias palabras de Jesús, podemos saber que somos sus amigos si obedecemos
sus mandamientos, es un buen inicio para cosechar una amistad e intimidad con él, de esta
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manera disfrutamos su presencia, recibimos revelación de la voluntad del Padre, llevamos fruto,
nuestras oraciones son respondidas, y reflejamos su carácter de amor.

5.- ¿Qué son los dones del Espíritu y cuáles son?

Dones: Objeto concreto o favor especial que se da a una persona sin que ésta lo ganara.

El término griego carisma, que se traduce como “don”, señala al resultado de una obra que
hace el Espíritu Santo en un creyente, habilitándolo con alguna capacidad especial para el
desempeño de una función en el cuerpo de Cristo. Los siguientes son los dones del Espíritu:

“No quiero, hermanos, que ignoréis acerca de los dones espirituales. Sabéis que cuando erais
gentiles, se os extraviaba llevándoos, como se os llevaba, a los ídolos mudos.  Por tanto, os hago
saber que nadie que hable por el Espíritu de Dios llama anatema a Jesús; y nadie puede llamar a
Jesús Señor, sino por el Espíritu Santo. Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el
mismo. Y hay diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo. Y hay diversidad de
operaciones, pero Dios, que hace todas las cosas en todos, es el mismo. Pero a cada uno le es
dada la manifestación del Espíritu para provecho. Porque a éste es dada por el Espíritu palabra de
sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu; a otro, fe por el mismo Espíritu; y a
otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu. A otro, el hacer milagros; a otro, profecía; a otro,
discernimiento de espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas; y a otro, interpretación de
lenguas.  Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en
particular como él quiere. (1 Corintios 12: 1-1)

6.- ¿Por qué hay que tener una relación con Dios?

Todo creyente está llamado a tener relación con Dios, a su vez, Él desea tener comunión
íntima con su pueblo.

Comunión proviene de la voz griega Koinonia, que significa tener algo en común, tener
compañerismo y comunicación. Un ejemplo de esto lo vemos en el libro de Génesis donde Dios
continuamente paseaba por el Edén y hablaba con Adán. Sin embargo cuando el hombre pecó, la
comunión con Dios de inmediato se rompió.

Pero Cristo vino a restaurar nuestra relación con el Padre.


ABC del Nuevo Creyente

“Una relación diaria con Dios hemos visto y oído, eso os anunciamos, para que también vosotros
tengáis comunión con nosotros; y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su hijo
Jesucristo”. (1Juan 1:3)

“… Este es el mensaje que hemos oído de él, y os anunciamos: Dios es luz, y no hay ningunas
tinieblas en él. Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tiniebla, mentimos y no
practicamos la verdad; pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con
otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado”. (1Juan 1: 5-7)

Para mantener una relación con Dios debemos:

- Lo primeo es entregarle tu vida a Cristo: Permitiéndole que él ingrese a nuestra vida


para poder tener una relación. “Si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y
creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo”. (Romanos 10:9)

- Hablarle a Dios a través de la Oración: En cualquier relación siempre tiene que haber
comunicación y la manera en la que nos comunicamos con Dios es orando. Orar es hablar
directamente con Dios. . “Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y
ocultas que tú no conoces”. (Jeremías 33:3)

- Leer la Biblia: En cualquier relación al igual que hablar se tiene que oír y conocer a la
persona con quien hablas; y cuando se lee la palabra de Dios es cuando Dios le habla.
Hay que dedicar un rato de tiempo en la lectura de la palabra para conocerle y que hable a
nuestra vida. “Toda Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender,
para corregir, para instruir en justicia”. (2Timoteo 3:16)

- Congregarse constantemente en una Iglesia: Es necesario congregarnos


constantemente a la iglesia pues allí siempre hallarás palabra de parte de Dios para
nuestra vida, esto es de mucha edificación. “No dejando de congregarnos, como algunos
tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuando veis que aquel día se
acerca”. (Hebreos 10:25)

- Perdonar y Olvidar: El rencor que siente una persona en el corazón por lo general le
llevará a distanciarse de Dios, ya que un corazón con rencor o amargura difícilmente
querrá buscar a un Dios de amor y alegría. “Más sino perdonáis a los hombres sus
ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas”. (Mateo 6:15)
ABC del Nuevo Creyente

- Llevarse bien con las personas: Una de las cosas que impide tener una buena relación
con Dios es estar disgustado(o) con otra persona. “Amaras al Señor tu Dios con todo tu
corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con todos tus bienes; y a tu prójimo
como a ti mismo”. (Lucas 10:27)

- Ayunar: Ayuda a romper las cadenas y toda atadura que el enemigo quiera ponerte para
impedir tu vida espiritual. “¿No es más bien el ayuno que yo escogí, desatar las ligaduras
de impiedad, soltar las cargas de opresión, y dejar ir libres a los quebrantados, y que
rompas todo yugo?”. (Isaías 58:6)

Hay que tener una relación con Dios porque nos lleva a acercarnos a él y llevar una vida
conforme a su voluntad para ser guiados por él y bendecidos.

7.- ¿Cuáles son los mandamientos de Jesucristo?

El nuevo mandamiento de Jesús de «amarse unos a los otros» es parte de las


instrucciones finales dadas a sus discípulos después de que la Última Cena había terminado, y
después de que Judas Iscariote se había marchado. 

“Hijitos, aún estaré con vosotros un poco. Me buscaréis; pero como dije a los judíos, así os digo
ahora a vosotros: A donde yo voy, vosotros no podéis ir.  Un mandamiento nuevo os doy: Que os
améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. En esto conocerán
todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros”.
(Juan 13:30, 34)

“Uno de los maestros de la Ley escuchó la conversación entre Jesús y los saduceos. Al ver que
Jesús les respondió muy bien, se acercó y le preguntó: ¿Cuál es el mandamiento más importante
de todos?  Jesús le contestó: El primero y más importante de los mandamientos es el que dice así:
“¡Escucha, pueblo de Israel! Nuestro único Dios es el Dios de Israel. Ama a tu Dios con todo lo que
piensas, con todo lo que eres y con todo lo que vales.”  Y el segundo mandamiento en importancia
es: Cada uno debe amar a su prójimo, como se ama a sí mismo.” Ningún otro mandamiento es
más importante que estos dos”. (Marcos 12:28,29)

8.- ¿Qué beneficios me dan cumplir con los mandamientos de Jesucristo?

Casi todos los mandamientos que recibimos del Padre Celestial van acompañados de una
bendición con promesa. La obediencia a los mandamientos nos brinda libertad, progreso personal,
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protección contra los peligros y muchas otras bendiciones temporales y espirituales. Y por último,
nuestra obediencia puede llevarnos a la vida eterna en la presencia de nuestro Padre Celestial. El
determinar esas bendiciones puede inspirarnos a nosotros y a los demás a obedecer los
mandamientos. El Salvador dijo:

“… si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos” (Mateo 19:17)

9.- ¿Cuáles son los mandatos de Jesucristo para el creyente?

La predicación del evangelio a toda criatura humana es un mandato ineludible dado por
Jesús, no sólo para los discípulos durante los días de su ministerio terrenal, sino también, para
todos los creyentes de todos los tiempos y de todos los lugares. En el evangelio según San
Marcos, capítulo 16, versículo 15, encontramos el siguiente relato:

“…les dijo: Id por todo el mundo, y predicad el evangelio a toda criatura…”. Del mismo
modo” (Marcos 16:15)

“Por tanto, id y haced discípulo a todas las naciones…”  (Mateo 28:19)

“El fruto del justo es árbol de vida; Y el que gana almas es sabio”.
(Proverbios 11:30)

En ambos pasajes quedó instituida divinamente la ordenanza de nuestro Señor Jesucristo


sobre la ineludible responsabilidad que tenemos los miembros de la iglesia cristiana de la
evangelización del mundo. En sentido general, es una responsabilidad de la iglesia cristiana como
institución divina, y un compromiso de cada creyente de manera individual.

10.- ¿Por qué debo ser cristiano?

- Porque se nos he revelada la verdad.

En este pasaje podemos ver algunas de las cosas que Dios hace cuando nos ponemos en
sus manos. Las señales siguen a los creyentes que saben su lugar en esta vida,  si tienes fe,
puedes dejar de seguir señales y permitir que puesto tú en manos de Dios y fruto de una vida de
obediencia, que esas señales sean ellas las que te sigan a ti.
ABC del Nuevo Creyente

“Él les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el
Cristo, el Hijo del Dios viviente. Entonces le respondió Jesús: Bienaventurado eres, Simón, hijo de
Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos”
(Mateo 16:15-17)

“Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.  El que creyere y fuere
bautizado, será salvo; más el que no creyere, será condenado. Y estas señales seguirán a los que
creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas;  tomarán en las manos
serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos,
y sanarán.  Y el Señor, después que les habló, fue recibido arriba en el cielo, y se sentó a la diestra
de Dios. Y ellos, saliendo, predicaron en todas partes, ayudándoles el Señor y confirmando la
palabra con las señales que la seguían. Amén”. (Marcos 16:15-19)

- Porque somos llamados hijos de Dios.

 “Más a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos
hijos de Dios” (Juan 1:12)

- Porque cuando mueras, serás juzgado por tu comportamiento.

- Porque sólo así puedes mejorar tu calidad de Vida.

- Porque llenaras un vacío que hay en tu corazón.

11.- ¿Qué es el Cristianismo y por qué el cristianismo es la verdad y no una


religión?

Leyendo del comienzo de la era cristiana y la salvación de muchas almas en Siria,


encontramos que a los discípulos se les llamó cristianos por primera vez en Antioquía.

 “Y se congregaron allí todo un año con la iglesia, y enseñaron a mucha gente; y a los discípulos se
les llamó cristianos por primera vez en Antioquía”.
(Hechos 11:26)

Un verdadero cristiano es aquel que ha recibido al Jesús como Señor y salvador de su vida.
“A todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser
hechos hijos de Dios”. (Juan 1:12)
ABC del Nuevo Creyente

La Biblia enseña que nadie nace cristiano, y que no todos son hijos de Dios.

“Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales
anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la
potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, entre los cuales
también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la
voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los
demás. Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando
nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos” (Efesios
2:1-3)

Para todo verdadero cristiano hubo un tiempo cuando estaba lejos de Dios, muerto en
delitos y pecados. Pero, escuchando el mensaje del Evangelio, creyó en el Señor Jesucristo como
su Salvador personal, con lo cual llegó a ser un hijo de Dios. Un cristiano.
 
Nadie llega a ser cristiano por guardar los mandamientos, bautizarse, hacer la primera
comunión u otros sacramentos de su iglesia. Nadie llega a ser cristiano por tradición de familia; por
antigüedad en la iglesia; por haber ‘nacido en el evangelio’ como dicen algunos; o por creer en
Dios desde la niñez.

Un cristiano es: Uno que ha nacido de nuevo

Nacer de nuevo significa nacer en forma espiritual y por primera vez en la familia de Dios;
reconociendo y confesando que desde la entrada en el mundo, por el nacimiento físico, todos
estábamos muertos para con Dios, sin poder hacer nada para salvarnos. Pero creyendo en Cristo
como el Salvador propio de uno y en su muerte en la cruz, el pecador nace de nuevo, llegando a
ser un hijo de Dios, una nueva criatura en Cristo.

Un discípulo es una persona que, habiendo entregado su vida, tiempo y todo lo que tiene al
Señor, le sigue con amor para aprender y obedecer cada día más a su Maestro.

- Religión:

La religión es el conjunto de relaciones que el hombre establece con él y una realidad


sobrenatural (divinidad) a la que se siente ligado en algún sentido. La religión, comprende desde el
conjunto de dogmas o creencias que constituyen su base teórica, constan de normas de conducta
individual y social que se consideran necesarias para manifestar el reconocimiento de la
superioridad divina.
ABC del Nuevo Creyente

“Si alguno se cree religioso entre vosotros, y no refrena su lengua, sino que engaña su corazón, la
religión del tal es vana.  La religión pura y sin mácula delante de Dios el Padre es esta: Visitar a los
huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones, y guardarse sin mancha del mundo”.
(Santiago 1:26, 27)

Existe una diferencia entre la religión y el cristianismo:

La religión se resume en una palabra: HACER—El hombre trata de HACER diferentes


cosas para agradar a Dios y ganarse Su favor. RELIGIÓN es el hombre tratando de ACERCARSE
A DIOS (por esfuerzo humano, buenas obras, ritos, tradiciones, sacramentos, etc.).

El Cristianismo se resume en una palabra: COFIAR, HECHO - Cristo muriendo en la cruz


para salvar al hombre pecador. CRISTIANISMO es Cristo LLEVÁNDONOS A DIOS en base a lo
que ÉL hizo por nosotros en la cruz.

“Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para
llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu”
(1 Pedro 3:18).

12.- ¿Qué es la Salvación?

Ser salvo significa tener el perdón de todos los pecados y gozar ahora de la vida eterna,
habiendo recibido de Dios este regalo gratuito.

La salvación es el acto por el cual, el ser humano, se despoja de la maldición de la muerte


que produjo el pecado, la desobediencia del hombre; y alcanza la Vida Eterna que es en Cristo
Jesús. 

En otras palabras, cuando el hombre pecó, fue destituido de la gloria de Dios y por tanto ya no
estaba en comunión con Dios lo que le acarreo la muerte.

“por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios”


(Romanos 3:23)

Dios se lo dijo a Adán:


ABC del Nuevo Creyente

"Más del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de el comieres,
ciertamente morirás" (Génesis 2:17)

Pero por misericordia del Altísimo Padre Celestial, Jesucristo se nos fue enviado para
mostrarnos la salvación, la vida eterna:

"Porque de tal manera amo Dios al mundo, que ha dado a su Hijo Unigénito, para que todo
aquel que en El cree, no se pierda, mas tenga vida eterna" (Juan 3:16)

13.- ¿Qué debo hacer para ser salvo?

Para obtener la salvación, debemos ejercer fe en Jesús y demostrarla obedeciendo sus


mandatos.

“Que si confiesas con tu boca a Jesús por Señor, y crees en tu corazón que Dios le


resucitó de entre los muertos, serás salvo; (Romanos 10:9)

“El que crea y sea bautizado será salvo; pero el que no crea será condenado”.
(Marcos 16:16)

14.- ¿Qué es el bautismo y por qué debo bautizarme?

El bautismo es la simulación de la muerte, sepultura y resurrección de Jesús que debe


realizar un cristiano, mediante el cual se expresa fe en el sacrificio redentor de Jesucristo.

“¿No sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en
su muerte? Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que
como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida
nueva”
(Romanos 6: 3, 4)

Fue practicado por Jesús y ordenado por Él como necesario para la salvación.

“Jesús fue bautizado: “Tan pronto como fue bautizado, subió del agua. En ese momento, el cielo se
abrió, y Jesús vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma, y venía sobre él. Y una voz del
cielo dijo: ‘Este es mi Hijo amado, en quien  me complazco” (Mateo 3: 13, 16, 17).
ABC del Nuevo Creyente

Debemos ser bautizados porque es un mandato de Jesucristo, y si creemos en él una


forma de demostrar nuestra fe es bautizándonos, también debemos ser bautizados para salvación

“El que cree y es bautizado, será salvo. Pero el que no crea, será condenado”.  
(Marcos 16:16).

“Entonces Jesús les dijo: ‘Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id y
haced discípulos en todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del
Espíritu Santo” (Mateo 28: 18, 19)

La forma correcta de bautizar es la siguiente:

“Juan bautizaba también en Enón… porque allí había abundancia de agua”. 


(Juan 3: 23)

“…fue bautizado, subió del agua”. (Mateo 3: 16)

 “Felipe y el eunuco descendieron al agua. Y Felipe lo bautizó” (Hechos 8: 38).

Lección 2.-

1.- ¿Por qué debo orar?

“Orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por sus palabrerías
serán oídos. No os hagáis, pues, semejantes a ellos; porque vuestro Padre sabe de qué cosas
tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis”
(Mateo 6: 7 y 8)

Si nuestro padre ya sabe nuestras necesidades ¿Por qué orar? Y ¿Por qué pedirle algo
que ya conoce?

No oramos para impresionar a Dios, no somos escuchados por nuestra palabrería o por
nuestro lenguaje florido, si un hijo terrenal puede hablar con su padre terrenal, nosotros podemos
hablar con nuestro padre celestial. Tampoco oramos para informar a Dios, no le podemos decir
nada a Dios que él ya no sepa.
ABC del Nuevo Creyente

Realmente oramos es para invitar a Dios, ¿Por qué debemos hacerlo? Porque hay
comunión en la oración.

“Así, pues, nosotros, como colaboradores suyos, os exhortamos también a que no recibáis en vano
la gracia de Dios” (2 Corintios 6:1)

Dios nos da el gozo y privilegio de administrar su Reino y sus asuntos, él puede hacerlo sin
nosotros, pero nosotros no podemos hacerlo sin él, somos sus colaboradores. La oración nos
ayuda a crecer y desarrollarnos, nos ayuda a tener comunión con él, a ser dependientes de él.

Si Dios hiciera todo por nosotros nunca tendríamos que orar, todo lo daríamos por contado
y de esta manera podríamos dejar de depender totalmente de Dios, la oración nos mantiene unidos
a él, y aunque ya Dios sabe lo que necesitamos antes de pedírselo, sin embargo se nos dice
definitivamente que debemos orar y pedir para invitar a Dios a nuestro corazón y nuestra vida para
que aprendamos a depender de él y crecer espiritualmente. La oración es una demostración
grande de fe hacia Dios.

“Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda
oración y ruego, con acción de gracias” (Filipenses 4:6)

Dios está consiente de nuestras oraciones, ellas suben a su presencia.

“Había en Cesarea un hombre llamado Cornelio, centurión de la compañía llamada la Italiana,


piadoso y temeroso de Dios con toda su casa, y que hacía muchas limosnas al pueblo, y oraba a
Dios siempre. Este vió claramente en una visión, como a la hora novena del día, que un ángel de
Dios entraba donde él estaba, y le decía: Cornelio El, mirándole fijamente, y atemorizado, dijo:
¿Qué es, el Señor? Y le dijo: Tus oraciones y tus limosnas han subido para memoria delante de
Dios.” (Hechos 10:1-4)

2.- ¿Por qué debemos leer la Biblia?

“Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir,
para instruir en justicia” (2 Timoteo 3:16)

- Es inspirada por Dios: esto significa que es su propia voluntad y su propio pensamiento,
su propio anhelo. Es la revelación de Dios al hombre.
ABC del Nuevo Creyente

- Útil para Enseñar: la Biblia es un manual de instrucciones, nos enseña la Biblia cual es la
voluntad de Dios, nos va a mostrar la verdad y el camino adecuado a seguir.

- Reprende o redarguye: la palabra de Dios nos muestra si estamos haciendo algo malo o
indebido de una forma directa.

- Corrige: enseñándonos nuestros errores, en que estamos mal, él nos ayuda a


enmendarlos, nos ayuda a caminar correctamente, no a nuestra manera o como creamos
correcto, sino a la manera de Dios.

- Útil para instruir en justicia: nos va a guiar, nos va a dar conocimiento, sabiduría para
hacer la voluntad de Dios.

Con que fin es todo esto:

“…a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, eternamente preparado para toda buena obra.” (2
Timoteo 3:17)

También debemos leer la Biblia para no ser engañados de falsas doctrinas, la falta de
estudio hace que muchas personas no puedan discernir lo que está bien o está mal, en la Biblia
hay tanto promesas de Dios como también advertencias, la palabra de Dios nos libra de cometer
muchos errores. El estudio bíblico en un cristiano ayuda a fortalecer la fe.

“Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas en
ella escritas; porque el tiempo está cerca” (Apocalipsis 1:3)

3.- ¿Por qué debo congregarme los domingos?

Cuando nos convertimos a Cristo varios milagros suceden, y uno de ellos es que somos
injertados en una familia inmensa de cristianos que ahora son nuestros hermanos, hijos de un
mismo padre celestial. La Biblia compara a Cristo como la cabeza de un cuerpo, y a la iglesia como
cabeza de ese cuerpo.

“Porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual
es su cuerpo, y él es su Salvador” (Efesios 5:23)

Por esto la palabra nos enseña que no podemos despreciar ni tener en poco a nuestros
hermanos pues nos necesitamos unos a otros.
ABC del Nuevo Creyente

“Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la
familia de la fe” (Gálatas 6:10)

Vivir el cristianismo como un lobo solitario donde ni me congrego ni me sujeto a un pastor


es totalmente anti-bíblico, todos nos necesitamos unos a otros. El salmista cuando vió la unidad de
amor que existe entre los hermanos dijo:

“¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía!... Porque
allí envía Jehová bendición y vida eterna”. (Salmo 133:1-3)

El que verdaderamente ha nacido de nuevo va a sentir dentro un deseo ardiente por ir a la


iglesia a buscar a DIOS es una pasión tan fuerte que cuando no podemos ir, nos duele y
lamentamos dentro de sí, por eso el salmista dice:

“Yo me alegre con los que decían: a la casa de Jehová iremos”


(Salmo 122:1)

Porque congregarse es un deseo que automáticamente Dios pone en el corazón del


redimido. La iglesia es la gasolinera donde llenamos nuestro ser de fe y fuerzas espirituales, por
esto cuando alguien no va a la iglesia nunca o lo hace pocas veces esta se debilita en su fe, pues
la iglesia es donde Dios ha programado a hacerte crecer, a escuchar su palabra.

“El justo florecerá como palmera; Crecerá como cedro en el Líbano. Plantados en la casa de
Jehová, En los atrios de nuestro Dios florecerán.”
(Salmo 92: 12-13)

La manera de cómo podemos crecer espiritualmente es congregarnos con nuestros


hermanos, además debemos tomar en cuenta que debemos obedecer es a Dios y que
congregarnos es un mandamiento de él.

“No dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto
más, cuando veis que el día se acerca”
(Hebreos 10:25)

- Ahora ¿Por qué nos reunimos o congregarnos los domingos?


ABC del Nuevo Creyente

Debemos saber algo muy importante que tenemos que entender bien, según la palabra de
Dios. Miramos que en el Antiguo Testamento tenemos la ley y había gente que vivía bajo la ley,
pero en el Nuevo Testamento existe es el tiempo de gracia donde Dios crea su propia iglesia,
cuando Cristo muere empieza algo nuevo.

“¿Cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció así mismo sin
mancha a Dios, limpiará vuestras conciencia de obras muertas para que sirváis al Dios vivo? Así
que, por eso es mediador de un nuevo pacto, para que interviniendo muerte para la remisión de las
transgresiones que había abajo el primer pacto, los llamados reciban la promesa de la herencia
eterna. Porque donde hay testamento con la muerte se confirma; pues no es válido entre tanto que
el testador vive.” (Hebreos 9:14-17)

Por lo tanto la palabra dice que Jesucristo es el testador, y con la muerte del testador, empieza
el nuevo testamento, muriendo cristo por redimirnos y para dar vida eterna, demostrando así que
existe un cambio del Antiguo Testamento al Nuevo Testamento, por esto, según la palabra de Dios
ya no estamos bajo la ley (eran salvos por las obras).

“Más la Escritura lo encerró todo bajo pecado, para que la promesa que es por la fe en
Jesucristo fuese dada a los creyentes. Pero antes que viniese la fe, estábamos confinados bajo la
ley, encerrados para aquella fe que iba a ser revelada. De manera que la ley ha sido nuestro ayo,
para llevarnos a Cristo, a fin de que fuésemos justificados por la fe. Pero venida la fe, ya no
estamos bajo el ayo, pues todos sois hijo de Dios por la fe en Cristo de Jesús. ” (Gálatas 3:22 - 26)

“Porque todos los que dependen de las obras de la ley están bajo maldición, pues escrito está:
Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la ley, para
hacerlas” (Gálatas 3:10)

Sino bajo la gracia (somos salvos por la fe). Los judíos bajo la ley habían sido mandados a
honrar a Dios el día sábado.

“Porque el fin de la ley es Cristo, para justicia a todo aquel que cree.”
(Romanos 10:4)

“Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la
gracia” (Romanos 6:14)

Los judíos se congregaban el día sábado porque era un mandato de Dios para ellos bajo la ley
ABC del Nuevo Creyente

“Así que guardareis el día de reposo, porque santo es a vosotros; el que lo profanare, de cierto
morirá; porque cualquiera que hiciere obra alguna en él, aquella persona será cortada de él,
aquella persona será cortada de en medio de su pueblo, Seis días trabajará, más el día séptimo es
el día de reposo consagrado a Jehová; cualquiera que trabaje en el día de reposo ciertamente
morirá” (Éxodo 31:14 y 15)

Pero nosotros hoy en día debemos reunir en el día de domingo, porque este es el día en que
resucitó al Señor, y el día que los apóstoles reunieron para recordar la resurrección de Jesús.

“Pasado del día de reposo, al amanecer del primer día de la semana, vinieron María Magdalena y
la otra María, a ver el sepulcro” (Mateo 28:1)

4.- ¿Qué es el ayuno y por qué debo ayunar?

Esta es la forma más sencilla de definir el ayuno: una disciplina espiritual.

El ayuno ("ayuno", "aflicción o me afligí" e incluso "me aparte para el Señor"). No es nada más
en términos simples que "dejar de comer en la mañana" por eso la dieta matutina se llama "Des-
ayuno". El ayuno no se comienza en la tarde sino en la mañana. Aunque si podría comenzarse en
la noche con el objetivo de verdaderamente alcanzar no tener ningún alimento para en la mañana,
en otras palabras algunos ayunan comenzando la mañana, pero ya hay bastante comida en la
cena y tendría suficientes recursos como para soportarlo, pero si no cena cumpliría las 24 horas
exactas si se trata de un ayuno de 24 horas para entregarlo consumiendo en la cena. Pero, no se
trata de sólo dejar de comer sino de realizar un "culto" es decir "apartarse para el Señor". Se deja
de consumir el pan pero se consume la oración, la lectura bíblica como su estudio y análisis,
alabanza y la adoración posible en todo este tiempo que se ha estimado ayunar. De lo contrario no
es un ayuno espiritual.

El ayuno espiritual es el acto de abstenerse "voluntariamente" de todo placer y


bien, comida y/o líquidos por un período de tiempo determinado. A cambio de realizar una
búsqueda de Dios en el tiempo que se ha considerado realizar.

Debemos ayunar para:

- Para adquirir pureza espiritual desatando ligaduras


ABC del Nuevo Creyente

“¿Es tal el ayuno que yo escogí, que de día aflija el hombre su alma, que incline su cabeza
como junco, y haga cama de cilicio y de ceniza? ¿Llamaréis esto ayuno, y día agradable a Jehová?
¿No es más bien el ayuno que yo escogí, desatar las ligaduras de impiedad, soltar las cargas de
opresión, y dejar ir libres a los quebrantados, y que rompáis todo yugo? ¿No es que partas tu pan
con el hambriento, y a los pobres errantes albergues en casa; que cuando veas al desnudo, lo
cubras, y no te escondas de tu hermano?” (Isaías 58:5–7)

- Para aumentar la fe

“Jesús les dijo: Por vuestra poca fe; porque de cierto os digo, que si tuviereis fe como un grano de
mostaza, diréis a este monte: Pásate de aquí allá, y se pasará; y nada os será imposible.  Pero
este género no sale sino con oración y ayuno”.(Mateo 17:20–21)

- Fortalecer la oración

“Entonces Cornelio dijo: Hace cuatro días que a esta hora yo estaba en ayunas; y a la hora
novena, mientras oraba en mi casa, vi que se puso delante de mí un varón con vestido
resplandeciente, y dijo: Cornelio, tu oración ha sido oída, y tus limosnas han sido recordadas
delante de Dios”. (Hechos 10:30;)

- Arrepentimiento de pecados

“sino cúbranse de cilicio hombres y animales, y clamen a Dios fuertemente; y conviértase cada uno
de su mal camino, de la rapiña que hay en sus manos”. (Jonás 3:8)

“Cuando oí estas palabras me senté y lloré, e hice duelo por algunos días, y ayuné y oré delante
del Dios de los cielos.  Y dije: Te ruego, oh Jehová, Dios de los cielos, fuerte, grande y temible, que
guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos; esté ahora
atento tu oído y abiertos tus ojos para oír la oración de tu siervo, que hago ahora delante de ti día y
noche, por los hijos de Israel tus siervos; y confieso los pecados de los hijos de Israel que hemos
cometido contra ti; sí, yo y la casa de mi padre hemos pecado”.
(Nehemías 1:4)

- Ser como Jesús venciendo las tentaciones y dardos de satanás

“Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el diablo.  Y después
de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre. Y vino a él el tentador, y le dijo:
ABC del Nuevo Creyente

Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan.  El respondió y dijo: Escrito está:
No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”. (Mateo 4:1–17)

- Pedir ayuda de Dios en tiempos de crisis

 “Y publiqué ayuno allí junto al río Ahava, para afligirnos delante de nuestro Dios, para solicitar de
él camino derecho para nosotros, y para nuestros niños, y para todos nuestros bienes.  Porque
tuve vergüenza de pedir al rey tropa y gente de a caballo que nos defendiesen del enemigo en el
camino; porque habíamos hablado al rey, diciendo: La mano de nuestro Dios es para bien sobre
todos los que le buscan; mas su poder y su furor contra todos los que le abandonan.  Ayunamos,
pues, y pedimos a nuestro Dios sobre esto, y él nos fue propicio”.
(Esdras 8:21–23)

5.- ¿Qué es la vigilia y por qué debo vigilar?

La palabra vigilia viene del latín vigilia que significa estar despierto o en vela durante la noche.

Por tanto, no durmamos como los demás, sino velemos y seamos sobrios”
(1 Tesalonicenses 5:6)

"Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne
es débil" (Mateo 26:41)

En el  Antiguo Testamento, la noche se dividía en tres partes:

- La primera vigilia o "al comenzar las vigilias": de 6:00 p.m. a 10:00 p.m. (Lamentaciones
2:19).
- La segunda vigilia o "guardia de la medianoche": de 10:00 p.m. a 2:00 a.m. (Jueces 7:19)
- La tercera vigilia o "vigilia de la mañana": de 2:00 a.m. a 6:00 a.m. (Éxodo 14:24, 1.
Samuel 11:11).

En el  Nuevo Testamento, se usó el sistema romano de 4 vigilias:

- La primera vigilia o "del anochecer": de 6:00 p.m. a 9:00 p.m. (Marcos 13:35, Juan 6:16-
17).
- La segunda vigilia o "vigilia de medianoche": de 9:00 p.m. a 12:00 p.m. (Mateo 25:6,
Marcos 13:35, Lucas 11:5, Hechos 16:25).
ABC del Nuevo Creyente

- La tercera vigilia o "del canto del gallo": de 12:00 p.m. a 3:00 a.m. (Marcos 13:35, 14:72,
Juan 13:38).
- La cuarta vigilia o "amanecer": de 3:00 a.m. a 6:00 a.m. (Mateo 14:25, Marcos 6:48,
13:35).

Se le llamó también vigilia a la acción de velar, es decir, a mantenerse despierto durante toda
la noche (o parte de la noche). También se llamó así, a la acción de hacer centinela o guardia por
la noche.

 JESÚS Y LA VIGILIA

Hay una relación directa entre Jesús y la vigilia. Son varios los episodios en que el señor trata
aspectos críticos durante la noche:

- En la misma noche en que fue preso el señor , horas antes invita a Pedro, Jacobo y Juan
a que velaran con Él,  (Mateo 26:37-38). Sin embargo, después de un tiempo de oración,
el Señor Jesús fue a donde estaban estos tres discípulos y los halló durmiendo (Mateo
16:40). esa noche, el señor da la justificación de porque es importante hacer vigilia:  
"Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero
la carne es débil" (Mateo 26:41).

- El Señor Jesús hizo vigilia para escoger sus discípulos: las


decisiones trascendentales fueron tomadas o decididas en oración toda la noche.

"En aquellos días él fue al monte a orar, y pasó la noche orando a Dios"
(Lucas 6:12)

- Jesús nos manda a hacer vigilia para poder discernir las artimañas de Satanás:

"Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor
buscando a quien devorar" (1. Pedro 5:8).

- Este pasaje a continuación, es muy revelador, el señor nos dice que hagamos vigilia
porque él podría llegar en alguna parte de esa vigilia (rapto) (Este versículo y su
revelación profética lo tratare en otro estudio)
ABC del Nuevo Creyente

"Velad, pues, porque no sabéis cuándo vendrá el señor de la casa; si al anochecer, o a la


medianoche, o al canto del gallo, o a la mañana; para que cuando venga de repente, no os
halle durmiendo. Y lo que a vosotros digo, a todos lo digo: Velad" (Marcos 13:35-37).

PABLO Y LA VIGILIA

- El apóstol Pablo, cuando estaba en Troas hizo vigilia enseñándoles a sus discípulos y


ocurre un evento trágico en donde un joven muere al caer del 3er piso producto del sueño,
pablo ora por él, el joven revive y sigue enseñándole hasta que amanece (Hechos 20:7-
12).

- Pablo y Silas, hicieron vigilia durante su estancia en la cárcel  y al cabo de la segunda


vigilia (medianoche) sobrevino un terremoto, las cadenas se abrieron y las cárceles
también (Hechos 16:25).esto nos muestra el poder que tiene la oración durante la vigilia
para desatar y liberar de las cadenas de opresión y de las cárceles en que se encuentra el
alma.

- La vigilia ocupa un lugar importante dentro del ministerio de Jesús y el del apóstol pablo y
junto a la oración son instrumentos poderosos que el señor nos ha dado para conocer la
voluntad de Dios y para combatir espiritualmente.

6.- ¿Qué es el diezmo, ofrenda, pacto y primicias?

DIEZMO

Debemos depositar, como mayordomos honestos, en la cuenta de Dios

Definición de Mayordomo: Uno que administra los bienes de otro. Ejemplo Bíblico: José

“Llevado, pues, José a Egipto, Potifar oficial de Faraón, capitán de la guardia, varón egipcio, lo
compró de los ismaelitas que lo habían llevado allá. Más Jehová estaba con José, y fue varón
próspero; y estaba en la casa de su amo el egipcio. Y vio su amo que Jehová estaba con él, y que
todo lo que él hacía, Jehová lo hacía prosperar en su mano. Así halló José gracia en sus ojos, y le
servía; y él le hizo mayordomo de su casa y entregó en su poder todo lo que tenía. Y aconteció que
desde cuando le dio el encargo de su casa y de todo lo que tenía, Jehová bendijo la casa del
egipcio a causa de José, y la bendición de Jehová estaba sobre todo lo que tenía, así en casa
ABC del Nuevo Creyente

como en el campo. Y dejó todo lo que tenía en mano de José, y con él no se preocupaba de cosa
alguna sino del pan que comía. Y era José de hermoso semblante y bella presencia”.
(Génesis 39:1-6; 41:38-44)

Existen en el mundo dos clases de Mayordomos:

- DESHONESTOS: Son los que se guardan para sí mismos la parte que le corresponde el
Dueño.
- HONESTOS: Son aquellos que ponen en la cuenta del Dueño las ganancias de lo
operado, y solo se quedan con la parte que se les ha asignado.

La palabra “diezmo” significa la décima parte de nuestras ganancias. Dios pone todos los
materiales con los que trabajamos. El campo, la semilla, las minas, los metales, el sol, la lluvia, el
petróleo, nuestra salud y fuerza, nuestra habilidad o inteligencia... TODO. El convenio de Dios con
sus mayordomos es el más favorable. Podemos utilizar para nosotros el 90 % y debemos darle a Él
solo el 10 %. Esto no es una cosa que podamos decidir nosotros, pues ya ha sido decidido por el
dueño de todo, y él espera que sus mayordomos lo hagan.

Donde Debemos llevar los Diezmos

“Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa...” (Malaquías 3:10)

Los diezmos deben ser traídos a la iglesia local donde nos congregamos y recibimos el
alimento espiritual.

Principios Bíblicos para Diezmar

Debes proponer en tu corazón dar. No esperes una “revelación especial” (Ya la Biblia lo ha
revelado con claridad), tampoco esperes un rayo del cielo que aparezca de repente o una voz de
trueno que te hable. Dar es una decisión del corazón. Debes proponerte ser un cristiano dador y no
retenedor.

El dar debe transformarse como un santo habito para el cristiano, una forma de vida,
inclusive en los tiempos de dificultad económica. En esos tiempos nuestra fe es desafiada y Dios
obra milagros a favor tuyo.

“… porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos” (Gálatas 6:9)


ABC del Nuevo Creyente

- Debes dar con sincera alegría “Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza,
ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre.” (2 Corintios 9:7)

- Debes aprender a dar sacrificadamente “Y el rey dijo a Arauna: No, sino por precio te lo
compraré; porque no ofreceré a Jehová mi Dios holocaustos que no me cuesten nada.
Entonces David compró la era y los bueyes por cincuenta siclos de plata”. (2 Samuel
24:24)

- Debes dar generosamente “Por tanto, tuve por necesario exhortar a los hermanos que
fuesen primero a vosotros y preparasen primero vuestra generosidad antes prometida,
para que esté lista como de generosidad, y no como de exigencia nuestra. Pero esto digo:
El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra
generosamente, generosamente también segará”. (2 Corintios 9:5)

- Debes dar en fe y en obediencia a la Palabra de Dios “¿Robará el hombre a Dios? Pues


vosotros me habéis robado. Y dijisteis: ¿En qué te hemos robado? En vuestros diezmos y
ofrendas. Malditos sois con maldición, porque vosotros, la nación toda, me habéis robado.
Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto,
dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre
vosotros bendición hasta que sobreabunde”. (Malaquías 3:8-11)

OFRENDA

Las ofrendas, son lo que nosotros damos voluntariamente posteriormente al dar el diezmo.
Las ofrendas muestran nuestra gracia de dar al Señor y es la evidencia de si somos dadores o
retenedores de todo lo que Dios nos ha dado primero.

“En cuanto a la ofrenda para los santos, haced vosotros también de la manera que ordené en las
iglesias de Galacia. Cada primer día de la semana cada uno de vosotros ponga aparte algo, según
haya prosperado, guardándolo, para que cuando yo llegue no se recojan entonces ofrendas”.
(1 Corintios 16:1-2)

“Porque si primero hay la voluntad dispuesta, será acepta según lo que uno tiene, no según lo que
no tiene”. (2 Corintios 8:12)

Diferencia entre Diezmo y Ofrenda


ABC del Nuevo Creyente

Los diezmos no son una ofrenda sino algo que le pertenece a Dios. Cuando un cristiano
diezma en realidad no lo está ofrendando sino devolviendo al Señor. El diezmo más que una
ofrenda es una deuda hacia Dios, que debe pagarse y no atrasarse para ser usado como
corresponde: Para el sostén de sus obreros.

El diezmo demuestra nuestro grado de obediencia hacia Dios.

En cuanto a las ofrendas, son lo que nosotros damos voluntariamente posteriormente al


dar el diezmo. Las ofrendas muestran nuestra gracia de dar al Señor y es la evidencia de si somos
dadores o retenedores de todo lo que Dios nos ha dado primero.

PACTO

Un pacto, del hebreo, “berith”, y del griego, “diatheke”, es un acuerdo legal entre dos o más
partes. La palabra “pacto(s)” ocurre unas 284 veces en el Antiguo Testamento y unas 37 veces en
el Nuevo Testamento.

“Orarás a él, y él te oirá; Y tú pagarás tus votos. Determinarás asimismo una cosa, y te será firme,
Y sobre tus caminos resplandecerá luz”. (Job 22:27-28)

En la Biblia, un voto es una promesa solemne que le hacemos a Dios. Puede consistir en
un compromiso de hacer algo, ofrecer algún regalo, realizar algún servicio o abstenerse de ciertas
cosas. Los votos se hacen por voluntad propia. Ahora bien, Dios los considera sagrados y de
obligado cumplimiento, pues tienen la fuerza de un juramento por el que se promete hacer o dejar
de hacer alguna cosa

“...Un pacto, aunque sea de hombre, una vez ratificado, 


nadie lo invalida, ni le añade”. (Gálatas 3:15)

Los Pactos Abren los Cielos

 Ana venía cada año a sacrificar a Dios e hizo pacto: Cuando haces pacto de siembra Dios
abre los cielos. El pacto que haces con Dios mueve el poder sobrenatural del mundo espiritual a tu
mundo natural para hacer que tus cielos sean abiertos.
ABC del Nuevo Creyente

“E hizo voto, diciendo: Jehová de los ejércitos, si te dignares mirar a la aflicción de tu sierva, y te
acordares de mí, y no te olvidares de tu sierva, sino que dieres a tu sierva un hijo varón, yo lo
dedicaré a Jehová todos los días de su vida, y no pasará navaja sobre su cabeza”.
(1 Samuel 1:11)

“Y se levantó Jacob de mañana, y tomó la piedra que había puesto de cabecera, y la alzó por
señal, y derramó aceite encima de ella. Y llamó el nombre de aquel lugar Bet-el,[a] aunque Luz era
el nombre de la ciudad primero. E hizo Jacob voto, diciendo: Si fuere Dios conmigo, y me guardare
en este viaje en que voy, y me diere pan para comer y vestido para vestir, y si volviere en paz a
casa de mi padre, Jehová será mi Dios”. (Génesis 28:18-21)

PRIMICIAS

La Fiesta de las Primicias, conocida en hebreo como "Bikkurim" (primeros frutos), es parte
de las primeras tres fiestas dentro del Calendario que Dios le dio a Su pueblo, y también se celebra
durante la estación primaveral, que comienza con el mes de Abib (Aviv/Nisán).

Esta Fiesta se celebra en el contexto de la Fiesta de la Pascua; después de la celebración


del primer día de la Fiesta de los Panes sin levadura.

“Y a los quince días de este mes es la fiesta solemne de los panes sin levadura a Jehová; siete
días comeréis panes sin levadura. El primer día tendréis santa convocación; ningún trabajo de
siervos haréis. Y ofreceréis a Jehová siete días ofrenda encendida; el séptimo día será santa
convocación; ningún trabajo de siervo haréis”.
 (Levítico 23:6-8)

Es decir, que si la Pascua se celebra en el atardecer del día 14 de Abib, las Primicias
deberían celebrarse el día 17 del mismo mes. Y es una de las tres Fiestas de cosecha; en este
caso, principalmente de la cebada, entre otros frutos. Las otras dos Fiestas de cosecha son
Pentecostés (trigo) y la de los Tabernáculos (frutos de los árboles). Así es conocida como la Fiesta
de los Primeros frutos del año.

A través de esta Fiesta podemos observar que Dios desea ser el primero. El desea tener el
primer lugar en todo:

- El primer lugar de nuestra vida


- El primer lugar de nuestra labor o trabajo
ABC del Nuevo Creyente

Este principio lo vemos expresado tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento. En la


declaración de Fe del pueblo de Israel leemos:
"Oye Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es. Y amarás a Jehová tú Dios de todo tu corazón, y
de toda tu alma, y con todas tus fuerzas. Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu
corazón" (Deuteronomio 6:4-6)

Después de declarar las bendiciones sobre Su pueblo:

"Jehová tu Dios te manda hoy que cumplas estos estatutos y decretos; cuida, pues, de ponerlos
por obra con todo tu corazón y con toda tu alma. Has declarado solemnemente hoy que Jehová es
tu Dios, y que andarás en sus caminos, y guardarás sus estatutos, sus mandamientos y sus
decretos, y que escucharás Su voz"
 (Deuteronomio 26:16-17)

Así, la ofrenda de los primeros frutos, al comienzo del año, expresan nuestro deseo de
entronar a Dios, como nuestro Señor, como el Primero en nuestra vida y en nuestra labor, en todo
lo que hacemos en nuestra vida, para la alabanza de Su gloria.

Damos a Dios lo primero

También a través de nuestras ofrendas de Primicias, expresamos el principio que, antes


que cualquier otra cosa, damos a Dios primero.

El primer principio está muy ligado al segundo, en vista que Dios es el primero en nuestra
vida, nuestras primeras cosechas, frutos o resultados de nuestra labor, se lo damos a Él primero.

Pero al establecer esta Fiesta, entre otras ordenanzas similares, podemos ver claramente
que, Dios desea los primeros frutos de nuestra labor. Así que, es bueno honrarle con una ofrenda
de los primeros resultados de nuestra labor.

Proverbios, como libro de sabiduría, nos enseña que el cumplimiento de este principio trae
consigo una gran bendición: 

"Honra a Jehová con tus bienes, y con las primicias de todos tus frutos; y serán llenos tus graneros
con abundancia, y tus lagares rebosarán de mosto" (Proverbios 3:9-10)
ABC del Nuevo Creyente

7.- ¿Por qué debo ofrendar y diezmar?

Debemos Ofrendar
Muchas personas se desgastan orando para que Dios les haga un milagro. Lo hacen con
fe, sin embargo no reciben respuesta alguna. Quieren ver a Dios manifestarse en sus vidas, pero
no lo logran. Por el contrario, pareciera que Dios los tiene en abandono. Las razones pueden ser
muchas, pero hay una en especial, tiene que ver con el ofrendar. El no ofrendar es una razón de
peso, para no recibir las bendiciones de Dios. Son las condiciones que Dios exige para
bendecirnos.

“Y ninguno se presentará delante de Jehová con las manos vacías; cada uno con la ofrenda de su
mano, conforme a la bendición que Jehová tu Dios te hubiere dado” (Deuteronomio 16:16)

Dios nos enseña, que no debemos presentarnos ante él con las manos vacías. Cada uno
con ofrenda en mano, conforme a lo que Dios le hubiera dado.

El Señor promete bendecir con abundancia, al que lo honra con todos sus bienes y con las
primicias de todos sus frutos. No así, con el que no lo honra.

“¿Robará el hombre a Dios? Pues vosotros me habéis robado. Y dijisteis: ¿En qué te hemos
robado? En vuestros diezmos y ofrendas” (Malaquías 3:8)

Para Dios, las ofrendas o primicias son de él y si nos apropiamos de ellas, le estamos
robando, nos comportamos como ladrones y Dios quita su protección sobre nosotros, dejándonos
en manos del “depredador”. Pero cuando ofrendamos, Dios lo reprende.

Debemos Diezmar

- Prosperidad para el generoso “Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida y


rebosando darán en vuestro regazo; porque con la misma medida con que medís, os
volverán a medir”. (Lucas 6:38); “Pero esto digo: El que siembra escasamente, también
segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará”.
(2 Corintios 9:6)

- Tendrás tesoros en tu cuenta corriente celestial. Tú tienes una cuenta corriente en el cielo
que está ganando intereses cada día. Es una cuenta que ni la depresión ni la recesión
financiera pueden tocar; ningún ladrón puede robarla; la corrupción no puede destruirla. Tú
ABC del Nuevo Creyente

puedes extraer de esa cuenta por medio de la fe cuando tengas necesidad. “No es que
busque dádivas, sino que busco fruto que abunde en vuestra cuenta. Pero todo lo he
recibido, y tengo abundancia; estoy lleno, habiendo recibido de Epafrodito lo que
enviasteis; olor fragante, sacrificio acepto, agradable a Dios. Mi Dios, pues, suplirá todo lo
que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús”. (Filipenses 4:17); “No
temáis, manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido daros el reino. Vended lo
que poseéis, y dad limosna; haceos bolsas que no se envejezcan, tesoro en los cielos que
no se agote, donde ladrón no llega, ni polilla destruye. Porque donde está vuestro tesoro,
allí estará también vuestro corazón”. (Lucas 12:32-34)

- Serás bendito más allá del entendimiento humano “Honra a Jehová con tus bienes, Y con
las primicias de todos tus frutos; Y serán llenos tus graneros con abundancia. Y tus lagares
rebosarán de mosto”. (Proverbios 3:9-10)

- Dios reprenderá por ti al devorador y serás tierra deseable “Reprenderé también por
vosotros al devorador, y no os destruirá el fruto de la tierra, ni vuestra vid en el campo será
estéril, dice Jehová de los ejércitos. Y todas las naciones os dirán bienaventurados; porque
seréis tierra deseable, dice Jehová de los ejércitos”. (Malaquías 3:10)

- Tus necesidades serán siempre suplidas “Conoce Jehová los días de los perfectos, Y la
heredad de ellos será para siempre. No serán avergonzados en el mal tiempo, Y en los
días de hambre serán saciados”. (Salmo 37:18-19)

8.- ¿Qué es la Santidad y cómo la conquisto?

La Santidad se define como: La cualidad del que es santo o de lo que es santo. También
podemos decir que es dejarse conducir en todos los ámbitos de tu vida por el Espíritu Santo, para
de esa manera cumplir la voluntad de Dios viviendo de acuerdo al Evangelio. Ser apartado para
Dios, es ser consagrado y lo consagrado es santificado.

La palabra santidad tiene su origen en la palabra griega “Hagiosune” que significa proceso,
cualidad y condición de una disposición sagrada y la cualidad de la santidad en la conducta
personal. Es el principio que separa al creyente del mundo. “Hagiosune” nos consagra al ministerio
del discipulado, en cuerpo y alma, encontrando su realización en la dedicación moral y una vida
comprometida con la pureza. La santidad hace que cada característica de nuestro carácter sea
sometida a inspección divina y reciba su aprobación.
ABC del Nuevo Creyente

“Para que sean afirmados vuestros corazones, irreprensibles en santidad delante de Dios nuestro
padre, en la venida de nuestro señor Jesucristo con todos los santos”. (1Tesalonisenses 3:13)

La Santidad es un vestido espiritual, significa ser consagrado, separado exclusivamente


para un plan y propósito. Es estar disponible para el uso exclusivo de Dios.  Cuando usted está
separado solo para Dios, usted no se presta para; criticar, para chismes, para ver pornografía,
guarda su caminar y pensar para cristo. Ese es el vestido que Dios quiere que usted guarde.

Conquistando la Santidad

Algunos creyentes bajo el espíritu de religión buscando santificarse “caen en Legalismo”


¿Qué es legalismo? es una atadura donde las personas quieren caminar en santidad por reglas
humanas, las personas de manera que guardan formas leyes regulaciones, formas externas, y
ellos son juzgadores. Porque según ellos son santos: ellos creen que la santidad tiene que ver con
lo externo. Con la manera de vestir, si las mujeres se pintan, si usan zarcillos. Eso es legalismo, la
forma humana, y resulta que Dios no toma eso como santidad.

Otra forma de ser santos a través de la fe en cristo.

Cuando tenemos deseos de santidad, deseos de cambiar, la santidad no se gana, la


santidad se adquiere atreves de Cristo, viene de una determinación del corazón para comenzar a
dejar las viejas estructuras.

Por medio de la fe en nuestro Señor Jesucristo pasamos por el proceso de conversión en


el cual por la gracia divina somos justificados (se no perdonan los pecados) e inmediatamente
somos apartados del mundo y consagrados para la obra de Dios. Somos convertidos en nueva
criatura, su iglesia pura, sin manchas y sin arrugas.

“A fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa
semejante, sino que fuese santa y sin mancha”. (Efesios 5:27)

Nadie sin la plena dirección del Espíritu Santo puede en verdad ser considerado santo, él
es el que nos guía a toda verdad y a toda justicia por lo que necesitamos de su presencia e
instrucción cada día de nuestra existencia para saber qué es y cómo mantener la santidad.
ABC del Nuevo Creyente

“Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su
propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir”.
(Juan 16:13)

- Estudio y obediencia de los principios bíblicos

No existe forma de ser santo sin la observación de la palabra de Dios, en ella puedes encontrar
todos los principios bíblicos para vivir conforme a tu creador. Ante todo sed hacedor de la palabra y
no sólo oidor o estudioso de ella.

“Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos”.
(Santiago 1:22)

- Ser practicante del Ayuno

La biblia nos enseña que debemos fortalecer el espíritu y debilitar los deseos pecaminosos de
la carne, en el ayuno hay un gran poder y además la misma palabra de Dios no dice que de estas
cosas hablamos no con sabiduría humana, que es con la que enseña el Espíritu. Dicho de otra
forma: la lectura bíblica, el ayuno y la oración te hacen estar en mejor condición de ser dirigido por
Dios.

“Lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que
enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual.  Pero el hombre natural no percibe las
cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se
han de discernir espiritualmente. En cambio el espiritual juzga todas las cosas; pero él no es
juzgado de nadie”. (1 Corintios 2:13-15)

- Conocer el poder de la Oración

Habla con Dios, la oración es para eso, pero también en medio de ella debemos aprender a
escuchar. En su palabra él nos dice que debemos venir a su presencia con manos santas, el orar
constantemente al padre te recordará tu compromiso de vivir en santidad.

“Por consiguiente, quiero que en todo lugar los hombres oren levantando manos santas, sin ira ni
discusiones”. (1 Timoteo 2:8)

- Saber perdonar
ABC del Nuevo Creyente

Ser santo es vivir libre de pecados, al que no puede perdonar a su hermano a él tampoco se le
perdonará. Además sabemos la gran importancia de tener amor en nuestros corazones y ese amor
es para todos incluyendo a quien te ofende. Los santos saben perdonar, pero los impíos guardan
rencor y no alcanzan misericordia.

“Entonces se le acercó Pedro y le dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que
peque contra mí? ¿Hasta siete?  Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces
siete”. (Mateo 6:12)

- Huye de las tentaciones

Es de suma importancia saber cuidarse y de eso habla mucho la biblia: de las conversaciones
dañinas, de caminos que no debemos andar, de las cosas en que debemos pensar u ocupar
nuestro tiempo. También nos dicen las sagradas escrituras, no demos lugar al enemigo, nunca es
lo mismo ser probados por Dios que ser tentado por Satanás.

"Resistid al diablo y él huirá de vosotros" (Santiago 4:7)

- No satisfacer los deseos de la carne

La única forma de ser santo es imitar a nuestro Señor Jesucristo, él fue probado en todo y en
todo salió victorioso. Si cumples con los consejos anteriores no tendrás muchos problemas en este
sentido. Siempre tendremos dificultades, pero el Señor está presente para ayudarnos a no caer por
lo que debemos confiar y mantener la integridad como hijos de Dios que tenemos nuestras vidas
en sus santas manos.

“Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne”. (Gálatas 5:16)

- Practicar justicia

Merecida o no, hacer lo que te corresponde y no esperando nada a cambio, Dios es justo y sus
hijos también si es que en verdad son dignos representantes de él. No valen las excusas, es un
mandato bíblico que debemos cumplir, además si somos santos, practicamos justicia y en todo
tiempo.
ABC del Nuevo Creyente

“El que sigue la justicia y la misericordia


Hallará la vida, la justicia y la honra”. (Proverbios 21:21)

“Más tú, oh hombre de Dios, huye de estas cosas, y sigue la justicia, la piedad, la fe, el amor, la
paciencia, la mansedumbre”. (1 Timoteo 6:11)

9.- ¿Qué debo de cambiar para acercarme a Dios?

Debemos dejar la incredulidad por la credibilidad

La incredulidad no es más que la ausencia de fe. Es la falta de credibilidad a la verdad. La


incredulidad es una consecuencia del pecado. La incredulidad es el cemento que endurece un
corazón para no creer en algo o en alguien. La incredulidad surgió junto con el mal cuando el
hombre cambió la fe por la razón. La incredulidad se origina en las personas cuando creemos que
Dios es hombre como nosotros, o sea, cuando lo reducimos a nuestra humanidad.

Si llevamos la incredulidad al ámbito natural nos damos cuenta que tenemos muchas razones
para no creer en los hombres a causa de sus mentiras y engaños, pero Dios es un caso totalmente
distinto, Dios no miente ni tampoco engaña, a muchas personas se le hace difícil creerle a Dios
porque piensan que Dios es hombre, cargado de faltas y errores.

Tu confianza crecerá a medida que crece tu relación con Dios

Es difícil creer o confiar en alguien que aún no conocemos esta es otra causa por la cual
muchos no creen en Dios, por eso, la grandeza de nuestra fe dependerá del conocimiento revelado
que tengamos de Dios. Mayormente la desconfianza viene a nosotros cuando alguien nos miente y
nos falla continuamente, cuando alguien nos traiciona, como resultado de estas faltas se origina la
desconfianza. Cuando conocemos a Dios nos damos cuenta que él es perfecto y que no hay
maldad ni engaño en su corazón por lo tanto él nunca nos fallará y todo obrará para nuestro bien.

Consecuencias de la incredulidad en nuestras vidas

- Te quita el acceso a los milagros, ya que los milagros se reciben por fe.

“Y no hizo allí muchos milagros, a causa de la incredulidad de ellos”. (Mateo 13:58)


ABC del Nuevo Creyente

- Cierra tus ojos a la realidad

“Finalmente se apareció a los once mismos, estando ellos sentados a la mesa, y les reprochó su
incredulidad y dureza de corazón, porque no habían creído a los que le habían visto resucitado”.
(Marcos 16:14).

- Te opone a la verdad

“Habiendo yo sido antes blasfemo, perseguidor e injuriador; mas fui recibido a misericordia porque
lo hice por ignorancia, en incredulidad”. (1 Timoteo 1:13)

- Te aparta de Dios y su voluntad. Aquel que no cree en Dios niega su existencia.

“Mirad, hermanos, que no haya en ninguno de vosotros corazón malo de incredulidad para
apartarse del Dios vivo”; (Hebreos 3:12)

- Te quita el acceso a lo sobrenatural por lo tanto te lleva a vivir un evangelio religioso


carente de poder y de cambios. Cuando no creemos en lo sobrenatural volvemos a Dios un
ser muy limitado sujeto a tiempo y espacio.

- Te lleva a desagradar a Dios

“Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea
que le hay, y que es galardonador de los que le buscan”. (Hebreos 11:6)

Características de un incrédulo

El incrédulo todo lo razona, aún los mandatos divinos de Dios. Dios no se mueve por
tu mente, Dios se mueve por tu fe. Esta es unas de las tantas razones por la cual el Espíritu Santo
no tiene movimiento en la vida de muchas personas. Dios nos manda a vivir por fe por una sola
razón, quitarle los límites a él para operar en todo tiempo y en todo lugar. Si hacemos uso de la fe,
continuamente veremos a Dios moviéndose. Sabemos que muchas de las cosas que Dios mandó a
hacer en su Palabra carecen de sentido lógico, por lo tanto cuando Dios nos manda a hacer algo
debemos de hacerlo con fe y no buscar el cómo lo hará (razón). Cuando Dios te manda a hacer
algo es porque él respaldará su palabra. 
ABC del Nuevo Creyente

“Entonces Jehová dijo a Moisés: ¿Por qué clamas a mí? Di a los hijos de Israel que marchen. Y tú
alza tu vara, y extiende tu mano sobre el mar, y divídelo, y entren los hijos de Israel por en medio
del mar, en seco”. (Éxodo 14:15-16)

- Es desobediente. La desobediencia es una consecuencia de la incredulidad.


- Es idólatra. Muchos viven en idolatría porque nunca conocieron a Dios.

- Cree solo de letras y no de corazón. El incrédulo proclama que Dios sana pero nunca ha
orado por un enfermo.
- Es ingrato. Este llama suerte a lo que recibió por gracia.
- El incrédulo llama imaginación cuando Dios le habla.
- El incrédulo tiene que ver para creer.
- El incrédulo tiene la Palabra como un libro más y no como su realidad.
- El incrédulo tiene a Dios como último recurso para resolver sus problemas.
- El incrédulo ve los problemas más grande que Dios.
- Vive sin esperanza, y si la tiene la pierde con mucha facilidad.
- Se le hace difícil conocer a Dios.
- Siempre está agotado porque no descansa en el señor, siempre depende de sus propias
fuerzas.
- Es muy inseguro porque confía en Dios de labios y no de corazón.
- No conoce la santidad.

“Todas las cosas son puras para los puros, más para los corrompidos e incrédulos nada les es
puro; pues hasta su mente y su conciencia están corrompidas”. (Tito 1:15)

Lección 3.-

1.- ¿Quién es el Viejo Hombre?

“Esto, pues, digo y requiero en el Señor: que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la
vanidad de su mente, teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la
ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón; los cuales, después que perdieron toda
sensibilidad, se entregaron a la lascivia para cometer con avidez toda clase de impureza. Mas
vosotros no habéis aprendido así a Cristo, si en verdad le habéis oído, y habéis sido por él
enseñados, conforme a la verdad que está en Jesús. En cuanto a la pasada manera de vivir,
ABC del Nuevo Creyente

despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el
espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad
de la verdad. Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque
somos miembros los unos de los otros. Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro
enojo, ni deis al diablo. El que hurtaba, no hurte más, sino trabaje, haciendo con sus manos lo
que es bueno, para que tenga qué compartir con el que padece necesidad. Ninguna palabra
corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar
gracia a los oyentes”. (Efesios 4:17-29)

El viejo hombre es el que sigue la naturaleza, el que no percibe las cosas del Espíritu, y
que sigue persiguiendo las cosas terrenales, es un hombre viciado, pedador perseguidor de
deseos engañosos. Entonces tenemos que hacer:

“Haced morir,  pues,  lo terrenal en vosotros: fornicación,  impureza,  pasiones desordenadas, 


malos deseos y avaricia,  que es IDOLATRÍA”. (Colosenses 3:5)

El apóstol Pablo escribió que:

“que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado
sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado” (Romanos 6:6)

La palabra de Dios nos dice que el viejo hombre son aquellos hábitos que adquirimos del
mundo, ya sea de nuestra manera pasada de vivir, de nuestros padres, amigos, e incluso
profesores o personas de influencia. Un hábito o vicio es definido por el diccionario de la siguiente
forma: Vicio—Costumbre o práctica habitual de algo que gusta mucho y de lo cual resulta difícil
sustraerse. Habito de hacer mal algo o de hacer una cosa perjudicial o que se considera
reprobable desde el punto de vista moral.

2.- ¿A qué se refiere la Biblia cuando habla de la carne y del espíritu?

“Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan
conforme a la carne, sino conforme al Espíritu” (Romanos 8:1)

Si hablamos de luchas diarias no podemos dejar a un lado la lucha que mantiene nuestro
espíritu con nuestra carne. La verdad es que antes, cuando estábamos sin Cristo vivíamos
conforme a los deseos de la carne y en la corriente de este mundo. Pero desde el mismo momento
ABC del Nuevo Creyente

que abrimos nuestro corazón para que Jesús entrara en el, fuimos liberados de la esclavitud del
pecado por lo cual comenzamos a percibir las cosas que son del Espíritu.

En ese mismo instante comenzó lo que personalmente denominamos como “Lucha mano


a mano entre la carne y el espíritu”, pero más allá de esa lucha mano a mano que sostienen
diariamente debe de existir en nosotros un deseo ferviente de agradar a Dios por cualquier medio,
pues Él ha sido maravilloso para con nosotros.

LA CARNE. (La carnalidad es una forma de vida en que prevalece una actitud en esencia
destructiva.)
En sentido figurado llamamos carne a la concupiscencia de querer cometer pecado,
definitivamente todos somos atraídos por el pecado, desde el principio de la creación el pecado se
presentó al hombre como deseo de querer realizar algo que va en contra de lo que Dios ha
estipulado.

Si decimos que una persona anda en la carne, nos referimos en su manera de vivir, en
pocas palabras dando rienda suelta a sus deseos pecaminosos y olvidándose de agradar a Dios.
El pecado es atractivo para el ojo humano, pero detestable para Dios, es ahí en donde comienza lo
que denominamos “Lucha entre la carne y El Espíritu”

EL ESPÍRITU. Todos nosotros somos seres tripartitos, es decir que estas compuestos por
espíritu, alma y cuerpo. El espíritu es el que se comunica con Dios, es decir que el que percibe las
cosas que son de Dios y el que tiene como propósito agradarlo. En oposición a la carne, espíritu
es, como reflejo de la gracia de Dios, una fuerza que da vida y la protege.

“Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea
guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo”. (1 Tesalonicenses 5:23)

Si decimos que una persona anda en el espíritu, nos referimos a que anda conformo a la
voluntad de Dios, no satisfaciendo los deseos de la carne sino más bien los de Espíritu de Dios.

Podemos contrastar la obra de la carne con el fruto del espíritu en la carta a los Gálatas.

“Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. Porque el deseo de la
carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que
no hagáis lo que quisiereis. Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley. Y manifiestas
son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia,  idolatría,
hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias,
ABC del Nuevo Creyente

homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto,
como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios. Más
el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre,
templanza; contra tales cosas no hay ley. Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con
sus pasiones y deseos. Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu”. (Gálatas 5:16)

Lucha entre la carne y el espíritu

“Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la
ley de Dios, ni tampoco pueden; y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios”
(Romanos 8:7,8)

Jesús les dijo a sus Discípulos:

“Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero
la carne es débil” (Mateo 26: 4)

3.- ¿Qué habla Dios de los ídolos y de las imágenes?

“No debes hacerte una imagen tallada ni una forma parecida a cosa alguna que esté en
los cielos arriba o que esté en la tierra debajo o que esté en las aguas debajo de la tierra.
“No debes inclinarte ante ellas ni ser inducido a servirlas, porque yo Jehová tu Dios soy un Dios
que exige devoción exclusiva”. (Éxodo 20:4, 5)

En vista de que Dios “exige devoción exclusiva”, está claro que a él no le agrada que la
gente venere imágenes, iconos, pinturas, estampas, esculturas, símbolos o ídolos.

“Mi gloria no la daré a otro, ni mi alabanza a las esculturas” (Isaías 42:8)

Así que Dios no quiere que usemos imágenes para alabarlo. Cuando los israelitas hicieron
un becerro de oro para adorar a Dios, él mismo dijo que habían cometido “un terrible pecado”

“Entonces Jehová dijo a Moisés: Anda, desciende, porque tu pueblo que sacaste de la tierra de
Egipto se ha corrompido.  Pronto se han apartado del camino que yo les mandé; se han hecho un
becerro de fundición, y lo han adorado, y le han ofrecido sacrificios, y han dicho: Israel, estos son
tus dioses, que te sacaron de la tierra de Egipto. Dijo más Jehová a Moisés: Yo he visto a este
pueblo, que por cierto es pueblo de dura cerviz”. (Éxodo 32:7-9)
ABC del Nuevo Creyente

“No debemos imaginarnos que el Ser Divino sea semejante a oro, o plata, o piedra, semejante a
algo esculpido por el arte e ingenio del hombre”. (Hechos 17:29)

En el paganismo se ha adorado al “Ser Divino” con imágenes que han sido producto del
“arte e ingenio del hombre”. Pero, como dice la Biblia, los verdaderos cristianos “andamos por fe,
no por vista” (2 Corintios 5:7).

“Guárdense de los ídolos”. (1 Juan 5:21)


Así pues, al leer en la Biblia los mandatos que se les dieron tanto a Israel como a la
congregación cristiana, vemos que la enseñanza de que hay que utilizar imágenes u otras
representaciones para adorar a Dios es totalmente falsa.

“¿De qué sirve la escultura que esculpió el que la hizo? ¿la estatua de fundición que enseña
mentira, para que haciendo imágenes mudas confíe el hacedor en su obra? !Ay del que dice al
palo: Despiértate; y a la piedra muda: Levántate! ¿Podrá él enseñar? He aquí está cubierto de oro
y plata, y no hay espíritu dentro de él. Más Jehová está en su santo templo; calle delante de él toda
la tierra”. (Habacuc 2:18-20)

4.- ¿A quién debes adorar solamente y por qué?

Solo a Dios Padre y a Jesús (que es Dios) se debe adorar.

“Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo
servirás”. (Mateo 4:10)

La Biblia es absolutamente clara al decir que debemos adorar solo a Dios.

“Ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes
que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén”. (Romanos 1:25)

Dios nos creó por amor y la adoración son la consecuencia natural de entender
este amor de Dios. Otra palabra importante para entender esto es relación. La adoración
es nuestra parte de relación.

“Señor y Dios nuestro; tú mereces que te alaben, que te llamen maravilloso, y que admitan tu
poder.  Porque tú creaste todo lo que existe; gracias a ti, todo fue creado.”
ABC del Nuevo Creyente

(Apocalipsis 4:11)

Nosotros adoramos a Dios porque ÉL es digno. El ser digno significa “merecer” o


“tener derecho”.  La Biblia claramente  enseña que el Señor tiene derecho al primer lugar
en nuestros corazones y vidas.

La obediencia en tu vida es una forma de adoración. Dios nos revela que lo que él
quiere es obediencia en lugar de sacrificio. Hay que ver esto más de fondo. Un sacrifico
es algo que cuesta pero a veces podemos hacerlo como para pagar la culpa o para que
nos vean. En cambio la obediencia es algo que se demuestra en lo secreto y a lo largo de
más tiempo.

Adorar en vedad quiere decir que permites que la verdad de Dios sea manual de tu
diario vivir. Tenlo por seguro que si tu dejas que su palabra se revele en tu vida y que su
palabra sea lámpara a tu andar, tu vida será una alabanza grata a Dios.

5.- ¿Qué es el pecado?

Pecado: Desviación moral del ser humano que lo lleva a una conducta ofensiva a los ojos
de Dios. El pecado impide la relación con Dios. En el AT hay una serie de palabras que expresan el
significado de la palabra pecado: acción deliberada y engañosa, contraria a la voluntad de Dios
expresada en la Ley.

El pecado es cualquier acción, sentimiento o pensamiento que vaya en contra de las


normas de Dios.

“Todo aquel que comete pecado, infringe también la ley; pues el pecado es infracción de la ley”.
(1 Juan 3:4; 5:17)

La Biblia dice que pecar puede ser hacer algo malo o injusto a los ojos de Dios, o no  hacer
lo que es correcto.

 “y al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado”. (Santiago 4:17)

El pecado es la desobediencia a Dios la Transgresión, traspasar los estatutos de Dios y no


aceptar el sacrificio de Cristo ni su palabra.
ABC del Nuevo Creyente

El pecado tuvo su origen con Lucifer, el “Lucero, hijo de la mañana”, el más hermoso y
poderoso de los ángeles. No contento con ser todo esto, el deseó ser semejante al Dios altísimo, y
esa fue su caída y el inicio del pecado.

“Cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana! Cortado fuiste por tierra, tú que
debilitabas a las naciones. Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo; en lo alto, junto a las
estrellas de Dios, levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me sentaré, a los lados del norte;
sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo. Más tú derribado eres hasta el
Seol, a los lados del abismo. (Isaías 14:12-15)

Cambiado su nombre a Satanás, él trajo el pecado a la raza humana en el Jardín del


Edén, donde tentó a Adán y Eva con la misma seducción - “...seréis como Dios...” Génesis 3
describe su rebelión contra Dios y contra sus mandamientos. A partir de ese momento, el pecado
ha pasado a través de todas las generaciones de la raza humana, y nosotros como descendientes
de Adán, hemos heredado el pecado de él. Romanos 5:12 nos dice que a través de Adán, el
pecado entró al mundo.

“Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la
muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron”. (Romanos 5:12)

Así que la muerte pasó a todos los hombres, porque:

“la paga del pecado es muerte...” (Romanos 6:23)

Dios dice que sus pecados le separan de Él. Él no puede oír sus oraciones, no le puede
hablar a través de Su Palabra, a menos que usted primero se arrepienta, cambie su vida del
camino de pecado.

“He aquí que no se ha acortado la mano de Jehová para salvar, ni se ha agravado su oído para oír;
pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados
han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír”. (Isaías 59:1-2)

6.- ¿Qué es liberación y que debo hacer para mantenerme liberado?

La Liberación: etimológicamente esta palabra proviene del latín “Liberatio” el cual hace
referencia al hecho de poner libre algo o alguien. En este sentido, liberar es sacar de debajo del
ABC del Nuevo Creyente

yugo, de la opresión espiritual y de la cautividad del diablo a personas que están atadas, oprimidas
o endemoniadas.

“El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a
los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los
cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los cautivos…”.
(Lucas 4:18 y 19)

Dios nos dio a nosotros la potestad de liberar en el nombre de Jesús todo espíritu inmundo.

“Entonces llamando a sus 12 discípulos, les dio autoridad sobre los espíritus inmundos,
para que los echasen fuera, y para sanar toda enfermedad y toda dolencia”. (Mateo 10:1)

“Y que tuviese autoridad para sanar enfermedades y para echar fuera demonios”. (Marcos
3:15)

No basta con ser liberado, es necesario mantener la liberación.

- Cuando no llenamos nuestra vida de Dios, el adversario espiritual toma fuerza, de esta
manera nuestro enemigo espiritual querrá volver a tomar dominio del territorio del que fue
expulsado. La situación de quien vuelve a ser poseído u oprimido por demonios, llega ser
peor que al comienzo. “Cuando el espíritu inmundo sale del hombre, anda por lugares
secos, buscando reposo; y no hallándolo, dice: Volveré a mi casa de donde salí, y cuando
llega, la halla barrida y adornada. Entonces va, y toma otros siete espíritus peores que él; y
entrados, moran allí; y el postrer estado de aquel hombre viene a ser peor que el primero”.
(Lucas 11:24-26). Una persona libertada del demonio debe abrir las puertas de su corazón
al obrar del Espíritu Santo.

- El adversario espiritual no desaprovechará oportunidad para generar nuevas


complicaciones, así que es necesario estar preparados para un contra-ataque
preparándonos en las fuerzas de Dios. “Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el
Señor, y en poder de su fuerza. Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podías
estar firmes contra las asechanzas del diablo”. (Efesios 6:10-11) Solo con la armadura
podemos apagar los dardos del maligno.

- Debemos resistirnos, y así satanás huirá de nosotros, y someternos a Dios. “Someteos,


pues, a Dios; resistid al diablo y huirá de vosotros”. (Efesios 6:10-11)
ABC del Nuevo Creyente

- Una vez libres no podemos desprendernos de Cristo, si viene tentaciones, vencerlas


mediante la fuerza de la oración. Si desarrolla intimidad con Dios, podrá conservar la
libertad que trae Jesús a la vida de los cautivos. “Orando en todo tiempo con toda oración y
súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los
santos”. (Efesios 6:18) “Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la
muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida”.
(Romanos 5:10)

- Es necesario vencer las obras de la carne “Y manifiestas son las obras de la carne, que
son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos,
celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y
cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os he dicho antes,
que los que practican tales cosas no heredarán el Reino de Dios”. (Gálatas 5:19-21)

Lección 4.-

1.- ¿Qué es un Pastor?

La palabra griega para pastor que aparece en el Nuevo Testamento es “poime”. En su


sentido natural, es uno que cuida manadas o rebaños, encargándose también de alimentarlas,
protegerlas y corregirlas. También en el Nuevo Testamento presenta la imagen de Cristo como el
buen pastor, Cristo dijo:

“Yo soy el buen pastor-, el buen pastor su vida da por las ovejas. Mas el asalariado, y que no es el
pastor, de quien no son propias las ovejas, ve venir al lobo y dejas las ovejas y huye, y el lobo
arrebata las ovejas y las dispersa. Así que el asalariado huye, porque es asalariado, y no le
importan las ovejas. Yo soy el buen pastor; y conozco ms ovejas, y las mías me conocen, así como
el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas”
(Juan 10:11-15)

A los que Dios llama a cuidar su grey, la Biblia los presenta también como pastor.

“Y Él dio a algunos el ser apóstoles a otros profetas, a otros evangelistas, a otros pastores y
maestros,… ” (Efesios 4:11)

2.- ¿Qué beneficio trae obedecer al Pastor?


ABC del Nuevo Creyente

Obedecer: la palabra obedecer viene del latín y significa “saber escuchar”. Es sujetarse a
Él, reconocerlo por superior. Es un mandato que debe ser cumplido por el creyente. En términos
prácticos la obediencia no es ciega ni tampoco pone al pastor por encima de las Escrituras, sino
que evalúa de acuerdo a los preceptos bíblicos y considera su liderazgo como digno.

La palabra de Dios nos exhorta, y nos da instrucciones del trato y atención que, como
ovejas debemos tener con los ministros que Dios ha puesto sobre nosotros para nuestro cuidado,
para que permanezcamos en el amor fraternal del Señor, en obediencia, en acordarnos de
nuestros guías espirituales y orar por ellos.

“Y él mismo constituyo a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores
y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del
cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de
Dios” (Efesios 4:11-13)

“Acordaos de vuestros pastores, que os hablaron la palabra de Dios; considerad cuál haya sido el
resultado de su conducta, e imitad su fe… Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos;
porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con
alegría y no quejándose, porque esto no es provechoso” (Hebreos 13:17-18)

“Y os daré pastores según mi corazón, que os apacienten con ciencia y con inteligencia”
(Jeremías 3:15)

¿Amas a Dios y a su palabra? Entonces por eso que debes obedecer a los pastores
porque inmediatamente estás obedeciendo a la palabra de Dios y lo que dejo escrita en ella como
mandamiento. Dios nos anima a no olvidar su ley y guardarla en nuestro corazón:

“Hijo mío, no te olvides de mí ley, y tu corazón guarde mis mandamientos”


(Proverbios 3:1)

“El que a vosotros recibe, a mí me recibe; y el que me recibe a mí, recibe al que me envió”
(Mateo 10:40)

El obedecer su palabra trae grandes beneficios a nuestra vida, veamos cuales son:

- Obediencia a los pastores nos trae sabiduría.


ABC del Nuevo Creyente

El primer beneficio que obtenemos de ser obedientes es que nos convierte en personas
sabias. Moisés enseño a Israel los estatutos y decretos de Dios con el fin de que los pusieran ya
que en ellos encontrarían la sabiduría y la inteligencia.

“Mirad, yo os he enseñado estatutos y decretos, como Jehová mi Dios me mandó, para


que hagáis así en medio de la tierra en la cual entráis para tomar posesión de ella. Guardadlos,
pues, y ponedlos por obra; porque esta es vuestra sabiduría y vuestra inteligencia ante los ojos de
los pueblos, los cuales oirán todos estos estatutos, y dirán: Ciertamente pueblo sabio y entendido,
nación grande es esta.” (Deuteronomio 4:5-6)

- Obediencia a los pastores nos saca del error y nos guían.

“Para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de
doctrina, por estratagema de hombres que para enseñar emplean con astucia las artimañas del
error, sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto
es, Cristo” (Efesios 4:14 y 15)

- Obediencia a los pastores nos acerca a la verdad para obtener la vida eterna.

“Y me dijo: Estas palabras son fieles y verdaderas. Y el Señor, el Dios de los espíritus de
los profetas, ha enviado su ángel, para mostrar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto.
¡He aquí, vengo pronto! Bienaventurado el que guarda las palabras de la profecía de este libro”.
(Apocalipsis 22:6-7)

3.- ¿Por qué debo predicar y que beneficios trae a mi vida?

Todos a lo largo de nuestra vida nos encontramos ante situaciones donde creemos que es
mejor ocultar que somos cristianos o seguidores de Jesucristo. Detrás de ello está el miedo al
rechazo, temor a burlas, no ser aceptado, perder un trabajo, sufrir persecución, etc. Hasta Pedro
en una situación de peligro tuvo el mismo problema.

“Entonces Pedro se acordó de las palabras de Jesús, que le había dicho: Antes que cante el gallo,
me negarás tres veces. Y saliendo fuera, lloró amargamente.” (Mateo 26:75)

Debemos predicar el evangelio porque es un mandato

“Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.” (Marcos 16:15)
ABC del Nuevo Creyente

En los cuatro evangelios el Señor nos deja la “Gran Comisión” que es que prediquemos el
evangelio a todos. Es necesario que esto lo tengamos como algo constante y cotidiano como nos
indica el apóstol Pablo:

“Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en
su manifestación y en su reino, que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo;

redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina.” (2 Timoteo 4:1-2)

Para predicar la Palabra debemos leerla, estudiarla, congregar y estar en comunión con el
Señor. Debemos estar siempre preparados.

Beneficio de Predicar el evangelio es que cumplimos con la necesidad de Dios por las
almas, que sean salvas.

Cristo se revela por medio de Su Palabra. Allí Cristo se muestra desde el primer capítulo
de Génesis, hasta el último de Apocalipsis. Pero este mensaje necesita ser llevado por cristianos
que amen a Jesús y lo sigan con seriedad, proclamando su nombre y obedeciendo su mandato por
amor y por un profundo deseo de llevar la gloria de Dios a las naciones. (Mateo 28)

“Ahora bien, los que habían sido esparcidos a causa de la persecución que sobrevino después de
la muerte de Esteban, llegaron hasta Fenicia, Chipre y Antioquía, no hablando la palabra a nadie,
sino sólo a los Judíos. Pero había algunos de ellos, hombres de Chipre y de Cirene, los cuales al
llegar a Antioquía, hablaban también a los griegos, predicando el evangelio del Señor Jesús. La
mano del Señor estaba con ellos, y gran número que creyó se convirtió al Señor”.
(Hechos 11:19-21)

4.- ¿Qué es lealtad, fidelidad, obediencia, sujeción, agradecimiento, compromiso,


responsabilidad y puntualidad?

Lealtad: Según la Real Lengua Española, es una cualidad activa, social y duradera. Es
una demostración de amistad. Es la acción de respeto y fidelidad a los propios principios morales,
a los compromisos establecidos o hacia alguien.

“Porque como servidores de Cristo administradores de los misterios de Dios, se requiere


que seamos hallado fieles”. (1Corintios 4:1-2)
ABC del Nuevo Creyente

Fidelidad: Según la Biblia se deriva del término fiel, que en el hebreo es: “emunah” y
significa firmeza, estabilidad, lealtad, conciencia, seguridad, aquello que es permanente, duradero,
constante. Emunah viene de la raíz aman, que se refiere a estar firme, correcto, establecido,
estable.

“Como frío de nieve en tiempo de la siega, así es el mensajero fiel a los que lo envían,
pues al alma de su señor da refrigerio”. (Proverbios 25:13)

Un cristiano fiel, entonces, es aquel que persevera en lo que ha creído. La fidelidad, en


este caso, no es sentarse todos los domingos en el mismo banco por años, o asistir
ininterrumpidamente a todos los servicios.

Un cristiano fiel, es aquel que persevera en lo que ha creído, que no cambia de doctrina,
aunque pasen los años, las costumbres, o lugar donde se congregue, su comprensión de las
Escrituras es la misma como la creyó al principio.  

Obediencia: Es someterse a la voluntad ajena y ejecutarla, es la sumisión de una persona


a otra.

“Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de
Dios, no escatimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó así mismo,
tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre,
se humilló así mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz”. (Mateo 25:23)

Los resultados de la obediencia

- Recibimos las bendiciones de Dios

Dios da su Espíritu Santo a los que le obedecen

“Y nosotros somos testigos suyos de estas cosas, y también el Espíritu Santo, el cual ha dado Dios
a los que le obedecen”. (Hechos 5.32)

La obediencia es esencial para tener una buena relación con Dios

“Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando”. (Juan 15.14)


ABC del Nuevo Creyente

“Y en esto sabemos que nosotros le conocemos, si guardamos sus mandamientos. El que dice: Yo
le conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no está en él;”
(1 Juan 2.3–4).

Fue la obediencia (de Cristo) la que hizo posible nuestra justificación. En pocas palabras, todas
las bendiciones del evangelio son para los obedientes y la Biblia promete sólo maldición a los
desobedientes.

“Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores,
así también por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos”. (Romanos 5.19)

- Nos dirige a una vida santa

Por medio de la obediencia a Dios viajamos en la senda de justicia; si obedecemos al mundo,


viajamos en las sendas del pecado. La verdad, la justicia, la rectitud y la piedad se hallan en la
senda de obediencia a Dios.

“El que respeta una orden se respeta a sí mismo; el que deja de cumplirla dicta su sentencia de
muerte”. (Proverbios 19:16)

Sujeción: Someterse a otro. Se refiere a una actitud voluntaria de darse en cooperación,


asumiendo una responsabilidad y llevar una carga.

“Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de
Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas”.
(Romanos 13:1)

Agradecimiento: Es el sentimiento de gratitud, estima y reconocimiento que una persona


tiene hacia quien le ha hecho un favor o prestado algún servicio, por el cual desea corresponderle.

Las Escrituras nos animan a cultivar esta cualidad. El apóstol Pablo dijo: “muéstrense
agradecidos”, y él mismo fue el modelo en este sentido. Por ejemplo siempre daba gracias a Dios
cuando alguien aceptaba el mensaje que predicaba. El ser agradecidos nos protege de pensar que
merecemos un trato especial.
ABC del Nuevo Creyente

“Y la paz de Dios gobierne en nuestros corazones, a la que así mismo fuiste llamados en un solo
cuerpo; y sed agradecidos”. (Colosenses 3:15)

Nuestro Creador nos pone un excelente ejemplo porque muestra agradecimiento incluso a
simples seres humanos.

“Dios no es injusto para olvidar la obra de ustedes y el amor que mostraron para con su nombre”.
(Hebreos 6:10)

Compromiso: Se trata de un convenio, de una obligación contraída por medio de acuerdo,


promesa o trato que se hace entre dos o más personas. En la Biblia encontramos que Dios pactó
un compromiso con los hombres, y que su compromiso con los hombres fueron indefinidos.

“Y oyó Dios el gemido de ellos, y se acordó de su pacto con Abraham, Isaac y Jacob”. (Éxodo
2:24)

Dios llamo a Moisés para que liberte su pueblo que estaba bajo el yugo de la esclavitud en
Egipto. Y respondió Dios a ese compromiso con Abraham, que haría de él una nación grande, que
sería bendición a todas las naciones, y multiplicaría su descendencia y le daría esa tierra (Canaán)
en heredad a su simiente.

Responsabilidad: Capacidad mental y moral, derivada de la claridad de conciencia y de la


libertad de opción, que consiste en poder responder de las consecuencias de las propias acciones.
Sólo el ser humano puede ser responsable, pues sólo él es libre y consiente de lo que hace.

“Porque cada uno llevará su propia carga”. (Gálatas 6:5)

“De manera que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí”.
(Romanos 14:12)

Puntualidad: Es una actitud humana considerada en muchas sociedades como la virtud


de coordinarse cronológicamente para cumplir una tarea requerida o satisfacer una obligación
antes o en un plazo anteriormente comprometido o hecho a otra persona. La persona puntual se
gana una buena reputación.

En la Biblia encontramos una razón aún más noble para ser puntuales: es una muestra de
respeto hacia los demás hacia su valioso tiempo. Por el contrario, quienes constantemente hacen
esperar a otros están robándoles su tiempo.
ABC del Nuevo Creyente

“No vigilando con interés personal solo sus propios asuntos, sino también con interés personal los
de los demás”. (Filipenses 2:3,4)

Honra:

Su crecimiento como cristiano depende de muchas cosas, incluyendo honrar y someterse a


los que han sido colocados en posiciones de autoridad espiritual sobre usted, especialmente a sus
pastores.

En general, los miembros del cuerpo de Cristo no reconocen completamente la importancia


de honrar a sus hombres y mujeres de Dios; sin embargo, hacerlo es una parte tan importante para
ver las bendiciones de Dios fluir en sus vidas.

Honor es “estima, respeto, reconocimiento o distinción; mantener o tratar con honor; un


símbolo o gesto de reconocimiento o distinción.”

Cuando usted honra a su hombre y mujer de Dios, los estima mucho y los trata con
respeto.  Desde someterse a la visión de ellos hasta servirlos en alguna tarea, honrar a sus
pastores es la llave que lo habilita a usted a tener acceso al poder de Dios que está en las vidas de
sus pastores. Honrar a sus pastores implica reconocerlos como dones de parte de Dios, correr con
la visión de ellos.

Su meta no debería ser volverse tan familiar con sus líderes que los considere sus amigos. 
En cambio, mantenga un alto nivel de respeto por ellos.  Esto lo ayudará a mantener un nivel
correcto de formalidad con ellos para nunca sobrepasar sus límites.

Volverse amigo de su pastor no causará que Dios responda sus oraciones más rápido o
que lo ponga en privilegios especiales.  En realidad, volverse demasiado amigable con sus líderes
espirituales puede realmente ponerle borrosa su visión en relación a la autoridad de ellos sobre
usted.  Cuando esto sucede, puede desilusionarse u ofenderse si los ve actuar de una manera
“rara” mientras están fuera del púlpito.  Como consecuencia, puede volverse difícil para usted
recibir corrección de parte de ellos.
ABC del Nuevo Creyente

Aprenda a buscar a Dios y no una relación íntima y personal con sus pastores.  Si usted es
bendecido con una oportunidad de estar cerca de ellos, úsela como una oportunidad para aprender
de ellos y absorber su sabiduría.  Siempre mantenga en mente que no tiene derecho a ser parte de
las vidas personales de sus pastores, sin embargo, sí tiene la responsabilidad de honrarlos.

La Biblia es muy clara sobre honrar a los que están en autoridad espiritual sobre usted.  
Durante el ministerio de Jesús, muchos de Sus discípulos lo dejaron, sin embargo, Pedro reconoció
la autoridad y posición de Jesús.
Desde entonces muchos de sus discípulos volvieron atrás y ya no andaban con él.

“¿Queréis acaso iros también vosotros?” Le respondió Simón Pedro: “Señor, ¿a quién
iremos? Tú tienes palabras de vida eterna.” (Juan 6:66-68)

Pedro permaneció sujeto al ministerio de Jesús a pesar de lo que otros dijeron sobre Él
porque él percibía correctamente a Jesús como el ungido de Dios.

David siguió honrando a Saúl aun cuando Saúl trató de matarlo.  Aunque David pudo
haberse vengado, rechazó hacerlo por la simple razón que Saúl era el líder ungido y nombrado
sobre Israel.

“Hoy han visto tus ojos cómo Jehová te ha puesto en mis manos en la cueva. Me dijeron que te
matara, pero te perdoné, pues me dije: "No extenderé mi mano contra mi Señor, porque es el
ungido de Jehová". (1ª Samuel 24:10)

El primer paso para caminar en honor hacia los que Dios ha colocado en autoridad sobre
usted es reconocer su valor como las personas que Dios ha enviado a ministrarlo y cuidarlo.

Dios ha elegido pastores para ser las cabezas espirituales de las iglesias locales.   La
unción fluye desde Dios a través de ellos y a la congregación.  Esta es la razón por la cual es
importante que usted permanezca en la posición correcta en lo que a su autoridad se refiere. 
Usted no debería tratarlos de la misma manera que trata a la gente con quien usted se relaciona
todos los días.  En cambio, debería tener una estima superior por ellos.

Junto con someterse a la autoridad espiritual de sus pastores, comprométase con la visión
que Dios ha colocado en sus corazones.  Lo logra prestando atención a sus instrucciones,
sembrando financieramente en sus ministerios y adoptando la visión de ellos como suya propia.

Atender al suspiro del pastor:


ABC del Nuevo Creyente

“Y tres de los treinta jefes descendieron y vinieron en tiempo de la siega a David en la


cueva de Adulam; y el campamento de los filisteos estaba en el valle de Refaim. David entonces
estaba en el lugar fuerte, y había en Belén una guarnición de los filisteos. Y David dijo con
vehemencia: ¡Quién me diera a beber del agua del pozo de Belén que está junto a la puerta!
Entonces los tres valientes irrumpieron por el campamento de los filisteos, y sacaron agua del pozo
de Belén que estaba junto a la puerta; y tomaron, y la trajeron a David; más él no la quiso beber,
sino que la derramó para Jehová, diciendo: Lejos sea de mí, oh Jehová, que yo haga esto. ¿He de
beber yo la sangre de los varones que fueron con peligro de su vida? Y no quiso beberla. Los tres
valientes hicieron esto”. (2Samuel 23:13-17)

Un creyente de buenos frutos es una persona que atiende a su pastor y aman su causa y
su propósito. Solo los que aman al rey responden a su suspiro, a su deseo, el deseo del pastor es
el deseo de Dios por rescatar las almas y eso nos lleva a movilizarnos sujetándonos y obedeciendo
el llamado que el pastor nos realice a prepararnos, a asistir a los ayunos, vigilias, retiros,
evangelizaciones, entre otros.

La Biblia narra o describe a los valientes de David y un detalle en 1 Crónicas 11 nos


muestra que querían que David asumiera el trono, es decir, que de hecho querían ciertamente la
estabilidad de su nación, ellos estaban identificados con una causa, con un propósito.

Lo que no es atender el Suspiro del Pastor

A pesar de haber caminado con el rey, no son contados por Dios como los valientes. Es el
caso de Joab, hasta su escudero es contado y nombrado, pero Joab.

Joab era un hombre valiente, un hábil general que acompañó a David en luchas y victorias,
pero él hacia lo que le parecía, era llevado por sus impulsos de venganza antes que por la voluntad
del rey; hacer su propia voluntad o lo que le parezca no es atender el suspiro del pastor, primero
debe consultar y obedecer, un creyente debe conocer lo que ama el pastor y desea.

La Biblia narra que Joab mató a Abner a traición y David llora por él y se enoja con Joab.
Más tarde cuando la culpa de Absalón se perfiló claramente, participó en su muerte a pesar de la
orden de David de respetar la vida del joven. Es decir, vivía de acuerdo a su propio criterio y
muchas veces contradecía la orden de David, estaba en el ejército, luchaba, daba buenos consejos
al rey (caso del censo) pero actuaba como le parecía, haciendo lo que creía justo (justicia propia),
entonces no fue contado ni nombrado como uno de los valientes de David.
ABC del Nuevo Creyente

“Y saliendo Joab de la presencia de David, envió mensajeros tras Abner, los cuales le
hicieron volver desde el pozo de Sira, sin que David lo supiera.  Y cuando Abner volvió a Hebrón,
Joab lo llevó aparte en medio de la puerta para hablar con él en secreto; y allí, en venganza de la
muerte de Asael su hermano, le hirió por la quinta costilla, y murió. Cuando David supo después
esto, dijo: Inocente soy yo y mi reino, delante de Jehová, para siempre, de la sangre de Abner hijo
de Ner. Caiga sobre la cabeza de Joab, y sobre toda la casa de su padre; que nunca falte de la
casa de Joab quien padezca flujo, ni leproso, ni quien ande con báculo, ni quien muera a espada,
ni quien tenga falta de pan. Joab, pues, y Abisai su hermano, mataron a Abner, porque él había
dado muerte a Asael hermano de ellos en la batalla de Gabaón. Entonces dijo David a Joab, y a
todo el pueblo que con él estaba: Rasgad vuestros vestidos, y ceñíos de cilicio, y haced duelo
delante de Abner. Y el rey David iba detrás del féretro”. (2 Samuel 3:26-31)

5.- ¿Qué es la murmuración? ¿Qué consecuencias trae?

En hebreo la palabra murmuración significa “difamador, llevador de cuentos”. Es hablar mal


de alguien a sus espaldas convirtiéndose esa conversación en perjuicio de un ausente. Es hablar
manifestando queja o disgusto por alguna cosa

“Hermanos, no murmuréis los unos de los otros”. (Santiago 4:11)

“Haced todo sin murmuraciones y contiendas”. (Filipenses 2:14)

Las consecuencias que trae las podemos ver claramente en la Biblia:

“y Aarón hablaron contra Moisés a causa de la mujer cusita que había tomado; porque él había
tomado mujer cusita. Y dijeron: ¿Solamente por Moisés ha hablado Jehová? ¿No ha hablado
también por nosotros? Y lo oyó Jehová. Y aquel varón Moisés era muy manso, más que todos los
hombres que habían sobre la tierra. Luego dijo Jehová a Moisés a Aarón y a María: Salid vosotros
tres al tabernáculo de reunión. Y salieron ellos tres. Entonces Jehová descendió en la columna de
la nube, y se puso a la puerta del tabernáculo, y llamó a Aarón y a María; y salieron ambos. Y él les
dijo: oíd ahora mis palabras. Cuando haya entre vosotros profetas de Jehová, le apareceré en
visión, en sueños hablare con él. No así a mi siervo Moisés, que es fiel en toda mi casa. Cara a
cara hablaré con él, y claramente, y no por figuras; y verá la apariencia de Jehová ¿Por qué, pues,
no tuvisteis temor de hablar contra mi siervo Moisés? Entonces la ira de Jehová se encendió
contra ellos; y se fue. Y la nube se apartó del tabernáculo, y he aquí que María estaba leprosa
como la nieve; y miró Aarón a María, y he aquí que estaba leprosa”. (Números 12:1-10)
ABC del Nuevo Creyente

6.- ¿Qué es la Lengua? ¿Qué consecuencias trae?

“Dichoso el hombre no sigue el consejo de los malvados, ni se detiene en la senda de los


pecadores ni cultiva la amistad de los blasfemos”, (Salmo 1:1)
La lengua es un órgano muscular muy movible que se encuentra fijado por su parte
posterior en el inferior de la boca; en los seres humanos interfiere en el gusto.

Las consecuencias graves que trae el mal uso de nuestra lengua claramente las podemos
visualizar en las Sagradas Escrituras:

“Así también la lengua es un miembro pequeño, pero se jacta de grandes cosas. He aquí, ¡cuán
grande bosque enciende un pequeño fuego! Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. La
lengua está puesta entre nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda de la
creación, y ella misma es inflamada por el infierno”. (Números 12:1-10)

“La muerte y la vida están en el poder de la lengua”. (Proverbios 18:21)

Nuestra capacidad de hablar puede traer mucho daño. No vamos a dejar de hablar solo
porque podríamos quemarnos o herir a alguien con nuestras palabras. Lo importante es mantener
el control. Si controlamos la lengua nos servirá para alabar a Jehová y servir al prójimo

“Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti,


Oh Jehová, roca mía, y redentor mío.”. (Salmos 19:14)

7.- ¿Por qué debo perdonar y olvidar, y qué beneficios trae a mi vida?

Perdonar significa pasar la ofensa a alguien que nos ha ofendido o no tener en cuenta su
falta. En la Biblia, la palabra griega que se traduce “perdonar” significa literalmente “dejar pasar”
Jesús usó esta comparación al enseñar a sus discípulos a orar:

“Perdónanos nuestros pecados, porque nosotros mismos también perdonamos a todo el que nos
debe” (Lucas 11:4).

“Entonces se le acercó Pedro y le dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque
contra mí? ¿Hasta siete?
 Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete”.
ABC del Nuevo Creyente

(Mateo 18:21,22).

Sabemos que hemos perdonado a otros cuando dejamos de guardar resentimiento y


no insistimos en pedir una compensación por el daño que nos hayan hecho o por la pérdida que
hayamos podido sufrir. La Biblia enseña que el perdón se basa en el amor sincero.
 “El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se
envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor” (1 Corintios
13:4, 5).

Tenemos que tomar en cuenta que perdonar no es a Aprobar la ofensa. La Biblia


condena a quienes consideran una mala acción como aceptable o inofensiva

“!Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las
tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo!” (Isaías 5:20)

Perdonar y olvidar es el camino de la liberación espiritual, mental y emocional. La persona


que auténticamente se libera es aquella que perdona y olvida, echando fuera de su alma el
pasado, la culpa, el rencor y la venganza, que solamente lo envilece, lo consume en su interior y lo
mantiene atado a heridas y dolores pasados.

 “No os acordéis de las cosas pasadas, ni traigáis a memoria las cosas antiguas” (Isaías 43:18)

- Beneficios que trae perdonar y olvidar

Perdonar tiene beneficios significativos que han sido demostrados en muchas historias
narradas en la Biblia,  por la experiencia de millones de personas y aún por serias investigaciones
científicas.

Perdón produce perdón.  La enseñanza de nuestro Señor Jesucristo y los apóstoles al


respecto es muy clara, si queremos experimentar el perdón, la sanidad y la libertad de Dios,
necesitamos perdonar también a los que nos ofenden.  Así que, uno de los primeros beneficios del
perdón es que así como nosotros perdonamos, también seremos perdonados.

“Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre
celestial” (Mateo 6:12)
ABC del Nuevo Creyente

“Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de


benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia;
Soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la
manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros”.
(Colosenses 3:12-14)

Libertad del pasado.  El perdón nos libera de las heridas, el dolor y el peso del pasado. El
rencor ni el resentimiento nos permiten vivir plenamente el presente ni el futuro de nuestras vidas.
Los sentimientos negativos que traen los recuerdos de heridas y dolores pasados no nos dejan
disfrutar completamente nuestra vida. Cuando perdonamos, le damos la espalda al pasado y nos
posicionamos en nuestro presente, para entrar en un nuevo ciclo que bendecirá nuestro futuro.

“Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando
ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al
premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús”. (Filipenses 3:13-14)
 
Alivio del estrés. La falta de perdón genera la liberación de sustancias químicas pro-
inflamatorias y mediadoras de estrés orgánicos. Decidirse a perdonar significa librarse de ese
estrés y sentir un increíble alivio y mucho más importante poder experimentar la paz espiritual.

“Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda
oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento,
guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús. Por lo demás, hermanos,
todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es
de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad. Lo que
aprendisteis y recibisteis y oísteis y visteis en mí, esto haced; y el Dios de paz estará con vosotros”.
(Filipenses 4:6-9)

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