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Constituye un medio de revisión. Su naturaleza es eminentemente procesal.

II. PRINCIPIOS GENERALES


Personalidad o legitimación: Solo puede recurrir la parte agraviada que tenga un interés rotegible.
De ahí que el poder de impugnación se halla limitado, así como la facultad de revisión. Si se
desechan las pretensiones en todo, la resolución será recurrible por el todo.
Si se desechan las pretensiones en parte, la resolución será recurrible por la parte que se estima
causa el agravio. En principio el vencedor no puede recurrir.
Legalidad: Solo existen recursos que la ley prevé. No pueden establecerse ni por decreto ni por
acordada.
Limitación: La tendencia actual es limitar el número de instancias, el número de especies de
recurso, disponer la irrecurribilidad de ciertas resoluciones y disminuir el plazo de interposición.
Asimismo y conforme al principio de concentración la nulidad se halla subsumida en el recurso de
apelación al momento en que tenga que estudiarse ésta.
Formalidad: Los recursos deben seguirse conforme con el procedimiento establecido. No se
permite la utilización analógica del proceso ni la aplicación del recurso a supuestos no previstos.
Conforme al principio de consumación del recurso, no es reproducible para enmendar errores.
Además se halla prohibido su ejercicio ad eventum (ésto es, deben ser interpuestos en tiempo
útil), salvo excepciones previstas en la ley. Conforme con el principio de unidad no se permite su
interposición promiscua, pues cada resolución admite un tipo de recurso.
Prohibición de la reformatio in peius: La “reformatio in peius” no es sino la posibilidad, de que el
apelante, o el recurrente pueda ver empeorada su situación por la resolución que se dicte al
resolver el recurso, en relación a la que tenía cuando se dictó la resolución que se recurre. Tal
situación, como principio general, está prohibida por el ordenamiento jurídico. El principio de la
prohibición de la “reformatio in peius”, está muy estrechamente relacionada con otros principios
procesales, en especial el de la doble instancia, el del principio dispositivo del procedimiento civil
por las partes, el principio de congruencia, el de la cosa juzgada, así como la prohibición de la
indefensión conforme con la garantía constitucional de inviolabilidad de la defensa, sin ánimo de
ser exhaustivos. Se debe considerar el hecho de que la instancia recursiva se halla condicionada
por la voluntad de los recurrentes y por las cuestiones planteadas en la instancia inferior, con
excepción del daño que derive de la aplicación de normas de orden público, cuya recta aplicación
es siempre deber del Juez, con independencia de que sea o no pedida por las partes.
Disposición: su utilización es expresión del derecho de acción. De ahí que las partes pueden:
renunciar al derecho de impugnar un fallo desistir del recurso interpuesto desertar al no fundar el
recurso abandonar instancia recursiva, con lo cual opera la caducidad Se discute la validez de la
renuncia anticipada.
III. ADMISIBILIDAD
La admisibilidad tiene que ver con la procedencia formal del recurso. Constituye el requisito de
concesión como facultad del a quo, revisable por el a quem y en esta instancia causa estado. Si el a
quem considera que el recurso ha sido mal concedido totalmente ordenará la remisión de los
autos al a quo. En tanto si estima que ha sido parcialmente mal concedido, modificará la forma de
concesión del recurso. Si la parte agraviada cree que el recurso ha sido mal denegado podrá
recurrir en queja ante el superior.
RECAUDOS DE ADMISIBILIDAD
Los recaudos de admisibilidad se dan en atención a los sujetos intervinientes y a los elementos
objetivos, en los que a su vez cabe distinguir los siguientes aspectos:
Sujetivos: el sujeto o sujetos agraviados deben demostrar el perjuicio que les ocasiona el dictado
de la resolución recurrida. Otro recaudo constituye la legitimación por parte de los mismos –
legitimatio ad causam–.
Objetivos: el acto impugnable o resolución debe ser recurrible atendiendo igualmente a
formalidades de lugar, tiempo y forma propia.
IV. FUNDABILIDAD
La fundabilidad jueba con la procedencia sustancial del recurso, es decir, la certeza del agravio y
de su reparabilidad, lo que constituye una facultad exclusiva del a quem. La competencia por
razón de grado constituye una norma de orden público, la que en caso de incumplimiento trae
como consecuencia la nulidad absoluta del acto que la contraríe.
V. EFECTO EXTENSIVO DE LOS RECURSOS
El efecto extensivo de los recursos obedece al principio de la personalidad de las vías recursivas. Es
decir, la impugnación se da en la medida de cada parte procesal y no en otros sujetos como
consecuencia del principio dispositivo. En los casos de litisconsorcio facultativo el recurso no
beneficia al resto de los sujetos. Sin embargo cuando se trata de litisconsorcio necesario, la
resolución favorece o perjudica a los demás, aunque no pueden intervenir en el trámite quienes
no hayan recurrido.
VI. ETAPAS EN SU DESARROLLO
Interposición: es el acto por el cual el recurrente impugna la resolución en forma escrita, oral o
actuada ante el órgano que dictó la resolución. La voluntad de impugnar debe ser clara haciendo
expresa alusión a la resolución atacada en forma y tiempo oportunos conforme al plazo
establecido en la ley.
Concesión: es el acto por el cual el órgano efectúa el examen de admisibilidad. Es dable destacar
que en los recursos de reposición y aclaratoria no hay juicio separado de admisibilidad y
fundabilidad.
Fundamentación: es la crítica concreta y razonada de las partes al fallo recurrido.
No basta con remitirse a escritos anteriores. En algunos casos fundamentación va incorporada a
interposición, como ocurre con las resoluciones emanadas de los Juzgados de Paz en los casos de
violencia doméstica e intrafamiliar en términos de lo preceptuado en la Ley No. 1.600/2000 Contra
la Violencia Doméstica, y en cuyos supuestos intervienen los Juzgados de Primera Instancia en lo
Civil y Comercial en grado de revisión.
Instrucción: el trámite conlleva el traslado a la contraria, al Ministerio Público, a la Sindicatura, etc.
Según los casos y en atención a los sujetos intervinientes. Tiene como característica la imitada
producción de pruebas en ciertos recursos.
Resolución: con el dictado de la resolución se hace o no lugar a la impugnación.
PRESUPUESTOS
Agravio: el agravio está dado por la lesión, injusticia, ofensa, perjuicio material, que alega la parte
recurrente. No es dable confundir el agravio con el interés. En efecto, es conocido el adagio de que
“el interés es la medida de la acción”. De ahí que en este contexto el agravio primero significa la
posibilidad de obtener una nueva decisión mediante la impugnación del fallo, en tanto que el
interés reconoce un camino que comenzó por ser considerado como elemento condicionante del
ejercicio de la acción en justicia, luego como presupuesto procesal y, tras de cubrir una vasta
trayectoria, vuelve a arribar al derecho sustancial, por considerárselo incluido en la valoración que
formula el legislador al estructurar la norma. La afirmación de que no hay agravio para quien ha
sido satisfecho en su pretensión aunque discrepe de los fundamentos, tiene que ver con que el
gravamen debe ser cierto, no solo potencial o académico, con lo cual la recurrencia en el solo
interés de la ley es inviable.
Legitimación: es la aptitud para interponer, pretender o contradecir el recurso, en principio solo
reservado a las partes tal como se ha puesto de manifiesto. Así se hace referencia a
la parte originaria o sucesiva, entendiéndose esta última como la incorporada al proceso a
posteriori.
los sustitutos, a través de la cesión de derechos –onerosa o gratuita y en los
casos de sucesión de derechos.
los terceros, en la medida de su interés.
los fiscales, defensores, al ejercer el derecho de representación.
los abogados, peritos, por sus honorarios.
3. Competencia: es la aptitud del órgano revisor para ejercer las facultades jurisdiccionales en
razón de la materia, el territorio, el monto y el grado.
4. Resolución impugnable: implica la existencia de resolución, recurrible conforme a la ley
procesal.
5. Recaudos: el tiempo, el lugar, la forma, como requisitos de admisibilidad del recurso. Sin
embargo en doctrina se afirma que en cuanto a las formas las mismas no son sacramentales en
virtud al principio de canjeabilidad, donde rige la teoría del recurso indiferente, en virtud del cual
si se interpone un recurso queriendo otro se admite éste. Como se ha dicho, las deficiencias
técnicas que pueden ser disculpadas refieren al incumplimiento de algunos recaudos de forma,
quedando excluidos los defectos vinculados al tiempo y el lugar de cumplimiento de los actos, que
por su trascendencia no pueden ser subsanados. La doctrina del recurso indiferente ofrece una
solución en aquellos casos en los que exista duda (objetiva) en el litigante respecto de la
admisibilidad de uno u otro recurso, lo cual sucede generalmente cuando la ley permite más de un
recurso contra determinada resolución. Por ej. El caso de la providencia que causa un gravamen
irreparable, contra la cual se puede deducir revocatoria o apelación. Si el recurrente deduce
apelación y la funda en el mismo escrito pero el juez entiende que la providencia no causa
gravamen irreparable, deberá admitir el recurso como revocatoria, si se presentó dentro de los
tres días. Resulta importante destacar que debería excluirse la aplicación de esta doctrina siempre
que el recurrente incurra en un error grosero, el que se configura ante el yerro cometido en la
elección del medio impugnativo cuando no existe duda alguna respecto de la naturaleza de la
resolución. Por ej. no sería posible aplicar la reconducción a los recursos extraordinarios, en tanto
la fundamentación del recurso exteriorice la consiente elección de una vía inadecuada y no se
trate de un simple error material en la designación del nomen iuris –que sí podría ser subsanado–.
6. Fundamentación: es la expresión de los posibles errores de la resolución
atacada. La crítica debe ser concreta con expresión del agravio.
Además debe ser una crítica razonada anclada en los fundamentos y bases del
recurso.

7. Tipificación legal: el recurso debe existir en la ley procesal.