Está en la página 1de 3

Hace unas horas comparti otro taller de cocina y alimentación para bebes, en Unquillo,

cordoba, argentina. Un pueblo serrano verde atravesado por luchas culturales relacionadas a
la ecología, la protección del monte nativo, la música popular en sus plazas, un pueblo lleno de
amigos. En diferentes latitudes de argentina observo experiencias, expectativas de familias ( en
general madres) relacionadas con la alimentación complementaria. Las mismas preguntas
resuenan una y otra vez, que les doy? Cuando? Con que empiezo, que alimento doy mes a
mes? Y no se ahoga..? y como hago cuando lo cuida mi mama y le quiere dar yogurt? Se me va
a acabar la leche? Que compro, sillita alta, baberos plastificados, hay cucharas especiales,
vasos…?

Pareciera que de un mes al otro hay que salir a comprar muchísimas cosas!. Que lo que venía
siendo fluido, con cierto ritmo ya propio, de golpe cambia y hay que generar muchísimas
nuevas rutinas.

Con horas de desvelo encima, mucho enamoramiento oxitoccico, ropa sudada, dificultad para
comer, bañarnos y obtener un mínimo de autocuidado, la mayoría de las mujeres llegamos a
los 6 meses del bb con grandes logros. La lactancia (si asi se decidió) esta instaladísima, tiene
un ritmo ya propio que resulta amable para la diada. Lo peor del desvelo ya paso, las
deposiciones más o menos se preveen y podemos (a veces) hasta ordenarnos para salir con el
bb ( y llegar a horario!). Todo fluye maravillosamente.

En general alrededor de los 4 a seis meses, el pediatra juzga que ese bb ya necesita otra cosa.
Puede partir de una premisa física”ese bb necesita otra fuente de nutrientes” ( como si una
papilla de zanahoria resultara comparable a nivel nutricional con una teteada!) y de
sugerencias de índole más privada, como que el bb “ está muy apegado y necesita que lo dejes
con otros, que empiece con el yogurt y vos salís “.

Las madres recibimos muchísimas opiniones acerca de nuestra nutrición. En el embarazo


juzgan si engordamos bien o mal, luego a ver si tendremos o no leche, luego la calidad de la
leche…resulta dificultoso entonces y es un logro personal para quienes deciden amamantar,
superar todas esas críticas externas sobre nuesta capacidad de nutrir a nuestro bebe. Entonces
a veces cuando llega la recomendación médica ( del profesional que respetamos y juzgamos
preparado para dar recomendaciones nutricionales a bebes…a quien se le ocurre que no sepan
nada de eso…o que obtengan beneficios económicos de recomendar tal o cual formula o
papillas)nos toma por sorpresa. A veces estamos expectantes, vemos un bebe deseoso, pero
incluso asi, la llegada de esta nueva etapa siempre sorprende y nos llena de preguntas.

Y si la alimentación hasta entonces era fácil, fluida, de golpe hay horarios, alimentos sugeridos,
ollas que limpiar, elementos que comprar. No voy a profundizar aquí acerca de los” métodos”,
ya harta información circula y hay preciosos talleres para compartir. El blw y toda la moda
alrededor de el solo devela lo desconectados que estamos de nuestras tradiciones
ancesatrales y costumbres. nos enloquecemos cuando surgen nuevos gurus, como si fuera
imprescindible que alguien genere “ un método” nos “ enseñe” a darle de comer a nuestro bb.
Me resulta increíble cuando vienen a los talleres y me topo con esa expectativa. “ vengo a
aprender a darle de comer a mi hijo”. Y yo lo ve prendido de la teta, sonriente, rechoncho y
digo, mujer, te lo tienes bien aprendido ya!. Los seres humanos hemos comido trozos, lo largo
de la historia sin tener mucha lectura al respecto, con algunos cuidados básicos. La
introduccion de papillas respondio a una época historia donde era necesario suplementar de
alguna manera a bebes pequeños porque su alimentación con leche artificial resultaba
insuficiente. Y claro, la única manera posible de hacerlo , con un bb de tres meses, era con
pures. A pesar de haber mejorado las fórmulas de leche, y con nula consideración en casos de
lactancia materna, se persisten en recomendaciones médicas absurdas y que atentan con
salud emocional y fisiológica de la diada. Se recomiendan procesados y lácteos, llenos de
conservantes y azúcar claramente productos y no alimentos. A bebes fláccidos, blandos, sin
equilibrio, les proponen sillas duras, altas… hay todo un mercado inmenso de productos que
venden desde “ alimentos” para bebes , plato, taza, vaso, babero, sillas, tenedores, cucharas.
Pareciera que la invitación es al desapego, a la estructuración rígida de lo que hasta entonces
es fluido y libre.

Un bb está siempre esperando lo mismo. Dentro del útero tiene calor, contacto, comunicación.
Nace y durante muchos meses su expectativa y necesidad continúan iguales. Esperan ser
atendidos con cariño , necesitan mucho cuerpo ( mucho más del que imaginábamos), mucho
alimento. Y todo de manera permanente. Hasta el año la ac es puramente lúdica. Un bb
amamantado está prácticamente cubierto a nivel nutricional solo con teta. Entonces el
momento de comer debe ser equivalente a la preparación de una sesión de juegos para el bb,
que debe estar alimentado, cómodo, satisfecho y deseoso de jugar y aprender a explorar los
alimentos.

Espera estar acompañado de otro adulto, que lo observe y cuide en este nuevo juego. Si ese
adulto tiene cuerpo disponible y ofrece su falda, el bb se sentirá aún más seguro y sostenido
para probar.

Al igual que con la lactancia, el bb no tiene horarios, entonces nos dispongamos a ofrecerle
alimentos al bb cuando el desee, sabiendo que estará acompañado, cuando tenga deseos de
comer (o jugar a comer)

Los inicios en la alimentación solida responden a un hito madurativo social y sensorial.


Permitamos que el bb exprese la autonomía que viene logrando desde la conciencia de sus
movimientos. Al igual que otros hitos, no es algo que se enseña, sino que debe acompañarse,
con observación y cuidado, permitiendo que el bb despliegue sus habilidades. La alimentación
complementaria pone en juego todo lo logrado hasta aquí, la motricidad gruesa, poder
sentarse solo, gestionar el agarre de algo deseado y coordinar llevarlo a la boca.

La nutrición también es emocional, es todo lo que entra por los sentidos. Tiene un significado
ritual muy significativo que nos invita a poner en perspectiva nuestros propios códigos y reglas
alimentarias. Comemos con la tv encendida? Nos comunicamos? Compartimos una mesa o
cada uno esta en su sillón? Dedicamos tiempo a elaborar alimentos o nos satisfacemos con
algo que se esfuma tan rápidamente del plato como lo compramos?

Propongo otro modelo. Un modelo de continuidad, coherente con cada familia, con las
necesidades y deseos de cada familia. Invito a que cada familia revise sus costumbres y
creencias alrededor del alimento, que piensen como quieren nutrirse, que alimentos quien
poner en su mesa, como quieren bendecirlos . Hagamos el ejercicio de imaginar la mesa que
queremos. De que hablamos? Que nutrición circula allí? Es un espacio donde hay escucha,
armonía, agradable para estar? Aprovechemos la llegada del bb para observar. Disfrutamos la
comida? Masticamos?Es una oportunidad para crear nuevos rituales, costumbres nuevs
creencias. Nutrirnos no es solo comer. Es el aire que respiramos, la tierra que pisamos, los
pensamientos que generamos, el agua que tomamos, la compañía, el disfrute. Es nutrición
primaria. Podemos cuidar todo eso a la par de buscar alimentos reales para compartir con
nuestros niños, carnes y vegetales producidos en conciencia, buenas grasas, frutas sabrosas,
variadas de estación, mejor si nunca tuvo código de barras.
Compartir alimentos nos ha vinculado a lo largo de la historia de la humanidad. Es
profundamente íntimo, social y vinculante. Los rituales de alimentación compartida generan
fuertes vínculos de conexión emocional. Que la alimentación de la familia sea asi, real,
coherente, sana y armoniosa, un disfrute y una celebración que nutra cuerpo y alma de todos
los que nos invitamos a juntarnos alrededor de una mesa-( o del piso, o de lo que cada famila
elija.).