I.E.
“República de Colombia” (1er y 2do grado)
El tonto de las matemáticas (cuento)
Como todos los años, ese año en mi
colegio hubo unos cuantos niños
nuevos y un nuevo profesor de
Matemáticas. Uno de estos niños
nuevos era tan pero tan tonto que
nadie podía imaginarlo. Daba igual lo
rápido o despacio que le explicasen las
cosas de números, siempre terminaba
diciendo alguna barbaridad: que si 2 más 2 son cinco, que sí 7 por 3 eran
27, que si un triángulo tenía 30 ángulos...
Así que lo que antes para nosotros era una de las clases más odiadas y
aburridas, se terminó convirtiendo en una de las más divertidas.
Animados por el nuevo profesor, mis amigos y yo descubrimos las
burradas que decía el chico nuevo, y con un ejemplo y sin números,
ayudamos a corregir.
Todos competimos por ser los primeros en encontrar los fallos y en
pensar en la forma más original de explicarle. Para ello utilizamos
cualquier cosa, ya fuera útiles de nuestra cartuchera, golosinas y hasta
aviones de papel.
Al niño tonto parecía no molestarle nada de aquello, pero a mí me daba
pena, pues estaba seguro de que llevaba la tristeza por dentro, pues
pensaba que debía sentirse inferior a nosotros, así que un día decidí
seguir al niño tonto a su casa después del colegio para ver qué es lo que
sucedía.
A la salida del cole, el niño caminó durante unos minutos, y al llegar a un
pequeño parque, se quedó esperando a alguien... hasta que apareció... ¡el
profesor nuevo! Se acercó, le dio un beso, y se fueron caminando
tomados de la mano. En la distancia, pude oir que hablaban de
matemáticas... ¡y el niño tonto se lo sabía todo, y mucho mejor que
ninguno en la clase!
Me sentí tan engañado que corrí hasta alcanzarlos, y me planté delante
de ellos muy molesto exigiendo una explicación. El niño tonto se puso
muy nervioso, pero el maestro, comprendiendo lo que pasaba, me explicó
que lo del "niño tonto " sólo era un truco para que todos los niños
aprendieran más y mejor las matemáticas, y que lo hicieran de forma
divertida. Además, su hijo estaba encantado de hacer de "niño tonto ",
porque para hacerlo bien se lo tenía que aprender todo primero, y así las
clases eran como un juego.
Por supuesto que al día siguiente el profesor explicó la
historia al resto de mis compañeros, y ellos al igual
que yo estábamos tan encantados con su clase de
Matemática, que lo único que cambió a partir de
entonces fue que todos empezamos a turnarnos en el
papel de "niño tonto ".
Comprendimos que hasta lo más aburrido se puede
llegar a aprender casi sin esfuerzo de forma creativa y divertida.
Cuento de Pedro Pablo Sacristán
Actividad:
1) Responde:
¿Qué te parece la forma que eligió el profesor para interesar a sus
estudiantes en el curso de matemáticas?
2) Elabora un meme a partir de este cuento