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Cuestionario guía: CAPITULO IV – ADOLFO CARPIO

1- Desarrollen cuáles fueron los procesos claves que posibilitaron el surgimiento de las
polis.
Hacia el siglo VIII a.C. surge la polis. El modelo social aristócrata en esta fecha ya había
entrado en decadencia. Este cambio social vino facilitado por nuevas condiciones
socioeconómicas:

Los diferentes grupos humanos que se habían asentado en territorio griego habían alcanzado
cierta estabilidad después de su fusión con los pobladores previos.
El movimiento migratorio, con la formación de colonias en el Mediterráneo, posibilita el
conocimiento de otras culturas, que influirán en la griega.
Con el auge de la actividad comercial surge una nueva clase social de ricos no nobles, que
también quieren participar en el gobierno.
La abundancia de dinero hace que puedan formarse nuevos ejércitos que utilizan tácticas
militares diferentes. Así, la falange de hoplitas o infantería, formada por campesinos,
comerciantes o industriales toman conciencia de su importancia para la seguridad de la
comunidad y luchan por derrocar a los regímenes aristocráticos.
Todos estos cambios de mentalidad y de condicionantes socioeconómicos facilitaron el
surgimiento por toda Grecia de estas pequeñas comunidades políticas independientes. Pero
estas polis primitivas sufrieron desde muy pronto un incremento de la tensión social entre los
diferentes sectores que las componían. Por eso, desde el siglo VII a. C. es frecuente ver que
como medida extrema para tratar de aliviar tales conflictos sociales los estados aristocráticos
son sustituidos violentamente por tiranías.

2- ¿Por qué podemos afirmar que con Sócrates comienza la filosofía? (exhortación)

Sócrates insiste una y mil veces en que él no sabe nada, y que lo único que pretende es poner
a prueba el saber que los demás dicen tener. Su función es la de exhortar o excitar a sus
conciudadanos atenienses.
Sócrates persigue sin cesar a sus conciudadanos, por las plazas y los gimnasios, por las calles
y casas; y los interroga constantemente, para saber si llevan una vida noble y justa, o no, y
exigiéndoles además en cada caso las razones en que se fundan para obrar tal como lo hacen, y
comprobar así si se trata de verdaderas razones, sólo de cuestiones aparentes.
Sócrates no comunica ninguna doctrina a los que interroga. Su objeto fue completamente
diferente: consistió en un continuo examen de los demás y de sí mismo, en una permanente
incitación y requerimiento a problematizarlo todo, considerando que lo más valioso
del hombre, lo que lo define, está justo en su capacidad de preguntar, de plantearse problemas,
que es lo que mejor le recuerda la condición humana, a diferencia de dios, el único
verdaderamente sabio y por ello libre de problemas y de preguntas. Su “enseñanza” no consistía
en transmitir conocimientos, sino en tratar de que sus interlocutores tomaran conciencia de los
problemas, que se percatasen de este hecho sorprendente y primordial de que hay problemas, y
primordialmente problemas éticos, problemas referidos a la conducta, o si se quiere, problemas
existenciales, esto es, referentes a la existencia de cada uno de nosotros. Por esta razón se
afirma que con Sócrates comienza a hablarse de filosofía como tal.