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Fabio Ciardi

VIVIR EN COMUNIDAD

Dinámicas de comunión para hoy

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¿Cómo ha cambiado la comunidad religiosa desde el


Concilio hasta hoy? ¿Cuáles son sus rasgos caracterís-
ticos? ¿Cuáles las dinámicas de comunión puestas en
práctica durante estos años? ¿Cuál es el camino que se
Vivir en comunidad
© Publicaciones Claretianas, 2010 abre de ahora en adelante? Una respuesta a estos inte-
Traducción: Antonio Bellella rrogantes requeriría describir la evolución de las comu-
nidades, contextualizando las distintas fases de
Juan Alvarez Mendizábal 65 dpdo. 3 o .
28008 Madrid crecimiento progresivo, desde el Concilio hasta nues-
Tlf.:915 401 268 tros días. El camino de la comunidad religiosa corre
Fax: 915 400 066 paralelo al de la Iglesia y al de la sociedad civil. N o
http://www.publicacionesclaretianas.com
publicaciones@claret.org puede ser de otra manera, porque la comunidad es una
comercial-ventas@claret.org realidad eclesial plenamente encarnada en el mundo.

ISBN: 978-84-7966-365-0
Depósito Legal: M-l 4849-2010
* Esta conferencia fue pronunciada en el Convegno anual or-
Impreso en España / Printed in Spain ganizado por el Instituto Teológico de Vida Consagrada "Cla-
retianum" (Roma) bajo eltítulo"Los frutos del cambio", con
Maquetación: Ruth Guerrero motivo de los 40 años del Concilio Vaticano II. GONZáLEZ
Imprime: Estugraf, S.L. SILVA, S. (ed.). Losfrutos del cambio. Madrid: PCL, 2006.
FABIO CIARDI VIVIR EN COMUNIDAD 7

En esta conferencia no seguiré el método cronológico, renovación que el Concilio reclamaba a la vida re-
sino que más bien intentaré recoger, de manera sinté- ligiosa.
tica, algunos cambios significativos experimentados por
1. En primer lugar la comunidad religiosa es pre-
la comunidad religiosa, y que han rediseñado su fisono-
sentada con un gran espesor doctrinal. El Concilio Va-
mía, imprimiéndole unos rasgos que hoy le otorgan un
ticano II condujo al descubrimiento de las motivaciones
nuevo rostro.
teológicas de la vida comunitaria, reconocida como ele-
mento esencial de la vida religiosa. Uno de los textos
El camino de la comunidad desde el Concilio
más bellos del Concilio es precisamente el número 15
hasta hoy
del decreto Perfectae caritatis, dedicado a la vida comuni-
Para poner de manifiesto las novedades propicia- taria. Este paso no es sólo "uno de los goznes de todo
das por el concilio, y continuadas en el período post- el decreto", sino "uno de los puntos donde se plasma
conciliar, no es necesario dibujar con tintes oscuros con toda claridad el espíritu del Concilio". Las pocas lí-
la vida comunitaria preconciliar (en el sentido crono- neas con que está escrito "figuran sin duda, entre las
lógico del término, no en el sentido peyorativo que más bellas y las más evangélicas de todo el Concilio";
con frecuencia ha adquirido). Las comunidades, es uno de los frutos maduros de la reflexión sobre la
antes del concilio, tenían una solidez y una salud que Iglesia misterio, comunión, pueblo de Dios. Por otra
posibilitaron un gran crecimiento numérico, una parte, la constitución dogmática Lumen gentium, plas-
fuerte incidencia eclesial y un indudable servicio a mando a la Iglesia al mismo tiempo ha plasmado a la
la sociedad. comunidad religiosa.

Pero es evidente que el Concilio, acontecimiento Se ha dado también densidad evangélica a la comu-
del Espíritu, imprimió un impulso nuevo a la vida de nidad, mostrando su dimensión mistérica: como signo
la Iglesia, y en ella a la comunidad religiosa, con re- y proclamación de la gran koinonia de la santísima Tri-
alizaciones notables en su doctrina y en su vida. La nidad, don del ágape del Padre derramado mediante el
comunidad se convirtió en la piedra de toque de la Espíritu Santo, lugar de la presencia del Señor resuci-
FABIO ClARDI VlVlR EN COMUNIDAD 9

tado, actuación de la plena fraternidad en la reciproci- minoso de la nueva Jerusalén, morada de Dios con los
dad del amor, expresión y visibilización proféüca de la hombres" (n. 45). Tal vez ni de la Iglesia como tal se
Iglesia comunión. han hecho afirmaciones tan audaces.
Sólo con releer algunas definiciones de comunidad, 2. A medida que avanza el camino postconciliar, la
dadas partir del Concilio, uno se da cuenta del profundo doctrina sobre la comunidad religiosa y su praxis ma-
sentido teológico que ha ido adquiriendo. La instrucción duran gracias también al creciente interés que suscita el
sobre la Dimensión contemplativa de la vida religiosa, la define carisma específico. En un primer momento la idea de co-
como "una realidad teologal, objeto de contemplación"; munidad y de su renovación queda bastante homogé-
hasta tal punto que, por ser una "familia unida en el nea y un tanto idealizada; pero poco a poco, a partir de
nombre del Señor", constituye "por su naturaleza, el elementos comunes ya solidificados, se advierte la ne-
lugar donde la experiencia de Dios ha de alcanzarse es- cesidad de subrayar lo específico, a partir de la identi-
pecialmente en plenitud y ser comunicada a los demás. dad carismática. No existe una comunidad religiosa
La recíproca acogida fraterna, en la caridad, contribuye abstracta; más bien, existen muchas modalidades de
a "crear un ambiente apto para favorecer el progreso vivir la fraternidad y la comunión, que son fruto de mo-
espiritual de cada uno" (ET, n. 39)". (n. 15). Para la ex- delos y experiencias diversas.
hortación apostólica Vita consecrata "la vida fraterna Las comunidades apostólicas dejan a un lado refe-
(...) es un espacio teologal donde se puede experimen- rencias monásticas impuestas por rígidos esquemas del
tar la presencia mística del Señor resucitado"; es "espa- pasado, para encontrar nuevos dinamismos en conso-
cio humano habitado por la Trinidad, que prolonga de nancia con el propio carisma. Las comunidades mo-
esta manera en la historia los dones de la comunión násticas, a su vez, comprenden que deben resaltar la
propios de las tres personas divinas" (n. 41); es "una dimensión contemplativa y orante, también ellas en fi-
de las huellas concretas que la Trinidad deja en la histo- delidad a la inspiración fundacional. Las comunidades
ria, para que los hombres puedan percibir la fascinación en los diversos institutos ya no están homologadas;
y la nostalgia de la belleza divina" (n. 20); es "signo lu- sino que muestran gran variedad en el vivir la única co-
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munión, configurada por un proyecto carismático más lerada. El resultado es el de la inculturación de la comu-
amplio. nidad y, en consecuencia, una gran variedad y riqueza
3. En estos años no sólo se ha producido una diver- de expresiones, que caracterizan la vida interna de un
sificación de las comunidades entre los diversos insti- instituto. También la internacionalización de cada una
tutos, sino también una diversificación entre las de las comunidades locales obliga a repensar seria-
comunidades de un mismo instituto. La apertura ope- mente los tipos de relaciones, así como los estilos de
rada por el Concilio ha llevado también, entre los múl- vida.
tiples efectos, a una progresiva internacionali^ación de las 4. Otro cambio notable en la fisonomía de la comu-
comunidades religiosas. Los institutos de vida consagrada, nidad es el condicionado por la cuarta constitución
al igual que toda la Iglesia, ya no son eurocéntricos. conciliar, Gaudium et spes. Al igual que la Iglesia, la co-
Congregaciones que durante un siglo o más han vivido munidad religiosa cambia también de actitud, su valo-
exclusivamente en ambientes limitados, como el de al- ración de la sociedad es más positiva: del hortus conclusus
gunas regiones italianas, después del Concilio se han se pasa a apertura a lo que se llamaba peyorativamente
dilatado rápidamente por el mundo entero, pasando de "el mundo". Este diálogo con los hombres y las muje-
un inmovilismo congénito a nuevos escenarios antes res de nuestro tiempo no sólo ha llevado a un modo di-
impensados. verso de entender y de hacer la misión, sino que
No se trata de un fenómeno exclusivo de las peque- también ha transformado la vida interna de la comuni-
ñas congregaciones. También las grandes órdenes que, dad: dinámicaS de horario, de oración, de encuentros,
aunque esparcidas por el mundo entero, en el pasado y, por supuesto, la comprensión de la dimensión apos-
reciente sentían una fuerte hegemonía cultural, organi- tólica del propio ser y obrar.
zativa y formativa de los países de origen, Italia, Es- En América Latina, en especial, "la opción evan-
paña, Francia, hoy tienen nuevos centros de influencia. gélica y preferencial por los pobres", después de las
Este proceso, más lento y gradual respecto a otros cam- asambleas generales del Episcopado Latinoamericano
bios, actualmente se vive de manera cada vez más ace- de Medellín, Puebla y Santo Domingo, ha puesto el

)
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acento de la comunidad en el compromiso social: lle- en la que viven. El Mutuae relationes ha tenido un papel
vándola a repensar las modalidades de su presencia en destacado en la puesta en acto de este proceso.
la sociedad, en orden a un servicio más directo a los Cada comunidad religiosa se encuentra plenamente
pobres, incluso a través de la inserción en los ambien- inserta en la comunidad local. Aunque permanezcan
tes populares de las periferias de las grandes ciudades los problemas y no falten las dificultades, la tendencia
o de los pueblos. apuesta decididamente a favor de una comunión no
5. En su camino de renovación, la comunidad reli- sólo entre obispos y religiosos (esta era la intención de
giosa ha establecido también una relación cercana con Mutuae relationes), sino entre todos los miembros del
la Iglesia local experimentado, lógicamente, cambios pueblo de Dios: obispos, sacerdotes y diáconos, miem-
notables a nivel interno. La estructura preconciliar, bros de las sociedades de vida apostólica, institutos se-
tanto de la vida religiosa como de la Iglesia, estaba culares, prelaturas personales, seglares miembros de
fuertemente centralizada. La exención, la concentra- asociaciones y movimientos y todo los miembros del
ción de las casas generalicias en Roma para significar Pueblo de Dios.
un vínculo inmediato con el Papa, el fuerte gobierno Se busca construir relaciones humanas, basadas en
central aseguraban tanto la solidez de la estructura de la amistad y en el diálogo, para llegar desde ahí a una
la vida religiosa, como la movilidad y disponibilidad al colaboración de hecho: en el respeto mutuo y en la va-
servicio de la Iglesia universal. loración de los carismas, a una comunión en el plura-
Así como la iglesia local, después del Concilio, ad- lismo, sin miedo a la diversidad. De esta manera, la
quiere siempre mayor conciencia de la propia identidad comunidad es llamada a una identidad más clara de
y madura el sentido de la colegialidad, igualmente las vida y misión y, al mismo tiempo, a elaborar una pas-
comunidades religiosas locales asumen siempre mayor toral en unidad con todos los miembros de la Iglesia,
iniciativa y autonomía respecto a los gobiernos genera- haciéndose presentes en los organismos diocesanos y
les, y sienten el deber de ponerse al servicio de la Iglesia poniéndose al servicio de la comunión.

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Como consecuencia se tuvieron que recrear los comunidad. Las obras en el período preconciliar esta-
equilibrios internos de la comunidad: redistribución de ban dirigidas completamente por los mismos religiosos
las tareas, horarios y programas compatibles con la vida y religiosas. Ahora los seglares están metidos plena-
de la Iglesia local, apertura de casa y capilla al vecinda- mente en ellas. De colaboradores han pasado a ser par-
rio... Se creó una osmosis con las diversas realidades tícipes de su dirección, solidarios con religiosos y
eclesiales de territorio. religiosas.
6. En el camino de comunión eclesial también la co- Nos encontramos ante otro factor que incide en la
munidad religiosa se ha abierto cada vez más a las comu- comunidad, que ya no puede ser pensada sin los segla-
nidades religiosas de los demás institutos. Se ha pasado res. Caminar desde Cristo recuerda que "si en otros tiem-
de la autarquía comunitaria a la comunión entre los ca- pos han sido sobre todo los religiosos y religiosas los
rismas; del temor de la contaminación con otras espiri- que han creado, alimentado espiritualmente y dirigido
tualidades, al enriquecimiento recíproco en el compartir uniones de laicos, hoy gracias a la formación que han
los bienes. adquirido, pueden ofrecer una ayuda recíproca que fa-
vorezca la comprensión de la especificidad y de la be-
Hoy la comunidad religiosa vive un período de in-
lleza de cada uno de los estados de vida. La comunión
tensas relaciones de atención y amor recíprocos, que se
y la reciprocidad en la Iglesia no son nunca en sentido
expresan en centros formativos, donde convergen
único" (n. 31).
miembros de diferentes institutos; en la colaboración
en el campo apostólico, en la ayuda recíproca transfor- La comunidad de los consagrados y consagradas se
mada en simpatía, y en relaciones de auténtica amistad. entiende ahora como una familia extensa, que abraza a
El desarrollo de los diversos organismos intercongre- laicos y laicas, y que se fundamenta sobre la base de
gacionales, supranacionales, nacionales y locales ha que el carisma fundacional se encarna no sólo en la
contribuido notablemente a este tipo de cambio. consagración religiosa, sino también en otros modos
de vivir la vida cristiana. De este modo, se crean lazos
7. La repetida invitación de los seglares a compartir
profundos entre todos aquellos que sienten la propia
el carisma ha sido un factor ulterior de apertura de la
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vida animada por un mismo carisma. La relación no es segunda acentúa más las relaciones personales, impreg-
sólo operativa, sino espiritual; de auténtica coparticipa- nadas de caridad y fraternidad.
ción del mismo espíritu que, al ser vivido por laicos,
Esta segunda denominación ha conducido a una
muestra y adquiere nuevas potencialidades.
atención mayor, a una estima y respeto hacia la persona
En síntesis me parece que bien puede decirse que concreta, en contraste con la masificación, el anoni-
cuando hablamos de comunión no nos referimos sólo mato y el conformismo de la experiencia pasada. Se su-
a la vida interna de la comunidad religiosa. La comuni- brayan los aspectos humanos y la colaboración que
dad ha ampliado su comunión hacia todas y cada una cada uno puede ofrecer a través de sus talentos y caris-
de las realidades eclesiales y no puede vivir cerrada en mas personales. La progresiva integración de las cien-
sí misma. Esto no significa que no se deba continuar cias humanas también influyó en la gestación de esta
llamando vida común al tipo de comunión que establecen nueva sensibilidad.
los religiosos entre sí. Pasemos ahora a contemplar la
El sentido renovado de la persona se expresa en una
comunidad religiosa en sus dinámicas más internas.
mayor corresponsabilidad, en la descentralización hacia

la participación de la base, la subsidiariedad, el diálogo
Las dinámicas de comunión
y la comunión dentro de la comunidad. La autoridad es
Me limito a una alusión breve, y remito al tratamiento entendida en su tarea de guía, de servicio y de anima-
que he dado a este aspecto en obras ya publicadas. ción. De una comunidad que giraba en torno a la au-
toridad, se ha pasado a una comunidad que pone la
1. Uno de los elementos más destacados que subra-
fraternidad en el centro.
yan todos los observadores del fenómeno vida religiosa
es el de la vida en común, o la comunión de vida. La primera Estructuralmente estos pasos se han visto refleja-
denominación pone el acento en las estructuras obje- dos en la desaparición progresiva de las comunidades
tivas, que reagrupan y motivan a los miembros: regla, grandes, y en la multiplicación de las pequeñas comu-
horario, trabajo común, dependencia del superior... La nidades; se ha pasado de la comunidad tradicional, que
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lleva adelante una obra propia y vive dentro de ella, a en los que se intentaba encontrar una comunicación
una comunidad deseosa de mantener relaciones inter- más profunda y espiritual entre los miembros de la co-
personales más estrechas, con vistas a una fraternidad munidad.
mayor. Otro ámbito importante fue el de la reunión comu-
En la valoración de la persona y de las relaciones nitaria. Normalmente, en el período preconciliar, se de-
personales hay que situar la promoción de la mujer, como dicaba sobre todo a comunicaciones y exhortaciones
uno de los signos de los tiempos. Las comunidades por parte del superior. Ahora se convierte en lugar de
religiosas femeninas han podido encontrar formas de discernimiento y de programación comunitaria, de re-
vida común más idóneas, han tomado mayor con- visión de vida, de corrección fraterna..., términos e
ciencia de su identidad y de la dignidad y el papel de instrumentos nuevos que abrían iniciativas nuevas de
la mujer en la sociedad, en la Iglesia y en la vida reli- participación y de compartir.
giosa. A caballo entre la celebración litúrgica y la reunión
2. ¿Qué instrumentos se han utilizado para llegar a comunitaria aparece después la lectio divina en común,
una relación fraterna más íntima y sincera? Los cami- que no sólo contribuye a la asimilación personal de
nos emprendidos han sido muy variados. En los años la Palabra de Dios, sino al crecimiento de la comu-
del inmediato postconcilio hubo una experimentación nión, gracias a la collectio, a la comunicación de las re-
rica y diferenciada, que fue decantándose con el pasar sonancias, al compromiso de vida. Un nuevo espíritu
del tiempo. Uno de los primeros ámbitos, en donde se de comunión conforma el mismo estilo de gobierno
intentó crear una relación de comunión más personal visto cada vez más no sólo como instrumento para el
y fraterna, fue la celebración litúrgica, gracias a las gran- buen ordenamiento de la comunidad y la conducción
des posibilidades que se abrían en este campo después de las obras, sino como servicio de animación de la
del Concilio: las misas participadas, las homilías dialo- comunidad. Se instaura, por ejemplo, un nuevo estilo
gadas, las liturgias penitenciales comunitarias, las vigilias de visitas canónicas, llevadas a cabo bajo el signo de
de oración, las liturgias de la Palabra... Eran momentos la fraternidad.
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Aunque a veces pueda dar la impresión de que resiente ante la fuerte vuelta a lo privado, propia del es-
estos instrumentos se han quedado más bien a un nivel píritu neoliberal y neoconservador, así como ante el fe-
técnico e instrumental, lo cierto es que han roto con nómeno del consumismo, de las nuevas tecnologías y
un cierto conformismo y pasividad, y han abierto un del relativismo ético. Limitándonos estrictamente a los
serio camino de comunión y de fraternidad. Hoy la co- efectos que estas tendencias causan en la comunidad,
munidad religiosa tiene a su disposición una vasta podemos constatar que, así como en la sociedad se ha
gama de medios adquiridos y asumidos, entre los que terminado el período asambleario y colectivista, tam-
destacan: bién entre los religiosos y religiosas parece haber de-
caído aquel fuerte impulso a la comunión, y al pleno
-una oración litúrgica en común siempre más crea-
compartir, que caracterizó los años pasados.
tiva y participada,
—momentos regulares de compartir y de discer- Las nuevas tendencias sociales empujan hacia una
nimiento, cierta disgregación: la pérdida del sentido de la vida
-dinámicas de planificación y evaluación de la vida común, la pasividad, el individualismo, el subjetivismo,
comunitaria, comprendidos los ámbitos de la eco- la tendencia al replegamiento sobre sí mismo y los pro-
nomía y del apostolado. pios problemas. El modelo de dependencia del pasado,
rechazado por el período postconciliar, parece que está
Las instancias actuales y las ulteriores metas a substituyendo por el de la independencia. El acento se
alcanzar pone en la privacidad, en los carismas personales, pri-
vilegiando la eficacia del apostolado individual y el pro-
Del análisis paso finalmente a la propuesta, en con- tagonismo personal. El fenómeno es favorecido tanto
tinuidad con las adquisiciones positivas experimentadas por la pulverización de las comunidades en minúsculas
en estos años. Comienzo con una mirada rápida a los residencias de dos religiosos (o ¿menos?), donde resulta
nuevos desafíos que la comunidad tiene que afrontar problemático vivir la vida fraterna, como por la crisis
actualmente. Encarnada en la historia y en la cultura se de identidad de la autoridad.
22 FABIO CIARDI, OMI VlVIR EN COMUNIDAD 23

Las nuevas tecnologías, si por una parte abren a una dado anteriormente, entre vida en común y comunión de
más intensa comunicación con el mundo entero, por vida, dos aspectos, sin embargo, que no pueden ser
otra hacen correr el peligro de empobrecer la comuni- puestos en oposición entre ellos. Antes de hablar del
cación dentro de la comunidad local. Antes se acusaba primado de la comunión de vida me parece importante su-
a la televisión de no favorecer el diálogo comunitario, brayar la necesidad de recuperar el aspecto de la vida en
y hoy la anhelamos porque al menos se la veía juntos y común.
se comentaban las noticias y los programas. Hoy el or-
Una vida completamente basada en el ágape y en la
denador encierra a cada uno en su habitación con sus
gratuidad del amor, en el don incondicionado corre el
contactos, sus informaciones y sus películas. El neocon-
riesgo de quedar en utopía. Hay que tener en cuenta
servadurismo a su vez amenaza la idea de participación
que también los religiosos y las religiosas sufren las he-
en la elaboración del programa comunitario y en su rea-
ridas del pecado original. Para que el amor dure y per-
lización, favoreciendo el centralismo de gobierno y una
manezca puro, se requiere el apoyo y la salvaguarda de
actitud de delegación.
una regla en las relaciones. La regla no sólo define los
En medio de estos desafíos, -mi propuesta se instrumentos de la comunión, sino también puede fre-
mueve en tres direcciones, que sólo en apariencia son nar esas desviaciones egoístas e individualistas, que
antitéticas y contradictorias. 1. La claridad de las diná- siempre intentan disgregar la comunidad e imponen
micas comunitarias. 2. La participación de cada uno actitudes u opciones arbitrarias de una minoría que a
en todos los aspectos de la vida comunitaria. 3. La ca- veces tiende a monopolizar la comunidad, o a bloquear
lidad teologal de la relación fraterna. el camino.
1. Los inicios de la renovación de la vida comunitaria El Evangelio sigue siendo sin duda la regla su-
estuvieron caracterizados por una tendencia anti-insti- prema, la única norma de vida. Nos lo recuerda el
tucional, y por la búsqueda de relaciones personales hu- monaquismo en sus orígenes y nos lo repite, después
manas más auténticas, liberadas de un clima autoritario. de una experiencia milenaria, el decreto conciliar Per-
Ha habido una cierta polarización, como hemos recor- fectae caritatis (cf. n. 2). Sin embargo con el nacimiento

1^-
24 FABIO CIARDI VIVIR EN COMUNIDAD 25

de la comunidad se vio enseguida la necesidad de es- arbitrarias. Lo mismo vale para la liturgia, el manteni-
cribir normas prácticas de vida. La primera regla que miento de la casa, la animación de las reuniones co-
conocemos, la pacomiana, es de una concreción ex- munitarias, la programación y la evaluación de la
trema. Comienza asignando el puesto para sentarse al actividad apostólica...
recién llegado a la comunidad, precisando sentarse
Doroteo de Gaza, uno más entre los muchos que
"tirando detrás de sí la parte inferior de la piel de
aplican a la comunidad religiosa la imagen paulina del
cabra que cae del lado de la espalda". En aquella regla
cuerpo, dice: "¿Eres cabeza? Gobierna. ¿Eres ojo?, des-
se encuentra muy poca espiritualidad, contrariamente
pierta, estáte atento. ¿Eres boca? Habla, ayuda. ¿Eres
a nuestras reglas actuales renovadas. Era una opción
oído? Obedece. ¿Eres mano? Trabaja. ¿Eres pies?
valorada, porque la espiritualidad se la buscaba toda
Cumple los servicios. Cada uno sirva el cuerpo todo lo
ella en el Evangelio, única y verdadera regla. Y sin em-
que pueda; estudiad siempre la manera de ayudaros
bargo aquellas normas pacomianas, sencillas y descarna-
mutuamente, tanto instruyendo como poniendo la Pa-
das, tuvieron un gran valor para el buen ordenamiento
labra de Dios en el corazón del hermano: consolándole
de la comunidad.
en el tiempo de la aflicción, echándole una mano en el
No estoy haciendo una invitación a volver al lega- trabajo y ayudándole. En fin, buscad cada uno, como
lismo, pero tal vez hoy, como en la comunidad paco- he dicho, en lo posible, estar unidos los unos a los
miana, muchos conflictos se evitarían si fuese otros: porque cuando uno está unido al prójimo, tam-
asignado claramente a cada uno su "puesto" (¡pres- bién está unido*a Dios" 12 .
cindiendo de la piel de cabra!), su tarea, y existiera una
Hay que darse, libremente, ciertas normas, y estar
evaluación regular para ver cómo se realiza y cómo
dispuestos a cambiarlas y adaptarlas con gran flexibi-
puede ser mejorada. Podemos y debemos ser respon-
lidad de acuerdo con las nuevas exigencias y los nue-
sables in solidum de la economía, pero alguien ha de
vos rostros que la comunidad asume. Sólo así las
desempeñar este ministerio con competencia, y con
dinámicas de comunión no quedarán impedidas por
reglas bien claras, que eviten favoritismos y actitudes
obstáculos inútiles, incomprensiones, venganzas...
26 FABIO CIARDI VlVIR EN COMUNIDAD 27

2. Esto me lleva a indicar, en aparente contradicción viesa una gota de agua, se traduce en arco iris, donde
con cuanto acabo de decir, una dimensión fundamental se pueden admirar sus siete colores. Todos los colores
para el crecimiento de la comunión, en este momento de luz, que a su vez se traducen en infinitas graduacio-
de atentados contra la vida comunitaria: articular la co- nes. Y así como el arco iris es rojo, anaranjado, amarillo,
munidad teniendo presentes todos los aspectos del verde, azul, añil, morado, el amor, la vida de Jesús en
vivir humano, vividos en armonía entre sí; e implicar a nosotros, tendría también diversos colores y se expre-
todos los miembros de la comunidad a realizar como saría en diversos modos, distintos el uno del otro. El
un solo hombre todos estos aspectos de la vida. En amor lleva a la comunión, es comunión. Jesús en nos-
efecto, a veces se advierte una desarmonía en la vida otros, porque es Amor, realizaría la comunión".
de las personas y de las comunidades, debida al des- Y acto seguido, la autora muestra la importancia
equilibrio entre los diversos componentes de la vida: para la vida comunitaria de la comunión efectiva de
se acentúan algunos elementos a menoscabo de otros. los bienes materiales y espirituales, y también del tra-
A la larga se crearán, en las personas y en las institucio- bajo: "El amor no se cierra en sí mismo, sino que es
nes, cansancio, malestar, stress y depresión... de por sí difusivo. Jesús en nosotros, el Amor, sería
Me remito a una intuición de Chiara Lubich a la irradiación de amor". El apostolado es por tanto otra
que hace un año nuestro instituto "Claretianum" con- dimensión fundamental de la comunidad: nace de la co-
firió merecidamente el doctorado honoris causa en vida munión y es expresión necesaria de la misma.
consagrada. Al crear su nueva comunidad, gracias tam- "El amor eleva el alma -y pasamos a un tercer as-
bién a las ciencias sociales, Chiara estuvo atenta a la pecto que, continuando la analogía del arco iris, iden-
sensibilidad que hay actualmente en torno a la integra- tifica con el tercer color, el amarillo-. Jesús que vive en
ción de la persona, y supo conformarla de un amor nosotros, eleva nuestra alma a Dios". Se habla, por
capaz de manifestarse en toda su positiva concreción. tanto, de la unión con Dios, la oración. "El amor sana
"El amor es luz -escribe recordando cómo nació su -cuarto aspecto, el color verde-. Jesús, el Amor en el
intuición-, es como un rayo de luz, que, cuando atra- corazón, sería la salud de nuestra alma". Podemos pen-
28 FABIO CIARDI VlVIR EN COMUNIDAD 29

sar en la confesión, en la dirección espiritual..., pero gica, son un medio para crecer en sabiduría y hacerla
también en la salud del cuerpo, en la atención por la más irradiante. Finalmente "el amor compone en uno
vida física, en el reposo y en la alimentación, en todos los muchos: es unidad. Jesús en nosotros nos fundiría
los momentos de la vida humana; también en las enfer- en uno", una unidad que, para crecer y alimentarse, uti-
medades y en la muerte; y, por supuesto, en la resu- liza todos los medios modernos de comunicación, de
rrección. En este cuarto aspecto también se incluye la modo que lo que vive cada uno, sea conocido por
creación, de la que el hombre es la síntesis, y se re- todos cuanto antes.
cuerda la ecología y el respeto por esta tierra.
El amor, en general, y el amor fraterno en particular,
"El amor —y estamos en el quinto aspecto, el color en cuanto constructor de la comunidad, reclama vivirse
azul— une a las personas en asamblea. Jesús en noso- de manera concreta, con toda una rica gama de aspec-
tros, porque es Amor, reuniría los corazones"; pero tos: en el cuidado de la liturgia, en el mantenimiento
este punto evocaría también el cuidado de las casas, de la casa, de la alimentación, de la salud, en el estudio,
donde se hospeda la nueva familia nacida del carisma, en el apostolado, en el trabajo, en las reuniones comu-
y de los vestidos que cubren a las personas que la com- nitarias, en los momentos de distensión y de fiesta.
ponen. He aquí el sentido estético que debe guiar a Todos los aspectos son complementarios, y deben ha-
toda persona. En 1951, Chiara Lubich escribía: "Nada cerse presentes para que la comunidad sea sana, equi-
en ella [en la casa] huela a despacho u hotel. Sea todo lu- librada y armónica. Cada dimensión de la vida fraterna
minoso y caliente y ordenado, como es ordenado lo que es expresión deí único amor, y el amor es eficaz si se
sale de la mano de Dios. El hogar sea bello como la na- manifiesta de muchas maneras.
turaleza: como un prado, como el cielo".
Hay que abandonar un estilo de vida minimalista,
"El amor -he aquí el otro aspecto, indicado en el hecho de fragmentos yuxtapuestos e inconexos, con
sexto color, el añil— es fuente de sabiduría. Jesús en los momentos comunitarios desligados entre sí: la co-
nosotros, el Amor, nos iluminaría". Y el estudio y la mida disociada de la plegaria; el trabajo y el apostolado
cultura, la formación permanente profesional y teoló- tendentes a absorber todas las dimensiones; el estudio
30 FABIO CIARDI VIVIR EN COMUNIDAD 31

y el descanso desterrados en un rincón, como si fueran reunidos no por motivaciones humanas, sino en virtud
tiempo robado a actividades más importantes; el cui- de una llamada de Dios, y en orden a realizar un pro-
dado de la casa confiado a otros porque es considerado yecto de naturaleza evangélica. Nunca podemos pres-
irrelevante y una pérdida de tiempo... La persona con- cindir de la naturaleza espiritual (en el Espíritu Santo)
sagrada no se realiza en plenitud si no vive íntegra- de la convivencia. La fraternidad tiene un claro origen
mente todos estos aspectos, y la comunidad no se divino: somos hermanos, porque en Cristo hemos sido
construye si todas estas dimensiones de vida no son hechos hijos del mismo Padre celestial.
activas y están animadas por el único amor. Estas realidades constitutivas de la comunidad han
3. La tercera propuesta que quisiera ofrecer para de ser tenidas en cuenta y recordadas expresamente,
mejorar el camino de la comunidad religiosa está rela- porque fundamentan la relación. El otro, en la vida de
cionada con la dimensión espiritual de nuestras relacio- fraternidad, es al igual que yo, un llamado por el Señor
nes, tal como se está redescubriendo en los últimos con la misma vocación, un enviado para la misma mi-
años. La preferencia dada últimamente a las relaciones sión. He de verlo así. El lazo que nos une es el manda-
informales, fraternas, no siempre ha puesto de mani- miento del amor recíproco, la ley trinitaria participada
fiesto un talante plenamente evangélico. Una de las a nosotros por el Hijo encarnado. La medida del "man-
grandes leyes de la renovación conciliar era la del pri- damiento nuevo", como recuerda la exhortación apos-
mado de la vida espiritual, o sea del primado de la caridad. tólica Vita consecrata, es "el amor que ha llevado a Cristo
Así el n. 6 del Perfectae caritatis. Y al comentar este nú- a la entrega total, hasta el sacrificio supremo de la
mero, Tillard escribía: "si se pone en práctica, dará a la Cruz". Las relaciones comunitarias están llamadas a ser
Iglesia generaciones de religiosos, verdaderamente conformadas por esta medida del amor - u n amor sin
guiados por el Espíritu". medida-, hasta transformarlo en estilo de vida. Entre
las personas consagradas, continúa la exhortación
Toda comunidad tiene su origen, aunque con diver-
apostólica, "no hay verdadera unidad sin este amor re-
sos acentos, en las palabras del Señor mismo: "Venid,
cíproco incondicionado", que exige disponibilidad sin-
os haré pescadores de hombres". Sus miembros están
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cera para el servicio, la acogida y el perdón recíprocos; los unos a los otros, somos incluso indispensables. En
así como para la comunión de bienes materiales y espi- ese momento renovamos el compromiso de amarnos
rituales (cf n. 42). La comunión que une a los consagra- como Cristo nos ha amado.
dos entre sí está llamada a la creación de "espacios en
Desde estas premisas la comunidad podrá cumplir
los que el amor (...) está llamado a convertirse en ló-
la misión que la Iglesia le ha confiado: "fomentar la es-
gica de vida y fuente de alegría" (n. 51).
piritualidad de la comunión, dentro de sí en primer
Cuando los fundadores y sus compañeros comenza- lugar, en la comunidad eclesial después y también más
ron la vida común —escribí en otro momento—, se pu- allá de sus confines, entablando o restableciendo cons-
sieron de acuerdo explícitamente sobre un camino tantemente el diálogo de la caridad, sobre todo allí
compartido de seguimiento. También los miembros de donde el mundo de hoy está desgarrado por el odio ét-
una comunidad, como seguidores de los fundadores, nico o por locuras homicidas" {Vita consecrata, n. 51).
están llamados a manifestarse el uno al otro la voluntad
Así lo auspiciaba el papa Benedicto XVI en su pri-
común de seguimiento. Hay que recordarse mutua-
mer encuentro con la vida consagrada: "Comprome-
mente, una y otra vez, el proyecto cdmún que a todos
tiéndoos a vivir en comunidades fraternas, vosotros
y a cada uno ha sido comunicado por el Espíritu, de
mostráis que gracias al Evangelio también las relacio-
modo que juntos profundicemos y recordemos la
nes humanas pueden cambiar, que el amor no es una
razón que nos reúne (...) Es necesario aprender a mi-
utopía, sino más bien el secreto para construir un
rarse y decirse con sencillez y verdad: estamos si-
mundo más fraterno".
guiendo juntos a la misma Persona. Compartimos el
mismo ideal. Vivimos para la misma causa. Juntos que-
remos realizar el mandamiento de Jesús de amarnos los FABIO CIARDI, oblato de María Inmaculada. Doctor en
unos a los otros. No podemos vivirlo solos, porque Teología de la Vida Consagrada. Profesor ordinario en el
para amarse el uno al otro, como se nos ha mandado, Instituto Teológico de la Vida Consagrada "Claretianum"
y Consultor de la CIVCSVA. Autor de varios libros e
es necesario que existan el unoy el otro; nos necesitamos
innumerables artículos sobre la vida consagrada.