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CUIDANDO EL APARATO RESPIRATORIO

EL APARATO RRSPIRATORIO: es el conjunto de órganos que poseen los seres vivos con
la finalidad de intercambiar gases con el medio ambiente. Su estructura y función es muy
variable dependiendo del tipo de organismo y su hábitat.
En los seres humanos, el sistema respiratorio está formado por las vías aéreas, pulmones
y músculos respiratorios que provocan el movimiento del aire tanto hacia adentro como
hacia afuera del cuerpo. En los alveolos pulmonares las moléculas de oxígeno y dióxido
de carbono se intercambian pasivamente, por difusión entre el entorno gaseoso y la
sangre. De esta forma el sistema respiratorio hace posible la oxigenación y la eliminación
del dióxido de carbono que es una sustancia de desecho del metabolismo celular. El
sistema también cumple la función de mantener el balance entre ácidos y bases en el
cuerpo a través de la eficiente remoción de dióxido de carbono de la sangre.
TRANSTORNO RESPIRATORIO: Cuando no puedes respirar bien, resulta difícil o
incómodo tomar el oxígeno que tu cuerpo necesita. Puedes sentirte como si no tuvieras
suficiente aire. Algunas veces los problemas respiratorios se deben a una nariz tapada o a
ejercicio exigente.

Muchas patologías pueden hacerte sentir dificultad para respirar. Las afecciones
pulmonares como el asma, el enfisema o la neumonía causan dificultades para respirar.
Las enfermedades cardíacas pueden hacerte sentir sin aliento si tu corazón no puede
bombear suficiente sangre para abastecer de oxígeno tu cuerpo y la tensión debida a la
ansiedad puede dificultarte la respiración.
PATOLOGIAS DEL SISTEMA RESPIRATORIO:
APNEA DEL SUEÑO: La apnea obstructiva del sueño es una patología respiratoria que se
caracteriza porque las personas que lo padecen roncan habitualmente, tienen paradas de
la respiración (apneas) de forma repetida y somnolencia durante el día. Como
consecuencia, los pacientes que la padecen no pueden descansar bien durante las horas
de sueño.
CAUSAS: En condiciones normales, cuando las personas duermen, la vía aérea está
permeable, es decir, pueden respirar con tranquilidad. Sin embargo, en algunas fases del
sueño los tejidos se cierran y bloquean la vía respiratoria causando la apnea.
SINTOMAS: Los ronquidos son la manifestación más visible que puede alertar al paciente
sobre la posibilidad de tener apnea del sueño. Las personas que padecen la enfermedad
normalmente empiezan a roncar muy fuerte después de quedarse dormidos. Además,
éste se interrumpe durante un periodo de silencio mientras el paciente sufre una apnea.
Ese periodo de silencio va seguido de un resoplido con jadeo mientras el paciente intenta
volver a respirar.
PREVENCION: La apnea del sueño va ligada a ciertos factores como el aumento del
tejido de las amígdalas en niños y la obesidad en los adultos. De hecho, según apuntan
desde Separ Pacientes, el 80 por ciento de los pacientes con apnea del sueño son
obesos.
Por este motivo, la principal medida que puede ayudar a prevenir la apnea es perder
peso, así como aplicar determinadas medidas higiénico-dietéticas, el ejercicio físico, etc.
Por otro lado, dejar de fumar y evitar el consumo de alcohol también ayudan a prevenir la
aparición de la enfermedad.
TIPOS:
Leve: cuando hay entre 5 y 15 apneas por hora.
Moderado: el paciente tiene entre 15 y 30 apneas por hora.
Grave o severo: cuando pasa de 30 apneas por hora.
DIAGNOSTICO: El diagnóstico se hace realizando una prueba de sueño que puede ser
completa, incluye variables neurológicas y respiratorias, denominada polisomnografía o
también puede diagnosticarse con pruebas más abreviadas, como la poligrafía
respiratoria, que incluye sólo variables respiratorias y puede realizarse en el hospital o en
el domicilio.
TRATAMIENTO: La terapia para la apnea del sueño no es curativa. Está dirigida a aliviar
los síntomas. Existen varios tipos de tratamientos que se aplican en función de la
gravedad:
Conservador: el médico recomendará la pérdida de peso, la abstención del tabaco, la
higiene del sueño, realizar deporte, una buena alimentación, etc.
Tratamiento habitual: el más aceptado y de elección es la CPAP, recomendado en casi
la totalidad de los pacientes. Este consiste en un generador de presión que transmite a
través de una mascarilla nasal una presión continua a la vía aérea superior impidiendo
que ésta se colapse. Según los especialistas, esta mascarilla suele tener un efecto rápido
haciendo desaparecer los ronquidos nocturnos y la somnolencia durante el día. Este
tratamiento no suele tener efectos secundarios graves y en el caso de que éstos
aparezcan son transitorios y desaparecen tras las primeras semanas.
Tratamiento quirúrgico: está recomendado cuando existen algunas lesiones como
pólipos o hipertrofia de las amígdalas, o bien cuando la mascarilla no es bien tolerada por
la existencia de algún daño en la vía aérea superior.
BRONQUITIS:
La bronquitis es el resultado de la inflamación de los conductos que transportan el aire al
interior de los pulmones y de ellos de nuevo al exterior, para así llevar a cabo la
respiración. Estos conductos, que se conocen como bronquios (y conectan la tráquea a
los pulmones), son también el canal de salida de las secreciones que se forman a este
nivel.
La bronquitis aguda es más frecuente en otoño e invierno, ya que los microbios que las
ocasionan sobreviven y se multiplican más fácilmente en un ambiente frío. Es complicado
saber su incidencia es difícil porque cuando los síntomas son leves los pacientes no
consultan en los centros de salud, dificultando así el cálculo pormenorizado de los casos.
CAUSAS: La causa más frecuente de las bronquitis agudas son microorganismos que
infectan y, en consecuencia, inflaman los bronquios. Los microbios responsables tienen
diferente naturaleza -bacterias o virus-, encontrándose en nuestro entorno diario. Es en
épocas frías cuando se favorece a su multiplicación
El contagio se produce mediante dos vías:
A través del aire: al toser y estornudar. Por eso se recomienda proteger a los demás
cubriendo nariz y boca en estos casos.
A través de contacto directo con piel o superficie que contenga el microbio: por
ejemplo, la mano con la hemos controlado el estornudo o la tos puede transmitir el
microbio. Frecuentemente, no somos conscientes de estos gestos cotidianos. De ahí la
insistencia con el lavado de manos.
SINTOMAS:
La bronquitis se manifiesta habitualmente con tos, mucosidad con salida oral y, en
ocasiones dificultad respiratoria como consecuencia de la reducción del calibre de los
bronquios. Puede acompañarse también, en ocasiones, de febrícula, a partir de 37ºC, o
fiebre, a partir de 38ºC.
PREVENCION: La prevención se centra, fundamentalmente, en proteger la vía aérea en
los ambientes fríos y cumplir las normas explicadas anteriormente para evitar el contagio.
TIPOS:
Agudas: de reciente aparición y poca duración.
Crónicas: se debe sospechar cronicidad cuando una persona padece más de dos
episodios anuales de bronquitis. En este caso debe de ser valorado por el médico de
familia y/o neumólogo.
DIAGNOSTICO: Un cultivo de esputo puede indicar la necesidad de otro tipo de
antibióticos cuando los síntomas son persistentes o recurrentes o cuando la bronquitis es
muy grave.
TRATAMIENTO: El tratamiento va dirigido al control y mejoría de los síntomas, así como a
la causa sospechada:
Hidratación: es importante la ingesta de líquidos, preferiblemente de agua.

NUEMONIA: La neumonía es una infección en uno o en los dos pulmones


caracterizada por la multiplicación de microorganismos en el interior de los alvéolos, lo
que provoca que aparezca una inflamación con daño pulmonar.
La neumonía suele aparecer en los dos extremos de la vida del ser humano: es frecuente
en niños menores de 5 años y en adultos mayores de 65 años.
CAUSAS: Las neumonías se desarrollan cuando un germen infeccioso invade el tejido
pulmonar. Estos gérmenes pueden llegar al pulmón por tres vías distintas: por aspiración
desde la nariz o la faringe, por inhalación o por vía sanguínea.
Las bacterias constituyen la causa más común de neumonía y, especialmente, la bacteria
Streptococcus pneumoniae, conocida como neumococo.
SINTOMAS:
Algunos casos debutan como una neumonía típica, que consiste en la aparición en varias
horas o entre 2 y 3 días de tos con expectoración purulenta o herrumbrosa, en ocasiones
con sangre, con dolor torácico y fiebre con escalofríos.
Otras neumonías, llamadas atípicas, tienen síntomas más graduales que consisten en
décimas de fiebre, malestar general, dolores musculares y articulares, cansancio y dolor
de cabeza. La tos es seca, sin expectoración, y el dolor torácico es menos intenso.
La mayoría de las neumonías tienen características de ambos grupos. Si la neumonía es
extensa o hay enfermedad pulmonar o cardiaca previa, puede que el paciente tenga
también dificultad respiratoria. Además, si los gérmenes pasan a la circulación sanguínea,
producen una bacteriemia que puede conducir a un shock séptico, con riesgo para la vida.
PREVENCION:
la primera forma de prevenir la neumonía es vacunarse contra la gripe y contra el
neumococo.

 No fumar (en este punto están incluidos tanto los cigarros y los puros
convencionales como los cigarros electrónicos, el vapeo o el tacaco de liar). "El
tabaco daña nuestras defensas respiratorias y aumenta por cuatro el riesgo de
padecer una neumonía", advierte Eva de Santiago, neumóloga en el Hospital
Universitario del Henares.
 No consumir alcohol.
 Mantener una buena higiene de los dientes y la boca para evitar que se forme
placa en la boca y se dé la colonización de la boca por microorganismos.

 Comer adecuadamente.
QUIENES DEBEN VACUNARSE:
 Pacientes trasplantados.
 Personas con enfermedades crónicas o inmunodeprimidos.
 Personas con cáncer.
 Personas con problemas respiratorios crónicos, cardiopatías, enfermedad renal
TIPOS:
Neumonía adquirida en la comunidad: es la neumonía corriente, la que puede
tener cualquier persona simplemente por el hecho de vivir fuera de un hospital.
Neumonía que se puede adquirir en el hospital: es el segundo tipo de
neumonía nosocomial, es decir, aquella que se puede adquirir en el hospital como
complicación de algún proceso que se haya realizado allí, como una intervención
quirúrgica.
DIAGNOSTICO: La prueba que se realiza para diagnosticar una neumonía
cuando hay una sospecha clínica es la radiografía de tórax.
Esta prueba es obligada no sólo para establecer el diagnóstico sino también para
ver la localización, la extensión, posibles complicaciones como el derrame pleural
y para descartar otros procesos diferentes que cursan con síntomas similares.
TRATAMIENTO: Una vez que diagnosticamos la neumonía se indica
inmediatamente un tratamiento antibiótico. Cuando hay sospecha de que está
presente el virus de la gripe se añade también un tratamiento antivírico (más
habitual en invierno), el resto del año se trata con antibióticos.
ASMA: El asma es una enfermedad cada vez más frecuente entre los niños y los
jóvenes. Se calcula que la padece el 5 por ciento de la población adulta y el 10 por
ciento de los niños y adolescentes en países industrializados, y en muchos casos
la enfermedad aparece como respuesta a determinados estímulos que producen
alergia: polen, ácaros del polvo, partículas de la piel de gato y perro, humo, aire
frío, ciertos alimentos o aditivos alimenticios.
CAUSAS:
Pólenes: Aunque la polinización se produce durante la primavera, existen
variaciones según los climas y tipos de plantas. Los síntomas de la alergia al polen
suelen detectarse con concentraciones superiores a 50 granos de polen por metro
cúbico de aire. El pequeño tamaño del polen favorece que quede suspendido en el
aire durante largo tiempo y recorra grandes distancias hasta penetrar en los
conductos respiratorios.
Ácaros del polvo: Son parásitos microscópicos que viven en el polvo de las
casas y se alimentan de escamas dérmicas y otros residuos. Necesitan unas
condiciones precisas para desarrollarse: 25º C de temperatura y 85 por ciento de
humedad.
Alimentos: Los episodios de asma relacionados con alimentos son frecuentes
durante la infancia y van acompañados de otros síntomas como urticaria y
vómitos, por lo que tienden a confundirse con intoxicaciones alimentarias. Los
productos que mayores reacciones provocan son la leche, los huevos y el
pescado. En la edad adulta este tipo de asma es menos frecuente.
Hongos: Algunos hongos producen alergenos que se depositan en sus esporas, y
la liberación de éstas depende de la humedad, la temperatura y la existencia de
materia orgánica en su entorno, como basuras o cortinas de baño. Las épocas
más favorables para su desarrollo son la primavera y el otoño.
SINTOMAS: Los síntomas, la frecuencia y la gravedad del asma varían de una
persona a otra y suelen empeorar con la actividad física o por la noche. Las
personas con asma pueden presentar:
 Sibilancias producidas durante la salida del aire a través de los bronquios
estrechados. Es lo que comúnmente llamamos pitos en el pecho.
 Dificultad para respirar, también conocida como disnea.
 Opresión en el pecho.
 Episodios de tos seca, que se dan especialmente por la noche o a primeras horas
de la mañana.
 Menor nivel de actividad.
 Incapacidad para dormir.
 Cansancio durante el día.
PREVENCION: Cuando la causa del asma es extrínseca como por ejemplo una
alergia, es recomendable evitar la exposición a los agentes que la originan.
Otra precaución que deben tener en consideración los alérgicos es evitar realizar
ejercicios intensos en época de polinización, ya que esto puede generar
dificultades respiratorias que deriven en un ataque de asma. Las personas con
asma deben abstenerse completamente de fumar, puesto que el humo del tabaco
es un irritante que produce inflamación de los bronquios.
TIPOS: En cuanto a su origen se puede dividir en asma intrínseca y asma
extrínseca o alérgica. El origen del asma intrínseca es desconocido y se detecta
con mayor frecuencia en la edad adulta. Tiene un peor pronóstico que el de
carácter alérgico y tiende a cronificarse. El asma extrínseca, por su parte, consiste
en una reacción antígeno-anticuerpo que desencadena el proceso. Afecta
principalmente a niños y adultos jóvenes, se caracteriza por ataques reversibles y
breves de broncoespasmos con silbidos y dificultad respiratoria, y se controla con
un tratamiento adecuado.
leve, moderada o grave, según la frecuencia e intensidad de los síntomas, la
manera en la que repercute en la actividad cotidiana y el grado de obstrucción
bronquial. El asma leve se puede controlar mediante tratamiento farmacológico y
no suele alterar la vida cotidiana de los enfermos y el asma moderada requiere
tratamientos más severos e interfiere con las actividades diarias de los pacientes
DIAGNOSTICO:
En primer lugar, hay que hacer el diagnóstico clínico, basado en la historia clínica
donde se ponen de manifiesto los síntomas descritos con anterioridad. Además,
hay que indagar en las características de las crisis, forma de presentación,
intervalo entre las crisis, desencadenes, periodo estacional, evolución de la
enfermedad y una anamnesis pediátrica general al objeto de poder hacer un
diagnóstico diferencial de otras patologías respiratorias que pueden cursar con los
mismos síntomas que el asma. Con el fin de poder objetivar la obstrucción al flujo
aéreo, se hace el diagnóstico funcional, que consiste en una prueba de función
respiratoria (espirometría).
TRATAMIENTOS: Existen diversos medicamentos que tienen efecto
antiinflamatorio en la mucosa bronquial, pero los más potentes y eficaces son los
corticoides (cortisona) inhalados. Por vía inhalatoria las dosis de corticoides
empleadas son muy bajas y producen un efecto tópico sin los efectos secundarios
de la administración por vía oral, endovenosa o intramuscular. Los corticoides
inhalados han pasado a ser el medicamento más importante en el tratamiento del
asma.
En pacientes en los que se demuestra un componente alérgico, el tratamiento con
antihistamínicos puede ser beneficioso. Por otro lado, con ciertas alergias existen
tratamientos inmunológicos eficaces (vacunas) que pueden ayudar notablemente
en el control del asma.
TOS FERINA: La tos ferina es una enfermedad infecto-contagiosa
aguda que afecta al aparato respiratorio. Su principal síntoma es tos violenta en
accesos o paroxismos que puede dificultar la respiración. El contagio se realiza
directamente desde la persona enferma a la sana por el aire, al hablar y toser,
fundamentalmente, por las gotas de Pflügge.
Una de las características de esta enfermedad es que con frecuencia se puede
escuchar un sonido convulsivo profundo cuando el paciente trata de inspirar.
CAUSAS:
La tos ferina o tos convulsiva es una infección bacteriana aguda que afecta a las
vías respiratorias altas. Esta enfermedad la causan la bacteria Bordetella pertussis
o Bordetella parapertussis, patógenos exclusivamente humanos que pueden
afectar a individuos de todas las edades y provocar discapacidad permanente en
los bebés e incluso la muerte.
SINTOMAS: Inicialmente las manifestaciones clínicas de la tos ferina son
semejantes a los que aparecen con un resfriado común. Estos síntomas suelen
aparecer cuando ha transcurrido una semana desde la exposición a la bacteria.
Entre 10 y 12 días más tarde pueden comenzar los episodios más graves de tos.
En el caso de los niños, todo termina en la mayoría de los casos en un estertor, un
sonido que se produce cuando el paciente trata de tomar aire. Es raro que éste
aparezca en menores de 6 meses y en personas adultas.
PREVENCION: La vacuna contra la tos ferina es la opción más eficaz para
controlar la transmisión de la enfermedad en la población. Aun así, ni la inmunidad
que ofrece la vacuna ni la inmunidad natural aportan una protección duradera.
Para proteger a un bebé desde el momento de su nacimiento, se recomienda la
vacunación de todas las mujeres gestantes a partir de la semana 27 de embarazo.
DIAGNOSTICO: El diagnóstico de la tos ferina se basa en analizar el cuadro
clínico de los síntomas. No obstante, si las manifestaciones no son obvias puede
ser complicado establecerlo. De hecho, en bebés pueden confundirse los síntomas
con los de la neumonía. El diagnóstico definitivo puede obtenerse al analizar las
secreciones nasales en el laboratorio.
TRATAMIENTO: En bebés menores de 18 meses la enfermedad puede llegar a
ser mortal, por lo que es muy importante que estén constantemente bajo
supervisión ya que en algunos casos pueden requerir ser hospitalizados.
Si al paciente le cuesta beber líquidos, se le puede administrar estos por vía
intravenosa.
Los expectorantes, los antitusígenos y los jarabes para la tos no suelen ser
eficaces y los especialistas desaconsejan su utilización.

DIFTERIA: Enfermedad infecciosa bacteriana aguda causada por


Corynebacterium diphtheriae, que suele afectar a las vías aéreas superiores y a la
piel, y que a veces provoca lesión del miocardio, del sistema nervioso o de los
riñones.
SINTOMAS: fiebre, debilidad creciente, mialgia, apatía.
Difteria nasal: cursa con una secreción nasal serosanguinolenta o sanguino
purulenta, pseudomembranosa de distribución limitada (sobre todo en el tabique
nasal), y rara vez con síntomas y signos generales.
Difteria amigdalofaríngea: es la forma más común. Se caracteriza por la
presencia de halitosis, dolor de faringe, dificultad para deglutir, sialorrea,
linfadenopatía dolorosa regional, y en casos más graves edema doloroso masivo
de los tejidos blandos del cuello (“cuello de toro”). El uso de los músculos
respiratorios accesorios, y a veces cianosis se observan en pacientes con
obstrucción de las vías aéreas.
Difteria de la laringe y tráquea: por lo general, es consecuencia de la
propagación de las lesiones de la faringe.
Lesiones del miocardio: miocarditis (clínicamente se manifiesta en un 10-25 %
de los enfermos), alteraciones de la conducción y del ritmo cardíaco, insuficiencia
cardíaca aguda.
Lesiones en el sistema nervioso: parálisis del paladar blando y de los músculos
faríngeos, de otros pares craneales, particularmente del oculomotor y de los
nervios ciliares, y parálisis de los nervios periféricos (inicialmente proximales,
luego descienden gradualmente), parálisis de los músculos respiratorios,
neuropatía sensorial.
Difteria cutánea: se caracteriza por la aparición de una úlcera crónica que no se
cura, cubierta de una membrana gris sucia o llena de masas necróticas.
DIAGNOSTICO: Identificación del agente etiológico
Examen microscópico directo de las preparaciones obtenidas de las
pseudomembranas.
Cultivo: sobre el medio de Löffler o el agar telurito (material: raspado de
rinofaringe, un fragmento de pseudomembrana o un raspado profundo de la úlcera
en caso de difteria cutánea). Se debe notificar al laboratorio de microbiología la
sospecha de difteria para que se usen medios de cultivo apropiados. La prueba de
toxigenicidad.

PREVENCION: Vacunación →cap. 18.10, no protege contra la enfermedad


invasiva.

Prevención posexposición en personas en contacto:

una dosis de refuerzo de la vacuna contra la difteria adecuada para la edad, si han
pasado >5 años desde la última vacunación

profilaxis antibiótica (una vez realizado el raspado faríngeo y nasal para el estudio
microbiológico): eritromicina VO durante 7-10 días o una dosis única de
bencilpenicilina-benzatina IM (1,2 mill. en niños ≥6 años de edad y 600 000. en <6
años de edad). 2 semanas después de terminar la profilaxis se deben repetir los
estudios microbiológicos. No utilizar antitoxina.