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Marco Teórico

Uno de los focos del presente trabajo es el análisis de la cultura y el estilo de las
instituciones mencionadas anteriormente para ello fueron utilizados los instrumentos de
recolección de datos que, también ya han sido mencionados cuáles fueron. Es preciso
iniciar analizando qué son las instituciones educativas, cuáles son sus propósitos, es decir,
lo que le da el sentido de existencia y cómo han surgido.

En cuanto al hecho del surgimiento “Las instituciones son construcciones que resultan
del parcelamiento del terreno social, que se originó en distintas coyunturas históricas”
(Frigerio, Poggi, Tiramonti, 1992,p.17) se deduce de este fragmento que a medida que un
grupo de personas ubicado en cierto espacio geográfico va formando una sociedad a
través de este parcelamiento mencionado, tiene determinadas necesidades indispensables
para su supervivencia, en este contexto surgen las instituciones como ser, instituciones de
salud, de seguridad, educativas; precisamente para responder a estas necesidades. “Cada
institución se construye a partir de lo que puede llamarse un primer contrato o contrato
fundacional” (Frigerio, et al., p.18) en este sentido haciendo hincapié en las instituciones
educativas que son un producto histórico y sus modificaciones a lo largo del tiempo se
remiten al accionar de sus actores sociales, porque son ellos quienes proveen el sentido a
su existencia y funcionamiento.

Es pertinente preguntarse ¿Cuál es el contrato entre escuela y sociedad?

En primer lugar, los sistemas educativos que hoy conocemos tienen como piedra
fundamental la instrucción pública... en segundo lugar es necesario considerar el avance
del capitalismo y la reestructuración económica social que trajo aparejada generando un
alto grado de especialización y división del trabajo. (Frigerio et al., 1992, p.19). La
escuela debe cumplir el rol de instruir a sus estudiantes para adquieran el rol de su
ciudadano y despierten el sentido de pertenencia hacia su comunidad, y no sólo sino que
también debe ser capaz de transmitir los saberes de especialización mínimos para poder
formar personas productivas en favor del desarrollo y el bien de la comunidad. Cabe
mencionar que estas relaciones (escuela – sociedad) han sido formalizada por medio de
la sanción de leyes que han legitimado las interacciones entre Estado y sociedad, siendo
el primero el encargado de controlar y supervisar que se cumplan las satisfacciones de las
necesidades del segundo, esto también en cierto modo explica el surgimiento de las
instituciones que han adquirido el rol de cumplir con estas necesidades, por esta razón se
dice que las instituciones deben cumplir con un mandato social aprovechando todos sus
recursos (brindados por el Estado). “En el contrato fundacional se especifica el mandato
del que cada institución es portadora... El papel del Estado es garantizar la ejecución del
mandato, asegurándose de que las instituciones cumplan con el contrato original”
(Frigerio et al., 1992, p. 20).

En cuanto a la cultura institucional se puede afirmar que es lo que caracteriza y diferencia


a las instituciones unas de otras, en la labor cotidiana, en la práctica diaria, es donde
adquieren verdadera significación las normativas y los marcos referenciales que guían y
orientan las actividades que llevan a cabo las instituciones diariamente; no siendo ajenas
a las percepciones subjetivas que tiene el determinado grupo de personas que desempeña
su labor en cada institución en particular. “La cultura institucional es aquella cualidad
relativamente estable que resulta de las políticas que afectan a esa institución y de las
prácticas de los miembros de un establecimiento. Es el modo en que ambas son percibidas
por estos últimos, dando un marco de referencia para la comprensión de las situaciones
cotidianas, orientando e influenciando las decisiones y actividades de todos aquellos que
actúan en ella” (Frigerio et al., 1992, p. 35)