Ajuste de Parámetros en Modelos Histeréticos
Ajuste de Parámetros en Modelos Histeréticos
27,000
25,500 UNIDAD ACADÉMICA DE INGENIERÍA
24,000
22,500 COORDINACIÓN DE INVESTIGACIÓN
Y ESTUDIOS DE POSGRADO
Fuerza (Kg)
21,000
19,500 40,000
18,000 32,000
16,500 24,000
15,000
Ajuste de Parámetros
16,000
13,500 de Modelos Histeréticos
Fuerza (kg)
8,000
0
12,000
0 2 4 Teóricos
6 -8,000
8 10 12 14 16
No. de ciclos
-16,000
-24,000
2 T
-32,000 E S I S
1.75 n
alfa -40,000
beta QUE PARA
-40 OBTENER
-24 -8 EL 8 GRADO 24 DE 40
1.5
M A E S T R Í A Desplazamiento
EN C I E N C IAS
Valor de los parámetros
(mm)
1.25 Á R E A: I N G E N I E R Í A S Í S M I C A.
1 P R E S E N T A:
0.75
0.5 ING. TOMÁS AMATECO REYES
0.25
DIRECTOR DE TESIS
0 DR. JOSÉ ALBERTO ESCOBAR SÁNCHEZ
-0.25
-0.5
0 2 4 6 8 Chilpancingo,
10 12 14 Guerrero, Enero de 2007
Curva Histerética
RESUMEN
Los sismos intensos producen fuerzas en las estructuras que pueden provocar que los
materiales que las integran excedan su capacidad de carga, llegando a presentar
comportamiento no lineal. Por esta razón, es necesario estudiar analíticamente la respuesta
sísmica de sistemas estructurales inelásticos. En el presente trabajo se proponen tres
procedimientos aplicando el método de mínimos cuadrados para el ajuste de parámetros de
modelos analíticos, con base en el modelo de Ramberg–Osgood, al que se incorpora el
deterioro de resistencia y rigidez. Se desarrollan ecuaciones de movimiento y de energía
impartida por sismo para el estudio de la respuesta de sistemas estructurales que contienen
disipadores de energía sísmica. Finalmente, se propone un índice de comportamiento para
evaluar la capacidad de los dispositivos para disipar la energía por sismo y reducir la
respuesta sísmica máxima. De acuerdo con los resultados obtenidos, el modelo analítico y
el procedimiento de ajuste propuestos, son capaces de predecir razonablemente la relación
fuerza-desplazamiento de materiales metálicos sometidos a fuerzas cíclicas intensas.
ABSTRACT
The intense forces seismic in the structures can cause that the materials that integrate them
exceed their load capacity, presenting non lineal behavior. For this reason, it is necessary to
study the seismic response of inelastic structural systems analytically. In the present paper,
three procedures of least-square for the adjustment of parameters of analytic models with
base in the model of Ramberg–Osgood without degradation of material and with
degradation in the resistance and stiffness are applied. The movement equations and of
energy input by seismic for the study of the response of structural systems with devices
dissipating energy, are developed. Finally, a behavior index to evaluate the capacity of the
devices to dissipate the energy for earthquake and to reduce the maxim response seismic,
are proposed. Of agreement with the obtained results, the analytic model and the proposed
adjustment procedure are able to predict reasonably the force-displacement relationship of
metallic materials subjected to intense cyclic forces.
i
DEDICATORIA
A la Sra. Gloria Valle Hernández, por todo su apoyo y comprensión como esposa,
durante los años difíciles en que estuvo conmigo y que hicieron posible mis estudios de
maestría.
A mi hermana, Lic. María Lucía Amateco Reyes, por su apoyo en los momentos más
difíciles de mis estudios.
ii
AGRADECIMIENTOS
En primer lugar deseo agradecer a mi asesor de tesis, el Dr. José Alberto Escobar
Sánchez, Investigador del Instituto de Ingeniería de la UNAM, por su asesoría y
supervisión durante el desarrollo de este trabajo que, con mucha paciencia e interés,
contribuyó para que terminara satisfactoriamente. Muchas gracias por darme la libertad de
explorar y tratar de entender un tema muy interesante e importante para la ingeniería
sísmica.
Al fallecido Profesor John Napier Dyer de León, destacado investigador del Instituto de
Ingeniería de la UNAM, quien participó en varios aspectos importantes para el desarrollo
de este trabajo y que se reflejaron en los tres artículos técnicos presentados en los
Congresos Nacionales de Ingeniería Sísmica y Estructural en el período 2001-2004.
Agradezco sinceramente a los revisores de esta tésis, Dr. Esteban Rogelio Guinto
Herrera, Dr. Roberto Arroyo Matus, Dr. Alberto Salgado Rodríguez y M. en C.
Adelfo Morales Lozano, catedráticos de la Unidad Académica de Ingeniería, por las
observaciones, críticas y comentarios realizados.
De manera especial, agradezco el apoyo que me brindaron el Dr. Roberto Arroyo Matus y
el Dr. Alberto Salgado Rodríguez. Particularmente, para hacer posible mi asistencia al
XIII Congreso Nacional de Ingeniería Símica, así como al XIII y XIV Congreso Nacional
de Ingeniería Estructural, durante los años 2001, 2002 y 2004, respectivamente, donde
presenté los resultados preliminares de este trabajo.
iii
CONTENIDO
RESUMEN i
ABSTRACT i
DEDICATORIA ii
AGRADECIMIENTOS iii
CONTENIDO iv
0. INTRODUCCIÓN 1
0.1 Objetivos y alcances 1
0.2 Organización de la tesis 1
I. ANTECEDENTES 3
I.1.- Estudios previos 3
I.1.1.- Modelos histeréticos 6
I.1.2- Estimación de parámetros 11
I.1.3- Respuesta sísmica de modelos estructurales con disipadores de energía 14
iv
III.2 Revisión de los métodos de obtención de los parámetros 44
III.2.1 Método de funciones de potencia 45
III.2.2 Método de mínimos cuadrados lineales 46
III.2.3 Método de mínimos cuadrados no lineales 51
III.2.3.1 Método de Dennis et al., de ajuste de mínimos cuadrados no 52
lineales
III.3 Diferencia entre los métodos de mínimos cuadrados lineales y no lineales 54
III.4. Ajuste de parámetros del modelo de Ramberg-Osgood con deterioro de rigidez 55
y resistencia
V. APLICACIONES 70
V.1 Introducción 70
V.2 Calibración de las curvas histeréticas de placas sometidas a cargas cíclicas 71
V.2.1. Caracterización de las curvas experimentales de una placa disipadora de 73
energía sin deterioro del material
V.2.1.1. Resultados del método de mínimos cuadrados lineales 73
V.2.1.2. Resultados del método de mínimos cuadrados no lineales 78
V.2.2. Caracterización de las curvas experimentales de placas disipadoras de 80
energía con deterioro de resistencia y rigidez
V.2.3 Respuesta sísmica histerética del modelo estructural con un disipador 87
CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES 91
BIBLIOGRAFÍA Y REFERENCIAS 94
v
0. INTRODUCCIÓN
Los sismos intensos producen fuerzas en las estructuras que pueden provocar que los
materiales que las integran excedan su capacidad de carga, llegando a presentar
comportamiento no lineal. Por esta razón, es necesario estudiar analíticamente la respuesta
sísmica de sistemas estructurales inelásticos. Para ello, se debe poder representar
teóricamente el comportamiento histerético de los materiales, el cual se puede reproducir
mediante curvas teóricas cuya forma está gobernada por ciertos parámetros.
En el capítulo III se describen tres métodos por mínimos cuadrados para el ajuste de
parámetros de un modelo histerético. El primero es un desarrollo de un método de mínimos
cuadrados lineales, mientras que el segundo es el método de mínimos cuadrados no lineales
de Dennis et al., (1977), ambos se aplican al modelo histerético de Ramberg-Osgood que
no considera el deterioro del material. El tercero es un desarrollo del método de mínimos
1
cuadrados lineales para el ajuste de parámetros del modelo histerético de Ramberg-Osgood
modificado para materiales no lineales con deterioro de rigidez y resistencia.
2
I. ANTECEDENTES
Los marcos resistentes a momento y los contra-venteados son los sistemas estructurales
más empleados para resistir las fuerzas inducidas por sismo. Sin embargo, un marco
resistente a momento puede no tener una rigidez elástica suficiente para controlar las
distorsiones y el daño no estructural bajo cargas de servicio y sismos menores (Jayakumar,
1987). Por otro lado, un marco contra-venteado tiene excelentes propiedades de rigidez
elástica y resistencia para controlar las distorsiones de entrepiso y resistir sismos menores.
Sin embargo, los contraventeos pueden pandearse bajo fuerza cíclica a compresión y su
falla prematura puede conducir a una baja ductilidad, y con ello un decremento drástico en
su resistencia y su capacidad para disipar energía. Con esto, disminuye su efectividad para
resistir sismos fuertes.
Así, se puede observar que existe la necesidad de encontrar un sistema estructural que
satisfaga tanto la seguridad como la economía de las estructuras, además de que sea
ampliamente aplicable desde el punto de vista práctico.
3
Dispositivos metálicos de disipación de energía sísmica: Estos pueden ser elementos
metálicos que proporcionen una gran cantidad de amortiguamiento para disipar energía una
vez que alcanzan su límite de carga. Por lo general, están instalados entre la estructura
principal y un sistema de contra-venteo. Sin embargo, pueden colocarse en muros, juntas
estructurales o conexiones. En todos lo casos anteriores, en forma separada del sistema
estructural.
Estos dispositivos son efectivos para mejorar la respuesta dinámica de las estructuras
mediante la reducción de su respuesta ante excitaciones sísmicas y de viento. Pueden
absorber parte de la energía impartida por sismo a la estructura, minimizando la demanda
de disipación de energía en los elementos estructurales principales y, de esta manera,
reducir los desplazamientos de entrepiso, así como el daño no estructural (Riley et al.,
1999). Además, pueden diseñarse para proporcionar rigidez adicional a la estructura y
reemplazarlos cuando sean dañados después de un sismo. Por lo general, estos dispositivos
reducen en un intervalo de un 40 a 60 % la respuesta estructural en comparación con la
estructura tradicional sin disipadores de energía (Zhou y Xiang, 2001). Sin embargo, su
aceptación en los proyectos estructurales depende de una buena documentación de su
desempeño y de la disponibilidad de lineamientos para evaluarlos y ensayarlos en
laboratorio. Actualmente, existen lineamientos de diseño para determinados tipos de
estructuras que contienen estos dispositivos, sin embargo, están limitados en su aplicación
(FEMA-273, 1997 y ATC-40,1996).
4
inducidas por desplazamiento en el marco si la estructura permanece elástica. Sin embargo,
si fluye, las fuerzas viscosas pueden adicionarse a las de fluencia. Generalmente, las fuerzas
en los elementos fuera del sistema lateral añadido pueden reducirse debido a la reducción
de los desplazamientos. Las fuerzas en los elementos que son parte del sistema lateral
añadido se incrementan, pero pueden reducirse debido a que la carga está fuera de fase.
Los dispositivos disipadores de energía operan de acuerdo con los principios como: fricción
por deslizamiento, fluencia de materiales, deformación de materiales viscoelásticos y flujo
en fluidos a través de orificios. Estos dispositivos pueden ser: de variación independiente y
de variación dependiente:
Los dispositivos de fricción utilizan la fricción entre superficies deslizantes para disipar
energía. Generalmente exhiben un comportamiento rígido–plástico y su respuesta puede
modelarse mediante el modelo de fricción simple de Coulomb. Así, sus curvas fuerza-
desplazamiento son ciclos histeréticos rectangulares. Estos dispositivos pueden
caracterizarse mediante su amplitud de desplazamiento y su fuerza de deslizamiento. Para
crear fuerzas de fricción, puede utilizarse una variedad de mecanismos, incluyendo
deslizamiento o torsión entre superficies de metal.
En este trabajo sólo se consideran los dispositivos disipadores metálicos, los cuales tienen
como base las propiedades del acero u otros metales para soportar muchos ciclos
histeréticos estables en la fluencia para disipar la energía impartida por sismo.
5
I.1.1 Modelos histeréticos
Durante un evento sísmico severo, las estructuras como los edificios y los puentes, son
excitadas dinámicamente. Es deseable que ante altos niveles de excitación se deformen
adecuadamente dentro del intervalo de comportamiento inelástico. Con esto, disiparán la
energía, de forma tal que sus componentes estructurales y las conexiones experimentarían
un comportamiento histerético estable.
Existen regiones críticas sujetas a flexión, a flexión combinada con cortante y sujetas a
flexión combinada con fuerzas cortantes y axiales. Las fuerzas inducidas en las diferentes
regiones críticas dependen del sistema estructural, el tipo de excitación de la estructura y la
relación entre el claro y el espesor del elemento estructural. Dado que la respuesta sísmica
de una estructura depende del comportamiento histerético de sus regiones críticas, es
importante caracterizar y modelar con precisión el fenómeno de histéresis mediante el
desarrollo de modelos analíticos adecuados.
Los modelos de sistemas con deterioro del material pueden clasificarse como modelos
altamente idealizados, empíricos muy detallados y motivados físicamente. En el primer
caso, son muy simples y proporcionan una aproximación del comportamiento real de las
estructuras. En el segundo caso, describen un sistema particular con bastante precisión para
una historia de fuerza específica, razón por la cual no pueden generalizarse para otros
sistemas o historias de fuerza. En el tercer caso, se basan en la descripción fenomenológica
6
del comportamiento de la estructura con deterioro ante fuerzas cíclicas; o bien, son
suficientemente definidos matemáticamente para su empleo en análisis dinámicos (Gates,
1977).
Fukada L SI NO NO 0 B B
Aoyama L NO SI SI 4 M A
Kustu L NO SI N0 4 M A
Tani L SI NO NO 2 A M
Takeda L SI NO NO 1 B M
Park C SI NO NO 2 A A
Iwan L NO SI NO 1 B M
Takayanagi L SI SI SI 3 M M
Muto L SI NO NO 0 B B
Atalay C SI SI NO 4 B A
Nakata C SI SI SI 6 A A
Blakeley L SI NO SI 0 B B
Mo L SI SI NO 2 B B
Pívot L SI SI NO 0 M B
7
La curva primaria de un modelo histerético se define como aquella relación fuerza-
desplazamiento obtenida incrementando desde cero la magnitud de la fuerza. Así, la
expresión algebraica más conocida que se utiliza como curva primaria es la relación de
Ramberg–Osgood (1943). Esta se complementa con la regla de Masing para obtener ciclos
histeréticos. Masing (1926) obtuvo esta regla a partir de un estudio del comportamiento de
la respuesta del material. En ella propuso un modelo histerético para la respuesta de estado
transitorio del sistema en términos de su comportamiento para fuerza inicial. Masing
consideró que un sistema consiste de una colección de elementos elastoplásticos, cada uno
de los cuales tiene la misma rigidez pero diferentes límites de fluencia. Así, si se
proporciona la curva fuerza-desplazamiento para el sistema, las ramas de los ciclos de
histéresis son geométricamente similares a la curva primaria que está descrita por la misma
ecuación básica pero escalada al doble.
Jennings (1963), con base en el modelo de Ramberg-Osgoog, presentó una relación general
fuerza-desplazamiento para sistemas de un grado de libertad. Su modelo es continuo, de
transición suave y describe el comportamiento de la variación de fluencia entre los límites
de comportamiento lineal y elastoplástico.
En ese mismo año, Iwan (1966) construyó un modelo denominado elemento distribuido
paralelo-serie, considerando que un sistema histerético general consiste de un gran número
de elementos elastoplásticos con distintos niveles de fluencia.
De acuerdo con Filippou et al. (1992), el análisis refinado y detallado de las regiones
críticas de las estructuras es más sencillo si se emplean modelos globales que predigan la
historia de fuerza de la región particular. Similarmente, el análisis global de las estructuras
se facilita con el empleo de modelos locales más refinados para la estimación de parámetros
de un modelo simple. Así, en un análisis del comportamiento histerético de estructuras se
debe identificar y describir todas las fuentes de deformación y la interacción entre los
diferentes mecanismos. En consecuencia, será posible determinar la contribución de cada
fuente de comportamiento inelástico para la respuesta local y global de la estructura.
Uno de los modelos basados en este principio es el propuesto por Bouc (1967), formado
por ecuaciones diferenciales para describir el comportamiento histerético de los materiales,
con base en la ecuación de Volterra (Erlicher, 2003) de una fuerza restauradora histerética
w(t) y considerando un núcleo hereditario. Para ello consideró a w(t) definida mediante
diferencias de tiempo internas no Newtonianas para no violar la condición de variación
independiente, de tal manera que se relacionara con la historia de desplazamiento.
Posteriormente, Wen generalizó el modelo de Bouc (Wen, 1976, 1980) para aplicarlo en el
análisis de la respuesta estocástica de sistemas histeréticos.
En los años setenta, Ozdemir (1976) propuso un modelo constitutivo para materiales con
histéresis. Está basado en la teoría de dislocación de la física de estado sólido (Soong y
Dargush, 1997), resaltando la contribución elástica e inelástica de la variación de la
deformación total. La inclusión de un sobreesfuerzo permitió modelar el endurecimiento
cinemático y con una ecuación adicional de evolución para el modelo de variación-
dependiente, fue posible definir completamente la respuesta de una variedad de metales de
variación-dependiente sujetos a una fuerza no monotónica dependiente del tiempo.
De lo expuesto, puede concluirse que existen dos clases de modelos en el análisis de los
sistemas histeréticos curvilíneos:
Modelos del tipo de ecuaciones diferenciales (Ozdemir, 1976; Bouc, 1967; Wen, 1976;
Jayakumar, 1987 y Casciyati, 1987), que se basan en la introducción de al menos una
variable extra para describir la dependencia histórica del sistema.
En términos generales, el modelo que será identificado es una aproximación del sistema
real. Así, el comportamiento global de un edificio ante excitación sísmica se determina
mediante la combinación de muchos componentes, ya que la fuerza total restauradora
asociada con dicho movimiento es el resultado de la contribución de cada uno de los
elementos estructurales, cada uno exhibe inicialmente un comportamiento diferente dado
que sus propiedades de rigidez o desplazamiento de fluencia no son necesariamente las
mismas para todos los elementos (Cifuentes, 1985), de tal manera que el modelo óptimo
puede proporcionar una representación imperfecta de la estructura. Además, un modelo
11
simple no puede representar detalladamente un sistema y las medidas de vibración se
contaminan inevitablemente con ruido (Peng, 1987). Por esta razón, la técnica de
identificación debe estimar correctamente los parámetros del modelo y producir el mejor
ajuste ante posibles errores considerables del modelo o debido a la presencia de ruido
(Macverry, 1979). Así la prueba de validez de un modelo histerético propuesto consiste en
probarlo con datos reales de registros sísmicos.
Loh y Chung, (1993) identificaron los parámetros del modelo de Baber-Wen de un sistema
de un grado de libertad mediante un método de identificación de sistemas que incluye tres
etapas de identificación. La primera consistió en un análisis de regresión secuencial, la
segunda empleó el método de mínimos cuadrados en el dominio del tiempo o el método de
Gauss-Newton y la tercera usó la técnica del filtro extendido de Kalman. Cada etapa tuvo
un propósito, la primera fue para juzgar si la respuesta de la estructura corresponde al
12
comportamiento elástico o inelástico, la segunda determinó los parámetros del modelo
histerético y la tercera identificó el ruido en los datos de entrada y salida. Para efectuar la
segunda etapa fue necesario proporcionar valores iniciales para dos de los parámetros del
modelo histerético, observando que si estos se suponían correctos, el método de mínimos
cuadrados predijo los otros tres correctamente, en caso contrario, estos últimos no se
estimaron correctamente. Así, para obtener una convergencia más rápida, emplearon los
parámetros estimados con el método de mínimos cuadrados como valores iniciales en el
método de Gauss-Newton, obteniendo buenos resultados, sin embargo, requiere bastante
cálculo iterativo.
Jansen (2000) determinó los valores equivalentes de los parámetros del modelo de Wen
para un cojinete bilineal en el modelo de un puente, comparándolos con los obtenidos
mediante una modelación del mismo cojinete en el programa DRAIN-2DX (Prakash y
Powell, 1993 y Prakash et al., 1993) empleando un elemento bilineal. La comparación
consistió en la revisión de las curvas fuerza-desplazamiento de cada modelo generadas
mediante una función de fuerza senoidal cuya amplitud correspondió a la máxima
alcanzada por el cojinete en el modelo del puente en el DRAIN-2DX cuando se le aplicó un
sismo determinado. Los parámetros de rigidez los obtuvo mediante la variación de los
valores de los parámetros necesarios del modelo de Wen hasta obtener una adecuada
correspondencia con las curvas fuerza-desplazamiento generadas por el modelo bilineal en
el DRAIN-2DX. Adicionalmente, empleó la primera frecuencia obtenida del modelo del
puente con cojinetes elastomericos en el DRAIN-2DX.
Las técnicas para el análisis de vibración de estructuras complejas emplean modelos para
estudiar sus propiedades principales. Estos modelos pueden clasificarse en espaciales,
modales y de respuesta. El primero es un modelo teórico donde las ecuaciones diferenciales
pueden obtenerse mediante una variedad de métodos, siendo el método de rigidez y el de la
matriz de transición los más representativos, a su vez el método del elemento finito es un
enfoque del método de rigidez. El modal es un modelo teórico obtenido mediante la
determinación de propiedades dinámicas a partir de la medición de las funciones de
respuesta en las frecuencia analíticas o experimentales, tales como frecuencias naturales,
modos de vibrar y relaciones de amortiguamiento. El de respuesta es un modelo analítico o
experimental caracterizado mediante la relación de una respuesta de la estructura para una
fuerza senosoidal.
Existen muchas fuentes de no linealidad en las estructuras que pueden encontrarse local o
globalmente. De manera general, las no linealidades globales pueden encontrarse en la
rigidez de la estructura con grandes amplitudes de vibración y / o en las propiedades de los
materiales no lineales. Por otro lado, las no linealidades locales pueden encontrarse en la
14
rigidez de juntas complejas, deslizadores, cojinetes y en el amortiguamiento no lineal.
Ozdemir (1976) introdujo una técnica que explota esta información guardándola a nivel
global, empleando la solución de las ecuaciones de equilibrio linealizadas. Su método tuvo
como base la observación de que si los grados de libertad son divididos en grupos lineales y
no lineales, el vector de fuerza efectivo para los nodos internos de la parte lineal de la
estructura es cero para la iteración k > 1. Así, si la no linealidad puede localizarse e
identificarse, entonces será posible una mejor definición del modelo estructural mediante la
definición de modelos apropiados por separado para la no linealidad y para la estructura
lineal. Consecuentemente, mediante la combinación de ambos modelos podrá obtenerse el
modelo de la estructura completa.
Los programas DRAIN-2D (Powell, 1973) y DRAIN-2DX (Prakash, et. al., 1993), se han
empleado para el análisis inelástico de modelos estructurales con disipadores de energía,
tanto metálicos como de fricción. Estos programas pueden emplearse directamente si los
dispositivos disipadores de energía exhiben comportamiento fuerza-desplazamiento
bilineal, de lo contrario no pueden analizar con precisión los modelos estructurales que
contienen dichos dispositivos. Mientras que los programas DYNDIR (Gillies, 1979) y
CANNY (Li., K.-N., 1992), contienen elementos estructurales que pueden modelar los
disipadores de energía, especialmente de fricción. Sin embargo, los modelos histeréticos de
estos programas consideran la disipación de energía concentrada en las uniones viga-
columna tanto de estructuras de concreto reforzado como de acero. En el programa
SAP2000 (CSI, 1997) puede emplearse el concepto de no linearidad localizada siempre y
cuando el análisis se limite a pequeñas deformaciones. Asi, es posible modelar conexiones
viga-columna empleando una serie de elementos no lineales conocidos como Nllink con
características fuerza-desplazamiento muy simple (Mesic, 2003).
Los programas SAP2000, ZEUSNL (Elnhasai, et al., 2004) y ANSYS (Ansys Inc., 2004),
son algunos de los programas de análisis no lineal que se emplean en la práctica profesional
y en la investigación. Cuentan con una interfaz más amigable, que considera la entrada de
datos mediante ventanas gráficas interactivas con una modelación simple de definir y
visualización gráfica de los resultados. Sin embargo, a excepción del ANSYS, algunos
tienen limitaciones en el análisis no lineal de modelos estructurales con disipadores de
energía. Adicionalmente, es necesario que efectúen la revisión de los posibles errores en los
datos de entrada y considerar la posibilidad de incrementar su capacidad de análisis.
Finalmente, en la medida de lo posible, debían de ser capaces de considerar la estimación y
el conocimiento de las incertidumbres introducidas en el análisis debido a las hipótesis de
partida. Si bien estos programas pueden predecir la respuesta dinámica de estructuras con
dispositivos disipadores de energía, es necesario desarrollar procedimientos analíticos y de
diseño simples, tanto para el dimensionamiento de los disipadores como para el análisis
lineal y no lineal de estructuras con este tipo de dispositivos.
15
II. MODELO DE RAMBERG - OSGOOD
En esta etapa se supone que la falla del material es de tipo frágil, debido a que no se
considera el deterioro del material. A continuación se estudia la hipótesis de Masing y el
modelo de Ramberg-Osgood, modificado por Jennings, el cual no incluye el deterioro del
material. Adicionalmente se revisan las ecuaciones de energía impartida y la
correspondiente a la pérdida de energía de un sistema de un grado de libertad
correspondientes a este modelo histerético. Posteriormente se estudia el modelo de Ozdemir
que toma en cuenta el deterioro en rigidez y resistencia de materiales no lineales.
1.5
1.35
1.2
1.05
0.9
0.75
F
0.6
0.45
0.3
0.15
0
0 0.4 0.8 1.2 1.6 2
x
Figura II.1. Curva fuerza-desplazamiento de los elementos de Masing (Masing,
1926).
f ( x, F ) = 0 (II.1)
16
donde x es el desplazamiento y F es la fuerza restauradora, entonces las ramas de descarga
y recarga de los ciclos histeréticos para la respuesta de estado transitorio son similares
geométricamente para la curva primaria y está descrita por la misma ecuación básica, pero
escalada al doble.
Aplicando lo anterior a los ciclos histeréticos que describen la fuerza cíclica entre los
puntos extremos superior (xo, Fo) e inferior (-xo, -Fo), donde xo y Fo son el desplazamiento y
la fuerza característica. En la figura II.2 se muestra cada rama del ciclo histerético, la rama
descendente (descarga) está dada por:
⎛ x − x Fo − F ⎞
f⎜ o , ⎟=0 (II.2)
⎝ 2 2 ⎠
⎛ x + xo F + Fo ⎞
f⎜ , ⎟=0 (II.3)
⎝ 2 2 ⎠
17
Propiedades de los ciclos histeréticos de Masing ante la respuesta de estado transitorio:
Las siguientes propiedades a, b y c fueron formuladas por Jennings (1963) para su modelo
basado en el de Ramberg-Osgood, mientras que la propiedad d fue identificada por
Jayakumar (1987).
a) Mientras la curva primaria es simétrica con respecto al origen, si (x, F) es un punto sobre
la curva primaria, entonces, de igual manera es el punto (-x, -F).
b) La rama de la curva originada a partir del punto (xo, Fo) ó (-xo, -Fo) sobre la curva
primaria se intersectará nuevamente con esta en el punto (-xo, -Fo) ó (xo, Fo),
respectivamente. Por lo tanto, las ecuaciones (II.2) y (II.3) pueden describir un ciclo
histerético cerrado cuyos puntos superior e inferior forman parte de la curva primaria.
c) Las pendientes iniciales de las ramas ascendentes y descendentes del ciclo histerético son
iguales a las de la pendiente de la curva primaria al origen (la pendiente de pequeña
amplitud). Comparando las pendientes de las curvas histeréticas en sus demás puntos de
contacto con la curva primaria, puede mostrarse que las ramas ascendentes y descendentes
son tangentes a la curva primaria en estos puntos.
d) En general, debido a la magnificación por dos de las ramas de las curvas de las
ecuaciones (II.2) y (II.3) comparada con la curva primaria en la ecuación (II.1) puede
observarse que la rigidez tangente dF/dx en algún punto p(x, F) sobre la curva primaria
(figura II.3), es la misma que la rigidez tangente en Q(xo - 2x, Fo – 2F) sobre la rama de
descarga de la curva y nuevamente en R(2x - xo, 2F - Fo) sobre la rama de recarga de la
curva.
18
n
x F ⎡F⎤
= +α⎢ ⎥ (II.4)
x y Fy ⎢⎣ Fy ⎥⎦
n
F ⎡F⎤
x= +α⎢ ⎥ (II.5)
Ky ⎣ Fo ⎦
Fy
Ky = (II.6)
xy
1.5
1.35
1.2
1.05
0.9
F/Fo
0.75 n=1
n=3
0.6
n=5
0.45 n=15
n=25
0.3
n=51
0.15
0
0 0.4 0.8 1.2 1.6 2
x/xo
Figura II.4. Función de Ramberg-Osgood.
Por otro lado, de la ecuación (II.5) se tiene que el desplazamiento inelástico se puede
expresar como
19
n
⎡F⎤
xp = α ⎢ ⎥ (II.7)
⎣ Fo ⎦
donde, para el i-ésimo valor del desplazamiento, se tiene que la fuerza se puede calcular
como:
1
Fi = x pi n F α (II.8)
La histéresis se emplea comúnmente para describir el fenómeno exhibido por los sistemas
físicos en donde los cambios en una o más variables dependientes del sistema se atrasan
con respecto a sus variables independientes. Los sistemas histeréticos incluyen a los
sistemas dependientes de la historia (hereditaria) y las que no dependen de ella. Los
sistemas histeréticos considerados en este trabajo son aquellos cuyo movimiento puede
describirse mediante una variable simple. El modelo matemático que representa la
histéresis en estos sistemas depende de la trayectoria previa de su variable, pero no de la
variación de la trayectoria que recorre. Este tipo de dependencia hereditaria se denomina
histéresis de variación independiente (Masato, 1972).
n
x + xi F + Fi ⎡ F + Fi ⎤
= +α⎢ ⎥ (II.9)
2x y 2 Fy ⎢⎣ 2 Fy ⎦⎥
y
n
x − xi F − Fi ⎡ F − Fi ⎤
= +α⎢ ⎥
2x y 2 Fy ⎢⎣ 2 Fy ⎥⎦ (II.10)
20
regla de Masing reduce el endurecimiento cinemático para el modelo bilineal si se
proporcionan valores de Fi mayores a la resistencia de fluencia.
4
x / xy = 3
3.2 x / xy = 2
2.4 x / xy = 1
1.6
2 3
0.8 1
F/Fy
0
-0.8
-1.6
-2.4
-3.2
-4
-4 -2.4 -0.8 0.8 2.4 4
x/xy
La figura II.6 muestra una estructura de un gdl sujeta a una fuerza restauradora. Su
ecuación de movimiento está definida por:
•• • ••
M x + C x + P( x) = − M x g
•• •
donde M es la masa de la estructura, x, x y x son la aceleración, velocidad y
desplazamiento de la masa, respectivamente. C es el coeficiente de amortiguamiento
••
viscoso, P(x) es la fuerza restauradora que para el caso lineal es P(x)=K x, y x g es la
aceleración del terreno.
x ′′ x ′ P ⎛⎜ x ⎞
⎟ = − λ x g (t )
••
+ 2η +
xy x y Py ⎜⎝ x y ⎟
⎠ qy
21
velocidad y desplazamiento de la masa, la ( ´ ) indica la diferenciación con respecto a τ ,
donde τ = w t; xy es el desplazamiento de fluencia, mientras que λ es la escala a la que se
••
afecta la excitación sísmica y x g es la aceleración sísmica normalizada y adimensional.
2 2
EI ⎛ x′ ⎞ τ
⎛ x′ ⎞ τ
⎛ x′ ⎞ P
= ⎜ ⎟ + 4η ∫ ⎜ ⎟ dτ + 2∫ ⎜ ⎟ dτ
⎛1⎞ ⎜x ⎟ ⎜x ⎟ ⎜x ⎟P
⎜ ⎟ x y Py ⎝ y ⎠ 0⎝ y ⎠ 0⎝ y ⎠ y
⎝2⎠
E d = ∫ F ( x)dx (II.11)
donde Ed es la energía disipada por ciclo. Separando esta integral en sus componentes
ascendentes y descendentes del ciclo histerético y haciendo:
⎛ dx ⎞
dx = ⎜ ⎟dF
⎝ dF ⎠
22
Fe −F
dx e
dx
E d = ∫ F ( x) dF + ∫ F ( x) dF (II.12)
− Fe
dF Fe
dF
donde (xe , Fe) y (-xe , -Fe) son el desplazamiento y la fuerza de los puntos extremos
superior e inferior, respectivamente, del ciclo histerético. Estos se supone que están sobre la
curva primaria. Así, es posible obtener la ecuación adimensional de la energía (Jennings,
1963).
n +1
Ed ⎛ n − 1 ⎞⎛⎜ xe ⎞
⎟
= xα ⎜ ⎟
⎛1⎞ ⎝ n + 1 ⎠⎜⎝ x y ⎟
⎠
⎜ ⎟ x y Fy
⎝2⎠ (II.13)
y
n +1
Ed xα ⎛ n − 1 ⎞⎛⎜ xe ⎞
⎟
n
= ⎜ ⎟ (II.14)
⎛1⎞ n α ⎝ n + 1 ⎠⎜⎝ x y ⎟
⎠
⎜ ⎟ x y Fy
⎝2⎠
La cantidad de energía histerética disipada, Eh, del modelo de Ramberg-Osgood está dada
por:
2⎡ 2 α ⎤ ⎡ x y Fm ⎤
Eh = 1− ⎢1 − ⎥
π ⎣ n + 1⎥⎦ ⎣⎢ Fy x m ⎥⎦
⎢
2⎡ 2α ⎤ ⎡ 1 Fm ⎤
Eh = 1− ⎢1 − ⎥ (II.15)
π ⎣ n + 1⎥⎦ ⎢⎣ μ Fy ⎥⎦
⎢
23
De acuerdo con Otani (1981), Eh, es muy sensible al exponente n cuando α = 1. Así, el
modelo puede disipar la energía histerética, mientras el factor de ductilidad μ sea menor
que 1.
n
•
⎡ • ⎤•
x F F
= +α⎢ ⎥ (II.16)
xo Fo ⎢ Fo ⎥
⎣ ⎦
• •
donde, x0 = xy y F0 = Fy, son el desplazamiento y la fuerza de fluencia, x y F son las
variaciones del desplazamiento y de la fuerza con respecto al tiempo, definidas por:
• dx
x=
dt
• dF
F=
dt
• • n
F x 1 ⎡F − S ⎤
= − ⎢ ⎥ (II.17)
Fy x y τ ⎣⎢ Fy ⎦⎥
donde S es una variable interna con las características de esfuerzo invertido y con
dimensiones de fuerza para incluir el endurecimiento del material. (S-F) es una fuerza
efectiva que gobierna el término no lineal de la ecuación en cuestión. El valor de n puede
restringirse a enteros impares. Así para n = 1, xy = xo y Fy = Fo, la ecuación (II.17) define el
modelo viscoelástico lineal de Maxwell y con n > 1, se obtiene el modelo viscoplástico.
Para valores grandes de n, la ecuación (II.17) puede presentar una sensible variación
dependiente y puede emplearse para aproximar el comportamiento elásto-plástico. Para
valores pequeños de n, la misma ecuación puede conducir a curvas fuerza-desplazamiento
con valores máximos ajustados, pero la sensibilidad de la variación puede incrementarse.
24
•
1 x
=
τ xy
• • • n
F x x ⎡F − S ⎤
= − ⎢ ⎥ (II.18)
Fy x y x y ⎢⎣ Fy ⎥⎦
• • n
S x ⎡F − S ⎤
=α ⎢ ⎥ (II.19)
Fy x y ⎢⎣ Fy ⎥⎦
• • • n
F x x ⎡F − S ⎤
= − ⎢ ⎥ (II.20)
Fo xo xo ⎢⎣ Fy ⎥⎦
• •
n
S x ⎡F − S ⎤
=α (II.20a)
Fo xo ⎢⎣ F * ⎥⎦
• •
n
F* ⎛ F *⎞ x ⎡F − S ⎤
= f ⎜⎜ ⎟⎟ ⎢ ⎥ (II.20b)
Fo ⎝ o ⎠ xo ⎣ F * ⎦
F
25
donde F* es la fuerza instantánea de fluencia con un valor inicial F0 = Fy. Este último tiene
el doble propósito anteriormente mencionado para la ecuación (II.18), mientras que
⎛ F *⎞
f ⎜⎜ ⎟⎟ es una función de la fuerza de fluencia. Definiendo las variables d, f, s y z de la
⎝ Fo ⎠
siguiente manera:
x
d=
xo (II.21)
F
f =
Fo (II.21a)
S
s=
F0 (II.21b)
F*
z=
Fo (II.21c)
Las ecuaciones (II.20) a (II.20b) pueden escribirse en forma adimensional empleando las
ecuaciones (II.21) a (II.21c) para obtener:
n
• • •
⎡ f − s⎤
f = d− d ⎢
⎣ z ⎥⎦ (II.22)
n
•
⎡ f − s⎤
•
s =α d ⎢ (II.22a)
⎣ z ⎥⎦
n
•
⎡ f − s⎤
•
z = f ( z) d ⎢ (II.22b)
⎣ z ⎥⎦
⎛ F *⎞
donde f ( z ) = f ⎜⎜ ⎟⎟ es una función de la fuerza de fluencia.
⎝ Fo ⎠
26
1.6
1.4
1.2
1
0.8
f=F/Fo
0.6
0.4
0.2
0
-0.2
-0.4
-2 -1 0 1 2 3 4 5 6 7 8
d=x/xo
Figura. II.7. Influencia del deterioro de la resistencia de fluencia sobre la curva
fuerza-desplazamiento de fluencia unidireccional para α = 0.1, β = -.1 y n =5.
2.4
1.8
1.2
f=F/Fo
0.6
-0.6
-1.2
-3 0 3 6 9 12
d=x/xo
Figura. II.8. Influencia del deterioro de la resistencia de fluencia sobre la curva
fuerza-desplazamiento para α = 0.2, β = -.03 y n=5.
27
1.5
1.2
0.9
0.6
0.3
f=F/Fo
0
-0.3
-0.6
-0.9
-1.2
-1.5
-3 -1.8 -0.6 0.6 1.8 3
d=x/xo
Figura. II.9. Ciclos blandos por endurecimiento elástico del material,
α = 0.1, β = -.01 y n=5.
1.5
1.2
0.9
0.6
0.3
f=F/Fo
0
-0.3
-0.6
-0.9
-1.2
-1.5
-3 -1.8 -0.6 0.6 1.8 3
d=x/xo
Figura. II.10. Ciclos endurecidos por endurecimiento elástico del material
α = 0.1, β = .01 y n=5.
28
1.5
1.2
0.9
0.6
0.3
f=F/Fo
0
-0.3
-0.6
-0.9
-1.2
-1.5
-3 -1.8 -0.6 0.6 1.8 3
d=x/xo
Figura. II.11. Ciclos blandos del material elásto-plástico,
α = 0.01, β = -.01 y n=5.
2
1.6
1.2
0.8
0.4
f=F/Fo
0
-0.4
-0.8
-1.2
-1.6
-2
-3 -1.8 -0.6 0.6 1.8 3
d=x/xo
Figura. II.12. Ciclos endurecidos del material elásto-plástico,
α = -0.017, β = .018 y n=5.
29
En las figuras II.9 a II.12 se muestran algunos ciclos histeréticos generados mediante las
ecuaciones (II.22) a (II.22b). En la figura II.9 se observan ciclos blandos caracterizados por
el decrecimiento de la resistencia de fluencia para valores de β < 0, mientras que en la
figura II.10 se muestra los ciclos endurecidos caracterizados por el incremento de la
resistencia de fluencia para valores de β > 0.
La función de desplazamiento fue de x(t) = 2.5 sen (2 π t) para las figuras II.9, II.10, II.11 y
II.12, donde se observa un comportamiento similar al bilineal en las figuras II.9 y II.10, así
como un comportamiento similar al elastoplástico en las figuras II.11 y II.12.
A partir de las ecuaciones (II.21) a (II.21c), el modelo propuesto por Ozdemir (1976) para
la curva fuerza-desplazamiento de materiales en fluencia con deterioro en rigidez es:
• ⎧⎪ • • ⎡ f − s ⎤ n ⎫⎪
f = z ⎨d − d ⎢ ⎬ (II.23)
⎪⎩ ⎣ z ⎥⎦ ⎪⎭
n
•
⎡ f − s⎤
•
s =α d ⎢ (II.23a)
⎣ z ⎥⎦
n
• •
⎡ f − s⎤
z = g ( z) d ⎢ (II.23b)
⎣ z ⎥⎦
En la ecuación (II.21c), ahora F* se considera una variable interna con valor inicial de F* =
⎛ F *⎞
F0 y en la ecuación (II.23b) g ( z ) = g ⎜⎜ ⎟⎟ .
⎝ Fo ⎠
30
2.25
2
1.75
1.5
1.25
F/Fo
1
0.75
0.5
0.25
0
-0.25
-2 -1 0 1 2 3 4 5 6 7 8
x/xo
Figura II.13. Deterioro del módulo elástico (Fluencia unidireccional), α = 0.2,
β= -0.12 y n = 5.
2.8
2.4
2
1.6
1.2
F/Fo
0.8
0.4
0
-0.4
-0.8
-1.2
-1 0 1 2 3 4 5 6 7 8 9
x/xo
Figura. II.14. Deterioro del módulo elástico (Fluencia cíclica), α = 0.2, β = -
0.06 y n=5.
31
Cuando α = 0 y S = 0, el material no exhibe endurecimiento por deformación. Así, las
ecuaciones (II.23) a (II.23b) se reducen a:
•
⎧• • n⎫
f = z ⎨d − d [ f ] ⎬
⎩ ⎭ (II.24a)
• •
z = g ( z) d [ f ]
n
(II.24b)
F(0) = 0
x (0) = 0
F*(0) = Fo
•
F∗ = 0
Fo Fo
x= =
⎛ F *⎞ K*
⎜⎜ ⎟⎟
x
⎝ o ⎠
La figura II.15 muestra los ciclos de histéresis obtenidos con las ecuaciones (II.23) a
(II.23b) con α = 0 y S = 0, con un desplazamiento senoidal de x(t) =2.5 sen (2 π t).
Si se considera α como una función de F*, Se obtiene una pendiente constante en el estado
plástico sobre un intervalo de F*. Ozdemir (1976) obtuvo varias curvas esfuerzo-
⎛ F *⎞
deformación empleando varias expresiones para α en términos de ⎜⎜ ⎟⎟ y observó que la
⎝ Fo ⎠
degradación de rigidez es efectiva tanto en la rama de carga como de descarga.
⎛ F *⎞
La variación en la cual toma lugar la degradación depende de la función g ⎜⎜ ⎟⎟ ; la figura
⎝ Fo ⎠
II.16 obtenida con las ecuaciones (II.23) a (II.23b) y con una función de desplazamiento
senoidal de x(t) = 2.5 sen (2 π t), es un ejemplo de ciclos histeréticos obtenidos cuando
⎛ F *⎞
g ⎜⎜ ⎟⎟ es una constante y para un valor de α > 0.
⎝ Fo ⎠
32
1.5
1.2
0.9
0.6
0.3
f=F/Fo
0
-0.3
-0.6
-0.9
-1.2
-1.5
-3 -1.8 -0.6 0.6 1.8 3
d=x/xo
Figura II.15. Deterioro del módulo elástico (Material elástico-perfectamente
plástico), α = 0, β = -0.01, S=0 y n=5.
1.5
1.2
0.9
0.6
0.3
f=F/Fo
0
-0.3
-0.6
-0.9
-1.2
-1.5
-3 -1.8 -0.6 0.6 1.8 3
d=x/xo
Figura II.16. Deterioro del módulo elástico (material elástico-endurecido),
α = 0.2, β = -0.01 y n=5.
33
II.2.3 Deterioro del endurecimiento por deformación
Empleando las ecuaciones (II.21) a (II.21c), el modelo de deterioro por endurecimiento por
deformación se plantea de la siguiente manera (Ozdemir, 1976):
n
• •
⎡ f − s⎤
•
f = d− d ⎢ (II.25)
⎣ z ⎥⎦
n
⎡ f − s⎤
( )
• •
s =α z m
d⎢ (II.25a)
⎣ z ⎥⎦
n
•
⎡ f − s⎤
•
z = h( z ) d ⎢ (II.25b)
⎣ z ⎥⎦
⎛ F *⎞
donde m es una variable interna y h( z ) = h⎜⎜ ⎟⎟ es una función decreciente de
⎝ Fo ⎠
⎛ F *⎞
α f ( z ) = ⎜⎜ ⎟⎟ .
F
⎝ o ⎠
2
1.6
1.2
0.8
0.4
f=F/Fo
0
-0.4
-0.8
-1.2
-1.6
-2
-3 -1.8 -0.6 0.6 1.8 3
d=x/xo
Figura II.17. Deterioro por endurecimiento,
α = variable, β = -0.0184 y n=5.
34
La figura II.17 muestra las curvas fuerza-desplazamiento obtenidas mediante la integración
numérica de las ecuaciones (II.25) a (II.25b) para el caso x/xo =2.5 sen z y h(α*) = -.184
(α*)1/2 , donde α*(0) =0.15, mientras que h(α*) es una función de α* y su efecto se refleja
en la reducción gradual hasta cero de la pendiente en el intervalo plástico; mientras las
demás propiedades permanecen constantes.
Una vez que se han modificado las propiedades del material y que se han identificado y
aislado las constantes que gobiernan las propiedades del mismo. Además de que se ha
definido la evolución de cada una de las propiedades mediante la introducción de
ecuaciones diferenciales para determinar los valores instantáneos de las constantes del
material. Ahora, se pueden resumir los modelos de Ramberg-Osgood con deterioro
mediante las siguientes ecuaciones diferenciales:
• n
F • • ⎡F − S ⎤
= d− d ⎢ ⎥ (II.26)
F2 ⎣ F1 ⎦
• n
S • ⎡F − S ⎤
=α* d ⎢ ⎥ (II.26a)
F1 ⎣ F1 ⎦
F2
donde F es la fuerza, F1 es la resistencia de fluencia, es el módulo elástico, y α*
xo
determina la pendiente de la curva fuerza-desplazamiento mediante la siguiente relación.
dF F2 α*
= (II.27)
dx xo ⎛ F2 ⎞
⎜⎜ ⎟⎟ + α *
⎝ F1 ⎠
Reemplazando las ecuaciones (II.26), (II.26a) y (II.27) con una única ecuación de
evolución, F1, F2 y α* se consideran como funciones de la variable interna S, tomando a
una de ellas constante en el programa de aplicación de fuerzas cíclicas. Así, se obtiene:
• n
F • • ⎡F − S ⎤
= d− d ⎢ ⎥ (II.28)
F2 ⎣ F1 ⎦
• n
S • ⎡F − S ⎤
=α * d ⎢ ⎥ (II.28a)
F1 ⎣ F1 ⎦
n
• • ⎡F − S ⎤
F * = ( β F *) d ⎢ ⎥ (II.28b)
⎣ F1 ⎦
35
II.2.4.1 Deterioro de resistencia y rigidez
•⎧•
⎡ f − s ⎤ ⎫⎪
n
•
⎪ •
f = z ⎨d − d ⎢ ⎬ (II.29)
⎪⎩ ⎣ z ⎥⎦ ⎪⎭
n
• •
⎡ f − s⎤
s =α d ⎢ (II.29a)
⎣ z ⎥⎦
n
• •
⎡ f − s⎤
z=β z d⎢ (II.29b)
⎣ z ⎥⎦
1.5
1.2
0.9
0.6
0.3
f=F/Fo
0
-0.3
-0.6
-0.9
-1.2
-1.5
-3 -1.8 -0.6 0.6 1.8 3
d=x/xo
Figura II.18. Deterioro de resistencia y rigidez, α = 0.1, β = -0.01 y n=5.
La figura II.18 muestra los ciclos histeréticos obtenidos con las ecuaciones (II.29) a (II.29b)
para α = 0.1, β = - 0.1 y n = 5; y una función de desplazamiento de x/xo = 2.5 sen (2 π t).
36
II.2.4.2 Deterioro en resistencia, rigidez y endurecimiento por deformación
n
• •
⎡ f − s⎤
s =α z d ⎢ (II.30)
⎣ z ⎥⎦
• ⎧⎪ • • ⎡ f − s ⎤ n ⎫⎪
f = z ⎨d − d ⎢ ⎬ (II.31)
⎪⎩ ⎣ z ⎥⎦ ⎪⎭
n
• •
⎡ f − s⎤
s =α z d ⎢ (II.31a)
⎣ z ⎥⎦
n
• •
⎡ f − s⎤
z=β z d⎢ (II.31b)
⎣ z ⎥⎦
Las ecuaciones (II.31) a (II.31b) definen las curvas fuerza-desplazamiento con deterioro de
resistencia, rigidez y endurecimiento por deformación.
⎛F ⎞
Al hacer F2 = F0 = constante; F1 = F∗; F∗(0)=F0 y α * = α ⎜⎜ ⎟⎟ ; donde F∗ es gobernada por
⎝ Fo ⎠
una ecuación diferencial, se obtiene las siguientes ecuaciones que definen el modelo con
deterioro de endurecimiento por deformación y de resistencia, manteniéndose constante la
dF
rigidez debido a que se supone una pendiente constante.
dx
n
• •
⎡ f − s⎤
•
f = d− d ⎢ (II.32)
⎣ z ⎥⎦
n
• •
⎡ f − s⎤
s = α (z )
2
d⎢ (II.32a)
⎣ z ⎥⎦
n
•
⎡ f − s⎤
•
z=β d⎢ (II.32b)
⎣ z ⎥⎦
37
1.5
1.2
0.9
0.6
0.3
f=F/Fo
0
-0.3
-0.6
-0.9
-1.2
-1.5
-3 -1.8 -0.6 0.6 1.8 3
d=x/xo
Figura II.19. Deterioro de la resistencia, rigidez y del endurecimiento por
deformación, α = 0.1, β = -0.01 y n=5.
1.5
1.2
0.9
0.6
0.3
f=F/Fo
0
-0.3
-0.6
-0.9
-1.2
-1.5
-3 -1.8 -0.6 0.6 1.8 3
d=x/xo
Figura II.20. Deterioro del endurecimiento por deformación y resistencia,
manteniendo constante la rigidez α = 0.1, β = -0.01 y n=5.
38
La figuras II.19 y II.20 se obtuvieron con las ecuaciones (II.31) a (II.31b) y (II.32) a
(II.32b), respectivamente, para una función de desplazamiento de x/xo = 2.5 sen (2 π t) y los
parámetros que en ellas se indican.
• ⎧⎪ • • ⎡ f − s ⎤ n ⎫⎪
f = z ⎨d − d ⎢ ⎬
⎪⎩ ⎣ z ⎥⎦ ⎪⎭
(II.33)
n
• •
⎡ f − s⎤
s = α (z ) d ⎢ (II.33a)
⎣ z ⎥⎦
n
• •
⎡ f − s⎤
z=β z d ⎢ (II.33b)
⎣ z ⎥⎦
1.5
1.2
0.9
0.6
0.3
f=F/Fo
0
-0.3
-0.6
-0.9
-1.2
-1.5
-3 -1.8 -0.6 0.6 1.8 3
d=x/xo
39
La figura II.21 muestra las curvas fuerza-desplazamiento obtenidas con las ecuaciones
(II.33) a (II.33b), considerando el deterioro de rigidez y endurecimiento por deformación,
pero manteniendo constante la resistencia, para una función de desplazamiento de x/xo = 2.5
sen (2 π t) y los parámetros que en ella se indican.
En los ciclos histeréticos iniciales generados por pruebas de fuerza cíclica con
desplazamientos controlados se observa un endurecimiento lineal del material. Así, se
supone que el trabajo de endurecimiento por deformación será lineal para todos los ciclos
de fuerza y que la disminución de fuerzas máximas será lineal en los ciclos histeréticos, por
lo que se puede suponer que el deterioro de la resistencia sea lineal; con estas suposiciones
pueden emplearse las ecuaciones (II.20) a (II.20b) como el modelo matemático en la
siguiente forma.
• • •
n
F x x ⎡F − S ⎤
= − (II.34)
Fo xo xo ⎢⎣ F * ⎥⎦
• • n
S x ⎡F − S ⎤
=α ⎢ ⎥ (II.34a)
Fo xo ⎣ Fo ⎦
• • n
F* ⎛ F *⎞ x ⎡F − S ⎤
= f ⎜⎜ ⎟⎟ ⎢ ⎥ (II.34b)
Fo ⎝ Fo ⎠ xo ⎣ Fo ⎦
⎛ F *⎞
donde F∗ es la resistencia a la fluencia y f ⎜⎜ ⎟⎟ es una constante por deterioro lineal. Para
F
⎝ o ⎠
simplificar el modelo histerético que se aplicará al sistema de placas, se puede sustituir las
ecuaciones (II.21) a (II.21c) en las ecuaciones (II.34) a (II.34b) para obtener las siguientes
ecuaciones.
n
• • •
⎡ f − s⎤
f = d− d ⎢ (II.35)
⎣ z ⎥⎦
n
•
⎡ f − s⎤
•
s =α d ⎢ (II.35a)
⎣ z ⎥⎦
n
• •
⎡ f − s⎤
z = f ( z) d ⎢ (II.35b)
⎣ z ⎥⎦
40
⎛ F *⎞
donde f ( z ) = f ⎜⎜ ⎟⎟ = β es una constante por deterioro lineal.
F
⎝ o ⎠
Observando las ecuaciones (II.35) a (II.35b), ahora sólo es necesario determinar las
constantes, n, α y β, para definir el modelo histerético con endurecimiento por
deformación lineal.
Debido a que los ciclos histeréticos posteriores a los iniciales generados por pruebas de
fuerza cíclica con desplazamientos controlados se observa un endurecimiento que tiende a
ser gradualmente no lineal. Es necesario desarrollar un modelo que refleje este
comportamiento del material en cada ciclo de fuerza. El empleo de una ley de
endurecimiento no lineal contribuye a reproducir la transición del estado de
comportamiento elástico al plástico. De esta manera, definiendo la siguiente ecuación.
⎛ x F ⎞
S = α ⎜⎜ − ⎟⎟
⎝ xo Fo ⎠
Posteriormente, esta expresión se emplea en las ecuaciones (II.34) a (II.34b). Estas últimas
se integran numéricamente para obtener expresiones más generales. Entonces, el
endurecimiento no lineal en cada ciclo de fuerza puede modelarse mediante las siguientes
ecuaciones.
• • •
F x x ⎡F − S ⎤
= − (II.36)
Fo xo xo ⎢⎣ F * ⎥⎦
n
⎡x F⎤ ⎡x F⎤
S = α1 ⎢ − ⎥ + α 2 ⎢ − ⎥ (II.36a)
⎣ xo Fo ⎦ ⎣ xo Fo ⎦
• •
F* x ⎡F − S ⎤
=β (II.36b)
Fo xo ⎢⎣ F * ⎥⎦
Para simplificar el modelo histerético que se aplicará al sistema de placas pueden sustituirse
las ecuaciones (II.21) a (II.21c) en las ecuaciones (II.36) a (II.36b) para obtener las
siguientes ecuaciones.
• • •
⎡ f − s⎤
f = d− d ⎢ (II.37)
⎣ z ⎥⎦
S = α 1 [d − f ] + α 2 [d − f ]
n
(II.37a)
• •
⎡ f − s⎤
z=β d⎢ (II.37b)
⎣ z ⎥⎦
41
Observando las ecuaciones (II.37) a (II.37b), ahora sólo es necesario determinar las
constantes, n, α1, α2 y β, para definir el modelo histerético con endurecimiento por
deformación no lineal.
En las ecuaciones (II.34) a (II.34b) y (II.36) a (II.36b), los valores de las constantes del
material F0, x0, α, α1, α2 y n; pueden determinarse a partir del primer ciclo de histéresis;
mientras que β puede estimarse como el cambio total de F∗ durante los ciclos ensayados,
usando la intersección de F en los ciclos de histéresis como una medida de la resistencia en
la fluencia, con las condiciones iniciales F(0) = 0, S(0) = 0, F∗ = F0 y empleando x(t) como
la fuerza aplicada de variación monotónica senoidal.
42
1
0.8
0.6
0.4
Fuerza (kips)
0.2
0
-0.2
-0.4
-0.6
-0.8
-1
-1 -0.6 -0.2 0.2 0.6 1
Desplazamiento (pulgadas)
Figura II.22. Generación de ciclos histeréticos mediante endurecimiento por
deformación lineal α = 0.10, β = -0.01 y n = 5.
1
0.8
0.6
0.4
Fuerza (kips)
0.2
0
-0.2
-0.4
-0.6
-0.8
-1
-1 -0.6 -0.2 0.2 0.6 1
Desplazamiento (pulgadas)
Figura II.23. Generación de ciclos histeréticos mediante endurecimiento por
deformación no lineal α1 = 0.10, α2 = -0.015, β = -0.01 y n = 5.
43
III. AJUSTE DE PARÁMETROS DE CURVAS HISTERÉTICAS
EXPERIMENTALES
III.1 Introducción
Existe una variedad de métodos teóricos que describen un amplio intervalo del
comportamiento viscoplástico de los materiales. Las ecuaciones constitutivas viscoplásticas
derivadas de estas teorías involucran muchos parámetros, mismos que influyen
significativamente en el comportamiento de dichas ecuaciones. Los parámetros apropiados
deben determinarse de tal manera que puedan representar adecuadamente el
comportamiento de los materiales.
Los modelos constitutivos pueden clasificarse como: los que contienen sólo variables
observables (MVO), y los que contienen variables que describen el comportamiento interno
del material (MDCIM). Cada uno emplea su propio método para la identificación de
parámetros. Sin embargo, la tecnología actual en las computadoras permite que todos los
parámetros se identifiquen simultáneamente y los métodos de optimización se emplean para
encontrar los parámetros mediante ajustes continuos, hasta que proporcionen la mejor
caracterización de los datos experimentales.
44
Osgood (II.4) pertenece al modelo MVO, y puede expresarse en la forma del MDCIM
empleando la teoría unificada (Furukawa et al., 1999).
0.2
0.1 punto 2
Experimental
Deformación unitaria plástica
Ajustada
0.01
0.001
0.0001
1E-5 punto 1
5E-6
0.002 0.003 0.004 0.005
Deformación unitaria elástica
Figura III.1. Ajuste de parámetros utilizando funciones de potencia para acero
(Bruneau et al., 1998).
45
El método de funciones de potencia se basa en la ecuación que representa una recta con
pendiente n en escala log-log. Una aproximación razonable para representar analíticamente
el comportamiento de un material dúctil en el intervalo de comportamiento inelástico,
consiste en tomar dos puntos alejados entre sí, por ejemplo el punto 1 en intervalo elástico
y un punto 2 en el intervalo inelástico (figura III.1), y así, calcular los valores de n y α con:
La principal desventaja de este método consiste en tener que ubicar adecuadamente los
puntos 1 y 2, ya que en casos prácticos los datos experimentales no necesariamente siguen
la trayectoria de esta línea. Para evitar este inconveniente, además de obtener mayor
precisión en el cálculo de la curva esfuerzo-deformación, es necesario llevar a cabo un
ajuste por mínimos cuadrados como se describe a continuación.
∂δ p ∂δ p ∂δ p
δ p = δ p ( Fo , n, α ) + (F − F o )+ (n − n ) + (α − α ) + TOS (III.5)
∂α
o
∂Fo ∂n
donde TOS son los términos de orden superior. Los residuos para los puntos δpi y Fi, están
dados por:
2
= ∑ (δ p (Fo , n, α ) − δ pi )
nd nd
∑R
i =1
i
2
i =1
(III.6)
46
donde nd, es el número de puntos de la curva experimental esfuerzo-deformación, δpi el
desplazamiento inelástico, Ri los residuos para los puntos δpi y Fi, e i es el i-ésimo punto de
la curva esfuerzo-deformación.
Para minimizar el error asociado a los puntos de una curva esfuerzo-deformación utilizando
mínimos cuadrados se tiene que:
∂ nd
∂ΔFo
∑R
i =1
i
2
=0
∂ nd 2
∑ Ri = 0
∂Δn i =1
∂ nd
∂Δα
∑R
i =1
i
2
=0
donde
a su vez:
2n
⎛F
nd
⎞ n2
A11 = ∑ α ⎜⎜ i 2
⎟⎟ 2
i =1 ⎝ Fo ⎠ Fo
2n
nd
⎛F ⎞ n ⎛ Fi ⎞
A12 = ∑ − α ⎜⎜ i 2
⎟⎟ ln⎜ ⎟
i =1 ⎝ Fo ⎠ Fo ⎜⎝ Fo ⎟⎠
2n
nd
⎛F ⎞ n
A13 = ∑ − α ⎜⎜ i ⎟⎟
i =1 ⎝ Fo ⎠ Fo
47
2n
nd
⎛F ⎞ n ⎛ Fi ⎞
A21 = ∑ − α ⎜⎜ i 2
⎟⎟ ln⎜ ⎟
i =1 ⎝ Fo ⎠ Fo ⎜⎝ Fo ⎟⎠
2n 2
nd
⎛F ⎞ ⎧ ⎛ Fi ⎞⎫
A22 = ∑ α ⎜⎜ i
2
⎟⎟ ⎨ln⎜⎜ ⎟⎟⎬
i =1 ⎝ Fo ⎠ ⎩ ⎝ Fo ⎠⎭
2n
nd
⎛F ⎞ ⎛F ⎞
A23 = ∑ α ⎜⎜ i ⎟⎟ ln⎜⎜ i ⎟⎟
i =1 ⎝ Fo ⎠ ⎝ Fo ⎠
2n
nd
⎛F ⎞ n
A31 = ∑ − α ⎜⎜ i ⎟⎟
i =1 ⎝ Fo ⎠ Fo
2n
nd
⎛F ⎞ ⎛F ⎞
A32 = ∑ α ⎜⎜ i ⎟⎟ ln⎜⎜ i ⎟⎟
i =1 ⎝ Fo ⎠ ⎝ Fo ⎠
2n
nd
⎛F ⎞
A33 = ∑ ⎜⎜ i ⎟⎟
i =1 ⎝ Fo ⎠
⎞ n ⎧⎪ ⎫⎪
n n
nd
⎛F ⎛ Fi ⎞
B1 = ∑ α ⎜⎜ i ⎟⎟ ⎨δ pi − ⎜⎜ ⎟⎟ ⎬
i =1 ⎝ Fo ⎠ Fo ⎪⎩ ⎝ Fo ⎠ ⎪⎭
nd
⎛F ⎞
n
⎧⎪ ⎛ F ⎞
n
⎫⎪ ⎛ F ⎞
B2 = ∑ α ⎜⎜ i ⎟⎟ ⎨α ⎜⎜
i
⎟⎟ − δ pi ⎬ ln⎜⎜ i ⎟⎟
i =1 ⎝ Fo ⎠ ⎪⎩ ⎝ Fo ⎠ ⎪⎭ ⎝ Fo ⎠
nd
⎛F ⎞
n
⎧⎪ ⎛ F ⎞
n
⎫⎪
B3 = ∑ ⎜⎜ i ⎟⎟ ⎨α ⎜⎜
i
⎟⎟ − δ pi ⎬
i =1 ⎝ Fo ⎠ ⎪⎩ ⎝ Fo ⎠ ⎪⎭
Al resolver el sistema de ecuaciones (III.7), se calculan los valores de ΔFo, Δn y Δα, y con
ellos, utilizando un proceso iterativo, los de Fo, n y α con las expresiones:
Fo = Fo + ΔFo
(III.9)
n = n + Δn
α = α + Δα
El valor de α también se puede calcular utilizando alguno de los valores de los datos
experimentales, así, para el primero de ellos se tiene que:
48
−n
⎛F ⎞
α = δ i ⎜⎜ 1 ⎟
⎟
(III.10)
⎝ Fy ⎠
En las tablas III.1 a III.4 se comparan los resultados obtenidos para ajustar los datos
experimentales de diferentes materiales. Se anotan los valores de los errores relativos
obtenidos con el algoritmo de Margetson (1981), (casos denominados A y B), los obtenidos
de aplicar el método de funciones de potencia, así como los que produce el método de
ajuste aquí propuesto. Se utilizan los datos experimentales de Margetson y Bruneau et al.,
(1998) obtenidos de pruebas de tensión para probetas de acero, de aluminio y de una
aleación especial de metales.
En las tablas III.1 a III.3 se puede apreciar que, para los datos mostrados, se obtiene mayor
precisión con el método de ajuste aquí propuesto, particularmente cuando el parámetro α se
calcula con la ecuación (III.9), y que en una gran cantidad de puntos los valores máximos
para el error relativo son inferiores al 1 por ciento. En estas tablas también se observa que
los errores relativos obtenidos con el método propuesto en el presente trabajo son inferiores
a los calculados utilizando el algoritmo de Margetson (1981) y con el de funciones de
potencia.
Así, con el desarrollo del método de mínimos cuadrados se eliminan los inconvenientes de
los modelos de funciones de potencia, Margetson y de Bruneau et al., Esto es, que no
dependa de la ubicación de los puntos 1 y 2 (Figura III.1) como en el método de funciones
de potencia; que no sea muy elevado el número de iteraciones y no exista la necesidad de
definir los dos puntos (cerca de la fluencia y de la inestabilidad) de la curva experimental
por caracterizar que necesita el método de Margetson; y que no sea necesario definir el
valor del esfuerzo de fluencia con datos tan arbitrarios como el corrimiento del 0.2 %, el
cual influye junto con la elección adecuada del punto 2 para producir una buena precisión
en los resultados, ya que conforme se recorre el punto 2 hacia la dirección del punto 1, la
precisión del algoritmo de Bruneau et al. se reduce sensiblemente, llegando a producir
errores muy grandes, como se puede observar en las tablas III.1 a III.3.
50
Tabla III.4. Relaciones esfuerzo-deformación calculadas para carga uniaxial
obtenidas de probetas de aluminio (Bruneau et al., 1998) y errores relativos debido al
ajuste de los datos por mínimos cuadrados lineales.
Punto Deformación Esfuerzo Esfuerzo Error Esfuerzo Error Error Error relativo
medida medido calculado, relativo calculado, relativo relativo método de
(mm) (N/mm²) (N/mm²), (%), (N/mm²) (%), (%), Margetson (%)
α con ec. método α con ec. método método de
(III.9) propuesto (III.10) propuesto funciones Caso Caso
α con ec. α con ec. de A B
(III.9) (III.10) potencia
1 3.7 x10-3 35 37.42 6.9 35.0 0.0 -0.5 0.0 -6.0
2 4.2 x10-3 36 37.58 4.4 35.2 -2.4 -0.5 -1.7 -7.6
3 5.2 x10-3 37 37.85 2.3 35.4 -4.3 -0.1 -2.6 -8.4
4 8.0 x10-3 38 38.39 1.0 35.9 -5.5 -5.1 -1.5 -7.3
5 1.5 x10-2 39 39.20 0.5 36.7 -6.0 -1.7 1.3 -4.6
6 2.65 x10-2 40 39.94 -0.1 37.4 -6.6 -0.04 3.8 -2.2
7 5.6 x10-2 41 40.94 -0.1 38.3 -6.6 1.9 8.1 2.0
8 1.22 x10-1 42 42.01 0.0 39.3 -6.5 3.6 12.9 6.6
El método MCL a pesar de ser un procedimiento matemático que evita la determinación por
prueba y error de los parámetros que gobiernan las curvas que definen el comportamiento
histerético de materiales no lineales, genera un conjunto de valores optimizados de
parámetros que, dependiendo de su magnitud, mejoran la precisión del ajuste. Por ello, es
necesario realizar un análisis para determinar las causas y evitar que se presente dicho
problema.
Por otra parte, el análisis estadístico de regresión no lineal permite conocer si el modelo se
ajusta satisfactoriamente con los errores experimentales de los datos. Así, se pueden
discriminar algunos modelos. También puede medirse la precisión de la estimación de los
parámetros mediante el examen de la matriz de coeficientes de correlación y ejecutar
pruebas para verificar cuando los residuos entre los datos y el modelo son distribuidos
aleatoriamente.
51
adecuadamente la longitud del paso, lo que no permite obtener valores adecuados de los
parámetros (Amateco et al., 2002).
El problema de mínimos cuadrados no lineales, resuelto por Dennis et al. (1977, 1981),
consiste en adoptar una notación consistente con el ajuste de un modelo de n piezas de
datos empleando p parámetros. Así, su método es una combinación de los de Gauss-
Newton y Levenberg-Marquardt empleando un modelo o técnica de intervalo de confianza
junto con una selección adecuada del modelo Hessiano. Así, resuelve la falta de una
estrategia efectiva para controlar el tamaño del paso en cada iteración que adolece el
método de Marquardt, mediante una técnica de minimización que consiste en calcular la
suma de los residuos cuadrados para una serie de valores de los parámetros y alterar
sensiblemente el valor de cada uno de estos. Posteriormente, se calcula la suma de los
residuos cuadrados para observar cómo le afecta el cambio de valores de los parámetros.
Enseguida se divide la diferencia resultante de la suma nueva y la original de los residuos
cuadrados, entre el número de parámetros que fueron alterados. Las derivadas parciales,
con respecto a los parámetros, se utilizan para decidir cómo modificar el valor de los
parámetros en la siguiente iteración.
En las Tablas III.5 a III.8 se presentan los resultados obtenidos con los métodos MCL y
MCnL para los datos experimentales de Marjetson (1981) y Bruneau et al. (1998). En ellas,
puede observarse que los errores relativos obtenidos con el método MCnL fueron menores
que los obtenidos con el método MCL, en la mayoría de los puntos. En la Tabla III.7 se
muestran valores de error sensiblemente mayores que en el caso anterior y en la tabla III.8
se muestra que la mitad de los puntos resultaron con errores relativos menores a los
obtenidos con el método MCL.
52
Tabla III.5. Relaciones esfuerzo-deformación calculadas para carga uniaxial
obtenidas de probetas de acero (Margetson, 1981) y errores relativos debido al ajuste
de los datos por mínimos cuadrados lineales y no lineales.
53
Tabla III.8. Relaciones esfuerzo-deformación calculadas para carga uniaxial
obtenidas de probetas de acero (Bruneau et al., 1998) y errores relativos debido al
ajuste de los datos por mínimos cuadrados lineales y no lineales.
Debido a que se han indicado las diferencias que existen entre el método de mínimos
cuadrados lineales, con respecto al de funciones de potencias, Margetson y de Brunea et al.,
sólo se considera la diferencia de los métodos de mínimos cuadrados lineales y no lineales
propuestos. El primero se basa en que a partir del desplazamiento inelástico se desarrolla
una serie de Taylor y se minimiza el error asociado a los puntos de una curva esfuerzo–
deformación o fuerza-desplazamiento. De esta manera, se obtiene un sistema de ecuaciones
lineales para calcular los parámetros mediante un proceso iterativo. Con este método no
solo se puede caracterizar las curvas esfuerzo–deformación, sino también, las curvas
fuerza–desplazamiento, obteniéndose mejores resultados cuando la curva experimental por
caracterizar presenta una curvatura continua que cuando presenta quiebres largos.
Convergiendo aun para valores iniciales unitarios de los parámetros.
Como se verá en el capítulo V, de acuerdo con los ajustes realizados en placas de acero
sometidas a fuerzas cíclicas, se ha observado una mayor facilidad para obtener los valores
de los parámetros en el ajuste por mínimos cuadrados lineales, aunque con un
procedimiento de optimización consistente en la inhabilitación de uno o todos los
parámetros.
•
• • ∂y −
y = y ( n) + (n − n) + TOS
∂n (III.11)
• •
• • ∂s − ∂s −
s = s (α , n) + (α − α ) + (n − n) + TOS (III.12)
∂α ∂n
• •
• • ∂s − ∂s −
z = z ( β , n) + (β − β ) + (n − n) + TOS (III.13)
∂α ∂n
donde TOS son los términos de orden superior. Los residuos para los puntos yi, xi; si, xi y zi,
xi, están dados por las siguientes ecuaciones:
nd nd • •
∑ Ri,1 = ∑ ( y(n) − y)2
2
i =1 i =1 (III.14)
nd nd • •
∑ Ri,2 = ∑ (s(α , n) − s)2
2
(III.15)
i =1 i =1
nd nd • •
∑R
i =1
i ,3
2
= ∑ ( z ( β , n) − z ) 2
i =1
(III.16)
∂ nd
∑
2
Ri ,1 = 0 (III.17)
∂n i =1
55
∂ nd
∑R
2
=0
∂α
i,2
i =1 (III.18)
∂ nd
∑
2
Ri , 2 = 0 (III.19)
∂n i =1
∂ nd
∑R
2
=0 (III.20)
∂β
i ,3
i =1
∂ nd
∑
2
Ri ,3 = 0 (III.21)
∂n i =1
donde:
a su vez;
• 2n 2
⎛ y − s ⎞ ⎡ ⎛ y − s ⎞⎤
nd
A11 = ∑ − x ⎜
2
⎟ ⎢ Ln⎜ ⎟⎥
i =1 ⎝ z ⎠ ⎣ ⎝ z ⎠⎦
• 2n
nd
⎛ y−s⎞ ⎛ y−s⎞
A21 = ∑ − α x ⎜
2
⎟ Ln⎜ ⎟
i =1 ⎝ z ⎠ ⎝ z ⎠
• 2n
⎛ y−s⎞
nd
A22 = ∑ − x ⎜
2
⎟
i =1 ⎝ z ⎠
• 2n 2
nd
⎛ y − s ⎞ ⎡ ⎛ y − s ⎞⎤
A31 = ∑ − α 2 2
x ⎜ ⎟ ⎢ Ln⎜ ⎟⎥
i =1 ⎝ z ⎠ ⎣ ⎝ z ⎠⎦
56
• 2n
nd
⎛ y−s⎞ ⎛ y−s⎞
A32 = ∑ − α x ⎜
2
⎟ Ln⎜ ⎟
i =1 ⎝ z ⎠ ⎝ z ⎠
• 2n
nd
⎛ y−s⎞ ⎛ y−s⎞
A41 = ∑ − α x ⎜
2
⎟ Ln⎜ ⎟
i =1 ⎝ z ⎠ ⎝ z ⎠
• 2n
nd
⎛ y−s⎞
A43 = ∑ − x ⎜
2
⎟
i =1 ⎝ z ⎠
• 2n 2
nd
⎛ y − s ⎞ ⎡ ⎛ y − s ⎞⎤
A51 = ∑ − β x ⎜
2
⎟ ⎢ Ln⎜ ⎟⎥
i =1 ⎝ z ⎠ ⎣ ⎝ z ⎠⎦
• 2n
nd
⎛ y−s⎞ ⎛ y−s⎞
A53 = ∑ − β x ⎜
2
⎟ Ln⎜ ⎟
i =1 ⎝ z ⎠ ⎝ z ⎠
⎛ y − s ⎞⎡ • • ⎛ y − s ⎞ • ⎤
n n
nd •
⎛ y−s⎞
B1 = ∑ x⎜ ⎟ Ln⎜ ⎟⎢ x − x ⎜ ⎟ − yi ⎥
i =1 ⎝ z ⎠ ⎝ z ⎠ ⎣⎢ ⎝ z ⎠ ⎦⎥
⎛ y − s ⎞⎡ • ⎛ y−s⎞ ⎤
n n
nd •
⎛ y−s⎞ •
B2 = ∑ x⎜ ⎟ Ln⎜ ⎟⎢s i − α x ⎜ ⎟ ⎥
i =1 ⎝ z ⎠ ⎝ z ⎠ ⎣⎢ ⎝ z ⎠ ⎦⎥
n
nd •
⎛ y−s⎞ ⎛ y − s ⎞⎡ • •
⎛ y − s ⎞⎤
B3 = ∑ α x ⎜ ⎟ Ln⎜ ⎟⎢s i − α x ⎜ ⎟⎥
i =1 ⎝ z ⎠ ⎝ z ⎠⎣ ⎝ z ⎠⎦
⎛ y−s⎞ ⎡ • ⎛ y−s⎞ ⎤
nd • n • n
B4 = ∑ x⎜ ⎟ ⎢zi − β x ⎜ ⎟ ⎥
i =1 ⎝ z ⎠ ⎣⎢ ⎝ z ⎠ ⎦⎥
n
nd
⎛ y−s⎞ •
⎛ y − s ⎞⎡ • •
⎛ y − s ⎞⎤
B5 = ∑ β x ⎜ ⎟ Ln⎜ ⎟⎢ z i − β x ⎜ ⎟⎥
i =1 ⎝ z ⎠ ⎝ z ⎠⎣ ⎝ z ⎠⎦
donde los coeficientes A12, A13, A23, A33, A42 y A52 tienen valor cero. La ecuación (III.22)
está sobredeterminada, es decir, el número de ecuaciones es mayor que el de las incógnitas.
Si se premultiplica esta por la transpuesta de la matriz A se tiene que:
o bien
57
donde [C ] = [A]T [A] ; {E} = [A]T {B}
Así, la ecuación (III.22c) es ahora un sistema de ecuaciones lineales normal que puede
resolverse mediante técnicas comunes. Al resolverlo, se obtienen los valores de Δn, Δα y
Δβ, y con ellos, utilizando un proceso iterativo, los de n, α y β con las expresiones:
n = n + Δn
α = α + Δα (III.23)
β = β+ Δβ
58
IV. INCLUSIÓN DEL MODELO DE RAMBERG–OSGOOD EN UN
PROGRAMA DE ANÁLISIS NO LINEAL
IV.1 Introducción
El objetivo fundamental del análisis estructural no lineal es realizar una mejor modelación
del comportamiento estructural para obtener una respuesta más realista. Dado que un
parámetro de demanda se define como una cantidad que relaciona la entrada sísmica entre
la respuesta estructural, por ejemplo, la aceleración espectral identifica la demanda de
resistencia para un sistema de un grado de libertad. Asi, el análisis no lineal es necesario
cuando se desea obtener las demandas de deformación y de esta manera revisar el diseño
realizado con el análisis elástico y con el que se obtuvieron las demandas de resistencia.
59
a) La ecuación de equilibrio se describe mediante una serie de ecuaciones diferenciales de
segundo orden y puede obtenerse su solución empleando el método de Runge-Kutta,
para ello, es necesario reducir la ecuación diferencial de segundo orden en ecuaciones
diferenciales de primer orden acopladas.
En este trabajo se optó por la estrategia c), para ello se establece la ecuación de movimiento
de un marco de cortante de N grados de libertad para incluir un dispositivo disipador de
energía metálico en cada entrepiso, sujeto a excitación sísmica del terreno y la base de la
estructura durante un intervalo de tiempo de [0, tf], mediante la siguiente ecuación.
•• • N ••
M X (t ) + C X (t ) + KX (t ) + ∑ f ne (t ) = − M X g (t ) (IV.1)
ne =1
[
t ∈ 0, t f ]
donde tf es el instante de tiempo final de la duración del evento sísmico, M, C y K son las
•• •
matrices N x N de masas, amortiguamiento y rigidez estructural; X (t ), X (t ) y X (t ) , son la
••
aceleración, velocidad y desplazamiento de la masa, respectivamente; X g (t ) es la
excitación sísmica del terreno y f ne (t ) es la fuerza local debida al amortiguamiento pasivo
instalado en la N-ésina ubicación.
El modelo histerético del disipador de energía metálico esta definido por las ecuaciones:
• • • n
F X (t ) X (t ) ⎡ F − S ⎤
= − ⎢ ⎥ (IV.2)
Fo xo xo ⎣ Fo ⎦
• • n
S X(t ) ⎡ F − S ⎤
=α ⎢ ⎥ (IV.2a)
Fo xo ⎣ Fo ⎦
• • n
F* X(t ) ⎡ F − S ⎤
=β ⎢ ⎥ (IV.2b)
Fo xo ⎣ Fo ⎦
60
donde Fo y xo, son la fuerza y el desplazamiento característico, respectivamente. S es una
variable interna con las características de esfuerzo invertido y con dimensiones de fuerza
para incluir el endurecimiento del material. (S-F) es una fuerza efectiva que gobierna el
término no lineal de la ecuación en cuestión. F* es la fuerza instantánea de fluencia con un
valor inicial Fo = Fy. y X(t) es la función de desplazamiento. El punto sobre las variables
indica la diferenciación con respecto a t.
haciendo
X (t )
d ne (t ) = (IV.3)
xo
F
f ne (t ) = (IV.3a)
Fo
S
s ne (t ) = (IV.3b)
Fo
F*
z ne (t ) = (IV.3c)
Fo
Sustituyendo las ecuaciones (IV.3) a (IV.3c) en las ecuaciones (IV.1) y (IV.2) a (IV.2b) se
obtiene la serie de ecuaciones de movimiento del sistema estructural de un marco de
cortante de N grados de libertad con un disipador de energía metálico por entrepiso sujeto a
excitación sísmica.
•• • N ••
M X (t ) + C X (t ) + KX (t ) + ∑ f ne (t ) = − M X g (t ) (IV.4)
ne =1
n
• • • ⎡ f (t ) − s ne (t ) ⎤
f ne (t ) = d ne (t ) − d ne (t ) ⎢ ne ⎥ (IV.4a)
⎣ z ne (t ) ⎦
n
• • ⎡ f (t ) − s ne (t ) ⎤
s ne (t ) = α d ne (t ) ⎢ ne ⎥ (IV.4b)
⎣ z ne (t ) ⎦
n
• • ⎡ f (t ) − s ne (t ) ⎤
z ne (t ) = β d ne (t ) ⎢ ne ⎥ (IV.4c)
⎣ z ne (t ) ⎦
61
Para propósitos de este trabajo se considera que en todos los disipadores de energía
colocados en los entrepisos del marco de cortante, se pueden emplear los mismos valores
de los parámetros α, β y n.
⎧ • ⎫
⎪ X (t ) ⎪
⎪ X (t ) ⎪
⎪ ⎪
⎪ ⎪
z e (t ) = ⎨d ne (t )⎬ (IV.5)
⎪ f ne (t ) ⎪
⎪ s (t ) ⎪
⎪ ne ⎪
⎪⎩ z ne (t ) ⎪⎭
⎧ •• ⎫
⎪ X• (t ) ⎪
⎪ X (t ) ⎪
⎪• ⎪
• ⎪ d ne (t ) ⎪
z e (t ) = ⎨ • ⎬
⎪ f ne (t )⎪
⎪• ⎪
⎪ s ne (t ) ⎪
⎪• ⎪
⎩ z ne (t ) ⎭
•• ⎡ • N
⎤ ••
X (t ) = − M −1 ⎢C X (t ) + KX (t ) + ∑ f ne (t )⎥ − X g (t ) (IV.6)
⎣ ne =1 ⎦
• •
X (t ) = X (t ) (IV.6a)
•
• X (t )
d ne (t ) = (IV.6b)
xo
n
• • • ⎡ f (t ) − s ne (t ) ⎤
f ne (t ) = d ne (t ) − d ne (t ) ⎢ ne ⎥ (IV.6c)
⎣ z ne (t ) ⎦
62
n
• ⎡ f (t ) − s ne (t ) ⎤
•
s ne (t ) = α d ne (t ) ⎢ ne ⎥ (IV.6d)
⎣ z ne (t ) ⎦
n
• ⎡ f (t ) − s ne (t ) ⎤
•
z ne (t ) = β d ne (t ) ⎢ ne ⎥ (IV.6e)
⎣ z ne (t ) ⎦
•• •• • • •• •• ∑f ne (t ) = f
M = m, C = c, K = k, X (t ) = x, X (t ) = x, X (t ) = x, X g (t ) = x g y ne =1 , donde N
=1.
•• • ••
m x + c x + k x + f = −m x g (IV.7)
Las ecuaciones del modelo histerético para un disipador de energía metálico se reducen de
la siguiente manera.
• • • n
F x x ⎡F − S ⎤
= − ⎢ ⎥ (IV.8)
Fo xo xo ⎣ Fo ⎦
• • n
S x ⎡F − S ⎤
=α ⎢ ⎥ (IV.8a)
Fo xo ⎣ Fo ⎦
• • n
F* x ⎡F − S ⎤
=β ⎢ ⎥ (IV.8b)
Fo xo ⎣ Fo ⎦
haciendo:
x
d=
xo (IV.9)
F
f = (IV.9a)
Fo
S
s= (IV.9b)
Fo
63
F*
z= (IV.9c)
Fo
•• • ••
m x + c x + k x + f = −m x g (IV.10)
n
•
⎡ f − s⎤
• •
f = d− d ⎢
⎣ z ⎥⎦ (IV.10a)
n
•
⎡ f − s⎤
•
s =α d ⎢
⎣ z ⎥⎦ (IV.10b)
n
•
⎡ f − s⎤ •
z=βd⎢ (IV.10c)
⎣ z ⎥⎦
⎧•⎫
⎪x⎪
⎪x⎪
⎪ ⎪
⎪ ⎪
z e (t ) = ⎨ d ⎬
⎪f⎪
⎪s⎪
⎪ ⎪
⎪⎩ z ⎪⎭
⎧ •• ⎫
⎪ x• ⎪
⎪x⎪
⎪•⎪
•
⎪d ⎪
z e (t ) = ⎨ • ⎬
⎪f ⎪
⎪•⎪
⎪ s• ⎪
⎪⎩ z ⎪⎭
64
••
⎡ • ⎤ ••
x = − m −1 ⎢c x + kx + f ⎥ − xg (IV.11)
⎣ ⎦
• •
x=x (IV.11a)
•
• x
d= (IV.11b)
xo
n
• • •
⎡ f − s⎤
f = d− d ⎢ (IV.11c)
⎣ z ⎥⎦
n
•
⎡ f − s⎤
•
s =α d ⎢ (IV.11d)
⎣ z ⎥⎦
n
• •
⎡ f − s⎤
z=βd⎢ (IV.11e)
⎣ z ⎥⎦
• ⎧⎪ • ⎫⎪ ⎡ 0 1 ⎤ ⎧ x⎫ ⎧ 0 ⎫ ⎧ 0 ⎫
z e (t ) = ⎨•x• ⎬ = ⎢ ⎨•⎬ + ⎨ ⎬ + ⎨ •• ⎬ (IV.12)
−1
⎪⎩ x ⎪⎭ ⎣− m k − m −1c ⎥⎦ ⎩ x ⎭ ⎩− m −1 f ⎭ ⎩− x g ⎭
•
• x
d= (IV.12a)
xo
n
• •
⎡ f − s⎤
•
f = d− d ⎢ (IV.12b)
⎣ z ⎥⎦
n
•
⎡ f − s⎤
•
s =α d ⎢ (IV.12c)
⎣ z ⎥⎦
n
•
⎡ f − s⎤ •
z=βd⎢ (IV.12d)
⎣ z ⎥⎦
65
de los disipadores de energía en la reducción de la respuesta sísmica máxima de
desplazamiento y aceleración. Este índice puede definirse suponiendo que el mecanismo de
disipación de energía está concentrado en los disipadores, de tal manera que la estructura
principal no sea dañada. El siguiente procedimiento determina el índice de comportamiento
para un marco de cortante de N grados de libertad con un disipador por entrepiso, siendo
posible medir la capacidad de los dispositivos metálicos para disipar la energía impartida a
la estructura por sismo.
⎧⎪⎡ •• ••
⎤
T • N ⎫⎪
∫ ⎨⎪⎢⎣ X (t ) + X g (t ) ⎥⎦ M + C X (t ) T
+ KX (t ) T
+ ∑ f ne (t ) ⎬dX = 0
⎪⎭
(IV.13)
⎩ ne =1
•• 1 • T •• •
1 • T • • T N •• •
X abs M X abs + ∫ C X dX + ∫ K X T dX + ∫ ∑ f ne dX = ∫ X abs M X g dt
T
(IV.15)
2 ne =1
•• •
E I = ∫ X abs M X g dt
T
(IV.16)
1 • T •
EK = X abs M X abs (IV.17)
2
1 T
ES = X KX (IV.18)
2
66
• T •
E D = ∫ X C X dt (IV.19)
La energía asociada con el disipador metálico de energía EP, esta definida por:
N
E P = ∫ ∑ f ne dX = E PH + E PS (IV.20)
ne =1
donde EPH y EPS son la energía disipada por el disipador de energía metálico y la energía
elástica de deformación recuperable, respectivamente, las cuales están definidas por:
⎡⎛ N ⎞ ⎤
2
N •
⎢ ⎜ ∑ f ne (t ) ⎟ ⎥
E PH = ∫ ∑ f ne X (t ) dt − ⎢ ⎝ ne=1 ⎠ ⎥ (IV.21)
ne =1
⎢ 2 k pref ⎥
⎢ ⎥
⎢⎣ ⎥⎦
⎡⎛ N ⎞ ⎤
2
⎢ ⎜ ∑ f ne (t ) ⎟ ⎥
E PS = ⎢ ⎝ ne =1 ⎠ ⎥ (IV.22)
⎢ 2k ⎥
⎢ pref
⎥
⎢⎣ ⎥⎦
E PH
IE DM = (IV.23)
EI
EI = EK + ES + ED + EP (IV.24)
Para un marco de cortante de un grado de libertad con un disipador de energía, las matrices
y vectores de la ecuación (IV.13) se pueden reducir de la siguiente manera (Amateco y
Escobar, 2006):
67
N
•• •• • • •• •• ∑f ne (t ) = f
M = m, C = c, K = k, X (t ) = x, X (t ) = x, X (t ) = x, X g (t ) = x g y ne =1 , donde N
=1.
⎧ ⎡ •• ••
⎤ •
⎫
∫ ⎨⎩⎢⎣ x + x g
⎥⎦ m + c x + kx + f ⎬ dx = 0
⎭ (IV.25)
•• 1 • 2 •• •
∫x abs m dx =
2
m x abs − ∫ x abs m x g dt (IV.26)
1 • 2 • •• •
m x abs + ∫ c x dx + ∫ k x dx + ∫ f dx = ∫ x abs m x g dt (IV.27)
2
•• •
E I = ∫ x abs m x g dt (IV.28)
1 • 2
EK = m x abs (IV.29)
2
1
ES = k x2 (IV.30)
2
•2
E D = ∫ c x dt (IV.31)
La energía asociada con el disipador metálico de energía EP, esta definida por:
68
E P = ∫ f dx = E PH + E PS (IV.32)
donde EPH y EPS son la energía disipada por el disipador de energía metálico y la energía
elástica de deformación recuperable, respectivamente, las cuales están definidas por:
• ⎡ f2 ⎤
E PH = ∫ f x dt − ⎢ ⎥ (IV.33)
⎢⎣ 2 k pref ⎥⎦
⎡ f2 ⎤
E PS = ⎢ ⎥ (IV.34)
⎢⎣ 2 k pref ⎥⎦
Al medirse las distorsiones de entrepiso, estas pueden indicar cuándo una excitación que
causa múltiples ciclos de respuesta no lineal disipará más energía a lo largo de las
deformaciones plásticas que en una excitación que produce la misma respuesta para una
duración más corta. Este incremento de tiempo de la demanda de energía de disipación
puede conducir a una mayor cantidad de daño para los elementos estructurales tales como
las fracturas debidas a bajos ciclos de fatiga.
69
V. APLICACIONES
V.1 Introducción
Los documentos FEMA 273 y 274 (FEMA-273, 1997 y FEMA-274, 1997) proporcionan
lineamientos para sistemas estructurales antisísmicos en la rehabilitación de edificios con
objetivos de rehabilitación, niveles de desempeño y riesgo del movimiento sísmico. En
estos documentos se especifican cuatro métodos de análisis que son: lineal estático, lineal
dinámico, no lineal estático y no lineal dinámico.
El diseño de una estructura con disipadores de energía requiere determinar el tamaño de los
dispositivos para alcanzar la reducción de la respuesta estructural deseada, así como
obtener el desempeño deseado en un determinado nivel de intensidad sísmica. De esta
manera, la decisión óptima sobre la ubicación de los disipadores y el tamaño de los mismos
es muy importante. Estos procedimientos son necesariamente iterativos y por lo general, de
prueba y error. Así, es de gran importancia conocer la sensibilidad de un diseño óptimo con
respecto al diseño inicial y los parámetros del sistema, además de cómo pueden variar estos
parámetros en la práctica.
Existen dos revisiones que deben considerarse en el diseño óptimo de estructuras instaladas
con disipadores de energía metálicos. La primera es que debido a las altas características no
lineales de estos disipadores, el análisis sísmico dinámico preciso tiene que realizarse
mediante un análisis paso a paso. La segunda consideración especial para el diseño óptimo
de disipadores metálicos es la selección del algoritmo de optimización.
La modelación del deterioro de los disipadores de energía sísmica podría utilizarse para
estimar su capacidad residual para un siguiente sismo y determinar cuando es necesario
reemplazarlo.
Los dispositivos disipadores de energía por calibrar se muestran en la figura V.1 y están
construidos a base de una placa de acero que trabaja como viga a flexión sometida a fuerzas
dinámicas perpendiculares a su plano para producir desplazamientos controlados.
El sistema de placas utilizadas en este trabajo esta compuesto de los siguientes elementos
(Escobar y Sánchez, 1998):
2.-Sistema de apoyo. Desarrollado para proporcionar apoyo simple para la placa, el sistema
se compone de cuatro placas verticales (dos para cada cilindro) perpendiculares a la placa
de acero horizontal y conectada a la placa pivote a través de los orificios. Para producir
condiciones de apoyo móvil, se realizaron orificios oblongos en cada uno de los extremos
de las placas.
71
Las propiedades mecánicas del acero estructural se identificaron mediante pruebas de
tensión en materiales obtenidos de los dispositivos disipadores. Además, se aplicaron
pruebas de fuerza cíclica en el sistema de las placas de acero para definir las curvas
histeréticas presentadas por Escobar y Sánchez (1998). El promedio del esfuerzo de
fluencia de las placas de acero (Grado A36) fue de 19 % mayor que el valor nominal y
concuerda razonablemente bien con los requerimientos del material, al igual que la
elongación, mientras que el esfuerzo máximo obtenido resultó mayor que los valores
reportados en la literatura.
a)
b)
Figura V.1. Dispositivo disipador tipo viga propuesto por Ortega (Escobar et al.,
2002). a) Sistema de placas de acero dúctil ensayadas, y b) Funciones idealizadas del
sistema de placas de acero dúctil ensayadas. 1 y 2, líneas de carga, a distancia
horizontal entre las líneas de carga y el soporte correspondiente, P carga aplicada.
72
ecuación (III.7), lo que permitió obtener errores menores al 2 % del área de histéresis de la
curva teórica con respecto a la experimental (Amateco et al., 2001, Escobar et al., 2002).
40,000
32,000
24,000
16,000
Fuerza (kg)
8,000
0
-8,000
-16,000
-24,000
-32,000
-40,000
-50 -30 -10 10 30 50
Desplazamiento (mm)
Figura V.2. Curvas fuerza-desplazamiento experimental de la placa B4.
73
se obtienen mediante la variación de los mismos para aproximar la curva fuerza-
desplazamiento teórica a la obtenida experimentalmente.
b) Realizar la transformación conforme de los datos para la mitad del ciclo seleccionado
(figuras V.4 y V.5).
c) Ajustar los datos empleando el sistema de ecuaciones (III.7) del método de mínimos
cuadrados lineales y se obtienen los parámetros n, Fo y α, (figura V.6).
d) Con estos parámetros y aplicando las ecuaciones (II.10) y (II.11) a los datos de
desplazamiento aplicado se generan las curvas de histéresis, en este caso, sin deterioro
(figura V.7).
40,000
32,000
24,000
16,000
Fuerza (kg)
8,000
0
-8,000
-16,000
-24,000
-32,000
-40,000
-40 -24 -8 8 24 40
Desplazamiento (mm)
Figura V.3. Ciclo histerético experimental estable completo.
Elección del ciclo histerético de la figura V.3: Este depende de los desplazamientos desde
negativo hasta positivo. Así el ciclo contendrá al menos 5 puntos, es posible que tenga 11
74
pero no más de 20 puntos. Puede identificarse la máxima fuerza positiva y su
correspondiente desplazamiento, identificar el punto en cuestión y considerar 11 o 12
puntos iniciando desde un dato anterior al desplazamiento del punto considerado para
completar el ciclo histerético. Si el ciclo histerético así obtenido no es un ciclo
representativo y estable de las curvas fuerza-desplazamiento experimentales, puede
considerarse el desplazamiento del punto considerado buscando una fuerza menor a la
máxima y completar el ciclo de manera similar a lo comentado anteriormente.
d1 − d n
Fdes = (V.1)
dn
f − fn
F fza = 1 (V.2)
fn
d − di
xi = 1 (V.3)
f des
f − fi
yi = 1 (V.4)
f fza
Ajuste de parámetros por mínimos cuadrados lineales: Para evaluar la aplicabilidad del
modelo de Ramberg-Osgood sin deterioro del material y el método de ajuste de parámetros
por mínimos cuadrados lineales definido por el sistema de ecuaciones lineales (III.7), se
emplean los datos obtenidos de pruebas de laboratorio de la placa B4. En la figura V.6 se
muestra el medio ciclo histerético experimental y el teórico obtenido con el MCL. Los
parámetros obtenidos son α = 0.5, n = 4.49 y fo = 9949.8 y producen un error máximo de
1.52 % de la fuerza calculada sobre la experimental.
75
40,000
32,000
24,000
16,000
Fuerza (kg)
8,000
0
-8,000
-16,000
-24,000
-32,000
-40,000
-40 -24 -8 8 24 40
Desplazamiento (mm)
Figura V.4. Mitad del ciclo histerético experimental.
30,000
27,000
24,000
21,000
Fuerza (kg)
18,000
15,000
12,000
9,000
6,000
3,000
0
0 4 8 12 16 20 24 28 32 36 40
Desplazamiento (mm)
Figura V.5. Transformación conforme de los datos de la mitad del ciclo
histerético.
76
40,000
36,000 Experimental
Teórica
32,000
28,000
Fuerza (kg)
24,000
20,000
16,000
12,000
8,000
4,000
0
0 4 8 12 16 20 24 28 32 36 40
Desplazamiento (mm)
Figura V.6. Medio ciclo experimental y teórico obtenido por MCL. Los
parámetros calculados son: α = 0.5, n = 4.49 y fo = 9949.8.
Error relativo del área de la curva de histéresis calculada con respecto a la real: Se
emplea como parámetro de comparación el error relativo e, del área de la curva de
histéresis teórica sobre la experimental empleando la ecuación (V.5).
Los parámetros α = 0.5, n = 4.49 y fo = 9949.8 obtenidos del (MCL) producen un error
relativo del área de la curva de histéresis calculada con respecto a la real del 0.1 %.
En la figura V.7 se muestra la curva real obtenida experimentalmente para un ciclo de carga
estable y la curva teórica obtenida aplicando (MCL) al modelo de Ramberg-Osgood sin
deterioro del material. Se observa que la curva teórica presenta un mejor ajuste con la curva
experimental en la zona de comportamiento inelástico que en el elástico.
A pesar de que este modelo no es capaz de representar el deterioro del material debido a
fuerzas cíclicas, los resultados obtenidos presentan muy buena precisión.
77
40,000
Experimental
32,000 Teórica
24,000
16,000
Fuerza (kg)
8,000
0
-8,000
-16,000
-24,000
-32,000
-40,000
-40 -24 -8 8 24 40
Desplazamiento (mm)
Figura V.7. Ciclos histeréticos experimental y teórico de Ramberg-Osgood sin
deterioro del material empleando el método de mínimos cuadrados lineales.
La principal diferencia entre los métodos MCnL y MCL consiste en que el primero requiere
las ecuaciones diferenciales y variacionales del modelo histerético de Ramberg-Osgood sin
deterioro, mientras que el segundo emplea ecuaciones algebraicas. Por esta razón, el
método MCnL es más complicado. Así, si se emplea el método Marquardt, es posible
obtener una singularización en su convergencia debido a la falta de una estrategia para
controlar el tamaño del paso en cada iteración. Por ello es recomendable emplear el método
78
de Dennis et al., porque resuelve este problema y garantiza la obtención de resultados
adecuados de los parámetros para caracterizar las curvas histeréticas.
40,000
Experimental
32,000 Teórica MCL
Teórica McNL
24,000
16,000
Fuerza (kg)
8,000
0
-8,000
-16,000
-24,000
-32,000
-40,000
-40 -24 -8 8 24 40
Desplazamiento (mm)
Figura V.8. Ciclos histeréticos experimental y teóricos de Ramberg-Osgood sin
deterioro del material empleando los métodos MCL y McNL.
En sistemas “blandos” la curva primaria es simétrica con respecto al origen y las ramas de
las curvas histeréticas se describen mediante la misma ecuación de la curva primaria. Así,
esta curva y los ciclos histeréticos son adecuadas para determinar la respuesta estática y de
estado transitorio para fuerzas periódicas. Sin embargo, son incapaces de describir la
respuesta para excitaciones sísmicas aleatorias. Para ello, Jennings (1963) definió dos
propiedades adicionales. Estas especifican la forma en que las ramas de las curvas se
enlazan entre sí para representar los patrones de cargas aleatorias. La principal desventaja
de su modelo es que la intersección de las curvas histeréticas mínima y máxima debe
encontrarse en ocasiones mediante técnicas iterativas.
79
a) No es posible una expresión explícita para la fuerza en términos del desplazamiento;
d) Los parámetros α y n del modelo no representan alguna cantidad física, de esta manera,
la estimación de estos parámetros a partir de las propiedades del material podría ser
imposible; y
En este trabajo se propone que las constantes del material n,α,α1,α2 y β, se determinen
empleando el método de mínimos cuadrados lineales, aplicado al modelo de Ramberg-
Osgood modificado con deterioro en resistencia y rigidez, mediante la solución del sistema
de ecuaciones descrito por la ecuación (III.22c).
1. Se genera una curva histerética inicial junto con los valores de las variables x, vx, y,
vy, s, vs, z; y vz para obtener la curva fuerza-desplazamiento, empleando las
ecuaciones (II.35) a (II.35b) y valores propuestos. Por ejemplo, n = 0.5, α = -0.0427,
y β = 0.089, considerando un tiempo máximo de tma = 40 segundos, un incremento
de tiempo de Δt = 0.062832, para un incremento inc = 1, con las condiciones
iniciales f = 0, s = 0 y z = Fo = 25, con una función de desplazamiento de x = 30
Sen ( π / 1.5 t ).
80
3. Se genera la gráfica fuerza-desplazamiento empleando las ecuaciones (II.35) a
(II.35b), considerando los parámetros n = 0.5, α = 0.0427 y β = 0.089, obtenidos al
aplicar el método de mínimos cuadrados lineales.
Generación de la curva histerética teórica inicial: Esta se genera empleando las ecuaciones
(II.35) a (II.35b), pueden emplearse valores en el intervalo de -2 a 2 para el parámetro α, de
-1.5 a 1.5 para el parámetro β y valores mayores a cero hasta 20 para el parámetro n. El
valor inicial de Fo no influye mucho debido a que se obtienen curvas fuerza-
desplazamiento similares para distintos valores iniciales de Fo con valores de n, α y β
iguales. Sin embargo, existe la posibilidad de que se obtengan curvas fuerza-
desplazamiento inconsistentes con las experimentales, por presentar valores negativos o
positivos muy grandes para las fuerzas teóricas, debido al empleo de valores negativos de
α, β o ambas. Así, la sensibilidad del modelo histerético es muy grande como se puede
observar al estudiar el efecto de la variación de los parámetros. En las figuras A.1 a A.8 del
apéndice A se presenta el efecto de la variación de los parámetros para las curvas
histeréticas teóricas que podrían considerarse como iniciales en la generación de la curva
teórica final de la Placa B4, mientras que en la figura V.13 se observan distintos valores de
los parámetros de las curvas teóricas iniciales para generar la curva teórica final de la placa
B3, así como la variación de los parámetros.
Ajuste de parámetros por mínimos cuadrados lineales: Se emplean los valores de las
variables x, vx, y, vy, s, vs, z; y vz, obtenidas al generar la curva de histéresis teórica inicial
y se emplea la ecuación (III.22c) estableciendo los parámetros n, α y β con valores unitarios
con una tolerancia adecuada para los mismos.
Generación de la curva histerética teórica final: Con los parámetros obtenidos en el paso
anterior, se obtiene la curva fuerza-desplazamiento teórica final con las ecuaciones (II.35) a
(II.35b), se determina el área de histéresis de un ciclo estable y se obtiene el error relativo
en porcentaje respecto al ciclo histerético estable experimental. Si este error es razonable
con base en una tolerancia establecida y / o el ciclo histerético estable teórico es semejante
o cercano al experimental, se acepta esta curva histerética, de lo contrario se repite el
procedimiento desde el primer paso.
Como se puede observar en la figura V.10, se logra reproducir el deterioro del material. El
cual no fue posible obtener con los programas de análisis estructural no lineal, empleados
en los modelos estructurales de la placa B4, como el SAP200 (CSI, 1997) y CANNY (Li,
1992). En la misma figura se presentan cuatro ciclos histeréticos. El de línea continua se
obtuvo experimentalmente, el denominado Teórica 1, es el ciclo obtenido con el modelo de
Ramberg-Osgood sin deterioro y el método de mínimos cuadrados lineales, el Teórica 2 y
el Teórica 3 son el ciclo inicial y final, respectivamente, de las curvas histeréticas de la
figura V.9. Estos dos últimos ciclos son representativos de las curvas fuerza-
desplazamiento obtenidas con el modelo histerético con deterioro propuesto. En la tabla
V.1 se presenta el área de histéresis de cada uno de los ciclos.
81
40,000
32,000
24,000
16,000
Fuerza (kg)
8,000
0
-8,000
-16,000
-24,000
-32,000
-40,000
-40 -24 -8 8 24 40
Desplazamiento (mm)
Figura V.9. Curva teórica fuerza-desplazamiento con deterioro del material de
la placa B4.
40,000
32,000
24,000
16,000
Fuerza (kg)
8,000
0
-8,000
-16,000
Experimental
-24,000 Teórica 1
Teórica 2
Teórica 3
-32,000
-40,000
-40 -24 -8 8 24 40
Desplazamiento (mm)
Figura V.10. Comparación de las curvas histeréticas
experimental y teóricas.
82
Tabla V.1. Área de histéresis de las curvas fuerza-desplazamiento.
83
25,600
25,200
24,800
24,400
Fuerza (Kg)
24,000
23,600
23,200
22,800
22,400
22,000
0 8 16 24 32 40 48 56 64
No. de ciclos
Figura V.11. Deterioro en los ciclos histeréticos experimentales de la placa B4.
27,000
25,500
24,000
22,500
Fuerza (Kg)
21,000
19,500
18,000
16,500
15,000
13,500
12,000
0 2 4 6 8 10 12 14 16
No. de ciclos
84
2
1.75 n
alfa
beta
1.5
Valor de los parámetros
1.25
1
0.75
0.5
0.25
0
-0.25
-0.5
0 2 4 6 8 10 12 14
Curva Histerética
Figura V.13. Valores de los parámetros de curvas histeréticas teóricas iniciales
para obtener la curva fuerza-desplazamiento de la placa B3.
30,000
24,000
18,000
12,000
Fuerza (Kg)
6,000
0
-6,000
-12,000
-18,000
-24,000
-30,000
-30 -18 -6 6 18 30
Desplazamiento (mm)
Figura V.14. Curva histerética teórica de la placa B3, n =0.5, α =-0.37, β=0.39.
85
Con el propósito de caracterizar adecuadamente las curvas fuerza-desplazamiento
experimentales que presentan fuertes no linealidades, como las correspondientes a las
placas A1, A2, A3, C1, C3 y C4 (Escobar y Sánchez, 1998), se consideró el deterioro de
resistencia y rigidez con endurecimiento por deformación lineal, estudiando el efecto de la
variación de los parámetros n, α y β.
86
V.2.3 Respuesta sísmica histerética del modelo estructural con un disipador
Los resultados de las pruebas realizadas por Escobar y Sánchez (1998) indicaron un
esfuerzo de fluencia para las probetas ensayadas de σy =3,015 kg/cm2. Adicionalmente, en
las curvas fuerza-desplazamiento experimentales ante carga dinámica se observó un
desplazamiento de fluencia de los disipadores de aproximadamente 1.0 cm, el cual puede
ser elevado para entrepisos con altura h=2.30 m o menos, ya que, en caso de presentarse un
desplazamiento máximo permisible con un valor de 0.006h, se tendría que éste es igual a
1.38 cm. Por lo tanto, el desplazamiento dentro del cual se tendría disipación de energía
quedaría limitado a 0.38 cm. Este valor de desplazamiento puede incementarse
modificando la rigidez del disipador. Finalmente, la carga de fluencia del material Fy, fue
de entre 14 y 16 t, sin embargo, puede considerarse hasta un Fy=25 t para los disipadores
tipo C.
En la figura V.18 se presentan las curvas de energía impartida, EI, de energía asociada al
disipador de energía, EP, de energía elástica de deformación recuperable, EPS y de energía
disipada por el disipador, EPH. Por otro lado, en la figura V.19 se observa el índice de
comportamiento para evaluar el desempeño del sistema estructural. Este índice representa
en términos generales la fracción absoluta de energía impartida que es disipada en el tiempo
ti por el disipador. Así, de acuerdo con las figuras V.18 y V.19, en t=180.12 s, EI=1403.7
cm/s² y EPH=95.8 cm/s², por lo tanto, se disipó un 6.82 % de la energía máxima impartida
por el sismo y en el segundo 72.02, EI=1329.23 cm/s² y EPH=36.44 cm/s², y se disipó un
2.74 % de la energía impartida por el sismo.
87
Figura V.15. Modelo estructural con disipador de energía sujeto al registro
SCT-EW85.
0.2
0.16
0.12
0.08
0.04
a /g
-0.04
-0.08
-0.12
-0.16
-0.2
0 20 40 60 80 100 120 140 160 180 200
Tiempo (seg)
88
Tabla V.2. Valores máximos de la respuesta sísmica de los modelos estructurales
estudiados.
20
16
12
8
Fuerza (t)
4
0
-4
-8
-12
-16
-20
-25 -15 -5 5 15 25
Desplazamiento (mm)
89
1,800
1,600
1,400
Ep. Ener. asociada al disipador
1,200 Eps. Ener. elas. de def. rec.
Energía (cm/s)²
800
600
400
200
0
-200
0 40 80 120 160 200
Tiempo (s)
Figura V.18. Curva de energía del modelo estructural con disipador de energía.
1.2
1.05
0.9
0.75
0.6
IEdm
0.45
0.3
0.15
0
-0.15
-0.3
-25 25 75 125 175 225
Tiempo (s)
Figura V.19. Índice comportamiento del disipador de energía.
90
CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES
91
esfuerzo-deformación y fuerza-desplazamiento para materiales no lineales sometidos a
fuerza estática o dinámica en los que se excede su resistencia.
El método MCL evita la determinación por prueba y error de los parámetros que gobiernan
las curvas que definen el comportamiento histerético de materiales no lineales. Sin
embargo, genera un conjunto de valores optimizados de parámetros que dependiendo de su
magnitud mejoran la precisión del ajuste.
Por lo anterior, es necesario continuar investigando para mejorar los modelos histeréticos
que se emplean en la práctica profesional. Particularmente, se debe tratar de generar
modelos cuyo comportamiento no esté gobernado por demasiados parámetros o que su
utilización sea muy complicada.
¾ Desarrollar un programa experimental para validar los resultados obtenidos con los
análisis numéricos en la caracterización de las curvas fuerza-desplazamiento.
93
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98
APENDICE A.- CURVAS HISTERÉTICAS TEÓRICAS INICIALES
30,000 30,000
24,000 24,000
18,000 18,000
12,000 12,000
Fuerza (kg)
Fuerza (kg)
6,000 6,000
0 0
-6,000 -6,000
-12,000 -12,000
-18,000 -18,000
-24,000 -24,000
-30,000 -30,000
-40 -24 -8 8 24 40 -40 -24 -8 8 24 40
Desplazamiento (mm) Desplazamiento (mm)
Figura A.1 Curva teórica, n =1.0, Figura A.2 Curva teórica, n =3.0,
α = 0.01, β =-0.01, Fo = 25. α = 0.01, β = -0.01, Fo = 25.
30,000 30,000
24,000 24,000
18,000 18,000
12,000 12,000
Fuerza (kg)
Fuerza (kg)
6,000 6,000
0 0
-6,000 -6,000
-12,000 -12,000
-18,000 -18,000
-24,000 -24,000
-30,000 -30,000
-40 -24 -8 8 24 40 -40 -24 -8 8 24 40
Desplazamiento (mm) Desplazamiento (mm)
Figura A.3 Curva teórica, n =5.0, Figura A.4 Curva teórica, n =15.0,
α = 0.01, β =-0.01, Fo = 25. α = 0.01, β = -0.01, Fo = 25.
30,000 30,000
24,000 24,000
18,000 18,000
12,000 12,000
Fuerza (kg)
Fuerza (kg)
6,000 6,000
0 0
-6,000 -6,000
-12,000 -12,000
-18,000 -18,000
-24,000 -24,000
-30,000 -30,000
-40 -24 -8 8 24 40 -40 -24 -8 8 24 40
Desplazamiento (mm) Desplazamiento (mm)
Figura A.5 Curva teórica, n =1.0, Figura A.6 Curva teórica, n =1.0,
α = 0.01, β = 0.03, Fo = 25.0 α = 0.25, β = 0.05, Fo = 25.
99
30,000 30,000
24,000 24,000
18,000 18,000
12,000 12,000
Fuerza (kg)
Fuerza (kg)
6,000 6,000
0 0
-6,000 -6,000
-12,000 -12,000
-18,000 -18,000
-24,000 -24,000
-30,000 -30,000
-40 -24 -8 8 24 40 -40 -24 -8 8 24 40
Desplazamiento (mm) Desplazamiento (mm)
100
APÉNDICE B.- LISTA DE TABLAS
Tabla Pagina
Tabla I.1 Especificaciones de algunos modelos histeréticos (Esmaeily- 7
Ghasemabadi, 2002).
Tabla III.1. Relaciones esfuerzo-deformación calculadas para carga uniaxial 50
obtenidas de probetas de acero (Margetson, 1981) y errores relativos debido al
ajuste de los datos.
Tabla III.2. Relaciones esfuerzo-deformación calculadas para carga uniaxial 50
obtenidas de probetas de aluminio (Margetson, 1981) y errores relativos debido al
ajuste de los datos.
Tabla III.3. Relaciones esfuerzo-deformación calculadas para carga uniaxial 50
obtenidas de probetas de una aleación especial de metales (Margetson, 1981) y
errores relativos debido al ajuste de los datos.
Tabla III.4. Relaciones esfuerzo-deformación calculadas para carga uniaxial 51
obtenidas de probetas de aluminio (Bruneau et al., 1998) y errores relativos debido
al ajuste de los datos.
Tabla III.5. Relaciones esfuerzo-deformación calculadas para carga uniaxial 53
obtenidas de probetas de acero (Margetson, 1981) y errores relativos debido al
ajuste de los datos por mínimos cuadrados lineales y no lineales.
Tabla III.6. Relaciones esfuerzo-deformación calculadas para carga uniaxial 53
obtenidas de probetas de aluminio (Margetson, 1981) y errores relativos debido al
ajuste de los datos por mínimos cuadrados lineales y no lineales.
Tabla III.7. Relaciones esfuerzo-deformación calculadas para carga uniaxial 53
obtenidas de probetas de una aleación especial de metales (Margetson, 1981) y
errores relativos debido al ajuste de los datos por mínimos cuadrados lineales y no
lineales.
Tabla III.8. Relaciones esfuerzo-deformación calculadas para carga uniaxial 54
obtenidas de probetas de acero (Bruneau et al., 1998) y errores relativos debido al
ajuste de los datos por mínimos cuadrados lineales y no lineales.
Tabla V.1. Área de histéresis de las curvas fuerza-desplazamiento. 83
Tabla V.2. Valores máximos de la respuesta sísmica de los modelos estructurales 89
estudiados.
101
APÉNDICE C.- LISTA DE FIGURAS
Figura Pagina
Figura II.1.- Curva fuerza-desplazamiento de los elementos de Masing 16
(Masing,1926).
Figura II.2.- Ciclo histerético para carga cíclica. 17
Figura II.3.- Ciclo histerético de Masing (Jayakumar, 1987). 18
Figura II.4.- Función de Ramberg-Osgood. 19
Figura II.5.- Relaciones de histéresis del modelo de Ramberg-Osgood. 21
Figura II.6.- Sistema de un grado de libertad con amortiguamiento viscoso. 22
Figura. II.7 influencia del deterioro de la resistencia de fluencia sobre la curva 27
fuerza-deformación de fluencia unidireccional para α= 0.1, ß = -.1 y n =5.
Figura. II.8 influencia del deterioro de la resistencia de fluencia sobre la curva 27
fuerza-deformación para α = 0.2, ß = -.03 y n =5.
Figura. II.9 ciclos blandos del endurecimiento elástico del material, α = 0.1, ß = - 28
.01 y n =5.
Figura. II.10 ciclos fuertes del endurecimiento elástico del material α = 0.1, ß = 28
.01 y n =5.
Figura. II.11 ciclos blandos del material elástico-perfectamente plástico, α = 0.01, 29
ß = -.01 y n =5.
Figura. II.12 ciclos fuertes del material elástico-perfectamente plástico, α = -0.017, 29
ß = .018 y n =5.
Figura II.13 Deterioro del modulo elástico (Fluencia unidireccional), α = 0.2, ß = 31
-0.12 y n =5.
Figura. II.14 Deterioro del modulo elástico (Fluencia cíclica), α = 0.2, ß = -0.06 y 31
n =5.
Figura II.15 Deterioro del modulo elástico (Material elástico-perfectamente 33
plástico), α = 0, ß = -0.01, S =0 y n =5.
Figura II.16 Deterioro del modulo Elástico (material elástico-endurecido), α = 0.2, 33
ß = -0.01 y n =5.
Figura II.17 Deterioro por endurecimiento, α = variable, ß = -0.0184 y n =5. 34
Figura II.18 Deterioro de resistencia y rigidez, α = 0.1, ß = -0.01 y n =5. 36
Figura II.19 Deterioro de la resistencia, rigidez y del endurecimiento por 38
deformación, α = 0.1, ß = -0.01 y n =5.
Figura II.20 Deterioro del endurecimiento por deformación y resistencia, 38
manteniendo constante la rigidez α = 0.1, ß = -0.01 y n =5.
Figura II.21 Deterioro de la rigidez y del endurecimiento por deformación, 39
manteniendo constante la resistencia a = 0.2, ß = 0.0158 y n =5.
Figura II.22.- Generación de ciclos histeréticos mediante endurecimiento por 43
deformación lineal α = 0.10, ß = -0.01 y n = 5.
Figura II.23 Generación de ciclos histeréticos mediante endurecimiento por 43
deformación no lineal α 1 = 0.10, α 2 = -0.015, ß = -0.01 y n = 5.
Figura III.1. Ajuste de parámetros utilizando funciones de potencia para acero 45
(Bruneau et al., 1998).
Figura V.1 Dispositivo disipador tipo viga propuesto por Ortega Ortega (Escobar 72
et al., 2002).
102
APÉNDICE C.- LISTA DE FIGURAS (CONTINUACIÓN)
103
APÉNDICE D.- PAGINA PERSONAL DEL AUTOR (http://mx.geocities.com/tamatecoreyes/)
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