100% encontró este documento útil (2 votos)
264 vistas8 páginas

Estudio del Libro de Hageo

El documento presenta una introducción al libro bíblico de Hageo. Explica que Hageo y Zacarías profetizaron al mismo tiempo para animar al pueblo a reconstruir el templo en Jerusalén después del exilio. También provee contexto histórico sobre el reinado de Darío I de Persia durante el cual Hageo profetizó y enfatiza los temas de reconstrucción del templo y obediencia a la palabra de Dios en el libro de Hageo.

Cargado por

Samuel Betancur
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
100% encontró este documento útil (2 votos)
264 vistas8 páginas

Estudio del Libro de Hageo

El documento presenta una introducción al libro bíblico de Hageo. Explica que Hageo y Zacarías profetizaron al mismo tiempo para animar al pueblo a reconstruir el templo en Jerusalén después del exilio. También provee contexto histórico sobre el reinado de Darío I de Persia durante el cual Hageo profetizó y enfatiza los temas de reconstrucción del templo y obediencia a la palabra de Dios en el libro de Hageo.

Cargado por

Samuel Betancur
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

PROGRAMA No.

1210

HAGEO

Introducción - Capítulo 1:1

Llegamos hoy, amigo oyente, al estudio de este pequeño libro de Hageo, y aquí podemos
notar que es importante el considerar los libros históricos junto con los libros proféticos. Hay un
pequeño grupo de libros que pertenecen juntos: Esdras, Nehemías y Ester. Son los libros
históricos, y deberían estar junto con Hageo, Zacarías y Malaquías. También aquí debería
estudiarse el libro de Daniel. Así es que, estos libros pertenecen juntos, y podemos decir que
constituyen una unidad. Estos dos profetas que vamos a estudiar ahora, Hageo y Zacarías,
profetizaron al mismo tiempo. Aun así, ellos enfocan las cosas de una manera diferente, y a
pesar de ello, animan al remanente de aquellos que regresaron a Jerusalén, a la tierra de Israel.

Estuvimos antes observando el pequeño libro de Judas. Ese libro trataba en cuanto a los
apóstatas. Trataba de aquellos que eran llamados sensuales. Eran personas que no tenían al
Espíritu Santo. No eran personas completas. Aun así, ellos pensaban que eran personas
adecuadas, y una de las cosas que caracteriza a esas personas, es el orgullo. Quieren aparentar
ser intelectuales. Y ese por supuesto, es el punto más elevado de ellos. Pero no conocen nada de
aquello que es superior en realidad, y ellos no son espirituales. No han prestado atención a lo
espiritual.

Amigo oyente, el estar muerto en delitos y pecados quiere decir que no hay una comunicación
espiritual entre esa persona y Dios. Esa persona está muerta para Dios y para las cosas de Dios.
Y es solamente por medio del Espíritu Santo, cuando Él entra y hace de esa persona una nueva
creación, que ésta se convierte en un hijo de Dios. Esa es la razón por la cual tantas personas nos
escriben diciendo que nunca habían conocido lo que en realidad era la vida, que nunca habían
vivido realmente. Se encontraban en pecado y pensaban que estaban teniendo una vida buena.

TTB 5176 Página 1 de 8 Programa No. 1210


Esta clase de gente estaba un poco desviada. Hay personas que no las tienen todas consigo.
Y podrían ser clasificadas como personas sicóticas y neuróticas. Eso es lo que diría un siquiatra.
Y como usted sabe la diferencia que existe entre un sicótico y un neurótico, es que una persona
sicótica es la que opina que dos más dos es igual a cinco. En cambio, la persona neurótica sabe
que dos más dos es igual a cuatro, pero se preocupa por eso. Esa es la diferencia que existe entre
las varias clases de personas. Pero a ambas les falta algo; como ya hemos dicho, no las tienen
todas consigo.

Hoy llegamos a un libro que nos presenta un cambio. Nos hace regresar a la tierra así de
golpe, y probablemente también nos va a sacudir de una manera tal como no nos puede sacudir
ningún otro libro en las Escrituras. Vamos a ver el contraste que existe entre Hageo y Zacarías.
Ellos vivieron en la misma época. Estos dos hombres son mencionados en el libro de Esdras,
como personas que animaron al remanente de los judíos que estaban en Judá y en Jerusalén. Y
allí se menciona a Zorobabel, y Nehemías animó a esa gente a reedificar el templo y los muros de
Jerusalén. En Esdras, capítulo 5, versículos 1 y 2, leemos: Profetizaron Hageo y Zacarías hijo de
Iddo, ambos profetas, a los judíos que estaban en Judá y en Jerusalén en el nombre del Dios de
Israel quien estaba sobre ellos. Entonces se levantaron Zorobabel hijo de Salatiel y Jesúa hijo
de Josadac, y comenzaron a reedificar la casa de Dios que estaba en Jerusalén; y con ellos los
profetas de Dios que les ayudaban.

Así es que, Hageo y Zacarías se nos presentan en este libro histórico como dos profetas que
animaron al pueblo a reedificar el templo, y también les ayudaron en eso. Pasamos ahora al
capítulo 6 de Esdras, y volvemos a encontrar aquí una referencia a estos hombres, y cómo fue
que ellos ayudaron. En el versículo 14, de ese capítulo 6 de Esdras, leemos: Y los ancianos de
los judíos edificaban y prosperaban, conforme a la profecía del profeta Hageo y de Zacarías
hijo de Iddo. Edificaron, pues, y terminaron, por orden del Dios de Israel, y por mandato de
Ciro, de Darío, y de Artajerjes rey de Persia.

Así es que, tenemos aquí referencia de estos profetas, de que ellos animaron a la gente a
construir y ellos construyeron y llevaron a cabo el mandamiento de Dios. Pero también vamos a
ver en la profecía de Hageo, que ellos tenían un verdadero problema ante ellos, y que era algo un
TTB 5176 Página 2 de 8 Programa No. 1210
poco difícil el animar a la gente. Ellos reedificaron el templo en realidad, pero lo hicieron en
presencia de grandes dificultades, en presencia de ciertas desventajas y obstáculos, y parecía que
estas cosas se sucedían rápidamente para con esta gente.

Ahora, de esto y de las breves referencias que él hizo en cuanto a sí mismo en su profecía, se
conoce muy poco en cuanto al profeta Hageo. Pero hay cuatro cosas que se hacen muy aparentes
en lo que tenemos. Número uno: trata de hacerse pasar a sí mismo desapercibido. Es decir, él
exaltaba al Señor, y cuando él hacía eso, tomaba la misma posición que tomó Juan el Bautista.
Es necesario que Él crezca, pero que yo mengüe. (Jn. 3:30). Ahora, en segundo lugar, Hageo
era un mensajero de Dios, y él usaba esa expresión: así ha hablado Jehová. Esa es otra de las
cosas que caracteriza el mensaje de este hombre. La tercera cosa que tenemos y sabemos en
cuanto a él es que él no sólo reprendía a la gente, sino que la animaba en la forma más
maravillosa. Y número 4: él no sólo predicaba sino que practicaba. Es bueno ver que el
predicador practica lo que predica. En el versículo 1 del capítulo 1, se nos indica la época
cuando ese hombre profetizó. Leamos el primer versículo de este capítulo 1 de Hageo:

1
En el año segundo del rey Darío, en el mes sexto, en el primer día del mes, vino
palabra de Jehová por medio del profeta Hageo a Zorobabel hijo de Salatiel,
gobernador de Judá, y a Josué hijo de Josadac, sumo sacerdote, diciendo: (Hag. 1:1)

Ahora, vamos a notar más adelante que él le da fecha a todas sus profecías. Y aquí tenemos
que se nos indica que fue en el año segundo del rey Darío. Y esto permite tanto a nosotros como
a los historiadores señalar la época en que vivió este profeta en la historia profana. Darío, a
quien se menciona aquí, comenzó a reinar en el año 521 A.C., así es que, este es el segundo año
del reino del rey Darío, el año 520 A.C. Esa es la fecha aproximada cuando él comenzó a reinar.
Es algo interesante el notar que estos profetas que hablaron después de la cautividad comenzaron
a fechar sus profecías según el reino de los gobernantes gentiles. Eso hace de esto algo muy
interesante porque los otros profetas que profetizaron antes de la cautividad siempre señalaban la
fecha de su profecía durante el reino de algún rey de Israel, o de algún rey de Judá, o la de ambos
reyes. Pero, por supuesto, ahora ya no hay ningún rey, ni en el reino del norte ni en el reino del
sur. Así es que, Hageo da fecha aquí a su profecía según un rey gentil. O sea, ese período de
TTB 5176 Página 3 de 8 Programa No. 1210
tiempo en el que el Señor Jesucristo había dicho que Jerusalén sería pisoteada por los gentiles,
hasta que fueran cumplidos los tiempos de los gentiles. Este tiempo ya había comenzado.
Entonces, Hageo le da la fecha según el tiempo de los gentiles. Y eso hace de esto algo muy
específico, y ya vamos a decir algo en cuanto a esto en unos instantes.

Ahora, su tema es el templo, la reconstrucción y renovación del templo. Esa era la pasión
suprema de la profecía, y él no sólo reprendía al pueblo por su demora en la reedificación del
templo, sino que los animaba y los ayudaba en esta tarea.

Ahora, Hageo, siempre, constantemente, se refería a la Palabra de Dios. Usted puede notar
esto al leer esta pequeña profecía. Por ejemplo, en el versículo 2 dice:

2
Así ha hablado Jehová de los ejércitos, (Hag. 1:2)

En el versículo 3, él dice:

3
Entonces vino palabra de Jehová (Hag. 1:3)

Y usted puede encontrar esto a través de todo este libro. Él le da énfasis a esto aquí.
Aparentemente este hombre se humilló voluntariamente a sí mismo para que el Señor fuera
exaltado. Una cosa que podemos decir en cuanto a Hageo es que es una persona muy práctica.
No hay nada poético en cuanto a él; es una persona prosaica. Francamente, amigo oyente, él
puede aburrirle. Pero esperamos que no sea así, por supuesto. Puede que sea muy aburridor para
usted, es una persona bastante sencilla. No hay nada que le eleve a usted a las alturas indecibles
en lo que él escribe. En realidad, él lleva en su mano una vara para medir. Él es una persona que
ha dicho que dos más dos es igual a cuatro. Él medía todo; es una persona muy práctica.

La profecía de Hageo y la epístola de Santiago tienen mucho en común. Ambos le dan


mucho énfasis a la actividad diaria, a la labor de cada día. Ambos tratan con las cosas prácticas
de la vida, y demuestran que la acción es algo espiritual. Si uno tiene una actitud de no hacer

TTB 5176 Página 4 de 8 Programa No. 1210


nada, es algo malo, según ellos. Y ambos colocan una vara de medir sobre la vida, y el trabajo es
la medida de la vida.

Es una cosa el decir: “Señor, Señor, Señor,” y llamarle a Él Señor; pero es otra cosa el vivir la
vida. Recuerde que Él dijo: Habrá en aquellos días aquellos que me digan: “Señor, Señor, mira
lo que hemos hecho. Y entonces, Él les responderá que Él ni siquiera les conoce. Ellos no
estaban haciendo la voluntad de Dios. No estaban trabajando para Él.

El Señor Jesucristo mismo presentó esta parábola en cuanto al hombre que tenía dos hijos. A
uno de ellos, le dijo que fuera a trabajar en el campo. Y su hijo dijo: “Sí, Papá, lo voy a hacer”.
Es como aquellos que van a una reunión de testimonio y cuentan de cómo el Señor les salvó y de
cómo Él les ha llamado a ir al campo misionero. Él va a salir a trabajar, pero nunca lo hizo. En
realidad, nunca hizo nada. En cambio, el otro muchacho, cuando el padre le pidió que hiciera
algo, él dijo: “No, Papá, no lo voy a hacer”. Él estaba fuera de la voluntad de Dios. Pero pasó el
tiempo, y él pudo ver que había cometido una equivocación, y finalmente dijo: “Papá, yo voy a ir
a hacer lo que me has pedido”. Ahora, él no dio un testimonio, él no tenía mucho que decir. Él
no elaboró mucho eso de hacer la voluntad de Dios. Él sencillamente salió y la hizo. Él hizo lo
que su padre le había pedido que hiciera. Y el Señor Jesucristo hizo una pregunta muy
penetrante; dijo: ¿Quién piensan ustedes que hizo la voluntad de Dios? Y esa es la pregunta que
hace el Señor, y es una pregunta muy fácil de contestar, amigo oyente.

Este hombre Hageo dijo: “Ustedes tienen que salir y trabajar, si es que van a servir al Señor”.
Él es una persona tan práctica que hablando honestamente, hay muchos que se apartan de él.
Uno nunca puede ver aquí donde él haya tenido algún banquete en la iglesia. Él nunca hizo eso.
Él nunca efectuó uno de esos banquetes. Él nunca dedicó tiempo para hacer las cosas fáciles. Él
dijo: “Ustedes tienen que salir a trabajar”. Y él va a enfatizar eso. Y eso es algo muy
importante.

Ahora, Zacarías era un poeta. Él era un hombre de visión. Él tenía su mente, por así decirlo,
su cabeza en las nubes. Pero no tenía sus pies asentados sobre la tierra. Sin embargo, Hageo era
una persona pragmática. Él tenía ambos pies bien asentados sobre la tierra.

TTB 5176 Página 5 de 8 Programa No. 1210


Usted se da cuenta, amigo oyente, que estos dos hombres tienen el deseo de andar juntos,
tienen que hacerlo. El hombre de acción y el hombre de visión, tienen que andar juntos. El
poeta y la persona pragmática necesitan andar juntos. Es algo muy importante que ellos hagan
esto.

Sobre este pequeño libro de Hageo, podemos escribir lo siguiente: Así que, hermanos míos
amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro
trabajo en el Señor no es en vano. Y esto lo encontramos en la Primera Epístola a los Corintios,
capítulo 15, versículo 58. Y es un buen cuadro de este libro. Hace de esto algo bastante
destacado por cierto.

Ya hemos presentado algo de los antecedentes que encontramos en el libro de Esdras en


cuanto al libro de Hageo. Ellos profetizaron al remanente que había regresado, y especialmente
cuando ellos se encontraban desanimados, lo que ocurría en ese entonces.

Como ya hemos dicho, Hageo y Zacarías se acercan a este problema desde dos puntos de
vista diferentes. Uno de ellos lo hace desde el punto de vista práctico, y el otro desde el punto de
vista poético. Este hombre Zacarías tenía una visión, y si quiere tener un ejemplo de lo que
queremos decir, él vio a una mujer volando por el aire, y ella se encontraba dentro de un efa, que
es una medida de capacidad, y es de origen egipcio. Hay muchos cultos y sectas en el presente
donde las mujeres tienen un lugar muy prominente como parte de sus ritos, de sus servicios, de la
imagen pública que presentan. Pero nunca hemos oído de una de estas sectas que tuvieran a una
mujer que flotara en el aire dentro de un efa. Así es que, Zacarías les superó en cuanto a esto.
Pero Hageo no obra de la misma manera. Él es una persona demasiado pragmática para hacer
eso. Es decir, Hageo es una persona que juzga la verdad basada en sus efectos prácticos.

Por ejemplo, alguien viene y le dice: “Hageo, vamos a tener una reunión de oración, para
poder construir el templo”. Y Hageo responde: “Está bien, si ustedes van a tener una reunión de
oración, pues será mejor que lo hagan durante la noche, porque a esa hora no podemos trabajar.
Pero, durante el día, yo quiero que ustedes vengan con martillo y serrucho a trabajar y a construir
el templo”.

TTB 5176 Página 6 de 8 Programa No. 1210


Y hay muchas personas, amigo oyente, que no gustan de esto. Las reuniones de oración son
mucho más fáciles para ellos porque les permite estar sin hacer nada. Ahora, no crea que le
estamos restando importancia a la reunión de oración. No se trata de eso, no estamos haciendo
eso. Pero hay muchas personas que oran, que no hacen nada. No son como esa persona que se
cuenta en la historia que dijo: “Cuando un hombre ora para tener una buena cosecha, Dios espera
que él diga amén con la azada”. Y eso es algo que necesitamos hoy, amigo oyente.

También vamos a ver algo en cuanto a este hombre que hace de él algo bastante destacado.
Él le da fecha a todos sus mensajes. En un período de tres meses y catorce días, según el
calendario, él dio cinco mensajes, cada uno de ellos fue presentado en una fecha específica.
Vamos a observarlos al avanzar en nuestro estudio por este libro. El primer mensaje lo dio el
primero de septiembre del año 520. Ahora, no nos pregunte cómo es que sabemos esto. Ya
hablaremos de esto en la próxima oportunidad, Dios mediante. El segundo mensaje, fue dado el
24 de septiembre del año 520. El tercero, fue entregado el 21 de Octubre del año 520; el cuarto
mensaje fue dado el 24 de diciembre del 520, y luego el quinto mensaje, también fue dado el 24
de diciembre del año 520.

Alguien le preguntó a un pastor hace mucho tiempo: “¿Por qué dio Hageo 2 mensajes el 24
de diciembre?” Y el pastor respondió: “Bueno, supongo que porque al día siguiente era Navidad,
y quería estar en casa con su familia para la Navidad”. Claro que la persona que hizo la pregunta,
no le gustó mucho la respuesta, y dando media vuelta, se marchó. Él no pensaba que esa era una
respuesta adecuada. Pero con eso, queremos decir que no tenemos la respuesta, amigo oyente.
Vamos a reservar este asunto de la fecha para la próxima oportunidad.

Queremos leer ahora el primer versículo de este capítulo 1 de Hageo, que dice:

1
En el año segundo del rey Darío, en el mes sexto, en el primer día del mes, vino
palabra de Jehová por medio del profeta Hageo a Zorobabel hijo de Salatiel,
gobernador de Judá, y a Josué hijo de Josadac, sumo sacerdote, diciendo: (Hag. 1:1)

TTB 5176 Página 7 de 8 Programa No. 1210


Él comienza aquí dando la fecha de este mensaje. En el año segundo del rey Darío, en el
mes sexto, en el primer día del mes.

Luego dice: Vino palabra de Jehová por medio del profeta Hageo. Y aquí tenemos esta
expresión que él comienza a mencionar.

Vino palabra de Jehová por medio del profeta Hageo a Zorobabel, hijo de Salatiel. Con esto
trataremos más adelante, y debemos decir que Zorobabel aquí indica sembrado en Babilonia. Él
nació en la cautividad, en Babilonia. Su nombre en realidad, es pagano. Pero él era un
representante del gobierno. Era del linaje de David.

Y dice aquí Hageo: Hijo de Salatiel, gobernador de Judá y a Josué hijo de Josadac, sumo
sacerdote. Aquí tenemos al sumo sacerdote. Así es que, en este versículo se menciona a la
persona principal del gobierno, y a la persona principal de la religión, ambos están representados
aquí. Y Dios les envía a ellos Su mensaje. Ahora, Dios mediante, en nuestro próximo programa,
vamos a ver cuál es ese mensaje; y, amigo oyente, va a ser algo tan práctico que le va a sacudir a
usted. A nuestro juicio, este, sin duda alguna, es un libro muy sorprendente que tenemos en la
Palabra de Dios. Bien, amigo oyente, vamos a detenernos aquí por hoy y entonces, Dios
mediante, continuaremos con nuestro estudio de este libro de Hageo en nuestro próximo
programa.

TTB 5176 Página 8 de 8 Programa No. 1210

También podría gustarte