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Latín I

Teórico Nº 9

Lengua y Cultura Latinas I (Cát. F-Pégolo, 2° cuatrimestre)

Teórico 9 (martes 22-09-20)

Profesora Liliana Pégolo: Buenas tardes.

Vamos a retomar donde habíamos dejado la última clase. Presentamos el


futuro imperfecto para la 1° y 2° conjugación y dijimos que el Latín no presenta
una única forma de construir el futuro imperfecto.

Por cierto, futuro hay en el modo indicativo y en el modo imperativo, en el


subjuntivo no hay futuro. Y no lo hay porque, en definitiva, el subjuntivo
también expresa, en cierto sentido, la posibilidad de lo que sucederá, presupone
la eventualidad de lo que ocurrirá. En castellano tenemos la misma cantidad de
tiempos en el indicativo y en el subjuntivo, pero esto en el Latín no ocurre.
Precisamente porque la formación del futuro, que es relativamente reciente en
relación con los otros tiempos, está directamente emparentada con el subjuntivo.
De ahí la razón por la cual no hay futuro en el subjuntivo. Sobre todo, la
formación del futuro imperfecto de la tercera conjugación, la cuarta y la mixta
está directamente relacionada con el subjuntivo presente.

Dijimos que para la primera y la segunda conjugación nos


encontramos con la alternancia –bō-, -bi-, -bu-. /–bō-/ para la primera
persona del singular, /-bi-/ lo encontramos de la segunda persona del
singular a la segunda persona del plural y el formante /-bu-/ para la tercera
persona del plural.

En la ficha, donde encuentran conjugados los distintos verbos, van a


advertir que en la primera conjugación se presenta laudabo. En cuanto a la
constitución de la forma, operamos exactamente igual como lo hicimos para el
pretérito imperfecto: raíz + vocal temática + formante + desinencias
personales. En consecuencia:
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Laud – a – bo

(No se olviden que para algunos gramáticos se podría considerar la “a”


como parte del tema verbal).

Pero si formamos la segunda persona:

Laud –a – bi –s

Y así seguimos.

No olviden que la /i/ del formante /-bi-/ es breve. Esto es importante para
leer la primera y la segunda persona del plural.

Así construimos el futuro imperfecto para la primera y la segunda


conjugación. Por eso, si toman el verbo moneo, el futuro imperfecto será:

Monebo

Monebis

Monebit

Monebimus

Monebitis

Monebunt

Y así con cualquier verbo de la primera o la segunda conjugación.

Ahora sí, vamos a pasar a la formación del futuro imperfecto de las otras
conjugaciones, es decir, tercera, cuarta y mixta. El formante proviene de un
antiguo subjuntivo. Nos vamos a encontrar con /-a-m/ para referirnos a la
primera y con /-e-/ para el resto de las personas. Cuando en Latín II aprendamos
el presente del subjuntivo, verán que es exactamente igual en lo que respecta a la
primera persona del singular. Es decir, en la primera persona se confunde el
subjuntivo con el futuro; esto es así porque el futuro proviene del subjuntivo.
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Entonces, ¿cómo se forma el futuro imperfecto? Vamos a tomar los verbos


lego, audio y facio. A la raíz se agrega el formante propiamente dicho.
Entonces, así resulta el futuro imperfecto. No olvidar que la vocal del
formante es siempre larga, a excepción de la primera persona y la tercera
del singular:

Leg – a - m Audi – a - m Faci – a - m

Leg – e – s Audi – e –s Faci – e- s

Leg- e – t Audi – e – t Faci – e –t

Leg - e - mus Audi - e – mus Faci - e – mus

Leg - e - tis Audi - e – tis Faci - e – tis

Leg - e – nt Audi - e – nt Faci - e - nt

Es decir que la tercera mixta, tanto en el pretérito imperfecto como en


el futuro imperfecto, se comporta como un verbo de cuarta conjugación: la
/i/ se mantiene.

Por ahí van a leer que esto no se pudo imponer para la primera y la
segunda conjugación, sobre todo con la segunda porque podría confundirse la /e/
del formante del futuro imperfecto con la vocal temática larga. En consecuencia,
el hablante es sabio y encuentra los modos para desambiguar las posibles
confusiones. La gramática dice que la primera persona del singular tendría que
haber sido una /-o/, pero si era una /-o/ se podía confundir el presente con el
futuro, entonces retomó la primera persona del singular de un antiguo subjuntivo
en /a/.

Estudiante: No entendí bien cuáles son los formantes.


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Profesora: El formante es la /-a-/ y la /-e-/ que provienen de dos


subjuntivos diferentes

Para el futuro, entonces, pueden hacerse un cartelito: para la primera y la


segunda conjugación tenemos una alternancia: frente al tema ama- y mone-
se agrega /-bo-/, donde tenemos que distinguir la presencia de la /b/
analógica a la formación de pretérito imperfecto más la desinencia
personal) /-bo-, -bi-, -bu-/; esta misma alternancia vocálica se repite en el
verbo sum. En cuanto la tercera, cuarta y mixta se presentan los formantes
/-a-/ para la primera persona del singular y /-e-/ para las restantes.

Antes de hacer oraciones, seguiremos con un tema que comenzamos a ver


en la clase anterior: los circunstanciales. En la página 13 o punto 9 de la ficha
teórica tienen un cuadro que versa acerca de los circunstanciales más frecuentes.
Ya saben más o menos qué es un circunstancial.

Sigamos, la clase anterior nos encontramos en una oración con la


estructura cum magistro. Advertimos que las preposiciones, que habían sido
antiguos adverbios, rigen determinados casos. El diccionario les va a decir
preposición y al lado acusativo o ablativo. En general las preposiciones rigen
acusativo o ablativo, salvo una excepción de la que hablaremos en Latín II.
Cuidado porque hay preposiciones que pueden regir ambos casos, entonces
tienen que estar atentos acerca del matiz semántico que presupone cada
una.

Los circunstanciales de lugar reciben el nombre de los pronombres


interrogativos que tienen esa carga semántica. Podemos decirlo de manera más
sencilla: por qué pronombre tengo que preguntar para saber dónde,
cuándo, desde qué lugar, hacia dónde. Eso mismo sucede en Latín.
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Ubi responde a la pregunta “dónde”. Es un lugar fijo. Esto es


sumamente importante porque ahí está la carga semántica. ¿Cómo se
construye un ubi? Con un locativo, es decir, una palabra en caso locativo. Si está
en locativo no necesita ninguna preposición sino que ya está implícita la carga
semántica de lugar fijo en el caso. Otra forma de construir un ubi es in +
ablativo. De modo que, en cuanto vean in + ablativo, sabrán que presupone
un lugar fijo y que el nombre de la estructura es ubi.

Aclaro que nadie los va a aplazar si ponen “circunstancial de lugar”, pero


sean disciplinados, sean rigurosos con ustedes mismos. Nadie los va a aplazar si
no recuerdan ubi y ponen circunstancial de lugar, pero aquel que lo recuerde
tendrá un “premio”.

El hecho de que aparezca la preposición es una gran ayuda. Porque ojo: en


el caso de los verbos que presenten la preposición in -preposición que presupone
la idea de un lugar- , quizás, en la oración, no aparece la preposición porque ya
está dada en el verbo.

Estudiante: ¿Cómo reconozco un locativo?


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Profesora: ¿Cómo es un locativo? Vimos ya los locativos de la primera y


la segunda declinación. Y en la tercera, veremos que también también hay
locativos.

Recuerdo un viejo texto que usaba yo en Latín I que parafraseaba el relato


de Androcles et leo de Aulo Gelio que comenzaba con la palabra Romae. Podría
haber dicho in Roma, pero con Romae ya está, significa “en Roma”. Sucede que
hay que tener cuidado con la desinencia /-ae/ ya que también puede ser un
genitivo, un dativo y casos del plural.

Unde significa “de dónde”, “a partir de dónde”, “desde dónde”, es


decir que presupone un punto de partida. Se construye con las preposiciones
e(x), a(b), de; todas ellas son preposiciones de ablativo. Pero aclaro una cosa:
en el caso de e(x) y a(b), si la palabra que le sigue a la preposición comienza
en vocal aparecerán la (x) y la (b); si no es así, no se requiere la aparición de
ambas consonantes. Siempre el punto de partida está regido por el caso ablativo.
En realidad este es el valor semántico originario del ablativo: implica una
separación. Por eso se dice que el ablativo es separativo: a partir de un
punto fijo ejerce un movimiento de separación. Esto se traduce “desde”,
“de”, “a partir de”.

Estamos viendo las preposiciones más comunes, puede ser que a lo largo
de los textos aparezcan otras. Pero ustedes tienen que partir de esta idea básica:
ubi significa “punto fijo”; unde presupone un punto de partida, una
separación.

De + ablativo también implica una separación, pero da la idea “de arriba


hacia abajo”. Por ejemplo: de caelo, “desde el cielo”.

En cuanto al genitivo, este caso indica procedencia, pero más que nada en
relación con una procedencia hereditaria, un origen; por ejemplo, “hijo de”. En
Latín II, donde profundizamos más en el uso de casos, veremos que se
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confunden muchos de los usos del ablativo y el genitivo, sobre todo por el hecho
de que el ablativo originalmente presupone la idea de separación y, en
consecuencia también, la especificación y la determinación de cualidades.

También podemos encontrar otros dos circunstanciales de lugar


donde el caso que los rige es el acusativo. El pronombre interrogativo quo
significa “hacia dónde”. En la construcción del quo tenemos: ad + acusativo e in
+ acusativo. Cuidado: in + ablativo presupone punto fijo, pero in +
acusativo presupone movimiento. Cuando presentamos los casos, señalamos
que el acusativo implica movimiento, sobre todo en la determinación de
cuestiones relacionadas con el tiempo y con el espacio. Ad + acusativo
presupone aproximación hacia la cosa; esto lo traduciremos por “a” o
“hacia”. En cambio, in + acusativo implica penetración. Muchas veces en
castellano no lo vamos a poder traducir tal cual, es decir como un quo
propiamente dicho; no “enloquezcan” con esto.

Por último qua significa “a través de”, “por”. Nosotres, en el cuadro,


solo pusimos la preposición per. Pero también se pueden encontrar con otras
preposiciones, como por ejemplo trans. En cualquier caso, la preposición rige
caso acusativo.

Hay otras formas de construir estos circunstanciales, con otras


preposiciones, o con un ablativo solo sin preposición, Pero no vamos a
complicarnos por ahora. Desde ya tengan en cuenta que, si el verbo cuenta en
su forma con la preposición, puede ser que en el circunstancial se la elimine.

Volvamos al cuadro, en él aparecen otros circunstanciales. El de


compañía, que ya vimos en una oración: cum + ablativo. Sine + ablativo
sería como una “des-compañía”, es decir “sin”, de carencia. El circunstancial
de instrumento, medio, modo, en general, se construye con ablativo solo.
También incluimos el circunstancial de causa que se puede construir con
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propter, pero también podría ser con per +acusativo. No olvidemos que la
palabra acusativo presupone la causa, es “un movimiento hacia”.

Ahora, a hacer oraciones. Comenzaremos con la oración 6 de la página 2,


ficha de ejercitación para teóricos.

Iam Catullus obdurat, / nec te requiret nec rogabit.

La barra es la indicación del término del verso. Estos versos corresponden


a uno de los carmina de Catulo, específicamente el poema VIII, un poema
realmente magnifico.

Catulo es uno de los protagonistas de la vida intelectual de la Roma del


siglo I a.C. Es un poeta “cuasi mítico” por su vida amorosa que pareciera estar
unida a su vida de producción poética. Eso es lo que nosotros como lectores
queremos que así sea, en realidad no lo sabemos. La tradición dice que él tenía
una amada que lo tuvo a maltraer. Algo semejante a lo que encontramos dicho
por Barthes en Fragmentos de un discurso amoroso: el „discurso‟ es un
„discurrir‟. „Discurso‟ tiene que ver con el verbo curro, es decir, con “correr” de
un lado para el otro. Y esta mujer, dicen las “malas lenguas”, lo tenía a Catulo
corriendo de un lado para otro. Supuestamente esa amada era una mujer de la
alta sociedad, una matrona, aunque pareciera ser que no se comportaba como tal.
La tradición poética conoce a esta mujer con el nombre de Lesbia.

Catulo escribe a esta supuesta amada llamada Lesbia. Quienes saben un


poco de la tradición poética de Occidente, saben que Lesbia es un homenaje a la
isla de Lesbos a través de su máxima representante poética, Safo. Es decir que
Catulo toma la fuente de la poesía sáfica griega y representa su mal de amores a
través de esa mujer.

En un momento determinado en el poema VIII, él se habla a sí mismo. Se


nombra a sí mismo: esto representa una novedad importantísima para la historia
de la poesía erótica.
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Pero, vamos a comenzar buscando los verbos. ¿Cuáles son? Obdurat,


requiret y rogabit.

¿Cuál será el sujeto de estos verbos? Catullus, que es nominativo


masculino singular de Catullus, Catulli. No hay duda de esto. Catullus es el
núcleo del sujeto.

Iam es un adverbio que está focalizado al colocarse en posición inicial. Es


una marca temporal muy fuerte. Iam significa “ya”; en consecuencia, iam es un
circunstancial de tiempo.

Ahora, identificaremos los accidentes morfológicos de los verbos:


persona, número, tiempo. Hay algo de lo que no podemos dudar. Son todos
tercera persona del singular.

¿En qué tiempo está obdurat?, ¿de qué conjugación es? Presente.

¿Por qué presente? ¿Está el formante /-ba-/? No. ¿Está el formante /-bo-,-
bi-,-bu/? No. ¿Hay /-am/ o /-e-/? No. Entonces, ¿hay alguna marca que
especifique el tiempo verbal? Hay una marca sí, que es la que necesitamos para
saber a qué conjugación pertenece. Justamente no hay ningún formante que
pueda determinar que es un pretérito o un futuro; entonces, obdurat está en
presente. ¿Y de qué conjugación es? Primera.

¿Y cómo se enuncia? Obduro, obduras, obdurare.

¿Qué pasa con el verbo requiret?

Estudiante: Es de segunda.

Profesora: Podría ser de segunda, “requireo”. Pero hay algo más que
puede indicar que no sea segunda conjugación. Se presentan nec…nec: son
nexos coordinantes copulativos correlativos que significan “ni … ni”. Muchas
veces cuando están coordinando formas verbales, en general, el tiempo de esas
formas suele ser el mismo. Entonces, si no podemos determinar qué tiempo es el
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supuesto requireo, podemos ir a la otra forma, rogabit, donde no tenemos


ningún tipo de duda del tiempo verbal.

Es futuro imperfecto. Rogabit: tercera persona del singular del futuro


imperfecto. El formante /-bi-/ aparece ¿en qué conjugaciones? En la primera y
en la segunda. Entonces descartamos la tercera, la cuarta y la mixta. ¿Y con la /-
ā-/ a qué conjugación pertenece? A la Primera.

Enunciemos el verbo: rogo, rogas, rogare.

En consecuencia, es muy probable que el verbo requiret esté en futuro


imperfecto. ¿Existe un futuro con /-e-/? Sí, puede ser de tercera, cuarta o
mixta. Pero, en realidad, es de tercera propiamente dicha: es el verbo requiro,
requiris, requirere (“requerir”).

Estudiante: ¿Cómo sabemos que es de tercera y no de cuarta o de mixta?

Profesora: Porque si sacamos la desinencia personal /-t/ y la /-e/ que es el


formante de futuro imperfecto, resulta /requir-) y a esto, que es la raíz,
agregamos /-o/, desinencia de la primera persona del singular del presente.

Nos queda te. ¿”Suena parecido” a algo que conozcan en castellano? Al


pronombre personal “tu”. Como ya hemos dicho, los pronombres personales en
Latín se declinan. Por ahora, les voy a decir que te es el pronombre personal en
acusativo de la segunda persona del singular. Entonces, te está cumpliendo
función de objeto directo.

PVC ___S___ ______________PVC_______________

Iam Catullus obdurat, / nec te requiret nec rogabit.

C.T. N VN n/c OD VN n/c VN


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Ahora, traducimos. Obdurat es un verbo con una preposición delante, la


preposición ob. Nosotros la tenemos en una palabra como “obstáculo” que
significa “lo que se nos opone”. Entonces, es casi performativo el sentido de este
verbo: significa “resistir”.

Traducimos hasta la barra: “Ya Catulo resiste”. Catulo, en una parte del
poema que no pusimos porque aún no están en condiciones de traducirlo, le dice
a ella, a su amada, que, cuando sea vieja, nadie le va a decir que es bella, nadie
la va a morder, dice que él ahora está de aquí para allá, pero luego, cuando el
tiempo pase…: “Ya Catulo resiste / ni te requerirá ni te rogará”. Pobre Catulo,
en el fondo le está rogando que lo quiera.

Ahora, haremos la oración 8 del punto B de la ficha de ejercitación para


teóricos. El corchete indica que sacamos parte del texto; lo sacamos porque en
estos momentos no estamos en condiciones de analizarlo. Este texto pertenece a
Tito Livio.

Lucretiam […] maestam in cubiculo inveniunt.

¿Cuál es el verbo? Inveniunt.

¿En qué persona está? Tercera persona del plural.

Profesora: Bien. Ahora, tenemos que ver cuál puede ser el tiempo.

Estudiante: Futuro imperfecto.

Profesora: No. Para que sea futuro imperfecto, dado que tenemos una /-u-
/ deberíamos tener una /-b-/. Con la presencia de esa i junto a la u /-iu-/ ¿de qué
conjugación puede ser?

Estudiantes: Cuarta o mixta.

Profesora: Claro, no hay otra posibilidad. ¿En qué tiempo puede estar,
entonces? Presente. No hay, además, ningún tipo de formante temporal.
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Ahora, la cuestión es saber cuál es el verbo para buscarlo en el


diccionario. ¿Hasta dónde llegará la base? /inveni-/ Y ahora, agregamos las
desinencias personales: invenio, invenis, invenire. Este es un verbo que tiene una
preposición. Esto ayuda en parte a saber de dónde procede el verbo: de venio. El
diccionario les indica que la /e/ es breve. Se preguntarán para qué quieren saber
esto, si total tiene cuatro sílabas: in – ve – ni – o. Pero el problema es en la
segunda persona, que son tres sílabas: in – ve – nis. En consecuencia sí
necesitamos saber qué pasa con la /e/. Cuando lleguemos al perfecto se van a dar
cuenta del valor de esa /e/ breve.

Entonces, ¿a qué conjugación pertenece invenio? A la cuarta.

El otro día me encontré con algo terrible. Busqué moneo en el Vox y


decía 3. Por favor, mírenlo. Moneo es de la segunda conjugación.

Entonces, inveniunt: tercera persona del plural, presente del indicativo, del
verbo invenio, invenis, invenire, que significa “encontrar”. In tiene el valor de la
búsqueda, es decir, “ir hacia algo”.

¿Tenemos sujeto expreso? No. Por supuesto que delante de esta oración
que recortamos para Latín I hay muchas otras oraciones; en consecuencia, en
algún lado está el sujeto. Esto es una cuestión áulica: no está el sujeto expreso,
son “ellos”. Esos “ellos” son los varones de la casa -el marido, el padre- de la
muchacha que “vamos a encontrar” en la oración.

Una cosa más. El diccionario indica que el verbo invenio es transitivo. En


consecuencia, advertimos el caso acusativo en Lucretiam y en maestam.

Lucretiam: acusativo femenino singular de Lucretia, -ae. Es el nombre de


mujer “Lucrecia”. ¿Será el objeto directo? ¿Esa única palabra o maestam
también?

Estudiantes: Las dos.


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Profesora: Pero yo les digo que no. Están separadas, no están juntas.

Maestam, ¿qué clase de palabra es? Un adjetivo. ¿Cómo se enuncia?


Maestus, maesta, maestum.

Maestam es acusativo femenino singular. Significa “triste”, “acongojada”.

Esta es una “maldad hermosa” desde el punto de vista sintáctico, pero


sirve para llamarles la atención. Así como existe un predicativo subjetivo, que
puede ser obligatorio o no, existe también el predicativo objetivo.

“A fulanito lo hacen presidente”: “presidente” es el predicativo objetivo.


“Al nene lo encontraron triste”. Si reemplazamos el objeto directo por “lo”:
“lo encontraron triste”. Vemos, entonces, que “lo” es el objeto directo y el
adjetivo es el predicativo objetivo: es un adjetivo (puede ser un sustantivo
también) que modifica al verbo y modifica al objeto directo –es decir que
debe coincidir en caso, género y número-.

No todos los verbos admiten predicativo objetivo. El verbo “encontrar”,


“hallar” lo admite; otro verbo que lo admite es facio (“hacer”).

Entonces, Lucretiam es el objeto directo y maestam es el predicativo


objetivo.

Y nos resta in cubiculo. Es un ubi.

¿En qué caso está cubiculo? En ablativo.

No hay duda. Si lo buscamos en el diccionario, encontramos el sustantivo


neutro cubiculum, -i. podría ser caso dativo o ablativo. Pero como está
precedido por la preposición in, es sí o sí un ablativo. El dativo no puede
estar regido por preposiciones.

En consecuencia, nos encontramos con un circunstancial construido con la


preposición in más ablativo. Entonces, es un ubi.
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___________________PVS__________________

Lucretiam […] maestam in cubiculo inveniunt.

OD PO n/s T VN

____ubi___

Traducimos: “Encuentran a Lucrecia triste en el dormitorio”.

Este es uno de los casos más interesantes de la historia política de Roma:


es el paso de la monarquía a la República. Según Tito Livio, se pasa de la
monarquía a la República por el cuerpo de una mujer violada.

Lucrecia era la mujer de una familia de la élite, estaba emparentada con el


rey Tarquinio o Tarquino, que fue el último de los reyes etruscos según esta
tradición (esto lo van a leer en la ficha de Cornell y en la ficha sobre el breve
recorrido histórico que deben leer para el examen parcial). Lucrecia es el
modelo de la matrona: lo único que hace es hilar y tejer, y está eternamente
sentada en su casa hilando junto a sus esclavas. En un encuentro de varones,
estos discuten acerca de cuál de todas sus mujeres es la mejor. El marido de
Lucrecia dice que su mujer es la mejor, porque está cumpliendo su rol de mujer
hacendosa: está siempre hilando. A comprobar esto va el sobrino del rey
Tarquinio. Cuando la ve tan “matrona”, “tan de su casa”, esto lo “enciende”
virilmente, y la viola.

Cuando el padre y el marido van a la casa, encuentran a Lucrecia


acongojada en el aposento. Le preguntan qué es lo que le pasa y ella dice lo que
ha pasado. Uno esperaría la venganza, lisa y llanamente. Pero ella hace otra
cosa: toma el puñal de su marido y se suicida. Ese fue el pie para decir “miren
en qué situación estamos viviendo, cómo vamos a seguir tolerando semejante
corrupción”. Entonces, Bruto -pariente del que luego mata a César- muestra el
cuerpo de esta mujer que se ha matado en defensa de su honra, de su pudicitia.
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Esto da pie a un cambio de sistema de gobierno. Aquí se advierte la


importancia de mostrar el cuerpo, cuánto vale mostrar el cuerpo; lo
importante que es tener un cuerpo como sostén de un sistema político. La
historia de este país sabe de no tener los cuerpos, o de sí tenerlos.

Ahora, vamos a hacer una oración de la primera “Práctica general”:

Olim Quintus, domini filius, in villae horto ambulabat.

¿Cuál es el verbo? Ambulabat. ¿Persona, número, tiempo, modo? Tercera


persona del singular, pretérito imperfecto del modo indicativo.

Con la /-a-/ podemos saber qué es de la primera conjugación. El verbo es


ambulo, ambulas, ambulare, que significa “pasear”, “deambular”.

Olim es un adverbio, en consecuencia es indeclinable. Es un circunstancial


de tiempo que significa “en otro tiempo”.

¿Cuál es el sujeto? Quintus. Pero si seguimos avanzando encontramos


domini filius. Filius también es un nominativo.

Entonces, el sujeto es Quintus, domini filius. Quintus es el núcleo


(nominativo singular masculino de Quintus, -i) y domini filius es una aposición.
El núcleo de la aposición es filius: nominativo masculino singular de filius, -(i)i.
Recuerden que puede que no aparezcan las dos /-ii/ en el genitivo. El núcleo de
la aposición concuerda con el núcleo del sujeto; esto es lo que tienen que tener
en cuenta en una aposición. Domini es genitivo masculino singular de dominus, -
i. Por lo tanto, su función es de genitivo especificativo de filius.

El verbo es un verbo que implica de movimiento. Y tenemos un


circunstancial: in villae horto. Villae, ¿en qué caso puede estar?

Estudiantes: Genitivo, nominativo plural, dativo.

Profesora: También podría ser un locativo.


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Empecemos a descartar: no puede ser nominativo plural porque el verbo


está en singular; no puede ser dativo porque este no es regido por preposición; y
no puede ser locativo porque nos encontramos con la preposición in delante.
Entonces, villae será genitivo femenino singular de villa, villae.

¿Y horto? Ablativo.

¿Hay alguna duda de esto? No, porque delante hay un in.

Estas preguntas son las que ustedes tienen que hacerse. Eso es
inquirir. Pregúntense: por qué puede ser esto, y por qué no.

Entonces, horto: ablativo singular masculino de hortus, -i.

¿Qué será in villae horto? Ubi.

Profesora: Bien. El núcleo del término es horto y villae el genitivo


especificativo.

PVS ___S___ ________________PVS______________

Olim Quintus, domini filius, in villae horto ambulabat.

C.T. N G.Esp. N n/s G.Esp. N VN

---término---

___aposición__ _______ubi_____

Traducimos: “En otro tiempo, Quinto, el hijo del señor, deambulaba en el


jardín de la villa”. No piensen que la “villa” es un asentamiento vulnerable sino
que se trata de una especie de “country”.

Seguramente Quintus fue el “quinto” hijo y por eso lo llamaron de esa


manera. Sobre todo pasa en el caso de las mujeres. Las mujeres solo recibían un
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nombre, el de la gens y el del orden de su nacimiento; entonces, eran Prima,


Secunda, Quarta, etcétera.

Hasta aquí entonces.