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Universidad Carlos III (Campus de Getafe)

Género y políticas de igualdad en las organizaciones.

Alan Josué Rosero Morales.

Texto 1.

➔ ¿Qué tipo de feminismo, de los que aparecen definidos en el capítulo Sexualidad

y Género (Macionis y Plummer), defiende el autor? Justifica tu respuesta lo más


ampliamente que puedas.

Según mi criterio, el autor del texto coincide en ideas semejantes a las extraídas a través
de mi reciente conocimiento y concepción del feminismo socialista, ya que desde un
primer momento establece que el problema recae en el actor socio político protagonista
de un país, que según su criterio y opinión, países Nórdicos donde el socialismo ha
gobernado entre 40 y 45 años, la igualdad de hombres y mujeres es la mejor entre todos
los países de Europa; basándose en datos estadísticos y condiciones laborales que dejan
en entredicho las condiciones laborales y sociales actuales en España donde ha
gobernado el mismo tiempo, regímenes tradicionales y católicos.

Además, centra su crítica en prácticamente el cincuenta porciento del artículo, en el país


capitalista por excelencia, que literalmente en sus palabras lo definen como: “EEUU es
un ejemplo de lo que significa tal modelo. Es una de las sociedades capitalistas
desarrolladas más injustas, más desiguales, menos democráticas, y con menos derechos
para las mujeres.”

Así, vemos como el mal de la poca ejecución e influencia del feminismo en todo el
globo recae y viene precedido por el gran capitalismo, que a pesar de que en EEUU se
sitúa el mayor numero de concienciados y activistas del feminismo, jamás ha podido ser
un precursor de movimiento para los demás continentes, ya que Vicenç Navarro nos
explica que el capitalismo siempre ha conseguido individualizar grandes conflictos para
asi hacerlos menos fuertes. Ejemplo de ello, vemos como la segregación de luchas que
pudiesen ser comunes, se dividen en luchas de liberación de la mujer, luchas por la
liberación de los latinos, luchas por la liberación del colectivo LGTB+…entre otros.

En conclusión, lo que nos transmite el autor es la participación colectiva en la búsqueda


del bien común y lucha igual, no la búsqueda y lucha individualizada, que la defendería
en caso de ser partidario del feminismo liberal, donde los individuos buscarían sus
necesidades de manera individual.

Adicionalmente:

➔ Desde la perspectiva de otros tipos de feminismo o corrientes feministas ¿se te

ocurre alguna crítica al texto, o a alguna de sus premisas fundamentales?

Observándolo desde un feminismo liberal, el texto de Vicenç Navarro no tendría


sentido, ya que el feminismo es una lucha mas bien individualizada, no por egoísmo, si
no porque cada individuo debe intentar conseguir sus propias metas y desarrollar
positivamente sus talentos.

Además, Vicenç Navarro no acepta las bases de la sociedad en la que vivimos, tanto a
nivel político como social en Europa y en continentes donde el capitalismo predomina;
mientras que el feminismo liberal, no solo asume, si no que acepta las bases de la
sociedad en la que vivimos, ya que considera que no todas la mujeres e individuos
feministas han de unirse a una lucha conjunta sino que cada individuo debe buscar sus
interés y por consiguiente su felicidad, que podrá ser posible solo con cambios sociales
y culturales, evadiendo protagonismo al sistema socio político que rodea a la masa.

En segunda contraposición, podríamos encontrar al feminismo radical, que coincide en


ciertas inquietudes de lucha con el feminismo social; pero aun así considera que la
revolución socialista y trabajo en unidad como afirma Vicenç Navarro, no son
suficientes para erradicar el hetero patriarcado y el sexismo actual. El feminismo
radical, va más allá y nos habla de la abolición por completo del concepto de concierne
al termino género.

Además de sí hacer mención al poder que sostiene el hombre como figura sexual sobre
la figura de la mujer y de la posibilidad y decisión que pueden tener las mujeres sobre
su reproducción; mientras que Vicenç Navarro no menciona ni hace alusión a estos
conceptos tan importantes para el feminismo radical.
Haciendo alusión a otras variantes del feminismo; podríamos mencionar las distinciones
que Vicenç Navarro ni si quiera menciona como factores esenciales para acabar con la
desigualdad de mujeres y hombres.

Así, para el feminismo psicoanalista es esencial la formación desde la infancia del


concepto analístico en la concepción del género, mientras que para el socialismo que
defiende el autor, esta concepción viene precedida del entorno capitalista en el que
vivimos.

Por otro lado, Vicenç Navarro no hace mención a la raza negra mas que no ha de haber
distinción entre razas y clases; sin embargo el feminismo negro, hace referencia a las
dificultades que ha tenido que confrontar las mujeres negras frente a las posibles
barreras que pasan las mujeres de raza blanca, clase media y feministas.

En contraposición a este último tipo de feminismo, encontramos el feminismo


postmoderno que ni si quiera concibe la raza y la clase como factor a tener en cuenta en
la lucha del feminismo; todo lo contrario, no tienen en cuenta ciertas bases que
pretende defender Vicenç Navarro.

Por último, y para mi gusto el más esclarecedor en esta lucha del feminismo, es el
nuevo movimiento internacional de mujeres, del que Vicenç Navarro no hace mención
en ningún momento en cuanto las inquietudes de reforma e impulso para el feminismo,
ya que centra su articulo en el continente europeo y américa del norte; es decir países en
su totalidad con recursos con los que países en vías de desarrollo o recursos escasos no
cuentan, por lo que las dificultades por la religión, libertad o capacidad de formación de
grupos reivindicativos…entre otras barreras, no se han tenido en cuenta en la defensa
del feminismo.

Finalmente, desde mi reflexión, tras conocer los distintos tipos de feminismo, podria
decir que tengo tendencias bidireccionales; hacia el feminismo socialista y feminismo
radical; ya que según mi opinión la ley del mas fuerte y consiguiente a ésta, la ley del
hombre es el fuerte, mientras que la mujer la débil; es totalmente cierta; no solo en
ámbitos generales, sino dentro de también colectivos que luchan contra el sexismo,
como el colectivo LGTB+ (machismo gay y falso sentido de que lo masculino es lo
superior).
En el presente ensayo argumentativo hace un análisis de la discriminación en el ámbito
laboral, todos han sufrido de algún tipo de discriminación, lo cual lleva a las personas a
preguntarse ¿Por qué discriminar ¿Porque juzgar a un libro por su portada, o sentirse
superior a los demás?, este tipo de situaciones se dan muy seguido en el área de
negocios, un ejemplo de ello es cuando una persona va a pedir trabajo y por el solo
hecho de ser diferente, no tiene oportunidad de obtener un puesto. “El 50% de los
trabajadores mexicanos la han padecido por diversas causas, dice Fernando Calderón; la
búsqueda de trabajo es el momento en donde se registran las mayores prácticas de
discriminación.” La mitad de los mexicanos que van a buscar trabajo sufren de este
problema. Actualmente a la sociedad se le “olvida” que todos son iguales, se excluye
socialmente a aquel que no cumpla con los requisitos afines a los propios. La tesis que
se desea comprobar es la problemática de la discriminación, los valores y costumbres
que intervienen, los aspectos de la socialización que son quebrantados. Cuando se
discrimina, se pierde la cultura y la educación infundida, no se obtiene tener respeto por
la persona discriminada, la cual se sitia en estereotipos que se piensan que son los
correctos. Desde temprana edad se presencian todo tipo de discriminación, es algo que
no dejara de existir, a menos que se haga conciencia social sobre este problema y poder
combatirlo. El gobierno ha emprendido leyes para poder tener una igualdad de
oportunidades de empleo. Actualmente existe la ley federal para prevenir y eliminar la
discriminación, la cual dice “ El objeto de la misma es prevenir y eliminar todas las
formas de discriminación que se ejerzan contra cualquier persona en los términos del
Artículo 1 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, así como
promover la igualdad de oportunidades y de trato” Existen muchas definiciones de
discriminación, una de ellas definida por la CONAPRED es que es una práctica
cotidiana que consiste en dar un trato desfavorable o de desprecio inmerecido a
determinada persona o grupo, que a veces no percibimos, pero que en algún momento la
hemos causado o recibido. Esto hace referencia a un trato de sometimiento hacia una
persona por motivos, ya sea de sexo, religiosos, políticos, entre otros. Estas definiciones
transfieren un mensaje de disgregación y obstáculos que se le imponen a una persona
por el hecho de ser diferente o pensar diferente. Cuando se habla de dicho tema se hace
a un lado la ética, ya que en el momento que se critica a otras personas, se les está
arrebatando el derecho de igualdad, por lo que se pude decir que es un dilema ético-
social.
La mundialización ha producido cambios en las relaciones sociales y, en particular, en
las relaciones de trabajo, una de cuyas características es la irrupción masiva de la mujer
en el mercado de trabajo. Entre 1973 y 1990 la tasa de participación masculina en el
empleo bajó del 88% al 83% mientras la femenina aumentó del 48% al 60%.

La incorporación de la mujer al mercado de trabajo se produjo por dos razones: la


primera, su deseo de ser reconocida como individuo y como ciudadano en una sociedad
en la que tal reconocimiento depende sobre todo de los aportes financieros que procura
un ingreso; la segunda, por la ineludible necesidad de trabajar frente al desempleo de los
miembros masculinos de la familia. Pero esta incorporación se produjo en condiciones
tan discriminatorias como las preexistentes, con el agravante de que la mujer fue
utilizada como mano de obra de reserva para disminuir la retribución y ofrecer
condiciones de trabajo desfavorables.

Si bien algunas mujeres eligen trabajar en lugar de permanecer en el hogar, la gran


mayoría, especialmente en los países de menor grado de desarrollo, no lo hacen por
elección sino por obligación. Cuando permanecen en el hogar se hacen cargo de una
serie de tareas domésticas y de cuidado de personas y bienes, que a menudo son
pesadas. Estas tareas las dejan fuera de la esfera del mercado de trabajo y se las califica
de “económicamente no activas” aunque realicen actividades indispensables para la
supervivencia y desarrollo de la familia y contribuyan, a veces, en industrias o
artesanías destinadas al mercado. Las tareas domésticas, el cuidado y atención de
personas (salud, educación, vestido, higiene) y de cosas que constituyen el patrimonio
familiar es subvalorado. Esta subvaloración determina asimismo los bajos salarios que
perciben las que trabajan como maestras de niños pequeños, enfermeras o empleadas
domésticas.

La incorporación de la mujer al mercado de trabajo ha reducido el tiempo que ellas


dedican a las tareas de reproducción (no sólo dar a luz sino también criar, alimentar,
educar, cuidar de la salud y ayudar a la socialización de los hijos) y domésticas, pero ha
reducido sobre todo su tiempo libre. La falta de tiempo libre obstaculiza no sólo su
derecho al descanso y al esparcimiento sino también a la educación y a la participación
en la vida cultural y científica. Cuando la mujer carece de tiempo para realizar todas las
tareas de que está a cargo suele descargar una parte de ellas en sus hijas mujeres, lo que
a menudo obliga a las niñas a abandonar la escuela. De este modo se encadena el círculo
vicioso en que la mujer carece de la formación necesaria y debe aceptar los puestos de
menor jerarquía, peor remunerados y de condiciones más duras.

II - La contracción del papel que desempeñaba el Estado en la economía,


particularmente la drástica disminución del gasto social, perjudica más a las mujeres
que a los hombres porque muchos de los servicios reducidos o eliminados las ayudaban
a aliviar una parte de sus tareas familiares y a hacer compatible el empleo con la
maternidad. La falta de servicios de guardería las obliga a aceptar empleos de tiempo
parcial o a dejar a sus hijos al cuidado de otras personas, generalmente mujeres, lo que
aumenta la carga de estas últimas. La privatización de los servicios de salud obliga a las
mujeres de condición modesta a cuidar ellas mismas a sus enfermos. Como lo indica un
documento de las Naciones Unidas:” hay cada vez más pruebas de que al aumentar la
pobreza, el desempleo y el desamparo, las políticas de ajuste estructural llegan a
exacerbar la violencia contra la mujer, ya que reducen su poder económico y aumentan
su carga debido a la disminución o a la pérdida de servicios sociales.”

Las altas tasas de desempleo funcionan como factor de coerción en la negociación en


que las empresas lograron disminuir los costos salariales con el fin, alegan, de resultar
más competitivas. En las zonas industriales francas, en Mauricio, trabajaban hasta 1984
un 80% de mujeres. Ese año, el Gobierno decidió eliminar el salario mínimo para los
hombres y el porcentaje de mujeres empleadas en esas zonas disminuyó al 66%., puesto
que los hombres aceptaron salarios similares a los de las mujeres.

Desde el decenio de 1970 las tasas de desempleo no han dejado de crecer incluso en los
años de mayor crecimiento económico. En 1998 había unos 165 millones de
desocupados mientras en 2008 se estimaba esa cifra en 193 millones. La tasa total de
desempleo era, en 2008, de 5.9% para los hombres y de 6.3% para las mujeres.

La diferencia en materia de desocupación entre hombres y mujeres es un indicador de


discriminación. Pero lo es aún más la del acceso al mercado de trabajo. En todas las
regiones del mundo la tasa de acceso al empleo de las mujeres es inferior a la de los
hombre en relación con la población. En América Latina la tasa de mujeres con empleo
era, en 1998, de 44.2% contra 82% para los hombres y en 2008 era de 52,6% contra
81,9% para los hombre. En Asia del Sur era de 36,7% para las mujeres contra 89,1%
para los hombres en 1998 y en 2008, de 37,6% contra 86,2% para los hombres. En los
países más desarrollados era de 48,3% para las mujeres contra 69,8% para los hombres
en 1998 y de 50,4% contra 67,5% en 2008. Aunque la brecha parece haberse achicado
tímidamente, la diferencia sigue siendo importante. Algunas mujeres de los países más
ricos pueden haber elegido permanecer fuera del mercado de trabajo, pero en los países
menos desarrollados no lo hacen por la falta de puestos de trabajo o por las presiones
culturales. Las que permanecen en el hogar realizan infinidad de tareas domésticas y de
cuidado de personas o de participación en industrias u otras actividades familiares, todas
ellas no remuneradas, que a menudo cubren jornadas laborales más largas y pesadas que
las del trabajo asalariado, pero que relegan a la mujer a la categoría de “fuera de la
fuerza de trabajo” y realizando actividades no económicas.

III - La flexibilidad y la inseguridad en el empleo han reemplazado al pleno empleo con


remuneración regular y de tiempo completo. Esta tendencia, conjuntamente con el
desempleo, ha hecho que muchas mujeres con escasas calificaciones hayan sido
empujadas al trabajo ocasional, temporal, doméstico o “independiente”, así como al
trabajo a domicilio o a otras formas de trabajo (venta callejera, tratamiento de basura) o
de servicios (atención de enfermos o ancianos a domicilio, etc.) generalmente no
declarado, es decir, dentro del sector informal, no estructurado, fuera del control de las
leyes y las instituciones. El trabajo informal carece de beneficios sociales (seguros por
enfermedad o accidentes, licencias por maternidad, vacaciones pagas, etc.), de
estabilidad (el empleador no está obligado a pagar indemnización por despido) y del
derecho a una jubilación.

La situación de los trabajadores independientes en el sector no estructurado ha sido


descrita en un informe sobre Burkina Faso donde se indica que el sector informal
proporciona el 20% del producto bruto del país y permite vivir al 80% de la población
urbana económicamente activa:” No tienen ningún tipo de seguridad social, no tienen
maquinarias, les faltan las materias primas y otros productos necesarios, los canales de
distribución son caóticos y tienen bajos niveles de educación, todo lo cual quita a sus
productos la calidad para poder competir, por lo que a menudo tienen que dedicarse a
varias ramas de actividad al mismo tiempo. No tienen acceso ni al capital ni a las
garantías, por lo que les cuesta mucho obtener créditos...” El informe agrega que las
mujeres son una impresionante mayoría en ese sector.
Las nuevas tecnologías aplicadas a la agricultura suplantaron la mano de obra femenina
en el campo y redujeron la participación de la mujer en la llamada población activa
agrícola. En África al Sur del Sáhara, donde la mujer había tenido una situación
favorable comparada con la de otros países subdesarrollados, según los indicadores de
mortalidad, nutrición y salud, gracias a su importante función en el sistema agrícola, las
nuevas tecnologías han desplazado esa función. También han contribuido a deteriorar la
situación de la mujer los cultivos de exportación, que emplean mano de obra
esencialmente masculina. Su acceso a la tierra ha disminuido, pues la adjudicación de
tierras como consecuencia de los programas de ajuste estructural a menudo le han hecho
perder sus tradicionales derechos de usufructo sobre tierras cultivables disminuyendo,
en consecuencia, sus ingresos. La introducción de la propiedad individual y la reducción
de los derechos comunales sobre la tierra han reducido el acceso de la mujer a recursos
productivos también en Asia meridional.

IV - Como consecuencia del desempleo industrial y agrícola, muchos trabajadores se


han visto obligados a migrar. Se calcula que la cifra de migrantes en el mundo asciende
a 214 millones. Los migrantes representan el 3,1% de la población mundial y las
mujeres representan el 49% de los migrantes. El 75% de los migrantes están en el 12%
del total de los países. Ninguno de esos países, entre los que se encuentran los europeos
y los Estados Unidos, ha ratificado la Convención de la ONU sobre Trabajadores
Migrantes establecida para asegurar que los migrantes tengan iguales derechos que los
trabajadores nacionales y para proteger también a los trabajadores indocumentados no
sólo como entidades económicas sino como seres humanos con derechos.

Según un informe reciente del BID, los migrantes se han convertido en un elemento
integral de los mercados laborales de los países industrializados (en Estados Unidos
representan el 23% de los trabajadores del sector manufacturero y el 20% de los del
sector de servicios). Pero la migración, a veces, está asociada con una reducción de las
remuneraciones de los trabajadores de baja calificación en los países más desarrollados.
Según este mismo documento “la mayoría de los trabajadores de la región que emigran
a los países desarrollados se inserta en las franjas menos calificadas de la estructura
ocupacional”...pero “los países más pequeños y menos desarrollados son los que
padecen más el éxodo de profesionales.” La cantidad de mujeres que emigran es
impresionante. Para las migrantes, se trata de una estrategia de supervivencia concebida
para elevar los ingresos del grupo familiar, reduciendo al mínimo el vínculo que se
efectúa a través del cabeza de familia varón con la desfalleciente economía nacional.
Uno de los efectos más importantes de las migraciones es el flujo de remesas enviadas
por los migrantes a sus familias y comunidades de origen. En 2008 los flujos de remesas
mundiales superaron los 444.000 millones de dólares de los Estados Unidos, de los que
338.000 millones se destinaron a países en desarrollo.

Muchas mujeres van al servicio doméstico. Por ejemplo, en las Filipinas, que es el
mayor país asiático de emigración, el número de mujeres que emigran supera al de sus
compatriotas varones en la proporción de 12:1. La disminución de los servicios sociales
ha generado, por parte de las familias acomodadas de los países desarrollados, un alza
de la demanda de servicio doméstico. Los trabajadores domésticos inmigrantes que se
alojan en el domicilio del empleador están particularmente expuestos a diversas formas
de malos tratos ( verbales o físicos) en el lugar de trabajo que, en el peor de los casos
han llegado a causar la muerte del empleado. Los malos tratos contra el empleado
migrante incluyen insultos de tipo racista, que generalmente tienen por objeto humillar
al trabajador y exigir su sumisión. El acoso y abuso sexual parecen ser corrientes, con
graves repercusiones a largo plazo sobre la salud de los trabajadores, especialmente
cuando las víctimas son niñas.

V - El trabajo forzado, a veces en condiciones de esclavitud, parece ser admitido en


varios países receptores de migrantes para el servicio doméstico. En muchos otros, es
una práctica corriente el trabajo infantil forzado siguiendo tradiciones consistentes en
confiar niños de corta edad a adultos para que realicen tareas domésticas, en muchos
casos demasiado pesadas y durante todo el día, sin salario ni derecho al descanso. Las
mujeres, que son mayoría en este sector, y en particular las niñas, son las principales
víctimas de la falta de normas que caracterizan a este servicio, pues varios países, al
ratificar los respectivos convenios de la OIT, han excluido a los trabajadores domésticos
del ámbito de aplicación de los mismos, por ejemplo, del Convenio sobre seguridad y
salud de los trabajadores, 1981(núm. 185), del Convenio sobre la fijación de salarios
mínimos, 1970, (núm.131) y del Convenio sobre la edad mínima, 1973.

Otra de las plagas que afecta principalmente a las mujeres y a los niños es el de la trata
de personas para someterlas a trabajos forzados y a la explotación sexual, que existe en
casi todos los países del mundo y es tolerado en muchos, entre ellos los más
desarrollados. La nueva Confederación Sindical Internacional (CIS), resultado de la
fusión de la Confederación Internacional de Organizaciones Sindicales Libres (CIOSL)
y la Confederación Mundial del Trabajo (CMT) publicó, en febrero de 2007, un informe
sobre las normas fundamentales del trabajo reconocidas en la Unión Europea, donde
dice:”Todos los Estados miembros de la UE han ratificado los dos Convenios
fundamentales de la OIT sobre trabajo forzoso. Con todo, la trata de personas,
esencialmente mujeres y niñas para destinarlas a trabajos forzosos y a la explotación
sexual, es un problema, en cierta medida, en prácticamente todos los países.”

VI - Uno de los aspectos en que la discriminación contra la mujer se hace más evidente
es el de la retribución y las condiciones de trabajo. Aparte de otras razones que influyen
para agravar esta discriminación (migrantes, menores, baja calificación por falta de
oportunidades para educarse o por provenir de zonas agrícolas) las mujeres sufren
discriminación por el sólo hecho de serlo. Estudios recientes en Europa y Asia Central
han demostrado que los avances en este terreno son muy lentos. Las mujeres ganan,
como término medio, el 15% menos por hora de trabajo que los hombres. En Estados
Unidos, varios estudios del National Committee on Pay Equality revelaron que la
brecha entre los salarios de ambos sexos se estrecha muy lentamente. Un estudio de
2008 del International Poverty Centre proporciona indicadores de esas diferencias entre
trabajadores adultos urbanos de Argentina, Brasil, Chile, El Salvador y Méjico que
muestran que las mujeres perciben remuneraciones equivalentes al 80% de las de los
hombres, menos en Argentina, donde perciben el 92%. Según datos oficiales de
Argentina, las madres son las que sufren mayor discriminación, pues perciben
remuneraciones que son casi un 20% menores que las de las mujeres sin hijos.

En febrero de 2007, la nueva Confederación Sindical Internacional (CIS) dijo en un


informe: “En los Estados Miembros de la Unión Europea sigue habiendo una profunda
brecha entre la legislación y la práctica con respecto a la iguadad entre hombres y
mujeres. En Europa las mujeres ganan hasta un 40% menos que sus colegas masculinos,
registran índices de desempleo más elevados y están escasamente representadas en los
cargos directivos. La discriminación económica que sufre la mujer es particularmente
grave en algunos de los Estados Miembros de Europa Oriental, donde las diferencias en
el sector público suelen ser incluso mayores que en el sector privado.”
La discriminación contra la mujer tiene lugar no sólo en los niveles más bajos de la
escala social, sino también en los más elevados. Las mujeres están subrepresentadas en
los Consejos de Administración de las grandes empresas. Encuestas realizadas en once
países europeos revelaron que, como término medio, las mujeres representan sólo el
14% de los miembros de dichos consejos. El promedio se eleva gracias a países como
Noruega (41%) y Suecia (27%), pero otros países como Francia (9%), España (8%) y
Portugal (3%) muestran que las mujeres son discriminadas en las promociones y sobre
todo, en los cargos de dirección.

De los 3.000 millones de personas empleadas en el mundo en 2008, 1.200 millones eran
mujeres. Sólo una pequeña proporción de las mujeres con empleo trabajan en la
industria (en 2008, 18.3% contra 26,6% de hombres). La gran mayoría están en la
agricultura y cada vez más en los servicios (en 2008 el sector servicios cubría un 46,3%
del total del empleo femenino contra 41,2% para los hombres). Hay importantes
diferencias entre hombres y mujeres en cuanto a las condiciones de trabajo. A nivel
mundial, las mujeres en empleos vulnerables (los que, según la OIT reciben
retribuciones ínfimas, carecen de protección social y de la seguridad que los ponga a
cubierto de la falta de trabajo y que no pueden ahorrar lo suficiente para los períodos de
desempleo) incluye no sólo el trabajo informal sino también a quienes, teniendo
empleo, no alcanzan a cubrir sus necesidades elementales, era el 52,7% contra 49,1%
para los hombres.

Es característico de este período la creación de empleos remunerados por debajo de las


necesidades mínimas de subsistencia. El derecho a tener un trabajo estable y a
condiciones de trabajo dignas (o decentes, como lo reclama la OIT, atenuando la
reivindicación de un derecho humano esencial) no tiene vigencia en la sociedad actual.
Para incrementar sus beneficios, las empresas recurren a la extorsión, obligando a sus
trabajadores a aceptar condiciones de trabajo y remuneraciones inferiores a las que
tenían, cerrando lugares de producción (con el consiguiente desempleo) para trasladarse
a países con mano de obra retribuida mínimamente e invirtiendo beneficios en el
mercado financiero en perjuicio de la inversión productiva que les permitiría mantener
las fuentes de trabajo. La carrera hacia la acumulación de riquezas parece no tener fin.

En el sector agrícola, las sociedades transnacionales (STN) tienen generalmente


repercusiones negativas, tanto para la población como para las prioridades nacionales,
pues están orientadas hacia la exportación y suelen desbastar los cultivos de
subsistencia. Como a menudo invierten en tecnología destinada a optimizar la
explotación, eliminan los métodos y cultivos tradicionales. En cuanto a la mujer, la
privan de su papel tradicional en la agricultura y la obligan a emigrar, como ha sido
dicho precedentemente. El empleo que ofrecen en el campo se caracteriza por ser
estacionario y de tiempo parcial y se violan a menudo los derechos de los trabajadores a
una retribución equitativa. En el caso de trabajadores migrantes sin documentos, se los
hace trabajar en condiciones deplorables y reciben salarios ínfimos. En las plantaciones
de las STN se emplea a niños que realizan tareas arduas y peligrosas. También es
común el uso de productos agroquímicos como los PCB, el DDT y las dioxinas, que son
contaminantes orgánicos persistentes.

VIII - Una parte de las inversiones directas de las STN en el extranjero se efectúa en las
zonas francas de exportación. A mediados del decenio de 1980 había unas 176 zonas
francas en 47 países en desarrollo, donde la STN empleaban 1.300.000 personas y
600.000 más en sitios similares a las zonas francas. Veinte años más tarde se estima que
en el mundo hay 2000 zonas francas que emplean a 27 millones de trabajadores, de los
cuales entre el 60 y el 90 por ciento son mujeres. Es difícil establecer la influencia de las
inversiones directas de las empresas transnacionales en los diversos países a raíz de la
actual tendencia a subcontratar, que prevalece en la gran mayoría de esas inversiones.
La subcontratación suele fomentar el trabajo informal, que proporciona beneficios
directos no sólo al subcontratista, sino también a las STN. El trabajo informal abarata
los costos de mano de obra para dichas empresas porque la subcontratación (sea por
empresarios locales o inversores extranjeros) libera a las STN de responsabilidad con
respecto a los trabajadores, los que pierden los pequeñas ventajas que les daba el hecho
de tener un empleo legal con ciertos beneficios sociales.

En algunas industrias, la amplitud de la subcontratación es tal que las sedes de las STN
suelen ser meras oficinas administrativas.. En Malasia, por ejemplo, se subcontrata más
de un tercio de la producción electrónica, textil y del vestido; en Tailandia el 38% de la
ropa industrial es producida por trabajadores a domicilio y en las Filipinas del 25 al
40%.

Entre las ventajas económicas de que gozan las STN no está solamente la mano de obra
de bajo costo, sino también una serie de beneficios que los gobiernos otorgan a los
inversores. Por ejemplo, en Guatemala, la ley les otorga una suspensión temporaria del
pago de los derechos arancelarios e impuestos a la exportación de materias primas,
productos semielaborados, etc. hasta por el plazo de un año prorrogable por un año más
y las exonera del impuesto sobre la renta por un plazo de diez años. Al cabo de ese
período las empresas aparentan cerrar, pero en realidad cambian de nombre o trasladan
su domicilio para seguir operando con esa ventaja. De este modo, los beneficios
percibidos por los Estados receptores de las inversiones directas son pequeños y los que
llegan a la sociedad mucho menores. Por otra parte, logran eliminar a las empresas
nacionales que no pueden competir con ellas y hieren de muerte a los pequeños
productores e industrias nacientes.

A pesar de las ventajas otorgadas a las STN, los trabajadores de las zonas de producción
para la exportación o zonas francas no gozan de condiciones de trabajo dignas. Si bien
en el pasado percibían salarios mejores que los ofrecidos por empleos locales, parece
haber una tendencia hacia la nivelación de los salarios de las empresas transnacionales y
los nacionales. La única ventaja de que gozan es una relativa estabilidad si están
empleados en la industria directamente por la STN y no por uno de sus subcontratistas.

Por otra parte, están sujetos a una serie de violaciones a sus derechos, como las
descriptas en un estudio sobre las maquilas en Honduras: despidos arbitrarios y a veces
masivos (por cierre o para castigar a los participantes en actividades sindicales),
suspensión de los contratos con el pretexto de falta de materia prima o de mercados para
las exportaciones, incentivos a la producción cuyos premios no se cumplen, campañas
de hostigamiento antisindical y maniobras para impedir que los delegados cumplan su
función, malas condiciones de higiene y de seguridad laboral, contratos temporarios (se
despide a los trabajadores al final del período de prueba), malos tratos psicológicos y
morales (insultos, trato hiriente, gritos por parte del personal intermedio), horas extras
obligatorias (bajo la amenaza de castigos o despido), falta de asistencia médica e
incumplimiento de las obligaciones legales por incapacidad, enfermedad y maternidad;
no pago de indemnizaciones por accidentes de trabajo (incluso por muerte),
discriminación en la selección del personal por causa de edad, incapacidad o embarazo.

Las mujeres, ampliamente mayoritarias en algunas maquilas como la textil y del


vestido, están sujetas a duras condiciones de trabajo, entre ellas, la discriminación
sexual, las pruebas de que no están embarazadas para obtener un empleo, la violación de
las leyes de maternidad y el acoso sexual por parte de sus superiores jerárquicos,
además de los factores de orden general como el uso restringido de los baños, la
carencia de agua potable, las jornadas excesivamente prolongadas, los ritmos de trabajo
exigidos, la falta de ventilación y las humillaciones verbales sobre todo provenientes del
personal encargado de la vigilancia.

IX - En la publicación de la OIT “Tendencias Mundiales del empleo” se dice que en los


países en desarrollo continúa la tendencia hacia el empobrecimiento de los trabajadores,
como ya se había observado en años anteriores. Los trabajadores que perciben 1,25
dólares de los Estados Unidos por día constituyen, en el mundo, el 19,4% del total de
las personas con empleo y los que perciben 2 dólares por día son el 40,5%. La situación
es particularmente grave en África al Sur del Sáhara, donde los primeros forman el
58.3% de los trabajadores y los segundos el 82,2% y en el Sur de Asia, donde esas
cifras son de 39,5% y de 79,7%. Aunque los indicadores de la pobreza por sexo son
escasos, existen pruebas de la diferencia entre los sexos. En la India, por ejemplo, la
última encuesta sobre la fuerza de trabajo (2004-2005) reveló que sólo una de cada tres
mujeres mayores de 15 años está clasificada como económicamente activa contra 83%
de los hombres. Las mujeres que trabajan están sujetas a una incidencia de la pobreza
más alta: 36% de esas mujeres ganan un dólar por día contra 30% de los hombres. El
86,4% de las mujeres que trabajan viven con su familia con menos de dos dólares por
persona y por día contra 81,4% de los hombres. Pero las niñas sufren una carga
desproporcionada: mientras las mujeres de más de 15 años constituyen el 27% de las
personas con empleo en India, las niñas constituyen el 42% del total de niños con
empleo.

Las mujeres se encuentran entre las principales víctimas de la pobreza, según la regla
general de que, cuanto más bajo en la escala social están los individuos o los grupos,
más graves son para ellos las consecuencias de las políticas o de las crisis económicas.
Según la OIT “varios estudios han demostrado que la distribución flexible del tiempo de
la mujer ha sido uno de los aspectos que forman parte de la adaptación a la pobreza
creciente; las mujeres han aumentado el tiempo que dedican a las actividades
productivas y comunitarias, con frecuencia a expensas del trabajo en el hogar, del
cuidado de la familia y de su propio tiempo libre”.
Como se dijo en un documento de las Naciones Unidas “hay cada vez más pruebas de
que al aumentar la pobreza, el desempleo y el desamparo, las políticas de ajuste
estructural llegan a exacerbar la violencia contra la mujer, ya que reducen su poder
económico y aumentan su carga debido a la disminución o a la pérdida de servicios
sociales”.