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Educación y vida urbana:


20 años de Ciudades Educadoras
Educación
y vida urbana:
20 años
de Ciudades
Educadoras

Santillana
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Educación
y vida urbana:
20 años
de Ciudades
Educadoras

Santillana
Volumen editado con motivo del X Congreso de la Asociación Internacional
de Ciudades Educadoras (AICE)
Comité Ejecutivo de la AICE:
Adelaida, Barcelona (Presidencia y Secretariado), Budapest, Génova, Lisboa, Lomé,
Lyon, Rennes (Tesorería), Rosario (Vicepresidencia), São Paulo, Tampere y Turín
Edición a cargo de Eulàlia Bosch
Soporte técnico a cargo de M.ª Ángeles Cabeza
Maquetación y diseño: Santillana Educación, S.L.
Traducciones
del catalán: Albert Salarich, M.ª Ángeles Cabeza y Assumpta Ibáñez
del francés: M.ª Rosa Vallribera y Tona Gustà
del inglés: Pilar Vázquez, Aida González del Álamo y M.ª del Mar Vilanova
del italiano: Carles Fernández Giua
del portugués: Marta Ferré
© de esta edición: AICE
© de los artículos: los autores
© del epílogo y de la biografía de Koïchiro Matsuura: UNESCO 2008.
Publicado con la autorización de la UNESCO.
© de las traducciones: los traductores
Agradecimientos: a los miembros del Comité Ejecutivo, a los autores/autoras
y alcaldes/alcaldesas que participan en el libro, al Ayuntamiento de Barcelona,
a la UNESCO, a CGLU y al equipo del Secretariado de la AICE.
Agradecemos a la Editorial Anagrama la autorización para reproducir en este libro
el capítulo «A la deriva» del libro «La corrosión del carácter. Las consecuencias
personales del trabajo en el nuevo capitalismo» del Dr. Richard Sennett.

PRINTED IN SPAIN
Impreso en España por

ISBN: 978-84-294-6157-2
CP: 110577
Depósito legal: M-19595-2008

Queda prohibida, salvo excepción prevista en la ley, cualquier forma de reproducción,


distribución, comunicación pública y transformación de esta obra sin contar con la
autorización de los titulares de la propiedad intelectual. La infracción de los derechos
mencionados puede ser constitutiva de delito contra la propiedad intelectual (artícu-
los 270 y siguientes del Código Penal).
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Índice

Al lector . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 15
Eulàlia Bosch

Introducción
La ciudad de las personas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 15
Pasqual Maragall
Ciudades Educadoras, una apuesta de futuro . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 19
Pilar Figueras Bellot
El concepto de Ciudad Educadora, hoy . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 25
Joan Manuel del Pozo
Barcelona: el compromiso de una ciudad con la educación . . . . . . . . . . . . . . 37
Jordi Hereu

1. Los nuevos retos de la vida urbana


Utopías dialécticas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 45
David Harvey
Espacio público . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 53
Zygmunt Bauman
La organización de la heterogeneidad: las migraciones, los cambios
demográficos y sus consecuencias culturales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 65
Blair A. Ruble
Los media, la ciudad y la educación. Entre el hiperactivismo y la indiferencia . . 79
Josep Ramoneda
Competitividad y cooperación. Justicia y paz . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 87
Arcadi Oliveres
Cultura urbana: en busca de la autenticidad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 97
Sharon Zukin
La ciudad y la comunidad desde la mirada de las mujeres . . . . . . . . . . . . . . . 113
Olivia Guaraldo
Para siempre jóvenes: la nueva realidad de las personas mayores . . . . . . . . . . 125
Antón Costas
Los nuevos retos de la vida urbana: la redefinición del concepto
«comunidad» en la era de Internet . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 135
Genís Roca
La voz de los gobiernos locales en la gobernanza mundial . . . . . . . . . . . . . . . 147
Elisabeth Gateau
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2. Educación: el presente es el futuro


Comunicaciones, conocimiento y ciudad: un debate intercultural . . . . . . . . . 159
Néstor García Canclini
A la deriva . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 169
Richard Sennett
La biblioteca como ciudad-estado . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 185
Alberto Manguel
La ciudad como archivo: transformaciones urbanas contemporáneas
y la posibilidad de la política . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 197
Vyjayanthi Rao
Escolarización, educación y transformación urbana . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 209
Maxine Greene
La ciudad y sus caminos educativos: escuela, calle e itinerarios juveniles . . . . 217
Jaqueline Moll
Educación y sociedad justa . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 229
Juan Carlos Tedesco
Gobernanza y educación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 239
Joan Subirats
La educación permanente: una opción política . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 253
Entrevista a Philippe Meirieu por Joan Manuel del Pozo

3. Ciudades Educadoras: 20 años


Ciudades Educadoras. Congresos Internacionales
Testimonios
Belo Horizonte: ¡Ciudad que educa! . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 299
Un distrito educativo de Budapest . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 303
Córdoba, Ciudad Educadora . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 307
Las cosas son así en Dakar . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 309
La dimensión educativa de las políticas del gobierno local en Génova . . . 311
¿En qué medida Lomé, la Capital de la República de Togo en África
Occidental, es una Ciudad Educadora? . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 315
Montevideo: un espacio de aprendizajes . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 317
La educación no formal, un proyecto para los habitantes de Rennes . . . . . 319
São Paulo, Ciudad Educadora . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 323
Vallenar Ciudad Educadora, un desafío permanente . . . . . . . . . . . . . . . . . 327

Epílogo
Epílogo de Koïchiro Matsuura, Director General de la UNESCO . . . . . . . . . . 331
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Al lector

Eulàlia Bosch

Eulàlia Bosch (Barcelona 1949) es profesora en filosofía. Uno de


sus principales centros de interés profesional ha sido y sigue sien-
do explorar la relación entre las instituciones educativas y la vida
cultural de las ciudades. Desde la dirección del IREF (Institut de
Recerca per l’Ensenyament de la Filosofia), potenció el programa
de educación estética a través de las exposiciones de arte contem-
poráneo Criaturas Misteriosas (1992) y La Caja Mágica (1993).
Como Directora del Departamento de Educación del Museo de
Arte Contemporáneo de Barcelona profundizó en esta línea de tra-
bajo, organizando exposiciones como Ver la Luz ( 1996) o La ciu-
dad de las palabras (1988).

Actualmente, como miembro de la agencia Gao lletres (www.gao-


lletres.net) trabaja en la organización de exposiciones (Oteiza, San
Sebastián, 2000), la edición de libros (Te mando este rojo Cadmio:
una correspondencia sobre el color entre John Berger y John
Christie, Actar 2000), la creación de proyectos educativos en
Internet (www.lapedreraeducacio.org, 2005) y el asesoramiento
artístico-educativo a escuelas, museos y centros cívicos. Ha publi-
cado numerosos artículos y los libros: El Placer de mirar (Actar,
1998) y ¿Quién educa a quién? (Laertes, 2003).
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Educación y vida urbana: 20 años de Ciu- mos separar el tipo de ciudad que desea-
dades Educadoras es una publicación que mos de la forma de vida que queremos lle-
forma parte de las actividades con las que var, del tipo de personas que quisiéramos
la Asociación Internacional de Ciudades ser. Esta observación, tan íntimamente
Educadoras quiere celebrar no solo sus relacionada con el concepto mismo de
años de historia, sino también el inicio de educación, vertebra este capítulo inicial
nuevos proyectos que faciliten la integra- que se detiene en las mutaciones contem-
ción en sus programas de los cambios poráneas del espacio público –Zygmunt
sociales y políticos que han marcado tan Bauman–, en los procesos migratorios y
profundamente el cambio de siglo. sus implicaciones culturales –Blair
Rubble–, en el poder de los medios de
La idea de esta antología es favorecer el comunicación –Josep Ramoneda–, en las
debate y establecer un punto de referencia insostenibles desigualdades socio-econó-
común para responsables políticos de los micas a escala internacional –Arcadi
gobiernos locales, de instituciones y colec- Oliveres–, en la búsqueda de «autentici-
tivos implicados en tareas educativas, y dad» en las formas de desarrollo urbano
para enseñantes de los distintos niveles –Sharon Zukin–, en la inclusión de la pers-
educativos. Es decir, el libro quiere ser un pectiva de género en la construcción del
punto de encuentro entre aquellas perso- sentido de comunidad –Olivia Guaraldo–,
nas que tienen la responsabilidad de orien- en las respuestas culturales al envejeci-
tar y regular la vida de las ciudades y la de miento de la población –Antón Costas–, en
las que ejercen la práctica diaria de la edu- los nuevos vínculos sociales que genera
cación. Dos ámbitos estos que, con dema- Internet –Genís Roca– y en la relevancia de
siada frecuencia, están tan alejados entre sí los gobiernos locales en la gobernanza
que no solo no se reconocen como aliados mundial –Elisabeth Gateau.
inevitables, sino que, en su mutua ignoran-
cia, dejan al descubierto un espacio de El segundo apartado tiene como eje verte-
vital importancia para la existencia y el brador la educación, esa relación que exis-
desarrollo de las sociedades democráticas: te entre el conocimiento y sus formas de
la formación política de los ciudadanos. transmisión, entre los procesos de aprendi-
zaje y el desarrollo personal, entre el saber
El libro se articula en tres grandes aparta- acumulado y la singularidad única que
dos: define a cada persona… en definitiva,
entre la privacidad y la sociabilidad nece-
El primero está dedicado a examinar algu- saria que requiere la ciudadanía. La educa-
nos de los procesos de transformación que ción entendida como la capacidad que nos
afectan hoy los sistemas urbanos y que permite recrear constantemente nuestra
están modificando profundamente nuestra forma de entender y estar en el mundo.
vida colectiva.
El Profesor Richard Sennett, en su revisión
Como señala el Profesor David Harvey en del concepto clásico de carácter, contex-
las primeras líneas de su artículo, no pode- tualiza esa consigna contemporánea, «nada
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10 Al lector

a largo lazo», que define un nivel de con- Finalmente, aunque no por ello menos im-
ciencia presente hoy en la vida cotidiana portante, la tercera sección del libro presen-
de mucha gente. Esta percepción de fragi- ta, de forma sintética, la memoria de los con-
lidad tan generalizada supone un reto difi- gresos celebrados cada dos años por la
cilísimo de afrontar. No hay cualidades más Asociación Internacional de Ciudades
alejadas de los procesos del aprendizaje y Educadoras. La historia de estos encuentros
de la consolidación del saber que la ines- muestra el desarrollo de una idea que hace
tabilidad, la falta de permanencia y la in- solo veinte años parecía un tanto extemporá-
mediatez. nea y hoy acoge y promueve múltiples inicia-
tivas en cerca de 400 ciudades del mundo.
En este capítulo se reunen aportaciones en
torno al debate intercultural que tiene lugar También en este capítulo se recoge el testi-
hoy en las ciudades –Néstor García Can- monio de algunas de estas ciudades que
clini–, a la función contemporánea de las bi- han apostado decididamente por hacer
bliotecas, reservas indiscutibles del saber des- visible el componente educativo existente
de la antigüedad –Alberto Manguel–, a la en su acción política regular.
idea de ciudad como archivo –Vyjayanthi
Rao–, a la conexión entre escolarización y El libro concluye con un texto del Director
educación en las ciudades contemporáneas General de la Unesco, Koïchiro Matsuura,
–Maxine Greene–, a la concepción del pro- en el que se señala que la educación y la
pio medio urbano como espacio educativo formación son los tesoros más valiosos que
básico –Jaqueline Moll–, a la relación entre tienen las ciudades en el contexto de la
educación y justicia –Juan Carlos Tedesco–, globalización. Espero que este libro sirva
a los vínculos entre educación y vida políti- para hacer extensiva esta idea y sugiera
ca en las ciudades –Joan Subirats– y a la in- nuevos modos de entender la educación
evitabilidad de la formación permanente de estrechamente ligados al deseo de plenitud
los ciudadanos –Philippe Meirieu y Joan al que aspiran y tienen derecho todos los
Manuel del Pozo. seres humanos.
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Introducción
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La ciudad de las personas

Pasqual Maragall

Pasqual Maragall i Mira (Barcelona, 1941) es Doctor en Ciencias


Económicas por la Universidad Autónoma de Barcelona y licen-
ciado en Derecho por la Universidad de Barcelona. Impulsor de
Convergència Socialista de Catalunya, uno de los grupos funda-
cionales del Partido de los Socialistas de Cataluña (PSC-PSOE).

Fue alcalde de la ciudad de Barcelona durante quince años, de


1982 a 1997. El año 1986 la ciudad fue escogida como sede de
los Juegos Olímpicos de 1992. La organización de los mismos
supuso una transformación y una proyección de la ciudad sin pre-
cedentes.

Fue Presidente de la Generalitat de Catalunya del 2003 al 2006 y


bajo su mandato se aprobó en referéndum la reforma del Estatut
d’Autonomia de Catalunya el 18 de junio de 2006.
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La ciudad de las personas

«What is the city but the people?» ción democrática que la dictadura de
William Shakespeare, Coriolanus (1608), Franco había interrumpido de forma san-
act. 3, sc. 1 grienta y se había afanado en eliminar. Era
la generación de los años treinta, la gene-
Hace veinticinco años, el tiempo de una ración de la República, aquella que, en
generación, Barcelona, mi ciudad, se años convulsos y en un país quebrado,
encontraba inmersa en un proceso de había confiado en los valores supremos de
reconstrucción urbana. La ciudad salía la educación y de la cultura para resolver
entonces de un largo período caracteriza- los problemas de atraso secular y de difícil
do por la falta de democracia y de autogo- convivencia que arrastraba España. Era la
bierno, por la negligencia urbanística, por generación de la Institución Libre de
la falta de inversiones públicas y privadas y Enseñanza, del «Institut-Escola», que,
por la falta de ambición y de autoestima junto a personalidades como la Pedagoga
colectiva. Salíamos de una dictadura y y Concejala de Educación de Barcelona
todo, o casi todo, estaba por hacer. Pero no (1987-1995) Marta Mata, representaban en
partíamos del vacío, de la nada. No tenía- sí mismos, una declaración de principios.
mos que construir una ciudad: la teníamos
que reconstruir, rehacer. Estos eran los ver- Era necesario recuperar los valores de
bos que utilizábamos entonces. Porque aquella generación y hacer de ellos el eje
sabíamos que, dentro de la misma ciudad, de nuestra actuación. Hacer un urbanismo
existían los elementos, las herramientas, educado, respetuoso con el pasado históri-
las personas finalmente, que harían posible co, pero empeñado en proyectar la ciudad
la renovación. Éramos herederos a la vez hacia el futuro. Que cosiera las heridas que
de Mies van der Rohe (Pabellón de 1929) y el urbanismo no democrático había infringi-
de Gaudí, del funcionalismo y del barroco do en el tejido urbano y social de la ciudad.
moderno. Que fuese capaz de implicar a las personas,
de devolverles el orgullo legítimo de ser ciu-
Todo había empezado en 1979, con una dadanos y de crear consenso entre diferentes
reconquista de la democracia municipal, agentes sociales. Y que aprovechase, en
el mismo año que se aprobaba el Estatuto beneficio de todos, la fuerza creadora del
de Autonomía de Cataluña, fruto de la libre mercado (en aquella época, los laboris-
Constitución española de 1978. Al frente tas británicos decían: «No veneramos el
de esta responsabilidad nos encontrába- mercado, lo utilizamos»). Todo esto fue con-
mos una generación, la de Narcís Serra y la figurando una manera de hacer, un modelo.
mía, la de Xavier Rubert de Ventós, Josep Un modelo que, en cierta forma, culminó
A. García Durán, Josep Maria Vegara, etc. con la organización de los Juegos Olímpicos
nacidos en la inmediata postguerra civil. de 1992 y que se llamó, precisamente, el
Éramos hijos de una generación marcada «modelo Barcelona». Aquel modelo desper-
por la República y la guerra. Sentíamos, tó interés en todas partes. En los años previos
porque muchos de nosotros la habíamos a 1992, hicimos diversos viajes a Europa y
vivido en casa, con nuestros padres, la Estados Unidos, para explicar lo que estaba-
necesidad de volver a enlazar con la tradi- mos haciendo, lo que queríamos.
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16 Introducción

Me acuerdo particularmente de uno. díamos que las escuelas debían ser gestio-
Estábamos en Boston, la ciudad inglesa de nadas por la ciudad, por el municipio,
los Estados Unidos. En una charla en el cerca de las familias y del profesorado.
Ateneo de Boston, utilicé una expresión que Pero también, y puede que esto sea lo más
entonces usaba a menudo para resumir, importante, sabíamos que las ciudades
para concretar lo que estábamos haciendo: educan. Que una ciudad «con maneras»,
«la ciudad es la gente». Y un hombre mayor, con una arquitectura bien educada, con un
entre el público, me hizo notar: «¡Esto es urbanismo al servicio de todos, con un
Shakespeare!» En efecto, sin ser consciente, tránsito pacificado, con una tasa de victi-
yo estaba citando a Shakespeare. Coriolano, mización reducida, con la voluntad de
concretamente. Una tragedia sobre el acercar la toma de decisiones a las perso-
mundo de la política y de los políticos, una nas, a los barrios, a los colectivos diversos,
reflexión sobre la forma de gobierno. es más probable que cree ciudadanía que
Cuando los tribunos mandan arrestar a no muchos programas educativos, por
Coriolano, utilizando la fuerza de la plebe, bienintencionados que sean.
Sicinio recuerda: «¿Y qué es la ciudad, sino
la gente, el pueblo?». Es con este espíritu, con la idea que, efec-
tivamente, la ciudad puede y deber ser a la
Esta era nuestra convicción. Defendíamos vez marco y agente educador, que ahora
un poder próximo a las personas (después, hace casi veinte años, surgieron las «ciuda-
la Unión Europea acabaría adoptando, des educadoras». Un proyecto dirigido a la
entre sus principios fundamentales, lo que ciudad y al mundo, si se me permite la
se conoce con el nombre de «subsidiarie- expresión. Dirigido a las personas, y con la
dad», utilizado en la enseñanza social de voluntad de que fuese asumido, comparti-
la Iglesia católica: es decir, que aquello do, redefinido, por tantas otras ciudades,
que puede hacer la administración más por tanta otra gente. Este libro les explica
próxima no lo haga una superior). Defen- la experiencia.
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Ciudades Educadoras,
una apuesta de futuro

Pilar Figueras Bellot

Pilar Figueras Bellot es maestra, licenciada en Música y en Psi-


cología.

Profesora Titular de la Universidad Autónoma de Barcelona, ha


sido Directora de Departamento, Directora de la Escuela de
Formación del Profesorado y Vicerrectora. Anteriormente ejerció
como maestra de escuela Infantil, Primaria y Secundaria, y como
Especialista de Música.

En el Ayuntamiento de Barcelona ha sido Directora de Servicios


Pedagógicos; Directora del Conservatorio Superior Municipal de
Música de Barcelona y Directora de Enseñanzas Musicales.

Impulsó y dirigió el I Congreso Internacional de Ciudades Educa-


doras y fue Secretaria de la Comisión Interdepartamental «Barce-
lona, Ciutat Educadora».

Desde 1994 es Secretaria General de la Asociación Internacional


de Ciudades Educadoras (AICE).

Es autora de diversas publicaciones referidas a la educación musi-


cal y a «Ciudades Educadoras».
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Ciudades Educadoras, una apuesta de futuro

La idea de ciudad educativa quedaba apun- Creo que, con el paso del tiempo y con
tada ya en el año 1972 por Edgar Faure y mucho trabajo, la incorporación, la con-
otros1 en la obra colectiva «Apprendre à creción y el desarrollo de esta idea se va
être». haciendo cada vez más de acuerdo con su
alcance, y que la traducción diversa en las
Teniendo como transfondo este sugerente diferentes ciudades constituye, para todas
planteamiento, el Ayuntamiento de ellas, una fuente de inspiración y una
Barcelona acuñaba y asumía el año 1989 riqueza innegables.
el concepto ciudad educadora2 y lo pre-
sentaba, a la vez, como el significante de El decálogo aprobado por la Asamblea
una propuesta integradora de la educación General en Jerusalén (1999) con motivo
formal, no formal e informal que se genera del V Congreso Internacional (www.edci-
en la ciudad, para todos los que la habitan; ties.org), dejaba constancia de la necesi-
y también reveladora de un compromiso dad que las propuestas de ciudad educa-
político, público y activo que concierne, dora transcendiesen las primeras edades y
además de a las familias y las escuelas, a la escuela, para incluir a toda la población
los ayuntamientos, las asociaciones, las y todos los ámbitos (urbanismo y planifica-
industrias culturales, las empresas y otras ción, cultura, servicios sociales, medio
instituciones y colectivos. ambiente, deportes, economía, salud, etc.).

A modo de reflexión personal y visto en Los cambios en las sociedades y en las ciu-
perspectiva, creo que el hecho de centrar dades, nos condujeron a actualizar la Carta5
inicialmente el contenido del I Congreso –ateniéndonos al contenido de su último
Internacional de Ciudades Educadoras en artículo («...Esta carta, por tanto, deberá ser
la infancia y la juventud, y que el redacta- ampliada con los aspectos no tratados en
do de la Carta3 pusiera el acento claramen- esta ocasión»)– y a incorporar nuevos
te en estas edades, limitó de manera aspectos y nuevas oportunidades, sin ocul-
importante la comprensión del alcance del tar las dificultades (la formación a lo largo
concepto y, por tanto, de sus posibles tra- de la vida, el diálogo intercultural e interge-
ducciones a la práctica, a pesar de la edi- neracional, la accesibilidad a la ciudad de
ción de un libro al respecto4 (donde se las personas con dependencia, el desarrollo
abordaba el concepto desde diferentes sostenible, la formación en las TIC, etc.).
perspectivas) y de los contenidos de las
conferencias dictadas en el propio Con- El paso del tiempo nos permite afirmar que
greso. la Carta sirve, al mismo tiempo a cada una

1 Edgar Faure et al.: «Apprendre à être» UNESCO, 1972. «Aprender a Ser» Alianza Editorial-UNESCO, 1973
(pág. 239 y siguientes.)
2 Adoptado con motivo del I Congreso Internacional de Ciudades Educadoras. Barcelona, 1990.
3 Carta de Ciudades Educadoras: elaborada y adoptada en el citado Congreso.
4 AA. Varios: «La Ciudad Educadora». Ajuntament de BCN, 1990.
5 (www.edcities.org) Génova, 2004. VIII Congreso Internacional de Ciudades Educadoras.
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20 Introducción

de las ciudades y también a todas ellas, doras...», precisamos que la ciudad es edu-
como una herramienta de construcción y cadora cuando imprime esta intencionali-
evolución individual y también colectiva. dad en la forma en como se presenta a sus
ciudadanos.
Hoy, la experiencia nos permite ratificar
algunas afirmaciones apuntadas en el año Confirmamos la importancia de los gobier-
1990 e incorporar otras nuevas. nos locales en la construcción de unas ciu-
dades educadoras: los representantes de
La educación es una tarea compartida: los ciudadanos escuchan, animan, sugie-
familia y escuela pero también una multi- ren, coordinan, proponen, lideran y ejecu-
tud de otros agentes no reconocidos hasta tan, según los casos.
hoy, forman un nuevo escenario, un nuevo
«sistema» educativo, que se extiende a lo La ciudad educadora es, a la vez, una pro-
largo de toda la vida de todos los ciudada- puesta y un compromiso necesariamente
nos y que es necesario desvelar, considerar compartidos, básicamente por gobiernos
y desarrollar. locales y sociedad civil.

Reiteramos que esta tarea compartida no Como no puede ser de otra forma, para la
puede escamotear de ninguna manera el ciudad que se quiere educadora, este fac-
papel fundamental de las familias y las tor –la educación en sentido amplio– se
escuelas y añadimos que, sin duda, ambas constituye un eje fundamental y transversal
deben reposicionarse en este nuevo esce- de su proyecto político.
nario.
El concepto ciudad educadora está directa-
Día a día comprobamos que es incuestio- mente relacionado con otros como equi-
nable que la planificación urbana, la cultu- dad, ciudadanía inclusiva, cohesión, soste-
ra, los centros educativos, los deportes, las nibilidad o educación para la paz.
cuestiones medioambientales y de salud,
las económicas y las presupuestarias, las Es importante recordar que el concepto
que se refieren a la movilidad y la viabili- ciudad educadora reposa sobre tres pila-
dad, a la seguridad, a los diferentes servi- res:
cios, las correspondientes a los medios de
comunicación, etc. contienen e incluyen buena comunicación de las oportunidades
diversos valores, conocimientos y destre- que ofrece la ciudad a todos y cada uno de
zas, que es necesario considerar como los ciudadanos. En lo referente a los
vectores de educación de la ciudadanía. Gobiernos locales, quiere decir, además la
explicación del porqué y del cómo de sus
Certificamos que la ciudad educadora es políticas, es decir, de hacer de la política,
un nuevo paradigma, cuyo núcleo lo cons- pedagogía;
tituye el conocimiento, la consciencia y el
desarrollo de estos vectores educativos participación corresponsable de los ciuda-
presentes en las distintas políticas y actua- danos: definiendo y acordando previamen-
ciones, en todos los ámbitos, y también la te, el alcance, los límites y los campos;
evaluación de sus impactos.
evaluación del impacto educativo de las
Si bien en el preámbulo de la Carta de diferentes políticas y también del grado de
Ciudades Educadoras se afirma que toda utilidad y de eficacia de estas.
ciudad «...dispone de incontables posibili-
dades educadoras, pero también pueden Es necesario que los gobiernos locales,
incidir en ella fuerzas e inercias deseduca- principales promotores de la adhesión a la
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Ciudades educadoras, una apuesta de futuro 21

Carta, se impliquen en una tarea de crea- estructura municipal, algunas actuaciones


ción de discurso político que convenza a previas y nuevas formas de organización
ciudadanos y representantes municipales interna que puedan facilitar la transversali-
del interés de la colaboración transversal y dad y la interdisciplinariedad. También se
cruzada del mayor número de personas y necesitan nuevas formas de participación
asociaciones de la ciudad, pero también de la sociedad civil, que cada ciudad debe
de la totalidad de departamentos munici- llevar a la práctica de acuerdo con sus
pales. características y especificidades.

Sin duda, la posición de mayor influencia Con el paso del tiempo y a través de cono-
sobre este proceso –como ocurre en todas cer un poco las numerosas ciudades con
las políticas transversales– es la que pueda las que trabajamos, vemos que las formas
y quiera tener la persona que ostenta la de concreción y desarrollo del concepto
alcaldía; su convicción es determinante de ciudad educadora son tan variadas como
la actitud de sus colaboradores políticos y diversas son las ciudades. Con ritmos y
técnicos y, por tanto, ella es quien debería niveles de implicación diferentes, que tie-
ser líder no solo nominal sino real del pro- nen que ver con su historia propia, su ubi-
ceso de adhesión primero y de aplicación cación, especificidad y también con su
después, de la Carta de Ciudades proyecto político.
Educadoras.
La Asociación Internacional de Ciudades
Los responsables municipales deben bus- Educadoras (AICE) afirma y propugna esta
car y desarrollar la dimensión educativa concepción global de la educación que
–que es lo mismo que decir cívica– presen- impregna el conjunto de la vida en la ciu-
te en las diversas políticas locales. (La ciu- dad y que abarca a toda la ciudadanía. La
dad democrática que se desarrolla en ple- razón de su existencia es el diálogo, el
nitud, educa, aunque no se lo proponga intercambio y el conocimiento mutuo de
formalmente). las diversas concreciones de la Carta de
Ciudades Educadoras en cada una de las
Es esta dimensión la que demanda y justi- ciudades que la forman.
fica un trabajo interdisciplinario y transver-
sal, analítico y propositivo que requiere, La vitalidad de la AICE y de las ciudades
muchas veces, de nuevos modelos de ges- que cada día se incorporan impulsan a
tión. Es imprescindible contextualizar y caminar hacia un horizonte común, cierto,
contrastar cualquier propuesta –propia o positivo y esperanzado. Sin ignorar los
ajena– con la realidad propia. desafíos, las adversidades ni las dificulta-
des; pero con el coraje, el convencimiento
Para que este trabajo sea posible, para que y la confianza compartidos entre cerca de
realmente cada ciudad construya su propio 400 ciudades del mundo. Este es el reto.
proyecto educativo son necesarias, en la Este es el futuro.
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El concepto de
ciudad educadora, hoy

Joan Manuel del Pozo

Joan Manuel del Pozo es Doctor en Filosofía por la Universidad de


Barcelona y profesor titular de Filosofía de la Universidad de
Girona. Ha sido vicerrector de Investigación y Transferencia del
Conocimiento de la Universidad de Girona (2000-2002).

Ha sido diputado al congreso entre los años 1982 y 1996.

En el consistorio de Girona ha sido Primer Teniente de Alcalde,


delegado de Participación, Información y Relaciones Ciudadanas
(1995-1999), de Educación (1999-2003) y de Presidencia y
Educación (2003-2006).

Durante los años 2004 y 2005 fue coordinador del Pacto Nacional
para la Educación, en el ámbito de corresponsabilidad de los
ayuntamientos con la educación y miembro del Consell Escolar de
Catalunya. Durante el año 2006 fue Consejero de Educación y
Universidades del Gobierno de la Generalitat de Catalunya. De
noviembre 2006 a enero 2008 ha sido miembro del Parlament de
Catalunya.

Desde enero 2008 es consejero del Consejo de Gobierno de la Cor-


poración Catalana de Medios Audiovisuales.
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El concepto de ciudad educadora, hoy

En 1990 Marta Mata, la gran maestra y peda- la Carta, una ciudad educadora fue, antes
goga catalana de la segunda mitad del siglo de la reforma, y lo sigue siendo después
XX, plenamente activa hasta su muerte en desde sus renovados planteamientos, la
2006, desde su responsabilidad política en que, liderada por sus representantes demo-
el Ayuntamiento alumbró en Barcelona y cráticos, estimula y ofrece vías de realiza-
propuso al mundo un ideal cívico y educati- ción a la capacidad educadora en sentido
vo que se plasmó en el concepto de «Ciudad amplio que tienen siempre todos los miem-
Educadora». Como todos los conceptos que, bros de la ciudad, individualmente o aso-
lejos de los perfectos e inamovibles del cielo ciativamente considerados. Uno de los
platónico, se enraizan en la complejidad y sentidos principales de la educación es la
fluencia de la realidad humana, el concepto capacidad de impulsar el mejor crecimien-
de ciudad educadora cambia con el cambio to posible o desarrollar las potencialidades
mismo de la vida de las ciudades y sus habi- y proyectos de las personas y de los grupos
tantes; ello no implica un cambio que la humanos; por su parte, es interesante aten-
«subordine» concesivamente a las crecien- der al hecho de que la interacción entre las
tes presiones y dificultades de todo orden, personas y las instituciones, asociaciones,
pero sí un cambio que la «coordina» o adap- empresas o grupos de cualquier tipo tiene
ta a las nuevas características y necesidades precisamente la virtualidad de generar estí-
de las ciudades. Su genuino espíritu inicial mulo para el crecimiento y la plenitud de
no tiene por qué perderse en el cambio, por- todos los que conviven en el espacio urba-
que desde su origen responde a invariantes no, es decir tiene capacidad educativa. Se
humanas y sociales de fondo, pero también puede decir que toda acción humana indi-
es una invariante individual y social la evo- vidual o grupal tiene siempre un valor edu-
lución permanente y por ello todo proyecto cativo o deseducativo, porque ninguna
con sentido de la realidad –también si alber- acción humana resulta del todo neutra o
ga algún ideal– debe saber articularse y indiferente para el desarrollo humano y
encontrar anclaje suficiente en los nuevos cívico del resto de personas. La ciudad
perfiles urbanos y en su componente huma- educadora adquiere y se esfuerza en difun-
no individual y colectivo. dir la conciencia de todas las posibles
repercusiones mutuas que las personas y
En la línea de adaptar el concepto de grupos ejercen entre sí dentro del espacio
Ciudad Educadora y sus propuestas a la público de la ciudad e intenta desvelar
evolución intensa que viven nuestras ciu- todas sus potencialidades positivas en
dades, la AICE elaboró y aprobó en su orden a mejorar el progreso personal y
Congreso celebrado en Génova (Italia) en social de todos sus componentes.
2004, catorce años después, una nueva
redacción de la Carta de Ciudades
Educadoras, cuya redacción inspira las Los cambios en la ciudad
consideraciones que seguirán. contemporánea

Más allá de la importante formalidad de Cada ciudad contemporánea genera en su


aceptar y suscribir los veinte Principios de interior una complejidad creciente que,
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26 Introducción

a la vez que la enriquece, la problemati- zación, en congruencia innecesaria pero


za1. La complejidad no es solo un resulta- previsible con ello, de la vida en la ciudad2
do del número de personas que constante- y de todo lo que en ella se mueve; la trans-
mente se incorporan a una u otra ciudad formación del espectáculo mismo en mer-
en el mundo: se calcula que cada día dos- cancía de consumo; la ciudad, finalmente,
cientas cincuenta mil personas, en todo el en permanente relectura de sí misma como
planeta, se incorporan a la vida urbana espectáculo cambiante.
procedentes de zonas rurales. Esto es un
cambio cuantitativo relevante, pero viene Algunos de sus efectos, aquí también solo
acompañado –y en cierta medida los indu- enunciados, son el movimiento y la acele-
ce– de cambios cualitativos de la ciudad ración constante de las personas, los vehí-
tal como la vivíamos, reconocíamos y culos y toda clase de productos y bienes
pensábamos hasta el último cuarto del materiales o inmateriales; la progresiva
siglo XX. Estos cambios cualitativos derivan sustitución –o como mínimo relativiza-
especialmente del proceso de globaliza- ción– de la realidad cívica y humana por
ción fundamentado en el intenso cambio las imágenes, símbolos y escaparates que
de todas las formas de comunicación, faci- la representan y la muestran; la instrumen-
litadas además por una acelerada evolu- talización de los individuos al servicio del
ción tecnológica. interés mercantil y consumista; la progresi-
va pérdida de conciencia y memoria histó-
Algunos de los principales cambios cuali- rica de la ciudad, sustituida por la presen-
tatitivos –principalmente los que generan cia intensiva de noticias y mensajes de
mayor desasosiego–, aquí simplemente todo tipo que inducen a vivir un presente
mencionados sin entrar en mayores análi- mediatizado, facilitado por la inconscien-
sis, son: la digitalización de prácticamente cia del movimiento constante y la estimu-
todos los procesos y la progresiva virtuali- lación publicitaria para el consumo; la
zación de la existencia; la intensificación multiplicación de las conexiones persona-
del uso, a menudo hasta el abuso, del les lejanas y virtuales, que desplazan a las
espacio urbano para el intercambio de cercanas y presenciales; el individualismo
toda clase de bienes y valores; la multipli- que interpreta la vida urbana como un ries-
cación y aceleración de todo género de go, donde subjetivamente predomina más
flujos y movimientos al servicio del inter- el factor de oportunidad que el de peligro
cambio y la mercantilización; la prolifera- y donde se acentúa la competencia para
ción de mensajes y símbolos, singularmen- ganar posiciones de dominio en el inter-
te los publicitarios; la abundancia y la pre- cambio constante que la ciudad facilita;
sión de las imágenes que genera la publici- individualismo que, al mismo tiempo,
dad que nos convierte sobre todo en reclama una protección creciente –a
espectadores; la progresiva espectaculari- menudo desmedida– contra los peligros

1 La parte principal de los contenidos de este análisis de cambios y sus efectos en la ciudad contemporánea se
obtiene de diversos estudios del libro de González Quirós, José Luis (ed. e intr.) y varios autores, Ciudades posi-
bles, elaborado en la Escuela Contemporánea de Humanidades, ed. Lengua de Trapo, Madrid, 2003.
2 Como ejemplo que retorna con regularidad a la provocación colectiva, las fotografías publicitarias de Oliviero

Toscani para firmas internacionales de ropa: tales fotografías y campañas constituyen un ejemplo de la espec-
tacularización y mercantilización de verdaderos problemas humanos y sociales –la inmigración, el VIH, la ano-
rexia–; es interesante reflexionar sobre cuál es el elemento predominante: ¿es el «arte» fotográfico por sí mismo,
la «temática humana» o, finalmente –mejor, finalistamente– el puro y crudo comercio? En todo caso, ¿las ciu-
dades y sus habitantes, se ven convertidos respectivamente en escenario y espectadores de un impúdico exhi-
bicionismo –pero tal vez útil como toma colectiva de conciencia? o ¿perjudicial como «homologador» de anor-
malidades como en el caso de la anorexia? o ¿descaradamente inmoral por su instrumentalización interesada
del dolor humano?–.
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El concepto de ciudad educadora, hoy 27

que el riesgo –inicialmente asumido como integración culturales.» Recientemente,


oportunidad– conlleva. Bauman ha vuelto a insistir en la trascen-
dencia del espacio físico de la ciudad con
Por su parte, y de forma parecida, otros aquella capacidad «mixturante», conde-
análisis3 insisten en los efectos de la acele- nando la política urbana de «homogenei-
ración de los cambios como escenario zar los barrios y después reducir al mínimo
óptimo para una «cultura del instante», un inevitable todo comercio y comunicación
tiempo ya ni circular ni lineal, sino estric- entre ellos (...), fórmula infalible para avi-
tamente «puntillista» que crea en los habi- var e intensificar el deseo de excluir y
tantes de nuestras ciudades una concep- segregar. (...) La fusión que requiere el
ción presentista de la cultura, marcada por entendimiento mutuo solo puede provenir
la precariedad de las identidades indivi- de la experiencia compartida; y compartir
duales y de los vínculos entre unas y otras, la experiencia es inconcebible si antes no
hasta el punto de que ello parece represen- se comparte el espacio»6.
tar la sustancia de la libertad individual en
nuestra cultura. Esta cultura, ya claramente Entre los progresos que muchos movimien-
líquida –carente de referentes seguros o tos ciudadanos, junto a sus gobiernos loca-
sólidos–, no fomenta el afán de aprender y les democráticos, han impulsado para la
acumular, sino que más bien parece una mejora de la calidad del espacio público,
cultura del distanciamiento, la discontinui- se destaca la revalorización del ambiente
dad y el olvido. En esa situación –casi en el urbano, la calidad de vida en los barrios, o
grado cero de definición y compromiso– el la creación y equilibrio de nuevas centrali-
espacio público democrático y la cohesión dades urbanas; asimismo, la mejora de la
social y territorial de la ciudad se ven fuer- democracia ciudadana, la concertación y
temente amenazados4. la participación en planes y proyectos y el
reforzamiento por ello mismo de los
En relación con el fecundo concepto de gobiernos locales en la política urbana; y,
espacio público, señala Jordi Borja5 la rela- como culminación, la recreación del con-
ción existente entre su configuración física cepto de ciudadano como sujeto de la
y el ejercicio de la ciudadanía, entendida política urbana en permanente renovación
como el estatuto que permite ejercer un por su actitud participativa.
conjunto de derechos y deberes cívicos,
políticos y sociales; así lo precisa: «La cali- Por su parte, Bauman, al finalizar su análi-
dad del espacio público se podrá evaluar sis7 de los retos educativos en la moderni-
sobre todo por la intensidad y la calidad de dad líquida, indica algunas vías de avance
las relaciones sociales que facilita, por su que, como veremos después, enlazan en
fuerza mixturante de grupos y comporta- muchos puntos tanto con lo expresado en
mientos y por su capacidad de estimular la relación con la idea de espacio público
identificación simbólica, la expresión y la democrático como con la propuesta de la

3 Consideraciones extraídas del opúsculo de Zygmunt Bauman, Els reptes de l’educació en la modernitat líqui-
da, Ed. Arcàdia, Barcelona, 2007.
4 Ya en 1998 Jordi Borja en «Ciudadanía y espacio público» señalaba el «temor al espacio público. No es un

espacio protector ni protegido. En unos casos no ha sido pensado para dar seguridad sino para ciertas funcio-
nes como circular o estacionar, o es sencillamente un espacio residual entre edificios y vías. En otros casos ha
sido ocupado por las clases peligrosas de la sociedad: inmigrados, pobres o marginados». Colaboración publi-
cada dentro de AAVV, Ciutat real, ciutat ideal. Significat i funció a l’espai urbà modern, «Urbanitats» núm. 7,
Centro de Cultura Contemporánea, Barcelona, 1998.
5 Ibid.
6 Bauman, Z., Confianza y temor en la ciudad, Ed. Arcadia, Barcelona, 2006, pág. 38.
7 Bauman, Z., Els reptes... pág. 38 ss.
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28 Introducción

nueva Carta de Ciudades Educadoras. tantes, en inteligente combinación con las


Entre otros aspectos, señala la necesidad nuevas capacidades y técnicas de comuni-
de la construcción y reconstrucción de los cación, tiene en su mano la posibilidad de
lazos o vínculos entre las personas; el construir y difundir mensajes libres de mer-
fomento de una convivencia hospitalaria y cantilismo y consumismo. La ciudad que
amistosa; la cooperación mutuamente aspire a ser educadora debe amoldarse a
enriquecedora para facilitar la autoestima las exigencias del nuevo mundo globaliza-
individual y colectiva; el desarrollo de las do y digital para ganar en eficacia en la
potencialidades latentes y el uso adecuado defensa del espacio público democrático,
de las aptitudes de cada uno/a; todo lo utilizando las mismas técnicas y estilos de
cual queda resumido en la idea, literal- comunicación que resultan eficaces para
mente expresada en el sentido de «recons- otras finalidades. Con toda seguridad será
trucción del espacio público» como diálo- indispensable que la ciudad, de acuerdo
go constante entre individuo y comunidad con los educadores formales y no formales,
y entre derechos y deberes de todos los oriente la formación de sus habitantes,
actores cívicos; y una educación a lo largo especialmente pero no exclusivamente los
de la vida que no solo renueve habilidades más jóvenes, hacia el dominio conceptual
para el cambio laboral y técnico, sino y la orientación ética de los «nuevos alfa-
sobre todo para la renovación del espíritu betos» comunicacionales, las armas y las
de ciudadanía. infinitas argucias de la comunicación y la
información del siglo XXI. Seguramente este
La ciudad educadora, ante la compleja, es el núcleo desde el cual se puede reo-
cambiante y por otra parte estimulante rientar, con mucha dificultad y modestas
situación analizada y sus grandes retos, no previsiones de éxito, el cambio cualitativo
puede pretender por sí sola ser la clave de de nuestras ciudades. Al tiempo que se
la resolución de todas las dificultades y de deja claro que la formación «conceptual y
la superación de todos los retos, pero ética» quiere decir, evidentemente, mucho
puede aspirar, como veremos, a generar un más que simple habilidad técnica o domi-
clima de calidad cívica y de convivencia nio de toda la diversidad de instrumentos:
urbana que permita tomar conciencia de quiere decir sobre todo conciencia de los
los cambios, orientarse mejor en su com- objetivos, de los valores y del trasfondo
plejidad, atenuar y superar algunos de sus humano y social que se juega diariamente
efectos negativos y contribuir a la poten- en la inmensa galaxia comunicativa en que
ciación de las oportunidades y elementos se ha convertido el mundo; sistemas ente-
positivos que también acompañan al cam- ros de comunicación, con sus estrellas,
bio descrito. Consideramos que puede sos- planetas, satélites y asteroides de todo tipo
tenerse que una de las mejores lecturas de que circulan alocadamente en torno a indi-
los principios de la Carta es la de un verda- viduos atolondrados que, paradójicamente
dero programa de atención y promoción y muy ingenuamente, creen que dominan
de la calidad del espacio público democrá- el mundo con su mando a distancia.
tico, con el vector educativo como uno de
los ejes, en absoluto exclusivo ni excluyen- Además de esta formación, que ahora ya
te, pero sí principal y cooperativo. hay que considerar básica, la ciudad edu-
cadora tiene que concentrar esfuerzos en el
La ciudad contemporánea sigue siendo sostenimiento y reforzamiento de los víncu-
–tanto o más que antes– un espacio de los comunitarios que todavía perviven en
libertad y de comunicación; y aunque la muchas ciudades y promover su recupera-
comunicación esté mediatizada por intere- ción donde se hayan debilitado o estén en
ses mercantiles y busque objetivos consu- riesgo de pérdida. La dimensión comuni-
mistas, la pluralidad intrínseca de sus habi- taria de la ciudad es esencial desde una
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El concepto de ciudad educadora, hoy 29

perspectiva educadora: los ciudadanos no La reforma de la Carta


pueden entenderse en ningún caso como en Génova 2004
individuos separados que se sitúan unos
respecto a otros en una fría yuxtaposición, En el esfuerzo de la AICE por adaptar la pri-
sino como personas en activa cooperación mera Carta de Ciudades Educadoras a los
y convivencia. La mera yuxtaposición no cambios en las ciudades, se desarrollaron
produce ciudad, simplemente construye algunas ideas que permiten ampliar y pro-
almacén. Solo la convivencia participativa fundizar en su concepto general.
e interactiva construye espacio ciudadano y
da contenido a proyectos políticos en su Un elemento nuevo respecto a la primera
sentido más noble: hay que recordar que, redacción de 1990 fue la explicitación de
entre los fundadores griegos de la idea y de un hilo conductor que, incluso si en algún
la conciencia de ciudad –«polis»–, el verbo grado se consideraba implícito en la pri-
«politéuesthai» no significaba «hacer políti- mera redacción, merecía hacerse explícito
ca» –pobre literalismo– en su sentido profe- para subrayar aspectos que la redefinen y
sional actual, sino «vivir como ciudadano», mejoran. Ello se hacía a través de los tres
«ejercer los derechos de ciudadanía activa títulos que ahora reagrupan, con mayor
y participativamente»; es decir, el vivir orden o sentido, los veinte artículos o prin-
como ciudadano estaba intrínsecamente, cipios de la Carta; se conservó, para no
íntimamente unido a la actividad pública modificar su perfil global, el mismo núme-
de la comunidad. Además, esa forma de ro de artículos, aunque notablemente
vida estaba en íntima relación, como mos- modificados en su contenido y posición.
tró en su momento Jaeger, con la «educa-
ción para» o la «cultura de» –«paideía», en El hilo conductor se traba entre las siguien-
sus dos sentidos principales– la acción o tes ideas en este orden: primero, «el dere-
participación ciudadana («política», en su cho a la ciudad educadora», que alberga
sentido etimológico): «La educación no es seis artículos; segundo, «el compromiso de
una propiedad individual, sino que perte- la ciudad», con otros seis; y tercero, «al
nece, por su esencia, a la comunidad. El servicio integral de las personas», con los
carácter de la comunidad se imprime en ocho restantes. Su función no es tanto la de
sus miembros individuales y es, en el hom- agrupar temáticamente a los respectivos
bre, el «zoón politikón», en una medida artículos de cada parte, sino la de expresar,
muy superior que en los animales, fuente cada uno por sí mismo y especialmente
de toda acción y de toda conducta»8. Sobre por su interrelación, un espíritu global de
el fondo de ese modelo cultural-político la Carta, que facilite comprender sus fina-
griego se podría, pues, afirmar que en el lidades últimas.
momento presente, «hacer ciudad educa-
dora» debe ser, ni más ni menos y esencial- Veámoslo: con la idea del «derecho a la ciu-
mente, «hacer plenamente ciudad». En este dad educadora» se pretende un paso ade-
hacerse en plenitud de las ciudades, con la lante en la dirección de dotar a los habitan-
participación de sus habitantes, está su tes de todas las ciudades de una legítima
mejor educación posible –incluida la for- aspiración a la redefinición de su ciudad
mal– y se hacen plenamente educadoras; a como educadora, es decir, como dotadora
su vez, en la educación –también pero no de las oportunidades de calidad de vida per-
solo la formal– de los ciudadanos/as para la sonal y democrática y de mejora del espa-
plena ciudadanía está el germen de la cio público donde desarrollar en plenitud su
mejor ciudad pensable y posible. ciudadanía; en este sentido, el ideal de la

8 Jaeger, Werner, Paideia: los ideales de la cultura griega, F.C.E., México, 2ª ed., 2ª reimp., 1971, pág. 3.
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30 Introducción

ciudad educadora pasa de ser una propues- de la Carta la que leyera solo como sujeto
ta voluntariosa y desde luego bienintencio- de ese compromiso a los administradores
nada para convertirse en algo que, en tanto municipales; en realidad, se habla no del
que derecho, pudiera ser reclamado por compromiso del «ayuntamiento», sino de
todas las personas en su respectiva ciudad. la ciudad; por tanto, y aunque siempre con
Ni que decir tiene que la efectividad de ese el natural liderazgo de los representantes
derecho dependerá, en la vida real, de otras democráticos, el deber del compromiso se
instancias que no son las de la propia Carta, entiende que lo es para toda la ciudad. De
pero ella puede ser el germen de un avance esa forma, el derecho a la ciudad educado-
en esa dirección. Por ello, en el artículo pri- ra se convierte, en el mejor de los sentidos,
mero, se habla de tal derecho a la ciudad en un verdadero derecho-deber para todos:
educadora como una «extensión» del efec- los representantes sin duda, pero también
tivamente existente –en los Derechos los ciudadanos y ciudadanas. Ese compro-
Humanos, en las constituciones democráti- miso, por demás, lo es «al servicio integral
cas– derecho fundamental de todas las per- de las personas», como reza el título terce-
sonas a la educación. En su interpretación ro que, voluntariamente, conecta en su sen-
más elemental, se está diciendo que solo en tido gramatical con el título segundo. En
el contexto de una ciudad educadora efecto, se pretende que cada persona que
adquiere plenitud el derecho fundamental vive en la ciudad se sienta de manera efec-
de cada persona a una educación en el sen- tiva punto de atención del conjunto de la
tido formal o escolar. Dicho de otro modo, ciudad y especialmente de sus representan-
la educación puramente escolar de las per- tes democráticos en tanto que sujeto de
sonas es esencial y necesaria, pero no sufi- derechos de ciudadanía y especialmente en
ciente: en la ciudad educadora hay un valor tanto que persona con posibilidad real, en
añadido al que los ciudadanos tienen tam- toda edad y circunstancia, de desarrollar en
bién derecho. plenitud sus capacidades diversas –objeto
clásico y principal de la educación– y
El segundo y tercer epígrafes pueden expre- alcanzar la mejor calidad de vida –objeto
sar conjuntamente mejor que por separado genérico y básico de toda gobernanza
la respuesta al primero: siendo así que se democrática, única posible en una ciudad
reconoce tal derecho, la ciudad debe res- educadora–.
ponder precisamente con un «compromiso
de la ciudad» –título segundo– puesto «al Sin entrar en el detalle de descripción de
servicio integral de las personas» –título ter- los veinte artículos singularizadamente,
cero–. Es importante subrayar en primer puede ser útil para completar la compren-
lugar la idea de compromiso, que desborda sión del concepto de «ciudad educadora»
con su connotación de exigencia eticopolí- señalar resumidamente los aspectos que en
tica la simple obligación de una ciudad y la reforma de 2004 se incorporaron de
su administración democrática de gestionar nuevo o mejoraron claramente su presen-
eficaz y honestamente los asuntos ordina- cia o definición en relación con la Carta
rios; con la idea de compromiso se reclama inicial, con la finalidad de adaptar la carta
una posición proactiva de reconocimiento a las nuevas características y necesidades
del derecho de los ciudadanos a lo que lla- de las ciudades a principios del nuevo
mábamos hace un momento «valor añadi- siglo. Los vectores principales de la refor-
do» al de la educación puramente escolar y ma fueron, en primer lugar, la insistencia
la de fomento práctico y efectivo de ese en la necesidad y el derecho de todas las
valor. Con todo, sería una interpretación personas a la formación a lo largo de la
reduccionista y no concorde con el espíritu vida9, principio asumido en los más diver-

9 Arts. 1 y 19 de la Carta de Ciudades Educadoras, reformada en Génova 2004.


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El concepto de ciudad educadora, hoy 31

sos foros internacionales como una exigen- medio ambiente saludable y la participa-
cia esencial en un mundo de cambios tan ción general en las buenas prácticas de un
acelerados, no solo pensando en la perma- desarrollo sostenible13. Otra sostenibilidad
nente mejora de capacidades laborales, está también reclamando nuestra atención:
sino también familiares, cívicas, comuni- la sostenibilidad democrática, que, como
cacionales y sociales. Un segundo criterio se dice en el Preámbulo de la Carta, no
importante fue el de la mejora y la univer- tiene una configuración suficiente en el
salidad del acceso de todas las personas, nuevo ámbito o dimensión global de todo
en especial las que tienen discapacidades cuanto ocurre; por ello, la nueva Carta
funcionales o dependencias debidas a incorpora en diversos puntos referencias
cualquier circunstancia, a todos los servi- más fuertes y explícitas a las que tenía la
cios, edificios y equipamientos urbanos10, redacción inicial dedicadas a la promo-
necesidad principal en un contexto de cali- ción de los valores esenciales de la vida
dad de la convivencia urbana. También se democrática, la libertad, la igualdad, la
insistió en un aspecto que, por sí mismo y diversidad cultural o la cooperación soli-
por la evolución de las poblaciones, mere- daria internacional14; y especialmente se
ce consideración: el diálogo y la coopera- insiste, en el artículo final como cierre, en
ción intergeneracional11, con la finalidad lo que podríamos llamar fundamentos de
de la mayor integración social posible de la cultura democrática, la formación de
las personas de todas las edades y del todas las personas en valores de respeto,
aprovechamiento mutuo de la diversidad tolerancia, participación, responsabilidad
de conocimientos y experiencias vitales. e interés por la cosa pública, sus progra-
En relación próxima con los criterios ante- mas, sus bienes y sus servicios15.
riores –que tienen que ver con la edad
adulta o avanzada y con la accesibilidad–,
y en conexión con la nueva sociedad glo- Los principios básicos de la Carta
balizada del conocimiento, se insistió en la
necesidad de que la ciudad educadora Sin embargo, sería injusto y deformante
garantice a todas las personas, con aten- ceñirnos exclusivamente a los criterios o
ción singular a los sectores alejados de la vectores de la reforma de la Carta; como
formación por edad u otras causas, el acce- decíamos al principio, la nueva Carta man-
so a la formación en tecnologías de la tiene un espíritu globalmente fiel al inicial;
información y las comunicaciones12; no y el sentido de las reformas no es otro que
solo con el objeto de manipular con cierta el de consolidarlo mediante su reconoci-
habilidad los útiles informáticos, sino espe- miento y adaptación a las nuevas circuns-
cialmente de saber seleccionar, entender y tancias.
tratar el gran caudal de información dispo-
nible y evitar con ello una de las nuevas Por ello, debemos cerrar nuestra exposición
causas de exclusión social, tiempo atrás del concepto actual de «ciudad educado-
inimaginable. La reforma, en otro orden, ra» con lo que son sus principios básicos o
atendió también al nuevo y cada vez más valores permanentes –y por ello también
necesario concepto de «desarrollo sosteni- actuales– aunque reordenados y renovados
ble», con mención expresa al equilibrio en su redacción, pero tan sólidos como lo
entre ciudad y naturaleza, el derecho a un eran desde el momento inicial. No es una

10 Arts. 1, 8 y 10
11 Art. 3
12 Art. 19
13 Art. 11
14 Arts. 1 y 2
15 Art. 20
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32 Introducción

descripción de detalle, sino una síntesis vida democrática urbana está en directa
conceptual de los aspectos esenciales. proporción a la real participación de los
ciudadanos/as en la vida colectiva: así, se
El primero, el derecho a disfrutar, en con- establece que la ciudad educadora fomen-
diciones de igualdad, de las oportunidades tará la participación ciudadana desde una
de formación, entretenimiento y desarrollo perspectiva crítica y responsable, a partir de
personal que el conjunto de la propia ciu- la suficiente información y de la organiza-
dad ofrece16, constituye uno de los pilares ción asociativa de las personas21.
de toda ciudad educadora. Es también,
como resulta lógico, un rasgo esencial el Otros aspectos fundamentales son el des-
interés específico por las políticas munici- arrollo, a través de la cultura, el ocio o la
pales educativas, a las que se impulsa a información, de actitudes de iniciativa y
desarrollarse en un marco de justicia autonomía de los niños y jóvenes22 y su
social, civismo democrático, calidad de orientación para una buena articulación de
vida y promoción de sus habitantes17; y, de su formación con las necesidades laborales
una forma especial en tanto que le crea del entorno23. Como condición para una
valor añadido, a buscar amplitud, transver- buena colaboración educativa de sus
salidad, innovación y modalidades de edu- hijos/as, las familias recibirán, como los
cación también no formal e informal y las mismos educadores, formación y estímulo
diversas vías posibles de conocimiento de que les ayuden en su corresponsabilidad
la realidad entera de la ciudad18, que tradi- educativa24, siendo esta una variante muy
cionalmente quedaban al margen de la significativa de la formación a lo largo de
educación formal. la vida; asimismo, esta se hace extensiva a
los trabajadores de los servicios públicos,
Como deducción natural de ese conoci- incluidas las fuerzas de seguridad, lo que
miento de la propia ciudad, se establece el subraya el estilo deseable de toda una ciu-
valor de la preservación de la identidad dad dispuesta a educar, siempre en su sen-
propia, en su complejidad, de cada ciudad; tido amplio, como un conjunto coherente
de sus costumbres y orígenes y de las len- y cohesionado. En esa línea, se postula la
guas, siempre en orden a la integración y coordinación entre administraciones y con
cohesión sociales19. La planificación urba- la sociedad civil, especialmente el llamado
na se orientará, con palabras sinónimas, a tercer sector25.
la creación de espacio público accesible,
identificador, cohesionador, para facilitar el Un aspecto fundamental, que inspira el
desarrollo personal, social, moral y cultural conjunto de la Carta, es el que puede resu-
de las personas20. Un elemento clave del mirse en el concepto de cohesión social.
espíritu de la ciudad educadora, especial- Aparece de forma recurrente en diver-
mente útil para la planificación en el senti- sos artículos, con expresiones no siempre
do indicado, es la participación; más allá iguales, pero coincidentes en el fondo: se
del tópico, es evidente que la calidad de trata de trabajar por una ciudad donde

16 Art. 1
17 Art. 4
18 Art. 5
19 Art. 7
20 Arts. 8 y 10
21 Arts. 9, 12 y 18
22 Arts. 13
23 Arts. 15
24 Arts. 14
25 Arts. 17
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El concepto de ciudad educadora, hoy 33

todas las personas encuentren su lugar en la tiva formal y en la vida adulta, de los recur-
sociedad26; donde se facilite, mediante sos y la potencia formativa de la ciudad
políticas activas, la inclusión especialmente con el desarrollo ordinario del sistema
de personas procedentes de la inmigración educativo, laboral y social. El derecho a la
o refugiadas, con derecho a sentir la ciudad ciudad educadora tiene que ser una garan-
como propia27; donde, valga la expresión, tía relevante de los principios de igualdad
solo sea excluida la exclusión misma, por entre todas las personas, de justicia social
ser la menos educadora de todas las actitu- y de equilibrio territorial. Todo esto acen-
des individuales y colectivas. túa la responsabilidad de los gobiernos
locales en el sentido de desarrollar todas
Las palabras finales del Preámbulo de la las potencialidades educativas que alberga
Carta son especialmente adecuadas para el la ciudad, mediante la incorporación a su
cierre de esta exposición: «Debe producir- proyecto político de los principios de la
se una verdadera fusión, en la etapa educa- ciudad educadora».

26 Arts. 15
27 Arts. 16
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Barcelona:
el compromiso de una
ciudad con la educación

Jordi Hereu

Jordi Hereu (Barcelona, 1965) es Alcalde de Barcelona por el


Partido Socialista desde 2006 cargo en el que fue ratificado en las
urnas por los ciudadanos barceloneses en las elecciones munici-
pales de 2007. Tiene la licenciatura y un máster en Administración
y Dirección de Empresas por la prestigiosa Escuela Superior de
Administración de Empresas (ESADE). Antes de empezar la trayec-
toria en el consistorio barcelonés, su actividad profesional estuvo
relacionada con diversas empresas del puerto de Barcelona.

En cuanto a su trayectoria en el Ayuntamiento de Barcelona, Jordi


Hereu ha estado vinculado al mundo público local desde 1997
ostentando a lo largo de 10 años diferentes cargos en los niveles
públicos más cercanos al ciudadano. Cohesión social, desarrollo
económico y proyección internacional; convivencia y seguridad
en la proximidad; sostenibilidad y lucha contra el cambio climáti-
co, y capitalidad, son los ejes estratégicos y las prioridades políti-
cas que se ha marcado Jordi Hereu para su acción política al fren-
te del gobierno local de Barcelona.
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Barcelona: el compromiso
de una ciudad con la educación

He vuelto a leer la Carta de Ciudades y lo hizo de la mejor manera posible:


Educadoras, que se impulsó en el primer poniendo en circulación una idea genero-
congreso internacional celebrado en nues- sa y elevada de la ciudad. La ciudad como
tra ciudad el 1990 y que se revisó en dos educadora de la población, de todas las
ocasiones más, en 1994 y en 2004. Las pri- edades, de todas las condiciones, de todas
meras palabras del preámbulo afirman: las procedencias. Sin menospreciar las más
«Hoy más que nunca la ciudad, grande o poderosas herramientas educadoras: las
pequeña, dispone de incontables posibili- familias y la escuela.
dades educadoras, pero también pueden
incidir en ella fuerzas e inercias deseduca- Estamos en un momento de redifinición de
doras». Es un buen comienzo. Sobre todo la educación en el que las nuevas tecnolo-
si tenemos en cuenta que el último de los gías –con sus toneladas de información sin
artículos de la Carta dice: «La ciudad edu- cribar– inundan el espacio mental y físico
cadora deberá ofrecer a todos sus habitan- de los adolescentes y jóvenes. Pero es que
tes, como objetivo crecientemente necesa- estamos redefiniendo toda nuestra socie-
rio para la comunidad, formación en valo- dad, de arriba a bajo: la manera de vivir, de
res y prácticas de ciudadanía democrática: relacionarnos, de trabajar, de agruparnos,
el respeto, la tolerancia, la participación, la de enriquecernos y empobrecernos, todo
responsabilidad y el interés por lo público, está hoy en transformación– porque el
por sus programas, sus bienes y sus servi- fenómeno de la globalización ha sacudido
cios.» las antiguas parcelas que habitábamos y
que conocíamos como la palma de nuesta
Este es un objetivo compartido en la actua- mano. No obstante, los cambios son bue-
lidad por centenares de ciudades alrededor nos: nos hemos abierto al mundo, tenemos
del mundo, cada una con sus propias con- el mundo entero en nuestra casa, dispone-
diciones culturales y sociales, económicas mos de más instrumentos y más eficaces
y políticas. Pero revinculadas por la volun- para enfrentarnos a los retos. Aún así, todo
tad de elevar la calidad de vida de los ciu- cambio profundo implica una crisis. Es
dadanos, no solo en el plano material –el necesario ser conscientes de que estamos
entorno, los servicios–, sino también en viviendo una crisis del sistema educativo,
cuanto a la construcción cívica. Es una entendiendo el término «crisis» en un sen-
manera entusiasmante de ver la ciudad, tido constructivo. Saldremos adelante pre-
porque nos da el vínculo entre lo indivi- cisamente porque sabemos lo que nos está
dual y lo colectivo. Es cierto que el impul- pasando.
so de este programa –de esta concepción–
surgió de una Barcelona entusiasmada con Barcelona es una ciudad que, desde siem-
el proceso de transformación que arrancó pre, se ha comprometido con la educa-
con la democracia y que era la vocación ción pública de calidad. Hace ya más de
de construir una ciudad más justa, más cien años que trabajamos, desde el
amable, más equitativa, más digna. En Ayuntamiento de Barcelona, en esta línea
cierto modo, Barcelona quería compartir y podemos decir, sin pecar de exagera-
con el mundo este impulso, esta fuerza, ción, que la ciudad ha vivido hitos impor-
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38 Introducción

tantísimos de renovación pedagógica y, del transporte público, los carriles-bici, los


más que nada, de voluntad de avanzar equipamientos sociales y culturales nos
hacia un modelo educativo equitativo, dicen en que tipo de valores colectivos
democrático, abierto y cívico. Por esto, no confiamos. Finalmente, los servicios que la
es extraño que, hace ya veinte años, ciudad ofrece, y que no son visibles a sim-
Barcelona propusiera con entusiasmo el ple vista, acaban constituyendo el alma de
proyecto de ciudad educadora, un con- la relación entre administración y ciudada-
cepto que me es especialmente grato, por- nos, porque es a través de los servicios que
que yo defiendo la ciudad como gestora el Ayuntamiento hace posible la igualdad
de valores. Creo en la ciudad como trans- de oportunidades, la autonomía de las per-
misora de los valores básicos que gobier- sonas, el apoyo a los proyectos que cada
nan la buena convivencia. uno sueña llevar a cabo. ¿No son valores,
estas cosas?
Es cierto que parte de esta convivencia
corresponde a las administraciones, desde No obstante, para «leer» la ciudad en tér-
el momento que hemos de procurar un minos de valores hace falta estar entrena-
marco de cohesión social, pero los entra- do. Y esta es una enseñanza que compar-
mados humanos que se generan en la ciu- ten –o deberían compartir– escuela y fami-
dad son un aspecto más sutil: herencia, lia. La simbiosis entre estos dos sistemas
carácter, entorno y esta educación tácita, insustituibles es la que da como resultado
no reglada, que se produce cada día, de la un nuevo ciudadano preparado, solidario,
que a menudo no somos conscientes, pero crítico, activo, seguramente participativo.
que es fundamental en la formación de los El tercer factor que incide en la formación
ciudadanos, sobre todo los nuevos ciuda- es el entorno, el barrio, y aquí es donde las
danos –y me refiero al mismo tiempo a los administraciones deben poner recursos
recién llegados y a aquéllos que estrenan para que el barrio juegue un papel positivo
ciudadanía: los jóvenes. Pero sin olvidar el en este proceso de formación. Lo ideal es
papel de las viejas generaciones que nos conseguir que los tres factores actúen al
dan ejemplo y apoyo. La ciudad es patri- mismo tiempo y con los mismos objetivos,
monio de todo el mundo y el aprendizaje, y las administraciones municipales debe-
también. Estoy convencido de que la ciudad mos esforzarnos para hacerlo posible.
ejemplariza determinados valores a través
de su organización, de las prioridades que Quiero destacar un par de iniciativas, ¡no
se marca el equipo de gobierno municipal, todas!, que Barcelona está planteando o
de las propuestas que le hacen los ciuda- está llevando a cabo para que la ciudad
danos y, finalmente, a través de las campa- sea, de verdad, educadora más allá de la
ñas de difusión y de participación. escuela. Una está relacionada con este ele-
mento fundamental de la herencia urbana
En este sentido, el urbanismo es ya un libro que es el patrimonio. El patrimonio, como
abierto sobre los valores de una ciudad, y sabemos, es la concreción de la memoria y
yo defiendo con orgullo, que la prioridad las ciudades necesitamos memoria tangi-
del espacio público como punto de reu- ble, presente en las calles, para construir su
nión de los ciudadanos es bien visible en identidad, que al fin y al cabo es parte de
nuestra trama urbana. Es importante que la identidad de los ciudadanos. Buena
una ciudad se organice alrededor del espa- parte de la memoria moderna de Barcelo-
cio que compartimos, allá donde se produ- na es industrial y tenemos, en los antiguos
cen interacciones espontáneas entre dife- barrios obreros, fábricas ya desamortizadas
rentes grupos sociales. Pero el urbanismo que vamos recuperando para convertirlas
da también, al observador atento, otros en equipamientos de signo diverso, muy
relatos sobre la ciudad, la preeminencia a menudo cultural. Pues bien, uno de los
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Barcelona: el compromiso de una ciudad con la educación 39

proyectos inmediatos es utilizar estos edifi- nuestra convivencia. La escuela es, desde
cios como «fábricas de cultura», espacios los primeros años, una herramienta de
donde los jóvenes puedan crear, experi- integración y un instrumento para hacer
mentar, hacer. ¿No es este un mensaje a las posible la igualdad de oportunidades.
nuevas generaciones muy propio del si- Hemos conseguido una escuela para todo
glo XXI –un siglo que valora creatividad y el mundo; ahora debemos avanzar hacia
talento–? una escuela de más calidad, exigente,
moderna, integrada plenamente en nuestra
En segundo lugar, querría poner el acento compleja sociedad de hoy en día. Pero
sobre Barcelona como ciudad que resuelve todo esto no es suficiente: la ciudad entera
sus conflictos a través del pacto y entende- debe ser coherente con los valores que
mos los procesos que conducen a él como ofrece la escuela, ha de ser también exi-
educativos en sí mismos. No es un camino gente consigo misma y con los ciudada-
fácil, ya que a menudo se trata de encon- nos, un proceso que ya vivimos aquí, pero
trar el punto de equilibrio entre grupos y que debemos intensificar hacia este hori-
sectores que tienen, cada uno, un punto de zonte de excelencia no solo educativa sino
razón, ante los cuales el Ayuntamiento también cívica.
debe actuar como árbitro, pero no solo
eso: debe marcar el lugar del «bien Volvamos, para acabar, a nuestra historia
común» por encima de las «razones indivi- común como ciudades educadoras. El
duales. Hemos avanzado en pactos sobre Ayuntamiento de Barcelona asumió desde
la movilidad, sobre el antagonismo entre el primer día este compromiso, con la
ocio nocturno y descanso de los vecinos, vocación de ejercer un liderazgo social:
incluso ante la presencia de grupos de con la vocación de hacer de la política,
jóvenes inmigrantes latinos que, lejos de pedagogía. Estamos convencidos de que el
caer en el peligro de la segregación o de potencial educativo de la ciudad es su
las conductas antisociales, hemos conse- potencial cívico, y viceversa: la calidad
guido transformar, por voluntad de los cívica de la ciudad se convierte en educa-
implicados, en... ¡entidades culturales! Es dora para los nuevos (y también los anti-
cierto que en este cambio se avanza más guos) ciudadanos. De manera que nuestra
lentamente, pero se consigue en definitiva responsabilidad es profundizar en la
una legitimación de la autoridad, que tam- democracia, la participación, la cohesión
bién debe existir y debe ejercerse demo- social y, en definitiva, los valores. Lo que
cráticamente. plasma, atenta y minuciosamente, la Carta
fundacional de este movimiento que se ha
Una ciudad que transforma la memoria en extendido por el mundo como una emba-
creación y que pacta la salida a sus con- jada de buena voluntad.
flictos es una ciudad educadora. Son valo-
res puestos en práctica. Y estos valores ciu- Cada día, nuevos municipios se suman al
dadanos deben aliarse estrechamente con compromiso de las ciudades educadoras.
la escuela, y con todos los niveles de for- Como presidente de la Asociación
mación que se ofrecen, para fortalecerse. Internacional de Ciudades Educadoras me
La calidad de la enseñanza es crucial tanto siento satisfecho de ello. Estamos trabajan-
para la competitividad futura de nuestra do para construir un mundo mejor y, día a
economía como para la viabilidad de día, lo vamos consiguiendo.
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1
Los nuevos retos
de la vida urbana
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Utopías dialécticas

David Harvey

David Harvey (Gillingham, Kent, Reino Unido 1935) es en la


actualidad profesor del departamento de Antropología de la City
University of New York (CUNY). Doctorado en geografía por la
Universidad de Cambridge, Harvey ha destacado a lo largo de los
últimos 30 años por la publicación de una extensa obra con fun-
damentos comunes como son la crítica al neoliberalismo y al
imperialismo o el análisis geográfico de la ciudad desde una pers-
pectiva marxista.

Libros como Social Justice and the City (1973), The Limits to
Capital (1982), The Condition of Postmodernity (1989), The Urban
Experience (1989), Justice, Nature and the Geography of
Difference (1996), Spaces of Hope (2000), el estudio geográfico
histórico Paris, Capital of modernity (2003), New Imperialism
(2003) y el número de ensayos que ha publicado a lo largo de su
carrera han convertido a David Harvey en uno de los geógrafos
más reconocidos a nivel mundial.
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Utopías dialécticas

El sociólogo urbano Robert Park decía que Pero ¿qué significa esto? La escala y el
es en la ciudad donde: ritmo de la urbanización del planeta
durante los últimos cien años hacen más
«la humanidad ha intentado recrear el compleja la reflexión sobre la tesis de Park.
mundo de una forma más consecuente Una y otra vez, hemos sido creados y
con sus deseos más profundos y donde, recreados por unas fuerzas que, al parecer,
en general, mejor lo ha conseguido. somos incapaces de controlar. La insacia-
Pero si la ciudad es el mundo que ha ble sed de beneficios, la necesidad de acu-
creado el hombre, también es el mundo mular y monopolizar luego unos exceden-
en el que está condenado a vivir. De tes de capital cada vez mayores, con el res-
modo que, indirectamente y sin una paldo de las leyes capitalistas de la compe-
idea clara de la naturaleza del intento, tencia, ha sido la fuerza motora de quienes
al crear la ciudad, el hombre se ha construyen la ciudad: los promotores y los
recreado a sí mismo.»1 grupos inmobiliarios y financieros, ayuda-
dos y, a veces, inducidos por los gobiernos
El tipo de ciudad que deseemos depende- municipales y estatales. La preocupación
rá, por lo tanto, del tipo de personas que por el bienestar humano ha sido secunda-
queramos ser: de qué relaciones sociales ria. Al mismo tiempo, los inmigrantes que
valoremos, de qué sistemas de producción inundan las ciudades y que las han trans-
y de relaciones laborales consideremos formado de una forma radical no llegan a
creativas y satisfactorias, de qué clase de ellas tras una reflexión consciente de la
relación con la naturaleza nos interese, tesis de Park, sino llevados por la desespe-
de qué sentido estético queramos cultivar, de ración.
qué tecnologías privilegiemos y, sobre
todo, de cómo queramos vivir. Sería preo- El derecho a transformar la ciudad no es
cupante que existiera un consenso social un derecho abstracto, sino que es un dere-
en todas estas cuestiones. Lo fundamental cho que se ejercita en la vida diaria. La
es situarlas en el centro del debate públi- dialéctica de la urbanización y la de la
co, máxime si tenemos en cuenta que en transformación social están funcionando
el momento actual hay cada vez más continuamente a nuestro alrededor, y en
gente «condenada a vivir» en asentamien- nuestra vida, en nuestro trabajo, cuando
tos urbanos de un tipo u otro y que a estas compramos, nos relacionamos con los
alturas es evidente que estos no nos hacen otros, construimos o circulamos por los di-
mejores. Sí debemos estar de acuerdo, al ferentes entornos urbanos, nos tropeza-
menos, en que el derecho a crear y re- mos con ellas y colaboramos, bien, mal o
crear la ciudad y, por consiguiente, a no- regular, en sus consecuencias. Pero ¿cómo
sotros mismos, conforme a nuestros de- podemos llegar a ser más conscientes de
seos, es uno de los derechos humanos más la naturaleza de nuestro cometido? ¿Pode-
preciados. mos imaginarnos moderando nuestros mo-

1 Park, R., On Social Control and Collective Behaviour, Chicago: Chicago University Press, p. 3.
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46 Los nuevos retos de la vida urbana

dos de actuar y limitando el entorno urba- seguridad y en nuestras perspectivas. Como


no a fin de dar una forma a la ciudad que se suele decir: «no hay mayor desigualdad
se adecue mejor a nuestros deseos? ¿Po- que la de tratar por igual a quienes no son
dría proporcionarnos algunas claves el iguales». Los mercados libres no pueden
retorno a la tradición utópica? Al fin y al producir igualdad cuando se parte de la
cabo, las utopías urbanas han sido a lo desigualdad, cuando se ejerce el poder del
largo de la historia humana una expresión monopolio y cuando existen asimetrías
recurrente del deseo de una vida mejor, con respecto al poder y a la información,
cuando no perfecta. asimetrías que afectan a las estructuras
institucionales de intercambio. En nombre
La mayoría de los proyectos y de los planes del libre mercado, en muchos países se
que calificamos de utópicos son modelos llevan a cabo graves violaciones de los
fijos y formales. Son lo que yo denomino derechos humanos y se quebranta el dere-
«utopías de la forma espacial»: esas ciuda- cho a la subsistencia de aquellos de cuyo
des y comunidades planificadas que en trabajo suelen depender las ventajas com-
todas las épocas nos han convencido de petitivas. La liberalización, no solo del
que puede reinar la armonía y de que se comercio, sino también de los mercados
podrían satisfacer por completo, de una financieros en todo el globo, ha desenca-
vez y para todos, los deseos humanos. El denado una tormenta de fuerzas especula-
problema que plantean estas utopías es doras, en particular en el mercado de la
que acaban reprimiendo el espíritu huma- vivienda y en la industria de la construc-
no y frustran todo deseo de exploración y ción, con las que el capital predador ha
de novedad. En la medida en que se han saqueado el mundo, en detrimento de
llevado a la práctica, los resultados han todo lo demás (sobre todo de las relacio-
sido más autoritarios y represivos que libe- nes sociales y el medio ambiente). Unos
radores. Suponen estas utopías que la his- cuantos fondos de protección, amparados
toria se detiene, lo que significa que no se por la ficción legal de que las entidades
espera que suceda nada nuevo y que no se financieras son de hecho personas indivi-
pueden contar historias nuevas. Las únicas duales y en el ejercicio de su derecho al
innovaciones que se permiten son aquellas beneficio por encima de todo, hacen
que ayudan a mantener la armonía existen- estragos de un lado al otro del mundo,
te. Al igual que la idea cristiana del paraí- destruyendo las economías nacionales
so, profundamente estática, estas utopías (como la de Indonesia en 1997-98 y la de
son tan aburridas que nadie las quiere. 2 Argentina en 2001). Y peor todavía: para
funcionar, el libre mercado neoliberal ne-
Luego están las utopías del sistema social. cesita que haya escasez. Si no la hay, se ha
En época reciente, los neoliberales han de crear. Esto es lo que hacen la propiedad
intentado convencernos de que la liberali- y el beneficio privados. La privatización
zación del mercado y el libre comercio, de lo público, con la consiguiente destruc-
junto con la propiedad y la iniciativa pri- ción de los derechos a la propiedad co-
vadas crearán riqueza, seguridad y felici- mún, y la conversión de todo en artículos
dad para todos y de que el sistema mer- de consumo son requisitos indispensables
cantilista nos proporcionará las ciudades para que pueda darse la acumulación de
de nuestros sueños. Pero en la práctica, capital. Por eso, se privatizan la educa-
esta utopía neoliberal ha tenido unos efec- ción, la sanidad y el agua y se ponen bajo
tos no deseados en nuestras oportunidades un régimen de derechos favorable a la cir-
vitales, en nuestras ciudades, en nuestra culación y acumulación del capital. Lo

2 Harvey, D., Spaces of Hope (Edimburgo: Edinburgh University Press, 2000).


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Utopías dialécticas 47

que yo denomino «acumulación mediante poder en sectores tales como el energético,


el desposeimiento» se convierte en el pro- los medios de comunicación, el farmacéu-
cedimiento dominante.3 tico, el transporte e incluso la construcción
y el comercio. A fin de cuentas, el merca-
Se ha perdido el derecho colectivo a la do libre no ha sido más que el medio
ciudad. La ciudad se ha entregado a las empleado para extender sin trabas ni res-
máquinas del crecimiento: los grupos tricciones el poder monopolista de las
financieros, los promotores inmobiliarios, empresas transnacionales, para llevar la
los especuladores y los usureros. El resul- Coca-Cola al último rincón del planeta y
tado ha sido la aparición de una escasez para no dejar un pedazo de tierra sin cons-
innecesaria (de puestos de trabajo, de truir. En Estados Unidos, para tomar un
vivienda) en medio de la abundancia. De ejemplo paradigmático, ha permitido ade-
ahí, las personas sin hogar que pueblan más un incremento de los ingresos de la
nuestras calles; de ahí, los mendigos que población con mayor nivel de renta, de tal
piden en el metro. En medio de unos forma que lo que gana el 1% de la pobla-
gigantescos excedentes de alimentos, hay ción más rica constituye hoy casi el 20%
gente que pasa hambre. Ciertas necesida- de la renta nacional de ese país, mientras
des básicas, como el agua limpia, se les que en los años setenta del siglo pasado
niega a quienes no pueden pagarlas. Los suponía menos de un 8%. Más impresio-
excluidos se ven obligados a beber el agua nante todavía ha sido el incremento en el
de los ríos infectados con el virus del cóle- caso de 0,1% de la población con mayores
ra. Eso es lo que hacen en realidad los ingresos, cuya parte proporcional de la
mercados libres. Y, pese a las santurronas renta nacional ha pasado de un 2% a un
afirmaciones que emanan de los centros 6% entre 1978 y 1998 (hoy esa proporción
del poder capitalista, ésa es la verdadera será todavía mayor). Algo parecido ha
consecuencia de optar por los derechos sucedido en todos los países donde se ha
inalienables de la propiedad privada y del implantado el neoliberalismo. Se podría
índice de beneficios. Hasta el Banco decir que el neoliberalismo solo ha servido
Mundial admite que esa pobreza, tanto para devolver el poder de clase a una
absoluta como relativa, no disminuyó sino pequeña elite de altos ejecutivos y finan-
que se incrementó a escala mundial cieros. Esta elite influye desproporcionada-
durante los «prósperos y alegres» tiempos mente en los medios de comunicación y
del neoliberalismo. Pero tras admitirlo, se en los procesos políticos e intenta conven-
apresura a insistir en que la pobreza solo cernos de que bajo el poder político y eco-
se podrá eliminar propagando aún más los nómico del neoliberalismo estamos mucho
principios neoliberales. Sin embargo, el mejor que antes. Y para ellos, que viven en
resultado real, algo que reconoce hasta la guetos dorados, el mundo sí parece un
Organización de Naciones Unidas, es la lugar mejor. Las ciudades contemporáneas
creación de un «planeta de barrios chabo- están más segregadas y fragmentadas que
listas». 4 nunca a causa de la riqueza. Desde luego,
no son las ciudades socialmente justas de
Por razones obvias –e interesadas–, quie- mis sueños.
nes poseen riquezas y poder defienden los
derechos y las libertades que acompañan a «Cada gobierno dicta las leyes en su pro-
la máquina de los sueños neoliberal. pio provecho», dice Trasímaco en la
Treinta años de libertades neoliberales han República de Platón, de modo que «en
producido importantes concentraciones de todas partes se identifica lo justo con lo

3 Havery, D., A Brief History of Neoliberalism (Oxford: Oxford University Press, 2005).
4 Davis, M., Planet of Slum (Londres: Verso, 2006).
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48 Los nuevos retos de la vida urbana

que es útil para el más fuerte». Karl Polanyi chos, decide el del más fuerte», decía
destaca lo mismo con otras palabras: cuan- Marx. Sin duda habrá que luchar, pero ¿en
do la idea de libertad «degenera en una qué ha de consistir esa lucha? Si todas las
simple defensa de la libre empresa» pasa a utopías de la forma espacial presentan
significar «libertad total para aquellos que fallos porque pretenden eliminar la fuerza
no necesitan incrementar sus ingresos, ni del cambio histórico, y todas las utopías
su ocio ni su seguridad, y unas migajas de del sistema social son igualmente represo-
libertad para toda esa gente que intenta, tal ras porque niegan la importancia constitu-
vez en vano, hacer uso de sus derechos tiva de la organización espacial urbana,
democráticos a fin de protegerse del poder ¿por qué concepción de la ciudad hemos
de los propietarios».5 de luchar entonces?

Diferentes movimientos se han opuesto a La respuesta se encuentra, en parte, en la


la utopía neoliberal. Conforme a los defen- formulación de Park. Esta –al crear la ciu-
sores de estos, existen otros sistemas, tales dad, nos recreamos a nosotros mismos– es
como la lucha de clases, la lucha contra el una proposición dialéctica a la que corres-
racismo o la lucha feminista, que termina- ponde una utopía dialéctica. Hay en la his-
rán llevándonos a la perfección del comu- toria abundantes elementos relacionados
nismo, del socialismo, del anarquismo, del con esa idea. Según Saint-Simon, ningún
feminismo, del ecologismo o del sistema orden social puede cambiar si no están
que sea. Por desgracia, estos proyectos utó- presentes en él de forma latente algunas de
picos alternativos también presentan las características del nuevo. Las revolucio-
defectos fatales (como se pone de mani- nes no son una ruptura completa, sino que
fiesto en las raras ocasiones en que se esta- lo que hacen es darle la vuelta a las cosas.
blecen medidas para llevarlos a la prácti- Se pueden resucitar antiguos derechos y
ca). Prescinden completamente de los pro- definir los nuevos: como el derecho a la
blemas que surgen cuando se crean estruc- ciudad que, como he empezado diciendo,
turas espaciales sobre el terreno. La territo- no es simplemente el derecho a acceder a
rialidad del poder y de la organización lo que marcan los especuladores y los pla-
política se considera neutra en los asuntos nificadores estatales, sino que es un dere-
humanos (cuando sabemos en la práctica cho activo a hacer la ciudad más acorde
que las formas espaciales son elementos con nuestros deseos y a recrearnos confor-
constitutivos de las relaciones sociales). me a una imagen distinta.
Las utopías del sistema social ignoran lo
que sucede cuando los muros, los puentes El utopismo dialéctico no puede ser algo
y las puertas se transforman en estructuras individual precisamente porque la ciudad
de la acción social, cuando se establecen es un producto colectivo. Por consiguiente,
comunidades cerradas, líneas divisorias y ha de ser un proyecto colectivo, un dere-
fronteras estatales que dan lugar a la exclu- cho colectivo cuyo ejercicio depende
sión y la discriminación (consideremos la esencialmente de la creación de unas
historia de los kibutz israelíes, que comen- medidas colectivamente adoptadas para
zaron siendo un proyecto socialista y ter- remodelar, conforme a nuestra nueva ima-
minaron en empresas privadas). gen, los espacios urbanos, las condiciones
medioambientales y las prácticas sociales.
Raramente o nunca renunciarán volunta- Para crear un nuevo terreno comunal urba-
riamente a sus derechos y libertades quie- no, que incluya espacios para la política y
nes detentan el poder. «Entre iguales dere- la discusión públicas, una esfera pública

5 Polanyi, K., The Great Transformation: The Political and Economic Origins of our Time, Boston: Beacon Press,

1957, pp. 249-58.


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Utopías dialécticas 49

de participación democrática activa, es cesidades y deseos colectivos y recrear así


necesario que se retire la ola de privatiza- nuestras vidas cotidianas, a remodelar
ciones que fue el lema del neoliberalismo (como si dijéramos) nuestras prácticas
destructor de estos últimos años. ¡Libere- arquitectónicas; es, sencillamente, el dere-
mos los centros comerciales de las estruc- cho a definir una manera alternativa de ser
turas de vigilancia y poder! Tenemos que humano. Este derecho ha de permanecer
imaginarnos una ciudad más incluyente, permanentemente abierto. Si, como señaló
aunque no por ello carente de tensiones, alguna vez Alfred North Whitehead, toda
no solo basada en un diferente orden de la naturaleza humana consiste en la bús-
derechos, sino también en unas prácticas queda y la creación permanente de nove-
políticas y económicas distintas y en un dad, y si los seres humanos, como parece
acceso más abierto a sus espacios. El dere- quedar claro en la historia, son asombro-
cho individual a ser tratado con dignidad, samente inventivos y creativos en la bús-
como un ser humano, y el derecho a la queda de esa novedad, la ciudad no puede
libertad de expresión son demasiado valio- ser una forma espacial esclerotizada, para-
sos para dejarlos de lado, pero a estos lizada. Mantener los espacios urbanos
hemos de añadir otros: el derecho a unas abiertos y flexibles, crear puntos de apro-
oportunidades vitales adecuadas y a una piación y de discusión públicas y modelar
ayuda material básica, el derecho a la en formas construidas y configuraciones es-
inclusión, a la eliminación de barreras y a paciales de esperanza permanente los
la diferencia. La tarea, como sugería mundos de la memoria y del deseo son
Polanyi, es ampliar la libertad y los dere- elementos esenciales para la práctica del
chos allende los estrechos límites en los utopismo dialéctico.
que los tiene confinados el neoliberalismo.
Si una vez imaginamos y construimos
El derecho a la ciudad es un derecho acti- nuestro mundo urbano, podemos volver a
vo: a construir la ciudad de una forma dis- imaginarlo y a construirlo otra vez, y otra,
tinta, a modelarla conforme a nuestras ne- y aún otra más.
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Espacio público

Zygmunt Bauman

Zygmunt Bauman (Poznan, Polonia, 1925) fue profesor emérito de


Sociología de la Universidad de Leeds, centro donde impartió
docencia desde 1972 hasta 1990. Anteriormente, también dio cla-
ses en la Universidad de Varsovia y la Universidad de Tel Aviv.

Zygmunt Bauman es conocido alrededor del mundo por trabajos


como Legisladores e intérpretes (Universidad Nacional de
Quilmes 1997), Modernidad y Holocausto (Sequitur, 1998),
Modernidad y ambivalencia (Anthropos, 1996), Posmodernidad
Etica (Siglo XXI, 2004). Asimismo, también destacan sus últimos
trabajos sobre la «Sociedad líquida»: Amor Líquido (Fondo de cul-
tura económica, 2005), Vida Líquida (Paidós, 2006) o Miedo
Líquido (Paidós, 2007). A lo largo de su carrera ha recibido nume-
rosos premios a nivel europeo y mundial entre los que destacan el
Premio Amalfi en 1990, galardón de sociología y ciencias socia-
les europeo, y el Premio Adorno en 1998.
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Espacio público

El «ágora» es el lugar donde coinciden el trarse cautelosa con las ansias de conquis-
oikos (lo doméstico, el dominio de lo «pri- ta que podrían llevar alguno de los interlo-
vado») y el oikoumene (lo político, el cutores a apropiarse del punto de encuen-
dominio de lo «público»). Se encuentran tro, a adjudicarse su administración exclu-
en ella para conversar, y el objetivo explí- siva y a limitar de forma permanente el
cito o implícito del intercambio (en todas derecho de entrada del otro, reservándose
sus formas: discursos formales recibidos para sí el derecho monopolista o casi mo-
con aplausos, silbidos o abucheos; discu- nopolista de ofrecer la traducción autoriza-
siones más o menos acaloradas, arengas y da. Al igual que el aire solo existe cuando
sermones, acuerdos y disputas, etcétera) se sopla, y el río, si fluye, así también el
alcanza allí una doble traducción satisfac- ágora solo existe por la acción de una tra-
toria o, al menos, aceptable: las preocupa- ducción continua y libre de trabas.
ciones y deseos privados se traducen en
cuestiones públicas; y las necesidades y las Idealmente, pues, ambas fronteras, la que
ambiciones públicas, en derechos y obli- separa el ágora del dominio de lo privado,
gaciones privadas. Es en el ágora donde se por un lado, y la que la separa del domi-
vuelve a negociar el pacto conforme al nio de lo público, por el otro, estarán mar-
cual los individuos se integran en una tota- cadas por un intenso tráfico en ambas
lidad social (ya sea una tribu, una comuni- direcciones. A veces, sin embargo, puede
dad local, un estado-nación o, en una suceder que el tráfico en una u otra de
mayor perspectiva, la humanidad). estas fronteras quede reducido a un goteo
que podría hacer inadecuada o ineficaz la
Por consiguiente, el ágora ha de ser un traducción, la raison d’être del ágora y su
espacio simultánea e igualmente hospita- modo mismo de existencia; podría incluso
lario para lo que llega del dominio de lo paralizarse por completo. Ninguna de
privado y del domino de lo público. Pero estas fronteras está fortificada; apenas vigi-
para ser y continuar siendo hospitalario ladas y eminentemente permeables, las
tiene que defender su independencia por dos son vulnerables y están permanente-
encima de todo. No puede ser la propie- mente expuestas a la invasión. Puesto que
dad o un simple reducto de ninguno de a ambas partes les puede resultar inquie-
los dos. De serlo, el flujo de traducción se tante o pesada la necesidad de dejar la tra-
vería constantemente entorpecido y se po- ducción a la ventura de la libre iniciativa
drían distorsionar los resultados. Llevado o de la libre oposición, invadir el ágora a
al extremo, la traducción se estancaría y fin de reprimir esa necesidad o de desha-
se produciría una ruptura definitiva de la cerse de ella por completo, al menos por
comunicación, al eliminar una de las dos un tiempo, será siempre una tentación
lenguas a la otra, con la que debería ha- para sus actores. El ágora nunca está a
berse encontrado en igualdad de condi- salvo y casi nunca tiene seguridad en sí
ciones. misma. No puede contar con la buena
voluntad de los ocupantes de cualquiera
Al invitar tanto al oikos como al oikoume- de los dos reinos vecinos ni con su sumi-
ne, el ágora ha de permanecer alerta y mos- sión voluntaria al código de comporta-
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54 Los nuevos retos de la vida urbana

miento (a la norma del respeto mutuo, en ma recorría Europa: el fantasma del totali-
particular) que se ha de observar a fin de tarismo, ya fuera en su vertiente fascista o
mantener vivo el diálogo. La superviven- comunista. Y la característica más conspi-
cia del ágora depende exclusivamente de cua de ese totalitarismo fue la coloniza-
su espíritu de independencia, de su vigor ción absoluta del ágora por parte del esta-
y de su ritmo. do y su sometimiento a la autoridad exclu-
siva del estado.
A lo largo del siglo XX, lo que interesaba y
acaparaba la atención de la mayoría de las La tentación de invadir y colonizar el
mentes más perceptivas y perspicaces de ágora y la amenaza de que los estados
todas y cada una de las denominaciones sucumbieran a esta tentación parecía aún
políticas era la frontera/el frente que sepa- más realista debido a la realidad de unas
raba/conectaba el ágora y el oikoumene, ambiciones estatales a una soberanía terri-
en su interpretación moderna de la bürger- torial exclusiva y completa. Aunque las
liche Gesellshaft1 y el estado-nación, res- realidades del poder siempre se quedaran
pectivamente. La mayor parte del siglo XX por debajo del ideal implícito en la reivin-
se vivió bajo el influjo de dos potencias dicación de soberanía, se aproximaron
totalitarias, proclives a querer imponer su más a ese modelo completo e inflexible de
dominio a escala mundial, y de su traumá- soberanía estatal que en cualquier otro
tica memoria reciente. período de la historia; y, desde luego,
mucho más que en el período actual de
La influencia de ambos regímenes totalita- globalización acelerada, con un planeta
rios se extendió allende sus fronteras esta- entrecruzado por las autopistas de la
tales. Las respuestas radicales e implaca- comunicación y donde el valor defensivo
bles a esa enojosa incertidumbre asociada del espacio es cada vez menor. Hacia el
a los sistemas sociales basados en el diálo- final del proceso de creación nacional
go despreocupado del ágora (sistemas asociado con la fase más «sólida» de la
conocidos bajo el nombre de «democra- modernidad, la posibilidad de integrar
cia») fueron tomadas como modelos y social, cultural y económicamente gran-
copiadas por muchos ciudadanos de unos des territorios y sus pobladores en totali-
regímenes nominalmente demócratas: los dades políticas vino emparejada con la
reporteros de los periódicos más importan- capacidad técnica para rodear esas totali-
tes de los países democráticos –esos sím- dades con unas fronteras casi impermea-
bolos de la democracia que pocas décadas bles, tras las cuales se podía procurar,
antes parecían abrumar al mundo posterior establecer y, por consiguiente, defender
a la Ilustración y se consideraban la cúspi- una soberanía completa y la necesaria tri-
de del progreso político y ético– se desha- ple autarquía, económica, cultural y polí-
cían en elogios cuando describían la situa- tica, sobre la que tenía que basarse.
ción de orden, estabilidad, paz social y
disciplina ciudadana que había descendi- Aunque se diría que un ágora fuerte y con
do sobre Italia y Alemania tras el brutal recursos, compuesta por una red de aso-
desmantelamiento de sus instituciones ciaciones e instituciones autónomas, pare-
democráticas y la invasión y la conquista cía el medio más fiable y duradero de
del ágora por parte del estado. Se podría hacer realidad esa posibilidad, dado el
decir, parafraseando a Marx, que durante aumento de las capacidades y de los recur-
la mayor parte del siglo pasado un fantas- sos de los poderes estatales, había que

1 Su equivalente inglés, «civil society»[en español, «sociedad civil], es bastante equívoco. En la traducción se
pierde la relación entre el propietario /administrador del oikos y el ciudadano de la polis que la compresión de
sus nombres en alemán deja suponer.
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Espacio público 55

contar con que surgiera la «inclinación un mecanismo de silenciamiento cada


totalitaria» (como la denominaba Hannah vez más fiable.
Arendt), la tendencia a tomar atajos, en
lugar de seguir unas rutas más largas, lle- Es del todo probable que este método de
nas de revueltas y pobladas de riesgos. Los distorsión de la comunicación, más sofisti-
«atajos», para tomar un término de Jürgen cado y refinado (pero por esa misma razón
Habermas, se reducen, en definitiva, a más difícil de notar y de combatir) adquie-
multiplicar las «distorsiones comunicati- ra cada vez más importancia a expensas de
vas» por el procedimiento de impedir que los recursos ortodoxos. Por una vez, su
se articulen todos o algunos de los postula- radicalidad lo hace más eficaz: lleva la
dos provenientes del otro extremo del represión política fuera del dominio del
ágora, del dominio de lo «privado»; y en discurso político y de la acción que se
los casos en los que ya se haya dado esa reconoce como práctica política, golpean-
articulación, apoderándose de las posibili- do antes, en el punto en el que los postula-
dades de darles voz. La regulación de los dos que se pretende excluir del ágora toda-
medios y la censura de sus contenidos son vía no han alcanzado el umbral de la arti-
las armas más conocidas y en su momento culación y, por consiguiente, de la política.
fueron la más utilizadas para llevar a cabo Al margen de las ventajas que pueda tener
la distorsión deliberada. Pero también hay el «silenciamiento silencioso», todavía más
otras maneras menos toscas, menos evi- importante es el hecho de que las alterna-
dentes y menos obstruccionistas (y, por tivas ortodoxas, como la regulación de los
consiguiente, con menos probabilidades medios y la censura, son cada vez más difí-
de encontrar resistencia) de conseguir el ciles de emplear con cierto éxito, ya que la
mismo efecto: unas maneras que constitu- globalización del flujo informativo ha
yen (como indica Thomas Mathiesen2) un alcanzado un punto inalcanzable para el
«silenciamiento silencioso», un proceso poder de control estatal. Esas alternativas
«que no hace ruido, es subrepticio, pasa se hacen cada vez más irrelevantes y hasta
desapercibido y es sigiloso e inmaterial». se podría decir que contraproducentes: la
El «silenciamiento silencioso»: intensidad en la producción y la rapidez en
la distribución («distribución en el sentido
es estructural, forma parte de nuestra de «poner a disposición», pero no necesa-
vida cotidiana, es ilimitado y, por lo riamente en el de «entregar» ni mucho
tanto, se imprime en nosotros; es sigilo- menos en el de «adquirir», por no mencio-
so y, por consiguiente, pasa desapercibi- nar en el de «retener») han transformado la
do; y es dinámico en el sentido de que información, que ha dejado de ser la fuen-
se extiende y cada vez abarca más par- te de conocimiento más valiosa y se ha
celas de nuestra sociedad. El carácter convertido en el mayor impedimento para
estructural del silenciamiento «exonera» la formación del conocimiento. Cuando el
a los representantes del estado de toda dominical de un periódico como The New
responsabilidad; su carácter cotidiano lo York Times contiene más bits de informa-
hace ineludible desde el punto de vista ción de la que podía llegar a acumular el
de quienes son silenciados; su carácter más culto de los hombres renacentistas en
ilimitado lo hace especialmente eficaz toda su vida, y puesto que el volumen de
en relación con el individuo; su carácter información creado en los últimos 30 años
sigiloso lo hace más fácil de legitimizar; es superior al volumen producido durante
y su carácter dinámico lo convierte en los anteriores quince mil años de historia

2 Véase Thomas Mathiesen, Silently Silenced: Essays on the Creation of Acquiescence in Modern Society
(Waterside Press, 2004, pp. 9,14).
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56 Los nuevos retos de la vida urbana

humana, la información y el conocimiento La mentira política es aparentemente lo


han tomado caminos diferentes, y parece opuesto al secreto (a diferencia de los
que la distancia entre ellos será cada vez secretos de estado, se vocea a los cuatro
mayor. vientos en nombre del «conocimiento
público» y se machaca con ella a los ciu-
Entre los principales factores opuestos al dadanos «por su propio bien»), pero para
ágora (porque distorsionan la comunica- ser eficaz en el asalto contra la libertad del
ción) hay otros dos fenómenos que, tal ágora, ha de basarse en el supuesto de que
vez, mantienen vivo en la actualidad el el estado sabe cosas que sus súbditos son
temor de su invasión por parte del estado: incapaces de aprender y es mejor que no
los secretos de estado y las mentiras políti- las sepan, a no ser que saberlas les sea nece-
cas, cuyo volumen y frecuencia, e incluso sario «para su propio bien». Al contrario
se podría decir que su impacto en la efica- del secreto (es decir, de la ocultación por
cia del debate político, son cada vez parte del estado de una información que
mayores. posee), en el caso de la mentira política, el
estado fabrica una información que finge
Ya Georg Simmel demostró que todas las tener, aunque, de nuevo por «el propio
partes en conflicto recurren al secreto por bien de los ciudadanos», no puede desve-
la ventaja que supone sobre un adversario lar ni sus contenidos ni sus fuentes. Toda
privado de acceso a unos factores poten- pregunta, toda duda que puedan plantear
cialmente importantes para la situación y, los escépticos resulta así descalificada de
por consiguiente, obligado a avanzar a antemano y está abocada a quedar para
tientas donde y cuando la otra parte se siempre sin resolver. Recurrir a la mentira
puede mover con confianza. Además, la política apenas entraña riesgos: puesto que
conciencia (o la mera suposición) de que todas las pruebas y argumentos potencia-
la «otra parte» mantiene en la oscuridad les están firmemente instalados en el ámbi-
ciertas partes (desconocidas e indefinibles) to inaccesible de los secretos de estado, es
de la escena genera una atmósfera de imposible dejar a este en evidencia, al
incertidumbre y, en consecuencia, puede menos sin que quede un «razonable mar-
minar profundamente la confianza y el gen de duda». En el caso de que ciertos
poder de decisión de sus detractores acontecimientos desenmascaren el engaño
potenciales. Estos son efectos generales e y lo expongan al público (como sucedió
intemporales del secreto. En la actualidad, con la armas de destrucción masiva que se
sin embargo, gracias a las facilidades técni- decía que podía lanzar Saddam Hussein
cas para reunir, almacenar y procesar la sobre las islas Británicas de la noche a la
información, puede que el dominio del mañana), el estado siempre sigue contan-
secreto haya aumentado enormemente. do con que la memoria pública es lamen-
Hoy puede incluir (y sin duda, incluye) tablemente breve y no deja de acortarse y
información «personal», con frecuencia con que la atención pública es notoria-
íntima y potencialmente comprometedora mente voluble. La mentira se olvidará
y difamadora, la cual puede exponer (y enseguida o en el momento de quedar al
probablemente expone) a los individuos descubierto ya no ocupará un lugar central
que muestran su disconformidad y/o que en la atención del público. En la mayoría
defienden unas demandas o unas posicio- de los casos, ni las dudas llegan a esclare-
nes opuestas al poder a la amenaza de una cerse ni los escépticos consiguen probar
represalia instantánea o incluso de una nunca que estas eran fundadas: al menos,
incapacitación preventiva: un golpe más a no antes de que acabe el periodo estable-
la confianza y poder de determinación, ya cido por la ley (30 años en Gran Bretaña),
de por sí disminuidos, de los actores tras el cual los archivos pasan al dominio
potenciales del ágora. público. Si las advertencias estatales de la
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Espacio público 57

posibilidad de un desastre inminente no se tira política es un recurso ideal a la hora de


confirman (como sucedió en el caso del mantener la sensación de emergencia con-
cierre temporal de los aeropuertos y la tinua, de incertidumbre y de angustia por
introducción de nuevas «medidas de segu- lo que pueda pasar: una estratagema que
ridad», más severas y rigurosas, tras el probablemente se inventaría, de no estar
anuncio del descubrimiento del complot ya firmemente consolidada en la práctica
de las «bombas líquidas»), nunca podre- política.
mos decidir con certeza si la amenaza no
llegó a materializarse gracias a la eficacia El secreto de estado, la mentira política y el
y a las contramedidas del gobierno o por- ascenso de la seguridad personal al rango
que estaba basada en una información de cuestión política de máxima prioridad
errónea y mal recabada, además de poco ejercen una influencia debilitadora en el
fidedigna, cuando no directamente inven- ágora. Frenan la articulación y el avance
tada. de otras cuestiones públicas alternativas,
anulando así la posibilidad de someter a
Todo esto parece garantizar que en un consideración pública su gravedad y su
futuro próximo la mentira política se urgencia, por un lado, y la de formar una
encontrará entre las prácticas guberna- opinión pública equilibrada y bien infor-
mentales más comunes. En una época en mada, por el otro. A la larga erosionan la
la que los estados tratan de encontrar ur- capacidad pública de traducción de los
gentemente unas nuevas bases en las que intereses privados en cuestiones públicas y
asentar su autoridad y su exigencia de obe- a la inversa, una traducción que es la savia
diencia (habiéndose debilitado o en riesgo del ágora –y a través de ella de la democra-
de quedar completamente desmanteladas cia viable– y la condición indispensable
las existentes, fundamentalmente la pro- para una comunicación eficaz entre el
mesa y en gran medida la práctica de un oikos y el oikoumene. De este modo dejan
«estado benefactor» que aseguraba a sus el espacio del ágora preparado para otra
ciudadanos contra los reveses de la fortuna invasión y conquista, proveniente del lado
y las desgracias sufridas individualmente, menos esperado: la invasión de los intere-
aunque causadas por los desajustes socia- ses y preocupaciones individuales y priva-
les), una alternativa atractiva es hacer hin- dos, que ya no llegan al ágora en busca de
capié en la seguridad personal (la protec- ser traducidos al vocabulario de las tareas
ción contra los alimentos, las drogas y los comunitarias, sino para reconfirmar y
humos perjudiciales para el cuerpo, contra reforzar su individualidad y su carácter pri-
los abusos sexuales, los pedófilos y los vio- vado, quieras que no y por defecto, más
ladores, contra los merodeadores y los men- que deliberadamente, y como consecuen-
digos molestos, contra la conducta incivil cia directa o indirecta de la futilidad de
en los espacios públicos, contra los con- cualquier intento de buscar soluciones
ductores que sobrepasan la velocidad per- colectivas a los problemas individuales.
mitida, los ladrones y los asaltadores, con- Me atrevería a sugerir que esta invasión,
tra los agresores armados, los terroristas, hasta no hace tanto tiempo impensable y
los fumadores, etcétera). Sin embargo, a hoy en plena actividad, constituye la prin-
fin de hacer efectiva esta nueva legitima- cipal amenaza para la vida y la eficacia del
ción de la autoridad estatal, los gobiernos ágora, además de ser la más difícil de com-
se ven tentados a exagerar el volumen y la batir. Pero ¿cuáles son las fuentes de esta
intensidad de las amenazas a la seguridad; nueva amenaza?
asimismo necesitan desesperadamente de-
mostrar en público su decisión de comba- El debilitamiento gradual de la soberanía
tirlas y su diligencia para eliminarlas antes del estado-nación, tras la cesión de mu-
de que lleguen a hacerse realidad. La men- chos de sus poderes a organismos suprana-
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58 Los nuevos retos de la vida urbana

cionales y la evaporación de otros tantos todo intento de traducir los problemas


en el «espacio de flujos» global (para utili- individuales a cuestiones públicas termine
zar la terminología de Manuel Castell), lo repercutiendo en la esfera de la vida perso-
inhabilita para llevar a cabo muchas de las nal o de las políticas más próximas a esta y
funciones que anteriormente realizaba o retornando a la lista de tareas a las que han
intentaba y prometía realizar. Los restantes de hacer frente e intentar resolver por sí
poderes del estado no alcanzan el volu- mismos los individuos, aceptando además
men que requieren sus órganos e insti- toda la responsabilidad en el caso de que
tuciones para abarcar toda la gama de fun- fracasen.
ciones que ejercían en el pasado. Bajo
estas nuevas circunstancias, los gobiernos Se abandona a los individuos, se les sen-
de los estados-nación se ven obligados a tencia a no poder compartir sus preocupa-
«contratar» una parte cada vez más grande ciones, a no tener otra referencia que ellos
de su repertorio tradicional a unas fuerzas mismos, ni otra ayuda que la que se den a
del mercado políticamente incontroladas, sí mismos. Desconsolados por la pérdida
al tiempo que «entregan subsidiariamente» del tipo de comunidad prediseñada, prefa-
gran parte del resto al dominio de la vida bricada y preestablecida a la que pertene-
personal o de las políticas más próximas, cían antes de empezar a actuar, tienen que
al dominio de la iniciativa individual, los tejer sus propias redes sociales para prote-
recursos individuales y la responsabilidad gerse, hilando el hilo, fino y quebradizo,
individual, un dominio confinado a los lí- de los vínculos interpersonales (y los vín-
mites del oikos. culos no pueden ser muy estrechos, a fin
de que sea más fácil deshacerlos si se
Este proceso le confiere un poder aparente diera la necesidad, como seguramente
al universo del oikos y a sus residentes; será el caso). Una vez que entran en una u
tanto es así que la «desregulación» y la otra de las muchas agorae de «iniciativa
«individualización», dos corrientes geme- local», los individuos solo se ven entre
las que fueron ampliamente difundidas, ellos, a excepción de unos cuantos com-
llegaron a calificarse de pasos decisivos pères, animadores y consejeros profesio-
hacia la emancipación de los individuos nales o voluntarios, que trazan y comple-
de la debilitadora dependencia del «estado mentan sus tácticas y se pronuncian sobre
nodriza» y de sus desagradables y obstacu- sus resultados. No se ve por ningún lado
lizadoras injerencias. Por añadidura, se las nada que se pueda identificar con el oikou-
consideraba una expansión sin preceden- mene. Cualquier «totalidad» que uno
tes del poder individual para elegir y actuar alcance a distinguir dentro de un ágora,
de acuerdo con esa elección. Numerosos solo será un producto secundario tempo-
observadores, sin embargo, informan de ral de su interacción, tan volátil y tan que-
que gran parte de los individuos –el objeti- bradizo como las redes que tejen y el hilo
vo de ese ejercicio emancipador– conside- que utilizan para tejerlas. Esta suerte de
ran que los retos vitales resultantes de esa «totalidad» siempre está por completar y
emancipación los abruman y a su manera dura lo que dura; es eminentemente revo-
los incapacitan, que superan sus recursos y cable a demanda de los interesados y
capacidades y finalmente acaban por des- desde el principio se supone (y se espera)
poseerlos de todo poder. Abrir el ágora a que durará solo lo que se desee que dure
las cuestiones privadas es un aspecto del y ni un minuto más. No se espera ni se
proceso; pero la provisión de un escudo desea que esta «totalidad» venga a susti-
que proteja a quienes podrían sufrir indivi- tuir a la comunidad ausente; su función es
dualmente los inconvenientes que tal vez cubrir el vacío dejado por las comunida-
surjan al establecer la agenda de las tareas des de antaño, que estaban ya estableci-
comunes, es otro. Lo más probable es que das y solo había que utilizarlas. Una tarea
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Espacio público 59

que es imposible y por eso se ha de repe- dad tradicionalmente transmitía la imagen


tir infinitamente. de salidas cerradas y de una estancia prede-
terminada y difícil de interrumpir; la «red»
Yo sugiero la denominación de «comuni- está compuesta tanto de conexiones como
dades de guardarropa» para las «totalida- de desconexiones. La participación en la
des» que emergen y desaparecen a diario comunidad ortodoxa estaba «objetivamen-
en los agorae de hoy en día. Con esta te» definida, pre-asignada, y no era una
expresión metafórica me refiero al «objeti- cuestión de elección personal. La red
vo unitario» que emerge en el guardarropa envuelve al individuo, la urden las acciones
de un teatro, cuando numerosos indivi- individuales y su composición es perpetua-
duos llegados al mismo tiempo desde mente variable; es tan fácil salir de la red
lugares diferentes y distantes entre sí se como entrar en ella. La razón de ser de la
reúnen durante un rato en un mismo lugar comunidad ortodoxa era garantizar que los
para colgar sus abrigos, solo para descol- vínculos interpersonales fueran duraderos y
garlos y tomar cada cual su camino cuan- que sus miembros permanecieran unidos
do baje el telón. mediante una serie de lealtades y obliga-
ciones mutuas, a las que no podían renun-
Las «comunidades de guardarropa» son ciar. En las redes y en las comunidades de
comunidades a la carta. Comparten con las guardarropa ni se espera ni se desea que los
«comunidades de pertenencia» la cualidad vínculos sean duraderos, ni mucho menos
de reunir a la gente, dándoles un mismo para siempre: en principio todo se puede
objetivo, inspirando unas acciones sincro- volver a negociar y a todo se le puede
nizadas y legitimando (simplemente por el poner un fin inmediato.
tamaño del grupo en el que se ejecutan las
acciones) la pauta de conducta que sigue *
individualmente cada uno de los presentes
(aunque esta sea sorprendentemente simi- La popularidad de los programas de «Gran
lar en todos ellos). No comparten, sin Hermano» solo se puede explicar por el
embargo, y hacen gran hincapié en ello, la hecho de que son la versión contemporá-
autoridad que detentan las «comunidades nea de los dramas alegóricos o morales
de pertenencia» para determinar la com- medievales, en los que se representaba, de
posición de sus miembros y, sobre todo, una forma condensada y reducida a sus
para convertir la participación (a tal fin, elementos esenciales, la lógica interna y
descrita como «pertenencia») en una obli- las pautas, a menudo desapercibidas, pero
gación y representarla como si fuera un fielmente seguidas, de la vida cotidiana de
derecho. A diferencia de las comunidades los espectadores.
de pertenencia, la «pertenencia» en las
«comunidades de guardarropa» (se refiera A los millones de adictos a las sucesivas
a lo que se refiera ese término en su caso) entregas del programa televisivo les resul-
ni precede a las interacciones ni predeter- ta muy fácil identificarse con los aprietos
mina su carácter, sino que emerge en el que viven los personajes de esta intermi-
transcurso de las mismas y se para y «pasa nable saga: reconocen sus propias expe-
a ser historia» en el momento en que aca- riencias en las de los residentes de la
ban dichas interacciones. «casa» y les descubren un sentido que
hasta ese momento les había pasado des-
Es sintomático que el término «comuni- apercibido, nunca habían sospechado o
dad» esté actualmente siendo sustituido no solo intuían vagamente. Los programas de
solo en el vocabulario de las ciencias socia- «Gran Hermano» recalcan –y lo hacen sin
les, sino también en el habla cotidiana, por vergüenza, abiertamente, a plena luz y
el concepto de «red». La idea de comuni- sin dejar resquicio alguno a la imagina-
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60 Los nuevos retos de la vida urbana

ción– la verdad oculta de un mundo en el y de astucia. A fin de cuentas, la causa últi-


que los individuos están continuamente ma de la exclusión no es que las víctimas
entrando y saliendo de unas comunidades se lo merezcan, sino que el orden de cosas
de guardarropa endémicamente precarias no es negociable. Y las ceremonias de
y efímeras. exclusión, regulares y repetitivas, constitu-
yen los momentos más destacados del pro-
Y así es. Con cada nueva entrega, una grama. Esos son los días que los adictos al
nueva serie de personas se instala de forma programa aguardan conteniendo la respira-
aleatoria en la Casa de Gran Hermano, sin ción; esos son los acontecimientos sobre
que exista entre ellos una historia o unos los que se hacen apuestas, los aconteci-
vínculos previos que justifiquen su unión, mientos hacia los que se dirigen y para los
una unión que todos consideran temporal. que se preparan los residentes y quienes
Todos llegan con sus propias biografías a siguen sus pruebas y tribulaciones por la
cuestas, todo lo diferentes que pueden ser pantalla del televisor…
las biografías individuales, y también con
sus idiosincrasias particulares, sus multico- Cuando se pone fin a la serie de exclusio-
lores experiencias, sus caracteres, sus tem- nes, los residentes desaparecen de nuestra
peramentos, sus expectativas y sus prefe- vista y vuelven a ese no lugar del que
rencias… Obviamente tendrán que empe- emergieron al principio del programa, al
zar por invocar, esforzarse en mantener tiempo que los espectadores, habiendo
y negociar partiendo de cero lo que vaya desaparecido el foco de atención que
a unirlos o separarlos en las semanas durante un tiempo mantuvo precariamente
siguientes. A los residentes no se les da unidos sus dispersos intereses, también se
mucho tiempo para llevar a cabo unas separarán y se desperdigarán, siguiendo
tareas tan complejas y, en principio, tan cada cual su propia trayectoria en pos de
desalentadoras. No se les garantiza la hos- sus objetivos particulares. Es de esperar, sin
pitalidad del dueño y gestor de la casa; por embargo, que el tiempo que han pasado
el contrario, a los residentes se les advierte viendo y hablando sobre el drama de
con la mayor claridad que hagan lo que «Gran Hermano» no sea un tiempo des-
hagan su estancia en la casa será limitada, aprovechado y que en algo se hayan enri-
que no depende de ellos determinar ese quecido. Tal vez, ahora serán capaces de
límite y que el límite de la negociación no dar una respuesta cuando se planteen la
es negociable. Pueden escoger la forma de cuestión de cómo es la vida: la vida es tal
proceder, pero no pueden elegir continuar cual se ve en «Gran Hermano».
en la casa o abandonarla…
«Gran Hermano» es un retrato de la vida
Los más lentos e ineptos no tardarán en ser contemporánea. Yo sugiero, además, que
eliminados de las pruebas subsiguientes. Si podría servir también de representación del
quieren permanecer en la casa, todos ellos ágora contemporánea. Al igual que en el
tendrán que ser más espabilados que el escenario estrechamente vigilado y reclui-
resto, antes de que el resto los elimine a do del esotérico mundo de «Gran Herma-
ellos. La exclusión del juego no depende no» presentado a los espectadores bajo la
de lo listos o lo entusiastas que sean en sí rúbrica de «reality show televisivo», solo
mismos, sino de demostrar que son más lis- los intereses, las empresas y los asuntos pri-
tos y más entusiastas que los demás. El día vados acceden al equivalente/sustituto del
de la exclusión llegará inevitablemente; de ágora contemporánea, mientras que las
hecho, todas las semanas un miembro del «cuestiones públicas» y sus futuros porta-
grupo ha de ser expulsado, al margen de voces guardan sus distancias y dejan que la
que haya más personas que no llegan al actividad privada «se muestre en lo que
nivel requerido de ingenio, de dedicación vale» enfrentada a la rivalidad y la mutua
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Espacio público 61

competencia, siempre dispuestos a mani- solución duradera, que no provoque dis-


festar su neutralidad y apegados a la norma crepancia o que la que provoque sea míni-
inquebrantable del «no nos llame; nosotros ma: solo se puede recurrir a los «acuerdos»
le llamaremos a usted». Las ambiciones y (los «acuerdos» no se supone que duren:
los intereses privados reconfirman y refuer- son arreglos temporales que siempre se
zan el ágora contemporánea con su condi- consideran y muchas veces se presentan
ción quo ante: la de los individuos que se explícitamente como condicionales, pasa-
impulsan a sí mismos, que se mantienen a jeros y sobre todo revocables). Todo equili-
sí mismos y que en sus esfuerzos por resol- brio entre compromiso y elección termina-
ver sus problemas individuales, por articu- rá encontrándose antes o después insatis-
lados que estos estén, apenas obtienen de factorio, y todo acuerdo terminará siendo
la compañía de los otros sino un refuerzo suspendido y sometido a una nueva nego-
de su propio empeño en concentrarse en la ciación, y así continuará la búsqueda de
consecución de sus intereses individuales, una fórmula ideal (e inalcanzable). En la
al margen del coste que esto pueda tener variedad contemporánea del ágora, sin
para los demás. Menos obtienen todavía de embargo, los dados están trucados. Invaria-
la lealtad, la cooperación y la solidaridad, blemente, es al compromiso al que se obli-
y nada en absoluto de los compromisos de ga a justificarse en términos de los servi-
lealtad, cooperación y solidaridad a largo cios que le presta a la elección, mientras
plazo (por no hablar de los indefinidos). que se le niega el derecho de esperar y exi-
gir lo mismo de esta. En caso de conflicto
La resolución del conflicto entre compro- entre ambos, el resultado a favor de la
miso y elección es de hecho el tema cons- elección viene predeterminado por las
tante de la creciente familia de los reality reglas del juego de la vida. En esta lucha
shows televisivos, para los cuales es sin fin entre la libertad de elección y la
imprescindible el ritual recurrente de la seguridad de la existencia, la realidad tal
guerra de desgaste de todos contra todos, cual se ve en la TV y la realidad tal como
al estilo de lo que sucede en Gran Herma- la experimentan cotidianamente los espec-
no, que es el miembro más popular y más tadores de la TV toman partido.
aclamado públicamente. El conflicto entre
compromiso y elección (que no es sino Y lo mismo hicieron todas las realidades
una de las muchas manifestaciones de la conocidas hasta la fecha creadas para la
oposición fundamental entre seguridad y cohabitación humana o mediante esta.
libertad) es desde luego real. A mayor com- Ninguna de las realidades conocidas ha
promiso, menor posibilidad de elección; llegado a alcanzar el extremo que con
cuanto más fuerte sea la elección más tanto ahínco y no menos confianza en sí
débil será el compromiso. La libertad de misma defendía y/o imponía. Más bien,
elección pone en peligro al compromiso; cada una de ellas desequilibró la balanza
mientras que el compromiso hace insegura al inclinarse hacia uno u otro de los valores
la viabilidad de la elección. No se puede en conflicto. Cada una de esas realidades
concebir una resolución ideal de ese con- facilitó e hizo más probable la preferencia
flicto (y todavía menos una resolución que dada a uno de ellos, y más difícil e impro-
se pueda mantener), pues los dos valores bable la del otro. Pero en ningún caso ha
en liza, el de la libertad y el de la seguri- alcanzado su objetivo aparente la guerra de
dad, son igualmente indispensables para desgaste entre estos dos valores inextrica-
una vida decente y agradable, al tiempo blemente relacionados. Por severas que
que su reconciliación es tan plausible fueran las limitaciones impuestas y por
como la cuadratura del círculo o la cons- infatigables, abrumadoras y carentes de
trucción de un perpetuum mobile. No es escrúpulos las fuerzas que intentaban
probable que se llegue a encontrar una imponerlas, la libertad humana ha demos-
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62 Los nuevos retos de la vida urbana

trado ser indestructible; ni siquiera los minando hasta aquí no implica en modo
comandantes de los campos de concentra- alguno que el triunfo actual de la elección
ción y de los gulags consiguieron extirpar- sobre el compromiso sea un veredicto final
la plenamente. Y por opresivo que pueda o completo. El tribunal todavía no ha dado
ser el compromiso incondicional, no era por cerrado el caso, que permanecerá
probable que dejara de tener atractivo; sin abierto todavía mucho tiempo, tal vez para
duda ha demostrado que sobrevive, aun- siempre. Pese a todas las presiones actua-
que solo sea en una forma rudimentaria y les (ya sean coercitivas, persuasivas o
relegado a los márgenes, al más virulento directamente de lavado de cerebro, que es
de los resentimientos. Como ya ha sucedi- una mezcla de persuasión y coerción),
do otras veces en la larga historia de las tor- todavía sigue siendo posible renunciar a
mentosas relaciones entre la defensa de la una parte o incluso a la totalidad de la
individualidad y la defensa de la comuni- libertad de elección en nombre del com-
dad, es muy probable que en el futuro los promiso. Simplemente se ha puesto más
gritos de «vuelve comunidad, todo ha que- difícil hacerlo, más arriesgado y más costo-
dado olvidado» se oigan alternativamente so (para el ingenio, menos popular…).
o simultáneamente con las trompetas de Dada la magnitud de las fuerzas a las que
quienes luchan por la libertad individual. ha de hacer frente, no parece que el com-
promiso sea el camino que vaya a tomar la
Al contrario de lo que pretenden inculcar «mayoría estadística» de hombres y muje-
las variedades más favorecidas del ágora res en una «mayoría estadística» de sus
contemporánea, lo que hemos venido exa- situaciones vitales.
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La organización
de la heterogeneidad:
las migraciones, los cambios demográficos
y sus consecuencias culturales1

Blair A. Ruble

Blair A. Ruble es en la actualidad director de Kennan Institute of the


Woodrow Wilson Center de Washington, donde también ejerce la
función de director del Programa de Estudios Urbanos Comparados.
Se graduó y doctoró en Ciencias Políticas en la Universidad de
Toronto (1973, 1977). Es asimismo licenciado en Ciencias Políticas
por la Universidad de North Caroline (Chapel Hill, 1971).

Nacido en Nueva York, Blair A. Ruble ha trabajado también en el


Social Science Research Council de la ciudad de Nueva York
(1985-89) y el National Council for Soviet and East European
Research (1982-85).

Ha sido editor de una docena de volúmenes y autor de cinco estu-


dios monográficos. Entre sus libros se incluyen una trilogía consa-
grada al estudio de la situación y el futuro de cinco ciudades rusas
tras los cambios políticos acaecidos en el siglo XX: Leningrad:
Shaping a Soviet City (1990), Money Sings! The Changing Politics of
Urban Space in Post-Soviet Yaroslavl (1995) y Second Metropolis:
Pragmatic Pluralism in Gilded Age Chicago, Silver Age Moscow and
Meiji Osaka (2001). Su estudio monográfico más reciente –Creating
Diversity Capital (2005)– examina los cambios que ha producido la
reciente llegada de grandes comunidades transnacionales en ciuda-
des tales como Montreal, Washington, D.C. y Kyiv.
1El autor quiere dar las gracias a Marjorie Balzer, Lisa Hanley, Galina Levina, Boris Koptin, Renata Kosc-
Harmaty, Liz Malinkin y Mejgan Massoumi por la ayuda que le prestaron en la preparación de este ensayo.
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La organización de la heterogeneidad

Hace un par de años apareció una noticia res del siglo XXI. Filipinos, latinos proce-
curiosa en la prensa de Montreal.2 En lo dentes de todos los rincones de América,
más crudo de uno de esos febreros riguro- sacerdotes ortodoxos griegos y católicos
sos típicos de Quebec, se empezaron a ver romanos acuden ahora a Saint Laurent en
procesiones de familias filipinas y latinoa- busca de un icono cristiano milagroso des-
mericanas por las calles nevadas de St. cubierto por un musulmán piadoso.
Laurent, un barrio de la periferia de la ciu-
dad. Eran madres y padres desesperados La metrópolis del Canadá francés no es un
que iban a suplicarle a una imagen de la caso único. Migrantes de todo tipo –inmi-
Virgen, encontrada en un pequeño bloque grantes, emigrantes, refugiados, desplaza-
de pisos de ese barrio, que curara a sus dos, trabajadores temporales extranjeros–
hijos enfermos. Abderezak Mehdi, el se han convertido en una presencia signifi-
musulmán que estaba a cargo del edificio, cativa en las comunidades urbanas de todo
había descubierto esa imagen, semejante a el mundo. Conforme a la División de
un icono, en los contenedores de la basu- Población de Naciones Unidas, unos 200
ra; y según él y un sacerdote griego ortodo- millones de personas –o un 3% de la
xo, Michel Saydé, la Virgen lloraba lágri- población mundial– vive fuera de su país
mas de un aceite que sanaba a los enfer- natal.3 Puede que estas cifras no tengan en
mos y los afligidos. Michel Parent, el porta- cuenta a aquellos que viven indocumenta-
voz de la archidiócesis católica de dos en sus nuevos países, ni engloben a los
Montreal, pedía cautela y observaba que migrantes que se mueven de un lado al
«aunque es cierto que para Dios nada es otro de la frontera de un país determinado.
imposible, la historia nos dice que Dios no La población del mundo está en movi-
obra así». miento constante, y ninguna sociedad se
libra de sus efectos.
Esta pequeña escena de curación se des-
arrollaba en un barrio bastante tétrico,
construido en los años centrales del siglo La diversidad en movimiento
XX, en una época en la que Montreal esta-
ba absolutamente dividida entre francófo- La gente no se limita a moverse, sino que se
nos y anglófonos. Esa primera barrera lin- asienta en un lugar determinado. En un
güística ha quedado inmersa a lo largo de mundo en el que, por primera vez, la mayo-
las tres últimas décadas más o menos en la ría de la población vive en ciudades, cada
nueva mezcla de culturas y religiones que vez son más los migrantes que se estable-
caracteriza la vida de Montreal en los albo- cen en entornos urbanos de un tipo o de

2 La historia la contaba Ann Carroll en «Faithful Flock to See Virgin Mary’s Tears of Oil», publicado en Montreal

Gazette (28 de febrero, 2004). Esta misma historia ha aparecido previamente en Blair A. Ruble, Creating
Diversity Capital. Transnational Migrants in Montreal, Washington and Kyiv (Washington, D.C./Baltimore,
Maryland: Woodrow Wilson Center and John Hopkins University Presses, 2005), pp. 43-44; y en Blair A. Ruble,
«Mélange Cities», The Wilson Quaterly, vol. 30, nº 3 (2006), pp. 56-59.
3 Jason DeParle, «In a World on the Move, a Tiny Land Strains to Cope», The New York Times (24 de junio, 2007).
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66 Los nuevos retos de la vida urbana

otro. Los recién llegados –ya sea desde el excluyente de la sociedad y aceptar un
extranjero, desde otra ciudad o desde el pluralismo incluyente. En otras palabras,
campo– trastocan unos sistemas de domi- la identidad cívica ha de abarcar una
nio social y político que llevan tiempo variedad de grupos e individualidades
arraigados. Su presencia fuerza a las comu- urbanas. Aun cuando hayan estado dividi-
nidades de acogida a enfrentarse a proble- das en el pasado, las ciudades han de
mas que permanecían latentes y que en crear un sentido compartido de la respon-
muchos casos se suponía que habían que- sabilidad por el futuro común. Las comu-
dado resueltos en un pasado distante. nidades urbanas tienen que ampliar sus
repertorios de respuestas a la diversidad a
Los procesos mediante los cuales las comu- fin de acomodar a los recién llegados,
nidades migrantes se incorporan en una exactamente igual que los inmigrantes han
región urbana concreta varían de una ciu- de adaptarse al nuevo entorno. Las estrate-
dad a otra. La historia del lugar, la identidad gias locales concebidas para aumentar el
de la comunidad y las políticas públicas «capital de diversidad» tienen que intentar
influyen en el proceso. Además de tener maximizar los beneficios y minimizar los
que enfrentarse a barreras lingüísticas, a la problemas derivados de las fuerzas globa-
discriminación racial, a culturas desconoci- les que promueven la migración en todas
das y a unos mercados de trabajo hostiles, las regiones del planeta.4
que convierten su integración en un inmen-
so desafío, los migrantes han de encontrar La ampliación de la reserva de capital de
una manera equilibrada de mantener su diversidad de una comunidad se basa en
integridad cultural y étnica al tiempo que una estrategia holística que trata de resol-
acceden a las oportunidades sociales, polí- ver simultáneamente múltiples necesida-
ticas y económicas de su nueva ciudad. Se des humanas. Las comunidades tienen que
hace cada vez más necesario tratar las reconfigurar la vida local de tal manera
cuestiones de método e integración, puesto que esta dé acomodo a la diversidad y
que las fuerzas de la globalización aumen- reconozca el «derecho a la ciudad» de
tan la disparidad de renta en las zonas todos los residentes.5 Las comunidades
urbanas y las oportunidades de trabajo, han de proporcionar lugares de encuentro
educación y otros servicios básicos han ido en los que la gente entre y salga y se rela-
reduciéndose. ¿Cómo se adaptan las comu- cione desde sus diferencias sin que se pro-
nidades urbanas y las migrantes a las nue- duzcan conflictos ni confrontaciones. Los
vas realidades de este siglo de masivas miembros de la comunidad tienen que
migraciones trasnacionales? aprender a usar el espacio –tanto en un
sentido literal como figurativo– de una
En una época con un flujo de población forma nueva. Es necesario que en los cole-
global tan rápido como lo está siendo el gios y los institutos se enseñe a los alum-
inicio del siglo XXI, a fin de adaptarse con nos a aceptar que la diversidad forma parte
éxito a la nueva situación, las comunida- del mundo que los rodea. El concepto de
des urbanas tendrán que aceptar la dife- diversidad debe transformarse, de modo
rencia e identificar los puntos de referen- que deje de sentirse como una amenaza al
cia compartidos. Las leyendas locales, los bienestar de una comunidad y se reconoz-
recuerdos colectivos y el relato histórico ca como una oportunidad de desarrollo
han de ir más allá de toda concepción económico.

4 Para un estudio más específico del concepto de «capital de diversidad», véase Blair A. Ruble, Creating

Diversity Capital. Trasnational Migrants in Montreal, Washington, and Kyiv.


5 Para un estudio más específico del concepto de «derecho a la ciudad», véase Don Mitchell, The Right to the

City. Social Justice and the Fight for Public Space (Nueva York, The Guilford Press, 2003).
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La organización de la heterogeneidad 67

No es fácil conseguir que se cambien los nes con una economía capitalista global.6
modos de vida. Son muchas las ciudades No es de sorprender que haya habido tan
en diferentes puntos del globo que han pocos intentos de dar un nuevo vigor a los
intentado infructuosamente lograr estos centros urbanos, a fin de atraer el capital
objetivos; y con demasiada frecuencia los internacional y ampliar simultáneamente
fracasos han venido acompañados de bro- la presencia y la participación de los resi-
tes de violencia en el seno de la comuni- dentes menos favorecidos económicamen-
dad. Conseguir acomodar la diversidad te. Quito constituye un importante ejemplo
creada por los inmigrantes recién llegados de cómo oponerse a la corriente global
–ya sean nacionales o trasnacionales–, explícita de exclusión social.
aunque solo sea de una forma parcial o
temporal, es el objetivo primordial a la Como casi todas las ciudades de América
hora de pensar cómo debemos organizar la Latina, Quito está dividido en zonas muy
heterogeneidad. Los casos que siguen diferenciadas, siendo en las zonas peri-
sugieren algunas vías posibles de acomodo urbanas y en el extrarradio donde se
de la diferencia. encuentran las barriadas de chabolas o los
asentamientos de precaristas. Su deteriora-
do centro histórico tiene un origen colo-
Una nueva configuración del espacio: nial y precolombino, y una miríada de
la experiencia de Quito barreras físicas, psicológicas y simbólicas
separan las zonas residenciales de las cla-
Volver a configurar el espacio público a fin ses media y alta del resto de la ciudad.7
de fomentar que las diferentes comunida- Estas divisiones cuentan con una larga his-
des que integran la ciudad participen de toria. Los colonizadores españoles trans-
una misma experiencia comunitaria supo- formaron la ciudad –que hacia finales del
ne un cúmulo de problemas para las auto- siglo XIV se había convertido en un centro
ridades municipales, sobre todo en una importante en la frontera norte del imperio
época en la que lo que buscan aquellos inca– en un centro colonial planificado
que disponen de medios económicos es conforme a las Leyes de Indias de 1523,
separarse del resto de la sociedad. Las que se inspiraban en la Grecia clásica. A
recompensas políticas y económicas finales del siglo XIX y principios del XX un
recaen en la privatización del espacio, arranque de industrialización post-colo-
tanto en términos de privilegiar los proyec- nial provocó la espectacular expansión de
tos comerciales o de permitir que se cons- la ciudad, y a finales del siglo, un nuevo
truyan vallas en torno a las zonas reserva- desarrollo, ya orientado hacia la sociedad
das para los más acomodados. La fragmen- del automóvil, vino a añadirle los nuevos
tación del paisaje urbano resultante no centros comerciales y los barrios residen-
fomenta la idea de un destino compartido, ciales ricos.8
sino que acentúa las diferencias. Así suce-
de sobre todo en aquellas ciudades que Hacia 1990, el centro histórico de Quito
están intentando gestionar la inmigración era todavía el núcleo de la vida política y
procedente de unas zonas rurales muy religiosa, mientras que al norte de la ciu-
pobres al tiempo que establecen conexio- dad emergía un nuevo centro comercial

6 Susan Chrisopherson, «The Fortress City: Privated Spaces, Consumer Citizenship», en Ash Amin (ed.), Post-
Fordism: A Reader (Oxford: Blackwell Publishing, 1994), pp. 409-427.
7 Para un etudio más específico del desarrollo de Quito, véase Fernando Carrión y Lisa M. Hanley, Urban

Regeneration and Revitalization in the Americas: Toward a Stable State (Washington, D.C. Woodrow Wilson
Center for Scholars, 2007).
8 Lisa M. Hanley y Meg Ruthenberg, «The Symbolic Consequences of Urban Revitalization: The Case of Quito,

Ecuador», en Ibid., pp. 177-202.


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68 Los nuevos retos de la vida urbana

para alojar a las grandes compañías inter- del centro de la ciudad. El objetivo era
nacionales. Los barrios más antiguos de ampliar la participación ciudadana en los
Quito, con sus plazas y monumentos colo- asuntos municipales; para ello plantearon
niales, se convirtieron en el escenario de debates sobre la manera de preservar el
una vibrante economía informal, domina- centro histórico. Una ciudadanía muy
da fundamentalmente por la venta calle- diversa opinó con respecto al significado
jera, que atraía a los inmigrantes que lle- de esa preservación. Por ejemplo, se die-
gaban huyendo de la pobreza rural. Por ron respuestas muy dispares en relación
entonces, los dirigentes municipales empe- con el equilibrio apropiado entre la preser-
zaron a investigar las maneras de atraer al vación del patrimonio indígena y el colo-
turismo internacional y de convencer a la nial. Los dirigentes municipales trataron de
burguesía local de que volviera a un centro potenciar al máximo la participación y la
histórico que proporcionaba los símbolos transparencia a fin de unir al sector públi-
de un pasado otrora compartido. co y al privado en una estrategia de des-
arrollo común, y se sirvieron del transpor-
El deseo de impulsar el valor simbólico de te, la seguridad pública y las políticas
un barrio histórico de rancio abolengo no medioambientales no solo para fomentar
era especialmente raro en un continente en la creación de empleo estable, sino tam-
el que las elites locales llevaban bastante bién como una forma de dar voz a los inte-
tiempo intentando integrar la preservación reses colectivos.12 Se mantuvieron amplias
del patrimonio histórico y cultural en los negociaciones con los vendedores ambu-
planes de desarrollo económico.9 Por lo lantes, tras las cuales estos aceptaron insta-
general, el objetivo de estos planes era des- larse en mercados y tiendas más formaliza-
plazar a los residentes indígenas pobres y dos.13
carentes de todo pintoresquismo mediante
formas varias de control y de coerción El esfuerzo de Quito no fue un éxito com-
social a fin de aumentar el grado de con- pleto. La delincuencia ha disminuido en el
fort de los visitantes de clase media.10 Las centro histórico, el turismo ha aumentado
elites de Quito tomaron la dirección y los vendedores ambulantes se han incor-
opuesta. Partiendo de los debates previos porado a una economía comercial flore-
sobre el futuro del centro histórico, crearon ciente. Además, las imágenes simbólicas y
símbolos cívicos compartidos por todos los los espacios públicos del centro han empe-
residentes e incrementaron la participa- zado a crear un sentido de lo que significa
ción ciudadana entre comunidades antes vivir en Quito que es compartido por cien-
desplazadas.11 tos de miles de ciudadanos, quienes ape-
nas tienen nada más en común. No obs-
A principios de este siglo, los dirigentes tante, las barreras para entrar en la econo-
políticos de Quito adoptaron una estrate- mía formal siguen siendo muchas, lo que
gia urbana basada en la «recuperación» fuerza a menudo a los residentes más

9 Fernando Carrión M., «The Historic Center as an Object of Desire», en Ibid., pp. 19-65: Eduardo Kingman
Garcés y Ana María Goetschel, «Patrimony as Disciplinary Device and Banalization of Memory: An Historic
Reading from the Andes», en Ibid., pp. 67-78; y Silvia Fajre, «Cultural Heritage and Urban Identity: Shared
Management for Economic Development»; en Ibid., pp. 143-150.
10 Como fue el caso en la ciudad más grande de Ecuador, Guayaquil, durante los últimos quince años. Véase X.

Andrade, « ‘More City’, Less Citizanship: Urban Renovation and the Annihilation of the Public Space», en Ibid.,
pp.107-141.
11 Diego Carrión Mena, «Quito: The Challenges of a New Age», en Ibid., pp. 151-156.
12 Ibid.
13 Lisa M. Hanley y Meg Ruthenberg, «The Symbolic Consequences of Urban Revitalization: The Case of Quito,

Ecuador, en Ibid, 214-215.


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La organización de la heterogeneidad 69

pobres a optar por la periferia de la ciudad casi endémicas, no han dejado de truncar
física y por los márgenes de la sociedad. La trágicamente la vida de muchos hombres
población de Quito continúa fragmentada de la ciudad. La esperanza de vida de los
por las clases sociales, las etnias, las len- varones, que, en la Unión Soviética y, sub-
guas, las razas y la región de procedencia; siguientemente en Rusia, había alcanzado
y su identidad sigue siendo muy discutida los 65 años en 1987, había descendido a
y refutada.14 La experiencia de Quito no menos de 59 en 2003.16 Esta alta tasa de
solo demuestra las posibilidades que entra- mortalidad se incrementaba en la ciudad
ña el desarrollo de espacios públicos inclu- de San Petersburgo.17 Como en el resto del
yentes, sino también los límites que se le país, simultáneamente descendían las tasas
imponen en ausencia de cambios más pro- de nacimientos y de fecundidad.18
fundos en la estructura social.
El impacto combinado de estas dos ten-
dencias ha sido devastador para la pobla-
Una lección de diversidad: ción de la ciudad. Desde febrero de 1988,
La experiencia de San Petersburgo cuando nació el habitante número cinco
millones, hasta el censo oficial del 9 de
Una fragmentación urbana y social de dife- octubre de 2002, la población de San Pe-
rente tipo ha tenido lugar durante la pasa- tersburgo perdió casi 350.000 habitantes,
da década y media en San Petersburgo, la descendiendo a 4.661.219.19 Para 2007, la
segunda ciudad más grande de Rusia. El población había descendido a 4.596.000
trauma que acompañó al colapso de la habitantes, lo que no impide que San Pe-
Unión Soviética aceleró el declive que tersburgo siga siendo la cuarta ciudad más
vivía la población en términos de salud y grande de Europa, después de Londres,
de tamaño. Durante los primeros años Moscú y París.20
noventa del siglo pasado, la esperanza de
vida de los varones y la curva de nacimien- Ocultos tras este panorama de declive se
tos descendieron en esta ciudad a un ritmo encuentran los miles de nuevos habitantes
más rápido que en el resto de las ochenta llegados en respuesta a la demanda de tra-
y nueve regiones del país, a excepción de bajo de las empresas locales, muchos de
unas pocas.15 Y desde entonces las enfer- ellos de allende las fronteras de la Fe-
medades cardiovasculares, los accidentes deración Rusa. La economía de la ciudad
y el cáncer, convertidos en enfermedades entró en un periodo de crecimiento ex-

14 Ibid., pp. 198-199.


15 Peder Wlaberg, Martin McKee, Vladimir Shkolnikov, Laurent Chenet, David A. Leon, «Economic Change,
Crime, and Morality Crisis in Russia: Regional Analysis», British Medical Journal, v. 317 (7154), 1 de agosto,
1998.
16 Irina Titova «Russian Life Expectancy on Downward Trend», St. Petersburg Times (17 de enero, 2003).
17 Vladimir M. Shkolnikov, Alexander D. Deev, Ystein Kravdal, Tapani Valkonen, «Educational differences in

male mortality in Russia and northern Europe. A comparison of an epidemiological cohort from Moscow and
St. Petersburg with the male populations of Helsinki and Oslo», Demographic Research, vol. 10, artículo 1, op.
1-26 (9 de enero, 2004).
18 Julie Da Vanzo and Gwen Farnsworth, Russia’s Demographic «Crisis» (Santa Mónica, California: RAND

Corporation, 1996).
19 El nacimiento de Pavel Viacheslavovivh Rusakov, el 25 de febrero de 1988, fue anunciado a bombo y plati-

llo. La ciudad había alcanzado los cinco millones de habitantes: «S dnem rozhdeniia, Leningradets!», Sovetskaia
Rossiia (26 de febrero, 1988). La cifra oficial del Censo de la Federación Rusa, se puede encontrar en el Servicio
Estatal de Estadística de la Federación Rusa, Numbers and Distribution of the Population: Results of the All
Russian 2002 Census (Moscú: Servicio Estatal de Estadística de la Federación Rusa , 2004) Vol. 1, p. 93.
20 Para la población actual de San Petersburgo, véase la página web oficial del Ayuntamiento de San Petersburgo

[http.//eng.gov.spb.ru/figures/population].
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70 Los nuevos retos de la vida urbana

plosivo hacia 1999, un crecimiento lidera- atraer a esos inmigrantes, tanto nacionales
do por un puerto en crecimiento, junto como extranjeros, que son esenciales para
con la rápida recuperación de los astille- mantener el crecimiento económico de la
ros y las industrias automotrices.21 Como ciudad.26
consecuencia de estas tendencias, la que
al final del periodo soviético había sido El incremento de las tensiones intercultura-
étnicamente una ciudad casi exclusiva- les y de las tendencias ultra-nacionalistas
mente rusa se ha convertido en el lugar de preocupa profundamente a las autoridades
residencia de más de un millón de extran- municipales. El espantoso asesinato de la
jeros.22 niña tayika de nueve años, Khursheda
Sultanova, que tuvo lugar el 9 de febrero
Este cambio no parece haber agradado a de 2004, a manos de una banda de adoles-
nadie en la ciudad. Como en muchas otras centes locales, llevó a la alcaldesa de San
partes del mundo, el pensamiento racista Petersburgo a denunciar por primera vez la
tiene en Rusia unas profundas raíces inte- creciente violencia racista que asolaba la
lectuales.23 Parece que el aumento de la ciudad.27 Las autoridades locales y los
hostilidad racial y étnica que se dio en líderes políticos empezaron a diseñar fór-
Rusia tras el colapso de la Unión Soviética mulas diversas para responder al conflicto
vino en parte alentado por la aparición de intercultural.
una tendencia parecida en el resto de
Europa.24 Con demasiada frecuencia el En julio de 2006, el Ayuntamiento de San
pensamiento conduce a la acción. La cre- Petersburgo lanzó un «programa de toleran-
ciente violencia de los «cabezas rapadas» cia» destinado a «fomentar la armonía en
ha supuesto un grave problema para las las relaciones interétnicas e interculturales,
autoridades de un extremo al otro del prevenir las tendencias ultranacionalistas y
país.25 En San Petersburgo, en particular, reforzar la tolerancia en San Petersburgo».28
se han dado muchos ataques racistas y Las autoridades municipales formularon el
xenófobos contra individuos que no tení- programa basándose en las extensas consul-
an aspecto «ruso». La difusión de estos tas previas mantenidas con los cuerpos y
ataques a través de los medios informati- fuerzas de seguridad, con especialistas del
vos rusos y extranjeros supone una ame- mundo académico, con líderes de la socie-
naza para los esfuerzos de la ciudad por dad civil y con educadores.

21 Conforme a la página oficial del Ayuntamiento de San Petersburgo la producción industrial creció en un
131,4% solo en 2002 [http.// eng.gov.spb.ru/figures/industry]
22 Entrevista con Boris Aleksandrovich Koptin, Jefe del Departamento de Relaciones con las Asociaciones

Nacionales del Comité de Relaciones Externas del Ayuntamiento de San Petersburgo, San Petersburgo, 25 de
abril, 2007. Para un análisis más específico de la evolución de la composición étnica de la ciudad a lo largo de
la historia, véase, Blair A. Ruble, Leningrad. Shaping a Soviet City (Berkeley, California: University of California
Press, 1990),pp. 54-56: N.V: Iukhneva, Etnicheskii sostav I sotsial’naia struktura naseleniia Perburga: Vtoraia
polovina XIX – nachalo XX veka: Statisticheskii analiz (Leningrado: Nauka – Leningradskoe otdelenie, 1984); y
G.V. Starovoitova, Etnicheskaia gruppa v sovremennom Sovetskom gorode. Sotsiolgicheske ocherki (Leningrado:
Nauka –Leningradskoe otdelenie, 1987).
23 Para un análisis de las raíces del racismo en Rusia, véase V.A. Shnirel’man, Ocherki sovremennogo racizma

(Petrozavodsk: K.R.O. «Molodzehnaia pravozaschitnaia gruppa», 2007).


24 Ibid., pp. 30-37.
25 Para un estudio más detallado de la nueva «Skinkul’tura» en Rusia, véase V.A.Shnirel’man, «Chistil’shchiki

moskovskikh ulits»: skinkhedy, SMI i obshchestvennoe mnei (Moscú: Academiia, 2007).


26 Véase, por ejemplo, «Four Get Lengthy Terms in African’s Slaying», The Moscow Times (20 de junio, 2007).
27 V.A. Shnirel’man, «Chistil’shchiki moskovskikh ulits»: skinkhedy, SMI i obshchestvennoe mnei, pp. 86-87.
28 Pravitel’stvo Sankt-Peterburga Komitet po vneshnim sviaziam, «Programma garmonizatsii mezhetnicheskikh i

meshkul’turnykh otnoshenii, profilaktiki proiavlenii ksenofobii, ukrepleniia tolerantnosti v Sankt-Peterburge na


2006 - 2010 gody (programma ‘Tolerantnost’)» (Sankt-Peterburg: Pravitel’stvo Sankt-Peterburga, 2006).
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La organización de la heterogeneidad 71

Entre los objetivos del programa se en- niños y los jóvenes aprenderán a tratarse
cuentran mejorar la coordinación en cues- pacíficamente con quienes son diferentes a
tiones de tolerancia entre los diferentes ellos.31
organismos municipales, ampliar las ini-
ciativas encaminadas a integrar en la vida Además de hacer que la diversidad y la
pública y cultural a las diferentes naciona- tolerancia parezcan «mejores», las auto-
lidades presentes en la ciudad, preservar ridades municipales y los residentes a
y desarrollar el patrimonio cultural de los quienes preocupa la cuestión están inten-
diferentes grupos, hacer respetar las leyes tando «ponerlas de moda». Ciertas orga-
dirigidas a la prevención de la violencia nizaciones no gubernamentales, como
étnica y castigar adecuadamente a quienes «Funky Tolerance» patrocinan eventos
cometan delitos motivados por prejuicios por toda la ciudad en los que se fomenta
raciales, étnicos o religiosos, así como in- la tolerancia entre los jóvenes, presentán-
crementar la comunicación entre las dife- dosela como algo «divertido» y con
rentes comunidades y las autoridades mu- «buen rollo». Sus chats, fiestas y concier-
nicipales a través de una línea directa «San tos son cada vez más populares entre los
Petersburgo: una ciudad en paz».29 La ciu- estudiantes, los jóvenes gestores y otros
dad presta ayuda económica a las aso- miembros de la creciente clase media
ciaciones étnicas locales –especialmente local, que quieren pasarlo bien y cuentan
las que representan a los 200.000 azerbai- con los medios suficientes para relacio-
yanos y los 150.000 tártaros, así como narse a través de Internet o en los típicos
otros grupos más pequeños, como la bares subterráneos locales (traktir) y en
comunidad judía histórica de San Peters- los conciertos.32
burgo– en la organización de festivales
culturales.30 Al generar una forma relativamente espon-
tánea de socialización, «Funky Tolerance»
Con una visión aún más ambiciosa, las y otras organizaciones autogestionadas
autoridades municipales están trabajando ponen en contacto a las elites procedentes
con el Ministerio de Educación de la Fe- de diferentes comunidades étnicas, religio-
deración Rusa para introducir un programa sas o sexuales. Los dirigentes municipales
de tolerancia que abarque todo el sistema quieren asociar la difusión de la interac-
educativo de la ciudad. Con ello pretenden ción cultural con la idea de pasárselo bien.
introducir en los planes de estudios, en Trabajando en conjunto con las asociacio-
todas las disciplinas de la primera y la nes étnicas locales, el Ayuntamiento de
segunda enseñanza, «una comprensión San Petersburgo ha financiado una serie de
positiva de la diversidad étnica y religiosa, festivales anuales destinados a fomentar la
el interés por otras culturas y el respeto por diversidad cultural. Con mucho, el más
sus valores, tradiciones y modos de vida grande y más concurrido ha sido el
particulares». Al mismo tiempo, se revisa- Sabatunyi, el festival de verano de los tár-
rán y volverán a diseñar los planes de estu- taros, celebrado a mediados de junio, en el
dio a fin de eliminar de ellos toda insinua- momento álgido de las famosas «noches
ción de chovinismo o de extremismo. Los blancas» de San Petersburgo.

29 Ibid., pp. 8-19.


30 Entrevista con Boris Aleksandrovich Koptin, 25 de abril, 2007.
31 Pravitel’stvo Sankt-Peterburga Komitet po vneshnim sviaziam, «Programma garmonizatsii mezhetnicheskikh i

meshkul’turnykh otnoshenii, profilaktiki proiavlenii ksenofobii, ukrepleniia tolerantnosti v Sankt-Peterburge na


2006 - 2010 gody (programma ‘Tolerantnost’)»
32 E.E. Chebotareva, «Funky Tolerance: Conceptual Analysis of Corporate Management in Multi-Cultural

Surroundings», ponencia presentada en «International Academic-Practical Conference on Tolerance and


Intolerance in Modern Society», Universidad Estatal de San Petersburgo, San Pertersburgo, 25-25 de abril, 2007.
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72 Los nuevos retos de la vida urbana

El festival de Sabantuyi se celebraba tradi- Para las autoridades locales, el Sabantuyi es


cionalmente en los pueblos del Volga una representación de su empeño por «nor-
Medio antes de la llegada del Islam y se malizar» la diversidad y hacer que deje de
fusionó con otros festivales locales a fina- ser percibida como algo «incómodo».
les del siglo XIX, convirtiéndose en un sím- Consideran que la obvia popularidad del
bolo de la nación tártara.33 Posteriormente festival constituye una oportunidad de ha-
secularizado durante el periodo soviético, cer que corra la voz de que no hay nada
Sabantuyi constituye en la actualidad una amenazante en convivir con gente distinta,
celebración anual de las tradiciones tárta- al menos en el medio controlado de un en-
ras, su música, su danza, su gastronomía y cuentro patrocinado por el municipio y las
sus deportes. En la mayoría de las celebra- empresas locales. Y juzgan que esta forma
ciones del Sabantuyi se pueden presenciar domesticada de interacción cultural consti-
los peculiares combates de lucha libre tra- tuye un refuerzo de energía para su ciudad.
dicionales entre los tártaros, carreras de Por último, pero no por ello menos impor-
caballos y otras competiciones de un tante, los dirigentes municipales creen que
carácter más ligero, así como asistir a exhi- el Sabantuyi ayuda a la gente a comprender
biciones gastronómicas y conciertos, que «la diversidad puede ser divertida».35
desde los coros de música popular hasta el
rock más estridente. Los presidentes Boris La puesta en marcha de este programa de
Yeltsin y Vladimir Putin han aceptado la tolerancia podría parecer sorprendente a la
celebración como una forma al parecer luz de la difundida opinión de que la evo-
benigna de demostrar la diversidad de su lución política de la Rusia contemporánea
país, aunque el Sabantuyi sigue siendo una ha supuesto un alejamiento de las institu-
poderosa afirmación de la identidad autó- ciones de la sociedad civil, una tendencia
noma tártara. hacia la retórica nacionalista y una crecien-
te separación entre el estado y la sociedad.
En San Petersburgo, el festival de Sabantuyi La experiencia sugiere que esa visión con-
se celebra fuera de la ciudad, en la región vencional de la política rusa contemporá-
de Leningrado, y cuenta con financiación nea es limitada. Y lo que parece aún más
de todas las administraciones, municipal, significativo es que el programa de toleran-
regional, federal y tártara, así como con el cia implantado en San Petersburgo indica
patrocinio de las empresas locales más que las limitaciones políticas impuestas a
importantes.34 Más de 60.000 personas nivel nacional no impiden necesariamente
asistieron al festival en 2006, duplicándose que los dirigentes municipales se enfrenten
casi en 2007 el número de quienes hicie- y traten de resolver los problemas que en-
ron el recorrido de una hora desde el norte traña la organización de la heterogeneidad.
de la ciudad hasta una gran pradera situa-
da junto a la autopista de Siargi, a las afue- No se puede saber con ninguna certeza
ras de Kuzmolovo. Una vez allí los peter- qué impacto tendrá el programa de tole-
burgueses pasaron el día disfrutando de las rancia en el futuro de San Pertersburgo. Las
carreras, de la música que se ofrecía en bandas de inspiración racista siguen atacan-
tres grandes escenarios y explorando las do en las calles de la ciudad, en los trans-
exposiciones de la cultura tártara. portes, en los parques y en otros espacios

33 «Saban tuyi», en Tatar Enyclopedia (Kazan’: Institute of the Tatar Encyclopedia, Tartarstan Republic Academy

of Sciences, 2002).
34 Por ejemplo, el Grupo Interlasting fue uno de los patrocinadores del festival de Sabantuyi de San Petersburgo

en 2007.
35 Entrevista con Boris Aleksandrovich Koptin, 25 de abril, 2007.
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La organización de la heterogeneidad 73

públicos. La respuesta de la policía a esos glesa– para convertirse en una compleja


ataques sigue siendo decepcionante, aun- metrópoli intercultural, arraigada en el co-
que el sistema judicial intenta acelerar la nocimiento generalmente compartido del
vista de los procesos. Por último, el presu- francés.37 En los últimos años, la economía
puesto municipal asignado a los programas de la ciudad ha vivido un crecimiento con-
de actividades ha sido escaso. siderable debido a que la empresa privada,
la municipalidad y los dirigentes políticos
No obstante, es cierto que durante los dos han aprendido a capitalizar ese cambio.
o tres últimos años se han visto cambios Ciertamente, la inmigración trasnacional
profundos en las respuestas que ha dado la durante los primeros años de este siglo ha
ciudad a la intolerancia cultural y racial. La sido esencial para el bienestar de la ciudad
municipalidad y sus dirigentes han conde- de Montreal, dado el rápido declive previs-
nado pública y firmemente la intolerancia to, de no ser así, en su población total y en
y la violencia. Los organismos municipales su mano de obra.38
potencian toda iniciativa que ayude a real-
zar las contribuciones que los diferentes La inmigración reciente en Canadá ha
grupos económicos aportan al bienestar ge- cambiado en tres dimensiones, las cuales
neral de la ciudad. Los dirigentes munici- han dado origen a una nueva configura-
pales han aceptado la diversidad, pública- ción de la experiencia urbana de Mon-
mente y con un entusiasmo nunca visto en treal.39 En primer lugar, los flujos migrato-
la historia de Rusia. Y para terminar, se es- rios trasnacionales han cambiado de
tán realizando serios esfuerzos a largo pla- Montreal a Toronto y al Oeste del país
zo a fin de garantizar que los peterburgue- debido a que la incertidumbre económica
ses del siglo XXI vivan la diversidad como el generada por el debate sobre la soberanía
estado normal de la existencia.36 de Quebec devaluó la región de Montreal
como destino de la inmigración trasnacio-
nal.40 En segundo lugar, la mayoría de los
Aprovechar la diversidad. inmigrantes que llegan a Montreal, al igual
La experiencia de Montreal que al resto de Canadá, proceden del
Caribe, África, Asia y América Latina.41 Y
Durante los últimos treinta o treinta y cinco en tercer lugar, los inmigrantes llegados a
años, Montreal ha dejado de ser una ciudad Montreal proceden cada vez más de socie-
dividida en las dos comunidades lingüísti- dades francófonas de África, el Caribe y el
cas y culturales fundadoras –francesa e in- Sureste asiático.42 Una consecuencia de

36 El objetivo de «normalizar» la diversidad entre los escolares se considera uno de los objetivos fundamenta-
les del programa. Ibid.
37 Para un análisis más exhaustivo de estas tendencias en Montreal, véase Blair A. Ruble, Creating Diversity

Capital. Transnational Migrants in Montreal, Washington and Kyiv, pp. 34-44.


38 Muchos estudios lo señalan, como se informaba en Radio-Canada. «L’immigration: apport essentiel à l’éco-

nomie montréaliste» (30 de diciembre, 2003).


39 Peter S. Li, «Deconstructing Canada’s Disocourse of Immingrant Integration», Journal of International

Migration and Integration/Revue de l’integration et de la migration internationale, vol. 4, nº 3 (2003): 315-333.


40 En 2001, un 43,7% de la población metropolitana de Toronto no era nativa, al igual que el 37,5% de la de

Vancouver. Ambas cifras son significativamente más altas que el estimado 18,4% de los residentes en Montreal
metropolitano (y el 2,9% de los residentes en la región metropolitana de Quebec ciudad) que no eran nativos
canadienses. Las cifras del censo de 2001 se pueden consultar on line en la página web de Statistics Canada:
http://www.statscan.ca
41 D.F. Levy and L.S. Bourne, «The Social Context and Diversity of Urban Canada», p.23. Para un estudio más

específico de la experiencia de la inmigración asiática en Canadá, véanse los artículos contenidos en Eleanor
Laquian, Aprodicio Laquian and Terry McGee (ed.), The Silent Debate: Asian Immigration and Racism in Canada
(Vancouver, B.C.: Institute of Asian esearch, The University of British Columbia, 1998).
42 Denis Helly, L’inmigration por quoi faire (Montreal: Institut Québécois de Recherche sur la culture, 1992).
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74 Los nuevos retos de la vida urbana

estas tendencias salió a relucir en el censo Montreal entró en el siglo XXI con una mez-
canadiense del 2001, en el que se revela- cla sorprendente de comunidades étnicas,
ba que las «minorías visibles» habían lle- religiosas, raciales y lingüísticas, a menudo
gado a constituir casi un quinto (18,7%) de sin que existieran unas fronteras definidas
la población total de la ciudad.43 entre ellas. Dada la animadversión históri-
ca entre los anglófonos y los francófonos
Esta transformación es sobre todo evidente –así como entre protestantes y católicos–
en Côtes-des-Neiges y el vecino Notre- «parece un milagro que Montreal no se
Dame de Grâce, que constituyen las prin- convirtiera en una segunda Irlanda del
cipales zonas de asentamiento de la inmi- Norte», como señalaba la periodista de La
gración trasnacional.44 En su momento Presse, Laura-Julie Perreault.48 En lugar de
conocido como el «Bronx» de Montreal, ello, como sigue señalando Perreault, el ré-
Côtes-des-Neiges, en particular, se ha con- gimen multiconfesional, establecido ya
vertido en el lugar de residencia de africa- hace 350 años, se ha convertido en un ins-
nos, árabes, camboyanos, judíos, filipinos, trumento de mercadotecnia para la flore-
laosianos, vietnamitas, chinos, latinoame- ciente industria turística de la ciudad. El re-
ricanos, portugueses, haitianos y de miem- sultado no siempre es feliz, como se puede
bros de otros grupos diversos, todos los ver en las populares novelas de Stephen
cuales viven en una estrecha proximidad.45 Henighan, ambientadas en el Montreal de
Durante los años noventa del siglo pasado, los últimos años del siglo XX. Para citar al
Côtes-des-Neiges y Notre-Dame de Grâce autor de un reseña de una de las últimas no-
tenían una población que superaba los velas de Henighan, The Street of Winter, pu-
154.000 habitantes, quienes mantenían blicada en 2004, «en su búsqueda de «le
pequeñas empresas y negocios florecientes vrai Montreal, [los habitantes de Montreal]
de gestión mayormente étnica.46 Los nego- no pueden, o no quieren, renunciar a unos
cios locales producían entonces la publici- prejuicios individuales y culturales, a una
dad suficiente para financiar dos docenas nostalgia y unas expectativas, que los ena-
de periódicos étnicos y locales publicados jenan». Otrora absolutamente dividida por
en diferentes lenguas africanas, en árabe, la lengua, Montreal se ha convertido hoy en
camboyano, hebreo, filipino, laosiano, una «retícula de muchas soledades».49
vietnamita, chino, lenguas indígenas de
América, francés criollo, francés de Que- Esta «retícula de soledades» ha recupera-
bec e inglés.47 do algo de su histórico dinamismo econó-

43 L’INRS-Urbanisation, Culture et Societé, Portrait des populations immigrante et non immigrante de la ville de
Montréal et de ses 27 arrondissements [www.vill.montreal.qc.ca/diversite/ portrait.htm]. El censo identificaba
canadienses de origen africano, surasiático, chino, árabe, latinoamericano, coreano, japonés, filipino, del sures-
te asiático y de Oriente Medio, los cuales constituían las «minorías visibles» del país.
44 Côte-des-Neiges ha sido objeto de extensos estudios sociológicos, en parte debido a su carácter complejo y

diverso y, en parte, debido a que es el barrio en donde se encuentra la Universidad de Montreal y tiene una
amplia población estudiantil. Una excelente colección de artículos en los que se analizan aspectos diversos de
la vida del barrios durante el decenio de 1990 se puede encontrar en: Deidre Meintel, Victor Piché, Daniell
Juteau y Sylvie Fortin (editores), Le Quartier Côtes-des Neiges à Montreal. Les interfaces de la pluriethnicité
(Montreal/París: L’Harmattan, 1997).
45 Myriame El Yamani con la ayuda de Jocelyne Dupuis, «La construction médiatique du ‘Bronx’ de Montreal»,

en Ibid., pp.29-52.
46 Daniel Juteau y Sylvie Paré, «L’entrepreneurship à Côtes-des-Neiges: Le perimètre Victoria/Van Horne », en

Ibid., pp. 129-160.


47 Myriame El Yamani con la ayuda de Jocelyne Dupuis, «La construction médiatique du ‘Bronx’ de Montreal»,

p. 35. Para un estudio más extenso de la prensa «étnica» de Montreal, véase, Sylvie St-Jaques, «Des nouvelles
de leurs mondes», La Presse (21 de abril, 2004).
48 Laura-Julie Perreault, «Embouteillage sur le prie-dieu montréalais», La Presse (12 de junio, 2004).
49 Karen Solie, «The Many Solitudes of Montreal», Globe and Mail (12 de junio, 2004).
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La organización de la heterogeneidad 75

mico gracias, en parte, a los nuevos resi- pital de diversidad. Muchos políticos lo-
dentes que cada día se establecen en la cales en diferentes ciudades del mundo
ciudad. Los inmigrantes llegados de Que- han decidido explícitamente oponerse a la
bec, del resto de Canadá y de otras partes corriente global de fragmentación y aisla-
más lejanas representan un refuerzo im- miento social.
portante para una mano de obra que, de
no ser por ellos, estaría cayendo en pica- Estos breves ejemplos revelan lo ardua que
do. El crecimiento futuro de la economía puede ser la tarea de reorganizar las comu-
regional de Montreal depende de que se nidades urbanas con vistas a una mayor
eleve el nivel de capacitación de esa heterogeneidad. En Quito se ha vuelto a
mano de obra y de que se integre a los jó- configurar el espacio público a fin de
venes trabajadores en un población enve- hacerlo más incluyente; en San Petersburgo
jecida, que lleva años a la zaga de otras se han reelaborado los programas escolares
regiones metropolitanas de Canadá y de a fin de fomentar la tolerancia; y la iniciati-
Estados Unidos en lo que a sus logros edu- va empresarial entre los inmigrantes trasna-
cativos se refiere.50 Los inmigrantes han cionales ha creado más puestos de trabajo
ayudado a revitalizar la economía de la en Montreal. Pocos visitantes y residentes,
ciudad y de la región y han de continuar sin embargo, verían en estas ciudades un
haciéndolo si la ciudad quiere prosperar. ejemplo del ideal urbano.
La experiencia de Montreal demuestra la
necesidad de inculcar en los inmigrantes Las políticas públicas siempre se quedan
aquellas estrategias que contribuyen al cortas porque la mejora de un solo dominio
desarrollo económico urbano. Y cuán im- urbano produce inmediatamente la deman-
portante es reconocer en la diversidad una da de mejoras en otras áreas. Si se pretende
oportunidad de desarrollo económico generar más puestos de trabajo, habrá que
para la ciudad y la región. crear más espacio público incluyente habi-
tado por unos residentes dotados de mejor
educación. Para que la ciudad cambie, los
Multiplicar la inversión en diversidad habitantes de la ciudad, educados en la
tolerancia, han de contar con el espacio
Las experiencias de Quito, San Petersburgo físico y las oportunidades económicas
y Montreal sugieren que quienes dirigen la necesarias para operar con otros grupos, y
política urbana de muchas ciudades del los residentes dotados de formación para
mundo están embarcados en un empeño sostener y aumentar el crecimiento deben
por organizar la heterogeneidad de nuestro poder acceder a la creación de nuevas
siglo de tal modo que mejore el bienestar empresas. La tarea de organizar la hetero-
de todos. Estas experiencias son solo pe- geneidad de la ciudad en una época de
queños ejemplos de una tendencia cada rápidos cambios demográficos requiere
vez más importante en los gobiernos muni- unas estrategias a largo plazo, multifacéti-
cipales de muchas partes del mundo. Las cas, complejas, que solo emergen cuando
ciudades están intentando crear los entor- la propia ciudad se transforma en un foco
nos adecuados para que las comunidades compartido de atención y preocupación. La
ya establecidas y los inmigrantes –tanto na- ciudad ha de devenir un agente organizati-
cionales como trasnacionales– se adapten vo y educador y dejar de ser simplemente
a la convivencia, incrementando así el ca- un objeto sobre el que actúan los otros.

50«OECD Territorial Review of Montreal», OECD Observer Policy Brief (París, OECD, 2004), pp. 2-3
[www.oecd.org/publications/Pol_brief].
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Los media,
la ciudad y la educación.
Entre el hiperactivismo
y la indiferencia

Josep Ramoneda

Josep Ramoneda Molins es filósofo y periodista. Fue profesor de


Filosofía Contemporánea en la Universidad Autónoma de
Barcelona (1975-1990), director del Instituto de Humanidades
(1986-1989), director-fundador de la colección «Textos filosòfics»
de Edicions 62, fundador de la revista cultural «Saber» (1980) y
colaborador del periódico La Vanguardia (1980-1996).

Actualmente, dirige el Centro de Cultura Contemporánea de


Barcelona y es colaborador del periódico El País y de la radio
Cadena Ser. Ha publicado numerosos libros, entre los cuales des-
tacan: Después de la pasión política (Taurus, 1999) y Del tiempo
condensado (Random House Mondadori, 2003). Algunos títulos pu-
blicados en Edicions 62 son: Apologia del present; Mitològiques, y
El sentit íntim. Libros colectivos: Frontera i Perill; Coneixement, me-
mòria i invenció, y Ediciones de Foucault, Locke, Nietzsche y
Montesquieu en la colección «Textos filosòfics».
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Los media, la ciudad y la educación.


Entre el hiperactivismo y la indiferencia

1. Julien Gracq, un peculiar escritor fran- difícil de monumentalizar, de reducir a una


cés que siempre se ha considerado total- imagen. Si tuviéramos que recurrir a una
mente inadaptado a los tiempos que sola imagen para definir la forma de
corren, en un libro sobre su ciudad natal Barcelona nos sería más útil el Ensanche
–Nantes– habla de la forma de la ciudad1. que la Sagrada Familia, Gracia que La
La forma de la ciudad tiene que ver con su Pedrera. En el fondo, la forma de Barcelona
representación pero también con la mane- es una serie de pueblos atrapados en una
ra de vivir. Cuando la ciudad pierde su telaraña, el Ensanche, que les informa de la
forma –la caligrafía propia e irrepetible– en nueva vida. Por esto, a menudo, Barcelona
cierto sentido deja de ser ciudad para con- ha sido narrada en plural: Barcelonas
vertirse en urbanalización, utilizando la (Manuel Vázquez Montalbán) o las
expresión con que Francesc Muñoz identi- Barcelonas de Barcelona. El resultado es
fica la multiplicación de espacios de una forma peculiar en que la racionalidad
vivienda y residencia sin voluntad cívica, de fondo solo ha podido penetrar, en parte,
consagración de la peor versión del indivi- los espacios más retorcidos de los viejos
dualismo burgués, que van tomando los pueblos que hoy componen Barcelona.
círculos concéntricos de habitación que se Este doble juego es la forma de esta ciudad.
expanden como las ondas de agua en el La misma que ahora acoge a un alud des-
río, en los alrededores de las ciudades. conocido de inmigración extranjera,
haciendo realidad aquella idea de Dipesh
De la forma de la ciudad, hablan poco los Chakrabarty de que siempre vivimos en
medios de comunicación. Probablemente moradas, lugares donde otros han estado
es una cuestión demasiado sutil para cap- antes que nosotros2. Precisamente, por
tarla. Y ya se sabe que las sutilezas no tie- esto, la forma de la ciudad es como un
nen demasiado espacio en la simplifica- deje, que desde la forma arquitectural y
ción mediática. La forma de la ciudad es urbana, marca y determina el espíritu de la
física pero física vivida, para decirlo así, ciudad. Esto la hace diferente de las otras.
habitada. El Plan Cerdà no es la forma de ¿Los media son transmisores de la forma de
Barcelona, es el Ensanche en tanto que el la ciudad? Me temo que no demasiado.
Plan Cerdà convertido en carne, esto es,
trabajado por las personas. Pero la forma 2. Los media se dirigen a la ciudadanía. Y
de la ciudad no la configuran los edificios la ciudadanía es la pieza angular de la ciu-
emblemáticos, los museos, las tiendas, los dad. A día de hoy, no se ha conocido espa-
bares, los restaurantes que aparecen en las cio más abierto a un reconocimiento más
guías turísticas. amplio de la condición de ciudadano que
la ciudad. Los Estados ponen todo tipo de
Esto en todo caso puede ser la propaganda. problemas al reconocimiento de la condi-
La forma de la ciudad es más compleja, ción de ciudadano a los que vienen de

1 Me refiero al libro de Julien Gracq: «La forme d’une ville». Ed. José Corti. París, 1986.
2 Dipesh Chakrabarty: «Humanism in An Age of Globalization», borrador de la conferencia pronunciada en
Essen, 2006.
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80 Los nuevos retos de la vida urbana

fuera. Los Estados viven de la división entre La televisión simplifica y banaliza. Simpli-
nacionales y extranjeros lo que determina fica porque exige un lenguaje corto, sin
un nosotros como factor de cohesión espacio para los matices. Sobre todo que la
colectiva. Aún en tiempos de restricciones frase no tenga más de diez segundos. El
a los fenómenos migratorios como los ac- ideal televisivo es la confrontación simple
tuales, las ciudades tienen la mano más convertida en espectáculo. En este sentido,
abierta que los Estados. En Barcelona basta tendría algo de prolongación de la escena
con empadronarse para tener derechos democrática: si el parlamento es la sublima-
básicos como la asistencia médica. De esta ción dialéctica del conflicto, la escena tele-
manera, los ilegales empiezan el camino visiva sería un estadio más en este ejercicio.
hacia la ciudadanía.
Pero al mismo tiempo la televisión banali-
La relación desigual entre media y ciuda- za. La crueldad convertida en imagen repe-
danos determina eso que denominamos tida es cada vez menos impactante. La ruti-
opinión pública, decisiva en la formación na de las atrocidades las deshumaniza, las
de las verdades sociales de cada momento. convierte en puro espectáculo. Y aquella
Vivimos en un estadio del capitalismo en imagen que la primera vez nos dejó con-
el que, en sociedades abiertas como la mocionados, al cabo de unas cuantas veces
nuestra, casi todo se puede decir, pero la in- de verla (aquélla u otras equivalentes) ya no
mensa mayoría de las cosas que se dicen nos dice nada. Con una consecuencia gra-
solo quedan inventariadas. Esta es la capa- vísima; para llamar la atención no hay más
cidad del sistema de integrar y disolver sus remedio que aumentar la dosis. De esta
contradicciones culturales que ya vieron manera, hemos llegado a las snuff movies y
en la posguerra autores hoy bastante olvi- a la provocación de actos de violencia real
dados como Daniel Bell o Herbert Marcu- para filmarlos y hacerlos llegar a las panta-
se3. Por tanto, somos muchos los que con- llas. Internet está lleno de éllos4. Acostum-
figuramos la verdad social y muy pocos los brados a comer y a cenar cada día con imá-
que la determinan. Y en sociedades de do- genes de atentados llevadas al comedor de
minancia televisiva la simplificación y la casa, la escalada a la búsqueda de emocio-
banalización son la ley. nes fuertes no tiene límite. Y, al mismo tiem-
po, el ciudadano responde a las imágenes
La televisión es un medio de comunica- con una indiferencia creciente. Este es el
ción frío. Por esto tiene cierta virtud pacifi- doble juego de la televisión. Por un lado,
cadora en el sentido que difícilmente hace crea verdad social –se ha llegado a afirmar
levantar al personal de la butaca. Todo se que solo existe lo que sale en televisión–.
convierte en ficción, la realidad patina Por otro lado, nos aleja de la realidad por-
sobre el televisor. Las revoluciones alimen- que lo convierte todo en ficción.
tadas por la televisión han sido general-
mente más pacíficas que las alimentadas En la aparente transparencia de la imagen
por la radio. No obstante, por la misma televisiva se produce un múltiple sistema
razón, tiene también una cierta virtud des- de ocultación: ocultación por acumula-
movilizadora. La televisión es el media ción; ocultación por velocidad (que impo-
propio del totalitarismo de la indiferencia ne una hiperbolización de la información);
que, a veces, parece amenazar a las aco- ocultación por obscenidad (el exhibicio-
modadas sociedades europeas. nismo de la imagen); ocultación por sim-

3 Véase Daniel Bell: «Las contradicciones culturales del capitalismo» Alianza Editorial. Madrid, 1976 y Herbert
Marcuse: «One Dimensional Man» Beacon, Boston 1964 (edición española de Seix Barral, 1968).
4 Sobre este tema es muy interesante el ensayo de Michela Marzano: «La mort espectacle. Enquête sur l’horreur-

realité». Gallimard. París, 2007.


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Los media, la ciudad y la educación. Entre el hiperactivismo y la indiferencia 81

plificación, ocultación por simplificación, cosmopolitismo con el discurso identitario


ocultación por homologación. La televi- y entre las mínimas pautas compartidas
sión contribuye a la degradación de la emergen formas varias de transversalidad
physis5. He aquí la invitación de algunos cultural y nuevos imaginarios que, aunque
autores a crear realidad a través de la lite- sean tejidos aquí, tienen la música original
ratura como forma de resistencia al éxtasis en lugares bastante lejanos.
(exasperación y descomposición) de la
información y como respuesta al eufemis- Lo primero a tener en cuenta es que los
mo como lenguaje político6. medios de comunicación de masas son
una ventana al exterior del ámbito privado
El paradigma televisivo es el que domina la que da una cantidad de información que
escena política. Es cierto que siempre han nunca habían tenido la mayoría de los ciu-
fracasado las profecías que enunciaban la dadanos. Puede ser una información su-
muerte de los medios de comunicación an- perficial, banal, todo lo que se quiera. Pero
tiguos cuando aparecía uno nuevo. Ni la solo viendo la televisión –y casi todo el
radio se cargó a la prensa escrita, ni el cine mundo la ve– se aprenden cosas y se acce-
a la radio, ni la televisión a la radio ni al de a una variedad de informaciones de to-
cine, ni, de momento al menos, el teléfono das partes que antes de la televisión eran
móvil e Internet a la televisión, a la radio, al privilegio de una reducidísima minoría.
cine y a la prensa. Pero, a día de hoy, el pa-
radigma televisivo es el que manda. Y es fá- Esta información evidentemente fluye a
cil ver como otros medios –hasta la totali- chorros, poco organizada desde el punto
dad de la prensa escrita– intentan adaptarse de vista pedagógico. Y más orientada al
a sus leyes. Basta con ver la evolución de entretenimiento y a una socialización pla-
las maquetas y del tipo de letras de los pe- na de las personas. No obstante, el que
riódicos de los últimos años. Es a través de pensara que tiempos pasados eran mejores
la televisión que se hace efectivo lo que los se equivocaría.
estrategas de comunicación llaman efecto
resonancia. Lo importante es el run-run que Precisamente, el flujo informativo que nos
una información deja, el ruido que llega a envían los medios de comunicación de ma-
aquéllos que no leen nunca un periódico. sas convierten en natural la diversidad de
opiniones y de maneras de ser. Y no es ba-
3. En este panorama, sucintamente descri- nal porque este reconocimiento del otro, de
to ¿cuál es la contribución de los medios que no existe una sola manera de entender
de comunicación de masas –prensa, radio el mundo, ha costado mucha sangre a la
y televisión, Internet es otro mundo a humanidad. Los medios de comunicación
parte– a la educación de las personas y, hacen que la libertad de expresión se vaya
por tanto, a la construcción de ciudadanía? incorporando como una segunda piel a la
ciudadanía. Y que cuando no exista se note
Afirma Zygmunt Bauman que la ciudad «es y se viva como una mutilación inaceptable.
un lugar donde los extraños coexisten sin
dejar de ser extraños»7. Es decir, es un espa- Más información, consagración de la di-
cio de relación polivalente y a niveles muy versidad como propia de la ciudad moder-
distintos. Y esto significa una complejidad na. Dos factores que suman en la buena di-
cultural grande. En la ciudad se mezcla el rección de la educación democrática.

5 Estos temas los he tratado en mi libro «Después de la pasión política», Taurus. Madrid, 1999.
6 En este sentido querría señalar el prólogo de James G. Ballard a su novela «Crash».
7 Zygmunt Bauman: «Noves fronteres i valors universals» («New Frontiers and Universal Values». Breus. CCCB.

Barcelona, 2006.
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4. Pero avancemos un poco más. No todos cuencias en la formación de las personas,


los media actúan de la misma manera. La sometidas al deber de comprarse perma-
prensa escrita se está convirtiendo cada vez nentemente la felicidad9. Cada vez es más
más en minoritaria, destinada a un sector difícil concentrar el esfuerzo, fijar la aten-
de la población: los que leen. Tiene, por ción. No es ya el olvido de cualquier forma
tanto, una función cada vez más comple- contemplativa o deliberativa, es la necesi-
mentaria. Últimamente, algunos periódicos dad de estar pendiente de media docena
han optado ya por liberarse, como forma de de cosas a la vez. Ante la televisión, no hay
supervivencia, de la atracción fatal del calma para el espíritu, todo conduce a los
paradigma televisivo para situarse en un extremos: la hiperacción o la indiferencia.
terreno de reflexión y debate más propio de Y, en cierto sentido, uno alimenta a lo otro.
la cultura democrática. La radio que llega Interesarse por todo e interesarse por nada
directamente a la oreja del oyente estimula es bastante parecido.
más que cualquier otro media las reaccio-
nes de carácter más sentimental. No en En tiempos en que a diferencia de lo que ha
vano es un medio caliente. Importante pasado a lo largo de la humanidad, la infor-
en las batallas políticas es, en muchos as- mación no es un bien escaso sino todo lo
pectos, un medio de combate. Para ilustrar contrario excesivo, el problema es como
el poder de la voz explicaré una experien- orientarse en un mar de inputs. La jerarqui-
cia personal. Preparando la exposición zación y la ordenación son decisivas. Y la
«Occidente visto desde Oriente» estuvimos televisión es el máximo jerarquizador. Por
considerando si debíamos poner o no víde- esto, su responsabilidad educativa es ex-
os de las ejecuciones de ciudadanos occi- traordinaria. Y por esto también podríamos
dentales secuestrados por el terrorismo isla- dar la vuelta a la cuestión: la única manera
mista. Ante la crudeza de las imágenes, de positivar el impacto de la televisión es
intentamos la opción de mostrar exclusiva- una enseñanza muy buena, que coloque
mente el sonido. Era mucho más insoporta- ante la pantalla a personas intelectualmen-
ble. Pero, en fin, me ceñiré a la televisión te adultas. Pero la televisión es el media al
que sigue siendo el alimento espiritual prin- que se llega cuando se es más pequeño.
cipal de los ciudadanos.
De una manera acrítica se ha ido aceptan-
Era Georg Simmel quien decía que la vida do un tópico de la sociedad liberal moder-
urbana genera ansiedad, unos estímulos na: que los medios de comunicación priva-
nerviosos que determinan la sentimentali- dos tienen barra libre para hacer lo que le
dad del hombre moderno8. Yo creo que la plazca a su amo en la lucha, sin límites, por
televisión con la pareja publicidad-zap- la audiencia y que son los medios públicos,
ping se ha convertido en un mecanismo de financiados con los impuestos de los ciuda-
activación nerviosa que convierte sus danos los que deben compensar los déficits
usuarios en potenciales hiperactivos. Pero comunicativos. No obstante, cuando lo
hiperactivos especialmente orientados a único que acostumbra a diferenciar a los
una tarea precisa: la insatisfacción perma- media públicos de los privados es que, en
nente en el consumo. La necesidad, cada general, los informativos de los primeros
vez más acelerada, de luchar para conse- están bajo la tutela directa del gobierno de
guir una compra nueva aún antes de po- turno, esta distinción todavía es más absur-
seer la última que se acaba de pagar. Esta da. La audiencia es la obsesión de toda
dinámica, en unos tiempos acelerados, televisión, pública o privada. Y esta audien-
tengo la sensación que tiene serias conse- cia es el resultado de un sistema sesgado en

8 Georg Simmel: «La metrópolis y la vida moderna». De este texto hay varias versiones en español en Internet.
9 Por ejemplo, Pascal Bruckner: «La vida bona» («La vie bone»). Breus. CCCB. Barcelona, 2006.
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Los media, la ciudad y la educación. Entre el hiperactivismo y la indiferencia 83

el que la oferta está pautada y restringida y de las cosas. Por esto, la opinión formada
la demanda tiene una capacidad limitada sobre la televisión es a menudo tan equivo-
para hacerse oír. El discurso sobre la cada. De un país en el que sucede un aten-
audiencia se construye sobre una trampa: tado terrorista solo nos llegan las imágenes
los emisores dicen que hacen lo que la del horror, no sabemos nada de la absolu-
gente quiere ver y la gente dice que solo ta normalidad del resto. Y esto nos condu-
puede ver aquello que le ofrecen que, basta ce a un punto, para mí, esencial: la televi-
decirlo, cada vez se asemeja más de una sión tiene un papel fundamental en la
cadena a otra. Los programadores de televi- construcción de la ideología del miedo tan
sión son, por tanto, personas de una impor- viva en Occidente donde, en nombre de la
tancia determinante en la formación de la seguridad, cada día se recortan libertades
ciudadanía. Y, aún así, su criterio no es la ante la indiferencia general. El miedo,
ciudadanía sino la audiencia. como es conocido, es desmovilizador:
linda con la indiferencia y la insolidaridad.
5. En la televisión no hay voluntad educa- ¿Qué sentido tiene una educación que
tiva. Fundamentalmente, hay voluntad de haga prevalecer estas dos actitudes?
negocio y de control político que emana
de un equilibrio complejo entre propieta- 6. Conclusión: La sociedad de dominancia
rios de los medios de comunicación (y su televisiva tiene más cantidad de informa-
sistema de intereses), Estado regulador y ción que cualquier otra hasta el tiempo
profesionales de los medios. La capacidad presente. Pero esta información no contri-
de incidencia de la televisión es grande. Y, buye forzosamente a mejorar la capacidad
por tanto, es un instrumento que los pode- de emancipación de los ciudadanos –esto
res quieren bajo su control. Hay montones es, a pensar y a decidir por ellos mismos.
de ejemplos de utilización político-econó- Justo lo contrario, tiende a activar en ellos
mica de la televisión. Y, a veces, se les va los frames, como definen los sociólogos
la mano como pasó en Francia en vísperas americanos, aquellos hábitos mentales ins-
de las Presidenciales del 2002. Durante talados que hacen que vivamos determina-
meses, las televisiones privadas estuvieron das cosas como propias, sencillamente
repletas de información sobre criminali- porque así nos las han ido inculcando
dad. Se trataba de crear un clima de inse- desde pequeños. La televisión no es una
guridad ciudadana que hiciera perder al escuela de actitud crítica. Esta o se apren-
entonces primer ministro Jospin. Pero el de antes o una vez ante el televisor ya es
resultado fue que Le Pen pasó a la segunda tarde. El televisor favorece la acomodación
vuelta en medio del pánico general. De y la indiferencia. Y, al mismo tiempo, tien-
golpe, desde la primera noche electoral, la de a aislar: fomenta un individualismo
criminalidad desapareció de las portadas acrítico que tiene pocas de las virtudes del
de los informativos como si la delincuen- individualismo moderno y, en cambio,
cia hubiera desaparecido de milagro. algunos de sus vicios, por ejemplo, el des-
interés por los otros.
Hay, no obstante, un problema estructural
en la relación entre información y forma- La televisión debería ser «para mayores
ción. Este se origina en la misma definición con reparos». Pero afortunadamente esta-
de noticia. La singularidad del hecho que mos en una sociedad abierta. Y es el media
merece la condición de noticiable –aque- que está más al alcance de todo el mundo.
llo que se dice siempre: no es noticia que Tengo la sensación que si se enseñara a ver
un perro muerda a un hombre; es noticia la televisión, el rendimiento educativo que
que un hombre muerda a un perro– desvía se podría sacar de ella sería mayor. Pero
la información al lado más negativo, sin entonces, quizá, la primera consecuencia
ofrecer al mismo tiempo una visión crítica sería que la veríamos menos.
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Competitividad y cooperación.
Justicia y paz

Arcadi Oliveres

Arcadi Oliveres Boadella es doctor en Ciencias Económicas y pro-


fesor titular del departamento de Economía Aplicada de la
Universitdad Autónoma de Barcelona. Es Presidente de «Justícia i
Pau»; de la Universidad Internacional de la Paz de Sant Cugat del
Vallès, y del Consell Català de Foment de la Pau y miembro de la
Societat Catalana d’Economia del Institut d’Estudis Catalans. Ha
realizado investigaciones en temas de comercio internacional,
globalización económica, deuda externa, cooperación al desarro-
llo y economía de la defensa. Asimismo, ha escrito y colaborado
en la elaboración de varias obras, entre ellas: El militarismo en
España (editor junto a Pere Ortega. Editorial Icaria, Barcelona,
2007), Un altre món (Angle Editorial, Barcelona, 2006), Contra el
hambre y la guerra (Angle Editorial, Barcelona, 2005).
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Competitividad y cooperación. Justicia y paz

1. Introducción La ciudad se ha convertido en el paradig-


ma del cambio social. Todos los riesgos
El 50% de la Humanidad vive en zonas para la justicia, la libertad, la paz y la pro-
urbanas. La urbanización es un proceso tección del entorno que veremos a conti-
creciente y claramente palpable en las nuación se manifiestan allí con su máxima
últimas décadas. A mediados del siglo XX, fuerza de la misma manera que se mani-
tan solo el 33% de los habitantes del pla- fiestan allí todas las propuestas de cambio
neta vivía en las ciudades, mientras que se que, en buena lógica, van surgiendo de la
prevé que el porcentaje llegue ya al 63% conciencia crítica de la sociedad.
el año 2030. La urbanización, a medida
que progresa, marca actitudes en la vida
económica y social que se alejan, para 2. La injusticia siempre creciente
bien y para mal, de los parámetros tradi-
cionales. A pesar de los progresos científico-técnicos
que ciertamente lo posibilitarían, buena
En efecto, por un lado, son innegables los parte de la población mundial padece
beneficios que las concentraciones de todavía de una falta de cobertura de sus
población suponen al facilitar el acceso a necesidades básicas. No obstante, a menu-
una buena asistencia médica, a unas do la falta de voluntad política, los objeti-
mayores posibilidades educativas, a unos vos lucrativos de las empresas y los egoís-
mínimos servicios sociales, a una mayor mos de los particulares conducen a milla-
oferta cultural, a la generación de un res de millones de personas a unas condi-
intenso tejido social y a la disponibilidad ciones de vida deplorables. Así, por ejem-
de un amplio instrumental que permite plo, los muertos de SIDA por imposibilidad
desde la cocina de nuevas ideas hasta la de acceso a medicamentos que los labora-
capacidad organizativa de propuestas torios farmacéuticos no quieren facilitar
alternativas. celosos de sus patentes, las condiciones
inhumanas que son aprovechadas por las
Pero resulta también evidente que es preci- subcontractaciones deslocalizadoras de las
samente en el ámbito urbano donde apare- grandes empresas, la debilidad de recursos
cen con más fuerza las desigualdades y la para luchar contra el hambre cuando se
insolidaridad, el consumismo, los episo- invierten enormes cantidades en la guerra,
dios de violencia, las dificultades de el inconsciente e inmoral negocio de las
vivienda, los guetos residenciales y la cre- armas, el cierre de fronteras a las migracio-
ciente proliferación de los «no espacios» nes, el comercio internacional en condi-
como referencia, en los grandes centros ciones de desigualdad, la corrupción mez-
comerciales, en las estaciones de servicio, clada con los negocios ilícitos y los paraí-
en los aeropuertos, en las cadenas de cafe- sos fiscales, la fuga de cerebros, la especu-
terías, restaurantes, hoteles y centros, cali- lación financiera, la deuda externa abusi-
ficados de ocio, en los que puedes estar de va, la explotación sin fin de los recursos
forma indiferente en cualquier parte del naturales, el deterioro ambiental y la urba-
mundo. nización indiscriminada son algunos de los
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88 Los nuevos retos de la vida urbana

mecanismos generadores de las carencias A nivel estatal, las cosas no mejoran y


indicadas. No es difícil constatar, por otro vemos como se discrimina entre ciudada-
lado, que las citadas carencias tienen un nos de primera y de segunda al no conce-
impacto más doloroso cuando se trata de derse el derecho de voto a los inmigrantes.
poblaciones concentradas especialmente Se observa al mismo tiempo la práctica
en las periferias de las grandes ciudades. imposibilidad de llevar a término las ini-
ciativas legislativas populares y se constata
Tales mecanismos impiden asimismo, no finalmente que los municipios, el primer
tan solo el mantenimiento de la dignidad escalón de la democracia, tan solo dispo-
de mucha gente sino que también son nen del 16% de los fondos públicos frente
generadores de diferencias crecientes entre al 53% que corresponde al gobierno cen-
las poblaciones del Norte y del Sur y de tral.
diferencias en el interior de cada uno de
los países. Si en los años cincuenta del Si ascendemos a escala europea y mundial
siglo XX nos referíamos a una relación de debemos lamentar forzosamente la prácti-
30 a 1 en la dimensión del PIB por cápita ca inexistencia de democracia. Un
entre el 20% más rico y el 20% más pobre Parlamento Europeo sin plenas facultades
de la población mundial, en la actualidad legislativas, unas Naciones Unidas con un
este diferencial se sitúa en una relación de voto para cada estado y, por tanto, comple-
103 a 1. Y el mismo, aunque en una pro- tamente desproporcionado en relación a la
porción menor, lo encontraríamos también población, un Consejo de Seguridad con
en el ámbito interno de los estados donde un incomprensible derecho de veto para
al mismo tiempo aumenta la participación cinco países privilegiados, unas institucio-
de las rentas de capital y disminuye la de nes como las de Bretton Woods (Banco
las del trabajo en el PIB total. En última ins- Mundial y Fondo Monetario Internacional)
tancia, las ciudades repiten el mismo donde el voto corresponde a la cuota apor-
esquema y probablemente de una forma tada, nos lo demuestran de forma manifies-
más agravada todavía. ta. Y todo esto sin olvidar que, además, por
encima de los organismos formales existen
los poderes fácticos que desde el G-8 al
3. La gobernabilidad Fórum Económico de Davos, desde la
democrática en cuestión Cámara de Comercio de Bruselas hasta el
Club Bilderberg determinan impunemente
En sentido estricto, la política es el nombramientos, políticas, decisiones eco-
gobierno de la «polis», esto es, de la urbe nómicas y acciones bélicas.
y parece seguro que las primeras expe-
riencias democráticas aparecieron en las Por otro lado, si la libertad de las personas
ciudades. No obstante, las actuales for- es un imperativo de la democracia, pode-
mulaciones de la democracia representa- mos observar como tal libertad mengua a
tiva dejan mucho que desear en todos los marchas forzadas en función del creci-
niveles. Empezando desde uno de los ins- miento del control social. Las cámaras
trumentos básicos de la participación ciu- fotográficas en lugares públicos y privados,
dadana como son los partidos políticos, los ilegales pinchazos telefónicos, la disec-
observamos inmediatamente tres déficits ción fotográfica del territorio, el segui-
importantes: la falta de elecciones «pri- miento de correos electrónicos y de entra-
marias» para escoger a sus candidatos, la das en Internet, la informatización de cual-
práctica inexistencia de listas abiertas, y quier tipo de datos personales, etc. funcio-
las pleitesias que sus necesidades de nan a pleno rendimiento justificados por
financiación generan hacia los poderes unos falsos miedos ante terrorismos que, a
económicos. menudo, son promovidos por los gobier-
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Competitividad y cooperación. Justicia y paz 89

nos y, que cuando no lo son, precisan de como hemos podido ver, entre otros, en
otras formas de respuesta. Nuevamente, Argelia, Colombia, Congo Kinshasa y
resultan ser los pobladores de las ciudades Congo Brazzaville. Es necesario decir tam-
los que se llevan la peor parte de estos ata- bién, que, en ocasiones y sin estallar en
ques a la intimidad y la privacidad. guerras, estos intereses de los privilegiados
se mantienen mediante formas dictatoria-
les basadas en la tortura, la represión y los
4. La pacificación es posible asesinatos extrajudiciales muchas veces
producidos con el apoyo de las potencias
Es dudoso que las guerras hayan tenido extranjeras. Tal es el caso, por ejemplo, de
algún sentido a lo largo de la historia pero Guinea Ecuatorial, Nigeria, Zimbabwe,
es evidente que ahora mismo tienen Myanmar y Uzbekistán.
menos sentido que nunca. En épocas de
economías eminentemente agrarias some- Por otro lado, encontramos detrás de las
tidas a los avatares climáticos y de los guerras una serie de desencuentros políti-
fenómenos naturales podía, en algunas cos, sociales y étnicos que, a menudo,
épocas, convertirse en imposible la super- enraízan su expresión en marginaciones
vivencia de las personas y, aunque no era sociales, en ocupaciones territoriales, en
justificable, podía ser al menos comprensi- mayorías que oprimen a minorías o, hasta
ble la voluntad de atacar al vecino con tal en minorías que oprimen mayorías. Lo
de acceder de esta manera a los bienes encontramos, solo por citar algunos casos,
que escaseaban. Actualmente, pese a los en el de Israel versus Palestina, de Serbia y
millones de personas famélicas, existen Croacia versus Bosnia y Kosovo, de la
recursos más que suficientes para satisfa- Federación Rusa versus Chechenia, del
cer las necesidades básicas de los pobla- Norte versus el Sur del Sudán, de
dores de la Tierra. Y cuando de forma local Marruecos versus el Sahara, y, hasta hace
y circunstancial se producen algunos défi- no mucho tiempo, del Reino Unido versus
cits, estos son perfectamente superables Irlanda del Norte.
con los actuales sistemas de comunica-
ción, los medios de transporte, conoci- Al margen de los orígenes de los conflictos
mientos científicos y técnicas existentes que hemos señalado, lo más preocupante
disponibles. A partir de aquí, la guerra no es la obsesión que tienen la práctica totali-
es otra cosa que el egoísmo en grado dad de los estados de mantener permanen-
superlativo y la competitividad llevada a temente en marcha una maquinaria de
su máximo extremo. guerra que sobre todo sirve para incitar al
otro a hacer lo mismo; una maquinaria de
Aun así, las guerras existen y si se analizan guerra cuya justificación se encuentra casi
sus razones podremos ver que, por un siempre en la fabricación de falsas y sobre-
lado, figuran los intereses económicos dimensionadas amenazas y enemigos
básicamente vinculados a las materias pri- inexistentes. De todo esto se encargan con
mas y a los recursos energéticos. Guerras, bastante eficiencia una parte de los medios
por tanto, que lo que pretenden es mante- de comunicación tras los que encontramos
ner cuando no aumentar, el estado de casi siempre grandes corporaciones indus-
bienestar de una quinta parte de la pobla- triales, importantes poderes financieros,
ción mundial en detrimento del resto. Los responsables de los departamentos de
actuales conflictos armados en Iraq, defensa y fabricantes de armamentos.
Afganistán y los ya menguantes en Angola Constatamos, por ejemplo, el caso de la
y Somalia responden exactamente a este prensa francesa en buena parte en manos
esquema; esquema de intereses que se de Serge Dassault (Le Figaro), primer parti-
mantiene a nivel interno de los estados cular fabricante de aviones de combate, y
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90 Los nuevos retos de la vida urbana

de Arnaud Lagardère (prensa regional e suministrador de municiones en guerras


imperio editorial Hachette), accionista africanas, tal como ha denunciado
principal de las industrias bélicas privatiza- Intermón-Oxfam.
das del país.
Si decíamos, no obstante, que la pacifica-
El ciclo armamentista, expresión más ele- ción es posible, es que de verdad pode-
gante de la maquinaria de guerra, se pre- mos creer en ello. Siempre y cuando,
senta en diferentes facetas a cuál más per- naturalmente, la voluntad personal y polí-
niciosa. En primer lugar, encontramos el tica nos lleve al logro de determinadas
gasto militar. De acuerdo con las estima- condiciones. Como elemento básico, y
ciones de los organismos internacionales como bien dice la UNESCO en su carta
en la actualidad este ya llega a la cifra de fundacional hace falta sacar las guerras de
1.200.000 millones de dólares anuales, nuestra mente. Es evidente que hoy no se
esto es, 22 veces más de lo que la puede hablar de guerra justa bajo ningún
Organización Mundial de la Agricultura y concepto y si entendemos, tal como algu-
la Alimentación (FAO) cree que haría falta nos han dicho, como guerra justa la que
para la eliminación anual del hambre en los aliados llevaron a término el año 1991
el mundo. En segundo lugar, aparecen las para reconquistar Kuwait con las bajas de
sorprendentes cifras de personal adscrito 300 soldados norteamericanos, con
a las fuerzas armadas, unos 26 millones 270.000 iraquíes muertos y el posterior
de personas, cuando según las Naciones embargo que generó, según la Unicef, más
Unidas habría más que suficiente con de un millón de víctimas entre los niños
medio millón de cascos azules en todo el menores de cinco años, será necesario
mundo para apaciguar los posibles focos que revisemos de forma inmediata y pro-
y situaciones de conflicto. En tercer lugar, funda nuestros conceptos morales. No
la más que perversa investigación con obstante, si el conflicto ya ha estallado
finalidades militares pese a su inaceptable deberemos proceder con rapidez a nego-
dimensión ética se justifica con la excusa ciaciones de paz incondicionales.
del aprovechamiento civil de sus innova-
ciones. Excusa inservible ya que está más El proceso de pacificación deberá conti-
que demostrado que este aprovechamien- nuar con el desarme nuclear y convencio-
to es escasísimo, que la vía de transferen- nal, con la reducción de los efectivos de
cia de tecnología sigue partiendo de lo las fuerzas armadas, con la destrucción de
civil a lo militar y que los nuevos hallaz- los arsenales y la reconversión de la indus-
gos en armamento alcanzan niveles abso- tria militar hacia finalidades civiles. Si bien
lutamente degradantes en el respeto a las casi siempre se trata de decisiones políticas
personas humanas. En cuarto lugar, la se debería tener en cuenta que estas han
producción y transferencia de armamen- de ser impulsadas por la presión de los ciu-
tos que supone, a menudo, un flujo dadanos mediante los movimientos socia-
Norte-Sur que llena de beneficios a los les y los compromisos individuales. Nadie
países ricos al mismo tiempo que llena de negará a estas alturas la razón moral que
guerra a los empobrecidos. En paralelo, el acompañaba a todos los que se manifesta-
tráfico de droga se produce en la direc- ron en contra de las pruebas nucleares, de
ción contraria, y en muchas ocasiones se la guerra de Vietnam o de la invasión de
puede hablar de armas que se pagan con Iraq por hablar de casos manifiestos. De la
droga y de drogas que se pagan con misma manera que ahora todo el mundo
armas. De otro lado, esta actividad de ya ha entendido las razones de los objeto-
venta de armas es indigna e indignante en res de conciencia al servicio militar y
el caso español que ocupa un lugar desta- empiezan a ser entendidas las objeciones
cado como exportador mundial y como fiscales, financieras, laborales y científicas
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Competitividad y cooperación. Justicia y paz 91

con todo aquello que tenga relación con la sociedad civil y a las instituciones políticas
preparación de la guerra. en temas de paz.

En este capítulo hemos dejado para el


final un aspecto central como es la educa- 5. La inmigración, clave de la vida
ción por la paz. Se debe entender de ciudadana
entrada la educación por la paz y, sin
duda, la paz misma, en un sentido amplio La ciudad es el espacio migratorio por
que exige previamente de la justicia, del excelencia. Las injusticias citadas en el
desarme, del respeto a los derechos huma- segundo capítulo y las guerras analizadas
nos, de la equidad social, del desarrollo en el tercero evidencian las razones de las
de los pueblos, del cuidado del entorno y salidas y de los flujos de población. Nos
de muchos otros requisitos. En este senti- interesa ahora conocer cómo desde el
do, educación por la paz será toda aqué- Norte acogemos estos flujos. La respuesta
lla que nos lleve a los objetivos citados. resulta desgraciadamente bastante negati-
Pero evidentemente la educación por la va. Cerramos nuestras puertas a su venida
paz nos remite también a la toma de con- y posibilitamos un tráfico mafioso de per-
ciencia de los privilegios de los que disfru- sonas que origina su muerte, no les damos
tamos los ciudadanos del Norte, a la la documentación necesaria y les coloca-
renuncia de la competitividad, a la exclu- mos en situaciones de precariedad laboral
sión de cualquier tipo de discriminación, y social, no les damos la plenitud de dere-
de fanatismo y de patriotismo y a la consi- chos como ciudadanos y permitimos su
deración del valor de la dignidad humana maltrato y su discriminación.
por encima de cualquier interés material,
individual o colectivo. En última instancia, Es necesario corregir todos estos malenten-
la educación por la paz ha de suponer didos y ser conscientes de que las migra-
también una eliminación cada vez más ciones son un hecho tan antiguo como la
presente de la violencia virtual en las pelí- humanidad misma, que se ha movido
culas, en los cómics, en las consolas, en siempre huyendo del hambre y de la gue-
los ordenadores, en los juegos de rol, en rra. Es preciso entender que para las socie-
los juguetes bélicos y en cualquier instru- dades envejecidas como las europeas la
mento formativo y de ocio para niños, inmigración es un maná de juventud y de
jóvenes y adultos. fuerza de trabajo, aunque no es por esto
por lo que debemos recibirlos sino porque
De forma simultánea y complementaria a tienen todo el derecho. En última instan-
la educación por la paz, la investigación cia, es ineludible entender que contraria-
para la paz resulta básica si debemos mente al choque cultural del que tanto se
escrutar los orígenes de los conflictos y sus habla, las migraciones se encuentran en el
posibles soluciones. Paradójicamente está origen de nuestros hábitos, costumbres,
poco valorada en comparación a la inves- riqueza artística y patrimonios literarios.
tigación para la guerra. Es bueno conocer
que en esta dirección y siguiendo modelos No obstante, es preciso reconocer que las
ya consolidados en el Norte de Europa, se mutuas interrelaciones no se han produci-
está poniendo en marcha, con la aproba- do siempre de la misma manera. En oca-
ción del Parlamento de Cataluña, el siones, los procesos de enriquecimiento y
Instituto Catalán Internacional por la PAZ de ósmosis respectiva han funcionado bas-
(ICIP) que encuentra sus raíces en la Ley tante bien mientras que en otras circuns-
del Fomento de la Paz y la posterior crea- tancias se han dado enfrentamientos, crea-
ción del Consejo Catalán de Fomento por ción de guetos y, hasta situaciones de
la Paz, órgano consultivo que vincula a la dominación de unos a otros. En nuestras
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92 Los nuevos retos de la vida urbana

realidades, se trata más bien de discrimina- 6. Consumismo: limitación


ciones sociales que no étnicas. Así, por de los recursos
ejemplo cuando nos enteramos de los dis-
turbios en las banlieues francesas, debemos El último elemento que debemos conside-
pensar sobre todo en la protesta por la quie- rar dentro de los grandes retos que afectan
bra del «ascensor social» debida a las polí- a las sociedades actuales y, muy particular-
ticas laborales y de rentas de los gobiernos mente a la vida urbana tiene que ver con el
de derechas más que a las luchas entre gru- crecimiento exponencial del consumismo
pos de población procedentes de etnias o y la progresiva limitación de los recursos,
territorios diferentes. el origen del cual se constata desde los
años cincuenta y cuya efervescencia
Aun así, cuando paseando por Barcelona empieza a partir de los años setenta del
úno tiene la posibilidad de pasar un rato en siglo XX. En efecto, una vez rehechas las
la Rambla del Raval te das cuenta que la sociedades del golpe de la Segunda Guerra
convivencia es perfectamente plausible y Mundial, el mundo occidental, y de una
que todavía estamos a tiempo de no caer manera particular sus empresas, nos
en las duras realidades vividas en algunas damos cuenta que en el consumo se
ciudades europeas. Eso sí, siempre que encuentra la base del lucro y a partir de
seamos capaces de frenar los trazos racis- aquí empieza una cuidada planificación
tas que sobresalen en algunos medios de que mediante la psicología y las técnicas
comunicación, de eliminar los espíritus publicitarias investiga las motivaciones de
xenófobos de determinados grupos de los compradores, los hipnotiza ante los
población autóctona y de practicar políti- productos, les ofrece espacios en los que
cas públicas abiertas y respetuosas con los predisponen los cinco sentidos a la atrac-
inmigrantes. ción hacia las mercaderías, se les propor-
cionan accesos, horarios y facilidades de
Pequeña nota al margen, antes de acabar pago y se coloca a los ciudadanos ante un
este apartado, nos la ofrece el trato nada falso sentimiento de felicidad.
favorable que en España se da desde hace
casi 30 años a los refugiados y a los exilia- A los gobiernos democráticos o no, les
dos políticos. No deja de ser una paradoja conviene ya que crea ciudadanos confor-
que en la medida en que las prácticas de la mistas con modelos de vida, especialmen-
libertad en la vida pública hayan mejora- te de consumo y ocio, uniformes y poco
do, se haya perdido en cambio la capaci- dispuestos a elevar la voz contra el sistema
dad de acoger a aquéllos que huyen de la sobre todo si, además, como en el caso
guerra y de la represión y que llegan a español, tienen encima la responsabilidad
nuestra casa no solo para mejorar sus con- de unos pagos hipotecarios de larga dura-
diciones de vida sino más bien para salvar- ción. El mayo francés del 68 fue evidente-
la. Ha desaparecido de nuestras ciudades mente un toque de alerta ante esta situa-
la pluralidad y la riqueza que representó la ción comprendido solamente por determi-
llegada de expulsados por las dictaduras nadas minorías. Para el resto, la puerta del
latinoamericanas de los años setenta del pensamiento único quedaba completa-
siglo XX y, en una absurda posición contra- mente abierta.
ria a la que nosotros disfrutamos tras el fin
de la Guerra Civil, nos hemos negado a Los resultados no se han hecho esperar
recibir refugiados, excepto en cantidades demasiadas décadas y en la actualidad ya
simbólicas procedentes de Bosnia, de nos hemos podido dar cuenta de dos
Kosovo y de Chechenia por no hablar de cosas. Primera, que el actual nivel de con-
los totalmente inexistentes de Ruanda, del sumo es imposible generalizarlo a la to-
Sudán o de Iraq a título de ejemplo. talidad de la población mundial. Como
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Competitividad y cooperación. Justicia y paz 93

muy bien se dijo en la Cumbre Mundial década de los años noventa del siglo XX
sobre el Desarrollo Sostenible que tuvo una vez hundida la mal nombrada alterna-
lugar en Johannesburgo el año 2002, si la tiva del socialismo real que, en realidad,
Humanidad entera quisiera tener acceso a no era otra cosa que un capitalismo de
los mismos recursos naturales (agua, mine- estado con un altísimo nivel de militariza-
rales, fuentes de energía, madera, etc.) de ción. La segunda mitad de la década vio
los que disponemos los habitantes del ya, primero en Chiapas y después en
mundo industrializado, una quinta parte Seattle como desde el Sur y desde el Norte
del total, se necesitarían tres planetas. En se levantaban voces de rechazo que se
consecuencia, si partimos de la idea de consagraron a partir de enero del 2001 con
justicia que figura en el título de este capí- la celebración, sucesiva y hasta el momen-
tulo debemos admitir que la única vía para to actual, de los llamados Fórums Sociales
aplicarla en el ámbito material es median- Mundiales que bajo su ampliamente cono-
te la puesta en práctica de la teoría del cido lema de «Otro mundo es posible»
decrecimiento. No estamos éticamente presentan muchas propuestas para trans-
autorizados a crecer más –naturalmente sí formar el actual sistema de globalización.
a desarrollarnos– en la medida que la
mayor parte de la población de la Tierra Aunque se podría tomar como una excesi-
deberá abstenerse a hacerlo. Va siendo va simplificación, el conjunto de aporta-
hora que así lo expresen las autoridades ciones de los Fórums iniciadas en Porto
económicas de los países y den, de esta Alegre pero que han tenido continuidad en
manera, ejemplo a empresarios y ciudada- varias ciudades –nuevamente el papel de
nos que tienen que encaminarse al mismo la ciudad– de todo el mundo, en encuen-
objetivo. tros de diferente nivel, representan en
buena forma el intento de construcción de
Segundo elemento: que la injusticia que una economía comunitaria y substitutiva
cometemos con el consumo afectará toda- de la actual, injusta y depredadora.
vía más a las generaciones que han de
venir. Los síntomas son claros: agotamien- Algunos trazos que se infieren de las temá-
to de los recursos, disminución de la biodi- ticas tratadas, apuntan claramente en esta
versidad, contaminaciones de todo tipo, dirección. El mejor reparto en el acceso a
calentamiento del planeta. Y también se las tierras para las explotaciones agrarias,
empiezan a vislumbrar guerras por los las transferencias gratuitas de tecnología,
recursos, nuevas enfermedades, deseca- la cancelación de la deuda externa, el
ción de los lagos, desaparición de algunos incremento de la cooperación al desarro-
espacios emergentes, etc. No cumplimos llo, el freno a la economía especulativa y
de ninguna manera con el proverbio indio no a la productiva, las prácticas de comer-
que nos habla de la disponibilidad en cio justo, la promoción de las finanzas éti-
alquiler de la Tierra que hace falta conser- cas, el establecimiento de fórmulas
var en buen estado para los que vendrán empresariales cooperativas, el reparto de
tras nosotros. trabajo entre todos los que opten, el con-
sumo responsable, los vínculos a poten-
ciar entre los países del sur, la ocupación
7. No todo está perdido y recuperación de fábricas abandonadas,
las iniciativas empresariales llevadas a
El sistema socioeconómico imperante que, cabo por mujeres, la creación de instru-
a grandes trazos, hemos intentado identifi- mentos de fiscalidad internacional, la
car en los apartados anteriores, aunque reducción del gasto militar hacia finalida-
todavía se presenta con mucha fuerza, dis- des sociales, la puesta en práctica de la
frutó de la vigencia punzante durante la renta básica, las «ollas populares», los
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94 Los nuevos retos de la vida urbana

intercambios no monetarios, y muchos usuarios, con los proveedores, con los


otros serían un buen ejemplo de ello. competidores comerciales, con los sub-
contratistas, con las haciendas públicas y
En todo caso, esta nueva manera de ver la con las administraciones a todos los nive-
economía exige al menos tres requisitos les. Por parte de las administraciones, es
que corresponden a los tres «partenaires» necesario que lleguen a entender de una
sociales, esto es, individuos, empresas y manera definitiva que su misión es el servi-
administraciones. Por parte de los indivi- cio público a todos los ciudadanos y no a
duos, consumidores pero a la vez trabaja- los más poderosos o privilegiados, que la
dores e inversores, es preciso que abando- fiscalidad debe ser verdaderamente distri-
nen la filosofía del «tener» por la del «ser», buidora y que los derechos económicos,
la de la competencia por la de la coopera- sociales y culturales deben ser tan respeta-
ción y la de las ganancias materiales por la dos como los derechos civiles y políticos.
del bienestar colectivo. Las empresas, por
su parte, deben asumir verdaderamente el En este contexto, la ciudad no es más que
concepto de Responsabilidad Social en el un espacio de constataciones poco afortu-
sentido pleno de la palabra y no, como a nadas y a la vez un laboratorio de pruebas
menudo sucede, como una estrategia más que podrían ser, de verdad, herramientas
de marketing. En el bien entendido que la de transformación. Si esto fuera así podría-
Responsabilidad Social es preciso tenerla mos hablar, con todo conocimiento de
con los trabajadores, con los clientes y causa, de ciudades educadoras.
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Cultura urbana: en busca


de la autenticidad

Sharon Zukin

Sharon Zukin es profesora de Sociología en el Brooklyn College y


en la Universidad de Nueva York. Escribe sobre las ciudades, la
cultura y la economía, y ha sido galardonada con el Premio Lynd
de la American Sociological Association por sus investigaciones
en sociología urbana, y con el premio C. Wright Mills de la
Society for the Study of Social Problems.

Su libro más reciente es Point of Purchase: How Shopping


Changed American Culture (Routledge, 2004). Entre sus obras
anteriores se incluyen: After the World Trade Center (co-editada
con Michael Sorkin, Routledge, 2002), The Cultures of Cities
(Blackwell, 1995), Landscapes of Power (University of California
Press, 1991) y Loft Living (John Hopkins University Press, 1982).
En la actualidad está escribiendo un libro sobre las ciudades y la
autenticidad.
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Cultura urbana: en busca de la autenticidad

En un momento como el actual, en el que muelles destrozados y torres de oficinas


la mayor parte de la población mundial semivacías. Las fábricas, las oficinas y los
vive en ciudades, se diría que la cultura residentes más ricos habían empezado a
urbana debería ser una expresión impor- trasladarse a las afueras o incluso a otras
tante de la identidad colectiva. Pero pocas partes del mundo, y los artistas y los pro-
ciudades están seguras de tener una identi- pietarios de pequeñas empresas –desde
dad. Más vulnerables que nunca a las ole- vendedores callejeros inmigrantes hasta
adas migratorias y a los movimientos de aspirantes a chefs, pasando por galeristas–
capital, son asimismo más variadas social- poco a poco empezaron a sacar partido
mente, y, sin embargo, cada vez se pare- del centro que ellos abandonaron. Sus
cen más las unas a las otras. Grandes trans- actividades revitalizaron los antiguos cas-
formaciones sobre las que las ciudades no cos urbanos, mientras que surgían nuevos
tienen control alguno ponen en peligro su centros financieros, donde las sedes cen-
continuidad cultural: el fin de las industrias trales de los bancos, las empresas y las
tradicionales –la textil, la del acero, la nuevas firmas mediáticas se elevaban
automovilística o los astilleros–, la apari- como faros de una nueva era. Escritores,
ción y el ascenso de unas influyentes elites profesores, abogados y otros profesionales
trasnacionales y la presencia de nuevos con espíritu de aventura se trasladaron a
inmigrantes en todas las áreas de la vida las antiguas casas, almacenes y naves in-
social. Los medios de comunicación glo- dustriales reconvertidas en viviendas
bales, en combinación con la Red, que (lofts), creando un nuevo estilo de vida
alcanza de una esquina a la otra del plane- urbana entre bohemia y burguesa. Los lu-
ta, promueven y popularizan nuevas atrac- gares que crearon –espacios públicos, como
ciones al tiempo que hacen posible la eli- cafés, restaurantes y tiendas de moda, y los
minación de las interacciones cara a cara. propios espacios privados de sus casas– no
Nuevas formas de cultura urbana, desde la tardaron en atraer la atención por sus ele-
arquitectura icónica a los restaurantes de gantes diseños industriales y su clientela.
comida rápida y los grupos de hiphop, Con el crecimiento constante de las em-
imponen una modernidad universal en la presas mediáticas y artísticas, estos espa-
percepción espacial y temporal de los cios adquirieron una dinámica irresistible:
habitantes de las ciudades. La cultura urba- eran los signos visibles de una nueva cul-
na padece una crisis de autenticidad que tura urbana.
expresa la ansiedad que esas transforma-
ciones provocan en muchos hombres y Entrados los años setenta, el ascenso gra-
mujeres. dual de estos espacios urbanos a la catego-
ría de «barrios de artistas» o de «sitios bur-
Esta crisis se hace sobre todo evidente en gueses» les sugirió un modelo de actua-
los centros de las ciudades. Hacia los pri- ción a los gobiernos locales y a los inver-
meros años sesenta del siglo pasado, en las sores privados: usar el capital cultural para
ciudades más ricas del mundo, décadas de llevar a cabo una rehabilitación urbana de
descuido y abandono habían dejado un mayor envergadura. Esta estrategia prome-
legado de naves industriales abandonadas, tía la renovación de los centros urbanos
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98 Los nuevos retos de la vida urbana

sin tener que pasar por el trauma de derri- cia de los centros comerciales no solo
bar edificios históricos y de desplazar a un como lugares para el consumo y el ocio
elevado número de sus antiguos residen- individual, sino también como emplaza-
tes; en lugar de ello respetaba los gustos mientos para la cultura pública.1
culturales de un grupo social con un nivel
alto de educación y con una movilidad Aunque los nuevos centros comerciales
relativa. En Estados Unidos y Europa establecidos en los antiguos centros urba-
Occidental, la preferencia de ese grupo de nos atrajeron un elevadísimo número de
hombres y mujeres por los barrios anti- compradores, estos no circulaban por sus
guos, los edificios históricos y las áreas calles. Los promotores de estos nuevos
con un rico significado estético ofreció mercados urbanos crearon espacios cerra-
una nueva definición de autenticidad. Al dos, casi se podría decir que físicamente
tiempo que los situaba en medio de unos cerrados, por donde los compradores podí-
residentes urbanos de más edad, con an pasearse, comprar, comer, beber, visitar
menos recursos económicos y menor algún museo o exposición, ir al cine, ver
movilidad, cuyo derecho a la ciudad un acuario, etcétera, envueltos en una sen-
dependía de la familia, la costumbre y los sación de seguridad, abundancia y diver-
vínculos sociales locales. sión. Los peligros desconocidos de la vida
urbana se mantenían alejados gracias a los
Una iniciativa más amplia de remodela- servicios privados de seguridad contrata-
ción de la ciudad empezó al mismo tiem- dos por los mismos promotores inmobilia-
po en Estados Unidos, donde ya desde los rios que poseían y gestionaban el espacio
años cincuenta los comercios locales habí- y a las leyes locales que prohibían la pre-
an comenzado a abandonar los cascos his- sencia de mendigos y otros elementos per-
tóricos de las ciudades para trasladarse a turbadores. Esto provocó que se alzaran
las zonas suburbanas y a los nuevos cen- algunas voces críticas, que se quejaban de
tros comerciales. Las inmobiliarias locales que estos proyectos urbanísticos imponían
y las autoridades municipales soñaron con en el centro urbano, de por sí diverso y
convertir la ciudad en un nuevo tipo de difícil de controlar, un orden social, seme-
espacio comercial que devolviera al centro jante al de un parque temático del tipo de
un vecindario de clase media al tiempo Disneylandia, que privaba a los residentes
que atrajera a visitantes de la periferia y a y visitantes de todo encuentro espontáneo
turistas, recreando así el antiguo centro en y distinto, con lo que la experiencia de la
un «mercado festivo». Al igual que el pro- ciudad dejaba de ser la de la Otredad.
ceso de «aburguesamiento» de ciertas Estos mercados festivos establecidos en los
zonas del casco histórico de las ciudades, centros históricos de las ciudades «repre-
estos proyectos de desarrollo urbano sentaban» la autenticidad como si esta
siguieron también una estrategia cultural. fuera una experiencia de consumo, de la
Los promotores no solo utilizaron los edifi- misma manera que lo hacían los famosos
cios antiguos como telón de fondo históri- parques de atracciones, los cuales, según
co de la identidad local, sino también el propio Walt Disney, debían tener algo
como marca de distinción. Ese «mercado en el centro (ya fuera un puesto de perritos
festivo» dependía de una nueva conciencia calientes o una atracción). Pero este tipo
del valor que tenían esos edificios históri- de «autenticidad representada» convenció
cos en cuanto que patrimonio cultural. Y tanto a los promotores como a los compra-
asimismo reflejaba la creciente importan- dores de correr el riesgo de invertir en la

1Lizabeth Cohen, A Consumers’ Republic: The Politics of Mass Consumption in Postwar America (Nueva York:
Knopf, 2003); Bernard J. Frieden y Lynne B. Sagalyn, Downtwon Inc.: How America Rebuilds Cities (Cambridge
MA: MIT Press, 1989).
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Cultura urbana: en busca de la autenticidad 99

vida de la ciudad. El éxito comercial de incluidas, hasta finales de los años sesenta.
Faneuil Hall, en Boston, la dársena de Pero siendo una zona de mucho tránsito y
Baltimore y el Horton Plaza de San Diego, de diversión, también atrajo el peligroso
no tardaron en inspirar a muchas otras ciu- comercio del sexo y de la droga. Como los
dades en Estados Unidos, y generaron promotores privados no mostraban interés
otros espacios todavía más ambiciosos, alguno por la zona, el gobierno municipal
con salas de cine IMAX, acuarios, centros propuso varios proyectos distintos, ningu-
de congresos y tiendas, desde Barcelona a no de los cuales llegó a prosperar, hasta
Singapur. 2 que en los años ochenta una compañía
inversora presentó un proyecto que impli-
caba la demolición de algunos edificios y
Times Square la construcción de torres de oficinas, un
proyecto muy alejado, por supuesto, de la
La remodelación de Times Square, la famo- idea del «mercado festivo» y en absoluto
sa zona de ocio y espectáculos enclavada consistente con la naturaleza de la zona,
en el centro de Manhattan, muestra hasta que combinaba la dureza con el glamour.
qué punto la autenticidad representada de Este proyecto encontró mucha oposición y
ciertos espacios plantea un dilema a quie- se fue posponiendo durante años, hasta
nes quieren mantener la cultura popular de que su financiación potencial desapareció
la ciudad, pero reconocen la necesidad de debido al declive de la bolsa.3
renovación económica. Con sus múltiples
teatros y cines, sus neones, sus vallas Gran parte de la oposición provenía de los
publicitarias y las riadas de gente que la hombres y mujeres que defendían la con-
cruzan a todas las horas del día y de la servación histórica y dirigían muchas de
noche, Times Square fue una zona de las instituciones culturales de la ciudad.
diversión llena de vida durante la mayor Encabezados por la Municipal Art Society,
parte del siglo XX. A principio de los años los oponentes hicieron una extensa cam-
noventa, su aura cosmopolita permitió que paña para proteger la autenticidad de
los neoyorquinos la llamaran, no sin cierta Times Square valiéndose de un argumento
exageración, «la encrucijada del mundo». estético, el de conservar su apariencia.
En términos nacionales, Times Square era Propusieron que se decretara una ley local
el centro geográfico y también metafórico que obligara a que todos los edificios del
de la cultura popular estadounidense. La distrito tuvieran un gran letrero luminoso
gente se reunía en Times Square a leer las en la fachada, convirtiendo así todos y
últimas noticias que iban apareciendo en cada uno de ellos en una inmensa valla
el inmenso «Motogram», y fue allí donde publicitaria electrónica. Los teatros de
Alfred Eisenstadt tomó la famosa fotografía Broadway, amenazados de venta por parte
del marinero que levanta en volandas a de los propietarios del suelo y en peligro
una joven y la besa para celebrar el final de de verse tragados por los nuevos proyectos
la Segunda Guerra Mundial. Times Square de construcción de rascacielos de oficinas,
siguió atrayendo visitantes, familias enteras inspiraron otra ley. Esta ley permitía a los

2 Sharon Zukin, Landscapes of Power: From Detroit to Disney World (Berkeley y Los Ángeles: University of

California Press, 1991); John Hannigan, Fantasy City (Nueva York: Routledge, 1998); Don Mitchell y Lynnn A.
Staeheli, «Clean and Safe? Property Redevelopment, Public Space, and Homelessness in Downtown San
Diego», en Sethe Low y Neil Smith, eds., The Politics of Public Space (Nueva York: Routledge, 2006),pp. 143-
75. El concepto de «autenticidad representada», tomado de Dean MacCannell, The Tourist: A New Theory of
the Leisure Class, 3º ed. (Berkeley y Los Ángeles: University of California Press, 1999).
3 William R. Taylor, ed., Inventing Times Square: Commerce and Culture at de Crossroads of the World (Nueva

York: Russel Sage, 1991); Lynne B. Sagalyn, Times Square Roulette (Cambridge MA: MIT Press, 2001); Sharon
Zukin, The Cultrues of One Hunded Years of Spectacle in Times Square (Nueva York: Random House, 2006).
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100 Los nuevos retos de la vida urbana

propietarios de los teatros vender «dere- esos visitantes se sintieran a gusto. Por
chos de aire» a los dueños de las propieda- suerte, a principios de los años noventa,
des próximas; esto era algo importante por- Disney estaba considerando la idea de
que ofrecía la oportunidad de construir diversificar la empresa, vía la producción
edificios mucho más altos en esos solares. de espectáculos para el teatro comercial
La venta de derechos de aire protegería la con sus personajes cinematográficos y sus
concentración de los edificios más bajos parques temáticos. Así pues, introducir
que contienen los teatros en las calles late- Disney en Broadway era una perspectiva
rales, mientras que los rascacielos se alza- que atraía tanto a los urbanistas de la ciu-
rían en las anchas avenidas que las circun- dad como a la propia empresa.
dan, empezando por la propia Broadway.
Al mismo tiempo, el departamento de poli- El emplazamiento de Disney en Times
cía de Nueva York empezó a peinar las Square sugería una saludable sinergia entre
aceras y los negocios porno a fin de elimi- la cultura popular de orientación familiar
nar la presencia en ellas de los proxenetas, que ofrecían los espectáculos y atracciones
de las prostitutas y de sus clientes, algunos de esa empresa y la renovación moral de la
de ellos de aspecto amenazante, que habí- ciudad que deseaban las autoridades
an convertido la calle 42 en un lugar peli- municipales. Las nuevas leyes que protegí-
groso por la noche, sobre todo para las an el espacio de la zona para los teatros
mujeres. Como medida supletoria, valién- permitieron que los promotores privados
dose de la ley de dominio eminente, la empezaran a proyectar nuevos locales de
municipalidad expropió, por el bien ocio para alquilar a otras compañías del
común, los locales ocupados por aquellas sector que quisieran estar al lado de
tiendas de productos pornográficos que se Disney. En los años noventa, cuando
negaron a cambiar la línea comercial o a Disney todavía era un gigante invencible
cerrar, y los vendió a inmobiliarias que los con un atractivo popular universal, la com-
sustituyeron por negocios menos proble- pañía abrió unos grandes almacenes
máticos. Disney en Times Square y renovó uno de
los teatros históricos, el New Amsterdam,
La combinación de la «legislación estéti- contiguo al edificio de los almacenes,
ca», la acción policial y la expropiación donde se estrenaría La Bella y la Bestia. No
forzosa por motivos de interés público pre- tardaron en unírseles MTV, el canal de
pararon la zona de Times Square para un música por cable para jóvenes, una larga
cambio de cultura popular, un cambio que serie de restaurantes y bares, y espacios de
se asentaba, no por casualidad, en la com- ocio y espectáculo con nombres de marcas
pañía Disney. En el conocido arquitecto tan conocidas como el Museo de cera de
neoyorquino Robert A. M. Stern se reunirí- Madame Tussaud, el super almacén de
an todas estas estrategias, pues era miem- Virgin, el Club B.B. King Blues y un gran
bro de la junta directiva de la compañía y almacén Hello, Kitty.
al mismo tiempo se encargaba de supervi-
sar un proyecto local de conservación de Para los estándares de estos proyectos de
la zona de los teatros de Broadway. Stern remodelación urbana, Times Square ha
recuerda que al pasar un día a finales de tenido un éxito clamoroso. Veintiséis millo-
los años ochenta por Times Square se fijó nes de visitantes acuden cada año a dejar-
en cuanta gente, sobre todo mujeres, llega- se sorprender por sus brillantes luces, a
ba en autocares desde las áreas suburbanas comer en los restaurantes, comprar en el
para acudir a las funciones de tarde de los Toys «R» Us y, tal vez, ir al teatro, al menos
teatros. Entonces se le ocurrió la idea de al teatro de Disney. Según la Times Square
construir otras atracciones que hicieran de Alliance, un grupo de empresas locales, el
Times Square un lugar seguro, en el que impacto económico de la zona equivale a
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Cultura urbana: en busca de la autenticidad 101

las economías nacionales de Bolivia y y en directo, como el espectáculo de ver


Panamá juntas. Mientras que las atraccio- caer una bola brillante desde la Times
nes culturales atraen a las masas que llenan Tower el día de Fin de Año.
día y noche la zona comprendida entre las
calles 42 y la 50, las torres que la rodean La cultura urbana auténtica debe transmitir
alojan las oficinas y sedes centrales de los la fuerza del destino. La vemos en los anti-
sectores económicos que simbolizan la ciu- guos edificios y calles y en la inmensa
dad y constituyen sus fundamentales fuen- variedad de gente, negocios, tiendas y
tes de empleo –medios de comunicación y lugares de interés que nos salen al encuen-
fianzas–. Las oficinas centrales de Condé tro en toda gran ciudad. Se trata de una
Nast, de Hearst Corporation y del New York sensación arquitectónica que hemos inte-
Times se encuentran en la zona, así como riorizado hasta la médula y que no pode-
la sede de NASDAQ y de compañías finan- mos separar de una escala histórica de la
cieras, como Lehman Brothers y Morgan ciudad que entraña edificios de menor
Stanley, y varios de los bufetes más impor- altura, pequeñas tiendas locales y calles
tantes. Los promotores de la remodelación abarrotadas: una estética distinta. También
del distrito de Times Square afirman que se trata de una sensación social: un orgullo
esta ha mantenido el particular atractivo cívico espontáneo entre los foráneos y un
popular de la zona, al tiempo que la ha lim- estrecho vínculo social entre los autócto-
piado para el uso del público en general y nos. Tanto desde el punto de vista social
la ha convertido en un buen emplazamien- como desde el estético, el deseo de auten-
to para las sedes de las empresas trasnacio- ticidad es un grito contra la modernidad,
nales del ranking más elevado. contra la uniformidad de los nuevos e
impecables edificios, contra la ineludible
Pero ¿es auténtica esta nueva Times presencia de las cadenas de grandes alma-
Square? Desde el inicio de la renovación, cenes y la opresiva retícula de rascacielos
hubo voces críticas que se quejaron de su sobre nuestras cabezas. Pero la idea de
«disneyficación»: una serie monótona, autenticidad también hunde sus raíces en
insulsa y embrutecedora de nombres de la Modernidad. Ser fiel a un carácter histó-
marcas, mala comida y espectáculos bana- rico o propio solo se puede valorar en una
les. Algunas sucursales de empresas trasna- época en la que todo se percibe como tran-
cionales, como el Museo de Madame sitorio y a todos se nos puede considerar
Tussaud, no tienen nada que ver con ese capaces de ser falsos. La autenticidad es la
emplazamiento único y lo separan de la apariencia de veracidad. Hoy buscamos la
historia de Nueva York y de la viva repre- autenticidad en las ciudades porque nos
sentación de las raíces de su cultura popu- rebelamos contra la falsedad que vemos en
lar que era la zona. Pese a los brillantes la representación de lo hogareño en las
neones y las masas que hacen vibrar de urbanizaciones suburbanas y en la repre-
expectación sus aceras, Times Square se ha sentación de la historia en los centros
convertido en una franquicia de comida urbanos «disneyficados». Intentamos esca-
rápida y ocio popular. Es una expresión parnos de la producción de diversión en
moderna y estandarizada de la cultura masa, aunque esto nos lleve al consumo
urbana, una expresión que corre el riesgo masivo de antiguos edificios de piedra, de
de caer en el cliché, por más importancia almacenes industriales de hierro forjado y
que se les dé a las representaciones en vivo de calles adoquinadas.4

4 Paraotros puntos de vista similares, véase Marshall Berman, All That Is Solid Melts Into Air (Nueva York: Simon
and Schuster, 1982) y Richard Sennet, The Conscience of the Eye (Nueva York: Norton, 1990). En Real Black:
Adventures in Racial Sincerity (Chicago: University of Chicago Press, 2005), Jon L. Jackson, Jr., utiliza el térmi-
no sinceridad para indicar la interpretación («performance») individual de una identidad auténtica.
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102 Los nuevos retos de la vida urbana

Aunque la valoramos como «real», la clandestinas. Este es el terroir de la paranoia


autenticidad nunca surge por sí sola. y también de la creatividad, de los trileros y
Siempre la producen los hombres y mujeres otros estafadores actuando a plena luz, en la
que la reconocen, escriben sobre ella, la acera, así como de aquel himno a la buena
fomentan y se la venden a los otros. En su vecindad entre tenderos, niños de escuela y
sentido más estricto, la autenticidad es un amas de casa que Jane Jacobs llamaba «el
sello con el que los expertos dan su aproba- balé de la calle». La autenticidad no es el
ción a unos objetos únicos –como un retra- ego que acompaña a los grandes planes
to autentificado de Rembrandt–, pero en un urbanísticos: los usos creativos son la libido
sentido estético más amplio, puede ser tam- que mueve el alma de la ciudad.5
bién el reconocimiento por parte del crítico
musical de la autenticidad del género de un
cantante, o del elogio de un estilo culinario El Museo Guggenheim en Bilbao
auténtico por parte del gastrónomo. La
autenticidad es algo que se puede fabricar En la mayoría de las ciudades, fue el ego
con unos productores inteligentes y una que entraña planificar y dar vida a un
buena campaña de marketing. Es un nuevo centro urbano lo que impulsó la
«recurso renovable», como dice el sociólo- construcción de nuevos barrios culturales
go Richard Peterson, y en esta contradic- en lo que habían sido zonas industriales,
ción encontramos tanto la originalidad en muelles en desuso y en fábricas y naves
única de la autenticidad como su potencial industriales vacías. Homólogos del «mer-
para la innovación. La autenticidad entraña cado festivo», estos nuevos barrios cultura-
casi siempre un descubrimiento: encontrar les se desarrollan en torno a una «atrac-
el diamante en bruto, una rara grabación en ción» de categoría, por lo general un
vinilo, o al viejo cantante de blues, famoso museo de arte moderno, pero también
en su día, en un club de jazz cutre de un puede ser una Ópera (Sydney), teatros
barrio perdido. La autenticidad requiere, (Singapur) o una isla prefabricada de insti-
pues, de un consumidor de cultura. Al con- tuciones culturales (antigua, como en el
trario de lo que sucede con la autenticidad caso de Berlín, o nueva, como en el de
representada en los nuevos clubs de jazz Abu-Dhabi). Al contrario de los cascos his-
destinados a los turistas, para extraer «lo tóricos y culturales de las ciudades anti-
autentico» o «la próxima novedad» no solo guas, que se alzaban en territorio sagrado y
se necesita ser entendido, sino también cuyas prácticas rituales los convertían en
tener las ganas de ir a según qué antros y iconos, los centros culturales de hoy día se
según qué naves industriales reconvertidas conciben desde el principio como iconos
en salas de actuación. profanos que simbolizan la ciudad y movi-
lizan la inversión en una nueva economía.
En la estética de los espacios urbanos, la Son las fichas que juega la ciudad en el
autenticidad se ve en los bordes mellados casino de la globalización.
del desarrollo desigual, que dan testimonio
de una ciudad desnuda, con una densa Desde los años sesenta, cuando se proyec-
población, calles oscuras y actividades taron la Ópera de Sydney y el Centro

5 Richard A. Peterson, Creating Country Music: Fabricating Authenticity (Chicago: University of Chicago Press,

1997); David Grazian, Blue Chicago: The Search for Authenticity in Urban Blues (Chicago:Chicago University
Press, 2003); Jane Jacobs, The Death and Life of Great American Cities (New York: Random House, 1961);
con respecto a la «pérdida de la líbido» de la ciudad de Nueva York, véanse las opiniones de productor teatral
Rocco Landesman, en Sewell Chan, «Panel Discussion: Has New York Lost Its Soul?», http://cityroom.blogs.nyti-
mes.com/2007/10/04has-new-yor-lost-its-soul/ , 4 de octubre, 2007, pero oí al escritor Samuel L. Delanay
expresar la misma idea en un coloquio sobre Times Square celebrado en la Universidad de Columbia a princi-
pios de los años noventa.
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Cultura urbana: en busca de la autenticidad 103

Pompidou de París, los centros culturales vez son más las revistas de arte, las guías
han venido cumpliendo varias funciones: de de viaje y los sitios de Internet dedicados a
imán que atrae la rehabilitación urbana, de las ciudades y al ocio que promocionan
símbolo de prestigio para la nación y de estos nuevos escenarios de la cultura como
fuente de energía para la creatividad y la destinos turísticos. Aunque el público en
innovación. Casi siempre están emplazados general no tiene ni idea de qué arte exac-
en terrenos que han perdido su uso indus- tamente se muestra en las nuevas instala-
trial y su valor económico, con frecuencia al ciones culturales, les ha llegado la voz. Los
borde del agua. En París, el Centro vuelos baratos, el aumento del tiempo libre
Pompidou se proyectó, en parte, para revita- y un mayor hincapié en la movilidad indi-
lizar la zona circundante a la rue vidual fomentan el turismo cultural, espe-
Beaubourg, un terrain vague de ruinosos cialmente entre las clases acomodadas, los
inmuebles de pisos de renta antigua, peque- hombres y las mujeres con educación a
ños talleres y comercios, situado entre el quienes les gusta coleccionar esas expe-
Marais, una zona que todavía no se había riencias viajeras cual signos de distinción.
«aburguesado» y el mercado de Les Halles, Los jóvenes, incluso los extranjeros, suelen
que todavía seguía en pie. Los patronos de estar más en sintonía con la emergencia de
estos nuevos centros culturales –por lo estos distritos culturales y con las institu-
general políticos y empresarios– dieron ciones en concreto de lo que muchas
prioridad a los diseños innovadores y orga- veces lo están los adultos o los autóctonos.
nizaron concursos en los que participaban (Pienso en la pareja de jóvenes italianos
arquitectos de todo el mundo y que solían que vi hace no mucho tiempo en la Quinta
ganar los arquitectos extranjeros. Hoy los Avenida intentado subir a un autobús y
ganadores de estos concursos son las «estre- preguntándole al conductor si aquél pasa-
llas» de la profesión, con muchos premios ba por el MOMA; el hombre se quedó per-
en su haber y muchos proyectos en sus estu- plejo, pues no conocía el nombre del
dios. En el caso del Centro Pompidou, la Museo de Arte Moderno por sus siglas.) Al
elección de un diseño industrial, que deja- igual que Times Square y otros centros de
ba al descubierto muchas partes de la ocio urbanos, estos barrios culturales sue-
estructura del edificio y estaba pintado en len ser muy frecuentados, pero no todos
vivos colores, respondía al deseo de crear ellos tienen mucho éxito entre la pobla-
una serie de programas e instituciones inno- ción autóctona. El gran espacio que se
vadoras que necesariamente convirtieran extiende delante del Centro Pompidou se
París (y, por extensión, Francia) en una de llenó de turistas y músicos callejeros, jóve-
las etapas fundamentales de los circuitos nes y bailarines de break, en su mayoría
artísticos y musicales. En los años noventa, franceses, desde el momento en que se
cuando las autoridades locales de Bilbao y abrió el museo. Sin embargo, el espacio
de Hong Kong proyectaron unas instalacio- que hay delante del Museo Guggenheim
nes culturales de gran envergadura, pensa- de Bilbao está por lo general vacío, salvo
ron en las diferentes maneras en que estas los turistas que entran y salen.
podrían ayudar a sus ciudades a alcanzar y
mantener un papel importante en los mer- A diferencia del Centro Pompidou, que es
cados financieros globales. Lo que apenas propiedad del estado francés, quien lo ges-
preguntaron fue si estas ayudarían a los tiona directamente, el Museo Guggenheim
artistas locales, ya fuera porque expondrían de Bilbao es una sucursal de la cadena de
sus obras o porque atraerían hacia ellos la museos Guggenheim. Concebido como un
atención de los medios de comunicación. símbolo del triple objetivo de la ciudad
–deshacerse de unas industrias poco renta-
Los nuevos distritos culturales atraen sin bles, limpiar la ría de los detritos dejados
duda a los medios de comunicación. Cada por los altos hornos y los astilleros y llevar
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104 Los nuevos retos de la vida urbana

a cabo una campaña incruenta contra el a los mejores de la arquitectura mundial y


separatismo vasco–, el museo tiene la fabricación local para producir una serie
muchos usos locales. Pero al igual que los de nuevos símbolos urbanos. Esto repre-
directivos de la compañía Disney que sentaba una ruptura importante con la tra-
decidieron instalarse en Times Square, el dición local y un paso hacia una econo-
director del Museo Guggenheim, con base mía más abierta, orientada hacia el turis-
en Manhattan, ya estaba en el camino de la mo.6
expansión. Thomas Krens llevaba planean-
do desde los años ochenta abrir nuevas Pero tanto dentro del museo como en su
instalaciones en otras ciudades del mundo, entorno urbano, el Museo Guggenheim de
así como patrocinar el nuevo Museo de Bilbao tiene problemas de autenticidad. Si
Arte Contemporáneo de Massachusetts, en autenticidad significa «original» en el sen-
North Adam, una ciudad industrial en tido de ser fiel a la cultura local, el museo
decadencia situada en las montañas carece de ella, pues ni su diseño arquitec-
Berkshire. El Museo Guggenheim tenía tónico ni su patrocinio tienen sus raíces en
más obras de arte que espacio en el que Bilbao. La intención del arquitecto Frank
mostrarlas, y muchas de las adquisiciones Gehry era que los paneles de titanio curvos
recientes eran tan grandes que necesitan de color plateado representaran las on-
un museo solo para ellas. dulaciones del río Nervión y sugirieran la
dureza de los altos hornos que habían esta-
Al igual que el proyecto de rehabilitación do próximos al emplazamiento. Pero la
de Times Square, la remodelación de la forma sinuosa del museo y sus reflejos de
margen industrial de la ría representaba luz podrían también sugerir un glamour
una sinergia deseada entre las estrategias cosmopolita, el de la actriz Marilyn Monroe,
económicas de los empresarios vascos, los como señalaba Herbert Muschamp, el
urbanistas de la ciudad y Krens, un empre- crítico de arquitectura del New York Times,
sario de la cultura. Y asimismo al igual que cuando acudió a la inauguración del
Times Square, que el Centro Pompidou y museo en 1997. El edificio sugiere un
otros nuevos barrios culturales de todo el «estilo de libertad muy americano», decía
mundo, el Museo Guggenheim de Bilbao Muschamp. «Ese estilo es voluptuoso,
vendría acompañado del desarrollo inmo- emocional, intuitivo y exhibicionista».
biliario de la zona: nuevos edificios de Nada podía estar más alejado de la cultura
viviendas y tiendas de lujo. Pero a diferen- vasca tradicional o de la actitud general de
cia de lo que sucedió en la mayoría de las la ciudad de Bilbao, que en el pasado
otras ciudades, Bilbao tenía una estrategia había rechazado tanto las esculturas mini-
más amplia y más ambiciosa de moderni- malistas del artista estadounidense Richard
zación de la infraestructura urbana, y para Serra como la obra del artista vasco Jorge
llevarla a cabo convocó concursos para el Oteiza.7
diseño del nuevo metro, los nuevos puen-
tes y el nuevo aeropuerto. La cuestión fun- Dado que cuando escribió esto todavía no
damental, sin embargo, era la misma: unir se habían derribado ni los astilleros ni las

6 El museo provocó un interminable debate entre una visión de la revitalización de Bilbao basada en la indus-

tria y otra basada en el arte y las finanzas. Véase Lorenzo Vicario y P. Manuel Martínez Monje, «Another
Guggenheim Effect?» Central City Projects and Gentrification in Bilbao», en Gentrification in a Global Context,
Rowland Atkinson y Gary Bridge (eds.) (Londres: Routledge, 2005), pp. 151-167; Joseba Zulaika, Crónica de una
seducción: el Museo Guggenheim de Bilbao (Madrid: Nerea, 1997). Sobre North Adams, véase, Zukin, Cultures
of Cities.
7 Herbert Muschamp, «The Miracle in Bilbao», New York Times, 7 de septiembre, 1997; JosebaZulaika, «Tough

Beauty: Bilbao as a Ruin, Architeture and Allegory, en Joan Ramon Resina, ed., Iberia Cities (Nueva York y
Londres. Routledge, 2001), pp. 1-17.
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Cultura urbana: en busca de la autenticidad 105

plantas de laminación de acero, a la desigualdad del reciente desarrollo de


Muschamp le resultaba más fácil que al la ciudad.)8
visitante actual decir que Gehry se había
inspirado en la potencia industrial que Muchos son los que felicitarían a las auto-
había sido Bilbao en el siglo XIX. Pero ridades bilbaínas por haber tomado las
Gehry tradujo ese legado industrial a una riendas de su destino y reconocer que
forma abstracta, y el museo remplazó a había llegado el final de una economía
una fábrica que, según cuentan algunos, basada en la industria, recibir gustosos el
todavía estaba en funcionamiento. Las cambio y desarrollar un futuro cultural
transformaciones materiales de la cultura para la ciudad. Pero esta misma visión ha
urbana representan la posición dominante modelado la manera de pensar de los diri-
del nuevo museo en la ciudad, la cual le gentes políticos y económicos de bastantes
permite tanto ignorar al centro de la ciu- otras ciudades en la era post-industrial. Ha
dad como llevarse la mayor parte del pre- pasado un cuarto de siglo y el «efecto
supuesto de cultura del gobierno regional. Beaubourg» se ha convertido en el «efecto
Tampoco hay un lugar para el arte local en Bilbao», y esta vez, las esperanzas de un
el Guggenheim bilbaíno. Todas las exposi- desarrollo urbano basado en la cultura han
ciones son de artistas extranjeros. Puede originado una serie ilimitada de centros
que esto sea bueno para la ciudad, donde culturales, festivales y concursos. La selec-
el Museo de Bellas Artes cuenta con una ción anual de la Capital Europea de la
excelente colección de arte local, pero Cultura es solo el caso más difundido de
carece de una buena colección de arte ciudades que intentan crearse una nueva
moderno. Sin embargo, arroja cierta duda imagen cívica, pero estos proyectos plan-
sobre la integración del distrito cultural tean cuestiones importantes sobre el futu-
entre los artistas locales que viven y traba- ro de la cultura urbana. ¿Ha llevado su
jan hoy en la ciudad. Tampoco se puede repetición a la imposición de un solo
decir que el museo se ocupe más de la modelo de creatividad? Un modelo que
población local que de los turistas. El pre- excluye a los residentes, quienes no son
cio de la entrada es alto para los bilbaínos, productores ni consumidores del nuevo
donde el desempleo juvenil alcanza un arte. ¿Disminuye asimismo la singularidad
60%, y la mayoría de los visitantes proce- de los museos, que se convierten, como el
den de otras partes del estado español y Guggenheim, en una operación de fran-
del extranjero. Además, los hoteles que se quicias globales? El Bilbao industrial del
han construido para alojar a estos turistas siglo XIX mantenía vínculos con las poten-
culturales son caros, de lujo. Los visitantes cias económicas extranjeras –con los ban-
suelen ir una vez, quedarse una o dos cos europeos y con las fábricas inglesas
noches y partir sin haber visitado el resto que invertían en los altos hornos y en los
de la ciudad. (Cuando me alojé en un astilleros–. Pero los museos de arte moder-
hotel próximo al museo y le pedí un plano no de hoy día son, en muchos sentidos,
de la ciudad al recepcionista, este hizo un simples incubadoras de una nueva globali-
círculo alrededor del casco histórico y me zación. No son solo fuente de placer y de
aconsejó que no fuera: un signo visible de aprendizaje, sino tecnologías diseñadas

8 Hay un debate en curso sobre el valor económico y social que tiene para la ciudad este turismo, parte del cual

ha llegado a los medios de comunicación globales. Véase, Beatriz Plaza, «Evaluating the Influence of a Large
Cultural Artifact in the Attraction of Tourism», Urban Affairs Review 36 (2000) pp. 264-74 y «The Return of
Investment on the Guggenheim Museum Bilbao», International Journal of Urban and Regional Research 30
(2006) pp. 452-67; Denny Lee, «Bilbao Ten Years Later», Travel Section, New York Times, 23 de septiembre,
2007. El museo Guggenheim acapara un 80% del presupuesto del gobierno regional destinado a los museos:
Zulaika, «Tough Beauty», p. 12.
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106 Los nuevos retos de la vida urbana

para obligar a las culturas urbanas a abrir- tuvo una breve existencia. Algunas ciuda-
se al exterior, adaptarse a los mercados des reúnen las condiciones materiales para
trasnacionales y hacerse más cosmopoli- que se formen estos grupos: zonas de edifi-
tas.9 cios industriales, o incluso de oficinas en
desuso, con alquileres bajos, próximas a
las empresas financieras o mediáticas que
50 Moganshan Lu comprarán los trabajos creativos, a veces
mediante una relación de trabajo más o
Las áreas culturales sugieren que promover menos regular, y con pequeño comercio,
un nuevo tipo de economía no consiste bares y restaurantes locales; unas zonas
solo en discos duros y chips de silicona: cuyas culturas étnicas y su población tra-
los «polos tecnológicos», como el Silicon bajadora proporcionan una diversidad de
Valley, donde se reunían ingenieros infor- material original y una sensación de auten-
máticos innovadores con capitalistas inte- ticidad. Desde el punto de vista de los jó-
resados en la inversión en las nuevas tec- venes trabajadores de la cultura, compartir
nologías, no atraen a aquellos pensadores las calles con los inmigrantes y trabajado-
creativos que serán probablemente quie- res les aporta aquella energía creativa que
nes encuentren nuevos usos para los pro- se atribuía antaño a la vida bohemia. Y
ductos de alta tecnología que hacen atrac- también reproduce la tensión de los en-
tiva y popularizan la economía basada en cuentros inesperados con quienes son dis-
la información. Menos monumental en su tintos a uno; de algo tradicional en las
tamaño que un área o barrio cultural, pero ciudades: lo desconocido. La nueva pro-
igualmente ambicioso en su visión de futu- ducción cultural florece en los bordes me-
ro, el «foco creativo» constituye un esfuer- llados del desarrollo desigual, en las zonas
zo diferente de recrear los aspectos pro- que todavía no han sido saneadas o «dis-
ductivos de la cultura urbana. El «foco neyficadas».10
creativo» consiste en un grupo de artistas y
diseñadores que se juntan intencionada- Ya estén subvencionados o sean espontá-
mente en un barrio o en unas manzanas. A neos, los grupos de productores creativos
veces están subvencionados por el gobier- cumplen una importante función económi-
no local o nacional, como los focos creati- ca. Contribuyen a formar redes que conec-
vos que reciben financiación del Ayunta- tan entre sí a los «creativos», uniéndolos
miento de Londres desde el 2004, pero en productivas sinergias y colaboraciones,
con frecuencia surgen del agrupamiento al tiempo que los hacen visibles para sus
espontáneo de jóvenes artistas, músicos o clientes potenciales. Poco a poco, algunos
artistas establecidos, como sucede en el de estos productores creativos se convier-
SoHo (Manhattan), en Williamsburg (Bro- ten en empresarios culturales, y abren
oklyn) y Hoxton (Londres), así como el «Si- galerías de arte, cafés y espacios para
licon Alley» del sur de Manhattan, que representaciones, que pasan a ser, a su vez,

9 Sobre el uso de los nuevos museos para promover el desarrollo económico, véase Graeme Evans, «Hard

Branding the Cultural City: From Prado to Prada», International Journal of Urban and Regional Research 27
(2003) pp. 417-40; Chris Hammet y Noam Shoval, «Museums as Flagships of Urban Developement, en Cities
and Visitors, Lily M. Hoffamn, Susan S. Fainstein y Dennis R.Judd, eds. (Malden MA y Oxford: Blackwell, 2003),
pp. 219-36; Georges Yudice, The Expediency of Culture (Durham NC y Londres: Duke University Press, 2003).
Sobre el efecto franquicia y la globalización económica en Bilbao, véase Donald McNeil, «McGuggenization?
National Identity and Globalisation in the Basque Country», Political Geography 19 (2000), pp. 473-94.
10 Sharon Zukin, Loft Living: Culture and Capital in Urban Change, 2ª edición (New Brunswick NJ: Rutgers

University Press, 1989); Richard Lloyd, Neo-Bohemia: Art and Commerce in the Post-Industrial City (Nueva York:
Routledge, 2006): Michael Indergaard, Silicon Alley: The Rise and Fall of a New Media District (Nueva York:
Routledge, 2004).
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Cultura urbana: en busca de la autenticidad 107

lugares en los que establecer contactos. mación, de proveedores y de los clientes


Estos espacios también muestran y promo- que necesitan los productores. Hay estu-
cionan el trabajo de los nuevos creadores dios que demuestran que la producción
que llegan a la zona. Con el tiempo, se cultural, desde los medios de comunica-
convierten en lugares de consumo cultural, ción convencionales hasta la moda, la
que atraen la atención de los medios de música y el arte alternativos, es una fuente
comunicación, los coleccionistas de arte, de puestos de trabajo que crece de año en
los galeristas comerciales, los conservado- año; el valor financiero de la compra y
res de museos y comisarios de exposicio- venta de estos artículos y servicios crece en
nes, así como de los caza-talentos de la importancia, a medida que declina la fabri-
industria musical y otros reclutadores cación tradicional. Además, los producto-
potenciales para el mundo de la cultura. res culturales idean nuevas formas de
Estos espacios empiezan a cambiar la cul- incrementar el valor de la alta tecnología
tura local. Ofrecen un lugar más agradable (creando software para juegos de video,
a los creadores que los bares y tiendas por ejemplo) y de los artículos normales de
locales y crean una comunidad visible, producción masiva (creando innovadoras
más sofisticada a su manera, más «en la campañas de publicidad para coches o
onda», que la de los residentes de toda la cervezas), al tiempo que popularizan nue-
vida. Muchas veces, las nuevas ofertas de vos productos específicos para unos mer-
consumo cultural tienen el efecto de subir cados especializados (llevando a cabo
los alquileres de la zona, lo que significa campañas indetectables basadas en el
que el «foco creativo» o el «barrio de artis- boca a boca para grupos de música indie,
tas» es un lugar dinámico tanto en térmi- zapatillas deportivas personalizadas y vod-
nos económicos como culturales. Pero la kas especiales).11
subida en los precios del alquiler puede
provocar el desplazamiento no solo de las Los líderes políticos y empresariales en las
comunidades «auténticas» existentes en el crecientes economías asiáticas se han
entorno –como ha venido sucediendo en aprendido esta lección, especialmente en
Nueva York desde los años setenta– sino ciudades como Shangai, donde las anti-
también de los propios artistas. Reciente- guas industrias se están trasladando a
mente, en Londres, la nueva demanda por regiones más baratas de China, y las auto-
parte de las empresas de diseño gráfico y ridad municipales y regionales quieren
de publicidad, que solían alquilar espacio fomentar otros tipos de desarrollo. Aunque
a bajo precio en este tipo de focos creati- el gobierno chino respalda oficialmente las
vos ubicados en antiguas fábricas de la industrias creativas en cuanto que piedras
periferia, hizo que subieran los precios de angulares del desarrollo económico y el
los alquileres, con lo que poco a poco se prestigio nacional, los dirigentes locales se
redujo el espacio a precios asequibles para arriesgan tanto política como económica-
los artistas individuales. mente cuando apoyan a artistas emergen-
tes cuya obra puede considerarse crítica
La lógica en la que se basa el apoyo oficial con respecto a la línea del partido y, al
a los focos creativos, sin embargo, es que menos hasta hace pocos años, no tenía un
estos grupos contribuyen al desarrollo de valor previsible en el mercado. En cual-
una nueva economía. Constituyen una quier caso, en la década de 1990 y los pri-
forma muy eficaz de crear redes de infor- meros años 2000, gracias a la iniciativa

11 Allen J. Scott, The Cultural Economy of Cities (Londres: Sage, 2000); Andy C. Pratt, «The Cultural Industries
in South East England: Towards a Sectoral Strategy», en Dominic Power y Allen J. Scott, eds., The Cultural
Insdustries and the Production of Culture (Londres: Routledge, 2004), pp. 19-36; Elizabeth Currid, The Warhol
Economy: How Fashion, Art and Musice Drive New York City (Princeton NJ: Princeton University Press, 2007).
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108 Los nuevos retos de la vida urbana

individual de algunos artistas, se formaron innovadora unión de las nuevas tecnologí-


en Beijing y Shangai cierto número de as y la moda. Además 50 Moganshan Lu
estos «focos creativos». gozó del apoyo de la rama local del partido
y del gobierno municipal. En 2002, el
En Shangai, el artista Xue Song trasladó su Comité Económico Municipal designó ofi-
estudio a un complejo fabril de los años cialmente el complejo fabril, que consta de
treinta ubicado en 50 Moganshan Lu, cerca 21 edificios, parque industrial; dos años
del río Suzhou; la fábrica había quedado después modificaron la denominación, que
vacía al trasladarse la empresa propietaria, pasó a ser «parque de arte industrial».12
Shangtex, un gran holding del sector textil,
a un nuevo complejo industrial al otro lado La creación de un «foco creativo» en 50
del río, en la zona de Pudong, más cerca Moganshan Lu encaja perfectamente con
del aeropuerto. No solo los artistas, sino la ambición de Shangai de transformarse
también ciertos líderes empresariales y en una ciudad global que superara a sus
políticos vieron el potencial del lugar como contrincantes más próximas –Hong Kong y
«foco cultural», especialmente a la luz del Beijing– en términos financieros y cultura-
éxito que había tenido Factory 798, un les y como capital de la economía simbó-
complejo de estudios de artistas y galerías lica. Los espacios del antiguo complejo
que se había abierto en Beijing en 2001 y industrial están ocupados por toda una
que inmediatamente impulsó el desarrollo variedad de actividades creativas: galerías
de la zona, la cual se pobló de galerías, de arte, talleres y empresas de artes gráfi-
cafés y boutiques alternativas. Atraídos por cas, estudios de arquitectos y diseñadores,
los bajos alquileres y su emplazamiento, no y productoras de cine y televisión. No es
lejos del centro de una ciudad cosmopolita de sorprender que «la marca comercial»,
que además estaba creciendo rápidamente, como si dijéramos, de este «foco creativo»
muchos artistas de Shangai no tardaron en saca partido de unas representaciones esté-
trasladarse al complejo fabril de Shangtex; ticas y espaciales que se originaron en Es-
a ellos se unieron algunos empresarios cul- tados Unidos y luego emigraron a Europa y
turales llegados de Europa y de Estados a Asia: su eslogan es «Suzhou/Soho/Loft».
Unidos, quienes abrieron galerías especia- Como dice en su página de Internet, estas
lizadas en arte chino contemporáneo, en conexiones «representan que M50 [50
donde exhibían un arte que hasta hacía Moganshan Lu] integra la historia, la cultu-
poco no solo había sido mal recibido, sino ra, el arte, la boga [sic] y la originalidad».
incluso prohibido por el gobierno y los diri- Punto de encuentro entre las viejas naves
gentes del partido. Estas obras pasaron a ser industriales del SoHo de Manhattan y la
entonces una atracción positiva para los nueva maravilla de titanio del Guggenheim
turistas y los inversores extranjeros, que de Bilbao, Monganshan Lu contribuirá a
estaban tan deseosos de «descubrir» nue- que se mejoren las condiciones del margen
vos artistas chinos en el marco de una anti- de un río con un alto grado de contamina-
gua zona industrial de Shangai como de ción, demostrará que existen formas de
encontrar la obra de otros artistas en un reutilizar los edificios antiguos en lugar de
entorno similar en SoHo o en el East Eand derribarlos y unirá la tecnología y el arte. A
londinense. Shangtex se convirtió en un fin de justificar el proyecto, sus gestores
entusiasta patrocinador –o casero– de los evocan no solo la apariencia, sino también
nuevos artistas, pues la empresa, que pro- la experiencia de la autenticidad: «Las
duce nuevas fibras sintéticas para las indus- maltrechos edificios fabriles contienen
trias de confección, se enorgullece de su cierto valor porque la estructura de acero

12 Wang Jie, «Shanghai SoHo–50 Moganshan Road»,


http://www.chinadaily.com.cn./city/life, 29 de agosto, 2006; http://www.shangtex.biz.en/ .
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Cultura urbana: en busca de la autenticidad 109

desnuda, así como los muros de ladrillo y Shangai. Aunque entre los objetivos de la
el hormigón veteado, hacen que la gente municipalidad se encuentran la limpieza del
sienta la verdad y la perfección de existir». río Shuzhou y la creación de una zona verde
La cultura urbana no puede llegar a ser peatonal en sus orillas, las obras de demoli-
más ambiciosa.13 ción continúan día y noche, derribando
fábricas similares a 50 Monganshan Lu y
Monganshan se ha convertido en un lugar destruyendo la antigua ciudad que creció a
muy frecuentado por los artistas y los tu- su alrededor a lo largo del siglo XX. Por otro
ristas tanto extranjeros como chinos. Las lado, tampoco este tipo de «foco creativo»
guías turísticas y las páginas de Internet beneficia a todos los artistas. Algunos de
dedicadas a Shangai, al mundo del arte y ellos se han hecho famosos y sus obras se
al turismo recomiendan la visita. La tarde venden a unos precios considerables sobre
que yo lo visité, había unos cuantos turis- todo a turistas y en subastas fuera del país.
tas comiendo en un pequeño café o visi- Pero a otros, sin embargo, incluso los bajos
tando las galerías; pero cuando hay expo- alquileres de 50 Moganshan Lu les resultan
siciones especiales, pueden acudir cientos caros. Dado que el precio del suelo es muy
de visitantes en un solo día. Muchos de los alto en el centro de la ciudad, la mayoría de
artistas que exponen en Monganshan pro- los artistas no se pueden permitir vivir allí.
ceden de Hong Kong o de Taiwan; les Algunos ni siquiera se pueden permitir traba-
resulta más barato vivir en la China conti- jar allí y han decidido alquilar estudios más
nental, y en Shangai pueden acceder al baratos en la periferia de la ciudad, utilizan-
mercado internacional. Aunque una parte do Monganshan Lu solo para exponer. El
del arte que allí se produce es de un estilo alto valor del suelo en el centro tiene, pues,
tradicional, la mayoría es sorprendente- el mismo efecto que en Nueva York y
mente moderno e irónico: tienden a paro- Londres, donde la producción de arte pasa a
diar los artefactos y poses de la era maoís- segundo plano con respecto al consumo cul-
ta o a sugerir que algunos de los resultados tural de lujo. No es solo el hecho de que el
más flagrantes del auge actual de la socie- arte chino contemporáneo se venda a unos
dad de consumo en China son tan grotes- precios cada vez más altos, sino el éxito
cos como los capitalistas que caricatura- comercial del mismo Shangai, lo que pone a
ban los expresionistas alemanes en los pri- la ciudad en peligro de perder su alma.14
meros años del siglo XX.

El peligro es que el éxito de 50 Moganshan Conclusión


Lu no baste para compensar o contrarrestar
la agresiva demolición de edificios y barrios En la mayoría de los casos, la autenticidad
antiguos que se está llevando a cabo en es un gusto que se ha empezado a cultivar

13 www.m50.com.cn . Sobre la ambición cultural y la competitividad entre ciudades, véase Lily Kong,

«Cultural Icons and Urban Development in Asia: Economic Imperative, National Identity, and Global City
Status», Political Geographie 26 (2007), pp. 383-404.
14 En Beijing, el alto precio de los alquileres y el desarrollo inmobiliario tuvieron un efecto similar en la Factory

798 (Henri Benaim, Rendering Modernity: 798, an avant-garde arti district in Beijing, tesis de doctorado,
Departamento de Estudios Asiáticos, Yale College, 2006). Para los artistas de Shangai y el mercado del arte inter-
nacional, véase Charlotte Higgins, «Is Chinese Art Kicking Butt… Or Kissing It?», The Guardian, 9 de noviem-
bre, 2004. Además de 50 Moganshan Lu, otros «focos creativos» de Shanghai puede que tengan más espacio
para estudios de arquitectos y artistas gráficos (como Bridge 8) o más espacio para talleres de artistas (como
Tianzifang), al tiempo que otros (como Yifei Originality Street, en Pudong) podrían considerarse más bien zonas
de ocio y diversión del tipo Disney, ya que combinan la producción creativa y varios tipos de consumo cultu-
ral: «También se han establecido pubs temáticos, restaurantes, tiendas de arte y clubs en esta misma calle, cuyos
árboles y muros están iluminados y tiene una plaza central» (Yang Li Fei, «Chen’s Creative Cluster Opens»;
Shangai Daily, 10 de octubre, 2007).
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110 Los nuevos retos de la vida urbana

recientemente en la cultura urbana. Cuan- El resultado, pues, es la reproducción y la


do hablamos de autenticidad nos referimos estandarización de un lado al otro del
a una experiencia específica con respecto mundo de las culturas urbanas auténticas;
a unos edificios y zonas de la ciudad que una reproducción que es reflejo simultá-
se sienten como locales, históricos y dife- neo de una antigua cultura material que la
rentes; y nos sale al encuentro en un industria ha abandonado en su expansión
momento determinado en los bordes global y de la nueva cultura material de
mellados entre la ciudad abandonada y la consumo de cultura trasnacional que se ha
ciudad reconstruida. El carácter local, la creado tras ese abandono. Basta con mirar
importancia histórica y la diferencia que- a la antigua fábrica de cerveza Carlsbas del
dan acreditadas y confirmadas, si no por barrio de Vesterbro, en Copenhague, que
un experto autorizado, al menos por unos se ha convertido en la atracción central de
consumidores culturales de alto estatus la zona, ahora uno de los lugares de moda
que siguen a los artistas y otros producto- en la ciudad, y compararla con la antigua
res culturales hasta los espacios abandona- refinería de azúcar de Williamsburg, la lla-
dos o ruinosos que ocupan las clases mada «Domino», una antigua estructura
sociales inferiores, a las que no tardan en industrial sorprendentemente similar a la
desplazar. Las empresas inmobiliarias, las otra y ubicada en una zona de Brooklyn
ambiciosas elites económicas y las admi- que también se ha puesto recientemente
nistraciones locales pueden subvertir esas de moda. En torno a ambas fábricas nos
dimensiones de la autenticidad. «Local» se encontramos con un barrio obrero que
convierte en una marca para promover la desaparece a pasos agigantados para dar
inversión, el turismo y el crecimiento futu- paso a un complejo creciente de galerías
ro de la ciudad; «histórico», en una estra- de arte, restaurantes, tiendas y calles mul-
tegia de reutilización y adaptación para la ticulturales (aunque muy pocos inmigran-
industria de la conservación del patrimo- tes siguen viviendo en la zona). La autenti-
nio cultural; «original» o «diferente», en la cidad, aún más que el suelo, se ha conver-
sirena que atrae a los visitantes a las bouti- tido en un recurso renovable en las ciuda-
ques, cafés y bares de los distritos de moda des, y en su soga de salvación de cara al
y de los «barrios de artistas». futuro.
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La ciudad y
la comunidad desde
la mirada de las mujeres

Olivia Guaraldo

Olivia Guaraldo se doctoró en Ciencias Políticas en la


Universidad de Jyväskylä (Finlandia), tras lo cual comenzó a ense-
ñar e investigar en la Universidad de Verona (Italia), donde en la
actualidad es catedrática de Filosofía Política. Su campo de inves-
tigación abarca el pensamiento político moderno y contemporá-
neo, en particular, la importancia política de la filosofía, siendo
sus temas de estudio fundamentales el pensamiento de Hannah
Arendt y la teoría política feminista. Guaraldo intenta combinar el
planteamiento político de la filosofía con un enfoque «de género»
basado en el «pensamiento de la diferencia sexual», una perspec-
tiva teórica que permite la deconstrucción de la tradición filosófi-
ca occidental desde un punto de vista feminista.

Entre sus publicaciones se incluyen: Storylines. Narrative, history


and politics from an Arendtian Perspectiva (SoPhi, Jyväskylä,
2001), Politicare racconto. Trame arendtiane della modernità
(Roma: Meltemi, 2003). Guaraldo ha editado recientemente las
traducciones al italiano de las últimas obras de Judith Butler,
Precarious Life (Roma, 2004) y Undoing Gender (Roma, 2006).
Asimismo ha editado la traducción al italiano del ensayo de
Hannah Arendt Lying in Politics (Milán, 2006).
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La ciudad y la comunidad desde la mirada de las mujeres

1. educadora de la ciudad, la antigua polis no


En el étimo del término «política» existe un debe ser hoy enfocada como una especie
sentido, todavía abierto a posibles declina- de hallazgo arqueológico, sino, muy
ciones, que va más allá de la esfera de la arendtianamente, y más allá de sus conoci-
filología. Política deriva, evidentemente, dos matices patriarcales y etnocéntricos,
de polis: nombre griego para una forma como un paradigma relacional e interacti-
peculiar de comunidad con la que se ali- vo de política.
nearon más adelante, a lo largo del deve-
nir histórico que pasa por Roma, los térmi- En este momento de transición entre épo-
nos urbs, civitas y, finalmente, en un cas, recientemente marcado por los colap-
amplio abanico de lenguas europeas, ciu- sos del viejo orden –los cuales reciben los
dad. Aunque la Europa de las ciudades, nombres más diversos, pero que, en esen-
desde la Edad Media hasta nuestros días, cia, se integran en el marco de la denomi-
traza escenarios de cultura e historia inol- nada «globalización»– y las catástrofes,
vidables, la mayor aportación de Europa al una valiosa aportación podría proceder,
léxico político moderno –es decir, la sobre todo, de la recuperación innovadora
invención del término «Estado» y el con- del modelo de la polis o, por lo menos, del
junto de categorías que se estructura alre- replanteamiento del sentido originario del
dedor del mismo– parece dirigirse en la término política. A aquella originalidad
dirección contraria. El nombre política, en pertenece pues, por derecho propio, la ciu-
su acepción moderna, acaba por desmen- dad, que debe ser sustraída al imaginario
tir el sentido originario de aquella polis estatal para ser transformada en lugar privi-
que, sin embargo, es parte fundacional de legiado para replantear la política y, con
su aventura etimológica. Siguiendo a esta, en sintonía con la proximidad que en
Hannah Arendt, el modelo de la política Grecia se daba entre polis y paideia, la
basado en el Estado, de hecho, elimina la educación destinada a la política.
idea de espacio compartido –interactivo,
contextual, actual y, sobre todo, horizon- Lejos de añorar la instancia concreta e his-
tal– que caracterizaba a la polis como tórica de la polis –que, como se sabe, esta-
comunidad1. ba profundamente marcada por una matriz
masculina y patriarcal– la presente aporta-
La presente aportación pretende ser una ción se propone traer a la luz, hacer visi-
relectura de la ciudad que toma como ble, el protagonismo de la ciudad como
punto de partida la crítica de Hannah lugar de experiencias políticas aún inéditas
Arendt a la modernidad política moderna. y aparentemente indescifrables, ofreciendo
Una crítica que se basa en una relectura una lectura en clave femenina. Sustraer la
–se podría decir incluso: una recuperación política, marcada por la proliferación de la
sin prejuicios– del fenómeno de la polis violencia y los excesos respecto de las
griega. Si se pretende replantear la función finalidades de ordenación, al modelo esta-

1 Hannah Arendt, The Human Contidion, Chicago, The University of Chicago Press, 1958.
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114 Los nuevos retos de la vida urbana

tal a fin de recolocarla en el espacio de la evento. Con frecuencia se ha dicho que el


ciudad, no es un acto de buena voluntad 11 de septiembre de 2001 fue un día que
sino algo que, en cierto sentido, impone el cambió el mundo. Cada una y cada uno de
rumbo que toma el presente. nosotros, asistiendo a aquel hecho ante el
televisor, se sintió partícipe de una realidad
2. que, si bien a muchísimas millas de distan-
La importancia decisiva de la ciudad, en cia, parecía estar ahí, presente e inquietan-
otros términos, se revela cuando los tiem- te, imprevista y terrorífica, como una espe-
pos devienen oscuros, y cuando los viejos cie de monstruo alienígena que invadía
ordenamientos institucionales parecen nuestra sala de estar y nuestra anodina
desmoronarse. Así ocurrió al final del cotidianidad. Algo cambió ese día, espe-
Imperio Romano, en la Edad Media y en cialmente en lo que se refiere al modo con
los albores de la modernidad política. Ya que nos relacionamos con la catástrofe,
en tiempos más cercanos a nosotros, a con la tragedia de grandes proporciones
mediados del siglo pasado, la fractura del transmitida por televisión. En este sentido,
continente europeo en dos bloques enfren- se puede, sin ningún escándalo, afirmar
tados tiene precisamente en una ciudad, que el atentado del 11/9 tuvo éxito en
Berlín, su lugar-símbolo. Testigo y partícipe todos los sentidos, pero, sobre todo, en el
de la laceración de aquella ciudad, John mediático y, por tanto, simbólico. El
Fitzgerald Kennedy, de visita en Berlín en impacto sobre el imaginario de occidente
1961, afirmó de forma provocadora: «Ich fue enorme, tanto como para llevarnos a
bin ein Berliner», manifestando su solida- pensar que algo en la propia naturaleza del
riedad con los ciudadanos alemanes que trauma ha quedado transformado para
vivían en una ciudad irremisiblemente siempre.
dividida por el muro.
En nuestra proximidad al dolor y la pérdi-
El once de septiembre de 2001, la frase da no nos sentíamos, instintivamente, ciu-
que circuló inmediatamente tras el ataque dadanos americanos (quizás también por
terrorista al World Trade Center de Nueva la conciencia de que ser ciudadanos ame-
York fue «todos somos americanos». Pero ricanos significa muchas otras cosas, la
desde Berlín, quizás en memoria de la soli- última de las cuales coincide con el ser
daridad de Kennedy hacia la ciudad ale- víctima) sino que nos sentíamos neoyor-
mana, se hizo eco de la misma una frase quinos, unidos por el trauma, por el even-
aún más significativa: «todos somos neo- to inesperado que ponía en evidencia la
yorquinos». Aquella frase expresaba de fragilidad y vulnerabilidad de un espacio
forma eficaz la solidaridad con las víctimas urbano y sus habitantes. La memoria de
y los supervivientes del atentado terrorista, aquel atentado no quedó ligada al
porque, en un cierto sentido, era verdad Pentágono –símbolo principal de la poten-
que el corazón –simbólico y real– del ata- cia del Estado en tanto que detentador del
que, por lo menos en el imaginario occi- monopolio de la violencia– sino a la ciu-
dental, no era –o, por lo menos, no solo– dad de Nueva York, y, para ser más preci-
América, sino la ciudad de Nueva York. Por sos, al espacio circunscrito a la isla de
lo demás, es bien sabido que el impacto de Manhattan.
los dos aviones sobre las torres gemelas y
el número de víctimas que causaron supe- La frase «todos somos neoyorquinos»
raron con creces el del resto de objetivos incluye una densidad de significados que
atacados. van mucho más allá de la solidaridad con
las víctimas de una violencia inesperada y
Más allá de la diferencia cuantitativa, no terrorífica. Es significativa, en primer lugar,
obstante, lo novedoso fue la calidad del porque disloca, desplaza el núcleo del
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La ciudad y la comunidad desde la mirada de las mujeres 115

trauma de la nación a la ciudad y, de este estado soberano, entidad autónoma, titular


modo, localiza en el espacio urbano una del derecho a gobernar un territorio dado
nueva realidad política, inédita hasta ese sin justificar sus acciones frente a ninguna
momento. autoridad superior. Salir de ese modelo
implica asumir su etérea eficacia, teniendo
No se trata de un acto fundacional cons- en cuenta los complejos procesos de glo-
ciente, sino, precisamente, de un evento balización; pero salir de ese modelo signi-
que transforma –o transformó durante un fica también rechazar la lógica de la res-
breve momento– la propia adscripción puesta al ataque y la venganza (un actuar
política. Desde los escombros de ese espa- aparentemente «racional», basado en la
cio circunscrito y urbano, leído en su fun- lógica instrumental) que opone la guerra a
ción simbólica y constructora de imagina- la guerra, la violencia a la violencia, el
rio –¿qué ciudad en el mundo es más sim- terror al terror. Si entendemos la palabra
bólica y constructora de imaginario colec- «educar» según su sentido etimológico de
tivo que Nueva York?– desde el Ground «conducir hacia fuera», resulta claro que la
Zero de Manhattan, pareció emerger algo actual situación requiere urgentemente de
nuevo, una insospechada reacción hecha una renovada educación política que esté
de silenciosísima solidaridad, de ordenada en condiciones de conducirnos hacia fuera
cercanía y comunión, en un círculo virtuo- de las categorías ya obsoletas de la moder-
so de ayuda y compasión. nidad (Estado, individuo, soberanía, guerra
entre estados) y orientarnos en lo descono-
Esta es mi tesis: la escena que presenta cido de la constelación post-estatal. «El
Manhattan el once de septiembre de 2001 colapso de la constelación de lo Político
puede ser sustraída al imaginario de odio, moderno, constituido por la obsesión por
terror y venganza en que la retórica de la identidad, la espacialidad definida, la
Estado y del presidente Bush la ha enmar- teología política, el binomio amigo-enemi-
cado, para convertirse en símbolo de una go, Estado-nacional y derivados» requiere
forma de pertenencia diferente a la comu- pues ser re-definido a la luz de eventos que
nidad que encuentra en la ciudad el «lugar suceden ante nuestros ojos, que son ojos
ideal» para repensar la ciudadanía y elabo- de mujer, es decir, ojos acostumbrados a
rar nuevas modalidades de educación polí- mirar con un cierto distanciamiento, o con
tica y para la participación. En otras pala- una cierta ironía, la retórica e historia mas-
bras, aquel evento, así como su escenario, culinas. Para citar a una brillante pensado-
la ciudad, pueden constituir la oportuni- ra italiana, «concluida esta constelación,
dad (quizás no perdida todavía) de salir de ¿qué es lo que empieza? Es aquí donde se
los modelos políticos tradicionales, ya siente el vértigo del vacío»2.
puestos en crisis por los emergentes proce-
sos de globalización. Siguiendo algunas lecturas femeninas de
aquel evento se pone de relieve hasta qué
3. punto la perspectiva sexuada, o de género,
Como es bien sabido, el modelo político está en condiciones de captar las noveda-
de la modernidad se basa en la antropolo- des del presente, de tener la valentía de
gía individual, aquélla según la que el indi- nombrarlas y de proponer nuevos marcos
viduo es la medida de lo humano y es con- categóricos que consigan iluminar el reco-
siderado como un ser autónomo y racional rrido –todavía desconocido y oscuro– de la
que actúa y piensa como tal. Ello tiene su constelación post-estatal. Dicho de otro
correspondencia a nivel institucional en el modo, propongo analizar cómo el vínculo

2 Ida Dominijanni, Nella piega del presente, en Diotima, Approfittare dell’assenza, Nápoles, Liguori 2002, págs.

187-212. 206-207.
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116 Los nuevos retos de la vida urbana

mujeres-ciudad-educación, si es definido a cuita espacio y tiempo, es como si también


partir del evento-trauma del 11 de septiem- aquel imaginario cinematográfico hubiese,
bre, se revela insuperablemente productivo después del 11/9, perdido su inocencia:
en el enfoque de la crisis del presente y la cada vez que vemos una película o una
necesidad de elaborar nuevos instrumentos teleserie que nos presenta una Nueva York
interpretativos. La mirada de mujer, o, ya con las torres aún en pie, inmediatamente
fuera de la metáfora, la perspectiva femeni- acude a nuestra mente la imagen de su
na, hace visible el vacío y palpable el vér- destrucción. Una imagen que, a pesar de
tigo que ello produce, especialmente res- tener todas las características de una fic-
pecto de lecturas masculinas que, al día ción espectacular, era crudamente real. En
siguiente del 11/9, parecían incapaces de virtud de aquel imaginario cinematográfi-
manejar la «novedad» que estaba surgien- co, Nueva York, tras el trauma, asume las
do e insistían en subsumirla en categorías facciones de una «ciudad ideal» aún más
conocidas. de lo que lo fuera con anterioridad. El trau-
ma la ha transformado tal como ha trans-
Pero, bien lejos de pronosticar un horizon- formado nuestro modo de verla e imagi-
te catastrófico y apocalíptico, la mirada narla: ahora Nueva York es un icono que
femenina capta en el evento traumático la vive de sus heridas, que sigue fascinándo-
oportunidad de repensar la comunidad, a nos porque en ella se mezcla la familiari-
partir de la pérdida, del trauma, del duelo, dad del imaginario televisivo con la igual-
pero, sobre todo, de la vulnerabilidad. mente familiar sensación de la destruc-
ción, del miedo, de la vulnerabilidad.
4.
Todos somos americanos, todos somos 5.
neoyorquinos. ¿Qué imagen de la ciudad Familiar y, no obstante, desconocida resul-
nos ha dejado el 11/9? En primer lugar, se ta la medida de aquella vulnerabilidad
trató de asistir, desde aquella extraña posi- que los neoyorquinos experimentaron con
ción de espectadores privilegiados y de el 11/9. Aquel día perdieron, por así decir-
«víctimas en diferido», a la fragmentación lo, su «invulnerabilidad primermundista»,
y destrucción de un imaginario compacto, viviendo en sus carnes una violencia
familiar y sólido, encarnado por las dos improvisa e inesperada. Aquello que por
torres. El coloso arquitectónico del World un lado resulta familiar, por el otro es lo
Trade Center ha sido frecuentemente asi- que Freud definía como «perturbador»,
milado a un símbolo fálico, epítome admo- umheimlich. En lo perturbador, se esconde
nitorio de la potencia financiera americana la cara monstruosa de lo que es familiar.
que, como un nuevo leviatán, confía en la Para muchos americanos, para el gobierno
geométrica perfección de sus líneas para USA especialmente, el 11/9 representa un
reafirmar una indiscutida superioridad y espectro perturbador, una especie de
una fuerza inigualables. Pero las Twin «lado oscuro» de la violencia que, desde
Towers, lejos de encarnar solamente la hace mucho tiempo, se ha infligido a
superpotencia financiera de los EE.UU. y otros. Quizás por ello, la reacción casi
de occidente, forman parte también de inmediata al ataque fue, ante todo, una
otro imaginario, más inocente quizás, el invitación a superar el trauma, a reaccio-
imaginario cinematográfico. En virtud de nar y salir adelante. La exhortación a reac-
aquella extraña familiaridad transterritorial cionar en la esfera privada propia, conti-
que nos es ofrecida de la mano del cine, nuando con la vida de siempre, fue rápi-
miramos con nostalgia las imágenes cine- damente seguida por la puesta a punto de
matográficas de Manhattan que se repre- la reacción estatal «ordinaria», la del uso
sentan todavía con las torres al fondo. de la violencia y la guerra: la «vida de
Debido a una extraña espiral que cortocir- siempre» del estado.
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La ciudad y la comunidad desde la mirada de las mujeres 117

Lejos de la retórica de estado y de la justi- daron, ante todo, que los miles de muertos
ficación de la guerra, lo que, a pesar de del 11 de septiembre murieron uno a uno,
todo, sucedía en la inmediatez del espacio y uno a uno son añorados por sus familia-
urbano de Manhattan era una curiosa y res y por aquellos que, mirando su rostro,
espontánea reacción comunitaria: las per- comparten la nostalgia por ellos. Aparen-
sonas deambulaban por la ciudad con las temente, se trató de una respuesta emotiva,
fotos de sus seres queridos, bajo las que y, no obstante, desde otro punto de vista,
rezaba la inscripción «missing». Quienes no solo se trató de una respuesta política
estaban en paradero desconocido o des- más eficaz que la llamada a la bandera
aparecidos, quienes literalmente se sustraí- nacional, sino, quizás, la respuesta más
an al afecto y la presencia de sus familiares política de todas las dadas hasta ese
o amigos tenían un nombre y una cara, o, momento» 3.
para decirlo con los términos empleados
por Hannah Arendt, un «quién», una per- Inmediatamente, Ida Dominijanni se hizo
sona de carne y hueso con la cualidad pro- eco de sus palabras, en un ensayo de 2002,
pia e irrepetible de ser un «existente en el que analizaba, con una mirada
único». La insistencia de los neoyorquinos exquisitamente femenina, dos grandes
en llorar y recordar, en su calidad de eventos que en 2001 tuvieron como prota-
«aquellos que faltan», a sus seres queridos gonistas a ciudades que ya habían sido ele-
quedó impresa en nuestras mentes precisa- vadas a símbolo de una época – Génova y
mente porque reafirmaba el lado familiar, Nueva York. La «dirección del presente»,
cotidiano e íntimo de aquella tragedia. El vivida y leída a través de una mirada feme-
impacto mediático que la búsqueda de nina, revelaba cómo la catástrofe neoyor-
aquellas personas perdidas, «missing», quina, lejos de atacar el corazón del capi-
tuvo sobre la opinión pública occidental talismo global –como quizás los autores de
fue extraordinario. los atentados pretendían y como muchos,
incluso en occidente, esperaban– tuviese
Pero saber leer aquel duelo es una opera- características totalmente nuevas respecto
ción difícil, sobre todo porque, inmediata- del pasado. Lo que sucedió, antes del
mente después de lo sucedido, la retórica derrumbamiento definitivo de las dos
del estado y de la guerra se llevaron la torres, y lo que todos nosotros seguimos
mejor parte, haciendo de las víctimas ame- viendo por televisión, en una especie de
ricanas una especie de sagrario inviolable reality show de la masacre, fue un inaudi-
que debía ser vengado con la máxima con- to «holocausto multiétnico»: «cuerpos des-
tundencia. En efecto, a la compartida y pojados de sus indumentos y de su propia
lamentada vulnerabilidad experimentada piel caen desde los pisos más altos, miles
por los neoyorquinos siguió, de inmediato, de hombres y mujeres de sesenta y tres
la afirmación orgullosa de una invulnerabi- etnias diferentes mueren atrapados entre
lidad programada, preparada para declarar las llamas en una suerte de holocausto
una «guerra infinita» a quienes habían cau- multiétnico, que envía a morir ya no la glo-
sado esas víctimas. balización de los capitales gestionada
desde lo alto del poder sino el cosmopoli-
No es casual que aquella difícil lectura tismo vivido desde abajo, desde la vida en
fuera asumida por mujeres pensadoras, común.» 4
Adriana Cavarero ante todas, quien, en un
artículo publicado en otoño de 2001 escri- Es precisamente esta perspectiva «desde
bió: «Los muros de Nueva York nos recor- abajo» de la vida en común la asumida

3 A. Cavarero, Il locale assoluto, en «Micromega. Almanacco di filosofia», 5/2001, págs. 64-73, pág. 71.
4 Dominijanni, cit., pág. 203.
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118 Los nuevos retos de la vida urbana

por la mirada femenina que observa y se corren, sino de estar en condiciones de


inspira en aquel evento para reafirmar la percibir «que esta antropología y esta polí-
importancia y la centralidad de la reflexión tica ya han nacido: en la práctica de la
femenina acerca de la política. Se trata, es diferencia sexual, de la singularidad en el
cierto, de una reflexión que, ya desde hace ámbito relacional, de un pacto social ya no
tiempo, critica la falsa neutralidad de los edípico y sacrificial .»6
modelos y la ontología política moderna,
vinculadas al Estado, a la nación y al indi- La novedad consiste en la elaboración de
vidualismo de filiación liberal. No obstan- nuevas categorías de lectura e interpreta-
te, la emergencia del presente, su rumbo ción de la realidad, porque la realidad está
inesperado –y el vacío al que la misma nos constantemente expuesta a lo novedoso e
ha enfrentado– parecen confirmar que es imprevisto y somos nosotros mismos los
indispensable, ahora más que nunca, que tenemos dificultad en darnos cuenta
poner en marcha de nuevo el pensamiento de ello.
femenino, crítico e imaginativo, como
diría Virginia Woolf, reafirmando su prota- No es causal, lo reitero, que tal novedad,
gonismo e importancia en la detección de que aún hoy no consigue ser acogida, haya
errores, omisiones y violencias, tanto sim- sido percibida por mujeres. En el subrayar
bólicas como materiales, de una civiliza- los aspectos concretos, materiales, los
ción aún demasiado masculina y patriar- detalles (la atención típicamente femenina
cal. por los detalles) de la tragedia del 11/9, la
perspectiva feminista se detiene sobre lo
6. que los grandiosos esquemas, tanto de un
Así pues, hay algo más además del vértigo lado como de otro, no consiguen ver.
del vacío. Existe ante todo un pensamien- ¿Quién murió? ¿Quién fue llorado? Si
to, como puede ser el pensamiento de la Adriana Cavarero subraya el hecho de
diferencia sexual, que desde hace años se cómo la ciudad recordó inmediatamente a
mueve fuera de la tradición (masculina) y sus propios muertos «uno por uno», y
re-define la política a partir de nuevos tér- Dominijanni cómo el holocausto multiét-
minos: «diferencia, relación, singulari- nico ahogó la «globalización desde abajo,
dad/comunidad» términos que ocupan el desde la vida en común» la pensadora
lugar de «identidad, amigo/enemigo, indi- americana Judith Butler –en sorprendente
viduo/estado.» El desafío consiste en hacer sintonía con las pensadoras italianas– pro-
valer la perspectiva de género en la políti- pone tomar la experiencia de la vulnerabi-
ca no solo «en teoría» sino en la práctica, lidad y el ataque sufrido por los neoyorqui-
desde la «confianza de que, realmente, nos como oportunidad para repensar la
sobre esta base puede nacer algo que condición humana a partir del protagonis-
podremos llamar «política», la definición mo del duelo y la pérdida.
de una nueva figura antropológica que esté
en condiciones de traerla al mundo y per- En el texto que escribe el día siguiente al
mitirle caminar»5, es decir que esté en 11/9, Vidas Precarias, Butler sostiene que
condiciones de educarla, de construir un el error fundamental que siguió al trauma
recorrido de crecimiento que salga decidi- fue precisamente el de leer todo lo sucedi-
damente de un horizonte que ya no logra do como una narración en primera perso-
dar sentido a la realidad. No obstante, no na, con el gigante estadounidense –herido
se trata de inventar, ex-novo una fórmula en su presunta invulnerabilidad– como
que permita descifrar los tiempos que único protagonista. La invisibilidad y la

5 Ídem, pág. 207.


6 Ibidem.
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La ciudad y la comunidad desde la mirada de las mujeres 119

indecibilidad devinieron, en cambio, las aquella instancia, efímera si se la compara


características de todo lo que no hallaba con la inmediata reacción violenta del
espacio en aquella narración autofocaliza- Estado, se configuró, quizás durante un
da y autoensalzadora de un dolor incon- breve momento, aquella que Butler, preco-
mensurable, injustificable, inexplicable, y nizándola, define una «comunidad política
que como tal debía permanecer.7 Butler se de la pérdida».
convierte en voz crítica de la retórica esta-
tal que pretende restablecer su propia Nueva York, si es leída por una mirada
soberanía e invulnerabilidad, mostrando femenina, se configura pues como «ciudad
como, incluso en la retórica conmemorati- ideal» no en el sentido tradicional, arqui-
va de las víctimas, se priorizó una perspec- tectónico y renacentista del término, sino
tiva centrada en la identidad, excluyendo en el sentido, muy actual, de lugar simbó-
del discurso público a las víctimas «aje- lico en el que es posible repensar la comu-
nas» o aquéllas que quedaban excluidas nidad, no a partir del Estado-nación, sino a
de la retórica estatal (inmigrantes ilegales, partir de aquello que Adriana Cavarero ha
homosexuales y, después de poco tiempo, llamado lo «local absoluto»: «El horizonte
las víctimas de los bombardeos en de lo local absoluto no es el fruto directo
Afganistán, los rostros y los cuerpos de los de lo global, sino que es precisamente
militares caídos en Irak, las víctimas pales- aquello cuya apertura la globalización per-
tinas de la violencia israelí). mite […]»8. Un lugar percibido antes que
pensado – como desligado, desvinculado
Butler propone desplazar la narración de de su pertenencia a un estado, el cual se
aquellos hechos de la perspectiva en «pri- convierte en un espacio limitado capaz de
mera persona» sustrayendo el padecimien- acoger un nuevo tipo de comunidad, una
to y el ataque sufrido a la lógica estatal. comunidad que «sucede» a raíz de un
Existe, sugiere Butler, otra narración posi- evento traumático, y que clava el evento,
ble, que constata la pérdida y se dedica a el trauma de la pérdida, en el corazón de
una elaboración compartida del duelo, la propia comunidad.
convirtiéndolo en parte integrante de la
propia identidad, individual, social y polí- El evento crucial del 11/9 redibuja, en
tica. No se trata, tampoco aquí, de una Nueva York, las fronteras de la ciudad que,
reacción emotiva o ensalzadora del sufri- si por una parte se contraen y se intensifi-
miento: el trauma colectivo puede encon- can alrededor de los escombros del
trar otra respuesta, diferente de la vengan- Ground Zero, por la otra se amplifican
za. Esta consiste en tomar plena concien- atravesando las fronteras nacionales. Es
cia de la condición ineludible de la vulne- cierto que todos somos un poco neoyor-
rabilidad como medida de lo humano, una quinos porque sabemos, en general, donde
condición que fue traumáticamente desve- se encuentra Central Park y la 5th Avenue,
lada a los americanos precisamente en el reconocemos inmediatamente el Empire
11/9. State Building o las Torres Gemelas. No
obstante, el evento del 11/9 ha agudizado
Quizás fuera ese el camino recorrido por esta familiaridad. Efectivamente, todos
las personas que cubrieron Nueva York con somos neoyorquinos también en el sentido
sus muertos, llorándoles y honrándoles de que la experiencia del trauma, la pérdi-
«uno por uno», con nombre y apellidos, da, el duelo nos tocó de cerca, no solo por-
rostros individuales que «eran echados en que participamos en directo en el atenta-
falta» en vidas también individuales. En do, sino porque desde entonces se inició

7 J. Butler, Precarious Life. The Powers of Mourning and Violence, London and New York, Routledge 2003.
8 Cavarero, A più voci, Feltrinelli, Milano 2003, pág. 223.
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120 Los nuevos retos de la vida urbana

una escalada de violencia que aún hoy no La universalidad de la categoría de vulne-


deja de convertirnos en espectadores rabilidad permite, en todo caso, una aten-
perennemente traumatizados por constan- ción a lo «local», a lo singular que resulta
tes masacres, horrores que hoy ya se han indispensable para salir de los modelos tra-
convertido en cotidianos y, a pesar de ello, dicionales (todavía eurocéntricos) de
incomprensibles. Es como si el haber sido humanidad y ciudadanía. A través de la
víctimas secundarias de aquel evento nos misma, efectivamente, es posible distinguir
obligase a reflexionar políticamente sobre los diferentes grados de vulnerabilidad
sus consecuencias pero también sobre sus experimentada, siempre manteniendo
posibilidades: el trauma nos impulsa a firme la comunión humana en la vulnera-
replantear de forma nueva la ciudadanía, bilidad. Todos somos neoyorquinos, enton-
el espacio compartido, la relación entre las ces, significa que, a intervalos de tiempo
diferencias (étnicas, económicas, cultura- irregulares e imprevisibles, podemos a
les, de género). nuestra vez convertirnos en víctimas.
Ahora bien, la comunión en la vulnerabili-
Precisamente a la luz de las reflexiones de dad no implica una glorificación de la
Judith Butler, es posible pensar que la patria y una deshumanización del enemigo
medida de este nuevo modo de concebir la –como sucedió en América después del
ciudadanía es la de la vulnerabilidad: esta 11/9– sino un replanteamiento de la condi-
se presenta, ante todo, como un nuevo uni- ción humana a partir de una comunión
versal que no permite asimilar los seres que debe ser transformada en recurso polí-
diferentes al modelo (eurocéntrico) del tico. Las fotos y rostros de los desapareci-
individuo. Todos somos vulnerables en el dos en la Zona Cero representan el dolor
sentido de que todos somos humanos. Pero como recurso político, son la conciencia
la vulnerabilidad como característica de lo de aquello que fue atacado aquel día –y
humano, a diferencia de la categoría de desde ese día infinitas veces, hasta hoy–
«mortalidad» celebrada por los filósofos, representan la posibilidad de una interac-
no se basa en una fuga de lo corporal sino ción de existencias individuales tomadas
que se enraíza en lo corporal, en la cons- en su radical unicidad: no en tanto que
tante exposición del cuerpo tanto al cuida- amigos o enemigos, ni en tanto que árabes
do como a la violencia ajenas. u homosexuales, sino en tanto que existen-
cias únicas con nombre y apellidos. El
Se produce una ambigüedad constitutiva holocausto multiétnico que se consumó el
de lo humano en este horizonte de vulne- 11/9 en Nueva York y las reacciones inme-
rabilidad que debe, a pesar de todo, ser diatas al mismo constituyen el ejemplo
preservada. Se trata de la ambigüedad ins- embrional de una experiencia política que
crita en la doble respuesta que se puede halla, en el dolor y la vulnerabilidad, un
dar a la propia vulnerabilidad: reaccionar a momento (fundacional) de comunión. Pero
la vulnerabilidad a través de la percepción únicamente palabras formuladas por muje-
de una comunión que puede devenir polí- res han sabido nombrar de una forma dife-
ticamente productiva, a través de rechazar rente este evento, confiriéndole su adecua-
el infligir más violencia como respuesta a da e innovadora calidad.
un ataque sufrido. Por otra parte, también
es posible reaccionar a través de una res- Por lo demás, no es casual que la perspec-
puesta que obstinadamente intenta elimi- tiva femenina sea más adecuada que la
nar la vulnerabilidad potenciando los ins- masculina para recoger y acoger la vulne-
trumentos de coerción y ataque. Ser cons- rabilidad. Las mujeres son, desde siempre,
cientes de esta duplicidad representa un sujetos privilegiados de una vulnerabilidad
modo nuevo de leer los fenómenos del que asume muchas formas: desde la vio-
presente. lencia doméstica a la explotación laboral,
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La ciudad y la comunidad desde la mirada de las mujeres 121

desde el comercio del cuerpo a la juridifi- y deba honrarlos transformándolos en sím-


cación de su capacidad procreadora. Pero bolos y justificación de más violencia. No
las mujeres están más familiarizadas con la obstante, subsiste la experiencia común de
vulnerabilidad también en el sentido con- la pérdida, que atraviesa las adscripciones
trario, el del cuidado: ellas, en el fondo, estatales y religiosas, que abre el telón a la
han sido y siguen siendo las principales posibilidad de compartir, de forma local,
depositarias de lo vulnerable por excelen- un duelo que reúne vulnerabilidad y
cia, el niño. La mirada femenina, por tanto, dependencia. Mucho más allá de la lógica
está en condiciones de captar la vulnerabi- Estatal, del enemigo y de la guerra, el hori-
lidad desde su perspectiva, ya sea como zonte de la vulnerabilidad pone en escena
víctimas vulnerables o como depositarias aquella que Cavarero denomina la política
de lo vulnerable. El protagonismo político de lo «local absoluto», que «efectivamen-
de la vulnerabilidad puede ser apreciado te, tras haberse liberado finalmente de las
mejor y de forma más lúcida desde la pers- naciones, no cae en el error de anteponer
pectiva femenina. El universal de lo vulne- la pertenencia a una identidad frente a la
rable no puede ser tal sin la originaria dife- unicidad irrepetible de todo ser humano.
rencia sexual que se da en la vulnerabili- En cambio, esta política tiene la osadía de
dad. poner en juego la unicidad sin adscripcio-
nes y confiar a la misma el sentido de las
7. relaciones». Qué ha surgido de la expe-
Educar en la vulnerabilidad, a la luz de riencia del trauma y de la pérdida que
una lectura feminista del 11/9, implica sigue de forma inmediata al 11/9 si no un
entonces un esfuerzo teórico e imaginativo «local absoluto» un espacio circunscrito,
que sitúa en la ciudad, antes que en la desligado y desvinculado de la retórica
nación o el Estado, el espacio político y la estatal y nacional en el que, más que por
pertenencia a la comunidad. Se trata, en las banderas, la escena fue tomada por los
otros términos, de imaginar otra historia, rostros y los nombres de personas de carne
alternativa, a la beligerante, reactiva, apo- y hueso y donde, llorándoles, había otras
calíptica –masculina y estatal– de la «gue- tantas personas de carne y hueso. En virtud
rra al terror». Una historia que sitúa, en el de la fuerza simbólica de la ciudad de
centro de la escena narrativa, a la ciudad Nueva York, nos gusta imaginar que aquel
como espacio de una experiencia común y «local absoluto» no tiene las características
compartida. Pero esta historia, en el caso del localismo, del particularismo, sino que
paradigmático del 11/9, no remite a la se proyecta más allá de las fronteras de la
luminosidad y la armonía de la paideia ciudad misma pudiendo regenerarse allí
griega, sino al vértigo y el vacío provoca- donde otros individuos, existentes únicos,
dos por el trauma. Solo en la experiencia estén en condiciones de crear las condicio-
del trauma leída a través de una mirada nes de comunión y relación a partir de la
femenina, atenta a lo singular, a lo existen- percepción de una vulnerabilidad compar-
te como algo único y a su vulnerabilidad tida. «Lo local, precisamente por el conta-
es posible transformar el vértigo del vacío gio que pertenece esencialmente a lo sim-
y de lo insensato en una ocasión para bólico, tiene el poder de multiplicarse.
refundar la comunidad a partir de la pérdi- «Uno, cien, mil locales absolutos», podría
da. Una a una, uno a uno, en su insustitui- ser, algo irónicamente, pero sin duda sin
ble unicidad –y también en su diversidad nostalgia alguna, su eslogan. Habiéndose
multiétnica– los muertos del World Trade liberado de la lógica del territorio, que la
Center nos recuerdan que no existe bande- enmascaraba bajo el concepto de indivi-
ra, no existe identidad nacional que pueda duo, la ontología de la unicidad tiene una

9 Cavarero, Il locale assoluto, cit., pág. 72.


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122 Los nuevos retos de la vida urbana

extensión global. La política de lo local otros lugares, en otros espacios destroza-


puede aparecer en todo lugar: imprevisible dos por la violencia, por el duelo y la pér-
e intermitente, incontrolable y sorprenden- dida, algunos seres, existentes únicos, a
te» 9. Nos gusta pues imaginar, aunque partir del sufrimiento y el dolor, intentan
incluso a nuestra mirada femenina le cues- fundar de nuevo su muy vulnerable ciudad
ta vislumbrarla todavía, que también en ideal.
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Para siempre jóvenes:


la nueva realidad
de las personas mayores

Antón Costas

Antón Costas Comesaña es Economista e Ingeniero T. Industrial. Es


catedrático de Política Económica, director del Centro de
Investigación en Políticas Públicas y Regulación Económica y
director del Máster en Regulación de los Servicios Públicos de la
Universidad de Barcelona.

Su interés académico e investigaciones recientes se relacionan


especialmente con el análisis de las políticas de privatización,
liberalización y regulación de los servicios públicos. Ha publica-
do varios libros y numerosos artículos sobre estas cuestiones.

Ha sido el primer Defensor del Cliente de ENDESA. En la actuali-


dad es presidente del Consejo Consultivo de ENDESA en
Cataluña, vicepresidente del Círculo de Economía, consejero de
varias empresas privadas y miembro de diferentes comisiones de
expertos de Corporaciones públicas y privadas.

Es colaborador habitual de opinión del diario «El País» y «El


Periódico de Cataluña» y otros medios.
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Para siempre jóvenes: la nueva


realidad de las personas mayores

1. Una nueva realidad social, confirman esa mirada. El 95 % de las per-


un viejo lenguaje sonas mayores de 65 años en España viven
autónomamente, en viviendas privadas, sin
Me ocurrió hace unos días. Conociendo dependencia de ningún tipo, y tan solo un
que mi padre había sufrido un amago de porcentaje reducido de personas de entre
infarto, un amigo me preguntó por su 65 y 80 años muestran síntomas pronun-
edad. Es joven, contesté, tiene ochenta ciados de senilidad.
años. Quede sorprendido al caer en la
cuenta que había empleado la palabra Este panorama de autonomía de los mayo-
joven para referirme a una persona de 80 res, de por sí muy alejado de la visión tra-
años. Nunca la hubiese utilizado con mis dicional que asocia envejecimiento con
abuelos. dependencia, se verá muy mejorado en los
próximos años con la llegada a la jubila-
También hace poco escuché a un amigo, ción de las personas que forman la llamada
conocido empresario, comentar irritado generación del baby boom. Se trata de una
que acababa de escuchar en la radio una generación numerosa, nacida entre finales
noticia en la que el periodista se refería al de la década de los cuarenta y los cincuen-
protagonista de una noticia como «un ta, con un nivel educativo y cultural eleva-
anciano de 64 años». Mi amigo estaba irri- do, y en buenas condiciones de salud.
tado, el superaba esa edad y no se veía, en
modo alguno, como un anciano. Estas nuevas generaciones de jubilados van
a cambiar de forma radical las percepciones
La nueva realidad social que representan sociales sobre la vejez. El hecho, además,
actualmente las personas mayores no res- de ser muy numerosas traerá consigo un
ponde al patrón tradicional que definimos cambio profundo en su visibilidad social. Y
con la palabra «anciano». En los últimos también influencia política creciente, dado
dos años he tenido la oportunidad de pro- que representarán una parte creciente del
nunciar un ciclo de conferencias a lo largo censo electoral y tienen una mayor propen-
de toda España dirigido a personas mayo- sión a votar. Algunos hablan ya del nuevo
res jubiladas. La experiencia me hizo des- «poder gris» para referirse a la influencia
cubrir una realidad social de la que no era política creciente de los mayores.
del todo consciente: la mayoría de las per-
sonas mayores de 60 años disfrutan de una Para estas nuevas generaciones de mayores,
salud y calidad de vida excelente, y tienen los años de jubilación aparecen como una
un enorme deseo y necesidad de sentirse época de grandes oportunidades para via-
útiles y ocupados. jar, profundizar en la educación, mantener
las habilidades adquiridas a lo largo de su
Esta nueva realidad social choca con la vida laboral y para adquirir otras nuevas.
mirada y con el lenguaje convencional-
mente utilizado en relación con la vejez, a Habrá que inventar un nuevo lenguaje y
la que se la ve como una situación de una nueva cultura que nos permita describir
dependencia y pasividad. Los datos nos mejor esa nueva sociedad sin edades que
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126 Los nuevos retos de la vida urbana

está llegando. Una sociedad sin edades, o superará al porcentaje de población menor
en la que convivirán en activo tres genera- de 5 años. Para el resto de la historia es
ciones diferentes: abuelos, hijos y nietos. O improbable que los menores sean más que
dicho de otra forma: jóvenes, adultos y los «cabellos canosos». Los mayores de 60
mayores. años que a lo largo de la historia conocida
raramente habían significado más de un 2-
El lenguaje aún dominante para referirse a 3% de la población de la mayoría de los
las personas mayores de 60 años utiliza países, constituirán el 15% de la población
términos como «viejos» o «ancianos», dos de los países ricos.
palabras que tienen un sentido peyorativo
evidente y no describen bien la nueva rea- El aumento de la proporción de personas
lidad. Responden más bien a una realidad mayores dentro de la población mundial
social que está en retirada: la de las perso- será la tendencia demográfica que definirá
nas no activas de las sociedades agrarias o a este siglo. Esa mayor proporción de per-
manufactureras del siglo XIX y buena parte sonas mayores es el resultado de tres ten-
del siglo pasado, con niveles culturales dencias que actúan simultáneamente.
bajos y que llegaban a la jubilación, cuan-
do llegaban, en condiciones de salud y de La primera es un aumento del número de
vida en muchos casos precarias. jubilados. Este fenómeno, como he dicho
antes, será más evidente en los próximos
Necesitamos un lenguaje adecuado para años. Entre el año 2008 y el 2015 se esti-
referirnos a esta nueva realidad social que ma que las grandes empresas van a jubilar
ha comenzado a emerger en los inicios de a la mitad de sus actuales plantillas. Este
este nuevo siglo. Los japoneses, que ten- dato nos tiene que llevar a reflexionar
drán millones de centenarios a mediados sobre la necesidad de alargar, aunque sea
de este siglo, hablan de la «Silver de forma parcial, la vida laboral.
Century». Los anglosajones se refieren a
ella como «elderly society». Mientras no La segunda tendencia que hace que la pro-
tengamos nuevas palabras no podemos porción de mayores vaya aumentando es la
describir esa nueva realidad adecuada- caída generalizada de las tasas de natali-
mente. A falta de un término más adecua- dad. En América, los nacimientos llegan
do, en este ensayo utilizaré el término con dificultad a igualar a las defunciones.
«mayores» para referirme a la población En el caso de algunos países europeos las
mayor de 65 años, que es una palabra más tasas de nacimiento están por debajo del
neutral y descriptiva que el de «viejos» o reemplazo de la población.
«ancianos».
La tercera, y la más relevante, es el aumen-
to de la esperanza de vida. Esta tendencia
2. El aumento de la esperanza posiblemente constituye el fenómeno
de vida como motor de la nueva demográfico más relevante de los últimos
realidad social de los mayores siglos y con mayor impacto potencial en la
organización de la economía, la sociedad
En marzo de 2004, el conocido e influyen- y la política.
te semanario económico The Economist
publicaba un reportaje especial sobre el Hace un siglo, la esperanza de vida al
fenómeno del nuevo envejecimiento que nacer estaba alrededor de los 35 años y la
comenzaba con esta afirmación: Algo sin mayoría de las personas trabajaba hasta el
precedentes e irreversible está ocurriendo fin de sus días. Hoy, la esperanza de vida
a la humanidad. Este año o el próximo la media al nacer ha sobrepasado los 80
proporción de personas de 60 años o más años, y a la edad de 65 años solo un 16%
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Para siempre jovenes: la nueva realidad de las personas mayores 127

de hombres está aún en edad activa en Estados Unidos se verá plagado de «inesta-
América, y solo un 4% en Europa conti- bilidad política, desempleo, huelgas labo-
nental. Las personas mayores tienen ahora rales y tasas de criminalidad elevadas y en
una larga vida después de su etapa laboral- aumento».
mente activa que antes no tenían.
¿Es correcto este panorama? El prestigio-
Si del conjunto de la población pasamos a so economista norteamericano Paul
población que vive en las ciudades, el Krugman ha puesto sordina a ese tipo de
fenómeno se intensifica. En general la análisis. Diferencia las consecuencias de
esperanza de vida de la población urbana la tedencia demográfica del alargamiento
es mayor que la del conjunto de la pobla- de la esperanza de vida, del problema del
ción. Así, en el caso de la ciudad de Barce- aumento del gasto público en materia
lona, el informe sobre «La salud de Bar- sanitaria. En su opinión, este último pro-
celona en 2005» señala que la esperanza blema se produciría aún en el caso de
de vida continúa creciendo en la ciudad. que no hubiese aumento de personas
En esa fecha era de 77,5 años para el caso mayores.
de los hombres y de 84,3 años para las
mujeres. En los últimos diez años, la espe- Es cierto, como señalé al inicio, que esta-
ranza de vida entre los hombres que viven mos ante un cambio demográfico sin pre-
en la ciudad ha mejorado en 4 años, y la cedentes e irreversible. El aumento de la
de las mujeres en 2,5 años. Estos niveles esperanza de vida, con el horizonte a
sitúan a la ciudad de Barcelona entre las medio plazo en los 100 años, está cam-
tasas de supervivencia más altas del biando la sociedad en la que hemos naci-
mundo. Pero es una tendencia general a la do. Pero el problema de la sanidad no está
mayoría de ciudades. Esta nueva realidad vinculado directamente con el envejeci-
social constituye todo un desafío para las miento de la población, sino a los grandes
ciudades educadoras. y rápidos avances de la medicina.

El aumento del gasto sanitario se hubiera


3. ¿Maldición o bendición producido tanto si la vida aumenta como si
de Matusalem? no. Por eso conviene separar ambas cues-
tiones. Al contrario, es presumible que el
La mayor parte de los análisis sobre las crecimiento del gasto sanitario de las per-
consecuencias económicas, sociales y sonas mayores se modere como conse-
políticas de ese aumento de la proporción cuencia de que las condiciones de salud
de gente mayor son alarmistas. de las generaciones que están llegando a la
jubilación no tendrán nada que ver con las
Es frecuente encontrarse con estudios que condiciones y circunstancias personales de
nos alertan de la llegada inminente de la las generaciones que se jubilaron a lo largo
«maldición de Matusalén». Según esta de la segunda mitad del siglo pasado.
visión, la sociedad crecientemente pobla-
da de personas mayores provocará una Y algo similar se puede argumentar respec-
situación insoportable para la economía y to de la idea de que el aumento de la
una crisis para los presupuestos públicos población mayor introducirá elementos de
como consecuencia del coste de atender fuerte conservadurismo político, rigidez
social y sanitariamente a los mayores. Ese social y resistencia al cambio en nuestras
es, por ejemplo, el panorama dibujado por sociedades.
los economistas Laurence Kotlikoff y Scout
Burns en The Coming Generational Storm Es sorprendente que un hecho tan positivo
en el que concluyen que hacia el 2030 como es el alargamiento de vida de la
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128 Los nuevos retos de la vida urbana

mayoría de la población provoque tanto za de vida se está alargando tanto? ¿Es ade-
temor. Probablemente una de las razones cuado que se produzca una ruptura radi-
de que proliferen estos análisis tan alar- cal, brutal y completa de las trayectorias
mistas sobre las consecuencias económi- laborales y profesionales? ¿No sería lógico
cas, sociales y políticas del aumento del y racional que el paso desde la vida labo-
número de mayores en nuestras socieda- ral activa a tiempo completo a la jubila-
des es el hecho de que seguimos mirando ción se produjese de forma gradual
esta nueva realidad de las personas mayo- mediante formulas mixtas de trabajo a
res con la mirada, el lenguaje y las pautas tiempo parcial? ¿No sería mejor aprove-
culturales de los viejos de las sociedades char, mientras la generación del baby
agrarias e industriales de los dos siglos boom aun está en activo, para entre todos
pasados. –gobiernos, empresas y trabajadores– pre-
parar el nuevo escenario?
Construir una nueva mirada y un nuevo
lenguaje sobre la nueva sociedad sin eda- ¿Qué hace la gente mayor con el uso de su
des exige elaborar una nueva cultura sobre tiempo? Como el fenómeno de la jubila-
la nueva sociedad postindustrial, una ción es aún nuevo no es posible encontrar
sociedad en la que las personas serán per- investigaciones exhaustivas que respondan
manente jóvenes a lo largo de la mayor a esta cuestión, como sí existen en el caso
parte de su vida. Hablo de cultura entendi- del uso del tiempo por parte de las perso-
da no en sentido artístico, sino en sentido nas que están laboralmente activas. Hoy
antropológico. Una nueva cultura que nos planteamos cómo cambiar las cosas
fomente y desarrolle un nuevo tipo de para hacer posible la conciliación del tra-
capacidades personales y formas de vida, bajo con la familia de las personas laboral-
así como una nueva forma de organizar la mente activas. Lo mismo hemos de plante-
economía, el mundo del trabajo, la políti- arnos para las personas mayores.
ca y la sociedad, de tal forma que logre
desplegar todas las posibilidades positivas La ausencia de estudios de este tipo no es
que trae el aumento de la esperanza de sino una manifestación concreta del apa-
vida de la población. Dicho de otra forma, gón informativo –de la falta de datos y, lo
necesitamos elaborar un manual de ins- que es más, de interés en obtenerlos– que
trucciones para el uso del tiempo en la existe sobre las personas mayores. De una
nueva sociedad de los mayores que tene- cierta forma de discriminación por motivos
mos delante. de edad.

La imagen que hoy tenemos de nuestros


4. Manual de instrucciones jubilados en los países ricos es la de un
del uso del tiempo de los mayores grupo de personas de la tercera edad
yendo de un lado a otro, especialmente en
¿Qué hacer con esos 20, 25 ó 30 años que las temporadas bajas del ciclo turístico, en
el progreso científico y económico conce- busca de algún tipo de entretenimiento
den a las nuevas generaciones de jubila- con el que ocupar el tiempo libre. Pero
dos? ¿Cómo aprovechar el potencial de esta es una visión simplista. Necesitamos
creación de riqueza que significan las per- conocer algo más sobre los comportamien-
sonas mayores? ¿Que tipo de cambios son tos y deseos de los mayores.
necesarios en la organización empresarial,
social, política y familiar para aprovechar Uno de los pocos estudios del que tengo
ese potencial? ¿Es lógico que la jubilación noticia es el de la periodista inglesa Victo-
siga siendo a una edad tan temprana como ria Cohen, que se planteó la cuestión de si
los 60 o los 65 años ahora que la esperan- a los actuales pensionistas ingleses les
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Para siempre jovenes: la nueva realidad de las personas mayores 129

motiva el mismo espíritu consumista que a dar excluidos y que hasta ahora no
las demás personas: ¿Qué compra real- encuentran canales más productivos y
mente la gente de 75 a 85 años? ¿Licua- satisfactorios. Ese es el reto que tenemos
doras y objetos de uso personal, como por delante: crear una nueva cultura que
suponemos, o, por el contrario, juegos de permita a los mayores dejar de ser jubila-
ordenador y los últimos modelos de repro- dos ociosos para convertirse en jubilados
ductor DVD como la población más joven? ocupados.
De su estudio se deduce que los jubilados
anglosajones compran de todo. Pero el problema es que no saben como
hacerlo. Las actuales generaciones de jubi-
Pero la cosa no acaba aquí. Dos días des- lados son las primeras que van a vivir
pués de comprar vuelven a la tienda a colectivamente, es decir, como generación
devolver los productos comprados. Y vuel- plena, entre 20 y 30 años más de lo que
ven a comenzar el juego con otro tipo de vivían las generaciones anteriores. Nunca
productos. También les gusta comprar por antes había ocurrido. Y no saben qué hacer
catálogo desde su casa. Hacen el pedido y con su tiempo. Se trata de una generación
acto seguido de recibir la mercancía vuel- que ha llegado masivamente a la jubila-
ven a embalar el producto y proceden a su ción pero no dispone de un manual de ins-
devolución. trucciones para el uso de esta nueva etapa
de su vida.
Esta conducta parece, a juicio de la autora
de la investigación, explicar el hecho de Es necesario crear una nueva cultura que
que frente a los mostradores de devolucio- permita desarrollar buenas prácticas en re-
nes de los grandes almacenes británicos de lación con el uso del tiempo a ese manual
Mark&Spencer solo se ven octogenarios. de instrucciones para nuevos jubilados.
Pienso que ese es uno de los desafíos más
¿Cómo interpretar esta conducta de las importantes que tienen nuestras sociedades.
personas mayores? La explicación de la Entre otras cosas, hay que reorganizar la so-
autora es que el acto de comprar y devol- ciedad y el mundo del trabajo para evitar
ver les entretiene y, lo que es más revela- que la salida brusca, repentina, del mundo
dor, les hace entrar en el circuito de la acti- laboral y profesional signifique una pérdida
vidad comercial. Lo que les interesa no es de capacidades cognitivas y habilidades ad-
la compra en sí, sino el simulacro de estar quiridas a lo largo de la vida, en perjuicio
participando en una actividad social de la de las personas que lo sufren y de la econo-
que se sienten excluidos. El ciclo de gasto- mía y la sociedad en su conjunto.
compra-devolución no añade nada a las
rentas de los mayores, pero usa su tiempo. Pero mientras, vamos elaborando ese
Y es precisamente este consumo del tiem- manual, lo primero que hay que cambiar es
po lo que les da la sensación de estar par- la imagen que tenemos de la vejez. Hasta
ticipando en la vida económica y social. ahora, el discurso político y las políticas
De sentirse útiles. públicas vinculan vejez con dependencia.
Es decir, la imagen que se tiene de las per-
Lo que nos dicen esta y otras investigacio- sonas mayores es la de personas con limita-
nes es que los jubilados desean intervenir ciones para vivir y llevar una vida plena de
activamente, de alguna manera, en la vida forma autónoma. Sin que eso signifique
económica, laboral, social y política, aun- dejar de lado a las personas mayores que
que solo sea para disfrutar de experiencias necesiten ayuda, esas percepciones y ese
sociales que ahora les están vedadas. Son discurso oficial no responden a la nueva
mayores laboriosos que se niegan a que- realidad de las personas mayores.
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130 Los nuevos retos de la vida urbana

5. Necesidad de una nueva mecanismos de colaboración, a una parte


cultura sobre los mayores importante de esas personas.

Necesitamos con urgencia una nueva cul- Hace falta, por tanto, una nueva cultura
tura que evite la exclusión que hoy padecen del trabajo en relación con los mayores.
las personas mayores, a la vez que facilite Existe una idea estereotipada y falsa que
su integración en todos los ámbitos de la sostiene que los trabajadores mayores son
vida social. Hemos de preguntarnos qué menos competentes, poco productivos y
tipo de valores, prácticas y políticas públi- más absentistas que los más jóvenes. Sin
cas hay que crear y desarrollar para que, a embargo, los datos estadísticos dicen todo
la vez que permitan a los mayores mante- lo contrario. Los promedios de productivi-
nerse activos y útiles, la sociedad pueda dad y asistencia al trabajo de los emplea-
aprovechar todo el potencial de conoci- dos de 60 y más años son más elevados
miento y habilidades que tienen. que los de los grupos de trabajadores más
jóvenes. Y la pérdida de ciertas habilidades
En el ámbito empresarial, la pauta cultu- relacionadas con la rapidez de reflejos
ral hoy dominante es la ruptura radical de para desarrollar algunas actividades se ve
las relaciones con el mundo laboral y pro- compensada por una mayor experiencia y
fesional en el momento de la jubilación. habilidades.
Es una ruptura brusca, violenta, frustante.
De un día para otro pasas de ser un médi- Durante muchos años, los científicos habí-
co a dejar de serlo, de profesional o arte- an creído que nuestras funciones mentales
sano en cualquier oficio a desocupado se deterioraban sin remedio con la edad.
total. Esto provoca una descapitalización Sin embargo, investigaciones más recientes
enorme tanto para las personas, como de la neurociencia moderna revelan que
para las empresas y la economía en su eso no es así. Los neurólogos como
conjunto. Es necesario abrir nuevos cami- Elkhonon Goldberg (La paradoja de la
nos y desarrollar nuevas prácticas que sabiduría. Como la mente puede mejorar
permitan a las personas un tránsito más con la edad) nos enseñan que las estructu-
gradual entre la situación de laboralmen- ras del cerebro cambian a lo largo de la
te activo a jubilado. vida, creando nuevas neuronas, adquirien-
do y almacenando datos y reforzando los
Según la OCDE, hacia 2025-2030, 12 senderos neuronales. La condición para
millones de personas al año dejarán de que todo eso ocurra es que no se rompa la
pertenecer a la población activa. Los motivación y el vínculo de la persona con
empresarios y los responsables públicos de la vida activa.
la economía no pueden seguir ignorando
esta realidad demográfica y la consiguien- Sin embargo, es sorprendente la pobreza
te pérdida y destrucción de talento que eso de los programas e iniciativas educativas y
significa. La baja natalidad y el freno al culturales orientados a los mayores. Esta
flujo de emigrantes cualificados no permi- nueva realidad social que constituyen los
tirán sustituir esa perdida de talento de las mayores en nuestras sociedades es una rea-
personas mayores que abandonarán la vida lidad desconocida por las instituciones
laboral en los próximos años. El impacto educativas, culturales. La mayor parte de
negativo sobre la productividad y las las grandes instituciones educativas y cul-
empresas es tan grande que se hace urgen- turales no contempla a los mayores como
te el diseño de una nueva cultura laboral y un segmento de población susceptible de
empresarial que permita a las empresas ser identificado como un colectivo al que
retener, aunque sea mediante nuevas figu- dirigir sus ofertas culturales y educativas. Y,
ras de trabajo a tiempo parcial, u otros en aquellos casos en los que existe algún
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Para siempre jovenes: la nueva realidad de las personas mayores 131

tipo de programa dirigido a mayores, el los mayores a alguna comunidad u organi-


enfoque acostumbra a ser de tipo asisten- zación, ya sea eclesial o laica.
cial o de entretenimiento.
Sin menospreciar en modo alguno este tipo
Lo mismo ocurre con las actuales políticas de prácticas, el riesgo del voluntariado es,
públicas: o tienen un sesgo asistencial rela- como señala Richard Sennett, reducir la uti-
cionado con la dependencia o un sesgo lidad a un hobby. El servicio voluntario es
hacia el entretenimiento. A los mayores no una práctica valiosa que conviene fomentar.
se les ve como personas capaces de de- Pero es necesario conferir estatus, profesio-
sarrollar una actividad socialmente útil. nalidad, a las personas mayores que realizan
un trabajo útil. El marchamo diferenciador
La nueva cultura en relación con los mayores de la utilidad es su reconocimiento público.
tiene que afrontar dos grandes desafíos. El
primero tiene que ver con el tiempo: ¿cómo El sector público –estatal, regional y local–
dar continuidad al relato de vida de las per- tiene una gran capacidad para conferir ese
sonas jubiladas, manteniéndolas activas y estatus de profesionalidad o utilidad. Eso es
útiles? El segundo desafío tiene relación con lo que se logra cuando se reconoce un sa-
el mantenimiento del talento: ¿cómo des- lario a las personas del entorno familiar que
arrollar nuevas prácticas que permitan man- cuidan de una persona dependiente. Lo
tener y aprovechar las habilidades y conoci- mismo tiene que ocurrir con aquellas per-
mientos de las personas mayores? sonas mayores que se ocupan del cuidado
de sus nietos. Así como con otro tipo de ac-
La jubilación rompe el relato de la vida de tividades útiles que desarrollan las personas
las personas mayores. Rompe la conexión mayores pero que actualmente no tienen
con sus conocimientos, con la experiencia ese reconocimiento. Si los gobiernos re-
acumulada a lo largo del tiempo y, en compensan esas tareas, la gente mayor que
muchas ocasiones, con las vivencias coti- las desarrolla saldrá del olvido.
dianas durante la etapa laboral. Por eso es
necesario crear nuevas instituciones y
prácticas que den continuidad al hilo 6. Personas mayores y ciudades
narrativo de la vida de las personas mayo- educadoras
res y les permitan mantener la capacidad
de interpretar lo que sucede a su alrededor, Las ciudades juegan un papel esencial en
en el mundo y sentirse útiles. esta nueva cultura en relación con las per-
sonas mayores. La tendencia de la segunda
Sentirse útil es aportar algo que interesa a mitad del siglo pasado a escapar de la ciu-
los demás. Cuando se observa lo que hace dad no ha desaparecido; pero otras ten-
la gente jubilada en nuestras sociedades, y dencias sugieren que al lado de ese movi-
lo que ofrecen las políticas culturales miento centrífugo existe otro centrípeto
actuales en relación con los mayores, la que va creciendo en las últimas décadas: a
conclusión que se extrae es que pretenden mucha gente le gusta la vida urbana, parti-
aumentar las relaciones informales y entre- cularmente vivir en el centro.
tener, mientras el tiempo va pasando.
Entre los que prefieren vivir en la ciudad
La mayor parte de los programas e iniciati- están los mayores, una proporción, como
vas que las instituciones públicas y priva- he señalado, creciente dentro de la pobla-
das ofrecen actualmente a los mayores ción total. Buscan mayor y más fácil acce-
para vincularse a algún tipo de actividad so al transporte público, a la atención sani-
que les haga sentirse útiles son actividades taria, a la vida cultural, a la relación con la
que buscan la vinculación voluntaria de familia y los amigos. Pero, por encima de
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132 Los nuevos retos de la vida urbana

todo, a las oportunidades de mantenerse tanto de las instituciones públicas como pri-
activos y útiles. vadas, tienen que ser conscientes de esta
nueva realidad que representa la existencia
Las ciudades son la personificación de la de una población de personas mayores con
modernidad. La Providencia creó la natu- un elevado nivel cultural y de potencialidad.
raleza, pero los hombres crearon las ciuda-
des. Las ciudades son construcciones Resulta sorprendente que, aún hoy, la mayo-
humanas en constante transformación. ría de programas culturales y educativos de
las principales instituciones públicas y pri-
Hasta ahora, el factor de mayor intensidad vadas desconocen casi totalmente esta nue-
transformadora a lo largo de la historia han va realidad. Las instituciones educativas se
sido posiblemente las migraciones. Pero a concentran en las etapas de escolarización
partir de ahora, los mayores serán también y reducen sus ofertas a esos niveles de edad.
un factor muy poderoso de cambio en la Desconocen totalmente esa nueva realidad
vida de las ciudades. que representan los mayores.

Las ciudades son el espacio natural para las Las universidades y otros centros de ense-
«clases creativas». Y las generaciones que ñanza superior tampoco son más activos e
están llegando a la jubilación están formadas innovadores. Solo recientemente comienzan
por personas con un elevado nivel profesio- a surgir programas en las instituciones de alta
nal y cultural, y por tanto de creatividad. educación dirigidos a las personas mayores.

Algunos reconocidos analistas y académi- Sin embargo, es en este terreno donde exis-
cos, como es el caso de Bruce Katz, de la te más recorrido. Se necesitan enseñanzas
Brookings Institución, señalan que hay universitarias específicas para personas
mucha más capacidad de innovación y de mayores, que permitan la integración y par-
creación de nuevas culturas para respon- ticipación de estas personas en la sociedad
der a nuevos desafíos sociales a nivel y fomenten las relaciones intra e inter gene-
municipal que a nivel estatal. De ahí que raciones. Iniciativas que contribuyan al
estemos observando como progresivamen- mantenimiento de las habilidades y capaci-
te las políticas públicas se van centrando dades adquiridas a lo largo del tiempo por
en las ciudades. las personas mayores. Y que, de esa forma,
den continuidad al relato de sus vidas.
Este rasgo es lo que hace pensar que la
nueva cultura que requiere una sociedad Necesitamos, por lo tanto, una nueva cul-
sin edades, donde los mayores son y serán tura y nuevas políticas en relación con las
cada vez más una parte mayor de la pobla- personas mayores. Unos nuevos valores y
ción, posiblemente tiene en la ciudad el prácticas sociales, laborales, económicas y
mejor laboratorio para experimentar la cre- culturales que posibiliten su plena autono-
ación de nuevos valores, nuevas prácticas mía personal y que las haga sentirse útiles
y nuevas políticas en relación con los e integradas en la sociedad. Una nueva
mayores. Una nueva cultura que abandone cultura que nos traiga una nueva forma de
la superficialidad y el mero entretenimien- entender la nueva sociedad de los mayores
to que tienen las políticas y programas cul- y el llamado envejecimiento.
turales actuales, para orientarse hacia
acciones capaces de dar un sentimiento de Tal vez esta nueva cultura en relación con
utilidad a la vida de los mayores. las personas mayores sea la nueva página
de la historia humana. Y las ciudades edu-
Los gestores de políticas –educativas, cultu- cadoras tienen un protagonismo indudable
rales, sociales, de vivienda o laborales–, en su redacción.
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Los nuevos retos de la vida


urbana: la redefinición
del concepto «comunidad»
en la era de Internet

Genís Roca

Genís Roca es especialista en la gestión del impacto de las nuevas


tecnologías en las organizaciones, en especial en el movimiento
de la Web 2.0, el desarrollo de redes sociales y la definición de
modelos de presencia en la red. En estos temas es un ponente
reconocido y ha desarrollado trabajos de consultoría estratégica
para empresas e instituciones tanto nacionales como internacio-
nales, como la Organización Mundial de la Salud, Telefónica, La
Caixa, Generalitat de Catalunya o la Unión Europea.

Ha ocupado diferentes cargos de responsabilidad en los Servicios


Informáticos de la Universidad Autónoma de Barcelona, y ha diri-
gido las áreas de Internet y de red social en la Universitat Oberta
de Catalunya. Desde el 2006 es el Director general de Infonomía,
un think tank de innovación con más de 16.000 miembros en todo
el mundo. Ha formado parte de diferentes Consejos de
Administración y ha sido profesor invitado en diferentes universi-
dades y escuelas de negocios.

Genís Roca es arqueólogo, licenciado en Historia en la Univerdad


Autónoma de Barcelona y Master MBA en ESADE.

Mantiene su propio blog en: www.genisroca.com


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Los nuevos retos de la vida urbana: la redefinición


del concepto «comunidad» en la era de Internet

«El significado de ‘saber’ ha lugar de trabajo mientras que 1 de cada 2


cambiado de ser capaz de recordar hace menos de 5 años. Los niños, que
y repetir información a ser capaz actualmente se encuentran en edad esco-
de encontrarla y utilizarla» lar, habrán tenido entre 10 y 14 trabajos
cuando tengan 38 años. Según Richard
Herbert Simon (1916 - 2001) Riley, Secretario de Estado de Educación
Premio Nobel de economía de los EEUU, en el 2004 no existían las
empresas que en el 2010 crearán más
puestos de trabajo.
Qué está pasando
La gente que ahora tiene 21 años ha visto
Verdaderamente está pasando algo y este 20.000 horas de televisión, ha jugado
algo está relacionado con la evolución de 10.000 horas con videojuegos, ha hablado
la demografía, la tecnología, la informa- 10.000 horas por teléfono, y ha enviado y
ción, Internet..... De este maremágnum recibido 250.000 mensajes de correo elec-
está surgiendo un nuevo modelo, posible- trónico y mensajería instantánea. En 2002
mente social, al que nos tendremos que Nintendo invirtió más de 120 millones de
adaptar. Dos investigadores norteamerica- dólares en I+D.
nos, Karl Fisch y Scott McLeod han edita-
do un vídeo muy corto y divulgativo, Did Más del 50% de los habitantes de EEUU
you know?1 en el que se dan datos que con 21 años han creado algún contenido
ayudan a tomar consciencia de que ver- en Internet. Y más del 70% con 4 años de
daderamente está pasando algo y se pre- edad ya han utilizado un ordenador.
guntan si realmente políticos, escuelas,
padres y ciudadanos en general nos esta- La radio tardó 38 años en alcanzar una
mos preparando para el mundo que se audiencia de 50 millones de personas. La
está configurando: televisión lo consiguió en 13 años. Internet
en 4. En 1984 había mil dispositivos
En el año 2006, 1’3 millones de personas conectados a Internet. Un millón en 1992.
acabaron sus estudios universitarios en Seiscientos millones en 2006.
EEUU, 3’1 millones en la India, y 3’3 en
China. El 100% de los licenciados univer- El público pudo empezar a usar Internet en
sitarios indios hablan inglés. De aquí a 10 1995. En 2005, una de cada ocho parejas
años, el país con más personas que hablen que se casaron en EEUU se habían conoci-
inglés será China. do a través de Internet.

Según el Departamento de Trabajo de los eBay se fundó en 1996 y en el 2006 factu-


EEUU, 1 de cada 4 trabajadores hace ró seis millones de dólares en ventas.
menos de un año que ocupa su actual Google se creó en 1998 y actualmente la

1 Fisch, Karl y McLeod, Scott, «Did you know?» en http://www.youtube.com/watch?v=pMcfrLYDm2U


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136 Los nuevos retos de la vida urbana

gente realiza cada mes más de 2.700 casa las nuevas tecnologías. También son
millones de búsquedas. YouTube se creó en los únicos que realmente las dominan y
2005 y, en 2006, ya servía cada mes 2’5 entienden y por tanto los que las explican
billones de vídeos. y enseñan; igual que nosotros ayudamos a
nuestros padres a programar el vídeo o a
La información técnica que existe en el configurar la melodía de su móvil.
mundo se duplica cada dos años, y se
prevé que en 2010 se duplique cada 72
horas. Década Total

1900 34,76
Ciertamente está pasando algo; algo que 1910 41,73
no es atribuible tan solo a la tecnología y 1920 41,15
al auge de Internet. Es algo que tiene raíces 1930 49,97
sociales, culturales, demográficas, econó- 1940 50,10
micas; algo estructural, que afecta de 1950 62,10
manera inevitable a las maneras que las 1960 69,85
personas tienen de relacionarse, de traba- 1970 72,36
jar, de aprender y de participar. 1975 73,34
1980 75,62
1985 76,52
Colaborar para sobrevivir 1990 76,94
1994 77,93
Los arqueólogos que trabajan en los oríge- 1996 78,31
nes de la humanidad datan los restos fósiles 1998 78,71
con un margen de error de miles de años.
Desde esta perspectiva macro de las crono- Esperanza de vida en España
logías, el momento actual presenta una a lo largo del siglo XX
novedad radical: somos la primera genera-
ción en la historia de la humanidad en la Volviendo al símil de la arqueología, en
que el padre aprende del hijo. Están conflu- parámetros de macro-historia una tecnolo-
yendo, como mínimo, dos novedades deter- gía es relevante en la medida que altera la
minantes. Por una parte, la aceleración manera en que las personas se ganan la
exponencial de la evolución tecnológica, vida en un sentido literal. La tecnología líti-
que produce cambios radicales en períodos ca permitió mejorar las técnicas de caza y
de tiempo muy breves. Por otra, una mayor manipulación y mejoró las posibilidades
esperanza de vida que comporta que los de supervivencia de aquellos que la domi-
padres ya no mueran a los 30 ó 40 años de naban. La tecnología neolítica consistió en
promedio de edad (como pasaba a princi- la domesticación de ciertas especies, tanto
pios del siglo XX)2 sino a los 80 ó 90. vegetales como animales, y quien apren-
dió a gestionar un cultivo o un rebaño
A nuestros abuelos les cuesta seguir el mejoró sus posibilidades de alimentarse y
ritmo de la telefonía móvil, a nuestros sobrevivir. Y así sucesivamente con el hie-
padres les cuesta entender las consolas de rro, el vapor, la electricidad, la informática
videojuegos, y a nosotros, quizás, nos cos- y ahora Internet... Todas estas tecnologías
tará entender la realidad virtual o lo que han alterado la manera como los humanos
sea que nos prepare el futuro más inmedia- (o algunos de ellos) encuentran la manera
to. Los hijos son los que introducen en de sobrevivir.

2Francisco José Goerich y Rafael Pinilla (2006). Esperanza de vida en España a lo largo del siglo XX.
Fundación BBVA. http://www.imsersomayores.csic.es/documentos/documentos/goerlich-esperanza-01.pdf
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Los nuevos retos de la vida urbana: la redefinición del concepto «comunidad» en la era de Internet 137

Pero si hasta ahora nuestros padres nos basan su conocimiento y su aprendizaje en


podían enseñar a criar ovejas, a plantar la colaboración. Quien comparte y distri-
avena, a forjar hierro o a tejer el lino... ya buye información se convierte en un nódu-
no son igual de útiles cuando se trata de lo valorado por la red. Es útil. Aquel que
desenvolverse en esta sociedad de la infor- bloquea la información no es útil y la red lo
mación, de relacionarse telemáticamente rechaza. Si la red te rechaza quedas fuera
con diferentes países y en diferentes idio- del circuito de información y conocimiento
mas, y tampoco cuando se trata de cam- y pierdes valor, competitividad, empleabili-
biar de ocupación cada cinco años (no de dad... probabilidad de sobrevivir.
empresa, sino de profesión), ni cuando se
trata de gestionar la incertidumbre como Este indispensable intercambio de conoci-
un activo y no como un problema, o cuan- mientos entre iguales se lleva a cabo en for-
do se trata de vivir conectado las 24 horas mato digital (fotos, vídeos, webs, blogs,
del día. Los padres nos transmiten valores, chats, sms, correo electrónico) e Internet es la
que no es poco, pero en cuanto a los gran plataforma a través de la cual se articu-
aspectos técnicos tanto padres como profe- lan las relaciones digitales. En Internet todo el
sores nos pueden ayudar cada vez menos, mundo puede dar y recibir todo aquello que
y en este contexto la principal ayuda pro- esté en formato digital y es, por tanto, en
viene de los compañeros. Es el denomina- Internet donde se están constituyendo las
do peer-to-peer, una nueva manera de nuevas comunidades, los nuevos espacios
aprender y de relacionarse que da pie a un sociales y educadores donde la gente se
nuevo modelo social: colaborar o morir. puede relacionar, desarrollarse y aprender.

El mercado laboral valora cada vez más un


conjunto de habilidades y recursos que en Llegan los nativos digitales
muchas ocasiones los hijos no pueden
alcanzar basándose solo en los padres. Los Los nativos digitales tienen entre 15 y 25
padres les pueden enseñar una profesión, o años y utilizan con normalidad todo tipo
facilitarles contactos, pero difícilmente les de tecnologías digitales desde que tienen
enseñaran a manejar grandes cantidades uso de razón. De la misma manera que
de datos y fuentes de información o a utili- nosotros fuimos capaces de utilizar el
zar recursos tecnológicos de nueva genera- reproductor de vídeo sin leer las instruc-
ción. Y lo que es peor, el resto de los siste- ciones, ellos encuentran muy sencillo fil-
mas sociales para formar a nuestros hijos mar un vídeo con el teléfono y publicarlo
tampoco parecen ser muy eficaces en este en YouTube. Gestionan recursos y ficheros
sentido. No queda claro que estos recursos digitales con tanta naturalidad que con-
(tecnología punta, redes sociales de infor- ceptos como propiedad, privacidad o auto-
mación, millones de datos) se resuelvan ría están solicitando ser reinterpretados.
correctamente desde la escuela o la uni- Como dijo el profesor del MIT Alan Kay,
versidad. En este contexto, los hijos perci- «una tecnología es tecnología solo para los
ben un mensaje inherente: la competitivi- que nacieron antes de que fuera inventa-
dad, la capacidad de encontrar trabajo, la da». Son los propietarios de la Web 2.0, la
supervivencia en última instancia, depen- web social basada en conceptos colabora-
de de técnicas y habilidades que son más dores, donde la gente comparte todo tipo
fáciles de aprender entre iguales, entre de recursos y donde la premisa básica es la
pares, que con padres y/o profesores. capacidad para el diálogo.

Este es uno de los ejes en que se basa este Los que hoy tienen 18 años y derecho a
movimiento social colaborador que se ha voto nacieron casi una década más tarde
llamado Web 2.0. Son ciudadanos que que el primer PC de IBM y disponen de
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138 Los nuevos retos de la vida urbana

acceso a Internet desde que tienen uso de muy bueno en algo si no hay ninguna
razón. Son los nativos digitales, y aprove- referencia en la red que lo manifieste.
chan Internet de manera natural tanto para
explorar oportunidades como para cons- • Tienen la capacidad de trabajar en para-
truir señales de identidad. En ellos, la orto- lelo, en multitarea. Sorprende ver a un
grafía se convierte en un código impene- niño de 8 años relajado y divirtiéndose
trable; son capaces de teclear SMS con una mientras atiende cinco, siete o diez
sola mano y a una velocidad más que razo- sesiones de chat a la vez.
nable, pueden llegar a mantener 10 con-
versaciones diferentes simultáneamente a • Dominan los medios de producción
través de mensajería instantánea mientras digital. Sorprende que no les sorprenda
que los inmigrantes digitales necesitamos ninguna de las posibilidades que ofrece
acabar una conversación antes de empezar el mundo digital. Cortan y pegan vídeos
la siguiente. Incluso utilizan los blogs de para publicar en la red con la misma
una manera diferente: mientras los inmi- facilidad que antes se cortaba y pegaba
grantes los utilizan para compartir conoci- un texto para hacer un documento.
mientos, los nativos los usan para compar-
tir emociones. Y es que la relación con la • Ven el mundo como prosumidores5 (con-
información es diferente: los inmigrantes sumidores proactivos) en clara oposición
aún quieren guardar en secreto la informa- a la actitud del consumidor pasivo. Solo
ción («el conocimiento es poder») mientras les interesan las empresas con las cuales
que a los nativos les encanta compartir y pueden tener un diálogo. Si no hay posi-
distribuir tanto como sea posible la infor- bilidad de conversación no hay rela-
mación que reciben y lo hacen tan rápida- ción... Y esto ya lo anunciaron los visio-
mente como pueden («compartir el cono- narios del Cluetrain Manifesto6 en 1999.
cimiento es poder»).
• El mundo como un terreno de juego,
John Palfrey3, director ejecutivo del con la eliminación que esto supone
Berkman Center of Internet and Society4 de tanto de las barreras geográficas como
la Universidad de Harvard resume alguno de las temporales. Todo es global y todo
de los principales atributos de los nativos está siempre conectado. Se relacionan a
digitales: todas horas y con normalidad con perso-
nas de diferentes países y situaciones.
• Para ellos la identidad digital en la red
es tan importante o más que la identi- Pero fue Marc Prensky7 quien utilizó por
dad que se desarrolla en la vida real. Lo primera vez el concepto de nativos e inmi-
que dice la red de ti (cuando buscas tu grantes digitales en un artículo8 publicado
nombre en Google) es tanto o más en el año 2001 y quien, en trabajos poste-
importante que lo que dicen de ti tus riores9, ha ido identificando las áreas en
compañeros de trabajo o los vecinos de que los nativos se desenvuelven de mane-
tu calle. Ya no es creíble decir que eres ra diferente a los inmigrantes digitales:
3 John Palfrey, http://blogs.law.harvard.edu/palfrey
4 Berkman Center of Internet and Society, http://cyber.law.harvard.edu
5 Prosumidor, http://es.wikipedia.org/wiki/Prosumidor
6 Cluetrain Manifesto, http://www.cluetrain.com/book/
7 Marc Prensky, http://www.marcprensky.com/writing
8 Marc Prensky (2001). Digital natives, digital immigrants, http://www.marcprensky.com/writing/Prensky%20-

%20Digital%20Natives,%20Digital%20Immigrants%20-%20Part1.pdf
9 Marc Prensky (2004). The Emerging Online Life of the Digital Native: What they do differently because of techno-

logy, and how they do it. http://www.marcprensky.com/writing/Prensky-The_Emerging_Online_Life_of_the_Digital


_Native-03.pdf
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Los nuevos retos de la vida urbana: la redefinición del concepto «comunidad» en la era de Internet 139

• Comunican diferente. No les gusta el • Crecen diferente. Basándose en la red


correo electrónico porqué es asincrónico antes que en los padres.
y prefieren la mensajería instantánea y
los SMS; reconocen a sus interlocutores Un montón de diferencias que no hacen
por nicknames y no les importa cuál es más que evidenciar que los unos y los
su nombre real; inventan un lenguaje otros no son iguales, pero tampoco ni peo-
paralelo, utilizan emoticones para expre- res ni mejores. Ni los nativos digitales son
sar sensaciones...... un modelo a seguir ni los inmigrantes una
especie en vías de extinción. Pero lo que sí
• Crean diferente. Una de las característi- es cierto es que los unos no quieren pare-
cas que mejor les define: les gusta crear, cerse a los otros y que existen un montón
quieren crear, y el soporte digital les per- de espacios donde ambos colectivos
mite hacerlo de múltiples formas: mante- deben encontrarse y trabajar juntos. Uno
ner un blog, crear webs, animaciones en de ellos es la escuela. Ya hay quien trabaja
flash, retocar fotografías, editar vídeos, en identificar el que podría ser un proble-
programar mashups10, crear sus avatares ma de relación entre algunos estudiantes
y hasta modelar su identidad en la red. «nativos digitales», y algunos profesores
«inmigrantes digitales», Ian Jukes y Anita
• Se reúnen y se coordinan diferente. Dosaj, ya trabajaron este tema en 2004 en
Quedar con alguien ya no implica un la Universidad de Wright11 y elaboraron
encuentro presencial. Tienen múltiples este cuadro mostrando las diferencias entre
recursos para coincidir a pesar de no ambos colectivos:
estar en el mismo sitio. Son capaces de
coordinarse en línea, implicando a cen- Estudiantes Profesores
tenares de personas. «nativos digitales» «inmigrantes digitales»

• Evalúan diferente. En un entorno en el Prefieren recibir informa- Prefieren un suministro


ción ágil proveniente de lento y controlado de la
cual se relacionan con personas que qui- múltiples fuentes multi- información, que proven-
zás no conocerán nunca presencialmen- media ga de un número limita-
te, los nativos desarrollan la habilidad de do de fuentes
evaluar la reputación, la confianza y la
Prefieren procesos en pa- Prefieren un único proce-
credibilidad que merece el otro interlo- ralelo y la multitarea so y realizar solo una ta-
cutor y consideran múltiples variables rea cada vez
para hacerlo, algunas realmente sutiles y
Prefieren procesar imáge- Prefieren procesar textos
difíciles de parametrizar. nes, sonido y vídeos an- antes que imágenes, so-
tes que texto nidos o vídeos
• Buscan diferente. Cuando no saben el
teléfono de alguien lo buscan en Prefieren acceder a la in- Prefieren acceder a la in-
Google. Y cuando buscan información formación de forma casi formación de manera line-
aleatoria mediante hipe- al, lógica y secuencial
de algún tema buscan tanto documentos renlaces
fiables como personas fiables.
Prefieren interactuar en Prefieren que los estu-
• Socializan diferente. También se sociali- red y de forma simultá- diantes trabajen de ma-
zan en la red cosa que no hacen la nea con muchas otras nera individual
personas
mayoría de inmigrantes digitales.

10Mashup, http://es.wikipedia.org/wiki/Mashup
11 Ian Jukes y Anita Dosaj (2004), Understanding Digital Kids, http://www.wright.edu/%7Emarguerite.veres
/786syl/growingupdigit.pdf
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140 Los nuevos retos de la vida urbana

Estudiantes Profesores se construyen por igual tanto en espacios


«nativos digitales» «inmigrantes digitales» físicos como en espacios virtuales.

Prefieren aprender «just Prefieren aprender «just Si comunidad es un grupo humano que
in time» in case» (el examen) logra construir identidad, compromiso,
Prefieren satisfacciones y Prefieren satisfacciones y participación, intereses comunes, voluntad
recompensas inmediatas recompensas diferidas de influir, sentimiento de pertinencia, rela-
ciones y señales externas de identidad. Ya
Prefieren aprender aque- Prefieren seguir el plan podemos afirmar que estos ecosistemas
llo que es inmediatamen- de estudios y las pruebas también se están desarrollando en la red,
te relevante, aplicable y estándar
divertido en unos espacios que no tienen nada de
virtuales, ya que son tan reales como para
influir de manera decidida en la educación
y la socialización de sus miembros. De la
Ciudad e Internet, espacios misma forma que las ciudades.
sociales y educadores
Los alcaldes ya saben que los ciudadanos
El sociólogo Manuel Castells ha llegado a desarrollan con toda normalidad senti-
la conclusión12 que actualmente la len- mientos de pertenencia con más de un
gua, la nación, el territorio o la religión municipio a lo largo de la vida. Cada vez
tienen un lugar muy subordinado en la es más difícil responder a la pregunta
consciencia de identidad de la población «¿De dónde eres?» Pues uno puede sentir
en general. El sentimiento de pertenencia que pertenece a la ciudad en la cual
se construye más sólidamente allá donde nació, pero también a la ciudad en la que
tenemos una telaraña de relaciones e creció, a la ciudad donde estudió, a la ciu-
interacciones, y es por eso que nos senti- dad en que se enamoró, a la ciudad en
mos más implicados en el ámbito de ciu- que vivió, a la ciudad donde trabaja, a la
dad que de región, comarca o país. Y es ciudad donde duerme... y si la máxima
por ello, también que los nativos digitales expresión de carta de ciudadanía es poder
han desarrollado fuertes sentimientos de votar para elegir los dirigentes de tu ciu-
comunidad y de pertenencia a Internet, dad, cada vez se vuelve más incómodo y
donde no hay necesariamente un marco más incongruente tener derecho a voto en
físico concreto de referencia. una única población. Las ciudades son co-
munidades con muchos miembros sin dere-
El contexto urbano ha sido y es un espacio cho legal a la participación solo por la li-
educativo y socializador. Es el espacio de mitación del sistema censal basado en la
la escuela, de los amigos, de los vecinos, domiciliación física. Esto queda superado
del juego, del ocio, del trabajo, del asocia- en Internet, donde uno puede construir
cionismo... de los intereses particulares y señales de identidad y sentimientos de
de los sociales, de los personales, de los pertenencia no vinculados a coordenadas
culturales y de los profesionales. Y para los físicas. Ahora hay gente que crece en In-
nativos digitales, Internet es exactamente ternet, estudia en Internet, se enamora en
lo mismo: un espacio en el cual las perso- Internet, trabaja en Internet, se divierte
nas se relacionan, aprenden y se desen- en Internet... La condición para pertenecer
vuelven. Un espacio de diálogo y de inter- a un lugar es participar.
cambio de experiencias. En este nuevo
siglo que acaba de empezar los valores de Aparecen nuevos ciudadanos reales con
comunidad y sentimientos de pertenencia múltiples identidades, pertenecientes a

12 Projecte Internet Catalunya (PIC), http://www.uoc.edu/in3/pic/cat/


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Los nuevos retos de la vida urbana: la redefinición del concepto «comunidad» en la era de Internet 141

múltiples comunidades, y que conjugan vídeos, la música, la correspondencia, las


sin ningún problema lo presencial con lo llamadas, la televisión, las redes de co-
virtual. Son ciudadanos del mundo y de la municación. No hace tanto se hablaba, y
red, y ya existen los que se sienten más mucho, del problema de la brecha digital.
cómodos, más realizados, más útiles, más La dificultad de acceso a la tecnología iba
reconocidos y más desarrollados en la red a comportar una fractura digital que ex-
que en las calles de su ciudad. Las ciuda- cluiría a los menos favorecidos e impediría
des y la red han llegado a ser un binomio su incorporación a la nueva sociedad de la
indivisible para el desarrollo personal, información y del conocimiento. No todo
social y profesional de muchos ciudada- el mundo podía permitirse un ordenador
nos. Los espacios donde se educan y se conectado a la red y menos aún disponer
socializan las personas ya no pueden ser de los conocimientos básicos para utilizar-
solo físicos de la misma manera que la. Contra todo esto se lanzaron planes y
nunca podrán ser solo digitales. Es necesa- campañas más o menos afortunadas.
rio tener referencias físicas de la misma
manera que es necesario estar conectados La evolución de Internet ha derivado ha-
sin fronteras. cia una web más participativa, más cola-
borativa, más social. De la web de las em-
El alcalde de Santo Domingo, en la Re- presas e instituciones a la web de la
pública Dominicana, no puede obviar gente. De la web 1.0 a la web 2.0. Los no-
que tiene centenares de miles de sus ciu- dos de la red ya no son ordenadores sino
dadanos viviendo en Nueva York. Ciuda- personas. La gente está construyendo sus
danos que físicamente están en la Costa propias redes de confianza, de circula-
Este de los Estados Unidos pero que cultu- ción de información, de colaboración: sus
ralmente, socialmente y telemáticamente comunidades. Cada persona escoge lo
están permanentemente conectados e im- que quiere leer, sobre qué temas, y de que
plicados con su ciudad de origen en el fuentes de información. Y cada uno esco-
Caribe. Y este es un aspecto que el alcal- ge de lo que quiere hablar, con quién,
de de Nueva York tampoco olvida: que cómo y dónde lo publicará. La informa-
tiene centenares de miles de ciudadanos ción fluye de tal manera que en sí misma,
que pertenecen a otras comunidades. In- ya no supone ningún poder. Ahora es más
ternet está jugando un papel determinante interesante participar de una comunidad,
en la creación, mantenimiento y desarro- de una red, de un conjunto de nodos y,
llo de las comunidades sociales, y el fenó- por tanto, de personas, a través de los
meno de las comunicaciones digitales cuales circula información relevante para
está haciendo posible que muchas perso- la construcción de opinión y la toma de
nas mantengan su pertenencia a múltiples decisiones.
comunidades y, por tanto, a múltiples en-
tornos (virtuales o no) de socialización y En paralelo, las formas de acceso a la red
educación. se han diversificado y simplificado. Y con-
tinuarán haciéndolo. Las capas menos
favorecidas utilizan con normalidad la
La nueva brecha digital tecnología IP y las videoconferencias
desde locutorios y cibercafés para comu-
Buena parte de lo que está pasando guarda nicarse con aquellos familiares que viven
relación con el fenómeno digital. En la lejos. El proyecto OLPC (One Laptop Per
actualidad todo es digital. Las fotos, los Child13) y sus derivadas ofrecen ordena-

13 OLPC, http://es.wikipedia.org/wiki/Olpc
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142 Los nuevos retos de la vida urbana

dores portátiles por menos de 100 dóla- todos aquellos que dicen estar al servicio
res. Los teléfonos móviles permiten nave- de los ciudadanos, sean políticos, funcio-
gar por Internet. Cualquier ejecutivo va narios o maestros. Los desconectados no
armado con un terminal que le permite son los más indicados para diseñar las so-
despachar el correo mientras espera en la luciones del futuro y la nueva y verdadera
terminal de un aeropuerto. Ya existen ciu- brecha digital que marcará las diferencias
dades con planes para ofrecer cobertura es la de los responsables –políticos, socia-
inalámbrica de acceso a Internet en todo les y empresariales– que se enfrentan a las
su territorio y un etcétera de novedades decisiones de nuestro futuro sin estar co-
que difuminan las barreras técnicas para nectados.
acceder a la red.
La llegada de los nativos digitales provoca
La brecha digital ya no es la de las clases la transición de la Sociedad de la Infor-
menos favorecidas y con dificultades para mación y el Conocimiento a la Sociedad en
acceder a la tecnología. La brecha digital Red. La información ya no tiene valor por-
que hará daño será la de los desconecta- que es muy fácil acceder a ella, en múlti-
dos. La de aquellos que no pertenecen a ples formatos, con múltiples dispositivos,
ninguna comunidad en la red. La de aque- en cualquier momento, desde cualquier si-
llos que no se educan en red y la de los tio y al alcance de todo el mundo. Lo rele-
que desprecian los señales digitales de vante son las redes, las comunidades, los
identidad digital. Es preocupante el núme- circuitos desde donde se genera esta infor-
ro de personas que ocupan posiciones re- mación y los circuitos por los que circula y
levantes tanto en el mundo de la empresa se enriquece. La inteligencia colectiva se
como de la Administración que no están construye a partir de las aportaciones he-
conectadas a ninguna de las nuevas redes chas desde la individualidad. Sirva esta
digitales de conocimiento y que, por tan- anécdota como indicador: la asociación de
to, no son competentes para utilizar la red sindicatos del Reino Unido (TUC) ha recla-
como un entorno educador y socializador. mado que los empleados puedan acceder
La estadística de políticos que abren webs en horas de trabajo a las redes sociales de
y blogs en periodo electoral para abando- Internet14, pues lo contrario, atenta seria-
narlos la mañana siguiente de las eleccio- mente a su competitividad.
nes es preocupantemente alta. Muchos
van a Internet solo durante la campaña Cuando todavía existen amplios sectores de
electoral para hacerse la foto y aparentar la población incorporándose a la Sociedad
comprensión con la cultura digital, pero de la Información y del Conocimiento, sur-
no valoran o no han entendido que la red ge un sector incipiente que ya ha hecho la
es un espacio donde muchos de sus ciuda- transición a la Sociedad Red. Mientras los
danos se educan y socializan, un espacio primeros dan valor a la información («la in-
de conversación y participación, implica- formación es poder») los segundos dan va-
ción y acción. Los espacios digitales son lor a formar parte de una red («la informa-
un nuevo espacio público, necesitado de ción solo es útil si la quieres compartir») y
personas y organismos que salvaguarden esto supone cambios relevantes en las esca-
tanto el interés público como el privado, las de valores. Por una cuestión de curva de
necesitado de servicios y representantes edad, los dos colectivos han chocado por
de la comunidad sensibles con las necesi- primera vez en las aulas, pero cada vez se
dades de los ciudadanos que ocupan este encuentran más espacios de relación y con-
nuevo espacio urbano. Ausentarse de este vivencia (el trabajo, la política, el asociacio-
espacio público tendría que inhabilitar a nismo, el comercio) y progresivamente se

14 BBC News (30/08/2007), Let staff use network sites - TUC, http://news.bbc.co.uk/1/hi/uk/6969791.stm
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Los nuevos retos de la vida urbana: la redefinición del concepto «comunidad» en la era de Internet 143

va confirmando la transformación de con- quier proceso educativo. No estamos ha-


ceptos como la autoridad, la propiedad in- blando de acceso a las nuevas tecnologías,
telectual, la pertenencia, la reputación o la estamos hablando de comprensión de los
identidad; todos ellos relevantes en cual- cambios sociales.
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La voz de los gobiernos


locales en la
gobernanza mundial

Elisabeth Gateau

Elisabeth Gateau es la primera Secretaria General de Ciudades y


Gobiernos Locales Unidos. Tras adquirir una amplia experiencia
como electa local en su país de origen, Francia, fue Secretaria
General del Consejo de Municipios y Regiones de Europa
(CMRE). El CMRE es la Sección Europea de Ciudades y Gobiernos
Locales Unidos. A continuación fue la responsable de los asuntos
relacionados con los gobiernos locales en la Secretaría de la Con-
vención Europea, encargada de elaborar la Constitución de la
Unión Europea.

La contribución de Elisabeth Gateau a favor de los gobiernos loca-


les y regionales fue reconocida en julio de 2004, cuando fue
galardonada con el “Premio Emperador Maximiliano”. Este pre-
mio, otorgado por un jurado internacional, pretende distinguir a
las personalidades que han actuado en favor del fortalecimiento
de la política regional y local en Europa. Reconoce especialmen-
te los esfuerzos realizados para implementar el principio de sub-
sidiariedad y los contenidos de las Cartas europeas de la autono-
mía local y regional del Consejo de Europa.
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La voz de los gobiernos locales en la gobernanza mundial

La irrupción de los gobiernos locales sión, de competencias y de recursos del


en la escena internacional gobierno central y de sus agencias hacia los
gobiernos intermedios y locales. Pero persis-
“Una revolución democrática, silenciosa, ten grandes diferencias entre regiones.
se extiende actualmente por el mundo. La Mientras que en la Unión Europea el peso de
democracia local avanza en todas las los gobiernos locales en el gasto público
regiones, llega a los pueblos de la sabana supera el 10% del PIB y en América del
africana, del Altiplano latinoamericano, a Norte se acerca al 9%, en África no llega al
los barangayes de Filipinas, pasando por 2,5% y en América Latina es inferior al 4%.
los pueblos de Euro-Asia.” 1
Paralelamente, también se expandió consi-
Con estas palabras se inicia el Primer derablemente, sobre todo a partir de los
Informe Mundial sobre la Descentralización años 1980-1990, la acción internacional
y la Democracia Local que detalla la evolu- de los gobiernos locales. En una encuesta
ción de los gobiernos locales en el mundo realizada en 1994-95 sobre una muestra
actual. El Informe pone en evidencia que, a de cincuenta países, se identificaron más de
lo largo de los últimos veinte años, la mayo- 16.000 ciudades que desarrollaban accio-
ría de los países se han dotado de gobiernos nes internacionales2. En un estudio más
locales electos por sufragio popular los cua- reciente de la OCDE (2003), se calculaba
les, en grados distintos, responden de sus que la cooperación de los gobiernos loca-
actos ante los ciudadanos. La emergencia les movilizaba más de 1,2 billones de dóla-
de nuevos liderazgos políticos a nivel local res anuales3.
ha permitido la creación de asociaciones de
gobiernos locales en más de ciento treinta Actualmente, en un mundo en el que más
países, y a nivel regional, en todos los con- del 50% de la humanidad vive en zonas
tinentes. urbanas, los gobiernos locales participan
crecientemente de las soluciones de la
Si bien la noción de “autonomía local”, mayoría de los grandes desafíos contempo-
“local self-government”, “Selbstverwaltung”, ráneos: desafíos democráticos ya que es en
“libre administration” no es nueva, la difu- el nivel local donde la noción de ciudada-
sión mundial de la descentralización es un nía adquiere sentido y donde se construyen
fenómeno relativamente reciente que está las identidades ante el avance creciente de
vinculado con las transformaciones políticas la globalización; retos ecológicos, puesto
y socio-económicas de las dos últimas déca- que es en el nivel local donde se llevan
das del siglo pasado. A grandes rasgos, se adelante las acciones contra el cambio cli-
trata de la transferencia de poder de deci- mático y por la preservación de nuestro

1 United Cities and Local Governments, First Global Report on Decentralization and Local Democracy,

Barcelona, UCLG, 2007, p. 9.


2 G. Jan Schep, F. Angenent, J. Wismans, M. HIllenius, Local Challenges to Global Change, A global perspecti-

ve on Municipal International Cooperation, SGBO-VNG-SDU Publishers, The Hague, 1995.


3 OCDE, Aide allouée par les collectivités locales, dossiers du CAD 2005, Vol 6, nº 4.
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148 Los nuevos retos de la vida urbana

planeta, acciones que requieren transfor- ciones Unidas y los gobiernos locales que
maciones de los modelos de producción y desembocará, tras varios años, en:
de consumo, principalmente urbanos; retos
económicos, puesto que es en las ciudades a) la unificación de las grandes organiza-
y en su periferia donde se concentran gran ciones mundiales de gobiernos locales
parte de las riquezas y oportunidades, pero con la creación de Ciudades y Gobier-
también las mayores desigualdades; y, final- nos Locales Unidos (CGLU); y
mente, retos sociales y de solidaridad,
puesto que las políticas de inclusión social, b) un mayor reconocimiento institucional y
de respeto de la diversidad cultural y de político del rol de los gobiernos locales.
lucha contra la inseguridad, se desarrollan
en primer lugar a nivel local.
Creación de Ciudades y Gobiernos
Esta evolución explica el interés creciente Locales Unidos
de las organizaciones internacionales por
la dimensión institucional de lo local. En 2004, las autoridades locales ingresan
Durante la década de 1990, las Naciones en una nueva era de la cooperación inter-
Unidas “descubren” la cuestión local al nacional. La creación de Ciudades y Go-
preocuparse por el desarrollo sostenible y biernos Locales Unidos (CGLU) es el resul-
por la problemática de las grandes metró- tado de un proceso de casi diez años que
polis. Entre 1991 y 1995, las Naciones Uni- permitió la fusión de las tres principales or-
das consagran varias conferencias interna- ganizaciones internacionales de gobiernos
cionales a la gestión de las grandes ciuda- locales existentes –la Unión Internacional
des concluyendo en una conferencia en de Autoridades Locales (IULA), la Federa-
Quito con la adopción de una declaración ción Mundial de Ciudades Unidas (FMCU)
conjunta de alcaldes y expertos a favor de y Metrópolis.
una nueva gobernanza metropolitana.
Paralelamente, en 1992, durante la Cum- La fundación de CGLU fue impulsada por
bre de la Tierra de Río de Janeiro, las Na- alcaldes y líderes locales del mundo para
ciones Unidas reconocen por primera vez fortalecer su interlocución con la comuni-
que los gobiernos locales juegan un rol dad internacional y, particularmente, con
mayor en la protección del medioambien- las Naciones Unidas. Hoy en día, la orga-
te y en la realización de la Agenda 21 para nización mundial aglutina gobiernos loca-
el desarrollo sostenible. les provenientes de 136 de los 192 Estados
miembros de las Naciones Unidas. Sus ad-
En 1996, en Estambul, durante la 2ª Cum- herentes son ciudades, gobiernos regiona-
bre Mundial sobre los Asentamientos Hu- les y la casi totalidad de asociaciones na-
manos –Hábitat II–, los Estados afirman que cionales e internacionales de gobiernos
los gobiernos locales son sus “socios más locales del mundo; una de ellas es la Aso-
cercanos y esenciales para la implementa- ciación Internacional de Ciudades Educa-
ción del programa Habitat y para impulsar doras (AICE), cuyo marco de actuación es
el desarrollo sostenible”. Se comprometen a la ciudad como agente educador. CGLU
descentralizar responsabilidades y recursos cuenta además con siete secciones con-
hacia los niveles locales e invitan a los tinentales (África, América Latina, Asia,
gobiernos locales a intervenir con una voz Eurasia, Europa, Medio Oriente-Asia Occi-
unificada para facilitar la interlocución con dental, Norteamérica) y con una sección
la comunidad internacional. metropolitana, Metrópolis, que reagrupa a
80 de las ciudades más grandes del plane-
Se inicia desde entonces un proceso de ta. Su secretariado mundial se encuentra
colaboración más directo entre las Na- en Barcelona.
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La voz de los gobiernos locales en la gobernanza mundial 149

Los principales objetivos de la nueva orga- • la participación de los gobiernos locales


nización mundial son: en la campaña mundial contra el SIDA.

a) Aumentar el rol y la influencia de los CGLU ha realizado también avances signi-


gobiernos locales y de las organizacio- ficativos para transformarse en la principal
nes que los representan en la gobernan- fuente mundial de información y análisis
za global. sobre los gobiernos locales. En particular,
ha publicado el Primer Informe Mundial
b) Ser la principal fuente de apoyo a sobre Descentralización y Democracia
gobiernos locales democráticos, eficien- Local y la primera compilación sobre indi-
tes e innovadores, próximos de la ciuda- cadores básicos de los gobiernos locales
danía. en 82 países del mundo.

c) Promover una organización mundial de La consolidación de la organización mun-


gobiernos locales democrática y eficiente. dial unificada no es un proceso finalizado,
sino un proceso en constante progresión.
Desde su creación, CGLU se dedicó a Requiere un esfuerzo sostenido para pro-
reforzar la presencia de las autoridades mover el acercamiento de las múltiples
locales en los principales temas de la agen- redes regionales o sectoriales que siguen
da mundial que tienen una influencia desarrollándose. Obliga a considerar las
directa sobre lo local: grandes diferencias en el nivel de estructu-
ración y de representatividad de las seccio-
• la solidaridad activa entre gobiernos nes continentales que la conforman. Exige
locales y entre sus poblaciones ante además una compleja arquitectura demo-
acontecimientos mundiales, como por crática que permita articular de manera
ejemplo: con las víctimas de las catástro- equilibrada la diversidad de las facetas del
fes naturales tras el Tsunami en el Sureste mundo local.
asiático (diciembre 2004-enero 2005), o
en favor de los damnificados por la gue-
rra en el Líbano (julio-agosto 2006); Un progreso hacia el reconocimiento
de los gobiernos locales
• la acción de los gobiernos locales en fa- en el derecho internacional
vor de la agenda mundial de desarrollo,
en particular: los Objetivos de Desarrollo Durante el proceso que lleva a la constitu-
del Milenio promovidos por la comuni- ción de Ciudades y Gobiernos Locales
dad internacional para luchar contra la Unidos, y sobre todo desde el año 2004,
pobreza extrema, en favor del acceso de las autoridades locales refuerzan y consoli-
los más necesitados a la educación, a la dan los lazos con las principales institucio-
salud y a los servicios básicos (Campaña nes internacionales. Cabe reseñar los prin-
de las Ciudades del Milenio de junio- cipales hitos:
septiembre 2005);
• la creación del Comité Consultivo de
• el apoyo a la Paz y al Diálogo entre las Autoridades Locales ante las Naciones
civilizaciones, a través de la diplomacia Unidas (UNACLA), en el año 2000, que
de las ciudades y el acercamiento a la constituye una de las primeras experien-
Alianza de Civilizaciones de las Nacio- cias de institucionalización del diálogo
nes Unidas; entre las autoridades locales y las
Naciones Unidas. Su mandato se ha visto
• la lucha contra el cambio climático y por circunscrito, por el momento, a la realiza-
el desarrollo sostenible; ción de la agenda del programa Hábitat4.
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150 Los nuevos retos de la vida urbana

• el lanzamiento de la Alianza de Ciuda- cionales: el Programa de Naciones


des, en 1999, por parte del Banco Mun- Unidas para el Desarrollo (PNUD), el
dial y ONU Hábitat. La Alianza reúne Instituto del Banco Mundial, la UNES-
actualmente una coalición de más de 15 CO. También se mantienen colaboracio-
países donantes y cinco organismos in- nes con UNITAR (organismo de la ONU
ternacionales y ha movilizado desde su para la formación e investigación), la
creación más de 88 millones de dólares OIT y el Programa conjunto de las
en inversiones para la reducción de la Naciones Unidas sobre el VIH/Sida
pobreza urbana. Las autoridades locales (ONUSIDA).
participan del Comité Consultivo de la
Alianza a través de CGLU y de su sec- • Muy recientemente, en enero de 2008,
ción metropolitana, Metrópolis. CGLU ha firmado un acuerdo marco
con la Alianza de Civilizaciones de las
• la incorporación de representantes de las Naciones Unidas y ha integrado el
autoridades locales como observado- “Grupo de Amigos de la Alianza”. De
res en el Consejo de Administración de esta forma, una organización de las
ONU Hábitat (2003), representación Naciones Unidas reconoce por primera
asumida por CGLU desde el año 20055. vez la diplomacia de las ciudades
Desde entonces, otras agencias han in- como un trampolín para el diálogo
corporado a representantes de CGLU y/o entre los pueblos del mundo y para
de autoridades locales en sus órganos de actuar en favor de la paz y el respeto de
administración (UNITAR), pero a título la diversidad.
transitorio.
Estos avances deben ser considerados en el
• Asimismo, el reconocimiento explícito en marco del debate sobre la reforma de las
varios textos de las instituciones interna- Naciones Unidas y la renovación de la
cionales del rol de las autoridades locales: gobernanza global. Iniciado bajo el impul-
so del anterior Secretario General, Kofi
– el Plan de Acción de la Cumbre Annan, con el fin de fortalecer la eficiencia
Mundial sobre el Desarrollo Sostenible y la eficacia del sistema multilateral mun-
(Johannesburgo, 2002); dial, democratizar y ampliar su legitimi-
dad, el debate ha dado lugar a diferentes
– el informe de Kofi Annan, “Dentro de informes y propuestas, algunas de las cua-
una libertad más grande hacia el des- les hacen referencia explícita al rol de los
arrollo, la seguridad y los derechos hu- gobiernos locales.
manos para todos” (Nueva York, marzo
de 2005); Cabe destacar en particular el informe so-
bre la relación entre las Naciones Unidas y
– la Declaración de los Jefes de Estado y la sociedad civil presentado por el grupo de
de Gobierno en la Cumbre del Milenio personalidades presidido por el ex presiden-
+ 5 (Nueva York, septiembre de 2005). te de Brasil, Fernando Henrique Cardoso,
quien propuso en junio de 2004 a Kofi
• La firma de acuerdos de colaboración Annan corregir el déficit democrático en la
entre CGLU y diversas agencias interna- gobernanza global mediante una mayor im-

4 UNACLA se crea por recomendación del Secretario General de las Naciones Unidas, Kofi Annan, bajo la
responsabilidad del programa ONU-Hábitat para la realización de su programa y para apoyar la realización
de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (resolución 17/18, del Consejo de Administración de ONU
Hábitat).
5. Resolución 19/1, sobre las reglas de procedimientos del Consejo de Administración de ONU Hábitat, artícu-

los 64, 65 y 66. [mayo de 2003]. Su aplicación data del año 2005.
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La voz de los gobiernos locales en la gobernanza mundial 151

plicación de los representantes electos (par- En uno u otro caso, un largo camino será
lamentarios y autoridades locales), reforzan- necesario hasta que estos avances puedan
do los lazos entre lo local y lo global. Los concretizarse y permitan a las autoridades
autores del informe postulan asimismo el re- locales alcanzar un nuevo status institucio-
conocimiento, por parte de la Asamblea nal en el seno de las instituciones interna-
General de las Naciones Unidas, de la au- cionales. En la actualidad, las autoridades
tonomía local como “principio universal” y locales son consideradas miembros de la
la consideración de Ciudades y Gobiernos sociedad civil, al mismo nivel que una
Locales Unidos como un órgano consultivo ONG, un sindicato o una organización
para asuntos de gobernanza6. Lamentable- profesional o empresarial. Se les reconoce
mente, pocas de estas propuestas se concre- su calidad de gobernantes locales y de
taron. representantes democráticamente electos
de sus comunidades.
Un paso decisivo dentro de la ONU en esa
dirección ha sido la adopción en abril de Este reconocimiento dependerá principal-
2007 de las Directrices sobre la Descentra- mente de la capacidad de las autoridades
lización y el Fortalecimiento de las Autori- locales para contribuir a solucionar los
dades Locales, primer texto de referencia grandes temas de la agenda mundial. Estas
mundial que reconoce el papel de los go- aspiraciones son recogidas en la reciente
biernos locales en la realización de la go- declaración final del 2º Congreso de CGLU
bernanza democrática y el desarrollo. La que se realizó del 28 al 31 de octubre de
adopción de las Directrices concretiza una 2007 en Jeju, Corea del Sur, y cuyos aspec-
de las grandes ambiciones de las autorida- tos más destacables son:
des locales7. Se espera que este texto sea
sometido en un futuro próximo a la Asam- • la lucha contra el calentamiento climáti-
blea General de las Naciones Unidas para co y la protección del medio ambiente
consolidar este precedente en el derecho como una prioridad de la agenda local;
internacional.
• la promoción de los derechos humanos y
Paralelamente, se logran avances en otros del respeto de la diversidad en las ciuda-
foros internacionales. La Unión Europea des y territorios como fundamentos para
reconoce en el año 2005 a las autoridades la paz y el desarrollo;
locales como “actores plenos” de la coo-
peración al desarrollo (Acuerdo de Coto- • la consecución de los Objetivos de
nou revisado y Declaración sobre el Con- Desarrollo del Milenio y de la democra-
senso Europeo para el desarrollo8). El cia local, para potenciar a través de ellos
Parlamento europeo adopta a su vez en el lugar de los gobiernos locales en la
marzo de 2007 una resolución sobre El pa- gobernabilidad mundial.
pel de los gobiernos locales en la coopera-
ción al desarrollo en la cual se reconoce En relación al primer tema, CGLU junto
un lugar importante a los gobiernos locales con las principales redes de gobiernos lo-
dentro de la política de cooperación inter- cales sobre el cambio climático (ICLEI, el
nacional de la Unión Europea9. Consejo Mundial de Alcaldes sobre el

6 A/58/817, Informe del Grupo de Personas Eminentes encargado de examinar la relación entre las Naciones

Unidas y la sociedad civil, 11 de junio de 2004.


7 21st UN-Habitat Gouverning Council, Resolución 21/3,16-20 abril 2007, (http://www.unchs.org/downloads/

docs/5181_19348_Resolution%2021-3.pdf).
8 Diario Oficial de la Unión Europea L 209 del 11.8.2005 y C 46 del 24.2.2006.
9 Resolución del Parlamento europeo del 15 de marzo de 2007 sobre las entidades locales y la cooperación al

desarrollo (2006/2235(INI)), P6_TA(2007)0083.


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152 Los nuevos retos de la vida urbana

Cambio Climático, el Grupo de grandes donde se desarrollan políticas innovadoras


ciudades para el clima -C40– y los Alcal- de inclusión social, que promueven el
des americanos signatarios del Acuerdo de acceso universal a los servicios públicos
protección del clima) lanzaron en Bali, en básicos para avanzar en la realización de
diciembre de 2007, en el marco de la Con- los Objetivos de Desarrollo del Milenio.
ferencia de las Naciones Unidas sobre el
Cambio Climático, una llamada para redu- Sin embargo, ocurre a menudo que los
cir en sus territorios las emisiones de gas gobiernos locales reciben nuevas compe-
de efecto de invernadero (entre 60% y tencias sin que se les transfieran los recur-
80% hacia 2050), promover el uso de tec- sos adecuados. Esto, sumado a la debilidad
nologías limpias y de energías renovables, de los medios con que cuentan en muchos
a promover la planificación y el desarrollo países en vías de desarrollo, hace que la
para facilitar la prevención y adaptación capacidad de los gobiernos locales para
de las ciudades más vulnerables al cambio asumir sus responsabilidades y responder a
climático. También solicitaron que los go- las demandas de la ciudadanía se vea fuer-
biernos locales sean asociados a sus go- temente afectada. Esta debilidad es deter-
biernos nacionales en las futuras negocia- minante cuando se pretenden promover
ciones de la Convención Marco de políticas para limitar o prevenir conflictos.
Naciones Unidas sobre Cambio Climático. Y cuando estos ocurren, son las ciudades y
su población las primeras víctimas de la
Numerosas ciudades han elaborado o guerra o de la violencia terrorista.
están elaborando planes locales de lucha
contra el cambio climático con el fin de
promover una urbanización más densa, A modo de conclusión
sistemas de transporte y de construcción
mejor adaptados, fomentar la reforestación Inexorablemente, la creciente urbaniza-
y promover una gestión de recursos natura- ción y la ampliación de sus competencias
les más respetuosa del medio ambiente. llevan a los gobiernos locales a compartir
responsabilidades con los gobiernos nacio-
Asimismo, las ciudades son espacios nales para hacer frente a los grandes des-
donde se experimentan cotidianamente afíos del mundo contemporáneo.
soluciones a los grandes desafíos contem- Asimismo, para ampliar su margen de
poráneos. En un mundo cada vez más acción, los Estados también necesitan
complejo y urbanizado, los gobiernos beneficiarse del compromiso y del papel
locales son los primeros en asumir cotidia- creciente de los gobiernos locales. Pero
namente la defensa de los derechos de los para ello es necesario que se permita a
ciudadanos en las ciudades multicultura- estos últimos asumir un papel más activo
les, canalizando las tensiones, superando en la elaboración y en la implementación
los conflictos y promoviendo el diálogo de los acuerdos internacionales en los
entre todas las culturas y las religiones. En ámbitos relacionados con las competen-
este contexto, la educación ciudadana es cias de los gobiernos locales.
una dimensión fundamental para alcanzar
esos objetivos: apostar por la educación La historia de la articulación política de las
integral de todos los individuos significa autoridades locales y su inserción en el sis-
combatir la exclusión, reducir las desigual- tema de las Naciones Unidas es aún recien-
dades y trabajar por la equidad y la convi- te. Sin duda, las Naciones Unidas han juga-
vencia entre los ciudadanos. Es en las ciu- do un papel importante en la emergencia de
dades donde se experimentan nuevas for- Ciudades y Gobiernos Locales Unidos como
mas de democracia directa (presupuestos nuevo actor internacional. Con la adopción
participativos, consejos de barrios, etc.) y de las Directrices sobre la Descentralización,
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La voz de los gobiernos locales en la gobernanza mundial 153

también se han dado pasos decisivos hacia guardar el mayor optimismo en cuanto al
la creación de un marco normativo universal reconocimiento futuro del rol de los go-
que respalde la demanda de un reconoci- biernos locales en las instituciones interna-
miento de la autonomía local. Al mismo cionales y en la gobernanza mundial.
tiempo se han hecho avances decisivos para Como lo expresó el Secretario de las Na-
hacer oír la voz de los gobiernos locales ante ciones Unidas, Ban Ki-moon, en el mensa-
la comunidad internacional. je que dirigió a las autoridades locales reu-
nidas en el Congreso de CGLU en Jeju, “el
Si bien los Estados siguen marcando limita- futuro de la humanidad depende de la ma-
ciones al reconocimiento de los gobiernos nera en que las ciudades actúen frente a
locales, la interacción cada vez más direc- los grandes desafíos que plantea la globali-
ta entre el nivel local y el global permite zación”.
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2
Educación:
el presente es el futuro
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Comunicaciones,
conocimiento y ciudad:
un debate intercultural

Néstor García Canclini

Néstor García Canclini es profesor-investigador distinguido de la


Universidad Autónoma Metropolitana (UAM-I) e investigador
emérito del Sistema Nacional de Investigadores, en México. Ha
sido profesor visitante en las universidades de Austin, Duke,
Nueva York, Stanford, Barcelona, Buenos Aires y Sao Paulo.
Recibió la beca Guggenheim y varios premios internacionales por
sus libros, ente ellos el Book Award de la Latin American Studies
Association por Culturas híbridas, considerado en 2002 el mejor
libro sobre América Latina. Su último libro es Diferentes, desigua-
les y desconectados: mapas de la interculturalidad. Sus obras
están traducidas al inglés, francés, italiano y portugués. En los últi-
mos años sus temas de investigación son los nuevos hábitos cultu-
rales y las relaciones entre estética y antropología.
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Comunicaciones, conocimiento
y ciudad: un debate intercultural

La ciudad comunicacional Pero la persistencia de movimientos socia-


les y ecológicos que protestan sugiere un
Las ciudades, sobre todo las grandes ciuda- malestar con este despedazamiento de lo
des, son sistemas espaciales y redes de urbano. Los medios de comunicación cap-
comunicación. Una ciudad se habita y se tan ese descontento de los habitantes de
circula por ella, y ambos modos de ocupar- las ciudades que no se resignan a vivir
la se complementan: desplazarse para tra- entre redes difusas e inaprehensibles.
bajar y consumir es, por supuesto, una Entonces la radio, la televisión e Internet
manera de usarla. Por tanto, la ciudad forma –que son redes parcialmente deslocaliza-
a sus habitantes por los procedimientos en das– construyen relatos de localización.
que organiza la ocupación del espacio y por Mientras la expansión territorial de las
las oportunidades que ofrece de informarse, megaciudades debilita la conexión entre
conocer y actuar comunicándose. sus partes, las redes comunicacionales lle-
van la información y el entretenimiento a
Esta doble perspectiva de análisis ha lleva- todos los hogares. La desordenada explo-
do a redefinir lo que entendemos por ciu- sión hacia las periferias, que hace perder a
dad y por vida urbana. También conduce a los habitantes el sentido de los límites de
reconsiderar lo que en las grandes urbes «su» territorio, se compensa con informes
desintegra y re-integra. Se ha escrito de los medios sobre lo que ocurre en sitios
mucho sobre la descomposición, la pérdi- alejados de la urbe. En otros tiempos, las
da de orden y sentido del conjunto experi- crónicas literarias y periodísticas cumplían
mentado por las ciudades expandidas en esta función de configurar relatos integra-
los procesos de industrialización y afluen- dores para superar de algún modo la dis-
cia masiva de migrantes en la segunda persión urbana. En los estudios sobre la
mitad del siglo XX (Davis, 1998; Koolhaas, relación entre usos del espacio y procesos
2002). El desorden urbano y la crítica a los comunicacionales en la ciudad de México,
relatos totalizadores de lo social llevaron a hallamos que el helicóptero que sobrevue-
descalificar la planificación megaurbana, la la ciudad y transmite cada mañana, a
especialmente bajo la influencia del pen- través de la pantalla televisiva y las voces
samiento posmoderno. Las ciudades que- radiales, ofrece el simulacro de una mega-
daron sin visión ni proyectos de conjunto y lópolis vista en conjunto, su unidad apa-
se tendió a pensarlas como suma de frag- rentemente recompuesta por quienes vigi-
mentos: se buscó, en vez del ordenamien- lan. Como analicé en otro lugar, los des-
to integral, la atención aislada a lo que se equilibrios e incertidumbres engendrados
juzgaba potencialmente más dinámico. La por la urbanización que desurbaniza, por
teorización de la ciudad como flujo, y su expansión irracional y especulativa,
como territorio atravesado por los flujos parecen compensados por la eficacia tec-
globales de la economía, las comunicacio- nológica de las redes comunicacionales.
nes y el turismo, contribuyó a alejar a un Por eso, la caracterización únicamente
sector del pensamiento urbano de cual- sociodemográfica del espacio urbano no
quier aspiración a ejercer control sobre la alcanza a dar cuenta de sus nuevos signifi-
totalidad urbana (Castells, 1995). cados si no incluye también la recomposi-
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160 Educación: el presente es el futuro

ción que les imprime la acción imaginaria dad de los agrupamientos societales para
de los medios. (García Canclini, 1998) participar en esas funciones de comunica-
ción a gran escala, y aun para comprender
La radio y la televisión, comprometidas en la dinámica y el valor sociocultural de esas
esta tarea de narrar y dar coherencia a la redes comunicativas; c) las presiones mer-
ciudad, rediseñan sus tácticas comunica- cantiles derivadas de las altas inversiones
cionales para arraigarse en espacios deli- requeridas para producir en forma indus-
mitados. Las adaptaciones del discurso trial y comunicar masivamente radio, tele-
internacional de la CNN, emitido desde visión, cine y servicios digitales.
Atlanta, para combinarse con información
local en muchos países ejemplifican esta No siempre estos tres factores se articula-
versatilidad. Aunque se trate de empresas ron, como ahora, en beneficio de los
transnacionales, saben que sus audiencias empresarios y para priorizar la videocultu-
esperan que les hablen de lo que significa ra comercializada. Al comienzo de la difu-
estar juntos en un sitio particular. Se pre- sión radial y televisiva, algunos Estados
sentan, entonces, en este doble papel: nacionales fueron propietarios de emisoras
como informadores macrosociales, que y orientaron su acción con sentido públi-
divulgan lo que sucede en lugares lejanos, co. La concepción del espacio público
y como confidentes microsociales, que moderno estuvo ligada, dice John Keane, al
cuentan los embotellamientos y las pertur- modelo de «radiodifusión de servicio
baciones emocionales de la ciudad en la público». Este autor ha mostrado la impor-
que estamos viendo el noticiero. Los ritua- tancia que tuvo este modelo en Gran
les de la diplomacia internacional y los Bretaña, los Países Bajos, la República
espectáculos íntimos de nuestros vecinos Federal Alemana y Canadá para aminorar
se conectan en la sucesión informativa. las presiones financieras, limitar la canti-
dad y el tipo de publicidad, así como dar
Veamos más de cerca cómo se reconfigura acceso a los ciudadanos para que partici-
el sentido de la ciudad mediante el papel pen en los debates de cada sociedad.
«urbanizador» de la videocultura. Consi- Encontramos un análisis semejante de las
deraré la videocultura en dos dimensiones: funciones sociales y políticas de los
por una parte, la constituye el conjunto de medios en estudios sobre la radiodifusión y
redes y mensajes electrónicos (radio, tele- la televisión en América Latina (Martín
visión, vídeos, Internet); por otra, el con- Barbero, Ortiz, Winocur, entre otros).
junto de mensajes visuales que conforman
la imagen de la ciudad, es decir su arqui- Debido a la creciente influencia de la
tectura, el orden y el desorden urbanístico, radio, la televisión e Internet, suele decirse
los carteles publicitarios y políticos, las se- que estos recursos son ahora las nuevas
ñalizaciones, los grafitis y demás referentes ágoras, los lugares de información masiva
visibles en la urbe. (Ferry, Wolton). Efectivamente, en los
medios de comunicación conocemos la
La actual reorganización de los espacios mayoría de las noticias, oímos comentarios
urbanos y de las redes comunicacionales y debates sobre la esfera pública, y a veces
se efectúa con una lógica que combina tres participamos en esa conversación. Al
movimientos: a) el enorme poder tecnoló- mismo tiempo que los partidos políticos
gico y económico de los medios para redujeron su credibilidad y capacidad de
comunicarse con la mayoría de la pobla- representación de los intereses públicos,
ción, entretejer la cotidianidad local con los medios fueron ocupando los viejos y
redes de información y entretenimiento los nuevos lugares de intermediación y
nacionales y globales; b) la declinación de deliberación social. La videopolítica reem-
los organismos estatales y la baja capaci- plaza los mítines y la militancia partidaria.
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Comunicaciones, conocimiento y ciudad: un debate intercultural 161

Diarios y radios, mucho más la televisión, México DF, Tijuana y en decenas de ciuda-
dan a conocer mejor que en el pasado, y a des latinoamericanas.
más ciudadanos, actos de corrupción y
violaciones de derechos humanos, o difun-
den explicaciones sobre crisis ecológicas o ¿Sociedad de la información
políticas. El acceso cada vez más extendi- o del conocimiento?
do a Internet contribuye a que múltiples
sectores se conecten de forma inmediata Las cuestiones relativas a la información y
con informaciones antes restringidas y con la gestión urbana se han elaborado en los
frecuencia las discutan en blogs. años recientes en el marco de la redefini-
ción de las sociedades contemporáneas
Así como en los años noventa los estudios como sociedades del conocimiento. Las
sobre sociología política y de la comuni- ciudades ocupan una posición central en
cación descubrieron la importancia de la esta línea de pensamiento y acción. Se
videopolítica, debemos prestar ahora más habla de ciudades del conocimiento para
atención a otros modos de informarse, referirse a ciudades diseñadas con el fin de
comunicarse y participar socialmente que propiciar un desarrollo económico basado
se sitúan en las nuevas escenas digitales en el conocimiento científico, las tecnolo-
de la lectura. Las políticas culturales, por gías avanzadas de información y una fluida
tanto, no pueden ser ya solo gutember- interconectividad global, o a partes de
guianas, desubicadas en relación con los urbes reestructuradas para cumplir con
lugares y medios donde la mayoría se estos objetivos. Algunos de los rasgos de
informa y entretiene. No es posible centrar estas ciudades son el usar la creación e
el debate sobre la democratización social innovación como recursos claves para aña-
solo en la comunicación escrita. Ni tam- dir valor a la producción y propiciar un
poco en la manipulación televisiva. Una desarrollo acelerado, con mayor competiti-
mirada hacia los nuevos modos de leer y vidad internacional; fomentar la articula-
comunicarse revela que no se lee tan ción entre universidades, empresas y crea-
poco, ni menos que en el pasado. Se ven- dores; facilitar el acceso a las nuevas tec-
den menos periódicos, pero centenares de nologías comunicacionales de todos los
miles los consultan diariamente en ciudadanos; orientar la educación formal e
Internet. Disminuyen las librerías, pero informal para elevar el nivel educativo de
aumentaron los cibercafés y los medios toda la población, especialmente los
portátiles por los cuales circulan mensajes aprendizajes de conocimientos e insercio-
escritos y audiovisuales. nes en redes que favorezcan la adquisición
de este tipo de capital social. Boston y
Sería ingenuo pensar que la ciberciudada- Seattle en Estados Unidos, Cambridge y
nía va a canalizar suficientemente las Manchester en Gran Bretaña, son algunos
necesidades de información, representa- ejemplos de esta rearticulación entre infor-
ción y participación en las ciudades. La mación, conocimiento, conectividad,
contrainformación por celulares entre cen- infraestructura urbana, educación y partici-
tenares de miles de ciudadanos españoles pación social en el desarrollo.
logró desautorizar la manipulación del
gobierno y el PP, que atribuían los atenta- El Fórum Universal de las Culturas realiza-
dos de Atocha a ETA (y presionaron a la do en 2004 en Barcelona ya auspició una
prensa, la radio y la televisión para que lo articulación entre el crecimiento urbano y
transmitieran). Pero también las mafias la expansión del saber. La segunda edición
organizan desde las cárceles, a través de del Fórum, desarrollada en Monterrey a
celulares, los secuestros y ataques urbanos, partir de septiembre de 2007, explicita
como ocurrió en Sao Paulo, Río de Janeiro, mejor aún el vínculo entre el desarrollo
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162 Educación: el presente es el futuro

cultural sostenible y los avances científico- esta fórmula a las miles de etnias y decenas
tecnológicos. «Monterrey, ciudad del cono- de naciones en las que los saberes prevale-
cimiento» es el lema con el que se promue- cientes no siguen las estrategias cognitivas
ve este evento internacional en la sede de occidente o de las ciencias modernas.
mexicana, la segunda ciudad del país por De acuerdo con las investigaciones de la
volumen de población, donde la mayor antropología, y su conceptualización di-
compañía siderúrgica de América latina versificada de los modos de producir y
(entre otras muchas fábricas) le dio prestigio transmitir el saber, todas las sociedades, en
como capital industrial. Sin embargo, cuan- todas las épocas, han sido sociedades de
do la industrialización disminuyó su poder conocimiento, es decir que todo grupo
impulsor del desarrollo ante el avance de la humano ha dispuesto de un conjunto de
informatización tecnológica, los altos hor- saberes apropiado a su contexto y sus de-
nos cerraron y sus edificios, transmutados safíos históricos. El cuestionamiento con-
en Parque Fundidora, se reconvirtieron en secuente de las pretensiones de superiori-
pinacoteca y cineteca. Ahora –con el estí- dad europea u occidental condujo al rela-
mulo del Fórum– el espacio postfabril crece tivismo cultural. Así, se quiso resolver las
agregando nuevos museos y paseos en desigualdades reduciéndolas a diferencias
torno de un canal de 2,5 kilómetros que –siempre legítimas– entre culturas. Mien-
comunica la ex zona industrial con el cen- tras las naciones, y muchas etnias, logra-
tro histórico de la urbe. ban gestionar con autonomía dentro de sus
territorios la mayor parte de sus procesos
Dos formas de conocimiento: del saber económicos, sociales y culturales, la solu-
que nutría el desarrollo industrial, expresa- ción de valorar la independencia de cada
do físicamente en fábricas y hornos «tan cultura, con sus saberes propios, mantenía
resistentes como el material que produci- cierta consistencia. Al globalizarse los
rían: el acero» (según una nota sobre el intercambios económicos, las migraciones,
Fórum publicada en 2007), pasamos al res- los medios de información y entreteni-
cate simbólico de los edificios vaciados miento, las condiciones ecológicas y de
que se reconvierten en «Museo del Acero», desarrollo sociocultural, se requiere una
planetario y centros para exhibir arte. En concepción que reconozca las diferencias
las conferencias y mesas del Fórum se está junto con las desigualdades. Las distancias
debatiendo sobre los aportes de los nuevos entre sociedades desarrolladas con formas
conocimientos a la diversidad cultural y un distintas de conocimiento se organizan no
desarrollo «sustentable» basado en la solo como consecuencia de vías diversas
información más que en la producción de elaboración cultural, sino en relaciones
material. ¿Reconversión o eufemización? asimétricas y dispares.

Para responder puede ser útil vincular estas Ya no resulta satisfactoria ni la sustitución
transformaciones urbanas con las dudas evolucionista de los saberes tradicionales
sobre si llamar a la sociedad actual de la por las ciencias, ni el reconocimiento
información o del conocimiento. Se insiste separado de la simple legitimidad de todas
en Monterrey y en otros foros en vincular las formas de conocimiento. El problema
la diversidad cultural con los movimientos es identificar cómo se realiza hoy la cons-
juzgados de mayor adelanto en el saber trucción multicultural de los saberes y ela-
tecnológico de origen occidental. Pero ¿es borar en esa trama los dilemas intercultura-
legítimo generalizar el concepto de socie- les. El formidable incremento de conoci-
dad del conocimiento a todo el mundo? mientos puede efectivamente comunicar
(que no es lo mismo que informar) si se usa
Una mirada antropológica sobre este deba- para construir formas nuevas de «cohabita-
te ayuda a ver las dificultades de incluir en ción cultural» (Wolton, 2003: 12).
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Comunicaciones, conocimiento y ciudad: un debate intercultural 163

La situación global del desarrollo urbano ción y su procesamiento digital para rees-
se presenta, en esta óptica, más compleja tructurar los procesos productivos, abaratar
que la concebida por las teleologías «pro- de ese modo el costo de la producción e
gresistas» de la historia o por el relativismo incrementar exponencialmente la capaci-
cultural. La creciente modernización de dad de acumulación económica. Entonces,
países orientales con rápido desarrollo, lograr un desarrollo social y cultural más
como China, India y Japón, ha acercado el equilibrado en el mundo dependería de
diseño de algunas ciudades al urbanismo que todos los países se integren a la revo-
occidental sin prescindir de su herencia lución digital e informacional, todos los
histórica. En tanto, en las sociedades lati- sectores de cada sociedad accedan a «tra-
noamericanas con amplia población indí- bajos inteligentes» a través de las nuevas
gena la medicina tradicional, las prácticas destrezas y la conexión con las redes
artesanales y las formas nativas de organi- donde se obtiene información estratégica.
zación del conocimiento coexisten con las Se supone que la tecnologización produc-
ciencias. Pese a la enorme desigualdad tiva, la expansión de los mercados y su
entre los conocimientos científicos y los integración transnacional incrementarán
tradicionales, y a las tendencias evolucio- los beneficios económicos. En la medida
nistas que tienden a descalificar a las cul- en que se logre el acceso directo y simul-
turas indígenas, los saberes autóctonos táneo a la información avanzada, se demo-
siguen siendo utilizados por vastos secto- cratizará la educación y mejorará el bien-
res como recursos para la salud, la educa- estar de la mayoría. En lo político, crecerán
ción bilingüe y las prácticas campesinas y las oportunidades de participación y se
urbanas (notoriamente, en Bolivia, descentralizará la toma de decisiones.
Guatemala y México).
¿Cómo explicar con este esquema la
A estos cambios cabe sumar la vasta difu- degradación de la vida social y política de
sión de saberes tradicionales y no occiden- las ciudades aun en aquellas con alto de-
tales en Europa y Estados Unidos, así como sarrollo tecnológico? La concepción de
en zonas urbanas y, por supuesto, rurales una sociedad del conocimiento habilita,
de Asia y América Latina desarrolladas con en cambio, para percibir y explicar dife-
orientación moderna. Ya no parece contra- rencias, desigualdades y contradicciones
dictorio que recursos comunicacionales que hacen patentes otras dinámicas socia-
modernos como la televisión e Internet les. Así, la sociología de la educación ha
contribuyan a la expansión de medicinas podido mostrar que no existe una «simul-
tradicionales, o que grupos indígenas utili- taneidad sistémica» entre todas las dimen-
cen programas computacionales para siones del desarrollo, porque los educan-
registrar y dar continuidad a sus mitos y dos no son iguales, no tienen idénticas
cosmovisiones. Existe una interacción a posibilidades de aprender ni se interesan
veces cooperativa, a veces conflictiva, por los mismos contenidos. Una educa-
entre formas antiguas y modernas, tradicio- ción homogénea basada en una informa-
nales y científicas, de conocimiento. ción universal y estandarizada no genera
mayor equidad ni democratización partici-
A la luz de esta coexistencia compleja pativa. Si prestamos atención a las múlti-
entre saberes, modos de vida y comunica- ples formas de pertenencia y cohesiona-
ción, podemos reexaminar si es más perti- miento social, escuchamos pluralidad de
nente hablar de sociedad de la informa- demandas. Son necesarias «adaptaciones
ción o del conocimiento. Sociedad de la programáticas a los grupos específicos»
información refiere a un conjunto de pro- (por ejemplo, el bilingüismo en zonas mul-
cesos tecnológicos y sociales que organi- ticulturales), «buscar la pertinencia curri-
zan el empleo sistemático de la informa- cular en función de las realidades territo-
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164 Educación: el presente es el futuro

riales en que se desenvuelve la escuela, y tintas regiones geográficas de una nación,


asignar fondos especiales en las zonas de sino de la proximidad e interculturalidad
mayor vulnerabilidad social y precariedad en una misma ciudad: la convivencia de
económica» (Hopenhayn, 2002: 315-316). cristianos, islámicos y no creyentes en
Nueva York, Londres, Berlín, París y
Reducir el conocimiento a la información muchas ciudades europeas, estadouniden-
lleva a reincidir, en esta nueva etapa, en ses, latinoamericanas y asiáticas. Las
los problemas criticados al paradigma ilu- megalópolis, y también centenares de ciu-
minista, o sea ver la educación como dades medianas y pequeñas, ven alzarse
imposición de un tipo de racionalidad que templos de distintas religiones, fusionarse
aseguraría a priori la producción y transmi- músicas de culturas y épocas diversas,
sión de conocimientos universales y verda- arquitecturas y modos de usar la ciudad
deros. La desigualdad dentro de cada país originados en concepciones urbanísticas
y cada ciudad en las vías de acceso a los diversas. Estamos alejándonos de los
mercados del saber y laborales, aun para modelos homogeneizadores, así como de
quienes disponen de los nuevos conoci- las fantasías, reproducidas espacialmente
mientos y destrezas, pone de manifiesto la en las ciudades estadounidenses, de que la
intervención de otras variables no contem- segregación en barrios distintos garantiza-
pladas por los modelos iluministas o tecno- ría una multiculturalidad sin conflictos
cráticos. La variedad de compromisos entre afroamericanos, latinoamericanos,
identitarios, de simbolizaciones del senti- angloparlantes y asiáticos.
do social, muestran que los conocimientos
necesarios para situarse significativamente Además de las nuevas dificultades que
en el mundo deben obtenerse tanto en las plantea gestionar las formas históricas de
redes tecnológicas globalizadas como en diversidad (étnica, nacional) que coexisten
la transmisión y reelaboración de los patri- en una ciudad, el desarrollo tecnológico y
monios históricos de cada sociedad. comunicacional genera otras. Los recursos
audiovisuales y electrónicos, que en otro
tiempo fueron vistos como amenazas
La ciudad intercultural homogeneizadoras, están suscitando for-
mas de multi e interculturalidad al poner a
¿Puede una ciudad contribuir a educar interactuar, en condiciones de desigual-
para un desarrollo cultural a la vez tecno- dad, las culturas letradas, audiovisuales y
lógicamente avanzado y socialmente inte- digitales. En las ciudades conviven a pocos
grador? La pregunta no abarca, como hace pasos librerías, teatros, cines, tiendas de
años, solo la capacidad de renovar sus discos y vídeos, negocios de videojuegos,
equipamientos incorporando las innova- y –sobre todo en los países de menor nivel
ciones científico-tecnológicas y atrayendo económico– cibercafés en los que se
capitales que impulsen las formas más democratiza el acceso a las redes digitales.
avanzadas de producción. Se trata, ade- Aun en sociedades monolingües, los
más, de combinar el conocimiento históri- modos distintos de informarse en libros o
co-territorial con las comunicaciones tec- pantallas, de conocer músicas en concier-
nológicas recientes, y quizá con lo que tos, vídeos y discos piratas, descargas gra-
queda de etapas anteriores de desarrollo tuitas o intercambios electrónicos, van
urbano e industrial. configurando diferencias y distancias entre
grupos y generaciones. La noción de espa-
Cuando hablamos de multiculturalidad ya cio público urbano, que sigue presentan-
no nos referimos solo a la coexistencia de do fractura entre barrios más o menos cali-
etnias, lenguas y modos de conocer e ima- ficados, entre zonas mejor o peor equipa-
ginar, como ocurría y aún sucede, en dis- das, se complejiza por las prolongaciones
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Comunicaciones, conocimiento y ciudad: un debate intercultural 165

virtuales de otros modos de comunicación, municación en la ciudad de México, pri-


convivencia o segregación. mera parte, México, Grijalbo, Universi-
dad Autónoma Metropolitana, 1998.
Me asombró hace pocos años, apenas co-
DAVIS, MIKE, Ecology of fear. Los Angeles
menzando este siglo, ver cómo un GPS
and the Imagination of Disaster, New
orientaba con seguridad el coche que me
York, Metropolitan Books, 1998.
llevó de San Gemignano a Siena, tanto en
el recorrido por la autopista como por las HOPENHAYN, MARTÍN. «Educación y cultura
calles de trazado medieval. Las novedades en Iberoamérica: situación, cruces y
electrónicas, digitales e informacionales perspectivas», en Néstor García Cancli-
que nos traen los avances de la llamada so- ni (comp) Culturas de Iberoamérica.
ciedad del conocimiento están expandien- Diagnóstico y propuestas para su de-
do notablemente las vías de acceso al sa- sarrollo. Madrid, Santillana, 2005.
ber y facilitan relecturas y usos de la
KEANE, JOHN. «Structural transformations of
sociedad y de su historia. Combinan lo tra-
the public sphere» en The Communica-
dicional, lo moderno y lo hipermoderno.
tion Review, 1 (1), San Diego, Califor-
Pero son insuficientes para construir mo-
nia, 1995.
dos adecuados de gestión de los muchos
modos de conocer y representar lo social. KOOLHAAS, REM, «Junk-space», October, Nº
Construir ciudad, educar en y con la ciu- 100, primavera 2002
dad, requiere hoy una articulación de es-
MARTÍN-BARBERO, JESÚS. De los medios a las
pacios y circuitos que no se limita a la
mediaciones, México, Gustavo Gili,
escuela y las instituciones tradicionalmen-
1987.
te encargadas de estas tareas. Apenas co-
menzamos a entrever qué significa hacer ORTIZ, RENATO. A moderna tradição brasi-
una ciudad del conocimiento. leira. Cultura brasileira e indústria cul-
tural, São Paulo, Editora Brasilense,
1988.
Bibliografía WINOCUR, ROSALÍA. Ciudadanos mediáti-
cos. La construcción de lo público en la
CASTELLS, MANUEL. La ciudad informacio- radio, Buenos Aires – Barcelona –
nal, Madrid, Alianza, 1995. México, Gedisa, 2002.
GARCÍA CANCLINI, NÉSTOR (coord.) «Las cua- WOLTON, DOMINIQUE. L’autre mondialisa-
tro ciudades de México», Cultura y co- tion. París, Flammarion, 2003.
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A la deriva1

Richard Sennett

Richard Sennett (Chicago, EEUU, 1941) es profesor de Sociología


en la London School of Economics y profesor de Ciencias Sociales
en el Instituto Tecnológico de Massachussets. En Londres, da cla-
ses en el Programa de Ciudades y tutela doctorados de estudian-
tes en sociología de la cultura. En el pasado, presidió el Consejo
Americano del Trabajo y fue director del Instituto de Humanidades
de Nueva York. Asimismo, es miembro de la Academia Americana
de Artes y Ciencias, de la Sociedad Real de Literatura y de la
Sociedad Real de Artes del Reino Unido y también de la Academia
Europea. Tres de sus libros más recientes son estudios del capita-
lismo moderno: La cultura del nuevo capitalismo (Anagrama,
2006), El respeto (Anagrama, 2003) y La corrosión del carácter
(Anagrama, 2000). Su último libro The Craftsman (Allen Lane,
2008) acaba de publicarse. El profesor Sennett ha sido galardona-
do con los prestigiosos premios Amalfi y Ebert de sociología.

1 Sennett, Richard: «A la deriva» en La corrosión del carácter. Las consecuencias personales en el nuevo capi-
talismo. Barcelona, Editorial Anagrama, 2000, Pág 13-31.
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A la deriva

Hace poco me encontré en un aeropuerto su vida: año tras año en empleos que rara-
con alguien a quien no había visto desde mente presentaban cambios en lo cotidia-
hacía quince años. Veinticinco años antes no; en ese tiempo lineal, los logros eran
había entrevistado al padre de Rico (como acumulativos. Enrico y Flavia comproba-
lo llamaré en adelante), cuando escribí un ban todas las semanas cómo crecía su
libro sobre la clase obrera americana titula- cuenta de ahorros. Medían su vida domés-
do The Hidden Injuries of Class. Enrico, su tica por las diversas mejoras y añadidos
padre, trabajaba entonces como portero, y que hacían en su casa. Además, la época
tenía muchas esperanzas puestas en su que vivían era predecible. Las sacudidas
hijo, que estaba entrando en la adolescen- de la Gran Depresión y de la Segunda
cia y era un chico que destacaba en los Guerra Mundial habían quedado atrás; los
deportes. Cuando, diez años más tarde, sindicatos protegían sus puestos de trabajo.
dejé de ver al padre, Rico acababa de com- Por eso, aunque en el momento en que lo
pletar sus estudios universitarios. En la sala conocí Enrico apenas tenía cuarenta años,
de espera de nuestra compañía aérea, Rico ya sabía exactamente cuándo iba a jubilar-
daba la impresión de haber realizado todos se y con cuánto dinero contaría entonces.
los sueños del padre: llevaba un ordenador
en un elegante estuche de piel, iba vestido El tiempo es el único recurso del cual pue-
con un traje que yo no podría permitirme y den disponer gratuitamente los que viven
lucía un grueso anillo de sello. en el escalón más bajo de la sociedad. Para
acumular tiempo, Enrico necesitaba lo que
Cuando nos conocimos, Enrico llevaba el sociólogo Max Weber llamó una «jaula
veinte años limpiando lavabos y suelos de de hierro», una estructura burocrática que
un edificio de oficinas del centro. Lo hacía racionalizaba el uso del tiempo; en el caso
sin rechistar, pero tampoco pretendía estar de Enrico, las normas de antigüedad por
encarnando el sueño americano. Su traba- las que se regía su pensión estatal propor-
jo tenía un único objetivo a largo plazo: cionaban ese armazón. Añadiendo a estos
servir a su familia. Había tardado quince recursos su disciplina, el resultado fue más
años en ahorrar el dinero necesario para que rentable.
comprar una casa en un barrio residencial
de las afueras de Boston, rompiendo así los Enrico diseñó para sí mismo un relato per-
lazos que lo mantenían unido a su viejo fectamente claro en el que la experiencia
barrio italiano; una casa en las afueras era se acumulaba desde el punto de vista
mejor para los críos. Luego Flavia, su espo- material y psíquico; su vida, por tanto,
sa, comenzó a trabajar como planchadora tenía sentido en cuanto narración lineal.
en un centro de limpieza en seco; cuando Aunque un esnob evitaría a Enrico por
conocí a Enrico en 1970, él y Flavia esta- aburrido, él experimentaba los años como
ban ahorrando para poder pagar la educa- una historia dramática que avanzaba repa-
ción universitaria de sus dos hijos. ración tras reparación, pago de intereses
tras pago de intereses. El portero sentía que
Lo que más me sorprendió de Enrico y su se convertía en el autor de su vida, y, aun-
generación fue cuán lineal era el tiempo en que ocupaba los últimos peldaños de la
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170 Educación: el presente es el futuro

escala social, ese relato le proporcionaba ba era la gente de clase media. Decía que
una sensación de respeto por su propia nosotros lo tratábamos como si fuera invi-
persona. sible, un «cero a la izquierda»; el resenti-
miento del portero se complicaba con su
Si bien es clara, la historia de la vida de miedo a que, a causa de su falta de educa-
Enrico no es sencilla. Me sorprendió espe- ción y su baja categoría social, tuviéramos
cialmente cómo vivía a caballo entre el un secreto derecho a hacerlo. A su capaci-
mundo de su antigua comunidad de inmi- dad de resistencia oponía la lastimera
grantes y el mundo de su nueva y neutral autocompasión de los negros, la injusta
vida suburbana. Entre sus nuevos vecinos intrusión de los extranjeros y los privilegios
Enrico vivía como un ciudadano tranquilo inmerecidos de la burguesía.
y modesto; no obstante, cuando regresaba
al viejo barrio, los que seguían allí le Aunque Enrico sentía que había alcanzado
brindaban mucha más atención por ser un cierto honor social, no toleraba la idea de
hombre al que le había ido bien, uno de los que su hijo Rico repitiera su historia. El
veteranos dignos que regresaba todos los sueño americano de movilidad social
domingos para ir a misa, actividad seguida ascendente era un poderoso motor para mi
de almuerzo y de tardes de café en las que amigo. «No entiendo una sola palabra de
se hablaba de todo un poco. Se ganó el lo que dice», alardeó ante mí Enrico varias
reconocimiento de persona única entre veces cuando su hijo llegaba del colegio y
aquellos que lo conocían lo suficiente para se ponía a hacer los deberes de matemáti-
comprender su historia; de sus nuevos veci- cas. Oí también a muchos otros padres
nos, en cambio, se ganó un tipo de respeto decir de sus hijos cosas como «No lo
más anónimo haciendo lo que todo el entiendo», en tonos más duros, como si los
mundo hacía: mantener limpia la casa y críos los hubieran abandonado. Todos vio-
bien cuidado el jardín y vivir sin incidentes. lamos de una manera u otra el lugar que
La espesa textura de la experiencia particu- nos ha sido asignado en el mito familiar,
lar de Enrico residía en el hecho de que era pero la movilidad ascendente le da a ese
reconocido de dos maneras según la comu- pasaje un giro peculiar. Rico y otros jóve-
nidad en que se moviera, dos identidades nes que ascendieron en la escala social a
que eran el producto del mismo y discipli- veces sentían vergüenza por el acento de
nado manejo del tiempo. clase trabajadora y por los modales toscos
de sus padres, pero con mayor frecuencia
Si el mundo fuera un lugar feliz y justo, los se sentían ahogados por la interminable
que disfrutan de respeto devolverían por estrategia de contar hasta el último cénti-
igual la consideración que se les tiene. Así mo y manejar el tiempo con cuentagotas.
pensaba Fichte en Los fundamentos del Estos niños privilegiados querían embar-
Derecho natural, donde hablaba del «efec- carse en un viaje menos forzado.
to recíproco» del reconocimiento; pero la
vida real no actúa con tanta generosidad. Ahora, muchos años más tarde, gracias a mi
encuentro en el aeropuerto, tuve oportuni-
A Enrico, por ejemplo, no le gustaban los dad de ver cómo le habían ido las cosas al
negros, aunque había trabajado pacífica- hijo de Enrico. Debo confesar que no me
mente muchos años con otros porteros que gustó mucho lo que vi en la sala del aero-
eran negros; no le gustaban tampoco los puerto. El costoso traje de Rico puede haber
inmigrantes no italianos, como los irlande- sido solo el plumaje requerido por el traba-
ses, aunque su propio padre solo cha- jo, pero el anillo –signo distintivo de una
purreaba el inglés. Tampoco podía admitir historia familiar de élite– parecía al mismo
las peleas familiares, y no tenía aliados de tiempo una mentira y una traición al padre.
clase. Sin embargo, lo que menos le gusta- No obstante, las circunstancias quisieron
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que Rico y yo coincidiéramos en un largo cuando Flavia comenzó a trabajar; Rico ve


vuelo. Ni él ni yo hicimos uno de esos típi- a Jeannette, su mujer, como a una colega
cos viajes americanos en que un desconoci- en pie de igualdad, y se ha adaptado a ella.
do vomita todas sus emociones encima de Fue entonces, en el momento en que la
otro, recoge un equipaje más tangible cuan- carrera de Jeannette despegó, cuando
do el avión aterriza y desaparece para siem- comenzaron a llegar los niños.
pre. Me senté a su lado sin que me invitara,
y durante la primera hora de un largo vuelo En el parque de oficinas de Missouri, las
de Nueva York a Viena tuve que sacarle la incertidumbres de la nueva economía afec-
información con sacacorchos. taron también al joven Rico. Mientras Jean-
nette era ascendida, Rico se vio afectado por
Fue así como me enteré de que Rico había un recorte de plantilla, pues su empresa fue
realizado el deseo de su padre en la ascen- absorbida por otra mayor con sus propios
sión en la escala social, si bien en el fondo analistas. Y por este motivo la pareja se
rechazó el camino de su padre. Rico se mudó por cuarta vez y regresó al Oeste, para
burla de los «esclavos del tiempo» y demás instalarse en un barrio residencial de las
personas prisioneras en la armadura de la afueras de Nueva York. Jeannette dirige
burocracia, y cree que hay que estar abierto ahora un importante equipo de contables, y
al cambio y asumir riesgos. Y ha prospera- él ha montado una pequeña consultoría.
do; mientras los ingresos de Enrico se situa-
ban en la cola del escalafón, Rico ha ascen- A pesar de ser una pareja próspera, la viva
dido hasta el 5% superior. Y, sin embargo, imagen de una pareja amoldable en la que
no es una historia totalmente feliz para él. ambos se apoyan mutuamente, tanto el
marido como la mujer temen a menudo
Tras graduarse en ingeniería eléctrica en estar al borde de la pérdida del control de
una universidad local, Rico fue a una sus vidas, un miedo enraizado en sus res-
escuela de empresariales en Nueva York. pectivas historias laborales.
Allí se casó con una compañera, una joven
protestante hija de una familia de mejor En el caso de Rico, el miedo a perder el
posición. Los estudios prepararon a la control es fácil de comprender: tiene que
pareja para mudarse y cambiar de trabajo ver con el manejo del tiempo. Cuando Rico
con frecuencia, y así lo hicieron. Desde les dijo a sus colegas que iba a abrir su pro-
que terminaron la carrera, Rico se ha pia consultoría, la mayoría lo aprobó; una
mudado cuatro veces en catorce años. consultoría parece ser el camino de la in-
dependencia. Sin embargo, al comenzar se
Rico empezó como asesor tecnológico en vio metido de cabeza en tareas de catego-
una empresa de capital de riesgo de la ría inferior, como tener que hacerse él
Costa Oeste, en los primeros y emocionan- mismo las fotocopias y otras cosas que
tes días de la industria informática en antes ni se planteaba. Se encontró sumergi-
Silicon Valley; luego se trasladó a Chicago, do en el flujo de una red de conexiones;
donde tampoco le fue mal. Sin embargo, la tenía que responder a todas las llamadas, y
siguiente mudanza se hizo a favor de la perseguir a las más raras relaciones. Para
carrera de su mujer. Si Rico fuera un perso- encontrar trabajo se veía supeditado a las
naje ambicioso sacado de las páginas de agendas de personas que no estaban en
Balzac, nunca lo habría hecho, pues aparte absoluto obligadas a responderle. Como
de no ganar más en su nuevo trabajo, deja- otros consultores, aspira a trabajar con con-
ba los semilleros de la alta tecnología por tratos que estipulen con exactitud lo que le
un parque de oficinas en un lugar retirado, corresponde hacer. Sin embargo, me dijo
aunque arbolado, de Missouri. En cierto Rico, la mayoría de estos contratos son una
modo, Enrico se había sentido avergonzado mera ficción. Un consultor suele tener que
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trabajar de una manera u otra en respuesta do iba a las asambleas del sindicato de
a los caprichos o los cambios de ideas de porteros, pero el hijo encuentra que las
los que pagan. Rico no tiene un papel fijo comunicaciones on line son breves y preci-
que le permita afirmar: «Esto es lo que pitadas. «Es como con los hijos: cuando uno
hago; de esto soy responsable.» no está ahí, se entera de todo más tarde.»

La falta de control de Jeannette es más sutil. En cada una de sus cuatro mudanzas, los
El pequeño grupo de contables que ahora nuevos vecinos de Rico han tratado su llega-
dirige se divide entre aquellos que trabajan da como un hecho que cierra capítulos pasa-
en casa, los que suelen trabajar en el des- dos de su vida; le preguntan por Silicon
pacho y una falange de empleados admi- Valley o el parque de oficinas de Missouri,
nistrativos de bajo nivel, a mil o dos mil pero, según Rico, «ellos no ven otros luga-
kilómetros de distancia y conectados con res», su imaginación no entra en juego. Este
ella por ordenador. En su actual empresa, es un miedo muy americano. El clásico
unas reglas estrictas y la vigilancia de los barrio residencial antes era una ciudad dor-
teléfonos y el correo electrónico discipli- mitorio; durante la última generación apare-
nan la conducta de los que trabajan desde ció un nuevo tipo de barrio residencial, más
casa; para organizar el trabajo de los independiente del núcleo urbano desde el
empleados conectados por ordenador, punto de vista económico, pero sin ser tam-
Jeannette no puede hacer juicios prácticos poco una ciudad o un pueblo. Un lugar
cara a cara y debe trabajar ajustándose a crece de repente al toque de la varita mágica
estrictas directrices escritas. En este trabajo de un promotor inmobiliario, florece y
aparentemente flexible, no siente que la empieza a declinar al cabo de una genera-
burocracia sea menor; de hecho, sus pro- ción. Esas comunidades no carecen total-
pias decisiones cuentan menos que en los mente de una componente social o de barrio,
días en que supervisaba a trabajadores que pero en ellas nadie se convierte en un testigo
estaban siempre juntos en la misma oficina. de por vida de la historia de otra persona.

Como decía, al principio no estaba muy dis- El aspecto fugaz de la amistad y de la


puesto a derramar muchas lágrimas por esta comunidad local constituyen el fondo de
pareja, encarnación del sueño americano. la más aguda de las preocupaciones ínti-
Sin embargo, cuando las azafatas nos sirvie- mas de Rico: su familia. «Llegamos a casa
ron la cena y Rico se puso a hablar de cosas a las siete, preparamos la cena, tratamos de
más personales, lo sentí más cercano. Su que nos quede una hora para ayudar a los
miedo a perder el control tenía raíces niños con los deberes, y luego nos dedica-
mucho más profundas que la preocupación mos a nuestro papeleo.» Cuando las cosas
por perder poder en su trabajo. Rico teme se ponen duras en su consultoría durante
que las medidas que necesita tomar y la meses enteros, «casi ya no sé quiénes son
manera como tiene que vivir para sobrevivir mis hijos». Le preocupa también la fre-
en la moderna economía hayan lanzado a cuente anarquía en la que se hunde su
la deriva su vida interior y emocional. familia, y le preocupa no ocuparse lo sufi-
ciente de sus hijos, cuyas necesidades no
Rico me contó que él y Jeannette se habían pueden programarse para que se adapten a
hecho amigos de la mayoría de la gente con las exigencias de su trabajo.
la que trabajan, y que con los cambios de
los últimos doce años perdieron la mayoría Al oírlo, intenté tranquilizarlo; mi mujer,
de esas amistades, aunque, como dijo él, mi hijastro y yo hemos soportado una vida
«seguimos conectados». Rico busca en las de alta presión muy similar a la suya, y
comunicaciones electrónicas el sentido de hemos sobrevivido bastante bien. «No eres
comunidad que Enrico disfrutaba más cuan- justo contigo mismo», le dije. «El hecho de
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que te preocupes tanto significa que estás de organizar el tiempo, y en especial el


haciendo por tu familia todo lo que pue- tiempo de trabajo.
des.» Aunque mis palabras lo reconforta-
ron, yo lo había comprendido mal. El signo más tangible de ese cambio podría
ser el lema «nada a largo plazo». En el
Yo ya sabía que de niño a Rico le había irri- ámbito del trabajo, la carrera tradicional
tado la autoridad de su padre; ya entonces que avanza paso a paso por los corredores
me había dicho que se sentía agotado por de una o dos instituciones se está debili-
las reglas inamovibles que gobernaban la tando. Lo mismo ocurre con el despliegue
vida del portero. Ahora que él es padre, lo de un solo juego de cualificaciones a lo
obsesiona el miedo a perder la disciplina largo de una vida de trabajo. Hoy, un joven
ética, en especial el temor a que sus hijos se americano con al menos dos años de uni-
vuelvan unas «ratas de centro comercial» versidad puede esperar cambiar de trabajo
que anden dando vueltas por las tardes sin al menos once veces en el curso de su vida
nada que hacer por los aparcamientos de laboral, y cambiar su base de cualificacio-
las grandes superficies mientras los padres nes al menos tres veces durante los cuaren-
permanecen inaccesibles en sus despachos. ta años de trabajo.

Rico quiere ser, para su hijo y sus hijas, un Un ejecutivo de ATT señala que el lema
ejemplo de determinación, de alguien que «nada a largo plazo» está alterando el sig-
tiene una meta en la vida; tiene que poner nificado mismo del trabajo:
un ejemplo. Y el ejemplo objetivo que
podría ponerles, su movilidad social En ATT tenemos que fomentar el concepto
ascendente, para ellos es algo natural, una de que la fuerza de trabajo es contingente,
historia que pertenece a un pasado que ya aunque la mayoría de trabajadores contin-
no es el suyo, una historia terminada. Pero gentes estén dentro de nuestra empresa.
su preocupación más honda es no poder Los «puestos de trabajo» se reemplazan
ofrecer la sustancia de su vida profesional con «proyectos» y «campos de trabajo».2
como ejemplo para que sus hijos vean
cómo han de comportarse éticamente. Las Las empresas también han subcontratado
cualidades del buen trabajo no son las cua- con pequeñas empresas e individuos
lidades del buen carácter. empleados con contratos a corto plazo
muchas de las tareas que antes se hacían
Como comprendería más tarde, la grave- siempre dentro. En Estados Unidos, el sec-
dad de este temor procede de la brecha tor de la fuerza de trabajo que crece más
que separa a la generación de Enrico de la deprisa, por poner un ejemplo, está forma-
de Rico. Los líderes de la economía y los do por personas que trabajan para agen-
periodistas especializados hacen hincapié cias de trabajo temporal.3
en el mercado global y en el uso de las
nuevas tecnologías, dos aspectos que «La gente está ávida [de cambio]», afirma
ellos consideran el sello distintivo del James Champy, el gurú de la dirección de
capitalismo de nuestro tiempo. Si bien es empresas, porque «el mercado puede lle-
bastante cierto, no contemplan otra gar a ser «orientado al consumidor» como
dimensión del cambio: nuevas maneras nunca antes.»4 En esta visión, el mercado

2 Citado en New York Times, 13 de febrero de 1996, págs. D1, D6.


3 Las agencias como Manpower crecieron en un 240% desde 1985 a 1995. Mientras escribo, la empresa
Manpower, con seiscientas mil personas en nómina, es el mayor empleador del país, mayor aún que General
Motors con cuatrocientas mil, e IBM con trescientas cincuenta mil.
4 James Champy, Re-engineering Management, Nueva York, Harper-Business, 1995, pág. 119, págs. 39-40.

[Reingeniería de la dirección, Díaz de Santos, 1996.]


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174 Educación: el presente es el futuro

es demasiado dinámico para permitir Walter Powell; «se pueden desmontar o


hacer las cosas del mismo modo año tras redefinir más rápidamente que los activos
año, o, simplemente, hacer la misma cosa. fijos de las jerarquías.»5 Esto significa que
El economista Bennett Harrison cree que la los ascensos y los despidos tienden a no
fuente de dicha avidez de cambio es el estar estipulados en normas claras y fijas,
«capital impaciente», el deseo de un rendi- como tampoco están rígidamente definidas
miento rápido; por ejemplo, el tiempo las tareas: la red redefine constantemente
medio de mantenimiento de las acciones su estructura.
en las bolsas británica y americana ha
bajado en un 60% en los últimos quince Un ejecutivo de IBM le dijo una vez a
años. El mercado cree que el rendimiento Powell que la empresa flexible «debe llegar
rápido se genera mejor si se instaura un a ser un archipiélago de actividades interre-
rápido cambio institucional. lacionadas».6 El archipiélago es una imagen
adecuada para describir las comunicacio-
Hay que decir que el orden «a largo plazo» nes en una red, comunicaciones que se ve-
que el nuevo régimen quiere destruir fue rifican como un viaje interinsular, si bien
en sí mismo efímero: las décadas de –gracias a las modernas tecnologías– a la
mediados del siglo XX. El capitalismo del velocidad de la luz. El ordenador ha sido
siglo XIX fue tambaleándose de desastre en clave para reemplazar las comunicaciones
desastre en los mercados bursátiles, con lentas y atascadas de las cadenas de man-
una inversión empresarial irracional; los do tradicionales. El sector de la fuerza de
cambios bruscos del ciclo comercial pro- trabajo con crecimiento más rápido ofrece
porcionaban poca seguridad. En la genera- servicios informáticos y de procesamiento
ción de Enrico, la generación posterior a la de datos, el ámbito en el que trabajan
Segunda Guerra Mundial, este desorden se Jeannette y Rico. En la actualidad, el orde-
controló hasta cierto punto en la mayoría nador se emplea en casi todos los trabajos,
de las economías avanzadas; unos sindica- de muchas maneras y por personas de dife-
tos fuertes, las garantías del Estado del rente categoría profesional (véanse las
bienestar y las empresas a gran escala se Tablas 1 y 2).
combinaron para producir una era de rela-
tiva estabilidad. Este periodo aproximado Por todas estas razones, la experiencia de
de treinta años define el «pasado estable» Enrico –un tiempo a largo plazo, una narra-
ahora amenazado por un nuevo régimen. tiva lineal en canales fijos– se ha vuelto dis-
funcional. Lo que Rico trataba de explicar-
Un cambio en la moderna estructura insti- me, y quizá también de explicarse a sí
tucional ha acompañado el trabajo a corto mismo, es que los cambios materiales inclui-
plazo, con contrato o circunstancial. Las dos en el lema «nada a largo plazo» también
empresas han intentado eliminar capas se han vuelto disfuncionales para él, pero en
enteras de burocracia para convertirse en cuanto guías para el carácter, particularmen-
organizaciones más horizontales y flexi- te en relación con su vida familiar.
bles. En lugar de organizaciones con
estructura piramidal, la dirección de Tomemos, por ejemplo, la cuestión del com-
empresas prefiere ahora concebir las orga- promiso y la lealtad. «Nada a largo plazo» es
nizaciones como redes. «Las estructuras de el principio que corroe la confianza, la leal-
red son más ligeras en la base» que las tad y el compromiso mutuos. Por supuesto,
jerarquías piramidales, afirma el sociólogo la confianza puede ser algo meramente

5 Walter Powell y Laurel Smith-Doerr, «Networks and Economic Life», en Neil Smelser y Richard Swedberg,

eds., The Handbook of Economic Sociology, Princeton University Press, 1994, pág. 381.
6 ídem.
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formal, como cuando las personas acuerdan plano más personal, dependen de una dis-
hacer un trato comercial o confían en que el posición a establecer compromisos con los
otro respete las reglas del juego; pero, por lo demás. Dados los lazos típicamente débi-
general, las experiencias más profundas en les y de corta duración imperantes hoy en
materia de confianza son más informales, las instituciones, John Kotter, profesor de la
como cuando la gente aprende en quién Harvard Business School, aconseja a los
puede confiar al recibir una tarea difícil o jóvenes que trabajen «en el exterior, más
imposible. Estos vínculos sociales tardan en que en el interior de las organizaciones».
desarrollarse, y lentamente echan raíces en Defiende el trabajo de consultoría más que
las grietas de las instituciones. «enredarse» en empleos de larga duración;
la lealtad institucional es una trampa en
La organización a corto plazo de las insti- una economía en la que «los conceptos
tuciones modernas limita la posibilidad de comerciales, el diseño de los productos, el
que madure la confianza informal. Una espionaje de los competidores, el equipo
violación especialmente atroz del compro- de capital y toda clase de conocimientos
miso mutuo suele producirse cuando las tienen unos periodos de vida verdaderos
nuevas empresas se venden por primera mucho más breves».8 Un consultor que
vez. En las empresas que están empezan- dirigió una reciente reducción de plantilla
do, a todo el mundo se le pide horas extras en IBM declara que una vez que los emple-
y un esfuerzo intensivo; cuando las empre- ados «comprenden [que no pueden depen-
sas salen a bolsa –es decir, cuando ofrecen der de la empresa] se vuelven comerciali-
públicamente por primera vez acciones–, zables».9 Para hacer frente a las realidades
los fundadores están habilitados para ven- actuales, el desapego y la cooperación
der y cobrar y dejan en la cuneta a los superficial son una armadura mejor que el
empleados de menor nivel. Si una comportamiento basado en los valores de
organización, sea vieja o nueva, opera lealtad y servicio.
como una estructura de red flexible más
que con una rígida estructura de mando en Es la dimensión temporal del nuevo capita-
la cumbre, la red también puede debilitar lismo, más que la transmisión de datos con
los vínculos sociales. El sociólogo Mark alta tecnología, los mercados bursátiles
Granovetter dice que las modernas redes globales o el libre comercio, lo que más
institucionales están marcadas por «la fuer- directamente afecta a las vidas emociona-
za de los vínculos débiles», con lo cual en les de las personas que ejercen su activi-
parte quiere decir que las formas fugaces dad fuera del lugar de trabajo. Trasladado
de asociación son más útiles que las cone- al terreno de la familia, el lema «nada a
xiones a largo plazo, y en parte, también, largo plazo» significa moverse continua-
que los lazos sociales sólidos –como la mente, no comprometerse y no sacrificar-
lealtad– han dejado de ser convincentes.7 se. En un momento del vuelo Rico estalló
Estos lazos débiles están integrados en el de repente: «No puede usted imaginarse lo
trabajo de equipo, en el cual el equipo estúpido que me siento cuando les hablo a
pasa de una tarea a otra y el personal que mis hijos de compromiso. Para ellos es una
lo forma cambia durante el proceso. virtud abstracta; no la ven en ninguna
parte.» Durante la cena sencillamente no
Por el contrario, unos vínculos sólidos comprendí el porqué del estallido, que no
dependen de una asociación larga; en un parecía venir a cuento de nada, pero ahora

7 Mark Granovetter, «The Strength of Weak Ties», American Journal of Sociology 78, (1973), págs. 1.360-1.380.
8 John Kotter, The New Rules, Nueva York, Dutton, 1995, págs. 81, 159.
9 Anthony Sampson, Company Man, Nueva York, Random House, 1995, págs. 226-227. [Hombres de empresa,

Barcelona, Grijalbo, 1996.]


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176 Educación: el presente es el futuro

su significado se me ha vuelto más claro, no se ve mucho de eso»–, pero luego me


entendido como un reproche que Rico se respondió: «Bueno, no, yo no hablo de esa
hacía a sí mismo. Lo que Rico quiere decir manera.»
es que los niños no ven que el compromi-
so se practique en la vida, o en la genera- El comportamiento que cosecha buenos
ción de sus padres. resultados, o incluso solo la supervivencia
en el trabajo, le deja a Rico poco que ofre-
Rico también detesta el hincapié que se cer en el papel de padre modélico. En rea-
hace en el trabajo de equipo y el debate lidad, para esta pareja moderna, el proble-
abierto que caracteriza a un lugar de traba- ma es precisamente el contrario: cómo
jo flexible y progresista una vez que esos proteger las relaciones familiares para que
valores se trasladan a la intimidad. Si se no sucumban a los comportamientos a
practica en casa, el trabajo en equipo es corto plazo, el modo de pensar inmediato
destructivo, y refleja una falta de autoridad y, básicamente, el débil grado de lealtad y
y de orientación en la educación de los compromiso que caracterizan al moderno
niños. Él y Jeannette –me dijo– han visto a lugar de trabajo. En lugar de los valores
demasiados padres discutir hasta la sacie- cambiantes de la nueva economía, la fami-
dad todos los asuntos familiares por miedo lia –tal como Rico la concibe– debería
a decir «¡No!»; padres que escuchan valorar la obligación, la honradez, el com-
demasiado bien, que comprenden todo promiso y la finalidad.
maravillosamente en lugar de imponer la
ley. Y han visto el resultado: demasiados Este conflicto entre familia y trabajo plan-
niños desorientados. tea algunas cuestiones sobre la experiencia
de la vida adulta en sí. ¿Cómo pueden per-
«Las cosas tienen que tener lógica», me seguirse objetivos a largo plazo en una
dijo Rico. Una vez más, al principio no lo sociedad a corto plazo? ¿Cómo sostener
entendí, y me explicó lo que quería decir relaciones sociales duraderas? ¿Cómo
en relación con la actividad de ver la tele- puede un ser humano desarrollar un relato
visión. Quizá de manera excepcional, Rico de su identidad e historia vital en una
y Jeannette discuten con sus dos hijos varo- sociedad compuesta de episodios y frag-
nes la relación entre las películas o teleco- mentos? Las condiciones de la nueva eco-
medias que los niños ven por televisión y nomía se alimentan de una experiencia
los sucesos de los periódicos. «De lo con- que va a la deriva en el tiempo, de un lugar
trario, todo es solo un batiburrillo de imá- a otro lugar, de un empleo a otro. Si pudie-
genes.» Sin embargo, la mayor parte de las ra establecer el dilema de Rico en términos
veces esas conexiones tienen que ver con más amplios, diría que el capitalismo del
la violencia y la sexualidad que los niños corto plazo amenaza con corroer su carác-
ven por televisión. Enrico utilizaba siempre ter, en especial aquellos aspectos del
sencillas parábolas para plantear en casa carácter que unen a los seres humanos
cuestiones relacionadas con el carácter; la entre sí y brindan a cada uno de ellos una
fuente de estas parábolas era su trabajo: sensación de un yo sostenible.
portero. Por ejemplo: «Puedes darle la
espalda a la suciedad, pero no por eso va a Al terminar la cena nos quedamos los dos
desaparecer.» Cuando conocí a Rico en su cada cual absorto en sus pensamientos. Un
adolescencia, reaccionaba con cierta ver- cuarto de siglo antes había imaginado que
güenza a esta filosofía casera. Por eso, al el capitalismo tardío había conseguido
reencontrarlo, le pregunté si él también algo parecido a una consumación final;
hacía parábolas o extraía reglas éticas de hubiera o no más libertad de mercado y
su experiencia en el trabajo. Primero evitó menos control gubernamental, el «siste-
responder directamente –«En la televisión ma» aún entraba en la experiencia cotidia-
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A la deriva 177

na de la gente como siempre lo había durismo preservador del pasado; por ejem-
hecho, es decir, por medio del éxito y del plo, cada vez que se mudaba lo han trata-
fracaso, de la dominación y la sumisión, la do como si la vida acabara de empezar y
alienación y el consumo. Para mí, las cues- el pasado estuviera destinado al olvido. El
tiones relativas a la cultura y al carácter conservadurismo cultural que suscribe
caían dentro de esas categorías conocidas. forma un testamento a la coherencia que él
Hoy, sin embargo, estos viejos hábitos de siente que le falta a su vida.
pensamiento no interesarían a la experien-
cia de ninguna persona. En lo que respecta a la familia, sus valores
no son una mera cuestión de nostalgia. De
Obviamente, lo que Rico me había conta- hecho, a Rico le desagradaba la experiencia
do sobre su familia lo había llevado a pen- real de una estricta norma paternal tal como
sar en sus valores éticos. Cuando nos él la había padecido bajo la autoridad de su
retiramos a fumar en la cola del avión, me padre. No tenía intención de regresar al
señaló que antes era liberal, en el genero- tiempo lineal que había organizado la exis-
so sentido americano de preocuparse por tencia de Enrico y Flavia, incluso si pudiera;
los pobres y comportarse bien con las me miró con cierto disgusto cuando le dije
minorías, como los homosexuales y los que, como profesor universitario, yo tenía la
negros. La intolerancia de Enrico hacia los titularidad para toda la vida. Para él, la
negros y extranjeros avergonzaba a su incertidumbre y el riesgo son desafíos en el
hijo. No obstante, desde que empezó a tra- trabajo; como consultor ha aprendido a ser
bajar dice que se ha vuelto un «conserva- un hábil jugador en equipo.
dor cultural». Al igual que la mayoría de la
gente de su edad, detesta a los parásitos Sin embargo, estas formas de comporta-
sociales, encarnados para él en la figura de miento flexible no le han servido a Rico en
la madre a cargo de la beneficencia, que su papel de padre o de miembro de una
se gasta en alcohol y drogas los cheques comunidad; quiere mantener las relacio-
del Estado. También cree sin concesiones nes sociales y ofrecer una orientación
en los criterios draconianos y fijos de com- duradera. Es contra los vínculos rotos en el
portamiento en comunidad, como opues- trabajo, contra la amnesia deliberada de
tos a esos valores de «educación liberal de sus vecinos y el fantasma de sus hijos con-
los hijos» que son el paralelo a la reunión vertidos en «ratas de centro comercial»
abierta en el trabajo. Como ejemplo de que postula la idea de valores duraderos. Y
este ideal de vida en común, Rico me dijo por eso, Rico se encuentra atrapado en una
que aprobaba la propuesta, habitual en trampa.
algunos círculos conservadores, de quitar-
les los niños a los malos padres y meterles Todos los valores específicos que mencio-
en orfanatos. nó son reglas fijas: un padre o una madre
dice no; una comunidad exige trabajo; la
Yo me indigné, y nos pusimos a discutir el dependencia es un mal. Los vaivenes de
asunto con vehemencia, mientras a nues- las circunstancias no forman parte de estas
tro alrededor se alzaban nubes de humo. normas éticas; después de todo, es de ese
Hablábamos los dos a la vez (y, al repasar azar variable que Rico quiere defenderse,
mis notas, veo que Rico también disfrutaba pero es difícil llevar a la práctica esas
un poco provocándome). Él sabe que su reglas intemporales.
conservadurismo cultural es solo eso, una
comunidad simbólica idealizada. No tiene Esa dificultad se manifiesta en el lenguaje
la esperanza real de encerrar a los niños en que Rico emplea para describir sus mudan-
orfanatos. Seguramente ha tenido muy zas de los últimos catorce años a lo largo y
poca experiencia adulta de conserva- ancho del país. Aunque muchas de esas
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178 Educación: el presente es el futuro

mudanzas no han sido por deseo propio, Enrico tenía una idea algo fatalista y anticua-
rara vez empleó la voz pasiva al recordar da de la gente que nace en el seno de una
los acontecimientos. No le gusta, por clase con unas condiciones de vida deter-
ejemplo, la expresión: «Me despidieron en minadas y hacen todo lo que pueden dentro
un recorte de plantilla»; en cambio, refi- de esos límites. A él le ocurrieron cosas que
riéndose a este hecho que destrozó su vida estaban más allá de su control –como el des-
en el parque de empresas de Missouri, pido– y tuvo que hacerles frente. Como
dijo: «Tuve que hacer frente a una crisis y puede dejar claro este ejemplo de sparring
tomar una decisión.» Respecto de esa cri- que he citado, el sentido de responsabilidad
sis afirmó: «Creé mis propias opciones; de Rico es, por decirlo de alguna manera,
asumo toda la responsabilidad por haber- más absoluto. Él quiere llamar la atención
me mudado tantas veces.» Me recordó a su sobre su férrea disposición a que se le consi-
padre. «Hazte responsable de ti mismo» dere responsable, sobre ese aspecto del
era la frase más importante del repertorio carácter, más que sobre un particular curso
de Enrico. Sin embargo, Rico no compren- de los acontecimientos. La flexibilidad lo ha
día cómo actuar de acuerdo con ella. empujado a afirmar que la auténtica fuerza
de voluntad es la esencia de su ética.
Le pregunté: «Cuando te despidieron en
Missouri, ¿por qué no protestaste, por qué Asumir la responsabilidad por los hechos
no te defendiste?» que escapan a nuestro control puede pare-
cerse a una vieja amiga, la culpa, si bien esto
«Claro que me enfadé, pero eso no sirve de no caracterizaría correctamente a Rico, al
nada. No había nada injusto en el hecho menos según me pareció a mí. Él no se acusa
de que la empresa redujera su volumen de a sí mismo con autoindulgencia. Tampoco
operaciones. Al margen de lo que ocurrie- ha perdido el valor ante una sociedad que a
ra, tuve que hacer frente a las consecuen- él le parece fragmentada. Las reglas que for-
cias. ¿Le iba a pedir a Jeannette que nos mula para lo que debería hacer una persona
mudáramos una vez más por mí? Era nega- de carácter sólido pueden parecer simplistas
tivo para los niños y para ella. ¿Debía o infantiles, pero tampoco así lo juzgaríamos
pedírselo? ¿A quién podía escribirle una correctamente. En cierto sentido, Rico es rea-
carta contándole lo que me pasaba?» lista; en efecto, para él habría carecido de
sentido escribirle una carta a su empresa
No podía hacer nada. Aun así, se siente contando los estragos que había provocado
responsable de este suceso, que está más en su familia. Por lo tanto, Rico se concentra
allá de su control; literalmente, carga con en su pura determinación de resistir: no per-
él, como quien carga su propia cruz. Pero derá el rumbo. Quiere resistir, y en especial
¿qué significa «hacerse responsable»? Sus a la acida erosión de esas cualidades del
hijos aceptan la movilidad como la cosa carácter, como la lealtad, el compromiso, los
más natural del mundo, y su esposa le está objetivos y la resolución, cualidades que, por
agradecida por haber estado dispuesto a naturaleza, son «a largo plazo». Rico afirma
mudarse por ella. Sin embargo, la afirma- los valores intemporales que caracterizan a
ción «asumo toda la responsabilidad por la persona que él es, para siempre y de una
haberme mudado tantas veces», sale de manera permanente y esencial. Su voluntad
Rico como un rebelde desafío. En este se ha vuelto estática; está atrapado en la
punto de nuestro viaje, comprendí que lo mera afirmación de los valores.
último que debía responder a ese desafío
era «¿Cómo pudiste imputarte a ti mismo la Lo que falta entre los polos opuestos
responsabilidad?». Habría sido una pre- –experiencia a la deriva y aseveración está-
gunta razonable y, a la vez, un insulto: en tica– es un relato que organice su conduc-
el fondo, tú no cuentas. ta. Los relatos son más que simples cróni-
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A la deriva 179

cas de los acontecimientos; dan forma al lugar y el trabajo no son únicas, como
avance del tiempo, sugieren motivos que tampoco lo es su respuesta emocional. Las
explicarían por qué ocurren las cosas, especiales características del tiempo en el
muestran sus consecuencias. Enrico tenía neocapitalismo han creado un conflicto
un relato para su vida, lineal y acumulati- entre carácter y experiencia, la experiencia
vo, un relato con sentido en un mundo de un tiempo desarticulado que amenaza
altamente burocratizado. En cambio, Rico la capacidad de la gente de consolidar su
vive en un mundo marcado por la flexibili- carácter en narraciones duraderas.
dad y el cambio a corto plazo; este mundo
no ofrece muchas cosas que se parezcan a A finales del siglo XV, el poeta Thomas
una narración, ni económica ni socialmen- Hoccleve escribió en el Regimiento de los
te. Las empresas se desintegran o se fusio- príncipes: «¡Ay!, ¿dónde está la estabilidad
nan, los puestos de trabajo aparecen o des- de este mundo?», un lamento que aparece
aparecen, como hechos desconectados. también en Homero, o en Jeremías en el
Según Schumpeter, la destrucción creativa, Antiguo Testamento.10 A lo largo de la
el pensamiento empresarial, requiere gente mayor parte de la historia humana, la gente
que se sienta cómoda sin calcular las con- ha aceptado que la vida cambia de repen-
secuencias del cambio, o gente que no te por culpa de las guerras, las hambrunas
sepa qué ocurrirá a continuación. La y otras catástrofes, y también que, para
mayoría, sin embargo, no se siente tranqui- sobrevivir, hay que improvisar. En 1940,
la con los cambios que se producen de nuestros padres y abuelos estaban desbor-
esta manera despreocupada y negligente. dados por la angustia, tras haber resistido
el desastre de la Gran Depresión y hacer
Es cierto que Rico no quiere vivir como un frente a la sombría perspectiva de una gue-
hombre schumpeteriano, aunque en la cruel rra mundial.
lucha por la supervivencia no le haya ido
mal. «Cambio» solo significa «a la deriva»; a Lo que hoy tiene de particular la incerti-
Rico le preocupa que sus hijos naveguen dumbre es que existe sin la amenaza de un
ética y emocionalmente, pero, igual que con desastre histórico; y en cambio, está inte-
sus jefes, tampoco a sus hijos puede escribir- grada en las prácticas cotidianas de un
les una carta capaz de orientarlos a lo largo capitalismo vigoroso. La inestabilidad es
del tiempo. Las lecciones que quiere en- algo normal, y el empresario de
señarles son tan intemporales como su pro- Schumpeter sirve como ejemplo de
pio sentido de la determinación, lo cual sig- Everyman ideal. Es posible que la corrosión
nifica que sus preceptos éticos se aplican a del carácter sea una consecuencia inevita-
todos los casos y a cualquiera en particular. ble. La consigna «nada a largo plazo» des-
Las confusiones y ansiedades que provoca el orienta la acción planificada, disuelve los
cambio han generado en él ese paso al ex- vínculos de confianza y compromiso y
tremo opuesto; tal vez ésa sea la razón que separa la voluntad del comportamiento.
le impide presentarles a sus hijos su propia
vida como un relato ejemplar, y la razón por Creo que Rico sabe que es, a la vez, un
la cual, al escucharlo, uno no tiene la sensa- hombre de éxito y un hombre confuso. El
ción de que su carácter se desarrolla y sus comportamiento flexible que le ha traído el
ideales evolucionan. éxito está debilitando su propio carácter en
modos que no tienen una solución prácti-
He contado este encuentro porque las ca. Si es un Everyman de nuestro tiempo, su
experiencias de Rico con el tiempo, el universalidad puede residir en ese dilema.

10 Citado en Ray Pahl, After Success: Fin de Siecle Anxiety and Identity, Cambridge, Reino Unido, Polity Press,

1995, págs. 163-164.


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180 Educación: el presente es el futuro

APÉNDICE
TABLAS ESTADÍSTICAS

TABLA 1. Empleo por sector, con proyecciones: 1979-2005

TASA DE CRECIMIENTO
INDUSTRIA EMPLEO (en miles)
ANUAL

2005 1992-2005
1979 1992 1979-92
(Pro.)* (Pro.)*

Manufacturas 21.040 18.040 17.523 -1,2 -0,2

Finanzas, seguros, 4.975 6.571 7.969 2,2 1,5


inmobiliaria

Servicios de personal 508 1.649 2.581 9,5 3,5

Servicios informáticos y 271 831 1.626 9,0 5,3


de procesamiento de datos

Gobierno federal 2.773 2.969 2.815 0,5 -0,4

Gobiernos local y estatal 13.174 15.683 19.206 1,4 1,6

* Basado en estimaciones de crecimiento moderado.

Datos tomados de la Oficina del Censo de los Estados Unidos, Statistical Abstract of the
United States: 1995, Washington, D.C., 1995, pág. 417.
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A la deriva 181

TABLA 211. Trabajadores que utilizan ordenadores en tareas administrativas, 1993

TIPO DE APLICACIÓN1

Edición electrónica
Procesamiento de

Hoja de cálculo

Bases de datos
Comunicación
Contabilidad /

Telemárketing
CATEGORÍA

NO USAN

Inventario
(en miles)

Análisis /

Ventas /
datos
Sexo

Masculino 24.414 41,1 45,2 39,4 35,2 25,3 18,1 40,7


Femenino 26.692 31,6 44,8 38,1 33,8 19,6 14,5 47,8

Raza/Etnia

Blancos 43.020 37,2 45,8 39,3 35,2 23,0 16,7 45,9


Negros 4.016 27,5 38,3 37,3 31,2 16,8 12,9 35,5
Hispanos 2.492 29,1 45,6 32,1 27,6 18,7 16,0 33,6
Otros 1.578 39,7 39,4 37,2 33,5 22,6 10,2 44,5

Nivel de estudios

Sin e/m* 1.190 19,1 54,4 20,4 22,2 9,9 20,6 16,0
Con e/m 13.307 23,7 52,5 29,4 25,8 13,3 17,6 30,8
Alguna Facultad 11.548 33,5 49,5 38,5 33,9 20,6 18,0 40,9

Colegiados 5.274 37,5 47,0 39,7 34,7 21,7 14,9 41,6

Licenciados 13.162 46,9 40,0 45,1 41,5 28,8 17,0 54,8

Con máster 4.628 47,9 29,3 48,5 41,9 35,3 10,4 63,8

Doctores/profesores 1.999 42,8 27,9 45,9 39,2 28,3 5,2 66,5

1 La misma persona puede incluirse en más de una aplicación.

* e/m = enseñanza media.

Datos de la Oficina del Censo de Estados Unidos, Statístical Abstract of the United States:
1995 (Washington, D.C.), pág. 430.

11 En el libro original Tabla estadística 7


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La biblioteca considerada
como ciudad-estado

Alberto Manguel

Alberto Manguel (Buenos Aires, Argentina, 1948) es un escritor de


nacionalidad canadiense y argentina afincado en Francia destaca-
do por sus ensayos y críticas sobre el mundo literario y cultural y
por sus columnas en numerosos periódicos de todo el mundo (Le
Monde, El País, The Guardian, New York Times, Washington Post,
etc.). Doctor Honoris causa por la Universidad de Lieja en 2007,
ha ganado numerosos premios como el Premio Cavour, el Premio
Roger Caillois o el premio McKitterick canadiense. A lo largo de
su trayectoria ha escrito numerosos libros tanto de ensayo como
de ficción entre los que destacan: Diccionario de lugares imagina-
rios (Alianza, 1993), Una historia de la lectura (Alianza, 1997),
Stevenson bajo las palmeras (Alianza, 2004), Diario de lecturas
(Alianza, 2004) o La Librería de Noche (Alianza, 2007).
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La biblioteca considerada como ciudad-estado

Empiezo con una pregunta. observaba que cada gruta, cada matojo
estéril le recordaban a su héroe las antiguas
Si exceptuamos la teología y la literatura leyendas homéricas. «No hay ni una piedra
fantástica, pocos pueden dudar de que las que no tenga un nombre», decía Lucano al
características fundamentales de nuestro describir el novelesco viaje de César. Algo
universo son la carencia de sentido y la de esta cualidad fantasmal se encuentra
ausencia de un objetivo claro. Y, sin también en las bibliotecas. Los libros que
embargo, con un optimismo apabullante, custodian contienen entre sus tapas todas
conmovedoramente decididos a darle al las historias que en el mundo han existido;
mundo una apariencia de sentido y de llenan el espacio que nos rodea de voces
orden, seguimos recopilando todo retazo antiguas y nuevas. Cuenta Lucano que
de información que pueda quedar almace- César avanzaba cauteloso por el paisaje
nado en pergaminos y libros y chips infor- troyano por miedo a pisar algún fantasma.
máticos, en un estante tras otro, ya sea En las bibliotecas, los fantasmas pueden
material, virtual o de cualquier otro tipo; y hablar. «Una gran biblioteca», reflexionaba
lo hacemos a sabiendas, por más que nos Northrop Frye en uno de sus muchos cua-
guste creer lo contrario, de que nuestro dernos de notas, «posee realmente el don
empeño está abocado al fracaso. de lenguas y un potencial inmenso para la
comunicación telepática».
¿Por qué lo hacemos, entonces?
Pero como la mayoría de los amores, el
Todas las bibliotecas, ya sean las privadas o amor a las bibliotecas es un amor que se
las compartidas con un público lector más aprende. Nadie que entre por primera vez
numeroso, pese a su apariencia de orden, en un espacio construido con palabras
me han parecido siempre unos lugares deli- puede saber instintivamente cómo compor-
ciosamente enloquecidos, y desde que tarse, qué se espera de él, qué se le prome-
tengo memoria, me ha seducido siempre su te, qué está o no está permitido. Y esto suce-
lógica laberíntica, que sugiere que la razón de tanto en las bibliotecas virtuales como en
(por no decir el arte) gobierna la disposi- las de piedra y mortero. La aglomeración o
ción cacofónica de los libros. Sé que las la vastedad, el silencio, el recordatorio bur-
bibliotecas siempre han alojado otros obje- lón de todo lo que no sabe, la misma vigi-
tos, pero lo que a mí me afecta sobre todo lancia pueden espantarle a uno, y puede
es la presencia de las palabras. Me produce que ese espanto, esa sensación abrumado-
un placer de aventurero perderme entre las ra, no llegue a desaparecer del todo, aún
grandes estanterías, supersticiosamente después de haber aprendido los rituales y
seguro de que cualquier jerarquía estable- las convenciones, de haber cartografiado la
cida de letras o de números me conducirá geografía, de haber encontrado amistosos a
algún día a un destino prometido. En el los nativos y de haber comprendido las
siglo I, en su Farsalia, donde narra las gue- leyes que rigen el favor de la fortuna.
rras civiles que habían tenido lugar cien
años antes, Lucano describía a Julio César Las bibliotecas no son solo lugares de
caminando entre las ruinas de Troya y orden y caos; son también lugares donde
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186 Educación: el presente es el futuro

reina el azar. Todas las bibliotecas tienen bibliotecas. Tan constantes y trascendenta-
esa cualidad caprichosa de los mercados les son estos intentos de inclusión y de
callejeros. Las manías de un coleccionista, exclusión que cuentan con sus respectivos
los avatares de una comunidad, el paso de emblemas literarios: dos monumentos que
la guerra y el tiempo, la desidia, el cuida- se podría decir que representan todo lo
do, la imponderabilidad de la superviven- que somos. El primero, construido para
cia, la azarosa selección del mercado de alcanzar los cielos inalcanzables, surgió de
lance se encargan de juntar los libros, y nuestro deseo de conquistar el espacio, un
pueden pasar siglos hasta que su unión deseo que resulta castigado con una plura-
adquiera la forma de una biblioteca o de lo lidad de lenguas que incluso hoy constitu-
que normalmente identificamos con ella. ye una barrera cotidiana en nuestros inten-
Porque los libros, aun después de habérse- tos de darnos a conocer los unos a los
les asignado un estante y un número, retie- otros. El segundo, construido para reunir lo
nen su propia movilidad. Abandonados a que esas lenguas habían dejado registrado
su suerte, se reúnen en formaciones ines- en todo el mundo conocido, nació de
peradas conforme a unas leyes secretas del nuestra esperanza de vencer al tiempo y
parecido, a unas genealogías nunca descri- terminó con un fuego legendario que con-
tas, a ciertos intereses y temas comunes. sumió incluso el presente. La Torre de
Almacenados en rincones olvidados o en Babel, en el espacio, y la Biblioteca de
montones al lado de la cama, en cajas o en Alejandría, en el tiempo, son los símbolos
estantes, esperando a ser clasificados y gemelos de esos intentos. Emulándolas, mi
catalogados algún día futuro que siempre pequeña biblioteca es un recordatorio de
se acaba posponiendo, diseminados en ese estos dos anhelos imposibles: el deseo de
espacio casi infinito de la Web, los textos contener todas las lenguas de Babel y la
preservados en nuestras bibliotecas se ambición de poseer todos los volúmenes
agrupan en torno a una «intención gene- de Alejandría.
ral», en torno a aquello que, en palabras de
Henry James, se les suele escapar a los lec- La historia de Babel se cuenta en el capítu-
tores: «el hilo en el que están enfiladas las lo undécimo del Génesis. Tras el Diluvio,
perlas, el tesoro enterrado, el dibujo de la los pueblos se desplazaron hacia el
alfombra». Toda biblioteca, como descu- Oriente, a la tierra de Sennaar, y allí deci-
brió Dewey, ha de tener un orden, pero no dieron construir una ciudad y una torre
todo orden es el deseado ni está lógica- que llegara al cielo. «Bajó Yahvéh a ver la
mente estructurado. Hay bibliotecas que ciudad y la torre que habían edificado los
deben su creación a un gusto extravagante, humanos, y dijo Yahvéh: «He aquí que
a donaciones y encuentros casuales, a los todos son un solo pueblo con un mismo
sueños y a los deseos. Pero todas las biblio- lenguaje, y este es el comienzo de su obra.
tecas, por muy caprichosas que sean, o Ahora nada de cuanto se propongan les
estrictas, comparten la voluntad explícita será imposible. Ea, pues, bajemos, y una
de armonizar nuestro saber y nuestra ima- vez allí confundamos su lenguaje, de
ginación, de agrupar y parcelar la informa- modo que no entienda cada cual el de su
ción, de reunir en un lugar nuestra expe- prójimo».» Dios, nos dice la leyenda,
riencia vicaria del mundo y de excluir la inventó la multiplicidad de lenguas a fin de
de otros muchos lectores ya sea por inte- impedir que trabajáramos juntos y que lle-
rés, por ignorancia, por incapacidad o por gáramos a ambicionar su poder. Según el
miedo. Sanedrín, el lugar en donde se erigió la
torre nunca perdió su índole peculiar e
Llegado a este punto, quisiera hacer una incluso hoy quienes pasan por allí olvidan
pausa para considerar estas cualidades todo lo que saben. Hace años, me mostra-
aparentemente contradictorias de las ron un pequeño cerro de escombros al otro
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La biblioteca considerada como ciudad-estado 187

lado de las murallas de Babilonia y me nuestras ambiciones; en 2005, solo la Bi-


dijeron que aquello era el único vestigio de blioteca del Congreso recibía el doble de
lo que había sido Babel. esa cantidad de artículos por año, de los
cuales guardaba para su custodia una can-
La biblioteca de Alejandría era un centro tidad moderada: más o menos cuatrocien-
del saber fundado por los reyes ptolomeos tos mil.)
a finales del siglo III a.C. para seguir mejor
las enseñanzas de Aristóteles. Según el La Torre de Babel se alzaba (mientras se
geógrafo griego Estrabón, quien escribió en mantuvo en pie) como prueba de nuestra fe
el siglo I a.C., la biblioteca podría haber en la unidad del universo. Según la leyen-
contenido los libros personales del filóso- da, a la sombra creciente de Babel, la
fo, legados a uno de sus discípulos, humanidad habitaba un mundo sin barreras
Teofrasto, quien a su vez se los dejaría a lingüísticas y vivía en la creencia de que el
otro, Neleo de Scepsis, quien terminaría cielo les pertenecía tanto como la tierra
siendo uno de los responsables de la crea- firme. La Biblioteca de Alejandría (construi-
ción de la biblioteca. Hasta la fundación da en un terreno tal vez más firme que el de
de la Biblioteca de Alejandría, las bibliote- Babel) se erigió para demostrar lo contrario:
cas de la Antigüedad habían sido coleccio- que el universo contenía una variedad des-
nes privadas de las lecturas de una persona concertante y que esta variedad poseía un
o almacenes gubernamentales en donde se orden secreto. La primera reflejaba nuestra
guardaban los documentos legales y litera- intuición de una sola divinidad, continua y
rios solo con el fin de mantener un registro monolingüe, cuyas palabras las hablaban
oficial. El impulso que llevó a la creación todos tanto en la tierra como en el cielo; la
de estas primeras bibliotecas no fue tanto segunda, la convicción de que cada libro
la curiosidad como la idea de poner a construido con estas palabras constituía en
buen recaudo, y surgió más de la necesi- sí mismo un complejo cosmos, cada libro
dad de consultar aspectos específicos que en su singularidad aspiraba a relacionarse
del deseo fantástico de abarcar todo el con la totalidad de la creación. La Torre de
saber. La Biblioteca de Alejandría reveló Babel se derrumbó en la prehistoria del arte
una nueva imaginación que superó a todas de narrar; la Biblioteca de Alejandría se
las bibliotecas existentes en ambición y alzó cuando las narraciones tomaron la
alcance. forma de libros y se afanó en la búsqueda
de una sintaxis que diera a cada palabra,
Un curioso documento, tal vez apócrifo, cada tablilla, cada pergamino el sitio que
del siglo II a.C., la Carta de Aristeas, recoge era necesario para esclarecerlas. Indefinida,
una historia sobre los orígenes de la Biblio- majestuosa, siempre presente, la arquitec-
teca de Alejandría que simboliza este colo- tura tácita de esa biblioteca infinita sigue
sal sueño. A fin de reunir una biblioteca poblando nuestros sueños de un orden uni-
universal (dice la carta), el rey Ptolomeo I versal. Nunca se ha vuelto a lograr nada
escribió «a todos los soberanos y gober- parecido, aunque otras bibliotecas (incluso
nantes de la tierra» rogándoles que le en- la Web) hayan intentado copiar su asom-
viaran todos los libros, fueran del tipo que brosa ambición. Es el único lugar de la his-
fueran, escritos por autores de toda suerte, toria del mundo que, habiéndose creado
«poetas, prosistas, retóricos, sofistas, doc- para registrarlo todo, del pasado y del futu-
tores y adivinos, historiadores y todos los ro, también haya previsto y almacenado la
demás». Los eruditos consejeros del rey crónica de su propia destrucción y resu-
habían calculado que para reunir en Ale- rrección.
jandría «todos los libros de todos los pue-
blos del mundo» serían necesarios qui- Dividida en áreas temáticas conforme a
nientos mil manuscritos. (El tiempo aumenta unas categorías establecidas por sus biblio-
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188 Educación: el presente es el futuro

tecarios, la Biblioteca de Alejandría devino una gota de agua, el propio rey– tendrán
una multitud de bibliotecas, cada una de un lugar aquí, registrados en las palabras
las cuales insistía en un aspecto de la varie- del poeta, del narrador, del historiador,
dad del mundo. En este lugar (presumían para siempre jamás o, al menos, mientras
los alejandrinos) se mantenía viva la queden lectores que algún día abran la
memoria, toda idea escrita tenía su lugar, página señalada. Hay un verso, una frase
cada lector podía encontrar su propio iti- de una fábula, una palabra en un ensayo
nerario, trazado línea tras línea en libros que justifican mi existencia: si los encuen-
que tal vez todavía no habían sido abier- tro tendré asegurada la inmortalidad. Los
tos, y el propio universo se reflejaba en las héroes de Virgilio, de Herman Melville, de
palabras. Como medida añadida a fin de Joseph Conrad, de la mayor parte de la lite-
llevar a cabo su ambición, el rey Ptolomeo ratura épica hicieron suya esta creencia
decretó que todo libro que llegara al puer- alejandrina. Para ellos, el mundo (al igual
to de Alejandría sería requisado y copiado, que la Biblioteca) está compuesto de una
con la solemne promesa de que el original miríada de historias que conducen, a tra-
sería devuelto (como muchas otras prome- vés de intrincados laberintos, a un momen-
sas reales, esta no siempre se mantuvo y to de revelación que solo los esperaba a
con frecuencia lo que se devolvía era la ellos, aun cuando en ese último momento,
copia). A causa de esta despótica medida, esta se les niegue, como comprende el
los libros reunidos en la Biblioteca llegaron peregrino de Kafka, quien, parado ante las
a ser conocidos como «la colección de los Puertas de la Ley (que tanto y tan extraña-
barcos». mente recuerdan a las puertas de una
biblioteca), descubre en el momento de
Me exaspera no poder decir cómo era la morir que «permanecerán cerradas para
Biblioteca de Alejandría. Parece que a todos siempre, porque solo a ti estaban destina-
los cronistas (aquellos cuyo testimonio ha das». A los lectores no se les garantiza una
llegado hasta nosotros) les parecía superfluo epifanía, como tampoco se les garantizaba
describirla, un orgullo desmedido este, aun- a los héroes épicos.
que comprensible. El geógrafo griego
Estrabón, contemporáneo de Diodoro, des- En nuestra época, una época desprovista
cribió la ciudad de Alejandría en detalle, de sueños épicos –que hemos sustituido
pero misteriosamente ni siquiera menciona por sueños de saqueo–, es la tecnología la
la Biblioteca. «¿Para qué hablar de ella si que crea una ilusión de inmortalidad. La
permanece indeleble en nuestra memoria?», Web, y su promesa de una voz y de un si-
escribía Ateneo de Náucratis, apenas siglo y tio para todo, es nuestro equivalente del
medio después de su destrucción. La mare incognitum, ese mar desconocido
Biblioteca, que quería ser el depósito de la que atraía a los viajeros de la Antigüedad
memoria del mundo, no fue capaz de salva- con su promesa de nuevos descubrimien-
guardar para nosotros su propio recuerdo. tos. Inmaterial como el agua, demasiado
Lo único que sabemos, lo único que queda vasta para la aprehensión de los mortales,
de su inmensidad, de sus mármoles y de sus las extraordinarias cualidades de la Web
rollos de pergamino, son sus diferentes rai- nos llevan a confundir lo inasible con lo
sons d’être. eterno. Como el mar, la Web es volátil: un
70% de sus comunicaciones duran menos
Una razón contundente era la búsqueda de de cuatro meses. Su virtud (su virtualidad)
la inmortalidad propia del antiguo Egipto. consiste en suponer un presente constante,
Si se puede reunir y preservar bajo un solo algo que para los sabios medievales consti-
techo una imagen del cosmos (tal como tuía una de las definiciones del infierno. La
debía de pensar el rey Ptolomeo), todos los Biblioteca de Alejandría y quienes en ella
detalles de esa imagen –un grano de arena, estudiaron, sin embargo, nunca confundie-
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La biblioteca considerada como ciudad-estado 189

ron la naturaleza real del pasado; sabían do para dar lugar a un hermoso libro», es
que era la fuente de un presente siempre decir, a un solo libro, cualquier libro, una
cambiante, en el cual nuevos lectores en- destilación o compendio del mundo que
traban en contacto con libros antiguos, los ha de abarcar todos los demás libros. De
cuales se hacían nuevos en el proceso de esta manera, ciertos libros prefiguran otros,
lectura. Cada lector existe a fin de garanti- como la Odisea anuncia las aventuras de
zar una modesta inmortalidad a un libro Jack Kerouac y la historia de Dido prevé la
determinado. La lectura es, en este sentido, de Madame Bovary; o son un eco de ellos,
un ritual de renacimiento. como las sagas de Faulkner contienen los
destinos de la Casa de Atreo y las peregri-
Pero la Biblioteca de Alejandría se estable- naciones de Bouvier rinden un homenaje a
ció para algo más que inmortalizar. Iba a los viajes de Ibn Jaldún.
registrar todo lo que había sido registrado
o era susceptible de serlo, y estos registros Pero la Biblioteca de Alejandría era, sobre
se compendiarían en otros, en una secuen- todo, un lugar para la memoria, una
cia infinita de lecturas y glosas que a su memoria necesariamente imperfecta. «Lo
vez engendrarían nuevas glosas y nuevas que la memoria tiene en común con el
lecturas. Sería un taller de lectura y no solo arte», escribía Joseph Brodsky en 1985, «es
un lugar en el que se preservaran los libros la habilidad para seleccionar, el gusto por
ilimitadamente. A fin de llevarlo a cabo, el detalle». Por elogiosa que le pueda pare-
los reyes ptolomeos invitaron a los sabios cer al arte esta observación (al de la prosa
más famosos de muchos países –como en particular), a la memoria le parecerá
Euclides y Arquímedes– a establecer su insultante. Sin embargo, es un insulto
residencia en Alejandría, remunerándolos merecido. La memoria contiene detalles
generosamente y no exigiéndoles nada a precisos, pero no la imagen general; lo más
cambio, salvo que hicieran uso de los teso- destacado, si se quiere, pero no todo el
ros de la Biblioteca. Así, estos lectores espectáculo. La convicción de que en cier-
especializados podrían llegar a conocer un to sentido nuestra memoria lo abarca todo,
gran número de textos, que leerían y con- precisamente la misma que permite que la
densarían, produciendo compendios críti- especie continúe viviendo, carece de fun-
cos para las generaciones futuras, quienes damento. A lo que más se parece la memo-
a su vez sintetizarían estas lecturas en nue- ria es a una biblioteca desordenada alfabé-
vos compendios. Una sátira del siglo III ticamente y en la que no constan las obras
a.C., de Timón de Fliunte, describe a estos completas de nadie.
sabios con el nombre de charakitai, «escri-
torzuelos», y dice que «en la populosa tie- Cumpliendo el remoto objetivo de la
rra de Egipto, muchos charakitai bien ali- Biblioteca de Alejandría, todas las bibliote-
mentados garabatean en los papiros mien- cas que le sucedieron han reconocido esta
tras discuten incesantemente en la jaula de función mnemotécnica imperfecta. Toda
las Musas». biblioteca, por el mero hecho de existir, da
a los lectores una idea de en qué consiste
En el siglo II, y como resultado de las reco- verdaderamente su labor como lectores:
pilaciones y compendios alejandrinos, se luchar contra los rigores del tiempo por el
establecieron unas normas epistemológi- procedimiento de traer al presente frag-
cas de lectura, conforme a las cuales «los mentos del pasado. Les permite asomarse,
textos más recientes sustituyen a los ante- aunque solo sea fugazmente, secretamen-
riores, puesto que se supone que los con- te, a las mentes de otros seres humanos y,
tienen». Siguiendo esta interpretación y a través de las historias que reúne para su
más próximo a nuestro tiempo, Stéphane estudio, les otorga cierto conocimiento de
Mallarmé sugería que «el mundo fue crea- su propia condición. Sobre todo les dice a
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190 Educación: el presente es el futuro

los lectores que su tarea, su arte, consiste da de estas con Egipto. Y no solo griegas.
en el poder de recordar, activamente, gra- Mediante la recopilación de libros de pasa-
cias al auxilio de la página, momentos dos varios, los bibliotecarios esperaban in-
selectos de la experiencia humana. Esta fue fundir en sus lectores un conocimiento de
la gran práctica inaugurada por la Biblio- las raíces inextricablemente unidas y de las
teca de Alejandría. Por eso, cuando siglos ramas entrelazadas de la cultura humana,
después, en Alemania, se sugirió que se un conocimiento que se podría definir
levantara un monumento en recuerdo de como «formación de la atención» (así lo
las víctimas del Holocausto, la propuesta haría mucho más tarde Simone Weil). A
más inteligente (que desgraciadamente no este fin, se formaron para prestar atención
sería la que se elegiría) fue construir una al mundo que había allende sus fronteras,
biblioteca. reuniendo e interpretando la información,
ordenando y catalogando toda suerte de li-
En cuanto espacio público, sin embargo, la bros, tratando de relacionar textos diferen-
Biblioteca de Alejandría era una paradoja: tes y de transformar así el pensamiento por
un edificio destinado a un arte esencial- la vía de la asociación.
mente privado (la lectura) que pasaría a
ejercerse de una forma comunitaria. Bajo Alojando el mayor número posible de
su techo, los sabios y estudiosos compartí- libros bajo un solo techo, los bibliotecarios
an una ilusión de libertad, convencidos de de Alejandría pretendían asimismo prote-
que el reino entero de la lectura estaba a su gerlos del riesgo de destrucción que corrí-
disposición. En la realidad, sus elecciones an si se dejaban en manos que considera-
se veían obstaculizadas de varias maneras: ban menos cuidadosas (un argumento que
por la estantería (abierta o cerrada) en la hoy han adoptado muchos museos y
que se encontrara el libro, por la sección bibliotecas occidentales, como lo demos-
de la biblioteca en la que había sido cata- tró la reciente polémica que suscitó el lla-
logado, por la idea de privilegio que entra- mado Evangelio de Judas). Así, además de
ñaban las salas reservadas o las coleccio- constituir un símbolo de la facultad huma-
nes especiales, por generaciones de biblio- na para pensar y actuar, la Biblioteca se
tecarios cuya ética y cuyos gustos habían convirtió en un monumento construido
dado forma a la colección, por las líneas con la intención de vencer a la muerte, la
directrices oficiales basadas en aquello cual, como nos dicen los poetas, pone fin
que los reyes ptolomeos consideraban a la memoria.
«adecuado» o «valioso», por normativas
burocráticas cuyas razones de existir se No obstante, a pesar de la dedicación de
habían perdido en las mazmorras del tiem- sus gobernantes y bibliotecarios, la
po, por consideraciones de presupuesto, Biblioteca de Alejandría desapareció. Al
tamaño y disponibilidad. igual que apenas sabemos nada sobre el as-
pecto que tenía cuando la construyeron,
Los ptolomeos y sus bibliotecarios eran sin tampoco sabemos nada seguro sobre su
duda conscientes de que la memoria era desaparición, súbita o gradual. Las diferen-
poder. Hecateo de Abdera, en su libro de tes historias que narran su final son bien co-
viajes, un relato semi-ficticio titulado Egyp- nocidas. Según Plutarco, durante la estan-
tiaca, había afirmado que la cultura griega cia de Julio César en Alejandría, en el año
debía su existencia a Egipto, cuya cultura 47 a.C., un incendio en el Arsenal se pro-
era más antigua y moralmente muy supe- pagó y «puso fin a la gran Biblioteca», pero
rior. Pero no bastaba con esa simple afir- su crónica es defectuosa. Otros historiado-
mación, y los bibliotecarios de Alejandría res (Dión Casio y Orosio) sugerían que el
se aplicaron a formar una vasta colección fuego de César no destruyó la biblioteca,
de obras griegas a fin de confirmar la deu- sino unos cuarenta mil volúmenes almace-
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La biblioteca considerada como ciudad-estado 191

nados cerca del Arsenal, donde posible- tar su propia muerte. Una biblioteca que
mente esperaban a ser enviados a Roma. crece constantemente requiere una sede
Casi siete siglos después, se ofreció otro po- cada vez mayor y puede llegar a tener unas
sible final. Una crónica cristiana, extraída dimensiones de pesadilla. Cuenta la leyen-
de la Crónica de los Sabios de Ibn al-Kifti y da que una médium le dijo a Sarah
hoy muy desacreditada, culpaba de la des- Winchester, la viuda del famoso fabricante
trucción al general musulmán Amr ibn al- de armas cuyo rifle «conquistó el Oeste»,
As, quien, tras tomar Alejandría en el año que mientras no parara la construcción de
642 d.C., habría ordenado al califa Omar I su casa californiana, lograría mantener a
que quemara el contenido de la Biblioteca. raya a los fantasmas de los indios muertos
Los libros, conforme al narrador cristiano, a consecuencia del rifle fabricado por su
se emplearon para alimentar las calderas de difunto marido. La casa creció y creció,
los baños públicos; solo se salvaron del fue- como algo onírico, hasta que sus ciento
go las obras de Aristóteles. sesenta habitaciones cubrían dos hectáreas
y media; este monstruo todavía es visible
Históricamente, a la luz del día, el fin de la en el corazón del Silicon Valley. Toda
Biblioteca sigue siendo tan nebuloso como biblioteca es víctima de esta necesidad de
su aspecto real; históricamente, la Torre de crecer a fin de calmar nuestros fantasmas
Babel, de haber existido, no fue sino una literarios, de la necesidad de diversificarse
empresa inmobiliaria fracasada, aunque y abarrotarse hasta que en un último día
no por ello menos ambiciosa. Como mitos, inconcebible incluya todos los volúmenes
sin embargo, en la imaginación nocturna, jamás escritos sobre todos los temas imagi-
la solidez de ambos edificios es impecable. nables.
Podemos admirar la mítica torre, alzándo-
se ante nuestros ojos para demostrar que Este aspecto monstruoso del mito de la
merece la pena intentar lo imposible, aun- Biblioteca de Alejandría ha dado origen a
que el resultado sea devastador; podemos muchos relatos aleccionadores. Una tibia
verla emerger, cual fruto de una sociedad tarde a finales del siglo XIX, dos funciona-
unánime, invasora, semejante a un hormi- rios de mediana edad se conocieron en un
guero; podemos presenciar su final en la banco del Boulevard Bourdon de París e
dispersión de sus individuos, cada cual en inmediatamente se hicieron grandes ami-
el aislamiento de su propio círculo lingüís- gos. A través de su amistad, Bouvard y
tico. Podemos deambular entre las estante- Pécuchet descubrieron que compartían un
rías abarrotadas de la Biblioteca de mismo interés: la búsqueda del saber uni-
Alejandría, que reúnen toda la imagina- versal. A fin de alcanzar este ambicioso
ción y todo el saber; podemos ver en su objetivo, comparado con el cual el de los
destrucción un aviso de que todo lo que reyes ptolomeos resulta de una modestia
reunimos se perderá, pero también de que maravillosa, intentaron leer todo lo que
gran parte de ello se puede volver a reco- encontraran en todas las ramas del conoci-
pilar; podemos aprender de su maravillosa miento humano y seleccionar los hechos y
ambición que lo que era la experiencia de las ideas más sobresalientes, una empresa
un hombre se transforma, por la alquimia que, claro está, no tenía fin. Bouvard y
de las palabras, en la experiencia de todos, Pécuchet se publicó, como cabía esperar,
y que esa experiencia, destilada de nuevo, inacabada, en 1880, un año después de la
puede servirle a cada lector individual para muerte de Flaubert, pero no antes de que
un fin secreto y particular. los dos valientes exploradores se hubieran
leído muchas bibliotecas especializadas en
El mito de Alejandría, uno de los más resis- agricultura, literatura, ganadería, medici-
tentes, también nos enseña que una biblio- na, arqueología y política, siempre con
teca ha de imponerse unos límites o decre- unos resultados decepcionantes. Los dos
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192 Educación: el presente es el futuro

payasos de Flaubert descubrieron algo que decía, no le permitía ver la cara de la per-
siempre hemos sabido, pero no llegamos a sona con la que estaba hablando. «Me
creernos: que la acumulación de conoci- parece que estoy hablando con un fantas-
miento no es conocimiento. ma», explicaba.

La ambición de Bouvard y Pécuchet es hoy El texto electrónico que no necesita la


casi una realidad, por supuesto, gracias a página de papel puede acompañar amisto-
la Web, donde todo el conocimiento del samente a la página de papel que no nece-
mundo parece encontrarse ahí, haciéndo- sita electricidad; no tienen por qué excluir-
nos señales luminosas tras la pantalla-sire- se a la hora de servirnos mejor. La imagina-
na. Borges, quien una vez imaginó la ción humana no es monógama, ni necesi-
biblioteca de todos los libros posibles, tam- ta serlo; no tardaremos en ver nuevos ins-
bién creó un personaje que, a semejanza trumentos al lado de los PowerBooks que
de Bouvard y Pécuchet, intenta compilar ahora vemos al lado de nuestros libros en
una enciclopedia universal tan completa la biblioteca multimedia. Sin embargo, hay
que nada quedara excluido de ella. Al una diferencia. Si la Biblioteca de
final, al igual que sus predecesores france- Alejandría era el símbolo de nuestra ambi-
ses, fracasa en su intento, pero no del todo. ción de omnisciencia, la Web lo es de
La misma tarde en la que decide abando- nuestra ambición de omnipresencia: la
nar su gran proyecto, alquila una calesa y biblioteca que contenía todo se ha conver-
se da un paseo por la ciudad. Ve muros de tido en la biblioteca que contiene cual-
ladrillo, gente corriente, casas, un río, un quier cosa. Alejandría pensaba que era el
mercado, y siente que en cierta medida centro de un círculo delimitado por el
todas estas cosas son obra suya. Se da mundo conocido; la Web, como la defini-
cuenta entonces de que su proyecto no era ción de Dios que se empezó a dar en el
imposible, sino redundante. La enciclope- siglo XII, se considera a sí misma un círcu-
dia universal, la biblioteca universal, exis- lo cuyo centro está en todas partes y su cir-
te, y es el mundo. cunferencia en ninguna. La sociedad
actual acepta el libro como un dato cono-
Como nos lo demuestra el mito de la cido, pero, con la mayor condescendencia,
Biblioteca de Alejandría, esta ambición no ve en el acto de leer –antaño considerado
es nueva. Siempre hemos querido recordar útil e importante, así como potencialmente
más y creo que seguiremos tejiendo redes peligroso y subversivo– un pasatiempo, un
para atrapar más y más palabras, en la lento pasatiempo ineficaz que no aporta
esperanza de que en su mera acumula- nada al bien común. Leer hoy no es más
ción, ya sea en un libro o en una pantalla, que un acto secundario; y el gran depósito
encontraremos un sonido, una frase, una de nuestra memoria y de nuestra experien-
idea formulada que constituirá una res- cia, la biblioteca, ha dejado de ser una
puesta. Todas las nuevas tecnologías pre- entidad viva para quedar relegada a la con-
sentan ventajas sobre sus predecesoras, dición de molesto almacén.
pero necesariamente carecen de algunos
de los atributos de aquéllas. No aprecia- Y, sin embargo, aunque el libro ya no
mos lo que conocemos o aquello con lo ocupa un lugar en el centro simbólico de
que estamos familiarizados, aun cuando nuestra sociedad, el nuevo sentido de infi-
también sea fuente de consuelo; y descon- nitud creado por la Web no ha menoscaba-
fiamos de lo desconocido. Mi abuela, naci- do aquel viejo sentido de infinitud que ins-
da en la campiña rusa a finales del siglo piraban las antiguas bibliotecas: simple-
XIX, temía utilizar ese nuevo invento llama- mente le confiere una especie de intangibi-
do teléfono cuando lo instalaron en su lidad tangible. Llegarán nuevas técnicas de
barrio de Buenos Aires, porque, según recopilación de la información, compara-
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La biblioteca considerada como ciudad-estado 193

das con las cuales la Web nos parecerá de permitirnos concebirlo», y asimismo
algo cotidiano y acogedor en su inmensi- nos ofrece la posibilidad de tener una
dad, como los antiguos edificios que en su experiencia, un conocimiento y una
día alojaban las bibliotecas nacionales de memoria de algo intuido en un cuento o
París y Buenos Aires, Beirut y Salamanca, adivinado tras una reflexión poética o filo-
Londres y Seúl. sófica.

Y, sin embargo, las bibliotecas de madera y San Juan, en un momento de confusión,


papel, así como las bibliotecas de fantas- nos recomienda que no amemos el mundo
males pantallas luminosas, son una prueba ni las cosas que hay en el mundo, porque
de nuestra arraigada creencia en un orden «todo lo que hay en el mundo –la concu-
intemporal, trascendental, que intuimos o piscencia de la carne, la concupiscencia
percibimos vagamente. Durante la insu- de los ojos y la jactancia de las riquezas–
rrección checa contra los Nazis de mayo no viene del Padre, sino del mundo». Esta
de 1945, cuando las tropas rusas estaban recomendación es en el mejor de los casos
entrando en Praga, la bibliotecaria Elena una paradoja. Nuestra herencia, humilde y
Sikorskaja, hermana de Nabokov, se dio sorprendente, es el mundo y solo el
cuenta de que algunos de los oficiales mundo, cuya existencia comprobamos (e
nazis que en ese momento preparaban su investigamos) constantemente contándo-
retirada no habían devuelto los libros que nos historias sobre él. La sospecha de que
habían sacado de la biblioteca en la que nosotros y el mundo fuimos creados a ima-
trabajaba. Ella y otra colega decidieron gen y semejanza de algo maravilloso y
reclamarles los volúmenes extraviados, y caóticamente coherente, fuera por com-
se lanzaron a una misión de rescate por las pleto de nuestro alcance y de lo cual tam-
mismas calles por las que avanzaban victo- bién somos parte; la esperanza de que
riosos los tanques rusos. «Llegamos a la nuestro cosmos explosionado y nosotros,
casa de un piloto alemán que nos devolvió el polvo de sus estrellas, tenemos un senti-
los libros sin inmutarse», le escribía a su do y un método inefables; la delicia de
hermano unos meses después. «Pero ahora contar una y otra vez esa vieja metáfora
no te permiten cruzar la calle mayor, y hay del mundo, según la cual el mundo es un
alemanes en todas las esquinas armados libro que leemos y en el que nosotros tam-
con metralletas», se quejaba más adelante. bién somos leídos; la idea de que lo que
En medio de la confusión y el caos, le podemos conocer de la realidad son ima-
pareció importante intentar preservar en lo ginaciones que construimos con lenguaje:
posible el precario orden de la biblioteca. todo ello encuentra su manifestación
material en ese autorretrato que llamamos
Pero este es un orden que, pese a todo su biblioteca. Y nuestro amor por ella y la
atractivo, debemos considerar con cautela. concupiscencia con la que deseamos ver
Por atractivo que nos resulte el sueño de un más de ella y la manera en la que nos jac-
universo conocible construido con papel y tamos de sus logros cuando deambulamos
de un cosmos coherente hecho con pala- entre sus estantes llenos de unos libros que
bras, ninguna biblioteca, ni siquiera la más nos prometen más y más delicias, son
colosal en sus proporciones o la más ambi- algunas de las pruebas más felices y más
ciosa e infinita en su alcance, podrá ofre- conmovedoras de que, a pesar de todas las
cernos jamás un mundo «real», en el senti- desgracias y de todas las penas de esta
do en el que es real el mundo cotidiano de vida, tenemos fe en la existencia de un
sufrimiento y felicidad. Lo que nos ofrece, método en la locura, una fe más íntima,
en su lugar, es una imagen asimilable de más consoladora y, tal vez, más redentora
ese mundo real, una imagen que (en pala- de lo que podría desearnos cualquier celo-
bras de Jean Roudaut) «tiene la amabilidad sa deidad.
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194 Educación: el presente es el futuro

Responde esto a mi pregunta inicial: ¿Por búsqueda». La historia de cualquier biblio-


qué lo hacemos? En parte. Solo en parte. teca comenzó ciertamente con encuentros:
el encuentro con los libros en cualesquiera
La Biblioteca de Alejandría, implícita en que sean sus formas, rollo, códice o disco;
las narraciones de los viajeros y en las cró- el encuentro con el lugar que los va a alo-
nicas de los historiadores, reinventada en jar; el encuentro con la forma de trabajar
los relatos y en las fábulas, ha llegado a con ellos en el espacio asignado. Pero si la
representar el enigma de la identidad historia debe concluir con una búsqueda, la
humana, que, de un estante a otro, se plan- pregunta ha de ser: una búsqueda ¿de qué?
tea la misma pregunta: «¿Quién soy?» En la
novela Die Blendung (Auto de Fe) de Elias Northrop Frye observó una vez que si hu-
Canetti (1935), Peter Kien, el académico biera presenciado el nacimiento de Cristo
que en las últimas páginas se prende fuego probablemente no habría oído cantar a los
junto con sus libros cuando siente que no ángeles: «Lo creo porque ahora no los oigo
puede soportar la intromisión del mundo y no hay razón para suponer que hayan de-
exterior, encarna a todos los herederos de jado de cantar». Así, cuando creamos una
la Biblioteca, a todos y cada uno de los biblioteca no lo hacemos buscando una re-
lectores cuyo ser está enredado en los velación, pues todo lo que se nos pueda
libros que posee y que, al igual que los revelar estará necesariamente limitado por
antiguos eruditos de Alejandría, ha de con- lo que somos capaces de oír y de com-
vertirse en polvo en la noche cuando des- prender. Ni tampoco un saber fuera del
aparezca la biblioteca. En parte, creamos que, de alguna forma secreta, ya tenemos.
bibliotecas para saber quiénes somos. Ni una iluminación, a la que, razonable-
mente, no podemos aspirar. Ni una expe-
Pero sin duda esto no es todo. Hay todavía riencia, dado que, a fin de cuentas, solo
otra pregunta. podemos ser conscientes de lo que ya está
en nosotros. ¿Qué buscamos, entonces, en
En su novela La flor azul, Penelope nuestras perseverantes bibliotecas?
Fitzgerald dice: «Si una historia comienza
con un encuentro, debe terminar con una Consuelo, tal vez. Tal vez, consuelo.
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La ciudad como archivo:


transformaciones urbanas
contemporáneas y
la posibilidad de la política

Vyjayanthi Rao

Vyjayanthi Rao es profesora asociada de Antropología y


Relaciones Internacionales en The New School for Social
Research, en Nueva York. Es doctora en Antropología Socio-cultu-
ral por la universidad de Chicago y trabajaba como profesora aso-
ciada, con una beca post-doctoral, en la Universidad de Yale antes
de unirse al equipo de The New School.

Su trabajo de investigación se centra en la globalización, el de-


sarrollo y las ciudades y, en especial, en los problemas relaciona-
dos con infraestructuras, violencia, memoria y las políticas cultu-
rales de la modernidad en Asia Meridional en los períodos con-
temporáneo y colonial. En la actualidad centra su investigación en
la infraestructura urbana contemporánea de la ciudad de Mumbai
(Bombay) y en el impacto de los procesos internacionales en el
futuro urbano de esta ciudad. Ha publicado varios artículos basa-
dos en esta investigación en diversas revistas y diarios especializa-
dos como Public Culture y Built Environment, además está traba-
jando en un manuscrito que se publicará en forma de libro, con el
título «Globalization and the Speculative Ethic: Space, Violence
and Subjectivity in Post-Industrial Mumbai».
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La ciudad como archivo: transformaciones urbanas


contemporáneas y la posibilidad de la política

«Supongamos ahora … que Roma no fuese archivos como con el modo en el que
un lugar de habitación humana, sino un entendemos la ciudad contemporánea.
ente psíquico con un pasado no menos
rico y prolongado, en el cual no hubiera La ciudad moderna es fundamentalmente
desaparecido nada de lo que alguna vez un grupo de desconocidos que supera los
existió y donde junto a la última fase evo- límites de cualquier forma singular de
lutiva subsistieran todas las fases anterio- identidad y pertenencia. De aquí que la
res… Si pretendemos representar espacial- cuestión sobre cuál es el tipo de archivo
mente la sucesión histórica, solo podremos que le corresponde a la ciudad como espa-
hacerlo mediante yuxtaposiciones en el cio demográfico esté básicamente relacio-
espacio, pues este no acepta dos conteni- nada con el problema de pertenencia a la
dos distintos... Su única justificación es la ciudad y con la determinación de los dere-
de mostrarnos cuán lejos nos encontramos chos sobre la propia ciudad. Sin embargo,
de poder captar las características de la puesto que la ciudad reúne a grupos dispa-
vida psíquica mediante la representación res de personas, también es necesario tener
descriptiva.» Sigmund Freud, El malestar en cuenta que la ciudad, entendida como
en la cultura. medio puede hacer las veces de un archi-
vo, que crea conexiones entre sus residen-
tes de forma activa, en lugar de ser un
Ciudades y archivos mero reflejo de los mismos. En este artícu-
lo, voy a tener en cuenta estos dos aspec-
Comprender la relación existente entre la tos, a través de los que es posible elaborar
ciudad y el archivo plantea numerosas la idea de la ciudad como archivo. En rea-
paradojas interesantes, a las que ya había lidad, están íntimamente conectados y, tal
hecho referencia Freud en sus reflexiones y como he sugerido antes, tienen relación
sobre Roma. La cuestión que se presenta tanto con el modo en el que entendemos
de una forma más directa es la de la yuxta- las ciudades contemporáneas como con la
posición de varias fases en el tiempo y las manera en la que entendemos los archivos.
posibilidades de representar estas fases y
las experiencias históricas que suponen en
términos espaciales. En su nivel más funda- La metrópolis como medio
mental, los archivos cuentan con conexio-
nes profundas e históricas con la memoria No se puede negar que la experiencia
y, en concreto, con las formas autorizadas urbana contemporánea está profundamen-
de memoria. Las características formales te mediatizada, condicionada, sobre todo,
de los archivos suponen lenguajes a través por la difusión de imágenes cinemáticas,
de los que se constituye la memoria de los así como por otros tipos de imágenes y
diferentes grupos de personas. En este con- estímulos sensoriales. El artículo funda-
texto, situar a la ciudad como un tipo de mental de Georg Simmel, «La metrópolis y
archivo plantea numerosos retos éticos y la vida mental», escrito a principios del
filosóficos relacionados tanto con el modo siglo XX, ya exploraba el impacto sensorial
en el que entendemos la naturaleza de los de la ciudad en el residente urbano, en su
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198 Educación: el presente es el futuro

percepción del espacio, el tiempo y el con- También afectan de manera profunda a la


cepto de su propia persona. «El fundamen- personalidad urbana. Fundamentalmente,
to psicológico sobre el que se alza el tipo ponen en duda el papel de la memoria en
de individualidades urbanitas», escribe el contexto de la identidad urbana. Lo que
Simmel, «es el del acrecentamiento de la Simmel entendió por metrópolis subraya la
vida nerviosa, que tiene su origen en el idea de que la ciudad es un tipo de medio
rápido e ininterrumpido intercambio de que satura la vida de sus residentes. Este
estímulos internos y externos.» La metró- espacio de saturación es objeto de rápidos
polis es tanto la causa como el efecto de cambios y transformaciones de los estímu-
las formas que han adoptado las relaciones los y, por este motivo, está relacionado con
sociales en los tiempos modernos, en par- las formas de interacción social y la repro-
ticular, de la transformación de las relacio- ducción de formas socio-espaciales dentro
nes sociales en relaciones de cálculo. de la ciudad, mejor entendida como
Simmel escribe que, «las relaciones y los «lugar».
intereses del residente urbano típico son
tan variadas y complejas que, especial- En la mayoría de los razonamientos lógicos
mente como resultado de la confluencia de se relaciona a los archivos directamente
tanta gente con preocupaciones tan dispa- con la conservación de algunas partes del
res, sus actividades se engarzan entre sí pasado que, colectivamente, son conside-
formando un solo organismo con múltiples radas importantes. En el caso de la metró-
miembros.» Para Simmel, entender la polis, fundada sobre el problema de la
metrópolis como un medio es fundamental constante novedad y las experiencias tem-
para su teoría del desarrollo del tipo de porales, así como sobre la breve duración
personalidad metropolitana. del vínculo entre los residentes de la ciu-
dad, la propia noción del archivo resulta
La forma metropolitana en sí misma equi- problemática. Sin embargo, siempre se ha
vale a la economía del dinero y, por lo luchado contra este sentido de brevedad
tanto, se convierte en un tipo de medio en el tiempo y transición suscitado por la
muy particular dentro del que se negocian «metrópolis como medio».
las relaciones sociales. «La persona,» escri-
be Simmel, «no termina con los límites de Esta resistencia se vuelve más evidente en
su cuerpo o del área que comprende su los debates sobre el espacio y la creación de
actividad inmediata; sino más bien, es el lugar o la forma socio-espacial más signifi-
propio rango de la persona, el que se cons- cativa, creando un nuevo concepto de la
tituye por la suma de efectos que emanan ciudad como archivo. En este caso, diferen-
de él en el tiempo y en el espacio. De la tes agentes distribuyen la creación de un ar-
misma manera una ciudad consiste en la chivo a través de actos deliberados de con-
totalidad de efectos que se extienden más servación y conmemoración para, así,
allá de sus confines inmediatos.» Estos garantizar su lugar dentro del latir de la ciu-
efectos, conectados a la avanzada división dad. Los actos de destrucción deliberada
económica del trabajo, pueden considerar- también se utilizan cada vez más a modo de
se un tipo de archivo a través del que estrategia en la creación de archivos. En
queda constituida la metrópolis moderna y efecto, la conservación histórica puede en-
sus residentes. Las «impresiones internas y tenderse como un acto de destrucción y
externas» que ofrece la metrópolis no como un acto de conservación, tal y como
poseen una importancia determinada de explicaré más adelante. En la comprensión
antemano sino que, en lugar de eso, traba- del concepto de la «metrópolis como me-
jan para producir conexiones entre los resi- dio», que crea intercambios sociales, el ar-
dentes, independientemente de lo tempo- chivo se convierte en un concepto emergen-
rales y frágiles que estas puedan ser. te, un principio de orden para los estímulos
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La ciudad como archivo: transformaciones urbanas contemporáneas y la posibilidad de la política 199

que se utilizará para imaginar las futuras Sin embargo, la importancia de la conser-
transacciones y que será una noción presen- vación histórica en el mundo contemporá-
te en lugar de un concepto concreto del pa- neo está abierta a debate. Tal y como el so-
sado que ha sido considerado de cierta im- ciólogo Ackbar Abbas ha expuesto en varios
portancia y ha sido elegido para su artículos sobre Shanghái, la conservación
conservación. Esta idea de la ciudad como histórica cumple una función que no es tan-
archivo está siempre en conflicto –en oca- to la de fraguar una memoria colectiva
siones es un conflicto productivo y en otras como la de reconciliar y naturalizar el cam-
resulta corrosivo– con la idea de ciudad bio. Los políticos, urbanistas y promotores
como archivo que surge en actos de conser- inmobiliarios venden a los ciudadanos y a
vación y estrategias cuyo fin es inscribir el los turistas la «imagen-ciudad» creada por
espacio de acuerdo a unos programas socia- estos actos de conservación, como una
les y políticos concretos. Ahora haré referen- fuente de ingresos generados a través del tu-
cia a la forma construida como otro sitio en rismo de masas, los festivales, los alquileres,
el que la ciudad surge como archivo. etc. En lugares como Mumbai (Bombay),
donde, en la actualidad, se están llevando
a cabo transformaciones de gran importan-
Conservación y destrucción cia en un intento de convertirla en una ciu-
dad de «primera categoría internacional»,
Los entornos urbanos siempre están en tran- el naciente movimiento de conservación del
sición, se han ido completando de forma patrimonio histórico sigue estando domina-
gradual mediante añadidos al tejido cons- do por los ciudadanos de la elite social.
truido de la ciudad, a través de iniciativas Debido a una legislación extremadamente
de nuevas infraestructuras y, cada vez más, particular en cuanto al control de los alqui-
con la reurbanización. En el momento ac- leres, que se promulgó hace casi seis déca-
tual, una transición como esta significa vi- das, gran parte de los barrios más antiguos
talidad y la ausencia de cambio y, en oca- de la ciudad se encuentran en pésimo esta-
siones, los cambios radicales significan do. Sin embargo, la misma legislación evi-
incluso estancamiento. De este modo, las ta el desalojo y el desahucio de los antiguos
ciudades más «vitales» hoy en día, como inquilinos que pagan la misma renta desde
Dubai, Shanghái y Pekín parecen estar en la década de 1940 y ello, de hecho, ha de-
perpetuo movimiento. Su superficie está cu- tenido la reurbanización de estos barrios.
bierta por zonas en construcción y, en el
caso de Pekín y Shanghái, también por Aunque los promotores inmobiliarios y los
abundantes zonas de demolición. En otras políticos han descubierto recientemente la
ciudades, como es el caso de Beirut, que manera de subvertir todas estas normativas
han sido destruidas en repetidas ocasiones y de obtener los permisos para demoler una
por la guerra, el proceso de reconstrucción serie de edificaciones del siglo XIX y princi-
provoca debates sobre cuestiones de patri- pios del siglo XX, el estado de estos barrios
monio histórico y conservación. Sin embar- también ha generado un importante debate
go, incluso si una ciudad no se ve sometida sobre la cuestión de la conservación. Al ser
a transformaciones drásticas por culpa de la ejemplos de los primeros intentos arquitec-
guerra o de la inversión financiera, la con- tónicos autóctonos, populistas y locales en
servación del tejido histórico modifica inva- una ciudad colonial, estos barrios han al-
riablemente el entorno construido de la ciu- bergado generaciones enteras de familias de
dad al alterar su atmósfera y significado. La Mumbai con profundas conexiones históri-
conservación se lleva a cabo como un me- cas y raíces en la ciudad. Sin embargo, en
dio a través del que se puede crear una me- la actualidad estos ciudadanos se encuen-
moria colectiva, al señalar determinados lu- tran atrapados en una situación paradójica
gares como sitios de importancia. al estar ocupando algunos de los inmuebles
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200 Educación: el presente es el futuro

más caros del mundo, situados muy cerca formaciones del entorno construido trasmi-
del distrito financiero en el centro de la ciu- ten otro tipo de señales. En estas últimas
dad, mientras que al mismo tiempo ven ciudades, la arquitectura a menudo se con-
como rápidamente se les priva del derecho vierte en una herramienta monumental, en
a decidir en medio del ambicioso proceso un intento de obtener una respuesta de un
de reurbanización que convertirá el antiguo mundo nuevo, fraguado por las fuerzas de
puerto y la zona comercial de la ciudad en la globalización contemporánea. ¿Qué
un centro internacional de servicios. tipo de señales emiten estos paisajes urba-
nos nuevos y monumentales? En el contex-
Dentro de este contexto, las prácticas de to de las rápidas alteraciones de la fisono-
conservación equivalen a lo que Mustansir mía urbana que cada vez más está hacien-
Dalvi, un arquitecto afincado en Mumbai, do que distintas ciudades se asemejen en
calificó de manera evocadora como «euge- apariencia, la especificidad cultural, mar-
nesia arquitectónica» o como la congela- cada por el entorno construido, se ha pues-
ción del entorno construido para corrobo- to en entredicho.
rar una imagen que se considera «auténtica
desde un punto de vista objetivo». Sin em- Si los archivos se asocian con la creación y
bargo, esta forma de eugenesia es en gran la difusión de formas concretas a modo de
medida la imposición de una visión y esté- significantes de un pasado ausente, la falta
tica concretas, basándose en alegaciones de de especificidad cultural marcada por la fi-
autenticidad que es fácil rebatir y que no sonomía urbana complica el proyecto de
tienen en cuenta la historia real de estos ba- imaginar la ciudad como un archivo, al me-
rrios. Los conservacionistas, que utilizan el nos a nivel de la forma construida. Estos
entorno construido a modo de guía, asocian nuevos paisajes urbanos están trasmitiendo
estos barrios con determinadas comunida- nuevos tipos de señales relacionadas con la
des, incluso cuando las pruebas empíricas aparición, la declaración y la resistencia a
demuestran la cohabitación de múltiples la integración global de la cultura. De he-
comunidades en estas zonas. Es por esto cho, incluso es posible sostener que proyec-
que las estrategias de conservación a menu- tos monumentales de construcción, como
do se convierten en proyectos de limpieza los que se están llevando a cabo en Pekín
étnica y terminan por borrar la contribución para las Olimpiadas, reflejan la intención de
de ciertos grupos a la creación de la ciudad. conseguir un nuevo tipo de hermetismo cul-
De este modo, se difunden las narrativas au- tural, utilizando un lenguaje internacional
torizadas, basadas en la llamada experien- de diseño y estilo. La pregunta es cómo
cia histórica de ciertos especialistas. Este puede la ciudad surgir como archivo, como
proceso representa una de las maneras en un archivo que trasmita unas señales cultu-
las que el pasado queda atrapado en el pro- rales concretas, en contextos tan diversos
ceso de eliminación al recurrir a la narrati- como son las ciudades asiáticas, ciudades
va autorizada. El entorno construido se con- como Mumbai, Beirut, Shanghái, Pekín y
vierte en un archivo en el que se consigue Dubai, que he descrito en esta sección. Para
silenciar de forma eficaz los múltiples pasa- dar una respuesta a esta pregunta, tendría-
dos y la diversidad. mos que revisar brevemente la teoría del
concepto de archivo.
Ciudades con poblaciones heterogéneas
como Mumbai y Beirut presentan quizás
una relación diferente cuando se trata de la Recorrer los espacios vacíos
creación de un entorno construido en
forma de archivo en comparación con Los archivos no son ni formas universales
otras ciudades como Dubai, Shanghái o ni instituciones uniformes que recogen
Pekín, donde las rápidas y masivas trans- determinados tipos de información al ser-
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La ciudad como archivo: transformaciones urbanas contemporáneas y la posibilidad de la política 201

vicio de proyectos de historia, ya sean con- procesos a través de los cuales se constitu-
cretos o universales. En lugar de eso, pode- yen los archivos. Para ir un poco más allá, el
mos pensar en los archivos como lengua- concepto de la ciudad como archivo sugie-
jes, cuyas características formales constitu- re una relación analógica entre las ciudades
yen la memoria de diferentes maneras para y los archivos en términos de forma y, asi-
diversos grupos de