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FORMULA DENUNCIA.

RESERVA DE DERECHOS.

SR.

PREFECTO DE LA CONGREGACIÓN

PARA LA DOCTRINA DE LA FE

CARD. LUIS F. LADARIA (SJ)

S // D

CARLOS D. LOMBARDI, por el Sr. NICOLAS


AGUSTÍN BUSTOS NORTON, católico, DNI Nº 36.417.258, conforme escrito de
ratificación que acompaña, fijando domicilio electrónico en
carloslombard74@hotmail.com me presento ante el Sr. Prefecto y como mejor procede
digo:

I. OBJETO

Que en el carácter invocado y en virtud de las disposiciones


contenidas en la Carta Apostólica “VOS ESTIS LUX MUNDI”, vengo a presentar
formal denuncia contra los arzobispos de Mendoza MARCELO COLOMBO y
MARCELO MAZZITELLI (auxiliar) y obispo de La Rioja DANTE BRAIDA, los
tres cumpliendo funciones en Argentina; Presbítero Ricardo Daniel Medina OAR,
Vicario Judicial del Tribunal Interdiocesano Bonaerense, Argentina; y Presbíteros
Ricardo Augusto Poblete y Mario Panetta, ambos incardinados en la Arquidiócesis
de Mendoza, Argentina, a los efectos que se los investigue y determine las eventuales
responsabilidades que pudieran surgir como consecuencia de haber incurrido en las faltas
mencionadas en al artículo 1 del mencionado documento papal.

Dicha norma dispone: “Ámbito de aplicación. § 1. Las


presentes normas se aplican en el caso de informes relativos a clérigos o miembros de
Institutos de vida consagrada o Sociedades de vida apostólica con relación a: … b)
conductas llevadas a cabo por los sujetos a los que se refiere el artículo 6, que consisten

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en acciones u omisiones dirigidas a interferir o eludir investigaciones civiles o
investigaciones canónicas, administrativas o penales, contra un clérigo o un religioso
con respecto a delitos señalados en la letra a) de este parágrafo”.

La actuación de los prelados y sacerdotes a la que aludo es la


investigación preliminar (canon 1717) que se llevó a cabo contra los monjes DIEGO
ROQUÉ MORENO y OSCAR PORTILLO, conocida en la justicia estatal argentina y
opinión pública como “CASO CRISTO ORANTE”, que ofrezco como prueba. Y las
responsabilidades que solicito se investiguen es por las acciones u omisiones
dirigidas a interferir o eludir la investigación canónica, administrativa y/o penal
contra el Pbro. OSCAR PORTILLO.

II. LEGITIMACIÓN

Fundo mi derecho a interponer la presente denuncia en los


cánones 212 pto. 3 y 221 pto. 1 del Código de Derecho Canónico. Asimismo, en las
disposiciones contenidas en Instrumentos Internacionales sobre Derechos Humanos, sus
Recomendaciones y Observaciones.

En efecto, el primero de los cánones sostiene: “Los fieles… §


3. Tienen el derecho, y a veces incluso el deber, en razón de su propio conocimiento,
competencia y prestigio, de manifestar a los Pastores sagrados su opinión sobre aquello
que pertenece al bien de la Iglesia…”.

El canon 221 dice que “Compete a los fieles reclamar


legítimamente los derechos que tienen en la Iglesia…”.

Asimismo, en las disposiciones, protocolos y normas dictadas


por la autoridad eclesiástica para combatir el flagelo del abuso sexual del clero,
enquistado en la Iglesia Católica, a los que remito.

III. HECHOS

III.I DENUNCIA E INVESTIGACIÓN CANÓNICA.


MANIPULACIÓN DE LOS HECHOS. AMONESTACIÓN

Los hechos que motivan ésta presentación surgen en el


contexto de la investigación preliminar iniciada por mi denuncia contra los dos monjes
referidos, integrantes de la FRATERNIDAD MONÁSTICA DEL CRISTO ORANTE,

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en cuyo monasterio (y fuera de él), mi representado sufrió actos de abuso sexual de parte
de ellos, también denunciados en los fueros penal y demandados civilmente en la justicia
estatal argentina.

Oportunamente informó al obispo Carlos María Franzini


(hoy fallecido), sobre los hechos de abusos sexuales perpetrados por Oscar Portillo.

El 17 de junio de 2015, reunidos en la sede del Arzobispado


de Mendoza, denunció verbalmente, frente al obispo, la mecánica y metodología que el
monje Oscar Portillo llevaba a cabo para cometer los abusos sexuales.

El obispo Franzini, escribió una especie de acta – que ofrezco


como prueba – la que tituló “Pro memoria”, en los siguientes términos:

“En el día de la fecha recibí al Hno. Nicolás de Jesús, profeso temporal de la


comunidad del Cristo Orante, quien me había solicitado audiencia.

Me informó que le han prescrito un mes de descanso fuera del Monasterio para
recuperarse de una situación de “stress”, ocasionado por exceso de actividad y
tensiones.

Retomando lo ya conversado en anteriores encuentros, reiteró sus dificultades


con el P. Oscar, prior de la Comunidad, por su constante hostigamiento y
exigencia de apertura hacia él. Situación que también viven los otros miembros
de la comunidad.

Pero además manifestó que en años pasados el Prior ha tenido para con él
actitudes inapropiadas en materia sexual, sin llegar a tener propiamente
relaciones físicas (tocamientos, besos, etc.) Él explica que accedió a estas
propuestas dada la “fascinación” que la persona del Prior le provocaba, aunque
reconoce con dolor lo inadecuado de toda esta situación. Los otros miembros de
la comunidad han sabido de estas conductas y en los últimos tiempos lo han
ayudado a estar más resguardado.

Se siente muy presionado por la idea de tener que regresar el Monasterio. Le he


dispensado de tal regreso, más allá de las formalidades canónicas, que se
encararán una vez que hable yo con el Prior. Agradece y manifiesta que ello le
da mucha paz.

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Le invito a seguir cultivando su vocación bautismal, que es la santidad, y quedar
abierto a lo que el Señor le vaya señalando para su vida. Recomiendo un buen
acompañamiento espiritual y que busque un trabajo para ocuparse y sostenerse

Para que conste lo firmo en Mendoza a 17 días de mes de junio de 2015”. Firma
Carlos María Franzini. Arzobispo de Mendoza.

El “pro memoria”, plagado de irregularidades, es el punto de


partida de una larga cadena de ilicitudes y vulneraciones de derechos que sufrió el
denunciante, a saber:

a) Los hechos que denunció verbalmente al obispo, no fueron los que éste relató en
el pro memoria.
b) No indicó el período de tiempo en que sufrió los abusos de parte del monje Oscar
Portillo.
c) Suavizó la gravedad de los hechos que denunció. Dejó constancia que hubo
“tocamientos”, “besos”, “etc.”, de parte del monje, “sin llegar a tener
propiamente relaciones físicas”.
d) Nunca leyó ni dejó constancia de lectura del pro memoria, frente al denunciante
e) No hay firma del denunciante.
f) Tampoco se indicó su documento de identidad.
g) No hay certificación canónica – por parte de notario – de la firma del obispo
Franzini.

Estas graves irregularidades forman parte del abuso de poder


y manipulación de la extinta autoridad eclesiástica contra el Sr. Bustos Norton y prueba
cómo el Arzobispado de Mendoza no es la primera vez que manipula y revictimiza a las
víctimas de abuso sexual.

La realidad fue muy distinta:

a) Se denunciaron todos y cada uno de los hechos abusivos de parte del monje Oscar
Portillo, de contenido sexual, incluso las penetraciones.
b) Se le ocultó al denunciante y, por ende, no le informaron que iba a labrarse acta
“pro memoria”, producto de la reunión.
c) Como es obvio, tampoco se dio lectura de la misma, frente a él, para darle
posibilidad de modificar lo que hubiere lugar.

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d) Recién e enteré de la existencia del pro memoria, 4 años después, es decir, al
haberse iniciado el proceso penal contra los monjes en el fuero estatal, luego de
allanarse la sede arzobispal.
e) El obispo Franzini, manipuló y tergiversó los hechos denunciados.
f) El prelado labró un “pro memoria” falso, como demostraré más adelante.

Obligado por el canon 1717 del Código de Derecho Canónico,


el obispo Franzini inició la investigación preliminar. Para ello, procedió a reunirse, diez
días después, con el denunciado Oscar Portillo labrando, también, una constancia “pro
memoria”, en estos términos:

“En el día de la fecha recibí al P. Oscar Portillo, Prior del Monasterio del Cristo
Orante, quien vino a compartir su situación personal frente a la comunidad.

Asume sus limitaciones temperamentales que han sido motivo de dificultades en


su tarea como Prior. Además reconoce que ha debido asumir simultáneamente
muchas responsabilidades que han conspirado sobre su servicio de animación
espiritual de la comunidad. Todo esto ha hecho “eclosión” con la situación de
“stress” del Hno. Nicolás de Jesús. Ve necesario revisar su tarea, plantearse la
conveniencia de dar un paso al costado o cualquier otra cosa en esta línea.

Le agradezco apertura y confianza. Invito a tomarse todo el tiempo que haga falta
para dilucidar esta situación. Propongo que se tome un tiempo prolongado (uno
o dos meses) fuera de la comunidad para revisar y buscar luz sobre los pasos a
dar. Sugiero algún monasterio o la “Fraternidad del Encuentro” (diócesis de San
Isidro). Eventualmente postergar el ingreso del aspirante que tienen “en puerta”
hasta que la situación comunitaria se estabilice. Este tiempo de impasse le harpa
bien a él y a la misma comunidad. Además pido que haya un dialogo muy abierto
y veraz con la comunidad sobre toda esta situación.

En relación a Nicolás asume que fue un error dejarlo ingresar tan joven.
Reconoce haber tenido conductas inapropiadas en lo afectivo sexual que ha
querido “blanquear” con la comunidad y Nicolás siempre se opuso. Le recuerdo
que al ser él el superior tiene la mayor responsabilidad y queda “marcada” la
relación para siempre. Dice de haber hablado del tema con P. Diego. Se explayó
sobre las actitudes algo tercas y manipuladoras de Nicolás por lo que él ha
insistido en conocerlo mejor y en demorar algunas de sus demandas. Por todo

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esto considero conveniente que Nicolás no regrese a la comunidad ya que la
relación con el Prior está definitivamente dañada.

Le pido que me mantenga al tanto de los pasos que vaya dando, además le pido
que transmita al P. Diego y al Hno. Juan Matías mi deseo de hablar con ellos.
Además le digo que hablaré con Nicolás.

Para que conste lo firmo en Mendoza a 27 días del mes de junio de 2015”. Firma
Carlos María Franzini. Arzobispo de Mendoza.

De la constancia “pro memoria” transcrita, puedo señalar que:

a) El monje denunciado no fue citado, fue “invitado” por el obispo.


b) Fue a “compartir” su situación personal frente a la comunidad.
c) Reconoció haber tenido “conductas inapropiadas” en lo afectivo sexual, contra el
denunciante, aunque no aclaró cuáles.
d) Parecería que el diálogo con el obispo tuvo un tenor meramente parroquial, para
abordar problemas personales del monje y del funcionamiento del monasterio.
e) Responsabilizó al denunciante de sus “conductas inapropiadas”.
f) El obispo sugirió un traslado, para que el monje revisara los pasos a dar.
g) Tampoco fue leída el acta “pro memoria”, en presencia del monje.

Luego de las reuniones con denunciante y denunciado,


comenzó un intercambio de e-mails entre el obispo y el monje Oscar Portillo que permiten
demostrar, que éste se fue del monasterio por un tiempo y reconoció su responsabilidad
por su “conducta inapropiada” en relación a denunciante.

La investigación contra el clérigo terminó con una irrisoria


amonestación canónica, que nunca fue notificada, otro hecho que vulneró la garantía de
defensa, negándosele la posibilidad de impugnarla, o recurrirla.

Fechada el 02 de septiembre de 2015, el obispo Franzini


resolvió:

“Artículo 1: resuelvo amonestar paternalmente al Pbro. Oscar Portillo


exhortándolo a cuidar con prudencia sobrenatural y una conducta consecuente
su vocación sacerdotal y monástica.

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Artículo 2: Comuníquese al Pbro. Oscar Portillo de la Fraternidad del Cristo
Orante (Tupungato), y al Prior de la mencionada Fraternidad, el Pbro. Diego
Roqué Moreno, regístrese y archívese.

Dadas en esta sede arzobispal de Mendoza, a 02 días el mes de septiembre de dos


mil quince”. Firma: Carlos María Franzini. Arzobispo de Mendoza.

En efecto, de la lectura del Prot. N° 294/15 – que ofrezco


como prueba – puede leerse que el obispo Franzini manipuló los dichos como
víctima/denunciante del monje Oscar Portillo.

Lo amonestó porque tuvo certeza de que el monje Portillo


había cometido abusos sexuales. No en vano, fundó su decisión en el canon 1339, 1
del Código de Derecho Canónico, como se verá a continuación:

“VISTO: La recepción, en fecha 17 de junio de 2015, de noticias que sin haber


sido presentadas como denuncias de presuntos delitos canónicos, daban cuenta
de comportamientos afectivos notoriamente imprudentes y temerarios de parte
del Pbro. Oscar Portillo en el ámbito de la vida interna del Monasterio de la
Fraternidad del Cristo Orante (Tupungato), de esta Arquidiócesis;

CONSIDERANDO: el diálogo mantenido con el Pbro. Oscar Portillo en fecha 27


de junio de 2015, y en el cuál él mismo ha reconocido la existencia de conductas
y actitudes no propias de quien debe dirigir una comunidad con particular
ejemplaridad y prudencia;

TENIENDO EN CUENTA: la humilde y sincera actitud del Pbro. Oscar Portillo


de reflexionar sobre las circunstancias abordadas y reconocidas en el diálogo de
referencia, y de ofrecer su disponibilidad respecto de lo que mejor se provea para
el gobierno del Instituto:

EN VIRTUD: del canon 1339, 1 CIC

POR LAS PRESENTES LETRAS…”

De la amonestación canónica surgió:

a) Que el obispo Franzini manipuló los hechos tal como consta en el expediente
penal que se ventila en sede estatal.

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b) Adviértase además que en el VISTO manifiesta: “La recepción, en fecha 17 de
junio de 2015, de noticias que sin haber sido presentadas como denuncias de
presuntos delitos canónicos…”. Es decir, trató de suavizar lo que para el canon
1717 es la notitia de delicto.
c) Que los comportamientos “afectivos notoriamente imprudentes y temerarios” de
parte del monje Oscar Portillo, fueron abusos sexuales.
d) Que el monje los reconoció.
e) Que lo único que les interesaba, no era garantizar los derechos que titulariza mi
representado, sino “lo que mejor se provea para el gobierno del Instituto”,
pasando la víctima/denunciante a un segundo plano.
f) Que existió revictimización – lisa y llanamente – hacia su persona.
g) Que a lo largo de todo el procedimiento de investigación, no tuvo participación
en el procedimiento que él mismo inició mediante denuncia verbal, presentada al
propio obispo Franzini, viendo vulnerados derechos humanos fundamentales
como el de obtener información fehaciente, clara, oportuna, ser oído, conocer la
verdad, como también la violación de la garantía del debido proceso y defensa en
juicio.
h) Que se banalizaron hechos gravísimos como los abusos sexuales denunciados.
i) Que el obispo Franzini supo en todo momento que los hechos denunciados
constituían delitos. No en vano aplicó el canon 1339, 1 del Código de Derecho
Canónico que dispone: “Puede el Ordinario, personalmente o por medio de otro,
amonestar a aquel que se encuentra en ocasión próxima de delinquir, o sobre
el cual, después de realizar una investigación, recae grave sospecha de que ha
cometido un delito”.
j) Que el Arzobispado de Mendoza, continuó con la política de encubrimiento de
sacerdotes abusadores, otorgando al monje Oscar Portillo, autorización para que
se “tome un tiempo prolongado fuera de la comunidad”, es decir, la nefasta
política de los traslados, beneficiándolo.
k) Que a pesar que el obispo Franzini tenía conocimiento – desde el 13/04/2015 - de
la jurisprudencia de la Suprema Corte de Justicia de Mendoza en materia de
derecho a la información fundada y conocimiento de la verdad de las víctimas de
abuso sexual eclesiástico, tutelados en el precedente y leading case Iván González
c/ Arzobispado de Mendoza, actuó de modo contrario e ilegal y, dolosamente, no

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le informó, ni notificó ninguna etapa de la investigación que llevó a cabo. Mucho
menos la irrisoria amonestación canónica.

El relato precedente constituye el contexto dentro del cual


surgieron las posteriores conductas negligentes de los obispos que vengo a denunciar.

III.II PUNTO DE INFLEXIÓN. DECLARACIÓN DEL


MONJE OSCAR PORTILLO EN LA INVESTIGACIÓN CANÓNICA PROT.
117/18. MANTENIMIENTO DE LA CONTUMACIA

Dado el abuso de poder que sufría de modo sistemático de


parte de los dos monjes, presentó ante el obispo Marcelo Mazzitelli una denuncia, ésta
vez escrita, fechada el 22/03/2018, donde relató los abusos sexuales que sufrió de
parte de los dos. La misma dio inicio a la mencionada investigación preliminar Prot.
117/18.

Dicha denuncia se encuentra agregada a fs. 1/13 del referido


expediente que se ofrece como prueba. A fs. 15, se encuentra la transcripción de la
recepción de denuncia, firmada por el Pbro. Juan Pablo Dreidemie.

La denuncia – reitero – fue contra los dos monjes. Sin


embargo, y llamativamente, el Administrador Apostólico en ese momento DANTE
GUSTAVO BRAIDA, en el decreto por el cual delega facultades de investigación y
notariales, manifestó:

“Habiendo: tenido noticia de que el Pbro. Diego Roqué Moreno, superior del
Monasterio Cristo Orante – Tupungato, Mendoza, habría presuntamente
cometido el delito…” […] “Visto: La presentación escrita entregada en la sede
de este arzobispado el día 23 de marzo de 2018 por Nicolás Bustos…” […]
“Teniendo en cuenta: lo previsto en el canon 1717 del CIC, y el art. 16º del Motu
Proprio Sacramentum Sanctitatis Tutela;”.

Como se habrá leído, sólo menciona a uno solo de los monjes


–Diego Roqué Moreno – cuando la denuncia fue contra los dos. Cabe aclarar que no
existió de parte del Pbro. Braida fundamento alguno de por qué no se incluía en la
investigación a Oscar Portillo.

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Toda la investigación estuvo enfocada en el monje Diego
Roqué Moreno hasta que a fs. 53/63 surge la declaración del otro denunciado, pero
no investigado, Oscar Portillo.

Su declaración es de una desfachatez tal que constituye


prueba irrefutable de la ausencia absoluta de arrepentimiento, no cesación de su
contumacia, no reparación conveniente de los daños, mucho menos que haya
prometido seriamente hacerlo (conf. c. 1347), a pesar de haber sido amonestado por el
obispo Franzini.

Tergiversando los hechos denunciados, se victimiza,


declarando que fue él quien sufrió acosos de mi parte, a saber:

“Fue un episodio sucedido al poco tiempo de comenzar Nicolás su noviciado.

Mons. Franzini se sorprendió, pero vi que tenía que ser totalmente sincero. Me
preguntó: sexual, y afirmé que sí. No sólo una cosa consensuada, sino que me
sentí acosado, usado. Lo digo por el buen nombre del P. Diego” (fs. 57).

“La dificultad fue conmigo, de orden sexual y de acoso de parte de Nicolás y que
no supe manejar. Me dejó violentado para mi vida. Fue algo breve, y marcó mi
persona y la relación con Nicolás. Siempre me sorprendió su actitud, y de cómo
él explicaba estas cosas, distinto a cómo yo lo veía y lo vivía”.

“Nicolás hizo acoso verbal y gestual, acosándome. Y nunca lo reconoció” (fs.


57).

“Él dice que yo le preguntaba sobre lo sexual, pero no decía por qué lo
interrogaba. Yo acepto que pequé” (fs. 58).

“Sabemos, por la declaración del P. Diego, que Nicolás hizo denuncias en tu


contra.

Yo había hablado con Mons. Franzini de lo ocurrido con Nicolás.

Cuando volví de mi retiro, Mons. Franzini me pidió que firmara una


amonestación que me hacía, según lo indicado por los canonistas. La firmé con
cierto recelo, porque el encabezado hablaba de una denuncia previa que yo
desconocía. La amonestación decía: “habiendo tenido noticias de algunas
actitudes impropias con un miembro de la comunidad”.

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Mons. Franzini me comunicó que de la amonestación sabían el Auxiliar, Mons.
Braida, el P. Panetta por ser canciller, y el P. Diego por ser el prior, que tenía
que firmarla” (fs. 59).

Lo transcrito confirma lo que sostengo. El monje Oscar


Portillo manipuló los hechos denunciados por mi representado, se victimizó, le atribuyó
conductas que jamás llevó a cabo ya que fue víctima de sus abusos, desconocía la
denuncia previa que se había expresado verbalmente ante el obispo Franzini y en ningún
momento dejo entrever reconocimiento de su accionar delictivo. Sólo una tibia aceptación
de pecado.

La contumacia del monje fue ratificada en el informe final


de la investigación agregado a fs. 123/126. Los principales puntos a destacar son los
siguientes:

“13. Reconoce su propio pecado con respecto a Nicolás Bustos, aunque no entró
en detalle (tampoco se lo preguntamos) sobre el contenido de dicho pecado. Se lo
notó muy compungido y nervioso.

14. Admite que el tema fue en el orden sexual, pero afirma que era Nicolás Bustos
quien lo acosaba”.

“26. Por los motivos antes expuestos SUGERIMOS que se puede dar crédito a la
DENUNCIA de Nicolás Bustos y se debería PROSEGUIR con la
INVESTIGACIÓN”.

Reconocer un pecado no es lo mismo que reconocer un


delito. Fingir estar compungido no implica compromiso alguno de reparar el daño
ocasionado. Desconocer la denuncia y darse por notificado “con recelo” de la
amonestación aplicada tampoco significa reestablecer la justicia. Por lo tanto, no
hay cesación de la contumacia, requisito indispensable para que no se derive la
denuncia a proceso penal.

Toda la declaración que obra en el expediente ofrecido


como prueba da cuenta de la manipulación de los hechos, revictimización de mi
representado y no cesación de la contumacia por parte del monje Oscar Portillo.

Sin miramientos, los investigadores y los obispos pasaron por


alto, con negligencia inexcusable, las siguientes normas canónicas:
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“1341 Cuide el Ordinario de promover el procedimiento judicial o
administrativo para imponer o declarar penas, sólo cuando haya visto que la
corrección fraterna, la reprensión u otros medios de la solicitud pastoral no
bastan para reparar el escándalo, restablecer la justicia y conseguir la enmienda
del reo”.

“1347 § 1. No puede imponerse válidamente una censura si antes no se ha


amonestado al menos una vez al reo para que cese en su contumacia, dándole
un tiempo prudencial para la enmienda”.

Hubo amonestación impuesta por el obispo Franzini


como condición para, luego, aplicar otra sanción; se le dio tiempo para
enmendarse al monje y, no obstante, permaneció en su actitud.

Hubo corrección fraterna (amonestación “paternal”),


pero tampoco existió reparación del escándalo, ni restablecimiento de la justicia, ni
mucho menos se enmendó el reo. Todo lo contrario. De sus declaraciones se
infiere otra cosa. Todo el campo semántico utilizado por él confirma lo que
sostenemos.

La conclusión no debió ser otra que el inicio del proceso


penal canónico no sólo contra Diego Roqué Moreno, sino también contra Oscar
Portillo.

Sin embargo, en el informe final correspondiente a la


investigación preliminar, firmado por el Administrador Apostólico Dante Gustavo
Braida, con quien colaboró el obispo auxiliar Marcelo Fabián Mazzitelli (fs. 127), no
figura contra quién se debía llevar a cabo el proceso penal canónico, ni motivación
alguna de por qué no se incluyó a Oscar Portillo.

III.III ACCIONES Y OMISIONES DE LOS OBISPOS


DENUNCIADOS. NEGLIGENCIA INEXCUSABLE. RESPONSABILIDADES

La conducta contumaz mantenida por el monje Oscar


Portillo bastaría para hacer surgir las responsabilidades que solicito sean investigadas.
No obstante, en el propio expediente canónico se encuentran las pruebas del accionar
negligente y errático de los prelados.

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Las responsabilidades se inician con el investigador y notario.
En efecto, los Pbros. Ricardo Augusto Poblete y Mario Panetta, respectivamente,
haciendo gala de su falta de idoneidad, dejaron constancia en su informe final, refrendado
por ambos, que al momento de declarar no se le preguntó al cura Portillo sobre el delito
de índole sexual que cometió.

A fs. 124, pto. 13), en relación a las declaraciones de Portillo,


mencionan que “Reconoce su propio pecado con respecto a Nicolás Bustos, aunque no
entró en detalle (tampoco se lo preguntamos)…”.

No obstante el accionar diletante, la negligencia continuó con


el arzobispo Marcelo Daniel Colombo, firmante del decreto, imponiendo una medida
cautelar, quien sostuvo a fs. 171:

“Visto: la investigación preliminar (Prot. Nº 117/18) que conforme al canon 1717


CDC se ordenó oportunamente respecto del Pbro. Diego Roqué Moreno,…”

Similar omisión referida al monje Portillo la cometió en la


nota Prot. Nº 287/18 dirigida al Prefecto del Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica
donde, sin nombrarlo, aludió al otro monje – Diego Roqué –:

“b. La necesidad de ofrecer la más absoluta independencia e imparcialidad al


acusado y a quienes tienen de él…”.

Continuó omitiendo la situación de Portillo en nota Prot.


2023/18 SAT, dirigida al Secretario del Supremo Tribunal de la Signatura Apostólica,
donde reconoció ordenar causa penal “respecto al Pbro. Diego de Jesús Roqué Moreno”
(fs. 175).

En esa nota, además, surge una falsedad respecto a la


mayoría de edad del denunciante de los monjes. En efecto, en la misma puede leerse:

“Por la presente, y luego de haber recibido su atenta respuesta de la fecha, me


apresuro a responder para informar con el detalle de rigor correspondiente que,
respecto del pedido elevado a vuestro Tribunal Apostólico sobre una prórroga de
jurisdicción para entender en la causa penal que ordené iniciar respecto del Pbro.
Diego de Jesús Roqué Moreno, por decreto del 17 de agosto pasado (Prot. Nº
288/18), la mentada causa no involucra en carácter de víctima a un menor de
edad.
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El proceso versaría sobre la posible comisión del delito previsto en el canon 1395,
2 con relación a un adulto sobre el cual sobre el cual un clérigo puede haber
cometido un pecado contra el sexto mandamiento por medio de violencia o
amenazas o de forma pública”.

El obispo faltó a la verdad por cuanto tanto en la denuncia


frente a Franzini, como la escrita presentada a Mazzitelli, surge que el denunciante
contaba con 17 años de edad al momento de empezar a sufrir los abusos sexuales,
estando bajo la guarda de los monjes (2009).

El prelado omite deliberadamente el proceso vocacional


llevado a cabo por mi representado cuando era menor y bajo la custodia – reitera - de los
monjes.

Si nos remitimos a las Constituciones de la Fraternidad


Monástica Cristo Orante, que integra la prueba ofrecida en la presente denuncia, pueden
leerse las etapas a las que nos referimos, a saber: en la Parte II, Sección I, Camino
monástico en seguimiento de Jesús; Capítulo 3: Profesión Monástica de los Consejos
Evangélicos; Capítulo 4: Conversión de Vida; III Parte La Formación Monástica, donde
se habla del “camino formativo”.

Es en el Capítulo 11 donde figuran las “Etapas de la


Formación”, y puede leerse:

“105. En orden a favorecer el discernimiento vocacional, el Prior admitirá a la


“escuela de vida” a quienes, después de un período de acercamiento al
monasterio, manifiestan sentirse llamados al carisma de la Fraternidad. En esta
etapa experimental, los aspirantes vivirán en el monasterio, recibirán una
adecuada formación y compartirán la vida de la comunidad para conocer de
cerca la vocación de los monjes del Cristo Orante. La duración de esta etapa
será discernida prudencialmente por el Prior de acuerdo al proceso vocacional
de cada aspirante”.

El párrafo transcrito, confirma lo dicho: el denunciante


inició el proceso de acercamiento al monasterio cuando era menor de edad, en
calidad de aspirante, bajo la custodia de los denunciados Portillo y Roqué.

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A continuación, las Constituciones mencionan los otros
rangos monacales que implican, también, etapas del proceso: postulante/postulantado,
que dura dos años; novicio/noviciado, que dura también dos años; luego, el “profeso
simple”, que sería el primer compromiso ante Dios respecto a los votos, este período
puede abarcar un mínimo de un año hasta un máximo de siete años, al cabo de los cuales
o se retira del monasterio, o hace los votos perpetuos (profeso perpetuo), quedando
definido su lugar en el monasterio. Luego, están los rangos según las “labores” que cada
uno tenga, por ejemplo, mayordomo, Prior, Abad, etc.

Es decir, los rangos monásticos son esenciales en la


estructura, organización y funcionamiento del monasterio e implican un proceso. De
acuerdo a cada rol que cumpla el interesado, será su menor o mayor posición. El actor,
siendo menor, empezó como cualquier aspirante y bajo la custodia – reitera – de los
codemandados.

Como se establece en el Vademécum sobre algunas


cuestiones procesales ante los casos de abuso sexual a menores cometidos por
clérigos el “concepto de “menor” por lo que se refiere a los casos en cuestión ha variado
a lo largo del tiempo. Hasta el 30 de abril de 2001 se consideraba menor una persona
con menos de 16 años, aunque esta edad ya se había elevado a 18 años en algunas
legislaciones particulares —por ejemplo, los EE.UU. desde 1994, e Irlanda desde 1996
-. Desde el 30 de abril de 2001, cuando se promulgó el motu proprio “Sacramentorum
Sanctitatis Tutela”, la edad se elevó universalmente a 18 años, siendo la edad
actualmente vigente. Es necesario tener en cuenta estas variaciones a la hora de precisar
si el “menor” lo era efectivamente según la calificación de la ley en vigor cuando
sucedieron los hechos. 4. El hecho que se hable de “menor” no incide sobre la distinción,
que se deduce a veces de las ciencias psicológicas, entre actos de “pedofilia” y actos de
“efebofilia”, o sea con adolescentes que ya han salido de la pubertad. El grado de
madurez sexual no influye en la definición canónica del delito”.

Para el supuesto caso que la Congregación que Ud. preside


se declare incompetente para entender en la presente denuncia, se deberá remitir la misma
al Dicasterio que corresponda por aplicación del artículo 7 de la Carta Apostólica “VOS
ESTIS LUX MUNDI”.

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En cuanto al obispo Marcelo Fabián Mazzitelli, su
responsabilidad comienza desde el momento en que mantuvo con el denunciante varias
conversaciones telefónicas donde confirmó que existía un proceso penal contra Oscar
Portillo por los hechos denunciados por mí. También lo ratificó al Sr. Emanuel
Cusnaider, otro denunciante del monje Portillo por el cual fue sancionado a
principios de 2021.

El accionar de los tres obispos no deja dudas del indiscutible


daño injusto debido a sus comportamientos y actos emitidos con culpa grave (dolo), en el
ejercicio de sus funciones. Dicho accionar no tiene otro efecto que configurar
responsabilidades (civiles, penales y canónicas) en el ejercicio de aquéllas, tratándose de
una grave violación legal determinada por negligencia inexcusable.

III.IV RESPONSABILIDADES DE LOS CLÉRIGOS


PBROS. RICARDO DANIEL MEDINA, RICARDO AUGUSTO POBLETE Y
MARIO PANETTA. VISTA A LA CONGREGACIÓN DEL CLERO

No obstante las falsedades, engaños y proceder negligente de


los obispos denunciados, referidas a la existencia de dos procesos penales canónicos
contra los abusadores sexuales, a partir del intercambio de e-mails que mi representado
comenzó a mantener con funcionarios del Tribunal Interdiocesano Bonaerense, se
anotició que existía sólo un proceso penal: contra el monje Diego Roqué Moreno.

Con fecha 27 de enero de 2019, el Canciller del Arzobispado


de Mendoza, le envió una citación por escrito, para que se presentase en la sede de esa
entidad el 11 de febrero de 2019 a las 17 hs. Del texto de la citación surge claramente una
nueva manipulación hacia él. El motivo de la misma era para que “ampliase” su
declaración “por ante este Obispado en relación con la causa judicial canónica que
tramita por ante el Tribunal Interdiocesano Bonaerense y que involucra a los
sacerdotes Oscar Portillo y Diego Roqué Moreno”.

A posteriori, la oscuridad y manipulación en el proceder del


Arzobispado de Mendoza se hace presente con el intercambio de e-mails que mantuvo
con el canciller Mario Panetta, donde confusamente manifiesta que no existen “procesos
canónicos en curso, sino la anuencia que la Congregación para la doctrina de la Fe ha
dado frente a la posibilidad de que se realice una causa penal canónica contra el P.

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Diego Roqué Moreno (35/2019) y el P. Jorge Oscar Portillo (34/2019), como fruto de los
hechos denunciados por Usted”.

Dicho e-mail contradice la cédula de citación firmada por el


Pbro. Ricardo D. Medina OAR, Vicario de Justicia del Tribunal Interdiocesano
Bonaerense, donde se le citaba a declarar en el marco del “Proceso Judicial contra el
Pbro. Diego ROQUÉ MORENO”.

Finalmente, se le negó al patrocinante - Abog. Carlos D.


Lombardi - la posibilidad de acceder a las constancias escritas del proceso iniciado contra
Roqué, mediante nota fechada el 26/03/2019, firmada por el referido clérigo.

Es decir, el proceder del Pbro. Ricardo Daniel Medina


vino a cerrar la cadena de acciones u omisiones dirigidas a interferir o eludir
investigaciones civiles o investigaciones canónicas, administrativas o penales, contra”
el monje Oscar Portillo.

El no inicio de proceso penal alguno contra el monje Oscar


Portillo fue ratificado por el Canciller del Arzobispado de Mendoza, por e-mail del
23/2/2021, quien sostuvo:

“Dr. Lombardi

Por la presente, acreditada la representación, le informo que no hay en curso


proceso penal canónico contra el Pbro. Jorge Oscar Portillo.

Atentamente.

Pbro. Mario Héctor Panetta

Canciller y Secretario General”.

Lo relatado respecto a los sacerdotes Medina, Poblete y


Panetta, amerita que se investiguen también las eventuales responsabilidades por
negligencia inexcusable en el ejercicio de sus funciones. En especial, la de los dos
últimos quienes expresamente reconocieron en su informe que no habían indagado ni
preguntado al monje Oscar Portillo acerca del delito de índole sexual cometido.

Por la razón expuesta, solicito se de vista a la Congregación


del Clero a los efectos que investigue las referidas responsabilidades.

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IV. PROCEDENCIA DE LA PRESENTE DENUNCIA.
NO APLICACIÓN DEL PRINCIPIO NON BIS IN IDEM AL CASO DE OSCAR
PORTILLO. RESPONSABILIDAD DE LAS AUTORIDADES. SURGIMIENTO
DE LA DOCTRINA ESTOPPEL

Para el supuesto caso que la autoridad eclesiástica


considerase que debe aplicarse el principio del non bis in ídem y evitar una nueva
investigación y sanción al monje Oscar Portillo por los mismos hechos, le informo
que aquel es anulado lisa y llanamente por el propio derecho canónico, ya que la
amonestación establecida en el canon 1347 es requisito previo para poder iniciar
el procedimiento judicial y/o administrativo contra el abusador sexual.

A riesgo de ser reiterativo, dicha norma dispone:

“§ 1. No puede imponerse válidamente una censura si antes no se ha


amonestado al menos una vez al reo para que cese en su contumacia, dándole
un tiempo prudencial para la enmienda.

§ 2. Se considera que ha cesado en su contumacia el reo que se haya


arrepentido verdaderamente del delito, y además haya reparado conveniente los
daños y el escándalo o, al menos, haya prometido seriamente hacerlo”.

En concordancia, el canon 1341 declara:

““1341 Cuide el Ordinario de promover el procedimiento judicial o


administrativo para imponer o declarar penas, sólo cuando haya visto que la
corrección fraterna, la reprensión u otros medios de la solicitud pastoral no
bastan para reparar el escándalo, restablecer la justicia y conseguir la enmienda
del reo”.

Como es sabido, toda amonestación reviste la naturaleza de


sanción administrativa, no judicial. Ese es el espíritu de las normas transcritas al que
se le suma, en el caso que nos ocupa, la calificación de “paternal”, de parte del obispo
Franzini.

En ninguna parte de la declaración del Pbro. Portillo


surge arrepentimiento, ni cesación de la contumacia, ni intención de reparar el daño
ocasionado a mi representado.

18
De negarse la investigación por las responsabilidades que les
caben a los denunciados, haría surgir en cabeza de la Congregación para la Doctrina de
la Fe, la llamada Teoría de los Actos Propios, o Doctrina Estoppel (non venire contra
factum proprium), que prohíbe que una persona y/o institución pueda ir contra su
propio comportamiento mostrado con anterioridad para limitar los derechos de
otra, que había actuado de esa manera movido por la buena fe de la primera.

V. PROCEDENCIA DE LA APLICACIÓN DEL MOTU


PROPRIO VOS ESTIS LUX MUNDIS

Los hechos denunciados no dejan dudas en cuanto a las


responsabilidades de los prelados en el no inicio de un proceso judicial contra en el monje
Oscar Portillo, por lo que su actuación debe ser investigada por aplicación del art. 1 del
referido Motru Proprio, que dispone:

“Ámbito de aplicación. § 1. Las presentes normas se aplican en el caso de


informes relativos a clérigos o miembros de Institutos de vida consagrada o
Sociedades de vida apostólica con relación a: … b) conductas llevadas a cabo
por los sujetos a los que se refiere el artículo 6, que consisten en acciones u
omisiones dirigidas a interferir o eludir investigaciones civiles o investigaciones
canónicas, administrativas o penales, contra un clérigo o un religioso con
respecto a delitos señalados en la letra a) de este parágrafo”.

Las constancias mencionadas y ofrecidas como pruebas


indican – sin hesitación – que los obispos Colombo, Braida y Mazzitelli, como también
los clérigos Medina, Poblete y Panetta, incurrieron en “acciones u omisiones dirigidas a
interferir o eludir investigaciones civiles o investigaciones canónicas, administrativas
o penales”, contra el clérigo Oscar Portillo, por lo que solicito se investiguen sus
eventuales responsabilidades.

En la Introducción a la Carta Apostólica, el papa


Francisco consideró que “Esta responsabilidad recae, en primer lugar, sobre los
sucesores de los Apóstoles, elegidos por Dios para la guía pastoral de su Pueblo, y exige
de ellos el compromiso de seguir de cerca las huellas del Divino Maestro. En efecto,
ellos, por razón de su ministerio, «como vicarios y legados de Cristo, gobiernan las
Iglesias particulares que se les han confiado, no sólo con sus proyectos, con sus
consejos y con sus ejemplos, sino también con su autoridad y potestad sagrada, que

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ejercen, sin embargo, únicamente para construir su rebaño en la verdad y santidad,
recordando que el mayor ha de hacerse como el menor y el superior como el servidor»
(Conc. Ecum. Vat. II, Const. Lumen gentium, 27). Lo que compete a los sucesores de
los Apóstoles de una manera más estricta, concierne también a todos aquellos que, en
diversos modos, realizan ministerios en la Iglesia, profesan los consejos evangélicos o
están llamados a servir al pueblo cristiano. Por tanto, es bueno que se adopten a nivel
universal procedimientos dirigidos a prevenir y combatir estos crímenes que traicionan
la confianza de los fieles”.

VI. PRUEBAS

Adjunto como pruebas de la responsabilidad que les cabe a los


tres obispos denunciados las siguientes:

a) Instrumental:

1. Investigación Preliminar, Prot. Nº 117/18, iniciada en el


Arzobispado de Mendoza, que en copia escaneada adjunta.

2. Expte. P- 78.789/18/12 F. c/ Roqué Moreno y Portillo Oscar


p/ Abuso Sexual, originario de la Unidad Fiscal Valle de Uco, Cuarta Circunscripción
Judicial, Provincia de Mendoza, Argentina, a cuyos efectos deberá oficiarse al
Arzobispado de Mendoza para que remitan copia digitalizada y/o papel del mismo.

3. Copia escaneada de nota Prot. Nº 010/19 suscrita por el


Pbro. Mario Panetta.

4. Cédula de citación del 19/03/2019 suscrita por el notario


Pbro. Lic. Juan Cruz Villalón y el Vicario de Justicia Dr. Ricardo D. Medina OAR.

5. Mails de fechas 11/03/2019; 12/03/2019; 14/03/2019;


18/03/2019; 21/03/2019; 27/03/2019; 23/04/2019; 25/04/2019 y del 23/2/2021.

b) Testimonial:

Ofrezco la declaración de las siguientes personas: 1) Martín


Bariso; 2) Martín Fajardo; 3) Alejandra Hlavacka; 4) Emanuel Cusnaider, quienes
deberán ser citados de forma remota en el contexto mundial de pandemia por COVID-19
y cuyos datos electrónicos serán informados cuando se ordene. Las referidas personas
deberán declarar a tenor del siguiente interrogatorio. Para que digan: a) Si supieron que

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el Sr. Nicolás A. Bustos Norton denunció al monje Oscar Portillo ante los obispos Carlos
María Franzini y Marcelo Mazzitelli y, en caso afirmativo, digan si se inició investigación
canónica; b) Me reservo el derecho de ampliar y/o sustituir en el acto de las audiencias.

Cabe aclarar al Sr. Prefecto, que de admitirse la testimonial


ofrecida, en las audiencias deberá ser citado el patrocinante legal del denunciante por
aplicación del canon 1481, lo que pido se tenga presente.

VII. RESERVA

En razón que los hechos que motivaron la investigación


preliminar se produjeron siendo el denunciante menor de edad para la legislación
canónica, y habiendo suscrito la Santa Sede la Convención de los Derechos del Niño,
viene a hacer reserva de iniciar las acciones legales pertinentes ante organismos
nacionales e internacionales por el accionar contrario a dicha Convención y sus
Recomendaciones por parte de la Congregación a su cargo.

VIII. PETITORIO

Por todo lo expuesto al Sr. Prefecto de la Congregación para


la Doctrina de la Fe, solicito:

a) Me tenga por presentado y por constituido domicilio


electrónico.

b) Tenga por presentada denuncia contra los arzobispos de


Mendoza MARCELO COLOMBO y MARCELO MAZZITELLI (auxiliar) y obispo de
La Rioja DANTE BRAIDA, en los términos de la Carta Apostólica “VOS ESTIS LUX
MUNDI”.

c) Tenga por presentada denuncia contra los Presbíteros


Ricardo Daniel Medina, Ricardo Augusto Poblete y Mario Panetta, ordene correr vista a
la Congregación para el Clero para que inicie similar investigación y, de corresponder,
aplique las sanciones que por derecho correspondan.

d) En el supuesto de no tener competencia para impulsar la


presente denuncia, ordene la remisión de la misma a los Dicasterios que correspondan por
aplicación del art. 7 del Motu Proprio.

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e) Tenga por ofrecida las pruebas mencionadas en el pto. VI
y, oportunamente, ordene su producción.

f) Imprima contra los prelados denunciados el


procedimiento de investigación por aplicación del artículo 1 del Motu Proprio “VOS
ESTIS LUX MUNDI”, determine sus responsabilidades en la investigación preliminar
iniciadas contra el monje Oscar Portillo y, de corresponder, aplique las sanciones
pertinentes.

Provea el Sr. Prefecto de conformidad.

POR SER JUSTO.

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RATIFICA

Sr. Prefecto:

NICOLÁS AGUSTÍN BUSTOS NORTON, por mi propio

derecho, me presento ante Ud. y respetuosamente digo:

Que vengo por el presente a ratificar todo lo actuado por el Abogado

CARLOS D. LOMBARDI, lo que solicito se tenga presente.

Provea de conformidad.

SERÁ JUSTICIA.