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RECOPILACIÓN & REVISIÓN


Mew Rincone

DISEÑO
Mew Rincone
Han pasado cinco meses desde que la vampira Sam Parker se
Vinculó con Jared Michaels—su poderoso co-comandante dentro de la
legión personal del Gran Señor Maestro. La vida como una pareja Vinculada
ha estado yendo bien… hasta que el Gran Señor y Maestro anuncia que se
retirará de su cargo y desea que Sam y Jared tomen su lugar. Oh, alegría. A
pesar de las reservas de Sam, se comprometen a acceder al puesto. Pero
algo muy poderoso ha salido a la superficie, algo que está disminuyendo
rápidamente la población vampírica y que podría robarles la vida a las
personas más cercanas a Sam.

Al mismo tiempo, se encuentra bajo el escrutinio de los vengativos


vampiros que la acusan de explotar su posición como comandante—algo
que pondrá en peligro su ascensión. Bajo la atenta mirada de las personas a
quienes les encantaría despojarla de su título, Sam y Jared deben continuar
ocultando su condición de hibrida y encontrar una forma de luchar contra
éste poder que nada antes que ellos ha sido capaz de superar. Si no, no solo
perderán a sus allegados, sino su futuro como la Gran Alta Pareja.

Atención: Esta novela cuenta con una mujer vampiro que es un rayo de sol
cegador y obstinado, un vampiro macho alfa y posesivo quien la considera a ella su única
debilidad, un montón de malas palabras, algo de conversaciones sucias, y sexo explícito y
estimulante.
Traducido por Arifue

Sam
Escuché una garganta aclararse y volví lentamente mi cabeza y alcé la vista
hacia la feroz mirada del vampiro que estaba parado detrás del sofá, mirándome.
Además de ser mi pareja, Jared Michaels era mi co-comandante… y no se veía feliz,
lo que era totalmente entendible dadas las circunstancias. Obviamente se había
teletransportado usando su muy impresionante don vampírico, y ahora estaba
metida en serios problemas. Como el hermano y compañero vampiro de Jared,
Evan, diría: pillada.

Sonreí embarazosamente, sabiendo que mi expresión era culpable.

—No te esperaba aun en casa.

—Oh bueno, eso veo. —Incluso frunciendo el ceño, Jared era injustamente
comible. Tenía una masculinidad oscura y cruda que era tan abrumadora que
podía hacer que una chica se sintiera drogada.

Le destellé una sonrisa de disculpa. No tuvo ningún efecto.

—Esta no está primera vez que haces esto, ¿verdad?

Mentir no tenía sentido, considerando que nuestro conexión le permitiría


sentirlo… una conexión que se había desarrollado cuando nos habíamos unido a
través de la ceremonia de vinculación vampírica hace cinco meses atrás. La
vinculación era mucho más que el matrimonio; la poderosa conexión que se
formaba entre la pareja solo podía ser rota por la muerte, incluso si la pareja ya no
se preocupa uno por el otro. Además, adicionalmente tenía un braille que era
como un tatuaje que estaba situado donde debería ir un anillo de bodas, también
sabía que tenía un sentido extra; que estaba enfocado en Jared, permitiéndome
conocer como sus signos vitales, nivel de su sed, y su estado de ánimo. No
necesitaba la conexión para saber su estado de humor actual- él estaba
indudablemente enojado.
—No.

Se cruzó de brazos sobre su sólido, y bien formado pecho.

— ¿Desde cuándo ha estado ocurriendo esto?

—No mucho tiempo.

— Define “No mucho tiempo”

Me encogí de hombros.

—Una semana, tal vez.

—Jodidamente increíble.

Su energético comentario hizo que mi serpiente, Dexter, deslizara su


cabeza de donde estaba curvada en la alfombra. Al principio a él no le había
agradado Jared para nada. Afortunadamente, Dexter fue gradualmente
encariñadose con él mientras entendía que Jared era igual de protector como lo era
él. Aun así, Dexter lo mordería en un pestañeo si pensaba que Jared era una
amenaza para mí. Eso no sería bueno, el veneno sobrenatural de Dexter podía
causar temporalmente ceguera, desorientación mental, y parálisis muscular. Dos
mordidas seguidas también podía causar dolor agudo seguido de la muerte. Dulce.

Wes, quien era el creador de su Gran Maestro Vampiro, Antonio, tenía el


notable don de hacer que las pinturas fueran reales. Cuando Wes dibujo la
serpiente en mi brazo, automáticamente se convirtió en un tatuaje que podía
convertirse en una serpiente viva. Dexter era una mezcla de una Cobra escupidora,
una mamba negra, una cascabel y una serpiente de liga. Wes había nombrado a la
raza hibrida “Strikes” debido a lo rápidas que eran cuando atacaban. Y algo
maravilloso sobre ellas, es que cambiaban de color según su estado de ánimo. Y en
este momento, Dexter estaba negro azabache- habíamos aprendido que eso
significaba que estaba alerta y cauteloso.

—Sabía que estabas escondiéndome algo —continúo Jared, ni un poco


intimidado por el cambio de humor de Dexter y su posible riesgo. No había mucho
que intimidara a Jared Michaels—. Solo que no podía descubrir que era.

—Mira, lo siento. No pasará de nuevo. —Prometí.

—Pensé que tenías mejor autocontrol.

—Bueno, tuve un momento de debilidad ¿No lo tienen todos?


— ¿Cómo se supone que confié en ti, cuando empujas mierda como esta?
—Un destello de diversión paso por sus intensos ojos avellana, haciéndome
suspirar de alivio por dentro. Casi había esperado que comenzaran a brillar con el
tinte rojo que lo marcaba como un vampiro Pagori- era algo que hacían cuando
estaban enojados, sedientos o cachondos. Los vampiros Pagori eran los más fuertes
de las tres razas de vampiros. Tenían una increíble velocidad y fuerza.
Desafortunadamente para ellos, se volvían rápidamente agresivos y tenían una sed
de sangre bastante fuerte.

—Respóndeme solo a una cosa, honestamente: ¿Lo encontraste por


accidente, o lo buscaste? —Mi expresión debió mostrarle la respuesta a eso,
porque el sacudió su cabeza con tristeza.

—Es solo que no me gustan las sorpresas —dije defendiéndome. Eso fue
del porque había registrado todo nuestro apartamento en busca mi regalo de
cumpleaños. Decidí no decirle que también había encontrado los otros dos regalos-
era suficientemente malo que me hubiera encontrado jugando con mi nuevo y
brillante PlayStation 6, el cual no había salido aun en el mundo humano,
completado con el juego de la nación vampírica.

Jared entrecerró los ojos.

—También encontraste los otros regalos ¿cierto?

Maldición.

—No estoy cómoda con todas estas preguntas.

Sacudiendo su cabeza de nuevo, me sacó del sofá. Instantáneamente


envolví mis extremidades alrededor de él, derritiéndome en el beso que planto en
mi boca. Su deliciosa esencia picante y masculina se enrolló alrededor de mí,
haciendo querer arrastrarlo a nuestra habitación y tenerlo a mi perversa manera,
con el sobre la cama King-size que habíamos movido aquí desde su viejo
apartamento.

Me empujó hacia atrás, sonriendo, y corrió una mano a través de mi largo


y oscuro cabello.

—No puedo creer que vaya a tener que teletransportar tus regalos a un
lugar fuera de tu alcance. Lo único que tenías que hacer era esperar dos semanas
más.

Hice un puchero.
—No tienes que teletrasportarlos a otro lugar. Te prometí que no pasaría
de nuevo.

Su sonrisa se ensanchó.

—Sí lo hiciste. Pero estoy bastante seguro de que en algún lugar de esa
promesa hay lagunas.

Olfateé arrogante.

—Bien. Será de esa manera.

El muy cabrón se molió contra mí.

—Blando. —Bromee.

El olio mi cuello, tomando una respiración profunda.

—Desafortunadamente, enterrarme en ti y escucharte gritar mi nombre


con esa voz ronca y ese acento británico tendrá que esperar hasta más tarde. —
Tenía una cosa por mi acento, pero a mi realmente me gustaba su acento
californiano, que días tan felices—. Probablemente los chicos ya están en el bar.

Gracias a la velocidad de los vampiros, estuvimos listos en menos de diez


minutos para reunirnos con nuestro escuadrón para celebrar la culminación de
nuestra más reciente asignación, la cual habíamos terminado hacía dos noches. La
comunidad cerrada donde vivíamos era llamada The Hollow. Era la casa de
vampiros y humanos, y contenía una gran variedad de tiendas, bares y también
clubs nocturnos. Estaba situada en una isla del Caribe fuera del mapa, rodeada por
un bosque tropical, y tenía una playa artificial en el centro para que los residentes
la usaran. Antonio, su personal y también la legión tenían acceso a una playa
privada detrás de la mansión.

Aunque me habían dado el cargo de comandante en mi primera noche


aquí, había sido una posición que no solicité cuando llegué de Londres. Habiendo
sido reclutada por el rastreador de Antonio, Sebastian, había participado en las
pruebas por un lugar en la legión. La mayoría de la gente allí, incluido Jared, pensó
que era completamente ridículo que una mujer lo intentara. Sin embargo, pasé
cada prueba y con lo raro de ser una Feeder -un vampiro capaz de absorber y
manipular la energía- me negaron un puesto. Así fue como Antonio me hizo la co-
lider de Jared. El problema de Jared no era que solo era una mujer. No, si no
también un vampiro Sventé -los más débiles de las tres razas.
A pesar de que los Kejas no eran tan fuertes como los Pagoris, aún eran
poderosos con esa belleza hipnótica. Todas las tres razas tenían ese atractivo
sobrenatural, pero la belleza de los Keja era lo bastante encantadora como para
embrujar a la gente, atrapando a sus presas. Además, como los Pagori, sus dones
vampíricos eran bastante buenos. Los Kejas eran identificados por sus colmillos y
el tinte ámbar de su iris- un tinte que brillaba cuando ellos estaban enojados,
hambrientos y cachondos.

Los Sventé, sin embargo, no podíamos presumir demasiado. Nuestros


dones vampíricos eran sobre todo defensivos más que ofensivos, y no teníamos
súper fuerza o el seductor encanto. Aun así, eran más fuertes y rápidos que los
humanos y teníamos una increíble agilidad. No teníamos marcas visibles. Sin
colmillos, ni iris brillante -y nuestra sed de sangre no era abrumadora. Todo eso
nos permitía mezclarnos bien con los seres humanos, y ellos estaban bajo nuestro
poder. Pero las otras dos razas no lo percibían como una habilidad. Para ellos los
Sventés eran inferiores, mansos y demasiados humanos -en comparación con el
último depredador.

Aunque Jared había superado sus prejuicios y ya no era el imbécil estrecho


de mente que fue una vez, la comunidad vampírica no había estado entusiasmada
de mi vinculación con él. Como el Heir de Antonio, Jared estaba destinado a
ostentar un día esa posición; de gobernar y proteger a los vampiros de todo el
mundo. Como su pareja, compartiría la posición y el gobierno. Los vampiros
necesitaban saber con seguridad que sus gobernantes podían protegerlos. Por lo
cual, tener a un Sventé como gobernante no era una idea tractiva para ellos.

Solo fue el hecho de que yo era una poderosa Feeder -un don que
técnicamente solo corre dentro de la línea de sangre Pagori- lo que había detenido
los disturbios. Sin embargo, los huéspedes habían pasado la semana cercana a la
ceremonia probando mi paciencia y fuerza. El destino había decidido que sería
divertido que estuviera débil todo el tiempo. Sip, gracias a dos vampiros científicos,
había estado cambiando y al mismo tiempo debilitándome. Nadie sabía cómo
estaba cambiando o que sangriento infierno estaba pasándome. Lo habíamos
descubierto bastante rápido. Los científicos psicópatas habían estado tratando de
crear un hibrido- una mezcla de las tres razas. Los locos tuvieron éxito.

Gracias a ellos, yo era ahora la única hibrida en el mundo. Además de tener


bajo control la sed de sangre, también tenía el hipnótico encanto de los Keja y la
fuerza de los Pagori. Sin embargo, tenía el corazón de un Sventé.
Un efecto segundario del asunto hibrido, era el tinte mercurio en mi iris-
tinte que brillaba cuando, sip, lo adivinaste, si yo estaba molesta, sedienta o
cachonda. Jared juraba que eran hermosos, pero personalmente creía que estaba
diciendo bobadas y extrañaba tener mis ojos normales.

Algunos pensarían que era fabuloso ser una hibrida, de ser tan fuerte. Pero
unos pocos sabíamos que era mejor mantenerlo en secreto, dando razones de
mierda para explicar el nuevo anillo de mercurio en mis irises y mi repentino
aumento de fuerza. Todos creyeron las excusas de Antonio ya que no tenían
razones para no creerle; ellos confiaban en él. Si conocieran la verdad, no estarían
tan tranquilos en dejarme con vida. Después de todo, si los híbridos se convertían
en una raza con sus propios derechos ellos serían más poderosos que las otras tres
razas, interfiriendo con la dinámica actual. Los Pagoris perderían su “trono”, los
Kejas serían simples muescaa y los Sventé serían incluso más vulnerables que
antes. A nadie le gustaría eso.

Menos de 10 minutos más tarde Jared y yo estamos listos para irnos. Antes
de reunirnos con el equipo, Jared desafortunadamente vivía para cumplir su
palabra y teletransportó mi regalo fuera del apartamento y lo escondió en algún
lugar. Probablemente era lo mejor. Era una adicta al juego de la nación vampírica,
así que había una gran posibilidad de que lo encontrara y jugara con el antes de
que llegara mi cumpleaños.

Finalmente llegamos a nuestro destino, encontramos a seis del escuadrón


reunidos en el bar, ordenado tragos. Damien, Salem, Butch, Stuart y Denny quienes
estaban molestando a David que había probado ser el más valioso miembro en esta
asignación en particular- ellos eran como un equipo de futbol, entusiasmados con
el jugador que había hecho “el gol de la victoria”. El más joven del equipo era
actualmente el más fuerte; el don de Davis era producir una onda sónica que
causaba presión extrema en el cráneo que abrumaba totalmente el cerebro y
causaba coma temporal.

—No todo lo hice yo —escuche que Davis decía, mientras Jared y yo nos
aproximábamos—. Somos un equipo. Además, si no hubiera sido por Butch, no
hubiera estado lo suficientemente cerca del edificio para poder entrar.

Eso era cierto. Butch uso sus habilidades para negar o reflectar cualquier
cosa que viniera hacia él produciendo un escudo y protegiendo a David- ser tan
poderoso significaba que David siempre sería un blanco inmediato. Cuando los
otros se volvieron hacia Butch y lo molestaron igual, él sonrió y negó. Una cosa que
había notado sobre Butch era que sus sonrisas torcidas nunca llegaban a sus
oscuros ojos. No estaba segura si eso significaba que no era bueno con las
emociones o que era simplemente un sociópata que no sentía nada. Dado lo
creativo que era con sus muertes, bien podría ser lo último. Pero no tenía mucho
espacio para juzgar.

Notándonos a Jared y a mí, todos ellos se voltearon y saludaron con


palmaditas en la espalda. Sip, ellos pensaban en mi como uno de los chicos. No
estaba segura de sentirme ofendida o conmovida. Incluso fuera de las horas de
trabajo, ellos me llamaban “entrenadora” en vez de Sam. Por supuesto, eso no
detenía a Damien hacerme cumplidos solamente para molestar a Jared.

—Entrenadora, te ves bien. —Al ver el brillo asesino de los ojos de Jared, la
piel oscura de Damien palideció ligeramente, pero él todavía se divertía por el
grado de posesividad de Jared.

Gimiendo hacia Damien, Salen lo empujó.

—Tal vez deberías proyectarte astralmente hasta la posta de baile antes


de que digas algo más que ponga en peligro tu vida.

Damien bufó.

—De ninguna manera. La última vez que dejé mi cuerpo solo con ustedes
bastardos, regrese y me encontré desnudo con una de las espinas de Chico clavada
en una nalga. Mi cuerpo no se despertó por al menos tres horas.

El don de Chico le permitía liberar espinas envenenadas que causan a la


víctima una pérdida de conciencia temporal.

— ¿Dónde está Chico? —pregunte. Usualmente era el centro del grupo,


desde que él era como una especia de “jefe” en el sentido social.

Denny me destelló una sonrisa con hoyuelos- él era el bebé más adorable.
Una cara y una mirada azul inocente- y señalando un lugar detrás de mí.

—En la pista de baile.

Me giré y vi a Chico bailando con Jude. La Sventé femenina que se había


quedado en The Hollow después de que la ayudáramos a hacer justicia sobre una
organización criminal que había estado robando bebés humanos y vendiéndolos a
parejas de vampiros. Uno de esos bebés había sido de ella. Una vez se convirtió en
vampiro, intentó cazar a los responsables pero sola no llegó muy lejos.
Note a los tres últimos miembros del escuadrón- Max, Reuben y Harvey-
estaban parados cerca de Chico, hablando con miembros de otros escuadrones.
Había, en general, diez escuadrones en la legión de Antonio. También noté a mi
mejor amigo, Fletcher, que estaba bailando con su novio, Norm- ambos lucían más
como si estuvieran hiperventilando. Al verme, saludaron. Fletcher era también mi
asistente personal y el de Jared. Y estaba completamente enamorada de la bestia.

La energía en el lugar y la casi electrificada atmosfera estaba afectando a


Dexter, que estaba nuevamente en forma de tatuaje. Siempre podía sentir su
estado de ánimo con solo mirar sus colores. Ahora mismo, estaba sintiéndose con
mucha energía.

— ¿Evan no viene? —preguntó Stuart.

Sacudí mi cabeza. Siendo el hermano gemelo de Jared y compañero


comandante, Evan a menudo se unía a nosotros en las celebraciones. Últimamente,
sim embargo, su humor usualmente juguetón había desaparecido y estaba más
melancólico. Había estado de muy mal humor desde el día después de la ceremonia
vinculación, cuando todos los huéspedes se fueron. Uno de esos huéspedes era la
consorte de uno de los grandes maestros. Aunque Bran era realmente gay, pero
demasiado privado como para anunciarlo públicamente, sus consortes no eran más
que una pantalla de humo. Evan había perseguido a una de esas consortes, Alora.

Evan en realidad había visto Alora en una visión mucho antes de


conocerla, gracias al don de la premonición de Luther, el cual le permitía mostrarle
a otros una visión de su futuro. Evan había estado impaciente esperando a que ella
finalmente apareciera en su vida. Había sido obvio para todos que a elle le gustaba
Evan. Pero por alguna razón, sin embargo, ella se había resistido a él. Le pregunte a
él en varias ocasiones, pero se reusó a hablar de ello- incluso a Jared.

Entrelazando sus dedos con los míos, Jared me empujó hacia él y señalo la
pista de baile.

—Vamos. —Lo seguí, a pesar que bailar con Jared nunca era una buena
idea. ¿Porque? Porque era más como un juego previo, y nadie era tan bueno como
Jared en el juego previo. Balanceando y moliendo su cuerpo contra el mío, él
tocaba, acariciaba y atormentaba, pero ninguno de sus toques eran invasivos. No
tenía la necesidad de estar en ninguna parte dentro de mí para hacerme sentir lista
para él, que mi propia ropa me enojaba.

En muy poco tiempo todo el pelotón estaba borracho. Los vampiros solo
podían emborracharse bebiendo la sangre de un humano intoxicado. Algunas de
esas intoxicadas mujeres se habían aproximado a Jared- lo que era bastante
estúpido por parte de ellas, considerando mis tendencias homicidas. Pero Jared
nunca bebió de otra persona que no fuera yo y viceversa. A pesar de que estaba tan
sobria como un juez, me sentía borracha por el tacto de Jared. Por supuesto él
pensó que era divertidísimo y estaba bastante complacido con él mismo. Así que lo
mordí.

La cosa con la saliva de los Sventé es que podía precipitar en el “donador


de sangre” un orgasmo si el vampiro bebía de ellos por más de diez segundos. A
pesar de que ahora era una hibrida, eso no había cambiado. Conté hasta ocho antes
de liberarlo, pero el daño ya estaba hecho- él estaba cachondo mientras yo estaba
más que lista para follar. Ya era la sangrienta hora.

—Lo tomare como que estás listo para irte.

Su sonrisa ladeada me tenía sonriendo de vuelta.

— ¿Eres una bruja mañosa, no es así? Puedo respetar eso.

Nos teletransportó a la sala de nuestro apartamento, donde


instantáneamente nos zambullimos el uno por el otro, besándonos salvajemente.
Unos segundos después, nos congelamos. No estábamos solos. Separándonos,
giramos para encontrar a Antonio y Luther sentados en el sofá, sonrojados y
evadiendo nuestras miradas.

Un sonrojo instantáneo llenó mis mejillas. Como Jared, yo estaba tratando


de contener la risa.

—Er… Que agradable sorpresa.

—Siento la interrupción —dijo Antonio forzando una tos, todavía mirando


a cualquier lugar menos a nosotros—. Dado Luther y yo sabíamos que volverían a
casa pronto, pensamos que podríamos esperarlos aquí. Puedo asegurarles que no
pasará de nuevo.

Tomó todo de mí no reírme.

—Pueden mirar ahora. —Finalmente los dos Kejas encontraron nuestras


miradas, aun así era extremadamente embarazoso—: No tomen esto a mal pero
¿Qué hacen aquí?

Normalmente cuando Antonio quería hablar con nosotros, simplemente


esperaba hasta las reuniones diarias que se llevaban a cabo al anochecer en la sala
de conferencias en su mansión. El hecho que ahora estábamos cerca del amanecer
hacía más extraño que viniera a nosotros.

—No es sobre una asignación. Es un asunto personal.

Compartí una mirada incomoda con Jared.

—No se alarmen. No son malas noticias.

La gran mirada oscura del vampiro latino estaba llena de tranquilad. Él


era una persona bastante calmada para estar cerca, lo que no había esperado del
gobernante de la raza vampírica. Era bastante elegante, agraciado, y un individuo
tranquilo. Luther, su consejero, era igual de elegante. Pero no podían verse más
diferentes. Donde Antonio tenía el cabello oscuro hasta los hombros, Luther se
veía… bueno, se veía como Gandalf del Señor de los Anillos.

Jared recogió dos taburetes de la cocina para nosotros, y luego miró a


Antonio interrogante.

Una vez que estuvimos sentados, Antonio respiro profundo.

—Iré directo al grano. He decidido retirarme de mi posición como Gran


Maestro.

Mis cejas de elevaron.

— ¿Cómo has dicho?

—Estoy cansado, Sam. He tenido esta posición desde hace demasiado


tiempo, y estoy cansado. —Sonaba como si lo estuviera.

— ¿Estas bromeando, no? —preguntó Jared. Sentí que él estaba tan


incrédulo como yo lo estaba.

—Me gustaría retirarme y pasar más tiempo con la gente a la que quiero.

—Te refieres a Lucy ¿No es así? —Me gustaba la morena. Lucy era una de
las humanas de la isla y también era uno de los recipientes de Antonio- un humano
que lo alimentaba a él y solo a él. Había notado que Antonio había despedido él
mismo a sus consortes y recipientes hasta que ahora era solo Lucy.

—En mis primeros años, era ambicioso como Jared —me dijo Antonio—. Y
peleé duro por esta posición. Entonces puse todo lo que tenía en ella, negándome
muchas de mis propias necesidades. Al principio evadí relaciones porque no estaba
listo para dividir mi tiempo y atención. Después de eso, porque parecía que estaba
rodeado por personas que no estaban atraídas por mí, sino por la idea de estar con
el Gran Maestro.

— ¿Planeas convertirla? —La conmoción de Jared todavía estaba pulsando


en el ambiente.

—Sí. Planeo convertir a Lucy y Vincularme a ella. Pero significa que he


hecho todo de la manera equivocada, vincularme después de renunciar en lugar de
hacerlo antes. Gobernar sin una pareja en quien apoyarme puede ser una larga
vida solitaria. Vi que ibas de cabeza en la misma dirección Jared, y no quería que
cometieras los mismos errores que yo.

Rápidamente me di cuenta de algo.

—Jugaste a hacer de cupido ¿verdad?

Antonio inclinó su cabeza, sofocando una sonrisa.

—Tal vez. No es por lo que te ofrecí una posición como comandante, Sam.
Estas aquí porque te lo mereces. Pero debo confesar que tenía la esperanza de que
si los forzaba a trabajar juntos a ti y a Jared, crecerían juntos. Tú parecías ser
exactamente lo que él necesitaba, como él parecía ser lo que necesitabas tú. Y tenía
razón ¿No es así?

—Astuto. —Jared corrió una mano por su cabello—. Nada de esto quiere
decir que tengas que renunciar.

— No, pero lo deseo. Como ya dije, estoy cansado. Deseo retirarme, para ya
no tener que preocuparme de las vidas de otros y en cambio concentrarme en la
mía. ¿Alguno tiene idea desde hace cuánto tiempo no veo el mundo? Siendo quien
soy, mi vida siempre está en riesgo, y tengo que permanecer en la isla. Ya no quiero
eso por más tiempo, y no lo quiero para Lucy. Ustedes dos son capaces de
gobernar. La comunidad los ha aceptado totalmente, confían en sus habilidades
para guiarlos y protegerlos. La pregunta es… ¿están preparados para asumir la
responsabilidad?

Eso era más que una mera responsabilidad y honestamente no me sentía


completamente capaz. Era un gran paso que tomar. Sí, sabía que sucedería en algún
momento, pero imaginaba que sucedería dentro de siglos, no ahora. ¿Pero cómo
podría poner a Antonio en una posición donde tendría que seguir gobernando a
costo de su propia felicidad? Él no merecía eso.
—Lo estoy.

La conmoción aún no había disminuido en lo más mínimo en Jared. Podía


percibir a través del vínculo que debajo toda esa conmoción había cierta inquietud.
Nunca hubiera adivinado que él tendría alguna inquietud sobre dar el siguiente
paso cuando el tiempo llegara. Sin embargo esa inquietud estaba allí. En alguien
más podría decir que eso era algo perfectamente natural. Pero Jared no encajaba
en esa situación.

—No me agrada que te jubiles —le dijo Antonio—. Creo que eres
totalmente capaz de gobernar por un buen tiempo, y no puedo imaginarme que no
seas el Gran Maestro. Pero… me comprometí en ser tu Heir, sabiendo que esto
pasaría eventualmente. Si esto es realmente lo que quieres, te apoyo. —Él tomo mi
mano—. Te apoyamos.

La sonrisa que se esparció con la cara de Antonio fue de alivio.

—Me gustaría que la Coronación se llevara a cabo en dos meses, si están


de acuerdo. Esto me dará tiempo para atar los cabos sueltos.

Asentí.

—Seguro.

—Luther serviré como tu consejero, igual que me ha servido a mí.

El doble de Gandalf sonrió.

—Sera un honor.

—Sebastián les servirá como su buscador. Él será tan leal a ustedes como
lo ha sido a mí. Y no se olviden de nombrar a su propio Heir en algún momento. No
tiene que ser inmediatamente, pero tendrás que elegir uno eventualmente. Y elegir
sabiamente.

Yo no era lo que la gente llamara “Sabia”, allí es donde Luther y sus


consejos entraran en juego.

—A la Coronación solo asisten los Grandes Maestros, familia y amigos


inmediatos. El resto de la raza vampírica lo vera vía V-Tube. —Eso era
básicamente la versión de YouTube a la que se podía acceder por la V-net, que era
la versión vampírica de internet—. En unos pocos días, anunciaré la próxima
Coronación. Por ahora, pueden conseguir algo de descanso.
Una vez que ambos, él y Luther, se había marchado del apartamento, solté
una larga respiración y me giré en mi asiento para mirar a Jared.

—Bueno, eso fue inesperado.

—Y eso es eufemismo. —Me saco del taburete y me sentó a horcajadas en


él—. Puedo sentir que aún no estas lista para ello.

—Es aterrador —Admití. No había juicio en sus ojo avellana, solo


comprensión—. Puedo entrenar y comandar un escuadrón de diez, ¿Pero toda la
raza vampírica? —En años vampíricos, yo no tenía poco más de cuatro años. Eso
no era mucha experiencia en esta vida para tener una posición tan alta—. No pensé
que esto sucediera tan pronto.

Acunó mi garganta con ambas manos.

—Tú puedes gobernar. Puedes hacer lo que sea. —Me dio un ligero y
suave beso y deslizó sus manos dentro de mi cabello—. Si necesitas más tiempo,
solo dilo y hablaré con Antonio sobre eso. Él entenderá. Esto no es mostrar
debilidad. Demuestras que te estás tomando esto tan en serio como deberías.

Desabroché los botones superiores de su camisa, deslicé mis manos debajo


del cuello de Jared y las dejé en sus amplios hombros.

—No puedo pedirle a Antonio que espera más tiempo para retirarse. No
después de ver lo cansado está de todo esto. Ha estado en esta isla por demasiado
tiempo. —Todo Gran Maestro que había sido nombrado permanecía escondido
para estar a salvo de cualquier intento de asesinato—. Se merece tener su propia
vida. No ha tenido una por largo tiempo ¿no es así?

—No. —Jared dejo besos a lo largo de mi mandíbula—. Eres una buena


persona.

— ¿Dilo de nuevo?

Él se rio entre los dientes ante la incredulidad de mi voz.

—Oh, puedes ser despiadada, implacable y vengativa. Y ambos sabemos


que eres una perra loca. Pero tienes el corazón más grande. Y es mío. Todo mío.

Su mirada ardía con tal posesividad que hizo rodar mis ojos. Sonriendo,
me dirigió una mirada aguda.
—Hey, no creas que no he visto tu reacción cuando otras hembras pululan
a mí alrededor. Realmente creí que ibas a ahogar a Joy en la piscina esa vez. Es una
pena que no lo hicieras.

Joy había sido la consorte de Jared por un tiempo, y no se había tomado


muy bien que él hubiera terminado su vida de consortes por mí. Cuando había
estado nadando en lo que yo llamaba una “piscina murciélago”-la cual tenía la
forma de un murciélago con las alas extendidas- a las afuera de la mansión de
Antonio la semana pasada, ella había venido pavoneándose de arriba abajo por los
lados de la piscina en un pequeño bikini que no dejaba nada a la imaginación.

Al llegar a la escena, no había sido un conejo feliz. Ella estaba


constantemente tratando de llamar la atención, tan patético como eso sonaba.
Antes de siquiera pensar en ello, mi látigo de energía había estado en mi mano, lo
había envuelto alrededor de su cuerpo de ramita, y luego la hundí en la piscina.
Inmediatamente se había hecho evidente que las clases de control de ira serían una
buena idea para mí, ya que la mantuve bajo el agua por al menos un minuto
completo. En mi defensa… —Si ella no se hubiera tragado una flauta, no habría
habido ningún problema.

Lo que más me molestaba de las payasadas de Joy era saber que ella una
vez había sido su consorte; que lo había tocado, que lo había tenido dentro de ella.
Lo odiaba. Ella lo sabía y yo lo odiaba, aunque eso le diese a ella algún tipo de
poder. Pero era verdaderamente difícil odiarla, ya que honestamente ella era
patéticamente triste. Era imposible no sentir más que lastima por la chica que no
tenía nada de auto respeto.

Saliendo de ese tema tan irritante…

— ¿Vas a decirme que te está molestando?

Las cejas de Jared se juntaron.

— ¿Qué quieres decir?

—Estás intranquilo por algo.

—Es solo que no esperaba esto tan pronto. Es la conmoción, eso es todo.

Nuestra conexión me dijo que no me estaba mintiendo, pero algo me dijo


que era más que eso. Eligiendo dejar el tema por ahora, no dije nada. Si este estado
de intranquilidad no cambiaba, definitivamente abordaríamos el tema.
Él mordió mi barbilla juguetonamente.

—Hay una cosa que encontraremos bastante difícil sobre gobernar:


confinarnos en The Hollow.

Ahora, ese era un punto extremadamente bueno. Mordí mi labio inferior.

—De verdad no creo poder hacer eso. Por una parte, me volveré loca -o al
menos más loca de lo que estoy ya. Pero por otra parte, me gusta la vida que
tenemos ahora. Me gusta ser una comandante, ir asignaciones, proteger a las
personas, y sacarle la mierda a golpes a los idiotas.

Él rio.

—Si... Extrañare eso también. Así que tal vez podríamos hacer algunos
cambios.

— ¿Ir en contra de la tradición?

—Enfréntalo, bebé, no estamos hechos para cumplir la reglas ¿No es


cierto? Así que podemos llegar con algunas nuevas. No podemos convertirnos en
personas diferentes. Si lo hacemos, corremos el riesgo de perderlo todo.

Eso era cierto.

—Me gusta esa idea de hacer nuevas reglas.

Puse mis brazos a su alrededor, él se levantó y me instó a envolver mis


piernas en su cintura.

—Más tarde. Ahora voy a follarte hasta que no haya otro pensamiento en
tu cabeza que no sea cuan duro te quieres correr.

Sonaba divertido.

Al atardecer, Jared y yo nos dirigimos a la mansión de Antonio para la


habitual reunión de los comandantes. Al entrar en la sala de conferencias,
encontramos a Antonio sentado a la cabeza de la mesa, con Sebastian y Luther a
ambos lados de él. Sus guardias personales y sus dos pitbulls estaban
discretamente en el fondo, como de costumbre. Pero los demás comandantes
estaban extrañamente ausentes. En cambio había dos vampiros que no pertenecían
al The Hollow; una hembra y un macho Sventé. Ambos eran muy familiares y
estaban bastante lejos de su casa en Londres.
La pequeña y linda morena saltó de su asiento, y se precipitó alrededor de
la mesa, y de repente me abrazó tan fuerte que me preocupé de que me rompiera
una costilla. Yo no era la persona más afectuosa del mundo, así que torpemente le
devolví el abrazo, dándole palmaditas en la espalda.

Entretenido por mi incomodidad Jared sonrió. ¿Supongo que la conoces?


Gracias a la habilidad de Antonio para otorgar poder- permitiendo a otros
vampiros desarrollar dones adicionales, Jared tenía tres dones: teletransportación,
electrocinética y telepatía. Él no era capaz de leer mentes, pero podía dirigir
cualquier pensamiento que fuera dirigido a él. Una vez, también Antonio me había
recompensado con poder, y desarrollé un segundo don. Pero la habilidad de
Merger, no era un don que me gustara utilizar demasiado, no era exactamente
agradable fusionar tu cuerpo con el de alguien más. Le advertí rápidamente: la
chica es como el conejo de Energizer, le dije a Jared. Retrocediendo, intenté hablar
pero se me adelantó.

— ¡Oh por Dios, se siente como si hubiesen sido años desde la última vez
que te vi! ¿Cómo te va? A mí me va bastante bien. ¡Te ves absolutamente fabulosa!
Escuché por la vía vampírica que uno de tus regalos de Vinculación fue el encanto
de los Kejas. En mi opinión, no la necesitabas, pero debe ser lindo tenerlo. ¡Oh y
amo el tinte mercurio en tus iris! Lamento haberme perdido tu Vinculación. Mi
hermano te explicará por qué.

Todo había salido de golpe en su dulce voz llena con excitación y


optimismo. ¿Ves a lo que me refiero? Podía sentir fácilmente la diversión de Jared.
Normalmente, alguien como Ava me enojaba hasta la mierda. Pero había algo muy
simpático en esta hembra.

—Estoy genial, gracias. —Me volví hacia Jared, quien claramente está
conteniendo la risa—. Jared, esta es Ava Sanchez. Ava este es mi pareja de vida,
Jared Michaels.

Como esperaba, Ava tuvo la misma respuesta que cada hembra tenía: tenía
la boca abierta y los ojos bien abiertos. Realmente no podía culparla. Él tenía unos
ojos seductores que exigían total atención, prácticamente te tomaban como rehén.
Era imposible no preguntarse cómo se sentiría pasar los dedos por su corto y
desaliñado cabello castaño, o rozar tus manos sobre su alto y perfectamente
esculpido cuerpo.

La mayoría de los hombres saborearían y disfrutarían ese tipo de atención,


pero Jared lo odiaba. Le molestaba el hecho de tener la apariencia de su difunta y
retorcida madre. Además, le molestaba que la razón por la que las mujeres estaban
a su alrededor solo fuera porque era el Heir de Antonio. Él no encontraba
halagador ser deseado por su apariencia y su posición. Aunque, constantemente le
decía que él tenía más que ofrecer que eso, él no estaba de acuerdo. No se veía así
mismo claramente.

Para el crédito de Ava, salió de su aturdimiento más rápido que la mayoría.

—Es un placer conocerte. Fue sabio de tu parte escoger a Sam como tu


pareja de vida, ella es la mejor.

—Puedo coincidir contigo en eso —respondió.

Mientras los pitbulls; Aquiles y Nero, corrían hacia mí, les di un rápido
golpecito antes de encontrar mi mirada con el sonriente macho de pelo oscuro
sentado junto a Sebastian.

—No puedo decir que este particularmente alegre de verte, Cristiano.

—Ahora, eso no es muy amable —dijo divertido. Él tipo no era malo como
lo eran algunos vampiros. De hecho, era relativamente decente y extremadamente
protector con su hermana, Ava. Él en realidad me había ayudado en varias
ocasiones en el pasado cuando vivía en Londres. Pero también era un sarcástico
que vivía para fastidiar a la gente. Podía ser realmente encantador, como descubrí
la primera noche que lo conocí aun siendo humana. Cuando su expresión se tornó
nostálgica, tuve la sensación que también la estaba recordando.

Podía sentir la mezcla de sospecha y agitación de Jared por la manera en


que Cristiano me estaba mirando con tanta familiaridad. Mirando a Cristiano,
Jared me habló: Dime que no pasó nada entre ustedes dos.

No pasó nada… exactamente.

Define “exactamente”

Más tarde te daré la versión larga. La versión corta es que una vez él me
beso y bebió de mí. Sentí los celos y la furia aumentando en Jared, lo que era
totalmente comprensible dado que beber sangre era un acto íntimo y sexual para
los vampiros.

— ¿Por qué no nos sentamos? —sugirió Antonio con una sonrisa y mirada
cálida.
Habiendo intercambiado saludos con él, Sebastian, Luther y los guardias,
Jared y yo nos sentamos frente a los dos Sventé. Jared colocó un brazo
posesivamente en el respaldo de mi silla, mirando fijamente a Cristiano. Cada
musculo del cuerpo de Jared estaban tensos listos para golpear. No queriendo que
estuviera tan tenso, le di un golpecito en el muslo. No pareció ayudar. Me acarició
brevemente la nuca, pero no reaccionó de otra manera.

Cristiano le dio a Jared un asentamiento de respeto.

—Mi nombre es Cristiano Sanchez. Ava es mi hermana menor.


Compartíamos el mismo creador que Sam, y todos fuimos una vez parte del mismo
nido. Tomé el lugar de Víctor como líder del nido después de que Sam matara al
bastardo aquí en The Hollow.

Y Víctor, ese sí que había sido realmente un bastardo.

— ¿Por qué no viniste a la Vinculación? —pregunto Jared. La mayoría de la


comunidad vampírica había asistido a la ceremonia, particularmente cada líder,
maestros y grandes maestros.

—No fue por falta de respeto. Otros dos vampiros querían la posición de
líder. Se celebró una votación y finalmente me proclamaron líder, pero aun así
había algunos que estaban molestos por ello. Sabía que si dejaba el nido antes de
que mi posición se estableciera, uno de ellos podía robarla mientras estaba fuera.

— ¿Y ahora tú posición está establecida y es aceptada? —Jared comenzó a


jugar gentilmente con mi cabello de una manera bastante posesiva.

—Sí. —La mirada de Cristiano se deslizo hacia mí y su sonrisa regresó.


Seguramente se dio cuenta del hecho que una vez había bebido de la pareja de vida
del Heir.

Fue entonces cuando Jared le habló de una manera casi casual.

—Si no paras de mirar a Sam de esa manera, te sacaré las entrañas aquí
mismo y lo disfrutaré verdaderamente.

Cristiano perdió su sonrisa, y no podía culparlo. Jared tenía una bien


merecida reputación como alguien al cual no querías joder. Aunque él podía ser
juguetón, leal, y respetuoso, Jared también podía ser despiadado, implacable y
matar sin pestañear. Lo había visto en modo batalla, mirándolo destruir a otros
vampiros sin una pisca de conciencia. Solo su presencia era suficiente para
intimidar aquellos que estaban a su alrededor; exudaba confianza, poder y
autoridad.

—Cris, ¿podrías por favor dejar de antagonizar con estas personas? —


gruñó Ava, disparando una mirada de disculpa a todos—.Necesitamos su ayuda
¿recuerdas?

Fruncí el ceño.

— ¿Nuestra ayuda?

— Cristiano —comenzó Antonio—. Dile a Jared y Sam porque están aquí tú


y tu hermana.

Cristiano se enderezó, repentinamente solemne.

—Aunque no vine a tu Vinculación, tres de mis vampiros lo hicieron.


Después me llamaron para decirme que iban a pasar unas cuantas semanas en
Nueva Zelanda con algunos vampiros de la línea de Quentin Foy que habían
conocido aquí y se hicieron amigos.

Quentin Foy había sido recientemente nombrado Gran Maestro en Nueva


Zelanda, Australia, Indonesia y todas las pequeñas islas alrededor, después de que
el Gran Maestro anterior había traicionado a Antonio y tratado de conquistar de
The Hollow.

—El problema es que no he escuchado nada de ellos desde entonces. —


Cristiano se encogió de hombros impotente—. Sus teléfonos móviles están
apagados y mi conexión psíquica con ellos se ha vuelto… difusa.

Todos los vampiros tienen un vínculo con sus creadores, aunque no era
tan fuerte como el lazo de la Vinculación con otro vampiro.

Fruncí el ceño.

— ¿Difuso?

—Es como captar estática. Ocasionalmente siento su sed, pero eso es lo


mejor que obtengo. Estoy seguro que no están muertos. Algo no está bien. Quentin
es extremadamente territorial y rara vez concede permiso para entrar a su
territorio. Pero contactarlo para que me conceda el permiso sería difícil, ya que
alguien como era yo difícilmente podía tener el número personal de un Gran
Maestro.
—Por lo que sé de él —comenzó Jared—. Quentin es un Luddite. Odia la
mayoría de la tecnología y no usa teléfonos.

—Ese es el por qué necesitan una escolta —dijo Antonio—. Ellos


necesitan a alguien que los lleve allí, que se asegure que Quentin no se sienta
amenazado, y ayude a encontrar a los vampiros.

—Y quieres que nosotros seamos los escoltas. —Jared no ocultaba su


irritación—. Con el debido respeto Antonio, creo que será más fácil enviar a
Sebastian a investigar el asunto y encontrar a los vampiros.

Cuando Sebastian no se opuso, lo miré. Aunque su picante y negro cabello


oscurecía su expresión, podía ver en la penetrante mirada del Keja que estaba
ansioso y dispuesto.

—Estas en lo correcto. En efecto, Sebastian puede encontrarlos. Pero tengo


un mal presentimiento sobre esto, Jared. —La usual expresión calmada de Antonio
era ansiosa—. Podría no ser nada, pero algo se siente mal. Luther también esta
incómodo. Mis instintos siempre me han servido bien, y he aprendido a no
ignorarlos.

Estaba lo suficientemente curiosa por la petición de Antonio que quería


aceptarla, a pesar de que Cristiano me estaba sonriendo nuevamente. Sin duda
sería un dolor en mi culo. A pesar de que él era de esa manera con todo el mundo, a
excepción de Ava, siempre le deleitaba irritarme por alguna razón. No necesitaría
mucho para que conjurara mi látigo de energía y le cortara la cara con él.

Como si sintiera mi reserva, él dijo.

— Yo tal vez no te agrade, Sam. Pero no olvidemos que salvé tú vida. Y que
cuidé de ti mientras estabas con Víctor.

Jared mi miró.

— ¿Eso es cierto?

Sí, pero no iba a entrar en detalles de la situación hasta que Jared y yo


estuviéramos solos. Simplemente asentí.

La mirada de Jared perforó a Cristiano.

—Si tú salvaste la vida de Sam, entonces estoy agradecido por ello. Así que
te escoltaremos al territorio de Quentin y aseguraremos tú protección. Pero tienes
que entender una cosa: incluso si la ayudaste o no, si continuas mirándola y
sonriéndole, te voy a asesinar y me importara un carajo.

Cristiano asintió, nuevamente perdiendo su sonrisa. Muy sabio por su


parte.

Antonio se relajó en su silla.

—En ese caso, prepara el escuadrón. Deben marcharse en una hora.

Ava me dio una pequeña pero genuina sonrisa.

—Muchísimas gracias. Lo apreciamos.

Ella era realmente dulce. Tuve que preguntarme como era siquiera posible
que ella y Cristiano fueran parientes.

Después de que Jared y yo informáramos al escuadrón, hicimos una rápida


parada en nuestro apartamento para recargarnos con TNS, esperando tener toda
nuestra fuerza. También conocido como Tónico Nutritivo Suplementario, TNS era
una mezcla de sangre y vitaminas.

En el segundo que llegamos a la cocina, Jared esperaba para comenzar a


interrogarme.

—Ahora que estamos solos, puedes decirme cual es el asunto con ese tipo,
Cristiano.

Habiendo tomado un par de TNS de la nevera, le pasé uno y me recosté en


el mostrador.

—Todavía era humana cuando conocí a Cristiano. Fue hace tiempo cuando
aún iba a la universidad. Mis amigos y yo a menudo salíamos al bar local para
estudiantes. Los vampiros aman los bares de estudiantes, ya que la mayoría de los
estudiantes están ansiosos por divertirse, emborracharse y no se preocupan por
las lagunas mentales- todo parte de la experiencia ¿Cierto? Así que si se levantan
un poco débiles y con el vago recuerdo de destellantes iris y colmillos,
simplemente van a culpar al alcohol o a pensar simplemente que sus tragos
estaban alteradas, al igual que yo.

Me detuve para tomar un largo sorbo de mi TNS sabor a miel.

—. Una noche en el bar, conocí a Cristiano. Él puso todo su encanto, pero


yo acababa de salir de una relación y no estaba de humor para besar a un completo
extraño. Así que me dejó en paz. Pero había un tipo que seguía molestándome. Él
me hacía sentir bastante incomoda y seguía tratando de besar mi cuello. No podía
quitármelo de encima. Entonces él trato de conducirme afuera y hacia un callejón.
Allí fue cuando Cristiano apreció de nuevo. Él actuó como si fuera mi novio y
hubiera estado buscándome y yo le seguí el juego. Me alejó de lo que yo pensaba
era un bastardo pervertido, por lo que yo estaba totalmente agradecida. Su pago
fue un beso.

El gruñido de Jared no fue una sorpresa. Cuando dude, él me presionó:

—Sigue.

—Obviamente el beso solo fue la manera de acercarse lo suficiente para


morderme. —Otro gruñido provino de Jared—. Pero yo estaba tan borracha que el
pinchazo no despertó ninguna alarma. Después de que me convertí el me explicó
que el vampiro que me había estado acosando era conocido por dar fiestas que
incluían humanos como “aperitivos”. En otras palabras, me sentarían en una mesa
y los vampiros sentados alrededor simplemente podrían inclinarse y beber de mí
en el momento que ellos quisieran hasta que fuera totalmente drenada.

—Entonces, él realmente salvo tú vida. —Jared tragó lo último de su TNS


sabor a cola y tiró la botella en la papelera—. También dijo que había cuidado de ti.

—Lo hizo. Así como también Ava. Ya sabes que me escapé de Víctor un par
de veces. Ellos jugaron un papel ayudándome. Por supuesto, cada vez que fui
cazada y llevada de vuelta al nido, Víctor estaba bastante enojado. La última vez
que lo hice, por poco me mata. Pero Cristiano logroó calmarlo y le insistió de que
yo era más útil para el nido si Víctor seguía el plan original y me permitía continuar
con vida y servirle.

Jared se metió las manos en sus bolsillos.

—Lo que no entiendo es porque Cristiano hizo todo eso. Quiero decir, él no
me parece del tipo galante.

Tomé con una mano la camisa de Jared y lo jalé hacia mí.

—No lo es. Cada vez el recibía su pago.

— ¿Quieres decir que bebió de ti, más de una vez? —preguntó Jared a
través de sus dientes apretados, poniendo una mano en el mostrado a cada lado de
mí, acorralándome —. No es que pueda culparlo. Sabes jodidamente delicioso —
Deliberadamente lamió mi cuello—. Pero lo odio por hacerlo. Lo odio por tocarte. Y
lo odio por besar esta boca que amo. Cada pulgada de ti me pertenece.

Y esas palabras eran lo más cercano a lo romántico que llegaría Jared. Pero
no me importaba que fuera raro emocionalmente o que le fuera difícil decir lo que
sentía. Él había dejado claro que se preocupaba por mí de otras maneras; me
protegía con una ferocidad que no pensaba que fuera posible, podría matar y morir
por mí sin vacilar. Cuando su atención estaba enfocada en mí, era tan intenso que
era intoxicante y desorientador al mismo tiempo. Era difícil entender que yo
realmente significara tanto para alguien.

Cuando paso su pulgar por mi labio, lo mordí suavemente.

—Nunca hubo nada entre nosotros.

—Creo que él deseaba que algo hubiera pasado. No me gusta la manera en


la que te mira.

—No te gusta la manera en que ningún hombre me mira.

Él me dio una de sus sonrisas torcidas.

—Por supuesto que no me gusta. —Agarró posesivamente mis caderas y


me abrazó contra él—. No me gusta que nadie tenga fantasías sobre este cuerpo
que es todo mío.

Rodeó sus hombros con mis brazos.

— ¿Tuyo? No sé sobre eso —le dije juguetonamente.

Su torcida sonrisa se volvió diabólica.

—Entonces, supongo que tendré que reclamarlo de nuevo más tarde para
que recuerdes a quien perteneces exactamente.

— No puedo ver que tengas otra opción.

Riéndose, me cargó y me besó con fuerza.


Traducido por Manati5b

Jared
Intercambié una mirada con Sam mientras estábamos a solo cien yardas
de distancia de las cuevas del nido dónde vivía Quentin Foy y la mayor parte de sus
residentes, y supe que ella estaba pensando exactamente lo mismo que yo: ¿Qué
mierda?

Habíamos estado en su territorio por más de una hora. No solo nosotros,


sino el equipo completo, Ava y el imbécil de su hermano, y también Evan —quien
había aparecido mientras estábamos listos para irnos e insistió en venir. Sin
embargo, la presencia de quince vampiros no había merecido una respuesta.
Inicialmente habíamos llegado mucho más lejos, esperando ser abordados al
segundo que hubiera sido detectada nuestra presencia. Cuando nadie vino,
empezamos a avanzar hacia las cuevas, esperando que alguien apareciera en algún
momento. Pero nadie lo había hecho.

Quentin, como la mayoría de los Grandes Maestros, tendría guardias


rodeando su residencia para protegerlo de cualquiera que deseara retarlo y
usurpar su posición. Pero no parecía haber nadie a la vista. Oh seguro, eso no
significaba que no hubiera nadie en los alrededores. Había suficientes impresiones
vampíricas para permitir a las personas ocultarse. Pero no era solo que parecía
desierto. El lugar estaba tranquilo. Muy tranquilo.

—No me gusta esto. —Sam estaba mordiéndose su labio, mirando los


alrededores una vez más—. ¿Qué Gran Maestro en su sano juicio quedaría
vulnerable de esta manera? Quentin no es exactamente popular. Sería absurdo que
por lo menos no tuviera espías.

Viendo que Sam estaba frotando el tatuaje celta que rodeaba la base de su
tercer dedo, sonreí. Era algo que hacía a menudo cuando estaba confundida o
ansiosa, como si el nudo brail le diera fuerzas.
Varias veces desde que regresamos de nuestra “luna de miel”, me habían
preguntado cómo era mi vida como un hombre vinculado. A lo largo de los años,
había oído decir a algunos que estar atado podía hacer sentir a una persona
atrapada. En aquel entonces, supuse que eso era natural, considerando que no
había divorcio, o una cláusula de retiro. Pero estar atado a Sam no me hacía sentir
atrapado o restringido. En su lugar, me sentía centrado, más relajado. Incluso me
sentí fortalecido, lo cual era irónico dado que ella era mi debilidad. El poder de
todo eso no era espantoso, era energizante. Significaba que ella era mía, que ella
siempre sería mía, y que estaba conectado con ella de una manera que nadie más
podría estarlo. Ese conocimiento era como un ancla. Y sí, era lo suficientemente
posesivo como para sentir en los huesos una autosatisfacción sobre eso.

Tan profundamente unidos como estábamos ahora, conocía y entendía a


Sam mucho más. Cada capa de ella era más intrigante que la anterior. Me gustaba
la idea de que cuanto más tiempo existiera el vínculo, mas interconectados nos
volveríamos. Me gustaba saber que siempre sabría donde estaba— nadie podría
tomarla y esconderla de mi otra vez, Y que Dios tuviera piedad de cualquiera que
incluso lo considerara, porque yo no la tendría. De hecho tampoco Sam, al igual que
ella no había tenido piedad de mi ex pareja. Magda también había sido
responsable de girarnos, Evan y yo contra nuestra voluntad. Algunas mujeres
podrían comprarte una camisa o colonia. Sam mataría a tu ex por ti.

Cristiano, quien había estado muy pegado a Sam para mi gusto, también
notó que ella estaba acariciando el nudo y frunció el ceño.

— ¿Qué es eso?

Ella solo le dirigió al imbécil una breve mirada.

—Es un nudo de vinculación.

Ava salió de detrás de Cristiano y lo golpeó a un lado para poder echar un


buen vistazo a la marca resaltada.

—Aw, eso es tan romántico. —Ella me miró, sus ojos se encendieron con
interés—. ¿Tú también tienes uno?

Levanté mi mano para enseñarle, y ella sonrió ampliamente. Cristiano, sin


embargo, gruño con aburrimiento. Si no fuera por el hecho de que le había salvado
la vida a Sam, lo estaría golpeando con su propia espina dorsal en este momento.
No solo porque parecía estar constantemente a su lado, sino porque la miraba con
un anhelo que era tanto emocional como sexual. Oh, estaba haciendo todo lo
posible por ocultarlo— tanto que Sam no lo había notado. Pero yo lo había notado,
y no quería nada más que ver como el bastardo moría… lenta y dolorosamente si
era posible.

—El diseño en tu nudo coincide con el de Sam —se dio cuenta Ava.

—Cada pareja vinculada tiene su propio diseño. El diseño se Sam solo


coincide con el mío y viceversa.

—Ah, ¿Qué tan dulce y romántico es eso? Yo quiero uno. ¿Pero cómo
funciona? Pensé que la piel del vampiro sanaba demasiado rápido para poder
hacernos un tatuaje.

—Solo aparecieron cuando intercambiamos votos —le dijo Sam sonriendo.


Su ojos aguamarina encontrando los míos, y yo sabía que ella estaba recordando
ese momento, como lo hacía yo. Girándose hacia Ava, Sam dijo—: Yo también tengo
otro tatuaje. El vampiro que me lo dio tenía el don de volver sus dibujos a la vida.
—Sam se levantó la manga de su camiseta de manga larga para revelar la serpiente
negra enroscada alrededor de su brazo. Cuando el tatuaje se movió ligeramente,
Ava jadeó—. Sí, Dexter puede moverse en su forma de tatuaje. Al principio no era
fan de Jared porque la raza es muy protectora, pero ahora le gusta.

¿Le gustaba? Ja.

—Me tolera, pero eso mucho decir —gruñí. Había dejado de sisearme
cuando tocaba a Sam, lo cual era un progreso. Pero él siempre parecía usar esa
mirada de advertencia “te estoy observando” Era extraño y malditamente molesto.

Ava aplaudió un poco.

—También quiero uno de esos. ¿Crees que puedo tener uno?—De pie
detrás de Ava, Salem le suspiró. —¿No deberías estar en la parte trasera? —Su
tono vibraba con impaciencia.

Ava se giró para mirarlo. Su pequeño rostro se estrujo en confusión


mientas inclinaba su cabeza.

— ¿Por qué?

La pregunta fue hecha con una inocencia casi infantil. Un músculo en la


mandíbula de Salem se tensó.
—Porque obviamente algo extraño está pasando y puede ser peligroso.
Sería mejor para ti si te mantienes atrás donde estas más segura.

Para mi sorpresa, Ava se rio. Incluso más sorprendente, lo hizo Sam.

—No tienes que preocuparte por Ava, Salem. —Sam le sonrió—. No dejes
que esa delgada figura e inocente rostro te confunda. Ella puede cuidarse por sí
misma. No todos los vampiros Sventé tienen dones defensivos, ¿recuerdas?

Sonriendo dulcemente, Ava le palmeó el pecho.

—Pero es realmente lindo que te preocupes. — Él frunció el ceño hacia la


mano que lo palmeaba, pero Ava pareció no notarlo. Se giró hacia atrás y le dio un
codazo a Sam—. ¿No es la cosa más dulce?

¿Dulce? Estaba muy seguro de nunca haber escuchado a nadie describir a


Salem como “dulce” antes. Damien se inclinó hacia Salem, sonriendo.

—Algo protector con la pequeña, ¿no es así?

Salem le refunfuño un:

—Cállate.

De hecho, fue algo extraño que a Salem le importara algo la seguridad de


alguien que no fuera Sam, los chicos o yo. También era extraño que la anticipación
de la asignación no lo hiciera rebotar como un boxeador preparándose para una
pelea, como lo hacía normalmente —era muy apropiado que su don fuera un golpe
psíquico que podía noquear a una persona. La única persona que tuvo más prisa
con las asignaciones que él, era Butch. Sin embargo, lo más sorprendente era que
Salem encontrara en Ava un poco de distracción.

La voz de Sam voló a través de mi mente como una cálida brisa. Bueno,
quería algo que mantuviera mi mente alejada de la Coronación. Parece que esto
sirve.

La Coronación… Ahora eso era algo en lo que no quería pensar. Pensar en


ello significaba pensar en la visión que había tenido a través de Luther hacía
mucho tiempo, cuando había sido nombrado comandante dentro de la legión. Sabía
que tendría que contarle a Sam. Diablos, debería haberle dicho antes de Bound.
Pero no lo había hecho porque aunque sabía que era una persona bastante práctica
para no permitir que una visión cambiara todo, me aterraba que pudiera hacerla
marchar. Eso era algo para lo que no estaba preparado arriesgar. Le diría pronto, y
si ella intentaba alejarse… bueno, la ataría y la mantendría cautiva.

Una serie de moléculas negras apareció de repente, sacándome de mis


pensamientos. Un mero segundo después, Stuart estaba de pie ante nosotros.
Como Desintegrador, el miembro del equipo tenía la habilidad de reducirse a sí
mismo a moléculas y reformarse a voluntad.

—Todo esto es muy extraño.

Mis palabras, su boca.

— ¿Que viste?

— Nada. Rodeé la entrada de las cuevas, pero no hay guardias en ningún


lado.

Sam me lanzo una mirada preocupada antes de preguntarle a Stuart:

— ¿Pudiste escuchar algún ruido viniendo desde el interior?

—Había ruidos, voces provenientes de la parte posterior de la cueva, pero


no pude entender una sola palabra. El tono era algo… plano. Incluso zumbante.

—Así que la gente está ahí dentro pero están ignorándonos. —Max hizo
una cara, claramente desconcertado—. Tienes razón; todo esto es muy raro.

Normalmente seria Max quien se quedara con Sam por la forma en que
Cristiano estaba haciendo. En el caso de Max, era simplemente para irritarme ya
que, afortunadamente para él, ya no la deseaba. Eso significaba que podía dejarlo
vivir, lo que era bueno para el equipo, porque el don de Max de causar parálisis
sensorial temporal lo convirtió en un miembro valioso.

— ¿Podrían estar ocultos, esperando que nos vayamos? —el telepático


Harvey le preguntó a Sam. Me di cuenta de que su postura no era tan engreída
como de costumbre —el tipo podía ser un poco lento para la aceptación, pero
incluso él tenía el sentido de ser cuidadoso en este momento.

Sam lo considero por un momento.

—Si ese fuera el caso, se asegurarían de no hacer ningún tipo de ruido.


Además, ¿Por qué tendrían algún motivo para esconderse?
Un charco de papilla apareció junto a Stuart y rápidamente regresó a su
forma original. Una de las habilidades imitadoras de Denny era reducirse así
mismo en un líquido suave como los pepinos de mar.

—No pude entrar. La puerta está sellada tan apretadamente que no hay
grietas por las que pudiera pasar.

—Nada de esto tiene sentido, y está molestándome bastante. —Sam se


giró hacia Cristiano.

— ¿Puedes sentir a tus vampiros mejor ahora que están más cerca de
ellos?

Lució ceñudo y sacudió su cabeza.

— La conexión todavía es vaga.

Chico dejó salir un largo suspiro, acariciando su bigote y perilla estilo


Johnny Deep.

—Así que estoy pensando que…

—Tenemos que entrar por la fuerza —interrumpió Evan mirando hacia las
cuevas. Tenía la clara sensación de que él había insistido en venir para que pudiera
acelerar las cosas y distraerse de los pensamientos de Alora y de lo que hubiera
pasado entre ellos. O tal vez el problema era lo que no había sucedido entre ellos.

—Si hacemos eso, atacaran instantáneamente —señaló David inquieto y


nervioso.

Butch asintió en acuerdo.

—Considerando que no tenemos ni idea de cuantos hay en la cueva, sería


un movimiento peligroso. —No fuera que Butch sonara particularmente inquieto
ante la perspectiva del peligro. De hecho, no parecía inquietarse ante nada,
siempre parecía estar engañosamente tranquilo, pasivo y relajado.

—Tendremos que arriesgarnos —El tono de Evan estaba prácticamente


sin vida—. Es la única manera en que podremos recuperar a los vampiros de
Cristiano.
Cuando el escuadrón volvió sus miradas interrogatorios hacia mí y hacia
Sam, dije:

—No estoy a gusto con la idea de invadir su hogar, pero creo que Evan
tiene razón.

Sam asintió.

—No tenemos otra opción en este punto. —Se giró hacia el pesado y
musculoso Pagori que estaba atándose su cabello castaño a los hombros. Stuart
hizo lo mismo con su cabello rubio rizado—. Reuben, necesito que uses tu don en
Chico, David y Salem. —Con un simple toque en sus hombros, el poder de aumento
de Reuben hizo que aumentaran las espinas venenosas de Chico, aumentara el
boom psíquico de David y el puñetazo de Salem fuera fatal—. No se muevan
silenciosamente, denle un montón de advertencia de que nos estamos acercando a
las puertas para que no se alarmen. Si aun así no se abren, tendremos que entrar.

No intentando ocultar nuestra presencia, cubrimos la distancia hasta la


entrada de las cuevas. La puerta estaba camuflada para parecer parte de la
montaña para engañar a cualquier humano, pero la visión mejorada del vampiro
podría localizarla fácilmente. Cuando todavía no hubo respuesta por nuestra
presencia, proyecté un rayo suficientemente poderoso como para romper la puerta
completa. Aparté de un soplo la suciedad flotante y miré para ver un canal hacia
debajo de unos ocho pies de profundidad.

—Ni siquiera el ruido de alguien irrumpiendo ha ganado una reacción de


ellos. —Cristiano sacudió su cabeza, incrédulo.

—Damien, Reuben, quiero que ambos permanezcan aquí y observen —les


dije—. Si ven cualquier movimiento ahí afuera, me contactas de inmediato. —
Ambos asintieron obedientemente y se colocaron en alerta, posturas agresivas.
Satisfecho, giré de regreso a la entrada al mismo tiempo de ver a Evan tomar el
liderazgo y saltar hacia el canal. Evidentemente se sentía lo suficientemente
mierda como para ser descuidado con su propia seguridad.

Sam me miro. No debimos dejarlo venir Su cabeza no está en un buen lugar


justo ahora.

Hablaré con él. Bajé rápidamente solo para encontrarme con la entrada de
un tunel. Evan esperaba ahí impacientemente. Al menos no había seguido a solas.
Le sostuve la mirada.
—Evan, necesitas controlar tu mierda.

Sus ojos relucieron con rabia.

—Estoy bien.

—No, no lo estás, y este no es el momento para hablar de ello. Pero juro


que si actúas descuidado y colocas a Sam y al escuadrón en peligro,
teletransportaré tu trasero fuera de aquí. ¿Entendido?

Me dio un breve asentimiento y volvió su atención a nuestro entorno.


Aunque estaba oscuro, mi visión nocturna de vampiro me permitía ver el cruce
más allá del extremadamente largo túnel. Señalando a los otros que me siguieran,
me moví a un lado para darles espacio. Uno por uno descendió por el canal. Antes
de que pudiera dar más instrucciones Evan empezó a caminar, con la clara
intención de tomar la iniciativa. Sam y yo intercambiamos miradas exasperadas
pero lo dejamos ser.

Lo flanqueamos mientras nos conducía lentamente por el túnel. No había


nadie alrededor. Ningún otro sonido más que nuestras propias pisadas.

—Tienen que saber que estamos aquí —le dije a Sam.

—No tiene ningún sentido que no les importe. —Mientras cerraba sus
manos repetidamente, como si estuviera ansiosa por atacar una amenaza que no
podíamos ver, pequeñas gotas de energía azul plateada goteaban de sus dedos,
golpeando el aire como polvo de hada. Ahora que era una hibrido y mucho más
fuerte, no tenia ya que absorber la energía circundante; llegaba a ella, la llenaba,
esperando sus instrucciones. Unos destellos de un azul plateado jugaban
alrededor de la superficie de su cuerpo.

Continuamos por el túnel y nos detuvimos solo cuando alcanzábamos


algún cruce. No había sonidos viniendo de ninguna dirección. Sam indicó a Evan
que siguiera avanzando y nuevamente lo seguimos de cerca. Entonces me regañe
como un tonto cuando un olor fétido se acercó a mí. No era el único que se negaba.

—Huele como a pescado podrido. —Las palabras de Sam quedaron


amortiguadas por su manga mientras la usaba para cubrirse su boca y nariz.

—Jesús —exclamó Chico, tosiendo junto con los otros—. ¿Qué es eso?

Evan de pronto alzo su brazo, ganando la atención de todos.


— ¿Oyen eso?

Así era. Una voz…pero no estaba hablando… estaba ¿gimiendo?

— ¿Crees que todos están heridos? Eso podría explicar porque nadie ha
venido. —

La teoría de Evan era decente, tenía sentido…sin embargo, mi instinto


decía que no. Cada instinto que tenía me decía que saliera de ahí y que saliera
ahora. Podía sentir que la ansiedad de Sam igualaba la mía. Bien, tal vez eso
significaba que podía hablar con la perra loca de ir más lejos. Sam nunca permitiría
que el miedo la retuviera, lo usaba como combustible. Aunque que eso era
admirable, me volvía jodidamente loco porque la quería segura. Seguro ella era
fuerte, pero no era invencible.

Tomé su mano, y nos detuvimos.

—Tenemos que irnos. Esto es más que raro ahora que hemos entrado en
un reino demasiado peligroso. Nos estamos colocando y a todos los demás en un
riesgo por quedarnos. —Esperaba un gruñido o un resoplido de ella pero asintió
con la cabeza.

—Tienes razón, esto es…

Un largo gemido atravesó el silencio. Cada uno de nosotros se congelo en


su posición. Unos cuantos segundos después, hubo otro gemido; estaba lleno de
dolor, desesperanza y miseria. Técnicamente, tal sonido me hubiera hecho querer
correr para rescatar a esa persona.

No lo hizo.

En cambio, hizo que mi sangre se convirtiera en hielo. Luego hubo otro


sonido: pelea. Alguien se aproximaba, pero sus pisadas eran tan lentas que sus pies
se arrastraron contra el suelo mientras se movían.

No estaba seguro qué esperaba ver cuando esa persona finalmente rodeó
la esquina del cruce, pero no fue la vista que tenía ante mí. El vampiro sin camisa
estaban tan delgado, esquelético y demacrado que era repugnante. Sus brillantes
ojos rojos parecían haber sido aspirados hacia dentro y gran parte de su cabello se
había caído. Su tórax era visible, sus omoplatos salían y tenía un tex grisáceo y
traslucido. Básicamente se veía como un esqueleto con una capa de piel estirada
sobre él. Y solo había una cosa que podía hacer a un vampiro verse así.
Esto realmente no era bueno.

—Evan, no te acerques más.

Pero mi hermano se sentía demasiado mierda o no tenía ni idea de lo


peligroso que podía ser un vampiro hambriento. Porque se estaba acercando a los
Pagori. Lo que quería hacer era ordenar a todos que se tomaran de las manos y
luego teletransportarnos fuera de ahí, pero no pude alcanzar a Evan para agarrarlo
y sencillamente no había forma de que lo dejara atrás.

—Todos lo demás, retírense lentamente —dije sin apartar la mirada del


vampiro hambriento—. Tenemos que salir de aquí echando leches. No le quiten los
ojos de encima. Y por lo que más quieran, a menos que salte sobre ti, no corran. —
Cada uno siguió mis instrucciones instantáneamente, excepto Evan. En su lugar
seguía moviéndose hacia adelante—. Evan, ¿Qué demonios haces?

—Está muriendo de hambre Jared, necesita sangre, ven aquí.

Claramente Evan nunca había estado cerca de un vampiro hambriento


antes. Yo sí.

—Sí, se está muriendo de hambre. Eso lo hace peligroso. Te atacara.

— ¿Atacarme? Míralo, prácticamente se cae en pedazos, no tiene la fuerza


para sostenerme.

Ahí era donde mi hermano se equivocaba.

—Te sorprendería lo fuerte y rápido que un vampiro se vuelve cuando


está desesperado. Justo ahora, está desesperado. Así que ¡mueve tu terco trasero
lejos de él! —Pensé que seguiría ignorándome, pero Evan suspiró y dio un paso
hacia atrás. Fue entonces cuando el vampiro se lanzó hacia él. Tiro a Evan al suelo,
su boca fue a su garganta y tragó con tanta fuerza que se escuchó de una manera
repugnante.

Antes de que pudiera reaccionar, una de las poderosas bolas de energía de


Sam golpeó al vampiro, haciéndolo estallar en cenizas con un grito. Luego ambos
estuvimos junto a Evan ayudándolo a levantarse del suelo. Como esperaba, la
mordida había sido mala. El vampiro casi le había quitado un trozo de cuello a
Evan en su ansiosa hambre.

— ¿Estás bien?

Evan puso presión contra la herida que sangraba dentro de su mano.


—No.

—Bueno, eso explica porque no vinieron. —Cuando un vampiro entraba


en “modo de hambre” sus sentidos se diluían gradualmente hasta que eran incluso
menos agudos que los sentidos humanos. Además, sus impulsos depredadores
tomaban cada vez más el control, ya que su necesidad de supervivencia los hacia
operar con un instinto casi animal–perdiendo la racionalidad, la razón y la
civilización. Es por eso que tampoco eran capaces de enfocar lo suficiente sus
dones.

Me tensé cuando el suelo pareció retumbar debajo de nosotros. Peor aún,


sonaba como si una loca estampida estuviera dirigiéndose hacia nuestro camino.
Era evidente que el golpe que habíamos hecho y el sonido del vampiro gritando
nos había dado algo de atención. Si eso era el resto del nido viniendo hacia
nosotros, estábamos condenados si no salíamos de allí ahora. Me giré, intentando
ordenar a todos que se sostuvieran uno al otro así podría tele transportarlos a
todos afuera. Fue entonces cuando me di cuenta de que no solo había una gran
brecha entre nosotros y ellos —que claramente habían seguido mi orden de
retirarse— sino que ninguno de ellos me estaba mirando. Estaban mirando la
horda de vampiros que estaban cargando contra nosotros desde el otro extremo
del túnel.

Joder, estábamos encerrados.

Teniendo sus dones mortales, David, Chico y Salem inmediatamente


empezaron a atacar a los hambrientos vampiros que se aproximaban, tomando
ventaja de la distancia que los separaba. Al mismo tiempo, Harvey uso su
telequinesis para hacerlos echar hacia atrás una y otra vez. Teniendo fe de que
todos podrían manejarse por ahora y hacer lo que habían sido entrenados para
hacer, me uní a Evan y Sam para lidiar con el rebaño de vampiros que se acercaban
rápidamente hacia nosotros.

Sam estaba atacando con sus bolas de energía, pernos de energía y rayos
de energía. Evan estaba congelando a cada vampiro que se le acercaba —no en
hielo, sino inmovilizándolos completamente para que no tuvieran flujo sanguíneo,
ni latido de corazón, ni respiración ni nada. Meros milisegundos después de que los
vampiros estuvieran congelados, explotaban en cenizas.

Me uní a la batalla, enviando carga sobre carga sobre carga de electricidad


de mis manos. Pero había tan malditamente tantos de ellos que incluso con
nuestros esfuerzos combinados no podíamos mantenerlos completamente a raya.
Cada vez que un vampiro se las arreglaba para acercarse lo bastante, Sam golpeaba
su escudo, ocasionando que el vampiro rebotara. Pero no eran disuadidos,
continuaban cargando contra nosotros. Sam entonces conjuró un escudo de
energía lo suficientemente grande como para abarcarla a ella a mí y a Evan, pero
los vampiros intentaban gatear sobre ella como hormigas.

—Esto es una mierda — espetó. Una ráfaga de viento salió volando de sus
palmas, enviando a los vampiros a través del aire hasta que chocaron contra la
pared al final del túnel. Luego, aprovechó los elementos naturales y utilizó la tierra
para construir una pared para bloquear el túnel rápidamente.

—No los detendrá por mucho tiempo — advirtió. Tenía razón; Tan pronto
el túnel se cerró herméticamente, la pared empezó a ser derrumbada—. Rápido,
¡vamos, vamos, vamos!

Girándome, me fijé en la vista frente a nosotros. Butch había formado un


escudo deflector y lo estaba usando para proteger a Salem, David y Chico mientras
ellos atacaban a los vampiros hambrientos. Desafortunadamente el escudo no era
lo suficientemente grande para actuar como barrera, y algunos de los vampiros lo
habían superado. Denny estaba lanzando humo amarillo-verdoso de sus pulgares y
dedos más pequeños para engullirlos y alejarlos mientras Harvey estaba usando su
telequinesis para luchar contra otros. Pero aun así algunos vampiros se habían
escapado.

Uno de ellos estaba mordiendo el brazo de Stuart, quien rápidamente


exploto en moléculas para liberarse. Otro tenía sus dientes enterrados en la
garganta de Max mientras Cristiano lo atacaba por detrás con un cuchillo que
suponía había conjurado —buen don. Ava luchaba con un tercio, y maldita sea, ¡ella
podía pelear! Sam tenía razón; la pequeña Ava podía cuidarse por sí sola.
Aparentemente eso no le importaba a Salem, porque el gran tipo de repente se
giró, rodeó con un brazo su alrededor, empujó su espalda contra su pecho y envió
un letal golpe psíquico lanzando a su atacante.

Sam, Evan y yo saltamos inmediatamente hacia la acción. Sam sacó de la


ecuación al atacante de Stuart con una bola de energía antes de unirse a Evan y a
mí en la parte delantera del grupo. Las manos de Sam fueron repentinamente como
lanzallamas mientras encendía a los vampiros que se estremecían ante sus gritos.
Mis pernos de electricidad se encargaron de algunos de los otros vampiros que
siguieron, mientras el equipo se ocupaba del resto. Aún así, todavía había
demasiados hijos de puta.
Cuando Harvey telequineticamente los envió volando al final del túnel,
dándonos un montón de espacio, grité:

— ¡Tómense de las manos! ¡Ahora!

Justo entonces, el muro de Sam colapso detrás de nosotros. Vampiros


hambrientos estaban entonces cargando contra nosotros desde dos direcciones.
Gracias al jodido Dios que todos hicieron inmediatamente lo que ordené, porque
me las arreglé para tele transportarnos a todos fuera de las cuevas antes de que los
vampiros pudieran llegar hasta nosotros. Reuben y Damien instantáneamente
rodearon a Evan, Stuart, Max y Cristiano quienes estaban sangrando muy mal.

Joder.

—Debemos asegurarnos de que todos sean destruidos. —Levanté mi


mano y proyecté una luz de energía extremadamente poderosa en la entrada. Todo
se sacudió y rugió mientras el túnel se desmoronaba, crujiendo y quemando vivo
todo lo que estuviera en el curso del impacto del perno de luz.

Respirando un suspiro de alivio, tomé a Sam y corrí mi mirada y mis


manos por toda ella, tomando un completo inventario.

—Estoy bien.

Su tranquilidad no me importaba, y tampoco el hecho de que podía sentir


a través de nuestro vinculo que no estaba sufriendo. Tenía que ver por mí mismo
que ella estaba bien. Aparentemente la estaba molestando porque me dio un
puñetazo por encima de la cabeza, sus iris de mercurio estaba brillando.

—He dicho que estoy bien. Pero alguna de esta gente no lo está, así que
volvamos a The Hollow ahora.
Traducido por Pili, YoshiB

Sam
Nos encontramos con Antonio y Luther en un banco en el jardín botánico,
Jared y yo les dimos las noticias de todo lo que había ocurrido en el territorio de
Quentin. Sus miradas se volvieron ceñudas y se acentuaron a medida que les
contábamos la historia. Los guardias intercambiaban miradas de preocupación, e
incluso los perros se veían ansiosos como si la negatividad en el aire estuviese
afectándolos.

—Creo que alguien atrapó a todos los vampiros en los túneles y los
dejaron allí para morir de hambre —dijo Jared—. Pero ¿por qué? ¿Y quién haría
eso? No puede haber sido un intento de usurpar a Quentin o todos nosotros ya
habríamos oído acerca de su reemplazo. El chico alardearía y reclamaría su
posición como el nuevo Gran Maestro del territorio de Quentin.

Jared hizo un buen punto, pero había algo que me estaba molestando.
Ladeé la cabeza.

—Esto es lo que no entiendo. ¿Por qué, si los vampiros estaban tan


hambrientos, no se volvieron unos en contra de los otros? Si estaban tan sedientos
para atacarnos a todos nosotros, tan sin sentido, ¿por qué no alimentarse
mutuamente?

Antonio se inclinó hacia delante en su asiento; había un sentido de


urgencia en su comportamiento que no había estado allí antes, y el recelo me
atravesó.

—Tengo que preguntarte algo. Y esto es muy importante. En los túneles,


¿había un olor horrible?

—Sí. —El codo de Jared me rozo ligeramente cuando cruzo sus brazos
sobre su pecho—. Sí, era como a pescado podrido.
Ambos nos tensamos cuando Antonio y Luther intercambiaron una mirada
frenética. Realmente palidecieron, lo que era extremadamente complicado de
hacer para los dos vampiros de piel extremadamente pálida.

— ¿Qué, qué significa eso? —Exigió Jared.

—Eso significa que ellos no murieron por inanición porque estuvieran


atrapados allí —dijo Antonio, la preocupación estaba grabada en cada línea de su
rostro—. Y responde perfectamente la pregunta de Sam.

Jared suspiró con impaciencia.

—Antoni,o me estoy perdiendo.

— ¿Alguna vez has oído hablar de «La Llamada del Segador»? Es a menudo
abreviado como «La Llamada». —Cuando ambos, Jared y yo asentimos, Antonio
explicó—. Como saben, los vampiros son inmunes a las enfermedades. Pero como
con muchas especies, el vampirismo tiene un asesino natural diseñado para
controlar su número. A lo largo de la historia de la humanidad, siempre ha habido
enfermedades o virus que han hecho mucho daño a su raza. Cuando se encuentran
las curas para esos virus, otros se desarrollan después. Algunos teorizan que su
propósito es mantener la población humana bajo control, lo que tiene sentido. Es la
forma natural de las cosas, y lo mismo ocurre para los vampiros. Si no fuera así,
sobrepasaríamos en número a nuestras presas y moriríamos. «La Llamada» es
como un veneno sobrenatural que viaja como un insecto. Y es un asesino.

—Únicamente un brote cada pocos siglos —dijo Luther—. Parece que se


produce siempre que la naturaleza siente que la población de vampiros necesita
un “ajuste”. Es un ciclo perfectamente natural, y este ciclo ayuda a mantener un
equilibrio en la población. Pero no lo hace tan limpiamente. La función de «La
Llamada» es impedir que el vampiro sea capaz de digerir cualquier cosa. Ni sangre,
ni comida. Nada. El vampiro regurgitara cada vez que trata de consumir algo y
muere lentamente de hambre. Un vampiro solo puede sobrevivir a la inanición
durante cuatro semanas.

Jared frotó su nuca. Realmente pude sentir el tirón en su cuello.

— ¿Cómo se propaga el veneno?

Luther hizo una breve pausa antes de responder con conmiseración.


—Solamente puede contaminar a su víctima viajando a través de la saliva
o de la sangre por una herida abierta. —En otras palabras, una mordida haría de
asesino.

Los ojos de Jared se cerraron y luego se paseó delante de mí.

—Joder.

Antonio asintió con la cabeza.

—Sí... maldita sea.

Un repentino dolor golpeó mi pecho; no estaba segura si era el mío, o el de


Jared o una combinación del dolor de ambos. Si Antonio estaba en lo cierto,
entonces Evan, Max y Stuart estaban ahora “contaminados”.

— ¿Esto significa que es posible que el hermano de Ava no esté


contaminado? Él fue seriamente arañado, pero no mordido. —De momento, todos
los heridos estaban en la enfermería.

—Si él no ha sido mordido, no está contaminado. A menos que, por


supuesto, de alguna manera intercambiasen sangre. —Estaba bastante segura de
que esto último no había sucedido, así que las noticias de Antonio sin duda
calmarían a Ava. La chica era un manojo de nervios en este momento, preocupada
de si perdería a su hermano —tanto como mi compañero lo estaba.

Jared nos interrumpió. —Bien, ¿Cómo lo detenemos? ¿Cómo sacamos del


organismo el veneno de Evan, Max y Stuart?

—No puedes. —Antonio se veía totalmente angustiado.

—Nada puede detener la Llamada del Segador. —La voz de Luther era
susceptible consigo misma—. Como su nombre indica, la muerte viene por ellos.
Con el tiempo, dejará de propagarse a través de la población de vampiros y
permanecerá latente durante otros pocos siglos.

Todo lo que Jared estaba sintiendo –el pánico, la rabia y la impotencia, me


golpearon tan duro haciendo que casi perdiera el equilibrio. Él estaba negando
enérgicamente con su cabeza, caminando de un lado a otro de nuevo.

—No. No. Mi hermano no se va a morir, y tampoco Stuart ni Max. —Podía


sentir su sentimiento de haberle fallado a todos.

Deja de atormentarte, le dije. No fue tu culpa.


Él me ignoro.

—Debe de haber una manera de ayudarlos. —Haciendo una pausa en su


caminata de un lado a otro, tomó una respiración profunda para calmarse—. ¿Si se
disemina a través de fluidos corporales, entonces viene a ser como un virus
humano? Si seguimos esa lógica, entonces seguramente hay un “antivirus”. Tiene
que haber algún tipo de antídoto.

—Si lo hay, nunca he oído hablar de él —dijo Luther.

— ¿Donde se originó el primero?

Luther se encogió de hombros.

—No tengo ni idea.

—Está bien, ¿con quién hablamos? Tú debes conocer a alguien que estudie
esto.

—Nadie se atreve a acercarse lo suficiente a un vampiro contaminado para


estudiarlo.

Una cadena de maldiciones salió por la boca de Jared.

Afligida por Jared. Me volví hacia Antonio.

— ¿Ahora qué?

—Tenemos que encerrar a Evan, a Stuart y a Max. Aunque los síntomas


pueden no mostrarse hasta dentro de unos pocos días, sigue siendo importante
aislarlos. Sería seguro para ellos encerrarlos conjuntamente al contrario que por
separado, puesto que no trataran de alimentarse entre sí. La sangre contaminada
no es atrayente a ningún nivel.

Les ayudaremos de alguna manera, Jared. Otra vez, me ignoró. Pero tuve la
sensación de que él simplemente estaba demasiado atrapado por su propio pánico
para concentrarse en otra cosa.

—No podemos permitirnos que esto se propague. —La mirada de Antonio


bailó de Jared a mí cuando preguntó—. ¿Están seguros que ninguno de los otros
fue mordido?

Asentí.

—Segura. —Jared asintió con la cabeza hacia él también.


La frente de Luther se arrugó como si de repente algo se le hubiese
ocurrido.

— ¿Vieron a Quentin allá abajo en los túneles?

—No. Pero no estoy seguro de que lo hubiera reconocido de todos modos.


—No cuando todos ellos no eran más que huesos.

—Me pregunto si Quentin los selló allí, dejando que se murieran.

— ¿Por qué haría eso? —preguntó Jared.

—Tal vez no fue capaz de destruirlos él mismo. Sabes que resultaría difícil
matar a cualquier vampiro de “The Hollow”, no importa si han sido contaminados.

Tras un corto silencio, Antonio se levantó del banco.

—Tengo que realizar una videoconferencia y alertar al Maestro Supremo.


Tienen que tener en cuenta el estallido para que puedan tomar precauciones con
sus vampiros.

Antes de que él y Luther pudiesen alejarse, Jared levantó una mano para
que no se fueran.

—Espera, ¿Qué hay sobre Quentin? Quiero decir, si nosotros pudiéramos


averiguar cuándo La Llamada se convirtió en un problema en su nido, ¿podríamos
encontrar alguna manera de comprenderlo mejor, de combatirlo?

Antonio suspiró pesadamente.

—Me gustaría decir que sí, pero esto es algo que ha estado presente desde
hace mucho tiempo, Jared y nada nunca ha sido capaz de detenerlo. Si hay alguna
manera de combatirlo, me imagino que alguien lo hubiera descubierto ya.

—No si la única reacción al brote, lo que los vampiros siempre han hecho
es matar a quien se contamina y luego ocultarlo, ¿cierto?

—Tal vez —Fue todo lo que dijo Antonio, pero no había ninguna
esperanza en su voz—. Debo ponerme manos a la obra. —Antonio y Luther se
alejaron con los guardias y los perros, dejándonos solos a Jared y a mí.

Fui hacia Jared y deslicé mis brazos alrededor de su cintura. Estaba


temblando de furia y sufriendo mucho, y me sentí tan impotente. Por supuesto
estaba preocupada por Evan también y el pensamiento de que muriera era
demasiado para soportar. Del mismo modo, el conocimiento de que Stuart y Max
estaban contaminados intensificaba el dolor en mi pecho. Pero teniendo en cuenta
que una de las víctimas era el hermano gemelo de Jared, todo esto tenía que ser un
millón de veces peor para él que para mí.

—No voy a abandonar esto.

Besé su garganta.

—Yo tampoco.

—Básicamente tenemos cuatro semanas para encontrar una manera de


ayudarles. Ese es el máximo tiempo que logran sobrevivir. —Asentí, pero no tenía
ninguna pista de por dónde empezar.

Al parecer tampoco Jared porque en vez de sugerir algún tipo de plan de


acción, solo enterró su rostro en mi cuello e inhaló profundamente. Hable en su
oído.

—Venga, vayamos a casa. Hablaremos de ello allí.

Él nos tele transportó hasta el salón de nuestro apartamento, pero en lugar


de relajar su agarre él lo mantuvo más apretado, debido a la rabia que fluía a través
de él. Yo bajé mi mano con suavidad por su espalda reconfortándolo mientras
cubría su cuello con besos. Atraje su frente para que descansara sobre la mía y
deslizó el pulgar sobre mi labio inferior. Su iris eran de un rojo brillante, pero justo
ahora no había rabia en ellos. Había calidez y desesperación. Conocía esa mirada,
mi cuerpo conocía bien esa mirada, y un escalofrío de necesidad bajo por mi
columna vertebral.

Su mano agarró mi pelo.

—Te necesito ahora mismo. —Fue un ruido sordo.

—Me tienes.

—No puedo ir lento —advirtió tirando violentamente mi cabeza hacia


atrás.

—No quiero que lo hagas.

Posó vorazmente su boca sobre la mía, y la abrí inmediatamente para él. El


beso estaba lleno de urgencia y desesperación, como si pensara que yo podría
llevarme lejos su ansiedad y dolor. O era tan solo su escape. La quemazón estaba
por todas partes, porque sus manos estaban por todas partes. Las ropas fueron
rasgadas y arrojadas a nuestros pies. Normalmente a Jared le gustaba tomarse su
tiempo, siendo el mejor en ello. Su juego amoroso podía continuar durante horas, y
él amaba cada momento. Pero esta vez no había delicadeza alguna, ni coqueteos, ni
bromas por parte de cualquiera de los dos.

Su mano se deslizo por debajo mi muslo, levantado mi pierna y


envolviéndola alrededor de su cadera. Frotando su polla dura contra mi muslo. Una
imagen de mí de rodillas con su pene en mi boca de repente pasó por mi mente, y
me pregunté si de alguna manera había venido de él o si el pensamiento era mío.
No me importó. Doblé mis rodillas y envolví mi mano alrededor del glande de su
pene. Sabedora de lo que le gustaba, aspiré la energía a mí alrededor y exhalé una
pequeña llama de fuego que calentó mi boca. Entonces lo tomé en mi interior,
disfrutando de sus gruñidos y gemidos.

—Joder, Sam. —Sus dedos se enterraron en mi pelo, y tiré duro cuando


comenzó a bombear sus caderas, follando mi boca—. Así. Mantén esos dulces
labios apretados alrededor de mi pene. —Mientras penetraba mi boca, chupé y
moví mi lengua alrededor de ella. De repente se detuvo, jadeando—. Bebé, no
puedo aguantar más. Me volveré jodidamente loco si no estoy dentro de ti ya.

Me levantó en sus brazos, ordenándome enroscar mis piernas alrededor


de su cadera, arrojándome contra la pared, luego entrando en mí. Ambos gemimos
cuando me acomodé a él. Pero no volvió a empujar, no se entierró más profundo
dentro de mí. En su lugar, se mantuvo completamente quieto. Podía sentirlo
profundizando en su autocontrol, preocupado por estar lastimándome.

—Bebe —El sonido era agónico, era una disculpa.

—Está bien. No me estas lastimando. Continua.

Agarró fuertemente mis caderas, me tomo la palabra y comenzó a


empujarse dentro de mí. Era intenso, crudo, primitivo y era exactamente lo que
quería justo en ese momento. Su rostro era una máscara de intensidad y
determinación, mantuvo su mirada posada en la mía de una manera desgarradora
y caliente que era abrasadora.

—Nada en este maldito mundo supera estar dentro de ti, sentirte, Sam.
Ninguna maldita cosa.

Podía sentir mi climax acercarse rápidamente.


—Jared, no voy a durar mucho.

—Pero lo harás, cariño, porque no voy a dejar este cuerpo aun. —Redujo
sus movimientos hasta que cada empujón era delicioso pero terriblemente lento.
Curvando mis caderas, él fue aún más profundo con cada alargado empuje. Mis
parpados se cerraron con la felicidad de todo

—Uh-Uh, Sam. Ojos abiertos

Siempre hacía lo mismo, el cabrón.

—Vamos, abre esos ojos para mí. Quiero verlos.

Pero lo ignoré. En serio, ¿Cuál era el punto de obligar a abrir los ojos
cuando se cerraron de nuevo de todos modos? Hubo un zumbido de movimiento y
de repente estaba inclinada en el brazo del sofá y una mano cayó duro en mi culo.
Mire atrás hacia él, boquiabierta.

—Oh, pequeña mierda.

—Bueno, si no puedo mirar tus ojos, bien podría mirarte el trasero.

—Yo voy a… —pero luego se estrelló contra mí y no me importó.

—De verdad que este es el trasero más perfecto, cariño —Alisó sus manos
sobre él antes de tomarlos posesivamente—. Aun mejor, es mío —luego estaba
adentrándose duro, profundo y rápido. Mi clímax pronto volvió a erguirse en mi
interior, haciendo mis músculos internos palpitar alrededor de él. Esta vez, no
desaceleró. En lugar de eso, sus empujones se volvieron febriles.

Acurrucó su cuerpo sobre el mío, deslizó sus manos debajo de mí hasta la


palma y moldeó mis pechos. Con sus pulgares, envió fragmentos de electricidad a
cada pezón, mientras que al mismo tiempo me lamía el cuello. Luego una mano
nuevamente se anudó en mi pelo y tiró, inclinando mi cabeza como quiso-un
movimiento que podría haberlo metido en problemas si no estuviera tan cerca de
venirme. Sin vacilar, hundió sus dientes en mi cuello. Los gemidos que hizo
mientras bebía de mí vibraron contra mi piel y, oh Dios, yo iba a venirme. El clímax
me golpeó fuerte, arrancando un grito de mí. Jared me golpeó una vez, dos veces, y
luego se metió en lo profundo mientras explotaba dentro de mí, medio gruñendo,
medio gimiendo mi nombre.

No estaba segura de cuánto tiempo estuvimos allí, jadeando y temblando


con las réplicas, pero eventualmente Jared se retiró de mí y luego nos
teletransportó a la ducha. De pie bajo el agua, simplemente me sostuvo por un
momento. No fue hasta que terminamos de enjabonarnos el uno al otro que habló.

—¿Cómo es que venirme dentro de ti me hace calmarme y pensar mejor?

Sonreí, batiendo mis parpados.

—Soy así de especial.

Rio entre dientes, chupando mi labio inferior en su boca.

—Lo eres para mí.

Cuando su sonrisa vaciló, sabía que estaba pensando en Evan otra vez.

—Así que ¿cuáles son tus pensamientos sobre qué hacer a continuación?
—Sentí que Jared necesitaba dirigir este espectáculo, necesitaba sentirse tan en
control como fuera posible. Ofrecería mis sugerencias cuando fuera necesario, pero
le dejaría tomar la iniciativa.

—Pienso que necesitamos hablar con alguien que sepa sobre los virus. Sé,
sé que no es un virus pero es algo similar. Tal vez si sabemos más acerca de cómo
funcionan, como se desarrolla los antivirus, podríamos tener una idea de cuál es la
mejor manera de abordar esta situación.

Eso no fue malo a medida que las ideas iban.

—Así que deberíamos secuestrar a un científico humano.

No era una buena idea.

—Obviamente no les permitiremos conocer a los chicos o revelar que no


somos humanos —continuó mientras lavábamos el último jabón de ambos
cuerpos—. Pero podemos puntear el cerebro del científico durante el tiempo que
sea necesario para llegar a algo.

—O podemos solo encontrar y hablar con uno. Toda la parte del


“secuestro” podría ser opcional —Como si se diera cuenta que su plan estaba un
poco en el lado oscuro, gimió a sí mismo—. Solo estoy preocupado por Evan, Max,
y Stuart.

—No te importa en especial que Cristiano esté contaminado también


¿verdad?

Se encogió de hombros, apagando la ducha y saliendo de allí.


—Si lo está, pensare simplemente en eso como en karma por comer con
los ojos a mi compañera y por haberme dado constantemente sonrisas engreídas
por saber a qué sabes.

Sí, eso había sido bastante malo. Mientras nos secábamos el uno al otro,
dije:

—Aun así, no sería justo para Ava dejar morir a su hermano simplemente
porque pensamos que es un idiota

Después de una pausa, inclino su cabeza, admitiendo eso.

—Me di cuenta que tenías razón acerca de ella- seguro que puede luchar.
¿Quién coño la entrenó? ¿Jackie Chan?

—Su don es la memoria muscular. Es un poco como tener una memoria


fotográfica. Mientras alguien con una memoria fotográfica puede recordar en
detalle cualquier cosa que haya visto, Ava puede perfectamente replicar cualquier
movimiento que haya visto.

—Entonces ¿todo lo que tiene que hacer para aprender combate es ver
como otras personas pelean y poner algunas películas de Kung Fu? Un don genial.
¿Notaste a Salem…? —Se cortó al oír un fuerte golpe en la puerta—. Podría ser
alguien con noticias sobre Evan.

Gracias a la velocidad de los vampiros, estuvmos vestidos y en la puerta


principal en menos de diez segundos. El escuadrón -menos Max y Stuart, por
supuesto- Ava, Cristiano y Fletcher se amontonaban. Cada uno de ellos parecía una
mezcla confusa, devastada y enojada. Así que Cristiano no estaba contaminado
entonces. Apuesto a que había decepcionado enormemente a Jared, pero no
desearía el posible destino de Evan, Max y Stuart a nadie.

Fletcher me empujó en un abrazo.

—Luv, estoy tan contento de que estés bien. Estaba con Antonio cuando
informó al escuadro de La Llamada del Segador. Juro que mi corazón saltó al
menos cuatro veces. —Como yo, Fletcher era británico, y le amaba cada pedazo.
Pero también era una sangrienta reina del drama- incluso Norm estuvo de acuerdo
en eso. Se dirigió a ambos; a Jared y a mí cuando añadió—: Deben ser una bolsa de
nervios en este momento. Sé yo lo soy. Pobre Evan. Y los otros por supuesto, pero
Evan… Siempre he tenido un punto débil por él. Sin dudas tienes un plan de acción.
Estoy ansioso por escucharlo.
Se estrujó a si mismo entre David y Damien en el sofá. Ruben se había
sentado en un brazo del sofá mientras Chico se había sentado en el brazo en el que
Jared me había doblado hacía no mucho tiempo. Tuve que luchar contra una
sonrisa, y vi que Jared estaba haciendo lo mismo.

—Antonio puso a Evan, Max y Stuart en una celda de contención —Chico


trazo su perilla—. Ellos no están contentos por ello, pero lo entienden.

Las celdas de contención estaban localizadas debajo de la gran mansión y


hechas de vidrio irrompible. Una celda era, por lo tanto, el mejor lugar para poner
a Evan, Max y Stuart, pero aun no podía evitar frustrarme ante la idea de
encerrarlos así.

—Las noticias de Antonio nos asustaron a todos —continuó chico—.


Nunca había oído hablar de antes de La Llamada del Segador. ¿Tú sí?

Sacudí mi cabeza. Mi atención fue a Cristiano y Ava, quienes estaban


claramente devastados al saber que sus vampiros habían caído victimas de La
Llamada y murieron en esos túneles. Ava estaba acurrucándose mientras Denny
mantenía un cómodo brazo sobre sus hombros. No pude evitarlo pero noté que
Salem, quien estaba de pie detrás de ellos con Cristiano, estaba frunciendo el ceño
al reconfortante brazo de Denny. Como si sintiera que alguien lo miraba, Denny
giró su cabeza. Cuando vio la expresión en el rostro de sus compañeros, sus ojos se
abrieron de par en par. Denny miró desde Salem a una totalmente despistada Ava y
otra vez, y luego dejó caer su brazo abruptamente. Salem simplemente gruño en lo
que podría haber sido satisfacción. No era fácil leerlo.

—Antonio dijo que tú y Jared están planeando buscar una manera de


ayudarlos —La voz de Ava era sorprendentemente fuerte, considerando que
parecía como si un pequeño viento podría ponerla de culo—. ¿En serio crees que
puedes encontrar una?

—Ningún otro resultado es aceptable —le dijo Jared. Su confianza parecía


tranquilizarla, porque se recobró visiblemente y soltó una respiración limpiadora

Apoyándose contra la pared junto Butch, Harvey preguntó:

—¿Dónde comienza su búsqueda?

—Nuestro plan es aprender tanto sobre el virus como sea posible —


respondió Jared

David arqueo una ceja.


—¿Es un virus?

—No, pero sigue la misma lógica que uno. Esperamos poder aprender algo
de un científico quien se especialice en virus.

Salem frunció los labios.

—¿Y si no lo hacemos?

—Entonces buscamos en otro lugar. Y seguimos buscando hasta encontrar


respuesta de algún tipo.

Cristiano de repente se alzó:

—A Ava y a mí nos gustaría ir contigo.

Cuando Jared abrió su boca- lo más probable para oponerse, al igual que
Salem parecía listo para hacerlo. Ava rápidamente habló:

—Todos ustedes deben saber cómo mi hermano y yo nos sentimos en este


momento. Si ayudamos a derrotar La Llamada, será como obtener venganza por lo
que pasó con nuestros vampiros. Ustedes querrían hacer lo mismo en nuestra
posición.

Jared exhaló pesadamente.

—Bien —Salem no parecía complacido por la decisión y frunció el ceño a


la espalda de Ava.

—Bien entonces —comenzó Butch—. Vayamos a encontrarnos un


científico.

—Esperen un minuto —Todos giramos nuestra atención a Fletcher—.


Dime si estoy sobrepasando mis límites aquí por interferir —Como si de verdad se
preocupaba por los límites—. Pero ¿ no sería mucho más simple hablar con el Heir
de Bran?

Incline mi cabeza.

—¿El Heir de Bran?

—Harry Covington fue un doctor durante su vida humana. Es diferente de


un científico, lo sé. Pero seguramente sepa algo acerca de los virus que pueda
ayudarte —Notando que todos lo estaban mirando con los ojos abiertos, Fletcher
se retorció bajo la atención—. ¿Qué?
Él, un AP, había llegado con un mejor plan que dos comandantes y un
escuadrón de la legión ese era el “qué”.

—Fletch, ¿Te he dicho alguna vez cuanto te amo?

Me dirigió una mirada juguetona y mordaz.

—No con bastante frecuencia, pero trato de no tomármelo a pecho.

Jared, quien estaba lleno de un nuevo entusiasmo, se volvió hacia mí.

—Podríamos tener que regresar a todo el plan de secuestro. Bran no va a


querer que visitemos a Covington, sabiendo que hemos estado en contacto con
personas que están contaminadas. No se arriesgara por si alguno de nosotros está
contaminado también.

—Sin embargo, la parte del secuestro puede ser opcional. Digo que le
preguntemos a Antonio si podemos participar en la teleconferencia. —
Ridículamente, todos parecían decepcionados porque nadie sería secuestrado.
Irreal.
Traducido por lili-ana

Sam
Antonio tardó un poco en terminar la teleconferencia. Una vez que
terminó, le pidió a Bran que permaneciera en la línea y luego nos invitó a Jared y a
mí a sentarnos a su lado frente a uno de los televisores. Afortunadamente, Bran
nos concedió algo de tiempo con su heredero, y pronto estábamos mirando el
sorprendentemente atractivo rostro de Harry Covington. Había estado esperando
alguien mucho mayor. Harry no podía tener más de veinticinco años cuando se
convirtió.

Claramente ansioso por respuestas, Jared no se molestó con bromas.

— ¿Qué puedes decirnos sobre el virus?

Harry pareció sorprendido por la pregunta, pero se encogió de hombros.

—En pocas palabras, son hebras de DNA o RNA cubiertas por un


revestimiento de proteínas.

Sin duda, eso no tenía sentido para mí. La ciencia nunca había sido mi
punto fuerte.

Cuando Jared agitó la mano en un gesto de “continua”, Harry entrecerró


los ojos.

—Esto es sobre La Llamada, ¿no? Crees que es como un virus.

—Parece ser similar.

—Eso es lo que pensé en el principio. Estaba equivocado.

Arqueé una ceja.

—¿Has estado en contacto con personas que estaban contaminadas?


—No, pero lo he investigado. Como puedes imaginar, intrigó al médico en
mí. Está en mi naturaleza querer tratar algo, curarlo. He hecho lo mejor para
entender La Llamada a través de los siglos. Lo que he aprendido no es bueno.

A mi lado, Antonio maldijo suavemente.

Apretando los dientes, Jared instó:

—Continua.

—Mi opinión es que es completamente diferente a un virus. Verás, los


virus no están vivos, pero tampoco muertos. Existen en algún punto intermedio. En
efecto, son parásitos. Sin un anfitrión o grupo de células huésped, no pueden
prosperar o sobrevivir. La Llamada, sin embargo, está muy viva.

Eso no sonó bien.

— ¿Qué quieres decir con “viva”?

—No viva como tú o yo lo conocemos. No es un organismo biológico. De


hecho, no es en absoluto tangible. La Llamada podría ser descrita como un veneno
incorpóreo. Viaja por la sangre, contaminándola, corrompiéndola. No es nada que
pueda ver, nada contra lo que puedas pelear, porque no tiene propiedades físicas.
No se une a células, no la usa como un anfitrión –simplemente nos “visita”,
haciendo un circuito a través de nuestra sangre y echando a perder nuestro
sistema a medida que lo hace. Eso es porque no sería posible tratar La Llamada de
la misma manera que los seres humanos tratan un virus.

Y allí va el optimismo de Jared. Pasó la mano por el rostro.

—En otras palabras, no tienen sentido buscar un agente


contraproducente.

—No.

—Así que estamos jodidos,

Los ojos de Harry se alejaron.

—Bueno…

Jared se enderezo en el asiento.

—¿Qué?
—Hay alguien que podría ser capaz de ayudar a tus vampiros. Ella no sería
capaz de inventar algún tipo de contra agente, pero es posible que pueda ayudar a
la contaminación.

—¿Quién? —preguntaron Jared y Antonio al unísono.

—Su nombre es Paige West, y es un vampiro Keja parte de mi línea. Su


don… ella puede sanar, pero no es una sanadora.

Frunciendo el ceño, negué con la cabeza.

—No te estoy entendiendo.

—Su don es realmente ofensivo. Si le haces daño, ella tomará su dolor o


lesión y te la pasará a ti, y será tres veces peor cuando vaya a ti. Su don está más
acerca de infligir dolor y vengarse por sí misma que de sanar.

Bien. Llámame extraña, pero encontré ese tipo de don intrigante. Era casi
un don como el karma, y yo era una gran creyente del ojo por ojo.

— ¿Y puede hacer por otros? —preguntó Jared.

—Sí, puede tomar la lesión o dolor, pero debe tener a alguien a quien
dárselo. Sin eso, el daño casi instantáneamente regresa a la persona del que
procede. Imagino que funcionaría con vampiros contaminados. Pero no puedo
estar seguro.

—Nos arriesgaremos —Jared se encogió de hombros—. En este punto, no


tenemos nada que perder de todos modos.

Y si había la menor posibilidad que ella pudiera ayudar a Evan, Max y


Stuart, entonces Paige West era ahora mi mejor amiga.

— ¿Dónde la encontramos?

Harry nos dio una sombría sonrisa.

—Esa es la parte difícil. Nadie sabe dónde está Paige. —Bueno, mierda.

—¿Particularmente no disfruta esta vida y se ha apartado de todo lo que se


refiere a vampiros? —preguntó Antonio. No era algo raro.

—No. Fue, de hecho, su decisión convertirse. Su creador la envió a una


misión –no estoy seguro exactamente lo que era- pero en lugar de regresar con la
información que él quería, mató al vampiro que tenía la información. Después de
eso, desapareció, junto con la información, y nadie ha sido capaz de encontrarla.

Bueno estupendo. Simplemente genial.

—Sin duda su creador tenga una vaga idea de su ubicación —insistió


Jared.

—Posiblemente, pero no estoy seguro.

Antonio inclinó la cabeza.

— ¿Quién es su creador?

—Su nombre es Robert Langley. Puedo darte sus datos de contacto. —


Después de consultar su Smartphone, recitó la dirección y un número de teléfono.
Jared registró todo en el suyo mientras Antonio lo escribía en un pedazo de
papel—. Advertencia, Robert no es el más agradable de las personas.

—Eso está bien. —Sonrió Jared, luciendo un poco de maldad, pera ser
honesta—. Yo tampoco.

Antonio inclinó brevemente la cabeza hacia Harry.

—Has sido de gran ayuda, Covington. Lo aprecio.

Jared asintió.

—Sí, gracias.

—No me agradezca todavía. Incluso si encuentra a Paige, no será fácil


convencerla de ayudarte porque claramente ella desea estar sola.

La sonrisa malvada de Jared se hizo más amplia.

—No te preocupes, encontraremos una forma para hacer que Paige


coopere. Podemos ser muy persuasivos.

Terminando la llamada, Antonio viró bruscamente en su asiento para


enfrentarse completamente a Jared y a mí.

—Nunca he oído hablar de Paige West. Quizás sea porque se ha aislado de


nuestra especie. En cualquier caso, haré que Sebastian la localice. Él es el mejor
rastreador que hay.
—Lo es —acordó Jared—. Y aprecio tener su ayuda. Pero no dependeré de
él. No con esto. Encontrarla es demasiado importante. Esta mujer podría ser
nuestra única oportunidad de salvar a los chicos. Sam y yo deberíamos ir a ver a
Robert Langley, averiguar lo que sabe sobre ella. —Comprendiendo que Jared
necesitada sentir que estaba ayudando activamente, le agarré la mano y le di un
apretón de apoyo—. Entonces nos iremos al atardecer.

—Sí, es importante que ambos descansen primero. —Suspiró Antonio—.


Sólo puedo especular sobre lo agotados que ambos deben estar física y
emocionalmente, después de los eventos de esta noche.

—Me gustaría hablar brevemente con Evan antes de regresar a casa. —


Jared masajeó la palma de mi mano con el pulgar—. Estará contento de escuchar
las noticias de Harry.

Antonio hizo una mueca.

—¿Sería prudente darle falsas esperanzas? Por lo que sabemos, el don de


Paige West no ayudará con La Llamada.

—Tiene que hacerlo —dijo Jared—. Solo hay tres personas en este mundo
que me importan; Sam, Evan y tú. Me niego absolutamente a perder ninguno de
ustedes.

Mi pecho estaba literalmente dolorido con los ecos de su dolor que corrían
a través de mí. Me incliné contra él, deseando poder ayudar y odiándome por no
poder. Su brazo se cerró alrededor de mí, manteniéndome allí. Quería asegurarle
que no perdería a ninguna de nosotros, que encontraríamos alguna forma de
ayudar a Evan. Pero nunca habíamos estado en contra de algo como esto antes.
Desde que nos conocimos, Jared y yo hemos tenido nuestra parte justa de pruebas
y tratar con algunos escenarios realmente extraños, pero nada como esto. ¿Cómo
ibas a pelear contra algo que no podía ver, que no tenía propiedades físicas y no
había contra-agente?

—Creo que sería mejor retrasar la coronación hasta después que La


Llamada vuelva a estar inactiva. —La expresión de Antonio nos rogo que
entendiéramos—. Por un lado, es imprescindible que este asunto sea tratado
inmediatamente. Además, la mayoría de los vampiros ahora está en aislamiento,
intentando permanecer fuera del alcance de La Llamada. Por otro lado no
tendríamos testigos, ni celebraciones. Y dudo mucho que un Prelado se arriesgaría
a viajar aquí para realizar la ceremonia. Todavía no he anunciado mi intención de
dimitir, así que no habrá nadie para decepcionar.
—Estoy de acuerdo. —Fruncí el ceño cuando algo repentinamente me
golpeó—. Una cosa, sin embargo. ¿Realmente es posible permanecer fuera del
alcance de La Llamada escondiéndose? Es decir, el nido de Quentin estaba bajo
tierra y sin embargo los alcanzo. ¿Es posible que haya contaminado a alguien antes
que ellos? ¿Qué el vampiro contaminado lo llevó al nido con él?

—Sólo Quentin puede responder esa pregunta. Ninguna de los otros


Grandes Maestros sabe dónde está. Es posible que muriera en los túneles.

Esperaba que no, o significaba que las respuestas habían muerto con él. Si
había más vampiros contaminados por allí, era importante encontrarlos y
contenerlos. Hubo un breve golpe, y luego Luther entró a la habitación.

—Por favor, di que tienes buenas noticias.

Sebastian siguió a Luther dentro.

—Sí, necesito algo para darme esperanza.

Antonio los cubrió con nuestra conversación con Harry Covington. Luther
parecía ligeramente optimista al final de la misma.

—Oremos para que esta mujer pueda ayudarnos.

—Tenemos que encontrarla primero —Y convencerla de ayudar. Si tuviera


que recurrir a la nueva solución de Jared para todo y raptarla, lo haría en un
parpadeo.

—Déjame eso a mí. —La voz de Sebastian estaba llena de determinación—


. No hay lugar donde los Keja puedan esconderse y no ser encontrados.

—Sam y yo haremos nuestras propias investigaciones también —le


informó Jared—. Entre todos nosotros, deberíamos ser capaces de encontrar a
Paige West a tiempo para ayudar a los chicos.

Luther le dio una alentadora sonrisa.

—Tengo fe en todos ustedes, y también en Evan, Max y Stuart. —Me tocó


el hombro ligeramente. Pero entonces se tensó y dejó salir un jadeo a la vez que
sus ojos adquirían un rasgo distante, lo que significaba una cosa: estaba teniendo
una visión. Oh, esto nunca era bueno. Cuando Luther finalmente salió de la visión,
su mirada recorrió a todos los que estaba en la habitación, quienes todos estaban
de pie ahora. Probablemente, en respuesta al miedo escarpado en el rostro del
consejero, Antonio se tensó:
— ¿Qué es, Luther?

—Por favor, no hables en acertijos —le rogué. Tenía un hábito de ser muy
vago con sus advertencias, y me volvía loca. Luther inhaló profundamente.

—Ellos vendrán por ella. Paige West, ellos vendrán por ella.

— ¿Quién? ¿Quiénes vendrán? —preguntó Antonio.

—Había muchos de ellos en la visión. Demasiados. Si la traes aquí, harán lo


que sea necesario para llegar a ella. —Entonces me miró. Oh, maravilla
sangrienta—. Y eso significará que te veas obligada a tomar una decisión muy
difícil, Sam. Una decisión que nadie debería tener que hacer.

Qué mierda. Masajeé mis sienes.

—Supongo que no vas a decirme cuál es esa decisión, ¿verdad?

—Ojala pudiera. Pero como todos saben, a veces una visión puede ser sólo
un sentimiento, un conocimiento. Podía sentir el peso de una dolorosa y aterradora
decisión sobre ti, una decisión que afecta a muchos, que tu seguridad descansa en
ella.

Jared, quien estaba sintiéndose un poco entumecido, como si realmente


supiera cómo sentirse sobre todo esto, habló.

—Entonces ¿estás diciendo que si traemos a Paige West aquí, hay una
clara posibilidad que las cosas se vayan a la mierda y Sam pueda salir dañada?

—Sí.

Sebastian suspiró.

—La pregunta es: ¿estamos dispuesto a arriesgar todo aquello


aconteciendo para salvar las vidas de Evan, Max y Stuart?

Jared soltó tal palabrota que hizo que todos abrieran los ojos y cayó de
nuevo en su asiento, enterrando el rostro entre sus manos. Había tantas emociones
parpadeando a través de él tan rápidamente que ni siquiera podía identificar lo
que eran.

—Les daremos a ambos un tiempo a solas. —Con eso, Antonio sacó a los
demás de la habitación.

Me senté junto a Jared, colocando una mano de apoyo en su espalda.


—Tenemos que hacer esto, Jared. Tenemos que ayudar a Evan, Max y
Stuart.

Levantó la cabeza, mirándome con ojos que estaban llenos de tanta


confusión que dolía mantener el contacto visual.

—No puedo ponerte en riesgo. ¿Entiendes eso? No puedo arriesgarte. —


Luego se puso de pie y comenzó a ir de un lado a otro.

—Pero tampoco podemos arriesgarlos a ellos. Lo sabes. —Pero él no


estaba escuchando. Estaba metido profundamente en su mente, perdido en sus
propios pensamientos. Me levanté del asiento y lo agarré del brazo para
detenerlo—. No podemos ignorar eso. Morirán, Jared.

—Lo sé —gruño—. Y odios estar en una posición en la que tengo que


elegir entre mi hermano gemelo y tú. Pero bebé, nada en este mundo me haría
arriesgarte. No puedo. —Cerró un puño en mi cabello y me acercó bruscamente.

Metí la cabeza en el hueco de su cuello y lo rodeé con los brazos.

—No estás eligiendo tú. Lo estoy haciendo yo.

—No. —la palabra estaba llena de agonía y resolución. Su sobreprotección


a menudo tendía a molestarme, pero esto era mucho más que sobreprotección.
Esto era un profundo y consumidor miedo de perderme. Podía sentir el eco de ello.
Un dolor se comenzó a construir en mis sienes por la presión del mismo.

—Jared. —Se alejó para acuna mi rostro.

—Sencillamente no lo entiendes. Nunca lo entenderás. Eres esencial para


mí. Te lo dije la noche de nuestra ceremonia de vinculación: Te necesito aquí
conmigo, siempre, no importa qué. —Su expresión decía “Y estabas de acuerdo”. Sí,
lo estaba.

—Pero…

—¿Viste la mirada en el rostro de Luther cuando mencionó esa decisión


que tendrías que tomar?

Sí. Parecía afligido, destrozado. Y estaba sangrientamente cagado del


miedo.

—Dijo que tu seguridad descansará en ella. —Abrí la boca para hablar,


pero Jared negó con la cabeza y se alejó—. Puede que tú estés preparada para
ponerte en riesgo a tí misma, Sam, pero yo no. No por ti, ni por nadie. —Sus ojos, su
expresión y todo, fueron inflexibles –no se movería en esto. Cualquier otra persona
podría haber aceptado su destino y retrocedido, pero ese alguien no era yo.

—No espero que te guste mi decisión de ayudarles. Ni siquiera espero que


lo respetes. Pero te pido que lo entiendas. Evan ha sido un gran amigo para mí,
como un hermano, y lo adoro. Max y Stuart son parte de nuestro equipo, cuido de
ellos y es mi responsabilidad protegerles.

Jared simplemente se encogió de hombros, aparentemente impasible.

—Ellos lo entenderán. —Irritantemente, lo harían. De hecho, insistirían


que ni siquiera tratáramos de encontrar a Paige West. Me pondrían a mí antes que
a ellos mismo. No podía permitir que hicieran eso. Mis palabras salieron tranquilas,
doloridas.

—No puedo dejarles morir.

—Y yo no puedo dejar que te hagan daño.

—Te amo por preocuparte tanto, Jared, de verdad. Pero estamos hablando
de Evan, Max y Stuart.

Él sonrió un poco.

—¿Tratando de hacerme sentir culpable, cariño? No va a funcionar. Sé lo


que piensas.

Tomé una profunda respiración.

—Está bien, veamos esto de esta manera. Todo lo que Luther dijo fue “Yo
haciendo frente a una decisión” cosa que podría suceder, no que definitivamente
vaya a pasar.

Me lanzó una mirada de “Oh por amor de dios”. Por supuesto que lo hizo.
Me estaba agarrando un clavo ardiendo, y ambos lo sabíamos.

—Su visión significa nos ha dado una advertencia. Significa que sabemos
que necesitamos ser más vigilantes y cuidadosos de lo habitual. Eso nos pone un
paso adelante.

Él negó con la cabeza, incrédulo. De hecho, parecía que estaba


considerando estrangularme.
—Jared, por favor sólo…

—Ponte en mi posición, Sam.

Oh, el bastardo tenía que decir eso, ¿no?

—Si Luther hubiera estado hablando de mí en ese momento, ¿habrías


estado tan ansiosa por ir a buscar a Paige West? —Cuando no respondí, él me dio
una suave risa sin humor—. No lo creo.

Un musculo en su mandíbula se marcó.

—No te me irás por las ramas, Sam. Esta vez no conseguirás salirte con las
tuya.

—¿Crees que quiero ponerme en riesgo? Ahora que estamos vinculados,


estamos interconectados tan estrechamente que si muero, tú mueres. Incluso la
idea de ti muriendo me hace sentir enferma.

—Entonces sabes exactamente cómo me siento. Arriesgarnos a nosotros


mismos es arriesgarse el uno al otro, ninguno de nosotros quiere hacer eso. Esta
conversación no tiene sentido.

Conté hasta cinco en mi cabeza, buscando paciencia. No funcionó.

—Estas retorciendo lo que estoy diciendo. Mi punto es que puedes contar


con que estaré en estado de alerta y con un sentido distinto de auto preservación
simplemente con el fin de mantenerte vivo.

Su sonrisa era triste.

—Conmovedor, pero no te arriesgaré.

—Y yo no los arriesgare a ellos.

Todavía no había ningún indicio de mutuo acuerdo en su expresión.

—Callejón sin salida, bebé.

— ¿Qué tal si conseguimos a otras personas para que rastreen a Paige por
nosotros? —Tal vez si estaba de acuerdo en sentarme al fondo, calmaría sus
nervios.

Resopló.
—Buen intento, pero no hará ninguna diferencia, y lo sabes. Luther dijo
que el hecho de que Paige West viniese aquí será el catalizador. No importará
quien la traiga.

—¿Entonces sólo vamos a sentarnos y ver a Evan, Max y Stuart morir?

—Demonios, no. No voy a renunciar a ellos. Pero no voy a traer a Paige


West a The Hollow, y eso es definitivo.

Ni siquiera podíamos llevar a Evan, Max y Stuart a verla. Necesitaban


permanecer contenidos.

—¿Qué tal un mutuo acuerdo? —Levanté la mano para detener cualquier


intento que él pudiera hacer para objetar—. Sólo escúchame. Pasamos las
siguientes dos semanas tratando de encontrar alguna forma de ayudarles.
Seguiremos a Quentin Foy también; le preguntamos cómo golpeó su nido La
Llamada tan de repente. Durante ese tiempo, tendremos a Sebastian localizando a
Paige West. Si no encontramos un contra-agente o una solución en esas pocas
semanas, entonces nos acercamos a Paige. Es un trato razonable, Jared.

Él suspiro cansadamente, negando con la cabeza.

—Nunca te rindes ¿verdad?

—Te gusta que nunca me dé por vencida.

—En otras circunstancias, sí, me gusta.

Cerré la distancia que había creado entre nosotros e hice un puño con su
camiseta dentro de mi mano. Mantuve el tono suave, sensible, seductor.

—Al menos acepta que Sebastian la rastree. ¿Qué daño podría hacer eso?

Fue un largo momento antes que él respondiera.

—Está bien. Pero no estoy de acuerdo con que venga aquí. —Tan
sangrientamente testarudo. Quería discutir más el asunto, pero sabía que él no se
iba a mover. Ahora no. Tal vez si dentro de algunas semanas no encontrábamos
otra posible forma de ayudar a Evan, Max y Stuart, quizás Jared se arrepentiría.
Sólo tenía que esperar que encontráramos una alternativa a la implicación de Paige
West. Si no, era muy posible que estuviéramos todos jodidos.
Jared
Cuando salí con Sam para ver a los chicos en la celda de contención, no
esperaba encontrarlos jugando póquer, actuando como si nada estuviera mal. Pero
tal vez era como estaban haciendo frente a la situación. Al ver a Sam y a mí de pie
al otro lado del cristal, todos detuvieron su juego y se acercaron. Parecían
completamente normales, saludables. Me podría haber preguntado si habían sido
inmunes a La Llamada si no fuera por el hecho que sus marcas de mordedura
estaban supurando en lugar de sanar. Pronto, sus síntomas empezarían y estaría
mirando el esqueleto de tres vampiros si no encontrábamos algunas respuestas.

—No creo que tengas nada bueno para decirnos. —Max no parecía
optimista. Ni Evan o Stuart.

Les dije acerca de la teleconferencia con Harry Covington, pero evité


cuidadosamente el tema de Paige West. Cuando sentí la incomodidad de Sam, hablé
rápidamente en su mente. No menciones la visión de Luther. Antonio tenía razón:
sólo sería darles falsa esperanza, y no apoyarían su caso para traerla aquí de todos
modos.

Su casi imperceptible asentimiento de cabeza fue hecho de mala gana.

Satisfecho, continué:

—Vamos a buscar a Quentin Foy, preguntarle cómo se contaminó su nido.


Tal vez tenga respuestas sobre cuándo comenzó La Llamada. Si no emergió de
aquellos túneles, significa que podrían haber otros contaminados fuera del nido. Si
esa es la situación, necesitamos saberlo antes de que tenga alguna posibilidad de
propagarse.

Evan asintió con la cabeza.

—Pero nos estamos engañamos si pensamos que podemos pelear contra


La Llamada, Jared.

Mi expresión se endureció.

—No lo sabes con seguridad.

—Claro que sí.


—Evan tiene razón —dijo Stuart—. Esta cosa ha estado por aquí por
siglos. Nadie ha sido capaz de librarse de ella, y por lo que sabemos, nadie es
inmune si quiera.

Sam frunció el ceño hacia ellos.

—Si esperan que nos quedemos sentados sobre nuestros culos y dejarlo
así, más vale que lo vuelvan a pensar.

Evan sonrió tristemente.

—Simplemente no quiero que los dos se agoten buscando algo que no


existe. Sé cómo eres, Jared. Comenzarás a sentirte culpable de que tus esfuerzos
sean infructuosos. Apostaría que ya te estas culpando por lo que pasó allí.

Él siempre había sido capaz de ver a través de mí.

—No debería haberte permitido venir con nosotros. Sabía que tu cabeza
no estaba en un buen lugar, que serías imprudente, pero te dejé ir de todos modos.

—No podrías haber sabido lo que nos esperaba allí abajo. Si alguien tiene
la culpa que yo esté contaminado, soy yo. No te escuché en esos túneles. Me lancé a
una situación peligrosa, e incluso me puse a la cabeza. Me dijiste que me alejara de
ese vampiro, me advertiste qué me atacaría, pero te ignoré.

—Tampoco eres responsable por lo que le pasó a Stuart y a mí —le dijo


Max a Jared categóricamente. Stuart asintió en acuerdo—. Nos estrenaste bien, y
nos mantuviste detrás de ti en esos túneles porque estaríamos más seguros de esa
manera. Incluso cuando escuchaste venir la primera horda de vampiros, trataste
que nos fuéramos en lugar de pedirnos que los enfrentáramos.

—Mierda como esta ocurre —dijo Stuart, encogiéndose de hombros—.


Sabía cuando me uní a la legión que mi inmortalidad sería frágil. Cada vez que me
iba a alguna misión, era consciente de que podría ser la última. No es culpa de
nadie que resultáramos heridos. Si puedes encontrar una forma de ayudarnos a
combatir La Llamada, genial. Pero si no puedes, eso no te hace responsable de lo
que nos pasará. —Él sonrió ampliamente—. Sólo sé que mi reemplazo en la
plantilla tendrá que llenar unos enormes zapatos.

No podía imaginas reemplazar a ninguno de ellos. Sintiendo la angustia de


Sam, tomé su mano en la mía y la apreté ligeramente.
—Haremos lo que podamos —La expresión de Evan me suplicaba que lo
dejara pasar—. Si yo estuviera ahí, si la situación estuviera invertida, ¿qué harías?

Evan respondió sin perder el ritmo.

—Buscar por todas partes la forma de arreglar este jodido desastre.

—Entonces no esperes que haga algo diferente.

—¿Quieres que nos pongamos en contacto con Alora sobre lo que está
pasando? —pregunto Sam con cuidado.

Evan respondió rechinando su mandíbula:

—No.

—Se preocupa por ti, Evan. —Sintió el escepticismo de Evan y agregó


rápidamente—. Estaba escrito por todo su rostro en la ceremonia de vinculación.
No sé porque se resistió a quedarse aquí contigo y no estoy preguntando –ese es tu
asunto. Pero si fuera Alora quien estuviera contaminada, ¿no querrías saberlo?

—Sí, querría saberlo. Pero no quiero que me vea así.

—Es posible que se entere por Bran —señalé.

—Si aparece en The Hollow, no la dejes bajar aquí. —La voz de Evan fue
áspera—. Bajo ningún motivo.

Comprendí porque estaba tan fijo en el asunto: si iba a marchitarse


lentamente hasta morir, Evan quería que Alora lo recordara como había sido antes.
En su posición, yo habría querido lo mismo. Pero…

—No vas a morir.

Evan ignoró eso.

—Prométeme que no le permitirás venir aquí.

Asentí con la cabeza.

—Lo prometo.

Evan miro a Sam entonces, con unas expectantes cejas arqueadas. Después
de una breve vacilación, ella habló.

—Lo prometo.
Satisfecho, Evan sonrió ligeramente.

—Ahora sal de aquí. Tenemos un juego de póquer que terminar y yo


estaba ganando hasta que los dos aparecieron.

Max resopló hacia Evan.

—Crees que estabas ganando… hay una diferencia.

Bromeando, los chicos regresaron a la mesa en el centro de la habitación y


volvieron a su juego. Y odiaba la idea que esa podría haber sido la última
conversación racional que tendría con mi hermano gemelo.
Traducido por Mais

Sam
Frustrada, lancé de un golpe el grueso libro en el escritorio de mi oficina.
Desde su asiento en su propio escritorio, Jared arqueó una ceja burlona, sonriendo
con sorpresa. Solo sacudí mi cabeza. Su sonrisa se amplió pero no dijo nada y
regreso a… bueno, lo que sea que estaba leyendo.

Cinco días habían pasado de investigar La Llamada al leer libros, buscando


en la V-Tube y consultando a través de teleconferencia con varios vampiros que
tenían conocimiento. Pero ninguna información había probado ser más
informativa que lo que Antonio y Luther habían sido. Habíamos explorado cada
posible idea y examinado cada posible teoría en nuestra búsqueda por un contra-
agente, pero nuestros esfuerzos hasta ahora habían llegado a nada.

Además, no había rastro de Quentin Foy por ningún lado, así que no
estábamos ni cerca de descubrir si había más vampiros contaminados sueltos o no.
Otro equipo en la legión había buscado las fronteras de los túneles de Quentin y
también las ciudades más cercanas, pero ningún vampiro contaminado había sido
encontrado.

De acuerdo a Sebastian, quien se mantenía en regular contacto a través del


teléfono, Robert Langley no había sido de mucha ayuda con la situación de Paige
West. Sebastian tristemente no creía que estuviera cerca de descubrirla aún. Jared
todavía se rehusaba a considerar traerla a The Hollow, pero al menos estaba
agradecida de que hubiera aceptado que no había daño en que Sebastian la
intentara localizar.

Conscientes de que todos estábamos abandonando nuestras tareas


usuales, Jared y yo habíamos dado al equipo el resto de la noche libre y luego
habíamos regresado a nuestra oficina. Aunque el equipo estaba en buena forma y
tenía increíbles controles de sus dones, aún trabajábamos con ellos cada semana,
de lunes a viernes, en orden de asegurar que las cosas se quedaran de esa forma.
Desafortunadamente, los eventos recientes habían desordenado ese horario—sin
mencionar la moral del equipo. Aun así, para su crédito, ellos no se habían
descuidado.

Incapaz de concentrarme en los temas de trabajo en frente de mí, había


vuelto a leer muchos libros viejos, grandes y con olor a humedad, que contenían
información sobre La Llamada ante la posibilidad de que me hubiera perdido algo.
Pero rápidamente se hizo evidente que no lo había hecho. Así que había inhalado
otro torbellino de polvo para nada.

Y ahora estaba completamente enojada.

Un golpe en la puerta fue rápidamente seguido por la entrada de Fletcher.


Apenas esperó un “entra”. Murmurando para sí, colocó un TNS y algunas patatas
fritas en el escritorio de Jake primero y luego en el mío. Ocupado leyendo, Jared
apenas le dio un asentimiento de gracias. Aun así, hizo a Fletcher derretirse en su
lugar. Sí, mi AP tenía una cosa por mi pareja. ¿Quién no?

Siendo un Empático, Fletcher rápidamente se dio cuenta de mi humor y


me lanzó una mirada de “¿Estás bien?” por encima de sus lentes. Forcé una sonrisa
y asentí, pero no pareció convencido. Sin duda me preguntaría después, pensé,
mientras lo observaba dejar la oficina.

Miré hacia Jared y vi que seguía leyendo. Pensarías que estaría tan enojado
como yo, dada la condición de su hermano. Pero no. En los últimos cinco días, Jared
había sido nada más que positivo y optimista. Tal vez rehusarse a aceptar la
posibilidad de que Evan podía morir era su forma de enfrentarlo, de lidiar con ello,
y evitar romperse en pedazos.

¿Mi forma de lidiar con ello? No tenía una.

Con un gruñido, dejé que mi cabeza cayera encima del escritorio. Mi frente
encontró el roble con un golpe sordo. Auch.

Hubo un suspiro que—molestosamente—tenía un rastro de asombro en


este.

—Ven aquí, cariño.

—No. —Era bastante cómodo donde estaba.

—¿Por qué? —Podía escuchar la sonrisa en su voz.

—No necesito una razón.


—Vamos, ven a mí.

—Estoy ocupada.

—Vas a terminar con una marca roja en tu cabeza.

—Tú también si no te callas la maldita boca.

Se rio.

—Esa es mi chica. Ahora, ven aquí.

Finalmente alcé mi cabeza.

— ¿Qué quieres?

—Sostenerte. Te extraño.

Me dio una mirada significativa que interpreté con facilidad. Era justo
decir que yo había estado irritable e impaciente con todos, incluso con él, en los
últimos días. En lugar de tomar la ruta de enfrentemos-esto-juntos y permitirnos
ser la fuerza del otro, me había apartado emocionalmente. Estaba en mi naturaleza
lidiar con las cosas a solas, desaparecer en mi propia cabeza mientras trabajaba en
ello. Era una “pensadora”, siempre había dicho mi padre. Medía silenciosamente
las cosas, exploraba la cuestión en mi mente, en lugar de confiar en alguien. Era
algo bueno en realidad, dado que mis padres no habían estado exactamente
interesados en nada de lo que yo estaba pensando o sintiendo. Mi concepción había
sido un accidente, uno malo, y nunca permitieron que lo olvidara.

Pero retirarme en mi propia cabeza no era justo para Jared, ¿verdad? No


ahora que estábamos Vinculados.

Lo que me hacía sentir incluso más culpable era que él no se había


quejado, ni siquiera había comentado sobre ello, a pesar de que debería quererme
con él a un cien por ciento ahora mismo. Me había dado ese tiempo, ese espacio.
Pero ese tiempo aparentemente se había terminado. Con una exhalación pesada,
me levanté de mi asiento y fui hacia él.

Él se giró en su silla para enfrentarme y agarró mis caderas, jalándome


para que me colocase entre sus piernas.

—Hola —dijo suavemente.

Recostando mis manos en sus hombros, mordí mi labio inferior.


—Lo siento.

Deslizó sus manos debajo de mi camiseta y las presionó contra mi espalda


para acercarme.

—Entonces, ¿ya terminaste? —Ni una palabra de reproche ni una mirada;


solo completo entendimiento… ahora me sentía más culpable—. Sé que estás
preocupada por los chicos. No esperaría nada diferente. Pero estás dejando que el
estrés obtenga lo mejor de ti. —Otra vez, no estaba juzgando—. Odio verte así.

Lo entendía, desde que—igualmente—había odiado verlo en absoluta


destrucción después de que los hermanos locos me hubieran secuestrado.

Apretó mi cadera suavemente.

—No tienes que pasar por la esta mierda sola, Sam. Ya no. Yo estoy aquí.

—Es como un reflejo mental, pero trabajaré en ello.

—Bien, porque quiero a mi pareja de vuelta. La extraño. Extraño que me


de actitud, que me gaste bromas, y me maldiga al infierno y de vuelta.

Mi sonrisa reflejó la suya.

—Y ella te ha extrañado.

—Esa una cosa extremadamente buena porque planeo… —Se detuvo ante
un golpe en la puerta—. ¿Sí?

—Antonio está aquí para verte —anunció Fletcher. Había una nota rara en
su voz que me hizo fruncir el ceño.

Jared se puso de pie.

—Déjalo entrar.

Antonio entró a la habitación con sus guardias y tirando de sus pit-bulls.


También tenía dos Kejas no conocidos con él.

—Sam, Jared… me gustaría que conocieran a Eloise Montana y Fredrick


Collins. —¿En serio? Porque no sonaba como si le gustara que los conociéramos
para nada. De hecho, ni siquiera se veía satisfecho con su presencia tampoco—.
Fredrick también es uno de mis vampiros.
—Soy el primer vampiro que él creó —agregó Collins, arrogante y auto-
satisfecho con ese hecho.

No había conocido a vampiros que hubiesen sido creados por Antonio, así
que inmediatamente estuve curiosa por él. El impecable Collins era de talla
promedio, tenía cabello corto marrón pálido, ojos vigilantes, y se veía como si se
sintiera como en casa al estar en una oficina. Y no me gustaba. Era una sensación
inmediata que no podía explicar. Cada instinto que tenía no le gustaba para nada
este chico. Su mirada recorrió tanto Jared y como a mí, estudiándonos. Algo para
nada santo-como-ángelito brillaba en esos ojos mientras se enfocaba en Jared.

Puse mi atención en la inteligentemente vestida Eloise, vi que la alta y


delgada mujer estaba mirando a Jared y sonriendo. La gente lo mirada así todo el
tiempo, pero había algo en sus ojos que me dijo que esta no era la primera vez que
se veían.

Recorrió con una mano su larga melena de cabello negro carbón y


prácticamente ronroneó:

—Es bueno volver a verte, Jared.

Síp, tenía razón.

La ceja de Antonio se elevó.

—Oh. No sabía que ustedes ya se conocían.

Sin mover sus ojos de Jared, le dijo a Antonio:

—Nos conocimos brevemente cuando vine a atender una reunión aquí


hace varios años atrás. Aunque la reunión fue breve, fue sin duda memorable.

En otras palabras, te la tiraste.

Um…síp. Sonaba disgustado de admitirlo. Fue solo esa vez y nada más que
un polvo rápido. De hecho, estaba ebrio esa noche. Recuerda, cariño, siempre fue al
Heir lo que querían.

Mentalmente rodé mis ojos, exasperada de que persistiera en creer que su


estatus y sus vistas era todo lo que las mujeres pensaban que tenía por ofrecer.
Pero este no era momento para tener esta conversación de nuevo.
—Es un honor conocer al Heir. —Había un tono amargo en las palabras de
Collin. Ah, celos—. Debes estar muy orgulloso de haber sido elegido para esa
posición.

Eloise deslizó su mirada hacia mí. El disgusto brilló en esos ojos.

—Tú debes ser la famosa Sventé de la que todos no pueden dejar de


hablar.

—Me tienes en desventaja —le dije—. Has escuchado tanto de mí pero yo


nunca antes había escuchado algo sobre ti.

Jared inclinó su cabeza hacia Collins, aun ignorando a Eloise—sabia


decisión.

—No puedo decir lo mismo sobre ti, Collins. Es raro que nunca haya
escuchado sobre el primer nacido de Antonio. De hecho, en todo el tiempo que he
estado aquí, nunca has venido de visita. Ni siquiera a la ceremonia de Vinculación.

Collins se sonrojó.

—No fue posible. Tuve…compromisos. —¿Ese chico ni siquiera visitaba a


su propio Creador? ¿Un Creador que cualquiera estaría feliz de tener? Qué imbécil.
Yo estaría orgullosa de tener un Creador como Antonio.

Pareciendo incómodo y también algo enojado, Antonio le dijo a Collins:

—Creo que es momento que les digas por qué están aquí tú y Eloise. —
Algo en su tono hizo que los vellos en la parte posterior de mi cuello se elevaran.

Collins, alguien quien claramente tenía un sobre-inflado sentido de auto


importancia, enderezó su postura.

—Eloise y yo trabajamos como representantes en la Prelature.

La Prelature era la oficina de los Prelates—un cuerpo de ministros


vampiros que tenían la autoridad de gestionar y administrar varios ritos como las
Vinculaciones y Coronaciones. Estos ministros también tenían la autoridad de
reforzar el orden, y tenían “representantes” que eran simples burócratas que
lidiaban con cualquier caso llevado a la Prelature. Era por lo tanto, útil pues podía
lidiar con pequeñas disputas o problemas, aliviando el trabajo de Antonio. Existía
fuera de todas las formas de autoridad en orden de ser totalmente neutral y era
más antiguo que incluso el concepto de Gran Señor Maestro. Por supuesto, la
mayoría de vampiros buscaban a Antonio en tiempos de problemas, pero había
algunos que preferían quedarse con las “formas antiguas” e iban al Prelature.

El Prelature no enviaba sentencias de muerte o encarcelaba a alguien, y no


lidiaba con castigo tangible. De hecho, los Prelates desaprobaban tales cosas, pero
no siempre eran indulgentes. Los castigos de los Prelature venían en forma de
reprimendas oficiales (simples advertencias públicas), exilio (desterrando
vampiros de sus nidos), multas monetarias (incluso de llevarse todas las
pertenencias del vampiro; para aquellos que habían pasado sus largas vidas
acumulando riqueza, eso dolía), o incluso desechar sus posesiones en casos de
negligencia grave.

Mientras Eloise me lanzaba una sonrisa presumida, el malestar se deslizó


por mi columna.

—Han habido quejas —me informó Collins.

— ¿Quejas?

—Un miembro de tu equipo ha presentado quejas sobre ti, Comandante


Parker.

Nada de lo que dijera o hiciera podría haberme sorprendido más. Ni una


sola cosa. Ni siquiera si se hubiera quitado la ropa y hecho el baile de la Macarena
en mi escritorio con un collar de flores. Tal vez debería haber sentido dolor,
devastación, y traición por las noticias de Collins. Pero no sentía ninguna de esas
cosas porque no había manera de que creyera en un millón de puñeteros años que
uno del equipo hiciera eso.

—Y una mierda.

—Es la verdad —dijo Eloise, pareciendo tomar deleite en ello.

— ¿A qué estás jugando?

Collins elevó su mentón.

—Me doy cuenta que esto debe ser difícil para ti, Comandante Parker. Pero
este miembro en particular nombró un número de preocupaciones serias. No
sentía que podía ir a Antonio por este hecho ya que temían que él no fuera
imparcial, al tenerte afecto, como se ve claramente.

— ¿Preocupaciones? ¿Cómo qué?


—Que los haces trabajar muy duro y por largas horas. Que usas métodos
no ortodoxos para entrenarlos…métodos que involucran llevarlos al dolor. Que los
llevas a misiones más peligrosas que cualquier equipo haya tomado por sus
comandantes. Que has hecho daño, e incluso dañado, a muchos humanos en tus
misiones. Que usaste el equipo para ayudar a vengar otro vampiro, que todos
sabemos que no es una misión. Que absorbiste su energía para usar sus dones para
ti misma… lo cual es explotación en su peor expresión.

Me quedé allí parada, atontada. No tenía palabras. Y eso no sucedía a


menudo.

Jared se erizó.

—Dime que no hablas en serio.

El tono de Collins fue grave:

—Por el contrario, hablo muy en serio, Comandante Michaels. Así que esta
es la cuestión… no es solo una queja, es toda una lista completa.

Oh, era una “lista”, muy bien: era una lista de cosas que habían sido
retorcidas para que sonasen oscuras y crueles. Sí, hacía trabajar duro al equipo,
pero no los hacía trabajar más duro o por más tiempo que otros comandantes
exigían a sus propios equipos. Era verdad que a veces le hacía daño al equipo
durante entrenamiento, pero solo como parte de ayudarles a desarrollar mejores
reflejos. Además, cuando estás entrenando con gente que tiene tales dones
violentos, habría algo de dolor, ya fuese que les gustara o no.

También era cierto que les había llevado hacia muchas tareas peligrosas,
pero eso era porque Antonio usualmente escogía que lidiáramos con ellas. Sí, había
matado durante las tareas, pero nunca había matado a un inocente. También era
correcto que habíamos ayudado a Jude a vengar lo que le había sucedido, pero eso
solo había sido en cuanto a permitirle que viniera con nosotros mientras lidiamos
con la cuestión—hubiésemos destrozado esa operación criminal en cualquier caso.
Y sí, había absorbido la energía de cada miembro del equipo una u otra vez para
usar sus dones, pero solo había sido durante el entrenamiento para así poder
ayudarlos a aprender a usar mejor y controlar esos dones.

Aun así, todas esas cosas habían sido retorcidas de tal manera para
hacerme sonar como una explotadora y cruel. Lo que me molestaba era que quien
sea que había hecho esas supuestas “quejas” tenía que tener un conocimiento
interior de cómo trabajaba para tener el conocimiento y poder retorcerlos. A parte
de Evan, Antonio, Sebastian o Luther, nunca había dejado que nadie observara las
sesiones de entrenamiento. A las únicas personas fuera del equipo que había
llevado a las tareas habían sido Jude, Ava y Cristiano. Ninguno de ellos tendría
alguna razón para hacer esto. Pero no creía ni por un segundo que cualquier
miembro de mi equipo tuviera algo que ver con todo esto.

— ¿Quién hizo realmente esta queja?

Collins era la imagen de esnobismo.

—Como te dije, fue un miembro de tu equipo.

Jared entrecerró sus ojos.

— ¿En serio? ¿Entonces quién?

—Desea permanecer en anonimato.

Sonreí.

—Claro, por supuesto que desea hacerlo.

—Escuché que dos de tus miembros de equipo están actualmente


contaminados. Es muy triste y estuve bastante sorprendido. Francamente, habría
esperado algo mejor del Heir, su pareja y su equipo personal.

Oh, el muy pequeño cabrón.

—Fredrick, es suficiente —espetó Antonio.

—Tengo un punto válido. Esta gente debería ser lo suficiente poderosa


para proteger y liderar a toda la clase de vampiros algún día, aun así, ni siquiera
pueden liderar ni proteger su propio equipo. La Comandante Parker se supone que
debe ser particularmente poderosa, sin embargo, dos de su equipo ahora están
muriendo. Mis investigaciones muestran que ella es cabezota y temeraria. Solo se
necesita escuchar comentarios de lo que ocurrió durante la semana de la
ceremonia de Vinculación para saber eso. Creo que dos vampiros fueron al evento
y nunca volvieron.

—Si estás hablando sobre la mujer que me Convirtió y vino aquí con su
consorte, ellos casi matan a Sam —dijo Jared, con un tono de voz oscuro y
amenazador, vibrando con apenas rabia controlada—. Nadie iba a dejarlos irse
vivos de aquí.
Collins enderezó su corbata.

—El Prelature no condena la violencia. Puede que la percibas como una


excusa, pero su primer nacido, quién reportó su desaparición, no estaría de
acuerdo contigo. El hecho recae en que la Comandante Parker es temeraria. Y ese
no es el único problema. Enséñaselo, Eloise.

Aun sonriendo con arrogancia, Eloise sacó un periódico de su maletín y se


lo entregó a Jared. Sus irises estaban brillando de color ámbar de lujuria, y todo lo
que quería hacerle a esa perra era abofetearla. Jared ni siquiera la miró mientras
tomaba el periódico Británico que estaba abierto en una página en particular.

Oh, amigo. Mi estómago se hundió cuando vi la foto de Jared y mía


caminando en Londres. Era uno de los lugares que habíamos visitado durante
nuestra “luna de miel”. El titular del artículo rezaba “Nueva Información del Caso
de Persona Desaparecida”. Había una cuenta detallada del día que de mi
desaparición y una apelación de la policía para mayor información.

—Si la policía intenta identificar a Jared —empezó Eloise—. Imagina su


reacción cuando descubran un reporte de una persona desaparecida hace
diecinueve años atrás que muestra que él no ha envejecido.

Jared bufó desdeñosamente.

—Solo pensarán que debe ser alguien más. Sin duda no van a gritar,
«¡Mierda, es un vampiro!». —Y dudo mucho que mi madre se moleste en llenar un
reporte sobre mí, me dijo. Ella solo se ha preocupado por Evan.

—Tal vez —dijo Collins—. Pero ese no es el punto.

— ¿Qué hay de mí? También estoy en esa foto. No me estás llamando a mí


temerario.

Collins apretó sus dientes antes de hablar.

—El miembro del equipo fue claro en decir que tú eres un


extremadamente buen entrenador y que no tienen problemas contigo o con tus
técnicas —dijo, sonando enojado por eso.

— ¿Qué es lo que intentas hacer? —Era más una amenaza de Jared…un


claro «joder, solo intenta hacerle daño de cualquier forma y te mataré».

—Eloise y yo pensamos pasar los próximos meses observando a la


Comandante Parker.
Parpadeé dos veces.

— ¿Qué has dicho?

—Te observaremos mientras entrenas a tu equipo. Te observaremos


mientras trabajas. Cuando termines, haremos un reporte recomendando si
deberías o no tener permiso de mantener tu posición como comandante.

Jared se quedó mirando tontamente.

— ¡No pueden hacer esto! ¡No tienen la autoridad de hacer esta mierda!

Collins se vio sinceramente afrontado.

—Lo puedo hacer y lo haré, Comandante Michaels. Soy representante del


Prelature. Incluso la pareja del Heir no es inmune a su autoridad. Opera fuera de
cualquier ley vampírica.

Frotando una mano por su rostro, Jared inhaló profundamente.

—No creo esto.

—Créelo. Ahora, me gustaría conocer al equipo.

Arqueé una ceja.

— ¿Y eso por qué?

—Eloise y yo necesitamos entrevistar a cada uno de ellos por separado y


hacerle algunas preguntas sobre ti y cómo se sienten sobre tenerte como
comandante.

Encogí un hombro.

—Eso está bien. —Él y la perra Keja parecían sorprendidos; claramente


habían esperado que me opusiera—. ¿Por qué tendría problema con eso? No hay
nada negativo que puedan encontrar. Vamos, probablemente están en el campo de
balón mano.

Con Jared en mis talones, rodeé el escritorio, y salí de la oficina. Collins,


Eloise, Antonio, los guardias, y los pit-bulls, nos siguieron muy de cerca, detrás de
nosotros, mientras hacíamos nuestro camino hacia el campo. Enterré mi rabia lo
mejor que pude, determinada a mantener un control sobre mi temperamento, pero
no fue fácil. Si no hubiese sido por la presencia cálida de Jared a mi lado, puede que
no funcionara.
Había estado en lo correcto sobre el equipo estando en el campo de balón
mano. Jude, Ava y Cristiano estaban también ahí. Escuchando que nos
acercábamos, se voltearon como una unidad, de pronto alertas—y probablemente
esperando que le diéramos buenas noticias.

—Todos, este es Fredrick Collins y Eloise Montana —anunció Antonio a


regañadientes. Se veía totalmente derrotado—. Son representantes del Prelature y
están aquí para investigar a Sam y juzgar su conveniencia como comandante. —
Ignorando los jadeos, maldiciones, murmuraciones, continuó—: Ellos explicarán
todo.

—Es un placer conocerlos. —Sonriendo ampliamente, Collins dio un paso


adelante, viéndose tanto asombrado como emocionado. Me hacía pensar en alguien
que estaba en presencia de su banda favorita de rock—. A Eloise y a mí nos
gustaría hablar con ustedes a solas y hacerles algunas preguntas.

La expresión de Chico fue dura:

— ¿Sí? A la mierda con eso.

Collins pareció ser golpeado. Imbécil. Eso se llamaba “lealtad”. Raramente


no se me ocurrió que él pudiera estar un poco molesto por todo esto.

—No vamos a hablar con ninguno de ustedes. —Salem se volteó hacia mí,
haciendo un gesto hacia los recién llegados—. Entrenadora, ¿qué diablos está
sucediendo?

—Oh, profundice Sr. Collins —dije con una sonrisa. No había forma de que
fuera a dar las explicaciones por él.

Claramente él no quería responder—probablemente porque no quería ser


el enfoque del enojo del equipo.

—Se han presentado un número de quejas sobre la Comandante Parker.

David miró boquiabierto.

— ¿Hechas por quién?

—Uno de ustedes, por supuesto.

Harvey sacudió su cabeza enojado, lanzando una mano a través del aire.

—Joder, de ninguna forma.


— ¡Ninguno de nosotros haría eso! —mantuvo Denny.

—Así fue —dijo Collins, con temblor en su voz—. Las quejas desean
permanecer en anonimato, así que no revelaré su nombre.

—Es parte de nuestro protocolo entrevistarlos a cada uno de ustedes —


Eloise apoyó a Collins—. Necesitamos conseguir una imagen distintiva de lo que es
tener a Samantha Parker como comandante.

Butch bufó.

—Entonces te dibujaré una.

Collins lamió sus labios con nerviosismo. ¿Quién no estaría nervioso sobre
tener un conjunto de poderosos y enojados vampiros rodeándote?

—Como ha dicho Eloise, esto es puramente protocolario.

—No, son gilipolleces —espetó Damien.

—Total y completas gilipolleces —acordó Reuben, tan herido que estaba


cerca de romper la pelota que estaba sosteniendo. Tenía el presentimiento que
estaba imaginando que era la cabeza de Collins.

—No formaré parte de esto —declaró Denny, con una mirada rebelde.

Dándose cuenta que el equipo estaba cerca de atacar a los representantes,


suspiré.

—Está bien, hablen con ellos.

Chico me miró como si estuviera loca.

—Estás bromeando, ¿verdad?

—No tenemos nada que esconder, ¿verdad? —No era una pregunta, era
una afirmación confiada—. Obviamente hay alguna clase de malentendido.
Mientras más pronto lo aclaremos, mejor. Tenemos cosas más importantes por las
que preocuparnos ahora mismo.

Después de un largo silencio, Chico dijo:

—Bien. —Apuntó con dureza hacia Collins—. Pero luego te alejas como el
infierno de mí, joder. ¿Lo entiendes?
Aún nervioso, Collins hizo un gesto hacia Eloise, quien le dio una sonrisa
secreta a Jared mientras pasaba a su lado.

—Si pueden seguir a Eloise, ella los llevará a la mansión donde haremos…
genial, gracias. —Gruñendo y refunfuñando, cada uno de ellos prácticamente
caminó a zancadas tras de ella. Viendo que Ava, Cristiano y Jude…quienes estaban
claramente y seriamente enojados…no se habían movido, Collins se volvió hacia
ellos—: Lo siento, ¿ustedes son miembros de la…? —Dejó que la oración se
detuviera cuando Salem llegó a la espalda de Ava y bajó la mirada hacia Collins. El
chico tragó con fuerza y forzó una sonrisa, retrocediendo un paso.

Ava asomó la mirada hacia Salem.

—Aw, es mi héroe de nuevo. —Su repentino ceño no pareció molestarle a


ella en lo absoluto—. Realmente eres muy dulce.

Salem gruñó, pero de nuevo, Ava no pareció verse afectada.

—Sé buena —le dijo él a ella bruscamente antes de unirse al resto del
equipo.

Era demasiado gracioso ver al gran y malote Salem ponerse protector y


posesivo con la pequeña Ava. Nunca hubiese esperado que los dos encajaran, pero
tal vez Ava era lo que Salem necesitaba. Él era muy serio y muy enfocado en el
trabajo. La personalidad de Ava no permitiría eso. Aunque raramente, a pesar de
que Salem se comportaba tan protector, también era muy distante con ella y
apartaba sus intentos de hablar con mayor intimidad.

Jared siguió a Collins.

—Yo también iré. —Se veía tan preocupado como yo de que el equipo
estuviera a solas con el Imbécil Número Uno y la Imbécil Número Dos.

Los ojos de Collins brevemente brillaron con enojo.

—De hecho, voy a necesitar tiempo a solas con ellos. Pueden sentirse
presionados o intimados si tú estás cerca. —Su tono era plácido pero sus ojos
fríos—. ¿No tienes problema con eso, verdad Gerald?

Le di una sonrisa triste al chico que decía, “Oh, realmente no quieres jugar
así con Jared”. Mi pareja había sido criado por alguien a quién le gustaba jugar
juegos mentales, lo que significaba tres cosas. Una, Jared podía ver esos juegos a
una milla de distancia. Dos, tenía absolutamente ninguna tolerancia por ellos. Y
tres, sabía exactamente cómo lidiar con la gente que jugaba.

— ¿Por qué sería un problema? —Jared se veía sinceramente


confundido…era una bofetada completamente: si para Collins era un problema, a
Jared tendría que importarle. Traducción: “No eres lo suficiente importante para
mí para que me importe lo que hagas”. Para alguien quien claramente pensaba que
eran extremadamente importantes, tenía que estar irritado. El rostro de Collins se
volvió carmesí tanto de vergüenza como de enojo mientras se marchaba.

Una Jude boquiabierta se acercó con Ava y Cristiano.

—Dime que me he imaginado eso.

Suspiré.

—Desearía que así fuera. —Cuando Antonio apareció a mi lado le


pregunté—: De acuerdo, ¿qué hay con estos dos? Por favor dime que es alguna
clase de broma enferma. —Su expresión severa confirmó que no lo era.

Cristiano, quien vino a mi otro lado y me lanzó una breve mirada de


preocupación, le preguntó a Antonio:

—¿En serio, todo esto es real?

—Me temo que sí —replicó Antonio con tristeza.

—Pero no crees que haya una queja —detectó Jared, acercándome a él y


en efecto, alejándome de Cristiano.

—Si la hay, no creo que haya venido del equipo.

— ¿Entonces de quién? —le preguntó Ava a Antonio.

—Como pareja del Heir, Sam siempre tendrá enemigos. Si esta gente no
puede hacerle daño físicamente, lo harán de otras formas.

Eso hubiese pasado en cualquier caso. Tenía un talento para ofender las
personas.

—Estoy bastante segura que la respuesta es no, pero tengo que preguntar
si hay alguna oportunidad de que termines esta mierda.

—Lo siento Sam pero para que el Prelature sea imparcial, tiene que ser
inmune a toda autoridad. Uno de mis predecesores una vez intentó retarlo, y no
terminó bien. Si interfiriera, se vería mal por ti…como si no creyeras que su
decisión limpiará tu nombre. Sin duda Fredrick lo verá así.

—No es por ser una perra Antonio…pero, ¿qué te poseyó para escogerlo
como tu primer nacido?

—Lo Convertí hace siglos atrás, cuando vino a mí con evidencia de no solo
la existencia de vampiros, sino de que yo era uno. En ese entonces, la gente
sospechaba más y usualmente estacaba sin miramientos a humanos inocentes que
simplemente estaban enfermos. Collins prometió mantener la información si lo
Convertía. No era una mala persona…solo muy equivocado, muy infeliz porque no
sentía que encajaba entre su propia gente. Yo me había sentido igual durante mi
vida humana. Realmente creía que convertirme en vampiro me ayudaría como
persona.

»—Pero Collins… se sintió traicionado porque su don no era muy


sustancial y la belleza hipnótica de Keja no podía hacer que la gente lo “amara”. No
era suficiente que las mujeres lo desearan. Él quería que lo adoraran, lo
necesitaran, y se obsesionaran con él. —Antonio sacudió su cabeza—. Nada jamás
era suficientemente bueno para él. Nada lo llenaba. Algunos vampiros entre el nido
del que era parte en ese entonces eran similares, y se sentía como un grupo. No
escuché de Collins de nuevo hasta que me convertí en Gran Maestro. Vino aquí, le
gustó lo que vio, y pidió quedarse. Pero cuando se hizo aparente que esperaba ser
nombrado Heir, simplemente porque era el primer vampiro que había Convertido,
le dejé bien claro que las cosas no funcionaban de esa forma. Ofendido y enojado,
se fue. Esta es la primera vez que escucho de él desde entonces.

Después de una pausa corta, Jared habló.

— ¿Se inventaría algo como esto por celos? Quiero decir, ¿intentaría llegar
a mí al usar a Sam porque tengo la posición que él quiere?

Antonio juntó sus labios mientras consideraba eso.

—Collins puede ser baboso y vengativo, pero no estoy seguro de que


hiciera algo así ya que es estricto con las reglas. Contactaré al Prelature y
descubriré si es una queja auténtica. Mientras tanto, ten cuidado Sam. No le des
nada que pueda usar en tu contra. Eres una comandante fantástica… todos
sabemos eso. No necesitas actuar diferente de lo que haces normalmente.
Pero…intenta no matar a Collins o a Eloise, eso es todo.
—No puedo hacer ninguna promesa. —Y con eso, me alejé con la intención
de regresar al Centro de Comando. Las manos de Jared cubrieron las mías.

—No más trabajo. —Habían mariposas familiares en mi estómago


mientras nos tele-transportó. Re-aparecimos en un camino estrecho en el bosque.
Se encogió de hombros—. Querías llevar a Dexter a caminar…o a deslizarse, como
sea.

Aunque esto no se trataba de Dexter. Este era Jared tratando de mantener


mi mente ocupada con cosas más que la nube negra que colgaba sobre nosotros.
Podía sentir que estaba tan enojado como yo, pero estaba haciendo lo mejor que
podía para ponerlo a un lado para poder estar calmado y consolarme. Apreté su
mano.

—Gracias. —Sabiendo que Dexter estaba envuelto alrededor de mi cintura,


elevé mi camiseta y dije—: Novo. —La palabra latina para «cambio» fue suficiente
para hacer que el tatuaje de cuatro pulgadas de largo y la mitad de un pie de ancho
se tornase en una serpiente viva. Su color era blanco perlado, indicando que estaba
emocionado. Por supuesto que lo estaba… amaba estar en el bosque, cazar comida.

La lengua de Dexter le dio un breve golpecito a mi mentón y luego su


mirada inteligente y muy observadora se centró en Jared. Dexter le lanzó lo que
podía ser descrito como una mirada de «mira por dónde vas». Jared solo rodó sus
ojos. Entonces Dexter se deslizó por mi cuerpo y empezó a rectar por el suelo.

—No puedo creer que todo esto esté realmente sucediendo.

Jared envolviendo un brazo alrededor de mis hombros y me acercó a su


lado mientras caminábamos a lo largo del estrecho camino en la misma dirección
que estaba yendo Dexter.

—Sabes que el equipo no está detrás de esto, ¿verdad?

—Claro que lo sé. Pero eso no significa que todo esto no me moleste. —
Considerando que pronto estaría liderando a toda la clase de vampiros junto a
Jared, perdería la posición de comandante de todos modos. Pero el punto en juego
era que si el reporte de Collins recomendaba que yo fuera eliminada de mi
posición, ya no tendría el apoyo del Prelature. Sin eso, ningún Prelate estaría
dispuesto a hacer la Coronación. Como tal, no habría ningún ascenso. En adición, la
gente tendría dudas de mí una vez más si el Prelature dictaba que yo no encajaba
lo suficiente para liderar mi equipo y que los explotaba.
Si Antonio hubiera anunciado su decisión de hacerse a un lado, podría
estarme preguntando si esta “queja” era la forma de alguien de asegurarse que yo
no tomara su lugar. Pero solo un grupo de personas sabía de la intención de
Antonio. Además, se creía que yo tenía el soporte y aceptación de la raza vampírica,
de todos modos.

Otra pregunta importante sería:

— ¿Quién haría esto?

—Como dijo Antonio, tienes enemigos; gente que está celosa de lo que
tienes y lo poderosa que eres.

— ¿Cómo Joy? —Ella había coqueteado abiertamente con Jared en frente


de todos más temprano. Ese era el motivo por el que había sido tan divertido
cuando Denny la envolvió con supuración amarilla y verde. Había sido una forma
dulce, para ser Denny.

—Es una perra, cariño, lo sé. Pero no estoy seguro si ella iría tan lejos para
hacerte enojar. Para ser honesto, no creo que su imaginación sea lo
suficientemente buena para salir con algo como esto.

Punto válido.

—Pero tiene que ser alguien de The Hollow…alguien que sabe cómo
trabajo. Joy es lo suficientemente metiche para hacer algo de espionaje.

Él midió eso con una inclinación de su cabeza.

—Tal vez deberíamos considerar al Gilipollas también.

Eso no tenía sentido para mí.

—Claro, a él le gusta llamar tu atención y encuentra algún asombro oscuro


en el hecho que bebió de mí en el pasado…

—No hay nada de asombroso en ello.

—…pero no es tan imbécil como para intentar hacerme perder mi trabajo


¿Qué motivación podría tener para ello?

—Tal vez le amargue nuestra relación. Te quiere demasiado, nena… tú no


lo ves, al igual que nunca ves cuando alguien te ve, pero es la verdad.

Rodé mis ojos.


—Como sea. Oye, ¿qué hay del primer nacido de Magda? De acuerdo a
Collins, ellos reportaron que nunca volvió a casa y no están muy felices con eso.

— ¿Pero cómo puede saber ese vampiro lo suficiente sobre ti y cómo


entrenas al equipo para retorcerlo todo?

Gruñí, totalmente engañada.

—Odio esto.

Besó mi frente, su toque fue sabe a pesar del enojo que ocasionalmente
sobresalía a la superficie.

—No te preocupes cariño, encontraré quién hizo esto. Y luego lo mataré.

Bufé.

—No si yo llego primero. —Y tenía todas las intenciones de hacerlo—. Lo


que me preocupa de tener a alguien encima de mí es que puede descubrir lo del
asunto híbrido.

Jared sacudió su cabeza.

—Eso no pasará, sencillamente porque nadie jamás creyó que fuera


posible. Además, Antonio dio unas buenas excusas de por qué eres más poderosa y
eso. No te preocupes. De hecho, no te preocupes sobre nada de eso ahora mismo.
Vamos a pasar algo de tiempo… tú y yo. Dejemos de lado esta mierda por un
tiempo y continuemos con un tema más ligero pero extremadamente importante:
¿Has encontrado alguna regla nueva para colocar después de la Coronación?

A pesar de mi humor, sonreí.

—Vamos cariño. No te quedes dentro de tu cabeza de nuevo. Sé que lo que


está sucediendo está jodido de muchas formas, pero eres más fuerte que eso. Y yo
estoy aquí.

Aun sintiéndome mal por haberle guardado cosas antes, cedí:

—Aún sigo trabajando en las reglas, pero tengo algunas. Estoy pensando
que todo el asunto del consorte debería ser eliminada de The Hollow.

Él se rio—un sonido que no había escuchado en un buen tiempo.

—Realmente no debería estar sorprendido, ¿verdad?


—No me malinterpretes; no estoy diciendo que los amoríos o cosas de una
sola noche no deberían ser permitidas o que alguien tenga que ser célibe. Si los
hombres de aquí quieren ponerse cachondos, que así sea. Pero si quieres hacer las
cosas exclusivas, pueden darles a las mujeres el respeto de llamarlas “enamoradas”
y viceversa.

Aun riendo, él asintió.

—Suena justo.

Sorprendida, alcé la mirada hacia él.

—¿Sí? Esperaba que defendieras el concepto de consortes, considerando


que una vez tuviste algunas.

Se encogió de hombros.

—Siempre ha sido normal que los vampiros tengan consortes. Y si pasas


mucho tiempo con gente que lo considera una norma, se te hace fácil hacerlo igual.
Ese fue el motivo por el que en realidad nunca vi todo aquello de la forma en que tú
lo veías. Además, esas mujeres me habían estado usando; no veía por qué no podía
funcionar para ambos lados. Pero mirándolo de otra forma, puedo ver que era de
algún modo…sórdido. No podemos impedir que todos los vampiros tengan
consortes, pero al menos podemos evitar que suceda en The Hollow.

—Eso no quiere decir que vaya a obligar a todos los vampiros que
actualmente son consortes a dejar The Hollow, pero tendrán que encontrar otra
forma de encajar.

—Eso es justo.

—Aunque… no sería malo si Joy se va.

—Probablemente lo haga por propia voluntad después de la Coronación.


La última cosa que quiere es servirnos directamente.

Esperaba que estuviera en lo cierto—no solo por mi salud, sino por la de


Joy. Había una alta posibilidad de hacerle un daño severo si seguía presionándome.

—Ya es suficiente de ella. —Besó mi cabello—. No dejes que llegue a ti.

Ladré una risa.


—Dice el chico cuyo humor se vuelve homicida cuando está cerca de un
Sventé de nombre… —Me reí de nuevo cuando colocó una mano sobre mi boca.

—Ni siquiera digas el nombre de ese imbécil—gruñó Jared—. Cada vez


que te mira, puedo decir que está intentando imaginarte desnuda.

Cuando soltó mi boca, dije:

—Joy sabe cómo te ves desnudo y también Eloise, así que yo diría que soy
yo la que consigue la peor parte del asunto.

Me giró así de forma que estuve frente suyo y luego me aplastó contra él.

—Pero ellas no me importan. Tú eres la única que importa. —Deslizó una


mano debajo de mi cabello para agarrar mi nuca mientras su boca caía en la mía.
Chupó y mordió mi labio inferior, jugó con mi boca y me persuadió para que la
abriera para él. Luego su lengua ingresó, jugando con la mía—. Amo como sabes.
Por todos lados.

Mordí su labio inferior y luego lo lamí para suavizar el picor.

—Cuando volvamos a casa, podrás probarlo. Y luego tal vez te devuelva el


favor. Pero te advierto, esta vez serás tú el primero en correrse…sin importar lo
mucho que juegues conmigo.

Su sonrisa ladeada y diabólica sobresalió.

—Mmm, acepto el reto.

Riendo, lo volví a besar.


Traducido por Cristi 1982

Jared
Mi estómago se retorció ante la visión de las mejillas hundidas de Evan y
su enfermiza complexión. Estaba acostado sobre uno de los colchones en la celda,
parecía agotado y lleno de una completa desesperación. Max se estaba ahogando
en el rincón más lejano de la habitación mientras Stuart observaba con ojos
inquietos y vacíos. Siempre era lo mismo –pasada una hora de beber un NST,
estarían vomitando, totalmente incapaces de digerirlo, totalmente incapaces de
apagar lo que ahora sería una ser predominante sed.

Había estado contaminados por casi dos semanas, y yo había venido aquí
cada noche de visita. Sabía que me estaba torturando al ver como mi hermano se
deterioraba cada vez más. Sabía que esto no me estaba ayudando. Pero ¿Cómo
estaría lejos de mi hermano gemelo, especialmente en un momento como este?
¿Cómo no podría visitarlo, a pesar de que ninguno de nosotros obtenía ningún
consuelo de que yo estuviera aquí?

No quería que se sintiera solo. Estando lejos de él en un momento como


este me hacía sentir culpable, como si estuviera abandonándolo, incluso si no tenía
mucho sentido. En este momento, sin embargo, él ni siquiera miró en mi dirección.
No estaba seguro si estaba pretendiendo que yo no estaba allí o si simplemente
esperaba que si me ignoraba, me marcharía. Tal vez no le gustaba que lo viera así.
Aunque lo entendía, no podía mantenerme alejado. No de mi hermano gemelo.

Deseaba estar allí para darle algunas buenas noticias, pero la verdad era
que ni Sam o yo habíamos encontrado nada que pudiera ayudar. Me obligué a ni
siquiera pensar en renunciar, y mantener la esperanza.

Durante un tiempo había funcionado. Pero podía sentir que mi optimismo


original empezaba a desaparecer, dejándome sólo con dolor, miedo y enojo, los
cuales había enterrado tan profundamente en mi interior que Sam no podía
captarlos a través de nuestro vínculo.
Ocultar mi dolor y miedo era un hábito infantil que había permanecido
conmigo. Mi narcisista madre se había alimentado prácticamente de esas cosas, así
que había hecho todo lo posible por privarla de ellas. No quería que la retorcida
perra se diera cuenta de lo mucho que podía lastimarme. Cuando era un niño,
había sido mi manera de luchar. Y era la última forma de venganza si tu enemigo
extraía cualquier dolor que pudieran causarte. En realidad no era de extrañar que
yo estuviera tan soberanamente jodido.

Por Sam, había estado haciendo todo lo posible por salir de ese hábito de
enterrar todo profundamente. Ella no era mi madre; no usaría mis emociones
contra mí. No era alguien de quien necesitara protegerme. Por una vez en mi jodida
vida, me había permitido necesitar a alguien. Y necesitaba a Sam. Demonios, sin
ella, mi optimismo podría haber desaparecido por completo. Pero no podía
compartir mis emociones más profundas sobre este tema con ella, no podía
apoyarme en ella esta vez. Estábamos demasiado en desacuerdo con lo que
creíamos que era la mejor manera de actuar en esta situación, y no quería dar más
peso a su solución de involucrar a Paige West y revelar que mi optimismo estaba
empezando a disminuir.

Sin embargo, aunque no me había sentido capaz de confiar en ella


totalmente, Sam había sido el ancla que me permitió enfocarme y evitar perder la
cabeza. Probablemente no lo sabía, pero era la única cosa que me mantenía
relativamente cuerdo a lo largo de todo este caos o tan cuerdo como podría haber
esperado estar.

Escuché unas suaves pisadas y supe que era Antonio. Sin embargo, no
aparté la mirada de Evan. Me quede allí dispuesto a que mirara mis ojos,
deseándole que viera mi determinación de ayudarlo –como si esa sola
determinación pudiera animar a Evan a luchar, a no rendirse. Pero no, mi hermano
se negaba a reconocerme. Y eso me dolió.

Llegando a mi lado, Antonio suspiró tristemente ante la vista detrás de la


pared de cristal.

—Es difícil mantenerse positivo cuando uno se enfrenta a los efectos de La


Llamada.

Traducción: “deja de venir aquí antes que pierdas toda esperanza.”

—Es difícil mantenerse alejado. Siento que debo estar aquí para él. Quiero
estarlo. Quero ayudarlo.
—Tal vez puedas.

Con esas palabras, mi cabeza se volvió para enfrentar a Antonio.

— ¿Qué quieres decir?

—Quentin Foy… ha sido encontrado. La idea de Harvey de poner un precio


a la cabeza de Quentin ofreciendo una recompensa por su paradero fue buena; eso
hizo que dieran con su paradero más rápido. Realmente no tengo idea si algo que él
te diga podría ayudar con esto, pero…

—Con toda honestidad, no tengo la esperanza que él pueda ayudar. —Eso


no era algo que le haya dicho a Sam, sin embargo—. Pero no puedo dejar ningún
rincón inexplorado.

Antonio dio un asentimiento de cabeza en comprensión.

—Entonces reúne a Sam y al escuadrón. —Le ofreció una pequeña hoja de


papel en el que estaba garabateada una dirección—. Aquí es donde encontrarás a
Quentin Foy.

Antonio apretó mi hombro.

—La mejor de las suertes.

Inmediatamente me tele trasporté a la arena. Comprendiendo que


necesitaba ver a Evan, Sam accedió a comenzar la sesión se entrenamiento sin mí.
Ella y el escuadrón se detuvieron cuando llegué, claramente intrigados por la
urgencia en mis modales. Levanté la hoja de papel.

—Es hora de hablar con Foy. Todavía está en Nueva Zelanda y…

— ¿Vas a ir a una asignación? —gritó Collins desde las gradas.

Tome un esfuerzo extremo para dejar de rechinar los dientes. Desde su


llegada, Collins y Eloise habían insistido en asistir a cada sesión de entrenamiento,
ya fuera en la arena o en la selva tropical. Collins siempre tomaba notas todo el
tiempo, pero nunca estaba en silencio. No. Él siempre tenía una lista de preguntas,
cuestionaba repetidamente las decisiones de Sam, e incluso criticaba sus técnicas.

Sentí como la furia zumbaba a través de Sam todas y cada una de las
veces… era la misma furia que me llenaba a mí.
Pero las respuestas de ella eran siempre rápidas, formales y eficientes. Era
cierto que no tenía mucha paciencia cuando se trataba de idiotas y podría sacarles
a ambos la mierda a azotes muy felizmente, pero Sam también era muy controlada
cuando necesitaba serlo. Los Feeders tenían que ser controlados o la energía los
abrumaría. Literalmente estaba asombrado como había logrado contenerse ante
tanta interferencia de los bastardos, porque personalmente estaba muy cerca de
golpearlos.

Siempre que ella sentía que mi propio control estaba resbalando, Sam me
calmaba inmediatamente; recordándome telepáticamente lo importante que era
no darles a los idiotas algo que pudieran usar contra ella.

Cuando Collins comenzó a descender los escalones, finalmente respondí a


su pregunta:

—Así es.

— ¿Es una buena idea, Jared? —Una Eloisa indecentemente vestida siguió
a Collins. Dijo mi nombre como si fuera una palabra cariñosa, lo dijo con la
suficiente familiaridad para que la sangre de Sam hirviera, como un recuerdo
constante de que ella y yo nos conocíamos íntimamente, aunque apenas podía
recordar aquella noche—. Tú y la comandante Parker han sido vistos en público.
No queremos más fotos de ti por ahí. Sería mejor si ambos descansan un poco.

—No dejaré que el escuadrón haga esto por su cuenta —dije con firmeza.
Mi tono no dejó margen para la negociación.

Eloise se acercó… demasiado cerca.

—Entonces tal vez, Jared, debas ir sin la comandante Parker. La petición


fue para acceder a más información sobre ella. —Siempre era “Jared”, y lo decía en
un forma tan caliente. Por el contrario, Sam siempre era la “Comandante Parker”, y
las palabras eran heladas. Estaban dispuestas para molestar a Sam, y así lo hizo.
Pero también me molestaban a mí. Me alejé de Eloise.

—No hay ni una puta oportunidad de eso. —Desafortunadamente, ella no


fue disuadida por mi irritabilidad.

—Pero Jared, tu…

Sam, fresca y eficiente, interrumpió.


—Permíteme recordarte que tú y el señor Collins están aquí para
observar, no para dar consejos. —Eloise apretó los puños pero no dijo nada.

—Ava y Cristiano querrán hablar con Quentin —señaló David, descartado


la presencia de Eloise y Collins. Él tenía razón; los hermanos querrían descubrir lo
que les había sucedido a los vampiros en su nido.

—Los llevaremos con nosotros —dije.

—No puedes. —Ante las palabras de Collins, todos giraron lentamente


sobre sus talones como uno solo para mirarlo con las cejas arqueadas. La vista
podría haber sido divertida bajo otras circunstancias. Claramente nervioso -muy
probablemente porque todo el escuadrón estaba despreciándolo- tartamudeó—.
Yo… va con..co-contra el p…protocolo ya que ellos no son parte d…del escuadrón.

Sam hizo un sonido contemplativo.

—Tienes razón, señor Collins. ¿Supongo que esto significa que has
cambiado de opinión y que tanto tú como la señorita Montana se quedarán atrás?
Después de todo, ninguno de ustedes es parte del escuadrón, ¿verdad?

Collins y Eloise intercambiaron una mirada frustrada. Entendieron el


mensaje –si Ava y Cristiano no iban, tampoco ellos. Él levantó un hombro.

—Supongo que hay circunstancias en las que se pueden hacer concesiones.


—Algo así como asustado.

—Sí —aceptó Eloise a regañadientes a través de los dientes.

Sam unió las manos en un aplauso, fingiendo una sonrisa de puro deleite.

—Excelente. Me alegra que todo esté aclarado.

Como ella pretendió, su entusiasmo provocó a Eloise, quien se volvió hacia


mí tan rápido que su cabello se movió alrededor se su rostro. Lanzándolo por
encima del hombro, replicó.

—Jared, tengo que objetar una vez más que la Comandante Parker te
acompañe. Se ha hecho un llamamiento público por información sobre ella.

—En Londres —insertó agradablemente Sam, levantando el dedo índice—.


Estaremos en Nueva Zelanda.
—Lo que significa que es importante que ella mantenga un perfil bajo por
un tiempo. Tengo que subrayar la importancia de que permanezca oculta.

—Y yo tengo que insistir que me importa un carajo. —Sam me lanzó una


sonrisa que me dijo que tenía mucha suerte.

Quentin Foy era un vampiro alto y delgado, con unos sabios ojos. Era
malditamente rápido. Al segundo que irrumpimos en su habitación de hotel y me
vio, aceleró a través de la suite tan rápidamente que logró esquivar el látigo de Sam
cuando intentó atraparlo. Pero no evitó el don de Harvey. Telepáticamente llevó a
Quentin a un sillón y –un truco que Sam le había enseñado recientemente- luego
utilizo su don para colocar a Quentin en su lugar.

Cuando los ojos de Quentin nos captaron a Sam, David, Butch, Harvey,
Salem, Ava, el Gilipollas, -desafortunadamente- a Collins, Eloise y a mí rodeándolo
en un semicírculo, parecía listo para empezar hiperventilar. ¿Quién podría
culparlo?

—No estamos aquí para matarte. —Di un paso no amenazador hacia


adelante. Sam reflejó mi movimiento y ambos presentamos un frente unido.
Quentin resopló para nada convencido.

—Claro que no. Por eso Antonio puso una recompensa por mi cabeza.
¿Dónde están mis vampiros?

—Si te refieres a los de la suite contigua, están perfectamente bien. Aparte


de haber recibido un disparo con espinas venenosas para hacerlos dormir un poco.
Tres de los miembros de mi escuadrón están velando por ellos. —Chico, Reuben, y
Damien estaban bajo órdenes estrictas de no lastimarlos a menos que fuera
totalmente necesario.

— ¿Es típico que tus comandantes pida a alguno de ustedes inhabilitar a


los compañeros de un sospechoso de esta forma? —preguntó Collins a Salem. Su
respuesta fue un gruñido que hizo que Collins se alejara de él e involuntariamente
tropezara con Butch, quien dio un resoplido delante de su cara.

Ignorando admirablemente la presencia del imbécil, Sam habló con


Quentin.

—Antonio puso un precio a tu cabeza para que te encontraran –y


encontrarte rápido. Eso es todo. —Su tono era tranquilizador, pero grave—.
Tenemos preguntas que sólo tú puedes responder.
La expresión de Quentin pasó de pánico a cautela.

— ¿Preguntas?

—Acerca del nido de vampiros contaminados que dejaste en tus túneles —


expliqué.

Suspiró pesadamente y de repente parecía derrotado.

—Los han matado —dedujo. No sonó a juicio, solo triste.

Podría haberme sentido mal si Evan, Max, y Stuart no se estuvieran


muriendo después de haber sido atacados por ellos.

—No tuvimos opción. Si aceptas responder a nuestras preguntas y no


intentas volver a huir, te liberaremos del agarre telequinetico. Tú eliges. —Cuando
Quentin asintió con la cabeza, le indiqué a Harvey que lo liberara.

Una vez lo hizo, Quentin rodó los hombros y se movió en el asiento

—Gracias.

Escuché el sonido del chasqueo de un papel, así que gire la cabeza y vi a


Collins garabateando sus observaciones en un bloc de notas.

— ¿La telequinesis ha sido incómoda? —preguntó entonces Collins a


Quentin. Jodidamente irreal. El chico sólo miró a Collins sin responder. Aún no
había conocido a nadie que no hubiera tomado una aversión instantánea al imbécil.
Acercándose detrás de Collins, Elloise le dio a Quentin una sonrisa alentadora,
instándole a responder la pregunta. No lo hizo.

— ¿Por qué no mataste a tus vampiros contaminados? —preguntó Sam a


Quentin, ignorando a sus “observadores”. Sinceramente, no sabía cómo lo hacía—.
No me malinterpretes, puedo entender porque lo encontrarías difícil. Sería la
última cosa que me gustaría hacer de estar en tus zapatos. Pero si ibas a
abandonarlos, ¿Por qué no evitarles semanas de sufrimiento?

—No los atrapé allí para morir —dijo Quentin, ofendido—. No los
abandoné. Los dejé a la espera de poder encontrar algún tipo de cura que pudiera
ayudar a salvarlos.

Arqueé una ceja cuando no se explicó.

— ¿Y?
Sus hombros cayeron; era la imagen de la desesperanza.

—Y nada. Lo que dice todo el mundo es verdad, no se puede detener La


Llamada.

Eso no era lo que esperaba escuchar. Más de ese poco optimismo que me
quedaba empezó a desvanecerse.

— ¿Cuándo se contaminaron tus vampiros? —Por lo menos Sam se


mantenía enfocada. En este momento, mi espíritu estaba desplomándose tan
rápido que apenas podía pensar correctamente. Lo más probable es que lo sintiera,
y al hacerlo, ella extendió la mano y entrelazó brevemente mi mano. La energía que
se aferraba a su piel zumbó contra la mía. Fue extrañamente reconfortante.
Utilizando eso para centrarme, rápidamente empujé abajo los oscuros
sentimientos de ira, dolor, y miedo que estaban tratando de salir a la superficie. Lo
último que quería era que Sam los notara.

—Uno de mis vampiros vino a casa con una enorme mordida —dijo
Quentin—. Dijo que había sido atacado por otro vampiro en la cuidad que está a
millas de distancia de la nuestra. Su opinión fue que su atacante había sido un
vampiro recién nacido un poco desnutrido; se había sentido culpable por haberlo
matado. No pensamos que fuera nada extraño, ya que muchos recién nacidos se
mantienen aislados y débiles por sus creadores mientras consiguen poner bajo
control la sed y don.

Él tenía razón al respecto. Le sucedió a Sam.

— ¿Así que simplemente dedujiste que había sido un recién nacido que se
había escapado de su nido?

—Sí —respondió Quentin—. Pero la mordida de mi amigo no se curó. Solo


empeoraba. No sabía lo bastante en ese momento sobre La Llamada para notar que
ese era un síntoma. No fue hasta que él y algunos otros comenzaron a vomitar que
me di cuenta de lo que estaba sucediendo. Para entonces, ya era demasiado tarde.
Él ya se había alimentado de muchos vampiros dentro del nido, y ellos se habían
alimentado de otros, que se habían alimentado de otros, y así sucesivamente. La
contaminación ya se había extendido en el nido. —Sus ojos adquirieron un rasgo
lejano. Sabía que su mente estaba de regreso en esos túneles.

— ¿Fue ahí cuando te fuiste? —preguntó Sam suavemente cuando él no


pudo continuar.
La mirada de Quentin se encontró con la suya, una vez más enfocada.

—Sí, los pocos de nosotros que no habíamos alimentado a ninguno de los


vampiros contaminados, nos fuimos y los sellamos en el interior, esperando
encontrar una cura para llevarla allí para ellos.

Ava dio un paso hacia adelante.

— ¿Tres Sventés escaparon de los túneles contigo? —Salem extendió la


mano y tiró de ella de regreso a su lado en un movimiento protector.

Quentin negó con la cabeza.

—No, lo siento.

Ella apretó los ojos con fuerza e inclino la cabeza hacia abajo. Salem
comenzó a frotarle la espalda al mismo tiempo que Cristiano pasó un brazo
alrededor de sus hombros. Los dos machos se miraron con el ceño fruncido el uno
al otro. Era algo que hacían mucho, según Sam, Cristiano era muy protector con su
hermana y nunca le había gustado que otros chicos estuvieran a su alrededor.
Regresando mi atención a Quentin, dije:

—Habría sido de utilidad que hubieras alertado a los demás que La


Llamada había resurgido.

—No podía arriesgarme. Estaba preocupado que la gente viniera y


destruyera mi nido antes de que tuviera la oportunidad de buscar alguna forma de
salvarlos. Sí, sé que la historia dice que no hay manera de luchar contra La
Llamada, pero no quería aceptar eso. No podía.

Eso era algo que entendía muy bien. Todavía estaba molesto de que él no
se lo hubiera dicho a nadie, pero podía admitir que podría haber hecho lo mismo
en su posición.

—El primer vampiro que fue contaminado… ¿Te dijo el lugar exacto en que
el supuesto “recién nacido” lo atacó?

—Si te estas preguntando si hay más vampiros contaminados por allí, la


respuesta es sí. He tenido a algunas personas buscándolos en esa área, pero no han
sido fáciles de encontrar.

Sam frunció el ceño.


— ¿Cómo pueden ser difíciles de encontrar? Quiero decir, no son lo que se
diga exactamente discretos. Si hay algunos sueltos entre la población, seguramente
para este momento la contaminación ya estará generalizada en esa área.

—No si los vampiros mordidos se dan cuenta que están contaminados en


las primeras etapas y luego se aíslan o se suicidan. Eso es lo que muchos vampiros
contaminados han hecho a lo largo de la historia para evitar que La Llamada cause
demasiado daño a la población y, por supuesto, porque temen atacar a los que se
preocupan por ellos. Mi gente ha encontrado a ocasionales solitarios vagando en
esa área, pero no ha habido muchos. Todo el que ha sido encontrado ha sido
destruido.

Bueno, esas eran buenas noticias… aunque no la buena noticia que yo


quería.

Su astuta mirada aterrizo en mí.

—Algunos de The Hollow están contaminados —supuso—. ¿Antonio? —


Negué con la cabeza. —No, él está bien. Pero no puedo decir lo mismo de mi
hermano gemelo o algunos de mi escuadrón.

La mirada de Quentin se suavizó.

—Lo siento. Entiendo tu dolor. Mi hermana fue contaminada. Confía en mí


cuando te digo que si hubiera una cura, la habría encontrado. Si yo fuera tú,
terminaría con su sufrimiento ahora.

—No puedo —me ahogué.

—No estás preparado para renunciar. Te da crédito. Pero no hay nada que
puedas hacer para salvarlos.

—No puedes luchar contra La Llamada. —La voz de Collins me hizo


apretar los dientes de nuevo.

La torcida sonrisa de Butch apareció lentamente mientras se volvía a


mirar al imbécil.

—Te sorprenderías de las cosas que podemos hacer. —Unas palabras tan
simple, y sin embargo, llevaban una oscura amenaza que hizo que Collins tragara
saliva audiblemente y Eloise retrocediera un poco. Sí, Butch ponía nervioso a
cualquiera.
—Danos la ubicación exacta del lugar en el que están sueltos los vampiros
contaminados—le dijo Sam a Quentin—. Podemos hacer que un escuadrón de la
legión ayude a tu gente a cazarlos.

Él asintió con la cabeza.

—Apreciaría la ayuda extra.

—Si necesitas un lugar para quedarte…

Quentin negó con la cabeza.

—Gracias. De verdad. Pero no descansaré hasta que La Llamada vuelva a


estar latente.

Porque esa era la única forma de venganza para él, lo entendí. Era la
misma razón por la que Ava y el Gilipollas se habían quedado. Yo sabía que si Evan
era asesinado por alguien o algo, ninguna venganza sería suficiente para mí.

— ¿Tienes autoridad para tomar una decisión así, Comandante Parker? —


Eloise posó una mano en la cadera—. Eres una comandante —Por ahora. No lo dijo,
pero estaba claro en su voz—, pero no mandas sobre toda la legión. Seguramente
tal decisión debería hacerla Antonio y sólo Antonio. —Sabía que Eloise no estaba
realmente preocupada por eso; simplemente quería darle una bofetada a Sam
delante de todos, minar su autoridad y avergonzarla.

Sam inclinó la cabeza.

— ¿Esto te hace feliz? ¿En serio? —Negó con la cabeza, como si


compadeciera a Eloise. Con una postura casi majestuosa, Sam le dio la espalda a la
perra—. Gracias por ser tan comunicativo, Quentin. —Después de todo, él podría
habernos dado un tratamiento silencioso por haber destruido su nido y su casa.

—La ayuda estará contigo pronto. —La despedida “preocupada” de Eloise


hizo que la mujer se volviera una divertida sombra de purpura.

Cuando regresamos a The Hollow, Sam y yo encontramos a Antonio y


Luther en una de las salas del salón, donde relatamos los acontecimientos de la
noche. No parecían sorprendidos que no hubiéramos obtenido mucha información
útil, pero estaban tristes por ello. A sugerencia de Sam, Antonio acordó arreglar
que uno de los escuadrones ayudara a Quentin a localizar a los vampiros sueltos y
contaminados, poniendo los ojos en blanco a nuestro cuento de la conducta de
Eloise.
—No tengo que duda que tanto ella como Collins vendrán a verme
bastante pronto para presentar una queja. —Luego reveló algo que ni Sam ni yo
queríamos escuchar—. De acuerdo con los vampiros del Prelature con los que
hable, la queja hecha sobre ti, Sam, es de hecho autentica. Todavía no creo que
haya sido hecha por alguien de tu equipo. Pero alguien lo hizo. Sin duda, Collins
está disfrutando la idea de hacerte daño, Jared, molestando a tu compañera. Pero él
realmente cree que la queja fue hecha por alguien del escuadrón.

— ¿Qué hay de Eloise? —preguntó Sam desde su asiento en el sofá frente a


los suyos—. Quiero decir, sé que todo lo que ella y Jared hicieron fue un revolcón
de una ocasión —Luther sofocó una risita—, pero no sería la primera vez que
alguien se pone un poco celosa de mi relación con él.

Me estiré a su lado y pasé la mano por su cabello

—Si yo no fuera el Heredero, no darían una mierda, nena.

¿Cuantas veces tengo que decirte que subestimas tu propio valor?

No respondí. Ella me había dicho eso una y otra vez, y también me había
dicho que estaba equivocado al pensar que las mujeres siempre habían pensado
que no tenía nada más que una alta posición y una cara bonita para ofrecer. No
importaba, de todos modos, porque la única persona que me interesaba tener algo
que ofrecer era Sam. Si ella estaba bajo la ilusión de que yo era todas esas cosas,
eso podía ser bueno.

—Pero es obvio que a Eloise le gustaría ponerme bajo un goteo de lejía —


continuó Sam—. Y evidentemente disfruta de todo esto. ¿Podría estar detrás de
alguna manera? Seguramente podría haberlo hecho parecer una queja autentica.

Antonio frunció los labios.

—Es posible. Pero tengo la sensación que hay más detrás de esto. —Hizo
una pausa y exhalo una pesada respiración—. Cambiando de tema, Alora ha estado
en contacto.

Sam y yo no miramos uno al otro y gemimos. No necesitábamos más


complicaciones.

—Quiere venir. Escuchó de Bran lo que le pasó a Evan, y quiere verlo.

—No podrá ser. —Negué con la cabeza—. Evan me hizo prometerle que no
le permitiríamos verlo en su estado.
—Yo pensé lo mismo, pero no estaba seguro. —Después de una pausa,
Antonio añadió—. Era un desastre cuando hablamos por teleconferencia.

Luther asintió con la cabeza.

—Estaba angustiada.

No me sentía particularmente simpático hacia a ella en ese momento.

—Sí, bueno, tuvo su oportunidad de estar con él y la jodió. Tal vez si no lo


hubiera hecho, él no habría insistido en ir a la asignación y no se estaría muriendo.

Sam me dio una aguda mirada.

—Jared, nadie tiene la culpa de lo que sucedió. Ni Alora, ni Evan, ni tú,


nadie.

Antonio suspiro.

—Lo que ocurrió entre Alora y Evan… dado que se me dijo en confianza,
no puedo repetir los detalles. Pero diré que tuvo buenas razones para frenarlo. No
habría recibido su petición para verlo si eso no fuera cierto. Me preocupo por Evan,
y no quiero que las personas que lo rodean quieran herirlo emocional o
físicamente. Tú sabes eso.

—Ella solo quiere la oportunidad de ayudar a encontrar una manera de


salvarlo —dijo Luther cuidadosamente, obviamente muy consciente de que yo no
estaba de buen humor.

Oh diablos, no.

—Ni siquiera sugieras que la meta en esto. Evan nos lo hizo prometer.

—Te hizo prometer que no lo vería. — Antonio levantó el dedo índice—.


Pero no te hizo prometer que no le permitirías ayudarte.

Sam inclinó ligeramente la cabeza.

—Eso es verdad.

Me torcí para enfrentarla, exigiendo:

—Dime que no estas considerando esto.

—Sé que si fuera al revés y yo fuera ella…


—Nunca me habrías decepcionado en la forma que ella decepcionó a
Evan. —Por un segundo, Sam pareció sorprendida por mi confianza en ella. Incluso
parecía tocado por ello. Pero eso no la detuvo de seguir adelante con su
argumento, como yo sabía que haría. Sam nunca se rendía ante nada. Lo admiraba
tanto como me sacaba de quicio.

—Las personas cometen errores. —Su voz fue suave, baja—. Nosotros
hemos hecho nuestra justa parte. Nos hemos lastimado. Pero siempre hemos
arreglado esos errores. Ella quiere arreglar los suyos; quiere ayudar.

Resoplé.

—Su don es comunicarse con los animales, eso no nos va a ayudar a luchar
contra La Llamada.

—No —convino Luther—. Pero entiendes la necesidad de sentirte de


ayuda, incluso si es posible que no puedas.

—Alora puede hacer eso sin venir aquí.

Sam negó con la cabeza hacia mí.

—Eres tan sangrientamente testarudo.

¿Estaba bromeando?

—Bebé, tres palabras: sartén, cazo, negro.

—No soy terca, soy tenaz, es un don y una maldición.

—Es un dolor en mi culo, eso es lo que es esto. Como antes cuando dije...

— ¿Por qué estás sacando mierda vieja? Siempre lo estás haciendo. Como
un destapacaños.

Me pasé la mano por mi rostro. —No puedo tener esta conversación.

—Pensar nunca ha sido tu punto fuerte, ¿verdad? —Ella miró a Antonio


entonces—. La presión lo afecta cada vez.

Pagarás por esto. Tuve que luchar contra una sonrisa. Ella no se preocupó
por ocultar la suya.

Si quieres decir que vas a atarme a la cama de nuevo y hacerme venir una y
otra vez hasta que no pueda pensar bien… ven y dámelo.
Lo hice. Te lo tragaste, ¿recuerdas?

Ooh, excelente.

Antonio se levantó del asiento.

—Ahora Ddbo irme a organizar un escuadrón para que se una a la fiesta de


caza de Quentin Foy. Piensa sobre el asunto de Alora un poco más.

No estaba interesado en tener esa conversación de nuevo, simplemente


tomé la mano de Sam en la mía y nos tele transportamos… al fondo de la piscina
quizá por tercera vez esta semana. El subsecuente puñetazo no fue una sorpresa.
Traducido por Anamiletg

Sam
Fue el sonido de un gemido lo que me despertó la noche siguiente. Un
gemido lleno de desesperación, necesidad y felicidad. Rápidamente me di cuenta
de que había salido de mí. Una lengua talentosa azotó mi clítoris, haciendo que otro
gemido saliera. Sin abrir los ojos, me agaché y pasé los dedos por el cabello de
Jared, tirando con fuerza. Él gruñó y comenzó lo que sólo podía ser descrito como
un asalto sensual - sacudiendo mi clítoris con la punta de su lengua, revoloteando
esa lengua a través de mis pliegues, arremolinándola dentro de mí, y
apuñalándome una y otra vez con ella. Luego estaba lamiendo, mordisqueando,
succionando, y chupando. Dios, era bueno.

Muy pronto, llegué duro. Pero no se detuvo. Continuó su asalto hasta que
me empujó a otro orgasmo. Sin embargo, no se detuvo. Traté de alejarme.

—No, te quiero dentro de mí.

—Dame uno más —exigió. No había pensado que era posible volver, pero
cuando él aniquilo mi clítoris con su pulgar, me vine—. Buena niña.

Mientras estaba acostada allí siendo atormentada por réplicas, arrastró la


punta de su lengua por mi cuerpo, trazando las inmersiones y huecos. Entonces su
boca se enganchó en un pezón tenso. No, él todavía no me estaba provocando –
típico. No estaba segura de si estaba satisfecha o molesta... Tal vez un poco de
ambos.

Chupó duro y rozó mi pezón con los dientes de la manera que me gustaba.
Le dio al otro pecho la misma atención, sin detenerse hasta que me retorcía y
gemía una vez más.

—Jared— jadeé mientras estaba toscamente sobre mi estómago.


Mirándolo por encima del hombro, fruncí el ceño—. ¡Oi!
Él sólo sonrió, lamiendo a lo largo de mi espina dorsal. Conocía esa mirada
traviesa - significaba que la burla todavía no había terminado. Al igual que en mi
frente, él trazó las protuberancias y las hendiduras de mi espalda con su lengua,
haciendo una pausa ocasionalmente para darle un pinchazo agudo.

—La desventaja de tu curación al instante es que no puedo marcarte. —


Lamió la curva de mi hombro—. Te quiero marcada. —Sus dientes se hundieron en
mi hombro justo cuando dos dedos se hundieron dentro de mí. Trago. Empuje.
Trago. Empuje. El ritmo me estaba volviendo loca. Justo cuando estaba lista para
comenzar a maldecirlo, retiró su dedo y sus dientes, y me volteó sobre mi espalda.
Se inclinó sobre mí, su rostro una máscara de absoluta resolución. Una mano se
rizó en mi cabello mientras la otra se aferraba a mi cadera.

Sonreí en los penetrantes ojos avellanas que eran inmensos charcos de


necesidad.

—Buenas noches.

La sensual boca de Jared se curvó.

—Feliz cumpleaños, nena—. Entonces entró en casa, arrancándome un


jadeo; estaba tan húmeda que entró con mucha profundidad en un solo empuje.
Ambos gemimos mientras mis músculos se apretaban alrededor de él.
No me dio un momento para ajustar, y yo no había querido que lo hiciera. En lugar
de eso, apretó su agarre en mi cadera y comenzó a montarme sin piedad—. Te
sientes tan bien, Sam.

Cerré mis miembros a su alrededor, le arañé la espalda y arqueé para


encontrar sus empujes. Cada uno era duro, rápido y poderoso; me hacían sentir
total y completamente tomada. Su paso era implacable y frenético, construyendo la
fricción dentro de mí. Pero yo quería más de él.

Leyendo bien mi cuerpo, enganchó mis piernas sobre sus hombros y


cambió su ángulo, yendo aún más profundo.

—Necesito tu boca, —gruñó, curvándose sobre mí.

Me alcé para encontrar su beso. Era tan dominante y posesivo y adictivo


como siempre. Introduje su lengua en mi boca y la chupé, sonriendo al gemido
gutural que se le escapó.

—Muérdeme.
Rasqué mis dientes sobre su hombro y luego mordí, bebiendo profundo y
amando el sabor masculino y picante de su sangre. Aumentó su velocidad cuando
los efectos de mi saliva de Sventé alimentaron la tensión que se acumulaba en él -
podía sentir su orgasmo acercarse, y estaba acelerando por mi cuenta.

—Vente conmigo —respiró. Entonces él gimió mientras enterraba su cara


en mi cuello y mordía con fuerza. Con cada trago de sangre que tragó, mi cuerpo se
endureció mucho más hasta que después de sólo unos segundos exploté a su
alrededor con un grito. Sus dientes se hundieron más profundamente mientras mi
cuerpo lo rodeaba, empujándolo hacia su propio clímax.

Finalmente sus dientes liberaron mi cuello y lamio sensualmente la


mordedura antes de la curación rápida.

—No sé cómo me haces venir tan duro, pero no me quejo.

Me reí.

—Después de ti, Michaels.

Dejó caer mis piernas de sus hombros y mordió mi labio inferior.

—Como ya encontraste tus regalos, no tengo sorpresas de cumpleaños


para ti —gruñó.

—Está bien. No me gustan las sorpresas. Entonces, um…


¿teletransportaste los regalos aquí? —Le pregunté casualmente. No estaba
engañado.

Sacudiendo la cabeza, suspiró.

—No puedes esperar a volver a ese juego, ¿verdad?

—¡Es adictivo!

—Pensé que te gustaría... ya que tiene mucha violencia, sangre y combate.

—Mi personaje tiene más profundidad que eso, ya sabes —dije jocosa.

—Hmm. Supongo que debería dejarte volver a tu juego antes de que me


hagas daño.

Aplaudí un poco.
—¡Yay!— Literalmente lo empujé de mí cuando salté de la cama y corri al
baño. Unos minutos más tarde, limpio y sintiéndome refrescada, corrí hacia la sala
de estar. Su risa gutural me siguió. Como esperaba, la PlayStation 6 estaba
esperando allí muy bien, junto con una pila de libros de Stephen King y la caja que
yo sabía contenía un magnífico par de aretes de diamantes.

Pero también había algo más: era de tamaño pequeño, rectangular y con
envoltura de regalo. Sentí a Jared detrás de mí, me volví y arqueé una ceja
interrogante. Sólo sonreía maliciosamente y descansaba en el sofá.

Bien. Normalmente detestaba las sorpresas, pero estaba extrañamente


emocionada cuando recuperé el regalo de la mesa. Era aproximadamente del
tamaño de un DVD... o un videojuego, me di cuenta rápidamente. Arranqué el papel
de embalaje. Entonces sólo pude quedarme mirando. No, esto de verdad no podía
ser lo que parecía. Simplemente no era posible.

El regalo era de hecho, un videojuego, pero no uno que hubiera visto antes.
Se llamaba 'The Hollow’... y era realmente un juego basado en The Hollow.
Fascinada y aturdida, le di a Jared una mirada de «¿qué me dices?»

Su sonrisa se ensanchó.

—Quería conseguirte algo que nunca hubieras imaginado en un millón de


años; algo único. Tuve a un equipo de personas trabajando en esto, incluyendo
vampiros cuyo don se basa en la tecnología. Como puedes ver, tiene la opción de
jugar como diferentes personas dentro de The Hollow -incluyéndome a mí, a ti y a
los miembros del escuadrón. Cada uno tiene los dones, fortalezas y debilidades en
el juego que tienen en la vida real. Incluso Dexter está ahí. Hay un montón de
asignaciones potenciales y misterios. Los efectos especiales son absolutamente
asombrosos. Incluso podrías pensar en este juego como un método de
entrenamiento en… —Gruñó cuando de repente me sumergí en él—. ¿Esto significa
que te gusta?

Lo besé con fuerza.

—Me encanta. He visto que uno de los "malos" en el juego es Magda. Esto
significa que tengo que matarla una y otra vez, ¿no? —Ante su asentimiento, estaba
tan emocionado que casi lloré—. Es la cosa más dulce y original que alguien me ha
dado jamás. —Él se echó a reír y envolví mis brazos alrededor de él—. Gracias.

Cuando finalmente me retiré, deslizó una mano debajo de mi cabello y me


apretó la nuca mientras tiraba de mi cara a la suya. Él chupó mi labio inferior en su
boca, persuadiendo un suspiro contento de mí. Entonces su lengua barrió
audazmente adentro, acariciando la mía, mientras sus manos se deslizaban por mi
espalda para cubrir mi culo. Al soltar mi boca, él me miró... como si me estuviera
bebiendo, como si fuera perfectamente normal y aceptable mirar a alguien. Y
siempre me molestó.

—Detente o dejaré que Dexter te escupa veneno en los ojos y te deje ciego
temporalmente.

Él sonrió, pasando sus dedos por mi cabello.

—No, no lo harás. ¿Es realmente tan malo que me guste mirarte? ¿Qué me
guste mirarte sabiendo que eres mía y que he probado cada centímetro de ti?

—Sí lo es. Ahora, ¿podemos jugar a este juego o qué?

—No voy a ser capaz de alejarte de él sin una pelea, ¿verdad?

—No.

Él sólo rodó sus ojos.

—Antonio tiene una cena de cumpleaños planeada para ti más tarde. Eso
significa que puedes jugar el juego hasta entonces. Tengo la sensación de que el
equipo también querrá jugar.

Jared tenía razón. Cuando el equipo -junto con Jude- vino a desearme un
feliz cumpleaños y cada uno me dio un regalo, se unieron a mí en el juego. Estaba
tan bien pensado. El primer nivel eran pruebas. El segundo nivel ofrecía una serie
de sesiones de entrenamiento en la arena. A partir de entonces, cada nivel era una
asignación con un “malo” diferente cada vez. Y, por supuesto, las cosas se ponían
cada vez más difíciles a medida que avanzaba el juego. Incluso tenía niveles de
bonificación como paintball o nadar en la piscina de murciélagos.

Los jugadores eran tan vivos que era casi extraño. La estructura de The
Hollow era una imagen perfecta -incluso la selva circundante era increíblemente
idéntica a la de aquí. La escuadra se turnaba para jugar como otras personas,
presumiendo que tenían mejor control del don de esa persona que ellos. Eso causó
algunos argumentos.

Incluso Antonio y Luther tuvieron un turno cuando vinieron a visitarme.


Nunca habría adivinado que eran tan competitivos si no lo hubiera visto por mí
misma. Algunas de las maldiciones que salieron de sus bocas hicieron que hasta yo
ensanchara los ojos. Fletcher y Norm también tuvieron un turno -Fletcher jugo
como mi personaje, encantado de poder usar un látigo de energía.

Por supuesto, todos preguntaron si Jared podía hacer uno para ellos,
incluso Antonio y Luther. Pero Jared se negó, diciendo que quería que yo tuviera
algo que nadie más tuviera. Fletcher y Norm pensaron que era extremadamente
dulce. Todos los demás se quejaron. No podía culparlos -era aún más adictivo que
'Vampire Nation'. Tan adictivo que jugué hasta que me dolieron los ojos, y en
realidad gemí cuando me di cuenta de que era hora de asistir a la comida de
cumpleaños que Antonio había organizado.

Obligándome a no ser una perra desagradecida, salí del juego y me cambie


a un pequeño vestido negro que Fletcher me había regalado.

—¿Listo para irte?— Le pregunté a Jared mientras salía del cuarto de


baño.

Sus manos aterrizaron en mis caderas mientras su mirada exploraba cada


centímetro de mí.

—Si no fuera tu comida de cumpleaños, te diría que te la saltaras para


poder subirte este vestido y enterrarme dentro de ti. —Acarició mi cuello,
inhalando profundamente.

Sonreí, pasando las manos por su pecho, y deseando que la camisa no


estuviera en el camino.

—Puedes hacerlo más tarde.

—Puedes apostar tu dulce culo. —Dejó caer un beso en mi boca—. Venga,


todo el mundo estará esperando. — Para mi sorpresa, Jared no nos teletransportó
a la enorme sala de Antonio.

En cambio, nos llevó a... la playa. Una playa extrañamente vacía.

Fruncí el ceño.

— ¿Dónde está…? —Me hizo dar media vuelta y jadeé ante la visión que
teníamos adelante.

—Te ves increíble —susurró Jared en mi oído cuando comenzó a


conducirme a través de la arena.
No, lo que podía ver delante de nosotros era 'increíble'. Varias mesas
estaban colocadas en la arena, todas con manteles blancos, linternas, vasos de
champán y flores en el centro. Amaba la playa por la noche, amaba la forma en que
la luz de la luna jugaba con el agua. Eso era claramente el por qué habían hecho
esto por mí.

Dios, ellos se preocupaban tanto por mí y yo probablemente no lo merecía.

Con la excepción de una mesa, todas los demás estaban llenas con
invitados. En la primera mesa estaba sentados Antonio, Lucy, Luther y -gemido-
Collins y Eloise. En la segunda estaban Fletcher, Norm, Ava y Cristiano. En la
tercera estaban sentados a Butch, Salem, David y Denny, mientras que en la cuarta
habían sentado a Chico, Jude, Harvey, Damien y Reuben. Mi corazón se apretó
mientras pensaba en las tres personas que no podían estar aquí.

Todos estaban de pie, sonriendo, mientras Jared y yo nos dirigíamos a la


mesa vacía del centro.

—Oh, Dios mío—dije un poco sin aliento—. No puedo creer que hayan
hecho todo esto.

Fletcher me miró como si yo fuera tonta.

—Por supuesto que hicimos esto; te amamos.

—Queríamos hacer tu cena especial. —Antonio sonrió—. Espero que lo


hayamos logrado.

Me encontré deseando ser mejor en recibir cosas porque no estaba segura


de qué decir.

—Gracias... Es realmente increíble. —Eso pareció satisfacer a todos,


porque todos sonrieron y se sentaron.

Probablemente sintiendo mi alivio, Jared rió en silencio mientras se


sentaba frente a mí y entrelazaba sus dedos con los míos.

—Ninguno de los dos es del todo bueno expresando gratitud, ¿verdad?

Sacudí la cabeza.

—Afortunadamente les gustamos a pesar de eso.


—Llevas los pendientes —observó, inclinándose hacia delante para doblar
suavemente el dedo.

—Una vez más, gracias por ellos. — ¿Ves? podía ser agradecida a veces.

—De nada. Me alegro que te gusten. No eres realmente una persona de


joyas. De hecho, eres muy difícil de regalar. Y eres aún más difícil de sorprender, ya
que insistes en cazar tus regalos, te juro que tienes la nariz de un sabueso.

Me reí, sintiéndome ridículamente feliz. Una punzada de culpa siguió


inmediatamente el sentimiento -aquí estaba yo celebrando, cuando Evan, Max y
Stuart estaban atrapados en una celda, muriendo.

Jared me apretó la mano.

—Oye —dijo suavemente. Por supuesto, él sabía dónde me habían llevado


mis pensamientos—. Querrían que celebraras tu cumpleaños.

Tenía razón, lo harían. Eso era exactamente lo que necesitaba oír. Estaba a
punto de lanzar una sonrisa de agradecimiento a Jared, pero entonces su rostro se
transformó en un ceño fruncido mientras sus ojos se concentraban en algo por
encima de mi hombro. Confundida, me volví para seguir su mirada. Ah... Ava y
Cristiano se acercaban a nosotros.

Usando su habitual sonrisa alegre, ella se inclinó y plantó un beso en mi


mejilla. Siendo cortés, me levanté y, torpemente, acepté el abrazo que me dio. Me
preguntaba si alguna vez sería buena con las muestras físicas de afecto...
Probablemente no.

—¡Feliz cumpleaños!— Me entregó una caja envuelta con papel regalo—.


No lo abras todavía. Espera a estar a solas. —Inclinándose más cerca, agregó en un
susurro—: Bueno, espera hasta que estés a solas con Jared. —Su pícara sonrisa me
hizo reír—. Esto es de parte de Cris y mío, por cierto... Aunque fui yo quien lo
escogió. —Se ruborizó sabiendo lo que era.

—Bueno, ya me has hecho intrigar.

—Sólo queremos desearles un feliz cumpleaños — dijo Cristiano, con una


voz inusualmente áspera—. Estás hermosa. —Cuando Jared gruñó, levantó las
manos en un gesto de inocencia, aunque su sonrisa satisfecha estaba allí.

—Era sólo una observación.


—Ahí estás —dijo una voz muy incómoda y familiar. Entonces la forma
ósea de Joy estaba por sobre todo Cristiano. En palabras de Fletcher, la vieja
consorte de Jared era una mezcla entre un galgo y una bruja. Sinceramente nunca
había visto a alguien tan delgado. Mis cejas se arquearon de sorpresa por la forma
en que acariciaba a Cristiano. Ava puso los ojos en blanco mientras suspiraba
cansadamente y trataba de alejarse de Joy. Ella se movió con él.

Después de lamer sus labios en dirección a Jared, Joy me dio una enfermiza
y dulce sonrisa.

—Feliz cumpleaños. —Lo dijo en el mismo tono que alguien diría: «Te
odio» —. Espero que lo estén pasando bien. ¿Jared te trajo algo bueno? Me
sorprende que te haya dejado salir del apartamento. Cuando era mi cumpleaños,
nunca me dejaba salir de la cama.

¿Cómo no sentir lástima por ella cuando este tipo de mierda le daba una
patada?

—Ay, vaya una mocosa estás hecha, ¿verdad?

Su sonrisa vaciló ligeramente.

—El negro es muy adelgazante en ti, bien pensado al vestir eso. Las curvas
no se ven bien en todo el mundo.

Gemido.

—En cuanto a ti... veo que todavía eres fan del look, umm, lucir-
hambrienta. Honestamente, si te tragaras una pipa, perecerías embarazada. —
Jared, Ava y Cristiano se rieron en silencio.

—Muy graciosa —escupió Joy con rencor.

—En realidad estaba siendo seria, pero bueno.

—Personalmente, yo no estaría tan feliz si el tipo al que me acabo de


vincular nunca llega a estar totalmente satisfecho conmigo. A Jared le gusta un
poco la variedad en su dieta sexual. Incluso tres consortes no pudieron mantenerlo
completamente satisfecho. Tal vez ahora mismo esté contento contigo, pero eso
cambiará. Una vez la novedad desaparezca, su interés disminuirá.

¿Realmente se suponía que tenía que creer eso? Bufé. Le di una mirada de
compasión.
—Los celos no son atractivos, ¿sabes? No lo luces bien.

Podía sentir que Jared estaba totalmente irritado e hizo el intento de


decirle algo a la perra. Pero entonces Denny -mi propio salvador personal-
apareció a su lado y levantó su dedo índice. De éste salió un aguijón en la punta,
haciendo jadear a Joy.

—Pueden pasar dos cosas —comenzó Denny—. Puedes marcharte por tu


propia cuenta, o podría pincharte con esto y arrastrarte. No recomendaría lo
último. Pica como un demonio y tendrás un punto supurante por la mañana.
¿Entonces, qué será?

Joy me lanzó una fea carcajada, se alejó de Cristiano, y luego se marchó.

Envié a Denny una sonrisa.

—Sabes que te adoro, ¿verdad?

Se rió y regresó a su mesa.

Cristiano hizo un gesto en dirección a Joy.

—Creo que pensó que encontraría un aliado en mí.

Confundida, le pregunté:

— ¿Por qué pensaría eso?

Cristiano frunció el ceño, aparentemente sorprendido por mi pregunta.


Luego miró a Jared, arqueando una ceja burlona.

—Ella no lo ve —explicó Jared con un suspiro.

Ava parpadeó rápidamente, pareciendo tan sorprendida como su


hermano.

—¿De verdad? Pero siempre... —se detuvo cuando Cristiano la tomó del
brazo y empezó a arrastrarla literalmente hacia su mesa. Volviendo a llevar su
sonrisa alegre, me saludó con la mano—. ¡Disfruta de tu comida! ¡Y feliz
cumpleaños de nuevo! —Me di cuenta de que Salem siguió a la cosita bonita con
sus ojos mientras se movía. Ella le dio una sonrisa brillante y coqueta a la que
gruñó. Por alguna razón, ella pareció encontrar eso hilarante.

Sentado una vez más, le pregunté a Jared:


— ¿Qué querías decir cuando dijiste, 'Ella no lo ve'? ¿Ver qué?

—Que ese Gilipollas te desea, por supuesto. —Él rodó los ojos, tomó mi
mano y trazó el nudo de vinculación—. Creo que tiene razón. Creo que Joy pensó
que estaría tan celoso como ella por nosotros, que podrían ser amigos y que juntos
harían que nuestras vidas fuesen miserables. —Clavo su mirada en la mía—. Sabes
que todo lo que Joy estaba hablando eran tonterías ¿no? Tú eres todo lo que quiero.

Ahora era mi turno de rodar los ojos.

—Si pensara que quieres a alguien más, colocaría tu culo desnudo sobre
un cactus.

Él hizo una mueca.

—Bastante justo. De acuerdo, ya no hablo de otras personas. Creo que


deberíamos hablar de lo grande que soy y de lo caliente que estas por mí. —Me
eché a reír—. Sabes que es verdad.

—Es verdad. ¿Quieres saber lo caliente que estoy por ti? ¿O debo decir que
estoy "húmeda" por ti?

Sus ojos se estrecharon ante mi sonrisa pícara. Se inclinó hacia delante y


clavo sus labios sobre los míos, preguntando en voz baja:

—No llevas ropa interior, ¿verdad?

Cuando mi sonrisa se ensanchó, él gimió.

—No puedes hacerme esto. —Me reí de nuevo—. Ven aquí. Quiero
sentirte.

—Oh no —Me reí, esquivando la mano que alcanzó mi pierna debajo de la


mesa—. Hay demasiada gente alrededor, y desafortunadamente soy el foco de
atención. Tendrás que esperar hasta que llegue a casa.

Sacudió la cabeza, con expresión de dolor.

—Va a ser una noche malditamente larga.

Lo fue, pero también fue una gran noche. La comida estuvo deliciosa y el
ambiente tan jovial que era casi efervescente, haciendo que la energía se aferra a
mi piel y salpicara de mis dedos como polvo de hadas. Jared chupó salsa de
chocolate de mi dedo en un punto sólo como excusa para probar mi piel recubierta
con energía -de acuerdo con él, mi piel burbujeaba como polvos azucarados o una
abeja siempre que la energía se aferraba a ella así.

Eloise pasó la mayor parte de la noche con el ceño fruncido y burlándose


de mí desde su asiento, pero eso hizo las cosas aún más divertidas. Collins estaba
más interesado en tratar de conseguir ser más amigo del equipo, pero sólo
parecían interesados en gruñirle o chasquearle. Seguramente ya se había dado
cuenta de que lo habían despreciado. ¿No sabía captar las indirectas?

Antonio hizo un brindis, una vez más deseándome un feliz cumpleaños,


después de lo cual todo el mundo me pidió que hiciera un discurso. Ja. De eso nada.
Ellos simplemente se rieron de mi negativa, sabiendo que yo no era ninguna
oradora pública.

Cuando la gente pidió música, Fletcher -siempre preparado- conectó su


iPod a un conjunto de altavoces. Todos bailaban en una especie de improvisada
pista de baile en la arena. Teniendo en cuenta el gusto de Fletcher en la música, no
fue ninguna sorpresa cuando 'YMCA' entró, u 'Oops Upside Your Head' sonó- en
realidad arrastró a Luther a la pista de baile y le enseñó los movimientos. Como de
costumbre, nunca bailé las canciones lentas, aunque no fue por la falta de intentos
de Jared.

Fue cuando me dejó sola por un momento para ir a hablar con Antonio que
una voz suave habló.

—Hola Sam.

Alcé la vista y encontré a la futura compañera de Antonio sonriéndome.

—Lucy... Hola. Siéntate.

Su expresión era agradecida y, si no me equivocaba, contenía un toque de


alivio.

—Gracias.

Se sentó con cautela en la silla, como si estuviera lista para irse en


cualquier momento. Como si sospechara que pronto la enviaría de vuelta por
donde había venido o estaba nerviosa porque sabía que Jared volvería en cualquier
momento, no estaba segura. Muchas personas lo encontraban intimidante.

—Quería desearte un feliz cumpleaños. Me encanta ese vestido.


—No puedo llevarme el crédito. Lo eligió Fletcher. —Sabiendo que era un
poco tonto, él siempre seleccionaba los vestidos para mí—. Pero tengo la sensación
de que no has venido a charlar sobre mi vestido.

Su sonrisa se convirtió en tímida.

—Um, Antonio te dijo que tiene planes de convertirme pronto, ¿no?

—Sí, sí. ¿Tienes dudas?

—No tengo dudas sobre convertirme, pero sé mucho sobre las diferentes
razas de vampiros y, bueno... — Su voz bajó—. Si soy honesta, ser un Keja no me
atrae. La sed de sangre no es tan fuerte como la de los Pagoris, pero es lo
suficientemente fuerte como para tomar la mayor parte de un año para tenerla
bajo control. No estoy interesada en estar aislado durante ese período de tiempo.
Pero los Sventés... bueno, ustedes son más humanos. Te toma menos tiempo ganar
control.

Pude ver a dónde iba.

— ¿Estás preguntando si yo te convertiría?

Mordiéndose el labio, ella asintió.

—Prefiero ser un Sventé.

Había una serie de problemas potenciales con su solicitud.

—¿Has hablado con Antonio sobre esto? Si te soy honesta, no creo que
vaya a querer que ningún vampiro aparte de él te convierta. —Sería difícil para él
saber que tiene un vínculo de sangre con otro vampiro. Ciertamente, no me había
gustado saber que Jared estaba vinculado a Magda, pero ding dong la bruja estaba
muerta.

—Sé que podría ofenderlo. Por eso quería preguntarte primero. No vale la
pena decírselo a él si no es algo que estarías dispuesta a hacer, lo habré ofendido
sin razón. ¿Has convertido a alguien antes?

—No. Hasta que llegué a The Hollow, no había estado viviendo el tipo de
vida en la que con mucho gusto convertiría a alguien más. —El problema más
importante aquí, sin embargo, era que ya no era un Sventé. Yo era un híbrido. Y
cualquiera que se convirtiera se volvería como yo. Eso era si funcionaba. Por lo que
sabía, no pude convertir a nadie, considerando que mi nuevo estado genético no
era natural para los vampiros. Pero eso no era algo que pudiera revelarle a Lucy.
Aparte de todo eso...

—Aunque sin embargo, nunca he querido convertir a alguien, y no estoy


segura de que alguna vez lo vaya a hacer. La idea nunca me ha atraído. Es una gran
responsabilidad comenzar una línea... un poco como comenzar una familia. —
Liderar junto a Jared me traería suficientes responsabilidades—. Y yo estando
vinculada a otra persona es algo que muy probablemente volvería loco a Jared.

Lucy me dio una media sonrisa, aunque estaba claramente decepcionada.

—Entiendo.

—Si yo fuera tú, no hablaría con nadie sobre tus reservas. Es algo que tú y
Antonio deben resolver entre ustedes. Nunca te obligaría a ser un Keja si piensa
que te haría infeliz. Confía en él para hacer lo que es correcto para ti. Y confía en mí
cuando digo que la comunicación es realmente importante si vas a estar vinculado
a alguien.

—Tienes razón. —Viendo que Jared regresaba, Lucy se levantó


rápidamente—. Gracias, Sam. Realmente aprecio que me hayas escuchado. Y
gracias por el consejo. —Entonces se fue. Hmm. Claramente Jared la intimidaba.

Frunciendo el ceño, Jared inclinó la cabeza en dirección a una Lucy que se


retiraba rápidamente.

— ¿De qué iba todo eso?

—Cosas de chicas.

Bruscamente me sacó de mi asiento y me metió en sus brazos, sonriendo.

—¿En otras palabras, que me ocupe de mis propios asuntos?

Algo así. Al notar que sus iris brillaban en rojo, estreché mis ojos.

— ¿Por qué tengo la sensación de que tus pensamientos se han convertido


en no aptos para menores?

Su sonrisa se volvió diabólica mientras una mano se deslizaba lentamente


por la piel desnuda de mi espalda que revelaba el vestido.

—Sabes... siempre he querido follarte en la playa. —Apoyó la


protuberancia dura en sus pantalones contra mí.

Intrigante, pero...
—Eso no pasará mientras haya testigos.

—Claro que no. Nadie puede ver este cuerpo, excepto yo. Es todo mío. Pero
pronto ocurrirá. —Tiró de mi labio inferior con los dientes. Aprovechando mi
jadeo, me pasó la lengua por la boca. El beso fue lento y relajado, burlándose de mí
y persuadiéndome a querer más. Funcionó.

—Vamos a casa.

No tenía objeciones, aunque...

—Sería grosero dejar mi propia comida de cumpleaños temprano.

—¿Por qué? Hicimos lo mismo en la post-fiesta de nuestra ceremonia de


Vinculación. Además, todo el mundo ha comido y la mayoría de ellos son... —Se
cortó y soltó un gruñido bajo cuando algo detrás de mí llamó su atención.

Gire mi cabeza... y gemí al ver a Collins y Eloise dirigiéndonos hacia


nosotros. Mi velada ya estába completa.

Cuando se detuvieron junto a nosotros, Collins me sonrió, aunque se vio


obligado.

—Feliz cumpleaños, Comandante Parker.

—Gracias. —Me sorprendió no estremecerme. Incluso si no hubiera estado


haciendo mi vida tan difícil, el césped viscoso todavía me habría hecho sentir
incómoda.

La sonrisa de Collins se desvaneció cuando miró a Jared. Él le dio el menor


asentimiento.

—Comandante Michaels. —De alguna manera había hecho que sonara


como una profanidad.

—Collins. —Y Jared había hecho lo mismo.

Eloise miró fijamente a Jared, un poco demasiada cerca de él para sentirme


cómoda mientras jugaba con su pelo, algo que hacía a menudo.

—Hmm, estás muy guapo esta noche, Jared. ¿No llevabas esa camisa la
noche que nos conocimos?

Menuda perra. Sabía que no la había usado en ese entonces porque yo le


había comprado esa camisa. Obviamente se estaba encargando de mearse en mi
propio cumpleaños y arruinar potencialmente la noche – sorpresa, sorpresa. Por
desgracia, estaba funcionando.

Probablemente sintiéndolo, Jared besó mi frente y me acarició la espalda


en un gesto tranquilizador. Lanzó a Eloise una mirada molesta.

—Puesto que mi memoria de esa noche está bastante vaga, no podría


decirlo con seguridad. —Bueno, eso me hizo sonreír... sobre todo porque parecía
que el vapor podría salir de sus oídos en cualquier momento.

Collins me tendió la mano.

—Quizá podrías acompañarme a un baile, Comandante Parker.

Jared contestó por mí.

—Ni siquiera en una dimensión alternativa.

Tuve que preguntarme si el tipo era un suicida - en serio, ¿quién pedía


bailar con el compañero de otra persona, y cuando dicha persona te odia? ¿Y por
qué había tal cálculo en los ojos de Collins? ¿Le había pedido Eloise que separara a
Jared de mí para que pudiera hablar con él a solas? Parecía más probable que fuera
eso, a que Collins estuviera en un estado de ánimo suicida.

—No dije Jared, dije Comandante Parker. —Collins levantó una ceja
imperiosa a Jared—. ¿Siempre tomas las decisiones por ella?

Aparentemente estaba en un estado de ánimo suicida. Antes de que Jared


le cortara la garganta, intervine rápidamente.

Jared, le encantaría que te molestaras. No le dé la satisfacción.

Jared dijo, con toda la seriedad en el mismo tono que alguien podría usar
para preguntar si tomaba azúcar en su café:

—En realidad, no. A ella sólo le gusta que la manden cuando está en la
cama y totalmente desnuda.

Mientras Collins permanecía allí cerrando y abriendo la boca, enterré mi


cara en el pecho de Jared y solté una risa silenciosa. El tipo era un puritano total, y
Jared lo sabía.

Jared se inclinó más cerca de él, hablando en voz baja.


—Personalmente, culpo a la trilogía Cincuenta Sombras. No me
malinterpretes, usar la corbata y las bolas de plata con ella fue muy divertido. Pero,
francamente, la fusta de cuero y la caña me ponen un poco incómodo. Aun así, si
eso es lo que la hace feliz... —Dejó que la frase siguiera, encogiéndose de hombros.

Arriesgué una mirada a Collins para ver que sus mejillas se habían vuelto
carmesí. Eloise estaba rizando su labio superior hacia mí, la imagen de la
amargura.

Claramente incómodo y ansioso por escapar, Collins dijo:

—Oh, creo que Antonio me está indicando que regrese a la mesa.

—Que pena —suspiró Jared—. Bueno, supongo que será mejor que te
vayas.

Parecía que no podía escapar lo suficientemente rápido. Después de


dispararme un último gruñido y sacudir su melena sobre su hombro en un gesto de
desprecio, Eloise lo siguió.

Mirando a Jared, sonreí.

—Realmente no tiene ni idea de con quién está jugando, ¿verdad?

Pensar que podía engañar a Jared era simplemente tonto. Casi lo siento
por él.

Jared se encogió de hombros.

—No estoy interesado en él. Estoy interesado en averiguar lo que Ava te


compró. Su sonrisa traviesa me tiene intrigado.

Igual que aquí. —Muy bien, vamos.

—Pero si hay una fusta ahí dentro, va a ser un límite difícil para mí, solo
para que lo sepas.

Yo sólo podía reírme hacia el tonto.


Traducido por AnamiletG

Sam
Algunas personas parecían tener talento para hacer que quisieras
desnudarlas, ensuciarlas en tripas de pescado y arrojarlas a una piscina llena de
pirañas hambrientas. Fredrick Collins era una de esas personas. Sentado en mi
escritorio de la oficina con Dexter acurrucado sobre la mesa al lado de mi
computadora portátil, ignoré firmemente a Collins mientras que él se cernía sobre
mí mientras navegaba otra vez en la V-Red en busca de información sobre La
Llamada.

Cuando había accedido a cooperar plenamente con él, no me había dado


cuenta del dolor en el culo iba a ser. Cada sesión de entrenamiento, observó y tomó
notas todo el tiempo. Cada sesión, él estaba lleno de preguntas, a pesar de que no
necesitaba saber las respuestas a la mayoría de esas preguntas. Y cada sesión,
intentó repetidamente socavarme y persistió en criticarme. Para alguien que
estaba allí para "observar", tenía un montón para decir por sí mismo, joder. Por el
amor de Dios, incluso criticó la ropa que llevaba - sugiriendo que una camiseta sin
mangas era muy reveladora y, por lo tanto, burlaba y distraía al escuadrón. ¿Estaba
bromeando?

Dolía - realmente dolía - abstenerse de sacarle la mierda a golpes a él y a


Eloise, pero me había prometido a mí misma que me comportaría como mejor
pudiera. El hecho era que tener gente tan "observadora" en las sesiones y que viera
cómo funcionaba el pelotón era realmente peligroso; la información podía ser
usada en nuestra contra si terminaba en manos equivocadas. Aunque él y Eloise
habían firmado un acuerdo de confidencialidad en sangre con el propósito de que
nunca lo compartirían con nadie más que dentro del Plerature, ni Jared ni yo
estuvimos tranquilizados por eso.

Como tal, habíamos instruido en secreto al grupo que no usara toda su


fuerza, para no permitir que Collins y Eloise vieran todo lo que podían hacer y lo
bien que podían hacerlo. También habíamos reducido las horas de entrenamiento
y dado al escuadrón pausas más largas, por lo que Collins y Eloise tenían menos
para 'observar' y escribir.

Pero un gran problema era que Collins no sólo observaba el


entrenamiento. Regularmente examinaba mi oficina, me vigilaba mientras
trabajaba en mi escritorio, me pedía que leyera mis informes, y también le gustaba
presenciar mis interacciones con otros comandantes. En otras palabras, se había
convertido en mi sombra. Y estaba llegando al punto en que estaba lista para
aplastar su cara en una pared. O tal vez podría dejar que Dexter lo mordiera.
Fuertemente vinculado a mis emociones, Dexter podía percibir lo que Collins me
hacía sentir, y mi serpiente estaba completamente enojada cada vez que estaba
alrededor. De hecho, le había silbado a Collins tres veces en la última media hora.
Lo percibía como una amenaza, y a Dexter le gustaba eliminar las amenazas. Fue
muy tentador soltarlo.

A pesar de que no se colgaba a mí alrededor como un mal olor, Eloise era


igual de molesta como Collins. Me acusó de estupideces tales como ser demasiado
firme con la escuadra, aunque otras veces se quejaba de que era demasiado
indulgente. También me acusó de ser "demasiado amable" con la escuadra, aunque
estaba claro que estaba insinuando que yo era coqueta - y no era la olla que
llamaba negra a la sartén. Incluso llegó a insinuar que yo estaba coqueteando con
el equipo para hacer que Jared estuviera celoso, obviamente tratando de crear
tensión entre nosotros. No había funcionado, por supuesto, lo que parecía irritarla
hasta la saciedad. Bien.

Cuando no estaba con Collins, estaba descansando cerca de la piscina de


murciélagos como si estuviera de vacaciones o algo así. Cuando estaba con Collins,
se dividía ese tiempo entre molestarme y mirar con lujuria a Jared... haciéndome
querer hacerla tragar cada hilo de esa melena que parecía amar. Persistía en el uso
de tops cortos y pantalones de corte bajo. Collins había sugerido varias veces que
se cambiara a "ropa más apropiada", pero sus sugerencias habían sido ignoradas.

Coqueteaba tanto con Jared que incluso Joy estaba enfadada con ella. De
hecho, me encontré con ellas discutiendo hacía unas pocas noches. Joy la había
puesto en su sitio y luego me guiñó un ojo en conspiración. Cuando lo mencioné a
Jared, él me había informado que Joy odiaba particularmente a Eloise ya que Joy
había sido su consorte durante el tiempo que había estado tirándose a la perra. En
la extraña mente de Joy, Eloise había hecho que Jared la engañara. Su extraña
mente también me veía como el mal menor en este caso.

Bueno, lo que sea.


Una cosa en la que Jared era extremadamente bueno era resaltar las
fortalezas y debilidades de una persona.

Había señalado que tanto Collins como Eloise tenían una gran debilidad:
pensaban que eran intocables. Muy tonto de su parte. Si seguían como estaban,
pronto aprenderían que las cosas no funcionaban de esa manera... porque me
aseguraría de que no lo fuera.

Dejando mi lado - finalmente -, Collins sacó su cabeza de la puerta.

—Fletcher, por favor ¿podrías traerme un…

—Trabajo para Sam y Jared. A menos que la petición venga de ellos, la


respuesta es no.

Sonreí. Oh Dios, amaba a Fletcher. Estaba tan enojado con Collins como
todos los demás. El tipo era realmente talentoso en alienar a la gente y hacer
enemigos.

Collins tartamudeó:

—S-sí, pero…

—Después de todo, ¿qué clase de asistente sería si pasara mi tiempo


haciendo cosas por los demás? Hay una máquina expendedora de NST en una
esquina del pasillo. —A juzgar por los chasquidos, Fletcher había vuelto a escribir.
Ignooooorado.

Suspirando en decepción, Collins se alzó de nuevo en el borde de mi


escritorio.

—Todavía no he visto los archivos personales del escuadrón.

¿Estaba bromeando? Increíble, le pregunté:

— ¿Por qué habrías de verlos?

—Necesito cada pedazo de información para completar mi informe.

—Pero eso no incluye sus archivos. —Y él tenía un poco de nervio para


pedirlos.

Me lanzó una mirada impaciente.

—Estoy aquí para observarte como su comandante.


—Entendido —le dije lentamente, como si estuviera tratando con un niño
pequeño—, pero sus archivos personales no tienen nada que ver con eso. —Estaba
siendo un bastardo entrometido porque estaba obsesionado con el escuadrón.

—Por el contrario, necesito ver que mantengas los archivos actualizados,


que debes registrar el progreso del escuadrón. —Su tono de voz le ganó un silbido
de Dexter. Como de costumbre, Collins se estremeció ante el sonido.

—Bueno, sólo tendrás que aceptar mi palabra cuando te lo diga. —


Planeando volver a la arena ahora que terminó el almuerzo, apagué mi
computadora portátil y extendí el brazo hacia Dexter. Sin vacilar, empezó a
enrollarse alrededor de él.

Collins cruzó los brazos y me miró con desdén. Bastardo pomposo.

—Tienes que cooperar con esta investigación, Comandante Parker.

—Lo he hecho, y seguiré haciéndolo. Pero no revelaré información


personal acerca de cualquier persona sin su permiso expreso. Ahora, si la escuadra
está de acuerdo en que veas sus archivos... bueno, eso sería otra cosa. —Cuando
Dexter terminó de enrollarse alrededor de mi brazo, le dije: "Novo", devolviéndole
a su forma de tatuaje. Sólo entonces volví mi atención a Collins—. Pregúntales. Si
están de acuerdo, pondré sus archivos a tu disposición. —Pero el infierno se
congelaría antes de que el escuadrón estuviera de acuerdo con eso, y él lo sabía.

—Siempre podría llamar a mis superiores y conseguirlos.

—Haz lo que sientas que debes hacer, Sr. Collins. Pero no pienses que
amenazarme con cualquier persona o cualquier cosa conseguirás lo que deseas.
Tus grandes y malas demostraciones de autoridad se han desperdiciado conmigo.
Como tú mismo dijiste, estoy "imprudente".

Él se sonrojó.

—Le recomendaría que no me convirtiera en un enemigo, comandante


Parker. —Su tono de advertencia era severo, casi amenazador—. Como observador
aquí, está en mis manos que mantenga o no su posición.

Me incliné hacia delante.

—¿Sí? Bueno, oberveme fingir dar una mierda por eso. —Con eso, me puse
de pie y me moví alrededor de la mesa con la cabeza bien alta. Al salir de la oficina,
saludé brevemente a Fletcher, quien, claramente habiendo escuchado la
conversación y se estaba riendo bajo - y avancé por el pasillo. Por desgracia, Collins
me sombreó como lo hacía siempre.

— ¿A dónde vas? —preguntó, quedándose ligeramente detrás de mí.

—La hora del almuerzo ha terminado. Voy a volver a la arena.

— ¿Y el comandante Michaels?

—Él se reunirá conmigo allí. —Jared había querido hacerle a Evan una
breve visita. Era algo que hacía con demasiada frecuencia en mi opinión, y cada vez
que salía de allí estaba aún más devastado que la última vez. Una parte de mí
quería decirle que dejara de ir a la celda y no se hiciera eso, pero entendía por qué
lo hacía. También comprendí que la razón por la que se fue sin mí era que no creía
que merecía mi apoyo. Se culpaba a sí mismo en cierta medida, y nada de lo que
cualquiera dijera cambiaría su opinión sobre eso.

—Es extraño que no haya almorzado contigo esta noche.

— ¿Eso crees? —Mantuve mi tono aburrido, ignorando lo que era


claramente un aviso de información sobre lo que Jared había estado haciendo.

—Usualmente ambos están unidos por la cadera. —Su voz era aguda, casi
amarga.

—No hay necesidad de estar celoso, señor Collins.

Él tartamudeó.

—¡No soy celoso! Francamente, Comandante Parker, no eres alguien a


quien pueda tolerar de manera permanente a diario. Es demasiado agravante.

—Vaya, gracias. Pero no estaba insinuando que usted me deseé a mí,


insinuaba que tienes una pequeña cosa con Jared. —A decir verdad, las únicas
emociones que él sentía siempre alrededor de Jared eran celos, amargura, y odio.
Nunca había deseo allí, pero me gustaba agujerearlo. Toma y daca ¿no?

—¡Le ruego me disculpe!

—No te preocupes, no eres el único que lo desea. Y lo entiendo


perfectamente.

—¡No deseo a su pareja! Ni siquiera disfruto de su compañía. Y si quiere


saber, soy cien por ciento heterosexual.
Sin volverme a mirarlo, meneé un dedo.

—Para, para, no hay necesidad de mentir, en serio.

—No estoy mintiendo —dijo con los dientes, levantando su


temperamento.

—Seguro que lo haces.

—¡Cómo te atreves! Eso es un muy…

Me detuve y giré para hacerle frente, casi haciéndolo chocar contra mí.

—Oh, ¿entonces no te gusta cuando alguien hace juicios incorrectos sobre


ti? Únete al maldito club.

No dijo otra palabra mientras me seguía dentro de la arena, lo cual fue una
muy buena decisión de su parte. Dentro, Jared y el escuadrón estaban esperando.
Una Eloise escasamente vestida ya estaba sentada en el área de los espectadores.
Extrañamente, ella también estaba completamente quieta. Sólo sus ojos se movían
y brillaban de pánico. Me di cuenta de golpeó, y suspiré hacia Harvey, sacudiendo
mi cabeza.

Se encogió de hombros y la liberó de su don.

—Fue sólo una demostración. Ambos los están pidiendo constantemente.


—No, esa era su manera de burlarse de ella. El equipo se estaba poniendo enfermo
de Collins y Eloise viéndolos como si fuera un espectáculo y estaban realizando
sellos.

Jared me sonrió, pero sus ojos estaban turbados, magullados.

—Oye. ¿Estás listo?

¿Estás seguro de que estás preparado para esto? Si necesitas algo de tiempo
a solas después de ver a Evan, vete a casa y estaré despierta en un rato.

Gracias, bebé, pero prefiero estar contigo. Además, necesito mantener mi


mente en otra cosa.

Aceptando sus deseos a pesar de mis reservas, cambié mi atención a la


escuadra. Habiendo trabajado en su resistencia física antes, queríamos trabajar en
sus dones. Como de costumbre, todos se enfrentaron a los desafíos con entusiasmo,
pero ingenuamente fingieron limitaciones o dificultades que no tenían, asegurando
que la información que iba al Prelature no era lo suficientemente precisa como
para usarse contra nosotros.

Como de costumbre, Collins interrumpió repetidamente la sesión para


hacer preguntas como «¿Es realmente importante que siempre chupen su energía
circundante?», «¿Son castigados si no lo hacen?», y «¿Les gusta hacer estos
ejercicios a pesar de que pueden perjudicarse mutuamente?» Su pregunta más
molesta llegó al final de la sesión: «¿Son recompensados cuando superan sus
debilidades, o esto es lo más fuerte que llegará a estar el escuadrón? »

—Este pelotón no es débil, señor Collins. Los miembros son simplemente


más fuertes en algunas áreas que en otras.

Se sonrojó.

—No puedo dejar de notar que sus preguntas se están volviendo cada vez
más sobre el equipo y cómo se sienten en lugar de las acciones de Sam —observó
Jared. Él estaba en lo correcto.

Collins se movió nerviosamente en su asiento.

—Naturalmente, es importante cómo se sienten. Me dice si disfrutan o no


de la Comandante Parker como comandante.

—Pero tú ya nos hiciste esa pregunta durante nuestra entrevista —señaló


Chico—. Así que ya sabes la respuesta a eso.

Butch asintió con la cabeza.

—El comandante Michaels tiene razón. Estás un poco interesado en


nosotros.

—Quizás quiere ser parte del escuadrón —musitó Damien. Su expresión


decía «como si eso fuera a pasar».

Eso me dio una idea.

— ¿Es eso cierto, señor Collins? —Le di una sonrisa de perrita encantada
—. Oh, ¿por qué no dijiste algo antes? Ven aquí abajo.

Collins se quedó inmóvil.

—¿Disculpe?
—Puedes pasar cinco minutos con el equipo antes de que salgan de la
arena. Vamos, no hay mejor manera de entender lo que es ser parte de la legión
que de hacerlo de cerca y personal. Será divertido.
Jared
Realmente amaba a esta mujer. Al final de los cinco minutos, Collins había
sido golpeado psíquicamente por lo menos veinte veces, estaba cubierto de
espuma de color verde amarillento de la cabeza a los pies, había más de una
docena de espinas que salían de su culo - por suerte, Reuben había disminuido la
fuerza del don de Chico y por lo tanto las espinas sólo le causaban incomodidad... y
luego Denny le había aplicado un almizcle de mofeta. Para colmo, Collins tuvo un
encuentro personal con el techo gracias al regalo de Harvey.

Resoplando, un pálido Collins se tambaleó hacia la salida.

—Todo está bien. Estoy bien. —Se llevó una mano al estómago y tragó
saliva—. Creo que voy a ir a sentarme un momento.

David le dirigió una sonrisa falsamente simpática.

—Sí, creo que eso podría ser lo mejor.

—Eloise, ¿podrías llevar mis cosas? No puedo hacerlo yo mismo. —Collins


le mostró sus manos cubiertas de moco.

Eloise hizo lo que le había pedido y me lanzó otra sonrisa de invitación.

—Tal vez te vea más tarde, Jared. Estaré en la piscina si me necesitas para
algo. Cualquier cosa. —Eso estaba poniéndose muy viejo.

A diferencia de Sam, no estaba convencido de que Eloise me quisiera tan


desesperadamente como ella y su lenguaje corporal implicados. De hecho, otro
comandante me había dicho que Eloise se había divertido con unos cuantos
guardias... y de repente. Tampoco creí que estuviera bajo la ilusión de que yo
engañara a Sam. Ella nunca invirtió ningún esfuerzo real en tratar de llamar mi
atención. Las sonrisas desaliñadas, los comentarios coquetas y caminar alrededor
medio desnuda no eran nada comparado con el tipo de cosas que Joy había sabido
hacer.

Yo personalmente creía que Eloise simplemente hacia todo eso para sacar
de quicio a Sam, tal vez con la esperanza de hacerle presión a Sam y que hiciera
algo que no se viera tan bien en el informe, o tal vez simplemente porque Eloise -
como me di cuenta pronto – estaba celosa de Sam. Celosa de lo poderosa que era,
de cómo la gente la miraba y de cómo la respetaban. Coquetear con el compañero
de Sam estaba garantizado para enfadarla. La posesividad adquiría un nuevo
significado cuando dos personas eran Obligadas - probablemente debido a la
protección que la pareja tenía del vínculo y la necesidad instintiva de erradicar
cualquier amenaza a él.

Eloise estaba indudablemente frustrada de que Sam no respondiera


violentamente a sus burlas. Sam sabía que nunca la traicionaría, y sabía que nunca
la dejaría. No sólo por lo profundo que el vínculo nos conectaba y lo mucho que le
permitía ver, sino porque nunca dejaría que se le olvidara.

Por supuesto, alguien tan voluble y egoísta como Eloise no lo entendería y


no esperaría que Sam se retuviera. Tampoco esperaría que Sam pusiera su
posición y su equipo ante sus propios deseos.

Parecía que la gente tenía el hábito de subestimar mi rayo, loco, homicida


de sol. Engaños. Yo había sido culpable de eso en un momento, pero no fue un
error que hubiera repetido. No dudaba de que Collins y Eloise pronto se enterarían
de que la habían subestimado estúpidamente de muchas maneras. Ella podía ser
impulsiva, seguro, pero también podía esperar su tiempo cuando era necesario.

—Ahora que se han ido, puedo decirte lo que pasó ayer por la noche. —
Chico comprobó que Collins y Eloise habían desaparecido antes de hablar de
nuevo—. Cuando regresaste a casa después del entrenamiento, todos nos
dirigimos a la cancha de baloncesto un rato. Collins apareció, queriendo jugar,
como si fuéramos todos buenos amigos, el muy descarado cabrón. De todos modos,
le dije que no. Que sólo jugaba con personas en las que confiaba. Dijo que su
presencia aquí en The Hollow debía demostrar su lealtad a nosotros.

Reuben meneó la cabeza con incredulidad.

—Realmente piensa que investigar las quejas que se han hecho en tu


contra es bueno para nosotros, Entrenadora, que nos está ayudando y
protegiéndonos de posibles daños y explotación.

Harvey sonrió.

—Butch se aprovechó de eso.

Todos nos dirigimos a Butch, quien se encogió de hombros y sonrió


torpemente.

—Le dije que si él era realmente leal a la escuadra, él revelaría cuál de


nosotros hizo la supuesta queja.
Me puse rígido.

—¿Y lo hizo?

—Al principio, dijo que las quejas se hicieron anónimas —respondió


Butch—. Pero le recordé que él ya nos había dicho la primera noche que vino aquí
que sabía su nombre y que él estaba respetando su deseo de permanecer en el
anonimato. Estábamos a punto de alejarnos de él cuando dejó escapar su nombre.

Hubo un largo momento de completo silencio antes de que Sam


preguntara:

— ¿Quién? —Butch no respondió. Damien suspiró, frotándose la nuca. —


Max.

Sam sacudió la cabeza.

—No me lo trago.

—Bien, porque nosotros tampoco —dijo Salem—. Max es una persona


conveniente para culpar, ya que no está en estado de defenderse.

— ¿Crees que Collins puede estar culpando a alguien que no puede objetar
porque cree que es su manera de proteger a la persona que supuestamente hizo las
quejas? —preguntó David.

—No lo sé—. Me volví hacia Rubén. —Estoy de acuerdo en que Collins


realmente cree que está ayudando aquí. Honestamente piensa que estas quejas son
genuinas.

Chico miró a Sam con cautela.

—Sabes que ninguno de nosotros haría eso, ¿verdad, Entrenadora?

—Te respetamos, y te cuidamos —comenzó Damien—. Demonios, te


debemos en lo que nos hemos convertido. —No me ofendí que no me dieran el
mismo crédito. Sam les había ayudado dramáticamente en el sentido de que no
tenían ni idea de las cosas que podían hacer con sus regalos hasta que ella llegó.

Sin ella, tal vez nunca habrían aprendido a usar sus dones a su máximo
potencial, tal vez nunca habrían alcanzado tal control sobre ellos.

—No necesitas tratar de convencerme de eso —le aseguró Sam, volteando


los ojos—. Nunca, ni siquiera por un segundo, creí que alguno de ustedes haría
esto. Si no tuviera confianza en su lealtad hacia mí, a Jared, y el uno al otro, no los
tendría conmigo en las tareas, cuidando de mi espalda, ¿verdad?

—Sólo queríamos estar seguros —David le dio una media sonrisa—. Nadie
podría culparte por cuestionarnos.

—Bueno, no me “cuestiono”. Encontraremos quién está detrás de todo


esto y nos ocuparemos. Hasta entonces, debemos seguir manejando a Collins y
Eloise igual que hemos estado haciendo desde que llegaron: no les dé nada de que
quejarse o usar contra ninguno de nosotros.

—Se me ocurrió —comenzó Harvey— que si alguien presenta un plan


como este, no sería para hacerte perder tu trabajo o para desacreditarte. Ese
podría no ser el verdadero objetivo.

Sam frunció el ceño.

— ¿Qué quieres decir?

—Entrenadora, esto está consumiendo tu tiempo y atención. Es restrictivo,


también; tienes que estar constantemente en tu mejor comportamiento, y no
puedes darte el lujo de empujarnos duro durante el entrenamiento. En resumen,
todo este "caso" que se ha hecho en tu contra te distrae de la investigación de una
manera de luchar contra La Llamada. Tal vez esa es la meta.

Incliné la cabeza.

—No lo había pensado de esa forma —Ante la escéptica mirada de Sam,


añadí—: No me mal intérpretes, creo que Collins realmente piensa que esto es una
verdadera queja y le gustaría ver que pierdes tu posición puramente porque él es
un idiota, pero todavía es posible que la motivación detrás de la queja no es lo que
pensamos que era.

Sam retorció los labios.

—Bien, así que digamos que eso es verdad y alguien quiere mantenerme
distraída... ¿Por qué? ¿Por qué querrían que me pareciera aún más difícil luchar
contra La Llamada de lo que ya es? ¿Por qué impedirían nuestros intentos de
encontrar un contra-agente?

Harvey se encogió de hombros.


—No dije que tuviera todas las respuestas. Mi cerebro es bueno con las
estrategias, pero poco más de ahí. — Sí, por su propia admisión, carecía de sentido
común.

—Podría ser que alguien esté esperando que La Llamada se extienda por
The Hollow, matando a muchos de sus habitantes. —Chico agitó su mano—. Este
lugar siempre tendrá gente tratando de hacerse cargo de él. Ha pasado demasiadas
veces para contar.

—Sí —dijo Damien—. Y si Evan, Max, y Stuart fueran a morir – que


malditamente no ocurriría - nos debilitaría mentalmente a todos, ¿no? Nos
debilitamos lo suficiente como para que todos nos hundiéramos en un estado de
mierda.

Y mira lo que le había ocurrido a Evan cuando estaba en un mal estado de


ánimo.

Sam caminó lentamente de arriba a abajo.

—Para resumir, es posible que alguien me quiera distraída, nos quiere a


todos mentalmente débiles y fuera de balance, y quiere detenernos de luchar
contra La Llamada –y posiblemente porque tienen la plena intención de servirse de
eso para invadir The Hollow. Pero seguramente si fuese a haber un ataque, Luther
lo habría previsto.

—Sin embargo, Luther no prevé todo. —David se encogió de hombros—.


Si lo hiciera, Evan, Max y Stuart no estarían en una celda en este momento.

Luther dijo que mucha gente vendría a por Paige West, le recordé.

Sí, por Paige. No por el control de The Hollow.

Ni una cosa ni la otra de todos modos, porque no hay absolutamente


ninguna posibilidad de que ella venga aquí.

Sam puso los ojos en blanco pero no me presionó sobre el tema esta vez,
gracias a Dios. Causaba disputas entre nosotros cada vez, y yo estaba harto de
tener el mismo argumento una y otra vez. Nada en el mundo me haría arriesgarla.
No podía. Pero no parecía saber lo mucho que significaba para mí. Para ella, estaba
siendo obstinado e irracional. Para mí, estaba poniendo a Sam antes de cualquier
otra cosa y decidido a mantenerla a salvo.
Claro, una parte de mí se sentía mal por negarse a traer a Paige West aquí
cuando ella podría salvar a Evan, Max y Stuart. Pero, ¿cómo diablos podía hacer
eso, sabiendo que algo malo podía pasarle a Sam, a lo que me importaba más que
nada?

Cuando había ido a ver a los chicos antes, había hablado a Evan
telepáticamente, aunque él no parecía estar en un estado mental suficientemente
racional para entenderme. Los tres se habían deteriorado mucho y parecían
horribles, casi tan malos como los atacantes. Era un recordatorio de que el tiempo
se estaba acabando. Le había contado a Evan un poco sobre Paige West, le hablé de
la visión de Luther y le rogué que comprendiera por qué no podía traer a Paige
aquí. Le pedí que comprendiera que no podía estar sin Sam. Le había dicho que si
la situación se invirtiera, no habría querido que sacrificara a Alora y su vida con
ella sólo por mí. Eso era cierto. Si hubiera entendido mis palabras, no lo habría
dejado.

Una vez que Sam y yo terminamos de hablar con el equipo, nos


teletransporté a los dos a casa. Sam dio tres pasos hacia el área de la cocina y se
detuvo abruptamente. Tan sintonizado con ella que sentí su indignación, me
endurecí.

—¿Qué pasa? —Entonces ella estaba extrañamente haciendo zoom por


todo el apartamento a velocidad vampírica antes de regresar a mí.

Apretando y cerrando los puños, ordenó a través de sus dientes:

—Teletransportame a la piscina de murciélagos.

—Bebé, ¿qué es…?

—Ahora, Jared.

No me gustaba su tono, le disparé una mirada de reprensión. En este


momento, me gustaría su humor, pero...

—Voy a pegarte en el culo más tarde. —Tomando su mano, nos


teletransporte allí.

Al segundo que apareció al lado de la piscina, Sam giró mientras sus ojos
astutos buscaban su entorno. Su mirada aterrizó en algo - no, alguien - e hizo un
sonido silbante que habría hecho a Dexter orgulloso. Antes de que tuviera la
oportunidad de calmar a Sam y evitar que hiciera algo de lo que más tarde se
arrepentiría, se acercaba a una Eloise desprevenida. Bueno, mierda.
—Sam…

— ¿A qué mierda crees que estás jugando?

Sorprendida, Eloise levantó la cabeza desde donde estaba tendida en una


tumbona. Todos los vampiros disfrutaban del baño de luna.

—¿Disculpa?

Con las manos en las caderas, Sam la fulminó con la mirada.

—¡Estuviste dentro de mi apartamento!

Eso me sorprendió.

Eloise palideció.

—No sé de qué...

Sam rió, pero no fue un sonido agradable.

—Cariño, ¿de verdad creías que si pasaba el tiempo suficiente para que tu
olor se desvaneciera, no habría sabido que habías estado allí? No se puede ocultar
una firma de energía. Los Feeders como yo son energía. ¡Y tu firma de energía
estaba por todo mi maldito apartamento! Lo que quiero saber es lo que estabas
haciendo allí.

Eloise buscó desesperadamente algún tipo de ayuda. Fue entonces cuando


noté que ya no estábamos solos. Luther, Antonio y los guardias personales de
Antonio estaban cerca de las puertas del patio, claramente desconcertados.

— ¿Y bien? —preguntó Sam.

—Yo-yo, um, estaba buscando a Jared.

— ¿Sabes qué? No te creo.

— ¿Por qué?

Sam rio, mirando a Eloise con lástima.

—Porque estás mintiendo, tonta. Después de todo, no es como si fueras a


encontrarlo en mi colección de cajones... y te diste una buena vuelta por ellos, ¿no?

Sus ojos danzaban de lado a lado.


—Yo estaba, um...

—Te diré por qué lo hiciste. Lo hiciste... porque creías que podías. Ninguna
otra razón. Al igual que Collins, tienes un fuerte sentido de derecho simplemente
porque eres una representante. Bueno, déjame serte muy clara: puedes
incordiarme durante mis horas de trabajo e invadir mi oficina, pero mí tiempo
personal y mi apartamento están fuera de los límites. Así que a menos que quieras
saber qué tan imprudente puedo ser, te sugiero que aprendas rápidamente a
respetar mis límites personales.

A pesar de ser una ruina nerviosa, Eloise sostuvo:

—No puedes hacerme daño.

—Cariño, ¿por qué perdería la energía haciéndote daño cuando sería


mucho más efectivo cortar esa melena tuya?

Eloise dejó escapar un jadeo mientras su mano volaba hacia su cabello.

—No lo harías. —Oh, pero Sam lo haría, y Eloise lo sabía.

—Te aconsejo no ponerme a prueba. Ahora, piérdete.

Sinceramente nunca había visto a la mujer moverse tan rápido.

Antonio vino y puso una mano en el hombro de Sam.

—Debo disculparme por el nombre de Eloise. Su conducta es


verdaderamente inaceptable, y hablaré con ella más tarde.

Sam agitó una mano.

—No me molestaría con todo esto, Antonio. Déjala cavar su propia tumba.

—Si no están demasiado ocupados, ¿puedo hablar con ustedes por un


momento? —Sin esperar una respuesta, hizo un gesto para que lo siguiéramos a él
y a Luther a través de las puertas del patio. Cambiando una mirada con Sam, me
encogí de hombros y tomé su mano. Avanzamos detrás de ellos por el pasillo
eternamente largo, sin detenernos hasta que llegaron a una de sus habitaciones.
Con la mano en el pomo de la puerta, Antonio dijo:

—Hay alguien que quiere verlos a ambos.

Cuando lo abrió de par en par, Sam y yo entramos. Casi al instante, nos


congelamos. No estaba de puto humor para esto. Gemí ante Antonio.
—¿Por qué está ella aquí?

—Creo que deberías escuchar lo que tiene que decir. —Señaló el sofá vacío
que estaba posicionado frente a un idéntico en el que una pelirroja nerviosa se
sentaba con cautela.

Yo estaba listo para objetar cuando Sam me apretó la mano y tiró.

Vamos a escucharla. No hay nada malo en eso.

Bien, pero dos minutos es lo más que me voy a quedar aquí.

Alora sonrió nerviosamente mientras nos sentábamos frente a ella.


Antonio se sentó a su lado y tomó su mano en la suya. Luther se sentó en su otro
lado. Después de un momento de silencio, se aclaró la garganta.

—Sé que no me quieres aquí.

—Entonces, ¿por qué estás aquí?— Me estremecí cuando Sam me pellizcó


el brazo.

Las lágrimas brillaban en los ojos de Alora.

—Porque se trata de Evan —dijo simplemente. Había una confusa


cantidad de adoración en su voz.

—Lo amas —susurró Sam. Ella asintió.

En mi opinión, sus acciones decían algo totalmente diferente.

—Entonces, ¿por qué lo rechazaste?

Alora parecía desconcertada.

—No lo rechacé. Yo sólo... no podía darle lo que él quería.

Maldita mierda. Odiaba la mierda críptica.

—¿Qué significa eso?

—¿No te lo dijo? —Cuando meneé la cabeza, se enderezó en su asiento


como si estuviera preparándose para el impacto—. Estoy atada a alguien más.

Yo sólo podía mirarla.

— ¿Qué has dicho?


Desvió la mirada, aparentemente avergonzada.

—Por favor, comprende que sólo tenía diecinueve años. Es más, yo no


tenía más de dieciocho meses de edad en años de vampiros y realmente no
entendía lo grave que era realmente una Vinculación.

Miré el tercer dedo de su mano izquierda y vi un voluminoso anillo de


esmeralda que sin duda cubría un nudo de Vinculación.

—Me tragué todas las mentiras que Gregory me dijo. Estuve de acuerdo en
vincularme con él después de estar solo con él durante tres meses. No fue hasta
después de la Vinculación que cambiaron las cosas, él cambió. —Parecía tan
enojada consigo misma como estaba con él.

—Te lastimó —supo Sam.

—Casi de tantas maneras como una persona puede herir a otro.

— ¿Lo sabe Bran? —pregunté.

—Sí. Bran me salvó de él. Es una larga historia, pero él llevó lejos y él me
mantuvo como su "consorte" para darme la protección añadida. Creo que sabes por
qué realmente mantiene consortes femeninas. El arreglo funcionó bien para
nosotros, en ese sentido.

Lo pensé durante un minuto.

—¿Así que tu lealtad a Bran te mantuvo con él? ¿Bran se niega a dejarte
marchar?

—No. Bran me deja ir si quiero hacerlo. De hecho, no cree que haya un


lugar más seguro para mí que estar aquí, con Evan. Pero Gregory me quiere de
vuelta. Debido a que estamos vinculados, él sabe exactamente donde estoy en todo
momento. Pero no es lo suficientemente poderoso como para hacer frente a un
Gran Maestro vampiro y no es lo suficientemente estúpido como para intentarlo.
Pero eso significa que siempre me sentí atrapada, sabiendo que si dejaba a Bran,
Gregory podría llevarme de vuelta con él. Lo odio, lo odio, pero estoy atrapada con
él.

—Supongo que no se lo habías contado a Evan al principio.

—No. Me sentí tan avergonzado de mí misma. Avergonzada por ser tan


crédula como para unirme a alguien que apenas conocía. Pero en ese momento, se
había sentido bien.
Realmente no podía juzgarla por vincularse con alguien después de solo
conocerlos por un corto tiempo.

No cuando Sam y yo no nos conocíamos por mucho tiempo.

—Lo entiendo —dijo Sam—. Para Jared y para mí también se sintió bien,
apesar de que no hemos estado juntos mucho tiempo.

—Sí, y seguiría sintiéndome bien si Gregory hubiera sido realmente la


persona que pretendía ser. Pero está muy lejos de eso. Es violento y abusivo, y no
quería que Evan fuera responsable de mantenerme a salvo. No quería que
estuviera en peligro. Así que le di un montón de excusas sobre por qué no podía
estar con él, pero nunca lo disuadieron. Creo que nunca he conocido a alguien tan
persistente —añadió con celo. Su cara cayó mientras continuaba—. Cuando me
preguntó en la noche de su ceremonia de Vinculación sobre quedarme aquí con él
permanentemente, finalmente le dije acerca de Gregory. —Ella me dio una sonrisa
triste—. Imagina lo bien que lo habrías hecho si supieras que Sam estaba atado a
otra persona.

Hubiera querido cazar y matar al hijo de puta... pero hacer eso habría sido
matar a Sam también, porque ella no habría sobrevivido a la ruptura del vínculo.
Mierda, no me extraña que la cabeza de Evan hubiera estado tan jodida.

—¿Así que no lo rechazaste?

—No. En realidad fue al revés. Le pregunté si podía manejar estar con


alguien al que nunca podría vincularse, aunque yo despreciara a ese alguien más.
No me respondió. Él solo... se alejó. —Las lágrimas comenzaron a caer por su cara y
se las retiró con los pulgares—. Entonces cuando era hora de que me fuera la
noche siguiente, él no vino. Ni para pedirme que me quedara ni siquiera para decir
adiós.

Sam exhaló un largo suspiro.

—Alora, lo siento mucho.

—Sí yo también. Evan no me quiere y nunca me va a querer -no lo culpo.


En su posición, no estoy segura de si yo podría manejarlo tampoco. Sería
agonizante saber que está atado a alguien más, saber que nunca tendría ese mismo
vínculo con él. Pero todavía quiero ayudarlo. Quizá no pueda. Pero necesito
intentarlo. Necesito hacer algo. Si fueras yo, Sam, aun sabiendo que Jared no te
quiere, ¿podrías quedarte sentada e ignorar el hecho de que se está muriendo?
Sam resopló.

—Habría hecho todo lo posible para ayudar, tanto si me quiere o no.

Podría haber sonreído a eso si no estuviera tan enojado por cómo habían
salido las cosas –o más específicamente, cómo no habían salido– para mi hermano.
Quiero decir, ¿realmente la situación podría ser más jodida? Me pasé una mano por
el pelo, suspirando pesadamente.

— ¿Dónde está Gregory?

Alora se limpió las mejillas húmedas con el pañuelo que Antonio le


entregó.

—Canadá.

— ¿No ha intentado ponerse en contacto contigo?

Ella sacudió su cabeza.

—Tiene demasiado miedo de Bran. Por favor, no me pidas que vuelva a


casa. Necesito hacer algo.

Me quede en silencio mientras pensaba en eso.

—No te pediré que te vayas —dije finalmente. ¿Cómo podría esperar que
lo hiciera si estaba tan en clara agonía por cómo estaba Evan?—. Pero te seré
honesto, Alora, no veo cómo puedes ayudar. Ninguno de nosotros ha sido capaz de
encontrar una solución. Sin embargo, tengo una condición. Si te quedas, no puedes
tratar de ver a Evan.

—Supongo que dejó en claro que no me quería aquí. Está bien. —Otra
vacilante y triste sonrisa.

—Eso no es lo que quiero decir. Evan no quiere que lo veas así.

—Es amable de tu parte tratar de evitar herir mis sentimientos, pero sé


que él no me quiere por aquí.

—Yo no estaría muy seguro de eso. —Mis palabras no parecían afectarla.

Después de un breve silencio, Antonio sonrió.

—Me alegro de que se haya resuelto. Haré que alguien te escolte a la casa
de huéspedes, Alora. —Dijo un nombre, y uno de los guardias estacionados fuera
de la sala entró—. Por favor, lleve a esta señorita a la habitación que le pedí que
preparara para ella. Gracias.

Alora se levantó de su asiento y nos mostró a Sam y a mí una sonrisa


agradecida pero triste.

—Gracias por dejarme quedarme, y por entender por qué necesito estar
aquí.

Cuando la puerta se cerró detrás de ella, Antonio miró cautelosamente de


mí a Sam. Oh mierda, ¿ahora qué?

—Una cosa más antes de que ambos se vayan: tengo noticias de Sebastián.
Ha localizado Paige West.

No era lo que quería oír.


Traducido por ValeCog

Sam
Una hora completa. Pasamos una hora completa discutiendo sobre si
deberíamos o no arriesgarnos a traer a Paige West a The Hollow. Pero aún
estábamos en un punto muerto, porque ninguno de nosotros estaba dispuesto a
ceder. Jared finalmente se había marchado –un gesto de que la conversación se
había terminado. Ahora estaba acostado en la hamaca de nuestro balcón,
completamente en silencio.

Y odiaba eso condenadamente.

Lo último que quería era estar en desacuerdo con Jared. Sabiendo que
Evan, Max y Stuart podrían morir, viendo el dolor en el rostro de Alora… Todo eso
había traído una aguda conciencia de cuan fácilmente todo podría terminar. Que
tan fácil la gente que te importa te podría ser arrebatada, así como así. Lo había
experimentado con un novio que mi Creador había matado –Bryce había sido
asesinado enfrente de mis mismísimos ojos. El dolor de esa pérdida nunca me
había dejado, y tampoco lo había hecho el recuerdo de la mirada en sus ojos antes
de que Victor lo matara. Incluso el pensamiento de que algo le ocurriera a Jared era
diez veces peor que haber perdido a Bryce. El hecho aterrador era que muy
fácilmente podría haber sido Jared el que saliera herido en los túneles. La sola idea
hizo que un miedo frío como el hielo me hiciera estremecer. Realmente no existía
tal cosa como la inmortalidad.

En cualquier otro momento, podría haber salido hecha una furia detrás de
Jared si se hubiese marchado a mitad de una discusión. Pero aunque parecía que se
había alejado con aire petulante y que ahora estaba enfurruñado, estaba conectada
con él a un nivel tan profundo que sabía que era mucho más que eso. Un temor que
lo consumía completamente lo estaba atormentando, persiguiendo, desgarrando.
Pero había más –el dolor y la ira estaban burbujeando y chisporroteando dentro de
él… y estaba intentando desesperadamente esconderlo de mí. Esa comprensión me
había detenido en seco.
Fue entonces que, después de haber aprovechado plenamente nuestro
vínculo, me había dado cuenta de algo más. Al luchar tan duro con Jared por el
tema de Paige West durante las últimas semanas, le había hecho retroceder.

Observar a su gemelo deteriorándose lo había inundado de emociones


oscuras y, discutiendo con él, le había dejado más o menos para lidiar con ello solo.
Le había hecho sentir que no le apoyaría puramente porque no estaba de acuerdo
con su decisión sobre Paige. Pensó que le diría que era su propia culpa que se
sintiera así.

En resumen, lo había hecho sentir completamente solo.

Mierda.

Jared no funcionaba como lo hacían los demás. Sabía que ser criado por
una madre narcisista quien abusó de él emocional y físicamente lo había hecho
cerrarse en muchas maneras. Sabía que no compartía su dolor con otros porque, en
palabras de Evan, las emociones siempre habían metido a Jared en mierda
profunda. También sabía que, como resultado, a menos que literalmente lo
arrastres fuera de él, Jared enterraría todo en lo profundo. Pero no había esperado
que hiciera eso conmigo, pensé que habíamos superado eso. Estaba equivocada.
Había enterrado la extensión de su dolor tan profundo como le fue posible. Oh
había sentido ecos de su dolor y miedo a veces a través del vínculo, pero no me
había dado cuenta de la extensión de ellos hasta ahora. Todo ese optimismo que
había mostrado había sido su cortina de humo.

Había trabajado tan duro desde que nos juntamos para ayudarlo a
derrotar este impulso psicológico de esconder su dolor. Realmente había estado
progresando, pero claramente había retrocedido un paso porque al no estar allí
para él a través de esto, lo había hecho retraerse. Una vez él me había descrito
como su refugio. Bueno, claramente esta vez no había sido eso.

Tal vez algunos dirán que necesitaba lidiar con su mierda como un adulto.
Pero se había vuelto independiente emocionalmente a una edad temprana, estaba
acostumbrado a cuidarse el mismo y a no necesitar a nadie. Se había permitido
necesitarme, y yo había ido y lo había defraudado. Primero al alejarme
mentalmente de él, y luego al estar enojada con él en vez de ser compresiva. No se
había enfurruñado, se había retraído. Eso, para mí, era incluso peor que ser
maldecida o ser tratada con silencioso.

Determinada a asegurarme de que ya no se sintiera más solo, salí al


balcón. Para cualquier otro, podría haber parecido completamente relajado
holgazaneando en la hamaca, viendo las olas lamer contra la costa. Pero yo lo
conocía mejor. Podía sentir su agitación, y eso causaba un dolor vacío en mi pecho.

Me paré a su lado, pero no dijo nada. No me miró ni reconoció a mi


presencia de ninguna manera. Sí, estaba intentando irritarme al ignorarme de esta
manera. Pero no estaba siendo un imbécil hiriente. Esta era en realidad una de sus
pequeñas tácticas de evasión; esperaba que si me molestaba, me marcharía y
entonces no volveríamos a discutir.

―No quiero volver a pelear ―le aseguré suavemente―. Ya he terminado


con eso.

Su mirada cambió hacia mí, examinando mi rostro. Luego sin esfuerzo me


arrastró encima de él con un brazo sin ni siquiera balancear la hamaca
ligeramente. Ojos tristes de avellana miraban fijamente a los míos mientras
cepillaba mechones de pelo lejos de mi rostro.

―Bien. Tampoco yo. ―Esa era una cosa genial sobre Jared. No se
preocupaba sin fin o esperaba una disculpa dramática antes de retroceder.
Aceptaría fácilmente una ofrenda de paz y superaría la disputa felizmente.

―Es solo que yo… no quiero verlos morir, Jared.

―Tampoco yo, pero no voy a cambiar de parecer.

―No estoy aquí para pedirte que lo hagas. Como dije, he terminado de
reñir. ―Su beso en respuesta fue tan amable que pareció más un susurro de sus
labios sobre los míos―. Por favor dime que tienes algún tipo de plan porque yo
estoy sin ideas.

Suspiró, volviendo su mirada hacia el océano.

―También yo, nena.

Y se odiaba por ello, podía sentirlo. Literalmente estaba navegando en


culpa.

―Déjalo ya, Jared. Hiciste tu investigación sobre La Llamada, consultaste a


varias personas, buscaste en la V-Net, hablaste con Quentin Foy –literalmente has
hecho todo lo que podías para intentar encontrar una manera de ayudarlos. ―Salvo
una cosa, y apostaría mi vida a que haberme tenido acosándolo por no dejar venir
aquí a Paige West lo había hecho sentir incluso más culpable. Mierda―. Nadie te
culpa. Y cualquiera que sepa sobre Paige entiende por qué no la quieres aquí.
Sus ojos se dispararon a los míos. La cautela y la duda se arremolinaban en
sus profundidades.

― ¿Incluso tú?

―Incluso yo.

― ¿Realmente dejarás de pelearme por esto?

―Lo que necesitas es que yo esté aquí para ti, y no lo he estado. Primero
desaparecí dentro de mi cabeza. Luego peleé contigo en vez de ser más
comprensiva. Pero como dijiste, soy terca – puedo empeñarme tanto en un camino
que casi desarrollo visión de túnel.

La almohadilla de su pulgar rozó mi labio inferior.

―Los dos somos culpables de eso. ―Exhaló pesadamente, luciendo como


alguien con el peso del mundo sobre sus hombros―. Es posible que ella no pudiera
ayudar de todas formas. Covington dijo que no podía estar seguro. Podría haberla
traído aquí y puesto a ti en peligro por nada. ―Su pulgar acarició de nuevo mi labio
inferior. Mordí el dígito gentilmente. Sonrió, pero estaba tenso―. Incluso si hubiese
funcionado, Evan hubiese pateado nuestros traseros por correr el riesgo.

―Exactamente, no tienes nada por lo que sentirte culpable porque él te


reprimiría por correr riesgos antes que culparte por ser cuidadoso.

Apretujando sus manos en mi cabello, tiró de manera que mi frente


descansaba contra la suya.

―Lo extraño ―susurró―. No podemos ayudarlo, ¿cierto?

―No tiene buena pinta ―admití.

―Una parte de mí se pregunta si sencillamente debería acabar ahora con


su vida. No es una vida. Está sufriendo, está adolorido, y ha perdido la mayor parte
de quien es. Pero simplemente no puedo. Aún tengo un pequeño pedazo de
esperanza de que encuentre algo que pueda ayudarlo, y no dejaré de intentarlo.
Pero a lo mejor tengo que ir haciéndome a la idea de que tal vez no pueda hacer
nada, ¿verdad?

―Los dos tenemos que ir haciéndonos a la idea ―lo corregí, sabiendo que
sin esa paz, la culpa nos tragaría completos―. Deja de soportar todo esto. Me dijiste
que ya no tenía que atravesar mierda sola. Bueno, lo mismo va para ti. ―Enterré mi
rostro en la curva de su cuello y me acurruque de la manera que le gustaba. Sus
brazos se cerraron más firmemente a mí alrededor―. Deberíamos haber tenido
esta conversación antes. Nunca te hubiese dicho que es tu culpa que estés
sufriendo. No usaría tus emociones contra ti de esa manera; no soy tu madre.
―Levanté la cabeza para encontrar su mirada―. Siempre quiero saber cómo te
sientes, incluso si es sobre un tema en el que estamos en desacuerdo. ¿Lo
entiendes?

―Entendido. ―Me cogió de la barbilla y me besó suavemente―. Eres la


única razón por la que no he perdido la cabeza completamente. Eres mi única
debilidad… pero también eres mi fuerza.

―Lo mismo digo, Michaels.

Se rio suavemente.

―Quédate aquí conmigo por un rato.

Así que lo hice. No fue hasta el amanecer que nos teletransportó a la cama
donde procedió a hacerme venir una y otra vez. Cuando finalmente se deslizó
dentro de mí mantuvo cada empuje lento y sensual, negándose a abandonar mis
ojos. Fue tan jodidamente íntimo que daba miedo. Cuando explotó dentro de mí,
me dio esas tres pequeñas palabras que no decía a menudo, siendo la persona
emocionalmente incómoda que era. Sin sorpresa, me dormí con una sonrisa
enorme en mi rostro.

Aún estaba sonriendo cuando me desperté al anochecer… aunque puede


haber sido porque el taimado cabrón estaba chupándome un pezón. Una vez más,
se burló de mí hasta casi la muerte – incluso utilizó las esposas de peluche y el
chocolate corporal que Ava me había dado por mi cumpleaños – antes de hacerme
venir repetidamente. Esta vez fue duro y feroz, y era lo que ambos necesitábamos.

Habiéndome bañado, vestido y terminado unos TNS mientras comía


tostadas, estábamos a punto de teletransportarnos a la arena cuando golpearon en
la puerta delantera. Al abrirla, encontré a Antonio, Luther, y –por supuesto – los
guardias y los pitbull.

La boca de Antonio se curvó en una ligera sonrisa.

―Nótese que esta vez llamamos.

La sonrisa de Luther hacía juego con la suya.

―Evita cualquier otra situación incómoda.


Si se hubiesen presentado quince minutos antes, habrían interrumpido
algo que ninguna cantidad de golpes en la puerta hubiesen detenido. Hice un gesto
para que ambos se sentaran en el sofá, extremadamente curiosa sobre su visita
temprana. Los perros vinieron por una breve caricia antes de instalarse a los pies
de Antonio, mientras los guardias acechaban en el fondo.

Tan pronto como Luther se sentó junto a Antonio, Jared se acercó a ellos.

―Si están aquí para hablar sobre Paige West y tratar de hacerme cambiar
de opinión…

Antonio levanto su mano, con la palma hacia afuera.

―Ten la seguridad de que eso no es por lo que estoy aquí. Respeto tu


decisión. Después de todo, me devastaría poner a Lucy en cualquier forma de
peligro, por lo que lo entiendo. Y no quiero a Sam en peligro más de lo que tú lo
haces. Estoy aquí porque Quentin se ha puesto en contacto.

Me tensé inmediatamente; su tono había sugerido que esto realmente no


era bueno.

―Oh Dios, ¿qué pasó ahora?

―Como saben, él ha estado siguiendo a vampiros contaminados perdidos.


Siguiendo unas cuantas diferentes pistas, los rastreó eventualmente hasta un
pequeño pueblo ubicado dentro de un bosque tropical que alberga vampiros y
humanos. Él cree que es allí de donde ha resurgido La Llamada.

Bueno, eso contestaba una pregunta.

―Tenemos dos problemas.

―¿Sólo dos? ―dije secamente. Jared bufó en diversión.

―Primero, los vampiros contaminados han matado a casi todo el pueblo.


―Su tono era triste, pesaroso―. Los vampiros que no están muertos están
contaminados

Oh sangrientamente maravilloso.

―¿Y segundo…? ―provoqué.

―La intención de Quentin era obviamente matar a todos los contaminados.


Desafortunadamente, estas muertes no han llamado únicamente nuestra atención.
Otros también han ido a investigar. Un equipo militar humano fue enviado para
tratar con el asunto.

―Maldición ―dijo Jared entre dientes.

―Exacto. ―suspiró Antonio―. De acuerdo con Quentin, estos humanos


saben que están tratando con vampiros, juzgando sus armas y equipamiento. Muy
probablemente sean parte de la agencia del gobierno que investiga cosas como
estas. Por lo que ha visto de sus otras pertenencias, sospecha que este grupo de
gente ha estado haciéndose pasar por un equipo de médicos voluntarios dentro del
bosque tropical y que responden a los muchos rumores de los locales que
sospechan. Muchos de esos rumores se desarrollan allí.

―Otros humanos podrían haberlos desechado ―pensó Jared―, pero una


agencia gubernamental que cree en nuestra existencia estaría interesada en seguir
cualquier pista.

―Sí.

― ¿El equipo militar aniquiló a los vampiros contaminados?

La expresión de Antonio se endureció.

―Los humanos no intentaron matarlos. Intentaron sedarlos y capturarlos.

Jared se quedó boquiabierto.

― ¿Son unos putos descerebrados?

―Así parecería. En algunos casos, los humanos lograron confinarlos en


pequeñas células de hierro. Los Pagoris, sin embargo, fueron capaces de salir.
Asaltaron a muchos del equipo militar, pero simplemente otro equipo llegó bajo las
órdenes de quien está "dirigiendo el espectáculo", como lo dijo Quentin.

Jared cruzó los brazos

―Me imagino que Quentin teme tratar de atacar a los vampiros


contaminados restantes, ya que correría el riesgo de exponerse a sí mismo, a sus
vampiros y al escuadrón del comandante Rodney a los humanos.

―Ciertamente. ―La boca de Antonio se torció cuando su expresión se


transformó en una de ira―. Pero lo hizo de todos modos.
Otra vez Jared se quedó boquiabierto. ―Por favor, dime que estás
bromeando.

―Ojalá lo estuviera. Los humanos fueron capaces de capturar un pequeño


número de los vampiros de Quentin y también algunos de la escuadra de Rodney;
Todos están detenidos ahora en los vehículos militares. Los humanos aún no han
abandonado el área porque primero quieren capturar a más vampiros. Eso no
puede pasar. A esos humanos no se les puede permitir quedarse con ninguno de
los vampiros que están reteniendo, ni los contaminados ni los no contaminados.

No, joder que no podían.

―Todo esto se pone cada vez mejor ―murmuró Jared sardónicamente,


pasándose una mano por el pelo.

―Esta asignación en particular será extremadamente difícil porque tendrá


dos propósitos. Primero, todos los vampiros contaminados deben ser destruidos.
Segundo, todos y cada uno de los vampiros que han sido capturados por los
humanos tienen que ser liberados.

―¿Y los humanos? ―pregunté―. ¿Los dejamos vivir? ―No me gustó la idea
de matarlos simplemente por ser curiosos y completamente estúpidos, pero no
había muchas opciones.

―Aquí es donde la cosa se complica. El secreto de nuestra existencia


necesita ser preservado a toda costa, pero está claro que esta agencia ya sabía de
nuestra existencia antes del ataque a la aldea. Lo más probable es que tengan otras
pruebas en alguna parte. Por lo que Quentin me ha dicho, no parecen saber lo
suficiente acerca de los vampiros para sugerir que han capturado uno alguna vez
antes. Eso, al menos, es una buena noticia.

―Matarlos realmente no cumpliría un propósito, ¿verdad? ―Me encogí de


hombros―. Ya conocen nuestro secreto. Incluso si los matamos, otros de la agencia
lo sabrán, por lo que no se conseguiría nada.

Antonio asintió.

―Exactamente. Podemos hacer una de dos cosas: matarlos a todos para


transmitir un mensaje a sus superiores de que venir a por nosotros sólo terminará
en muerte, o liberar a los vampiros sin ser vistos y entregar un tipo diferente de
mensaje. Un mensaje de que aunque somos poderosos, no somos asesinos sin
sentido y sólo estamos interesados en los nuestros.
―Lo último podría ser lo mejor ―replicó Luther.

―Estoy de acuerdo. ―Me metí las manos en los bolsillos de mis pantalones
de combate―. Si nos ven como seres malvados, podrían llegar a encontrarnos y
destruirnos a todos. En este momento, sólo tienen curiosidad. Son estúpidamente
curiosos.

―Muy bien. Es imperativo que cada vampiro contaminado sea destruido


―enfatizó Antonio, con una mirada intensa―. Si no, La Llamada continuará
extendiéndose y pronto tendremos otra situación como esta en nuestras manos. Sé
que en un sentido se siente mal matarlos. Pero hemos tratado de encontrar alguna
manera de poder ayudarles y no hemos tenido éxito. Y hay muchos de ellos. Lo
mejor que podemos hacer por ellos es acabar con su sufrimiento. ―La mirada de
Antonio bailó de mí hacia Jared―. Me gustaría enviarlos, a su escuadra y a otros
seis escuadrones junto con sus comandantes. Esta vez no me arriesgaré.

―Ava y Cristiano insistirán en ir ―señaló Luther.

Estaba claro que la idea turbaba a Antonio, pero se encogió de hombros.

―Sería injusto pedirles que se queden atrás cuando quieren vengar lo que
les ha pasado a sus amigos. Todos conocemos un poco sobre la necesidad de
venganza. Si quieren correr el riesgo de ser atacados y contaminados, debemos
respetarlo. ―Volviendo su atención a Jared y a mí, habló―: Quiero que tú y tu
equipo se concentren en liberar a los vampiros que han sido capturados.

Puse los ojos en blanco.

―Quiere decir que no quiere que volvamos a luchar contra los


contaminados porque algunos fueron mordidos la última vez.

―Cierto. Pero mi decisión también se basa en el hecho de que su equipo es,


con mucho, el más sigiloso. Toda su práctica en el campo táctico ha ayudado
enormemente con eso. Tienen miembros que pueden entrar y salir de lugares sin
ser vistos. También tienes miembros que son lo suficientemente mortales como
para matar a un vampiro contaminado sin ni siquiera tocarlo – ustedes dos
incluidos. Ustedes, sin duda, son las mejores personas para lidiar con este lado de
la misión.

Jared asintió.

― ¿Dónde exactamente están de la selva tropical? No quiero perder el


tiempo buscando.
Antonio le tendió un trozo de papel.

―Según uno de los vampiros de Quentin que tiene la capacidad de


teletransportarse, estas coordenadas exactas te llevarán a cien pies del
campamento de los humanos.

Una vez que Jared metió el papel en el bolsillo de sus vaqueros, Antonio
añadió:

―Quentin y él te esperarán allí.

―Deben irse lo antes posible. ―La ansiedad de Luther era evidente en cada
línea de su rostro―. No estamos seguros de cuánto tiempo más los humanos
esperen.

En total acuerdo con eso, deslicé la mano en la de Jared y él


inmediatamente nos teletransportó a la arena. Ya que hacía sólo minutos nos
habíamos atiborrado con TNS, no necesitamos hacer una parada en nuestro
apartamento.

Como de costumbre, la escuadra nos estaba esperando pacientemente en


la arena. Afortunadamente, nadie llegó tarde porque no teníamos tiempo para
pasar el rato, y todavía necesitábamos encontrar a Ava y Cristiano para darles la
opción de venir. Rápidamente informamos al equipo sobre la situación. No fue una
sorpresa cuando comenzaron a maldecir ante la noticia de que los humanos
estaban involucrados, pero estaban ansiosos de ir. Sin duda, los sentimientos de
desamparo los habían asediado tanto como nos habían estado plagando a mí y a
Jared. Esta asignación significaba que estaban haciendo algo.

―Ava y Cristiano querrán participar ―dijo Denny―. Después de ver a Ava


tan angustiada cuando escuchó que los vampiros de su nido estaban muertos, no
creo que sea justo dejar a su hermano o a ella fuera de esto. ―Salem no parecía
feliz con eso, pero no dijo nada.

―Planeamos llevarlos ―le dije a Denny―. ¿Supongo que nadie sabe dónde
están?

―Están con Jude y Alora en la cantina ―dijo Chico. Alora y Jude


inmediatamente "hicieron clic", probablemente porque ambas sabían lo que era
vivir sin alguien que significaba todo para ellas. Sabía por Chico que Jude había
buscado a su bebé sólo para estar segura. La niña había sido adoptada por una
familia humana muy agradable, por lo menos Jude tenía ese conocimiento para
consolarla, sin importar que tan poco consuelo pudiera ser.

― ¿Cuándo nos vamos?

Frunciendo el ceño, todo el mundo se volvió para mirar al hombre con los
ojos entornados que estaba metiendo su bloc de notas y pluma en su abrigo, listo
para ir.

―Ustedes no irán a ningún lado ―le dije firmemente a Collins y a una


Eloise medio desnuda, que se estaba lamiendo los labios mientras miraba a Jared.
Sin vergüenza. No tenía ninguna vergüenza.

Collins levantó la barbilla.

―Nuestro propósito aquí…

―Parece ser únicamente un dolor en nuestros culos ―dijo Damien. Collins


se sonrojó, encogiéndose bajo la desaprobación del pelotón.

― ¿No hemos pasado ya por esto antes? ―resopló Eloise, aburrida―.


Debemos acompañarlos en las asignaciones para completar con precisión nuestro
informe. Lo hicimos la última vez, y lo haremos esta vez.

Realmente no tenía paciencia para tratar con ninguno de ellos ahora


mismo. Tomé una respiración calmante y estable. No ayudó mucho.

―Les permitimos que vinieran con nosotros cuando hablamos con Quentin
Foy porque había un peligro mínimo. Esta tarea es totalmente opuesta.

―Lo que apoya la queja de que llevas a tu escuadrón a misiones muy


arriesgadas ―dijo Collins con una sonrisa de satisfacción.

―Estaba a punto de decir lo mismo. ―Eloise llevaba una sonrisa similar.

Sólo podía sacudir la cabeza hacia ellos.

―Es patético que crean que tenemos tiempo para esta mierda.

Con eso, les di la espalda y salí de la arena con Jared a mi lado. Todos nos
siguieron mientras nos dirigíamos a la cantina. Desafortunadamente, eso incluía a
Collins y Eloise. No les prenderé fuego. No les prenderé fuego. No lo haré, no lo haré.
Pero soñaba con eso.
Collins se apresuró a mi lado, sin aliento mientras intentaba igualar mi
ritmo.

―Comandante Parker, es importante que yo…

―Retrocede, Collins ―dijo Jared―. No te llevaremos ni a ti ni a tu amiga en


esta misión. Lidia con ello.

El tipo parecía honestamente que estaba masticando una abeja o algo así.

―Me veré obligado a contactar a mis superiores…

Sonreí.

―Buena idea. Diles que dije “hola”.

Jadeó de la indignación.

―¡Comandante Parker!

Ignorando su discurso, entré en la cantina. El propósito en mí puso a Ava,


Cristiano, Jude y Alora instantáneamente tensos.

Cristiano se levantó.

―¿Qué pasa?

Les di rápidamente un resumen de todo.

—Yo voy ―dijeron Ava y Cristiano al unísono. Salem le frunció el ceño por
eso, pero Ava le dirigió una linda sonrisa y le palmeó el pecho.

―Yo también voy ―dijo Jude, levantándose de su asiento. Cuando Chico iba
a objetar, agregó―: Es posible que un humano vea a alguno de ustedes. ¿No sería
mucho más fácil borrar su memoria que matarlos? ―El don de Jude nos permitiría
hacer eso. Era sólo capaz de borrar veinte minutos de memoria, pero eso sería
suficiente.

Alora se puso de pie.

―Yo también quiero ir. Como dije, necesito hacer algo. ―Cuando yo titubeé
en responder, dijo—: Te sorprendería de lo sustancial que puede llegar a ser el don
de comunicarse con los animales, ellos pueden decirnos cosas que no sabríamos de
otra manera. Ayudó cuando The Hollow fue atacado por Bennington y sus
seguidores.
Jared suspiró.

―Tu mente no está en el mejor estado, Alora. No necesito a alguien que


vaya a tomar riesgos innecesarios. Ya he tenido que pasar por esa experiencia y no
lo quiero repetir.

―No lo haré. Lo prometo. ―Rio suavemente, aunque no había mucho


humor allí―. Créeme cuando digo que quiero vivir, y no voy a dejar esta vida sin
patear y gritar.

Después de un breve silencio, Jared volvió a hablar.

―Una imprudencia tuya y serás teletransportada fuera de allí. Y lo digo en


serio. Dudé con Evan. No volveré a cometer el mismo error. ¿Entendido?

Alora le dio un saludo militar.

―Entendido.

―Si estas personas van, no hay absolutamente ninguna razón por la que
Eloise y yo no podamos acompañarlos. ―El tono superior, arrogante, consigo-
hacer-todo-lo-que-quiero-y-me-obedecerás de Collins chirrió en cada nervio que
tenía.

―Oh, hay una razón extremadamente buena —le dije en una voz
amenazadora, invadiendo su espacio personal. El pendejo altanero retrocedió de
inmediato—. Como repetidamente has dicho, ambos son observadores aquí. Se
espera que todos en esta misión se protejan a sí mismos y a las personas que los
rodean. Las personas pasivas simplemente se lastimarán. Y si crees que me haré
responsable de todo lo que te ocurra a ti o a la Afrodita aquí, estás muy
equivocado. Además, solo llevo a personas en las que confío para vigilar mi espalda
y las espaldas de los que me rodean. Ciertamente, no confío en ninguno de ustedes,
lo que significa que se quedan atrás. Como dijo Jared, lidia con ello.

Collins parecía listo para explotar, pero luego olisqueó arrogantemente y


ajustó su corbata.

—Bien. Debo advertirte que voy a tomar nota de esto en mi informe.

—Ooh, ¿una nota? Estoy temblando en mis zapatos. Anota también eso.

Riéndose, Jared me agarró la mano. Tomando su señal, todo el mundo se


agarró el uno del otro y nos teletransportó a todos fuera de allí, dejando felizmente
atrás a un Collins enrojecido y una Eloise gruñona.
Traducido por Mais, Pili y Krispipe

Sam
Quentin y el calvo y fornido vampiro a su lado retrocedieron en sorpresa
cuando aparecimos delante del lugar en el que estaban agachados dentro del
bosque. Quentin parecía ser una mezcla de alivio y fortaleza al vernos. Después que
todos intercambiamos asentimientos en señal de saludo, él hizo un gesto hacia el
chico a su lado.

—Este es uno de mis vampiros, Gio.

Jared se metió inmediatamente en el tema.

— ¿Ante qué nos enfrentamos?

Quentin apuntó al campamento que estaba colocado a unos cien pies.


Nuestra visión aumentada de vampiro significaba que podíamos verlo bastante
bien.

—Por lo que hemos podido reunir, hay aproximadamente de sesenta y


ocho hasta setenta humanos que quedan en total… casi todos están por la villa y
alrededores, cazando vampiros. El resto de los humanos está en esta área. No
quería lanzar un ataque hasta que tuviera su apoyo.

—De hecho, no habrá ataque. Tenemos un nuevo plan. —Retransmití


nuestra conversación con Antonio—. Como tal, el nuevo objetivo es matar a cada
último vampiro contaminado pero permitir que los humanos vivan.

Quentin se vio extremadamente decepcionado, lo que no era una sorpresa


dado que estos humanos habían sedado y capturado algunos de sus vampiros.

— ¿Qué hay de los cautivos? Uno de ellos es mi hermano. Lo quiero fuera


de ahí.
—Lidiaremos con los vampiros que han sido cautivos —le dijo Jared,
entendiendo perfectamente la angustia de Quentin—. ¿Tu hermano está
contaminado?

—No, pero los otros sí.

—Entonces sacaremos a tu hermano —le aseguré—. Pero los


contaminados serán destruidos… solo los prisioneros no contaminados serán
liberados, lo siento.

Triste pero resignado, Quentin asintió.

—Lo entiendo.

—Para poder liberarlos, planeamos no ser vistos o escuchados por los


humanos. Con tal que los otros humanos no regresen al campamento, no hay razón
para que no sea posible.

Quentin frunció el ceño pensativo. — ¿Asumo que ayudará si distraemos a


los humanos de los alrededores y los llevamos más allá?

—Sí. —Jared miró al campamento—. Si los otros humanos regresan, todo


podría irse a la mierda. Deshabilítenlos si es necesario, pero no los ataquen.

—Uno de mis vampiros puede inducir el sueño, y otro puede causar


alucinaciones… esos dones en particular podrían ayudar aquí.

Con la consideración brillando en sus ojos, Cristiano dijo:

—Quiero ir con Quentin. —Él necesitaba su venganza, lo entendía.

—Yo también —declaró Ava.

Cuando Salem gruñó, sacudí mi cabeza hacia él y hablé en voz baja:

—Es su decisión. Ella y su hermano necesitan esto. Es la única razón por la


que han venido. —Su respuesta fue un gruñido.

Jared le dijo a Quentin:

—Mientras algunos de ustedes se concentran en distraer a los humanos y


llevarlos lejos, el resto de ustedes debe cazar en silencio a cada vampiro
contaminado antes que los humanos se puedan hacer con ellos.

Chico se frotó su nuca.


—Me sorprende que no estén atacando a lo loco.

Quentin refunfuñó:

—Se están escondiendo… su instinto primitivo de supervivencia ha


tomado el control; sin pensamientos racionales, el instinto es todo lo que tienen.
Una vez que hayan liberado a mi hermano, me gustaría que lo puedan traer aquí.
Gio estará esperándolos una vez que él haya teletransportado a los otros.

Le di un asentimiento de cabeza.

—Buena caza.

Quentin sonrió mientras se ponía de pie.

—Buen acecho.

—Tengan cuidado —dijo Ava y su mirada se quedó en Salem. Cristiano


solo asintió hacia nosotros.

—Tú también —dije simplemente. Una vez que Quentin, Gio, Cristiano y
Ava se teletransportaron, me giré hacia los otros—. Damien, quiero saber en dónde
está situado cada guardia en este campamento. —Stuart hubiese sido una gran
ayuda aquí; sentí su ausencia de modo penetrante—. Denny, necesitamos saber
exactamente cuántos humanos hay en esa tienda y qué clase de armas tienen.

—Y exactamente cuántos vampiros hay en ese vehículo —agregó Jared—.


No quiero teletransportarme ahí sin estar preparado. Apenas los contaminados
sepan que tienen compañía, lo más probable es que causen un estruendo. No
necesitamos eso.

Denny rápida pero silenciosamente avanzó cincuenta pasos a través del


bosque antes de reducirse a un charco pegajoso y deslizarse rápidamente hacia el
campamento. Damien se calmó e inclinó su cabeza en reverencia, y supe que se
había vuelto astral para transportarse y reunir la información que necesitábamos.

—Estaba esperando encontrarme en mitad de una zona de guerra. —Chico


escudriñó sus alrededor con cautela—. El lugar está en silencio. —Lanzó una
mirada ansiosa hacia Jude, quién estaba agachada a su lado.

—Sí —acordó Butch—, antinaturalmente silencioso. Es incluso peor que


cuando estuvimos en los túneles. —Harvey aplastó un mosquito—. Este tipo
situación me recuerda a nuestro campo táctico de entrenamiento. Ya sabes, estar
en una villa abandonada que está mortalmente en silencio.
La boca de Jared se retorció.

—Entonces pensemos en esto como lo hemos practicando en millones de


ocasiones durante el entrenamiento… moviéndonos rápido pero en silencio, y
permaneciendo fuera de la vista.

Alora se abrazó a sí misma, frotando sus antebrazos.

—Espero que Ava esté bien.

Jude parecía igual de ansiosa.

—Ella es tan pequeña.

—Ava puede cuidar de sí misma, créanme. —Sintiendo la cautela de


Dexter, casi sonrío. Su presencia constante era un consuelo, incluso cuando estaba
en forma de tatuaje.

De pronto, la cabeza de Damien se elevó y tomó una respiración profunda.

— ¿Estás bien? —le preguntó Reuben.

—Sí, bien. —Damien se giró hacia mí y Jared—. Hay catorce guardias en


total. Seis están patrullando el campamento. Cuatro están haciendo guardia a la
tienda. Y otros cuatro están cuidando el vehículo que tiene las jaulas. Cada uno de
ellos está vigilando. Claramente saben que es mejor que estén alertas. Saben con lo
que están lidiando.

Jared inclinó su cabeza.

— ¿Vigilantes y nerviosos o vigilantes y confiados? —Había una diferencia


grande. Uno significaba que podrían fácilmente entrar en pánico y que su instinto
de “vuelo” los haría dudar. El otro significaba que estaban psicológicamente
preparados y no dudarían en actuar.

—Los patrulleros y los que están vigilando el vehículo se ven alertas pero
asustados. Los otros están bastante confiados… incluso parecen un poco altos de
adrenalina.

Jared iba a decir algo de nuevo pero fue distraído cuando el charco
pegajoso se deslizó hacia nosotros. Rápidamente se reformó en Denny. Se sacudió
un poco.
—Hay cinco humanos dentro de la tienda. Definitivamente son militares, y
están armados con mierda que ni siquiera sabía que existía.

Damien asintió.

—Los guardias… particularmente los patrulleros… también están bien


armados. Ni siquiera sé lo que llevan. Aunque sí identifiqué bombas de humo y
pistolas tranquilizantes.

—Diecinueve humanos en total entonces. —Apreté mis labios—. No es un


número muy alto.

— ¿Y dentro del vehículo? —Jared le preguntó a Denny.

—Hay diez cautivos —replicó Denny—. Hay cuatro de los vampiros de


Quentin ahí… solo hay uno que no está contaminado, y está fuera de combate.
Asumo que es el hermano de Quentin. Los otros seis son del equipo del
Comandante Rodney, y por suerte, están solo heridos e inconscientes.

Con su rostro como una máscara de absoluta determinación, Jake dijo:

—De acuerdo. Primero necesitamos desarmar a los seis patrulleros. Chico,


Salem, David…ahí es donde entran ustedes. No quiero que Reuben fortalezca sus
dones mientras lidian con los humanos. Todo lo que necesito es que ellos estén
fuera de combate por un tiempo. Después de eso, esconden los patrulleros en los
árboles.

Se escabulleron sin dudar, se dividieron y se dirigieron en diferentes


direcciones para localizar los guardias.

—Es raro estar en una asignación que no involucre torturar a alguien —


comentó Butch después de un completo minuto de silencio. Típico. Cada vez
parecía más que la teoría sociópata era la correcta.

Harvey sonrió.

—Sí. Siempre es genial ver a la Entrenadora asustar como la mierda a la


gente con su látigo. Sexy como el infierno también. ¡Au! —Le frunció el ceño a Jared
por darle un puñete sobre su cabeza. Reuben sacudió su cabeza hacia Harvey. —No
sería tan malo si hicieras eso solo para irritar al Comandante Michaels como Max y
Damien lo hacen. —Damien sonrió ante eso—. Pero no, lo haces porque no tienes
el tino para mantener tu boca cerrada. Es seriamente preocupante.

Denny, Jude y Alora se rieron en voz baja.


Justo entonces, Chico, Salem y David volvieron. Chico se desempolvó las
manos.

—Listo. Lo escondimos en el mismo lugar así será fácil observarlos.

Satisfecha, asentí.

—Entonces vayamos a la siguiente etapa del plan: llegar a los cautivos.


Chico, necesito que los humanos vigilando el vehículo estén fuera de la ecuación…
no los quiero respondiendo a ningún ruido que escuchen dentro. Pero no te
muevas hasta que te de la señal.

—Claro, Entrenadora.

— ¿Y qué hay de los humanos vigilando la tienda y la gente del interior? —


me preguntó David.

—Siempre que permanezcan donde están, no hay necesidad de siquiera


respirar en su dirección. —Solo podía esperar que las cosas fueran suavemente—.
Chico, Harvey, Jude, Alora…manténgalos vigilados. Si alguno de ellos se dirige hacia
el vehículo o se dan cuenta que los patrulleros no están, contáctate por telepatía
con Jared. Si muchos de ellos están más adelante que nosotros, entonces necesitaré
a Chico para que los duerma por un tiempo. Harvey, tú usarás tu telequinesia para
mantenerlos atrás y darle tiempo a Chico para localizarlos a todos.

— ¿Y qué hay de nosotros? —Reuben hizo un gesto hacia él y Damien.

—Necesito que ambos se queden observando a los patrulleros


inconscientes. Si parece que se van a despertar, contacten a Jared inmediatamente.

—Mi don puede ayudar aquí —dijo Alora—. Puedo preguntar a la fauna
silvestre local que me de advertencias si más humanos se acercan y mantenerlos
distraídos por nosotros. Actuarán como mis ojos y oídos.

—Eso puede ayudar un montón. —Jared apuntó a David y a Salem—.


Necesito que ambos actúen rápidamente una vez que los teletransporte a ustedes y
a Sam dentro de ese vehículo. No queremos que los contaminados tengan
oportunidad de reaccionar ante su presencia. Eso significa que los destruyen lo
más rápido posible. Para que puedan hacer eso, necesitarán a Reuben para que
fortalezca sus dones.

Apenas Reuben hizo su tarea, yo dije:


—Chico, al segundo en que hayas desarmado a los humanos vigilando el
vehículo, contacta por telepatía con Jared. —Él me saludó—. Ahora todos, en
posición.

Todos, además de David y Salem, se escabulleron silenciosamente,


pareciendo casi mezclarse entre sus alrededores.

Jugando con sus manos como siempre, David se estremeció.

— ¿Soy yo o esto solo se ve demasiado fácil?

Las cejas de Jared se juntaron.

— ¿Crees que es una trampa?

David sacudió su cabeza.

—Es solo que se siente… no lo sé… como si el destino fuera un poco


servicial. Y eso es siempre raro.

Salem se encogió de hombros.

—No te olvides que estamos lidiando con humanos. Debe ser fácil.

—Supongo que tienes razón.

Jared me empujó suavemente.

—Chico acaba de contactarme. Los guardias están fuera de combate.

—Entonces nos movemos.

Mientras Jared nos teletranportaba dentro del vehículo, el olor a pescado


podrido me golpeó tanto que me sentí mareada, pero no tuve tiempo siquiera de
evitarlo. Inmediatamente, localizamos a los contaminados. Terminé con uno con
una bola de energía hacia su pecho, Salem destruyó a uno con su golpe físico letal y
David envió un golpe sónico al cerebro del tercer vampiro. Y así, todos fueron
cenizas. Estaba claro que Jared estaba decepcionado de no ser capaz de matar a
uno, pero su don de electroquinesis podía ser bastante ruidoso y no podíamos
arriesgarnos a alertar a nadie.

Salem observó el desastre de jaulas rotas y los pequeños charcos de


sangre.
—Puedes ver hacia donde han escapado y atacado algunos de los
vampiros.

El rostro de Jared se arrugó con disgusto.

—Según Antonio, los Pagoris contaminados quedaron libres y mataron a


muchos de los humanos. Vamos, saquemos a estos chicos de aquí.

Se agarró de la puerta de la jaula que estaba sosteniendo a uno del equipo


de Rodney. La Keja sedada ni siquiera se movió. Dada la fuerza del pestillo, tomó
esfuerzos combinados de Jared y yo para romper la jaula. David y Salem trabajaron
como equipo para liberar a tres de los otros mientras Jared y yo con los dos que
quedaban. Ninguno de los heridos se despertó, aunque algunos de ellos hicieron
sonidos de gemidos bajos que parecían más como gritos en el silencio del vehículo.
Por suerte, no había contacto de ninguno de nuestro equipo así que eso significaba
que los humanos no habían escuchado nada.

Después de teletranportar al hermano de Quentin a donde estaba Gio,


Jared movió a los miembros del equipo de Rodney en dos viajes; colocándolos con
Butch, Reuben y Damien. Mientras tanto, Salem, David y yo nos concentramos en
destruir cualquier evidencia en el vehículo. Sin duda era justo notar que los
humanos claramente tenían alguna, ¿pero por qué darle más?

Pronto, un hormigueo de ansiedad subió a través de mi lazo con Jared pero


él apareció delante de mí inmediatamente, su expresión oscura y ansiosa. Me
quedé rígida.

— ¿Qué sucede?

Él agarró mi brazo.

—Tenemos que salir de aquí ahora.

—¿Qué? ¿Por qué?

—Aparentemente los animales alertaron a Alora que los humanos se están


acercando; le enviaron imágenes de ellos llegando de cada dirección.

Jodidamente fabuloso.

— ¿Saben que estamos aquí?

—No. Chico dijo que alguien en la tienda estaba hablando por una radio
hace unos minutos, pero no había sido capaz de entender lo que decía. Ahora esta
pensando que los humanos habían ordenando a todos sus cazadores que
regresaran al campamento. No se si estan planeando irse o que, pero tenemos que
movernos porque no tengo ninguna intencion de que me disparen un sedante. Le
dije a Chico que llevara a los demas a donde Butch, Reuben y Damien estan
esperando con los miembros del escuadron de Rodney para poder
teletransportarlos a todos de una sola vez. Voy a teletransportaros a los tres a The
Hollow primero y despues regresar.

—No. No me ire hasta que mi escuadron este fuera. Ademas, tengo unas
pocas evidencias mas de las que deshacerme. Teletransporta a los demas y
devuelvelos primero.

El gruno

—Joder, Sam.

—Hazlo. No tenemos tiempo para discutir.

—Es un dolor en mi maldito culo de Pagori —murmuro antes de


desaparecer.

Treinta segundos despues, habíamos destruido la ultima evidencia. Me


volví hacia David y Salem.

—Vamos. Permanecer en el vehículo no sera la mejor idea.

—¿A donde vamos?— pregunto David, siguiendome mientras me dirigía


silenciosamente hacia las puertas dobles de la parte trasera del vehículo.

—Los arboles —adivino Salem, sabiendo exactamente como funcionaba mi


mente. Los arboles del bosque lluvioso eran un buen escondite.

—Sí —Con cuidado y en silencio abrí la puerta... y me golpearon en la


espalda mientras una Keja esqueletica y de aspecto grotesco se lanzaba sobre mí y
clavaba sus dientes alrededor de mi garganta. Bueno, mierda. Ni siquiera tuve
tiempo de defenderme antes de que estallara en cenizas, gracias a David o Salem–
no estaba segura. Ambos estuvieron a mi lado al mismo tiempo que Jared se
teletransportaba frente a mí, sintiendo claramente mi dolor a traves del vínculo.

Palidecio.

—Oh, joder no.


Era mi propia sangrienta culpa. Había hecho que todo el mundo se
concentrara tanto en los humanos, confiando en que los de Quentin y los demas
trataran con todos los vampiros. Debería haberlo sabido mejor y no dar por
sentado que estabamos completamente a salvo de ellos. Jared inmediatamente me
arrastro contra el me llevo a The Hollow. Fue una suerte que David y Salem
estuvieran sujetos a mí o Jared los hubiera dejado distraídamente en su prisa por
llevarme a casa.

Al llegar a la enfermería, Jared me acosto en una de las camas.

—No, nena, no, esto no puede estar pasando.

Junto sus manos detras de su cabeza, mirandome con pura incredulidad.


Una buena Keja a la que le gustaba actuar como una enfermera – al parecer dejar ir
su profesion humana había sido difícil – se precipito con una toalla. Salem se la
arrebato y la apreto firmemente contra la herida de mi garganta. Despues de eso
inmediatamente llamo a Antonio usando el telefono de la enfermería. El resto del
escuadron – que claramente había llegado allí con los miembros lesionados del
escuadron de Rodney y se mantenían solidariamente a su lado– rodearon mi cama.
Maldijeron, gruneron, miraron boquiabiertos y me golpearon con preguntas a las
que estaba demasiado distraída para responder. Mierda, el mordisco estaba
picando como loco y me estaba costando no rascarlo. ¿Se suponía que debía de
picar? No recordaba que Evan, Max o Stuart informaran de eso.

La enfermera, Mary Jane, intentaba repetidamente pasar a traves de los


muchachos para alcanzarme, pero ellos no se movían. Me encogí literalmente de
hombros. No era como si hubiera algo que pudiera hacer para ayudarme de todas
formas.

David trago saliva.

—Entrenadora...Mierda, siento que he tentado al destino.

—Esto no es culpa de nadie sino mía por concentrarme demasiado en los


humanos.

Paso sus manos por su pelo despeinado.

—Deberíamos haber sentido ese vampiro de ahí.

—Si no hubieramos estado ya rodeados por el olor del pescado podrido, lo


habríamos hecho.
—No podías simplemente dejar que te teletransportase a casa, ¿verdad?
dijo Jared paseandose junto a mi cama, que era el porque la gente lo estaba
evitando. Esto era lo que Jared hacía cuando me lastimaba. Desquitarse conmigo.
Sí, era injusto. Pero la logica nunca prevalecía sobre su panico y miedo. Estaba
acostumbrada a eso a estas alturas—. Tenías que esperar a que los demas
estuvieran a salvo.

—Sí. Y tomaría la misma decision otra vez. —Esa era claramente la cosa
incorrecta a decir, a pesar de que era la verdad, porque todo el mundo parecía listo
para explotar contra mí—. Puedes darme una charla sobre esto mas tarde. —Fue a
sentarme, pero Jared me empujo hacia abajo.

—No, no te muevas.

— ¿Por que? Mentir aquí no va a hacer ninguna diferencia. Y no es que


haya algo que alguien pueda hacer. Lo unico que hay que hacer ahora es…

Los ojos de Jared se encendieron de rabia, sus iris brillaban como rayos
laser.

— ¡No me pidas que te encierre en una maldita celda!

— ¿Quieres que ataque a la gente y dejar que la contaminacion se


extienda?

— Y tu estarías perfectamente bien confinandome en una jaula de cristal,


¿verdad?

—Pues por supuesto que no —dije—. Pero, ¿que mas esperas que haga?—
Parpadee cuando hubo un zumbido de movimiento a traves de las puertas y de
repente Antonio estaba a mi lado. Claramente había utilizado el impulso de los
vampiros para llegar hasta ahí.

Parecía angustiado.

—Sam, ¿como ha podido pasar esto?

— ¿Como crees que ha pasado?— resoplo Jared—. Hizo lo que siempre


hace. Se puso en la línea de fuego. Si me hubiera dejado teletransportala de allí
cuando se lo sugerí, ella…

—Te lo dije antes, puedes echarme una charla mas tarde. —Volví mi
atencion a Antonio—. Necesito saber algo. ¿Jared tambien estara contaminado por
nuestro vínculo?

—No. —Antonio suspiro, su voz baja y llena de arrepentimiento—. Pero se


deteriorara gradualmente y debilitara como tu. Y cuando mueras, el morira
tambien.

Mierda, mierda, mierda.

—Dejame echar un vistazo al mordisco. —Antonio retiro suavemente la


toalla. La combinacion de horror, repugnancia y confusion en su expresion hizo que
mi estomago se desplomara—. David, necesito un pano humedo para limpiar la
herida.

A velocidad de vampiro, David estaba de vuelta con el pano.

—Aquí.

—Gracias. —Cada suave pincelada solo hacía que la herida picara mas. Me
estaba volviendo loca mentalmente y tuve que balancear mis punos para evitar
aranarla. Cuando Antonio termino, jadeo. La boca de David se abrio. Los demas
tuvieron reacciones similares.

Oh Dios, ¿ahora que?

— ¿Que pasa?

Jared tomo mi barbilla, giro mi cabeza, y se inclino para echar un buen


vistazo.

—Esta casi completamente curada —dijo incredulo.

—Pero no en el buen modo —advirtio Antonio.

Fruncí el ceno.

—¿Como puede ser malo si estoy curada?

La mirada de Antonio se lanzo de mi a Jared.

—Esto es algo que debemos discutir en privado.

Así que esto estaba relacionado con mi estado híbrido, entonces. Bueno, no
había manera de que pudiera vaciar la habitacion, ya que los heridos estaban
siendo atendidos aquí.

—Entonces hablemos a solas —dijo Jared. Entendiendo, Antonio sostuvo


mi mano mientras Jared me levantaba entre sus brazos. Entonces de repente
estabamos en nuestro apartamento y Jared me estaba colocando en el sofa.

Trate de sentarme, pero me insto a que me recostara. Resoplando, le seguí


la corriente.

— ¿A que te refieres? —le pregunto Jared a Antonio, manteniendo su mano


en mi hombro.

—¿Recuerdas como Sam se curo rapidamente durante su duelo con


Magda? Tenía grandes agujeros en sus hombros.

—Gracias por el recordatorio —gruní.

—Callate —dijo Jared, pero su tono fue sorprendentemente suave a pesar


de la ira apoderandose de el.

—Mi punto es que ella se curo anormalmente rapido, lo que todos


atribuimos a que es un híbrido. Los vampiros han acelerado la curacion, pero si
nuestras lesiones son muy graves, puede llevarnos horas sanar completamente. En
el caso de La Llamadas, las marcas de mordedura empeoran. No se curan en
absoluto. Como puedes ver, la herida de Sam se ha cerrado. Pero las marcas de los
dientes permanecen y se ven feos e irritados.

—¿Feos? —repetí—. Que alguien me traiga un espejo. Quiero saber de que


va tanto alboroto.

A decir verdad, no estaba tan tranquila como sonaba. Pero si expresaba mi


panico, alimentaría el miedo de Jared y lo haría diez veces peor. Cuando nadie se
movio, presione:

—¡Un espejo!

Maldiciendo, Jared desaparecio en el dormitorio. Estaba de vuelta a mi


lado en un abrir y cerrar de ojos con mi espejo en la mano. Al mismo tiempo,
llamaron a la puerta.

—Eso seran mis guardias. Los perdí en mi prisa por llegar a Sam. —
Resulto que Antonio tenía razon. Los guardias entraron con Luther y los pitbulls.

Jared arqueo una ceja a Luther.

— ¿No habías previsto que esto sucedería? —El Asesor sabía guardarse
cosas para sí mismo por temor a alterar demasiado el camino de una persona.

Luther nego con la cabeza.

—Creeme, esto no es algo que te habría ocultado. De hecho, la habría


encerrado para mantenerla a salvo.

En cualquier otro momento, podría haber fruncido el ceno por ese


comentario. Pero estaba demasiado ocupada entrando en panico por la marca del
mordisco en mi garganta. Dios mío, se veía asqueroso. Tal como Antonio había
dicho, la marca era realmente muy fea. Aunque la piel se había curado, estaba en un
extrano estilo de zigzag, como si alguien hubiera hecho un trabajo de costura
realmente malo. Ademas, el parche de piel alrededor de ella estaba manchado y de
un rojo ardiente.

—Esta bien —dije temblorosa, colocando el espejo sobre la mesita—. ¿Que


significa esto?

—Solo puedo especular, porque nunca he visto que esto ocurriera antes —
Suspiro Antonio—. Pero me parece que, aunque la piel se ha cerrado extranamente,
su sistema esta contaminado.

Esa era mi suposicion tambien. Trague con dificultad.

—Sabes lo que hay que hacer.

—No la encerraremos —dijo Jared rapidamente y con vehemencia.

Luther puso una mano en el hombro de Jared.

—Odio estar de acuerdo con ella, Jared, realmente lo odio. No me gusta la


idea de que la enjaulen mas que a ti. Pero es importante que este aislada.

Sacudio la mano de Luther y se alejo. La negacion se pego por toda su cara.

—No puede contagiarlo si no muerde a alguien.

—Puede que pierda la racionalidad mas rapido que los demas —advirtio
Antonio en un tono sensible.

—Es una híbrido, Jared. No tenemos ni idea de como va a reaccionar a La


Llamada. Pero sí sabemos que no va a sobrevivirla —anadio en una voz baja y
cargada de angustia. La resolucion en la cara de Jared ni siquiera disminuyo
levemente.

— ¿Pueden darnos unos minutos a solas? — pregunte a Antonio y Luther.

Antonio asintio.

—Claro. Hare los preparativos adecuados. —En otras palabras, me


prepararía una celda.

Una vez que Jared y yo estuvimos solos, me sente y lo llame con una
mirada.

—Se que es difícil para ti hacer esto. Pero no quiero lastimar a nadie. No
quiero contaminar a nadie. Por favor, no me pongas en una posicion donde pueda
hacerlo. Ya es bastante malo saber que vas a morir por mí.

El se rio, pero si ira se había ido ahora. Solo había una sensacion de
derrota.

— ¿Crees que querría vivir sin ti? ¿Crees que podría estuvieramos
Vinculados o no?

Un nudo de emocion tapo mi garganta de repente y mis ojos se


humedecieron.

—Lo siento mucho.

Se agacho frente a mí y metio mi pelo detras de mi oreja.

—Sabíamos cuando nos Vinculamos en esa ceremonia que significaría que


dependeríamos el uno del otro para vivir. No me arrepiento, y me comprometería
de nuevo.

—Entonces eres un idiota.

Limpio mis lagrimas con sus pulgares.

—Y tu eres una perra loca.


Acaricie suavemente las manos alrededor de sus munecas.

—Tienes que dejar que me confinen, Jared.

—Sam, no.

—Tengo que estar segura de que no puedo lastimar a nadie. De todos


modos, tendre que entrar allí antes o despues. Podría ser antes. —Temblando ante
la picazon que me atormentaba, solte su muneca y fui a rascar la piel con mis unas.
Jared cogio mi mano y beso mi palma.

—No la rasques. Puedo sentir lo mucho que te enloquece.

Mi suposicion era que empeoraría cuanto mas tiempo estuviera


contaminada.

—Llevame a la celda. Por favor.

Cerrando los ojos, apoyo la frente contra la mía.

—Carino... —Su panico, miedo y devastacion se acercaban a mí,


hinchandome, tomando mi aliento. Había incluso un elemento de culpa allí – típico.

—No tienes la culpa —insistí. No parecía hacer ninguna diferencia.

Despues de una serie de profundas respiraciones, se puso de pie y me miro


a traves de sus ojos atormentados. Pense que me alzaría en brazos y me llevaría a
las celdas. En su lugar, recogio su telefono de la mesa y tecleo algunas teclas.
Segundos despues, estaba hablando en voz derrotada pero resignada.

—Llama a Sebastian. Dile que traiga a Paige West aquí.

Oh.
Traducido por Vane Fiorella & Psychgirl

Jared
De pie fuera de la celda de cristal, la que tiene esa barrera impenetrable
entre Sam y yo, que ni mi don de teletransporte podía traspasar, se sintió tan
condenadamente mal que mi estómago se retorció dolorosamente. La idea de no
poder llegar a ella si quería era como un peso de plomo en mis tripas, porque ya
conocía ese sentimiento. Trajo de nuevo todo el miedo y el pánico desde que los
hermanos Trent la habían alejado de mí—como si no estuviera sufriendo suficiente
pánico en este momento.

Estaba sentada en el colchón con la cabeza apoyada en el cristal y las


piernas en el pecho con un brazo envuelto alrededor de ellas. Sus ojos aguamarina
sostenían los míos y me rogaban. No para ayudarla, sino para dejar de sentir culpa.
Tal vez ella tenía razón y era tonto culparme por esto. Pero si solo hubiera
ignorado su estúpida insistencia en esperar a que el escuadrón saliera de allí antes
de partir, ella estaría bien ahora mismo. Por supuesto que sabía en el fondo que
poner seguro al escuadrón antes que a ella era lo que cualquier comandante habría
hecho. Diablos, yo lo habría hecho. Pero todavía estaba enojado con los dos.

Había acordado aislar a Sam de todo el mundo mientras yo trataba con


Paige West—cuando diablos sea que ella llegase—porque sabía que Sam
necesitaba la tranquilidad de que no podía hacerle daño a nadie. A mitad del
proceso de convertirse en un híbrido, había habido un incidente cuando había
perdido todo el sentido de la racionalidad y se lanzó sobre mí, pegándose a mi
garganta—como un vampiro recién nacido lo haría. Esa pérdida de control, ese
conocimiento de que ella me había lastimado, nunca le había sentado bien. Si lo
hacía de nuevo ahora, no sólo lastimaría a alguien, sino que los infectaría. Así que,
sí, definitivamente entendí por qué no quería correr riesgos. Sin embargo, si no
hubiera sabido que confinarla de esta manera era sólo una medida temporal,
probablemente no habría accedido a ello.

Un movimiento en la celda junto a ella llamó mi atención: Evan estaba


tambaleándose a través de la habitación con la mirada más agónica en su rostro.
¿Cómo se siente morir de hambre literalmente, sentirse como tu cuerpo se
marchita? ¿Cómo se siente al sentir que estabas empezando a perder la razón y la
racionalidad? Max y Stuart lucían la misma agonía. No quedaba nada de ellos allí.
Todos eran sólo conchas ahora. Perezosas, esqueléticas, conchas hambrientas. Era
una mierda... joder, no había palabras para describir lo que sentía al ver a las dos
personas que más amaba en el mundo agonizar.

Quería golpear algo, aplastar algo, quería enfurecerme por el destino—


realmente era una perra. En su lugar, puse la palma de mi mano contra el cristal de
la celda de Sam. Alcanzándola, extendió su mano sobre la mía. Odiaba que no
pudiera tocarla cuando era lo único que necesitaba en ese momento, odié el no
poder consolarla. Si Sam lo admitiera en voz alta o no, estaba asustada.

—Pronto estarás fuera de allí —prometí—. El don de Paige te sanará.

Su sonrisa era triste.

—Espero que tengas razón.

Tenía que estar en lo cierto, de otra manera no habría aceptado que esa
hembra fuera llevada a The Hollow—lo que significaría que la visión de Luther se
haría realidad—sin ninguna maldita buena razón. Pero que viniera Paige aquí no
tenía por qué significar que la visión se convertiría en realidad, reflexioné. Las
cosas que Luther preveía no siempre sucedían, como sabía perfectamente bien. Si
tomábamos precauciones sacando a la hembra de aquí lo más rápido posible,
podríamos evitar que algo más sucediera. Era poco probable que quisiera quedarse
aquí por mucho tiempo de todos modos, no si estaba tan dispuesta a estar lejos del
resto de su especie.

Oyendo voces, eché un vistazo a la puerta. Antonio, Luther y los guardias no


solo estaban allí, sino también el escuadrón, Jude, Ava, Cristiano, y -¡oh mierda!
Alora. Evan iba a pedir mis pelotas por esto cuando Paige lo sanara. Cuando Alora
vio a Evan, sus ojos horrorizados se humedecieron al instante y se llevó la mano a
la boca haciendo un sonido al golpearse. Lo mucho que le importaba estaba
brillando en su rostro como un letrero de neón. Evan miró brevemente a la
multitud, pero no hubo ningún signo de reconocimiento en sus ojos.
Antonio me dio una sonrisa comprensiva.

—Sebastian ha llegado con la señorita West y alguien que parece ser una
amiga de ella. Aparentemente, la señorita West se negaba a marcharse sin ella.
Están esperando en la sala del piano. Debes saber que ella no tiene ni idea de por
qué ha sido traída aquí. A Sebastian le preocupaba que si le contaba lo que
queríamos de ella, pondría una gran resistencia. Sólo le dijo que había sido enviado
por ti y le aseguró que ella no sufriría ningún daño.

Dejando caer mi mano del cristal, le dije a Sam:

—Volveré pronto.

Ella asintió, dándome una media sonrisa. Dejarla se sintió mal, pero me
obligué a alejarme de la celda. Estaba a punto de teletransportarme cuando me di
cuenta de que Cristiano se había separado de la multitud y estaba apoyado contra
la pared; la expresión de su rostro me detuvo. No estaba mirándome, sino a Sam.
Como los demás, estaba claramente angustiado y enojado por lo que le había
sucedido. Pero había mucho más que ver en su rostro: dolor, angustia, anhelo y
desesperación absoluta. Lentamente, me acerqué a él.

—Es por esto que nunca fuiste a la Ceremonia de Vinculación. La amas,


¿verdad?

Mi voz pareció sacarlo de cualquier zona en la que hubiera estado. Su


mirada se encontró con la mía. Mientras mis palabras se filtraban, suspiró y volvió
los ojos hacia Sam.

—He aceptado hace mucho tiempo que nunca la tendría. Víctor no permitió
que yo o cualquier otro la tocara. Pero incluso si lo hubiera hecho, nunca me habría
mirado así. Ni una sola vez. Ni siquiera la noche que la besé cuando era humana.
Pero sólo porque aceptara que nunca la tendría, no quiere decir que pueda verla
vinculada con alguien más.

Curiosamente, sentí una punzada de simpatía por él. No era una persona
particularmente simpática, pero sabía que si hubiera tenido que ver a Sam con otra
persona, me habría destruido.

— ¿Sabes lo que es extraño? El hecho de que he bebido de ella en realidad lo


hace peor. Sé exactamente lo que he perdido. —Sus ojos volvieron a mí—. Así que,
por mucho que creas que presumo de haberla probado, no puedes estar más
equivocado. Sería mucho más fácil si no supiera lo que podría haber tenido si las
cosas hubieran sido diferentes. —Tragó saliva con dificultad—. Tú asegúrate de
salvarla. Prefiero verla con alguien más que verla morir.

—Igual que yo. —Y eso demostraba lo importante que era para mí, porque
no era el tipo abnegado. Sin decir una palabra a nadie, me teletransporté a la planta
baja de la mansión y aparecí fuera de la sala de piano. Abriendo las puertas dobles
de par en par, entré en el interior. Además de Sebastián y tres guardias, estaban
también unas mujeres de cabello muy oscuro, pero ahí fue donde las similitudes
terminaron para ambas. Una de ellas era alta y esbelta, de ardientes ojos verdes,
mientras que la otra era una pequeña y curvilínea de ojos marrones.

La morena alta estaba ligeramente delante de la otra mujer—un


movimiento protector. Recordé lo que Antonio había dicho sobre Paige negándose
a marcharse sin su amiga, lo que sugería que el vampiro protector era Paige West.
Pensé que el lenguaje corporal “Mantente jodidamente alejado” era algo raro.
¿Creía que yo quería a su amiga por alguna razón?

—Eres el Heir —se dio cuenta Paige. Su postura protectora no se alivió. De


hecho, se volvió agresiva, pero ella no hizo ningún movimiento hacia mí.

—Así es.

—Bueno, si vas a hacerme daño, adelante —se atrevió con sarcasmo.

— ¿Para qué puedas devolverme tu herida? No, gracias. En cualquier caso,


no tengo ninguna intención de hacerte daño... a ti o a tu amiga, si esa es tu
preocupación.

Sus ojos se estrecharon sospechosamente.

—Entonces, ¿por qué hiciste que alguien nos rastreara?

—No a las dos, sólo a ti. Necesito tus habilidades curativas.

Ella parpadeó sorprendida.

—No soy una curandera.


—Pero tu don hace sanar en cierto sentido, ¿no?

—Sí —finalmente lo admitió.

—Por eso te trajeron aquí.

Ella se quedó en silencio un momento.

— ¿Quieres que cure a alguien para ti? ¿Eso es todo? —Su tono era
escéptico.

—No sólo uno, hay cuatro.

Se rio.

—Y luego me entregarás a mi Creador o, peor aún, me ejecutarás por lo que


sea que él me haya acusado de hacer así esa gente me dará caza.

—No me interesa nada de lo que ha ocurrido entre tú o tu Creador.

—Eres el Heir. Es parte de tu trabajo asegurarse de que se haga justicia.

—En este momento, no estoy hablando contigo como el Heir. Estoy


hablando contigo como alguien cuya pareja está tan herida, que se está muriendo.
— Su amiga jadeó—. Si puedes curar su mal y la de los demás, tus crímenes, sean
cuales sean, serán perdonados instantáneamente.

Paige ladeó la cabeza, evaluándome cuidadosamente.

— ¿Si los curo, dejarás que nos marchemos? ¿Las dos?

—Sí. Tienes mi palabra.

Sin dejar de parecer sospechosa, dejó que su mirada bailara de mí a


Sebastián y viceversa. Después de un momento de silencio, asintió.

—Bien. Los ayudaré. Pero Imani se queda conmigo, no quiero que se aparte
de mi lado.

—Bien.

Mi desinterés por separarlas pareció sorprender a Paige. También la hizo


relajar su postura ligeramente.
—Bueno. Supongo que será mejor que me lleves con ellos para que
podamos terminar con esto.

No podría estar más de acuerdo. Mientras más rápido sanara a todo el


mundo, más rápido podría sacar a ambas mujeres de The Hollow antes de que
cualquier mierda tuviera la oportunidad explotar. Sebastián tomó suavemente el
brazo de Paige, quien apretó rápidamente la mano de Imani, y los teletransportó.
Lo seguí inmediatamente, apareciendo fuera de la hilera de celdas debajo de la
mansión. Paige estaba mirando a la gente con cautela mientras aferraba la mano de
Imani con fuerza.

—Que todo el mundo se aparte a un lado —ordené. Obedientemente, la


multitud se separó, lo que permitió a Paige una visión clara de lo que había dentro
de las celdas.

Ella se quedó boquiabierta.

—Dijiste que estaban heridos.

Sacudí la cabeza.

—Puede que haya minimizado el asunto un poco.

— ¿Un poco? ¡Estas personas están contaminadas con


La Llamada! No puedo ayudarlos.

—Seguro que puedes. Si le quitas el daño y el dolor, deberías quitarle


automáticamente la infección.

—Me atacarán en cuanto me acerque a ellos. Gracias, pero me gusta estar


viva.

Señalé a los tres hombres perezosos.

— ¿Ves al tipo que está masticando su colchón? Es mi hermano gemelo,


Evan. Es un poco difícil decir que estamos relacionados cuando se ve así, ¿eh? Los
otros dos son miembros de mi escuadrón, Max y Stuart. —Tal vez si la hiciera
verlos como personas, ayudaría. Caminé hacia donde Sam seguía sentada; Sus ojos
aguamarina brillaban con una contradictoria mezcla de tristeza y esperanza—. Y
esta es mi pareja, Sam.
—He oído hablar de ella —dijo Imani suavemente—. Se han vinculado
recientemente ¿verdad?

—Sí.

—Y si ella muere, tú también lo harás —pensó Paige. La implicación de que


solo me molestaba por salvar mi propio trasero estaba claro en su voz.

—Eso es correcto, pero es su vida la que más me interesa salvar.

Paige apoyó las manos en sus caderas, soltando un largo suspiro.

—Mira, siento que todos estén enfermos, ¿vale? De verdad que sí. Pero no
puedo…

—Tenemos formas de contenerlos de modo que no puedan hacerte daño —


le insistí rápidamente—. Todo lo que tienes que hacer es tocarlos.

—¡Me contaminaré!

—Sólo si te muerden. No podrán hacerlo porque están inconscientes, e


incluso si te mordieran, puedes simplemente devolverles la herida. —Di un paso
hacia ella, demasiado frenético como para mantener la calma por más tiempo—.
Tal vez tengas razón y no puedas ayudarlos, no lo sé. Pero no pierdes nada si lo
intentas. Yo lo pierdo todo si no lo haces.

—Realmente la amas — susurró Imani sonando sorprendida.

Sí, puede que sorprendiera ver al gran y malo Heir de cual sin ninguna duda
habían escuchado todo tipo de mierda oscura, sentir algo realmente por otra
persona.

—Más que a nada —confirmé.

Imani apretó la mano de Peige.

—Ayúdales.

Paige permaneció callada un momento, parecía estarse debatiendo. Estaba


bastante seguro que todo el mundo estaba conteniendo el aliento.

—Tengo una condición.


Bien, podría negociar.

—¿Cuál es?

—Nos das a Imani y a mí un refugio permanente en The Hollow.

Cerré los ojos cuando la desolación me golpeó. Si estaba de acuerdo con su


petición, entonces la visión de Luther se haría realidad. A través del vínculo, sentí
la ansiedad de Sam.

—Hemos estado escondidas durante mucho tiempo —continuó Paige—.


Queremos volver a vivir.

Aunque eso era entendible, no tenía ni idea de lo que estaba pidiendo. Claro
que podía explicar la visión de Luther, pero podría hacer que Paige pidiera irse
inmediatamente—especialmente viendo lo protectora que era con su amiga.
Estaba asustada de algo, y parecía que estaba lista para huir en cualquier
momento.

—Es tu elección, Jared —dijo Antonio. Pero en realidad, no era una


elección para nada. No había manera de que pudiera rechazar a Paige. Había
agotado todas las posibilidades –era la única oportunidad que nos quedaba para
salvar a Sam y a los chicos.

Suspiré interiormente, volviéndome hacia la multitud.

—Harvey, necesitaré que mantengas a los chicos en posición mientras


David y Salem los ponen a dormir—Tragando saliva, le dije a Paige—: Te
concederé refugio si sanas a los cuatro.

Cuando Paige vaciló, Antonio habló.

—Jared nunca rompería un juramento.

Después de una mirada alentadora de Imani, Paige asintió.

—Necesitaré a alguien a quien transferirle la contaminación.

Ava juntó sus manos.

—Ooh, ¿podemos usar a Collins? —realmente parecía entusiasmada por la


posibilidad. Salem soltó una risita.
—Desgraciadamente, no —dijo Antonio—. Tengo prisioneros que han
estado aquí un tiempo que pueden tomar la contaminación.

— ¿No los has ejecutado? —le preguntó Paige.

La sonrisa de Antonio se alzó hacia el lado malo.

— ¿Por qué haría eso, cuando significaría acabar con su castigo tan
rápido?

—Ah. —Había una abundancia de nerviosismo en ese sonido. Paige se


aclaró la garganta—. ¿Tienes cuatro prisioneros?

— ¿Uno no será suficiente?

—Cuando traspaso una herida, es tres veces peor. En este caso, significa
que la contaminación será tres veces más avanzada cuando el vampiro la tenga.
Tendrá que acabarse con él instantáneamente.

—Bueno, tienes suerte de que tenga cuatro.

Podía ver que ella quería preguntar cuántos tenía, pero se mordió la
lengua.

Antonio presionó su mano sobre el grabado que estaba situado en la


puerta de cristal de la celda. La puerta emitió un siseo al ser desbloqueada, pero
Antonio no la abrió inmediatamente.

— ¿Todos listos?

Moviendo sus hombros y claramente ansioso, Harvey dijo:

—Oh, sí. —Salem y David simplemente asintieron.

Al segundo que Antonio abrió la puerta, los tres vampiros contaminados


atacaron. Harvey dio un paso adentro y usó su telequinesis para enviar a los tres
vampiros contra la pared de la parte trasera de la celda. Mientras él los sostenía en
su lugar, Salem y David usaron sus dones para dejarlos inconscientes.

—Harvey, no los sueltes. —No iba a darles ninguna oportunidad. Me hice


camino junto a él y caminé hacia el interior de la celda. Paige, Imani y Antonio
venían detrás de mí, seguidos de muy cerca por dos guardias, que arrastraban a un
prisionero inconsciente. Lo dejaron debajo del lugar en Evan estaba sostenido
contra la pared. Miré a Paige, que se estaba tapando la nariz. Sí, el hedor era malo.

— ¿Lista?

Ella respondió a eso caminando hacia Evan y alargando el brazo para


posar su mano sobre la marca rezumante de la mordida, rezongando ante la
repugnante vista. Cuando su mano se detuvo a medio-aire, la tranquilicé:

—Incluso si despierta, no podrá moverse.

Aparentemente esas palabras la saciaron, porque algo de la tensión dejó su


cuerpo y puso la mano en su garganta. Lo que pasó después fue una de las cosas
más raras que he visto. Parecía como si algo ondeara bajo la superficie de su piel,
rodeó su antebrazo, y viajó desde su antebrazo a su codo. Fue entonces cuando
apartó su mano y agarró la pierna del inconsciente vampiro a sus pies. La
ondulación ocurrió de nuevo, esta vez pasó desde su codo a su mano y luego al
vampiro contaminado… Y todo sucedió en cosa de segundos. En un abrir y cerrar
de ojos, pasó de normal a estar más demacrado y esquelético de lo que Evan había
estado. Sus ojos se abrieron de sorpresa —allí no había racionalidad en lo
absoluto — pero antes de que pudiera moverse, lo convertí en cenizas con un rayo.

Los ojos de Paige se abrieron de sorpresa.

—Vaya. Y yo pensaba que mi don era asombroso. —Tomó el pañuelo que


Antonio le ofrecía y limpió la repugnante secreción de su mano.

Precipitándome al lado de Evan, sólo pude mirar boquiabierto mientras


me maravillaba por el hecho de que, sí, la mordida se había ido y la contaminación
lo había dejado. Excepto por los círculos oscuros debajo de sus ojos, lucía
totalmente normal. Joder, extrañaba al gilipollas.

— ¿Está curado? —la voz de Antonio chorreaba ansiedad.

—Sí, de alguna jodida manera, está bien. —Todo el mundo vitoreó, y vi que
Paige se ruborizaba bajo la alabanza que le era arrojada por la gente fuera de la
celda. Conociendo el golpe psíquico que le había dado en la cabeza, sabía que Evan
estaría sin conocimiento por un rato, consideré pedirle a Paige que tocara su
cabeza e intentar quitar los efectos del golpe. Pero eso significaba arrastrar a un
prisionero completamente consciente y luego hacernos cargo de los efectos -
mientras más líos causáramos, más tiempo estaría contaminada Sam.
Aparentemente leyendo mi mente, Antonio dijo:

—Estará bien en la enfermería hasta que se despierte. —Por supuesto que


podría tele transportarlo hasta ahí, pero no quería irme hasta que Sam estuviera
bien.

—Yo lo llevaré —ofreció Sebastian mientras entraba en la celda. Dándole


una amplia sonrisa en agradecimiento a Paige, recogió a Evan y desapareció.
Entonces los guardias arrastraron dentro a otros dos prisioneros. Tal como con
Evan, Paige curó a Max y a Stuart transfiriendo la contaminación a los dos cautivos
inconscientes, a quien luego eliminé con mi don. Después, Sebastian tele
transportó a Max y a Stuart a la enfermería.

Fue entonces cuando salimos de la celda y fuimos hacia la puerta de Sam.


Estaba de pie ahora, y apoyada contra la pared de atrás como para asegurarle a
Paige que no era una amenaza.

—Sam sólo ha estado contaminada unas horas —dijo Antonio a Paige


mientras abría la puerta de la celda—. Todavía es completamente racional.

Dile que si se sentirá mejor si Harvey me sujeta en mi sitio, está bien, me dijo
Sam.

—Dice que estaría encantada de que Harvey la mantenga quieta usando su


don, si lo prefieres. No dejaré que nadie la deje inconsciente, pero estoy de acuerdo
con mantenerla en su lugar.

Paige ladeó la cabeza.

— ¿Puedes hablarle a través de tu vínculo?

—Soy telépata. —El pánico cruzó por su rostro. Rápidamente añadí—:


Pero sólo puedo leer los pensamientos que son dirigidos a mí. —Pareció aliviada
por eso, lo que me hizo preguntarme qué estaría ocultando—. ¿Prefieres que Sam
se mantenga quieta en su sitio?

Paige se mordió el labio y le echó un breve vistazo a su amiga. Sentí que


estaba más preocupada de la seguridad de Imani que por la suya. Claramente había
una historia detrás de aquello, pero no me importaba en aquel momento. Todo lo
que importaba era curar a Sam.

—Si te da igual —comenzó Paige—. Preferiría que Harvey hiciera lo suyo.


Con vacilación, Harvey se acercó, luciendo torpe.

— ¿Está segura de que está de acuerdo con esto, Entrenadora? —En


realidad, era un tanto agradable que no quisiera usar su don sobre ella. Asintió y le
sonrió para infundirle ánimos. Tan pronto como Antonio abrió la puerta, Harvey
usó su don para mantenerla contra la pared.

Luego entré a la celda.

—Hola preciosa. —No deseaba nada más que arrastrarla hacia mí, pero
eso tendría que esperar un minuto.

— ¿Están todos bien? ¿Evan, Max y Stuart?

Sonreí.

—Todos están ahora curados y en la enfermería, donde se quedarán hasta


que despierten. —Me hice a un lado para permitir que los guardias dejaran caer a
un prisionero inconsciente a sus pies—. Ahora es tu turno.

Sam dirigió su atención hacia Paige, que miraba su mordida pasmada.

—Se curó. —Sí, Paige estaba alucinando totalmente.

—La piel se curó, pero aún estoy contaminada —dijo Sam.

—Pero, ¿cómo? —Finalmente, Paige se encontró con sus ojos.

Sam se encogió de hombros.

— ¿Cómo puede un vampiro Sventé ser un Feeder? ¿Cómo puede un don


tan ofensivo como el tuyo, hacer algo tan increíble como salvar a una persona de
algo contra lo que nada ni nadie ha podido luchar? Algunas cosas sólo son así.

Después de un codazo alentador de Imani, Paige dio un paso adelante y


puso su mano en la herida. Pero después estaba boquiabierta de nuevo.

—Um, tienes un tatuaje de serpiente arrastrándose hacia la mordida. —No


había duda de que Dexter estaba realmente molesto por saber que Sam estaba
contaminada por La Llamada. No era algo de lo que él pudiera protegerla.
—En pocas palabras, Dexter es mi… protector. Se puede volver una
serpiente viviente a mis órdenes. No te puede herir como tatuaje, así que no te
preocupes.

Asintiendo ante eso, Paige finalmente tocó la herida. Ocurrió lo mismo de


antes, excepto por una cosa. Al mismo tiempo que la ondulación empezó a viajar
por el antebrazo de Sam, una energía comenzó a agarrarse a la superficie del
cuerpo de Sam —era casi como una manta protectora. Y luego todos esos chorritos
azul y gris salieron disparados hacia la mordida, y una luz brilló bajo la mano de
Paige justo cuando hubo un fuerte crepitar.

Paige tropezó hacia atrás, sacudiendo la cabeza. Sin quitar los ojos de Sam,
transfirió la contaminación al vampiro inconsciente. Sólo cuando hube destruido
al ahora contaminado captivo, ella habló.

— ¿Qué fue eso? Parecía un pequeño choque eléctrico.

Genuinamente desconcertada, Sam replicó vagamente:

—Trabajar con energía siempre trae sorpresas. Harvey, ¿puedes soltarme


ahora?

—Oh, seguro. Lo siento, Entrenadora.

Como se encorvó, tiré de Sam hacia mí y la agarré fuerte. La gente se


amontonó en el cuarto, rodeándola, diciéndole que estaban muy contentos por que
estuviera bien, e incluso haciendo bromas — bromas, ¿en serio? A pesar de que
estaba curada, no podía encontrar humor en esta situación para nada. Ni siquiera
les prestaba atención a ellos; sólo tenía ojos para Sam.

—Joder, me alegro que estés bien.

Miró a Paige, quien contemplaba a todos con cautela.

—Paige… Gracias. No tienes de qué preocuparte. Nadie te hará daño.


Después de lo que has hecho por nosotros, nunca lo permitiría.

Chico se volvió hacia Paige.

—Has curado a cuatro personas que son importantes para mí. Te debo por
eso. De lo último que te debes preocupar es por ser lastimada aquí. Tú y tus
amigos tienen mi protección.
Paige tragó saliva, parecía al borde de las lágrimas. Claramente, había
pasado mucho tiempo desde que se había sentido a salvo.

—Gracias.

Presioné mi frente contra la de Sam.

—Necesito estar a solas contigo.

Ignorando las preguntas que venían de los otros, nos llevé a nuestro
apartamento. Está bien, parecía un poco egoísta, pero siempre sería de ese modo
donde Sam estuviera involucrada. Hice su cabello a un lado para enmarcar su
rostro con mis manos.

—No sé qué pasará ahora que Paige está aquí, pero todavía no quiero
pensar en eso.

—Tampoco yo. Necesito tomar una ducha. Todavía puedo oler el pescado
podrido de cuando ese vampiro me mordió. —Si la contaminación hubiese
avanzado, el mismo hedor flotaría desde ella.

Ahuecando su culo, la levanté y ella envolvió sus piernas a mí alrededor.


Lamiendo y mordisqueando su boca, la llevé al baño. Cuando fue a desnudarse,
sacudí la cabeza.

—Deja que me ocupe de ti.

Lo que más quería, era estar enterrado dentro de ella, follarla duro y
liberar ese miedo y el enojo. Pero ella venía primero, y la última cosa que
necesitaba era eso. Así que en lugar de eso, le quité la ropa lentamente, la puse
debajo de la ducha y enjaboné su cuerpo con suavidad. Tuve que reprimir un
gemido ronco cuando ella empezó a devolverme el favor, deslizando sus suaves
manos hasta donde podía llegar. Cuando iba a tocar mi polla, la tomé por la
muñeca.

—Bebe, debes haberte dado cuenta de que estoy duro como una jodida
roca ahora. Contenerme ya es lo suficientemente difícil. No puedo dejar que me
toques.

— ¿Por qué, exactamente, te estás conteniendo?

—No tengo el control para ir despacio, y ser cuidadoso contigo.


Besó mi pecho.

— ¿De dónde sacaste la extraña idea de que necesito que seas lento y
cuidadoso? —Su mano libre se disparó y se enrolló alrededor de mi polla –perra
engañosa. Sus caricias eran firmes, seguras y audaces. Cuando envolví mi mano
alrededor de la suya, deteniendo sus movimientos, hundió sus dientes con fuerza
en mi pectoral.

Gimiendo, anudé mi mano en su cabello, intentando jalarla hacia atrás y


detener su alimentación. En lugar de eso, me encontré presionándola más contra
mí, animándola a que tomara más.

Estaba al borde de venirme, gracias a su saliva Sventé, cuando se detuvo


de pronto. No había ninguna jodida manera de resistirla entonces. Tomé su boca,
la dominé, la saqueé, amando que fuera mía. Jalé su mano de mi polla, la apoyé
contra la pared embaldosada, abrí sus piernas aún más y me puse de rodillas. Su
cuerpo entero vibró cuando aparté sus pliegues con mis pulgares y soplé en su
clítoris.

—Amo lo receptiva que eres. —Empecé a jugar con su clítoris, alternando


entre succionarlo, dar de coletazos con mi lengua y mordisquearlo. Luego ladeé la
cabeza y deslicé mi lengua entre sus pliegues—. Déjame oírte, Sam. —Todo el
tiempo que la devoré, ella gimió y lloriqueó. Por supuesto me maldijo al infierno y
de regreso por mantenerla suspendida al borde.

—Suficiente —gruñó, temblando.

—Nunca es suficiente, bebe. —Me puse de pie, pasé mis brazos por debajo
de sus muslos y la elevé muy alto. Luego la dejé caer con fuerza sobre mi polla,
haciendo que gritara. Joder, la sensación de sus músculos pulsando a mi alrededor
casi era demasiado—. ¿Es esto lo que querías? —dije entre dientes.

Ella gimió en consentimiento y se retorció, tentándome a moverme.


Manteniendo sus piernas balanceadas en la curva de mis codos, me retiré
lentamente antes de follarla de nuevo, yendo más profundo esta vez. Pero no era lo
suficientemente profundo.

—Quiero que lo tomes todo, Sam. —Una vez más me retiré y con una
suave, fiera caricia, me hundí hasta las bolas en ella—. Eso es. —Flexioné mis
caderas, asegurándome de estar lo más profundo que podía. Su cara estaba
contorsionada de placer o dolor, no podía asegurarlo—. ¿Muy profundo? ¿Duele?
Ella asintió.

—Pero no de mala manera.

—Bien, porque necesito estar muy dentro de ti ahora. —Necesitaba saber,


sentir que estaba bien.

—Bueno, porque te necesito ahí.

Contuve el aliento. No era frecuente que Sam reclamara que necesitaba


algo.

—Estoy aquí. Y te voy a follar duro. Muy duro. Y te va a encantar. Y vas a


explotar por toda mi polla y me vas a estrujar hasta quedar seco. —Luego estaba
golpeando inmisericordemente mi polla dentro y fuera de ella. Sus irises brillaban
con color mercurio de excitación — tan jodidamente hermoso.

Se aferró de la pared para asirse, y trató de arquearse ante mis empujes,


pero la tenía agarrada tal como la quería. Mordí la unión de su cuello y su hombro,
gimiendo mientras su sangre fluía sobre mi lengua. El toque de ponche, espeso
como jarabe era jodidamente bueno. Bebí profundamente mientras me hundía en
ella, gimiendo de nuevo cuando sentí que hundía sus dientes en mi cuello. Joder. Mi
ritmo se volvió frenético, violento, mientras ella inundaba cada uno de mis
sentidos.

—Vamos, Sam—ordené bruscamente—. Ordéñame.

Ella gritó contra mi hombro mientras se venía; sus músculos se apretaron


y ondularon alrededor de mi polla, estrujando hasta la última gota de semen en mí,
como si su cuerpo estuviera determinado a tenerlo todo.

Pasaron unos minutos antes de que pudiera hablar.

—Mierda, necesitaba eso.

Jadeando, susurró.

—Yo también.

Mientras yo secaba su cuerpo con una toalla, se mantuvo flexible contra


mí. No pude evitar sonreír, ya que el que Sam estuviera flexible no era una
ocurrencia regular.
Aún estaba flácida como un tallarín cuando la posicioné en la cama y vine a
descansar a su lado, mi cabeza apoyada en mi mano.

—¿Estás bien?

Sus ojos se abrieron con un aleteo, estaban ebrios de placer, pero


también... Desconcertados.

—Realmente harías lo que fuera por mí, ¿verdad?

— ¿Sólo ahora te has empezado a dar cuenta? —pasé mi dedo por la


hondonada de su cuello hacia abajo entre sus pechos y aún más abajo para dibujar
círculos en su ombligo—. Ya deberías saberlo —mi mano se extendió posesiva
sobre su estómago—. Deberías sentirlo aquí. En tu tripa.

—En realidad no pensé que traerías a Paige aquí. No cuando existía la


posibilidad de traer problemas para The Hollow y todos aquí.

¿Pensaba que la dejaría morir por alguna razón? Sacudí la cabeza,


mirándola con falsa simpatía.

—Me encanta este lugar y me importan algunas personas de él, y


considero mi responsabilidad mantener a todos los que residan aquí a salvo. Pero
tú estás antes de todo y todos.

Su entrecejo se frunció, mientras su expresión se tornaba repentinamente


vulnerable. Sabía por qué le era tan difícil comprenderlo. Nunca nadie había puesto
a Sam primero. Ni siquiera sus padres, más preocupados de llevar el negocio
familiar que de ella. Ni su Creador, que había matado a alguien que ella quería y
luego la usó, en todos los sentidos de la palabra. Ni su nido, que se había quedado
parado y mirando mientras la usaban de esa manera. No obstante, muchos le
temían a Victor y habían intentado ayudarla, pero no había sido suficiente. Así que
incluso aunque podía sentir lo importante que era para mí, aun no podía
entenderlo. No se daba cuenta de hasta dónde podía llegar con tal de mantenerla o
protegerla.

Se acurrucó contra mí y presionó un suave beso contra mi pecho.

—Siento mucho haber puesto tu vida en peligro.

Ahuequé su cara, frotando la yema de mi pulgar por su pómulo.


—Nena, no necesitas disculparte por eso. Hiciste tu trabajo; cuidaste de
nuestro escuadrón. Nunca estuve enojado porque mi vida fuera amenazada. Sólo
estaba enojado porque algo te había pasado a ti. No fue tu culpa— no debí culparte.

—Pero podrías haber muerto —su voz era queda, dolida.

—Estaba más preocupado por ti. —La confusión cruzó por su rostro. ¿Ves?
No podía entender que alguien la pondría en primer lugar, que la encontraría tan
vital y necesaria. Haciendo una nota mental para tratar de decirle que la amaba
más a menudo, besé su boca suavemente—. Duerme, nena. Estás exhausta.

—Sólo si no me dejas dormir demasiado. Tenemos que asegurarnos de que


Evan tenga la oportunidad de hablar con Alora antes de irse.

—Te despertaré en un par de horas.

Cerró los ojos.

—Quédate aquí conmigo.

Su súplica apretó mi pecho. Por mucho que intentara esconderlo, había


estado aterrorizada cuando fue mordida — más asustada por mí que por ella
misma. Sabía por experiencia que estar muy cerca de morir tenía una manera de
hacer que te dieras cuenta de cuánto tenías que perder, justo exactamente lo que
era importante y qué tan importante era realmente. Podía conmocionarte a ti y tu
equilibrio de una manera que no mucho más podía hacerlo. Y ella estaba
conmocionada. Descansé mi cabeza en la almohada y prácticamente envolví mi
cuerpo con el suyo.

—Estaré justo aquí.

Ella se quedó dormida con una sonrisa en su cara — y justo como había
hecho el tiempo en que se había quedado inconsciente después de matar a su
Creador —me quedé donde estaba y la miré dormir.
Traducido por AnamiletG

Jared
Cuando llegué a la enfermería unas horas más tarde, fue para encontrar
que estaba vacío aparte de un Evan aún inconsciente y Mary Jane. Explicó que Max
y Stuart ya se habían despertado hacía una hora y habían ido a sus apartamentos a
lavarse y cambiarse. Un poco preocupado de que Evan no se hubiera despertado
aún, me senté en la silla junto a su cama, con la intención de esperar hasta que lo
hiciera. Mary Jane quería demorarse para que ella pudiera cuidarlo cuando
despertara, simplemente porque le gustaba preocuparse por la gente. Pero como
sabía que necesitaría hablar con Evan en privado, le pedí que se fuera. Además,
estaba sanado ahora, así que su ayuda ya no era necesaria.

Fue más de media hora más tarde que sus ojos finalmente parpadearon
abiertos. El alivio me atravesó.

—Hey, idiota.

Sus cansados ojos aterrizaron en mí y su boca se curvó lentamente en una


sonrisa divertida.

—Hey, capullo. —Parecía totalmente drenado y colgado, pero eso era


mucho mejor que lo que había visto hacía unas horas.

—Aquí. —Le di una NST de naranja. Se la chupó—. Tranquilo. —Evan,


siendo Evan, no escuchó—. Te abrazaría, pero todavía apestas.

Él se rio entre dientes. Su voz ligeramente ronca, dijo:

—¿Has encontrado un contra-agente?

— ¿No recuerdas lo que pasó?

Sacudió la cabeza.
—No recuerdo mucho. Pero recuerdo la sed. Recuerdo la sensación hueca
en el agujero de mi estómago. —Me dio la botella vacía y luego con gratitud tomó
otro NST.

Bebió un poco más lento.

—Es extraño... me siento sediento, muy sediento, pero no tengo hambre ni


nada. ¿No debería mi sistema compensar el tiempo perdido?

—Mary Jane te puso a ti, Max, y a Stuart un goteo de sangre pura durante
la primera hora después de que te sanaras cuando estabas inconsciente.

—Eso lo explica entonces. Pero no explica cómo es que estoy curado, o


cómo terminé inconsciente en primer lugar.

—No encontré un contra-agente. Encontré a alguien que tiene la capacidad


de curar. —Le conté sobre Paige West, incluyendo la parte sobre la visión de
Luther. Resultó que Evan no recordaba el tiempo que le había contado
telepáticamente sobre todo mientras él estaba enfermo. También le dije sobre la
asignación y sobre cómo Sam había sido mordida. Sus cejas se elevaron más y más
alto conforme la historia continuaba—. Lamento no haber traído a Paige antes,
pero…

Evan levantó una mano.

—No lo hagas. Estabas protegiendo a tu pareja. Yo tampoco querría que


nada le pasara a Sam. Es como mi hermana. Me alegro de que esté bien. —Su cara
frunció el ceño—. Es un poco extraño que su herida de mordida se curara sola, ¿eh?

—Antonio piensa que es porque ahora es una híbrido. Su piel se cura


increíblemente rápido, tal vez incluso tan rápido que empezó a sanar antes de que
La Llamada tuviera la oportunidad de manchar completamente su sistema y joder
sus habilidades curativas.

— ¿Está ahí la fea marca?

—No, desapareció una vez que Paige quitó la mancha de su cuerpo. —Me
froté la nuca mientras seguía, incómodo—. Hablando de otra cosa... hay algo que
debes saber. Alora está aquí.

Evan parpadeó.
—¿Alora? ¿Por qué?

—Cuando oyó que estabas contaminado, vino aquí.

Increíblemente perceptivo, Evan entrecerró los ojos al decir


acusadoramente:

—Lo prometiste, ¿no? ¿Dejaste que me viera así?

—Alora se preocupa por ti, Evan. Ella no habría venido en una asignación y
puesto en peligro su vida si ella…

—¿La dejaste ir a una misión?— Él se quedó boquiabierto, claramente


horrorizado y cabreado.

Maldita sea, estaba cavando un hoyo más profundo para mí aquí. Seguí
adelante.

—Aunque ella crea que nunca la querrás, ella vino aquí y pidió permiso
para quedarse por un tiempo para ayudar a encontrar una manera de salvarte. —
Dejé que eso se hundiera un minuto—. Nos contó todo, Evan. Para ser honesto, yo
fui un poco bastardo con ella al principio porque pensé que te había rechazado.

Desvió la mirada.

—Fui yo quien la rechazó. Fue un shock, ya sabes. Lo que me dijo... nunca


lo habría visto venir.

—Yo tampoco.

Dejó salir un largo suspiro.

—Supongo que porque la vi en la visión, siempre di por sentado que ella


sería mía. Que una vez que finalmente la encontrara, todo caería en su lugar,
¿sabes? Nunca se me ocurrió que habría otros obstáculos. Y como obstáculos, este
es uno muy hijo de puta.

— ¿Fue sólo la sorpresa lo que te hizo rechazarla o ella tiene razón y


realmente no la quieres?

Se pasó una mano por su desaliñado pelo.

—Nunca tendríamos lo que tú y Sam tienen.


Me incliné hacia adelante en mi asiento.

—Evan, me encanta estar vinculado a Sam. Si quieres la verdad, es la


seguridad extra que alguien tan jodido como yo necesita. Pero todavía estábamos
felices ante la vinculación, y habríamos seguido siendo felices si no lo hubiéramos
hecho.

Se encontró con mis ojos entonces.

—Pero ¿podrías haber estado feliz con ella sabiendo que alguien más
estaba atado a ella? ¿Que pertenecía a otra persona?

—No voy a mentir, habría sido una puta tortura si estuviera atada a otro
tipo. Pero eso no me habría mantenido lejos de ella. Nada podría. —Era la
verdad—. Piensas que Alora pertenece a ese gilipollas porque están vinculados,
pero no es así como funciona. Alguien sólo puede pertenecer a otro si así lo
permite. Lo sabemos mejor que la mayoría. Nuestra madre nunca veía a las
personas como personas, sino como objetos que podía poseer, usar y manipular.
Pero nunca dejamos que ella nos tuviera. La rechazamos, al igual que Alora rechazó
ese gilipollas.

—Ni siquiera puedo matarlo. Si lo mato, ella moriría. —Su risa era hueca—
. Demonios, Jared, está malditamente vinculada a otra persona. No sé cómo
empezar a lidiar con eso.

—Lo entiendo, pero como dije antes, ella no le pertenece. Ella cometió un
error de juicio cuando era joven y ha estado pagando por ello desde entonces de
una manera verdaderamente grande. ¿Crees que le gusta estar unida a alguien a
quien desprecia? ¿O te has envuelto tanto en tu propio dolor que has olvidado el
suyo? —Su silencio habló por él—. Si estás dispuesto a dejar que esto te impida
llegar a Alora, entonces tal vez te equivocaste y no están destinados a estar juntos
después de todo. —Evan abrió la boca como para objetar, pero luego la cerró—. Tal
vez te has hecho creer que ella sería tuya porque la viste en esa visión de Luther.
Tal vez tuviste esa visión sin ninguna buena razón.

Evan inclinó la cabeza.

—Nunca me has hablado de la visión tuya que tuvo Luther.

Me puse rígido.

—Nunca me hablaste de la tuya hasta que Alora llegó aquí.


Él hizo una mueca.

—No quería que lo estropeasen.

— ¿Cómo lo habría estropeado?

—Al reírte por estar siendo fiel a alguien que aún no conocía.

Eso realmente dolió.

—No soy tan bastardo, Evan. Sólo porque realmente no había visto el
punto de las relaciones en ese entonces no significa que pensara que todos los
demás eran estúpidos por querer una. Sabía que no funcionabas como yo, y no
quería que lo hicieras. Envidiaba el hecho de que no estuvieras jodido por las
mujeres y las relaciones a pesar de nuestra infancia. Pero también me alegré por
ello.

Su sonrisa era un poco triste.

—Oh estoy desordenado a mi manera especial, confía en mí en eso. Pero


tuviste un infierno mucho peor que yo. Esa clase de mierda hace su marca. Y no
pienses que no me di cuenta de que por el camino has evadido totalmente el tema
de tu propia visión.

Sí, bueno, eso no era algo que tuviera la intención de tocar. Si yo iba a
hablar de ello, Sam merecía ser la primera en saberlo.

—Eso no es importante en este momento. Estamos hablando de ti. Acerca


de tu futuro. ¿Realmente vas a joderlo? —El cabrón obstinado no dijo nada.

—Ella sólo vino aquí para ayudar a encontrar una manera de salvarte —le
recordé—. Ahora estás bien, lo que significa que se irá muy pronto a menos que tú
se lo impidas.

Estaba claro cuánto le dolía la idea.

—Probablemente ya se haya ido.

Una sonrisa apareció lentamente en mi cara.

—Sam la mantiene ocupada.


—Por supuesto que sí —dijo secamente, sonriendo—. Son un par de putos
entrometidos, ¿lo sabes?

—Sí, lo sé. —Me levanté—. Venga. Te llevaré de vuelta a tu casa para que
puedas ducharte y cambiarte, porque realmente apestas. Después te llevaré hasta
Alora.

Él suspiró.

—Le he hecho mucho daño.

—Así que se lo compensaras. Ella se preocupa por ti, y tú te preocupas… —


La puertas de repente se abrieron y todo el escuadrón se apiló en la habitación.
Cada uno de ellos estaba tan jovial y alegre que parecían niños en Disneyworld.

Stuart sonrió a Evan.

—Estas despierto. En caso de que no lo sepas, luces como la mierda.

Max también sonreía.

—Sí, como un sobreviviente de un tornado o algo así.

Evan resopló.

— ¿Saben que ustedes tampoco parecen flores primaverales? Me alegra


que ambos estén curados, también.

Ya que yo era bueno en muchas cosas, pero no mucho con cosas


emocionales, simplemente dije:

—Sí, es bueno ver que están bien.

Max exhaló pesadamente mientras se volvía hacia mí. Su expresión era


seria ahora.

—Quería hablar contigo sobre algo. Los chicos me comentaron sobre ese
imbécil, Collins. Ya se lo he dicho a Sam, pero quiero que tú también sepas que el
cabrón está mintiendo... yo no presenté ningún tipo de queja de ella.

—Ninguno de nosotros cree que lo hicieras.

Parecía sorprendido.
—¿Ni siquiera tú? Quiero decir, sé que no te gusto. Y todavía estás
paranoico con que quiero a Sam.

—En realidad no. —Era cierto. Claro, podría ser posesivo y celoso y
reaccionar exageradamente cuando alguien la tocaba o coqueteaba con ella. Pero
yo sabía cuándo alguien la quería y cuando alguien estaba sólo tratando de joder
conmigo para su propio maldito entretenimiento. Esto último se aplicaba a Max—.
Hace un tiempo que sé que ya no la quieres. Incluso me dijiste eso, ¿recuerdas?

—Sí, pero no estaba seguro de si me creías.

—Bueno, lo hice. —Me reí—. Si pensara que habías dicho esa mierda al
Prelature por amargura y alguna clase de 'si no puedo tenerla, nadie puede', no le
habría pedido a Paige que te curara. Te habría dejado morir y no habría dado una
mierda por ti. —Max inclinó la cabeza, aceptando eso.

—Está bien, me siento perdido —dijo Evan—. ¿Quién diablos es Collins?

—Te lo explicaré todo antes de que te lleve con Alora. —Cuando Evan hizo
una mueca, añadí—: Lo lamentarás siempre si no hablas con ella. Incluso si es sólo
para decir adiós.

Después de un momento, Evan asintió y se puso en pie. Agarré su brazo,


listo para teletransportarnos lejos, cuando Chico habló repentinamente.

—Espera, la razón principal por la que estamos aquí es para invitarlos a la


fiesta que haremos esta noche. —Nos dio una mirada aguda—. Espero verlos allí. Si
algo merece ser celebrado, es el hecho de que todo el mundo está vivo y bien.

No podía discutir con eso.

—Estaré allí.

—Yo también —dijo Evan. Sólo entonces el pelotón salió de la habitación,


todavía aturdido e incluso infantil en su emoción de ser todo un equipo una vez
más.

Entonces teletransporté a Evan a su apartamento donde se duchó y se


puso ropa fresca. Mientras ambos bebíamos algunos TNS, le dije todo sobre Collins
y Eloise. El rostro de Evan se oscureció cada vez más hasta que parecía listo para
atacar a alguien. Sí, Collins y Eloise parecían tener ese efecto en todo el mundo.
—Me sorprende -y con una especie de asombro- por cómo se ha contenido
Sam. —Evan echó todas las botellas de TNS vacías en la lata de basura.

—Así como todos los demás.

Aprovechando mi vínculo con Sam, encontré su ubicación exacta y nos


teletransporte allí. Esta habitación en particular era la única dentro de la mansión
de Antonio que tenía un aviario de cristal alto en el centro y estaba enmarcado por
un estrecho arroyo. Dentro de la pajarera había árboles, plantas y animales como
conejos, cobayas, canarios y otras especies de aves. Era un lugar al que Antonio
venía a menudo cuando necesitaba relajarse y pensar.

Sam, Alora, Antonio, Luther, Sebastián y — Dios nos ayude — Collins se


reunían alrededor del aviario. Hablar de él con Evan me había hecho perder la
cabeza, y ahora me llevaba todo lo que no tenía para golpear al bastardo.

—Evan, es bueno verte bien otra vez. —Antonio abrazó a Evan, dándole
una sonrisa paternal—. Se te ha echado de menos.

Sebastian golpeó ligeramente la espalda de Evan, sonriendo ampliamente.

—Sí, es bueno tenerte de vuelta.

La expresión de Luther era sombría.

—Ojalá hubiera previsto lo que te pasaría, Evan. Si hubiera… —Evan


levantó la mano para detener las palabras de Luther.

—No puedes preverlo todo. Y mira, estoy bien ahora.

—Deja de acaparar a mi cuñado—dijo Sam jocosamente antes de darle un


breve abrazo.

—No creí que alguna vez me alegraría ver esa sonrisa maliciosa otra vez.
—Evan se echó a reír, devolviéndole el abrazo.

El segundo en que Evan y Alora chocaron los ojos, todo en la habitación


pareció desaparecer. Fue un momento crucial, porque podría ir de cualquier
manera —sobre todo porque todavía no tenía idea de lo que Evan tenía la
intención de hacer sobre la situación. Empezó a hablar, pero entonces Collins dio
un paso adelante.
—Es un placer conocerte finalmente, Evan.

Evan sacudió automáticamente la mano que ofrecía.

—¿Y quién es usted?

—Me llamo Fredrick Collins.

Le devolvió la mano y Evan lo fulminó con la mirada.

—No puedo decir que sea un placer para mí.

Collins empezó a recuperarse rápidamente, forzando una sonrisa


temblorosa mientras retrocedía.

—Sí, bueno, es bueno ver que estás bien. Debo admitir que no creía que
hubiera una forma de luchar contra La Llamada. El contra-agente debe ser
sustancial. —Fue una pista para más información. Nadie le había dicho a Collins
acerca de Paige West —ella había pedido que su participación fuera secreta para
los forasteros, no queriendo que su Creador se enterara de su ubicación. El "No
saber" estaba matando limpiando a Collins.

Evan no tomó el cebo. En su lugar, volvió su atención hacia Alora. Su rostro


se suavizó.

—¿Podemos hablar?

Su sonrisa era vacilante.

—Seguro. —Cuando él tendió una mano y ella la tomó, él le lanzó una


sonrisa y la llevó fuera de la habitación. Esperemos que esa sonrisa significara
cosas buenas, porque si alguien merecía felicidad, era Evan.

Satisfecha, Sam me sonrió.

—Tengo que admitir que no estaba segura de sí había venido a verla. Lo


que le dijiste claramente funcionó. —Ella besó mi mejilla—. Lo hiciste bien.

Pasé el brazo por sus hombros.

—Lo resolverán. —O, al menos esperaba que lo hicieran. Miré a Antonio—.


¿Cómo se lo tomaron los humanos cuando se dieron cuenta de que todos sus
cautivos habían desaparecido?
La boca de Antonio se crispó en una sonrisa.

—Según Quentin, todo el asunto fue bastante humorístico. Cuando


capturaron a los vampiros, los humanos creyeron muy inteligentes. Sacar los
cautivos así, delante de sus propias narices... fue un llamado de atención; Les dejó
dicho que realmente no tenían ni idea con lo que estaban tratando y que era mejor
dejarlo estar.

—Dudo que renuncien a sus intentos de atrapar y contener a algunos de


nuestra especie —dijo Sebastian—. Pero habrán recibido nuestro mensaje en voz
alta y clara.

Antonio asintió, todavía sonriendo.

—Ciertamente fueron muy rápidos en empacar y marcharse, o eso me han


dicho.

Habría sido divertido verlo.

—¿Y todos los vampiros contaminados?

—Quentin me aseguró que todos los últimos fueron destruidos. No hubo


otras víctimas, así que todos los vampiros sin mancha regresaron a casa con
seguridad. Sólo Sam fue salió herida.

Por un segundo, cuando recordé el momento en que la habían mordido, el


cóctel de emociones oscuras volvió a mí. Contraje mi brazo alrededor de ella,
increíblemente agradecido de que estuviera bien.

Collins torció los labios mientras la miraba.

—Por lo menos esta vez tu imprudencia solo te ha dañado a ti,


Comandante Park... —gruñó cuando mi mano estuvo en el cuello de su camisa y lo
golpeé contra la pared.

— ¿Herir? ¡Podría haber muerto, joder! Y eso fue por poner la seguridad
de todos los demás antes que la suya. Esa es la clase de persona que es. ¿Yo? No
tanto. Soy lo suficientemente egoísta como para preocuparme más por su
seguridad que la de los demás. ¿Sabes lo que eso significa para ti? Significa que si
sigues empujando así, yo empujaré también. ¿Y sabes qué más? —Coloqué mi cara
cerca de la suya; se congeló y sus ojos se abrieron—. Ni siquiera lo verás venir.
—No puedes amenazarme —dijo tembloroso.

—Oh, claro que puedo. Y lo he hecho. Estás cometiendo un error al pensar


que trabajar para el Prelature te da algún tipo de inmunidad; que puedes hacer y
decir lo que te de la puta gana. Nadie te mantendrá a salvo de mí si sigues diciendo
tonterías como esas sobre Sam.

Tragó saliva sonoramente.

—Suéltame. —Era más una súplica que una demanda.

—Pero esto es divertido.

Sam suspiró cansada.

—Déjalo ir, Jared. Estoy segura de que le gustaría anotar el incidente en su


libreta. Sólo recuerde empezarlo con su agravante, insensible, muy irrespetuoso,
por no hablar que nada profesional, comentario, Sr. Collins.

Sonriendo, liberé a regañadientes al bocazas y me alejé.

Arreglando su corbata y su camisa, un tembloroso Collins se aclaró la


garganta.

—Dejaré pasar esta.

Porque sabía que Sam tenía razón. Había cruzado una línea, y mi reacción
estaba completamente justificada.

—Muy bien por ti —murmuró Sam.

Prácticamente se dirigió a la puerta. Cuando llegó a ella, volví a hablar.

—Deberías saber otra cosa. Max no está muy contento de escuchar lo que
dijiste sobre él. Pero estoy seguro de que pronto descubrirás por ti mismo lo poco
feliz que está. —Collins se lamió los labios nerviosamente y salió corriendo.

Sam sacudió la cabeza con incredulidad.

—Es casi como si quisiera resultar herido.


—No puedo garantizar que se vaya de aquí en una sola pieza —le dije a
Antonio—. Si no lo mato yo, es posible que alguien más lo haga porque se las
arregla para no solo sacarme a mí de mis casillas.

Antonio echó un vistazo a la puerta, suspirando. Tenía que ser


desalentador saber que uno de sus vampiros, su primogénito, era un maldito
idiota. Y sin duda era difícil para él ver a Collins comportarse así hacia la gente a la
que Antonio cuidaba, sobre todo sabiendo que podría muy bien hacerle daño a
Collins. Una parte de Antonio tenía que sentirse desgarrada por el asunto.

—Si algo malo le sucede mientras está aquí, será seguro decir que cavó su
propia tumba.

Totalmente consciente de que hablar más sobre el pendejo sólo


empeoraría mi estado de ánimo, cambié rápidamente el tema.

—¿Dónde están Paige e Imani? —Sería agradable oír que habían cambiado
de opinión y decidieron marcharse —por egoísta que fuera, pero no era optimista
al respecto.

—Están en la casa de huéspedes, descansando. Es triste que la presencia


de Paige aquí pueda conducir a algo horrible, pero no se puede negar que ella nos
hizo el mayor servicio. Sería deshonroso tratarla mal.

Sabía que ese comentario era para mí beneficio.

—No tengo intención de tratarla con nada más que respeto. No me agrada
que se quede, pero salvó a Sam y a los chicos. Siempre estaré agradecido con ella
por eso.

Por supuesto que odiaba el hecho de que Paige en The Hollow pudiera
poner en peligro a Sam, pero de todos modos habría muerto sin la ayuda de Paige.

Sam frunció el ceño.

— ¿Sólo yo notó que está un poco paranoica de que queramos quedarnos


con Imani?

Empecé a jugar con el pelo de Sam, entrelazando un largo y sedoso hilo


alrededor de mi dedo.
—No, yo también me di cuenta. Es extraño de sobreprotectora es Paige con
ella. Estoy empezando a preguntarme si la chica necesita protección de algo o de
alguien.

—Cuando encontré por primera vez a Paige —comenzó Sebastián—, entró


en pánico e inmediatamente le ordenó a Imani que huyera. Yo diría que Imani está
de hecho en algún tipo de peligro. Pero si hay algún tipo de secreto, es muy poco
probable que Paige nos diga lo que es, cuando está tan cuidadosa de nosotros como
lo está ahora.

—Es cierto —dijo Antonio—. Estoy seguro de que Paige lo explicará al


final, ya que supongo que esperará que se le añada protección a Imani si eso es
precisamente lo que la chica necesita.

—En otra nota, ¿crees que todavía hay algunos vampiros contaminados
por ahí? —Le pregunté a Antonio.

—Hace unas horas tuve una teleconferencia con los Grandes Maestros —
respondió—. Confirmaron que han rastreado todos los vampiros contaminados de
su nido y también los de los alrededores, y que los han destruido a todos. Como tal,
espero que no haya más.

Pasé la mirada por Antonio, Luther y Sebastián.

—¿Crees que La Llamada se quedará inactiva de nuevo ahora que todos


los contaminados están muertos? Quiero decir, cuánto daño a la población suele
hacer antes de que se detenga?

Luther encogió delicadamente un hombro.

—Difiere cada vez.

—Y eso puede ser porque todos los contaminados fueron destruidos o


porque La Llamada está lista para volver a dormitar de nuevo—añadió Sebastian—
. Es razonable suponer que es lo primero. Esa sería mi suposición.

—Tenemos otro tema muy importante. —Luther de repente parecía


preocupado—. Collins y Eloise sin duda extenderán la noticia de cómo Sam, Evan,
Max y Stuart han sido sanados. Además, Quentin es muy consciente de que Evan
estaba contaminado, por lo que tendrá un gran shock cuando se da cuenta de que
Evan está vivo y bien. Otros querrán saber cómo se han salvado. Necesitamos tener
algún tipo de historia preparada.
—No te preocupes —dijo Antonio—. Pensaré en algo. —Y no tenía ninguna
duda de que él llegaría a algo bueno, al igual que tuvo al explicar los cambios que
Sam había sufrido.

—Ahora que la contaminación ha sido tratada, pronto haré el anuncio


sobre la próxima Coronación. Programaré la Coronación dentro de tres semanas.
Para entonces, si hay cualquier vampiro más contaminado, será evidente.

— ¿Harás el anuncio por teleconferencia? —El nerviosismo de Sam no era


obvio en su voz, pero yo podía sentirlo. ¿Quién no estaría nervioso al gobernar a
toda su clase?

—Sí. Me gustaría que ambos estuvieran allí.

Asentí con la cabeza de acuerdo.

—¿Cuándo piensas hacerlo?

—Viernes por la tarde.

Así que eso nos daba a Sam ya mí cinco noches antes de que todo cambiara
para siempre.

—Por ahora, dejen de lado sus preocupaciones y disfruten de su velada. Oí


que el equipo está preparando una fiesta. —Antonio sonrió—. Todos hemos sido
invitados, así que podríamos hacer una aparición.

—Entonces tal vez te veamos allí. —Tomé la mano de Sam en la mía—. Ten
en cuenta que cuando el Escuadrón hace una fiesta, realmente es una fiesta.
Traducido por Psychgirl & YoshiB

Sam
Jared no podía tener más razón. Aunque se suponía que la fiesta debía
tener lugar en el apartamento de Chico, la manzana entera – que albergaba a diez
escuadrones de la legión – estaba celebrando y pasándola en grande.

La música estaba a tope, la comida y el TNS se ofrecía, junto a humanos


drogados que descansaban en casi todas las habitaciones.

Jared y yo nos abrimos camino al apartamento de Chico, que demostró


estar lleno de gente. Intercambiando asentimientos y sonrisas con todos, nos
abrimos camino entre la multitud, empujando hombros hasta que encontramos al
equipo. Los diez estaban en la cocina, riéndose de una historia que les contaba
Fletcher. Cuando Jared y yo entramos, todo el equipo se dio la vuelta y nos dotó de
sonrisitas y palmadas en la espalda. Por supuesto, Max me besó de golpe en la boca
sólo para cabrear a Jared. Predeciblemente, Jared empujó a Max a través de la
habitación. Todos, incluido Max, pensaron que era muy gracioso.

— ¡Me alegra tanto que hayas venido! —chilló Ava, mientras me envolvía
con los brazos. Entonces me di cuenta de que Cristiano, Norm, Jude, Paige e Imani
también estaban ahí. Ciertamente fue una sorpresa ver a las últimas dos—. ¡Me
alegra tanto que te hayas curado! Cuando oí que te habían mordido y te vi en
aquella celda, estaba llorando.

Sí, recordaba ver a Ava muy preocupada. Tocada, sonreí.

—Estoy bien ahora, gracias a Paige. —Le lancé una sonrisa agradecida a la
mujer. La que me devolvió era torpe y temblorosa.

—Ella e Imani no querían venir a la fiesta —susurró Ava—. Pero Butch y


Stuart las arrastraron hasta aquí. Por lo que concierne a los chicos, esas mujeres
son lo mejor después del pan en rebanadas.
Sí, de verdad parecía que el equipo tenía intenciones de hacer a las nuevas
adquisiciones parte del grupo. Para Paige e Imani, era increíblemente difícil
resistirse a ellos, ya que Butch y Stuart no eran del tipo de los que se conforman
con un “no” como respuesta.

—Mi querida niña —Fletcher arrastró las palabras, alejándome de Ava y


dándome un enorme abrazo—. Juro que tuve palpitaciones cuando supe que
estabas infectada. —Se separó y me apuntó duro con un dedo—. ¡No me vuelvas a
hacer algo así! Mi corazón no podría aguantarlo una segunda vez.

Rodando los ojos ante el dramatismo de su novio, Norm lo hizo a un lado y


me besó en la mejilla.

—Me burlaría de él, pero honestamente ambos estábamos chillando como


bebés cuando supimos lo que te había pasado.

—Sabes demasiado bien que no te conviene pensar que la dejaría morir


alguna vez —interrumpió Jared, resoplando. Fletcher y Norm se derritieron al
verlo. ¡Oh, por el amor de todo lo que era sagrado!

Cuando Jared sonrió a alguien por encima de mi hombro, me volví para ver
que venían Evan y Alora. Me lanzó una gran sonrisa.

—Gracias por ser una perra entrometida, y mantener a Alora tan ocupada
que no pudiera irse hasta que yo hubiera hablado con ella.

—Esperaba que Jared te hiciera entrar en razón. ¿Eso significa que la


retendrás aquí?

Evan acercó a Alora de un tirón.

— ¿Cómo podría no hacerlo? —Alora se sonrojó, apoyándose contra él.

Escuchando que alguien se aclaraba la garganta, me desvié para ver a


Cristiano. Esta vez, no hubo una sonrisa presumida. Cristiano no era nada sino
terriblemente seguro de sí mismo.

—Es bueno verte… Curada.

—Gracias —dije simplemente, esperando que su sonrisa presumida


siempre presente, saliera a la superficie. No llegó. No estaba segura de si debía
sospechar, o simplemente estar contenta.
—Fue chocante escuchar que te habían mordido, verte herida. Siempre te
he creído invencible, después de toda la cantidad de duelos que te he atestiguado
tener por Victor. —Bruscamente, añadió—. Sólo ten más cuidado en el futuro.

Eso hizo que mis cejas se elevaran. Estaba esperando que Jared lo llamara
gilipollas, y lo mandara a la mierda por darme una advertencia como esa. Pero,
aunque Jared deslizó un brazo a mí alrededor en un gesto muy posesivo, no
maldijo a Cristiano, ni le dijo que se largara. De hecho, Jared asintió en forma de
saludo. ¿Estaban practicando la civilidad? ¿De qué me había perdido?

¿Han llegado a una tregua o algo así?, le pregunté a Jared.

Besó mi sien. No. He decidido dejarlo vivir. Por ahora.

Jude pasó al frente, su expresión extrañamente calculadora.

—Yo, uhm, sólo quería preguntar… ¿Sería muy malo si le cortara el cuello
a Eloise? —Estaba hablando totalmente en serio. Jude amaba su cuchillo y se
agarraba a cualquier excusa para usarlo.

Antes de que yo pudiera responder, Chico se acercó por detrás de ella y


empezó a alejarla.

—Jude, recuerda esa charla que tuvimos sobre… —Su voz se desvaneció
mientras se alejaba y la música se sobrepuso a sus palabras. No estaba segura de
querer saber de lo que se había tratado esa “charla”.

Antonio, Luther y Sebastian aparecieron más tarde… y justo a tiempo para


vernos a Stuart, Max, Evan y a mí encaramados en los hombros de los otros
miembros del equipo, y desfilando alrededor mientras la gente aplaudía.

No me sorprendió ni me alegró que Jared no me rescatara. En lugar de eso,


se rio. Idiota. Le di una mirada que juraba venganza, pero sólo se rio con más
fuerza.

Cuando Denny y Damien finalmente terminaron su circuito por el


apartamento y me regresaron a Jared, agarró mis caderas y me deslizó por su
cuerpo hasta que mis pies se encontraron con el suelo. Esquivó fácilmente mi
bofetón de perra e inmovilizó mis brazos detrás de mi espalda.

—Vamos, nena, ¿cómo podría no celebrar que estás sana y salva?

Bueno, si lo decía así… —Aun así, eres un idiota.


Riéndose de nuevo, estrujó su boca con la mía y succionó mi labio inferior
antes de darle un mordisco agudo.

—Te recompensaré por mi error.

Y lo hizo.

Ignorando el suspiro de "Oh, Dios mío" que vino desde mi izquierda, me


concentré mucho en el asunto muy importante en frente de mí.

Jared sabía que necesitaba enfocarme, así que podía suspirar tanto como
quisiera. Lo bloqueé, bloqueé todo a mí alrededor, y puse cada onza de
concentración en lidiar con el enemigo en frente de mí. Casi.

—Por mucho que me alegre que te guste mi regalo, tenemos que irnos. El
equipo estará esperando.

—Bien —gruñí, guardando mi avance y apagando la consola de juegos.


Jared sacudió la cabeza hacia mí, sonriendo, y me encogí de hombros a la defensiva.

—Está bien, estoy muy inmersa en el juego.

Resopló.

—Esa es la atenuación del año, pero da igual. ¿Crees que Max y Stuart
están definitivamente listos para volver a entrenar?

—Ya han tenido suficiente tiempo libre. —Le habíamos dado a todo el
equipo tres semanas libres de entrenamiento, permitiendo que Max y Stuart se
recuperaran del cansancio que pesaba sobre ellos y dándole a los chicos algún
tiempo para estar juntos.

De acuerdo a Antonio, "reconectarse" sería bueno para ellos y para la


moral. Eso también me había dado un descanso de mi molesta sombra.

Increíblemente, Collins se había aparecido en la fiesta del equipo,


esperando entrar. Butch había abierto la puerta del apartamento de Chico, miró a
Collins sin ninguna expresión y permitió que ésta se cerrara en su cara. Ava estuvo
deleitada por ello y había abrazado a Butch en agradecimiento. A Salem no le había
gustado.

Había hablado un poco con Paige e Imani durante las últimas tardes,
llegando a conocerlas lentamente. Aunque Paige era bastante reservada, ya no
sospechaba de mí. Sin embargo, todavía no estaba cómoda con todos los demás.
Imani era callada entre la multitud, pero otras veces era muy habladora—
especialmente estando Butch presente.

Dejando mis contemplaciones sobre Paige e Imani de lado, tomé la mano


que Jared me ofrecía. Un momento después, estábamos de pie en la arena. El
equipo entero esperaba allí, riendo y bromeando —claramente entusiasmados de
estar entrenando como un equipo completo otra vez. La vista me apretó el pecho,
haciéndome sonreír. Entrenar no había sido igual sin todos ellos juntos.
Desafortunadamente, Collins y Eloise estaban presentes allí, sentados en el área de
los espectadores. Como siempre, Eloise estaba prácticamente semidesnuda.

—Luces bien esta noche, Jared —gritó, a punto de ronronear. Se lamió los
labios y lo recorrió con la vista. Sus ojos luego se movieron hacia mí e hizo una
mueca—. ¿Mala noche? —la insinuación de que estaba vuelta mierda era clara.

—Me gustaría matarla —le dije a Jared totalmente en serio.

Su boca se torció de diversión. —Pero sabes demasiado bien que no te


conviene dejar que llegue a ti. Los dos sabemos que ha estado cebándote desde el
momento en que llegó.

Lo sabía. Si lo admito, no se me había ocurrido al comienzo. Pero por más


que persistía en fastidiarme, más sospechaba que hiciera lo suficiente para echar a
perder la investigación del Prelature. Podría ser simplemente por rencor, porque
yo tenía a Jared. Pero sinceramente lo dudaba, porque nuca lo había perseguido en
el pasado. ¿Por qué molestarse ahora, si había estado satisfecha con una aventura?

Como Antonio había señalado, siempre tendría enemigos por estar una
posición de poder, así que el comportamiento de Eloise podía deberse a eso. O
podría ser algo más, algo más oscuro… Desafortunadamente, estaba empezando a
pensar que era eso último.

Cuando Collins bajó los escalones y enfiló directo hacia mí, gemí
interiormente. Ofreciéndole una brillante pero totalmente falsa sonrisa, dije:

— ¿Sí, señor Collins?


Empezó a despotricar, apuntando con su dedo mientras se imponía sobre
mí… pero no salió ninguna palabra. Mi confusión duró sólo unos segundos. Suspiré
hacia Max, quien se encogió de hombros.

— ¿Cuánto tiempo lleva así?

—Desde que intentó reunirse con nosotros para desayunar más temprano,
éramos todo amigos. Incluso trató de jugar voleibol con nosotros en la playa
anoche. Ese es nuestro tiempo, Entrenadora y él no tiene derecho a molestarnos
así. —Sí, podía entender cómo se sentía Max. Yo había estado igual de molesta
cuando Eloise había ido a mi apartamento.

Butch se colocó junto a Max.

—Tiene razón. Ese idiota tiene unas jodidas agallas, Entrenadora.

Max se burló brevemente de Collins.

—Después de todo lo que me ha hecho y acusado de hacer, debería estar


agradecido de que sólo le quité el habla.

No había estado ahí cuando había enfrentado a Collins la noche anterior,


acerca de la afirmación de que Max se había puesto en contacto con el Prelature
por mí. Pero, aparentemente el pequeño gilipollas le había dicho a Max que
solamente había alegado que era él para proteger la identidad del verdadero
demandante. Incluso se había disculpado con Max, pero su disculpa no había sido
aceptada. Collins se había convertido a sí mismo en un enemigo de por vida para
Max. Si todo el equipo no odiaba aún a Collins, lo odiarían sólo por el hecho de que
ir contra uno de ellos, era ir en contra de todos.

—Tienes razón, Max. Se lo merece, y tiene suerte de haber salido bien


parado. Pero ahora es tiempo de entrenar. Voy a necesitar que le devuelvas su
voz… Tristemente.

El equipo entero gimió de frustración y decepción. Murmurando en voz


baja, Max agitó su mano a Collins.

—Parker, no tienes control sobre tu propia… Oh. —Collins hizo una pausa,
aclarando su garganta con una tos.

Cuando abrió la boca para hablar otra vez, podría decir que iba a venir otra
diatriba. Levanté la mano.
—No tengo tiempo para escuchar sus problemas, señor Collins. Tengo un
equipo que entrenar.

—Sí, bueno, un miembro de su equipo en particular…

—Se enojó bastante cuando se le acercó durante su tiempo libre. —


Terminé por él—. Si esperaba que reaccionara de otro modo, el único culpable es
usted. El equipo ha sido muy claro desde el principio con que no quiere su
compañía. Si Max lo hubiera puesto en el punto de mira, durante el tiempo de
entrenamiento, lo habría regañado. Pero no lo hizo. No es su culpa que usted no
pueda captar una indirecta, ¿sabe? —Collins no dijo nada. ¿Qué podría decir? Yo
tenía razón, y él estaba consciente de eso—. Ahora, ¿algo más?

Su presumida mirada usual apareció y se estiró hasta alcanzar su auténtica


altura. —Sí, resulta —dijo bruscamente—, que deseo saber, si hay alguna razón
en particular por la que no ha hecho uso del campo táctico desde que Eloise y yo
llegamos.

El campo táctico estaba localizado al interior de la selva y parecía más una


villa abandonada, sólo las construcciones estaban hechas de madera
contrachapada, y obviamente no era normal tener tambores y pilas de neumáticos
allí. Usualmente, sólo entrenábamos ahí una o dos veces por semana, y a veces
jugábamos al paintball ahí también. Fue un regalo de vinculación de parte de Evan
y me había encantado. Esa era la razón por la cual no lo había usado desde que
Collins y Eloise llegaron. Era un lugar especial para mí, y no tenía ninguna
intención de compartirlo con ellos.

—Lo uso cuando lo necesito, señor Collins.

Mi vaga respuesta claramente lo había irritado.

—Es importante que yo observe todos sus métodos de entrenamiento,


Comandante Parker. Me he dado cuenta de que el equipo no ha parado de referirse
hacia usted como Entrenadora, a pesar de que he sugerido que debería ordenarle
dirigirse a usted con el título apropiado. Dejarle que le den un apodo sólo minimiza
su nivel de autoridad.

¿Apodo? Daba-jodidamente-igual.

—Resulta que estoy en desacuerdo con usted. Ahora, si no le importa,


tengo un equipo que entrenar, y sólo está atrasando la sesión.

—Apreciaría que moviera la sesión al campo táctico.


Y yo apreciaría que se fuese a la porra, pero no siempre podíamos tener lo
que queríamos. —Lamento decepcionarlo, pero eso no pasará.

Alzó la barbilla.

—Entonces, me veré forzado a anotar su incapacidad de cooperar con mi


petición. Y también anotaré que usted persiste en usar chaleco, mostrando más
piel de la necesaria.

—Sí, estoy segura de que el equipo está babeando ante la vista de mis
brazos y hombros. Quizá debería estar un poco más preocupado por lo poco que su
colega está usando, señor Collins.

Girándome en una clara señal de despido, volví mi atención al equipo. Max


y Stuart estaban divertidamente mareados, claramente habiendo extrañado
trabajar con todo el mundo. Habiendo recibido una completa explicación de
nuestro “plan”, Max y Stuart se aseguraron de fingir debilidades que no tenían
durante la sesión, y jamás cuestionaron los descansos más largos que ahora
estaban obteniendo. También sacaron ventaja de haber tenido una experiencia
cercana a la muerte, fingiendo cansancio y afirmando necesitar un descanso por
aquí y por allá. Aunque sabía que era para mejor, aun así me molestaba, porque no
sólo interferían con su entrenamiento, sino que también significaba que no podía
exigirles más. Y necesitaba exigirles más. La presencia de Paige podía ocasionar
algún tipo de batalla, y necesitaba al equipo completamente preparado. Por
supuesto que eran capaces de protegerse a sí mismos y a los demás en batalla, sin
necesidad de más entrenamiento, pero quería asegurarme de que estaban en sus
mejores condiciones.

Como era de esperarse, Collins pasó todo el tiempo haciendo preguntas y


criticando cada movimiento mío hasta el punto de ponerse quisquilloso. Además,
se quejó por milésima vez de que yo decía muchas palabrotas (¿y qué?) y hacía un
sonido de desaprobación cada vez que lo hacía. También se quejaba de que sacar a
Dexter de su forma de tatuaje era una distracción para el equipo —ese era
exactamente el punto: enseñarles a actuar mientras estaban distraídos, porque eso
era lo que tendrían que hacer en una batalla. Es más, se quejaba de que, cuando
dividía al equipo para pelear, los enfrentaba con miembros a los que eran bastante
vulnerables con respecto a los dones – bueno, duh, ¿de qué otra forma podrían
aprender a apoyarse en algo más que sólo sus dones para sobrevivir en una pelea?
El tío no tenía idea de absolutamente nada.
Eloise también ponía de su parte: yo era muy condescendiente,
impaciente, no tenía ningún margen para el error —todo lo cual era sólo para
cabrearme. Pero no picaba su cebo porque sabía que le molestaba mucho. Quizá
esa fue la razón por la que, al terminar la sesión, cuando todo el equipo se había ido
y yo justo acababa de regresar a Dexter a su forma de tatuaje mientras Collins me
cotilleaba acerca de esto o aquello, que ella se estiró para tocar a Jared. En un
segundo, una oscura combinación de ira, celos, posesividad y una necesidad de
hacerle daño vapuleó en mi interior tan rápido y fuerte que casi me balanceé. No
quería nada más que agarrar a la perra y arrojarla a través de la arena, pero no lo
hice.

Sin embargo, algo más sucedió.

Justo cuando sus dedos fueron a tocar a Jared, una fría corriente cortó el
aire, erizando los vellos de mis brazos. Todos nos pusimos rígidos mientras la
corriente aumentaba más y más, hasta, que un viento de color plateado de pura
energía se formó alrededor de Eloise. Lo que pasó después fue aún más chocante.
Como si fuese una aspiradora, el torbellino literalmente la azotó a través del ancho
espacio, causando que colisionara contra una pared lejana. ¿Qué mierda? El viento
azul y plateado de energía sencillamente se desintegró como niebla.

La cabeza de Jared se volvió para mirarme.

¿Cómo hiciste eso?

Parpadeé. No lo hice. O al menos, no había intentado hacerlo. Eso contaba,


¿verdad? Mantuve mi rostro cuidadosamente neutro, sin dejar que Collins ni Eloise
vieran mi confusión.

Tosiendo y quitándose el polvo, Eloise se puso de pie.

— ¡Tú, perra! —marchó hacia mí, y yo medio-esperaba que el viento de


energía aparecería de nuevo. Ni siquiera cuando me acorraló. Así que hice algo
inteligente. En vez de atacarla, y por lo tanto, darle lo que quería, llamé:

—Novo.

Así, un Dexter negro azabache envuelto alrededor de mis hombros se alzó.


Siseó a Eloise, sus escamas se tornaron rojas, y ella paró en seco. Estaba
perfectamente consciente de que él la atacaría si intentaba herirme de cualquier
modo.

Con los ojos muy abiertos, me apunto, temblando:


—Acabas de…

— ¿Qué esperaste que pasaría?—la voz de Jared era calmada, aburrida


incluso—. Sam y yo estamos vinculados. Tu trataste de tocarme- y todos sabemos
que fue un movimiento de coqueteo de tu parte. Las parejas vinculadas van a la
guerra el uno por el otro. Tienes suerte de que todo lo que Sam hizo fue enviarte a
un pequeño viaje por la arena.

Eloise se desvió para mirar a Collins.

— ¡Haz algo! ¡Ella me atacó!

Indignado, Collins fue a hablar, pero Jared lo golpeó.

—No, no lo hizo. Ella defendió nuestro vínculo —Cruzando sus brazos


sobre su pecho, Jared miro a Collins—. Sabes cómo funciona. El comportamiento
de tu compañera fue considerado una amenaza al vínculo. Ella quería una reacción.
La consiguió.

Collins apretó sus puños´.

— ¡Fue una reacción muy violenta que pudo haber dejado a Eloise
gravemente herida! Mi reporte…

—Anótelo todo si así debe hacerlo —le dije a Collins, de alguna manera
enmascarando mi sorpresa por lo que había acabado de ocurrir—. Pero también
tendrás que anotar su comportamiento provocativo.

Eloise frunció el labio superior.

— ¡Todo lo que hice fue tratar de tocarlo! —Dexter siseó de nuevo,


haciendo que se estremeciera.

—Ah, pero no habría sido un toque inocente —señale—. Coquetear con un


hombre vinculado es tan bueno como pedir tu orden de muerte.

— ¡Eso no es excusa para tus acciones, Comandante Parker!—continuo


Collins—, ¡y creo que está bastante claro que no mereces ese título! —Su elevada
voz le gano un silbido de Dexter

—La sesión ha terminado —retumbo Jared, frunciendo el ceño—. Así que


no hay más notas para que tomes. Les sugiero a ambos que se marchen.
—La sesión puede haber terminado —permitió Collins mientras marchaba
hacia la puerta—, pero esto no.

Salió del edificio con una indignada y quejosa Eloise a cuestas

Una vez que se fueron, Jared se volvió hacia mí.

—¿Cómo pasó eso?

—Honestamente no tengo idea.

Él inhaló profundamente.

—Entonces creo que necesitamos tener una charla con Antonio. —Así que
lo hicimos. Bueno, Jared lo hizo. Me senté a su lado en el sofá en la habitación
frente a Antonio y Luther, quienes no habían dicho una palabra. Todavía estaba en
estado de shock, y también me estaba cagando. Mi don se había vuelto caótico una
vez, y no me gustó la idea de que podría estar pasando otra vez.

Sintiendo mi inquietud, Jared me ato la muñeca con su mano y masajeó mi


pulso tranquilizadoramente con su pulgar. No había devuelto a Dexter a su forma
de tatuaje, queriendo calmar su estado de sobreprotección primero. Además,
extrañamente tenía una manera de relajarme. Acurrucado a mi lado, era
actualmente un azul brillante, indicando que se había calmado y estaba bastante
contento. Bueno, al menos uno de nosotros lo estaba.

Antonio me miro.

—No puedo decir que me sorprenda que esto haya pasado.

Parpadeé rápidamente.

— ¿Repite?

—Eres una persona expresiva, Sam. Pero te has pasado las pasadas
semanas embotellando tus emociones, a pesar de lo duro que Collins y Eloise han
probado tu paciencia. Todo que haya estrangulado sus emociones llegará
eventualmente a una etapa donde “explotan”. El don de un vampiro está atado a
sus emociones. Como tal, era realmente solo cuestión de tiempo antes de que tu
don… tuviera un estallido, digamos.

Un de las cejas de Jared se deslizo.


— ¿Estás diciendo que pasó por que ella se estresó? ¿Su don tuvo una
rabieta?

—Teniendo en cuenta los acontecimientos recientes, me imagino que Sam


es un caldero burbujeante de varias emociones, por falta de una mejor frase. Su
don de absorber y aprovechar energía está fuertemente ligado a sus emociones.
Como tal, la energía dentro de ella estará burbujeando lo mismo. Las emociones
confinadas se manifiestan de alguna manera u otra. Y eventualmente encuentran
una salida.

—De acuerdo, puedo aceptar que mi don se descontrolara porque he


estado tapando mis sentimientos. Pero nunca había formado un torbellino de
energía antes. Era enorme, y fue violentamente poderoso. —Siempre he sido capaz
de invocar el elemento natural del aire, pero eso era totalmente diferente a formar
realmente un torbellino de energía.

Jared sacudió su cabeza en asombro.

—Juro que fue casi como si estuviera vivo.

—Así como cada humano produce energía, cada vampiro produce energía
sobrenatural —dijo Luther—. La energía sobrenatural es el combustible que
dispara los dones vampíricos. La energía sobrenatural que Sam ahora produce es
energía híbrida. Es potente, y llama a la energía circundante como un imán. Las dos
energías se mezclan dentro de ella, creando un coctel infernal, y fortaleciendo su
don ¿Alguna vez has visto una mezcla de sustancias químicas burbujeando dentro
de una botella con un corcho?

Jared asintió en comprensión.

—El corcho se salió.

—Yo diría que sí.

Masajeé mis sienes.

—Yo culpo a los hermanos.

Jared le dio a mi muñeca un apretón.

—Debí hacer sus muertes más dolorosas.


Iba a asegurarle que sus muertes fueron satisfactoriamente dolorosas,
pero luego las puertas se abrieron con fuerza y entraron en marcha Eloise y
Collins. Oh, qué bien.
Jared

Realmente no pudieron haber escogido un peor momento para orinar


alrededor. Ahora que comprendía perfectamente el precio que estos cabrones
habían tenido en Sam, no tenía paciencia para lidiar con su mierda. Y por supuesto
Collins y Eloise tenían mierda para repartir ¿Qué había de nuevo?

Eloise caminó hacia donde cada uno de nosotros se había levantado. Le


gruñó a Sam antes de dirigirse a Antonio, su cabeza en alto.

—¡Tu comandante me atacó! ¡Espero que sea reprendida!

—Oh, eso esperas, ¿no? —habló Antonio. Su tono fue suficientemente


amenazador para hacer que Eloise tomara un paso cauteloso hacia atrás. No era
frecuente que Antonio fuera algo que no fuera frio y sereno, pero en este momento
estaba claramente a punto de romperse.

Dexter siseo desde su lugar en el sofá, sus escamas ahora rojas una vez
más. Claramente solo notándolo, Collins se apartó bruscamente e
involuntariamente se tropezó con Eloise.

Ella fue a chasquearle pero luego le agarro el brazo y lo empujó hacia


Antonio.

—Fredrick fue testigo de todo. Vamos, díselo, Fredrick.

Aclarando su garganta, Collins asintió.

—Fui ciertamente testigo de la Comandante Parker atacar a mi colega, e


informaré de este incidente al Prelature. También informaré que ella ha
obstaculizado mi investigación varias veces. Está bastante claro que no merece su
posición, y recalcaré eso en mi reporte.

Sam dio una risa humorística.

—Sr.Collins, he cooperado con usted a pesar de que su investigación sea


demasiado intrusiva para mi gusto. —Su tono era de negocios y vigoroso—. He
respondido a sus respuestas, le he dejado ver mis sesiones de entrenamiento, le he
dejado sombrearme. Pero no voy a permitir que me intimide, y eso es exactamente
lo que ha intentado hacer repetidamente. Ha arrojado su autoridad alrededor,
esperando que salte, salte y salte cuando usted lo mande. —Dio un paso hacia él,
usando esa mirada altiva, omnisciente, de profesora de la escuela que siempre me
hacía querer follarla hasta dejarla sin aliento—. Como tal, debe saber que voy a
presentar una queja oficial sobre los dos.

Collins jadeo:

—¿Disculpe?

Y aquí fue donde él aprendió que no se podía joder con Sam. Y yo tenía un
asiento en primera fila. Sonriendo, cruce mis brazos sobre mi pecho y miré a mi
compañera trabajando.

—Tengo personas que atestiguarán del hecho de que Miss Montana se


viste inapropiadamente, pasa gran parte de sus horas de trabajo en la piscina. Oh y
tengo evidencia fotográfica para apoyar esto, si desea verlo, y hace
persistentemente comentarios inapropiados hacia Jared. Si ella hubiera sido un
hombre y Jared hubiera sido una mujer en esa situación, lo más probable es que lo
clasificaran como acoso sexual. Peor aún, Jared está vinculado a alguien. Ese
vínculo es considerado muy sagrado, ¿no? Ella no muestra respeto por ello, lo cual
es algo muy serio, como ustedes son plenamente conscientes.

Haciendo una pausa, le lanzo a Eloise una mirada fulminante que


realmente la hizo encogerse. Volviendo su atención a Collins, Sam continúo.

—Como Jared señalo anteriormente, los vampiros han ido a la guerra en el


pasado con el fin de proteger tal vínculo. Es instintivo para nosotros defenderla
vigorosamente, aun cuando se necesiten medidas violentas. Aun sabiendo esto, ella
se comporta de manera inapropiada, lo que los pone a ambos en peligro -
ciertamente puede ser contado como imprudente entre muchas otras cosas. Todos
sabemos lo que siente por la imprudencia, Sr. Collins. Ella también invadió mi casa
en una ocasión, lo que no es en absoluto tolerable. Y no olvidemos que ha estado
durmiendo con algunos de los guardias cuando está aquí para trabajar. Todo eso,
creo que estarás de acuerdo, es un comportamiento totalmente no profesional.

Collins solo se quedó de pie, atónito, y mirando a Sam como si la viera por
primera vez. Noté que Antonio y Luther estaban tan divertidos como yo. Eloise, por
el contrario, estaba mirando a Sam; sus ojos brillaban con una mezcla de horror,
sorpresa y furia.

Eventualmente Collins se recompuso.


—B-bueno tus quejas son ciertamente s-serias —admitió. Eloise jadeó,
fulminándolo con la mirada—. Pero debo señalar que esto solo aplica a Eloise. —
Era típico que el falso pedazo de mierda estaría interesado solo en salvar su propia
piel, feliz de entregar a su colega para que se secara.

Sam sonrió.

—Oh tengo una serie de quejas que puedo usar en su contra.

Su expresión se volvió cautelosa. Definitivamente debería.

—Sé que te has sentido sombreada, Comandante Parker, pero el protocolo


establece que me quede aquí como observador.

—Pero molestar a mi equipo durante su tiempo libre no es protocolo ¿no?


Hacerles preguntas personales y solicitar ver sus archivos personales tampoco es
un protocolo. También reveló públicamente la identidad del demandante cuando,
de acuerdo con usted, deseaban permanecer en el anonimato. Eso no sólo iba en
contra del protocolo, sino que los ponía en peligro- después de todo, el resto del
equipo no habría reaccionado bien a tal traición, si creyeran que había habido
alguna traición. Y como resultó que, acusaste a propósito a la persona equivocada;
Que, en sí mismo, es espantoso. Y no olvidemos también que interrumpiste una
sesión de entrenamiento participando.

Su rostro se ruborizo de indignación. Casi esperaba que diera un pisotón.

— ¡Tú me invitaste a participar!

—Pero está aquí en calidad profesional, Sr. Collins. Debería haber


declinado. Como ha dicho repetidamente, el protocolo dice que permanece aquí
como un observador. También está el hecho que persistentemente le está pidiendo
a mi AP que haga cosas para ti. Eso interrumpe su trabajo y, por lo tanto, interfiere
con la calidad del mismo. También ere muy grosero con el Heir -de nuevo, muchos
testigos pueden dar fe de esto. Como si todo eso no fuera lo suficiente malo. —
Tomo un paso más cerca a el—, estas durmiendo con una vieja consorte de Jared.

Los demás se quedaron boquiabiertos. Me había sorprendido un poco


cuando Sam me lo dijo hacía una semana.

Sam sonrió.

—Si, Daniela me contó todo sobre este comportamiento muy poco


profesional. A diferencia de Joy, ella no está celosa de mi relación con Jared, y es
leal a las personas en The Hollow. Le haces muchas preguntas sobre Jared ¿no?
Preguntas personales relacionadas con su pasado, su comportamiento a través de
los años, su relación conmigo, e incluso sus fortalezas y debilidades. Has estado
usándola para obtener información. A ninguna mujer le gusta ser usada, Sr. Collins.
Así que puede apostar tu trasero que cualquier respuesta que ella le dio fue un
montón de mierda.

Purpura, esa era la única palabra que describía como se veía justo
entonces.

—No tengo interés en el Comandante Michaels.

—No, tienes interés en la posición de Heir. Y él tiene eso. Y tú solo lo odias


por eso, ¿no es cierto? Quieres encontrar algo que puedas usar para hacer algún
tipo de caso en su contra en el Prelature, tal vez algo que podría hacerle perder su
posición. —Sacudió la cabeza lentamente, su mirada perforándolo—. No va a
pasar.

Tomo un larga, firme reparación.

—¿Qué es lo que quieres?

Sam arqueó una ceja.

—¿Repite?

— ¿Qué es lo que quieres de mí? ¿Quieres que escriba un informe a tu


favor?

— ¿Está tratando de sobornarme, Sr. Collins?—le dio una mirada burlona


y reprensiva—. Tsk, tsk, tsk. Esto solo empeora ¿no? No, me temo que no puedes
arreglar su camino de salida. Mis quejas harán que sea sombreado en su siguiente
caso, ¿cierto? Entonces sabrá exactamente cómo se siente. —Cuando solo se quedó
boquiabierto, ella inclinó la cabeza—. ¿Nadie nunca le mencionó mi tendencia
vengativa? Soy una fiel creyente en pagar con la misma moneda.

Orgulloso de ella, puse detrás de Sam y rodeé un brazo alrededor de sus


hombros para correr mi dedo a lo largo de su clavícula.

—En otras palabras, Collins… estás jodido. —La Prelature se tomaba las
quejas en contra de sus representantes muy seriamente. No me sorprendería si las
quejas de Sam hacen que le despidieran. Una cosa estaba clara: su informe no sería
reconocido como bien fundado. De hecho, teniendo particularmente en cuenta los
testimonios del equipo, las quejas contra Sam serian calificadas como sin
fundamentos y serían despedidos instantáneamente.

Collins inclinó la cabeza mientras miraba a Sam.

—Te he subestimado. —Ella sólo sonrió.

—Suele pasar —le dije—. Las personas ven su temperamento y pasa por
alto su inteligencia. Siempre lo lamentan.

—Jared es bueno sospechando las debilidades de las personas —dijo Sam,


hablando para ambos ahora, Collins y Eloise—. Y con toda razón señaló las suyas.
Ambos pensaron que eran inmunes a la autoridad, intocables. Y permanecieron en
un viaje de poder. Un movimiento equivocado. Básicamente fabricaron su propia
trampa. —Y en lugar de aliviar su tenso comportamiento durante las últimas
semanas, se recostaron y eso les permitió, sin saberlo, saltar sobre esa trampa.

Me encogí de hombros.

—Por lo menos no sacó su mierda con azotes, estén agradecidos, porque


duele como un hijo de perra.

—Collins, creo que sería una buena idea que tú y Eloise se marchen
mañana. —Cuando fueron a objetar, Antonio añadió—. Han causado bastante daño
a la gente aquí, y a ustedes mismos. —Guiados por Luther, un abatido Collins y una
grosera Eloise dejaron la habitación. Antonio le dio a Sam un asentimiento en
aprobación, sonriendo con diversión—. Espero nunca terminar en el lado
equivocado contigo. No olviden que el anuncio de la coronación se hará el viernes
por la noche.

Como si pudiéramos olvidar algo como eso. Solo nos daba a Sam y a mí
esta noche y mañana por la noche antes de que todo cambiara. Una vez que fuera
declarado oficialmente que el gobierno de Antonio estaba alcanzando un fin,
entonces comenzaría a abandonar su autoridad poco a poco, relegándonos
asuntos. Aparentemente satisfecho por mi asentimiento, siguió a los otros con los
guardas detrás de él.

Sam soltó un suspiro limpiador.

—He estado esperando soltar toda esta mierda durante mucho tiempo. —
Levanto el brazo hacia Dexter, quien empezó a enrollarse alrededor de él—. Valió
la pena esperar mi tiempo solo para ver las miradas en sus rostros en ese
momento.
—Lo habría sido si no fuera por el precio emocional que te costó a ti y a tu
don.

Ella agito su mano con desdén.

—Ver un torbellino que la rodeó fue divertido. —Ahora que el cuerpo


entero de Dexter estaba alrededor de su brazo, dijo ‘Novo’ y volvió a su forma de
tatuaje, que empezó a deslizarse lentamente hacia arriba. Me sonrió.

—Vamos a casa. Aparentemente necesito darles a todas mis emociones


embotelladas una salida; matar a Magda de nuevo en el PlayStation me hará sentir
mejor.

Le devolví la sonrisa, con el mejor humor después de verla abofetear a


Collins y Eloise.

—Claro mi psicópata homicida.


Traducido por Candy27

Sam
Tiré de las mangas de mi camisa blanca y fruncí el ceño a mi reflejo en el
espejo. Mucha gente se veía bien en trajes; inteligentes, sofisticados, y elegantes. Yo
no era una de esas personas.

En lugar de eso, parecía un niño jugando a disfrazarse. Vaqueros,


pantalones de combate, camisetas sin mangas, camisetas, ese era más mi estilo… lo
cual era exactamente por lo que Fletcher apareció en mi apartamento con estas
cosas. Cuando volví a tirar de la manga, golpeó mi mano suavemente.

—Para de quejarte. Te ves fabulosa.

Resoplé.

—No me importa ponerme vestidos, ¿pero un traje? Esta no soy yo, eso es
todo.

—Cariño, sé que te sientes incomoda, pero no puedes vestir de forma


casual mañana por la noche cuando Antonio anuncie a los Grandes Maestros que tú
y Jared pronto lo reemplazarán.

Le dije a Fletcher acerca del inminente anuncio ayer por la tarde,


haciéndolo jurar que lo mantendrá para sí hasta después de que Antonio lo hiciera
oficial.

—A pesar de eso, te gustan los tacones negros, ¿no? Admítelo.

En realidad, me gustaban un poco, pero me sentía demasiado incómoda


para admitirlo. Manteniéndome distante, resoplé.

—Están bien.

Su expresión engreída dijo que estaba viendo a través de mi actuación.

—Una pena que Collins se fuera anoche.


Sorprendida por sus palabras, hice una mueca.

— ¿Si?

—Estaba planeando poner crema depilatoria en su TNS.

Reí.

—No creo que se no hubiera bebido de todas maneras. No después de que


pusieras laxantes en el último que le diste.

Fletcher sonrió pícaramente.

—El pobre cabrón solo tuvo como diez segundos desde el retortijón hasta
cuando voló la mierda. ¿Quién pensaría que podía correr tan rápido? Pero cuando
tienes que ir, tienes que ir.

—Creo que prefiero cuando pusiste un amasijo de pelo en el sándwich de


Eloise.

Su sonrisa se amplió.

—Le tomó al menos quince minutos darse cuenta de que era un trozo de
su precioso pelo.

Verla retroceder y atragantarse había sido divertido para todo el mundo.

—Cierto, mejor me cambio, Jared estará aquí en cualquier minuto para


llevarme a la arena. —Sin duda el escuadrón estarán contentos de no tener más
“observadores” viéndoles entrenar más.

Fletcher revolvió mi armario y sacó una camiseta y unos pantalones de


combate.

—¿Dónde está ese tiarrón tuyo?

Cuando dejó caer la ropa en mis brazos, resoplé instantáneamente.

—Se cómo elegir ropa.

Sacudió la mano con desdén.

—Relájate y prepárate. –

Rodando los ojos, me empecé a vestir.


—Eres un pequeño cabroncete mandón, ¿no?

—¿Mandón? No del todo. Solo se lo que deberías hacer, vestir y pensar. —


Tomando mi nueva, y muy aburrida ropa. Fletcher la colgó en mi armario—. Y…
¿Cómo te sientes acerca de ser la colíder de nuestra especie?

Me encogí de hombros con indiferencia.

—Sabía que el día llegaría eventualmente.

—Eso no responde a mi pregunta.

Le disparé una mirada impaciente.

—Eres un empático; sabes exactamente como me siento.

—Puedo sentir que estás nerviosa. Pero también estás preocupada. Algo te
está molestando.

Finalmente vestida, suspiré.

—Jared me está ocultando algo.

Fletcher se posó en el borde de mi cama.

— ¿Qué tipo de “algo”?

—No lo sé. No creo que sea nada realmente malo, pero lo que sea, le está
comiendo por dentro. –

—¿Le has preguntado? –

—Sí, hizo la típica cosa de Jared y se quedó callado. —Pero no estaba


enfadada con él. Simplemente decepcionada y preocupada.

—Cariño, sabes como de cauteloso puede ser —me recordó Fletcher


amablemente.

—Pero habíamos estado trabajando en eso. Ambos lo estábamos haciendo,


ya que ambos éramos igual de malos en ese sentido. Algo quema sus emociones tan
profundo que no tengo ni idea de lo que está pasando en su cabeza. Esta vez creo
que es diferente.

—Diferente, ¿Cómo? –
—No está ocultando sus emociones o siendo reservado. Simplemente no
me dice cuál es el problema. Es como si estuviera dividido acerca de ello, quiere
que lo sepa, pero a la vez no. —Recuperé una coleta de la mesilla de mi lado de la
cama y me hice una cola de caballo—. No he presionado sobre el tema porque han
estado pasando muchas cosas, su hermano gemelo se moría, Collins y Eloise
aparecieron e insistieron en hacer nuestras vidas un infierno, resulté mordida, y
además tenía la presión de saber que remplazaríamos a Antonio pronto. No quería
añadir nada a esa presión, así que me mantuve en silencio. Pero ahora que la
mayoría de cosas van bien. Estoy tentada a preguntarle acerca de ello. De todas
formas no me lo dirá sin un poco de presión.

Fletcher se mantuvo en silencio por un minuto, y podía decir que su


pequeña mente estaba trabajando lejos.

—A lo mejor deberías al menos esperar hasta después de que el anuncio se


haga. Hay alguna posibilidad de que sea algo que pueda causar una pequeña
disputa entre ustedes, y no quieres estar de morros con él en un momento como
ese.

Ese era un buen punto.

—Simplemente no me gusta que algo esté jugando con su mente. Y sí, es


irritante para mí no saber lo que es. Pero en su mayoría estoy preocupada por él.
Ya ha pasado por demasiado estas pasadas semanas. —Cómo no se había roto,
considerando su total falta de paciencia, no estaba segura.

—Entonces apóyale. No le empujes en un momento que te necesita. Sabes


que eres la única persona que se permite necesitar, la única persona en la que
confía con todo su corazón. Este es un momento en el que tienen que estar lado a
lado presentando un fuerte unido y enfrentar estos cambios juntos y toda esta
cosa.

¿Por qué tenía que tener razón?

—Puedes dar al pobre diablo un poco más de tiempo, ¿no?

— Bien. —Me quejé.

Fletcher sonrió, estirando el brazo para palmear mi mano.

—Esa es mi chica.

En ese momento, Jared apareció detrás de mí. Hablando del rey de roma.
Como de costumbre, Fletcher se derritió frente a la vista de él. Con un
gesto soñador, se levantó.

—No se preocupen por mí. Ya me voy. —Me dio una mirada que decía:
recuerda lo que dije—. Los veo más tarde. —Se marchó de mi apartamento a
velocidad vampírica.

Jared extendió la mano.

—¿Preparada?

Sonriendo, tomé su mano.

—Sí. —En un pestañeo, estuvimos en la arena. El escuadrón estaba dentro,


hablando alto y riendo.

Cuando Max miró al área de los espectadores y lo encontró vacío, se volvió


hacia mí.

— ¿De verdad se han ido?

—Se fueron anoche —confirmé. El escuadrón entero gritó de alegría y


sentí ganas de gritar con ellos. Había echado de menos ser capaz de trabajar sin
nadie cerniéndose sobre mí, señalando cada pequeño cosa que hacía y criticando a
cada movimiento. Saber que mi sombra se había ido y que la zorra del siglo no
estaba ya alrededor para flirtear con Jared, no pude evitar sonreír. La vida era
buena.

—Había escuchado que se habían ido, —empezó Denny—, pero no lo creí.


No podía pensar en nada que pudiera hacerles irse así.

Cuando Jared y yo intercambiamos una sonrisa, Reuben entrecerró los


ojos.

— ¿Qué hiciste, entrenadora?

— ¿Todavía siguen vivos? —pregunto David.

Ofendida, resoplé. Tomaría más que un comportamiento molesto hacerme


perder el control lo suficiente como para matar a alguien.

—Sí, todavía siguen vivos.

—Mierda —murmuró Damien. Los otros parecían igualmente


decepcionados.
—Dime que al menos los mutilaron o algo —suplicó Stuart. Detrás de él,
Harvey parecía esperanzado.

Jared rió entre dientes.

—Estuve tentado, pero no, ambos siguen de una pieza.

Chico acarició su perilla.

— ¿Entonces como lograron que se fueran?

Entrelacé mis manos detrás de la espalda.

—Digamos que su caso se quedó sin argumentos y no habían razones


para que se quedaran y observaran.

—Lo que significa que podemos trabajar tan duro como necesitamos —
dijo Jared, sonriendo diabólicamente—. Así que vamos dejar el tema de esos
estúpidos porque ya perdimos suficiente tiempo con ellos. —El escuadrón asintió,
sus expresiones eran ahora determinadas—. Sam y yo esperamos que lo den todo
esta noche. Es inaceptable otra cosa, porque no hay ni una jodida excusa en el
mundo para que no lo den todo después de lo mediocre que han sido sus recientes
sesiones de entrenamiento.

Para su crédito, parecían dar la bienvenida a los retos en vez de estar


desanimados por ello. Pero no había duda de que estar conteniéndose por tanto
tiempo había sido frustrante, un poco como conducir un Porsche pero solo poder
de viajar a treinta kilómetros por hora.

Desde el primer minuto de la sesión de entrenamiento, Jared y yo


trabajamos duro con el escuadrón. Teníamos que hacerlo. Era imperativo que
estuvieran en su mejor forma, porque la preocupación que yacía en el borde de mi
mente era que si algo me pasaba, Jared moriría instantáneamente también y
después el escuadrón estaría solo. Por eso, a mitad de un golpe en medio de
determinado ejercicio, los interrumpí con:

— ¿Han escuchado eso de ahí fuera? —El pánico falso que inyecté en mi
voz los tensó, instantáneamente alerta—. Ha sonado como… una explosión.

Escucharon atentamente con los ojos muy abiertos.

Jared frunció el ceño.

Bebe, ¿Qué estás haciendo?


Confía en mí. Cuando el escuadrón no escuchó nada y su ansiedad se
convirtió en confusión, se miraron los unos a los otros cuestionándose.

—Entrenadora, no he escuchado nada —dijo Butch.

—Eso es porque no ha habido ninguna explosión. Pero imaginen que la


hubiera. Imaginen que mientras ustedes están entrenando u holgazaneando
alrededor o jugando al baloncesto, de repente escuchan que las defensas de The
Hollow han sido traspasadas. Peor aún, una batalla se ha desatado. Voy más allá,
Jared y yo hemos sido capturados y posiblemente asesinados. ¿Qué hacen?

Impactados por mi abrupto cambio de ejercicio, no se movieron o


hablaron. Interrumpir sus ejercicios por alguna razón no era algo que hacía
usualmente. Pero lo estaba haciendo para hacer un punto.

—La última vez que los muros fueron atacados, fuimos avisados con
antelación gracias a una visión de Luther, y estábamos bien preparados. Pero
Luther no lo ve todo. Y si piensan que los próximos vampiros que atacarán –y los
vampiros eventualmente atacarán este lugar otra vez algún día- lo harán mientras
están alertas y preparados, tienen un problema peor. Querrán utilizar el elemento
sorpresa y cogerlos con la guardia baja. Intentarán quitar de en medio a Antonio,
Jared y a mí de la ecuación, no solo porque somos poderosos sino porque afectará a
la moral de todo el mundo en una gran manera e infundirá en todos ustedes el
miedo. Así que lo diré otra vez; imaginen este lugar siendo penetrado, que no
tenéis comandantes ahora, que necesitáis depender los unos de los otros… ¿Qué
haríais?

Como esperaba, todos le echaron una mirada a Chico, mirando


naturalmente hacia él por liderazgo. Notando eso, se irguió en su estatura
completa, aceptando la responsabilidad.

—Ahí es donde entro yo.

Jared cruzó los brazos por su pecho.

—¿Y qué harías, Chico? —Entendiendo como mi mente trabajaba, Jared


ahora sabía exactamente cuál era el propósito de esto—. Ahora eres responsable
de la seguridad del escuadrón y los tienes que dirigir a la batalla, ahora es cosa
tuya guiarles.

—Nos dividiría en parejas, justo como nos dijo la Entrenadora durante la


pasada batalla. Salem con Reuben, yo con Damien, Stuart con Denny, David con
Butch, y Max con Harvey. De esta manera todo el mundo tiene a alguien cuidándole
la espalda y cuyos dones se complementan de alguna manera. —El resto del
escuadrón asintió, pareciendo contentos con el plan.

— ¿No decidirías simplemente cargar hacia la batalla como uno solo para
compensar el no tenernos con ustedes? —pregunté, presionando los labios.

—No, porque ya hemos sido sacudidos por que ustedes no estén ahí. La
peor sería desviarnos de lo que hemos sido entrenados para hacer. Nos ceñiríamos
a lo que sabemos.

Sonreí.

—Excelente respuesta. —Entonces hablé para todos—. Somos sus


comandantes y somos poderosos pero no somos invencibles. Si algo llegara a
pasarnos, se espera de ustedes que luchen con otros escuadrones. No pueden
afligirse o tener un momento de duda. Tienen que convertir cualquier emoción que
sientan en combustible, y tienen que proteger a este lugar y a su gente.

—Se lo que es encontrarse de repente sin un comandante —dijo Jared,


empezando a caminar despacio—. Le pasó al escuadrón al que me uní cuando fui
aceptado en la legión por primera vez. Es terrorífico. Es un shock para tu sistema.
Puede socavar tu confianza. Y es eso exactamente con lo que contarán los
enemigos en esa situación. Ningún otro comandante intentará dirigirles ya que no
los conocerán lo suficiente ni sus capacidades. Lo que significa que estarán por su
cuenta.

La ansiedad subió por todo el escuadrón mientras se miraban los unos a


los otros con miradas nerviosas.

—Pero eso no tiene que ser malo —continuó Jared—. Ustedes se conocen
los unos a los otros por dentro y por fuera. Conocen las fortalezas y debilidades de
cada uno. Saben quien es el mejor estratega, el más rápido, quien más sigiloso, y
quien es el más fuerte físicamente, conocen toda esa información y pueden sacar
ventaja de ello.

—Vamos a intentar ahora algo un poco diferente. —Construí una gran


pared cerca de la parte final de la arena sacando la energía de la tierra. Siguiendo
eso, añadí unos cuantos salientes en la parte trasera antes de saltar a lo alto,
posicionándome en el borde. Jared se unió a mí—. Quiero que imaginen que esta
pared es la entrada de un edificio. El comandante Michaels y yo hemos sido
capturados y sospechan que somos retenidos en el interior. Por lo que saben, bien
podríamos estar muertos.

—Hasta que lo sepamos seguro, no asumiremos que están muertos —


gruñó Chico—. Haremos nuestro maldito mejor esfuerzo para entrar en ese
edificio. —Los otros asintieron, pareciendo determinados.

No podía dejar de sentirme tocada por eso.

—El problema es que está fuertemente custodiado. El otro problema es


que los están presionando desde la retaguardia. ¿Lo mejor no sería concentrarse
en mantenerse a salvo?

—Ustedes no nos dejarían atrás, y nosotros no lo haremos —empezó


Salem finalmente, y supe que se estaba refiriendo a la misión en la que me había
contaminado.

—Exactamente —dijo Denny.

—Así que, ¿qué es lo siguiente? —le preguntó Jared a Chico.

—Lo siguiente es que haría lo que ustedes harían: dividiría el escuadrón


en dos. Cinco de nosotros trabajaríamos en entrar en el edificio mientras los otros
cinco nos cubrirían las espaldas. Sé que nos desviaríamos en parejas, pero esa
particular situación lo requeriría.

Contento, Jared le dio un asentimiento de respeto.

—¿Cómo dividirías es escuadrón exactamente?

— Haría que Harvey, Reuben, Damien, David y Butch cubrieran a Salem,


Max, Denny, Stuart y a mí.

Sonreí.

—Bien pensado, Chico. Voy a pedirles que se dividan así justo ahora.

Las cejas se elevaron en confusión pero obedientemente se dividieron en


dos grupos.

—Chico, tú y los cuatro que piensas que serían la mejor elección para
invadir este edificio van a intentar exactamente eso.
— ¿Tú y el comandante Michaels van a tratar de ahuyentarnos? —
preguntó Stuart, poniéndose en posición en medio de la arena con el resto de su
equipo.

—No, Harvey, Reuben, Damien, David y Butch van a hacer eso. Concuerdo
contigo, Chico, hacen un buen equipo defensivo. Ahora es cosa tuya como consigas
pasarles para poder salvar a tus comandantes, asumiendo que todavía siguen
vivos, eso es todo. Si alguno recibe lo que sería clasificado como un golpe "fatal" si
Reuben no hubiera debilitado sus dones para la sesión de entrenamiento, se
sentarán en la primera fila de la zona de espectadores. Harvey, te haré el lider de tu
equipo. —Sonrió ante eso y puso a sus miembros a un lado.

Mientras ambos equipos entablaban una conversación apiñados, Jared y


yo saltamos de la pared y nos sentamos en la primera fila del área de espectadores.
Los comandantes habían sido eliminados de la ecuación, y el escuadrón tenía que
pensar por sí mismo.

Desde donde estaba el centro de la arena, el equipo de Chico hizo el primer


movimiento, Chico apuntó una ráfaga de espinas hacia Butch, quien estaba
cubriendo a David, el enlace más fuerte, en lo alto del muro. Ambos se agacharon,
acuclillándose en uno de los salientes que había añadido en los bordes del muro.
En vez de contratacar, David "barrió" físicamente a Max antes de que tuviera la
oportunidad de robar sus sentidos, sacándolo fuera. Pero no pasó un minuto
cuando un golpe psíquico de Salem eliminó a Butch del equipo de Harvey. Salem
obviamente pensaba que entonces tendría un disparo claro hacía David, pero lo
estaba subestimando bastante. David lo hizo bastante bien usando el edificio como
cubierta. Jared y yo le habíamos entrenado para nunca depender de Butch, para
estar preparado para protegerse a sí mismo si lo necesitaba, y al parecer había
escuchado bastante bien.

Cada vez que alguien del equipo de Chico se acercaba al muro, Reuben
corría detrás de él, el capullo era extremadamente rápido, y atacaba, al mismo
tiempo que debilitaba sus dones. En ese momento Harvey mandaba a sus
"atacantes" volando lejos; nunca atacando desde el mismo punto dos veces.
Damien trabajaba en dividir la atención del equipo de Chico haciéndoles enfocarse
en su imagen astral mientras mantenía su cuerpo físico a salvo detrás de la pared.
Eso daba a David la oportunidad de eliminar a aquellos que eran distraídos por
Damien. En nada de tiempo, David se había encargado de Salem y Stuart. Denny
eventualmente enganchó a Reuben con su baba verde-amarillenta, arrojándolo a
un lado. Eso entonces dejaba a Harvey, Damien y David contra Chico, Stuart y
Denny.

Stuart repetidamente hizo su mejor intento para acercarse al muro en


forma de partículas con un silbido. Aparentemente determinado de encargarse de
Harvey, Denny tomó una gran oportunidad: capaz de saltar grandes distancias
como un copépodo, saltó de repente a lo alto del muro, donde Harvey estaba
actualmente situado. Agarró a Harvey y lo llevó al suelo, eliminando a ambos del
ejercicio, pero dando a su propio equipo una oportunidad mejor.

Chico hizo una rápida carrera por la pared, disparando espinas hacia el
cuerpo de Damien. David consiguió golpear físicamente a Chico antes de que
pudiera alcanzarlo, sacándolo fuera. Pero Stuart, que seguía en su forma de
partículas, tomó la ventaja de que David estuviera distraído por Chico y
literalmente pasó alrededor del muro, alcanzando a Damien antes de que tuviera la
posibilidad de volver a su cuerpo. A pesar de que solo había uno "vivo" de los
miembros del equipo de Chico, todos seguían animando y haciendo un gran
escándalo por Stuart.

Estaba verdaderamente impresionada. Lo habían hecho mucho mejor de lo


que esperaba. No habían trabajado tan duro en un tiempo, y era la primera vez que
habían sido movidos a actuar sin ningún guía de Jared o de mí. Se habían crecido
ante el reto, poniendo la mente en ello, y dando todo lo que tenían. Un comandante
no podía pedir más.

Cuando Jared y yo los reorganizamos, se callaron instantáneamente y se


volvieron a encararnos. Cada uno de ellos parecía extremadamente complacido
con ellos mismos, a pesar de que solamente uno de ellos había "sobrevivido".

—Lo que más adoro de este escuadrón es que funciona como una máquina
bien engrasada. —Casi se sonrojaron ante mi cumplido—. En una situación como
esa, si hacen exactamente lo que Chico diga y se ciñen a lo que saben, continuen
funcionando así y sobrevivan. —Dejé una significativa sonrisa en mi cara—. Y
conseguirán venganza por Jared y por mí.

La sonrisa de Denny igualaba la mía.

—Entrenadora, te aseguro que si por alguna casualidad, alguien se las


arregla para matarlos, no vivirán para contarlo. Es una promesa.

Viendo sus fieras expresiones, les creí. Solo esperaba que no llegáramos a
eso.
Jared

Click. Clack. Click. Clack. Click. Clack.

El sonido me estaba volviendo malditamente loco. Después de una tarde


de entrenamiento, me había retirado a la "piscina murciélago" por un rato
mientras Sam iba a una de las cafeterías con Fletcher. Todo lo que quería era tener
un poco de tiempo para mí mismo, un poco de paz y tranquilidad, con la esperanza
de relajar mi hiperactiva mente. A pesar de que estaba emocionado por ascender,
todavía estaba nervioso por el conocimiento de que Antonio haría el anuncio
mañana por la noche. Eso también le recordaba que el tiempo se estaba acabando,
necesitaba decirle a Sam acerca de la visión pronto. Podría posponerlo hasta
después del anuncio, pero no sería justo atravesar la Coronación sin decírselo.

Mientras nadaba largo tras largo, la tensión había empezado a abandonar


mi cuerpo, y mis pensamientos habían dejado de correr salvajemente. Pero eso
había cambiado rápidamente cuando Joy apareció hacía diez minutos. Había estado
pavoneándose arriba y abajo en un par de tacones de aguja y nada más. Esperaba
que ignorarla la hiciera irse, pero no tuve tanta suerte. No había parado la zancada
o cesado de intentar meterlo en una conversación. Le daría cinco minutos más,
decidí. Si después continuaba...

— ¿Esto otra vez? — preguntó una aburrida y muy familiar voz ronca.

Alcé la vista y vi a Sam aproximándose con su cabeza ladeada, observando


a Joy como si fuera un fenómeno, morboso e intrigante insecto. Se paró
paralelamente a donde estaba flotando, pero no movió sus ojos de Joy.

Fletcher se puso al lado de Sam, mirando boquiabierto a Joy.

—Voy a retirar lo que dije acerca de que parecía una fugitiva de Azcabán.
Ahora mismo, me recuerda a una conejita Playboy mojada que ha sobrevivido a
una dieta a base de cáscaras de papas y cocaína.

En verdad, era una descripción precisa. Seguro, Joy tenía el glamour


hipnótico de los Keja. Pero las emociones oscuras como odio y amargura habían
distorsionado su belleza personal, incluso haciéndola parecer demacrada y
sombría.
—No veo porqué debería molestarte tanto, Sam. —Joy hizo un lento
pavoneo hacia ella, las manos en su cadera... o donde sus caderas deberían estar—.
A menos, claro, que me veas como una amenaza a tu vínculo con Jared...

Llevando una cara inexpresiva, Sam replicó en un tono monótono. –

—Sí, eso va a ser.

—O a lo mejor simplemente estás celosa. —Joy sonrió con suficiencia hacia


Sam cuando se detuvo delante de ella—. Celosa porque sabes que tuve a tu pareja.
Que toqué cada pulgada de él. De que lo he tenido dentro de mí.

Sam se rascó la frente y suspiró.

—Joy, debes pensar que te da cierto tipo de ventaja, dado que tu CI es igual
al de un ratón de campo y tu cerebro funciona en una frecuencia diferente a la del
resto de nosotros. Pero honestamente, en realidad me das pena. Sí, sacudiste las
sábanas con Jared unas cuantas veces en el pasado. Pero vamos, eso no te hace
especial porque si lo miramos bien, él era un poco puto.

Frunciendo el ceño, me quejé.

— ¡Oye! —Fletcher me dio una mirada que decía Bueno, tú lo eras. Abrí la
boca para objetar, pero en vez de eso exhalé un suspiro resignado—. Bien, vale.

Joy estaba demasiado enfocada en Sam incluso para registrar que había
hablado. Su risa no contenía ni una pizca de humor.

—No te preocupes; sé que no fui nada más que un trozo de carne para él.
Sé que no se preocupaba por mí de la manera que yo lo hacía por él. Pero también
sé que nunca estará satisfecho con solo una mujer. Necesita más que eso...

—Sí, lo has dicho antes —dijo Sam con voz cansina—. Y estoy segura de
que correrá hacia ti cuando se dé cuenta de eso. Pero hasta que eso pase, puedo
dejar que los dos vivan. Así que, ¿porque no te largas?

Joy tensó sus hombros.

—No me asustas. — ¿Podía ser más tonta la mujer?

Una sonrisa se extendió lentamente por la cara de Sam.

—Pero tienes miedo de que utilice mi poder Merge contigo de nuevo, ¿no?
El miedo parpadeó brevemente en los ojos de Joy. Cuando Joy atacó a Sam
una vez, mi compañera contratacó lanzándose a sí misma hacia ella... solo que en
vez de eso, usó accidentalmente su don en el cuerpo de Joy y lo tomó
completamente. Había dejado a Joy drenada y desorientada, por no mencionar
molesta por haber perdido el control de su propio cuerpo por Sam.

No queriendo que Sam tuviera que escuchar más esta mierda, me


teletransporté hacía la tumbona que había reclamado, recuperé mi toalla, y me
sequé mientras me colocaba detrás suya. Pero mi mirada estaba solo en Joy.

—Te he dicho que no voy a dejar a Sam, pero esto es algo de lo que ya has
sido advertida. En el fondo, sabes que nada de lo que tú o alguien más haga, podrá
alejarme de ella.

La cara de Joy se endureció.

—Necesitas más.

— Tengo lo que quiero. —Era verdad.

—Éramos felices hasta que ella llegó. No me amabas, lo sé. Incluso sé que
la amas. Pero no cambia el hecho de que nunca será suficiente. —Se encogió de
hombros—. No es como si fueras el único hombre vinculado que tiene una
consorte en el lado, ¿no?

Fletcher inclinó la cabeza.

— ¿Y tú honestamente estarías feliz de ser el pequeño sucio secreto de


alguien?

Estuvo claro en su cara que no, no lo sería. Sabía exactamente porque no


dejaría que eso fuera un problema.

—No me quieres, Joy. Quieres ser la consorte del Heir de nuevo. Eso es
todo. Era la única razón de que me quisieras.

Sus ojos destellaron.

—No, me preocupo por ti.

— ¿Entonces no puedes ser feliz por él? —preguntó Sam.

Joy bufó.
— ¿De verdad me estás diciendo que tú estarías feliz por él si la situación
fuera al revés?

—Oh, no niego que querría despellejarte viva y hacer una alfombra con tu
carne, pero me quedaría lejos y le dejaría que viviera su vida. Definitivamente no
sería tan patética como para colgar alrededor de la manera que tú lo haces,
intentando atraerlo de regreso.

—¿Qué hay de patético en recordarle lo que se está perdiendo?

— ¿No tienes nada de orgullo? —preguntó Fletcher a Joy, sacudiendo su


cabeza con sorpresa.

Sus ojos se encendieron con odio, hizo una mueca de desprecio hacia él.

—Dijo el que se pavonea alrededor como un hada.

Fletcher parecía más entretenido que ofendido.

— Soy más mujer de lo que tú lo serás jamás.

Sam se rio entre dientes.

—Tiene un punto, Joy.

Un sonrojó de puro enfado se arrastró por su cuello.

—Puede que no sea yo a quien Jared venga cuando finalmente se dé cuenta


de lo que realmente necesita, pero se alejará de ti en algún momento. Eres una
tonta por dudar de eso. —Después, a velocidad vampiro, desapareció.

Fletcher se giró para mirarme.

— La rarita de verdad se cree eso, ¿no?

Riendo entre dientes de nuevo, Sam respondió por mí.

—Por supuesto que lo cree. Sé que parece raro, pero piénsalo desde su
neurótico punto de vista. Jared no solo la tenía a ella como Consorte; tenía otras
dos también. Joy probablemente no estaba muy feliz con eso. Entonces estaba el
hecho de que, incluso con tres consortes, seguía follándose otras mujeres cuando
su humor daba en el blanco. Su mente tenía dos opciones: creer que ella no era lo
que necesitaba porque carecía de algo y que él no se preocupaba nada por ella, o
creer que él era simplemente alguien quien necesita más de una mujer y no se
reflejaba en ella de ninguna manera. Se había convencido a sí misma de la última,
porque le encajaba creer eso. Hace que la situación no duela mucho.

—Así que verle unido y comprometido a alguien más amenaza su ilusión


—dedujo Fletcher—. Si acepta que tú eres todo lo que necesita, tiene que aceptar
que lo que siempre ha creído para su propia supervivencia emocional era falso.

Sam asintió.

—¿Y quién quiere aceptar que la persona por la que te preocupas nunca se
ha preocupado por ti? Ciertamente me volvería malditamente loca.

Me volvería loco a mí también. Quería saber cuál era el maldito punto de


encontrar y preocuparse de esta persona tanto si nunca sentirá lo mismo. Para
entonces, tener a esa persona dejándome por alguien más y siendo tan feliz con
ella, suficientemente feliz como unirse a ella de por vida, sería el giro final del
cuchillo. Queriendo eludir los sentimientos oscuros que amenazaban con salir a la
superficie solo con la idea de eso, puse mi brazo alrededor de Sam para empujarla
más cerca. Vale, podía sentir una pequeñísima lástima por Joy, igual que sentí por
Cristiano. Pero todavía creía que ser el Heir era lo que más le interesaba a Joy.

Fletcher se encogió de hombros, como si se sacudiera del tema.

—Bueno, ha sido una larga noche. Me voy a buscar a Norm. —Le dio a Sam
un breve abrazo, me ofreció un tímido saludo con la mano, y después no dejó solos.

Sam elevó su mirada hacia la mía.

— ¿Nadar ayudó? Sé que hay algo en tu mente, pero no voy a preguntar


que es. Dímelo cuando veas que es momento... solo no tardes demasiado.

Aprecié que no estuviera presionando y la besé suavemente.

—Hablaremos acerca de eso pronto. —Prometí—. Sabes, me has


impresionado. Mi silencio te está molestando un montón, puedo sentirlo.
Normalmente cuando te molesto de alguna manera, tomas represalias con ese
látigo tuyo. Pero te estas conteniendo.

Puso sus manos en mi pecho. Su sonrisa goteó con lástima.

—Aw, Jared, ¿Qué te ha hecho pensar que me voy a contener? —Me


empujó fuerte, tan fuerte que fui zumbado hacia atrás y aterricé en la piscina
Salí a golpes a la superficie y tosí una bocanada de agua que había tapado
mi garganta y fulminé con la mirada a mi compañera. Pareciendo bastante
satisfecha consigo misma, se cruzó de brazos. Sacudí mi cabeza hacía ella.

—Sabes que eres una zorra, ¿verdad?

Sonrió.

—Es parte de lo que amas de mí.

Tuve que sonreír. Tenía razón, lo era.


Traducido por Candy27
Sam
Justo como la tarde anterior, me arreglaba las mangas de mi camisa blanca
mientras estaba de pie en mi habitación, frunciendo el ceño a mi reflejo en el
espejo. Justo como la tarde anterior, Fletcher golpeó mis manos.

— Oye —me quejé.

—Deja de protestar antes de que rasgues las malditas mangas hasta la


costura.

—Deja tú de protestar antes de que te golpeé en la cabeza. — Si podía


elegir, nunca vestiría un traje de nuevo.

Jared entró en la habitación, totalmente comestible en su camisa gris y sus


pantalones negros. Como era de esperar, Fletcher le miró boquiabierto con
admiración, y no le culpaba por ello. El cabrón podía sacar adelante cualquier
estilo. Estaba totalmente envidiosa.

Las cejas de Jared se elevaron.

—Wow, te ves...

— No. —solté.

Suspiró.

— Iba a…

—Darme un cumplido falso porque sabes que me siento incómoda —


terminé.

Me lanzó una mirada impaciente.

—En realidad no sería uno falso. Te ves...

— No.
Levantó las manos en un gesto de exasperación.

—Aquí estoy yo, pasando por mi dificultad de dar cumplidos, y tú me


mandas callar. Nunca vas a aprender a aceptarlos, ¿verdad?

—¿Entonces porque continuas haciéndolo?

Gruñó, deslizando su brazo alrededor de mi cintura y me empujó contra él.

— ¿Estas preparada? —Cuando asentí, añadió—. No solo me refiero


físicamente. —Me golpeó suavemente en la sien—. Quiero decir, ¿estás
mentalmente preparada para esto?

Teniendo la poco característica necesidad de moverme y mantener mis


manos ocupadas, arreglé el cuello de su camisa y alisé mis manos sobre los brazos
de su camisa.

—Tan preparada como puedo estar. —Pero había un temblor nervioso en


mi voz.

Ahuecando mi barbilla, inclinó mí cabeza así podía mirarme a los ojos. Sus
propios ojos estaban brillando con adoración y consuelo.

—Estarás bien. —Dejó caer un beso en mi boca y luego fue a decir algo
más, pero paró ante el golpeteo de la puerta. Fletcher corrió fuera de la habitación
para contestar, y rápidamente volvió con Evan y Alora. Alora me sonrió.

—Hey, te ves…

—No me molestaría si fuera tú —murmuró Fletcher—. Te acusará de estar


mintiendo para intentar hacerla sentir mejor.

Conociéndome bien, Evan no comentó mi apariencia.

—¿Nerviosa?

—Por supuesto que no — dije con una sonrisa forzada. Pero como dije
antes, me conocía bien; no se tragaba mi acto. Pero más que hacer una gran cosa de
eso, simplemente me ofreció una sonrisa de apoyo.

Jared tensó su agarre en mí mientras preguntaba a Evan.

— ¿Qué los trae por aquí, chicos?


—Solo queríamos comprobarlos a ambos y, ya sabes... hacer toda esa cosa
del apoyo moral.

Rodé los ojos. –

—Quieres decir que Alora te hizo venir.

La expresión de Evan era de pura inocencia.

—No, tengo un lado sensible, sabes. —Entonces fue el turno de Alora de


rodar los ojos—. Otra cuestión, acabo de ver ese chico, Covington, el que
recomento encontrar a Paige West. Está con Bran y el Sire de Paige, Robert
Langley.

No me gustó el sonido de eso. Bran era un visitante habitual, pero los otros
no.

— ¿Han preguntado por Paige?

—Langley estaba preguntando sobre su paradero, pero Antonio le dijo


simplemente que había curado a los vampiros infectados y se había ido. Bran no
estaba interesado. Solo vino para ver a Alora. Ella le invitó.

—Le quería decir que iba a dejar su línea y por qué —explicó—. Después
de todo lo que ha hecho por mí, sería insensible por mi parte no hacerlo cara a
cara.

Verdad.

— ¿Y estuvo bien con eso?

—Sip. —Evan sonrió—. Incluso nos ofreció sus mejores deseos para el
futuro.

Fletcher amablemente golpeó su reloj.

—El tiempo apremia, gente.

Tomé una respiración profunda.

—Entonces vamos. —Antes de que vomite por los nervios—. Los veo a los
tres más tarde.
Cada uno de ellos nos dio una sonrisa justo antes de que Jared nos
teletransportara a la mansión. Apareciendo de pie en la puerta de la habitación
donde tendría lugar la teleconferencia, me cogió ambas manos y buscó mis ojos.

—¿Estas segura de que estas bien con esto?

Sabía que si decía que no, nos teletransportaría de vuelta a casa, sin
titubeo, sin comentarios críticos, sin rabietas. Me pondría antes que lo que Antonio
quería e incluso de lo que él querría. Y eso fue lo que me dio la fuerza para asentir y
replicar.

—Estoy bien. Vamos a hacer esto.

Lanzándome una sonrisa llena de orgullo, dejó caer un beso en mi boca.


Después, manteniendo una de mis manos agarrada, abrió la puerta y me guió
dentro. Desde su sitio en la esquina, los guardias personales de Antonio nos dieron
un asentimiento. Sentado en la larga mesa estaban Antonio, Luther, Sebastian,
Bran, Covington, y un hombre que suponía era Robert Langley. Cada uno de ellos
se pusieron de pie inmediatamente.

Antonio sonrió ampliamente.

—Puntual como siempre, Sam, Jared, ya conocen a Bran y Harry


Covington. —Entonces hizo un gesto hacia el poco familiar, rechocho y calvo
Keja—. Este es Robert Langley, el Sire de Paige West.

Frunció el ceño y simplemente gruñó hacia nosotros.

Covington sacudió la mano de Jared y después la mía.

—Es un placer conocerlos a ambos en persona. –

—Lo mismo digo —respondí.

La boca de Bran se curvó ligeramente a la vista de Jared, por quién


claramente tenía un punto débil.

—Será un honor seguirlos. A ambos.

No había esperado eso.

—Gracias. —Sebastian y Luther debieron haber captado mis nervios,


porque me dieron una sonrisa tranquilizadora. Ninguna cantidad de sonrisas me
calmaría en un momento como este, pero apreciaba sus esfuerzos.
Antonio hizo un gesto para que tomáramos asiento.

—Ya que Bran está aquí, tiene sentido que se siente aquí para la
teleconferencia, considerando que él es uno de los Grandes Maestros. Covington,
Langley ambos pueden quedarse, si así quieren.

—Me encantaría —dijo Covington. Langley dio un gruñido de afirmación.

Pareciendo satisfecho, Antonio se dio la vuelta para encarar la pared la


cual tenía unos cuantos monitores de televisión. Presionó un botón en el control
remoto de platino de su mano. Con eso cada una de las pantallas se encendieron, y
entonces estábamos mirando las caras de todos los Grandes Maestros.

—Buenas tardes —Cada uno de ellos devolvió su saludo—. Como pueden


ver, estoy junto a Jared, Sam, Luther, Sebastian, Bran, su Heir Harry Covington y
uno de los vampiros de Covington, Robert Langley. —El resto de nosotros
intercambiamos saludos con los Grandes Maestros, quienes parecían
extremadamente curiosos—. Los estoy llamando porque tengo un anuncio que
hacer.

Aquí vamos, esperaba que Antonio estuviera en lo cierto y


verdaderamente me los hubiera ganado, o esto podría ser malo. La reacción de
Jared sería creativamente violenta si alguien daba a entender que no encajaba en la
posición.

—En tres semanas —continuó Antonio—. Tengo la intención de dejar mi


posición como Gran Señor Maestro.

Les dio a todos un momento para absorber eso, y luego vi con sorpresa
que una sombra de tristeza ensombrecía sus miradas. Todo el mundo parecía
querer y respetar a Antonio. Yo también estaba triste de que estuviera
renunciando. Sería raro no tener su guía.

—En ese momento, Jared y Sam me reemplazarán. Estoy seguro de que


todos ustedes lo apoyarán y los seguirán como me han seguido a mí.

Yo no estaría tan segura, pero al parecer Antonio tenía razón. Ahora


estaban todos sonriendo hacia Jared y a mí, y asintieron en apoyo. Bueno, eso era
un alivio. Uno de los Grandes Maestros empezó a hablar, pero ninguna palabra se
registró en mi cerebro porque una punzada de dolor atravesó mi frente. Pero no
era mi dolor realmente; venía de Jared.

¿Qué pasa?
Se masajeó las sienes.

Algo va mal. Tengo como una docena de voces gritándome a la vez.

¿Diciendo que?

Se tomó un momento para concentrarse, y después empalideció y sus ojos


se ampliaron.

¿Jared, que es?

La puerta se abrió repetidamente, y unos vampiros extraños irrumpieron


en la habitación rodeándonos en un parpadeo. Instintivamente, cerré de golpe mi
escudo, escudando a Jared y a mí. Pero no puede escudar a los demás. No pude
porque Luther y Sebastian estaban contenidos en algún tipo de burbuja de gelatina
gris, los guardias de Antonio eran un montón de cenizas, Bran estaba siendo
sujetado por el cuello por Langley, y, mucho peor, Covington tenía un cuchillo
afilado y curvado presionándose contra la garganta de Antonio. Además, como una
docena de vampiros estaban arrinconando a todos. Maldito infierno.

—Alguien se mueve y su Gran Señor Maestro morirá —murmullo


Covington. Viendo la forma en que el cuchillo brillaba, estaba encontado de alguna
forma. Su, una vez cara amable ahora era una máscara de brutalidad.

Jared entrecerró los ojos.

—No lo harás.

— ¿Ah no? —Covington le dio a Langley un asentimiento casi


imperceptible, quien instantáneamente rompió el cuello de Bran. Un milisegundo
después, el Gran Maestro no era nada más que cenizas.

Jadeé, demasiado estupefacta para hablar. Entendí el mensaje, no daba una


mierda por su propio mentor, así que no se iba a preocupar por el nuestro.

—Malditos hijos de puta —gruñó Jared, muriéndose de ganas por atacar


pero sabiendo que no podía. Me sentía tan enfadada e inútil.

Sebastian y Luther soltaron varias obscenidades mientras luchaban por


taladrar la burbuja que los contenía, pero Covington y Langley solo rieron. El
sonido de absoluto caos de repente me alcanzó por encima de sus risas maniacas.
Algo estaba pasando fuera... algo malo. Quería correr a la ventana para observar
The Hollow, pero no me atrevía a moverme, no me atrevía a quitar la atención de
Covington.
¿Qué está pasando, joder? Le pregunté a Jared.

The Hollow ha sido invadido, me dijo Jared enfadado. No sé cómo es de malo


todavía. Pero de acuerdo con Evan, un cuarto de la legión está desaparecida de la
pelea. Alora está comprobando con los animales para ver si el escuadrón perdido está
en la selva.

Mierda, mierda, mierda, mierda, ¡mierda! No era alguien quien se quedara


atrás mientras todo el mundo ponía en peligro su vida. Y odiaba que no pudiera
permitirme moverme, joder. Este jodido loco obviamente quería morir, porque iba
a matarlo por haber incluso tocado a Antonio.

Los Grandes Maestros empezaron a gritar con coraje. Covington


rápidamente habló:

—Antes de que cada uno de ustedes salte sobre sus caballos blancos y
acudan al rescate por esta gente, es posible que quieran saber lo que van a
defender exactamente. Puede que quieran saber la verdad acerca de porque la
compañera del Heir es tan poderosa.

Oh, mierda. Jared se tensó detrás de mí. Cada uno de los Grandes Maestros
se quedaron quietos, queriendo escuchar. Bien, esto no era nada bueno. Sugerí que
a lo mejor habían sospechado que había "algo" más.

La puerta detrás de nosotros se abrió de nuevo, pero me resistí la urgencia


de mirar. Queriendo mantener a Covington a la vista.

Se escuchó el click-clack de tacones, de dos pares de tacones, me di cuenta


instantáneamente, y fue seguido por la aparición de una extraña mujer Pagori y esa
sangrienta zorra de Eloise. Hubieron más pasos y entonces más hombres extraños
entraron. Peor, los hombres tenían a Paige y a Imani con ellos. Imani estaba
llorando mientras Paige infructuosamente se encogía como una loca para escapar.

Langley caminó hacia Paige, agarrándola por la garganta, y sonrió


malvadamente.

—Eloise me aseguró que tú e Imani estaban aquí, pero no estaba seguro.


Te he echado de menos. —Lo escupió a la cara. Buen movimiento. Pero se ganó una
bofetada.

Medio desnuda como usualmente, Eloise se puso al lado de Covington


mientras me enseñaba los dientes.
—Voy a matarte —dije simplemente.

Su sonrisa flaqueó un poco.

—No, Sam. Tú eres la que va a morir esta noche. Pronto serás un montón
de cenizas justo como Bran, Collins, y todos los demás vampiros que están
muriendo ahora mismo.

Me preguntaba si era Eloise o Covington quien había matado a Collins.


Tenía sentido que no le hubieran permitido vivir; como Antonio había señalado,
Collins estaba apegado a las reglas. No habría soportado un plan como este.

Ahí fuera está mucho peor de lo que me esperaba, Jared prácticamente


gruñó. Luther había dicho que había muchos de ellos en su visión, estaba en lo cierto.
Hay al menos cuatrocientos. Estamos totalmente superados en número. Los
escuadrones que estaban practicando en la selva están muertos.

El miedo empezó a curvarse en mi estómago.

¿Cómo están entrando los vampiros?

A través de los túneles que conectan los búnkeres bajo tierra con la mansión.
Sólo los guardias y los vampiros en esta habitación sabían dónde estaban.

Y apostaba a que Eloise consiguió la información de los guardias a los que


se estaba tirando, y había dado la información a Covington. Joder.

Se han estado deslizando dentro de los búnkeres y haciendo su camino hacia


arriba, tomando el control desde el interior.

— ¡Explica esto, Covington! —demandó uno de los Grandes Maestros,


Ricardo. No había sido siempre mi mayor fan, pero lo había ganado cuando vino a
la ceremonia de vinculación. Entonces procedió a vociferar contra Covington. Los
otros Grandes Maestros hicieron lo mismo, indignados.

— Lo explicaré todo —prometió Covington—. Pero primero... Baja el


escudo, Sam.

— ¿Qué? ¿Estás loco? — amaba a Antonio, pero no arriesgaría a Jared por


nada y por nadie. Mi expresión suplicaba a Antonio que entendiera, y su sonrisa
amable dijo que lo hacía, más allá, lo aprobaba.

Por primera vez, entendí como se había sentido Jared cuando estuvo en la
posición de tener que elegir entre mi seguridad y la de su hermano. Era diferente
cuando la decisión estaba en tus propias manos, cuando el riesgo era hacia alguien
por quien te preocupabas y no hacia ti. Realmente adoraba a Antonio, pero la
seguridad de Jared venía primero y siempre lo haría.

Covington sujetó el cuchillo más apretado contra la garganta de Antonio.

—Ahora.

Jared hizo instintivamente un movimiento hacia ellos, pero agarré su


brazo y le tiré hacia atrás. No le dejes engañarte para que te salgas del escudo. Y dile
a Antonio que lo siento. Mirando fijamente hacía Covington, sacudí mi cabeza.

—Eso no va a pasar.

Me miró curioso.

—¿Arriesgarías la vida del Gran Señor Maestro?

—No dejaré vulnerable a mi compañero.

Se quedó en silencio por un momento, y me di cuenta de que no había


esperado esa respuesta. Pero finalmente se encogió de hombros.

—No importa. Dana puede encargarse de ti.

La mujer Pagori detrás de Eloise sonrió con suficiencia.

—Creo que disfrutaré de esto. —Wow, su voz era sorprendentemente y


dolorosamente chillona. Elevó los brazos, las palmas fuera, en un movimiento que
era muy familiar. Después sentí un empujón de energía alrededor de mí, causando
que mi escudo parpadeara por un segundo. Sorprendida, rehíce el escudo
rápidamente.

¿Qué narices está haciendo? Demandó Jared.

Joder, la perra es una Feeder. Una Feeder a quien no le gustaba que sus
esfuerzos no estuvieran funcionando como le gustaría. Pero todavía era un peligro,
ya que la única manera garantizada de debilitar a un Feeder era usando a otro,
enfrentando a un Feeder con otro Feeder.

—Quiero ese escudo fuera —soltó Covington hacia ella.

Estaba prácticamente haciendo pucheros.


—Lo estoy intentando. —Y realmente lo estaba haciendo. No había
ninguna duda de que era extremadamente poderosa, lo que era preocupante. No
podía absorber más energía sin dejar caer el escudo, y no era algo que fuera capaz
de hacer. Eso significaba que tenía que depender de mis suministros de energía
híbrida que me había llenado para defenderme a mí misma. Pero era solo cuestión
de tiempo antes de que lo absorbiera todo y mi escudo cayera. No me dejaría
físicamente débil, pero significaría que mi don valdría una mierda... como
funcionar con un tanque vacío. Aun así, lucharía contra sus esfuerzos tanto tiempo
como pudiera.

— Inténtalo más duro —Apretó los dientes, impaciente.

—Tienes lo que quieres —dijo Imani a Covington, lamiéndose los labios


nerviosamente—. Me tienes a mí. Déjalos ir.

Entonces me di cuenta.

—Nunca fue a Paige a quien todo el mundo quería, ¿verdad?

Fue Langley quien me respondió. Miraba a Paige mientras hablaba.

—La envié para traerme de vuelta a Imani. Nunca volvió. Desapareció


completamente, sabía que debía tener a Imani con ella. Encontrar a Paige me
llevaría a Imani.

—Y ahora me tienes —dijo Imani—. No necesitas a los otros.

Covington le dio una mirada indulgente.

—Sí, te tengo. Pero ya no se trata solo de ti —Miró hacia Jared—. Eloise me


contó todo sobre la conversación que tuviste con tu hermano en la enfermería.
Permaneció fuera de la habitación. —Le lanzó brevemente una mirada a los
Grandes Maestros—. Samantha Parker... es una híbrido.

Mierda, mierda, mierda.

En respuesta al shock y la incredulidad en sus caras, Covington rio.

—Oh, ni yo mismo lo creí al principio. No puede ser posible, ¿verdad? Pero


vamos a revisar los hechos. Aquí está con la fuerza Pagori y la belleza hipnótica de
los Keja. Y han visto el mercurio brillando en sus irises que ahora mismo está
brillando con ira. ¿Quién más que conozcan tiene eso? Nadie, no importa lo
poderoso que sea. Y les diré porque: es una marca, una marca que significa que es
una hibrida. —Se concentró en mí—. Es verdad, ¿no? Díselo.
Pensé en llamarle mentiroso, ¿pero cuál era el punto? Viendo el miedo en
sus ojos, era más que obvio lo que intentaba hacer; matarme. Ya sea que lo negara
o que no, seguiría haciéndolo, seguiría queriendo matarme por miedo puro.

— Es verdad.

—Antonio mintió por ti.

—Para protegerme de gente que, como tú tiene miedo de lo que no


comprende. —Hubo un tirón extra duro de la energía con la que construía el
escudo, y Dana jadeó, la energía híbrida la llenaba, tonificándola. Mi escudo seguía
en su lugar, gracias a mis reservas, pero sabía que estaba debilitándose.

— ¿Asustado? —Se burló—. No estoy asustado, cariño. —Oh, sí lo estaba—


. Soy inteligente. Suficiente inteligente para saber que un híbrido es una cosa
peligrosa, muchos vieron tu duelo con el vampiro que convirtió a tu compañero.
Saben lo que puedes hacer. Saben exactamente lo que serán capaces de hacer
cualquier vampiro que crees. Saben que no se te puede permitir vivir.

Jared hizo otro movimiento hacia él y otra vez le tiré hacia atrás.

—No vas a tocarla, joder —gruñó, sus irises brillaron tan rojos que
parecían láseres.

Covington se volvió un poco nervioso.

—A lo mejor ambos han planeado crear un ejército. La legión definitiva. —


Estaba claro que estaba plantando la semilla de la sospecha en la mente de los
Grandes Maestros, pero lo que no estaba claro era si estaba funcionando. No podía
ser en buen indicio que continuaran callados, ¿no?

— ¿Así que has venido a matarme? ¿Has hecho esta gran canción y baile
solo para destruirme? No lo creo. —Cuando fue a hablar, levanté mi mano—. No
dudo que me quieres muerta. Pero lo que más quieres es The Hollow, la posición
de Gran Señor Maestro. Te estas posicionando como el salvador de la raza vampira
para intentar excusar tus acciones. Pero cualquier persona con medio cerebro
podría ver a través de ti. —O, al menos, esperaba que pudieran.

Gruñó.

—Tienes que morir.

—Y a lo mejor lo hago…
—No, jodidamente que no morirás —soltó Jared vehementemente.

—… pero si piensas que no habrá repercusiones, sinceramente no lo has


pensado detenidamente.

Covington no parecía preocupado.

—Infiltrarse en The Hollow estaba considerado imposible, y ahora yo


estoy en absoluto control sobre él. Míralo por ti misma. —Muy lentamente, todavía
sujetando a Antonio como rehén, acercándose lentamente al balcón y haciendo un
gesto para que uno de sus vampiros abriera las puertas. El sonido del caos llenó la
habitación—. Echa un vistazo.

Cuando los vampiros de Covington se movieron un poco para dejarnos


pasar, Jared y yo cautamente nos movimos hacia el balcón con mi escudo todavía
acompañándonos. Mi estómago se desplomó mientras echaba un vistazo debajo de
nosotros. Habían edificios en llamas, personas sangrando y gritando, los cuerpos
humanos salpicaban el suelo, y la playa hecha por el hombre estaba contaminada
con cenizas, los restos de tantos vampiros muertos.

—Ahora mismo, el infierno ha tomado lugar en The Hollow por mí, –


declaró Covington—. ¡Tengo a su gran y malo líder! —declaró hacia todos los
vampiros debajo, haciendo que todo el mundo se congelara—. Ni el Heir o su
compañera pueden ayudarlo o alguno de ustedes. ¡Así que depongan las armas a
menos que los quieran muertos!

Oh, tenía que estar jodidamente bromeando.

— ¡Bajen las armas, y no resultarán heridos! ¡Sigan con la lucha, y todos


morirán! ¡Y así los harán sus preciosos lideres!

Hubo la más corta vacilación, y entonces todos los vampiros de The


Hollow se rindieron. Por supuesto que lo hicieron. Nunca se arriesgarían a que
Antonio saliera herido ya que todos le adoraban y le respetaban. Noté que el
escuadrón, Evan, Alora, Ava, Cristiano, y Jude estaban entre ellos. Sus expresiones
estaban llenas de furia, aprensión y angustia. Al menos estaban vivos.

Todos los que se habían rendido fueron instantáneamente reunidos como


ovejas por los hombres de Covington, quienes después lo rodearon. Los sonrientes
capullos en realidad tenían armas. Los vampiros confiaban en su fuerza, velocidad
y dones, no en las armas humanas. Eso era cobarde e insultante. Pero también
indicaba que sabían que no había opción de que pudieran con la legión sin armas.
Covington rio.

— ¿Ven cómo me obedecen? Yo estoy al mando aquí. Cualquiera que


quiera ir contra mi será un estúpido. —Ese comentario iba para los Grandes
Maestros.

Jared bufó hacia él.

—Y cualquiera que esté preparado para seguirte será incluso más


estúpido. No desafiaste a Antonio por su posición. Has intentado tomarla. Te dio la
bienvenida a su hogar, y tú abusaste de su confianza. No solo eso, te volviste contra
tu propio Gran Maestro. No puedo pensar en ningún vampiro vaya a seguir a
alguien que puede traicionar a otros tan fácilmente.

Eso hizo que Covington se tensara y casi pude ver los engranajes dando
vueltas en su cabeza. Mi escudo parpadeó cuando la succión se intensificó de
repente y rápidamente lo rehíce de nuevo. Dana estaba sonriendo con suficiencia,
contenta consigo misma. Si no hubiera sido una híbrida, habría desintegrado ya mi
escudo. Era en momentos como este cuando agradecía ser un híbrido.

—A lo mejor nos mates y te quedes con The Hollow —dijo Jared—. Pero
estas olvidando una cosa muy importante.

— ¿Y cuál es?

—The Hollow es meramente una comunidad cerrada. —Jared se encogió


de hombros—. No significa que la persona que resida aquí sea un gobernante. Esto
solo es algo que Antonio construyó porque quiso. Todo lo que has hecho esta noche
es entrar en la casa de alguien. Eso te hace un intruso, nada más, en otras palabras,
vivir aquí no te hace el Gran Señor Maestro vampiro. No significa que la gente vaya
a seguirte. Solo significa que tienes una nueva casa.

Jared estaba totalmente en lo correcto. Y estaba claro que ahora Covington


lo sabía también.

—He terminado de charlar. —Entonces Covington me miró—. Hora de


elegir, Sam.

Mierda. Aquí estaba. Esa importante decisión de la que Luther me había


advertido. Mi ansiedad y aprehensión se intensificó.

—Mira, soy una persona justa. No veo ninguna razón por la que las
personas aquí tengan que morir solo porque tú tienes que ser destruida. De hecho,
puedo solo ponerlos en celdas aislantes y hacer que alguien teletransporte esas
celdas fuera de aquí. Pondré en libertad a Antonio y a todo el mundo aquí, y podrán
vivir, doy mi palabra delante de todos estos Grandes Maestros, puede mostrar lo
confiable que puedo ser. Pero será tu vida a cambio de la de ellos.

— ¡No, Sam! —gritó Antonio inmediatamente, mientras Jared gruñía. —Ni


una puta posibilidad de eso.

—No le des lo que quiere —insistió Sebastian.

—Hemos vivido vidas muy largas —dijo Luther—. Ahora tú y Jares son los
que importan. — Sebastian asintió de acuerdo, totalmente serio.

Covington rio entre dientes.

—Sam puede ser un fenómeno, pero no es estúpida. Sabe que lo mejor


para los intereses de todo el mundo es estar de acuerdo con mi trato. Cada persona
en The Hollow depende de ella, que tome la decisión correcta, para vivir.

Mi voz era dura, cargada de enfado, mientras hablaba.

—Si acepto tu pequeño trato, eso matará a mi compañero. No tengo la


intención de hacer eso. Y cualquier vampiro fuera de aquí, incluidos los Grandes
Maestros que están mirando atentamente, entenderán que poner a tu compañero
primero es lo que los vampiros hacen.

La fea y sabionda sonrisa que cubrió su cara, me puso tensa.

—Entonces es una buena cosa que pueda solventar ese pequeño detalle. O,
más concretamente, Imani puede resolverlo.

Fruncí el ceño, deslizando mi mirada brevemente a Imani quien lloraba


silenciosamente.

— ¿No te dijo lo que podía hacer? ¿No te dijo porque la queríamos, porque
Paige la ha estado escondiendo?

Imani me miró y confesó tristemente.

—Mi don... puedo cortar los vínculos de sangre.

Bueno, vaya putada. Tenía perfecto sentido que Paige la escondiera. Un


vampiro con tal poder podía ser un arma, tendría la habilidad de desconectar
personas de sus creadores y separar parejas enlazadas. Paige no quería que la
mujer se convirtiera en un peón en juegos peligrosos, como el que estábamos
jugando ahora.

—Si aceptas mi trato, Imani primero cortará tú lazo con Jared. Esto le
permitirá vivir después de que tú mueras.

—Ni hablar — soltó Jared inmediatamente.

Covington arqueó una ceja como forma de reprimenda hacia él.

— Creo que tu compañera es muy capaz de tomar esa decisión por sí


misma. De acuerdo con Eloise, está llena de opiniones.

— Tú presentaste la queja al Prelature, ¿no? — rio Jared.

Covington estaba petulante una vez más.

—Con ayuda de Eloise, sí. Los necesitaba distraídos, necesitaba su moral


baja, necesitaba que su tiempo fuera consumido lo suficiente para que no pudieras
encontrar otro camino posible para curar la infección, que su única opción fuera
localizar a Paige. ¿Por qué crees que te la recomendé? Sabía que eso significaría
que ustedes la encontrarían.

—Hay una cosa que no entiendo —dije—. ¿Cómo descubriste toda esa
información privada acerca de nuestros métodos de entrenamiento paran hacer las
quejas?

—Bastante fácil, en realidad, gracias a una humana aquí que hizo un


pequeño espionaje para mí, todo lo que tuve que hacer fue prometerle Convertir a
alguien por ella una vez que me convirtiera en Gran Señor Maestro.
Aparentemente Antonio se había negado a hacerlo porque el chico humano que
quería convertir solo tiene doce años. Por supuesto tu pequeña traidora está muy
muerta ahora que ya sirvió a su propósito. Como dije, solo necesitaba que todos
estuvieran un poco distraídos, era solo Imani lo que quería. Pero Eloise me dijo
acerca de ti, Sam. Supe lo que tenía que hacer por el bien de toda la raza vampírica.

Resoplé.

—Como si la gente fuera a tragarse eso. Si eso, encontrarían insultante que


esperaras que se lo creyeran. —Sí, era un poco de psicología inversa para los
Grandes Maestros, pero no estaba segura de que funcionara.

Ignoró eso.
—Haz tu decisión, Sam. Y elige sabiamente.

Luther no estaba bromeando cuando dijo que sería una decisión que nos
afectaría a todos. Al menos que diera mi vida por las vidas de la gente de The
Hollow, todos morirían y Covington podría gobernar simplemente por el miedo
que causaría este suceso. Si otros decidían luchar contra él por la posición, muchas
vidas se perderían... y todo porque quería salvarme a mí misma. ¿Había realmente
una elección cuando tantos podían morir? ¿Cuándo no había garantías de que
saliera de esta con vida en cualquier caso?

Sam, ¡ni siquiera lo consideres! La furia y el medio de Jared era casi


palpable.

Pero ya había tomado una decisión.

—Hazlo, Imani.

— ¡No! —gritó Jared, agarrando mi mano fuerte y tirándome hacía él.

Antonio, Sebastian y Luther me suplicaron no sacrificar mi vida por ellos,


pero ignoré sus palabras porque no era solo por ellos.

Jared agarró mi barbilla y me forzó a mirarle. No quería mover mi mirada


de Covington, pero ¿Cómo podía no encontrarme con los ojos llenos de dolor de mi
compañero?

No puedes hacer esto, Sam. La desesperación y determinación ahí, casi


rompió mi corazón.

Y no seré la razón por la que tú, Antonio, o alguien más mueran.

Entonces lucharemos.

Jared, tanto como odio admitirlo, no estoy en la posición de luchar contra


alguien. El escudo se debilita. He puesto cada pizca de poder en mantenerlo intacto,
pero muy pronto no quedará nada y mi don será inútil.

— ¡Sam, no lo hagas! —gritó Antonio—. ¡Tú y Jared sonel futuro!

Es la única manera en la que todos viven, Jared. Quedarás vivo y conseguirás


la venganza por mí. Cazarás a Covington hasta que esté muerto. Le di una sonrisa.
Te quiero.

Bebe, por favor.


Tomé una respiración profunda, me volví hacia Imani.

— Hazlo.

— ¡No te atrevas, maldita sea! —Jared me arrastró detrás de él, como si de


alguna manera eso la parara. Eché un vistazo alrededor para ver que estaba
sacudiendo su cabeza, negándose a cortar el vínculo.

— Sam estuvo de acuerdo con el trato —soltó Covington—. ¡Corta el


vínculo, Imani! —Pero no lo hizo, continuaba sacudiendo la cabeza—. Langley, creo
que Imani necesita un poco de persuasión.

Así que Langley abofeteó a Paige fuerte una vez, dos, tres veces. Imani
gritó que parara, pero en vez de eso lo hizo otra y otra vez, cada vez más fuerte.
Deseaba estar suficiente cerca para matarlo. Si no hubiera sido imperativo
mantener mi escudo intacto, habría hecho mi látigo y le azotaría con él.

— Imani, ¡Córtalo! —grité desde detrás de Jared. Se encontró con mi


mirada. La suya estaba llena de tanta angustia—. Está bien.

Pero Jared, Antonio, Sebastian, Luther, e incluso Paige le ordenaron no


hacerlo. Langley se volvió hacia Paige de nuevo, dándole un puñetazo esta vez,
golpeándola tan fuerte que estaba al límite de desmayarse.

— ¡Lo haré! —Lloró Imani—. ¡Lo haré! —Con sollozos sacudiendo su


cuerpo, cerró los ojos.

Jared enredó los dedos de una mano en mi pelo y envolvió su brazo libre
alrededor de mí como si mantenerme cerca la mantuviera lejos. No lo hizo. La sentí
en mi cabeza... era la sensación más rara. Como tener una pequeña mano
registrando en mi cerebro. Después esa mano se quedó quieta y un dedo tocó algo
que era casi elástico, el movimiento envió reverberaciones a través de mi cabeza y
por el vínculo, haciéndome parpadear. Entonces dos dedos lo agarraron
fuertemente, tiraron, y... y nada. Lo hizo de nuevo, agarrando más fuerte esta vez,
tan fuerte que dolió y tuve que acunar la cabeza en las manos. Pero todavía, nada
pasó.

Los ojos de Imani se abrieron.

—No funciona.

La mandíbula de Covington se tensó.


—Entonces no lo estás intentando lo suficiente, Robert, a lo mejor a Paige
le gustaría sentir...

— ¡No, lo intentaré otra vez!

Y lo hizo. Tres veces más, lo intentó cortar. Pero simplemente no pudo


hacerlo.

Pude sentir la propia satisfacción de Jared, pero no dejó que esa emoción
se filtrara.

Sabes por qué no puede romperlo, ¿verdad?

No, pero claramente había funcionado.

Teníamos un vínculo antes de que fuéramos a la Vinculación, bebe. Era un


vínculo formado sin esfuerzo consciente por nuestra parte; estaba formado antes de
que intercambiáramos sangre por primera vez. La vinculación solo lo hizo más
fuerte. Podrá ser capaz de cortar un enlace que hubiera nacido del intercambio de
sangre, pero no puede romper uno que es psíquico en sus raíces, y eso es lo que es el
nuestro.

Me di cuenta de que estaba en lo cierto. No estaba segura de sí era algo


bueno o algo malo, desde que mi acuerdo con Covington ahora no tenía sentido.

— ¡Córtalo Imani! — ordenó Covington.

Fíngelo. Necesitamos que crea que somos vulnerables, Sam. Fíngelo.

Gustándome la idea, me doblé y llore... como cuando maté a mi Sire y


nuestro vínculo fue cortado. Jared hizo lo mismo, apretando su cara en agonía, al
mismo tiempo, ambos caímos de lado al suelo, agarrando nuestros estómagos.
Mientras tanto, Covington sonrió con suficiencia. Imani era la imagen de la
confusión. Y solo podía suponer que Jared le había asegurado a Antonio, Luther y
Sebastian que estábamos fingiendo todo, porque no parecían tan devastados como
deberían. Si no los conociera tan bien, habría pensado que lo estaban.

Estate preparado, le dije a Jared. Voy a necesitar dejar caer el escudo o


nunca creerá que estoy verdaderamente débil. Necesitamos estar preparados en caso
de que elijan ese momento para atacar. No creo que lo hagan porque estuve de
acuerdo con su trato, pero pueden.

Una cosa buena era que, dado que mi don estaba enlazado a mi estado
emocional, cualquiera de mis emociones que corriera alto, y lo estaba ahora, la
energía parecía envolver la superficie completa de mi cuerpo. Una vez que el
escudo se hubiera ido, podría absorber esa energía y usarla para fortalecer mi don.
Tenía toda la intención de hacerlo, pero tendría que ser cuidadosa y discreta, o
Dana lo notaría y Covington sabría que mi acuerdo era un fraude.

No pienses que te voy a dejar morir esta noche, Sam. El hierro ahí casi me
hizo sonreír.

No tengo intención de morir. Si el don de Imani hubiera funcionado, habría


dado mi vida por la gente de aquí. Pero no daría la vida de Jared por nadie, ni
siquiera por esta gente. Si eso me hacía cruel, que así fuera. Nunca había
pretendido ser una buena persona.

Empujando mi ansiedad a un lado, dejé que el escudo cayera, pero nadie se


movió para herirnos. ¿Porque lo harían? Ambos estábamos encogidos en posición
fetal, pareciendo demasiado débiles para movernos. Como sabía que haría, la
energía alrededor empezó a lamer mi piel lentamente, solo pequeños soplos, dado
que mi poder estaba "bajo de batería", pero cogí todo lo que pude. Sutilmente, usé
las palmas para succionar la energía dentro de mí. Pronto, estaría lo suficiente
fuerte como para que la energía me cubriera como una sábana. Pero ahora mismo,
no podía competir con la Feeder delante de mí.

Dana se miró las manos; estaban goteando con energía, de la manera que
las mías hacían muchas veces. Sus pupilas estaban dilatadas, haciéndola parecer
drogada.

—Me siento tan viva.

Covington no parecía preocuparle.

—Parece que tu pequeña asesina tiene un corazón, Antonio. ¿Quién lo


hubiera pensado?

—No te irás de este lugar con vida. —La voz de Antonio era fuerte, dura y
puro hielo.

— Yo creo que sí, y lo verás. Pero soy un hombre de palabra, así que así es
como irá la cosa. Mis vampiros escoltarán a todo el mundo excepto a Sam e Imani
fuera de esta habitación. No hay necesidad de ver a tu compañera, o debería decir
ex-compañera, morir, Jared. —Dana se volvió hacia Covington. —Déjame matarla.
Déjame tomar el último...
—Ya has tenido tu diversión, Dana. Es mi turno. —Eloise dio una vuelta
hasta que estuvo delante de mí. Después la perra me pateó en la cabeza. Oh, ella iba
a pagar jodidamente por eso. Jared balanceó su brazo para agarrarla, pero
entonces dos vampiros de Covington vinieron para arrastrarlo lejos. Ira zumbó a
través de mí, causando que más energía alrededor se me colgara. Otra vez,
discretamente la absorbí.

¡Jared no luches contra ellos! ¡Mantén el acto!

Dejó que le cogieran, dejó que le movieran detrás de mí, que lo alejaran,
aunque maldijo todo el tiempo. Eloise escogió ese momento para patear mi cabeza
una vez más. No necesitaba oler mi sangre en el aire para saber que estaba
sangrando. Absorbiendo más energía sutilmente, me prometí a mí misma que esa
perra no sería más que una pila de cenizas pronto.

—Mierda, su sangre huele bien —dijo alguien.

—Sí, huele bien —pronunció lentamente Covington—. A lo mejor así sea


como muera. A lo mejor beberé de ella hasta secarla. —Escuchando a Jared
maldecirle, Covington rio y me miró—. Creo que no le gusta la idea de que me
alimente de ti. —Jared lanzó otra serie de maldiciones, y escuché un golpe seguido
de un gruñido de dolor por parte de Jared. Los bastardos que lo estaban sujetando
debían de haberle golpeado. Aun así, maldijo hacia Covington. ¿Por qué el maldito
no se callaba? Era tan tentador abandonar el acto de debilidad y atacarlos a todos,
tan tentador.

¡Absórbelo, Sam!

Ahí es cuando me di cuenta de lo que estaba haciendo. Sabía que oírle salir
herido estaba alimentando mi furia, causando que más energía se colgara de mí,
cargándome. Pero esta vez era diferente... La mezcla de energía junto con el
zumbido por la superficie de mi piel, empujándome como un animal enjaulado que
quería liberarse... casi como si estuviera tan enfadado como lo estaba yo.

Antonio hizo un gesto de dolor y me di cuenta que el cuchillo de Covington


le había arañado. Una franja de sangre bajaba por su cuello.

Jared gruñó:

— ¡Te mataré por esto, Covington! ¡Estás muerto!


Dana conjuró una pequeña bola de energía y la lanzó hacía Jared,
haciéndolo gruñir de dolor. Se rio, encantada. ¡Oh, definitivamente me iba a
asegurar de que esa jodida pequeña perra sufriera antes de que la matara!

Una rabia que consumía todo surgió de mí; rabia que se intensificó cuando
Eloise me golpeó de nuevo, esta vez en las tripas. El dolor, la vista de su sonrisa
malvada, y la esencia de la sangre de ambos, Jared y Antonio, en el aire era
simplemente demasiado para mí para tomar. Un odio total y rabia ardiente me
llenó mezclándose con el miedo helado que ya estaba dentro de mí. Y no quería
nada más que derribarlos a todos fuera de la maldita habitación y tirarlos por el
balcón.

Covington habló.

—Ahora es el momento de que todos... —Se cortó... seguramente porque


un jadeo salió de mí y mi espina dorsal se enderezó.

El zumbido bajo mi piel se convirtió en una sensación pulsante. Entonces


una corriente fría de repente azotó la habitación... justo como la última vez. Casi
sonreí hacia el viento azul-plateado familiar construido alrededor de mí, girando y
girando. Ya era la jodida hora. Eloise sabiamente, se echó hacia atrás, moviéndose
tan rápido que se cayó sobre su culo. Rápido y más rápido el viento de energía giró,
y entonces bang. La energía pareció explotar, chocando contra todo a su paso y
enviándoles zumbando lejos. Algunos de los vampiros chocaron fuertemente
contra las paredes mientras Covington, Eloise, Dana y, mierda, Antonio se
estrellaron contra la ventana y cayeron.

Saltando sobre mis pies, corrí por el balcón con Jared pisándome los
talones y miramos hacia abajo. Los cuatro vampiros se estaban levantando,
confusos. Antonio miró a sus vampiros que seguían rodeados por los hombres de
Covington y gritó:

— ¡Al ataque!

Otra vez, el infierno se desató.


Traducido por Candy27

Sam
La mayoría de los vampiros de Covington que estaban debajo de nosotros
volaron hacia atrás y golpearon el suelo con fuerza. Sospeché que era gracias al
don de Harvey. Los animales irrumpieron en escena desde todas partes; un jaguar,
arañas, monos, simios, y aves tropicales. Sin duda los había llamado Alora. Saltaron
a la batalla sin dudarlo, lo que fue una buena cosa porque muchos de los enemigos
estaban intentando coger a Antonio. Para mi alivio, aguantaba por su cuenta.

Me volví hacia Sebastian y Luther que estaban cubiertos de gelatina rosa


después de que la burbuja explotara cuando chocó contra la pared.

—Tienen que llevarse abajo a Antonio. Es la diana número uno. —


Sebastian abrió la boca, sin duda para regañarme por el riesgo que había estado
dispuesta a correr, pero sacudió la cabeza. Sí, después habría tiempo de hablar.
Cogió el brazo de Luther y los teletransportó a ambos fuera de allí.

— ¡Vuelve aquí, bastardo! —gritó una voz femenina. Cambiando de


dirección, vi que Paige e Imani estaban persiguiendo a un Langley que se estaba
retirando. Los otros vampiros de Covington intentaron apartarse del suelo, pero
Jared los mató con una flecha eléctrica.

Enredó su mano en mi pelo y me dio un beso duro, lleno de enfado y alivio.

—Hablaremos más tarde sobre el hecho de que te pusieras en riesgo de


nuevo. Por ahora, luchemos.

No podía estar más de acuerdo, así que no dije nada mientras nos
teletransportaba fuera. Mi estómago cayó mientras veía todos mis alrededores. La
que había sido una preciosa comunidad ahora estaba hecha un desastre, la cual
parecía más un campo de entrenamiento táctico. Pero no tenía tiempo para
lamentos. No ahora.
En vez de eso, extendí las palmas y succioné la energía de alrededor,
recargando mi don hasta que estuvo lleno de fuerza y estuvo goteando energía una
vez más. Dios, se sentía bien. Después conjuré mi látigo, disfrutando de la
sensación familiar que zumbaba contra mi piel.

—Permanezcamos juntos —insistió Jared.

Una rápida mirada a Antonio y noté que la mayoría de los guardias de la


mansión se quedaban cerca de él, ayudando a Sebastian y a Luther a protegerle.
Pero no estaba segura de que necesitara su ayuda. Antonio estaba demostrando
como de fuerte podía ser un viejo vampiro mientras eliminaba a todo el que venía a
por él. Una gran ayuda era uno de los guardias que tenía algún tipo de escudo
líquido puesto que extrañamente, absorbía cualquier bala o arma que se acercara a
él.

Segura de que Antonio no necesitaba mi asistencia, busqué a mi


escuadrón. Estaban agrupados juntos cerca de un restaurante al otro lado de The
Hollow, cuidando de lo que quedaba del edificio... casi como si lo defendieran. Me
pregunté si eso significaba que había alguien dentro del restaurante que necesitara
protección.

Un sonido silbante en el aire fue la única advertencia que tuve. Jared y yo


nos agachamos. Si no hubiera tenido velocidad Pagori, no hubiera podido esquivar
la bala. Instantáneamente, formé una gran roca frente a mí. Más balas vinieron en
nuestro camino, pero solo se empotraron en el trozo de tierra.

Jared miró brevemente alrededor, moviéndose rápidamente para esquivar


la bala.

—El bastardo está tumbado sobre su estómago sobre la arena.

Su localización exacta fue todo lo que necesité para actuar. Rehaciendo mi


látigo en una bola de energía, miré rápidamente alrededor de la parte izquierda de
la roca y alcancé al francotirador. Sus cenizas se reunieron con el resto de las de la
arena.

—Buen tiro, bebé —felicitó Jared—. Sigamos en movimiento.

—Apunta a los que están armados. —Mientras que un gran número de


vampiros estaban enganchados en peleas, los francotiradores se posicionaban
alrededor del lugar, matando a la gente cuando estaban distraídos durante la
batalla. La mayoría de ellos estaban en los tejados mientras otros estaban en la
arena o parados detrás de pilas de escombros.

—Tenemos que neutralizarlos.

Asintió.

—Después nos teletransportaremos con el escuadrón. —Eran nuestra


responsabilidad y era cosa nuestra dirigirles. Pero por ahora, necesitábamos
confiar en que podían hacer lo que habían sido entrenados para hacer, sin
nosotros.

Proseguimos utilizando la roca como cubierta mientras atacábamos a


tantos vampiros de Covington como podíamos alcanzar. Jared los alcanzó con
flechas de luz mientras yo lanzaba bolas de energía, rayos de energía y usaba mi
látigo para alcanzar a los francotiradores y estamparlos contra el suelo. Sabiéndolo
mejor que quedarnos en una misma posición mucho tiempo, nos movíamos de
cubierta en cubierta mientras trabajábamos, dirigiéndonos a la izquierda, pasando
la mansión, y pasando la Casa de Huéspedes. Me sentía enferma cada vez que
pasaba cerca de un humano muerto o un vampiro gravemente herido. Con suerte,
alguno de los guardias que tuviera la habilidad de teletransportar aparecería para
llevar a los heridos a un lugar a salvo.

Me congelé cuando vi a Evan, Alora, Paige, e Imani en medio de lo que se


había convertido en un campo de batalla, haciendo su mejor esfuerzo por romper
un círculo de protección. Había un círculo similar más lejos, pero uno mucho más
grande. Me pregunté si el más pequeño estaba protegiendo a Langley y el grande
estaba protegiendo a Covington. En cualquier caso, no me gustaba la vista de los
custro en mitad de aquello.

— Tenemos que ayudarles —le dije a Jared—. Están intentando llegar a


Langley.

Siguió mi mirada y se tensó. Pero sacudió su cabeza.

—Esta es su lucha, bebé. Es algo personal para ellos. Langley mató a Bran,
quien Alora adoraba y a quién Evan automáticamente respetaba por protegerla
todo este tiempo. Añadido a eso, Langley hirió a Paige e intentó usar a Imani. Lo
quieren muerto, al igual que yo quiero muerto a Covington y tú quieres a esa
Feeder y a Eloise muerta. Además, todos los animales están ayudando a
protegerles. Y Paige es muy ruda.
Era cierto; su poder podría curar, pero era claro justo ahora que podía ser
también un arma; robaba las heridas de las personas y atacaba a otros con ellas, y
devolvía cada herida que la hubieran hecho de regreso a quien quiera que la
hubiera herido. Los animales también eran poco piadosos en sus esfuerzos por
proteger. Y eso debería ser suficiente, porque Jared tenía razón, esto era personal
para ellos. Ninguno podía decirme que no fuese detrás de la Feeder o Eloise o
Covington. Estaría perdiendo mi tiempo si intentara alejarlos de Langley, y
probablemente también los pondría en peligro distrayéndolos. Más que eso,
necesitaba llegar al escuadrón.

Así que Jared y yo continuamos apuntando a los vampiros armados.


Nuestros esfuerzos combinados eliminaron la mayoría de ellos, pero un gran
número de los francotiradores que continuaban, nos notaron y fueron lo
suficientemente inteligentes como para intentar quitarnos de en medio. Una
preocupante cantidad de balas llovió sobre el gran montículo de escombros donde
estábamos apostados. Algunos de ellos se desmoronaron encima de nosotros
picoteando nuestra piel.

—Mierda —murmuró Jared. Solo porque nos curábamos rápido no


significaba que sintiéramos menos dolor. Me señaló que le siguiera mientras se
deslizaba dentro del edificio detrás de nosotros el cual era el corredor de la
Residencia usado por los humanos.

Cubriéndonos justo dentro de la puerta de entrada, esquivamos por poco


más balas.

—Vendrán aquí a por nosotros —Señaló—. Deberíamos... —Ahí es cuando


escuché los sollozos de pánico viniendo de escaleras arriba—. Creo que algunos
humanos se están escondiéndose aquí.

Jared maldijo suavemente.

—Entonces tenemos que dirigir a esos bastardos fuera de aquí.


Teletransportarnos lejos no ayudaría. Necesitamos hacer que nos sigan,
necesitamos una esencia para que sigan.

—Entonces vamos al balcón más cercano. —Nos agachamos, y nos


quedamos cerca de la pared. Las balas destrozaron los cristales de la planta baja
mientras hacíamos nuestro camino rápidamente hacia la escalera y
continuábamos hasta la primera planta a velocidad vampírica. Lideré el camino
mientras nos colábamos en uno de los dormitorios y fuimos directos hacia el
balcón. Lancé dos pequeñas bolas de energía; una destruyó las puertas de cristal
que dirigía al balcón, y la otra bola de energía aplastó las puertas del balcón de la
Residencia vecina.

Consciente de que nuestros perseguidores estarían ya en el edificio, ni


siquiera dudamos mínimamente mientras saltábamos hacía el balcón enfrente de
nosotros y rodamos a un lado para cubrirnos detrás de la pared.

—Espera aquí —dijo Jared—. Dejemos que nos sigan.

Segundos después, dos vampiros armados aterrizaron en el balcón y


saltaron al dormitorio. Los pobres bastardos ni siquiera lo vieron venir; antes de
que sintieran donde estábamos, Jared atacó al primero con una flecha eléctrica de
alto voltaje, y yo inserté un rayo de energía mortal en el pecho del segundo
perseguidor. Dos más vinieron, pero levanté mi escudo mientras Jared acababa con
ellos.

Satisfechos de que no vinieran más, Jared nos teletransportó fuera del


edificio. Aparecimos al lado de Chico detrás de lo que quedaba del restaurante.

Se sacudió con sorpresa ante nuestra repentina llegada y se puso la mano


en el pecho.

—Me han quitado veinte años de mi vida del susto.

—Eso sería algo dificil, considerando que eres inmortal—. Se burló


disimuladamente Harvey antes de volver su atención a la batalla que había delante,
usando su don para mantener a raya a tantos atacantes como podía. Noté que,
aunque el escuadrón, Ava, Cristiano, y Jude habían creado una larga línea, el
escuadrón se había quedado cerca de aquellos con los que se habían emparejado...
aunque, habían dos desaparecidos. Me tensé.

— ¿Dónde están Damien y Reuben? –

—Dentro del edificio — replicó Stuart.

— ¿Por qué están dentro?

—Bueno, porque la mitad del cráneo de Damien ha sido aplastado, aunque


está bien pero aturdido; no se curará pronto. Y Reuben está en el algún tipo de
estado catatónico.

Mierda. Paige sería de gran ayuda ahora mismo, pero dudé en alejar de
Langley a menos que los chicos se estuvieran muriendo. No podía culparla
realmente de estar tan enfocada en llegar a él. Tenía toda la intención de herir a
Dana y a Eloise pronto, y ciertamente tenía la intención de asegurarme que
Covington muriera esta noche. Si todo se iba a venir abajo, él vendría abajo con
nosotros.

Un gran número de los vampiros de Covington estaban intentando


alcanzar el restaurante, venían hacia nosotros desde todas direcciones. Algunos se
cubrían repetidamente detrás de escombros mientras otros estaban simplemente
cargando hacia el edificio derruido.

—¿Por qué están tan determinados a entrar aquí? —pregunté, lanzando


bolas de energía y rayos.

Fue Denny el que respondió.

—Saben que estamos protegiendo a gente aquí dentro. —Una tímida


sonrisa curvó su boca—. O al menos eso es lo que creen. Harvey sugirió que
hiciéramos parecer como si estuviéramos protegiendo a la gente custodiando el
edificio; de esa manera no solo significaba que los vampiros se convertirían en
blancos claros cuando vinieran hacia nosotros, sino que los alejará del bunker
debajo del Centro de Comandantes, el que parece ser el único que no está tomado.
Hay un montón de personas escondiéndose allí. Fletcher, Norm, y Lucy entre ellos.

Esa era verdaderamente una excelente idea de Harvey. Pero...

— ¿Están totalmente solos?

—No. Dos de la legión estaban en el bunker con ellos, solo en caso de que
alguien... —Se cortó cuando repentinamente una gran red se disparó hacia
nosotros y engulló a Max. Ah, mierda. Pero antes de que el Keja tuviera la
oportunidad de usar la red para arrastra a Max hacia él, Jude estuvo a su lado con
ese cuchillo suyo y cortó a través de la red. Una vez libre, Max tosió mientras se
ponía de pie de un salto.

Antes de que cualquiera pudiera actuar, otra red llegó y esta vez envolvió a
Stuart. Pero el Keja responsable había cogido al vampiro equivocado, porque
Stuart simplemente explotó en partículas y escapó fácilmente. Antes de que el
vampiro tuvieran la oportunidad de crear otra red, Jared acabó con él.

La vista de alguien cambiando de forma atrajo mi atención. Vi como un


Pagori cambiaba a un búfalo. ¿Un búfalo? Eso era nuevo. Notando de que el búfalo
estaba cargando contra un despistado Chico, grité:
— ¡Chico, a las seis! —Sabiéndolo mejor que dudar, se volvió y exhaló una
bocanada de espinas. Al segundo que encontró su blanco, el búfalo estalló en
cenizas. Jodidas gracias por eso.

Tres vampiros cargaron contra Ava y Cristiano, quienes estaban


defendiéndose de cinco. Siempre habían trabajado bien como equipo. Una onda de
energía psíquica viajó a través del aire hacia sus atacantes, una onda que sabía que
venia del puñetazo de Salem. Destruyó a los vampiros instantáneamente.

Escuchando un gruñido lleno de dolor, pivoté para ver a Denny luchando


contra un Pagori que le estaba cortando con... ¿garras? David maldijo y entonces
entrecerró los ojos hacia el Pagori, un signo seguro de que estaba usando su don.
Así de simple, el capullo estaba muerto. Denny saltó sobre sus pies, gracias a David,
pero entonces se tambaleó y parpadeó fuerte. Los cortes en su cara y brazos no
parecían estar curando bien.

Garras envenenadas. Con suerte el veneno no será lo suficiente fuerte como


para hacer algo más que ponerle a dormir por un rato. Si el veneno resultaba ser
fatal, tenía que conseguir la ayuda de Paige.

—Lo llevaré dentro del edificio con Damien y Reuben —dijo Butch
mientras empezaba a arrastrar a Denny lejos.

Claramente tomando ventaja del hecho de que David no tenía el escudo de


Butch protegiéndole, un vampiro con una asquerosa y alargada lengua como la de
un lagarto vino hacia David. Chasqueé mi látigo hacia el Pagori, agarrándolo por la
cintura y aplasté su cuerpo contra el suelo tan fuerte que la mayoría de los huesos
se rompieron. Sus brillantes ojos ámbar se fijaron en mí y gruñó. Jared proyectó
una flecha de rayo hacía él, reduciéndolo a cenizas.

Fui a agradecer a Jared, pero entonces fui golpeada contra el suelo por
Harvey cuando unas ramas elásticas se disparaban para atraparme. En un
parpadeo, remodelé mi látigo en una bola de energía y la lancé a mi atacante.
Aparentemente, sin importar como, fallé mi blanco porque esas ramas intentaron
alcanzarme de nuevo. Pero antes de que pudiera tocarme, y lloriqueo de dolor
llenó el aire y esas ramas se convirtieron en cenizas. Sospechaba que Jared había
sido mi salvador, pero no estaba segura.

Acababa de levantarme de un salto cuando algo se precipitó por el aire...


una gran bola de fuego. Todo el mundo se agachó, pero golpeó el edificio. Solté un
flujo de agua por las palmas que rápidamente mató las llamas. Pero después vino
otra bola de fuego, y otra, y otra, y ninguna cantidad de agua podría luchar con las
llamas que estaban engullendo el edificio. Los vampiros estaban intentando crear
el humo suficiente para que la gente saliera, sin ser consciente que los únicos que
estaban dentro eran los tres miembros heridos del escuadrón.

Agarré el brazo de Jared.

—Teletransporta a Damien, Reuben, y Denny fuera de allí, llévalos al


bunker debajo del Centro de Comandantes. No tenemos suficiente personal para
protegerlos y luchar. —Era cierto. Estábamos superados en número, y estábamos
luchando una batalla perdida, pero no había una sangrienta oportunidad de que
me diera por vencida.

Jared dudo, pasando una mano por su pelo.

—Sam...

Entendía su ansiedad. La última vez que puso a otras personas antes que a
mí, volvió para encontrarme mordida por un vampiro infectado.

—Esto es diferente. Tengo diez personas conmigo. Damien, Reuben, y


Denny morirán si no los mueves, y no puedo permitirme abandonar la lucha esta
vez.

Asintiendo, me dio un beso duro. Apartándose, corrió dentro del edificio


conmigo a su lado. Ayudé a un débil Denny y a un Damien claramente adolorido a
levantarse mientras Jared colgaba a Reuben sobre su hombro. Una vez que Denny y
Damien se sujetaron fuertemente a Jared, los cuatro desaparecieron. Solo entonces
estuve lo suficiente satisfecha para dejar el edificio; no contenta con encontrar que
en lugar de haber conseguido una cubierta nueva, el escuadrón estaba cargando en
batalla, intentando penetrar el gran círculo protector de vampiros que sin duda
cubría a Covington. Mientras Chico, Salem, Max, y Stuart trabajaban en atacar el
círculo, Harvey, David, y Butch los defendían, justo como en el entrenamiento,
junto con Jude, Ava, y Cristiano.

Escuchando una loca risa de detrás de nosotros me di cuenta de que el


restaurante estaba siendo llenado por vampiros que claramente esperaban que la
gente, que creían que estaban dentro, finalmente salieran. Formando una gran y
abrasadora bola de fuego caliente, la cual nunca habría sido capaz de crear antes
de convertirme en una híbrido- y la lancé hacia el edificio. Explotó
instantáneamente, y también lo hicieron los vampiros que estaban alrededor. Ja.
Mi oscura diversión tuvo una rápida muerte cuando hubo un gran grito de
batalla. Dándome la vuelta, jadeé a lo que parecían cientos de vampiros
prácticamente pisoteando al campo de batalla a través de las puertas de seguridad
ahora rotas. Oh mierda. Estaba a punto de atacarles, pero luego divisé a Quentin y
algunos de sus vampiros. También estaba el Sire de Antonio, Wes, y muchos de su
línea. Además estaban los Grandes Maestros y sus vampiros... Y nos estaban
ayudando a destruir a los vampiros de Covington. Alivio, agradecimiento, y
satisfacción flotaron me embargaron. Me di cuenta entonces que realmente había
esperado morir esta noche; había esperado que la mayoría muriéramos. Ahora
tenía esperanzas.

Me sacudí y solté un sollozo cuando un dolor ardiente perforó mi pecho.


Impactada, bajé la vista para ver una larga pértiga de metal saliendo de mi cuerpo.
Tenía que ser restos de la destrucción alrededor de nosotros, dedujo mi mente
aturdida. Dándome la vuelta lentamente, encontré a Eloise sonriéndome de forma
engreída mientras jugaba con su melena. Oh, la zorra loca me había lanceado.

Parpadeó con una burla de simpatía.

—Ooo, eso tiene que doler.

No dolía, quemaba y palpitaba y causaba el dolor más agónico palpitando a


través de mi pecho, haciendo que el resto de mi cuerpo se sintiera frio. Quería caer
de rodillas y llorar. Era solo el puro enfado lo que me mantenía en pie. Su sonrisa
engreída solo servía para aumentar mi enfado. ¿Pensaba que podría escapar de
esto? ¿Pensaba que era muy inteligente para poder acabar conmigo? Ja. Todo lo
que había hecho era quitarme el problema de tener que cazarla. La pértiga apenas
había fallado mi corazón, gracias a Dios. Dudaba que incluso la curación rápida de
híbrido pudiera volver de eso.

Seguramente sintiendo la agonía estallando a través de mí, Jared apareció


delante de mí. Me miró boquiabierto y extendió el brazo para agarrar la pértiga.
Pero entonces, como si temiera empeorar el dolor, bajó rápidamente las manos.
Ante la risa de Eloise, le rugió.

— ¡Tú! ¡Maldita zorra!

—Estoy tan contenta de que puedas estar aquí para esto, Jared. —Eloise
me chistó—. Solo porque mi don de esconder mi esencia… —bueno, eso explicaba
por qué pensó que no podría sentir que le había dado una pequeña visita a mi
apartamento—… es defensivo, no significa que esté indefensa, Sam. Te dije que ibas
a morir esta noche.
—Y yo te dije —empecé, sacando lentamente la pértiga de mi pecho—, que
te mataría. —Con la pértiga finalmente fuera de mi cuerpo, mi piel empezó a
coserse instantáneamente. Eloise palideció—. Y así lo haré.
Traducido por Mais

Sam

¿Cómo no disfrutar el completo entumecimiento de Eloise justo entonces?


Lancé a un lado la gran pértiga.

—Ve a ayudar al equipo, Jared. Esta perra es mía.

Jared suspiró ante Eloise, sacudiendo su cabeza tristemente.

—Realmente deberías haber sabido cómo actuar mejor. —Luego me sonrió.


Podía sentir su sorpresa—. Diviértete nena.

Oh, joder si lo haría. Este desperdicio de piel y colmillos había estado


pidiendo esto desde la tarde que llegó. Jared besó mi frente y luego se fue…y yo
estaba tan, tan feliz porque finalmente cumpliría mi fantasía de tantos días.

—Solo piensa. Si tuvieras una mejor puntería, alguien ya estaría dejando un


ramo de rosas sobre mis cenizas.

Usando la energía colgando de mí, conjuré el látigo de energía y lo lancé


tentativamente hacia Eloise.

Ella se apartó de golpe, tragando saliva.

— ¿Vas a atacar a alguien desarmado?

—Síp.

Sus ojos se sobresalieron.

— ¡Pero eso no es justo!


— ¿Justo? ¿Quieres hablar sobre justicia? —Lancé el látigo contra sus
piernas, cortando la piel—. No fue justo cuando intentaste matarme…
particularmente cuando me atacaste por detrás. No fue justo cuando pasaste
semanas tratando de hacer mi vida un infierno. No fue justo cuando coqueteaste
con Jared repetidamente, mi pareja. Y de verdad, de verdad, de verdad no fue justo
cuando traicionaste a todo Hollow y casi causas la muerte de todos ellos.

Lancé el látigo contra su pecho, haciendo que gritara.

—Mira la destrucción a tu alrededor, Eloise. Si no nos hubieses traicionado


al decirle a Covington donde estaban los túneles, él no habría invadido el lugar así.
Y toda esta gente no estaría muerta. ¿Entonces, voy a matarte? Sí. Lo haré. Y voy a
disfrutarlo. —Lancé el látigo de nuevo, envolviéndolo alrededor de su cuerpo y
apretando sus brazos contra sus lados. Ese usual brillo de presumida estaba
ausente ahora—. No fuiste justa con nosotros, así que dime, ¿por qué debo ser
justa contigo?

Para mi total sorpresa y horror, el látigo de pronto se rompió —sí, rompió—


y Eloise cayó al suelo. Cuando la porción del látigo que estaba envuelto alrededor
de su cuerpo se desvaneció, rápidamente se puso de pie. Fue entonces cuando vi a
Dana en mi visión periférica, viniendo hacia nosotras, sosteniendo una gran hacha
de energía. Apostaba que había estado apuntando hacia mí, no hacia el látigo.

—Impresionante —dijo Dana. Esa voz rechinante era molestosa como el


infierno—. El látigo quiero decir. Nunca he sido capaz de conjurar uno de esos. Este
es más mi rollo, de todos modos —dijo y movió el hacha para hacer el punto.
Presumida una vez más, Eloise se rio con deleite, aunque el sonido era tembloroso.

— ¿Dos contra uno? —Qué típico de ellas tomar ventaja del hecho que yo
estaba por mi cuenta—. Bien, si así lo quieren. Novo. —Un Dexter rojo siseó
mientras dejaba su forma de tatuaje y ahora estaba envuelto alrededor de mi
pierna. Eloise y Dana se pusieron rígidas—. Me imagino que esto iguala el campo
de juego un poco.

Dejé suavemente a Dexter en el suelo. Él se quedó ahí con la mayoría de su


cuerpo elevado, listo para atacar. Siseó hacia Eloise, haciéndola tragar saliva. Oh,
ella sabía lo mucho que él quería morderla. La había tenido en su mirada por un
tiempo.

Le dije a Eloise:
—Básicamente, esto es lo que va a pasar: si intentas atacarme mientras lidio
con la pequeña Dana aquí, Dexter lidiará contigo. Si intentas correr, él estará sobre
ti antes que puedas retroceder un paso. Ese es el motivo por el que las serpientes
de esta camada se llaman “Atacantes”. Así que sé una buena chica y espera ahí, y
luego tendrás tu turno.

Dana bufó.

—No necesitas correr, Eloise. Puedo lidiar con ella.

— ¿Ahora que estás con energía híbrida, quieres decir? No funciona así. Tu
sistema no llega a tomarlo porque eres una Pagori, no un híbrido. Ese es el motivo
por el que tus manos están temblando y te ves un poco inestable. Imagino que
tienes un dolor de cabeza mortal también.

El dolor se colocó en las líneas de su frente y me dijo que tenía razón.

—No importa, bicho raro. Lo que importa es que mueras. Y ahora el final
está cerca.

—Y entonces enfrento la cortina final —canté, retándola con mis ojos a que
actuara.

Gruñendo, se lanzó hacia mí con velocidad vampírica y envío el hacha


contra mi cuello. Fue rápida y dura, tenía que admitirlo. Pero la había adelantado.
Coloqué mi escudo, observando con satisfacción mientras colisionaba contra este y
luego rebotaba hacia atrás, golpeando con fuerza el suelo. Apreté mis labios.

—No estuvo mal.

Estaba algo curiosa por lo que podría hacer, del control que tenía sobre su
don. Los Feeders eran extremadamente raros, así que no había conocido a muchos.
Si las circunstancias hubiesen sido diferentes, podríamos haber intercambiado
notas. Pero considerando que estaba segura que su voz elevada y chirriante era
capaz de hacer sangrar mis orejas, dudaba de que pudiésemos haber hablado largo
rato sin importar las circunstancias.

Siseando, se puso de pie de un salto.

—Baja el escudo. ¿O estás demasiado asustada de pelear conmigo?

Me reí.
—Nadie que me conoce te diría que me asusto, seguiría retándote…nadie se
va después de haberle hecho daño a mi pareja. Vas a sufrir. Y voy a disfrutar
haciéndote sufrir.

—Entonces juguemos. Ambas sabemos que nuestro nivel de poder está


igualado ahora mismo. Esto será sobre quién tiene las mejores técnicas. —
Remodeló su hacha en una lanza y la apuntó hacia mi escudo.

Para mi sorpresa, la lanza atravesó lo suficiente para hacer que el escudo se


encogiera como un globo. Podría haber reforzado el escudo pero en lugar de eso lo
dejé ir.

—De nuevo, no está mal. —Antes que pudiera atacar de nuevo, solté un
largo aliento de energía; una explosión de aire suficientemente poderosa para
enviarla a golpearse contra el árbol detrás de ella.

La velocidad de Pagori la colocó frente de mí en un parpadeo, apuntando un


golpe fuerte contra mi mentón. Pero al tener la velocidad de Pagori que venía con
ser híbrida, yo también era igual de rápida. Atrapé su puño y tiré de él con fuerza,
dislocando su muñeca. Luego la agarré por la garganta y la lancé contra el suelo.
Cayó de lleno sobre su espalda, inhaló con fuerza y luego empezó a toser. Rodeé su
cuerpo mientras reunía lentamente sus fuerzas. Tomando un momento para ver a
Eloise, vi que estaba congelada en su lugar, con los ojos abiertos. La mirada de
Dexter seguía enfocada en ella.

Finalmente, Dana regresó su muñeca a su lugar y se puso de pie.

— ¡Perra!

—Lo siento, los viejos hábitos no mueren.

— ¡Mátala Dana! —chilló Eloise. Auch, sed de sangre. Por supuesto,


rápidamente se calló cuando Dexter le siseó de nuevo.

—Tengo curiosidad; ¿puedes utilizar los elementos naturales? —Siempre


había sido capaz de hacerlo pero descubrí que controlarlos no era una hazaña fácil.
Cuando un viento helado me levantó y me hizo volar hacia un pedazo grande de
escombros, me golpeé con fuerza mi cabeza—. Tomaré eso como un sí.

Pero el viento no había sido capaz de enviarme muy lejos, noté. Incluso con
mi energía híbrida dándole a su don un empujón, no había lidiado bien con los
elementos naturales.
Sintiendo la herida en mi cabeza inmediatamente sanar, me puse
rápidamente de pie y caminé hacia Dana…quién, luego noté, estaba raramente
sonriendo hacia algo detrás de mí. Podría haber pensado que era un truco para
distraerme pero podía escuchar pasos en el césped.

—Parece que está por convertirse en tres contra uno.

En lugar de mirar sobre mi hombro, me volteé ligeramente, permitiéndome


mantener mi visión periférica tanto en Dana como en Eloise mientras lentamente
revisaba quién estaba por unirse a nosotros. Bueno, joder. Joy. No me moví
mientras ser acercaba. Dejé a todos pensar que tenía miedo, les dejé pensar que mi
muerte era segura, y que estaba lista para admitir derrota. Con Dexter como
respaldo, aún había bastante probabilidad de salir de esto viva.

Cuando Joy llegó a mi lado, se detuvo y me miró con fuerza. Esperaba un


ataque e interiormente esperé uno, pero en lugar de eso, giró su cuerpo
bruscamente y enfocó su mirada en Eloise. Las irises de Joy estaban brillando de
color ámbar mientras puro odio contorsionaba su expresión. Apuntó hacia Eloise.

—La quiero a ella. —Joy me miró brevemente mientras agregaba—: Te


desprecio pero sería un…inconveniente si mueres, porque Jared moriría contigo.
Pero ella… ella tiene que morir. Hizo que él me traicionara.

Bueno, no, no era exactamente así lo que había sucedido. Jared nunca había
sido su compañero, y ellos nunca habían sido exclusivos. Pero Joy nunca había sido
normal así que veía el mundo un poco diferente.

—Puedes quedarte con ella… mientras lo hagas doloroso.

Joy curvó su labio superior hacia Eloise.

—Eso puedo hacerlo.

Entonces se transformó en un hombre el doble de tamaño y avanzó hacia la


perra. Huh. No había visto venir eso.

Encogí los hombros hacia Dana.


—Parece que solo quedamos tú y yo ahora. Y es momento de que vayas a
casa con Los Fraguel1.

El hacha de pronto estaba en la mano de Dana y ondeándose con fuerza


contra mi cabeza. Me aparté de golpe, meneando mi dedo. Conjuré mi látigo, lo
lancé contra sus piernas y dejé huecos profundos en su carne. Fuera de balance, se
tambaleó y perdió el agarre en su hacha, la cual empezó a desaparecer. Sin darle la
oportunidad de conjurarla de nuevo, sostuve mis manos en alto y envié llamas
disparadas de mis palmas. Su piel crepitó y se llenó de ampollas, y su grito agudo
fue lo suficientemente fuerte para romper ventanas. Honestamente, estuve
sorprendida de que mis tímpanos no hubieran explotado. Tomando el elemento
del agua, hizo lo mejor que pudo para apagar las llamas.

Escuché un llanto de agonía y miré brevemente hacia Eloise y Joy –oh sí, Joy
definitivamente estaba haciéndola atravesar por serio dolor. Estaba bastante
segura de que acababa de escuchar romperse la columna de Eloise. Mierda, eso
debía dolor como la mierda.

Mientras se desvanecía el grito de Dana, volví la mirada hacia atrás para ver
que su carne estaba medio pelada y su mirada era oscura y brillante con furia.

— ¡Me has quemado! ¡Joder, me has quemado!

Bueno, sip. ¿Esperaba piedad o algo? Parpadeé rápidamente, desconcertada.

—Pensé que había sido clara cuando dije que te haría sufrir. Oh, ¿pensaste
que era puro palabreo? —Le di una sonrisa suave y de pena—. No, cariño. No eres
la primera persona a la que hago daño y no serás la última.

Viéndose tanto incrédula y cautelosa, sacudió su cabeza.

—Estás loca.

—Un poco —me permití decir—. Pero en su mayoría es porque tengo una
reacción violenta contra pequeñas perras tontas como tú. Y como dije, nadie le hace
daño a mi pareja. —Entonces mi látigo estuvo en mi mano de nuevo y corté su
rostro con este.

1
En el original Fraggle Rock, una serie infantil conocida en español como Los Fraguel, protagonizada por
unos muñecos llamados Fraguels.
Con un chillido fuerte, se apartó. Para su crédito, se recuperó rápidamente,
conjurando una gran roca para servirle de escudo. Simplemente chupé la energía
de la roca, haciendo que se rompiera en pedazos. Pero aparentemente, ella había
estado lista para eso; su hacha estaba de vuelta y apuntó a mis piernas esta vez.
Salté, apenas evitando el arma. Lanzó su palma contra mi pecho lo suficientemente
fuerte para enviarme hacia atrás. Golpeé un árbol, haciendo que el aliento saliera
de golpe.

Dana sonrió.

—Duele, ¿verdad?

Sí, dolía. Me quité los pantalones de mi nuevo traje, que estaba roto,
quemado y manchado de sangre—Fletcher iba a ponerse como loco—y me puse de
pie. Entonces, antes que pudiera registrar en su cerebro el movimiento, conjuré
una pequeña bola de energía y disparé hacia Dana. Atrapó su hombro, y el impacto
la hizo desmayarse contra el suelo una vez más. Por supuesto que podría haber
enviado una bola de energía mortal suficiente para matarla en lugar de
simplemente desmayarla. Pero muerte por una bola de energía no parecía
suficientemente dolorosa para alguien que había hecho daño a Jared. Muerte por el
veneno de Dexter, sin embargo… Síp, eso sonaba mucho mejor. Y él claramente
estaba esperando unirse a la diversión porque estaba deslizándose alrededor de
ella, siseando. Mirándolo con cautela, ella se congeló, obviamente preocupada por
hacer cualquier movimiento repentino.

Cuando llegue a su lado, Dexter movió su inteligente mirada hacia mí. Sabía
que quería permiso para atacar… así que se lo di. Ante mi asentimiento,
inmediatamente escupió veneno en sus ojos. Chillando, ella se frotó con
desesperación sus ojos. Ahí fue cuando Dexter atacó—en un momento que fue
puro borrón, le mordió la parte superior del brazo. De nuevo, ella chilló, alejándose
de él. Pero no hizo diferencia—no había manera de evitar a Dexter: él la mordió de
nuevo, esta vez en su pierna.

—El veneno de Dexter es bastante genial, ¿sabes? —le dije, mientras él


empezaba a envolver su cuerpo alrededor de mi cuerpo de nuevo—. Una simple
mordida puede poner a un vampiro en una experiencia realmente horrible. La
primera etapa es la ceguera temporal. La segunda es desorientación mental
temporal. Y la tercera es parálisis temporal. Sin embargo, has corrido con suerte
porque has logrado escapar de todo eso… porque una segunda mordida es fatal. Sí,
te causa un dolor completo y agonizante, el cual es seguido por la muerte. Pero
creo que ya estás dándote cuenta de eso, ¿verdad?

Sus gritos agonizantes me dijeron que sí, se había dado cuenta. Tal vez
debería sentirme mal por ella. Tal vez debería querer terminar su dolor. Pero esta
persona había lanzado una bola de energía hacia Jared y se había reído de su dolor.
Había sido parte del plan de tomar The Hollow, y había disfrutado cada segundo de
dolor por el que me había hecho atravesar. Además, me habría matado
alegremente si lo hubiese podido hacer. Así que no había ni una onza de piedad en
mi sistema.

Me di la vuelta, y fue entonces cuando vi que Joy, ahora de vuelta en su


propia forma, estaba de pie sobre una pila de cenizas. Eloise estaba muerta.
Fabuloso. Cuando noté que Joy estaba observándome intensamente, me tensé.
Respondiendo a ella, Dexter—quien estaba envuelto alrededor de mi cintura—
siseó con advertencia hacia ella. ¿Había cambiado de idea respecto a tener un
duelo? Esperaba que no. Una parte de mí sentía algo de pena por ella y de algún
modo apreciaba que no se hubiese unido a las dos perras en intentar matarme.
Además, lo que más quería en ese entonces era llegar a Jared.

— ¿Vas a alejarte de ella? —preguntó Joy, dándole a Dana una mirada


breve—. ¿No vas a asegurarte que esté muerta antes de irte?

—Oh, pronto estará muerta, no dudes eso. Además, si la mato rápidamente,


no sufrirá. —Y le había prometido a Dana que lo haría. Era su culpa el no haber
escuchado.

—Estás haciendo esto por Jared, ¿verdad? Es tu revancha por hacerle daño,
¿verdad?

Asentí.

—No voy a dejarlo ir, Joy. —Ella necesitaba entender eso, necesitaba
aceptarlo finalmente, porque realmente yo había tenido suficiente de sus cojones.

Joy suspiró. Se veía…triste.

—Y él no te dejará ir. Para él, siempre has sido tú. Te odio por eso. —Pero
no había ni amenaza ni enojo en sus palabras.

—Lo sé. —En su posición, no habría tenido sentimientos cálidos o confusos


por ella.
—Sin importar lo que haga, no puedo lograr que te deje. —Tragó saliva con
fuerza. Aún se veía triste pero también se veía resignada—. Cuida de él por mí.

Entonces, en un parpadeo, se había ido. Supongo que fue la versión de una


tregua de su parte. Aunque, considerando la montaña rusa emocional en la que
estaba constantemente, había cualquier oportunidad que cambiara de idea
mañana. Pero por ahora, lo sacaría de mi mente. Era tiempo de encontrar a Jared.
Tiempo de matar a Covington. Tiempo de terminar todo esto.
Jared

Gracias a la aparición de nuestros aliados, el número de los vampiros de


Covington había disminuido increíblemente. Listos para ir hacia Covington, el
equipo, Jude, Ava, Cristiano y yo nos habíamos enfocado en atravesar los nueve
círculos de vampiros que hacían guardia mientras nuestros aliados cuidaban de los
otros. Harvey y su telequinesia habían sido de gran ayuda—que era exactamente el
motivo por el que un vampiro con la habilidad de robar temporalmente un don lo
había puesto de objetivo. Cojones, como diría Sam.

En ese punto, teníamos que luchar para abrirnos pasos a través de ellos. Los
primeros seis círculos de vampiros ahora estaban destrozados. Si podía solo lograr
atravesar estos otros cabrones, podría llegar al bastardo. Pero estos hijos de puta
no lo estaban dejando fácil.

Por ejemplo, estaba el Keja que seguía lanzándome bolas de hielo—y dolían
como la mierda. Luego estaba otro Keja que estaba creando roturas en el suelo que
eran lo suficientemente amplias y profundas para que la gente cayera.
Desafortunadamente, algunos lo habían hecho. También estaba el Pagori que
estaba cubierto de escarabajos y los estaba lanzando hacia todos; escarabajos que
parecían morder. Aun peor, también teníamos que lidiar con un camaleón que
estaba subiéndose por la gente y rompiendo sus cuellos antes que siquiera se
dieran cuenta que alguien estaba ahí. Realmente ese tenía que desaparecer.

Mientras una idea de pronto vino a mi mente, le hablé a Denny. Quiero que
encuentres ese camaleón por mí. Dudo que pongas las manos en él porque ese hijo de
puta es rápido. Pero lánzale tu baba. Luego seremos capaces de verlo y obtener un
disparo limpio.

Denny asintió.

Entendido.

Deseaba contactar a Sam, descubrir si me necesitaba. Pero estaba


consciente de que hacerlo la podía distraerle —eso era lo último que ella
necesitaba mientras estaba en medio de un duelo. Pero repetidamente la revisé a
través de nuestro lazo, listo para tele-transportarme hacia ella si fuese necesario.

Mientras otra bola de hielo golpeó de pronto mi hombro, maldije y me


tambaleé. Fue difícil llegar al pequeño mierda responsable—quien tenía una
semejanza misteriosa al Profesor Snape—porque estaba siendo protegido por
alguien con el don de desviar cosas. Su don era similar al de Butch, lo que
significaba que conocía en dónde recaía su debilidad. Por supuesto que tal don era
uno sustancial, pero su debilidad yacía en el simple hecho que yo no abarcaba el
cuerpo entero de una persona. El escudo solo se estiraría tan lejos como los lados,
dejando la espalda de la persona vulnerable. Notando que Chico no estaba muy
lejos detrás de él, ordené: Chico, dispara al que se parece al Profesor Sanpe.

Cuando los cuernos venenosos en su piel se incrustaron, “Snape” chilló y se


ardió hasta las cenizas. Su protector se giró con sorpresa…dándome la perfecta
oportunidad. Apunté un rayo de luz a su espalda, satisfecho con la idea de que no
podía proteger a nadie más.

Harvey estuvo de pronto a mi lado.

—Tenemos un problema. Stuart logró pasar por los círculos en su forma de


partícula. Se rearmó delante de Covington y ahora está intentando terminar con él
a solas.

—¿Qué?

—Stuart tiene un montón de rabia después de lo que le sucedió. Ahora


mismo, no le importa que tú seas el que deba matar a Covington.

Pero mi problema real no era ese. Era el saber que Covington era bastante
poderoso con su don de encantar objetos—podía volver cualquier cosa mortal. El
objeto más simple podía convertirse en un arma.

—Mierda.

Con vigor renovado, ataqué a los vampiros en frente de mí, determinado a


romper el círculo protector y llegar a Stuart. Estaba claro que el resto del equipo
había notado lo que Stuart había hecho, porque ellos se volvieron igual de
vigorosos. Pronto, Salem, Ava, y Cristiano habían abordado al camaleón; David y
Butch habían lidiado con el lanzador de bolas de hielo; Max, Chico y Jude tomaron
al chico escarabajo; y, Harvey y Denny me ayudaron a destruir al Pagori, a quien le
gustaba crear grietas en el suelo.

Confiando en que el equipo podía lidiar con los otros, luché con los
vampiros que quedaban frente a mí y me lancé directamente dentro del
círculo…justo a tiempo de ver a Stuart ser apuñalado en el corazón con el mismo
cuchillo que antes había cortado la garganta de Antonio. Mierda. Dividido entre la
urgencia de correr al lado de Stuart y atacar a Covington, dudé. Covington tomó
ventaja de ese momento de duda, cortando mi brazo con su cuchillo. Estaba tan
antinaturalmente afilado que no solo rompió a través de mi robusta chaqueta de
cuero y camiseta, sino que también se llevó capas de piel. Y supe entonces que el
cuchillo probablemente podría cortar a través de cualquier cosa.

— ¿Qué será Jared: tu venganza o la vida de un miembro de tu equipo? —


Los ojos de Covington estaban brillando con maldad y un destello de locura—.
Míralo Jared. La vida lo está abandonando. Diría que tiene como un minuto de vida.

—Entonces es bueno que yo esté aquí —dijo una nueva voz.

Paige. Estaba con Stuart, colocando una mano en su herida. Al mismo


tiempo apareció Evan y lanzó a un medio muerto Langley hacia Covington,
haciendo que cayera al suelo. Covington hizo a un lado a Langley, y empezó a
ponerse de pie, pero luego se congeló… más que nada porque una pantera negra
estaba asomándose por encima de él. Evan, Alora e Imani lo observaron con
satisfacción mientras Paige se acercaba hacia los dos vampiros que estaban en el
suelo.

—¡No! —grité—. ¡Covington es mío!

Paige sonrió pero no fue una bonita vista.

—Sí, pero Langley es mío. —Luego golpeó su mano contra su pecho y él


gritó mientras algo ondeaba por el brazo de Paige hacia su cuerpo… la herida de
Stuart. Cuando Langley finalmente no fue nada más que un cúmulo de cenizas,
Paige se puso recta y soltó un suspiro profundo de alivio.

Cuando no cayó al suelo chillando en agonía ante el rompimiento de su lazo


de sangre hacia él, fruncí el ceño.

—Pensé que Langley era tu Creador.

—Lo era —replicó.

—Corté su lazo hace tiempo —dijo Imani mientras ayudaba a Stuart a


ponerse de pie. Él asintió en señal de agradecimiento hacia Paige.

—Ese fue el por qué Langley no fue capaz de rastrear a Paige —reflexioné.
Sin darle importancia al tema, regresé mi atención a un Covington que gruñía. Su
mirada se lanzaba hacia todas las direcciones, claramente notando lo que yo ya lo
había sentido. Todos estaban alrededor de nosotros, observándonos fijamente. La
batalla se había terminado. Sus vampiros estaban muertos. Él era el único que
quedaba…y no había absolutamente ninguna forma de que saliera de esta vivo.

Ante mi señal, Alora hizo que la pantera se alejara de Covington. Riendo con
humor, él se puso de pie.

—Supongo que estás muy satisfecho contigo mismo, ¿verdad Jared?

— ¿Satisfecho que un montón de vidas se hayan perdido esta noche? No,


nada de eso.

Hizo rodar sus hombros, preparándose para la batalla.

—¿Listo para mí, Jared? ¿Piensas que puedes vencerme?

Sí, lo creía pero…

— ¿Qué te hace pensar que tendremos un duelo?

Su mirada se entrecerró y se quedó inerte.

—Me quieres muerto.

—Claro que sí. Y te mataré. Pero nunca dije que fuese a darte el honor de
tener un duelo conmigo.

Covington me miró estúpidamente mientras la mayoría de la gente jadeaba.

—Auch —dijo Harvey—. Ahora, eso es ser frío. —Su voz era de aprobación.

Tenía razón; era ser frío privar a alguien de un duelo. Decía que no valían el
esfuerzo.

— ¿Por qué haría un duelo con alguien que no tiene decencia o integridad?
Intentaste tomar la posición de Antonio, e intentaste tomar The Hollow. Te gusta
obtener las cosas de una manera fácil, te gusta hacer trampa. Así que dime, ¿por
qué diablos debería darte el honor de un duelo honrado, sabiendo que harás
trampa? ¿Cuál sería el punto?

Mi visión periférica vio a la multitud abriéndose paso, y fue entonces


cuando sentí a Sam viniendo hacia mí con Dexter envuelto alrededor de su cintura.
Había sabido a través de nuestro lazo que ella estaba bien, pero verla viva y sin
daños, calmó mi mente.

Los ojos de Covington encontraron los suyos y gruñó:

— ¿Sigues viva, pequeña híbrida? Qué lástima. Realmente pensé que Dana y
Eloise se encargarían de ti.

Ella no respondió hasta que llegó a mi lado.

—Lo intentaron… ellas y sus pequeños corazones. Dana aún no está muerta.
Pero el veneno de Dexter se encargará de eso en los próximos veinte minutos más
o menos. Aunque me temo que Eloise ha llegado a un final viscoso. Puedes
agradecerle a Joy por eso.

Fruncí el ceño, totalmente confundido.

— ¿Joy?

Sam me sonrió.

—Tenía cosas pendientes que resolver.

Y esas cosas sin duda no tenían absolutamente ningún sentido para nadie
más que para Joy, pero como sea.

¿Te atacó?

No, llegamos a una tregua. Aunque tengo el presentimiento que es solo


temporal. Ahora, ¿cuándo vas a matar a esta pequeña basura?

La multitud se hizo a un lado de nuevo, esta vez dejando que Antonio pasara
al centro. Pero él no ingresó al círculo; me di cuenta que estaba dejando que Sam y
yo lidiáramos con el tema, demostrando su confianza en nosotros para que todos lo
vieran. Bajó la mirada hacia Covington.

—Estar rodeado no es la experiencia más placentera, ¿verdad? Creo que de


hecho fuiste advertido que no te irías de aquí vivo.

—Todos fueron advertidos. —Sam sacudió su cabeza con asombro—. Aun


así, no se fueron a casa. Nunca entenderé por qué la gente insiste en ignorar
nuestras advertencias.
Los ojos de Covington bailaron alrededor de todos los vampiros que lo
rodeaban.

— ¿Realmente van a respaldar a esta gente? ¿Realmente van a dejar que


vivan los híbridos?

Sam suspiró.

—Tengo nombre, sabes.

— ¡Ella Convertirá a humanos! ¡Creará su propia línea!

—Aunque ese es el tema, Covington —dijo Sam—. No tengo intención de


Convertir jamás a alguien. Quiero decir, en serio, ¿crees que Jared toleraría que
otro vampiro beba de mí por cualquier otra razón?

No, joder, no lo permitiría. Ella era mía… no quería que nadie la tocara, y
mucho menos que bebieran de ella. Y si soy honesto, estaría celoso de cualquier
lazo de sangre que tuviera con otra persona. Quería que solo estuviera enlazada a
mí. Sí, eso era posesión nada saludable pero nunca pretendí ser algo más.

—Tendré suficientes responsabilidades liderando junto a Jared. No necesito


ni quiero las responsabilidades que vienen con tener mi propia línea de vampiros
de la que preocuparme.

—Esa es la misma razón por la que no pretendo empezar mi propia línea —


le dije. La verdad es que nunca consideré siquiera empezar una. Yo no era del tipo
“paternal”.

—Eres una abominación —espetó Covington, respirando con fuerza


mientras miraba a Sam—. ¡Una abominación que nos destruirá a todos!

Sam bufó.

— ¿Y por qué haría eso exactamente? Por favor dime, ¿qué me haría decidir
hacer desaparecer a mi propia raza del mundo? ¿Cómo podría beneficiarme eso?
Estás diciendo cosas que no tienen absolutamente ningún sentido. Pero eso ya lo
sabes, ¿verdad? Solo has venido aquí con excusas para tratar de justificar lo que
has hecho esta noche. Estás intentando hacer que los Grandes Maestros de aquí
vayan contra mí.
—De todo esto, que ella sea un híbrido es algo bueno —dijo Antonio—. No
solo significa que ella puede proteger a nuestra raza mejor que nadie más, sino
también que es tan poderosa que desalentará a los vampiros que quieran empezar
guerras en el futuro.

Eso era cierto: ellos no querrían la oportunidad de lo que ella les haría, o lo
que yo haría a alguien que siquiera se atreviera a hacerle daño.

—Al intentar matarla y fallar tan miserablemente, todo lo que has hecho ha
sido demostrar a todos lo poderosa que es. No estoy agradecido de eso porque
demasiada gente ha muerto esta noche. Pero lo que significa es que todo esto no
tuvo ningún maldito sentido.

—Otros vendrá por ella —gruñó Covington.

—No si quieren vivir —repliqué con una sonrisa amenazadora.

Desde su sitio al lado de Antonio, Luther habló:

—Antonio tiene razón. Considerando que los vampiros evadirán cometer


crímenes puramente por miedo a su respuesta, es más probable que Sam traiga
paz a nuestra raza que guerra… si ellos pueden dejar ir toda la ignorancia que
puedan albergar, claro.

—No —objetó Covington, aunque no había mucha convicción en su voz esta


vez—. Ellos la quieren muerta, al igual que lo quiero yo.

Dándose la vuelta lentamente, Sam recorrió con su mirada a todos mientras


decía en voz alta:

—Si alguno tiene algún problema conmigo, que dé un paso adelante y


lidiemos con eso aquí mismo, ahora mismo. —Nada—. Vamos, si alguno de ustedes
tiene algo que decir, joder, dígalo ahora mismo o trágueselo para siempre.

Envolví un brazo alrededor de sus hombros, sonriendo.

—Mi pequeño aliento de aire fresco contundente no se controla. —Mi voz


sostenía tanto orgullo como adoración.

Cuando nadie respondió al reto de Sam, se encogió de hombros hacia


Covington.
—Supongo que estabas equivocado.

— ¡Eres algo que no debería de existir! —insistió él.

Ella inclinó su cabeza.

—Tal vez. Pero no seré yo quien muera esta noche.

—Difiero con eso. —Y entonces su cuchillo estaba volando fuera de su mano


y deslizándose a través del aire hacia Sam. Esperaba que ella colocara su escudo.
Pero no lo hizo. No necesitaba hacerlo porque el cuchillo se congeló en mitad del
aire.

—Gracias Harv —dijo.

—No hay problema. —Su sonrisa de arrogancia era obvia en su voz.


Claramente su don estaba de vuelta.

Silbando, Sam agarró el cuchillo por el mango y luego se lo pasó a Antonio.


El siguiente movimiento no fue a más que un borrón: su látigo de pronto estaba en
su mano y rápidamente golpeó con fuerza contra el cuerpo de Covington hasta que
él jadeó. Luchó por liberarse pero fue en vano.

—Se me ha ocurrido que sería una buena idea mantener tus brazos a tus
costados—explicó Sam—. No podemos tenerte lanzando otras cosas, ¿verdad?

—Harvey —dije.

Él dio un paso adelante.

—¿Sí?

— ¿Eso significa que tu don está de regreso y trabajando correctamente?

Su sonrisa fue amplia y emocionada.

—Ajá.

—Bien. Controla a este bastardo por mí. Quiero que todos lo vean.

Quería que todos vieran lo que sucedería si consideraban traicionarnos de


nuevo. Necesitaba hacer un punto para toda la raza vampírica de que la traición no
sería tolerada—que un atentado contra la vida de mi pareja no sería tolerada. No
podía arriesgar que otros vinieran tras Sam. Tenía que ser de esta manera. Tenía
que existir un ejemplo de lo que la gente aquí nunca olvidaría; una historia que se
expandiera como fuego salvaje.

Los ojos de Covington se ampliaron cuando Harvey lo elevó a lo alto usando


su don. Él lucho una vez más contra el agarre del látigo de Sam, pero aún no podía
liberarse. Con sus ojos saliéndose de su rostro de tanto miedo y furia, me gruñó:

— ¡No harás un duelo contra mí porque sabes que perderás!

—No haré un duelo contra ti porque no te mereces el honor de uno. —Le


sonreí severamente—. Y esta es la parte donde pagarás por lo que has hecho…por
cazar a mi pareja, por hacerle daño a Antonio, y por traer muerte y destrucción a
The Hollow.

Llevado por una combinación de furia, pena y necesidad de venganza,


sostuve en alto mi palma y envié una carga de energía golpeando contra su
cerebro…pero no una carga suficientemente fuerte para matarlo. No, eso sería para
después. Lo que quería hacer era enviar una carga de electricidad a cada lugar
vulnerable de su cuerpo, uno por uno. Y lo hice. Él gritó y repetidamente rogó que
me detuviera, pero yo ignoré esos ruegos. Luego, finalmente, cuando supe que
estaba cerca de la muerte, envié un último rayo de alto voltaje hacia su pecho. Eso
fue todo lo que tomó—gritando, explotó en cenizas.

La mirada de todos me dijo que el mensaje que había enviado había sido
recibido, fuerte y claro. Era un mensaje que sería esparcido. Y solo un maldito
idiota lo ignoraría. Sam deslizó su mano entre la mía, y todos hicieron una ligera
reverencia. Tuve que sonreír cuando Sam gimió—odiaba las reverencias. Si no
hubieran tantas muertes, los vampiros aquí sin duda habrían animado la muerte de
Covington, pero la mayoría de ellos todavía estaban atacados con enojo y dolor
ante la cantidad vidas que habían sido perdidas.

Antonio dio un paso adelante, suspirando ante Sam.

—No deberías de haber ofrecido tú vida por la nuestra —amonestó.

No, maldita sea, no debió de haberlo hecho.

Su voz fue baja mientras preguntaba:

— ¿No estás al menos un poco enojado de que hubiese arriesgado tantas


vidas para proteger a Jared?
—No. No hubiese esperado otra respuesta. Y tampoco los vampiros aquí
alrededor lo hubieran hecho. —Murmuraciones de acuerdo se esparcieron a través
de la multitud. Él colocó una mano en su hombro—. Pero sí aprecio el sacrificio de
haber estado dispuesta a hacerlo por todos nosotros. Aun así, no lo vuelvas a hacer.

—No lo hará. —Le lancé una mirada de reprimenda. Ella solo rodó sus ojos.
Ese pequeño culo caliente definitivamente sería azotado más tarde. Usando
nuestro lazo, le envié una imagen de ella desnuda e inclinada sobre mi rodilla con
mi mano elevada sobre su culo. Ella jadeó indignada, volteándose para darme una
mirada completa—. Oh, sucederá —le aseguré, mi tono oscuro. ¿Y qué hizo? Me
envió en respuesta una imagen… una imagen de Dexter mordiendo mi oreja
mientras se reía con deleite. Maldita perra loca.
Traducido por Mew Rincone & OrianaValkiria

Sam
No era habitual que tuviera pesadillas. O si las tenía, no las recordaba
cuando me despertaba. Pero soñar que tu compañero es quemado vivo mientras
eres retenida y forzada a mirar es suficiente para hacer que una chica se despierte
de un sobresalto y sentarse sobre la cama.

En sintonía conmigo, Jared se despertó al momento y se sentó a mi lado,


apartándome el pelo del rostro con cuidado.

— ¿Un mal sueño? —Su voz estaba ronca por el sueño.

El sentimiento de ahogo por la agonía de verlo morir no me dejó hablar.


Hizo ruidos tranquilizadores, me invitó a acostarme con él suavemente y me
apretó contra él. La extraña cama no era como la nuestra, pero ya que nuestro
edificio estaba en un estado bastante malo después de la batalla de ayer por la
noche, nos habíamos quedado en una de las habitaciones de invitados de la
mansión de Antonio.

De hecho, la mayoría de las persona en The Hollow estaban durmiendo en


la mansión, ya que este era el edificio que había sufrido un daño menor –
obviamente Covington había esperado conservarlo para él. El centro de mando, la
casa de huéspedes y las residencias permanecían de pie, pero otros edificios
habían sido derrumbados. Casi todos habían sufrido daños de incendio y humo. El
lugar que una vez había sido hermoso, parecía una zona de guerra.

Pero peor que el daño que sufrió The Hollow era el daño ocasionado a su
población. Seis de los diez escuadrones de la legión habían sido aniquilados,
incluyendo a sus comandantes. La mayoría del número de guardias de Antonio
estaban muertos, al igual que las consortes de Luther y Sebastian. Solo quedaron
treinta y ocho humanos, y diez de ellos estaban gravemente heridos. Originalmente
hubieron cuarenta y tres humanos supervivientes, pero siete habían estado al
borde de la muerte y eligieron convertirse en vampiros en lugar de morir.
Afortunadamente, Reuben, Damien y Denny se recuperaban bien de sus
lesiones, aunque con lentitud. Cristiano, Jude y Sebastian también resultaron
heridos de gravedad, pero casi se habían recuperado por completo. Lo principal
era que se recuperaban. Tristemente no podía decirse lo mismo para muchos de los
vampiros que fueron heridos. Paige había estado demasiado agotada para
ayudarlos a todos, de hecho, se desmayó después de un rato. Nuestros aliados
también perdieron a algunos de sus vampiros durante la batalla. Además, aquellos
vampiros que estaban vinculados a otro, murieron cuando lo hicieron sus
compañeros. Tantas muertes.

Tantas muertes inútiles. No estaba segura de si las paredes eran


vampíricas, de si estaban insonorizadas y no quería despertar a nadie, así que
hablé en voz baja:

—Deberíamos celebrar un día conmemorativo.

Los parpados de Jared se abrieron lentamente.

—¿Un día conmemorativo? —Su voz era tranquila.

—Por todos los que perdieron la vida anoche. Merecen ser recordados y
reconocer y honrar su sacrificio.

Tomó mi cara y frotó su dedo en mi labio inferior.

—Es una buena idea. Lo haremos tan pronto como hayamos reparado este
lugar.

Suspiré, sabiendo que mis ojos brillaban con lágrimas.

—Hay demasiado daño.

—Hey, no llores —dijo suavemente, depositando un beso en mi frente.


Deslizó su mano alrededor de mi nuca y comenzó a masajearla suavemente—.
Wes, Quentin, y todos los Grandes Maestros han ofrecido su ayuda. Suma a eso
nuestro vampiros, y estaremos hablando de cientos de personas. Creo que
podríamos conseguir hacer lucir bien este lugar de nuevo en un par de semanas.
Definitivamente lo estará para la Coronación.

—Me sorprende un poco que ni una sola persona se haya opuesto a que
sustituyamos a Antonio por mi estado hibrido.

Soltó mi nuca y pasó los dedos por mi pelo.


—Yo no lo estoy. Los Grandes Maestros presenciaron que estuviste de
acuerdo con Covington en renunciar a tu propia vida a cambios de la vida de los de
aquí. —Sus ojos se oscurecieron con rabia mientras añadía—: Y pronto tendremos
una conversación sobre eso.

Me sorprendía que no hubiera dado ya una reprimenda sobre eso,


considerando la ira que había sentido hirviéndole en la superficie desde ayer por la
noche.

—Además, serían unos idiotas si fueran contra alguien tan poderoso como
tú, teniendo en cuenta lo que yo le haría a una persona que incluso pensara en
hacerlo.

—Nadie olvidará lo que le hiciste a Covington. —Yo tenía un estómago


fuerte, pero incluso a mí me perturbó todo aquello. Sin embargo, no estuve
perturbada por Jared. Siempre supe que era despiadado, así que no habría
esperado nada diferente. El segundo en que Covington había puesto un cuchillo en
la garganta de Antonio –la única influencia paternal que había tenido Jared alguna
vez- fue firmar su sentencia de muerte. Era así de simple. Que Covington también
me hubiera querido muerta a mí solo lo había empeorado todo.

—Esa era la idea. Nadie olvidará nada de lo que ha pasado. Todo vampiro
que no haya estado allí, escuchará sobre ello, y lo más probable es que esté diez
veces exagerado, pero eso solo puede ser una buena cosa. —Hizo un puño con mi
cabello y apoyó su frente contra la mía—. Te juro que casi morí cuando le pediste a
Imani que cortara el vínculo. No puedes volver a hacer algo así, Sam. No puedes
sacrificarte por otras personas, ni siquiera por mí.

—Habrías muerto —señalé con tacto, arrastrando los dedos por su


espalda.

Su sonrisa fue triste.

—No habría sobrevivido a la ruptura del vínculo, bebé. No aquí. —Tomó


mi mano y la sostuvo sobre su corazón—. No habría sido más que una mera
cáscara sin ti.

—Pero al menos habrías vivido.

—Respiraría, claro. Aunque estaría muerto por dentro. —Aunque su voz


seguía baja, se había vuelto ronca cuando su enojo fuertemente controlado
comenzó a filtrarse a la superficie—. Me habría quedado el tiempo suficiente para
vengar lo que te había pasado, pero eso es todo. No me habrías salvado si Imani
hubiera roto el vínculo. Y si crees que los demás querían que te sacrificaras por
ellos, estás equivocada.

Recordé a los demás oponerse. Incluso a Antonio, aunque tenía una


cuchillo en la garganta, se había enfadado conmigo por hacerlo.

— ¿No habrías ofrecido tu vida por los demás?

—No. Morir significa estar sin ti. No puedo hacer eso. Si eso me convierte
en egoísta, no hay mucho que pueda hacer al respecto. Te lo he dicho más de una
vez, Sam. Tú estás primero. Sé que nunca nadie te ha antepuesto, así que no puedes
asimilarlo ni entenderlo. Pero para mí, estás primero.

Era desconcertante, aterrador y sin embargo, también envió una


llamarada de calor por mi cuerpo.

—No tienes que seguir arriesgándote para sentirte digna de la lealtad de


todo el mundo, y no digas que eso no forma parte de lo que haces, te conozco. —
Con sus ojos aún sosteniendo los míos, comenzó a trazar mi clavícula
distraídamente con la punta de su índice—. Eres digna. Eres digna de todo lo que
tienes. La gente de aquí, el escuadrón… todo te son leales porque te respetan y se
preocupan por ti.

—No deberían. Soy cabeza dura, sarcástica, demasiado directa…

—Tú eres tú. Y es todo lo que necesitas para que gustes a la gente y te
respeten. Las personas que son directas… únicamente están contentas cuando
hablan contundentes a los demás. No son sinceros sobre quiénes son, los defectos
que tienes y los problemas que tienes. Pero tú no escondes quien eres. No actúas.
No juegas a juegos mentales. La gente siempre sabe dónde está cuando trata
contigo. —Deslizó sus dos brazos a mí alrededor y me sostuvo apretadamente,
pellizcando ligeramente mi boca—. Es parte de lo me encanta de ti. Es lo que me
atrajo de ti en primer lugar. Por supuesto, tu voz ronca y tu delicioso cuerpo
también tuvieron mucho que ver con eso.

Sonreí contra su boca.

—Eso es porque eres un cabrón.

—No oigo que te quejes.

—¿Por qué me quejaría? Me beneficio mucho.


Se quedó en silencio un minuto y me estudió intensamente.

— ¿Sabes? Antes de que te conociera, la idea de morir no me molestaba


demasiado. No me mal intérpretes, no era un suicida ni nada, pero no me
importaba ser imprudente e impulsivo. Las cosas que he hecho en mi vida desde
que me convertí en vampiro; unirme a la legión, convertirme en comandante, ser
nombrado el Heir de Antonio. Siempre había pensado en ello como sacar lo mejor
de una mala situación, de una vida que yo nunca quise. Por eso nunca fui lo que
alguien llamaría «feliz». Tú cambiaste eso. Me hiciste vivir, querer hacerlo, y
alegrarme de hacerlo. Me hiciste desear más.

—A mí igual.

—Entonces ni siquiera consideres dejarme otra vez. Por ninguna puta


razón.

Quise calmar su estado de ánimo, así que pasé mis uñas por su espalda,
haciendo que me disparara una sonrisa burlona.

—Pero si soy una chica buena todo el tiempo, dejarás de atarme y


torturarme con orgasmos.

Sonrió de manera retorcida y nos rodó para estar encima de mí.

—Desafortunadamente, no puedo hacer eso en este momento porque no


tengo nada con que amarrarte. Pero definitivamente podemos hacer todo lo
demás.

Me reí entre dientes.

—No, no podemos. No hay forma de que permanezcamos callados. La


mansión está llena de gente y no estoy segura de sí las paredes son a prueba de
sonidos vampíricos.

Comenzó a deslizarse por mi cuerpo.

—Entonces no te olvides de comentar lo enorme que es mi polla.

Riendo tranquilamente, me agaché y le esposé la cabeza con mis piernas.


Entonces su boca estuvo sobre mí, jugando con mi clítoris y mi risa se convirtió en
un gemido.

—Adoro como sabes. Quiero más.


Extendió más mis piernas y me abrió completamente para él. Luego su
talentosa lengua hizo todo tipo de cosas –cada movimiento era sensual y burlesco.
Un remolino. Un lametón. Una penetración. Una succión. Los giros cambiaron cada
vez, construyendo la fricción, moviendo lengua cada vez más fuerte. Al final,
imploré. Por supuesto no se detuvo. No hasta que me sacó otros dos orgasmos solo
con su lengua y dedos.

Mientras temblaba por las réplicas, subió arrastrándose por mi cuerpo y se


apoyó sobre sus codos. Después hizo algo muy extraño. Lazó las almohadas y el
edredón al suelo y colocó las sábanas a mí alrededor.

—¿Qué estás haciendo?

Su diabólica sonrisa hizo que mi estómago se estremeciera.

—Tú solo cógete con fuerza.

Tan pronto como mis brazos rodearon su cuello, hubieron las familiares
mariposas en mi estómago cuando nos teletransportó a… Oh.

—Te dije que te iba a follar en la playa.


Jared
Casi como si estuviera desenvolviendo un regalo, desdoblé la sabana
crema que había metido alrededor de Sam. Mirando la extensión de su cuerpo,
gemí. Cada pulgada de ella era hermosa, sinuosa, y toda mía. Agarré su garganta y
tomé su boca -el beso fue lento pero profundo, y exigió todo de ella. Ella dio tanto
como consiguió... pero la pequeña descarada también intentó hacer el beso suyo,
intentando intensificarlo y hacerme perder el control. Intentó tomar el control.

Chasquee:

—Uh-uh, cariño. Iremos a mi ritmo. —Rocé la mano por su garganta, entre


sus pechos, sobre su estómago plano, y más abajo para tomarla posesivamente. Se
arqueó en mi mano, gimiendo. Introduje un dedo dentro de ella. Tan malditamente
caliente y resbaladizo—. ¿Sabes lo que va a pasar? —pregunté, empujando
lentamente mi dedo dentro y fuera de ella—. Voy a follarte bien y lento; seguiré así
hasta que no puedas soportarlo más. Entonces cuando ruegues, te daré más.

Entrecerró los ojos, claramente no le gustaba ese plan. No era frecuente


que le pidiera que rogara. Yo no era uno de esos tipos que necesitaban escucharlo
constantemente, lo cual era una buena cosa realmente ya que Sam no era mucho de
rogar. Pero oírla decirle a Imani que cortara nuestro vínculo me había herido. Claro
que sabía por qué lo hizo, sabía cómo funcionaba su mente. Y sabía que sólo
porque no era algo que alguna vez lo hubiera hecho no significaba que se
preocupara menos por mí que antes. Pero de todos modos, escucharla decirlo... me
había herido como la mierda; dolía de una manera que me había dejado un poco
inseguro en cómo se sentía sobre mí, sobre nosotros. Necesitaba oírla suplicar
ahora, necesitaba oír que ella todavía quería esto tanto como lo quería antes,
necesitaba ver la misma desesperación en sus ojos que yo había visto un millón de
veces antes.

—Sé que no te gusta rogar. —Retiré el dedo, rodeé su culo con mi brazo e
incliné sus caderas—. Pero lo harás. Porque sabes lo bueno que será cuando te dé
lo que quieres.

Le di lentamente un centímetro de mi polla. Sus músculos se apretaron a


mí alrededor, tratando de tirarme más profundo, y tomó todo lo que no tenía para
no enterrarme ahí, en mí casa. En cambio, le di otro centímetro, viendo como el
placer, la necesidad, y un toque de impaciencia parpadeaba en su rostro. Todavía
moviéndome lentamente, me deslicé más y más profundo, gimiendo mientras sus
dedos se clavaban en mi espalda. Finalmente, estuve enterrado por completo en su
interior... exactamente donde necesitaba estar. Sus músculos me abrasaron incluso
más apretado—. Joder, cariño.

—Sí, joder —jadeó, bloqueando sus piernas alrededor de mi cintura y


resistiendo ligeramente.

Sonreí.

—Oh, te follaré bien. —En un movimiento suave y lento, salí casi por
completo antes de deslizarme de nuevo en el interior. Una y otra vez, lo hice,
amando lo caliente, apretado y pulida que estaba a mí alrededor. Sabiendo lo
sensible que era su cuello, besé, lamí y mordí cada centímetro -haciendo que su
cuerpo se hiciera más y más flexible debajo del mío. Cuando rocé mis dientes sobre
su pulso y chupe fuerte, jadeó mi nombre.

Sus uñas cortaron la piel de mi espalda.

—Hazlo. Muérdeme.

En lugar de hacer eso, giré mi lengua alrededor de la cáscara de su oído y


mordisqueé brevemente el lóbulo. Mis empujones seguían siendo tímidamente
lentos, y su cuerpo temblaba de necesidad y frustración. Hablé en su oído:

— ¿Todavía no estás lista para rogar? —Le di otro empuje


agonizantemente lento y gimoteo en frustración—. ¿Qué pasa, nena? Dime que
quieres.

—Ya sabes —espetó.

—Lo sé, pero quiero oírte decirlo —Le lamí sobre la zona del pulso y lo
mordí suavemente, chupando una vez más.

Realmente me gruñó.

—Lo quiero más duro. Más rápido.

—Entonces ruega. Ruega que te lo dé, y lo haré.

Me dio una palmada en el hombro.

—¡Puedes ser tan cabrón! ¡Sabes que no me gusta rogar!

—Y no me gusta oír a mi compañera decirle a alguien que corte nuestro


vínculo —dije suavemente. No había juicio en mi voz, pero había un dolor que no
podía ocultar.
El dolor brilló en sus ojos.

—Sabes por qué lo hice.

—Pero no es algo que harás de nuevo, ¿verdad? — La pregunta era


retórica, pero aún así sacudió la cabeza en respuesta—. Buena chica. Ahora... dame
lo que quiero, y te daré lo que quieras.

Hubo una larga pausa antes de que murmurara:

—Por favor.

Tire para atrás y entré de golpe en ella, haciendo que dejara salir un
gemido.

— ¿Así?

—Más.

—Te daré más. Y tú lo tomarás. —Sin dejar su cuerpo, me senté derecho,


manteniéndola apretada contra mí. La besé fuerte -era demasiado duro, demasiado
áspero, pero no podía suavizarlo. Agarrándole las caderas, me levante hasta que
sólo la cabeza de mi polla se alojó dentro de ella, y luego me empale duro.

Trató de tomar el control, pero sacudí la cabeza.

—Lo único que quiero de ti son esos ojos —Al segundo abrió sus párpados
de golpe y cuando los ojos de aguamarina teñidos con mercurio se encontraron con
los míos, empecé a golpear sin piedad dentro ella, dentro y profundo con mi polla.

Me pasó los dedos por el pelo y me apretó, confiando en que le daría lo que
ella necesitaba. La doblé hacia atrás lo suficiente para chupar un pezón duro en mi
boca. Tenía el perfecto par de senos -había estado obsesionado con ellos desde el
primer día. Mordí su pezón y la sangre chorreó por mi boca. Mientras bebía, moví
una mano de su cadera a su otro pecho, recorriendo su pezón con el pulgar. Sus
músculos se apretaron y ondularon alrededor de mi polla cada vez más y, joder, se
sentía muy bien.

—Jared, me voy a correr.

Eso estaba bien conmigo, porque podía sentir el hormigueo en el fondo de


mi espina dorsal y sabía que no duraría mucho más. Solté su pezón y la empujé
contra mí.
—Dime que nunca me dejarás, Sam —exigí en un tono involuntariamente
áspero—. Dilo.

—No me iré.

Deslicé una mano entre nuestros cuerpos y busqué su clítoris con mi


pulgar.

—Eres mía, Sam. Permanentemente mía. Recuerda eso. —Unas pocas


rotaciones a su clítoris fue todo lo que tomó: esos ojos de aguamarina se quedaron
ciegos de placer y su cuerpo entero se apretó a mí alrededor. Mordió mi cuello y mi
clímax tronó a través de mi cuerpo, parecía seguir y seguir y seguir.

Su cuerpo entero se hundió contra el mío cuando finalmente dejó de


beber.

—Te amo —dijo contra mi cuello.

Dejé caer un beso en su hombro.

—Y yo a ti, bebé. Más que a nada. —Y por esa razón, tendría que decirle
sobre la visión que había tenido por Luther. No se podía negar que debería
habérselo dicho antes de que nos Vinculáramos, pero me entró miedo de que eso
pudiera hacerla cambiar de opinión. Esa misma sensación de pánico estaba todavía
conmigo ahora, pero estaba mal esconderle esto. Se merecía saberlo. Sólo tenía que
esperar y confiar en que esto no cambiaría nada, tenía que confiar en ella.

Aparté suavemente el pelo de su cara y dije:

—Necesito decirte algo.

Levantó la cabeza para encontrarse con mi mirada y arqueó una ceja


interrogante. Sentí su repentina inquietud, pero no era visible en su expresión.

—Nunca te he hablado de la visión que tuve con Luther, ¿verdad?

Ella parpadeó, su inquietud fue reemplazada por la curiosidad extrema.

—No, creo que no lo hiciste.

—Cuando me hicieron comandante dentro de la legión, Antonio me ofreció


tener una visión. En principio, iba a cambiar la oferta. Nunca he creído que las
cosas estén predestinadas, y no me gustaba la idea de no tener el control de mi
propio destino. Pero tenía curiosidad.
Sam sonrió.

—También fue la curiosidad lo que me hizo aceptar la oferta.

—En mi visión... — titubeé, asustado - sí, asustado - de cómo reaccionaría.

Sintiendo mi miedo, me apretó y me lanzó una mirada de preocupación.

—Jared, sea lo que sea, solo dímelo.

Respire hondo.

—En mi visión, estaba de pie en un podio en una de las habitaciones de


Antonio. Y él anunciaba que renunciaría como Gran Maestro y... yo sabía en la
visión que sería yo quien lo reemplazaría, aunque no lo oí decirlo. Pero cuando la
visión termino, solo me reí. En ese momento no creí que pasara alguna vez ni en un
millón de años. —Porque nunca nadie me había hecho sentir importante, nadie me
había hecho pensar que alguna vez me darían un papel como ese. Me pregunté si
tal vez las visiones de Luther eran más bien métodos para motivar a la gente. Una
cosa de la que estaba seguro que nunca se haría realidad.

—Pero después Antonio te hizo Heir.

—Casi me negué a serlo. No me gustó la idea de acercarme al destino que


había visto en esa visión. Quería estar en control de mi propio camino. Pero
también pensé que esa era una estúpida razón para rechazar a Antonio. —
Obviamente confundida acerca de hacia dónde iba con esto, frunció los labios.

—Así que no lo has mencionado antes porque... ¿no te gustó que se hiciera
realidad?

Si sólo fuera tan malditamente simple.

—No lo mencioné antes porque... Sam, estaba solo en ese podio. No


estabas allí. No había nadie.

Sus ojos se abrieron y también su boca.

—Oh.

Cuando todo lo que sentí de ella fue un shock y no trató de alejarse,


continué.

—No estaba solo y afligido, por lo que no era que te hubiera tenido y de
alguna manera, te hubiera perdido en ese futuro que había visto. Estaba solo y
estaba bien con ello. —Miré su cara cuidadosamente, buscando cualquier señal de
que fuese a alejarse. No es que fuese a dejar que lo hiciera, pero tendría que estar
preparada para agarrarla si llegara a eso—. No llegué a decírtelo antes del Vínculo
porque me preocupaba que si lo hacía, lo tomarías como una especie de signo de
que no estábamos destinados a estar juntos, que nuestros futuros no se suponía
que estuviera entrelazado o algo así. —Ahora la confusión se mezclaba con
conmoción, pero agradecía que ninguno fuera aprehensión o la inquietud que yo
esperaba.

— ¿Nunca pensaste que eso era lo que significaba?

Le acaricié la cara.

—El punto es que... no me importa si era así. No me importa si significaba


que la única manera de que algún día llegara a reemplazar a Antonio era si estaba
solo. Sigue sin importarme. No te voy a dejar.

Ella estuvo callada por un minuto.

—Lo que estás diciendo es que... ¿cuándo te uniste a mí sabías que podrías
estropear un futuro en el que ascendieras?

—Sí, lo sabía, y no me importó. Nadie y nada podría haberme alejado de ti.


Yo te quería, te necesitaba, y tenía toda la intención de vincularme contigo, aunque
eso significara que alguien más reemplazara a Antonio. Sólo te quería a ti.

Parpadeó, todavía más sorprendida que cualquier otra cosa. De nuevo


hubo un breve silencio.

—Así que cuando dices que para ti, estoy primero, realmente lo dices en
serio, ¿verdad?

—Finalmente ella lo entiende.

Eso consiguió una sonrisa de ella, pero luego su expresión se volvió


especulativa.

— ¿Estás seguro que no me perseguirte tan duramente porque estabas


luchando con la idea de un destino controlado? —Era difícil no sentir lástima por
ella cuando salía con una mierda así.

—Sam, si ese fuera el caso, no habría aceptado la posición de Heir,


¿verdad? —Mi tono decía 'duh'.
— ¿Y nada de esto te dio dudas acerca de vincularte conmigo? —Pura y
absoluta incredulidad cubrió sus palabras.

—No. Ni una. —Froté mi nariz contra la suya—. No sé por qué no estabas


en esa visión. Me dijiste que habías estado en la visión de Evan, y sé que él tuvo su
visión alrededor del mismo tiempo que yo tuve la mía. Así que no podía haber sido
que tu futuro como vampiro no estaba seguro en ese momento. —Ella se encogió
de hombros.

—Tal vez fue que nuestro futuro juntos era incierto.

—Eso no tiene sentido. Desde el momento en que te vi, te deseé. Incluso


sabiendo que en algún nivel pondrías mi vida al revés, estaba decidido a tenerte. Y
después del primer beso, estaba jodidamente pillado. Créeme cuando digo que he
explorado todas las teorías posibles sobre por qué no estabas en esa visión y no he
llegado a la razón. Lo importante ahora es que no vas a tomar la visión como un
signo de que no debemos estar juntos o alguna mierda estúpida como esa.

Escrutó mi rostro.

—¿Por qué me has dicho esto? Puedo sentir el pánico que tienes a que
haga una tontería. ¿Por qué me has hablado de la visión?

—No me gusta ocultarte cosas. No quiero mentiras, ni siquiera mentiras de


omisión entre nosotros. No quiero que haya nada que pueda acabar con el vínculo,
y no me parece correcto ocultarte. Confío en que no te vayas.

Y eso era una cosa muy difícil para mí, porque mis dos mayores temores
eran que algo le pasara a ella o que se fuera. Honestamente, todavía era un shock
que, para empezar, me hubiera dado una oportunidad, teniendo en cuenta el idiota
total que fui cuando llegó por primera vez a The Hollow. El hecho de que se
vinculara a mí, todavía sobresaltaba mi mente porque encontraba demasiado
difícil aceptar que ella siempre se preocuparía por mí. Conocía mis errores, sabía lo
jodido que estaba. Y cuando tu propia madre no puede amarte, hacía difícil creer
que alguien más llegue a hacerlo. Sin embargo, aquí estaba Sam. ¿Y ella pensó que
la dejaría ir? La perra loca no iba a ir a ninguna parte. Si pensaba diferente,
entonces estaba más loca de lo que pensaba.

Ella acarició mi labio inferior con la punta de su dedo.


—Gracias por confiar en mí. Significa mucho saber que lo haces. —Me
conocía bastante bien para saber cuán costoso era para mí depositar confianza en
otra persona—. No me importa la visión, Jared. Estoy aquí y voy a quedarme.

No sonaba como si hubiera un “pero” por venir. Aun así, necesitaba estar
seguro de que no iba a tratar de luchar conmigo en esto.

—¿No estás preocupada, estúpidamente, de que signifique algo malo?

—No. Además, sé que elegirías estar conmigo por encima de reemplazar a


Antonio si tuvieras que elegir. Así que no tengo nada de qué preocuparme,
¿verdad?

Una sonrisa aliviada se extendió por mi cara.

—No tienes absolutamente nada de qué preocuparte.

Lamí el costado de su boca, persuadiendo para que se abriera. Cuando lo


hizo, hundí mi lengua en su boca, acariciando la suya, bebiéndola en mí. Fueron
unos minutos antes de que finalmente se retirara.

Para entonces, yo estaba duro de nuevo. Suavemente, la levanté y


lentamente la empujé sobre mí una vez más. Ambos gemimos.

—Todas esas otras cosas no significan nada si no estás conmigo. —Ella


giró, sacando otro gemido de mí.

—Te lo dije, estoy aquí y me quedo.

Resoplé, empalándola de nuevo lentamente.

—Como si te hubiera dejado ir a alguna parte. Sólo habría significado que


habría tenido que atarte a la cama por un tiempo, mantenerte presa hasta que
cambiases de opinión sobre dejarme.

Su boca se rozó sobre la mía, haciendo otro giro.

—Eso realmente suena que habría sido divertido, pero no será necesario.
Te amo; no voy a ninguna parte a menos que tú vengas conmigo.

Flexioné mi verga dentro de ella.

—Oh, iré.
La acosté sobre la sábana y luego la rodé suavemente, de modo que
quedara a horcajadas sobre mí. Esta vez le dejé tomar el control; era lento, pero
aún así profundo, y yo me corrí tan duro como siempre.

Cuando las réplicas finalmente cesaron, suspiró.

—Ahora llévanos de vuelta a la cama antes de algo de arena llegue a


lugares a los que no tiene derecho a estar.

Me reí entre dientes, acostándola contra mí.

—Agárrate fuerte —Me refería a más que a solo a eso, y ella lo sabía. Su
rostro se suavizó.

—Siempre.
Traducido por Mais

Sam
¿Dónde diablos estaba Jared? Mientras observaba el salón lleno de gente,
donde estaba sonando suave música de piano y vampiros inteligentemente
vestidos estaban tomando TNS con sabor a champagne, me recordó a la recepción
de mi ceremonia de Vinculación. Esta clase de reunión elegante y formal no era del
todo mi tipo pero era parte de la Coronación, así que no había mucho que pudiera
hacer sobre ello. Síp, en una hora, Jared y yo seríamos declarados oficialmente la
Pareja de Grandes Señores Maestros.

Nota para mí: Cuando Jared y yo dejemos nuestras posiciones, hacer que la
pre-fiesta a la Coronación sea divertida.

Habían pasado tres semanas desde el ataque en The Hollow, y con la ayuda
de cientos de voluntarios, el lugar fue milagrosamente restaurado a su estado
original—o mejor que eso. Había ligeras diferencias aquí y allá. La principal era
que la mitad de la mansión ahora era un espacio de oficina. Cuando Antonio
escuchó que Jared y yo no queríamos mudarnos a la mansión—simplemente no se
hubiese sentido correcto para nosotros, parecía más la casa de Antonio—él había
insistido en minimizar su vivienda. Sentía que nosotros teniendo espacio de
trabajo individual en el mismo centro de la comunidad daban significado a nuestro
rol en The Hollow.

Él también había insistido que la Pareja de Grandes Señores Maestros no


podía vivir en un departamento simple. Jared y yo le habíamos dicho que no fuera
tonto, que no nos importaba en dónde viviéramos y no necesitábamos una casa tan
espaciosa y lujosa. ¿Y qué había hecho Antonio? Nos construyó una casa. Yo había
estado enojada sobre su completa falta de respeto por nuestros deseos hasta que
me di cuenta que la casa estaba construida en la playa. Antonio, el fisgón idiota,
sabía que yo amaba la playa y que era difícil que me resistiera. Aún así le reclamé
un poco. Pero él había estado perfectamente al tanto que me había maravillado
completamente con la casa—el hecho de que lo hubiera besado en la mejilla, algo
no característico de mí, pudo haberlo alertado de ello.

Viendo a Wes con su pareja y dos de los Grandes Maestros, Rowan y


Ricardo, hice mi camino hacia ellos. Wes veía a Jared como su nieto así que sin
duda le había hablado en algún punto en la última hora. Aunque la tradición era
solo unos pocos testigos presenciaran la Coronación mientras todos los demás lo
veían por V-Tube, Antonio había sentido que estos aliados que habían venido a
nosotros durante la mejor posible hora de necesidad y nos habían ayudado a
arreglar The Hollow, merecían estar presentes si así lo deseaban. Tenía un buen
punto.

Dándose cuenta de mi presencia, Wes se alejó del grupo.

—Sam —dijo, arrastrando las palabras, con una sonrisa de afecto. Colocó
sus manos en mis antebrazos—. Te ves…

Alcé mi mano.

—Permite que te detenga. Los cumplidos no son lo mío. —Por supuesto que
él ya sabía eso.

—No la molestes, Wes —su pareja, Leona, lo amonestó gentilmente. Ella me


dio un breve abrazo—. ¿Cómo te sientes? ¿Nerviosa?

¿Nerviosa? Definitivamente. ¿Pero admitirlo a otros? Va a ser que no.

—Estoy bien.

—Yo estaría nervioso de estar en tus zapatos —dijo Ricardo.

Le sonreí ampliamente.

—Hola Rick.

Su expresión se endureció con enojo.

—Es Ricardo.

—Claro, eso he dicho.

Rowan sacudió su cabeza, sorprendido.


—No puedes resistir el fastidiarlo, ¿verdad?

Por supuesto que no podía resistirme.

Marcia, la pareja de Rowan, llegó a su lado y me lanzó una genuina sonrisa.

—No es muy seguido que te vea a solas. ¿Dónde está tu pareja?

—No tengo ni idea, por eso estoy aquí. —Volteándome de nuevo hacia Wes,
pregunté—: Supongo que no has visto a Jared por aquí, ¿verdad?

Wes hizo un gesto detrás de él.

—Estaba hablando con tu asistente personal hace un momento.

—Genial, gracias. —Dándole a cada uno de ellos un breve adiós con la mano,
caminé hacia donde estaba Fletcher, riendo con Norm, Ava y Cristiano… pero no
estaba Jared. Fui a hablarles pero Fletcher me jaló para un abrazo que fue lo
suficientemente fuerte para quitar el aire de mis pulmones—. No. Puedo. Respirar.

Él aligeró su agarre.

—Oh, no seas tan dramática.

Solo pude quedar boquiabierta ante eso.

— ¿Y lo dice de la reina del drama del siglo?

Norm se rio.

—De cada siglo —corrigió. Cuando Fletcher le frunció el ceño, él palmeó su


espalda—. Pero tú eres mi reina del drama, ¿verdad? —Eso hizo que Fletcher
sonría.

Aguanté una risa.

—Ooh, buena forma de arreglarlo.

Norm me guiñó el ojo.

—Gracias.

Ava me jaló de los brazos de Fletcher y me abrazó igual de apretado. La


pequeña mujer era raramente fuerte.
—Estoy tan emocionada por la Coronación. —Alejándose, jadeó—: Amo
este vestido.

—Como siempre, Fletcher puede llevarse el crédito. —El vestido blanco con
agarre en el cuello era, como todo lo demás que él me había dado, ajustado pero un
ajuste perfecto.

—Voy a extrañarte. —Ava hizo puchero de forma linda.

—No tienes que irte. De hecho, espero que no lo hagas. Tengo planes para ti.
—Ella me miró con duda, pero simplemente le di una sonrisa misteriosa—. Seré
revelada pronto.

Cristiano arqueó una ceja.

—Supongo que la invitación se extiende a mí. —En respuesta a mi


expresión de “oh mierda”, él sacudió su cabeza—. Es broma. Estoy ansioso por
volver a mi nido. He estado alejado de ellos por demasiado tiempo. De hecho, me
iré justo después de la Coronación.

Eso era bueno, porque aunque Jared había logrado…tolerar a Cristiano,


sabía que no querría lidiar con él de forma permanente.

—Sé un mejor líder que Victor.

—Eso se hará sin que lo digas. —Él inclinó su cabeza—. Joy se fue anoche,
por si no lo sabes.

—¿En serio? —Jared había predicho que ella no querría servirnos


directamente pero…—. De algún modo llegamos a una tregua después que mató a
Eloise.

Me encogí de hombros.

—Claramente la tregua está terminada.

—Solo porque alguien acepte que no puede tener a la persona que quiere no
significa que pueda lidiar con observar a esa persona con alguien más.

La mirada extraña en su rostro me hizo fruncir el ceño.

— ¿Estás bien?
Él asintió, tragando saliva con fuerza.

—Tú, eh…cuídate. —Se veía como si quisiera decir algo más, pero en su
lugar, solo sonrió. No era una de sus sonrisas frecuentes. Era una sonrisa real.

—Lo haré. Tú también. —Le di un codazo a Fletcher—. ¿A dónde se fue


Jared después de que hablaran?

Fletcher frunció el ceño, pensativo.

—Él dijo algo de ir a encontrarte pero luego Antonio lo llamó.

Sabiendo que Antonio estaba cerca de las puertas del patio con Lucy,
Sebastian y Luther, dije:

—De acuerdo, gracias. —No fue hasta que Fletcher agarró mis manos que
me di cuenta que había estado jugando con ellas con nerviosismo.

Fletcher besó mis mejillas.

—Estarás bien, amor. Puede que necesites ponerte un poco de colorete…


estás blanca como las sábanas de los nervios.

—No estoy nerviosa. —Le di un empujón suave y luego fui a buscar a Jared.
En su lugar, me encontré cara a cara con Max, quién estaba con Chico, Jude,
Damien, Denny y David.

—Entrenadora —me saludó Max con una sonrisa amplia y un golpecito


varonil en la espalda—. Maldita sea, estás pálida…incluso para ser vampira.

Denny inclinó su cabeza hacia mí.

—No creo haberte visto nerviosa antes. Es raro.

Jude le dio una mirada de “¿Es en serio?”.

— ¿No estarías nervioso si estuvieras por ser coronado la Reina de los


Muertos Vivientes?

—Reina de los Muertos Vivientes —dijo Chico, frunciendo el ceño y


envolviendo una mano alrededor de ella—. Me gusta eso.

Resistí a estar cambiando de posición de un pie al otro.


—No estoy nerviosa. Solo no me siento bien.

—Porque estás nerviosa —dijo Damien. Ante mi gruñido, él alzó sus manos
en gesto de inocencia.

No me calmó.

—Te hablaré más tarde. Tengo que encontrar a Jared.

David frunció el ceño.

—Estoy sorprendido de que se haya alejado de ti.

—Tardé en alistarme así que le dije que se adelantara.

—Tardaste porque estás nerviosa —insistió de nuevo Damien. Así que lo


golpeé en la cabeza—. Ay, Entrenadora, eso no hacía falta.

Bufando, avancé hacia las puertas del patio…solo para encontrar que
Antonio, Lucy, Sebastian y Luther ya no estaban ahí. Y más importante, tampoco
Jared. Sabía, a través de nuestro lazo, que estaba cerca, pero no sabía su ubicación
exacta. Si tuviera su don para teletransportarme, podría haber usado el lazo para
llevarme inmediatamente hacia él.

Gruñendo por dentro, me dirigí hacia las puertas del patio, preguntándome
si estaban afuera. Mientras me acercaba, vi que Butch, Salem, Stuart, Reuben,
Harvey, Paige e Imani estaban amontonados en la esquina. No me sorprendió ver
que Butch estaba muy cerca de Imani o que Stuart estaba molestando a Paige, o
que Salem tenía su mirada puesta en Ava a pesar de que ella estaba al otro lado de
la habitación.

— ¿Alguno de ustedes ha visto a Jared?

Harvey se volteó para mirarme.

—Bueno, hola a ti también Entrenadora. Estoy bien, gracias.

Puse mis ojos en blanco.

— ¿Lo has visto o no?

Paige hizo señas hacia las puertas del patio.


—Rstaba ahí hace un minuto. —Imani asintió.

—Vaya, Entrenadora, estás un poco…pálida —dijo Stuart con una mueca.

Reuben sonrió.

—Muy pálida.

—Soy un vampiro. Es difícil que esté bronceada, ¿no?

Butch sonrió.

—Creo que Jared ha salido.

—Gracias. —Me alejé para irme pero luego noté que la mirada caliente de
Salem se había transformado en un ceño fruncido. Siguiendo su mirada, vi que
Damien estaba coqueteando con Ava—. Sabes, simplemente podrías ir ahí y hablar
con ella.

Salem me frunció el ceño.

—Le hablo.

—Pero también eres frío y caliente con ella.

Él suspiró.

—Ella es…

—¿Qué?

—Buena…y yo no.

Él se estremeció cuando golpeé su brazo.

—Oye, ¿y eso a qué ha venido?

—Ninguno de nosotros es particularmente “bueno”, Salem, o seríamos una


mierda en nuestro trabajo. Pero no somos “malos”.

Él suspiró de nuevo.

—De todos modos, se irá esta noche con su hermano.


—No estés tan seguro de eso. —No le respondí a su ceja arqueada. En su
lugar, me giré y salí al exterior.

Mi visión nocturna de vampiro me permitió encontrar rápidamente a


Antonio, Lucy, Sebastian y Luther al otro lado de la piscina…pero no a Jared. Estaba
empezando a preguntarme si me estaba evadiendo deliberadamente, si tal vez se
estaba pensando dos veces la Coronación. Podía recoger a través de nuestro lazo
que estaba ligeramente nervioso, pero también emocionado. Si estaba teniendo
dudas, estaba haciendo un excelente trabajo al esconderlo de mí.

Confundida y frustrada, fui hacia Antonio y los otros. Él me dio una sonrisa
brillante.

—Sam, te ves… —Su sonrisa vaciló—, enojada.

—Mi pareja parece estar evadiéndome.

Lucy sacudió su cabeza.

—Dijo que iba a encontrarte, pero luego Ethan vino y se lo llevó a un lado.
—Apuntó hacia donde los hermanos estaban parados al borde de la playa.
Finalmente.

Sebastian estudió mi rostro.

—Además de enojada, ¿cómo te sientes?

Me encogí de hombros despreocupadamente.

—Bien.

Luther retorció su boca.

—Estás algo…pálida.

Estaba cansándome que la gente comentara eso, aunque era cierto. Le di


una sonrisa sardónica.

—Eres bueno para el ego, Gandalf. —Él solo sonrió.

Antonio envolvió un brazo alrededor de mis hombros.

—Está bien que estés nerviosa. No te hace débil.


Lucy asintió.

—Nos pasa a todos.

Actualmente, le pasaba a ella. Ella tenía todo el derecho de estar nerviosa. El


plan era que Antonio la convierta más tarde esta noche. De hecho ella había
confesado sus preocupaciones sobre ser una Keja por él. Antonio había ofrecido
que un Sventé la convirtiera—realmente era demasiado dulce. Pero había
cambiado de idea, sin querer estar enlazada con nadie más que él. Sabía que eso
había aliviado a Antonio.

Si Jared y yo hubiésemos estado en esa situación, él no me hubiese dado la


opción de ser Convertida por otra persona, me hubiese perseguido hasta que
hubiera cambiado de idea. Jared no era del tipo “dulce”, pero eso estaba bien
conmigo. Si tenía una persona “dulce” lo haría llorar tarde o temprano.

—Deberías ir y encontrar a Jared —me dijo Antonio—. Ya casi es hora de la


Coronación.

Asintiendo con la cabeza, me solté de su agarre e hice mi camino hacia los


hermanos. Cuando sintieron mi cercanía, ambos se voltearon. Me detuve de golpe.

— ¿Interrumpo algo?

—No —me aseguró Evan, haciendo un gesto para que me acercara.

Jared me tendió su mano.

—Ven aquí nena.

Caminando hacia él, deslicé mi mano en la de él, dejándole que me apretara


a su lado. Cuando frunció el ceño ante mi expresión, le apunté con fuerza.

—Dime que me veo pálida y…

Su boca chocó contra la mía, dándome un duro pero sensual beso. Al


segundo en que mi rigidez dejó mi cuerpo, él rompió el beso y chupó brevemente
mi labio inferior.

— ¿Mejor?

De hecho, sí. Extrañamente, sus besos tenían una manera de calmar mis
nervios. Relajándome contra Jared, miré a Evan.
— ¿Dónde está Alora?

—Hablando con un pájaro —replicó secamente.

No era lo que esperaba oír.

—Solo le estaba diciendo a Jared que le he pedido que se Vincule conmigo


en unos cuantos meses.

— ¿En serio?

—Ha dicho que no. —Extrañamente, no sonó dolido. De hecho, usó el mismo
tono que uno usaría cuando se refiere a un niño confundido… como si fuera algo
lindo que ella pensara que tenía una opción. Sí, bueno, el estilo determinado de
Evan no le permitiría jamás aceptar un “no” de Alora. Había esperado demasiado
para encontrarla.

—Apenas puedes culparla —dije suavemente—. Quiero decir, ella acaba de


salir de una Vinculación. Tiene sentido no querer lanzarse hacia otra directamente.
Dale algo de tiempo.

Evan sonrió.

—Fueron casi sus palabras exactas. Solo estoy feliz que ya no esté unida a
ese imbécil. Quiere decir que podemos tener eso algún día, cuando esté lista…
gracias a Imani. Le debo a esa chica más de lo que ella se da cuenta. —Imani había
usado su don para cortar el lazo entre Alora y Gregory. Yo suponía que el chico no
lo había tomado muy bien, pero que se jodiera. Alora le pertenecía a Evan…
cualquiera podía verlo.

Jared inclinó su cabeza hacia Evan.

—Es irónico lo mucho que temí traer aquí a Paige. Si ella no hubiese venido,
te habría perdido a ti y a Sam. Y si Paige nunca hubiese solicitado refugio para ella
e Imani, nunca nos hubiésemos dado cuenta que Imani era tu única oportunidad de
poder Vincularte con Alora algún día.

Evan asintió con la cabeza.

—Parece que a veces tenemos que tomar el camino largo antes de llegar al
lugar donde necesitamos estar… si eso tiene sentido. —Vió a Alona acercándose y
elevó su brazo, invitándola a acercarse. Ella se derritió a su lado, sonriendo—.
¿Dijo algo interesante el pájaro?

Ella le dio una juguetona mirada impaciente.

—¿Qué me he perdido?

—Estábamos hablando sobre Imani y Paige. —Evan me miró entonces—. He


escuchado que Paige se ha estado pensando si quedarse aquí, preocupada de que la
gente hable de cómo nos sano a Stuart, Max a ti y a mí. No quiere convertirse en la
herramienta de alguien pueda guardar hasta la próxima vez que La Llamada vuelva
a surgir. —Lo que era totalmente entendible.

—Antonio no necesita decirle nada a nadie. La única gente que sabía que
algunas de las personas aquí estaban contaminadas eran Bran, Covington, Langley,
Collins, Eloise y Quentin. Los cinco primeros están muertos y como Quentin estaba
tan agradecido por toda la ayuda de Antonio y por rescatar a su hermano de los
humanos, estuvo de acuerdo en que Ryder limpiara de su memoria lo que nos
había sucedido. —El Pagori tenía una mano síquica que podía buscar dentro de la
mente de una persona e incluso robar recuerdos específicos, aunque no podía
limpiar años de recuerdos.

— ¿Así que ella e Imani puede que se queden permanentemente? —


preguntó Alora.

—Espero que sí. —Tenía planes para ellas.

Capaz de leerme bien, Jared entrecerró sus ojos.

— ¿Algo que deba saber, nena?

—Nop.

Él se rio.

—Bien. Supongo que mientras no seas tú la que esté planeando escapar, no


importa, de momento. Además, Evan…tenemos algo que preguntarte.

Evan se puso rígido, pero su sonrisa se mantuvo en su lugar.

—¿Qué?

—A Sam y a mí nos gustaría preguntarte… si aceptarías la posición de Heir.


La sorpresa pintó los rasgos de Evan mientras su boca empezó a abrirse y
cerrarse como un pez fuera del agua.

Jared lo fulminó con la mirada.

—Esto no es porque seas mi hermano…necesito que sepas eso. Es porque


eres la única persona en quien confiamos en hacer lo mejor para la raza de
vampiros y para proteger aquellos que lo necesitan. Sé que no es algo que hubieses
querido originalmente, así que entiendo si… —El abrazo abrupto, sólido y de un
solo brazo, cortó a Jared—. ¿Eso es un sí?

Liberando a su gemelo, Evan se aclaró la garganta y asintió con la cabeza,


haciendo lo mejor para verse calmado sobre todo.

—Es un sí. —Evan se volteó hacia Alora—. Oh, pero yo…

Ella colocó su dedo índice contra sus labios.

—Esto no cambia nada. Sigo queriendo estar contigo. Es aterrador pensar


que un día regirás, pero tengo un modelo perfecto en Sam.

¿Yo un modelo a seguir? bufé internamente.

—Estás jugando con tus manos —notó Jared, colocando mi cabello detrás de
mi oreja. Fue entonces cuando me di cuenta que había estado juntando y
separando mis manos. Inmediatamente las relajé, quedándome sin expresión.
Ahuecando mi mentón, él me volteó para enfrentarlo por completo—. No tienes
que fingir conmigo. Es perfectamente normal que estés nerviosa ahora mismo.
Infiernos, incluso yo lo estoy. No creo que sea algo para lo que alguien esté
totalmente listo…ni siquiera yo, e infiernos, he tenido mucho más tiempo para
acostumbrarme a la idea de lo que tú has tenido. Si necesitas más tiempo….

Apreté su mano, sacudiendo mi cabeza tanto como su agarre me lo permitía.

—Deja de preocuparte por mí. Estoy tan lista para esto como jamás estaré.
—Y eso fue todo lo que realmente podía pedir de mí misma.

Escuchamos a alguien aclararse delicadamente la garganta y todos nos


volteamos bruscamente para encontrar a Antonio. Él sonrió.

—Es la hora.
Jared
Cinco minutos después, Sam y yo estábamos de pie, mano a mano en el
podio artificial de la sala, mientras Antonio, quien estaba en frente de este con el
Prelate, hizo un gesto para que hicieran silencio. Era el mismo Prelate que había
hecho la ceremonia de Vinculación. No había estado bromeando cuando le dije a
Sam que estaba nervioso, pero por suerte eran uno nervios buenos. Aun así,
teniendo a toda esta gente presenciado nuestra Coronación y sabiendo que toda la
cosa estaba en vivo en V-Tube…era un poco desconcertante.

—Sé que es muy inusual que hayan tantos presentes en una Coronación —
empezó Antonio, refiriéndose aquellos presenciando la ceremonia por V-Tube—.
Pero creo que todos podemos acordar que fueron circunstancias inusuales las que
trajeron a estos vampiros aquí. Su ayuda y apoyo nunca serán olvidados. Y
tampoco las acciones de la pareja que ven aquí… Samantha Parker y Jared
Michaels.

Sintiendo intensificarse la ansiedad de Sam, froté mi pulgar contra sus


nudillos, confortándola.

—Estoy seguro que todos ustedes ya han escuchado la historia de cómo no


solo estaba dispuesta a renunciar a su lazo con su pareja, sino también a sacrificar
su propia vida a cambio de la vida de muchos. Estoy seguro que también han
escuchado de cómo Jared defendió a su pareja, vengó el daño que ella y todos aquí
habían sufrido. Estas son personas que se arriesgarán por aquellos que están bajo
su protección, quienes lucharán hasta la muerte si es necesario, quienes vengarían
aquellos que han sufrido. No creo que haya una pareja vinculada que esté en mejor
posición para liderar y proteger a la raza de vampiros.

Antonio miró alrededor de la sala entonces, dirigiéndose a todos.

—Por lo que espero que todos ustedes los sigan y los apoyen cuando yo
abandone mi posición y ellos tomen el lugar como la Pareja de Grandes Señores
Maestros. —La mano de Sam se apretó contra la mía mientras que Antonio y el
Prelate se unían a nosotros en el podio. Cada uno de ellos recostó una mano sobre
nuestras manos entrelazadas, sonriendo.

El Prelate habló entonces:


—Con todos aquí como testigos, tú, Antonio, ¿renuncias a tu posición como
Gran Señor Maestro?

—Sí.

—Samantha, Jared… ¿ambos están de acuerdo de tomar su lugar y liderar?

—Sí —dijimos los dos a la vez.

— ¿Aceptas su promesa, Antonio?

Antonio sonrió ampliamente, con orgullo.

—Sí.

El Prelate entonces recitó un poco de Latin y elevó nuestras manos. Y ya no


fue más complicado que eso.

La sonrisa de Antonio se amplió cuando bajó del podio e hizo una


reverencia. Todos lo siguieron, incluyendo el Prelate.

¡Oh Dios, están haciendo una reverencia de nuevo! Sam estaba totalmente
enloquecida.

Todo es parte de la formalidad.

Cuando bajemos, va a ser divertido, no rígido ni…raro.

Aguantando una sonrisa, froté mi pulgar sobre sus nudillos de nuevo.


Cuando Antonio me hizo un gesto para que hablara, volteé mi atención hacia
nuestra audiencia.

—Antes de que diga algo más, tengo que agradecerles a las personas que
vinieron y se unió con nosotros contra Harry Covington. También debo agradecer a
todos por aceptar el estado híbrido de Sam. Fue un cambio forzado, y ella no se
merecía ser castigada por algo que nunca quiso, por ser cazada o elegida como
blanco.

Ir tras Sam significaría enfrentar la ira de cada residente de The Hollow. Ya


fuera que ella se diera cuenta o no, ellos eran sus protectores y viceversa.

—Con respecto a reemplazar a Antonio, me aflige todo este asunto. Por un


lado, esta posición es un honor y no es una que disfrute. Pero por otro lado,
extrañaré tener a Antonio como nuestro Gran Señor Maestro. También extrañaré
mi vida como lo es ahora… el cual es el motivo por el que Sam y yo hemos decidido
que se deben hacer algunos cambios.

El Prelate se vio horrorizado ante el prospecto.

Apreté su mano.

— ¿Quieres seguir, cariño?

Ella no quería, podía sentirlo, pero sabía que no se acobardaría. Habíamos


discutido esto previamente, de cómo iría esto, y esto era importante para Sam y
para mí. Tomando un profundo respiro, ella anunció:

—Jared y yo no nos aislaremos de la forma en que nuestros líderes lo han


hecho. No está en nuestra naturaleza sentarnos y lanzar órdenes mientras todos
los demás toman los riesgos. Nos gusta estar en lo importante de las cosas. Ese es
el motivo por el que, aunque ya no seremos los Comandantes entre la legión,
seguiremos comandando personalmente el equipo que hemos entrenado.

Ya que estaba observando a los diez chicos de cerca, vi el efecto emocional


que tuvo entre ellos. Infiernos, hasta Butch, que normalmente no tenía emociones,
había sido afectado por eso, aunque intentó cubrirlo rápidamente al hacer una
reverencia con su cabeza.

Bromeando, Sam agregó:

—Quiero decir, en serio, ¿cómo podríamos…de buena consciencia…entregar


a esos idiotas raritos a otro Comandante? —Los chicos solo rieron—. Serán el
equipo personal de la Pareja de Grandes Señores Maestros. Oh y Fletcher, tú
seguirás siendo nuestro AP.

Tan irreal como era, Fletcher estaba llorando y limpiando sus ojos con un
pañuelo, mientras un Norm sorprendido le palmeaba el hombro.

Sam continuó:

—Las siguientes cuestiones son aspectos cercanos a mi corazón. No habrá


consortes en The Hollow desde esta noche en adelante… cualquiera que me
conozca sin duda encontrará esto sorprendente, pero no me importa. —Y ellos sí
que lo encontraron sorprendente; toda la sala estaba riendo—. Pueden echar
tantos polvos como quieran, pero si quieren exclusividad, le darán a esas chicas…o
chicos, en algunos casos…un título mejor que el de «consorte»; eso es todo lo que
diré. Espero que esto se vuelva una tendencia mundial, pero eso depende de
ustedes.

«—Y para todo aquel que no quiera a su creador en la ceremonia de


Vinculación, no los tendrán…a la mierda sus derechos. Así también, el acto de
Convertir humanos contra su deseo será castigado con la muerte desde esta noche
en adelante. Hey, si van a tomar la vida de un humano, ¿por qué yo no debería
tomar su vida vampírica?

Y ese era un punto muy bueno. Era un punto que la mayoría de la gente
estaría de acuerdo, ya que casi la mitad de la población no había escogido esta vida
por ellos mismos.

—Y finalmente…

¿Finalmente? Ya debería haber terminado a estas alturas.

—Como parte de reconstruir la legión, introduciré un equipo


completamente femenino.

Gruñí sonriendo. No debería haber estado para nada sorprendido.

—Mi esperanza es que las mujeres de este salón con los nombres Alora,
Jude, Ava, Paige e Imani acepten un lugar en ese equipo…todas ustedes se lo han
ganado. —Por sus expresiones satisfechas, tenían la intención de aceptar la
oferta—. Sebastian ha acordado ayudarme explorar otras adhesiones a la legión
como totalidad. Así que si hay alguien ahí afuera…hombre o mujer, Pagori o Keja o
Sventé… que crea que tiene lo que hay que tener, estaré esperando a conocerlos.
Aunque por ahora, voy a decir adiós para poder pasar un tiempo con mi pareja.

Mientras todos aplaudían y las aclamaciones sonaron, me volteé para


enfrentarla.

—Un equipo completo femenino, ¿eh? Debería haber visto venir eso.

Arregló el cuello de mi camisa.

—Hará las cosas interesantes.


Antes de que tuviera la oportunidad de estar de acuerdo, Luther y Sebastian
se nos unieron en el podio, haciendo una reverencia—y además, enloqueciendo de
nuevo a Sam.

—La reverencia no es necesaria —les aseguró.

Sebastian le sonrió afectuosamente.

—Solo queremos que entiendas que hemos prometido nuestra lealtad hacia
ti.

—Unas cuantas palabras de explicación lo habrían aclarado —le dijo ella.

—Te serviremos como le hemos servido a Antonio —prometió


Luther…quién era justo la persona con la que quería hablar.

Mientras Sebastian hablaba con Sam, hice a un lado a Luther.

—Quería preguntarte algo. ¿Tus visiones…siempre se vuelven ciertas?

Mi pregunta claramente lo sorprendió.

—No. La mayoría sí, y la mayoría de ellas son extremadamente precisas,


pero no todas. He llegado a pensar en ellas como advertencias más que destellosas
de lo que está por venir.

— ¿Qué quieres decir?

—Bueno, si lo que veo es algo malo, me da la habilidad de encontrar alguna


manera de prevenir que suceda. Eso sugeriría que el futuro no está hecho de
piedra. Podemos cambiarlo. —Él estudió mi expresión por un momento—. Tu
visión no se hizo realidad —sugirió. Aunque Luther podía ayudar a una persona
tener una visión, nunca veía esa visión por sí mismo.

Moví mi cabeza rápidamente, de lado a lado.

—Parte de ella lo hizo. La cosa es… yo estaba feliz en la visión. No, no feliz.
Estaba contento. Así que la visión no era mala, aunque estoy más feliz y más
contento con la forma en que las cosas están ahora.

Él pensó en eso por unos cuantos segundos.


—Entonces tal vez la visión era una advertencia. Una advertencia de que si
permanecías en el camino en el que estabas en ese entonces, el futuro por delante
no sería uno de total cumplimiento.

Eso tendría sentido. En ese entonces, no había creído que estaba hecho para
relaciones o que había algún punto en ello. Había estado bien estando solo, con
solo consortes. Tal vez hubiese estado razonablemente contento si hubiese
continuado de esa forma porque no hubiese conocido lo que me estaba perdiendo.
Aunque ahora, ni siquiera podía imaginar estar sin Sam. Era ella quién había
cambiado mis percepciones en las relaciones.

—En otras palabras, ¿era una advertencia para que juntara mi mierda?

Luther se rio.

—Sí, diría que sí. Yo ya he pasado por eso.

Sintiéndome mejor, más ligero, sonreí y palmeé su antebrazo.

—Gracias Luther.

—No necesitas agradecerme. Ahora soy tu Consejero.

—Pero no pienses que eso significa que necesitas ser un compañero


constante para Sam y para mí. Es obvio que tú y Sebastian pasan tanto tiempo con
Antonio porque él es un amigo cercano. Deberías continuar haciendo eso. Puedo
teletransportarme hasta ti si necesito tu consejo… lo que probablemente será
constante, pero tú sabes a dónde quiero llegar.

—Me estás diciendo que me asegure de vivir mi propia vida y que no


permita que mi posición dicte quien soy.

—Una vez cometí ese error. No quiero que hagas lo mismo.

Él asintió con la cabeza.

—Entonces tomaré tu consejo, como tú el mío. Ahora ve y rescata a tu


pareja de Sebastian… le está gastando bromas sobre cómo sus dudas iniciales de ir
las audiciones podría llevarla a perderse todo lo que tiene ahora. Ella no está
impresionada.
Mirándola, me di cuenta que no, ella no estaba para nada impresionada.
Suavemente llegué a su lado.

—Gracias por hacerle compañía, Sebastian.

Captando la indirecta, él asintió y se alejó, viéndose extremadamente


sorprendido para el gusto de Sam.

Ella me dio una mirada de agradecimiento.

—Debo preguntarme si tiene curiosidad sobre lo mucho que duele mi látigo.


Sin duda el sentido común le dijo que este no es el mejor momento para
incomodarme.

Ahuecando su cuello, busqué su mirada.

— ¿Estás segura que estás bien? Quiero decir, probablemente esto no sea
algo que hubiesen tomado si no hubiese sido yo el Heir. Y aun así, te Vinculaste a
mí de todos modos.

—¿Por qué no lo haría? Eres bueno en la cama. Te deshaces de indeseables


y espeluznantes insectos. No dejas alzada la tapa del inodoro. Y, siendo lindo y alto,
puedes llegar a todos esos lugares que yo no. Considero he conseguido un buen
negocio.

Riendo, jalé su cuerpo sonrosado contra mí.

—Tal vez piensas que es un buen negocio. La verdad es que podrías haber
tenido algo mejor. Pero nadie te hubiese amado como yo. —La besé suavemente,
diciendo en serio cada palabra—. Dime que sabes que, aunque todos tenemos
todas estas grandes responsabilidades ahora, siempre vendrás primero a mí.

—Lo sé.

Eso fue fácil. Arqueé una ceja, sorprendido por la confianza en su respuesta.

— ¿Ha si?

—Es algo difícil no creerte cuando no dejas de hablar persistentemente


sobre eso.

—No soy persistente.


—Sí, lo eres. —Deslizó sus brazos alrededor de mi cuello—. Y, para que
conste, sí conseguí un buen negocio. Te amo a pesar de que seas persistente, y
sobreprotector, y el hecho de que estás apretando mi trasero delante de toda esta
gente y mientras todos lo están viendo V-Tube.

—No puedo evitarlo. —Le di otro apretón—. ¿Recuerdas lo que me dijiste la


primera noche que nos conocimos?

— ¿Quién es ahora la chica bonita? —dijo, refiriéndose a la vez que


habíamos tenido un duelo y ella me había enviado mi cuelo al suelo.

Fruncí el ceño.

—No, después de eso. Dijiste que podías organizar el control de los dones
del equipo en cinco noches…

—De hecho si recuerdas bien, originalmente dije “siete” noches.

—…y propuse una apuesta: que si no lo hacías en cinco noches, te probaría.


Pero ambos sabemos que nadie puede hacer que hagas algo que no quieres hacer.
Así que la pregunta es: ¿me habrías mordido si hubiese ganado la apuesta?

Ella apretó sus labios.

—Usando la excusa de que solo estaba honrando la apuesta… la respuesta


es sí. Pero habría querido que tú lo hicieras… aunque el infierno se habría
congelado antes de admitir eso.

—No lo habría hecho. —Podía ver que eso la sorprendió—. No quería


probarte hasta que supiera con seguridad que tú lo querías. Por supuesto que tenía
una alta sospecha de que querías, pero el hecho de que disfrutaras flagelándome y
causándome dolor físico no me inculcó mucha confianza.

—Soy del de tipo de amor duro.

—En ese entonces, luchaste contra mí y me batallaste. Me batallaste en cada


nivel… pero yo te deseaba, y estaba determinado a tenerte. Y ahora eres mía. —Ni
siquiera el don de Imani podía cortar nuestro lazo; era sólido e intocable.

Sus brazos se apretaron alrededor de mi cuello mientras me besaba con


fuerza.
—Y tú también eres mío.

—Cariño, he sido tuyo desde que enviaste mi culo al suelo y me llamaste


chica bonita.

Ella se rio.

—Deberíamos agradecerle a Antonio por jugar a cupido. Tengo algunos


juegos propios de casamentera en planes. —Su sonrisa era traviesa—. ¿Quieres
jugar?

— ¿Qué tienes en mente? ¿O mejor dicho, a quién?

Fin…
Quiero dar un grandísimo agradecimiento a mi esposo por ser tan solidario y por
ayudarme con—bien, haciendo todo—el trabajo de casa para darme ese espacio
libre que necesito. Y gracias a mis fabulosos hijos, sólo por ser ellos.
Debo darle un gran agradecimiento a mi lectora Beta, Andrea Ashby —¿qué haría
yo sin ti, mujer? Ella es el ojo extra que necesito y siempre está ahí cuando necesito
su consejo y ayuda.
También quiero agradecer a Ruby José—una vez más, hizo una increíble portada
para el libro y absolutamente la adoro.
Finalmente, gracias a todos mis lectores. Sin tu apoyo, esto nunca podría
convertirse en una serie, por lo que te estoy eternamente agradecida.
Si por alguna razón quisieras ponerte en contacto conmigo, ya sea, por el libro o
estás considerando la auto-publicación y tienes alguna pregunta, por favor no
dudes en enviarme un correo a suzanne_e_wright@live.co.uk.

Cuítate,
Suzanne Wright
Autora

Website: http://www.suzannewright.co.uk
Blog: http://www.suzannewrightsblog.blogspot.co.uk
Twitter: https://twitter.com/suz_wright
Facebook: https://www.facebook.com/pages/Suzanne-
Wright/1392617144284756
Consumed(Profundo En Tus Venas
#4)
La vampira Sventé Ava Sánchez tiene una decisión difícil de tomar: ¿debería
aceptar la invitación del Gran Maestro de
los Vampiros y unirse a su legión?
Significará dejar atrás a su hermano y su
hogar. También significará trabajar con el
vampiro Pagori, Salem McCauley. A
diferencia de la mayoría de los vampiros,
ella no teme al Sr. Alto, Rubio, y Osado...
incluso si tiene algunos rasgos psicopáticos.
De hecho, él tiene una sexualidad cruda que
la tienta a abandonar su regla de «sin
relaciones» y él le da exactamente lo que
quiere de ella—todo.

A Salem McCauley no le gusta lo lindo, lo


dulce, o lo alegre. Sin embargo, quiere Ava
con una desesperación que lo lleva al borde
de la obsesión. Y sorprendentemente, ella
no lo mira como lo hacen los demás—tú
sabes, como si temieran que les arrancara la
médula espinal por diversión. Ahora que la
legión estará ocupada cazando a los
involucrados detrás de la creación de un
burdel ilegal vampírico, no hay tiempo para
perseguir a Ava. Pero Salem hace tiempo, porque nunca se niega lo que quiere y
siempre se aferra a lo que es suyo. Y eso es exactamente lo que Ava es,
indistintamente si lo sabe o no: es suya.

Advertencia: Contiene malas palabras, charla sucia, y escenas de naturaleza


calientes.