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Fracaso de la República en China (1912)

El documento describe la introducción de China, su historia económica y política desde los siglos XVI al XX, incluyendo la dinastía Qing, las guerras del opio, el establecimiento de la república en 1912, y el movimiento cultural del 4 de mayo de 1919.

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Fracaso de la República en China (1912)

El documento describe la introducción de China, su historia económica y política desde los siglos XVI al XX, incluyendo la dinastía Qing, las guerras del opio, el establecimiento de la república en 1912, y el movimiento cultural del 4 de mayo de 1919.

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INTRODUCCIÓN

China, una de las regiones más ricas del globo, con ríos numerosos que se prestan a la navegación; sus
costas con puertos magníficos y las montañas de la región occidental contienen riquezas minerales
incalculables. Estos recursos naturales están repartidos con gran desigualdad, lo que también se traduce
en el ámbito de la economía. Tras quince años de política reformista, no resulta posible hablar de una única
economía. Lo atípico es lo único típicamente chino.
Durante décadas, los uniformes maoístas, constituían la identidad del país. Las comunas populares
regulaban la vida campesina y casi todos eran pobres. El dinero no les hacía falta ya que su supervivencia
estaba asegurada, y además no había nada que comprar.
En el siglo XVI, los portugueses ejercían el dominio de los mares y monopolizaban el comercio con Oriente,
pero en el XVII fueron sustituidos por los holandeses. Mientras que, en el siglo XVIII, Inglaterra se
encontraba en condiciones de ocupar el primer puesto en el comercio con China y el Lejano Oriente. En
principio, los colonialistas emprendieron la conquista de los mares sin reparo alguno, aunque adoptaron
una actitud cautelosa hacia el Imperio Chino, ya que era un país unificado y con grandes tradiciones
culturales. Pero a mediados del siglo XVIII, prósperos capitalistas industriales ingleses, que habían
acumulado grandes fortunas y poder, pusieron en marcha los planes de expansión oceánica y pensaron en
convertir a China en mercado propio donde colocar sus excedentes de mercancías. En este período, el
gobierno Manchú de China estaba intensificando su política de aislamiento. Desde 1757, el comercio con
mercaderes extranjeros se hallaba limitado al puerto de Cantón. Éstos debían cumplir las reglamentaciones
oficiales en cuanto a la duración de su estadía, los lugares de residencia y el alcance de sus actividades en
Cantón (2). Además, no se les permitía tratar con los organismos gubernamentales chinos. Para entender
por qué los manchúes adoptaban esta política de aislamiento, debemos comprender el deseo de esta
dinastía de salvar su propio régimen, ya que la historia de China muestra que cualquiera fuera la dinastía
que imperara, el peligro exterior coincidía con disturbios interiores. Los propios manchúes habían invadido
China y establecieron su dominio sacando partido del desasosiego interior durante la dinastía Ming (3). Por
esto, se protegían de estas nuevas fuerzas, extrañas a ellos, y que provenían del otro lado del mundo,
demasiado lejano y oscuro para ellos. Pero, cuando descubrieron que esta política era impotente ante los
extranjeros, viraron gradualmente enfilando hacia una política pro-extranjera, con la esperanza de
conservarse en el poder. En el siglo XIX, Gran Bretaña seguía manteniéndose como potencia dominante en
el comercio con China. Pero, a mediados de siglo, el Imperio Manchú se encaminaba hacia una crisis
interna, que se manifestaba bajo la forma de inquietud campesina. Los levantamientos campesinos no
llegaban a ser una guerra, pero eran cada vez más los campesinos oprimidos que se levantaban en armas.
Además, la corrupción paralizaba el brazo de la máquina burocrática, por lo que los manchúes optaron por
aislar China de las potencias extranjeras. El gobierno chino, por tanto, establece una prohibición: ningún
enviado extranjero será autorizado a entrar a Pekín.
A los ojos de los capitalistas británicos, después de la abolición del monopolio de la Compañía de las Indias
Orientales (1834), las fiscalizaciones y restricciones impuestas al comercio exterior por el gobierno chino
constituían el único obstáculo que se alzaba ante el propósito de abrir el mercado del Lejano Oriente.
Debido a prohibiciones con respecto al comercio del opio de parte del Gobierno Chino, se desata la primera
Guerra del Opio (1839-1842), la que representa un momento crítico. La derrota china abrió las puertas a la
opresión de la Nación China por parte de los capitalistas extranjeros e intensificó el antagonismo entre los
gobiernos locales de provincia y el Gobierno Chino central. Debido a esta derrota se firmó un primer
acuerdo (Tratado de Nanking-1842-) por el que se abrieron nuevos
puertos, se le cedió a Gran Bretaña la isla de Hong Kong y

se pagó una fuerte indemnización a los agresores. Pero los extranjeros no se contentaron con esto y, con
el propósito de consolidar y ampliar los privilegios económicos y políticos logrados en China, desataron otra
guerra conocida como la Segunda Guerra del Opio (1857-1860) la que culmina con la toma de Pekín. Poco
después, los franceses obtuvieron la legalización y el cultivo del opio mediante una Tercera Guerra del
Opio.

FRACASO DE LA REPÚBLICA (1912-1927)


El 12 de febrero de 1912 se esfumaron más de dos mil años de dinastías imperiales en China; la última de
ellas, la dinastía Qing.
Ya desde siglo el XIX, China pasaba por numerosos procesos de agitación social y de conflictos
internacionales: en 1895 China había sido derrotada en una guerra contra Japón, y años antes, en 1860,
había perdido la Segunda Guerra del Opio contra Reino Unido y otras potencias mundiales. Todo ello había
dejado a China devastada en sentidos sociales, culturales, políticos, etc.
Así las cosas, a partir de 1900 estos procesos de inestabilidad desembocarían en conflictos como el
levantamiento de los bóxer, contra la influencia extranjera en el comercio interno del país, o el inicio de
protestas que exigían la democratización.
Podemos considerar a dos personajes completamente opuestos como principales responsables y
protagonistas de la caída del poder absoluto que representaba el emperador. Por un lado, tenemos a Sun
Yat-Sen, líder revolucionario que reclamaba la democracia y promovía agitaciones sociales por toda China
con su grupo nacionalista Alianza Unida. Por el otro, al general Yuan Shikai, oficial de la dinastía Qing y
hombre de confianza para el poder imperial escogido expresamente para acabar con mano dura con las
revoluciones e inestabilidad del país.
Después de muchos conflictos, los rebeldes logran forzar una tregua, y el 25 de diciembre de 1911 Sun
Yat-Sen es nombrado –después de que los revolucionarios regionales no se pusieran de acuerdo sobre
colocar a otros líderes– presidente provisional de la denominada República de China. No obstante, el poder
imperial aún debía caer.
El poder militar de los Qing, pese a todo, era difícil de batir. Los revolucionarios logran esquivar el problema
alcanzando un pacto con el hombre al frente del ejército imperial, Yuan Shikai. Este se compromete a
obtener la abdicación del emperador a cambio de la presidencia del país.
Mientras tanto, Sun Yat-Sen transformaba Alianza Unida en el partido nacionalista chino, el Kuomintang.
Con este en la oposición Yuan Shikai no tarda en ver en peligro su liderazgo, así que recurre a la mano
dura: manda al líder nacionalista al exilio, ilegaliza el Kuomintang... Y finalmente disuelve las asambleas.
Yuan Shikai se había convertido en un dictador. Las rebeliones de ciertas provincias ante su intención de
auto coronarse emperador le ponen freno, pero, en especial, tras su muerte en 1916, conducen a la
desintegración del país, con territorios dominados por distintos señores de la guerra.
Desaparecido Yuan, Sun Yat-Sen regresa e intenta estabilizar el país desde el sur. En paralelo, numerosos
intelectuales chinos de izquierda se dejan inspirar por la Revolución Rusa y crean el Partido Comunista de
China en 1921. Sun colaborará con este hasta 1925, cuando muere. Tras
esto, su sucesor en el Kuomintang, Chiang Kai-shek, intentará hacerse con
el control del país luchando contra los señores de la guerra, a los que
vence, pero también contra el Partido Comunista, al que considera una
amenaza. 

El conflicto entre las dos fuerzas se prolongará, con la Segunda Guerra Mundial de por medio, hasta el
triunfo de Mao Zedong sobre Chiang en 1949, momento en que el primero instaura en el continente el
régimen comunista y el segundo se mantiene al frente de la República de China en la isla de Taiwán

EL MOVIMIENTO CULTURAL (04 DE MAYO 1919)


El Movimiento del 4 de mayo señaló una nueva etapa de desarrollo en la revolución democrático-burguesa
antiimperialista y anti feudal de China. Como movimiento de renovación cultural, el Movimiento del 4 de
mayo fue sólo una de las manifestaciones de esta revolución. Con el crecimiento y desarrollo de las nuevas
fuerzas sociales en ese tiempo, surgió en la revolución democrático-burguesa antiimperialista y anti feudal
de China un poderoso campo formado por la clase obrera, las masas estudiantiles y la recién nacida
burguesía nacional. A la cabeza del Movimiento del 4 de mayo marcharon heroicamente centenares de
miles de estudiantes. En este sentido, el Movimiento constituyó un paso adelante respecto a la Revolución
de 1911.
A contar desde su período preparatorio, la revolución democrático-burguesa de China ha pasado ya por
varias fases en su desarrollo: la Guerra del Opio, la Guerra del Reino Celestial Taiping, la Guerra Chino-
japonesa de 1894, el Movimiento Reformista de 1898, el Movimiento Yijetuan, la Revolución de 1911, el
Movimiento del 4 de mayo, la Expedición al Norte y la Guerra Revolucionaria Agraria. La actual Guerra de
Resistencia contra el Japón es una nueva fase, la más grandiosa, vigorosa y dinámica de todas. No se
podrá considerar victoriosa la revolución democrático-burguesa sino cuando hayan sido derrocadas en lo
fundamental las fuerzas del imperialismo extranjero y del feudalismo interno y se haya establecido un
Estado democrático independiente. A partir de la Guerra del Opio, cada fase del desarrollo de la revolución
ha tenido sus propias características. Pero la diferencia más importante entre estas fases consiste en que
unas son anteriores y otras posteriores al surgimiento del Partido Comunista. Sin embargo, consideradas
en conjunto, todas ellas pertenecen, por su carácter, a la revolución democrático-burguesa. Esta revolución
tiene como objetivo establecer un sistema social hasta ahora desconocido en la historia de China: un
sistema social democrático; éste tiene por predecesora a la sociedad feudal (durante los últimos cien años
una sociedad semicolonial y semifeudal) y tendrá por sucesora a la sociedad socialista. Si se nos pregunta
por qué un comunista debe luchar por establecer primero una sociedad democrático-burguesa y sólo
después una sociedad socialista, responderemos: seguimos el curso inevitable de la historia.
La consumación de la revolución democrática de China depende de determinadas fuerzas sociales. Estas
son la clase obrera, el campesinado, los intelectuales y el sector progresista de la burguesía, es decir, los
obreros, campesinos, soldados, intelectuales y hombres de negocios revolucionarios; de ellos, los obreros y
campesinos constituyen las fuerzas revolucionarias básicas, y la clase obrera, la clase dirigente de la
revolución. Sin estas fuerzas revolucionarias básicas y sin la dirección de la clase obrera, es imposible
llevar a feliz término la revolución democrática antiimperialista y anti feudal. Hoy, los enemigos principales
de la revolución son los imperialistas japoneses y los colaboracionistas chinos, y la política fundamental de
la revolución es la de frente único nacional antijaponés, integrado por todos los obreros, campesinos,
soldados, intelectuales y hombres de negocios que resistan al Japón.
Cuando este frente único se haya consolidado y desarrollado
considerablemente, será alcanzada la victoria final en la Guerra de
Resistencia. En el movimiento revolucionario democrático de China, fueron
los intelectuales los primeros en despertar. Esto se vio claramente tanto en
la Revolución de 1911 como en el Movimiento del 4 de mayo, siendo los
intelectuales más numerosos y políticamente más conscientes durante este último que durante la primera.
Sin embargo, los intelectuales nada podrán llevar a cabo si no se integran con las masas obreras y
campesinas. En último término, el criterio para distinguir entre los intelectuales revolucionarios y los no
revolucionarios o los

contrarrevolucionarios es ver si están dispuestos o no a integrarse con las masas obreras y campesinas, y
si realmente lo hacen. Sólo éste es el criterio para distinguir a unos de otros, y no el que hablen de los Tres
Principios del Pueblo o del marxismo. Un verdadero revolucionario es aquel que desea integrarse con las
masas obreras y campesinas y realmente lo hace. Se cumplen ahora veinte años del Movimiento del 4 de
Mayo y casi dos del estallido de la Guerra de Resistencia contra el Japón. La juventud y los círculos
culturales de todo el país tienen una grave responsabilidad en la revolución democrática y en la Guerra de
Resistencia.

EL DECENIO DE NANKIN (1927-1937)


Durante la etapa conocida como el «decenio de Nankín», se produjo un auténtico fracaso político
del Kuomintang, puesto que, para lograr sus objetivos económicos y antiimperialistas, tenía que
hacer frente a un tema primordial en la China contemporánea: la reforma agraria, base de las
necesarias transformaciones sociales que debían estabilizar el sistema político republicano. Por
consiguiente, la sociedad china siguió siendo eminentemente rural, con una estructura social que
contribuía al estancamiento económico y con un sector burgués desarrollado exclusivamente en
las grandes ciudades portuarias e industriales, cuya situación se vería afectada no sólo por la
evolución de la economía capitalista de los años veinte, sino por la continuada presencia
imperialista del Japón y las potencias occidentales.
Desde el punto de vista político, el Kuomintang desarrolló un programa cada vez más
conservador, que evolucionaba hacia actitudes autoritarias e incluso fascistas, encarnadas en la
personalidad del máximo dirigente Chang Kai-shek. Todo lo anterior facilitó la progresiva
penetración de los comunistas -en principio reducida a determinados núcleos de Yunnan o
Kiangsi-, que, a pesar de ser continuamente hostigados por el gobierno del Kuomintang y de
iniciar la epopeya de la Larga Marcha (1937), terminaron obligando a Chang Kai-shek y a la
dirección del Kuomintang a hacerse eco de las presiones del movimiento nacionalista, que exigía
como tarea prioritaria frenar la penetración japonesa en el continente y, por consiguiente, el cese
de la re- presión sobre los comunistas. El nacionalismo chino impuso a los máximos dirigentes de
la nación, la sustitución de la guerra civil (contra los comunistas) por la guerra nacional (contra los
japoneses) necesaria tras la creación del Estado de Manchukuo.
EL FRACASO DEL KUOMINTAG

La Segunda Guerra Mundial estalló en China el 7 de Julio de 1937, en un aparentemente


insignificante enfrentamiento entre las tropas chinas y japonesas, conocido como el Incidente del
Puente Marco Polo, y en pocos días los japoneses ocuparon Pekín y la lucha se extendió
rápidamente.
 Primera etapa (1937 a 1939) caracterizada por la extraordinaria rapidez con que los
japoneses ocuparon la mayor parte de la costa este de China, incluyendo las principales
ciudades como Shangai, Nanking y Cantón, con lo que el gobierno Nacionalista tuvo que
moverse hacia el interior, hasta Chongqing en Sichuan, mientras los japoneses establecían
gobiernos títeres en Pekín en 1937 y Nanking en 1940.
 La segunda etapa (de 1939 a 1943) fue un período de espera, con Chiang bloqueando a los
comunistas en el noroeste (a pesar del frente unido) y esperando por la ayuda de los
Estados Unidos, que habían declarado la guerra a Japón en 1941.
 En la etapa final (de 1944 a 1945), los Estados Unidos proporcionaron ayuda en forma
masiva a la China Nacionalista, pero el gobierno de Chongqing, debilitado por la inflación, el
empobrecimiento de la clase media, y la baja moral de sus tropas, fue incapaz de sacar
ventaja de ello; lo que se complicó con las enemistades entre los generales del KMT y
Chiang, con el consejero militar de los Estados Unidos, General Joseph Stilwell, que
obstruyeron al KMT.
En China la guerra civill se desató por la cuestión de quién se haría cargo de las armas y equipos
japoneses, y aunque a finales de Agosto se alcanzó un acuerdo en Chongqing entre una
delegación del PCCh u el KMT, la tregua fue breve. En Enero de 1946 el General George C.
Marshall de los Estados Unidos negoció un cese al fuego, el gobierno Nacionalista regresó a
Nanking, China fue reconocida por las Naciones Unidas como una de las cinco grandes potencias.
A pesar de la enorme superioridad del KMT en armas y provisiones, se mantuvo a la expectativa
en las ciudades, mientras los comunistas se apoderaban de las áreas rurales circundantes; pero
conforme aumentaba la inflación, tanto civiles como militares se desmoralizaron, por lo que,
percibiendo el sentimiento nacional, el PCCh propone una coalición gubernamental que es
rechazada por el KMT, y la lucha estalla nuevamente. La corta y decisiva Guerra civil que siguió
se desarrolló principalmente en dos lugares: Manchuria y el área del río Huai. A pesar de un
transporte aéreo masivo de fuerzas del KMT por los Estados Unidos,
perdieron Manchuriaen Octubre de 1948, cuando 300,000 soldados
del KMT se rindieron ante el PCCh, y para finales de 1948 el KMT
había perdido más de medio millón de hombres, más de dos
terceras partes por deserción, por lo que los comunistas se movieron
hacia el sur del Yangtze. Después de la caída de Nanking y Shangai, se desvanece la resistencia
del KMT, y para el otoño los comunistas tienen el control de todo el territorio continental, excepto
el Tibet, por lo que Chiang y sus principales colaboradores huyen hacia la isla de Taiwán, donde
establecen lo que ellos proclaman como el legítimo gobierno de China.
Realizar una revolución nacional para acabar con la opresión extranjera del imperialismo y una
revolución democrática para terminar con la opresión interior de los terratenientes feudales; de
estas tareas, la primordial es la revolución nacional para derrocar al imperialismo. Sin derrocar la

dominación del imperialismo es imposible acabar con la de la clase terrateniente feudal, ya que el
imperialismo es el sostén principal de ésta. Y viceversa, no se podrá formar poderosos
destacamentos revolucionarios para poner fin a la dominación imperialista sin ayudar a los
campesinos a derrocar a la clase terrateniente feudal, porque es ésta la principal base social de la
dominación imperialista en China, y el campesinado, el contingente principal de la revolución
china.
Con el fracaso de las conversaciones de paz se volvió a un estado de guerra a gran escala. Los
comunistas llamaron a esta etapa Guerra de Liberación y sus antiguos Octavo Ejército de la Ruta
y Nuevo Cuarto Ejército se unieron y pasaron a llamarse desde 1946, Ejército Popular de
Liberación (EPL). El gobierno nacionalista buscó tardíamente, mediante reformas internas, el
apoyo popular. El intento fue, no obstante, infructuoso debido a la corrupción desenfrenada del
gobierno y al caos político y económico que acompañó su gestión, sin faltar el fenómeno de la
hiperinflación. A finales de 1948 las expectativas del nacionalismo eran sombrías. Las tropas del
KMT, faltas de moral y de disciplina, evidenciaban no estar a la altura del EPL del PCCh. Éste, al
mando de su comandante en jefe Zhu De, estaban firmemente establecidos en las zonas rurales
del norte y el nordeste (Manchuria). Aunque los nacionalistas sobrepasaban numéricamente y en
cantidad de armas a los comunistas, controlaban un territorio mayor y disfrutaban de un
considerable apoyo internacional, se encontraban asimismo afectados por la prolongada guerra
contra los japoneses y desgastados por las obligaciones del gobierno. En enero de 1949, Beijing
fue tomada por los comunistas sin disparar un tiro y se le devolvió su antiguo nombre Pekín.
Finalmente, el PCCh alcanzó la victoria total. El 1 de octubre de 1949, Mao Tse-tung pronuncia la
proclamación de la República Popular China. En diciembre, Chiang Kai-shek proclamó a Taipei,
en la isla de Taiwán, como capital provisional de la República de China y siguió presentando a su
gobierno como única autoridad legítima en China. Poco después regresa al continente, para seguir
la lucha. En mayo de 1950, atrapados en Chengdu, capital de la provincia de Sicuani, Chiang Kai-
shek y algunos cientos de miles de soldados nacionalistas, junto a dos millones de refugiados,
principalmente del Gobierno y del mundo de los negocios, huyeron de la China continental hacia la
isla de Taiwán, dejando atrás solo algunos focos aislados de
resistencia.

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