Universidad de Ciencias Médicas de La Habana
Facultad ”Doctor Salvador Allende”
Policlínico docente “Cerro”
Trabajo Final de Filosofía
Autores:
Jordano Álvarez López
Sheyla Vanessa Alsina Mon
Imilsis Bibiana Dellundé García
Tutor:
MsC. Rubén Jiménez López
Título: El alcoholismo, dañino pero evitable.
Curso 2012- 2013
Objetivos Generales
Alcanzar la información acerca del consumo de alcohol
Objetivos específicos
Abordar los diferentes daños ocasionados al organismo por el
alcoholismo
Valorar su impacto social
Introducción
En 1489 surgió el término de alcoholismo, gracias a Magnus Huss un médico
sueco que vivió la época en que su país era el primer consumidor de alcohol de
todo el mundo. Por otra parte el Comité de Expertos de la OMS, en 1953, le dio
la categoría de enfermedad al alcoholismo definiéndola en 1976 como: “…un
trastorno conductual crónico manifestado por repetidas ingestas de alcohol,
excesivas respecto a las normas dietéticas y sociales de la comunidad y que
acaban interfiriendo la salud o las funciones económicas y sociales del
bebedor”,
Está demostrado que el alcoholismo como enfermedad disminuye en 12 años
la edad promedio de vida. El consumo irresponsable de alcohol provoca tanto
daño económico como el que determinan todas las drogas ilegales juntas. Hoy
en día existe un alcohólico por cada 10 personas que han consumido bebidas
alcohólicas alguna vez en su vida y la cifra de estos últimos llega
aproximadamente al 70% de la población mundial. Según datos ofrecidos por la
Organización Mundial de la Salud representa el 4% de las causas de muerte a
nivel mundial.
El consumo de alcohol constituye una de las toxicomanías más difundidas
actualmente por su carácter legal. Constituyen una preocupación ante la
magnitud de los daños biológicos y sociales provocados por su uso frecuente y
embriagante, aun sin llegar a ser el individuo dependiente de esta droga.
Ante esta situación se despliegan acciones en las que se destaca el papel del
profesional de la salud desde su función reguladora y de agente de cambio que
planifica, ejecuta y controla estrategias de intervención. En este sentido los
esfuerzos están dirigidos al logro de una óptima calidad de vida del individuo, la
familia y la comunidad mediante la integración de acciones intersectoriales en
donde se considera al hombre como un ser psíquico, biológico y social.
Desarrollo
El alcoholismo es una enfermedad que consiste en padecer una fuerte
necesidad de ingerir alcohol etílico, de forma que existe una dependencia física
del mismo, manifestada a través de determinados síntomas de abstinencia
cuando no es posible su ingesta. El alcohólico no tiene control sobre los límites
de su consumo y suele ir elevando a lo largo del tiempo su grado de tolerancia
al alcohol.
Características:
Hasta el momento no existe una causa común conocida de esta adicción,
aunque varios factores pueden desempeñar un papel importante en su
desarrollo y las evidencias muestran que quien tiene un padre o una madre con
alcoholismo tiene mayor posibilidad de adquirir esta enfermedad.
Ello puede deberse, más que al entorno social, familiar, a la presencia de
ciertos genes que podrían aumentar el riesgo de alcoholismo.
Algunos otros factores asociados a este padecimiento son la necesidad de
aliviar la ansiedad, conflicto en relaciones interpersonales, depresión, baja
autoestima, facilidad para conseguir el alcohol y aceptación social del consumo
de alcohol.
El abuso de alcohol se refiere a un patrón de inadaptación del consumo
esporádico de bebidas que da lugar al fracaso en el cumplimiento de
obligaciones, exposición a situaciones físicamente peligrosas, problemas
legales o problemas sociales e interpersonales sin signos de dependencia.
Etiología:
Beber hasta el punto de intoxicarse o generar un patrón de inadaptación por la
bebida que constituye el abuso de alcohol comienza con un deseo de
colocarse. Algunos bebedores que encuentran gratificante el consumo después
se centran en alcanzar repetidamente este estado.
Algunos rasgos de personalidad son más frecuentes en las personas que
abusan crónicamente del alcohol o que se vuelven dependientes: aislamiento,
soledad, timidez, depresión, dependencia, impulsividad hostil y autodestructiva
e inmadurez sexual. Los alcohólicos proceden con frecuencia de un hogar
disfuncional y tienen una relación alterada con sus padres. Los factores
sociales las actitudes transmitidas a través de la cultura o de la educación de
los hijos afectan a los patrones de bebida y a la conducta consecuente.
Algunos aspectos metabólicos:
El etanol actúa como agente perturbador inespecífico de la membrana neuronal
alterando tanto su permeabilidad como las propiedades de sus componentes
lípidos. Algunos efectos bioquímicos y conductuales se deben al incremento de
la transmisión inhibitoria. El etanol afecta la transmisión de glicina, la cual es un
neurotransmisor inhibidor.
Se absorbe rápidamente por el tubo digestivo a nivel del estómago, intestino
delgado y colon. Por vía de inhalación hacia los pulmones, el tejido subcutáneo
y la piel, son vías a través de las cuales el alcohol también puede ser
absorbido. La absorción completa puede requerir de 2-6 horas o más, pero esto
depende del volumen y la concentración de la sustancia, presencia de alimento
en el estómago y tiempo en que la bebida se ha ingerido. El hígado es el lugar
donde predominantemente se efectúa su oxidación, aunque órganos tales
como el corazón y el estómago pueden también metabolizar el producto. Entre
90-98% del etanol es oxidado y metabolizado en el cuerpo. La velocidad de
eliminación de etanol es de 10ml/horas., en un hombre con peso corporal de 70
kg.
Mecanismo de acción:
El alcohol tiene un aspecto bifásico sobre el cuerpo, lo cual quiere decir que
sus efectos cambian con el tiempo. Inicialmente, el alcoholismo generalmente
produce sensaciones de relajación y alegría, pero el consumo posterior puede
llevar a tener visión borrosa y problemas de coordinación. Las membranas
celulares son altamente permeables al alcohol, así que una vez que el alcohol
está en el torrente sanguíneo, se puede esparcir en casi todos los tejidos del
cuerpo.
Tras el consumo excesivo, puede aparecer la inconsciencia y a niveles
extremos de consumo puede llevar a un envenenamiento por alcohol y a la
muerte (con una concentración en la sangre de 0.55%,(aproximadamente 5
gramos de alcohol por litro de sangre) podría matar a la mitad de los afectados
por parada cardiorrespiratoria tras afectación bulbar). La muerte puede también
ser causada por asfixia si el vómito, un resultado frecuente de la ingesta
excesiva, obstruye la tráquea y el individuo está demasiado ebrio para
responder. Una respuesta apropiada de primeros auxilios a una persona
inconsciente y ebria es ponerla en posición de recuperación.
Cuando el alcohol llega a la sangre (entre 30 y 90 minutos después de ser
ingerido) se produce una disminución de los azúcares presentes en la
circulación, lo que provoca una sensación de debilidad y agotamiento físico. Lo
anterior es debido a que el alcohol acelera la transformación de glucógeno (una
sustancia que se encarga de almacenar el azúcar en el hígado) en glucosa y
ésta se elimina de forma más rápida.
Otra acción del alcohol, es que inhibe a la vasopresina que es una hormona
sintetizada por el hipotálamo y luego liberada por la neurohipófisis. Esta
hormona es la responsable de mantener el balance de los líquidos en el
cuerpo, ordenando al riñón que reabsorba agua de la orina. Si la función de la
vasopresina falla, el riñón empieza a eliminar más agua de la que ingiere y
provoca que el organismo busque el agua en estos órganos. Esto provoca que
las meninges (membranas que cubren el cerebro) pierdan agua y por tanto
aparezca el dolor de cabeza. El alcohol disminuye la vitamina B1 del
organismo.
Fases de la intoxicación etílica:
Tras la ingesta de alcohol se producen a corto plazo una serie de efectos o
síntomas, dependientes de la dosis ingerida aunque afectan otros factores
individuales.
1- Fase de euforia y excitación. Tasa de alcoholemia: 0.5g/L. Locuacidad,
euforia, desinhibición, conducta impulsiva.
2- Fase hipnótica o de confusión. Tasa de alcoholemia: 2g/L. Irritabilidad,
agitación, somnolencia, cefalea. Disartria, ataxia, disimetría. Náuseas y
vómitos.
3- Fase anestésica o de estupor y coma. Tasa de alcoholemia: 3g/L.
Lenguaje incoherente. Disminución marcada del nivel de conciencia
(obnubilación y coma) y del tono muscular. Incontinencia de esfínteres.
Dificultad respiratoria.
4- Fase bulbar o de muerte. Tasa de alcoholemia: 5g/L. Shock
cardiovascular. Inhibición del centro respiratorio. Parada cardio-
respiratoria y muerte.
Efectos del alcohol en el cuerpo humano: (Ver figura 1)
Son muy diversos los efectos del alcohol a medio y largo plazo y actúan sobre
múltiples órganos y sistemas.
En el cerebro y el sistema nervioso:
El consumo de alcohol inhibe gradualmente las funciones cerebrales,
afectando en primer lugar a las emociones (cambios súbitos de humor),
los procesos de pensamiento y el juicio. Si continúa la ingesta de
alcohol, se altera el control motor, produciendo mala pronunciación al
hablar, reacciones más lentas y pérdida del equilibrio.
Altera la acción de los neurotransmisores, pues modifica su estructura y
función. Ello produce múltiples efectos: disminución de la alerta, retardo
de los reflejos, cambios en la visión, pérdida de coordinación muscular,
temblores y alucinaciones. Disminuye el autocontrol, afecta a la
memoria, la capacidad de concentración y las funciones motoras.
La combinación de los anteriores efectos es causa de múltiples
accidentes laborales y de circulación, que cuestan la vida cada año a
millones de personas en todo el mundo.
El alcohol daña las células cerebrales así como los nervios periféricos,
de forma irreversible.
El alcohol es responsable del 30-50% de los accidentes con víctimas
mortales.
La disminución de vitamina B1 producida por el alcohol puede llevar a la
enfermedad de Wernicke-Korsakoff, que provoca las alteraciones de los
sentimientos, pensamientos y memoria de la persona. Los afectados
confunden la realidad con sus invenciones.
Produce trastornos del sueño.
Las personas alcohólicas se aíslan de su entorno social, suelen padecer
crisis en los ámbitos familiar (discusiones, divorcios, abandonos) y
laboral (pérdida del empleo), lo que los conduce a la depresión y en
algunos casos al suicidio.
En el corazón y aparato circulatorio:
Aumenta la actividad cardiaca. (Aunque un consumo muy moderado
mejora la circulación, una dosis superior produce daños).
En dosis elevadas se eleva la presión sanguínea y produce daño en el
músculo cardiaco por sus efectos tóxicos.
Puede provocar miocarditis.
Debilita la musculatura cardiaca y por consiguiente, la capacidad para
bombear sangre.
Produce vasodilatación periférica, lo que genera enrojecimiento y un
aumento de la temperatura superficial de la piel.
En el aparato digestivo: estómago, páncreas, hígado…
Las molestias gástricas son debidas a erosiones en las mucosas producidas
por el etanol. El ardor estomacal será mayor si se ha mezclado diferentes
bebidas o combinados, ya que la irritación gástrica se deberá a todos los
componentes bebidos.
Aumenta la producción de ácido gástrico que genera irritación e
inflamación en las paredes del estómago por lo que, a largo plazo
pueden aparecer úlceras, hemorragias y perforaciones de la pared
gástrica.
El cáncer de estómago ha sido relacionado con el abuso de alcohol.
También provoca cáncer de laringe, esófago y páncreas.
Provoca esofagitis, una inflamación del esófago, varices esofágicas
sangrantes y desgarros de Mallory-Weiss.
Puede producir pancreatitis aguda, una enfermedad inflamatoria severa
del páncreas, con peligro de muerte.
Puede provocar pancreatitis crónica, que se caracteriza por un intenso
dolor permanente.
Otras alteraciones posibles son la diabetes tipo II y peritonitis.
El hígado es el órgano encargado de metabolizar el alcohol, que es
transformado por las enzimas del hígado primero acetaldehído y
después en acetato y otros compuestos. Este proceso es lento y no está
exento de daños (el acetaldehído despolariza las proteínas, oxida los
lípidos, consume vitaminas del grupo B y daña los tejidos).
Al irritarse la célula hepática es posible que se produzca hepatitis
alcohólica, debido a la destrucción celular e inflamación tisular. Con el
tiempo, el hígado evoluciona (hígado graso o esteatosis) para adaptarse
a la sobrecarga metabólica, pudiendo llegar a hepatitis y más tarde a la
cirrosis hepática, producto de la muerte celular y la degeneración del
órgano. Esta grave enfermedad puede degenerar finalmente en cáncer
de hígado y producir la muerte.
Otros signos de alteración hepática son la ictericia, un tono amarillento
que adquiere la piel y la esclerótica, y los edemas, acumulación de
líquido en las extremidades.
Altera la función del riñón, reduciendo los niveles de la hormona
antidiurética, provocando deshidratación y tomando agua de otros
órganos como el cerebro, lo cual genera dolor de cabeza.
El alcohol aporta abundantes calorías (7 Kcal. por gramo de alcohol) con
escaso valor nutritivo. No nutre pero elimina el apetito, sustituye a otros
alimentos más completos y a la larga puede generar desnutrición. Esto
se agrava pues inhibe la absorción de algunas vitaminas y minerales.
En la sangre:
Inhibe la producción de glóbulos blancos y rojos.
Sin la suficiente cantidad de glóbulos rojos para transportar oxígeno,
sobreviene la anemia megaloblástica.
En los sistemas inmunitario y reproductor:
La falta de glóbulos blancos origina una falla en el sistema inmunitario,
aumentando el riesgo de infecciones bacterianas y virales.
Disminuye la líbido y la actividad sexual.
Puede causar infertilidad e impotencia así como hipertrofiar las
glándulas mamarias en el hombre.
Altera las hormonas femeninas en las mujeres por lo que trastorna el
ciclo menstrual y produce infertilidad.
En el embarazo y el feto:
El abuso del alcohol en el embarazo puede desencadenar el Síndrome
alcohólico fetal. Sus síntomas son un retardo del crecimiento, alteración
de rasgos cráneo-faciales, malformaciones cardiacas, malformaciones
hepáticas, malformaciones renales y malformaciones oculares.
El mayor daño se produce en el sistema nervioso central del feto, en el
que puede aparecer retraso mental.
Impacto social:
El alcoholismo supone un serio riesgo para la salud que a menudo conlleva el
riesgo de una muerte prematura como consecuencia de afecciones de tipo
hepática como la cirrosis hepática, hemorragias internas, intoxicación
alcohólica, hematocarcinoma, accidentes o suicidios.
El alcoholismo no está fijado por la cantidad ingerida en un periodo
determinado: personas afectadas por esta enfermedad pueden seguir patrones
muy diferentes de comportamiento, existiendo tanto alcohólicos que consumen
a diario, como alcohólicos que beben semanalmente, mensualmente, o sin una
periodicidad fija. Si bien el proceso degenerativo tiende a acortar los plazos
entre cada ingesta.
El consumo excesivo y prolongado de esta sustancia va obligando al
organismo a requerir cantidades crecientes para sentir los mismos efectos, a
esto se le llama “tolerancia aumentada” y desencadena un mecanismo
adaptativo del cuerpo hasta que llega a un límite en el que se invierte la
supuesta resistencia y entonces “asimila menos”, por eso tolerar más alcohol
es en sí un riesgo de alcoholización.
Las defunciones por accidentes relacionados con el alcohol (choques,
atropellamientos y suicidios) ocupan los primeros lugares entre las causas de
muerte en muchos países.
Las personas que abusan o dependen del alcohol tienen consecuencias
sociales graves por la bebida. La intoxicación frecuente es evidente y
destructiva e interfiere con la capacidad de socializarse y trabajar. Finalmente,
la embriaguez puede llevar a un fracaso de las relaciones y también a la
pérdida del trabajo debido al absentismo.
Algunos aspectos que deben considerarse en las relaciones familiares de
los toxicómanos:
En el caso del alcohólico la relación familiar tiene otro matiz pues la hostilidad y
cierto grado de rechazo más o menos evidente y más o menos consciente.
Cuando una esposa, una madre o un hijo se hostiliza con la reiteración del
consumo del alcohol por parte del familiar el sentimiento de que este prefiere la
bebida antes que a ellos, no es totalmente equivocado.
Por otra parte es bien conocido que el alcoholismo y un aspecto muy
importante en la relación de ayuda es preparar a la persona alcohólica para
afrontar dicha desconfianza como una de las formas de pagar la deuda
contraída con su familia durante la pesadilla de esta dependencia.
Los engaños:
Si hay algo que empeora la relación alcohólico familiar y llega a destruir
totalmente, aunque en forma transitoria, la confiabilidad del toxicómano son sus
reiterados engaños.
Resulta conveniente hacer ver a la familia que esto no son más que
expresiones interpersonales de los autoengaños sufridos por el alcohólico
durante mucho tiempo.
Desconfianza familiar:
En las primeras etapas de rehabilitación los pacientes suelen referirse a
sentirse dolidos por las expresiones de desconfianza familiar ante la
abstinencia que realmente mantienen. La confianza no podrá restablecerse
totalmente hasta transcurridos por lo menos dos años de abstinencias.
Tratamiento:
Los tratamientos contra el alcoholismo incluyen programas de desintoxicación
realizados por instituciones médicas. Esto puede suponer la estancia del
paciente durante un periodo indeterminado, (quizás varias semanas), bajo
tutela en hospitales especializados donde puede que se utilicen determinados
medicamentos para evitar el síndrome de abstinencia.
Después del periodo de desintoxicación, puede someterse al paciente a
diversos métodos de terapia de grupo o psicoterapia para tratar problemas
psicológicos de fondo que hayan podido llevar al paciente a repugnar el alcohol
mediante fármacos como el disulfiram, que provoca fuertes y repentinas
resacas siempre que se consuma alcohol.
La terapia nutricional es otro tratamiento. Muchos alcohólicos tienen síndrome
de resistencia a la insulina, un desorden metabólico debido al cual el cuerpo no
regula correctamente el azúcar causando un suministro inestable a la
circulación sanguínea. Aunque este desorden se puede tratar con una dieta
hipo glucémica, esto puede afectar a su comportamiento y su estado anímico.
Estos síntomas son efectos secundarios que se observan a menudo en
alcohólicos sometidos bajo tratamiento de desintoxicación. Los aspectos
metabólicos del alcoholismo a menudo se pasan por alto dando como resultado
tratamientos de dudosos resultados.
En los años 1990, los grupos de consultas de autoayuda fueron adquiriendo
notoriedad por sus logros, como lo ha sido el movimiento de Alcohólicos
Anónimos.
También se destaca el papel de los grupos de terapia y rehabilitación
ambulatoria para los individuos con esta adicción (Ver tabla 1). Estos han
logrado notorios beneficios en diferentes ámbitos de la vida de sus miembros
(Ver gráfico 1).
¿Cómo podemos lograr que la población conozca los riesgos del
consumo del alcohol?
El conocer los daños que produce la ingestión de bebidas alcohólicas es una
vía para la prevención de esta enfermedad.
El Médico de Familia puede ofrecer información sistemática sobre esta entidad
realizando labores educativas de salud mediante diferentes técnicas a su
alcance, pero principalmente logrando un buen raport con su población,
confianza y seguridad, y sobre todo, siendo ejemplo y líder de opinión. Puede
en estas condiciones realizar conferencias al nivel de su comunidad,
aprovechando reuniones de las organizaciones políticas y de masas, con el
apoyo del CDR y de los Consejos Populares, así como también la FMC. Se
debe preparar al personal docente para que influya en el alumnado y en la
familia. También es fundamental la realización de actividades de Educación
Familiar en las visitas de terreno a los hogares y en el consultorio.
Medir el nivel de salud de la comunidad es una de las acciones más complejas
e importantes para un equipo de salud; este trabajo debe realizarse
periódicamente con una participación activa, pues mejora la calidad y eficiencia
de la enfermera comunitaria así como el grado de satisfacción de su equipo de
salud-familia-comunidad, velando por el cumplimiento de medidas que
disminuyan y desalienten el consumo de bebidas alcohólicas, para preveer sus
consecuencias
¿Es totalmente necesario o imprescindible tomar bebidas alcohólicas
para divertirse? ¿No podemos divertirnos sin ingerirlas?
Primero que todo los adolescentes deben poseer una visión crítica sobre los
daños que ingerir bebidas alcohólicas produce al organismo y a los que se
encuentran alrededor, para que se enfrenten al hecho de beber o no, que
tengan sus propios criterios y de esta forma tomen sus propias decisiones,
Es fundamental que se estimulen la realización de actividades recreativas y
deportivas para los jóvenes, por ser este uno de los grupos de riesgo a los que
se debe prestar especial atención, para ocupar el tiempo libre.
Dentro de las actividades recreativas se pueden formar grupos de teatro, o de
danza con los jóvenes interesados y así estimular el interés de los demás. En
las actividades deportivas se pueden implementar juegos de todo tipo, desde
ajedrez hasta voleibol, baloncesto, fútbol, pelota, etc.
Los casos ya alcoholizados, deben romper el ciclo vicioso. Hay que lograr que
dejen de beber alcohol, mediante el conocimiento del daño que les produce,
conseguir elevar su autoestima y adquirir fuerza de voluntad. Interesarlos en
las actividades de sus compañeros de estudio, tratarlos con el personal
autorizado especializado en la materia; y en los casos más serios ingresarlos
en el hospital para su tratamiento específico de destoxificación.