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El uso irresponsable del Internet y

Facebook como distractor entre los


estudiantes de Secundaria del
C.E.G.R.C.P. Turno Matutino
Investigación realizada por:

María del Rosario Huergo González


Mónica Magdiel Al dana Hernández
Ana Lucía Ramírez San Juan
Ál varo Adrián León Tejeda
Alfonso Aguirre Zamora
Edna Ximena Vargas Cortez
Nanc y Ruth Rosas Salinas
Alma Gloria Morgado González
Betzaid Castro Martínez
Aranza Delgado Martínez
Juana Téllez Dolores
Estefanía Sampa yo García
Julio César Hernández Hernández
1.1 OBJETIVO

Compartir los datos obtenidos en

nuestra investigación para dar a

conocer la evolución que ha

existido a lo largo de la historia

en los medios de comunicación,

cuáles de ellos se siguen utilizando en la actualidad y cuáles han caído en

desuso; y cómo la ciencia y la tecnología han desarrollado en la World Wibe

Web; qué es el Internet, con qué objetivo fue creado, cuáles fueron sus orígenes

y de qué manera ha modificado la existencia cotidiana de los jóvenes en nuestro

país y en nuestra región, para tener un amplio panorama de lo que idealmente

podríamos hacer y poder contrastarlo con la realidad, estableciendo en base a

datos fidedignos obtenidos de encuestas entre los propios estudiantes, cómo el

Internet, las redes sociales y de entre ellas Facebook, pueden constituirse como
un factor de distracción para los adolescentes que cursan la Educación

Secundaria en el Centro Escolar General Rafael Cravioto Pacheco, e incluso una

causa para el incumplimiento de tareas y/o fracaso escolar, debido al uso

irresponsable de ésta Tecnología de la Información.


1.2 HIPÓTESIS

En medio de un mundo que camina a pasos agigantados hacia la globalización,

es decir, hacia la búsqueda de intereses comunes entre todos los pueblos del

orbe, los gobiernos se han ido preocupando por mantener a sus pueblos al tanto

de todos los avances científicos y tecnológicos. De ésta manera, una

herramienta tecnológica utilizada en sus inicios para mantener a las bases del

Ejército de los Estados Unidos de América del Norte establecidas en cualquier

parte del territorio norteamericano en constante comunicación entre ellos y con

la capital, se pensó en algún momento que serviría para grandes fines prácticos;

ya no habría que viajar grandes distancias o realizar llamadas telefónicas que

no pocas veces se veían truncadas por las condiciones climáticas, los médicos

de cualquier parte podrían comunicarse con sus colegas al otro lado del mundo

para buscar alternativas clínicas para sus pacientes. Y así, una infinidad de

propuestas a las que fueron agregándose otras, si bien más discretas, también

de utilidad práctica para la población: comunicarse con sus familiares que

emigraron hacia otro país, conocer costumbres y tradiciones de otros pueblos,

aprender nuevos idiomas, etc. Caso curioso es el fax, un antecedente de la

comunicación a distancia, aparte del teléfono y el telégrafo, instrumento con el

cual era posible mandar imágenes y escritos de un extremo a otro del planeta,

utilizando las mismas redes de la telefonía. Probablemente el fax fue conocido y

utilizado por las grandes corporaciones, gobiernos, universidades, etc. Pero el

grueso de la población lo utilizó poco ya que su uso nunca se popularizó tanto,

ya fuera porque era costoso, (más que una llamada telefónica), o porque no
había las condiciones de infraestructura para establecer la comunicación, ya que

se requería de una línea telefónica y de energía eléctrica.

Con el boom de las telecomunicaciones, el uso del Internet, y los ágiles avances

en la Telefonía Celular, diríase que tenemos en nuestras manos un acervo

cultural de una envergadura semejante a la Biblioteca de Alejandría: ¡Todo el

conocimiento del mundo al alcance de un click!. Pero, volteemos un instante a

ver cara a cara a la realidad cotidiana. Se ha ido sustituyendo poco a poco a la

familia real por una “familia” ficticia que no siempre tiene las mejores respuestas

a las inquietudes de nadie. Los niños pequeños, antes al cuidado de sus madres

que gentilmente les enseñaban cosas, les cantaban y les repetían una y otra vez

las palabras hasta que el pequeño las comprendiera, han sido sustituidas no

sólo por el televisor, sino por las tablets o los celulares, de modo que esos

pequeños humanos atrofian su crecimiento…en un click. Los niños y jóvenes ya

no acuden a las bibliotecas a realizar investigaciones, ni les preguntan a sus

padres o a sus maestros, ¿para qué? ¡si tienen a San Google que todo lo sabe!

Los parques se han llenado de personas que no hablan entre sí, y permanecen

como encantadas mirando una pequeña pantallita que centellea anunciando las

noticias y tendencias…que no siempre son ciertas, y que no siempre son buenas

para nadie. ¿Cómo se comunican en la actualidad los jóvenes? ¡pues por el

Facebook! ¿Y qué puede tener de malo ese “libro de caras” que, como uno de

esos antiguos anuarios que utilizaban las escuelas ricas, es un catálogo de

imágenes de personas compartiendo sus gustos, contenidos, preferencias etc.?

Tiene en su contra que es adictivo, quita mucho el tiempo, y embota la

imaginación 1) con noticias falsas y 2) con personas falsas. Su uso debería pues,
estar un tanto custodiado por los responsables de los adolescentes. Pero aquí

lo que importa no es nuestra opinión, sino la opinión de los propios jóvenes

quienes mediante una encuesta han respondido desde su propia percepción qué

tiene de bueno y/o de malo la red social más popular (que no la más útil) hoy

día: Su majestad Facebook.