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Unidad 2 - Tarea 3 - Cartilla digital

Estudiante: Sindi Maria Conde Rosales

Tutora: Dary Yarleny Pérez

Grupo: 82

Universidad Nacional Abierta y a Distancia (UNAD)

Escuela de Ciencias Sociales Artes y Humanidades (ECSAH)

Ecología Humana

03/04/2021
LA ECOLOGÍA HUMANA PERMITE COMPRENDER:

1. Por qué la cultura es producto de la evolución biológica.

2. Por qué la cultura es capaz de modificar la diversidad de los ecosistemas y

condicionar sus tendencias de futuro.

3. Por qué la biología humana es un indicador excelente de la calidad ambiental y de

su transformación temporal, que se puede medir a través de la variabilidad

expresada en los ciclos vitales de los individuos y en la capacidad de crecimiento de

las poblaciones.

4. Por qué la diversidad cultural surge sobre elementos específicos de la biodiversidad

y contribuye a su mantenimiento.

5. Por qué la calidad ambiental está ligada a los comportamientos destinados a obtener

recursos, mantener la buena salud de las poblaciones, reforzar la cohesión social y

conseguir ecosistemas sostenibles.

6. Por qué es importante conocer la singular labor desarrollada por las mujeres en esos

ámbitos a través de su triple papel de ciudadanas, productoras y reproductoras.

7. Por qué proporciona las claves para evaluar y comprender el cambio global y

contribuir a la toma de decisiones.

La ecología es la ciencia de las relaciones entre los seres vivos y su medio ambiente.

La ecología humana trata de las relaciones entre las personas y el medio ambiente. La

invitación más clara es hacer conciencia, a conocer claramente que es ecología humana y la

relación que tiene con la ecología ambiental, tal y como nos dice Gamboa-Bernal,

Gilberto A. (2011), “Es muy importante tener claros los contenidos de una verdadera

ecología ambiental y de una certera ecología humana, pues de su compenetración y


sinergismo saldrán las pautas para dejar de depredar el planeta y, principalmente, para

interactuar con él en beneficio mutuo y de las generaciones futuras”. Pag. 5. Sin duda

alguna nuestro planeta día con día esta afrontando grandes cambios, y esto no es de ahora

pues desde hace mucho tiempo atrás se está viendo, y esta historia continuará durante

muchos años, mientras los efectos se muevan entre el ecosistema y el sistema social. Otra

parte de la historia es la que atañe a las focas y otros animales piscívoros cuyas poblaciones

pueden estar disminuyendo hacia la extinción en algunas áreas, debido a que la pesca

excesiva ha reducido la disponibilidad de su alimento. Los efectos pueden reverberar en

muchas direcciones a través del ecosistema marino. Parece ser que la disminución de las

poblaciones de focas en aguas ribereñas de Alaska es la causa de la desaparición de los

impresionantes bosques de algas de esa región. Las orcas que antes perseguían a las focas,

se han adaptado a su disminución, cambiando su dieta por nutrias marinas, reduciendo así

la población de esta especie. Los erizos de mar son el principal alimento de las nutrias

marinas, y se alimentan de algas. La disminución de las poblaciones de nutrias marinas ha

ocasionado el incremento de la abundancia de erizos de mar, y estos han diezmado los

bosques de algas que constituyen un hábitat único para cientos de especies de animales

marinos.

Existen diversos trabajos que analizan los procesos actuales de reestructuración urbana en

relación con las transformaciones que experimenta la economía mundial. Las tendencias de

localización de los flujos de inversión, así como el avance de las nuevas tecnologías de

información y comunicación son algunos de los ejes más problematizados para investigar

los vínculos entre ambas dimensiones. Independientemente del tema y la perspectiva

adoptada para abordar la interacción de los procesos urbanos y económicos


contemporáneos, lo cierto es que en la bibliografía consultada se identifica que los actores

económicos de mayor peso internacional operan cada vez más a escala global, orientando

sus inversiones a ciudades (o algunas de sus áreas) con condiciones económicas, políticas y

de infraestructura que garanticen al máximo la rentabilidad y al mínimo los riesgos de

inversión.

En este contexto, las ciudades compiten entre sí promocionando sus

ventajas comparativas y adaptando las estructuras y funciones del territorio para atraer

inversiones e insertarse de la mejor manera posible en la nueva red jerárquica de ciudades

globales. Como nos lo dice Pérez-Fernández, F. (2004), “La vida en una ciudad parece

realmente simple si se contempla desde el sentido común, y esa impresión se debe

básicamente a su aspecto rutinario. El ciudadano encuentra que su vida está organizada

prácticamente hasta el más nimio detalle. Incluso se disfruta del tiempo libre de una forma

masificada, repetida mil y una veces en otros tantos sujetos. Lo que esa uniformización de

la dinámica vital nos lleva a comprender es que la ciudad ofrece a todos y cada uno de sus

habitantes una idéntica gama de ofertas” Pág. 163.

La psicología de la arquitectura es una disciplina que permite

entender y estudiar al hombre en el espacio y su relación con ese entorno no natural;

el hombre habita el espacio físicamente pero también establece una relación estrecha

mediante las sensaciones con las cuales interpreta y vivencia lo que ocurre a su alrededor.

Como nos dice, Vidal, T. (2015). “Se refiere esta etapa inicial como la era de la

Psicología de la Arquitectura, aunque se trate en realidad de un “segundo nacimiento” de

la disciplina, puesto que propone dos etapas previas: “la primer a psicología ambiental”,
en el primer tercio de siglo XX, y “la transición americana”. Volviendo a esta Psicología

de la Arquitectura iniciada en los sesenta, el autor catalán destaca un aspecto clave que

matiza dos desarrollos diferenciados, en Norteamérica y en Europa, ante esta “demanda”.

Se trata del proceso de reconstrucción social y, en especial, de las ciudades europeas,

después de la II Guerra Mundial, una vez conseguido un “nivel mínimo de supervivencia”

(referido por Levi y Anderson, 1976/1980, citado en Pol, 2001). Es decir, tras 15 años del

final de la guerra, una vez recuperadas unas mínimas condiciones de vida y consolidado el

tejido social, es cuando se empiezan a plantear reivindicaciones sobre derechos sociales y

condiciones de habitabilidad. Es este aspecto el que destaca Pol (2001) para distinguir

una Psicología Ambiental con mayor orientación social (en Europa) y otra con una

vinculación mayor hacia la Psicología individual (en Estados Unidos), la cual devendrá

dominante”. Pág. 10. No cabe duda alguna que la ciencia de la psicología puede (y debe)

jugar un rol en todo proyecto arquitectónico, por cuanto el arquitecto y/o diseñador están en

grado de crear los diversos ambientes que pueden influir en los estados de ánimo de los

moradores de estos espacios, sin importar si éstos están destinados a intereses privados,

públicos o institucionales. Muchas veces se diseña alguna estructura sin tomar en

consideración las "emociones", "las características de personalidad", "el tipo de cultura de

origen", etc., de quienes posteriormente ocuparán las dependencias proyectadas. Aquí es

donde podría cometerse el primer error. Todo buen arquitecto, antes de comenzar cualquier

proyecto debe conversar detenidamente con los futuros moradores e intentar explorar sus

expectativas, ahondando, especialmente, en sus emociones. Así como es cierto que toda

obra arquitectónica permite inferir las emociones que embargaban al autor en el momento

de su creación, del mismo modo se hace necesario que el proyecto definitivo de una obra

permita reflejar la personalidad de los futuros ocupantes de la misma, es decir, que ellos
sientan que ese espacio es parte de ellos mismos, de que es su espacio. ¿Por qué razón?

Porque son ellos - y no el arquitecto - los que pasarán una parte importante de sus vidas al

interior de estas edificaciones.


REFERENCIAS:

Gamboa-Bernal, Gilberto A. (2011). Ecología humana y ecología ambiental: binomio

clave. Persona y Bioética, 15(1),5-9. ISSN: 0123-

3122. https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=83221409001

Pérez-Fernández, F. (2004). El medio social como estructura psicológica. Reflexiones a

partir del modelo ecológicodeBronfenbrenner. eduPsykhé.  Vol. 3, No. 2, (pp. 161-

177).https://bibliotecavirtual.unad.edu.co/login?

url=http://search.ebscohost.com/login.aspx?

direct=true&db=edsbas&AN=edsbas.84AD586E&lang=es&site=eds-live&scope=site disp

onible en http://hdl.handle.net/20.500.12020/108

Vidal, T. (2015). Psicología Ambiental ¿Disciplina de la Psicología u objeto

interdisciplinario? (Spanish). On the W@terfront, Vol. 34(3). (pp. 5-26).

https://www.raco.cat/index.php/Waterfront/article/view/288564/376847