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Semiolingüística y Matemáticas en Saussure

Este documento discute las conexiones entre la semiolingüística y las matemáticas. Argumenta que pensadores como Boole y Peirce sentaron las bases para estudiar el lenguaje desde una perspectiva algebraica y matemática. También analiza las ideas de Saussure y Hjelmslev sobre la posibilidad de formular teorías lingüísticas de manera axiomática usando las matemáticas. Finalmente, sostiene que las matemáticas tienen una semántica interna que va más allá de la lógica formal, y que pueden

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Semiolingüística y Matemáticas en Saussure

Este documento discute las conexiones entre la semiolingüística y las matemáticas. Argumenta que pensadores como Boole y Peirce sentaron las bases para estudiar el lenguaje desde una perspectiva algebraica y matemática. También analiza las ideas de Saussure y Hjelmslev sobre la posibilidad de formular teorías lingüísticas de manera axiomática usando las matemáticas. Finalmente, sostiene que las matemáticas tienen una semántica interna que va más allá de la lógica formal, y que pueden

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Semiolingüística y Matemáticas. Horizon Sémiologie ISSN : 1958-5845 (France).

Article · July 2008

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Miguel Ariza
Universidad Nacional Autónoma de México
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SEMIOLINGÜÍSTICA Y MATEMÁTICAS1
Miguel Ariza
Facultad de Ciencias-UNAM
Escuela Nacional de Antropología e Historia, México

Saussure en 1894, escribía: “Las relaciones, en el lenguaje, son regularmente expresables


en su naturaleza fundamental por expresiones matemáticas”.2 Sin embargo, el proyecto de
Saussure nunca fue de carácter eminentemente formalista, aún en el terreno
estructuralmente organizado de la Lengua la identidad entre entidades lingüísticas siempre
incluye una contribución subjetiva no identificable.3
Ya desde mediados del siglo XIX George Boole, después de hacer un análisis minucioso
del lenguaje ordinario y observar su correlación con los atributos del pensamiento humano
llega a concluir que las palabras son signos, y que la matemática no es necesariamente una
ciencia de la cantidad, ya que puede existir una formulación de carácter matemático del
lenguaje ordinario que apele a sistemas de signos sujetos a interpretación y susceptibles de
ser combinados según leyes determinadas. Boole fue uno de los grandes iniciadores del
estudio de las leyes del pensamiento humano y del análisis matemático de la lógica, el suyo
fue un proyecto de carácter algebraico, que fue secundado y enriquecido entre otros por
Jevons, Veen, Schröder y Peirce. Este proyecto de álgebra lógica tuvo un importante
impacto en el desarrollo de la matemática y la lógica subsiguientes.
Se ha llegado a afirmar que “la matemática pura fue descubierta por Boole” y que este
pensador es el fundador del proyecto ‘Logístico’, dando lugar, debido a las aportaciones de
Frege, Russell, Dedekind y Peano entre otros, a lo que hoy conocemos como ‘Lógica
Matemática’. Sin embargo también se puede afirmar que Boole es el iniciador de otra
tradición a la que el historiador de las matemáticas Ivor Grattan-Guinness denomina ‘lógica
algebraica’, siendo esta lógica una modalidad del estudio entre el todo y la parte.

1
Una versión distinta de este artículo, escrita para matemáticos (Teoría semántica y matemáticas) fue publicada en
Mathesis III 21, UNAM, 2007, pp.73-97 (ISSN- 085-6200).
2
Roman Jakobson, Structure of language and its mathematical aspects, AMS, Providence 1961, p. 5.
3
Una crítica a la excesiva interpretación formalista de las ideas de Saussure ha sido expresada en diversos
textos por el matemático Vladimir Tasic, sosteniendo la tesis de que Saussure consideraba que ‘la
estructuración formal de los significantes es un componente necesario en la creación de significado, sin
embargo la diferenciación puramente formal de los significantes no es suficiente para asegurar su generación’.
Desde este punto de vista, el despliegue de una articulación algebraica de los diversos
procesos sígnicos adquiere una relevancia que está mucho más allá de la mera creación de
símbolos establecidos de modo convencional, con vista a la producción de un tinglado
estructural de carácter formalista. El signo algebraico entraña una profundidad que
trasciende el contenido de la mera elaboración de un cálculo de naturaleza simbólico-
formal. Más allá de ello, un signo algebraico es un esquema conceptual de sentido, que
proporciona un régimen de inteligibilidad y esclarecimiento, que permite hacer visible lo
que una mera combinación y manipulación de símbolos nos oculta. “La utilidad de las
fórmulas algebraicas consiste precisamente en esa capacidad de develar verdades
imprevistas” [Peirce 1895].4 Esta cualidad consustancial de los entramados algebraicos nos
permite establecer que los esquemas especialmente producidos por la matemática tienen
una semántica interna que trasciende cualquier simple reducción a la lógica formal. La
matemática es ‘un pensamiento singular’, en donde “no basta con pensar en términos
generales sino que también es necesario HACER algo” [Peirce 1902]. 5 Es un pensamiento
en permanente labor constructiva y la naturaleza de su despliegue excede cualquier posible
reducción a una ‘situación de lengua simbólico-formal’. Es decir, ningún lenguaje formal es
suficiente para dar cuenta en su totalidad de la ‘naturaleza del hacer matemático’, ya que es
su carácter ‘diagramático’ lo que articula manifiestamente su propia lógica interna.
Esta cualidad consustancial de los entramados algebraicos es muy valorada en los
estudios actuales de semántica lingüística y filosófica.6
Dentro del paradigma imperante en semántica formal, las teorías axiomáticas construidas
en algún lenguaje artificial son consideradas, probablemente, como las únicas formalmente
consistentes. Sin embargo, el lingüista danés Louis Hjelmslev en una de sus obras más
importantes: Prolegómenos a una teoría del lenguaje, expone los principios, conceptos y
métodos de una teoría del lenguaje consistente y con pertinencia axiomática clara. El
aparato axiomático construido por Hjelmslev intenta constituirse en un ‘álgebra

4
Ch. S. Peirce, ‘Que las proposiciones categóricas e hipotéticas son en esencia una’, 1895. Apud. Fernando
Zalamea, ‘La filosofía de Albert Lautman’, Mathesis 10, pp. 273-289.
5
Ch. S. Peirce, ‘La esencia de las Matemáticas’, 1902, http://www.unav.es/gep/
6
Para mayor indagación consultar: Godehard Link, Algebraic Semantic in Language and Philosophy,
Stanford, CSLI Publications, 1998.
lingüística’, que también podemos concebir como una modalidad del estudio entre el todo y
la parte (enmarcada dentro de la tradición de la ‘lógica algebraica’ booleana), y cuya regla
de correspondencia principal es la relación de presuposición. En este sentido, desde un
punto de vista axiomático, el sistema de definiciones que configuran la teoría glosemática
figurada en los Prolegómenos puede concebirse como un ‘sistema relacional’, cuyo
predicado primitivo resulta ser la presuposición. En particular, a partir de las ideas de
Hjelmslev podemos concebir la construcción de una teoría semántica de carácter
presuposicional, aprovechando los recursos de la matemática moderna.
Según el matemático Jon Barwise, podemos abordar el estudio del significado lingüístico
de manera matemática empleando ‘la semántica de la teoría de modelos’, precisando que la
teoría de modelos es la parte de la lógica que se ocupa de las relaciones entre las
expresiones lingüísticas de la matemática y las estructuras matemáticas que aquellas
describen. Dar el nombre de ‘semántica formal’ a esta perspectiva semántica resulta
desafortunado, según este autor, ya que sugiere una vinculación con el formalismo y la
filosofía matemática de David Hilbert, que considera el sistema de símbolos matemáticos
como un sistema de figuras de la expresión, prescindiendo por completo de su contenido,
reduciendo los objetos matemáticos a expresiones matemáticas. Barwise señala que si dicho
proyecto hubiera tenido éxito, se habría reducido la actividad matemática a una actividad
puramente formal, se habría reducido a la mera manipulación de expresiones mediante
reglas formales.
Y nada puede estar más lejos del auténtico espíritu de la semántica.7
Ya Patrick Suppes desde 1953 había precisado la diferencia existente entre axiomatizar y
formalizar alguna rama de las matemáticas o cualquier otra disciplina del conocimiento.
Este autor señala que cuando se pretende axiomatizar cualquier rama del conocimiento que
intenta hacer uso de las matemáticas de manera seria, no es deseable formalizar un lenguaje
para esa rama del conocimiento; es decir, es un error formalizar la disciplina a través de la
construcción de un lenguaje artificial determinado,8 debido a que al recurrir a un lenguaje

7
Para mayores detalles consultar, Jon Barwise & John Perry, Situations and Attitudes, Cambridge, Mass.,
Bradford Books/MIT Press, 1983. Cap. 2.
8
En este sentido se puede consultar, Patrick Suppes, “Some remarks on problem and methods in the
philosophy of science”, Philosophy of Science, 21, 242-248, 1954.
formal, se contraen compromisos teóricos de carácter lógico, que constriñen el andamiaje
teórico de la disciplina en cuestión a las restricciones deductivas de la teoría formal por
emplearse en la formalización. Sin embargo, afirma Suppes, es posible procurar un
programa de axiomatización sin construir ningún lenguaje formal, a través de la
formulación de un predicado conjuntista, inscrito en un sistema relacional, que da lugar a
conjuntos ordenados de varias maneras. Cuando una disciplina es axiomatizada de esta
manera, los teoremas de la disciplina se convierten en teoremas de la teoría de conjuntos y
no en teoremas de la lógica formal. Los métodos usados para construir tal axiomatización
son muy similares a los usados en la matemática moderna para definir nociones tales como
la de retículo, anillo o grupo algebraico.
Este carácter productivo, eidético, 9 noémico10 y diagramático de las matemáticas, que no
está en discordancia con un despliegue axiomático constructivo11 (como el propuesto por
Hjelmslev en sus Prolegómenos), nos permite obtener un plausible grado de claridad y
precisión en la elaboración de una teoría de carácter semántico.

9
“Todo signo posee, al menos, dos sentidos o contenidos. Uno eidético; otro, operacional. Dentro de un
sistema, un signo ‘significa’, designa algo; todo sistema lo es porque sus signos poseen una carga semántica
interior, ya que cuando se utiliza el signo es para comunicar algo a alguien, y el contenido de esta
comunicación es, precisamente, el contenido eidético del signo. Por otro lado, un signo posee sentido
operacional, en el sentido de que se sabe cómo puede ser utilizado”. Javier de Lorenzo, Introducción al estilo
matemático, Madrid, Tecnos, 1989, p. 186.
“El sentido operatorio de un signo resulta de las relaciones y de las reglas sintácticas existentes en una lengua
y que establecen cómo los signos se combinan en expresiones, y como pueden ser modificadas. El sentido
eidético resulta de las reglas de significación y de determinación que establecen las relaciones existentes en
una lengua entre los signos y los conceptos y los objetos representados por tales conceptos” (G. Klaus,
Semiotik und Erkenntnistheorie [Semiótica y teoría del reconocimiento] Berlín, 1969, p.92). Apud. François
Rastier, Semántica Interpretativa, México, Siglo XXI, 2005, p. 29
10
El noema es un rasgo de sentido establecido independientemente de toda lengua natural, dicho término fue
empleado por Husserl con diversas acepciones. “La noémica no es aún sino programática, pero algunos
sectores de la topología permiten investigaciones prometedoras (…). El metalenguaje de la geometría (y su
expresión gráfica) bien podría revelarse incomparablemente más adecuado que el de la lógica formal para
representar el nivel noémico” [Rastier 2005, 19-45; Consultar también Petitot 1995, 741-763]
11
“La carencia de contenido eidético en el desarrollo de un cálculo formal se ha exagerado, queriendo ver en
el método formalista, por ejemplo, un mero juego de signos del tipo del ajedrez -con el que se ha comparado
constantemente-, en el cual lo que importa, aparte de las fichas y de su posición inicial, son la reglas del juego
y su manejo. Sin embargo, el Cálculo formal que construye el matemático, se realiza teniendo en cuenta una
ulterior realización y no por el exclusivo placer del juego formal. ” De Lorenzo Ibid p 189
Uno de los objetivos de la semántica consiste en dar cuenta de la productividad12 y
composicionalidad13del lenguaje. Sin embargo, estos dos conceptos no son independientes
el uno del otro; son conceptos de naturaleza filosófica y a través de ellos se intenta dar una
explicación de cómo los seres humanos nos relacionamos con los entornos del mundo para
generar significado. La significación es un proceso de Síntesis. Y desentrañar los
mecanismos de funcionamiento de dicho proceso es un problema filosóficamente abierto.
No obstante, desde una perspectiva matemática es posible dar cuenta de la
composicionalidad, y la productividad, aunque de una manera indirecta y totalmente
parcial.
Desde el punto de vista anterior, existe una colección potencialmente abierta de modelos
semánticos con los cuales tratar de dar cuenta de la composicionalidad y productividad, ya
que ello consiste en encontrar una función o un predicado adecuados para tal fin y una
entidad conjutista apropiada. Es decir, la peculiaridad comprendida en el tipo de predicados,
funciones y la colección de objetos, que elijamos, determinará la clase de ‘Sistema’14 que
nos servirá para conformar nuestra Teoría Semántica, dando lugar a los siguientes recorridos
relacionales:

12
Uno de los aspectos más sorprendentes del lenguaje humano es nuestra gran capacidad para emplear y
comprender expresiones que nunca habíamos utilizado. Partiendo de un repertorio finito de palabras somos
aptos para entender un conjunto potencialmente infinito de expresiones. A dicha cualidad se le denomina
productividad.
13
Es decir, de la relación entre el significado de una expresión compleja y el significado de sus partes
componentes.
14
“Un sistema es una parcela de la realidad (en un sentido muy amplio de ‘realidad’ que incluye los objetos
de nuestro pensamiento) explícitamente delimitada y enfocada. Especificar de qué sistemas estamos hablando
significa indicar el ámbito de la realidad al que nos referimos (el universo o dominio del sistema) y los
objetos, propiedades, relaciones y funciones de ese ámbito en el que nos vamos a fijar, que queremos
‘enfocar’ o distinguir. Si cambiamos de ámbito, cambiamos de sistema.” Jesús Mosterín, Conceptos y teorías
de la ciencia, Madrid, Alianza Editorial, 2000, p. 213
Por ejemplo, las teorías semánticas que tienen como piedra angular el uso de la ‘conversión ’, son
‘Sistemas Aplicacionales’ (en términos generales, son sistemas en donde se pueden efectuar reducciones a
una sola operación binaria y estos son los sistemas utilizados por excelencia en diversas teorías semánticas de
índole formal, equiparando el principio de composicionalidad al de APLICACIÓN FUNCIONAL). A los
sistemas en los que hay un solo predicado primitivo (que da lugar a relaciones binarias de orden) se les
denomina ‘Sistemas Relacionales’. A los sistemas cuyo predicado primitivo se comporta como la igualdad (en
realidad dan lugar a relaciones de equivalencia) se les llama ‘Sistemas Ecuacionales’. A los sistemas cuyo
único predicado primitivo es monádico se les denomina ‘Sistemas Logísticos’ etc. Haskell B. Curry & Robert
Feys, Lógica combinatoria, Madrid, Tecnos 1967, cap.2 pp. 31-60.
1- RECORRIDOS RELACIONALES
Relacionar significa reunir lo que ya ha sido previamente unido, restablecer un lazo entre
lo ya conexo, establecer una correspondencia entre lo que se encuentra explicitado, para dar
cuenta de lo que se encontraba ya implícitamente vinculado. Relacionar entraña reunir desde
la partición, establecer una conexión entre lo que en apariencia se encontraba en exclusión
pero que en realidad goza de la participación.
Una relación de orden, establece una articulación orientada, cuyos términos componentes
se pueden discernir en precedentes y siguientes, en antecesores y sucesores, dando lugar a
una progresión serial. Dicha progresión da origen a lo que Brøndal ha denominado "especies
de relación": "Una relación serial es asimétrica, transitiva y conexa, en otras palabras una
serie presupone siempre dirección o unilateralidad, extensión o continuidad y
encadenamiento o campo".15

1.1- ESPECIFICACIÓN Y PRESUPOSICIÓN (SISTEMA).


Desde el punto de vista del sistema de la lengua podemos hallar la relación de
presuposición. Sobre todo en la construcción de jerarquías implicativas utilizadas en
tipología lingüística. Más que estar mediadas por un operador lógico (implicación), podemos
visualizar las jerarquías de universales dentro de un sistema relacional ordenado, generado
por una relación de orden (presuposición).
Por ejemplo, si escogemos como unidad relacional esquemática de sentido ‘el grado en
que las lenguas permiten la relativización de constituyentes (RC), que desempeñan dentro de
la oración de relativo funciones semánticas y sintácticas determinadas’ (Keenan y Comrie),
obtenemos que:
Objeto Directo presupone Sujeto
Objeto Oblicuo presupone Objeto Directo
Poseedor presupone Objeto Oblicuo

15
V. Brøndal, Theorie des prépositions, Copenhague, E. Munksgaard, 1950. p. 29 apud Zilberberg, Claude
‘Observaciones a propósito de la profundidad del tiempo’, Morphé No. 6-7, 1995, pp. 157-213.
Simbólicamente:
RC

Objeto Directo » Sujeto


Objeto Oblicuo » Objeto Directo
Poseedor » Objeto Oblicuo

El anterior esquema relacional se puede concebir como un sistema paradigmático


jerarquizado, en términos presuposicionales, de la categoría menor (sujeto) a la categoría
mayor (poseedor):
RC

Sujeto « Objeto Directo « Objeto Oblicuo « Poseedor

Las lenguas que permitan la relativización de objetos directos también permitirán la


relativización de sujetos, es decir, es condición suficiente que las lenguas en cuestión
relativicen objetos directos para afirmar que también relativizan sujetos. Pero no es
condición necesaria que dichas lenguas relativicen objetos directos para que relativicen
sujetos, o sea, la ausencia de relativización de objetos directos no exige la ausencia de
relativización de sujetos; en cambio, sí es condición necesaria la relativización de sujetos
para afirmar también relativización de objetos directos. Las lenguas que no permitan la
relativización de objetos directos tampoco permitirán la relativización de objetos oblicuos; y
las que permiten la relativización de poseedores también permitirán la relativización de
objetos oblicuos.
De esta manera, la categoría que está a la derecha, presuposicionalmente hablando,
siempre será condición suficiente para afirmar la relativización de la categoría de la
izquierda; y por el contrario, la categoría de la izquierda siempre será condición necesaria
para afirmar la relativización de la categoría de la derecha.
Por transitividad podemos afirmar que la relativización de poseedor basta (condición
suficiente) para afirmar la relativización de sujeto, objeto directo y objeto oblicuo. Y la
relativización de sujeto es exigida (condición necesaria) para afirmar la relativización de
objeto directo, objeto oblicuo y poseedor. Si una lengua no relativiza objeto oblicuo
tampoco relativizará poseedor, pero ello no basta para afirmar que no relativiza objeto
directo o sujeto.
Debido a lo anterior:
Poseedor » Sujeto; Objeto Oblicuo» Sujeto; Objeto Directo» Sujeto
Poseedor » Objeto Directo; Objeto Oblicuo » Objeto Directo
Poseedor » Objeto Oblicuo

Diagramáticamente:
Poseedor

Objeto Directo
Objeto
Oblicuo

S
uj

En etnolingüística, la jerarquía universal de términos de color (Berlin y Kay), podemos


ordenarla presuposicionalmente en los siguientes 7 niveles.
TC

blanco y negro « rojo « verde o amarillo « verde y amarillo « azul « café « morado, rosa,
naranja y gris.

La jerarquía de Berlin y Kay no es sólo relativa a una base interlingüística, sino que
también es aplicada al interior de una misma lengua, especialmente con respecto a la
adquisición gradual de términos de color.16 De esta manera, por ejemplo, los términos
básicos de color (TC) para el dialecto náhuatl de Cuetzalan [Castillo 2000, p.86-87] son
cinco (cuarto nivel).
TC

istak & tiltik « čičiltik « šošoktic v kostik« šošoktic & kostik


Blanco y negro Rojo Verde o Amarillo Verde y amarillo

16
R. M. W. Dixon, Where Have All The Adjectives Gones? And other essays in Semantics and Syntax, Berlin, New York,
Amsterdam, Mouton Publishers, 1982
Diagramáticamente:
Verde y Amarillo
Términos de color
en el Náhuatl de Cuetzalan.17

I II III IV
Rojo
istak kostik --------- šošoktic Verde o
čičiltik Amarillo
A
tiltik šošoktic --------- kostik
BN

La relación de presuposición con la que hemos trabajado en las jerarquías, da lugar a un


orden parcial amplio o reflexivo (reflexivo, antisimétrico, transitivo). En matemáticas,
comúnmente a la relación que da lugar a órdenes parciales reflexivos se les llama
‘inclusión’, por el parecido que tienen estas relaciones de orden con la relación de
‘inclusión’ de la teoría de conjuntos (); y dichas relaciones se asemejan a la relación
“mayor o igual que” (). Esto concuerda con las intuiciones expresadas por el lingüista
Edward Sapir:
Se puede decir que las nociones ‘más que’ y ‘menos que’ están fundadas en las
percepciones de ‘envoltura’: si A puede ser ‘envuelto’ por B, contenido en él,
colocado en contacto con él, sea realmente, sea con la imaginación, de suerte que
permanezca en el interior de los límites de B, entonces se podrá decir que A es
'menos que’ B y que B es ‘más que’ A.18
Todo conjunto parcialmente ordenado es susceptible de ser visualizado a través de un
diagrama con segmentos dirigidos, y estos conjuntos están estrechamente relacionados con
varias modalidades de la geometría combinatoria configuracional. La resolución
geométrica de problemas sobre configuraciones finitas de toda índole trasciende el mero
análisis de unidades en distribución estructurante; va más allá de la exploración de la mera
articulación de un simple tinglado estructural, en donde el reglado configuracional
pareciera proveerse a sí mismo de su propio significado, como si del mero juego
gramático-combinatorio de la estructura emergiera su propia semántica, de acuerdo a un

17
Mario Castillo, El mundo del color en Cuetzalan: un estudio etnocientífico en una comunidad nahua.
Colección científica 405, INHA, México, 2000, p.80
18
E. Sapir, Linguistique, París, Gallimard, Coll, "Folio-essais", 1991, pp. 207-208. apud Claude Zilberberg,
"El esquema narrativo puesto en acción", Ensayos sobre semiótica tensiva, Lima, FCE, 2000, p. 127.
acoplamiento conforme sin mayor diferenciación entre expresión y contenido (una
semiótica monoplanar según Hjelmslev). Esta rama de las matemáticas muchas veces no
admite una resolución generalizable para otras instancias similares al problema para
resolver, como diría Robert Musil: “existen problemas matemáticos que no consienten una
solución general, sino más bien soluciones particulares cuya combinación permite
aproximarse a una solución general”. ¿Podría aplicarse ello a un entramado semántico?
Sabemos que los estudios semánticos de carácter estructuralista buscan poder dar
explicación de la “estructura universal del pensamiento humano”19 a través de la
construcción de una Mathesis Universalis. Sin embargo, las matemáticas modernas nos
permiten la posible concepción de una Mathesis Singularis, es decir, ‘una ciencia para cada
objeto’, como diría Roland Barthes. Esta visualización de la matemática es compatible con
una visión semiolingüística del significado. Estos discernimientos quedan manifiestos
también en las diversas construcciones diagramáticas de algunos de los modelos de
arreglos que emplea la semántica, como son los llamados árboles, paradigmas y
taxonomías; modelos que se pueden visualizar como conjuntos parcialmente ordenados por
diversas modalidades de la relación de inclusión, en el sentido amplio ya descrito, y que
están en concordancia con las intuiciones, anteriormente mencionadas, de Sapir.
El quehacer diagramático se revela como una ‘red de identidades y diferencias’ producto
de un quehacer relacional, en donde el sujeto que lo construye y desentraña se manifiesta en
acto: “Doble trabajo en ‘interioridad’ y ‘exterioridad’, cuyo primer aspecto apunta a la
construcción, la elaboración en sí del espacio constituido por el diagrama, y que interroga
finalmente su fijeza, su origen, la legitimidad de su postulación, su pertinencia fundacional,
y cuyo segundo aspecto interroga su movilidad, su flexibilidad, su transformabilidad, la
legitimidad de su uso, su funcionalidad”.20 Confección que comporta el despliegue
topológico, ‘noémico’, de la envoltura; despliegue figurativo que articula compacidad y
conexidad, interioridad y exterioridad, delimitaciones y fronteras.

19
Susana Cuevas, ‘Modelos etnocientíficos’. Revista Mexicana de Estudios Antropológicos. Sociedad
Mexicana de Antropología. T. 35. México, 1989, p.77
20
René Guitart, La pulsation mathématique, París, L’Harmattan, 1999, p. 124
Este despliegue figurativo tiene su propia semántica interna que más allá de referir a un
metalenguaje ‘semántico formal’ se torna en una pragmática relacional, en donde se articula
el todo con la parte, aludiendo a diversas articulaciones y ordenaciones relacionales, reglas
de correspondencia, que manifiestan de manera multiforme diversas modalidades de la
‘inclusividad’.
1.2- SELECCIÓN Y PRESUPOSICIÓN (PROCESO).
Consideremos ahora una situación de habla cualquiera, un fragmento de discurso sin hacer
por lo pronto ninguna hipótesis respecto a su unidad, es decir, sin suponer que constituye
una totalidad de sentido. Postular esta hipótesis es precisamente el objeto de la primera
operación descriptiva que se realiza sobre un hecho de habla.21 Situados en este lugar inicial,
nuestro fragmento de discurso resulta ser una ‘situación abstracta’. Desde un punto de vista
noémico, nuestro fragmento es un "no- no discurso", es la postulación de la existencia
positiva de una entidad compleja, de la que sólo puede formularse la hipótesis de que a
través de un proceso constructivo, es posible concebirlo como unidad de sentido.22 Es decir,
dicho fragmento es susceptible de ser analizado, a partir, como lo postula Hjelmslev,
inclusive a partir de "el todo sin analizar".23 Conforme vamos realizando su análisis, nuestro
fragmento comienza a configurarse como una entidad relacional, examen que posibilitará
dar a los objetos sometidos a análisis calidad de existentes dentro de nuestra situación de
habla. Será en este proceso relacional donde las unidades lingüísticas ocupan una posición
definida en la situación y entre ellas mismas a través de la postulación de una membresía.
Cada entidad, entonces, toma una localización definida dentro de la situación y con respecto
a todas los demás entidades inmersas en ésta.24
Supongamos que en ese proceso de análisis identificamos el suceso ‘salir’. Desde una
perspectiva relacional, podemos considerar este suceso como el componente inicial de un
suceso complejo, que posee unidad de sentido. ‘salir’ es el antecedente necesario, para

21
Roberto Flores, “La construcción semántica del acontecimiento. Pasos para un análisis aspectual del
relato”, Tópicos del seminario No 3 (aspectualidad y modalidades), Puebla, UAP, 2000, p. 14.
22
Roberto Flores, "Segmentación y Clausura del discurso", Morphe N° 5, Puebla, Universidad Autónoma de
Puebla, 1991, p.112
23
Louis Hjelmslev, Prolegómenos a una teoría del lenguaje, Madrid, Gredos, c1974, p.51
24
Ver Miguel Ariza, ‘Hacia una formalización de la presuposición […]”, Tópicos del Seminario, 10, (Cultura
y Semiosis), Ingrid Geist (editora), Puebla, BUAP, 2003, pp. 175-208.
producir una transformación de estado, cuyas consecuencias tienen un estatuto variable. En
este sentido el suceso ‘salir’ resulta ser una magnitud constante, que posibilita la aparición
de otro suceso (magnitud variable) que eventualmente, en conjunción con ‘salir’, producirá
una específica totalidad de contenido. ‘salir’ da lugar a una entidad múltiple (paradigmática),
potencialmente infinita, de los posibles sucesos que pueden ser consecuencia de dicho
suceso y que podrán dar lugar a una gran multiplicidad de sucesos con distinto contenido
semántico.

‘cruzar’
‘rodear’
‘salir’ ‘llegar’
‘bajar’
‘recorrer’

En realidad, el paradigma mencionado se torna en “uno de los tantos campos


semánticos” que, (por ejemplo) mediados por un rasgo de “cambio de lugar”, “trayectoria”,
etc. y en conjunción con el suceso inicial mencionado pueden producir una determinada
unidad de sentido. Este campo de variación selecciona al suceso ‘salir’, siendo cada una de
sus variables (cada uno de los sucesos contenidos en el paradigma) condición ‘no-
necesaria’ para la aparición del suceso ‘salir’. Ahora bien, supongamos que uno cualquiera
de los sucesos aparece también en el fragmento discursivo, por ejemplo el suceso ‘llegar’,
siendo producto de la salida; decimos entonces que el suceso ‘llegar’ es condición
suficiente para asegurar que ocurrió el suceso ‘salir’. La relación que obtenemos deja de ser
una simple selección determinada por “posibles” para convertirse en una presuposición
establecida por un suceso bien definido.
La unidad de sentido generada por la pareja (‘llegar’,‘salir’) producto de la presuposición,
resulta ser un /desplazamiento/, un proceso interiormente definido por la presencia de un
punto de inicio (la salida) y un punto de terminación (la llegada).
1.3- SELECCIÓN E IMPLICITACIÓN
Ahora supongamos, de manera inversa, que el suceso que identificamos en nuestro
fragmento es ‘llegar’. Desde la misma perspectiva relacional, podemos considerar este
suceso como el componente final de un suceso complejo, que posee unidad de sentido.
‘llegar’ es el consecuente necesario, que en conjunción con otro suceso antecedente
producirá una específica unidad de sentido. La llegada puede estar precedida por una salida
o por cualquier otro suceso, que no involucra el salir.

‘salir’
‘llegar’
‘no salir’

El ‘salir’ o el ‘no salir’ determinarán el tipo de llegada que aconteció, ya sea una llegada
mediada por un /desplazamiento/ o cualquier otra modalidad simbólica del acto de llegar
(por ejemplo un advenir); es decir, existe un campo de variación que selecciona al suceso
‘llegar’. Supongamos que en el relato también encontramos el suceso ‘salir’, entonces
decimos que el suceso ‘salir’ es condición suficiente para asegurar que ocurrirá el suceso
‘llegar’. En este caso la relación que obtenemos resulta ser una implicitación, justamente la
relación inversa de la presuposición. Nuestro sistema garantiza su existencia ya que en todo
sistema relacional, al definir una relación de orden, podemos garantizar la existencia de su
inversa. Tanto la presuposición como su relación inversa son dos modalidades de la
selección, y ambas articulan exactamente la misma unidad de sentido.

‘salir’ ‘llegar’

/desplazamiento/

Así, ‘salir’ y ‘llegar’, son los términos que conforman ambas relaciones. Y resultan ser
solidarios composicionalmente con respecto a la configuración de la unidad de sentido
/desplazamiento/.
Y podemos establecer un método de prueba, a través de preguntas, para establecer si existe
la relación de presuposición:
1a ¿Si ‘llegar’ se produjo, entonces se produjo ‘salir’? i.e.
¿‘llegar’ es condición suficiente para ‘salir’?
Si las respuestas son "Sí", entonces existe presuposición, en caso contrario no la hay.
2a ¿Si ‘salir’ no se hubiera producido, se pudiera haber producido ‘llegar’? i.e.
¿‘salir’ es condición necesaria para ‘llegar’?
Si las respuestas son "No" y "Sí" respectivamente, (i.e. al NO ser posible que se
produzca ‘llegar’ sin haberse producido ‘salir’, resultando ser cierto que ‘salir’ es condición
necesaria para ‘llegar’), entonces existe presuposición, en caso contrario no la hay.
En resumen, no en todo escenario posible es necesario salir para llegar, existen muchas
otras modalidades simbólicas del acto de llegar que no precisan de una salida. Es solamente
en el ámbito de un /desplazamiento/ que las relaciones de presuposición entre los dos
sucesos ocurren. En este sentido, sólo dentro de la situación contextual de un
/desplazamiento/ puede establecerse la secuencia presuposicional: ‘llegar’ ¬> ‘salir’. Es
decir, /desplazamiento/ es la ‘unidad de sentido’ que posibilita la articulación
presuposicional. Por lo tanto, las respuestas a las preguntas dependerán y estarán referidas a
una situación englobante bien determinada. Así, podemos contestar:
Dentro de la situación contextual /desplazamiento/.
¿Es condición suficiente ‘llegar’ para ‘salir’?, Sí
¿Es condición necesaria ‘salir’ para ‘llegar’?, Sí

Desde un punto de vista presuposicional al ocurrir ‘llegar’ debió ocurrir ‘salir’. En otras
palabras, la aparición del suceso ‘salir’ debe estar inserta en la aparición del suceso ‘llegar’
para poder hablar globalmente de un ‘desplazamiento’.
Esta propuesta tiene ciertos paralelismos con la ordenación dada por Barwise y Perry en
su libro Situaciones y Actitudes:
Eco:= en Ld: involve, ll, s; Sí.25
“Dentro de la localización espacio-temporal, de un
‘desplazamiento’, es cierto que ‘llegar’ involve ‘salir’”

25
Ver Jon Barwise & John Perry, Situations and Attitudes, Cambridge, Mass., Bradford Books/MIT Press,
1983, Cap. 5.
La relación involve (envolver, entrañar, insertar, incorporar) ordena ambos sucesos de
manera similar a la presuposición, ambas son relaciones de orden, que también están en
concordancia con la intuición expresada por Sapir. Esta suerte de disposición noémica
envolvente de los sucesos pertenecientes a una situación, nos permite visualizar que el
principio de composicionalidad, resulta ser mucho más refinado que el de una simple
“aditividad” del significado de las partes componentes de una expresión compleja.
Como en repetidas ocasiones lo ha señalado el lingüista Roberto Flores, no es posible
determinar el significado de una narración de sucesos únicamente a partir de los sucesos
que la constituyen, visualizados como magnitudes autónomas, que se adicionan
“composicionalmente” para dar a lo narrado su sentido, sino que deben ser tomados en
cuenta efectos semánticos, producto de formas esquemáticas subyacentes, ya que se torna
imposible designar una totalidad de sentido global, a partir de la simple suma de sucesos
autónomos.26
Esto implica entender el principio de composicionalidad como un proceso de síntesis, en
el que el significado de una expresión compleja emerge de la ‘articulación vinculada’ de los
significados de las expresiones que componen la expresión inicial.27 Dentro de nuestra
propuesta relacional, dicho proceso de síntesis emerge de la articulación presuposicional,
poniendo en consideración la relación entre cada una de las ‘unidades de sentido’ y sus
partes componentes, tomando en cuenta las observaciones de Roberto Flores y los
señalamientos de Barwise y Perry:
El presupuesto según el cual el significado de una expresión es una función de los
significados de sus partes, es lo que se llama el principio de composicionalidad.
Expresa claramente una intuición que solemos tener sobre el lenguaje y que, sin
embargo, sólo entendemos vagamente. Algo que hay que precisar en una teoría
semántica es en qué medida el significado de una expresión depende del de sus
partes y viceversa.28
En nuestro ejemplo podemos plantear el proceso de composición reconociendo como
unidad narrativa esquemática a la unidad de sentido /desplazamiento/, a partir de secuencias
de unidades de acción, representadas por los sucesos ‘salir’ y ‘llegar’. Estos dos sucesos

26
Roberto Flores, loc. cit. “La construcción semántica del acontecimiento…” p.17
27
Este principio de síntesis complejo, queda manifiesto en la gramática de Montague a través del proceso de
APLICACIÓN FUNCIONAL.
28
Jon Barwise & John Perry op. cit.
son susceptibles de ser representados como un proceso global, que no está explícitamente
manifiesto, pero que da cuenta desde un punto de vista presuposicional del cierre y la
resemantización producida por la unidad de sentido /llegar/, último suceso de la secuencia.
Así, /salir/ y /llegar/, son las partes componentes, que se fusionan para dar lugar a la unidad
de sentido, “esquema narrativo”, /desplazamiento/, que los presupone a ambos.
En este sentido podemos decir que:

‘llegar’ ¬> ‘salir’


Sólo si
/desplazamiento/ » /llegar/; /desplazamiento/ » /salir/
‘Si hay presuposición entre los dos sucesos, entonces su unidad de
sentido presupone globalmente a cada una de los dos’

Asimismo /desplazamiento/, es resultado de la fusión de los dos sucesos:

/llegar/ Ц /salir/ = /desplazamiento/

Diagramáticamente podemos representar las relaciones anteriores de la siguiente forma:

‘salir’ / s/s / salir/ / llegar/

‘deplazamiento’

‘llegar’ /desplazamiento/

Autores como Barwise, Aczel, Etchemendy, Allwein, Hammer, Shin, etc. señalan la gran
importancia que constituye el razonamiento diagramático. Un diagrama puede describirse,
en términos generales, como una representación plana no lingüística elaborada con el
cometido de aclarar un texto. Esta construcción presupone la existencia de algo que queda
representado por el diagrama y un contexto lingüístico en el cual está inserto.29

29
Eric M. Hammer, Logic and Visual information, CSLI, Stanford, 1995. Apud. Arnold Oostra, ‘Los
diagramas de la matemática y la matemática de los diagramas’, Boletín de Matemáticas - Nueva Serie, No.8
Universidad del Tolima (COLOMBIA), pp.1–7.
Para Peirce, el razonamiento diagramático es una forma de razonamiento profundamente
fecundo. De hecho, dentro del pensamiento matemático, a cada proceso de formación de
diagramas, le llamó un álgebra, ya que en la actividad matemática intervienen diagramas
mentales complejos:30
Pues el razonamiento matemático consiste en construir un diagrama de acuerdo
con un precepto general, en observar ciertas relaciones entre partes de ese diagrama
— [relaciones] que no están requeridas de manera explícita por el precepto—, en
mostrar que estas relaciones valdrían para todos los diagramas tales, y en formular
esta conclusión en términos generales. Todo razonamiento necesario válido es
entonces, de hecho, diagramático.31
Esta naturaleza sintética, esquemática y no lingüística de los diagramas, así como el
carácter diagramático de la matemática, nos permiten elucidar conjuntos de regularidades
de los diversos procesos sígnicos de carácter semántico.
Este nivel esquemático y noémico-diagramático es compatible con el nivel
onomasiológico de las entidades semánticas en cuestión, como diría Hjelmslev, la sustancia
del plano del contenido que es ordenada léxicamente. En este sentido el verbo de
movimiento ‘salir’ designa una trayectoria ‘hacia’ que posee una orientación espacial, un
desplazamiento completo de un punto de partida a un punto de arribo e incide en el
desarrollo interno del evento. En términos de su contenido léxico-aspectual puede ser
considerado como una realización (accomplishment). En tanto que ‘llegar’ puede ser
considerado en nuestra situación contextual como un logro (achievement).
Desde un punto de vista lógico-conceptual el movimiento se presenta en una dimensión
espacio-temporal, como un proceso que da lugar a un macro suceso cuyas fases pueden ser
distinguidas en incoativa, mediana y terminativa. Así por ejemplo en la situación
esquemático contextual de un desplazamiento pueden ser distinguidas una salida
(realización: fase incoativa), una tardanza (ejecución: fase media o durativa) y una llegada
(logro: fase terminativa).

30
Charles S. Peirce, ‘The Critic of Arguments, 1892’, ‘Prolegomena of an Apology for Pragmaticism, 1906’,
Apud. Arnold Oostra, ‘Peirce y los diagramas’ II Jornada del Grupo de Estudios Peirceanos, La lógica de
Peirce y el mundo hispánico, 10 de octubre de 2003, Pamplona (ESPAÑA), p. 8.
31
Charles S. Peirce, CP. 1.54, Apud. Arnold Oostra, Loc. cit. p. 8
2- PRESUPOSICIÓN Y COMPOSICIONALIDAD
Ahora supongamos que en otro fragmento distinto nos encontramos, por ejemplo, con las
frases simples: ‘El astrónomo de larga barba’ y ‘Comparecer de rodillas ante el tribunal’.
Ambas frases simples están conformadas por frases principales y adjuntos:

El astrónomo de larga barba Comparecer de rodillas ante el tribunal

Frase principal Adjunto Frase principal Adjuntos

CONDICIÓN CONDICIÓN CONDICIÓN CONDICIÓN


NECESARIA SUFICIENTE NECESARIA SUFICIENTE
presuposición presuposición

En ambas frases, observamos que dada la unidad de sentido producida por la ‘frase
simple’, composicionalmente hablando, es necesaria la existencia de las frases principales
para poder asegurar que existen los adjuntos. Y es suficiente con la existencia de los
adjuntos para poder asegurar que existieron las frases principales (frase nominal y frase
verbal respectivamente). Composicionalmente podemos asociar una unidad de sentido de
carácter semántico a la articulación presuposicional:
/Postración/

Comparecer de rodillas ante el tribunal


Empero, si refinamos aún más el análisis podemos encontrar efectos composicionales y
presuposicionales inclusive al nivel de la palabra.
Consideremos ahora el clásico ejemplo ‘grafémico’ dado por Hjelmslev en los
prolegómenos: cal son
Intercambiando la c y la s, la a y la o, la l y la n, respectivamente, obtenemos
palabras diferentes: cal, can, col, con, son, sol, san, sal. Cada una de estas
entidades es una cadena que entra en el proceso (texto) lingüístico; por otra parte, c
y s juntas, a y o juntas, y l y n juntas forman un paradigma, que entra en el sistema
lingüístico. En la palabra cal hay conjunción, o coexistencia, entre c, a y l: tenemos
efectivamente ante nuestros ojos, tanto c, como a, como l; del mismo modo hay
conjunción o coexistencia entre s, o y n en la palabra son. Pero entre c y s hay
disyunción, o alternancia: lo que tenemos ante nuestros ojos efectivamente es o
bien c o bien s; asimismo hay alternancia entre l y n.32

32
Louis Hjelmslev, Prolegómenos a una teoría del lenguaje, Madrid, Gredos, c1974, p. 59
Gráficamente podemos visualizar ‘composicionalmente’33, el ejemplo de Hjelmslev de la
siguiente forma:
c <⌐ a <⌐ l s <⌐ o <⌐ n

cal son
En la unidad de sentido cal: la existencia de c es condición necesaria para la existencia
de a, y a es condición necesaria para la existencia de l. Recíprocamente: l es condición
suficiente para asegurar que ocurrió a, y a es condición suficiente para asegurar que ocurrió
c. Por lo tanto l presupone a y a presupone c. De idéntica forma sucede para son: n es
condición suficiente para asegurar que ocurrió o, y o es condición suficiente para asegurar
que ocurrió s. Recíprocamente: la existencia de s es condición necesaria, para la existencia
de o, y o es condición necesaria para la existencia de n. Por lo tanto n presupone o y o
presupone s.
Generalizando este ejemplo, podemos decir que en este sistema:
Consonante presupone Vocal presupone Consonante.
Los diversos trayectos presuposicionales,
SISTEMA pueden ser representados a través del siguiente
RELACIONAL
diagrama:
SISTEMA RELACIONAL

c s
cal son
c s con sal
a o cal son Unidades de
can sol sentido
con sal
a o col san Unidades de
l n can sol sentido
c <⌐ a <⌐ l s <⌐ o <⌐col
n san
l n
c <⌐ ac<⌐
<⌐l v s <⌐
<⌐ oc <⌐ n

c <⌐ v <⌐ c
33
“Consideremos, por ejemplo los miembros de la categoría de las consonantes y de la de las vocales (los
hemos llamado elementos de la expresión); lo que define a cada uno de ellos, tomado aisladamente, y le
distingue de los otros miembros de la misma categoría, es que si se le reemplaza por otro en un signo, esto
puede acarrear una diferencia en el contenido lingüístico.” Louis Hjelmslev, ‘Tipología de las estructuras
lingüísticas’, El lenguaje, Madrid, Gredos, c1976, p. 125
Este sistema relacional constituye un conjunto parcialmente ordenado de manera
estricta,34 configurado por la relación de presuposición. Observemos que en el diagrama no
existen líneas entre c y s, a y o, n y l, ya que entre los términos de cada uno de estos pares
no existe coexistencia sino alternancia. Con cada uno de los pares de grafemas podemos
formar los tres conjuntos paradigmáticos {c, s}, {a, o}, {n, l}. De ahí que Hjelmslev afirme
que desde el punto de vista del sistema, los grafemas c, s; a, o; y n, l; sean llamados
‘miembros’.
Observemos también que en el sistema relacional transitamos del texto cal al texto son, a
través de diversos trayectos presuposicionales. Entre ambas delimitaciones se encuentran
las configuraciones presuposicionales de todos los textos del sistema relacional. Cada texto
es un proceso que media entre ambos límites. El conjunto de todas las unidades de sentido
conforman a su vez una constelación de autonomías (‘paratagmas’) que se obtiene a través
de reemplazos alternados de cada uno de los grafemas, alternancia que está regulada por la
relación de presuposición. Esto nos permite poder establecer una relación entre cada uno de
los ‘paratagmas’ y los grafemas:

3- LA PRESUPOSICIÓN PARADIGMÁTICA
Supongamos que queremos construir una relación entre cada una de las ‘unidades de
sentido’ y sus partes componentes, por ejemplo en la palabra pan. Para construir dicha
relación tendríamos que dar cuenta del proceso existente en la composición de dicha
palabra. Para tal fin, podemos afirmar, sin pérdida de generalidad, que cada uno de los
componentes de la palabra son exigidos para su conformación y que basta con la
realización de la palabra entera para asegurar la ocurrencia de sus partes componentes. Es
decir, es condición suficiente la ocurrencia de pan para asegurar la ocurrencia de p, a y n, y
que la ocurrencia de p, a y n es condición necesaria para la ocurrencia de pan. Por lo tanto
diremos que pan: presupone p, presupone a, y presupone n.
p a n

pan

34
Irreflexivo, Asimétrico y Transitivo.
Esta nueva relación de presuposición (paradigmática) también da lugar a un orden parcial,
pero este es un orden parcial amplio.35 Y da lugar a un sistema relacional distinto al de la
presuposición sintagmática. Desde la perspectiva de las relaciones de orden, la
presuposición sintagmática funciona de manera similar a la relación “mayor que” (), y la
presuposición paradigmática se asemeja a la relación “mayor o igual que” ().
El sistema relacional suscitado por la presuposición paradigmática en el ejemplo de
Hjelmslev, puede ser representado a través del siguiente diagrama:

n o c a l

con can col cal


SISTEMA
RELACIONAL
n o s a l

son san sol sal

Podemos observar en este nuevo sistema relacional, que cada uno de los textos (que en el
sistema relacional anterior eran ‘paratagmas’) ahora están articulados por la presuposición
paradigmática.
Al igual que en el sistema relacional anterior se forman dos bloques. Pero en esta ocasión
los grafemas también carecen de líneas entre sí.
Además podemos articular una serie de operaciones en el interior de este sistema
relacional:

c U a U l= cal, Fusión (o unión); con п can п col п cal = c, empalme (o intersección)

s U o U n= son, Fusión (o unión); son п san п sol п sal = s, empalme (o intersección)

35
Reflexivo, Antisimétrico y Transitivo.
Tradicionalmente a la relación que da lugar a órdenes parciales amplios (haciendo un
abuso de lenguaje) se le llama ‘inclusión’, por el parecido que tienen estas relaciones de
orden con la inclusión de conjuntos; y a cada uno de los términos involucrados en la
relación se les denomina partes. De ahí, tal vez sea que Hjelmslev asevere que desde el
punto de vista del proceso, los grafemas c, s, a, o, n, l, sean llamados ‘partes’.36

4- COMPOSICIÓN Y PRESUPOSICIÓN RETICULAR DE SUCESOS


EN EL DISCURSO HISTÓRICO
Todo análisis del relato pasa por la identificación de acciones y su integración en
secuencias narrativas, tomando en cuenta efectos semánticos, producto de formas
esquemáticas subyacentes. Para ello distinguiremos, de acuerdo a la propuesta teórica de
Roberto Flores: “[...] cambios de tiempo, de espacio, de actores [...] uso de conectores
lógicos como son las conjunciones, [...] los cambios de tema- disjunción tópica- recurrencias
frásticas o lexemáticas y, finalmente criterios gráficos que distinguen, por ejemplo, entre
párrafos y capítulos”.37 Así como: acciones terminadas, acciones que duran, acciones sin
terminar, estados, deverbalizaciones (nombres de acción), derivados de raíz verbal (nombres
de oficio), adjetivos, nombres (de emoción y sentimiento), construcciones de tipo estativo,
verbos de creencia, y frases subordinadas.
Consideremos ahora un pequeño fragmento contenido en la obra Historia de las Indias de
Nueva España e islas de tierra firme, de fray Diego Duran:

Salieron estas naciones indianas de aquellas siete cuevas, donde habían


habitado mucho tiempo, el año del Señor de ochocientos veinte. Tardaron en
llegar a esta tierra más de ochenta años, por las grandes pausas y demoras
que venían haciendo. Conviene a saber, edificando pueblos, poblando sitios,
viendo ser los lugares apacibles y frescos [...] Y así llegaron a este lugar de la
Nueva España el año de novecientos dos.

Al extraer los sucesos e identificar sus vínculos presuposicionales, obtenemos la siguiente


construcción diagramática (árbol de presuposición):

36
Louis Hjelmslev, Prolegómenos a una teoría del lenguaje, Madrid, Gredos, c1974, p. 59
37
Roberto Flores, op. cit. ‘Segmentación y clausura de...’, p. 110.
D
1) Salir [de] E Haber habitado
2) Haber habitado S
P
3) [Salir] [hacia] L
Salir [de]
4) Tardar A
Z Salir [hacia]
5) Venir haciendo A
[Demorar] M
I Tardar
6) Edificar E
7) Poblar N
T
[Demorar] Llegar
8) Ver O
9) Llegar {edificar, poblar, ver, creer...} presuposición

El Sistema relacional anterior da lugar a un conjunto parcialmente ordenado de manera


estricta, articulado por la presuposición sintagmática. La articulación de la relación de
presuposición en un relato permite una lectura desde el final hacia el inicio – de los sucesos
consecuentes con los antecedentes-, poniendo en realce el carácter necesario de esas
magnitudes semióticas con vista al final. Así, por ejemplo, el suceso ‘llegar’ (achievement)
posibilita la existencia del suceso ‘salir [hacia]’ (accomplishment) que presupone al
terminativo ‘salir [de]’ (achievement).
Desde un punto de vista esquemático, los sucesos /salir/, /tardar/ y /llegar/ se articulan
composicionalmente para generar el suceso complejo /desplazamiento/, generando el siguiente
retículo booleano:

Así que podemos definir la presuposición reticular de la siguiente manera:


W « Z Si y sólo si W Ц Z = Z
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