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LA RACIONALIDAD

Antes de ofrecer cualquier percepción sobre la racionalidad, es preciso


hacer referencia a su concepto originario; La razón. En primera instancia se
señala que la razón ha sido un concepto filosófico que se cultivó en la
maravillosa cultura griega. El pueblo griego intentando pensar el papel de los
hombres y la diferencia con los animales construyo el término razón; este se
convirtió en un instrumento que le permitía distinguir el animal del hombre.
Indiscutiblemente como lo señaló Rescher (1993: 23) “Los griegos no
pretendían trazar los limites empíricos entre el hombre y los animales, más
bien pretendían caracterizar a la especie humana. Así los griegos dijeron al
hombre le corresponde un agente específico: la razón”.

En este sentido, la razón es la facultad que tienen los hombres para poder
asimilar intelectualmente el mundo y su naturaleza. La razón no es lo mismo
que la racionalidad. Esta última es una categoría que permite identificar cómo
los hombres reconocen y llevan a cabo sus fines. La racionalidad entonces es
una categoría filosófica que permite la identificación precisa de los medios y
los fines. Dicho en otras palabras, la facultad de razonar es propia de todos
los seres humanos. Sin embargo, todos los seres humanos y sus quehaceres
no tienen el mismo grado de racionalidad.

La función de la racionalidad, está encaminada a disminuir la


incertidumbre, según Rescher (1993:48) “Permite evaluar y ponderar las
creencias que se tienen sobre un hecho cualquiera, que hasta el momento se
daban por establecidas o con un sentido de irrefutabilidad, dependiendo de las
circunstancias y las posibilidades vigentes”. Entonces, el papel fundamental
de la racionalidad es el de permitir la “evaluación”, la “reflexión” sobre los
comportamientos individuales y grupales de una sociedad.

Derechos Humanos y el Cometido de la Ética pública.

El principio sobre el que el que se asienta el modelo ético de los derechos


humanos es la dignidad de la persona. La humanidad ha descubierto que el
modelo más seguro de garantizar la felicidad y la justicia es afirmando el valor
intrínseco del ser humano. El hombre cuenta con una serie de valores que lo
diferencian de los demás seres naturales, y le dan, además, una dignidad
propia. Según Larramendi, H y Samaniego, A. (2015:38) expresan que

El fundamento de los Derechos Humanos en la dignidad de la


persona y el modelo de ser humano y de convivencia que proponen
será una meta a conquistar en la construcción histórica, nunca
completada, de los Derechos Humanos y en su condición de
resumen en positivo de la experiencia humana.

Se puede decir que la Declaración Universal de los Derechos Humanos


se considera como el origen y el núcleo básico de una construcción ética que
se postula como la mejor solución a los conflictos de la convivencia humana.
Desde el punto de vista moral, se puede señalar que la Declaración Universal
de los Derechos Humanos constituye un modelo de ética material que fija
valores, contiene normas que se han de cumplir, derechos que se han de
respetar y libertades que es preciso proteger. La aspiración a tener derechos
ha sido una de las más antiguas de la humanidad, los hombres han luchado
por tener derechos desde los tiempos más remotos.

La evolución moral ha desembocado en una teoría ética que, hoy por


hoy, es la mejor fundada. Esta teoría se resume en la Declaración Universal
de los Derechos Humanos y se funda en la dignidad humana, en un modelo
de ser humano y de convivencia que a todos nos parece verdadero y deseable.
Los derechos humanos se han ido descubriendo a lo largo de la
experiencia histórica, y puede comprobarse que son la mejor solución a los
grandes problemas universales. No es una teoría perfecta, por lo que es
preciso seguir mejorándola, y, sobre todo, lograr que se respete en todas las
partes.

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

Larramendi, H y Samaniego, A. (2015) Principios Éticos Fundamentales Y


Derechos Humanos De Las Personas. España: EJASO

Rescher, N. (1993). La Racionalidad. Una indagación filosófica sobre la


naturaleza y justificación de la razón. Madrid:Tecnos